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De la introducción de Fox a sus cartas: Porque yo fui enviado a muchas personas enfermas; y una vez fui enviado a White-Chapel, cerca de las tres de la mañana, a una mujer que estaba muriendo, y a su hijo; y la gente estaba llorando alrededor de ella. Y después de un rato fui inspirado, (en el nombre y poder de Cristo Jesús), a hablarle a la mujer; y ella y su hijo se levantaron. Y ella se paró, para el asombro de la gente, cuando ellos vinieron en la mañana; y su hijo también fue sanado. Del Diario de Fox: Muchas cosas grandes y maravillosas fueron llevadas a cabo, en aquellos días, por el divino poder; porque desnudando el Señor su brazo omnipotente, manifestó su poder, para asombro de muchos, que vieron como por su virtud curativa muchos fueron librados de grandes enfermedades y los malos espíritus fueron sujetos por su nombre, de lo cual pueden citarse ejemplos particulares, que fueron más de lo que este siglo descreído merece. Mas bendito sea eternamente el nombre del Señor, e infinitamente honrado, y sobre todo ensalzado y magnificado sea el brazo de su glorioso poder, por el cual tantos hechos gloriosos El ha llevado a cabo; y dejemos que el honor y renombre de todas sus obras, a El solo sean adscritos. Del Diario de Fox: (Fox está hablando.) Después que hube viajado de un lado para otro, por aquellos lugares, y hube celebrado grandes reuniones, fui otra vez a Swarthmoor, y cuando hube visitado algunos Amigos mientras estaba en esas partes, escuché de una gran reunión que iban a tener los sacerdotes en Ulverstone en un día de sermón. Me fui a esa reunión, y a la iglesia en el temor y el poder del Señor. Cuando el sacerdote había acabado, yo hablé entre ellos la palabra del Señor, la cual era como un martillo y como un fuego entre ellos. Y aunque Lampitt, el sacerdote del lugar, había discrepado con la mayoría de los sacerdotes anteriormente, aun así todos se unieron en contra de la verdad. Pero el gran poder del Señor estaba sobre todos; y tan maravillosa fue la manifestación de ese poder, que el sacerdote Bennet dijo: 'La iglesia se estremeció'; de tal manera que él estaba asustado y temblaba. Y después que él hubo hablado unas pocas palabras confusas, se apuró para salir por miedo que la iglesia se fuera a caer sobre su cabeza. Del Diario de Fox: (Fox está hablando.) La gente estaba sosegada, escuchándome con placer, hasta que este juez Sawrey (que fue el primer instigador de la primer persecución en el Norte) la incitó en contra mía, para que me arrastrasen, me pegasen y me magullasen. De repente, la gente se enfureció y cayendo sobre mí, en la iglesia, ante sus ojos, me tiraron por el suelo, me patearon y me pisotearon, lo cual estaba él contemplando; y tan grande fue el tumulto, que algunos, de tanto pánico, cayeron de sus asientos. Se acercó Sawrey, finalmente, y sacándome de las manos de la gente, me sacó de la iglesia y me entregó a los alguaciles y otros oficiales, amonestándolos a que me azotasen y me echasen de la ciudad. Me condujeron como un cuarto de milla, unos agarrándome por el cuello, otros de los brazos y hombros, sacudiéndome y arrastrándome. Muchas personas de bien, habían venido al mercado y algunas a la iglesia para oírme, y a varias de ellas también las tiraron por el suelo abriéndoseles la cabeza, de tal modo, que la sangre corría como nunca lo había visto en mi vida. Al hijo del juez Fell, que vino corriendo para ver que iban a hacerme, lo tiraron a una zanja llena de agua, mientras algunos gritaban. "Dénle un golpe que le salten los dientes." Después me arrastraron hasta el lado umbrío del prado comunal, seguidos de una multitud, y los guardias y otros oficiales me dieron en la espalda con sus ramos de sauce, y me entregaron a la multitud brutal que habiéndose provisto, unos de tablillas de barril, otros de estacas de seto y otros de ramas de maleza, cayeron sobre mí y me pegaron en la cabeza, en los brazos y en la espalda hasta que sin sentido caí en el suelo mojado. Cuando recobré el sentido, y me vi echado sobre el pantano comunal y rodeado de gente, permanecí inmóvil unos momentos; y el poder del Señor se difundió por mí, y el eterno vivificador me vivificó, de modo que levantándome otra vez en el poder de Dios eterno, les extendí los brazos, diciéndoles en alta voz. "Vuelvan a pegarme, he aquí mis brazos, mi cabeza, mis mejillas." Estaba entre el gentío un albañil, profesante y hombre brutal, el cual con su bastón de medir me dio un golpe, con toda su fuerza, en el dorso de la mano que tenía extendida, y quedó mi mano tan magullada y mi brazo tan entorpecido, que no podía retirarlo; algunos gritaron: "Le ha estropeado la mano, que nunca podrá ya servirse de ella." Mas yo mirándolos en el amor de Dios (puesto que yo estaba en el amor de Dios para ellos, así como para todos los que me perseguían) al poco rato el poder del Señor se difundió por mí otra vez, y por mi mano, y por mi brazo, de tal modo, que en un minuto recobraron la fuerza, a la vista de todos ellos. Del Diario de Fox: Nota: los siguientes cuatro milagos fueron omitidos de la versión cuáquera ofical editada por Ellwood, pero descubierta por Penney cuando estaba resconstruyendo otra versión del diaro a partir de los manuscritos originales escritos a mano por Fox. Ellos fueron incluídos en la edición de Penney del diario, llamado el Diario de Cambridge; Penney también los añadió al Diario Corto, una versión de un solo volúmen, escrita por Fox en la cárcel de Lancaster y traducida ampliamente en varios idiomas. El diario de este sitio tiene el texto de la versión oficial, como también la versión de Cambridge fue incluída, además de otras fuentes - pero todo está indicado, para mantener la integridad de la fuente original. Saliendo una vez de Cumberland, en compañía de la joven Margarita Fell y de Guillermo Caton, fuimos a Hawkshead y entramos a descansar en casa de un Amigo. Como hacía un tiempo muy frío, nos sentamos y la criada nos encendió el fuego, pues su amo y su señora estaban en el mercado. Estaba allí, acostado en una cuna, que estaban meciendo, un muchacho que tendría unos doce años y no había crecido más que el doble desde que nació; puse mis ojos en el muchacho y viendo que estaba sucio pedí a la joven que le lavara la cara y las manos y que lo levantara y me lo trajera; me lo trajo y le pedí que se lo llevara y lo volviera a lavar pues no lo había dejado bien limpio. Entonces, por inspiración del Señor, puse mis manos sobre él, le hablé, y amonesté a la joven a que lo vistiera y luego nos marchamos. Algún tiempo después, llamé a esta casa y encontré a su madre, pero no me detuve, "¡Oh! ¡Quédese!" dijo, "y celebre una reunión en nuestra casa, pues todo el país se ha convencido a causa del gran milagro que usted hizo en mi hijo, que ya habíamos llevado a los manantiales y a los baños, y todos los doctores lo habían desahuciado; y su abuelo y su padre tenían gran temor de que muriera, extinguiéndose su nombre con él pues no tenemos más que este hijo; pero luego que usted se marchó," continuó, 'cuando volvimos a casa, encontramos a nuestro hijo jugando por las calles, por consiguiente," añadió, "todo el país vendrá a oírlo," de querer yo volver y celebrar allí una reunión; lo cual aconteció tres años después de haberme ella dicho esto; el mozo estaba crecido y convertido en un joven hecho y derecho. ¡Alabanzas sean dadas al Señor!
(Fox está hablando.) Después de esto me fui a Mansfield, donde había una gran reunión de profesantes y personas; y el Señor me movió a orar; y el poder de Dios era tan grande, que toda la casa parecía estremecerse. Cuando había terminado, algunos de los profesantes dijeron 'Esto fue como en los tiempos de los apóstoles, cuando la casa donde ellos estaban se estremeció'. Después que yo había orado, unos de los profesantes oró; lo cual trajo una falta de vida y un velo sobre ellos. Otros profesantes se sintieron acongojados por causa de él, y le dijeron que estaba bajo tentación. Entonces él vino a mí y deseó que yo orara otra vez; pero yo no podía orar a causa de la voluntad de un hombre. De su Diario: (Fox está hablando.) Pasado algún tiempo fui a Arnside, a una reunión donde estaba Ricardo Meyer, que desde hacía mucho tiempo tenía un brazo lisiado. Por voluntad del Señor, le dije delante de la gente, "Profeta Meyer, ponte sobre tus piernas" (pues estaba sentado), y poniéndose en pié extendió su brazo lisiado, y dijo entonces. "Sepan todos los que aquí están, que este día me he curado." Con todo y esto, sus parientes apenas podían creerlo, mas cuando se hubo terminado la reunión lo llevaron a una casa y quitándole la chaqueta vieron que era verdad. Poco después, vino a la reunión de Swarthmoor, y allí declaró como lo había curado el Señor. Al poco tiempo, el Señor le ordenó que fuese a York con un mensaje Suyo, y él desobedeció al Señor, que volvió a herirlo de manera que murió, aproximadamente nueve meses después. De su Diario, levanta a una mujer moribunda: De su Diario: Sanación en Maryland: Otra sanación en Maryland: Del Diario de Juan Bank, cómo Fox lo sanó (Juan Banks está hablando): "Alrededor de este tiempo un dolor me empezó en el hombro, y gradualmente avanzó hacia mi brazo y mi mano, de manera que estuve completamente privado de su uso; el dolor aumentó tanto de día como de noche. Por tres meses no pude ni ponerme la ropa ni quitármela, y mi mano se comenzó a atrofiar, de manera que visité algunos doctores, pero no pude obtener una cura de ninguno de ellos. Al fin, cuando estaba dormido en mi cama, teniendo una pesadilla, ví en una visión que yo estaba con el estimado Jorge Fox. Yo pensaba que yo le había dicho: 'Jorge, mi fe es tal, que si tu ves la manera de poner su mano sobre mi hombro, mi brazo y mi mano serán restauradas por completo.' Esto permaneció conmigo por dos días y dos noches, que esto había sido una visión verdadera, y que yo debía ir a ver a Jorge Fox; hasta que al fin, por mucho ejercicio de la mente, porque esto era una gran prueba de fe para mí, llegué a estar dispuesto a ir a Swarthmore, en Lancashire, donde había una reunión de Amigos en en primer día de la semana. Algún tiempo después de la reunión, lo llamé para ir aparte hacia el pasillo, y le dí un informe de mi sueño, mostrándole mi brazo y mi mano; y en poco tiempo, a medida que caminábamos juntos en silencio, se dio vuelta y me miró, y levantando su mano la puso sobre mi hombro, diciendo: 'Que el Señor te fortalezca, tanto por dentro como por fuera.' Fui a la casa de Tomás Lower, de MarshGrange, esa noche; y cuando me había sentado a cenar, inmediatamente, antes que me diera cuenta, mi mano se había levantado para hacer su oficio, lo cual no había podido hacer por mucho tiempo. Esto me llenó de admiración, y mi corazón se quebrantó con ternura ante el Señor; y al siguiente día me fui a mi casa, con mi mano y mi brazo restaurados a su estado y fuerza anterior sin ningún dolor. La próxima vez que Jorge Fox y yo nos encontramos, él me dijo 'Juan, estás curado?' Yo le contesté: 'Sí, estoy muy bien en un tiempo muy corto.' 'Bueno,' dijo él, 'dale la gloria a Dios;' a quien yo estaba, y todavía estoy atado en mi deber de hacerlo, por esa y todas sus otras misericordias y favores. Él tiene todo el poder en su propia mano y puede así realizar cualquier cosa que parezca buena ante sus ojos; quien de la misma manera prepara instrumentos, y hace uso de ellos como le place, quien es el único digno de toda alabanza, honor y glora, tanto ahora como para siempre. Amen." Este es uno de los casos mejor atestiguados de sanaciones milagrosas que han sido registradas; porque la veracidad del narrador ha sido puesta más allá de toda duda por la evidencia de muchos testigos contemporáneos, como se puede ver en los testimonios que se han agregado a su Diario. William Penn escribe que él había conocido a Juan Banks por cuarenta años, y que "él era un ministro celestial de la religión experimental, de juicio sano y práctica piadosa, valiente por la verdad sobre la tierra, y listo para servir en todo el amor y la paz del evangelio.” (Ésta es una de las muchas sanaciones que ni siquiera son mencionadas por Jorge Fox en su Diario). Otra sanación: Muertes extrañas de los perseguidores De sus verdaderos seguidores, Jesús dijo: 'Ningún siervo es más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán.' (Juan 15:20). En el tiempo de Fox, hubieron cuatro gobiernos en Inglaterra: Carlos I, Oliverio Cromwell, Carlos II, and Jaime II. Sólamente durante el reino de Carlos II, 13,562 cuáqueros fueron encarcelados; 338 murieron por heridas provocadas en reuniones o encarcelamientos, y 198 fueron enviados a la esclavitud en el exterior. (Fuente: Enciclopedia Católico). Bajo todos los reyes, Los sufrimientos de Besse cuenta 869 cuáqueros que murieron en la cárcel. Cuando eran enviados a la cárcel, aún sus niños eran vendidos como esclavos. Un sin fin de otros sufrieron la toma de sus propiedades como 'botín' para ser tomados por las cortes; después de ser condenados porque se negaban a jurar, rehusaban quitarse el sombrero en la corte, viajando los domingos, por no asistir a los servicios religiosos aprovados por el estado, por no pagar diezmos a las parroquias, y por reunirse en grupos de más de cinco personas. De acuerdo a Fox en su Diario: "Los Amigos nunca temieron sus acciones, cárceles, correcionales, destierro, ni toma de sus bienes personales; no, ni siquiera la pérdida de la vida misma; ni nunca hubo alguna persecución, pero nosotros vimos cómo ésta resultaría en un bien. Los cuáqueros fueron perseguidos por los puritanos, presbiterianos, y anglicanos en Inglaterra, Norteamérica y Europa. Los sufrimientos de los primeros cuáqueros fue un testimonio importante de la autenticidad de su fe, ya que Cristo nos dijo que sus discípulos siempre serían odiados en el mundo, especialmente por los profesos religiosos del mundo. Ellos nunca buscaron la venganza, aún cuando estuvo raramente diponible en las cortes. Los primeros cuáqueros sufrieron bajo todos los gobiernos de ese tiempo, siempre bendiciendo, perdonando, y orando por sus acusadores y encarceladores. Ellos hicieron apelaciones corteces y personales a las autoridades gobernantes, pero nunca organizaron protestas o resistencia. Sus pacientes sufrimientos eventualmetne resultaron en que el Parlamento pasó leyes garantizando la libertad religiosa, las cuales también fueron incorporadas en la constitución de los Estados Unidos. El Señor usó sus sufrimientos como una prueba para llevar a muchos hombres y mujeres a la perfección y al Reino del Cielo. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos, el cual miles recibieron. Pero a continuación usted puede ver algo de la venganza que Dios usó en contra de los perseguidores de su pueblo. Dios actuó de tal manera en contra de los que persiguieron a su pueblo, que un libro fue escrito que narra las extrañas muertes que sufrieron los que persiguieron a los primeros cuáqueros. Yo hice al herrero que sopla las ascuasen el fuego Del Diario de Fox: (Fox está hablando.) A una de las reuniones vino un gran hombre, un sacerdote, y muchos profesantes; pero el poder del Señor vino sobre todos ellos, y se fueron cada uno por su camino en paz. Vino un hombre a esa reunión, que había estado en un otra antes, y había levantado una acusación falsa en contra de mí, e hizo ruido por toda esa zona, denunciando que yo había dicho que era Cristo; lo cual era completamente falso. Cuando llegué a Gainsborough, donde un Amigo había estado declarando la verdad en el mercado, la ciudad y la gente en el mercado estaban todos alborotados. Me fui a la casa de un hombre amigable, y la gente se apresuró para entrar detrás de mí; por lo cual la casa estaba llena de profesantes, personas que disputaban, y gente grosera. Este acusador falso entró y me acusó abiertamente ante la gente de que yo había dicho que era Cristo, y él tenía testigos para probarlo. Lo cual enfureció tanto a la gente, que ellos apenas podían mantener sus manos apartadas de mí. Entonces fui inspirado por el Señor Dios a ponerme de pie sobre la mesa, en el poder eterno de Dios, y decirle a la gente, ‘que Cristo estaba en ellos, excepto por aquellos que eran réprobos; y que era Cristo, el poder eterno de Dios, que hablaba en mí en ese momento hacia ellos; NO que yo era CRISTO'. Y la gente en general estuvo satisfecha, menos el acusador falso, un profesante, y sus propios testigos falsos. Yo le llamé Judas al acusador, y fui inspirado a decirle que el fin de Judas sería el suyo; y que esa era la palabra del Señor y de Cristo por medio de mí hacia él. El poder del Señor sobrevino sobre todos, y silenció las mentes de las personas, y ellos se fueron en paz. Pero este Judas poco después se ahorcó, y su tumba fue atravesada por una estaca. (De Mateo 27:5, Entonces, arrojando las piezas de plata en el templo, [Judas] salió, y fue y se ahorcó.) Del Diario de Fox: (Fox está hablando.) Entonces pasamos a Somersetshire, donde eran muy malvados los Presbiterianos y otros eclesiásticos que más de una vez iban a causar disturbios en las reuniones de los Amigos. En una ocasión, especialmente, había un hombre muy malo, que llevaron a la reunión; y este hombre se cubrió con una piel de oso, con la intención de ponerse a dar brincos en la reunión gen eral de los Cuáqueros. Con tal propósito se acomodó enfrente del Amigo que estaba hablando y se puso a sacar la lengua cubierto con la piel de oso; causando así gran diversión a sus mal vados compañeros y produciendo gran alboroto en la reunión. Pero cuando regresaba, se detuvo a ver un combate de perros contra un toro, y poniéndose al alcance del toro, éste embistió y le metió el cuerno debajo del mentón, hundiéndoselo en la garganta, de manera que le hizo salir la lengua que le quedó colgando; como antes la tenía, cuando se mofaba en la reunión, y, entrando el cuerno del toro hasta dentro de la cabeza, lo volteó por el aire. Y así pasó, que aquél que hacía el mal a las gentes de Dios, fue castigado por el mal; y sería bueno que tales ejemplos de la venganza divina sirvieran para enseñar a otros a tener cuidado de oponerse a la verdad de Dios. De su Diario: (Fox está hablando.) Aquel día fue grandemente declarada la poderosa palabra de vida, terminándose nuestra reunión en el poder de Dios; y aquel grupo grosero siguió su camino hacia Halifax. Les preguntaron todos porque no me habían matado, de acuerdo con lo que habían jurado; a lo cual respondieron maliciosamente que yo los había embrujado de tal manera que no pudieron hacerlo. Así fue encadenado el diablo, aquella vez. Los Amigos me dijeron que acostumbraban a venir otras veces comportándose siempre muy mal y sin freno, hasta llegar más de una vez a romper sus bancos y sus asientos, conduciéndose entre ellos de una manera espantosa; pero ahora el poder del Señor los había encadenado. Poco tiempo después de esto, el carnicero que había sido acusado de matar a un hombre y a una mujer y que era uno de los que se habían comprometido a matarme bajo juramento, mató a otro hombre y lo mandaron a la cárcel de York. Otro de estos carniceros brutales, que también había jurado matarme, y que acostumbraba a sacar la lengua a los Amigos, cuando pasaban cerca de él, la sacó un día de tal manera que no la pudo volver a meter y así murió. Sería demasiado largo el relato de los muchos juicios que, de manera extraña y repentina, fueron sobre muchos de los que conspiraban en contra mía; la venganza de Dios baja del cielo para caer sobre el sediento de sangre que corre tras ella. Yo puse a todos los espíritus ante el Señor, dejando que El, más fuerte que todos, los juzgara, en cuyo poder yo estaba guardado para seguir adelante en su obra. De su Diario: Más tarde, cuando este coronel Hacker estaba en la torre de Londres, uno o dos días antes de ser ejecutado, se le hizo memoria de lo que había hecho en contra del inocente; y, recordándolo, lo confesó a Margarita Fell diciendo que bien sabía de quien le hablaba y que por causa de ello estaba muy afligido. Y su hijo, que dijo a su padre que yo había reinado demasiado y era ya tiempo de acabar conmigo, pudo ver más tarde como acabaron con su padre, siendo él ahorcado en Tyburn, cuando entró el rey. (Fox está hablando.) Pero este carcelero era un hombre muy malvado. Yo muchas veces lo amonesté para que fuera sobrio; pero él abusaba a la gente que venía a visitarnos. A Eduardo Pyot su esposa le envió queso de Bristol; y el carcelero se dejó el queso para él, y se lo llevó al alcalde, para buscar si tenía cartas traicioneras, como les decía él; y aunque ellos no encontraron traición en el queso, no nos lo entregaron. Este carcelero podría haber sido rico si se hubiera comportado civilmente; pero él buscó su propia ruina, la cual experimentó poco tiempo después; porque al año siguiente fue quitado de su lugar, y por alguna maldad fue echado en la cárcel; donde él le imploraba a los amigos. Y por alguna indisciplina en su carruaje fue puesto en Doomsdale, y fue amarrado con cadenas de hierro y golpeado por el carcelero siguiente, y le dijeron que 'Recordara cómo él había abusado a esos buenos hombres, a quienes había malvadamente echado en una prisión asquerosa, sin causa alguna;' y se le dijo, ‘que ahora él merecía sufrir por su maldad, y con la misma medida que él había administrado otros, él debía ser administrado.' Él llegó a ser muy pobre y murió en la prisión. Su esposa y su familia llegaron a estar en la miseria. Del Diario de Fox: (Fox está hablando.) El primer día de la semana fui a la capilla donde un sacerdote llamado Camelford acostumbraba a predicar, y cuando él hubo concluido, yo empecé a predicar al pueblo la palabra de vida. Mas este sacerdote estaba poseído de tal rabia, y fue tan impertinente, que no teniendo paciencia de oír, se puso a agitar a la multitud brutal que cogiéndome por el aire me golpeó y me dio de puñetazos y me tiró de cabeza por un muro de piedra; mas a pesar de esto, bendito sea el Señor, Su poder me guardó. El que me trató con tal violencia, fue un hombre malvado, llamado Juan Knipe, que fue después destrozado por el Señor. De su Diario: De su Diario:
Estos anuncios explicaban las razones por las cuales él no podía pagar diezmos, la duración de su encarcelamiento, las privaciones por las cuales él había pasado, la dureza de corazón de ella hacia él, y la manera de su muerte. Después de su muerte, Ricardo Cubban, otro de los prisioneros por causa de los diezmos, le escribió a ella una carta larga, a nombre de sí mismo y de otros prisioneros con él, poniendo la inocencia de ellos ante ella. ‘Que no es por causa de la terquedad, obstinación o codicia que ellos rehusaban pagarle los diezmos, sino puramente por causa de la conciencia hacia Dios y Cristo; dejándole saber que si ella soportaba tenerlos allí hasta que todos murieran, como ella lo había hecho con su compañero de sufrimientos, Oliverio Atherton, ellos aún así no cederían a pagarle. Y por lo tanto le pedían que considerara el caso de ellos con un espíritu cristiano, y no se echara también la sangre de ellos sobre sí misma.' Pero aún así ella no quiso mostrar ninguna misericordia y ni compasión hacia ellos, quienes ahora habían sufrido un duro encarcelamiento por alreadedor de dos años y medio, por causa de ella. En cambio ella envió mesaje al pueblo de Garstang, y amenazó con quejarse al rey y al concilio, y ponerlos en problemas, por permitir que los anuncios con respecto a la muerte de Oliverio Atherton fueran pegados sobre el cruece del mercado. La rabia que ella expresó hizo que el pueblo notara el asunto aún más, y algunos de ellos dijeron que los cuáqueros le habían dado una buena razón para enojarse. Pero ella, que no tenía consideración de la vida de un sufriente inocente por Cristo, ella misma no vivió mucho tiempo después de esto. Exactamente tres semanas después que el cuerpo de Oliverio Atherton fuera llevado a través de Ormskirk para ser enterrado, ella murió; y su cuerpo fue llevado a través del mismo pueblo hacia su lugar de entierro. Así el Señor persiguió a la perseguidora de corazón duro.De su Diario: (Fox está hablando.) Era el juez Fleming, uno de los magistrados más feroces y violentos, en perseguir a los Amigos y mandar a la prisión a sus vecinos más honestos por cuestiones de religión. Y como en aquellos días había muchos Amigos en la prisión de Lancaster, condenados por él, y que algunos murieron en la prisión, nosotros, que entonces también estábamos presos, nos sentimos dirigidos a escribirle de la siguiente manera:
De su Diario: (Fox está hablando.) Me dijeron en Cornwall que había allí un tal coronel Robinson, un hombre muy malo, que había abandonado la nación, antes de que entrara el rey, por haber raptado a una mujer; y, que haciéndolo magistrado de la paz, cuando vino el rey, se convirtió en cruel perseguidor de los Amigos, mandando muchos a la prisión. Llegó a sus oídos que, debido a la complacencia de un carcelero, los Amigos gozaban de cierta libertad pudiendo ir a sus casas para ver a sus mujeres y a sus hijos; y fue al tribunal a presentar al juez grandes quejas en contra del carcelero, a consecuencia de lo cual; al carcelero lo multaron con cien marcos y a los Amigos los vigilaron muy estrictamente, por algún tiempo. Cuando regresó del tribunal, mandó a decir a un magistrado vecino suyo si querría ir con él a cazar. El día fija do, cuando estuvo preparado, mandó a su sirviente que se adelantase con sus caballos y él se fue a pié desde su casa a una tenencia donde se guardaban sus vacas, se elaboraba la mantequilla y donde, en aquel momento, sus sirvientes estaban ordeñando. Cuando llegó, preguntó por el toro; y los sirvientes le respondieron que lo habían encerrado en un campo, porque andaba desenfrenado y no les dejaba ordeñar. Entonces se fue al campo a ver al toro y, acostumbrado desde siempre a jugar con él, empezó a provocarlo con su bastón. El toro al verlo, resopló se echó un poco hacia atrás y, volviéndose luego hacia él, se le abalanzó, lo embistió y le clavó un cuerno en el muslo; y, levantándolo después, con los cuernos, lo tiró sobre su espalda y le incrustó el muslo en el vientre. Cuando volvió a estar en el suelo, lo corneó; de tan rabioso y enfurecido hubiera querido clavar los cuernos en el suelo, y bramando se puso a lamer la sangre de su amo. Oyendo los gritos de su amo, una moza sirvienta se abalanzó dentro del campo y cogiendo al toro por los cuernos, quiso sacarlo de encima de su amo; y el toro sin hacerle el menor daño, la apartó suavemente con los cuernos, siempre con la idea de seguir corneando al amo y lamiendo su sangre. La moza se fue y llamó a unos carpinteros y a otros hombres que estaban trabajando, no lejos de allí, para que viniesen a salvar a su amo; mas no pudieron dominar al toro hasta que trajeron mastines que abalanzándose sobre él lo hicieron huir lleno de rabia y de furor. Al saber lo ocurrido, su hermana vino y le dijo, "¡Ay! hermano, ¿Qué terrible juicio es éste, que ha caído sobre ti?" Y el respondió, "¡Ah! hermana, si que es juicio terrible. De favor, haz que maten al toro y que la carne sea dada a los pobres." Lo llevaron a su casa, pero murió poco después. El toro se había puesto tan furioso que se vieron obligados a matarlo a tiros; pues no hubo hombre que se atreviera a acercarse a él para matarlo. Así es como el Señor, alguna vez, da ejemplos de sus juicios terribles, que caen sobre los perseguidores de Su pueblo; para que así otros aprendan y se guarden. Muere un falso acusador: (durante este tiempo, las reuniones de los cuáqueros eran ilegales, y los informantes tenían los derechos de las propiedades de los acusados.) (Fox está hablando.) Habiendo visitado al juez West, me fui a Swarthmore, visitando Amigos, y el poder del Señor estaba sobre todos los perseguidores en ese lugar. Fui inspirado a escribir cartas a los magistrados, sacerdotes, y profesantes del área, quienes habían levantado la persecución anteriormente. La que era para el juez Sawrey decía lo siguiente:
Este juez Sawrey, quien era el primer perseguidor en esa área, más tarde se ahogó. La venganza de Dios sorprendió al otro juez, el juez Thomson; él fue golpeado con una parálisis mortal mientras estaba sentado en el tribunal y fue sacado de allí y murió. De Su Diario: (Fox está hablando.) Entre los oidores y seguidores principales del sacerdote Lampitt, estaba un tal Adam Sands, un hombre muy malvado y falso, quien hubiera destruído la verdad y a sus seguidores si hubiera podido. A él fui inspirado a escribir de esta manera:
Venganza en Nueva Inglaterra: (no una vengaza relacionada con Fox, pero digna de notar) Muchos calvinistas puritanos [congregacionalistas] se habían ido de Ingalterra para escapar las persecuciones religiosas de las épocas anteriores, y establecieron colonias en Massachusetts. Cuando los cuáqueros llegaron y les dijeron que ellos no tenían la fe verdadera, estos refugiados de las persecuciones se convirtieron ellos mismos en grandes perseguidores. Basado en la Historia del pueblo cristiano llamado los cuáqeros de William Sewel escrito en 1695: El gobernador de Massachusetts; los magistrados de Boston, Cambridge, y Salem; los sacedotes, y muchos otros oficiales persiguieron cruelmente a los cuáqueros, (o a cualquiera que se atreviera a ayudarlos), con golpizas, azotes, cortándoles sus orejas, perforando sus lenguas con un hierro caliente, y ahorcándolos; estas persecuciones fueron aplicadas a hombres, mujeres, y aún a sus niños acompañantes sin ninguna misericordia. Ellos llamaban tanto a los hombres como a las mujeres cuáqueras brujos y brujas, poseídos por el diablo. Estos perseguidores criminales, no cristianos, encontraron ellos mismos muertes extrañas y dramáticas, a veces reconociendo que eran los juicios de Dios. Juan Endicott, el cruel gobernador que había mandado azotar a tantos hasta el punto que la carne en sus espaldas estaba completamente destrozada, él mismo fue afligido de manera que su espalda se le pudrió lentamente, con un hedor que alejó a cualquiera que le pudiera prestar alivio. Pero el área entera de Boston sufrió un juicio aún más extraño. Citando a Sewel:
En Inglaterra, Fox confrontó a muchos de estos perseguidores con preguntas tan penetrantes que los avergonzó profundamente, y ellos admitieron su culpa en la matanza de los cuáqueros. Temiendo ser perseguidos por los parientes de aquellos que habían sido asesinados, ellos se escaparon otra vez a Nueva Inglaterra. Aún cuando fue raramente posible procesar legalmente a sus perseguidores en las cortes, los cuáqueros siempre se negaron a llevarlos a corte, dejándolos al juicio de Dios. Profecías en Apocalipsis relacionadas con las persecuciones y la venganza de Dios, las plagas: Sí, todas las sectas deficientes de hoy constituyen la Ramera de Babilonia del libro de Apocalipsis, con la cual todas las naciones han bebido del vino de la ira de sus fornicaciones, porque todas las sectas son simplemente variedades evolucionales de la iglesia del imperio Romano, tanto del este como el oeste, las doctrinas de la cual eran dictadas por los emperadores canonizados Constantino y Justiniano el déspota, eliminando de esa manera el evangelio verdadero alrededor del año 390 DC. La iglesia adulteró con los reyes de la tierra. Él [la bestia] también se le pemitió hacer guerra con el pueblo santo de Dios (los santos) y vencerlos. Y le fue dado poder para extender su autoridad sobre cada tribu y pueblo y lengua y nación. La bestia del libro de Apocalipsis es la bestia de la autoridad religiosa pagana, el poder de la cual fue severamente reducido [una herida en la cabeza] por los primeros cristianos, particularmente en la región del Mediterráneo. Pero una segunda bestia se levantó un corto tiempo después, que tenía cuernos como los de un cordero, pero era una bestia. Note que esta bestia parece ser cristiana, y bajo la pretensión de la autoridad del cordero (aunque actuando por medio del poder del dragón, derivado de la primera bestia de la religión pagana) obliga a los hombres a conformarse con tales tradiciones, ceremonias y rituales (por el deber cristiano), pareciéndose así a las costumbres de los paganos, en su adoración idólatra y su superstición. Toda la tierra siguió a esta bestia, y todavía lo hace. Así surgió la falsa iglesia, y nadie podía espiritualmente comprar o vender, (como las vírgenes insensatas no pudieron comprar el aceite para sus lámparas), a menos que se sometieran a la bestia y recibieran la marca de la iglesia falsa. Cualquiera que negaraa esa iglesia falsa, o tratara de comprar o vender (obras espirituales por medio de la mente o la mano) sin la sanción de la iglesia falsa fueron martirizados, como sus predecesores lo habían sido anteriormente, bajo el poder pagano, o la primera bestia. Y mientras esta iglesia falsa es a menudo identificada por los protestantes como la iglesia romana, los protestantes son todos parte de la misma falsa ramera (la bestia tiene muchos nombres); la salvación basada en decir ciertas palabras, agua, pan y vino - todos rituales supersticiosos - en vez de un cambio completo de corazón - circuncidado para ser cambiado a un nuevo corazón y una nueva mente. No solamente fue detenido cualquiera que tratara de enseñar o escuchar una doctrina diferente, comprar o vender aceite espiritual; ellos fueron asesinados - lo cual realmente los dejó incapaces de comprar o vender. Los protestantes también mataron herejes; Juan Calvino hizo arrestar a Servet y puso cargos de herejía en contra de él, lo cual resultó en que fuera quemado en la estaca. Calvino escribió: Quien sea que sostiene ese mal que es hecho a los herejes y blasfemos al castigarlos se hace a sí mismo un cómplice en su crimen y culpable como ellos. Aquí no hay duda de la autoridad del hombre; es Dios quien habla, y es claro qué ley él hubiera guardado en la iglesia, aún hasta el fin del mundo. Por lo cual él demanda de nosotros una severidad tal, aunque sea para mostrarnos que no le damos el honor debido, mientras que no pongamos su servicio por encima de toda consideración humana, de modo que no perdonemos ni familiares, ni la sangre de ninguno, y nos olvidemos de toda la humanidad cuando el asunto sea combatir para su gloria. Los defensores de Calvino mencionan que muchos otros protestantes mataron herejes también - (la defensa de "todos lo han hecho").
Y la ramera estaba ebria de la sangre de los santos - la inquisición de la iglesia romana y las masacres a través de toda Europa, en la cual durante la Edad media (del 800 A.C. hasta el 1500 D.C.) nueve millones de almas fueron llevadas a la muerte, acusadas de brujería. Esto fue seguido por los protestantes en Inglaterra y America, quienes en 50 años fueron responsables de la muerte de más de 869 cuáqueros en el siglo 17. Los perseguidores de los cuáqueros incluían los episcopales, presbiterianos, calvinistas puritanos, y bautistas. Ella se jacta que no es una viuda y que no verá llanto. Ella se jacta de que Cristo es su esposo; pero ella, la ramera, sólo dice tener su nombre pero ignora su mandamiento al arrepentimiento, sus enseñanzas, sus requerimientos, sus advertencias, su santidad, su evangelio, su Reino, su promesa de libertad del pecado, y su cruz de negación propia - la Cruz Perdida de la Pureza. Así dice el Señor: Durante un perídodo de intensa persecución de los cuáqueros, Francis Howgill, un ministro independiente, convertido para llegar a ser un ministro cuáquero y Amigo eminente, en un período de arranque en el Señor, publicó lo siguiente de parte del Señor:
De su Diario, en el comienzo de su ministerio:
El parlamento fue disuelto: (Fox está hablando.) Estando un día en Swarthmoor Hall, en una ocasión en que los jueces Fell y Benson estaban comentando las últimas nuevas del parlamento, entonces reunido, y que era llamado el parlamento largo, cuando sentí la inspiración de decirles que de allí a dos semanas el parlamento se desharía y saltaría el presidente de su silla. Y a las dos semanas, el juez Benson dijo al juez Fell, en aquel mismo sitio, que estaba convencido de que Jorge era un verdadero profeta, pues Oliver Cromwell había disuelto el parlamento.
La derrota del imperio turco: Del Diario de Fox: (también aparece bajo 'Muertes extrañas' en esta página) (Fox está hablando.) A una de las reuniones vino un gran hombre, un sacerdote, y muchos profesantes; pero el poder del Señor vino sobre todos ellos, y se fueron cada uno por su camino en paz. Vino un hombre a esa reunión, que había estado en un otra antes, y había levantado una acusación falsa en contra de mí, e hizo ruido por toda esa zona, denunciando que yo había dicho que era Cristo; lo cual era completamente falso. Cuando llegué a Gainsborough, donde un Amigo había estado declarando la verdad en el mercado, la ciudad y la gente en el mercado estaban todos alborotados. Me fui a la casa de un hombre amigable, y la gente se apresuró para entrar detrás de mí; por lo cual la casa estaba llena de profesantes, personas que disputaban, y gente grosera. Este acusador falso entró y me acusó abiertamente ante la gente de que yo había dicho que era Cristo, y él tenía testigos para probarlo. Lo cual enfureció tanto a la gente, que ellos apenas podían mantener sus manos apartadas de mí. Entonces fui inspirado por el Señor Dios a ponerme de pie sobre la mesa, en el poder eterno de Dios, y decirle a la gente, ‘que Cristo estaba en ellos, excepto por aquellos que eran réprobos; y que era Cristo, el poder eterno de Dios, que hablaba en mí en ese momento hacia ellos; NO que yo era CRISTO'. Y la gente en general estuvo satisfecha, menos el acusador falso, un profesante, y sus propios testigos falsos. Yo le llamé Judas al acusador, y fui inspirado a decirle que el fin de Judas sería el suyo; y que esa era la palabra del Señor y de Cristo por medio de mí hacia él. [De Mateo 27:5, Entonces, arrojando las piezas de plata en el templo, [Judas] salió, y fue y se ahorcó.] De su Diario: Luego nos dejó en nuestro camino y seguimos hasta que encontramos una colina, que la gente de la región dice que tiene dos o tres millas de altura; desde la ladera de esta colina podía ver un gran camino. Me sentí impulsado a volver la cara en varias direcciones y hacer oír allí el día del Señor; le dije a John, en qué lugares el Señor levantaría un pueblo para El, que se recogiera bajo Sus enseñanzas; tomó él nota de esos lugares y, desde entonces, se ha levantado en ellos un gran pueblo. Esto mismo me he sentido dirigido a hacer, en muchos otros sitios rudos, en los que, a pesar de ello, me sentí impulsado a decir que el Señor tenía allí una semilla; y más tarde, en esos lugares se ha levantado, en el pacto de Dios, un pueblo valiente que se ha reunido en el nombre de Jesús, en quien tienen Salvación y enseñanzas gratuitas. Mas finalmente, el Señor trajo al rey [el rey Carlos II, quien remplazó al protector Oliverio Cromwell], y muchos, cuando vieron que vendría, votaron para que viniera; y así en el corazón como con la voz, ensalcemos el nombre del Señor que tanto merece y que sobre todos tiene supremacía, y que hará bambolear las naciones porque El está por encima de todo. Tuve yo la visión, y ya lo presentía desde mucho antes, de que el rey volvería, y también otros lo preveían. Varias veces escribí a Oliver Cromwell y le hice saber que, mientras el perseguía al pueblo de Dios, se estaban preparando para caer sobre él, los que él tenía por sus enemigos; y cuando unos espíritus vehementes quisieron comprar Somerset House, para que celebrásemos reuniones, les prohibí que lo hicieran, porque entonces ya previa la venida del rey. Además vino a la costa a verme, una mujer llamada Esther Biddle, de Londres, que profetizaba la venida del rey, tres años antes de que así fuera, y dijo que tenía que ir a verlo y declarárselo. Le dije que esperase en el Señor, y lo guardara para ella, porque de saberse que iba con tal mensaje, lo tomarían como traición; mas ella insistió en que tenía que ir y decirle al rey que tenía que volver a Inglaterra. Vi que su profecía era cierta, y que caería gran golpe sobre los que estaban en el poder, porque, los que entonces lo tenían, se sentían tan altos, y tal persecución salió de los que a sí mismos se llamaban santos, que hasta querían quitarle a los Amigos las escrituras de sus tierras, porque no podían jurar en sus tribunales de justicia. Algunas veces, cuando le explicábamos tales sufrimientos a Oliver Cromwell, no quería creerlo; por lo que, Tomas Aldam y Antonio Pearson, se sintieron dirigidos a ir por todas las cárceles de Inglaterra para procurarse copias de los autos de prisión de los Amigos, que estaban en manos de los carceleros, y así poder echar sobre Oliver Cromwell tanto sufrir; y como no quiso dar orden de que los soltaran, Tomas Aldam se sintió dirigido a quitarse la gorra, hacerla pedazos y decirle, "Así se rasgará tu gobierno, de ti y de tu casa." También una Amiga, se sintió impelida a ir al Parlamento (lleno de envidia contra los Amigos) con un cántaro, que allí hizo pedazos y les dijo que así serían ellos despedazados; lo cual sucedió poco después. Predicciones de la venganza de Dios con los puritanos y los presbiterianos: Mucha sangre fue derramada ese año, con muchos de los viejos jueces del rey siendo ahorcados, arrastrados y descuartizados. Entre aquellos que sufrieron estaba el coronel Hacker, el que me mandó a la cárcel de Leicester a Londres durante el tiempo de Oliverio. Fue un día triste y una paga de sangre por sangre. Porque durante el tiempo de Oliverio Cromwell, cuando muchos fueron ahorcados, arrastrados y descuartizados por supuestas traiciones, yo recibí la impresión del Señor Dios que la sangre de ellos no sería ignorada, sino que sería exigida, como le dije a muchos en ese entonces. Y ahora después del regreso del rey, fue el tiempo cuando muchos de los que habían estado en contra del rey fueron ejecutados, así como los otros que habían estado a favor del rey fueron ejecutados antes por Oliverio; ésta era una obra triste, destruyendo gente contraria a la naturaleza cristiana, los cuales tienen la naturaleza de corderos y ovejas. Pero hubo una mano secreta envuelta en traer este día sobre esa generación hipócrita de creyentes, quienes al subir al poder, se hicieron más orgullosos, arrogantes, y crueles, más que otros, y persiguieron al pueblo de Dios sin misericordia. ..Porque aquello por lo cual sufrimos, y por lo cual nuestros bienes fueron saqueados, fue nuestra obediencia al Señor en su poder y en su espíritu, quien es capaz de ayudarnos y socorrernos; y nosotros no teníamos más ayuda en la tierra aparte de él. Y el Señor oyó el llanto de su pueblo, y trajo un tremendo azote sobre las cabezas de todos nuestros perseguidores, lo cual trajo un temblor, un temor y un miedo ente todos ellos; de manera que aquellos que nos habían puesto sobrenombre, a nosotros los "hijos de la luz," y con desdén nos llamaron cuáqueros, el Señor hizo que ellos temblaran de miedo y temor, y muchos de ellos hubieran estado felices de poder esconderse entre nosotros; y algunos de ellos, por causa de la angustia que vino sobre ellos, finalmente confesaron la verdad. ¡Oh! ¡Los reproches, injurias, y golpizas diarias que sufrimos entre ellos, aún en los caminos, porque no podíamos quitarnos los sombreros ante ellos, y por tratarlos de tú! ¡Oh! ¡El caos y el botín que los sacedotes hicieron con nuestros bienes, [propiedades tomada por las cortes], porque no podíamos alimentar sus bocas [proveerles dinero] pagándoles los diezmos! Aparte de echarnos a la cárcel, y aparte de las grandes multas que nos cobraron porque no podíamos jurar. Pero el Señor suplicó con ellos por todas estas cosas. Sin embargo algunos de ellos estaban tan endurecidos en su maldad, que cuando ellos fueron sacados de sus lugares y oficios, dijeron que si tenían la oportunidad harían lo mismo otra vez. Pero la antigua espada y las armas de Caín le fueron quitadas de sus manos, y Judas perdió su bolsa. Y cuando este día de derrocamiento había llegado sobre ellos, dijeron que todo era culpa de nosotros. Por lo que fui inspirado a escribirles y preguntarles: '¿Alguna vez nosotros les resistimos cuando ellos nos quitaron nuestros arados y nuestras herramientas, nuestros carruajes y caballos, nuestro maíz y ganado, nuestras ollas y platos, y nos azotaron, y nos pusieron en el cepo, y nos echaron en la cárcel, y todo esto sólo por servir y adorar a Dios en espíritu y en verdad, y porque no podíamos conformarnos a su religión, modales, costumbres y modas? ¿Acaso alguna vez los resistimos? ¿Acaso no les dimos nuestras espaldas para que las golpearan, nuestras mejillas para que nos arrancaron el pelo, y nuestras caras para que las escupieran? ¿Acaso sus sacerdotes, que los habían impulsado para hacer esta obra, no se habían echado a sí mismos y a ellos también en la zanja? ¿Por qué decían entonces que todo era culpa nuestra? Cuando era por causa de sí mismos y sus sacerdotes, sus profetas ciegos, que siguieron sus propios espíritus hacia la zanja, y no pudieron prever ningunos de estos tiempos y estas cosas que les habían sobrevenido, de las cuales nosotros les habíamos advertido con anticipación; como Jeremías y Cristo le habían advertido a Jerusalén. Ellos pensaron que nos habían cansado y nos habían deshecho; pero ellos se deshicieron a sí mismos. Mientras que nosotros podíamos alabar a Dios; porque a pesar que que ellos nos habían saqueado, todavía teníamos una olla, un plato, un caballo, y un arado. En muchas formas fueron advertidos estos profesantes [personas que profesa su creencia en Cristo], por medio de la palabra, por escrito, y por medio de señales; pero ellos no quisieron creer nada, hasta que fue muy tarde. William Simpson fue inspirado por el Señor para ir varias veces por tres años desnudo y descalzo ante ellos como una señal para ellos, en los mercados, en las cortes, los pueblos, las casas se los sacerdotes, y las casas de los hombres importantes; diciéndoles que 'ellos así serían desnudados como él estaba desnudo.' Y a veces fue inspirado a poner silicio sobre su cabeza, y a embarrar su cara, y a decirles que 'así el Señor embarraría su religión como él estaba embarrado.' Una profecía, del Señor a Oliverio Cromwell:
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