La Cruz Perdida de la Pureza



 

 

hubble


Milagros, extrañas muertes de perseguidores,
profecías, discernimientos, y debates

Y ni mi mensaje ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de sabiduría,
sino con demostración del Espíritu y de poder,

1 Cor 2:4


Los discípulos salieron y predicaron por todas partes,
y el Señor los ayudaba en la obra y confirmaba su palabra
con las señales que la acompañaban.

Marcos 16:20


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Nota: Estos escritos se refieren solamente a los primeros cuáqueros.
Muchas de las sectas cuáqueras de hoy no exigen creer en Cristo o ni siquiera en Dios

De la introducción de Fox a sus cartas: Porque yo fui enviado a muchas personas enfermas; y una vez fui enviado a White-Chapel, cerca de las tres de la mañana, a una mujer que estaba muriendo, y a su hijo; y la gente estaba llorando alrededor de ella. Y después de un rato fui inspirado, (en el nombre y poder de Cristo Jesús), a hablarle a la mujer; y ella y su hijo se levantaron. Y ella se paró, para el asombro de la gente, cuando ellos vinieron en la mañana; y su hijo también fue sanado.

Del Diario, un enfermo sanado:

Había en ese pueblo un hombre importante que había estado enfermo por mucho tiempo, y los doctores ya se habían dado por vencidos con él. Algunos Amigos en el pueblo deseaban que yo lo visitara. Fui a verlo en su habitación, y le hablé la palabra de vida, y fui inspirado a orar con él; y el Señor fue persuadido, y le restauró la salud.

Del Diario de Fox:

(Fox está hablando.) Después que hube salido de la prisión de Nottingham, en donde pasé algún tiempo, seguí viajando como antes al servicio del Señor. Estando en Mansfield, fui un día al asilo de aquella localidad, y vi allí a una mujer perturbada, con el pelo todo desgreñado, a la que el médico intentaba sangrar inútilmente, pues a pesar de que estaba atada y de que varias personas la sujetaban violentamente, no conseguía sacarle sangre. Entonces yo pedí que la soltasen y que la dejasen sola, pues comprendí que ninguna de aquellas personas podía llegar al espíritu que tenía dentro y que la estaba atormentando. La soltaron, y sintiéndome inspirado le pedí en nombre del Señor que se tranquilizase, a lo cual obedeció, y después que le hube hablado, el poder del Señor serenó su mente, se curó, y mas tarde recibió la Verdad en la que perseveró hasta su muerte; siendo así honrado el nombre del Señor, al que pertenece la gloria de todas sus obras.

Muchas cosas grandes y maravillosas fueron llevadas a cabo, en aquellos días, por el divino poder; porque desnudando el Señor su brazo omnipotente, manifestó su poder, para asombro de muchos, que vieron como por su virtud curativa muchos fueron librados de grandes enfermedades y los malos espíritus fueron sujetos por su nombre, de lo cual pueden citarse ejemplos particulares, que fueron más de lo que este siglo descreído merece. Mas bendito sea eternamente el nombre del Señor, e infinitamente honrado, y sobre todo ensalzado y magnificado sea el brazo de su glorioso poder, por el cual tantos hechos gloriosos El ha llevado a cabo; y dejemos que el honor y renombre de todas sus obras, a Él solo sean adscritos.

Del Diario de Fox:

(Fox está hablando.) Después que hube viajado de un lado para otro, por aquellos lugares, y hube celebrado grandes reuniones, fui otra vez a Swarthmoor, y cuando hube visitado algunos Amigos mientras estaba en esas partes, escuché de una gran reunión que iban a tener los sacerdotes en Ulverstone en un día de sermón. Me fui a esa reunión, y a la iglesia en el temor y el poder del Señor. Cuando el sacerdote había acabado, yo hablé entre ellos la palabra del Señor, la cual era como un martillo y como un fuego entre ellos. Y aunque Lampitt, el sacerdote del lugar, había discrepado con la mayoría de los sacerdotes anteriormente, aun así todos se unieron en contra de la verdad. Pero el gran poder del Señor estaba sobre todos; y tan maravillosa fue la manifestación de ese poder, que el sacerdote Bennet dijo: 'La iglesia se estremeció'; de tal manera que él estaba asustado y temblaba. Y después que él hubo hablado unas pocas palabras confusas, se apuró para salir por miedo que la iglesia se fuera a caer sobre su cabeza.

Del Diario de Fox:

(Fox está hablando.) La gente estaba sosegada, escuchándome con placer, hasta que este juez Sawrey (que fue el primer instigador de la primer persecución en el Norte) la incitó en contra mía, para que me arrastrasen, me pegasen y me magullasen. De repente, la gente se enfureció y cayendo sobre mí, en la iglesia, ante sus ojos, me tiraron por el suelo, me patearon y me pisotearon, lo cual estaba él contemplando; y tan grande fue el tumulto, que algunos, de tanto pánico, cayeron de sus asientos. Se acercó Sawrey, finalmente, y sacándome de las manos de la gente, me sacó de la iglesia y me entregó a los alguaciles y otros oficiales, amonestándolos a que me azotasen y me echasen de la ciudad. Me condujeron como un cuarto de milla, unos agarrándome por el cuello, otros de los brazos y hombros, sacudiéndome y arrastrándome. Muchas personas de bien, habían venido al mercado y algunas a la iglesia para oírme, y a varias de ellas también las tiraron por el suelo abriéndoseles la cabeza, de tal modo, que la sangre corría como nunca lo había visto en mi vida. Al hijo del juez Fell, que vino corriendo para ver que iban a hacerme, lo tiraron a una zanja llena de agua, mientras algunos gritaban. "Denle un golpe que le salten los dientes." Después me arrastraron hasta el lado umbrío del prado comunal, seguidos de una multitud, y los guardias y otros oficiales me dieron en la espalda con sus ramos de sauce, y me entregaron a la multitud brutal que habiéndose provisto, unos de tablillas de barril, otros de estacas de seto y otros de ramas de maleza, cayeron sobre mí y me pegaron en la cabeza, en los brazos y en la espalda hasta que sin sentido caí en el suelo mojado. Cuando recobré el sentido, y me vi echado sobre el pantano comunal y rodeado de gente, permanecí inmóvil unos momentos; y el poder del Señor se difundió por mí, y el eterno vivificador me vivificó, de modo que levantándome otra vez en el poder de Dios eterno, les extendí los brazos, diciéndoles en alta voz. "Vuelvan a pegarme, he aquí mis brazos, mi cabeza, mis mejillas." Estaba entre el gentío un albañil, profesante y hombre brutal, el cual con su bastón de medir me dio un golpe, con toda su fuerza, en el dorso de la mano que tenía extendida, y quedó mi mano tan magullada y mi brazo tan entorpecido, que no podía retirarlo; algunos gritaron: "Le ha estropeado la mano, que nunca podrá ya servirse de ella." Mas yo mirándolos en el amor de Dios (puesto que yo estaba en el amor de Dios para ellos, así como para todos los que me perseguían) al poco rato el poder del Señor se difundió por mí otra vez, y por mi mano, y por mi brazo, de tal modo, que en un minuto recobraron la fuerza, a la vista de todos ellos.

Del Diario de Fox:

Nota: los siguientes cuatro milagros fueron omitidos de la versión cuáquera oficial editada por Ellwood, pero descubierta por Penney cuando estaba reconstruyendo otra versión del diario a partir de los manuscritos originales escritos a mano por Fox. Ellos fueron incluidos en la edición de Penney del diario, llamado el Diario de Cambridge; Penney también los añadió al Diario Corto, una versión de un solo volumen, escrita por Fox en la cárcel de Lancaster y traducida ampliamente en varios idiomas. El diario de este sitio tiene el texto de la versión oficial, como también la versión de Cambridge fue incluida, además de otras fuentes - pero todo está indicado, para mantener la integridad de la fuente original.

Uno:

(Fox está hablando.) Fui a la cámara de la abadía y allí entró una mujer loca que, algunas veces, se ponía muy furiosa; y cayendo sobre sus rodillas se puso a gritar. "Quítese el sombrero de gracia, la gracia cuelga de tu cuello," y de tal modo el poder del Señor pasó a través de toda ella, que se dio cuenta de su estado y luego se lo confesó a los Amigos.

Dos:

Y fui a otro lugar, en Cumberland, donde una mujer casada estaba perturbada y tan furiosa que algunas veces había intentado matar a sus hijos y a su marido; mas por voluntad del Señor, fui a hablarle y, cayendo sobre sus rodillas desnudas, dijo que andaría sobre sus rodillas desnudas si pudiera venir conmigo; y el poder del Señor hizo en ella su obra, marchándose curada a su casa.

Tres:

Estando en Bishoprick, me trajeron a otra mujer, que un hombre llevaba atada tras él, la cual no podía hablar ni comer, estando así desde hace bastante tiempo. Me la trajeron a casa de Antonio Pearson, y, por voluntad del Señor, yo le hablé y ella comió y habló y se puso bien, y se fue detrás de su marido sin que la obligaran, marchándose completamente curada.

Cuatro:

Saliendo una vez de Cumberland, en compañía de la joven Margarita Fell y de Guillermo Caton, fuimos a Hawkshead y entramos a descansar en casa de un Amigo. Como hacía un tiempo muy frío, nos sentamos y la criada nos encendió el fuego, pues su amo y su señora estaban en el mercado. Estaba allí, acostado en una cuna, que estaban meciendo, un muchacho que tendría unos doce años y no había crecido más que el doble desde que nació; puse mis ojos en el muchacho y viendo que estaba sucio pedí a la joven que le lavara la cara y las manos y que lo levantara y me lo trajera; me lo trajo y le pedí que se lo llevara y lo volviera a lavar pues no lo había dejado bien limpio. Entonces, por inspiración del Señor, puse mis manos sobre él, le hablé, y amonesté a la joven a que lo vistiera y luego nos marchamos.

Algún tiempo después, llamé a esta casa y encontré a su madre, pero no me detuve, "¡Oh! ¡Quédese!" dijo, "y celebre una reunión en nuestra casa, pues todo el país se ha convencido a causa del gran milagro que usted hizo en mi hijo, que ya habíamos llevado a los manantiales y a los baños, y todos los doctores lo habían desahuciado; y su abuelo y su padre tenían gran temor de que muriera, extinguiéndose su nombre con él pues no tenemos más que este hijo; pero luego que usted se marchó," continuó, 'cuando volvimos a casa, encontramos a nuestro hijo jugando por las calles, por consiguiente," añadió, "todo el país vendrá a oírlo," de querer yo volver y celebrar allí una reunión; lo cual aconteció tres años después de haberme ella dicho esto; el mozo estaba crecido y convertido en un joven hecho y derecho. ¡Alabanzas sean dadas al Señor!


Del Diario:

(Fox está hablando.) Después de esto me fui a Mansfield, donde había una gran reunión de profesantes y personas; y el Señor me movió a orar; y el poder de Dios era tan grande, que toda la casa parecía estremecerse. Cuando había terminado, algunos de los profesantes dijeron 'Esto fue como en los tiempos de los apóstoles, cuando la casa donde ellos estaban se estremeció'. Después que yo había orado, unos de los profesantes oró; lo cual trajo una falta de vida y un velo sobre ellos. Otros profesantes se sintieron acongojados por causa de él, y le dijeron que estaba bajo tentación. Entonces él vino a mí y deseó que yo orara otra vez; pero yo no podía orar a causa de la voluntad de un hombre.

De su Diario:

(Fox está hablando.) Pasado algún tiempo fui a Arnside, a una reunión donde estaba Ricardo Meyer, que desde hacía mucho tiempo tenía un brazo lisiado. Por voluntad del Señor, le dije delante de la gente, "Profeta Meyer, ponte sobre tus piernas" (pues estaba sentado), y poniéndose en pié extendió su brazo lisiado, y dijo entonces. "Sepan todos los que aquí están, que este día me he curado." Con todo y esto, sus parientes apenas podían creerlo, mas cuando se hubo terminado la reunión lo llevaron a una casa y quitándole la chaqueta vieron que era verdad. Poco después, vino a la reunión de Swarthmoor, y allí declaró como lo había curado el Señor. Al poco tiempo, el Señor le ordenó que fuese a York con un mensaje Suyo, y él desobedeció al Señor, que volvió a herirlo de manera que murió, aproximadamente nueve meses después.

Fox hace que un juez se desplome por el poder del espíritu:

En esto el hombre que me custodiaba dijo que todo iría bien si el juez no estaba borracho cuando llegásemos, pues acostumbraba a emborracharse desde muy temprano. Y sucedió que como al introducirme ante él, no me quité el sombrero y lo tuteé, preguntó al hombre que había llegado a caballo antes que yo, si es que no estaba yo confuso o loco, mas el de a caballo le dijo que no, que ello era en mí un principio. Entonces le advertí de que se arrepintiera, y de que viniese a la luz con que Cristo lo había iluminado, que en ella pudiere ver todas sus malas palabras y acciones, y por ella volver a Jesucristo mientras aun era tiempo, y que mientras tuviere tiempo que lo apreciara. "Ya, ya," dijo, "la luz de que habla Juan en el tercer capítulo de su evangelio." Y yo hubiera querido que pensase en ello y que lo obedeciere. Lo estaba amonestando cuando puse mi mano sobre él, y se desplomó por el poder del Señor, y los guardias se quedaron atónitos.

De su Diario, levanta a una mujer moribunda:

Cuando llegamos a Baldock, en Hertfordshire, pregunté, "¿No hay en esta ciudad secta o profesión religiosa alguna?" y me respondieron que había algunos bautistas y una mujer bautista que estaba enferma. Fui a verla con Juan Rush, de Bedfordshire, y cuando llegamos estaban con ella muchas personas piadosas. Me dijeron que ya no pertenecía a este mundo, pero, si tenía algo que decirle, que la consolara en lo concerniente al otro. Le hablé, por voluntad del Señor, y el Señor la levantó y estaba completamente bien, para asombro de toda la región. Esta mujer y su marido, llamado Baldock, se convencieron y desde entonces se reúnen en su casa muchos cientos de personas.

De su Diario:

(Fox está hablando.) Estando en libertad, volví a la posada donde antes me había alojado el capitán Drury. A pesar de que este capitán se comportaba algunas veces con nobleza, era mi enemigo y de la verdad a la que se oponía; y cuando venían a verme los profesantes (mientras estaba bajo su custodia) y andaba él por allí cerca, se mofaba de que tembláramos y nos llamaba cuáqueros, como ya nos habían apodado los independientes y los presbiterianos. Pero más tarde, un día vino a verme y me dijo que, estando una vez echado en la cama, descansando durante el día, sintió un temblor que sus articulaciones chocaron unas con otras, y su cuerpo recibió tal sacudida que no podía levantarse de la cama; y tembló de tal manera que no le quedaron fuerzas y gritó al Señor, y sintió que Su poder era sobre él, y volcó de su cama y gritó al Señor, diciendo que nunca jamás hablaría en contra de los cuáqueros, ni de otros semejantes que temblaran a la palabra del Señor.

Levantado de los muertos:

(Fox está hablando.) Cuando estábamos en Porback, cerca de Shrewsbury, nos ocurrió un incidente que, en aquel momento, nos fue muy aleccionador. Juan Jay, un Amigo, colono rico de Barbados, que venía con nosotros desde Rhode Island y había decidido acompañarnos por los montes hasta Maryland, montó un caballo, para probarlo, cayó la bestia corriendo y despidiendo al jinete dio este de cabeza contra el suelo, desnucándose, según dijeron. Los que estaban a su lado lo dieron por muerto y acarreándolo por un buen trecho lo recostaron bajo un árbol. Me acerqué a él, así que pude, y, después de tocarlo, vi que estaba muerto. Estando de pié a su lado, sentí mucha lástima de él y de su numerosa familia y, cogiéndolo por el cabello comprobé que su cabeza giraba en todas direcciones, tan laxo estaba su cuello. Entonces, tirando mi bastón y mis guantes, le cogí la cabeza con las dos manos y, apoyando mis rodillas contra el árbol, le levanté la cabeza viendo así que no había nada dislocado o roto. Le puse entonces una mano bajo el mentón y la otra detrás de la cabeza y tiré de ella, dos o tres veces, con todo mi fuerza, hasta volverla a su posición normal. Pronto noté que su cuello volvía a ponerse derecho y, entonces, comenzó a carraspear y punto seguido a respirar. Quedaron las gentes admiradas; mas yo les rogué que tuvieran buen corazón y lo llevaran a la casa. Lo que así hicieron, aposentándolo cerca del fuego, y luego les pedí que le dieran de beber algo caliente y lo metieran en la cama. Al cabo de un rato de estar en la casa, empezó a hablar, sin comprender que le había sucedido. Al día siguiente, adelantamos (Juan Jay tan campante con nosotros) unas dieciséis millas para asistir a una reunión en Middletown, pasando por bosques y pantanos y cruzando un río, a nado los caballos y nosotros sobre un árbol. Acudió a esta reunión en Middletown, la mayor parte de los habitantes de la ciudad; siendo una gloriosa reunión en que la verdad se cernió sobre todos; bendito sea el Señor para siempre. Después del accidente que le acaeció, Juan Jay siguió acompañándonos por muchas millas.

Curación en Maryland:

Después de la reunión, una mujer, cuyo marido era juez en aquella parte del país, y miembro de la asamblea, se me acercó y me dijo que su marido estaba enfermo, con muy pocas esperanzas de salvarse, y que quería que fuese con ella a verlo. Estaba su casa a tres millas de distancia y, recién salido de la reunión, muy acalorado, me era muy penoso ir hasta allí; sin embargo, en vista del buen servicio que podía prestar, fui con ella a visitar a su marido, a quien hablé de lo que el Señor me inspiró. El hombre quedó muy reconfortado y finalmente sanó, por el poder del Señor, acudiendo más tarde a nuestras reuniones.

Fox siempre le dio poca importancia a los milagros:

(Fox está hablando.) Fue esta la primera casa que encontramos en Carolina; y allí dejamos nuestros caballos agotados por el viaje. Seguimos río abajo, en una canoa, hasta el río Macocomocock, llegando a casa de Hugo Smith, donde gentes del mundo vinieron a vernos (en aquella región no había Amigos) acogiéndonos muchos con alegría. Entre otros, vino Nataniel Batts, que había sido gobernador de Roanoke, siendo conocido por el nombre de capitán Batts, el cual era antes hombre cruel y sin escrúpulos. Me preguntó por una mujer en Cumberland, de quien le habían dicho, según dijo, que habiendo estado largo tiempo enferma y desahuciada de los médicos, se había curado con nuestras oraciones y cuidados; y quería que le cerciorase de si ello había sido verdad. Le respondí que no nos envanecíamos de hacer tales cosas, pero que muchas como esa habían sido hechas por el poder de Cristo.

Otra curación en Maryland:

(Fox está hablando.) Asistió a esta reunión una mujer, que vivía en Anamessicks, que durante muchos años había padecido trastornos mentales, llegando a pasar hasta dos meses seguidos sentada dormitando, sin apenas hablar a nadie ni pensar en nada. Cuando lo supe, me impelió el Señor a ir a verla para decirle que la salvación había llegado a su casa. Después que le hube hablado la palabra de Vida y hube intercedido con el Señor para conseguir su salud, se curó, yendo con nosotros a las reuniones, de un lado para otro; estando bien desde entonces. ¡Bendito sea el Señor!

Reporte de una curación:

(Fox está hablando.) Visitamos algunos Amigos y fuimos visitados por ellos en Newport-Pagnel, Northampton, y Cossel. Entre ellos vino una mujer que trajo a su hija para que yo pudiera ver cómo estaba. Ella me recordó que cuando yo había estado allí anteriormente, me la había traído muy enferma con la enfermedad del rey (dolencia de los riñones), y me había pedido que orara por ella, lo cual yo hice, y ella fue sanada; ¡alabado sea el Señor!

Del Diario de Juan Bank, cómo Fox lo sanó

(Juan Banks está hablando): "Alrededor de este tiempo un dolor me empezó en el hombro, y gradualmente avanzó hacia mi brazo y mi mano, de manera que estuve completamente privado de su uso; el dolor aumentó tanto de día como de noche. Por tres meses no pude ni ponerme la ropa ni quitármela, y mi mano se comenzó a atrofiar, de manera que visité algunos doctores, pero no pude obtener una cura de ninguno de ellos. Al fin, cuando estaba dormido en mi cama, teniendo una pesadilla, vi en una visión que yo estaba con el estimado Jorge Fox. Yo pensaba que yo le había dicho: 'Jorge, mi fe es tal, que si tu ves la manera de poner su mano sobre mi hombro, mi brazo y mi mano serán restauradas por completo.' Esto permaneció conmigo por dos días y dos noches, que esto había sido una visión verdadera, y que yo debía ir a ver a Jorge Fox; hasta que al fin, por mucho ejercicio de la mente, porque esto era una gran prueba de fe para mí, llegué a estar dispuesto a ir a Swarthmore, en Lancashire, donde había una reunión de Amigos en primer día de la semana.

Algún tiempo después de la reunión, lo llamé para ir aparte hacia el pasillo, y le di un informe de mi sueño, mostrándole mi brazo y mi mano; y en poco tiempo, a medida que caminábamos juntos en silencio, se dio vuelta y me miró, y levantando su mano la puso sobre mi hombro, diciendo: 'Que el Señor te fortalezca, tanto por dentro como por fuera.' Fui a la casa de Tomás Lower, de MarshGrange, esa noche; y cuando me había sentado a cenar, inmediatamente, antes que me diera cuenta, mi mano se había levantado para hacer su oficio, lo cual no había podido hacer por mucho tiempo. Esto me llenó de admiración, y mi corazón se quebrantó con ternura ante el Señor; y al siguiente día me fui a mi casa, con mi mano y mi brazo restaurados a su estado y fuerza anterior sin ningún dolor. La próxima vez que Jorge Fox y yo nos encontramos, él me dijo 'Juan, estás curado?' Yo le contesté: 'Sí, estoy muy bien en un tiempo muy corto.' 'Bueno,' dijo él, 'dale la gloria a Dios;' a quien yo estaba, y todavía estoy atado en mi deber de hacerlo, por esa y todas sus otras misericordias y favores. Él tiene todo el poder en su propia mano y puede así realizar cualquier cosa que parezca buena ante sus ojos; quien de la misma manera prepara instrumentos, y hace uso de ellos como le place, quien es el único digno de toda alabanza, honor y gloria, tanto ahora como para siempre. Amén."

Este es uno de los casos mejor atestiguados de curaciones milagrosas que han sido registradas; porque la veracidad del narrador ha sido puesta más allá de toda duda por la evidencia de muchos testigos contemporáneos, como se puede ver en los testimonios que se han agregado a su Diario. William Penn escribe que él había conocido a Juan Banks por cuarenta años, y que "él era un ministro celestial de la religión experimental, de juicio sano y práctica piadosa, valiente por la verdad sobre la tierra, y listo para servir en todo el amor y la paz del evangelio.”

(Ésta es una de las muchas curaciones que ni siquiera son mencionadas por Jorge Fox en su Diario).

Otra curación:

(Fox está hablando.) Al día siguiente fui a Guildford en Surrey; y habiendo visitado algunos Amigos allí, nos fuimos a Worminghurst en Sussex, donde tuve una reunión muy bendita entre los Amigos, libre de disturbios. Mientras estaba allí, Jaime Claypole de Londres, (quien estaba allí con su esposa), repentinamente se enfermó tan violentamente con un ataque de piedras en los riñones que no se podía parar o acostar; y lloraba como una mujer en parto por lo extremo del dolor que sentía. Cuando yo escuché esto, me afligí mucho en mi espíritu por él, y lo fui a ver. Después de haber hablado con él unas pocas palabras para dirigir su mente hacia el interior, fui inspirado a poner mi mano sobre él y oré al Señor para reprender su enfermedad. Mientras tenía mi mano sobre él, el poder del Señor pasó a través de él; y por medio de la fe en ese poder su dolor se mitigó rápidamente y él pronto se quedó dormido. Cuando se despertó, la piedra se había pasado de él como si fuera polvo; y él se sentía tan bien, que al siguiente día cabalgó conmigo veinticinco millas en un carruaje, aunque cada una de las piedras anteriores lo había forzado a quedarse en cama por dos a cuatro semanas a la vez. Pero el Señor fue solicitado por él, y por medio de su poder pronto le dio a Jaime alivio en este tiempo; ¡alabado y bendito sea su santo nombre por esto!


Muertes extrañas de los perseguidores

Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.
Gal 4:29

De sus verdaderos seguidores, Jesús dijo: 'Ningún siervo es más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán.' (Juan 15:20). En el tiempo de Fox, hubieron cuatro gobiernos en Inglaterra: Carlos I, Oliverio Cromwell, Carlos II, y Jaime II. Solamente durante el reino de Carlos II, 13,562 cuáqueros fueron encarcelados; 338 murieron por heridas provocadas en reuniones o encarcelamientos, y 198 fueron enviados a la esclavitud en el exterior. (Fuente: Enciclopedia Católico). Bajo todos los reyes, Los sufrimientos de Besse cuentan 869 cuáqueros que murieron en la cárcel. Cuando eran enviados a la cárcel, aún sus niños eran vendidos como esclavos. Un sin fin de otros sufrieron la toma de sus propiedades como 'botín' para ser tomados por las cortes; después de ser condenados porque se negaban a jurar, rehusaban quitarse el sombrero en la corte, viajando los domingos, por no asistir a los servicios religiosos aprobados por el estado, por no pagar diezmos a las parroquias, y por reunirse en grupos de más de cinco personas. De acuerdo a Fox en su Diario:  "Los Amigos nunca temieron sus acciones, cárceles, correccionales, destierro, ni toma de sus bienes personales; no, ni siquiera la pérdida de la vida misma; ni nunca hubo alguna persecución, pero nosotros vimos cómo ésta resultaría en un bien. Los cuáqueros fueron perseguidos por los puritanos, presbiterianos, y anglicanos en Inglaterra, Norteamérica y Europa. Los sufrimientos de los primeros cuáqueros fue un testimonio importante de la autenticidad de su fe, ya que Cristo nos dijo que sus discípulos siempre serían odiados en el mundo, especialmente por los profesos religiosos del mundo. Ellos nunca buscaron la venganza, aún cuando estuvo raramente disponible en las cortes. Los primeros cuáqueros sufrieron bajo todos los gobiernos de ese tiempo, siempre bendiciendo, perdonando, y orando por sus acusadores y encarceladores. Ellos hicieron apelaciones corteses y personales a las autoridades gobernantes, pero nunca organizaron protestas o resistencia. Sus pacientes sufrimientos eventualmente resultaron en que el Parlamento pasó leyes garantizando la libertad religiosa, las cuales también fueron incorporadas en la constitución de los Estados Unidos. El Señor usó sus sufrimientos como una prueba para llevar a muchos hombres y mujeres a la perfección y al Reino del Cielo. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos, el cual miles recibieron. Pero a continuación usted puede ver algo de la venganza que Dios usó en contra de los perseguidores de su pueblo. Dios actuó de tal manera en contra de los que persiguieron a su pueblo, que un libro fue escrito que narra las extrañas muertes que sufrieron los que persiguieron a los primeros cuáqueros.

Yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego
    y saca la herramienta para su obra;
    y también yo he creado al destructor para que destruya.
Ninguna arma forjada contra ti prosperará,
  
Isaías 54:16-17

Mía es la venganza y la retribución;
    a su tiempo su pie resbalará,
    porque el día de su aflicción está cercano
    y lo que les está preparado se apresura.

Deut 32:35 

Del Diario de Fox:

(Fox está hablando.) A una de las reuniones vino un gran hombre, un sacerdote, y muchos profesantes; pero el poder del Señor vino sobre todos ellos, y se fueron cada uno por su camino en paz. Vino un hombre a esa reunión, que había estado en otra antes, y había levantado una acusación falsa en contra de mí, e hizo ruido por toda esa zona, denunciando que yo había dicho que era Cristo; lo cual era completamente falso. Cuando llegué a Gainsborough, donde un Amigo había estado declarando la verdad en el mercado, la ciudad y la gente en el mercado estaban todos alborotados. Me fui a la casa de un hombre amigable, y la gente se apresuró para entrar detrás de mí; por lo cual la casa estaba llena de profesantes, personas que disputaban, y gente grosera. Este acusador falso entró y me acusó abiertamente ante la gente de que yo había dicho que era Cristo, y él tenía testigos para probarlo. Lo cual enfureció tanto a la gente, que ellos apenas podían mantener sus manos apartadas de mí. Entonces fui inspirado por el Señor Dios a ponerme de pie sobre la mesa, en el poder eterno de Dios, y decirle a la gente, ‘que Cristo estaba en ellos, excepto por aquellos que eran réprobos; y que era Cristo, el poder eterno de Dios, que hablaba en mí en ese momento hacia ellos; NO que yo era CRISTO'. Y la gente en general estuvo satisfecha, menos el acusador falso, un profesante, y sus propios testigos falsos. Yo le llamé Judas al acusador, y fui inspirado a decirle que el fin de Judas sería el suyo; y que esa era la palabra del Señor y de Cristo por medio de mí hacia él. El poder del Señor sobrevino sobre todos, y silenció las mentes de las personas, y ellos se fueron en paz. Pero este Judas poco después se ahorcó, y su tumba fue atravesada por una estaca. (De Mateo 27:5, Entonces, arrojando las piezas de plata en el templo, [Judas] salió, y fue y se ahorcó.)

Del Diario de Fox:

(Fox está hablando.) Entonces pasamos a Somersetshire, donde eran muy malvados los Presbiterianos y otros eclesiásticos que más de una vez iban a causar disturbios en las reuniones de los Amigos. En una ocasión, especialmente, había un hombre muy malo, que llevaron a la reunión; y este hombre se cubrió con una piel de oso, con la intención de ponerse a dar brincos en la reunión general de los Cuáqueros. Con tal propósito se acomodó enfrente del Amigo que estaba hablando y se puso a sacar la lengua cubierto con la piel de oso; causando así gran diversión a sus malvados compañeros y produciendo gran alboroto en la reunión. Pero cuando regresaba, se detuvo a ver un combate de perros contra un toro, y poniéndose al alcance del toro, éste embistió y le metió el cuerno debajo del mentón, hundiéndoselo en la garganta, de manera que le hizo salir la lengua que le quedó colgando; como antes la tenía, cuando se mofaba en la reunión, y, entrando el cuerno del toro hasta dentro de la cabeza, lo volteó por el aire. Y así pasó, que aquél que hacía el mal a las gentes de Dios, fue castigado por el mal; y sería bueno que tales ejemplos de la venganza divina sirvieran para enseñar a otros a tener cuidado de oponerse a la verdad de Dios.

El carcelero de Fox siente la venganza de Dios:

Entonces sucedió, que el que cuidaba de la prisión, estaba furioso contra mí y hablaba siempre muy mal de mí, por razón de ser él un alto profesante; pero un día el Señor se plació en sacudirlo y fue en tan gran desasosiego y bajo tales terrores mentales, que estando yo paseándome por mi habitación oí como un murmullo doloroso, y parándome oí que decía a su mujer; "mujer yo he visto el día del juicio, y allí he visto a Jorge; y yo tenía gran temor de él a causa del mucho daño que le he hecho y de lo mal que de él he hablado a los sacerdotes y profesantes, a los jueces, y por tabernas y cervecerías." Y después de esto, hacia la tarde, vino a mi celda y me dijo "Yo fui cual león contra ti, pero ahora vengo cual cordero, como aquel carcelero que temblando fue a Pablo y a Silas," y añadió que quería vivir conmigo, a lo cual repliqué que estando yo en su poder, podía hacer como se le antojase; mas él dijo que no, que lo que él quería era que siendo yo libre, pudiera él estar siempre conmigo, pero que no quería tenerme como prisionero. Y entonces me explicó como él estaba plagado y como también su casa estaba plagada por mi causa; y en vista de ello, permití que se quedara conmigo; y se puso a decirme todo cuanto tenía en el corazón, y que él creía que cuanto yo había dicho de la verdadera fe y esperanza, era lo cierto, y se maravillaba de que el otro que había sido encarcelado conmigo no se hubiera mantenido en ello, y afirmó que aquel hombre era un bribón mientras que yo era un hombre honrado. También me confesó que, cuando en días pasados le había pedido que me dejara salir a proclamar al pueblo la palabra del Señor, lo cual me rehusó, y entonces dejé que fuera sobre él el peso de su acción, se sentía casi siempre en grandes ansias y temores, y estuvo como loco hasta pasada algún tiempo, y en un estado tal, que cualquiera lo hubiera matado con una manzana (como él decía). Llegada la mañana se levantó y poco después se fue a ver a los jueces para decirles, que así él como su casa habían sido infectados por mi causa, y uno de los jueces dijo (según él me repitió) que las plagas también caían sobre ellos por tenerme preso. Era este el Juez Bennet, de Derby, que fue el primero en llamarnos cuáqueros, ("To quake" quiere decir "temblar," en inglés, y "quaker,"quiere decir "el que tiembla.") por amonestarle nosotros a que temblara de la palabra del Señor. Esto fue en el año de 1650.

De su Diario:

(Fox está hablando.) Aquel día fue grandemente declarada la poderosa palabra de vida, terminándose nuestra reunión en el poder de Dios; y aquel grupo grosero siguió su camino hacia Halifax. Les preguntaron todos porque no me habían matado, de acuerdo con lo que habían jurado; a lo cual respondieron maliciosamente que yo los había embrujado de tal manera que no pudieron hacerlo. Así fue encadenado el diablo, aquella vez. Los Amigos me dijeron que acostumbraban a venir otras veces comportándose siempre muy mal y sin freno, hasta llegar más de una vez a romper sus bancos y sus asientos, conduciéndose entre ellos de una manera espantosa; pero ahora el poder del Señor los había encadenado. Poco tiempo después de esto, el carnicero que había sido acusado de matar a un hombre y a una mujer y que era uno de los que se habían comprometido a matarme bajo juramento, mató a otro hombre y lo mandaron a la cárcel de York. Otro de estos carniceros brutales, que también había jurado matarme, y que acostumbraba a sacar la lengua a los Amigos, cuando pasaban cerca de él, la sacó un día de tal manera que no la pudo volver a meter y así murió. Sería demasiado largo el relato de los muchos juicios que, de manera extraña y repentina, fueron sobre muchos de los que conspiraban en contra mía; la venganza de Dios baja del cielo para caer sobre el sediento de sangre que corre tras ella. Yo puse a todos los espíritus ante el Señor, dejando que Él, más fuerte que todos, los juzgara, en cuyo poder yo estaba guardado para seguir adelante en su obra.

De su Diario:

(Fox está hablando.) Por la noche me llevaron a presencia del coronel Hacker, su mayor, y muchos de sus capitanes; y tuvimos gran discusión sobre los sacerdotes y las reuniones, porque en aquella época corría el rumor de una conspiración en contra de Oliverio Cromwell. Tuve con ellos muchas razones sobre la luz de Cristo, que ilumina a todo hombre que viene al mundo, y el coronel Hacker preguntó, ¿No fue esta luz de Cristo la que hizo a Judas que traicionara al Maestro y que luego se ahorcara? A lo que respondí, "No, esto fue obra del espíritu de las tinieblas que odia a Cristo y a Su luz." Entonces, el coronel Hacker me dijo que podía ir a mi casa y quedarme en ella, sin ir por ahí celebrando reuniones; y le respondí que yo era un hombre inocente, que no intervenía en conspiración alguna, pues era contrario a tales cosas. Su hijo Nedham, le dijo, "Padre, hace ya demasiado tiempo que este hombre reina, y es ya hora de acabar con él." Yo le pregunté, "¿Por qué? ¿Qué he hecho? ¿O a quién he perjudicado, desde niño?" Porque habiendo nacido y sido criado en aquel lugar, ¿Podía alguien acusarme de alguna mala acción, desde mi infancia? Entonces el coronel Hacker me volvió a preguntar si quería ir a mi casa y estarme en ella; y yo le respondí que de prometerle tal cosa, ello sería prueba de que yo era culpable de algo, yéndome a mi casa y haciendo de ella mi prisión, y que si iba a las reuniones, entonces dirían que no cumplía sus órdenes, y les añadí, que yo iría a las reuniones siempre que el Señor me lo ordenare y que, por consiguiente, no podía someterme a sus requerimientos; mas les afirmé, "Nosotros somos gentes pacíficas." "Bien, entonces," dijo el coronel Hacker, "le voy a mandar a mi señor, el Protector, con el capitán Drury, uno de sus guardias personales." Aquella noche la pasé como prisionero en la Marshalsea; y a la mañana siguiente, a las seis, estaba ya preparado y me entregaron al capitán Drury. Quise que, antes de marcharnos, me dejase hablar con el coronel Hacker, que me recibió en la cama, y volvió a instarme a que me volviera a mi casa y no celebrara más reuniones. Volví a decirle que no podía comprometerme a esto, debido a que tenía que ser libre de servir a Dios y celebrar reuniones. "Entonces," dijo, "tiene que ser llevado a presencia del Protector." Ante esto, arrodillándome al lado de su cama, pedí al Señor que lo perdonara, pues era él como Pilato, a pesar de que lavara sus manos. Y lo advertí a que cuando el día de su desgracia y de su juicio llegara, recordara entonces todo cuanto le había dicho. Mas él estaba incitado e influido por el sacerdote Stephens y los otros sacerdotes y profesantes; que con esto bien ponían de manifiesto su envidia y su bajeza, y que al no poder vencerme en discusiones y con argumentos, ni resistir al espíritu de Dios que estaba en mí, hacían que los soldados me prendieran.

Más tarde, cuando este coronel Hacker estaba en la torre de Londres, uno o dos días antes de ser ejecutado, se le hizo memoria de lo que había hecho en contra del inocente; y, recordándolo, lo confesó a Margarita Fell diciendo que bien sabía de quien le hablaba y que por causa de ello estaba muy afligido. Y su hijo, que dijo a su padre que yo había reinado demasiado y era ya tiempo de acabar conmigo, pudo ver más tarde como acabaron con su padre, siendo él ahorcado en Tyburn, cuando entró el rey.


De su Diario: (con respecto a su encarcelamiento en Doomsdale)

(Fox está hablando.) Pero este carcelero era un hombre muy malvado. Yo muchas veces lo amonesté para que fuera sobrio; pero él abusaba a la gente que venía a visitarnos. A Eduardo Pyot su esposa le envió queso de Bristol; y el carcelero se dejó el queso para él, y se lo llevó al alcalde, para buscar si tenía cartas traicioneras, como les decía él; y aunque ellos no encontraron traición en el queso, no nos lo entregaron. Este carcelero podría haber sido rico si se hubiera comportado civilmente; pero él buscó su propia ruina, la cual experimentó poco tiempo después; porque al año siguiente fue quitado de su lugar, y por alguna maldad fue echado en la cárcel; donde él les imploraba a los amigos. Y por alguna indisciplina en su carruaje fue puesto en Doomsdale, y fue amarrado con cadenas de hierro y golpeado por el carcelero siguiente, y le dijeron que 'Recordara cómo él había abusado a esos buenos hombres, a quienes había malvadamente echado en una prisión asquerosa, sin causa alguna;' y se le dijo, ‘que ahora él merecía sufrir por su maldad, y con la misma medida que él había administrado otros, él debía ser administrado.' Él llegó a ser muy pobre y murió en la prisión. Su esposa y su familia llegaron a estar en la miseria.

Del Diario de Fox:

(Fox está hablando.) El primer día de la semana fui a la capilla donde un sacerdote llamado Camelford acostumbraba a predicar, y cuando él hubo concluido, yo empecé a predicar al pueblo la palabra de vida. Mas este sacerdote estaba poseído de tal rabia, y fue tan impertinente, que no teniendo paciencia de oír, se puso a agitar a la multitud brutal que cogiéndome por el aire me golpeó y me dio de puñetazos y me tiró de cabeza por un muro de piedra; mas a pesar de esto, bendito sea el Señor, Su poder me guardó. El que me trató con tal violencia, fue un hombre malvado, llamado Juan Knipe, que fue después destrozado por el Señor.

De su Diario:

(Fox está hablando.) Habían dos iglesias independientes en Escocia, en una de las cuales muchos fueron convencidos; pero el pastor de la otra estaba furioso en contra de la verdad y los Amigos. Ellos tenían a sus ancianos, quienes algunas veces ejercitaban sus dones entre los miembros de la iglesia, y algunas veces eran muy delicados; pero sus pastores hablaban tanto en contra de la luz, y de nosotros, los Amigos de Cristo, que oscureció a sus oyentes; de manera que crecieron ciegos y secos, y perdieron su delicadeza. Él continuó predicando en contra de los Amigos, y en contra de la luz de Cristo Jesús, llamándola natural; al fin un día en su predicación él maldijo la luz, y cayó como muerto en su púlpito. La gente lo cargó hacia afuera, lo pusieron sobre una lápida, y derramaron aguas fuertes sobre él, lo cual lo trajo a la vida otra vez; y se lo llevaron a su casa, pero él estaba sin espíritu. Después de un rato él se quitó sus ropas, se puso unas ropas de cuadros escoceses, y se fue al campo entre las mujeres de las lecherías. Cuando él se había quedado allí como dos semanas se volvió a su casa, y se fue al púlpito otra vez. Después de lo cual la gente esperaba una gran manifestación o revelación de parte de él; pero, en vez de eso, él comenzó a decirles qué clase de entretenimiento él había visto; cómo una mujer le dio leche descremada, otra le dio suero, y otra le dio buena leche: de manera que la gente se vio obligada a sacarlo del púlpito otra vez, y llevárselo a su casa. El que me dio este reporte fue Andrés Robinson, uno de sus oyentes principales, quien llegó después a ser convencido, y recibió la verdad. Él me dijo que aquel nunca había recobrado el sentido otra vez. Pero esta gente pudo ver lo que le pasó a aquel que maldijo la luz, la cual es la vida en Cristo, el verbo; y pudo ser una advertencia para todos los otros que hablan mal en contra de la luz de Cristo.

De su Diario:

(Fox está hablando.) De manera que me pusieron en la cárcel, y el carcelero era un hombre muy malvado llamado Hardy, quien era muy grosero y cruel; y en muchas ocasiones no dejó que me trajeran comida excepto por lo que podía pasar por debajo de la puerta. Muchos vinieron a verme, algunos enfurecidos, y muy descorteces y groseros. Una vez vinieron a verme dos sacerdotes jóvenes, que me ofendieron mucho. La gente más mala no podía ser peor. Entre los que entraron de esta manera estaba la esposa del viejo Preston, de Howke. Ella me habló de manera muy ofensiva, diciéndome que mi 'lengua debía ser cortada,' y que 'yo debería ser ahorcado;' mostrándome la horca. Pero el Señor la detuvo, y ella murió en una condición miserable.

De su Diario:

(Fox está hablando.) Llegamos a Barnet-hills, donde vivía un tal capitán Brown, quien era bautista, pero su esposa se había convencido de la verdad. Después que el parlamento pasó el decreto de 'deshacer las reuniones', el capitán Brown temía que su esposa podría ir a las reuniones y ser echada en la cárcel; de manera que dejó su casa en Barrow, y se fue a un lugar en estas colinas para esconderse, diciendo que 'su esposa no iría a la cárcel.' Y ya que éste era un lugar libre, muchos otros huyeron allí como él, incluyendo los sacerdotes. Aunque este hombre estaba en un lugar seguro, debido a que no se ponía de parte de la verdad ni dejaba a su esposa que lo hiciera, sabiendo esto el Señor, su mano cayó pesadamente sobre él por su infidelidad; de manera que fue gravemente plagado, y juzgado en sí mismo por huir y llevar a su esposa a ese lugar privado. Fuimos a ver a su esposa, y al llegar a la casa, le pregunté cómo estaba. '¿Cómo estoy? (dijo él), las plagas y la venganza de Dios están sobre mí. Soy un marginado, como Caín. Dios puede tratar de buscar un testigo en mí, así como yo; porque si nadie fuera más fiel que yo, Dios no tendría testigos en la tierra.' En esta condición, él vivió allí manteniéndose con agua y pan, y pensó que era demasiado bueno para él. Al final se fue a su casa otra vez con su esposa a su propio lugar en Barrow, donde después fue convencido de la verdad eterna de Dios, en la cual murió. Un poco antes de su muerte él dijo que aunque él mismo no había llevado un testimonio por la verdad en su vida, que llevaría un testimonio en su muerte, y sería enterrado en su huerta; y así fue. Él fue un ejemplo para todos los bautistas que huían en tiempos de persecución, quienes no podían soportar la persecución ellos mismos, sin embargo nos perseguían a nosotros cuando ellos tenían el poder.

De su Diario:

(Fox está hablando.) Hay cuatro Amigos en la cárcel por no pagar diezmos, (enviados a la cárcel por una demanda de la condesa de Derby), quienes habían estado allí por cerca de dos años y medio. Uno de ellos era Oliverio Atherton, quien tenía una complexión débil debido a un encarcelamiento largo y duro en un lugar frío, crudo y malsano. Su cuerpo llegó a estar en un estado tan débil y pobre, que no parecía que hubiera ninguna esperanza de que viviera a menos que fuera dejado en libertad. Por lo tanto, se le escribió una carta en su favor a la condesa, y fue llevada por su hijo Godfrey Atherton, en la cual él le dijo las razones por las cuales él y los otros no podían pagar diezmos: ‘porque si lo hicieran, ellos negarían que Cristo ha venido en la carne, quien por medio de su venida puso fin a los diezmos, y al sacerdocio al cual éstos eran entregados, y al mandamiento por el cual ellos eran pagados bajo la ley. Él también le dijo acerca de la débil condición y la aparente probabilidad de su muerte, si ella continuaba manteniéndolo allí, esperando que ella fuera movida a tener misericordia y compasión. Él también le advirtió que no se echara la culpa de sangre inocente sobre sí misma. Pero cuando su hijo fue a ella con la carta de su padre, uno de sus sirvientes lo ofendió, le arrancó el sombrero y lo tiró, y lo echó a él afuera. No obstante, la carta le fue entregada en sus propias manos, pero ella descartó toda misericordia y sensibilidad, y dejó al hombre en la cárcel hasta su muerte. Cuando el hijo regresó a ver a su padre en la cárcel, y le dijo en su lecho de muerte que la condesa le había negado la libertad, él sólo dijo: ‘Ella ha sido la causa del derramamiento de mucha sangre, pero esta es la sangre de más peso que ella haya derramado jamás,' y murió poco tiempo después. Los Amigos, después que les entregaran el cuerpo para ser enterrado, lo llevaron de la cárcel a Ormskirk, el distrito donde él había vivido. Ellos pegaron anuncios en los cruces de los mercados (un lugar para poner anuncios públicos), en Garstang, Preston, y otros pueblos por donde ellos pasaron, con esta inscripción:

'Este es Oliverio Atherton, del distrito de Ormskirk, perseguido hasta la muerte por la condesa de Derby por causa de su conciencia hacia Dios y hacia Cristo, porque él no podía darle a ella los diezmos.'

Estos anuncios explicaban las razones por las cuales él no podía pagar diezmos, la duración de su encarcelamiento, las privaciones por las cuales él había pasado, la dureza de corazón de ella hacia él, y la manera de su muerte.

Después de su muerte, Ricardo Cubban, otro de los prisioneros por causa de los diezmos, le escribió a ella una carta larga, a nombre de sí mismo y de otros prisioneros con él, poniendo la inocencia de ellos ante ella. ‘Que no es por causa de la terquedad, obstinación o codicia que ellos rehusaban pagarle los diezmos, sino puramente por causa de la conciencia hacia Dios y Cristo; dejándole saber que si ella soportaba tenerlos allí hasta que todos murieran, como ella lo había hecho con su compañero de sufrimientos, Oliverio Atherton, ellos aún así no cederían a pagarle. Y por lo tanto le pedían que considerara el caso de ellos con un espíritu cristiano, y no se echara también la sangre de ellos sobre sí misma.' Pero aún así ella no quiso mostrar ninguna misericordia y ni compasión hacia ellos, quienes ahora habían sufrido un duro encarcelamiento por alrededor de dos años y medio, por causa de ella. En cambio ella envió mensaje al pueblo de Garstang, y amenazó con quejarse al rey y al concilio, y ponerlos en problemas, por permitir que los anuncios con respecto a la muerte de Oliverio Atherton fueran pegados sobre el cruce del mercado. La rabia que ella expresó hizo que el pueblo notara el asunto aún más, y algunos de ellos dijeron que los cuáqueros le habían dado una buena razón para enojarse. Pero ella, que no tenía consideración de la vida de un sufriente inocente por Cristo, ella misma no vivió mucho tiempo después de esto. Exactamente tres semanas después que el cuerpo de Oliverio Atherton fuera llevado a través de Ormskirk para ser enterrado, ella murió; y su cuerpo fue llevado a través del mismo pueblo hacia su lugar de entierro. Así el Señor persiguió a la perseguidora de corazón duro.

De su Diario:

(Fox está hablando.) Era el juez Fleming, uno de los magistrados más feroces y violentos, en perseguir a los Amigos y mandar a la prisión a sus vecinos más honestos por cuestiones de religión. Y como en aquellos días había muchos Amigos en la prisión de Lancaster, condenados por él, y que algunos murieron en la prisión, nosotros, que entonces también estábamos presos, nos sentimos dirigidos a escribirle de la siguiente manera:

¡Oh Juez Fleming!-

La misericordia, la compasión, el amor y la bondad adornen y llenen de gracia a los hombres y los magistrados. ¡Oh! ¿acaso no oye usted los llantos de las viudas, y los llantos de los huérfanos, quienes fueron dejados así por causa de la persecución? ¿Acaso ellos no fueron llevados como ovejas, de guardia en guardia, como si ellos hubieran sido los transgresores o criminales más grandes de estas tierras? Lo cual apenó los corazones de mucha gente sobria, el ver cómo sus vecinos y compatriotas inocentes, que eran personas pacíficas, y eran hombres honestos en sus vidas y en sus conversaciones entre los hombres, ¡cómo fueron usados y servidos! Uno más está muerto, a quien usted envió a la cárcel, habiendo dejado a cinco niños huérfanos tanto de padre como de madre. ¿Cómo puede usted hacer otra cosa más que cuidar a esos niños huérfanos, y también a la esposa y familia del otro? ¿No es acaso su deber? Considere Job cap. 29, cómo él era un padre para los pobres, liberó a los pobres de su llanto, y a los huérfanos que no tenían quién los ayudara. Rompió las garras de los malignos, y arrancó el botín de sus dientes. Pero, ¡oh! Mida su vida y la de él, y tenga en cuenta el día del juicio eterno de Dios el cual vendrá, y la sentencia y el decreto de Cristo, cuando todo hombre deberá dar cuentas y recibir un galardón de acuerdo a sus obras. Entonces se dirá: "¡Oh! ¿Dónde están los meses que han pasado?" Nuevamente, juez Fleming, considere, cuando Juan Stubbs fue traído ante usted. Él y su esposa y sus cuatro hijos pequeños, que tenían poco con qué vivir aparte de lo que ganaban honestamente por su propia diligencia. Tan pronto como él apareció, usted clamó: "Tómenle el juramento a ese hombre." Y cuando él confesó que no era más que un hombre pobre, a usted no le importó, sino que puso de lado la misericordia, no queriendo oír lo que él tenía que decir.
.....
¿Acaso no oye los llantos de los huérfanos, los llantos de las viudas y la sangre de los inocentes que habla, quienes por medio de usted han sido perseguidos hasta llegar a la cárcel, y que ahora están muertos? ¡Oh! ¡Dura será la sentencia en el día del juicio! ¿Cómo responderá usted, cuando usted y sus obras lleguen a ser juzgadas, cuando usted sea llevado ante el tribunal de Todopoderoso, usted que en su prosperidad ha convertido a algunos en huérfanos y en viudas por causa de la justicia, y por causa de la sensibilidad de la conciencia hacia Dios? ¡El Señor lo sabe y lo ha visto! ¡Oh, hombre! Considere en su vida cómo usted se ha manchado con la sangre de los inocentes!
.......
Aparte de esta carta, la cual fue escrita a nombre de muchos, yo le envié también una o dos líneas, suscrita sólo por mí mismo, y dirigida

A Daniel Fleming.

AMIGO,-Usted ha encarcelado a los siervos del Señor, quienes no han quebrantado ninguna ley, por lo tanto tenga en cuenta lo que usted hace, por temor de que la mano del Señor se vuelque en contra suya. Porque en la luz del Señor Dios usted es visto por él.

Jorge Fox

No fue mucho tiempo después de esto que murió la esposa de Fleming, y lo dejó con trece o catorce niños sin madre.

De su Diario:

(Fox está hablando.) Me dijeron en Cornwall que había allí un tal coronel Robinson, un hombre muy malo, que había abandonado la nación, antes de que entrara el rey, por haber raptado a una mujer; y, que haciéndolo magistrado de la paz, cuando vino el rey, se convirtió en cruel perseguidor de los Amigos, mandando muchos a la prisión. Llegó a sus oídos que, debido a la complacencia de un carcelero, los Amigos gozaban de cierta libertad pudiendo ir a sus casas para ver a sus mujeres y a sus hijos; y fue al tribunal a presentar al juez grandes quejas en contra del carcelero, a consecuencia de lo cual; al carcelero lo multaron con cien marcos y a los Amigos los vigilaron muy estrictamente, por algún tiempo. Cuando regresó del tribunal, mandó a decir a un magistrado vecino suyo si querría ir con él a cazar. El día fijado, cuando estuvo preparado, mandó a su sirviente que se adelantase con sus caballos y él se fue a pié desde su casa a una tenencia donde se guardaban sus vacas, se elaboraba la mantequilla y donde, en aquel momento, sus sirvientes estaban ordeñando. Cuando llegó, preguntó por el toro; y los sirvientes le respondieron que lo habían encerrado en un campo, porque andaba desenfrenado y no les dejaba ordeñar. Entonces se fue al campo a ver al toro y, acostumbrado desde siempre a jugar con él, empezó a provocarlo con su bastón. El toro al verlo, resopló se echó un poco hacia atrás y, volviéndose luego hacia él, se le abalanzó, lo embistió y le clavó un cuerno en el muslo; y, levantándolo después, con los cuernos, lo tiró sobre su espalda y le incrustó el muslo en el vientre. Cuando volvió a estar en el suelo, lo corneó; de tan rabioso y enfurecido hubiera querido clavar los cuernos en el suelo, y bramando se puso a lamer la sangre de su amo. Oyendo los gritos de su amo, una moza sirvienta se abalanzó dentro del campo y cogiendo al toro por los cuernos, quiso sacarlo de encima de su amo; y el toro sin hacerle el menor daño, la apartó suavemente con los cuernos, siempre con la idea de seguir corneando al amo y lamiendo su sangre. La moza se fue y llamó a unos carpinteros y a otros hombres que estaban trabajando, no lejos de allí, para que viniesen a salvar a su amo; mas no pudieron dominar al toro hasta que trajeron mastines que abalanzándose sobre él lo hicieron huir lleno de rabia y de furor. Al saber lo ocurrido, su hermana vino y le dijo, "¡Ay! hermano, ¿Qué terrible juicio es éste, que ha caído sobre ti?" Y él respondió, "¡Ah! hermana, sí que es juicio terrible. De favor, haz que maten al toro y que la carne sea dada a los pobres." Lo llevaron a su casa, pero murió poco después. El toro se había puesto tan furioso que se vieron obligados a matarlo a tiros; pues no hubo hombre que se atreviera a acercarse a él para matarlo. Así es como el Señor, alguna vez, da ejemplos de sus juicios terribles, que caen sobre los perseguidores de Su pueblo; para que así otros aprendan y se guarden.

Muere un falso acusador: (durante este tiempo, las reuniones de los cuáqueros eran ilegales, y los informantes tenían los derechos de las propiedades de los acusados.)

(Fox está hablando.) En Droitwich, Juan Cartwright vino a la casa de un Amigo; y siendo inspirado por el Señor a hablar unas pocas palabras antes de sentarse a cenar, llegó un informante y se paró bajo la ventana a escuchar. Cuando él oyó a los Amigos hablar, esperando obtener un beneficio para sí mismo, el fue e informó; y obtuvo una orden judicial para confiscar las propiedades de los Amigos, bajo la excusa de que se había llevado a cabo una reunión en esa casa; sin embargo, no había nadie en la casa en esos momentos aparte del Amigo, el hombre de la casa, su esposa, y su sirvienta. Cuando este hombre maligno volvió en la noche con su orden judicial, él se cayó de su caballo y se quebró el cuello. Así encontró un final terrible el informante maligno, quien esperaba enriquecerse a sí mismo saqueando la propiedad privada de los Amigos; pero el Señor no se lo permitió, y lo cortó en su maldad.

De Su Diario:

(Fox está hablando.) Habiendo visitado al juez West, me fui a Swarthmore, visitando Amigos, y el poder del Señor estaba sobre todos los perseguidores en ese lugar. Fui inspirado a escribir cartas a los magistrados, sacerdotes, y profesantes del área, quienes habían levantado la persecución anteriormente. La que era para el juez Sawrey decía lo siguiente:

Amigo,

Usted comenzó todas las persecuciones en el norte. Usted fue el que las empezó y el que agitó a la gente. Usted fue el primero que los incitó en contra de la simiente justa, y en contra de la verdad de Dios; el primero que fortaleció las manos de los malignos en contra de los inocentes y los inofensivos: y usted no prosperará. Usted fue el primero que incitó a los golpeadores, apedreadores, perseguidores, torturadores, burladores, y encarceladores en el norte, y a los injuriadores, difamadores, recriminadores, acusadores falsos y calumniadores. Esta era su obra, y usted la incitó. De manera que sus frutos declaran su espíritu. En vez de incitar la mente pura en la gente, usted ha incitado lo malvado, malicioso y envidioso; y se ha asociado con los malvados. Usted ha hecho que las mentes de las personas por todas partes del país se vuelvan envidiosas: ésta era su obra. Pero Dios ha acortado sus días, lo ha restringido, y le ha puesto límites, ha roto sus mandíbulas, ha expuesto su religión a los simples y los recién nacidos, y ha llevado sus obras a la luz. ¡Cómo ha caído su casa y se ha convertido en una casa de demonios! ¡Cómo ha mostrado usted su maldad, de manera que usted ha servido a Dios solamente con sus labios, mientras que su corazón está lejos de él, y usted es un hipócrita! ¡Cómo se ha descubierto que la forma de sus enseñanzas es la marca de los falsos profetas, los frutos de quienes se declaran a sí mismos! Por sus frutos los conocerán. ¡Cómo son echados hacia atrás estos hombres sabios! ¡Tenga conciencia de sus caminos! Tome nota de quienes son las personas con las cuales ustedes se has unido. Aquello que es de Dios y que está en su conciencia se lo dirá. El Anciano de Días lo reprenderá. ¡Cómo ha se ha demostrado que su celo es el celo ciego de un perseguidor, y Cristo y sus apóstoles prohibieron a los cristianos que siguieran a personas como usted! ¡Cómo ha fortalecido usted las manos de los malignos, y ha sido una alabanza a ellos, no a aquellos que han hecho el bien! ¡Cómo usted, como si fuera un hombre loco o ciego, volvió su espada en contra de los santos, en contra de los cuales no hay ley! ¡Cómo será usted roído y quemado algún día, cuando usted sentirá las llamas, y cuando las plagas de Dios serán derramadas sobre usted, y usted comenzará a morderse la lengua por causa del dolor, debido a las plagas! Usted recibirá su recompensa de acuerdo a sus obras. No se puede escapar; el juicio justo del Señor lo encontrará, y el testigo de Dios en su conciencia lo responderá. ¡Cómo ha causado usted que los paganos blasfemen, se vayan con la multitud para hacer el mal, unidos mano con mano con los malvados! ¡Cómo será su fin peor que su comienzo, ya que ha llegado con el perro a morder, y se ha vuelto como un lobo para devorar los corderos! ¡Cómo se ha mostrado usted como un hombre más apto para estar en un lugar para ser nutrido, que establecerse en un lugar para nutrir! ¡Cómo fue usted exaltado y se ha engreído con orgullo! Y ahora usted ha caído con vergüenza, de manera que usted está cubierto con aquello que usted agitó y creó. Que John Sawrey no tome las palabras de Dios en su boca hasta que él se haya reformado: que no tome su nombre en su boca, hasta que él se aparte de la iniquidad. Que ni él ni su maestro hagan una profesión de las palabras de los santos, a menos que ellos se proclamen a sí mismos como hipócritas, las vidas de quienes son contrarias a las vidas de los santos; la iglesia de quienes ha manifestado ser una jaula de pájaros inmundos. Usted tiene apariencia de piedad, pero no su poder, usted se ha burlado de los que están en el poder, los ha hecho su refrán, y su tema de conversación en los banquetes. Su olor enfermizo, John Sawrey, se ha olido en toda el área de alrededor, y todo lo que teme a Dios ha sido avergonzado de su manera de comportarse no cristiana; y para ellos usted ha sido un dolor; en el día del juicio usted lo sabrá, aún en el día de su condenación. Usted ha montado y ha establecido su nido en lo alto, pero nunca ha llegado más alto en el aire que las aves de corral. Mas ahora usted ha corrido entre las bestias de rapiña, y ha caído hacia la tierra; de manera que la mundanalidad y la codicia se han hinchado en usted. Su vanidad no lo hará salir adelante; el principio egoísta en usted ha cegado sus ojos. Su espalda debe estar siempre inclinada; porque su mesa se ha convertido en su trampa.
                                                                                                   
Jorge Fox

Este juez Sawrey, quien era el primer perseguidor en esa área, más tarde se ahogó. La venganza de Dios sorprendió al otro juez, el juez Thomson; él fue golpeado con una parálisis mortal mientras estaba sentado en el tribunal y fue sacado de allí y murió.

De Su Diario:

(Fox está hablando.) Entre los oidores y seguidores principales del sacerdote Lampitt, estaba un tal Adam Sands, un hombre muy malvado y falso, quien hubiera destruido la verdad y a sus seguidores si hubiera podido. A él fui inspirado a escribir de esta manera:

Adam Sands,

A la luz que está en su conciencia apelo yo, usted hijo del demonio, enemigo de la justicia; el Señor lo derribará, aunque ahora por un tiempo usted pueda reinar en su impiedad. Las plagas de Dios ya están para caer sobre usted, ya que usted se ha endurecido en su impiedad en contra de la verdad pura de Dios. Con la verdad pura de Dios, la cual usted ha resistido y perseguido, usted está a punto de ser trillado, la cual es eterna y lo comprende. Y usted es visto con la luz que usted desprecia, y ésta es su condenación. Usted como un hombre bruto, su esposa como una hipócrita, y ambos como asesinos de los justos, de esta manera son vistos y comprendidos en aquello que es eterno; y su corazón es buscado, probado y condenado por la luz. La luz en su conciencia le testificará de la verdad y le dejará ver que usted no ha nacido de Dios, sino que está fuera de la verdad, en la naturaleza bestial. Si alguna vez sus ojos llegan a ver el arrepentimiento, usted testificará que yo soy amigo de su alma, y uno que busca su bien eterno.
       
Jorge Fox

Después de esto Adam Sands murió miserablemente.

Venganza en Nueva Inglaterra: (no una venganza relacionada con Fox, pero digna de notar)

Muchos calvinistas puritanos [congregacionalistas] se habían ido de Inglaterra para escapar las persecuciones religiosas de las épocas anteriores, y establecieron colonias en Massachusetts. Cuando los cuáqueros llegaron y les dijeron que ellos no tenían la fe verdadera, estos refugiados de las persecuciones se convirtieron ellos mismos en grandes perseguidores. Basado en la Historia del pueblo cristiano llamado los cuáqueros de William Sewel escrito en 1695: El gobernador de Massachusetts; los magistrados de Boston, Cambridge, y Salem; los sacerdotes, y muchos otros oficiales persiguieron cruelmente a los cuáqueros, (o a cualquiera que se atreviera a ayudarlos), con golpizas, azotes, cortándoles sus orejas, perforando sus lenguas con un hierro caliente, y ahorcándolos; estas persecuciones fueron aplicadas a hombres, mujeres, y aún a sus niños acompañantes sin ninguna misericordia. Ellos llamaban tanto a los hombres como a las mujeres cuáqueras brujos y brujas, poseídos por el diablo. Estos perseguidores criminales, no cristianos, encontraron ellos mismos muertes extrañas y dramáticas, a veces reconociendo que eran los juicios de Dios. Juan Endicott, el cruel gobernador que había mandado azotar a tantos hasta el punto que la carne en sus espaldas estaba completamente destrozada, él mismo fue afligido de manera que su espalda se le pudrió lentamente, con un hedor que alejó a cualquiera que le pudiera prestar alivio. Pero el área entera de Boston sufrió un juicio aún más extraño. Citando a Sewel:

"Sin embargo puedo mencionar aquí una cosa extraordinaria, la cual cuando la oí la primera vez, no lo podía creer completamente: pero pensando que valdría la pena hacer una pequeña investigación de aquello, no sólo por escrito, sino también a partir de las bocas de las personas que habían sido testigos oculares, o habían sido informados por los tales; y de ellos obtuve esta observación en la cual coincidían, esto es, que la región alrededor de Boston antes había sido un terreno muy fructífero que producía un trigo excelente; pero desde el tiempo durante el cual esta ciudad había sido manchada con la sangre de los así llamados cuáqueros, ni trigo ni ningún cultivo similar, podía crecer a perfección dentro de una distancia de veinte millas, aunque la tierra había sido arada y sembrada varias veces; porque a veces lo que se sembraba era arruinado por los insectos o bichos; y en otras ocasiones crecía, pero a penas producía más de lo que se sembraba, y por lo tanto no podía sostener el costo de la plantación; y en otros años la cosecha esperada era arruinada por algún otro accidente; y habiendo continuado estas desilusiones por muchos años, la gente finalmente comenzó a cansarse de probar, y así dejaron al tierra sin arar; a pesar de que a veinte millas de Boston la tierra es muy fértil, y produce muy buen maíz. Pero siendo que habían ejemplos infructuosos más cerca de la ciudad, las personas de edad que aún viven, y recuerdan los tiempos antiguos, generalmente concuerdan en su opinión de que esto es un castigo del cielo, y una maldición sobre la tierra, por el derramamiento de sangre inocente en Boston. Yo recibí este informe de tanta gente confiable (aunque los unos no sabían nada de los otros, ya que diferían bastante en tiempo), y lo que me dijeron estaba tan de acuerdo con la historia principal, que yo no podía hacer otra cosa más que creerlo, aunque al principio no pensé que era creíble; y por lo tanto he sido más exacto en mi investigación, de manera que ya no podía cuestionar el asunto; pero me parecía como un castigo por el comportamiento sanguinario que ya había terminado hace mucho tiempo."

En Inglaterra, Fox confrontó a muchos de estos perseguidores con preguntas tan penetrantes que los avergonzó profundamente, y ellos admitieron su culpa en la matanza de los cuáqueros. Temiendo ser perseguidos por los parientes de aquellos que habían sido asesinados, ellos se escaparon otra vez a Nueva Inglaterra. Aún cuando fue raramente posible procesar legalmente a sus perseguidores en las cortes, los cuáqueros siempre se negaron a llevarlos a corte, dejándolos al juicio de Dios.

Profecías en Apocalipsis relacionadas con las persecuciones y la venganza de Dios, las plagas:

Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades. Por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga.

Sí, todas las sectas deficientes de hoy constituyen la Ramera de Babilonia del libro de Apocalipsis, con la cual todas las naciones han bebido del vino de la ira de sus fornicaciones, porque todas las sectas son simplemente variedades evolucionales de la iglesia del imperio Romano, tanto del este como el oeste, las doctrinas de la cual eran dictadas por los emperadores canonizados Constantino y Justiniano el déspota, eliminando de esa manera el evangelio verdadero alrededor del año 390 DC. La iglesia adulteró con los reyes de la tierra.

Él [la bestia] también se le permitió hacer guerra con el pueblo santo de Dios (los santos) y vencerlos. Y le fue dado poder para extender su autoridad sobre cada tribu y pueblo y lengua y nación. La bestia del libro de Apocalipsis es la bestia de la autoridad religiosa pagana, el poder de la cual fue severamente reducido [una herida en la cabeza] por los primeros cristianos, particularmente en la región del Mediterráneo. Pero una segunda bestia se levantó un corto tiempo después, que tenía cuernos como los de un cordero, pero era una bestia. Note que esta bestia parece ser cristiana, y bajo la pretensión de la autoridad del cordero (aunque actuando por medio del poder del dragón, derivado de la primera bestia de la religión pagana) obliga a los hombres a conformarse con tales tradiciones, ceremonias y rituales (por el deber cristiano), pareciéndose así a las costumbres de los paganos, en su adoración idólatra y su superstición. Toda la tierra siguió a esta bestia, y todavía lo hace. Así surgió la falsa iglesia, y nadie podía espiritualmente comprar o vender, (como las vírgenes insensatas no pudieron comprar el aceite para sus lámparas), a menos que se sometieran a la bestia y recibieran la marca de la iglesia falsa. Cualquiera que negara esa iglesia falsa, o tratara de comprar o vender (obras espirituales por medio de la mente o la mano) sin la sanción de la iglesia falsa fueron martirizados, como sus predecesores lo habían sido anteriormente, bajo el poder pagano, o la primera bestia. Y mientras esta iglesia falsa es a menudo identificada por los protestantes como la iglesia romana, los protestantes son todos parte de la misma falsa ramera (la bestia tiene muchos nombres); la salvación basada en decir ciertas palabras, agua, pan y vino - todos rituales supersticiosos - en vez de un cambio completo de corazón - circuncidado para ser cambiado a un nuevo corazón y una nueva mente.

No solamente fue detenido cualquiera que tratara de enseñar o escuchar una doctrina diferente, comprar o vender aceite espiritual; ellos fueron asesinados - lo cual realmente los dejó incapaces de comprar o vender.

Muchas persecuciones católicas romanas fueron justificadas por las famosas palabras de San(?) Agustín: "¿Por qué ... no debería la iglesia usar fuerza para forzar a sus hijos perdidos a regresar, si los hijos perdidos fuerzan a otros a ir a su destrucción?" - Un clásico ejemplo de "el fin justifica los medios", que hacer perder de vista el mandato principal de Cristo para "amar a los enemigos," no destruirlos. Otro supuesto santo(?), Tomás Aquinas escribió: De parte de la Iglesia, sin embargo, hay misericordia que busca la conversión del errante, por lo cual ella no condena de inmediato, sino "después de la primera y la segunda amonestación," como el apóstol los dirige: después de eso, si él es todavía rebelde, la Iglesia ya no espera su conversión, sino busca la salvación de otros, al excomulgarlo y separarlo de la Iglesia, y además lo entrega a un tribunal secular para ser exterminado así del mundo por la muerte. Estos reverenciados santos(?) ignoraron la respuesta de Cristo a sus discípulos cuando ellos desearon castigar a la gente que no le oía, reprochándolos severamente con lo siguiente: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois. Si alguien está violando los estándares de la iglesia, (pecando), ellos deben ser advertidos por una persona, después advertidos por dos o tres, después censurados por todo el cuerpo de creyentes, y si ellos no se arrepienten de su error, deben ser expulsados y rechazados - no asesinados, ni encarcelados, ni torturados ni privados de su propiedad. Se supone que debemos amar y orar por nuestros enemigos, no destruirlos.

Los protestantes también mataron herejes. Juan Calvino fue el fundador principal del protestantismo, y tuvo gran influencia sobre los presbiterianos, congregacionalistas, bautistas, y aún luteranos. Calvino hizo arrestar a Servet y presentó cargos de herejía en contra de él, y testificó en contra de él durante su juicio; el crimen de Servet fue haber negado el apoyo bíblico de la trinidad y el bautismo infantil. Los cargos en su contra que Calvino presentó y su eventual arresto resultó en que Servet fuera quemado en la estaca. Calvino también hizo que treinta y cuatro mujeres fueran quemadas en la estaca como brujas acusadas de ser responsables por una plaga, mientras que otra versión le atribuye a su teocracia en Ginebra 58 sentencias de muerte. Calvino justificó la ejecución de los herejes, al escribir: Quien sea que sostiene ese mal que es hecho a los herejes y blasfemos al castigarlos se hace a sí mismo un cómplice en su crimen y culpable como ellos. Aquí no hay duda de la autoridad del hombre; es Dios quien habla, y es claro qué ley él hubiera guardado en la iglesia, aún hasta el fin del mundo. Por lo cual él demanda de nosotros una severidad tal, aunque sea para mostrarnos que no le damos el honor debido, mientras que no pongamos su servicio por encima de toda consideración humana, de modo que no perdonemos ni familiares, ni la sangre de ninguno, y nos olvidemos de toda la humanidad cuando el asunto sea combatir para su gloria. Los defensores de Calvino, derramando sangre y olvidando toda humanidad, mencionan que muchos otros protestantes mataron herejes también - (la defensa de "todos lo han hecho"; mejor dicho es: ¿todos los grandes hombres de Dios? ellos fueron asesinos).

Jesús dijo: .. cualquiera que los mate pensará que le está prestando un servicio a Dios. Juan 16:2

Otro protestante venerado era Martín Lutero, que estaba lleno de odio por los judíos. Lo siguiente es parte del artículo de Wikipedia acerca de Martín Lutero:

Lutero inicialmente recomendó ser amables con los judíos, pero sólo con la intención de convertirlos al cristianismo, lo que se llamaba Judenmission. Cuando sus esfuerzos para convertirlos fracasaron, él se hizo cada vez más hostil hacia ellos. Sus obras principales con respecto a los judíos fueron su tratado de 60,000 palabras llamado Von den Juden und Ihren Lügen (Sobres los judíos y sus mentiras), y Vom Schem Hamphoras und vom Geschlecht Christi (Sobre el santo nombre y el linaje de Cristo) — que fueron reimpresos cinco veces durante su vida — ambos escritos en 1543, tres años antes de su muerte. Él dijo que los judíos ya no eran el pueblo escogido de Dios, sino que eran "el pueblo del demonio." Eran el pueblo degradado y adúltero, es decir, no el pueblo de Dios, y su jactancia de ser el linaje, la circuncisión y la ley debía ser considerada como suciedad." La sinagoga era una "novia contaminada, sí, una ramera incorregible y una mujerzuela impía ..." y los judíos estaban llenos de "las heces del diablo ... en las cuales se revuelcan como cerdos." Él recomendó incendiar las sinagogas, destruir los libros de oraciones de los judíos, prohibirle predicar a los rabinos, confiscar la propiedad y el dinero de los judíos, y asegurar que estos "gusanos venenosos" fueran forzados a hacer trabajos pesados o expulsados "para siempre." Él también parecía sancionar su asesinato, cuando escribió "somos culpables por no destruirlos."

Según la opinión del Dr. Robert Michael, las obras de Lutero adquirieron un estatus de escrituras en Alemania, y él llegó a ser el autor más leído de su generación, en parte debido a la naturaleza tosca y apasionada de sus escritos. La opinión prevaleciente entre los historiadores es que su retórica anti-judía contribuyó de manera importante al desarrollo del antisemitismo en Alemania, y en la década de 1930 y 1940 proveyó un fundamento ideal para los ataques del partido nacionalsocialista (NAZI) sobre los judíos. Reinhold Lewin escribió que "cualquiera que escribiera en contra de los judíos por cualquier razón creía que tenía el derecho a justificarse a sí mismo de manera triunfante si se refería a Lutero." Según Michael, casi todos los libros en contra de los judíos que se imprimieron durante el Tercer Reich contenían referencias y citas de Lutero. Heinrich Himmler escribió con admiración acerca de sus escritos y sermones sobre los judíos en el año 1940. La ciudad de Nuremberg presentó una primera edición de Sobres los judíos y sus mentiras a Julius Streicher, editor del periódico Nazi Der Stürmer, en su cumpleaños el año 1937; el periódico lo describió como el tratado más radicalmente anti semítico que se haya publicado. En el 17 de diciembre, 1941, siete confederaciones protestantes regionales emitieron una declaración en la que concordaban con la norma que obligaba a los judíos a usar una banda amarilla, "ya que después de su amarga experiencia Lutero ya había sugerido medidas preventivas en contra de los judíos y su expulsión del territorio alemán."

Tal vez usted está comenzando a ver que para el año 388 d. C., el cristianismo se había transformado en sinagogas de Satanás, con ministros de Satanás transformados para parecer ministros de justicia. Agustín y Tomás son dos de los cuatro pilares del catolicismo romano. Calvino y Lutero son los fundadores principales del protestantismo. Si los venerados fundadores de las sectas son impíos, ¿cómo pueden las sectas mismas y las doctrinas que promulgan no ser también impías? Cuando la raíz es mala, no importa cuántas ramas estén en el árbol — son malas también. De la voz del Señor en el interior: "Ellos son corruptos, hasta la médula;" y "ay de aquellos que tratan de sacar algo bueno de lo malo."

Y la ramera estaba ebria de la sangre de los santos - la inquisición de la iglesia romana y las masacres a través de toda Europa, en la cual durante la Edad media (del 800 A.C. hasta el 1500 D. C.) nueve millones de almas fueron llevadas a la muerte, acusadas de brujería. Esto fue seguido por los protestantes en Inglaterra y América, quienes en 50 años fueron responsables de la muerte de más de 869 cuáqueros en el siglo 17. Los perseguidores de los cuáqueros incluían los episcopales, presbiterianos, calvinistas puritanos, y bautistas. Ella se jacta que no es una viuda y que no verá llanto. Ella se jacta de que Cristo es su esposo; pero ella, la ramera, sólo dice tener su nombre pero ignora su mandamiento al arrepentimiento, sus enseñanzas, sus requerimientos, sus advertencias, su santidad, su evangelio, su Reino, su promesa de libertad del pecado, y su cruz de negación propia - la Cruz Perdida de la Pureza.

Profecías

Así dice el Señor:

Durante un período de intensa persecución de los cuáqueros, Francis Howgill, un ministro independiente, convertido para llegar a ser un ministro cuáquero y Amigo eminente, en un período de arranque en el Señor, publicó lo siguiente de parte del Señor:

Y así dijo el Dios viviente de los cielos y de la tierra, en el día 28 del tercer mes del año 1662.

'El sol dejará su brillo reluciente, y dejará de dar luz al mundo; y la luna estará en completa oscuridad, y no dará luz en la noche; las estrellas dejarán de conocer su oficio o lugar; mi pacto con el día, la noche, los tiempos, y las estaciones terminará antes que termine o se quebrante el pacto que yo he hecho con este pueblo, en el cual ellos han entrado conmigo. Sí, aunque los poderes de las tinieblas y del infierno se combinen en contra de ellos, y las garras de la muerte se abran, aún así yo los libraré, y los guiaré a través de todo eso. Y confundiré a sus enemigos como lo hice con Jacob, y los dispersaré como lo hice con Israel en el tiempo antiguo. Yo tomaré a sus enemigos; los lanzaré de aquí para allá, como piedras lanzadas con una honda; y el recuerdo de esta nación, [los primeros cuáqueros] que es santo para mí, nunca será erradicado, sino que vivirá a través de las edades, como una nube de testigos, en las generaciones por venir. Yo los he traído al nacimiento, sí, los he traído; los he envuelto, y ellos son míos. Yo los alimentaré y los cargaré, como en las alas de un águila; y aunque las nubes se junten en contra de ellos, yo encontraré mi camino a través de ellas; aunque las tinieblas se amontonen, y surjan las tempestades, yo los dispersaré como con el viento del este; y las naciones sabrán que ellos son mi heredad, y ellos sabrán que yo soy el Dios viviente, quien defenderá su causa con todos los que se levanten en oposición en contra de ellos.'

Les pagará según sus obras; a las costas lejanas les dará su merecido:
   furor para sus adversarios, y retribución para sus enemigos
.
Isaías 59:18

De su Diario, en el comienzo de su ministerio:

Íbamos andando, cuando llegamos cerca de una montaña muy alta llamada Pendlehill, y, por voluntad del Señor, subí a su cima, lo que hice con gran dificultad, tan alta y escarpada era. Cuando ya llegaba a la cima, vi el mar que bordeaba por Lancashire, y allá, en lo alto, me sentí inspirado de celebrar el día del Señor, y El me dejó ver en qué lugares tenía un gran pueblo que reunir. Cuando descendía, encontré un manantial y allí me refresqué habiendo comido y bebido muy poco, por varios días.

Nota: La visión anterior de parte del Señor fue dada a Fox en 1652, al comienzo de su ministerio. Menos de cincuenta años después, diez por ciento de la población de Inglaterra eran cuáqueros. En muchas ciudades y pueblos, "iglesias" enteras fueron vaciadas de sus miembros, a los que Fox llamaba sus oyentes, que se habían convertido en cuáqueros.  La visión se cumplió para la gloria del Señor. Extraído del Diario:

[1657, cinco cortos años después de la visión mencionada anteriormente, Fox reporta lo siguiente]. Me fui de allí a una reunión general en Langlands, en Cumberland, la cual era muy grande; porque la mayoría de la gente habían abandonado a los sacerdotes de tal manera, que las iglesias en algunos lugares estaban vacías. Y Juan Wilkinson, un predicador, a quien yo he mencionado anteriormente, quien tenía tres iglesias, le quedaban tan pocos oyentes que, al dejar la predicación en las iglesias, primero estableció una reunión en su casa, y les predicó allí a los que todavía le quedaban. Después él estableció una reunión silenciosa (como la de los Amigos) a la cual pocos vinieron, porque la mayoría de sus oyentes se habían hecho Amigos. Así se mantuvo él, hasta que sólo le quedaban media docena de oyentes; el resto de ellos todavía habiéndolo abandonado, y habiéndose convertido en Amigos [cuáqueros]. Al final, cuando a él le quedaban tan pocos, él vino a Pardsey-Crag, (donde los Amigos tenían una reunión de varios cientos de personas, quienes todos llegaron a sentarse bajo las enseñanzas del Señor Jesucristo), y él caminó alrededor de la reunión en los Primeros días como un hombre que andaba con las personas vulgares para buscar ovejas. Durante este tiempo, yo vine a esta reunión en Pardsey-Crag, y él, con tres o cuatro de sus seguidores que todavía estaban con él, vinieron a la reunión ese día; y todos fueron completamente convencidos. Después de la reunión, Wilkinson me hizo dos o tres preguntas, las cuales yo respondí para su satisfacción. Durante ese tiempo él se unió a la Sociedad de los Amigos, se convirtió en un ministro capaz, predicó el evangelio libremente, y llevó a muchos a las enseñanzas gratuitas de Cristo. Y después que había continuado por muchos años en el ministerio gratuito de Cristo Jesús, él murió en la verdad en el año 1675.

El parlamento fue disuelto:

(Fox está hablando.) Estando un día en Swarthmoor Hall, en una ocasión en que los jueces Fell y Benson estaban comentando las últimas nuevas del parlamento, entonces reunido, y que era llamado el parlamento largo, cuando sentí la inspiración de decirles que de allí a dos semanas el parlamento se desharía y saltaría el presidente de su silla. Y a las dos semanas, el juez Benson dijo al juez Fell, en aquel mismo sitio, que estaba convencido de que Jorge era un verdadero profeta, pues Oliver Cromwell había disuelto el parlamento.

El gran fuego de Londres y la peste:

De Fox: "En otra ocasión, mientras caminaba en mi aposento, con mi vista hacia el Señor, 'vi al ángel del Señor, con una espada resplandeciente desenvainada y apuntando hacia el sur, como si toda la corte estuviera en fuego.' No mucho tiempo después que la guerra estalló con Holanda, y brotó la enfermedad [la gran peste], y después comenzó el fuego en Londres; así la espada del Señor en verdad estaba desenvainada."

De Valiente por la verdad: Otro Amigo escribió la siguiente epístola lacónica, dirigida al rey y a ambas cámaras del parlamento.

"No estorbéis a mi pueblo, por causa de su conciencia, no los desterréis porque obedecen a su conciencia, porque si lo hacéis, enviaré mis plagas sobre vosotros, y sabréis que yo soy el Señor.

Escrita en obediencia a Dios por su siervo,

JORGE BISHOP."

Cuando pasaron los primeros meses del año, de ciudad y villa se levantó el grito de terror: "La peste ha llegado." Entre las festividades de la Corte andaba un huésped no invitado, llevando temor y espanto a todos los corazones. Agarrando igualmente a pobres y ricos, jóvenes y ancianos, nobles y plebeyos, sembró de víctimas sus temibles huellas, y en cinco meses murieron cien mil de los habitantes. Los negocios en Londres fueron olvidados, el comerciante abandonó su tienda e iba a su casa a morir, el artesano dejó su taller, y el rey y sus cortesanos huyeron a Oxford, y la mitad de las casas en la ciudad llevaban en sus paredes el significante rótulo "Dios tenga misericordia de nosotros." El zacate empezó a crecer en todas las calles, excepto las que conducían a los cementerios, y en lugar del ruido de los talleres y el comercio, se oyó lamentos y llanto fúnebre. Al principio los entierros eran de noche solamente, pero más tarde se oyó a todas horas el grito: "Sacad vuestros muertos."

El primer día después del libramiento de Fox de su prisión la ciudad de Londres fue visitada por otra calamidad, poco menos temible que la peste asoladora. Era un día bochornoso de pleno verano, y las casas de Londres, edificadas de madera y rellenadas de mezcla, fueron tan combustibles como las astillas que usa el cocinero. A media noche se declaró una quemazón cerca del Puente de Londres en una panadería, y en pocos momentos se extendió de casa en casa, nulificando todo esfuerzo para impedir su marcha. Por tres días las llamas siguieron su camino destruyendo los más ricos almacenes, las más elegantes iglesias, las moradas de la nobleza, como también las casas de los pobres. Cuando concluyó su curso voraz, dos terceras partes de la populosa ciudad quedaban un montón de escombros y cenizas. Describe el Sr. Evelyn la escena en los siguientes términos: "El cielo tenía un aspecto rojizo, como el techo de un horno, y se veía la luz todas las noches a distancia de cuarenta millas. La conflagración fue tan universal que el pueblo atónito casi nada hacía para apagarla; de manera que no se oía ni veía más que llanto y lamentación, y las gentes corriendo de acá para allá como criaturas extraviadas."

Dos días antes de la quemazón se veía una cosa extraña en las calles ruidosas y concurridas del gran centro comercial. Un miembro de los Amigos de Huntingdonshire pasaba por las calles con su blusa desabrochada, corriendo frenéticamente, y regando su dinero por todas partes, diciendo que dentro de pocos días así harían los habitantes de aquella opulenta ciudad. Nadie creía la predicción, que llegó a verificarse literalmente en el gran fuego de Londres.

La derrota del imperio turco:

(Fox está hablando.) "Mientras estaba preso en Lancaster, se hablaba mucho, debido a grandes rumores que corrían, de que el turco estaba invadiendo la cristiandad; y muchos hubo que fueron presa de grandes temores. Mas, un día, mientras me paseaba por mi celda, vi que el poder del Señor se volvía contra el turco y que tenía que retirarse. Dije a unos cuantos lo que el Señor me había hecho ver, cuando había tan gran temor de que invadiese toda la cristiandad; y, al mes siguiente, llegaron nuevas que daban cuenta de como había sido derrotado." (Nota: El ejército turco había rodeado Viena, amenazando a toda la Europa cristiana. Un llamado urgente para pedir ayuda fue enviado a los Cossacks de Ucrania, famosos por su habilidad de pelear en contra de los turcos y los tártaros. Varios miles respondieron, y junto con los ejércitos austriacos y polacos, lanzaron un ataque coordinado que derrotó a los turcos. Los Cossacks entonces trataron de hacer que el ejército turco se retirara, para destruirlo cerca de Budapest.)

Del Diario de Fox:<(también aparece bajo 'Muertes extrañas' en esta página)

(Fox está hablando.) A una de las reuniones vino un gran hombre, un sacerdote, y muchos profesantes; pero el poder del Señor vino sobre todos ellos, y se fueron cada uno por su camino en paz. Vino un hombre a esa reunión, que había estado en otra antes, y había levantado una acusación falsa en contra de mí, e hizo ruido por toda esa zona, denunciando que yo había dicho que era Cristo; lo cual era completamente falso. Cuando llegué a Gainsborough, donde un Amigo había estado declarando la verdad en el mercado, la ciudad y la gente en el mercado estaban todos alborotados. Me fui a la casa de un hombre amigable, y la gente se apresuró para entrar detrás de mí; por lo cual la casa estaba llena de profesantes, personas que disputaban, y gente grosera. Este acusador falso entró y me acusó abiertamente ante la gente de que yo había dicho que era Cristo, y él tenía testigos para probarlo. Lo cual enfureció tanto a la gente, que ellos apenas podían mantener sus manos apartadas de mí. Entonces fui inspirado por el Señor Dios a ponerme de pie sobre la mesa, en el poder eterno de Dios, y decirle a la gente, ‘que Cristo estaba en ellos, excepto por aquellos que eran réprobos; y que era Cristo, el poder eterno de Dios, que hablaba en mí en ese momento hacia ellos; NO que yo era CRISTO'. Y la gente en general estuvo satisfecha, menos el acusador falso, un profesante, y sus propios testigos falsos. Yo le llamé Judas al acusador, y fui inspirado a decirle que el fin de Judas sería el suyo; y que esa era la palabra del Señor y de Cristo por medio de mí hacia él. [De Mateo 27:5, Entonces, arrojando las piezas de plata en el templo, [Judas] salió, y fue y se ahorcó.]

De su Diario:

Luego nos dejó en nuestro camino y seguimos hasta que encontramos una colina, que la gente de la región dice que tiene dos o tres millas de altura; desde la ladera de esta colina podía ver un gran camino. Me sentí impulsado a volver la cara en varias direcciones y hacer oír allí el día del Señor; le dije a John, en qué lugares el Señor levantaría un pueblo para El, que se recogiera bajo Sus enseñanzas; tomó él nota de esos lugares y, desde entonces, se ha levantado en ellos un gran pueblo. Esto mismo me he sentido dirigido a hacer, en muchos otros sitios rudos, en los que, a pesar de ello, me sentí impulsado a decir que el Señor tenía allí una semilla; y más tarde, en esos lugares se ha levantado, en el pacto de Dios, un pueblo valiente que se ha reunido en el nombre de Jesús, en quien tienen Salvación y enseñanzas gratuitas.

Las profecías de Fox y otros cuáqueros con respecto
al fin de Cromwell, el fin del parlamento, y la restauración de la monarquía
:

Mas finalmente, el Señor trajo al rey [el rey Carlos II, quien reemplazó al protector Oliverio Cromwell], y muchos, cuando vieron que vendría, votaron para que viniera; y así en el corazón como con la voz, ensalcemos el nombre del Señor que tanto merece y que sobre todos tiene supremacía, y que hará bambolear las naciones porque El está por encima de todo.

Tuve yo la visión, y ya lo presentía desde mucho antes, de que el rey volvería, y también otros lo preveían. Varias veces escribí a Oliver Cromwell y le hice saber que, mientras el perseguía al pueblo de Dios, se estaban preparando para caer sobre él, los que él tenía por sus enemigos; y cuando unos espíritus vehementes quisieron comprar Somerset House, para que celebrásemos reuniones, les prohibí que lo hicieran, porque entonces ya previa la venida del rey. Además vino a la costa a verme, una mujer llamada Esther Biddle, de Londres, que profetizaba la venida del rey, tres años antes de que así fuera, y dijo que tenía que ir a verlo y declarárselo. Le dije que esperase en el Señor, y lo guardara para ella, porque de saberse que iba con tal mensaje, lo tomarían como traición; mas ella insistió en que tenía que ir y decirle al rey que tenía que volver a Inglaterra. Vi que su profecía era cierta, y que caería gran golpe sobre los que estaban en el poder, porque, los que entonces lo tenían, se sentían tan altos, y tal persecución salió de los que a sí mismos se llamaban santos, que hasta querían quitarle a los Amigos las escrituras de sus tierras, porque no podían jurar en sus tribunales de justicia.

Algunas veces, cuando le explicábamos tales sufrimientos a Oliver Cromwell, no quería creerlo; por lo que, Tomas Aldam y Antonio Pearson, se sintieron dirigidos a ir por todas las cárceles de Inglaterra para procurarse copias de los autos de prisión de los Amigos, que estaban en manos de los carceleros, y así poder echar sobre Oliver Cromwell tanto sufrir; y como no quiso dar orden de que los soltaran, Tomas Aldam se sintió dirigido a quitarse la gorra, hacerla pedazos y decirle, "Así se rasgará tu gobierno, de ti y de tu casa." También una Amiga, se sintió impelida a ir al Parlamento (lleno de envidia contra los Amigos) con un cántaro, que allí hizo pedazos y les dijo que así serían ellos despedazados; lo cual sucedió poco después.

Predicciones de la venganza de Dios con los puritanos y los presbiterianos:

Mucha sangre fue derramada ese año, con muchos de los viejos jueces del rey siendo ahorcados, arrastrados y descuartizados. Entre aquellos que sufrieron estaba el coronel Hacker, el que me mandó a la cárcel de Leicester a Londres durante el tiempo de Oliverio. Fue un día triste y una paga de sangre por sangre. Porque durante el tiempo de Oliverio Cromwell, cuando muchos fueron ahorcados, arrastrados y descuartizados por supuestas traiciones, yo recibí la impresión del Señor Dios que la sangre de ellos no sería ignorada, sino que sería exigida, como le dije a muchos en ese entonces. Y ahora después del regreso del rey, fue el tiempo cuando muchos de los que habían estado en contra del rey fueron ejecutados, así como los otros que habían estado a favor del rey fueron ejecutados antes por Oliverio; ésta era una obra triste, destruyendo gente contraria a la naturaleza cristiana, los cuales tienen la naturaleza de corderos y ovejas. Pero hubo una mano secreta envuelta en traer este día sobre esa generación hipócrita de creyentes, quienes al subir al poder, se hicieron más orgullosos, arrogantes, y crueles, más que otros, y persiguieron al pueblo de Dios sin misericordia. ..Porque aquello por lo cual sufrimos, y por lo cual nuestros bienes fueron saqueados, fue nuestra obediencia al Señor en su poder y en su espíritu, quien es capaz de ayudarnos y socorrernos; y nosotros no teníamos más ayuda en la tierra aparte de él. Y el Señor oyó el llanto de su pueblo, y trajo un tremendo azote sobre las cabezas de todos nuestros perseguidores, lo cual trajo un temblor, un temor y un miedo ente todos ellos; de manera que aquellos que nos habían puesto sobrenombre, a nosotros los "hijos de la luz," y con desdén nos llamaron cuáqueros, el Señor hizo que ellos temblaran de miedo y temor, y muchos de ellos hubieran estado felices de poder esconderse entre nosotros; y algunos de ellos, por causa de la angustia que vino sobre ellos, finalmente confesaron la verdad. ¡Oh! ¡Los reproches, injurias, y golpizas diarias que sufrimos entre ellos, aún en los caminos, porque no podíamos quitarnos los sombreros ante ellos, y por tratarlos de tú! ¡Oh! ¡El caos y el botín que los sacerdotes hicieron con nuestros bienes, [propiedades tomada por las cortes], porque no podíamos alimentar sus bocas [proveerles dinero] pagándoles los diezmos! Aparte de echarnos a la cárcel, y aparte de las grandes multas que nos cobraron porque no podíamos jurar. Pero el Señor suplicó con ellos por todas estas cosas. Sin embargo algunos de ellos estaban tan endurecidos en su maldad, que cuando ellos fueron sacados de sus lugares y oficios, dijeron que si tenían la oportunidad harían lo mismo otra vez. Pero la antigua espada y las armas de Caín le fueron quitadas de sus manos, y Judas perdió su bolsa. Y cuando este día de derrocamiento había llegado sobre ellos, dijeron que todo era culpa de nosotros. Por lo que fui inspirado a escribirles y preguntarles: '¿Alguna vez nosotros les resistimos cuando ellos nos quitaron nuestros arados y nuestras herramientas, nuestros carruajes y caballos, nuestro maíz y ganado, nuestras ollas y platos, y nos azotaron, y nos pusieron en el cepo, y nos echaron en la cárcel, y todo esto sólo por servir y adorar a Dios en espíritu y en verdad, y porque no podíamos conformarnos a su religión, modales, costumbres y modas? ¿Acaso alguna vez los resistimos? ¿Acaso no les dimos nuestras espaldas para que las golpearan, nuestras mejillas para que nos arrancaron el pelo, y nuestras caras para que las escupieran? ¿Acaso sus sacerdotes, que los habían impulsado para hacer esta obra, no se habían echado a sí mismos y a ellos también en la zanja? ¿Por qué decían entonces que todo era culpa nuestra? Cuando era por causa de sí mismos y sus sacerdotes, sus profetas ciegos, que siguieron sus propios espíritus hacia la zanja, y no pudieron prever ningunos de estos tiempos y estas cosas que les habían sobrevenido, de las cuales nosotros les habíamos advertido con anticipación; como Jeremías y Cristo le habían advertido a Jerusalén. Ellos pensaron que nos habían cansado y nos habían deshecho; pero ellos se deshicieron a sí mismos. Mientras que nosotros podíamos alabar a Dios; porque a pesar que ellos nos habían saqueado, todavía teníamos una olla, un plato, un caballo, y un arado.

Y este mismo año María Fell, la hija de ocho años del juez Fell, fue inspirada a ir al sacerdote Lampitt para decirle que el Señor derramaría la copa de su ira sobre ellos; y cuando llegó el rey, él perdió su trabajo como sacerdote.

En muchas formas fueron advertidos estos profesantes [personas que profesa su creencia en Cristo], por medio de la palabra, por escrito, y por medio de señales; pero ellos no quisieron creer nada, hasta que fue muy tarde. William Simpson fue inspirado por el Señor para ir varias veces por tres años desnudo y descalzo ante ellos como una señal para ellos, en los mercados, en las cortes, los pueblos, las casas se los sacerdotes, y las casas de los hombres importantes; diciéndoles que 'ellos así serían desnudados como él estaba desnudo.' Y a veces fue inspirado a poner silicio sobre su cabeza, y a embarrar su cara, y a decirles que 'así el Señor embarraría su religión como él estaba embarrado.'

Los Amigos fueron inspirados en el poder del Señor a dar muchas advertencias de varias clases a esta generación; las cuales ellos no sólo rechazaron, sino que ofendieron a los Amigos, llamándonos cuáqueros de cabezas mareadas; pero Dios derramó sus juicios sobre esos sacerdotes y magistrados perseguidores. Porque cuando llegó el rey, la mayoría de ellos fueron quitados de sus lugares y beneficios,* y los saqueadores fueron saqueados; y entonces nosotros les pudimos preguntar quienes eran los de cabeza mareada ahora. Entonces muchos confesaron que nosotros habíamos sido profetas verdaderos para la nación, y dijeron que si nosotros hubiéramos clamado solamente en contra de algunos sacerdotes, ellos nos hubieran considerado agradables; pero debido a que nosotros clamamos en contra de todos, ellos nos consideraron desagradables. Pero ahora ellos dicen que ‘esos sacerdotes, previamente considerados los mejores, ahora eran tan malos como el resto.'

* un ingreso garantizado para un ministro proveniente del cobro obligado por el estado de los diezmos a toda la gente que vive en el área.

Una profecía, del Señor a Oliverio Cromwell:

Amigo,

Fui inspirado por el Señor a venir a usted, a declararle la palabra del Señor con el amor del Señor. Y cuando estaba hablando con usted, recibí el mandato de no pedirle nada; sino a declararle lo que el Señor me ha revelado con respecto a usted; y cuando yo le había entregado lo que se me había mandado, usted lo cuestionó, si es que era la palabra del Señor o no, y buscó ponerlo a un lado por medio de la razón; y nosotros hemos esperado algunos días desde entonces, pero no hemos podido hablarle. Por lo tanto fui inspirado a escribirle, y a limpiar mi conciencia, y a dejarlo. Por lo tanto escuche la palabra del Señor.

Así dice el Señor: Yo te escogí de todas las naciones, cuando tú eras pequeño en tus propios ojos, y derribé las montañas y los poderes de la tierra ante ti, los cuales habían establecido la maldad por medio de la ley, y yo los corté y rompí el yugo y las ataduras del opresor, e hice que se agacharan ante ti, y los hice como un valle ante ti, para que pasaras sobre ellos, y pisaras sus cuellos. Pero así dice el Señor, ahora tu corazón no es recto ante mí, sino que tú tomas consejo, y no de mí; y tú estás estableciendo la paz, pero no por medio de mí; y tú estás estableciendo leyes, pero no por medio de mí; y mi nombre no es temido, ni yo soy buscado; sino que tú estableces tu propia sabiduría. ¿Qué, dice el Señor, yo he derribado a todos los opresores, y he quebrantado sus leyes, y ahora tú las estás estableciendo otra vez, y vas a construir otra vez aquello que yo he destruido?

Porque, así dice el Señor: ¿Acaso tú me limitarás, y me pondrás términos, cuándo, y dónde, y cómo, y por medio de quién me declararé a mí mismo y publicaré mi nombre? Entonces yo quebrantaré tu cuerda, y quitaré tu estaca, y me exaltaré a mí mismo en tu derrocamiento.

Por lo tanto ésta es la palabra del Señor para usted, si es que usted la oirá o se abstendrá: Si tú no quitas todas esas leyes que se han hecho con respecto a la religión, a través de las cuales el pueblo que es querido en mis ojos es oprimido, tú no serás establecido; pero como tú has pisoteado a mis enemigos por medio de mi poder, así tú serás pisoteado por mi poder, y tú sabrás que yo soy el Señor; porque mi evangelio no será establecido por tu espada, ni por tu ley; sino por mi poder, y por mi fuerza, y por mi espíritu.

Para usted ésta es la Palabra del Señor: No limites el espíritu eterno, por el cual yo publicaré mi nombre, cuando y dónde, y cómo yo lo haré; porque si lo haces, serás como el polvo delante de viento; la boca del Señor lo ha hablado, y él cumplirá su promesa. Porque esto es lo que yo busco de tus manos, dice el Señor, que tú deshagas las cargas pesadas, y liberes a los oprimidos. ¿No están muchos encerrados en la cárcel, y algunos en el cepo, algunos apedreados, y algunos tratados vergonzosamente? Y algunos son juzgados como blasfemos por aquellos que no conocen al Señor, y por aquellas leyes que han sido hechas por la voluntad del hombre, y no están establecidas en la voluntad de Dios. Y algunos sufren ahora porque no pueden sostener estos tipos, y así niegan que Cristo ha venido en la carne; y algunos han sido encerrados en la cárcel porque no podían jurar, y porque ellos permanecieron en la doctrina de Cristo; y algunos por declarar abiertamente en contra del pecado en los mercados, han sufrido como los hacedores de maldad. Y ahora, si tú los dejas sufrir en esta naturaleza por estas leyes, y los cuentas como justos; yo te visitaré por estas cosas, dice el Señor, yo romperé el yugo de sus espaldas de otra manera, y tú sabrás que yo soy el Señor.

Inspirado por el Señor a declarar y escribir esto, por un siervo de la verdad por causa de Jesús, y una persona que ama su alma, llamado,

FRANCIS HOWGILL

 

Discernimientos

Del Diario:

(Fox está hablando.) Después de esto, fui a un pueblo, en compañía de mucha gente; y, estando sentado en una casa llena de gente, declarándoles la palabra de vida, puse mis ojos en una mujer y vi en ella un espíritu inmundo. Por voluntad del Señor, le hablé con severidad, diciéndole que era una bruja, y la mujer se marchó de la habitación. Ante esto, se quedaron todos maravillados, pues siendo forastero en aquel lugar no sabía nada de la vida de esta mujer, y luego me dijeron que había hecho un gran descubrimiento pues ya todos la tenían por bruja. El Señor me había dado poder espiritual de discernir, por el cual muchas veces comprendía los estados y condiciones de las personas, pudiendo juzgar sus espíritus. No mucho antes de esto, iba un día a una reunión, cuando, en un campo, vi a unas mujeres y adiviné que eran brujas; y sintiéndome dirigido a decírselo, dejé mi camino e internándome en el campo me acerqué a ellas y les declaré su condición de brujas. En otra ocasión, entró una mujer de estas en el Swarthmoor Hall mientras se celebraba una reunión, y sintiéndome dirigido a hablarle con severidad le dije que era una bruja, y después me dijeron, que, en general, por tal la tenían. Otra vez, entró en aquel mismo sitio otra mujer que se mantuvo alejada de mí, y poniendo mis ojos en ella, le dije, "Tú has sido una ramera," pues había visto perfectamente la condición y la vida de esta mujer. Entonces ella respondiéndome, dijo, que muchos podían decirle de sus pecados externos, mas nadie de sus pecados internos; a lo cual le repuse que su corazón no era recto ante el Señor, y que lo externo era reflejo de lo interno. Esta mujer se convenció más tarde de la verdad del Señor, convirtiéndose en Amiga.

Del Diario:

(Fox está hablando.) Uno de sus diáconos, hombre viejo, al ver que el poder de Dios estaba por sobre todos ellos, se puso a gritar de verdadera cólera. En el poder del Señor, fijé en él mis ojos con severidad, y él gritó. "No me penetres con tus ojos, aparta de mí tus ojos."

De Su Diario:

(Fox está hablando.) El mismo día tomé un barco y me fui a Kingston; y de allí a Hampton Court para hablar con el Protector de los sufrimientos de los Amigos. Lo encontré en el parque de Hampton Court, y antes de que me acercase a él, mientras cabalgaba a la cabeza de su guardia personal, vi y sentí un vaho de muerte que iba hacia a él; y cuando estuve a su lado vi que parecía un hombre muerto. Luego que le hube expuesto los sufrimientos de los Amigos, y le hube advertido de acuerdo con lo que me sentía dirigido a decirle, me pidió que fuera a su casa. Regresé a Kingston, y al día siguiente volví a Hampton Court para hablar más con él; pero cuando llegué estaba muy enfermo y Harvey, que era uno de los que le atendían, me dijo que los doctores no veían con gusto que hablara con él. Me marché y ya no lo volví a ver.

De Kingston me fui a la casa de Isaac Penington, en Buckinghamshire, donde yo tenía una reunión ya organizada; y la verdad y el poder del Señor fueron manifestados preciosamente entre nosotros. Después que había visitado a los Amigos en esa región, regresé a Londres; y poco después fui a Essex, donde no había estado por mucho tiempo, antes de escuchar que el protector había muerto, y que su hijo Ricardo había sido hecho protector en su lugar. Por lo cual me fui a Londres otra vez.

Leyendo sus condiciones:

Entre aquellos que venían a verme, venía también un coronel Packer, con varios de sus oficiales; y estaban un día conmigo, cuando entró un tal Cobb, junto con un grupo muy numeroso de Ranters. Empezaron estos a pedir por bebida y tabaco, mas yo quería que en mi habitación se abstuviesen de ello, y les dije que si tanto lo deseaban podían ir a otra habitación; y uno gritó, "Todo es nuestro," y otro dijo, "Todo es bueno." Y yo repliqué, "¿Cómo, todo es bueno, mientras tú eres tan impertinente, envidioso y áspero?" porque yo vi que era de naturaleza impertinente. Les hablé de su condición y fueron sensibles a ello, mirándose uno a otro maravillados.

Entonces el coronel Packer, empezó a hablar ligeramente y sin sentido de lo concerniente a Dios y a Cristo y a las escrituras; y sintiéndome ofendido, en mi alma y en mi espíritu, al oírlo hablar tan ligeramente, le dije que era demasiado vano para hablar de las cosas de Dios, pues no sabía lo que era la solidez de un hombre. Esto enfureció a los oficiales y me replicaron que como era posible que dijera tales cosas de su coronel. Este Packer era bautista, y él y los Ranters se hacían muchas inclinaciones y reverencias, a tal punto, que los Ranters usaban de tantos extremos en sus cumplidos, que Packer les pidió que se dejaran de tanta ceremonia; mas yo les dije que eran todos tal para cual, pues todos eran del mismo espíritu.

De la Introducción de William Penn al Diario:

Ellos alcanzaron a comprender el estado y condición interior de la gente, lo cual es evidencia de la virtud de sus principios, y de su ministerio por medio de ella; y no en sus propias imaginaciones, palabras pulidas, o comentarios sobre las escrituras. Porque nada alcanza el corazón sino aquello que proviene del corazón, ni penetra la conciencia sino aquello que viene de una conciencia viva. Ha sucedido varias veces, que las personas han revelado en secreto su estado o condición a algún amigo cercano para ser aconsejado o para desahogarse; después su estado fue tratado tan específicamente por los ministros de este pueblo, que han desafiado a sus amigos a que descubran sus secretos, y han revelado sus estados a los ministros. Los mismos pensamientos y propósitos de los corazones de muchos han sido detectados tan claramente que ellos han, como Natanael, han afirmado por esta aparición interna de Cristo 'Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.' A continuación, verificación de las escrituras:

Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros. 1 Cor 14:24-25

 

Debates con oponentes

Y tú condenarás toda lengua que se levante contra ti en el juicio.
    Esta es la herencia de los siervos de Jehová:
    su salvación de mí vendrá,
    dice Jehová.
Isaías 54:16-17


Debate acerca de la creación:

Una mañana, mientras estaba sentado cerca del fuego, una gran nube me cubrió, y la tentación me acosó; y me quedé quieto. Y se me dijo 'Todas las cosas vienen por la naturaleza'. Y los elementos y las estrellas se pusieron sobre mí, de manera que yo estaba como envuelto en ellos. Pero mientras estaba en esta posición en quietud, las personas de la casa no notaron nada. Y mientras estaba sentado en esta quietud y no la perturbé, una esperanza viva y una voz verdadera surgió en mí, que dijo 'Hay un Dios viviente quien hizo todas las cosas'. La nube y la tentación se desvanecieron inmediatamente, y la vida se elevó sobre todo; mi corazón estaba contento, y alabé al Dios viviente. Después de un tiempo me reuní con algunas personas que tenían la creencia que no hay Dios, sino que todas las cosas vienen de la naturaleza. Y tuve una gran disputa con ellos, y los derroté, y convencí a algunos de ellos que confesaran que existe un Dios viviente.
...
Continuaba viajando cuando oí de una gente que estaba en la cárcel, en Coventry, por cuestiones religiosas, y mientras iba de camino para la prisión la palabra del Señor vino a mí, y me dijo. "Mi amor fue siempre para ti, y tú estás en mi amor", y me sentí maravillado con el sentimiento del amor de Dios y muy fortalecido interiormente; pero así que llegué a la cárcel en donde aquellos presos estaban, me sentí como paralizado por un gran poder de tinieblas, y me quedé sentado, con el espíritu recogido en el amor de Dios. Al fin los presos empezaron a blasfemar y a disparatar, lo que ofendía mucho a mi alma, diciendo que eran Dios y otro por su cuenta gritaba "No podemos resistir tales cosas"; cuando estuvieron calmados me puse en pie y les pregunté, si tales ideas eran suyas o si las habían sacado de las Escrituras, a lo que me contestaron que de las Escrituras; había allí una Biblia y les pedí que me mostraran de que pasaje, y me mostraron aquél de como a Pedro le fue bajad o del cielo un lienzo atado por los cuatro cabos lleno de animales que le eran ofrecidos para que los comiera, a lo cual se negó diciendo que eran inmundos, y entonces una voz le dijo "Lo que Dios limpió no lo llames tú inmundo," y cuando les demostré que esto no apoyaba en nada sus ideas, me mostraron otro pasaje que dice de que Dios reconcilia todas las cosas en Sí mismo, cosas en el cielo y cosas en la tierra, y también les dije que conocía este pasaje y que tampoco apoyaba sus ideas. Entonces viendo que decían que eran Dios, les pregunté si sabían si llovería al día siguiente y contestaron que no lo podían decir; volví a preguntarles si creían que siempre estarían en el mismo estado o si cambiarían, y me volvieron a responder que tampoco lo podían decir, y entonces yo les dije, que Dios podía decirlo y que Dios no cambia, "mientras que ustedes dicen que son Dios y, no obstante, no pueden decir si van a cambiar o no." Y ante esto, se quedaron confundidos y en paz por algún tiempo. Después que los hube reprendido por sus expresiones blasfemas, me marché porque me había dado cuenta de que eran Ranters*. Nunca me había encontrado con ninguno, y admiré la bondad del Señor por habérseme aparecido antes de que estuviera entre ellos. No mucho más tarde, uno de estos Ranters, cuyo nombre era Joseph Salmon, escribió un papel o libro retractándose, por lo cual los pusieron en libertad.

*Los Ranters eran una secta que creía que cualquier cosa que se hiciera por fe era sin pecado, incluyendo la borrachera, el adulterio, etc.; ellos creían que cualquier cosa que ellos hicieran era buena. Ellos eran muy populares en Inglaterra antes que llegaran los cuáqueros. Para el fin del siglo 17, casi todos los Ranters se habían convertido en cuáqueros.

En Escocia, la sede de los presbiterianos, Fox debate la predestinación*:

En el Primer día tuvimos una gran reunión, y varios profesantes vinieron a ella. Y los sacerdotes habían asustado a la gente con la doctrina de elección y reprobación, diciéndoles que Dios había destinado la mayor parte de los hombres y las mujeres para ir al infierno. Y si ellos estaban destinados para el infierno, cualquier oración, predicación, cantos y buenas obras que ellos hicieran, todo eso no tenía ningún propósito. Que Dios tenía cierto número, los cuales eran elegidos para el cielo; y lo que sea que ellos hicieran, de todas maneras irían al cielo; por ejemplo, David, que era un adúltero, y Pablo, un perseguidor; sin embargo ambos estaban elegidos para el cielo. Así que la culpa no estaba en la persona, más o menos; sino que Dios lo había destinado de esa manera. Fui inspirado a abrirle a la gente la falsedad y necedad de las doctrinas de los sacerdotes, y a mostrarles que los sacerdotes habían abusado de esas escrituras, ¡las cuales ellos habían traído y las citaban! (Como en Judas, y otros lugares) Porque mientras ellos decían que "no había nada de culpa en la persona;” yo les mostré que la culpa estaba en Caín, Coré, y Balaam, de quienes Judas dice que fueron destinados en el tiempo antiguo para la condenación. Porque, ¿no les advirtió Dios a Caín y Balaam, y no le preguntó a Caín, "Si haces bien, ¿no serás aceptado?" ¿Y no sacó el Señor a Coré fuera de Egipto, a él y a su grupo? ¿Y sin embargo no estuvo él de acuerdo con Dios y su ley, y su profeta Moisés? Así que había culpa en Caín, Coré, y Balaam, como también había culpa en todo lo que se separa del camino de Dios y se va en sus propios caminos. Porque si ellos, que son llamados cristianos, resisten el evangelio como Coré resistió la ley, yerran del espíritu de Dios como lo hizo Balaam, y hacen lo malo como Caín lo hizo; ¿acaso no hay una culpa que ha ocurrido? La culpa está en sí mismos, y es la causa de su reprobación, y no es la culpa de Dios. ¿No dice Cristo: "Vayan, y prediquen el evangelio de salvación a todas las naciones?" Él no los hubiera enviado a todas las naciones, a predicar la doctrina de la salvación, si la mayor parte de los hombres estuvieran destinados para el infierno. ¿No era Cristo una propiciación por los pecados de todo el mundo, por aquellos que fueron reprobados [el pecado todavía vive en ellos], así como por los santos? Él murió por todos los hombres, por los impíos como también por los rectos, como el apóstol declara en las escrituras. 2 Cor 5:15 y Rom 5:6. Y "él ilumina a cada hombre que viene al mundo," para que por medio de él todos ellos puedan creer. Y Cristo les pide que crean en la luz; pero todos aquellos que odian la luz, la cual Cristo les dice a todos que crean, son reprobados. Nuevamente, "la manifestación del espíritu de Dios es dada a cada hombre para provecho;" pero aquellos que irritan y agravan al Espíritu, son reprobados; y la culpa está en ellos, como también está en aquellos que odian la luz. El apóstol dijo, "Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente." Tito 2:11-12. Ahora todos los que viven impíamente, y en las concupiscencias del mundo, que transforman esta gracia de Dios en negligencia de restricción, y caminan maliciosamente en contra de ella, y así niegan a Dios, y al Señor Jesucristo que lo compró, la culpa está en todos aquellos que transforman la gracia de Dios en negligencia de restricción, y caminan maliciosamente en contra de aquello les trae su salvación, y los salva para sacarlos de la reprobación. Pero parece que los sacerdotes no ven ninguna culpa en los que niegan a Dios y al Señor Jesucristo que los compró, ni culpan a lo que niegan su luz; la luz en cual ellos deben creer, y su gracia, la cual les debe enseñar a vivir rectamente, y que les debe llevar a su salvación. Ahora todos los que creen en la luz de Cristo, como él lo manda, están en la elección; y se sientan bajo las enseñanzas de la gracia de Dios, la cual les trae la salvación. Pero los que se apartan de la gracia en rechazo a la autoridad son rechazados por Dios (la reprobación); y los que odian la luz están en la condenación. Por lo tanto yo exhorté a todos a creer en la luz, como lo manda Cristo, y poseen la gracia de Dios, su maestro gratuito; y les traería seguramente su salvación; porque ésta es suficiente. Muchas otras escrituras fueron abiertas con respecto a la reprobación, y los ojos de la gente fueron abiertos; y un manantial de vida se levantó entre ellos.

*Las teorías de la predestinación vienen de las escrituras: Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Rom 8:29. Como es explicado adicionalmente en los escritos cuáqueros: Dios vive fuera del tiempo, de manera que él sabía al principio de la creación, quien escogería alejarse del mal y buscar su rostro. Él nos atrae a todos hacia él, (cada hombre tiene su día de visitación), pero pocos muestran un deseo sincero de buscar persistentemente su presencia hasta verlo y tener comunión con Él; entonces pocos son escogidos para recibir su gracia purificadora que produce cambio.

Más Ranters:

Después de la reunión muchos bautistas y Ranters vinieron privadamente, razonando y haciendo discurso; pero el poder del Señor vino sobre ellos. Los Ranters alegaron que Dios había hecho al diablo. Yo lo negué y les dije que yo había venido al poder de Dios, la semilla de Cristo, la cual existía antes que existiera el diablo, la cual hiere su cabeza; y él se convirtió en el diablo al salirse de la verdad; y así se convirtió en un asesino y destructor. De manera que les mostré que Dios no hizo al diablo; porque Dios es un Dios de verdad, e hizo todas las cosas buenas, y las bendijo; pero Dios no bendijo al diablo. Y el diablo es maligno y es un mentiroso y un asesino desde el comienzo, y habla de sí mismo y no de Dios. Así la verdad los detuvo y los ató, y vino sobre todas las nociones de la nación, y las confundió. Porque por el poder de Dios fui evidenciado, y busqué ser evidenciado por el espíritu de Dios en todos, para que por medio de él, al cual ellos desconcertaron, y apagaron, y agravaron, ellos pudieran llegar a Dios; y muchos fueron llevados al Señor Jesucristo por el espíritu santo, y llegaron a sentarse bajo sus enseñanzas.

Fox debate a los jesuitas:

No había estado por mucho tiempo en Londres cuando escuché a un jesuita, quien vino con el embajador de España, que había desafiado a todos los cuáqueros para disputar con ellos en la casa del conde de Newport; con lo cual algunos Amigos le dijeron que se reunirían con él. Entonces él me envió a decir que se reuniría con doce de los más sabios y educados hombres que nosotros tuviéramos. Después nos envió a decir que él se reuniría sólo con seis; después de esto nos mandó a decir que sólo quería que fueran tres. Nosotros nos apresuramos cuanto pudimos, por temor a que, a pesar de todos sus grandes alardes, él al fin cancelara la reunión. Cuando llegamos a la casa, yo le pedí a Nicolás Bond y a Eduardo Burrough que fueran y entraran en discusión con él; y yo iba a estar caminando un rato por el patio, y después iría con ellos. Les aconsejé que le hicieran esta pregunta: si es que la iglesia romana, como se encontraba ahora, no se había degenerado de ser la verdadera iglesia que había sido al principio, de la vida y la doctrina, y del poder y el espíritu en el cual estaban. Ellos expusieron la pregunta como corresponde; y el jesuita afirmó que la iglesia de Roma ahora estaba en la virginidad y la pureza de la iglesia primitiva. Para ese entonces yo me les había unido. Entonces le preguntamos si el espíritu santo había sido derramado sobre ellos, así como lo había sido con los apóstoles. Él dijo que no. ‘Entonces,' yo dije, ‘si ustedes no han recibido el derramamiento del espíritu santo, y el mismo poder y espíritu que tenían los apóstoles, ustedes se han degenerado del poder y el espíritu en el que estaba la iglesia primitiva.' No fue necesario decir mucho después de eso. Entonces le pregunté ‘¿Qué escritura tenían para justificar el establecimiento de claustros para las monjas, abadías y monasterios para los hombres; para todas sus muchas órdenes; para sus oraciones con cuentas y oraciones a las imágenes; por hacer cruces; por prohibir las comidas y los casamientos; y por ejecutar personas por razones de religión? Si es que (yo le dije), ustedes están en la práctica de la iglesia primitiva, en su pureza y virginidad, entonces muéstreme las escrituras donde ellos practicaban tales cosas. (Porque ambos lados habíamos acordado que probaríamos lo que decíamos con escrituras). Entonces él nos habló de la palabra escrita y la palabra no escrita. Él dijo: ‘Las palabras escritas son las escrituras, y las palabras no escritas es aquello que los apóstoles transmitieron oralmente; lo cual (el dijo), son todas esas tradiciones que nosotros practicamos.' Le pedí que lo probara por medio de las escrituras. Entonces él mencionó la escritura donde el apóstol dice, 2 Tes 2:5. 'Cuando yo estaba con ustedes, yo les hablaba estas cosas. Esto es,' dijo él, 'yo les hablé acerca de los conventos y los monasterios, y de matar por causa de la religión, y de orar con cuentas, y de orar a las imágenes, y todas las otras prácticas de la iglesia de Roma; las cuales,' dijo él, ‘eran las palabras no escritas de los apóstoles, las cuales ellos hablaron en ese entonces, y las cuales han desde entonces continuado por medio de la tradición hasta estos tiempos.' Entonces yo quise que leyera esa escritura otra vez, para que él pudiera ver como había pervertido las palabras de los apóstoles; ‘porque aquello que el apóstol le dice allí a los tesalónicos," él les había dicho anteriormente,"no es una palabra no escrita, sino que está escrita allí; es decir, que el hombre de pecado, el hijo de la perdición será revelado antes que llegara el día terrible y grande de Cristo, de lo cual él estaba escribiendo: de manera que esto no les estaba diciendo acerca de las cosas que practica la iglesia de Roma. De la misma manera el apóstol, en el tercer capítulo de esa epístola, le dice a la iglesia acerca de algunas personas escandalosas, "que él había oído que estaban entre ellos; entrometidos, que no hacían ninguna obra; y acerca de ellos él les había mandado por su palabra no escrita, cuando él estuvo entre ellos, que si alguno de ellos no quería trabajar, que tampoco debería comer: lo cual él ahora les mandaba otra vez en su palabra escrita en esta epístola.' 2 Tes 3:10. De manera que esta escritura no contiene ninguna prueba de sus tradiciones inventadas, y él no tenía ninguna otra escritura para ofrecer. Por lo tanto yo le dije que ‘esta era otra degeneración de su iglesia con respecto a tales invenciones y tradiciones, las cuales los apóstoles y primeros santos nunca practicaron.'

Después de esto él [el jesuita] fue a su sacramento del altar, comenzando con el cordero de pascua, y el pan de la proposición, y llegó a las palabras de Cristo, 'Éste es mi cuerpo,' y de ello el apóstol les escribió a los corintios; concluyendo 'que después que el sacerdote ha consagrado el pan y el vino, es inmortal y divino, como también el que le recibe, recibe a todo Cristo.' Yo lo seguí a través de las escrituras que él mencionó, hasta llegar a las palabras de Cristo y los apóstoles. Le mostré 'que el mismo apóstol le dijo a los corintios, después que habían tomado el pan y el vino en memoria de la muerte de Cristo, que ellos estaban reprobados, [el pecado todavía vive en ellos] "si Cristo no estaba en ellos;" pero si el pan que ellos comían era Cristo, el debe por necesidad estar en ellos después que lo comían [lo cual, si fueran reprobados, es imposible: Prueba no. 1]. Además, si este pan y este vino, los cuales los Corintios comieron y bebieron, era el cuerpo de Cristo, entonces ¿cómo tiene Cristo un cuerpo en el cielo?' [Prueba no. 2]. Yo también le hice notar 'que tanto los discípulos durante la última cena, como los corintios después, debían comer el pan y beber el vino en "memoria de Cristo," y debían "anunciar su muerte hasta que él venga;" lo cual prueba claramente que el pan y el vino, el cual ellos tomaron, no era su cuerpo. Porque si ellos hubieran comido su verdadero cuerpo, entonces él ya hubiera venido, y estaría allí presente, y hubiera sido inapropiado hacer tal cosa en memoria de él, si él hubiera estado presente con ellos, como él debía estarlo si ese pan y ese vino que ellos comían y bebían hubieran sido su cuerpo verdadero.' [Prueba no. 3]. Como esas palabras de Cristo, 'Éste es mi cuerpo,' yo le dije, 'Cristo se llama a sí mismo la vid, y la puerta, y es llamado una roca por las escrituras. Por lo tanto ¿es acaso Cristo una piedra, una puerta o una vid externa?’  'Oh,' dijo el jesuita, 'esas palabras deben ser interpretadas;' 'También,' le dije yo, 'deben serlo esas palabras de Cristo “Éste es mi cuerpo."' [Prueba no. 4]. Habiendo cerrado su boca como para argumentar, le hice al jesuita la siguiente propuesta: 'que ya que él decía que "el pan y el vino eran inmortales y divinos, y el Cristo mismo; y que quien sea que los recibiera, recibía a Cristo completo;" que se organizara una reunión entre algunos de los que el papa y sus cardenales nombrara, y algunos de nosotros; que se traiga una botella de vino y una barra de pan, y que ambos sean divididos en dos partes, y que ellos los consagren la parte que quieran. Y entonces que se pusieran el vino y el pan consagrados y no consagrados en un lugar seguro, con un guardia seguro para cuidarlos; y que así se haga una prueba, para ver si es que el pan y el vino consagrados no perderían su frescura, y ver si el pan no se ponía seco y mohoso, y el vino no se hacía malo y agrio, de la misma manera y al mismo tiempo que el que no estaba consagrado.' Por este medio,' le dije yo, 'la verdad de este asunto se podría hacer manifiesta. Y si el pan y el vino consagrados no cambiaban, sino que retenían su sabor y su frescura, esto podría ser un medio de llevar muchos a la iglesia; pero si éstos cambiaban, se descomponían y perdían su frescura, entonces ellos debían confesar y abandonar su error, y no derramar más sangre por causa de esto; porque mucha sangre ha sido derramada por causa de estas cosas; como en los días de la reina María.' A esto el jesuita me respondió de esta manera: 'Toma un pedazo de tela nueva, y córtala en dos pedazos, y hace dos prendas con ellos, y pon una de ellas sobre la espalda del rey David, y la otra sobre la espalda de un vagabundo, y la una se gastará igual que la otra.' Yo le pregunté: '¿Es ésta tu respuesta?' 'Sí,' dijo él. 'Entonces,' le dije yo, 'por esto los presentes pueden estar todos satisfechos que el pan y el vino consagrados de ustedes no es Cristo. [Prueba 5]. ¿Le ha usted dicho a la gente por tanto tiempo, que el pan y el vino consagrados eran inmortales y divinos, y que eran el verdadero y real cuerpo y sangre de Cristo, y ahora usted dice que se arruinará o descompondrá igual que el otro? Yo le debo decir,"Cristo es el mismo ahora que ayer," y nunca se descompone; sino que es la comida celestial de los santos para todas las generaciones, como si ellos tuvieran vida.' Él no respondió nada más a esto, estando dispuesto a dejarlo pasar; porque los que estaban presente vieron su error, y que él no podía defenderlo. Entonces yo le pregunté: ‘¿por qué la iglesia había perseguido, y ejecutado al pueblo por causa de religión?' Él respondió, ‘que no era la iglesia la que lo hacía, sino los magistrados.' Yo le pregunté si ‘esos magistrados no eran contados y llamados creyentes y cristianos.' Él dijo que sí; entonces, le dije yo, ‘¿acaso no son miembros de su iglesia?' ‘Sí,' dijo él. Entonces yo lo dejé a la gente para que juzgaran por sus propias conciencias, si la iglesia de Roma no perseguía, y ejecutaba a la gente por causa de la religión. Así nos separamos, y su sutileza fue refutada por la simplicidad.

Debate acerca de la perfección:

En Northumberland muchos vinieron a discutir. Algunos alegaron en contra de la perfección; a quienes declaré 'que Adán y Eva eran perfectos antes de la caída: y todo lo que Dios hizo era perfecto; y que la imperfección vino por el diablo y la caída: pero Cristo, quien vino a destruir el diablo, dijo: "Sed perfectos". Uno de los profesantes sostuvo que Job dijo: '¿Será el hombre mortal más puro que su Creador? Los cielos no están limpios a su vista. Y notó necedad en sus ángeles'. Yo le enseñé su error, y le hice ver 'que no fue Job el que lo dijo, sino uno de los que contendían con él; porque Job representaba la perfección, y mantuvo su integridad; y ellos fueron llamados consoladores miserables'. Estos profesantes dijeron: el cuerpo externo era el cuerpo de la muerte y el pecado. Yo les mostré su error en eso también, mostrándoles 'que Adán y Eva ambos tenían un cuerpo externo, antes que el cuerpo de muerte y pecado entrara en ellos; y que el hombre y la mujer tendrán cuerpos externos [aquí en la tierra] cuando el cuerpo de pecado y muerte sea quitado otra vez; cuando ellos sean renovados otra vez a la imagen de Dios por medio de Cristo Jesús, en la cual estaban antes de la caída'. Ellos cesaron de oponerse en ese momento, y tuvimos reuniones gloriosas en el poder del Señor.

Perfección otra vez:

En otra ocasión, vino un sacerdote episcopal, acompañado de varias otras personas, el cual me preguntó si había yo conseguido la perfección; y le respondí que lo que era lo era por la gracia de Dios. Dijo el sacerdote que era esta respuesta muy modesta y cortés, y, esgrimiendo las palabras de Juan, "Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros." (1 Juan 1:8) , me preguntó que tenía que decir a esto. Y le respondí, citando al mismo apóstol, "Si dijéremos que no hemos pecado, lo hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros." (1 Juan 1:10). La palabra de Él, que vino a destruir el mal y a apartarnos del pecado. De modo que hay un momento para que las gentes vean que han pecado, un momento para que vean en qué han pecado y un momento para que confiesen su pecado y se aparten de él, para conocer, "la sangre de Cristo que limpia de todo pecado." 1 Juan 1:7. Y luego se le preguntó al sacerdote si Adán no era perfecto, antes de su caída, y si todas las obras de Dios no eran perfectas. Respondió a esto, el sacerdote, que pudo haber una perfección, como la de Adán, y también una caída de tal perfección; y entonces le dije, "Hay una perfección, en Cristo, más alta que la de Adán y por encima de toda caída; y la misión, de los ministros de Cristo, es la de hacer perfectos a los hombres, en Cristo, para lo cual gozan de un don que viene de Cristo. Col 1:27. Por consiguiente, aquellos que nieguen la perfección, niegan la misión del ministerio, así como los dones que Cristo dio para el perfeccionamiento de los Santos." Efe 4:11-13. A esto, respondió el sacerdote, "Siempre debemos de intentarlo." Y le dije, que era un triste y desgraciado intento, el de intentar lo que sabemos que no podemos alcanzar. Y le dije también que Pablo, que clamó en su cuerpo de muerte, "Dio las gracias a Dios, que le dio la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo," 1 Cor 15:57. De modo que hubo un momento en que se clamaba con ansia de victoria y otro en que se alababa a Dios, por la victoria conseguida; y dijo Pablo, "No hay condenación para los que están en Jesucristo." El sacerdote replicó, "Job no fue perfecto," y yo le respondí, "Dios dijo que Job era un hombre perfecto, que se apartó del pecado, Job 2:3 y el Diablo se vio obligado a confesar que Dios había dispuesto una barrera a su alrededor, Job 1:9-10 que no era barrera tangible, sino el poder celestial invisible." Añadió el sacerdote que Job había dicho, "Y notó necedad en sus ángeles y ni los cielos son limpios delante de sus ojos." A lo cual, le respondí, que estaba en un error, ya que no había sido Job sino Elifaz, el que lo dijera discutiendo con Job, "Bien," dijo el sacerdote, "pero, ¿Qué decís a este pasaje de las Escrituras, 'El hombre más justo que existe, peca siete veces al día?'" "Digo," le respondí, "simplemente, que no existe tal pasaje en las Escrituras." Y con esto se calló el sacerdote. Muchas ocasiones tuve, hasta el día en que comenzaron las sesiones del tribunal, como esta, para hacer servicios para el Señor con varias clases de personas.

Disputa con el asalariado, el sacerdote Stephens:

En esto fui a Drayton, para visitar a mis parientes, y así que llegué, Nathaniel Stephens, el sacerdote, se procuró otro sacerdote; y, habiendo dado noticia por toda la región, me mandó recado de que fuera, pues ellos no podían hacer nada sin mí. Habiendo estado separado de mi familia por tres años, no sabía cuales eran sus designios; mas al fin, fui al patio de la iglesia donde estaban los dos sacerdotes, que habían reunido abundancia de gente. Cuando llegué querían que entrara en la iglesia. Pregunté por qué razón tenía que entrar, y me respondieron, "El señor Stephens no puede resistir el frío," a lo cual les respondí que lo podía resistir tan bien como yo. Finalmente entramos en un gran vestíbulo, Ricardo Farnsworth estaba conmigo, y tuvimos una gran discusión concerniente a los sacerdotes y a sus prácticas y a cuan contrarias eran a Cristo y a Sus apóstoles. Los sacerdotes querían saber en donde estaba escrito que se prohibían los diezmos o se suprimían, y les mostré como, en el capítulo séptimo de la epístola de Pablo a los Hebreos, no solamente se suprimían los diezmos sino también el sacerdocio que los tomaba, y era suprimida y anulada la ley que instituía el sacerdocio y que ordenaba que los diezmos fueran pagados. En esto los sacerdotes incitaron a la gente a que se comportara ligeramente. Como yo conocía al sacerdote Stephens desde niño, pude bien explicar su condición, como predicaba, y como él, igual que el resto de los sacerdotes, aplicaba las promesas al primer nacimiento, que tiene que morir. Más yo le mostré que las promesas eran a la semilla, no a muchas semillas, sino a una sola, Cristo, que es uno en el hombre y en la mujer, ya que todos tienen que volver a nacer antes de entrar en el reino de Dios. Entonces, él dijo que yo no tenía que juzgar así; mas yo le respondí que aquél que fuese espiritual podía juzgar todas las cosas. Y confesó que esto era verdaderamente las Escrituras, "Pero, vecinos," dijo, "he aquí la cuestión; Jorge Fox que viene en la luz del sol, cree ahora que debe extinguir mi luz de estrella." Mas yo respondí, "Nathaniel, dame tu mano," y entonces le aseguré que yo no extinguiría en nadie el más pequeño don de Dios, mucho menos su luz de estrella, si era verdadera luz estelar, luz de la Estrella de la mañana; y le añadí que si había él recibido de Dios, o de Cristo, algo que decir, debía decirlo de gracia sin tomar diezmos por predicar, viendo que Cristo mandó a sus ministros que dieran de gracia como de gracia habían recibido. Y le insistí en que no predicara más por diezmos o cualquier otro beneficio. Mas él retirando bruscamente su mano de la mía, dijo que en esto no cedería. Al poco rato la gente empezó a comportarse ligera y brutalmente, ante lo cual dimos por terminada la reunión; sin embargo, aquel día algunos se sintieron llenos de amor por la verdad. Antes de que nos separásemos les dije que, si era voluntad del Señor, tenía intención de estar de vuelta en la ciudad, el mismo día de la semana, en siete días más.

Entre tanto, fui por el campo, celebré algunas reuniones y luego volví a la ciudad durante la noche, y, mientras, este sacerdote se procuró siete más que lo ayudaran; debido a que el sacerdote Stephens había notificado durante una plática en Atherstone, el día de mercado, que en tal día se celebraría allí una reunión y habría controversia conmigo. Yo nada sabía de esto, habiéndome dicho solamente que tenía que estar en la ciudad en siete noches más. En esto, los ocho sacerdotes reunieron varios cientos de personas, los más de los campos de por allí cerca, y querían que yo entrara en la iglesia a lo que me negué, y subiendo a una montaña les hablé, y también a la gente. Conmigo estaban Tomás Taylor, que había sido sacerdote, Jaime Parnell, y otros varios Amigos. Los sacerdotes creían que aquel día pisotearían la verdad, mas la verdad fue sobre ellos. Entonces se mostraron más vanos y la gente más grosera, y los sacerdotes no querían sostener la prueba conmigo, sino que querían andar contendiendo de acá para allá, ahora un poco con un Amigo luego con otro. Finalmente, un sacerdote trajo a su hijo que discutiera conmigo, el cual enseguida quedó en silencio; cuando no sabía cómo responder, iba y le preguntaba a su padre, quedando éste confundido al contestar por su hijo; y cuando estuvieron exhaustos se marcharon, llenos de ira, a beber a casa del sacerdote Stephens. Cuando se marcharan, dije, "Nunca estuve en lugar alguno donde tantos sacerdotes juntos no fueran capaces de sostener una prueba conmigo," y, ante esto, ellos y algunas de sus mujeres, se acercaron a mí y empezaron a celebrarme y a adularme servilmente; diciendo a cuanto hubiera podido llegar de no haber sido por los cuáqueros; y empezaron a empujar a los Amigos, de un lado para otro, separándolos de mí y tirando de mí hacia ellos. Al poco rato vinieron unos individuos depravados que cogiéndome en sus brazos me llevaron hasta el pórtico de la iglesia, con la intención de hacerme entrar en ella, por la fuerza; pero como la puerta estaba cerrada, cayeron en un montón sosteniéndome sobre ellos. Así que como pude me levanté de encima de ellos y me fui otra vez a la montaña. Entonces, sacándome de aquel sitio, me llevaron junto al muro de la iglesia y me pusieron sobre un pedestal, como un taburete, y, volviendo todos los sacerdotes, se mezclaron con el gentío, y se pusieron a gritar, "Vengan, den argumentos, den argumentos," y yo les dije que no prestaba oído a sus voces, que eran voces de asalariados y extraños; y al oír esto, gritaron, "Pruébelo, pruébelo," para lo cual les indiqué el capítulo diez del evangelio de Juan, donde podían ver lo que Cristo había dicho de los que eran como ellos. Él declaró que era el buen Pastor, que daba la vida por Sus ovejas y que Sus ovejas conocían Su voz y le seguían, mientras que el asalariado, ve al lobo que viene y deja a las ovejas y huye, porque él es asalariado. Y me ofrecí a probar que ellos eran todos asalariados. Entonces los sacerdotes me echaron del pedestal y se subieron poniéndose ellos sobre otros, al lado del muro de la iglesia.

En esto sentí que el gran poder de Dios se levantaba sobre todos, y, a pesar de que la gente empezaba a comportarse de una manera un poco ruda, les dije, que si querían escucharme en calma les probaría con las Escrituras el por qué negaba yo a aquellos ocho sacerdotes o maestros, que estaban ante mí; y a todos los maestros asalariados del mundo, quienquiera que fueren; y que yo les probaría con las Escrituras cuanto les dijera, en lo que consintieron sacerdotes y laicos. Entonces les mostré, como según los profetas Isaías, Jeremías, Ezequiel, Miqueas, Malaquías y otros, ellos seguían los mismos pasos de aquellos contra los cuales Dios envió a sus verdaderos profetas, porque, añadí, "Ustedes son como aquellos contra los cuales clamó el profeta Jeremías, capítulo 5, cuando dijo, 'Los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos;' lo que él calificó de asombroso y horrible. Ustedes son los que usan sus lenguas y dicen: Así dice el Señor, cuando el Señor nunca dijo tales cosas. Son como los que siguieron en sus propios espíritus; y no vieron nada; sino que hablaron adivinaciones de sus propias mentes; y por sus mentiras y su ligereza causaron que la gente errara. Jer 14:14-17. Ustedes son como los que buscaron sus ganancias por propio su lado; que eran como perros necios comilones, que nunca tienen suficiente, a quienes el Señor envió su profeta Isaías para hablar en contra de ellos: Isa. 56:11. Ustedes son como los que enseñaron por puñados de cebada y por pedazos de pan, que cosen vendas mágicas para todas las manos, para que puedan estar tranquilamente en sus pecados. Eze 13. Ustedes son como los que enseñaron por lana, y convirtieron al pueblo en rapiña. Eze 34. Pero el Señor está reuniendo a sus ovejas, sacándolas de las bocas de ustedes, y de sus montes baldíos; y los está llevando a Cristo, el único pastor, a quien ha puesto sobre sus rebaños; como lo ha declarado por su profeta Ezequiel que lo haría. Ustedes son como los que adivinaban por dinero, y predicaban por paga; y al que no les da de comer, proclaman guerra contra él, como se quejó el profeta Miqueas en el capítulo 3." Y así repasé los profetas de manera muy larga para repetirlo aquí. Y al llegar al Nuevo Testamento, les mostré a partir de él que ellos eran como los principales sacerdotes, escribas y fariseos, a quienes Cristo había declarado sus ayes. Mat 23. Y que ellos eran apóstoles tan falsos que los verdaderos apóstoles hablaron en contra de ellos, como los que enseñaron por ganancias deshonestas; como los anticristos y engañadores contra los cuales proclamaron, que se ocupaban de las cosas terrenales, y no sirvieron al Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres; porque los que sirvieron a Cristo lo hicieron gratuitamente y predicaron gratuitamente, como él se los mandó. Pero los que no predican sin paga, ni diezmos, ni medios externos, sirven a sus propios vientres, y no a Cristo; y por medio de las buenas palabras de las escrituras, y las palabras fingidas de ellos mismos, ellos hicieron mercadería con el pueblo en ese entonces, así como (yo digo) ustedes hacen ahora. Cuando hube citado mucho las escrituras, y les hube mostrado cómo ellos eran como los fariseos, deleitándose al ser llamados maestros, al andar con ropas largas, y al estar de pie orando en las sinagogas, al tener los primeros asientos en las cenas , y cosas por el estilo; y cuando los hube asociado a la vista de la gente con los falsos profetas, engañadores, escribas y fariseos, y les hube mostrado sin excepción cómo las tipos como ellos serían juzgados y condenados por los verdaderos profetas, por Cristo y por los apóstoles; los dirigí a la luz de Jesús, quien ilumina a cada hombre que viene al mundo; para que con ella ellos puedan ver si estas cosas son ciertas como yo las había dicho. Y cuando apelé a aquello de Dios en sus conciencias, la luz de Jesús en ellos, ellos no pudieron soportar oírlo. Ellos estuvieron todos en silencio hasta ese momento; pero entonces un profesante dijo: 'Jorge, ¿no vas a terminar nunca de hablar?' Yo le dije que terminaría pronto. Así que seguí por un poco más de tiempo, y aclaré las cosas con ellos en el poder del Señor. Cuando hube terminado, todos los sacerdotes y la gente estuvieron en silencio por un momento; por lo menos uno de los sacerdotes dijo que ellos quisieran leer las escrituras que yo había citado. Yo les dije que aceptaba con agrado que ellos las leyeran. Ellos comenzaron a leer el capítulo 23 de Jeremías, y allí ellos vieron las señales de los profetas falsos contra los cuales él habló. Cuando hubieron leído un versículo o dos, yo les dije: 'Tomen nota, ustedes en el pueblo', pero los sacerdotes dijeron: 'Calla tu boca, Jorge'. Yo les pedí que leyeran todo el capítulo, porque todo el capítulo hablaba en contra de ellos. Entonces ellos se detuvieron, y no quisieron leer más; sino que me hicieron una pregunta. Yo les dije que les contestaría su pregunta, habiendo admitido lo primero que yo les dije y los acusé: que ellos eran profetas falsos, maestros falsos, anticristos, y engañadores, como lo habían dicho los verdaderos profetas, Cristo y los apóstoles. Un profesante dijo que No a esto; pero yo dije: 'Sí: porque el que ustedes dejen ese tema para ir a otro, parece dar prueba de la primera acusación'. Entonces yo les contesté su pregunta, la cual era: Siendo que esos falsos profetas eran adulterados, si es que yo juzgaba que el sacerdote Stephens era un adúltero. A lo cual yo les respondí que él era adulterado de Dios en su práctica, como esos falsos profetas y como los judíos. Ellos no se opusieron para vindicarlo sino que terminaron la reunión. Entonces los sacerdotes susurraron algo entre ellos, y Stephens vino a mí y me pidió si mi padre, mi hermano y yo podíamos ir adentro con él para que él pueda hablar conmigo en privado mientras que el resto de los sacerdotes mantenían a la gente lejos de nosotros. Yo me resistí mucho a ir adentro con él; pero la gente gritaba 'Ve Jorge, hazlo, ve con él adentro.' Teniendo temor de que si no iba sería desobediente a mis padres, me fui mientras el resto de los sacerdotes mantendrían a la gente afuera; pero ellos no pudieron porque la gente quería oír y se acercaron a nosotros. Yo le pregunté al sacerdote qué era lo que él tenía que decir. Él dijo que si él estaba fuera del camino que yo orara por él, y que si yo estaba fuera del camino, que él oraría por mí, y que él me daría una forma de palabras para que yo orara por él. Y le contesté: ‘Me parece que usted no sabe si está en el camino correcto o no; pero yo sé que yo estoy en el camino eterno, Cristo Jesús, del cual usted está fuera. Y usted me quiere dar la forma de las palabras para que yo ore, sin embargo usted niega el Libro Común de la Oración para orar con él también como yo, y yo lo niego como también la forma de las palabras. Si usted quisiera que yo orara por usted con una forma de palabras, ¿no es esto negar la doctrina y la práctica del apóstol de orar por el espíritu, a medida que éste da palabras y sonidos?' En esos momentos la gente comenzó a reírse, pero yo fui inspirado a hablar más con Stephens. Cuando hube aclarado las cosas con él y con ellos, nos separamos; antes de irme yo les dije que, si Dios lo permite, yo estaría en esa ciudad otra vez esa tarde a las siete. Así que los sacerdotes se fueron, y muchas personas fueron convencidas ese día; porque el poder del Señor vino sobre todos.

A pesar de que, aquel día, creían haber confundido la verdad, muchos se convencieron y muchos que ya lo estaban, ante lo que vieron aquel día, se confirmaron en ella y en ella vivieron; todo lo cual fue un gran choque para los sacerdotes. Mi padre en la carne, a pesar de que oía y seguía a los sacerdotes, dio un golpe en el suelo con el bastón, y dijo, "Bien veo que él está que por la verdad será vindicado."

Me fui, viajando por la región, hasta aquel día a las siete de la noche y entonces volví porque debíamos celebrar una reunión en casa de mis parientes. En esto, el sacerdote Stephens, que lo sabía de antemano, se había procurado otro sacerdote, y, teniendo con ellos un grupo de soldados, me mandaron a buscar para que fuera a verlos; mas yo les mandé unas palabras de que se iba a celebrar nuestra reunión, a la que podían asistir si querían. Los sacerdotes no vinieron, pero sí los soldados y mucha gente grosera. Habían ellos tramado que los soldados tomaran el nombre de cada uno y después les dieran orden de que se fueran a su casa; llevándose con ellos al que no quisiera obedecerles. Empezaron de acuerdo con lo tramado, y tomaron varios nombres de los allí reunidos, mandándoles después que se fueran a su casa, mas cuando llegaron a mí, para tomar mi nombre, mis parientes les dijeron que yo estaba ya en mi casa y que por lo tanto esta vez no podían llevarme. A pesar de esto tomaron mi nombre, mas el poder del Señor fue sobre ellos y se marcharon, así tanto los profesantes como los soldados, estaban irritados y humillados de no haber conseguido su objeto. No obstante, varios se convencieron, admirando el amor y el poder de Dios. Y uno estaba allí, que era aquel que dijo de mí al sacerdote Stephens, "Nunca creció en Inglaterra planta como esta." Y, sin embargo, luego fue contando que yo había sido elevado en las nubes y lo encontraron otra vez lleno de oro y plata, e hizo correr sobre mí, muchas mentiras y noticias falsas: mas el Señor las destruyó todas. La razón por la cual yo no quería ir a la iglesia, era porque yo iba a dar testimonio en contra de ella y a sacar a todos de tales lugares para llevarlos al Espíritu de Dios, para que así pudieran saber que sus cuerpos eran los templos del Espíritu Santo; y a sacarlos de sus maestros asalariados para llevarlos a Cristo, su Maestro gratuito, que murió por ellos y los rescató con Su sangre.

Segundo debate con jesuitas:

Alrededor de este tiempo muchos papistas y jesuitas comenzaron a lisonjear a los Amigos, y a hablar de acá para allá cuando venían, que de todas las sectas, los cuáqueros eran los mejores y los que más se negaban a sí mismos; y decían que era una lástima que ellos no regresaran a la iglesia madre. Así comenzaron un rumor entre la gente, y dijeron que ellos estarían dispuestos a conversar con los Amigos. Pero los amigos estaban reacios a meterse con ellos porque eran jesuitas, creyendo que eso sería tanto peligroso como escandaloso. Pero cuando yo lo entendí, les dije a los Amigos, ‘Discutamos con ellos, no importa cómo sean.' De manera que se señaló una hora para reunirnos en la casa de Gerardo Roberts, y dos de ellos vinieron como cortesanos. Ellos nos preguntaron nuestros nombres, lo cual les dijimos; pero nosotros no les preguntamos sus nombres, porque entendíamos que ellos eran llamados papistas, y ellos sabían que nosotros éramos llamados cuáqueros. Les hice la misma pregunta que anteriormente le había hecho a un jesuita, es decir, 'Si es que la iglesia de Roma se había degenerado de la iglesia en los tiempos antiguos, del espíritu, el poder y la práctica en la que estaban los apóstoles. Aquel a quien le hice esta pregunta, sutilmente dijo que él no la contestaría. Le pregunté por qué. Pero él no daba una razón. Su compañero dijo que él me contestaría, y dijo que ellos no se habían degenerado del estado de la iglesia en los tiempos antiguos. Le pregunté al otro si es que él era de la misma opinión. Él dijo que sí. Entonces les respondí, para mejor entendimiento los unos de los otros, y para que no hubiera ninguna equivocación, que repetiría mi pregunta de la siguiente manera: 'Si es que la iglesia de Roma ahora estaba en la misma pureza, práctica, poder y espíritu en la que estaba la iglesia en los tiempos de los apóstoles.' Cuando ellos vieron que nosotros seríamos exactos con ellos, se agitaron mucho y lo negaron diciendo que ‘era presunción en cualquier persona decir que uno tenía el mismo poder y espíritu que tenían los apóstoles.' Yo les dije que era presunción de parte de ellos el interferir con las palabras de Cristo y los apóstoles, y hacerle creer a la gente que ellos eran sucesores de los apóstoles, y que sin embargo estaban forzados a confesar que 'ellos no estaban en el mismo poder y espíritu en el que estaban los apóstoles;' éste, dije yo, es un espíritu de presunción, y es reprochado por el espíritu de los apóstoles. Les mostré lo diferente que eran sus frutos y prácticas de los frutos y prácticas de los apóstoles. Entonces uno de ellos se levantó y dijo: 'Ustedes son un grupo de soñadores.' No, dije yo, ustedes son los soñadores sucios, que sueñan que son los sucesores de los apóstoles, y sin embargo confiesan 'que no están en el mismo poder y espíritu en el que estaban los apóstoles.' Y que si acaso no son ellos contaminadores de la carne, que dicen que ‘es presunción para cualquier persona el decir que están en el mismo poder y espíritu que tenían los apóstoles.' ‘Ahora’, yo dije, 'si ustedes no tienen el mismo poder y espíritu que tenían los apóstoles, entonces es manifiesto que ustedes son guiados por otro poder y espíritu que no es el que guió a los apóstoles y a la iglesia primitiva.' Entonces comencé a decirles cómo ese espíritu maligno, con el cual ellos eran guiados, los había llevado a orar con cuentas y con imágenes, y a establecer conventos, abadías y monasterios, y a ejecutar personas por causa de la religión; y les mostré que esta práctica estaba bajo la ley, y muy lejos del evangelio, en el cual está la libertad. Pronto se cansaron de la conversación, y se marcharon; y nosotros oímos que le dieron una orden a los papistas 'que no debían disputar con nosotros, ni leer ninguno de nuestros libros.' Así nos deshicimos de ellos; pero tuvimos razonamientos con todas las otras sectas: presbiterianos, independientes, Seekers, bautistas, episcopales, socinianos, brownistas, luteranos, calvinistas, arminianos, hombres de la quinta monarquía, familistas, mugletonianos, y Ranters; ninguno de los cuales podían afirmar que tenían el mismo poder y el mismo espíritu que tenían y en el cual estaban los apóstoles. De manera que en ése poder y espíritu el Señor nos dio dominio sobre todos ellos.

Evangelio:

Al día siguiente, algunos hombres significados de la ciudad, con los que estaba el coronel Rouse, quisieron hablar conmigo. Fui y tuve con ellos muchas razones concernientes a las cosas de Dios. En sus razones, decían que el evangelio eran los cuatro libros de Mateo, Marcos, Lucas y Juan; y lo llamaban natural. Yo les dije, que el evangelio era el poder de Dios, que había sido predicado antes de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, y que cualquiera de estos libros fuera impreso o escrito. Había sido predicado a todas las criaturas (de las que una gran parte pudo no haber visto ni oído jamás de que existían esos cuatro libros) para que todas las criaturas obedeciesen al poder de Dios; porque Cristo, el Hombre espiritual, juzgará al mundo de acuerdo con el evangelio, o sea, de acuerdo con Su invisible poder. Cuando oyeron esto, no lo pudieron negar, porque la Verdad había descendido sobre ellos. Los encaminé a su maestro, la gracia de Dios, haciéndoles ver su valor, porque ella les enseñaría como tenían que vivir y lo que tenían que negar; y les dije que si la obedecían les traería la salvación. De modo que, encomendándolos a la gracia de Dios, luego los dejé.

Fox se debate con un predicador bautista:

Cuando era prisionero en Lancaster, también había allí un prisionero llamado mayor Wiggan, un predicador bautista. Él se había venido jactando por mucho tiempo antes de lo que él diría en las sesiones del tribunal, si es que se le llamaba a dar juramento; y que él se rehusaría a jurar. Pero cuando comenzó la sesión, y el juramento le fue presentado, el pidió tiempo para considerarlo; y habiéndosele dado tiempo hasta la próxima sesión de tribunal, él se fue a Londres antes que ésta comenzara, y se quedó en Londres hasta que comenzó la peste, y allí tanto él como su esposa murieron. Él era un hombre muy maligno, y los juicios de Dios fueron derramados sobre él; porque él había publicado un libro muy maligno en contra de los Amigos, lleno de mentiras y blasfemias; la esencia del cual era los siguiente. Mientras él estaba en el castillo de Lancaster, él desafió a los Amigos a disputar, y durante ese tiempo recibí el permiso del carcelero para ir con ellos. Habiendo entrado en discurso con él, afirmó 'que algunos hombres nunca tuvieron el espíritu de Dios, y esa luz verdadera, la cual ilumina a todos aquellos que vienen al mundo, es natural.' Como prueba de su primera afirmación, él mencionó a Balaam, afirmando ‘que Balaam no tenía el espíritu de Dios,' y yo le declaré y le probé que Balaam tenía el espíritu de Dios, y que los hombres malignos tenían el espíritu de Dios, de otra manera ¿cómo es que podían apagar, contrariar, afligir, y resistir al Espíritu Santo, como lo hicieron los judíos de dura cerviz?' A su segunda afirmación, yo le contesté: 'Que la “luz verdadera”, que ilumina a cada hombre que viene al mundo, era la “vida” en el mundo, y que ella es divina y eterna, y no es natural. Y que él bien podría decir que la palabra era natural, como para decir que la vida en la palabra era natural. Los hombres malignos fueron iluminados con esta luz, de otra manera ¿cómo podían odiarla? Se ha dicho expresamente que ellos la odiaron; y la razón dada de el por qué era que sus obras eran malas; y ellos no venían a ella porque ésta los reprendía; entonces debía estar en ellos si es que los reprendía. Además, esa luz no podía ser las escrituras del Nuevo Testamento; porque fue testificada desde antes que cualquier parte del Nuevo Testamento fuera escrita; de manera que debe ser la luz divina, la cual es la luz en Cristo, la palabra, antes que existieran las escrituras. Y la gracia de Dios, la cual trajo la salvación, había aparecido a todos los hombres, y enseñó a los santos; pero aquellos que se habían alejado de ella hacia la disipación, y que caminaron en maldad en contra del espíritu de gracia, eran impíos. Nuevamente, este espíritu de verdad, el Espíritu Santo, el Consolador, el cual guía a los discípulos de Cristo hacia toda la verdad, el mismo reprende al mundo de pecado, de justicia, de juicio y de su incredulidad. De manera que el mundo impío tenía la luz que los reprendía. Y los verdaderos discípulos y estudiantes de Cristo, que creían en la luz como Cristo lo manda, la tenían para guiarlos. Pero el mundo no creyó en la luz, aunque fueron iluminados por ella, sino que odiaron la luz en la cual ellos debían creer, y amaron las tinieblas en vez de la luz, este mundo tenía una justicia y un juicio, por los cuales los reprendió el Espíritu Santo, como también por su incredulidad.' Habiendo probado que los buenos y los malos fueron iluminados, que la gracia de Dios había aparecido a todos, y que todos tenían el espíritu de Dios, de otra manera cómo podían afligirlo o contrariarlo, le dije al mayor Wiggan, que el bebé más pequeño allí lo podía percibir; y en esos momentos Ricardo Cubham se puso de pie y probó que este hombre era un anticristo y un hombre que engañaba por medio de las escrituras. Entonces el carcelero me llevó a mi celda otra vez. Después de esto Wiggan escribió un libro acerca de esta disputa, y puso allí una abundancia de mentiras abominables; pero el libro pronto fue respondido por otros escritos, y él fue cortado no mucho tiempo después, como fue mencionado anteriormente.

Confronta Amigos rebeldes:

En tal ocasión, dimos con algunos malos espíritus que se habían apartado de la Verdad, para caer en el prejuicio, disputas y oposición al orden de la Verdad y de los Amigos. Habían ya, esas gentes, importunado mucho a los Amigos en las reuniones previamente celebradas, tanto allí como en los alrededores, y así hubiera sido también esta vez. Mas como yo no estaba dispuesto a permitir que los servicios de nuestros hombres y mujeres en las reuniones fuesen interrumpidos y retrasados por causa de sus maquinaciones, les di a entender que si tenían alguna objeción en contra del orden de la Verdad, que nosotros seguíamos, otro día, organizaríamos una junta a propósito, para tratar de ello. Y, en verdad, si había trabajado tanto y había forzado mi viaje, como lo hice, para asistir a esta reunión, donde esperaba encontrar a esta gente pendenciera, era porque había sabido que me habían censurado mucho cuando estaba lejos.

Habiéndose terminado el Cuarto día las reuniones de hombres y de mujeres, celebramos otra reunión, con aquellos descontentos, a la que asistieron tantos de ellos como quisieron y todos los Amigos que lo desearon; y el poder del Señor, irrumpió gloriosamente para confusión de nuestros contendientes. Entonces, algunos de los que habían tenido mayor parte en la malévola tarea de discutir y oponerse a la Verdad, comenzaron a adularme servilmente, echando la culpa sobre otros; pero tal espíritu engañador fue sojuzgado y condenado, y la gloriosa Verdad de Dios fue exaltada y elevada por encima de todos; y los hundimos y humillamos, siendo ello gran servicio para la Verdad, y gran satisfacción y consuelo para los Amigos. ¡Glorificado sea el Señor eternamente!

Fox prueba que la Luz se encuentra en indios incrédulos:

El gobernador y su mujer nos recibieron afablemente; mas estaba en su casa un doctor que quiso discutir con nosotros. Y, realmente, fue esto de gran utilidad, pues sus objeciones dieron lugar a que se aclarasen ante las gentes muchas cosas referentes a la luz y espíritu de Dios, que el doctor negaba que estuvieran en toda persona, afirmando que no lo estaban en los indios. Llamé entonces a un indio y le pregunté si era o no cierto que cuando mentía o agraviaba a alguien, no había algo en él que se lo reprobaba. Respondió que sí lo había, reprobándolo y haciendo que se avergonzase de sí mismo, cuando había hablado u obraba mal. De este modo también avergonzamos al doctor, delante del gobernador y de los demás, de tal modo, que el pobre hombre se despistó tanto que a lo último ya no reconocía las Escrituras.

Fox debate a un perseguidor:

Con todo, algún tiempo después, vino a la cárcel, pretendiendo que quería discutir conmigo y hablar con Tomás Lower, de aquel asunto, y trajo consigo a otro sacerdote, gozando él en aquel entonces de una prebenda en Worcester.

Cuando entró y me preguntó que, por qué razón estaba en la cárcel, le respondí, "¿Acaso no lo sabes tú? ¿No estabas tú en el tribunal, cuando Simpson y Parker querían hacerme prestar juramento? ¿Y no tienes tú participación en todo ello?" Entonces me dijo, "El prestar juramento es lícito y no prohibió Cristo jurar ante un magistrado, sino jurar por el sol o cosas por el estilo." Le respondí que me lo probase con las Escrituras, lo cual no pudo, arguyendo después lo siguiente, citando a Pablo, "Todas las cosas me son lícitas" (1 Cor 6:12) y añadiendo, "si todo era lícito para él, entonces también lo era jurar." "Con este argumento," le dije, "también podrías afirmar que la embriaguez, adulterio y toda clase de pecado y de maldad es tan lícita como el prestar juramento." "¿Por qué," preguntó el Dr. Crowther "sostiene usted que el adulterio es ilícito?" "Sí," le respondí, "y lo afirmo," "Entonces, eso que usted dice contradice lo dicho por San Pablo," dijo él. Al oír esto, llamé a los presos y al carcelero para que oyesen la doctrina que el Dr. Crowther promulgaba, o sea, que embriagarse, jurar, adulterar y cosas semejantes eran lícitas. Dijo entonces, tomando una pluma, que lo escribiría de su puño y letra; mas escribió una cosa diferente de la que había dicho y, volviéndose a Tomás Lower, le preguntó si respondería a lo que había allí escrito, asintiendo Tomás a ello. Hizo esto, porque cuando amenazó a Tomás con acusarlo ante el tribunal del Obispo, por hablar de él de un modo insultante, delante de los jueces, y Tomás le contestó que respondería la acusación y que podía comenzar cuando mejor le pareciese, pues citaría a sus feligreses para que testificasen en contra suya, se marchó muy irritado y refunfuñando mientras se iba. Pocos días después, Tomás Lower, le mandó la respuesta a lo que había escrito en el papel, que le había dejado, cuya respuesta le llevó un Amigo de Worcester; y cuando la hubo leído le dijo que contestaría, lo que nunca hizo a pesar de que, a menudo, le mandaba recado de que lo haría.

Bautismo de agua:

Habían algunos bautistas en ese lugar, a los cuales yo deseaba ver y hablar con ellos porque ellos se habían separado de la adoración pública. Por lo tanto Oats, uno de los maestros principales, y otros de los directores de ellos, con varios de su compañía, vinieron a encontrarse con nosotros en Barrow, donde nosotros disertamos con ellos. Uno de ellos dijo, 'lo que no era de la fe, era pecado.' Después de lo cual yo les pregunté, ¿qué es la fe? Y ¿cómo fue creada en el hombre? Pero ellos perdieron el interés en ello, y hablaron acerca de su bautismo en agua. Entonces yo les pregunté si su montaña de pecado había sido derribada, y rebajada en ellos. Y si sus caminos ásperos y torcidos habían sido hechos lisos y derechos en ellos. Ellos vieron las escrituras como que significaban montañas y caminos externos; pero yo les dije que ellos los tenían que encontrar en sus propios corazones; a lo cual ellos parecieron maravillarse. Nosotros les preguntamos, ¿quién bautizó a Juan el Bautista? ¿quién bautizó a Pedro, Juan y el resto de los apóstoles? Y les probamos con las escrituras que ellos fueron bautizados en agua: pero ellos estaban en silencio.

Fox gana en la corte de vez en cuando:

Estaban presentes en la sala varias personas que habían asistido a la reunión donde, según decían los testigos, bajo juramento, había yo dicho aquellas blasfemias de que los sacerdotes me acusaban, y, siendo éstos hombres íntegros y de reputación en el país, declararon y afirmaron ante el tribunal que todo cuanto habían declarado los testigos, bajo juramento, en contra mía, era falso, y que yo no había dicho en aquella reunión las palabras de que ellos me acusaban; y lo mismo dijeron otros hombres, los más serios de por aquel lugar, que me habían oído en aquella reunión y también en otras. El coronel Guillermo West que, por ser juez de paz, formaba parte del tribunal, se enteró de esto; y dijo, bendiciendo al Señor, que habiendo sido desde tiempo débil de cuerpo, el Señor lo había curado aquel día de la reunión, y añadió, que en toda su vida nunca viera reunidas tantas personas pacíficas ni tantas caras de bondad, como en aquel día; y luego volviéndose hacia mí, dijo. "Jorge, si tienes algo que decir a la gente, libremente puedes declararlo en las sesiones públicas." Fue la voluntad del Señor que yo hablara, y así que empecé, el sacerdote Marshall, que tenía la palabra por todos los otros sacerdotes, se marchó. Lo que yo, por inspiración divina, les declaré, fue esto: que las Sagradas Escrituras habían sido inspiradas por el Espíritu de Dios, y que todos tenían primero que llegar al Espíritu de Dios, en sí mismos, por el cual podrían conocer a Dios y a Cristo, de quienes aprendieron los profetas y los apóstoles, para que por este mismo Espíritu comprendieran las Sagradas Escrituras; porque así como el Espíritu de Dios fue en aquellos que dieron a la luz las Escrituras, así también el Espíritu de Dios tiene que estar en todos los que llegan a comprender las Escrituras, pudiendo así, por este Espíritu, estar en armonía con el Hijo y con el Padre y con las Escrituras, y en armonía los unos con los otros; mas sin este Espíritu, ni podían conocer a Dios, ni a Cristo, ni comprender las Escrituras, ni entre ellos reinaría la armonía. Apenas terminara de decir estas palabras, cuando media docena de sacerdotes, que estaban tras de mí, se exaltaron en gran manera, y, uno, llamado Jackus, dijo, entre otras cosas en contra de la verdad, que el Espíritu y la letra eran inseparables; a lo cual le repliqué, "Entonces todo aquél que posee la letra posee el Espíritu, pudiendo así comprar el Espíritu al comprar la letra de las Escrituras." Esto, que descubría claramente las tinieblas en que estaba este sacerdote, hizo que el juez Fell y el coronel West les reprendieran abiertamente, diciéndoles que, de acuerdo con este criterio, se podría llevar el Espíritu en el bolsillo igual como se llevaban las Escrituras; sobre que los sacerdotes, confundidos y reducidos al silencio, se rebelaron, llenos de ira, en contra de los jueces, por no poder llevar a cabo sus fines perversos. Viendo los jueces que los testigos no estaban de acuerdo; comprendiendo que habían sido llevados allí para declarar en favor de la envidia de los sacerdotes, y, encontrando que toda su evidencia no era suficiente, legalmente, para sostener su acusación en contra mía, me absolvieron. Y luego que el juez Fell hubo hablado al juez Sawrey y al juez Thompson, concerniente al decreto de prisión que habían autorizado en contra mía, y al error de tal acción, él y el coronel West, autorizaron su sobreseimiento, evitando así que se ejecutara.

Y de este modo, fui aclarado en sesión pública de todas aquellas acusaciones falsas que los sacerdotes, llenos de malicia, habían expuesto a mi cargo; y aquel día, multitud de personas ensalzaron al Señor, por ser aquél día de salvación eterna para cientos de seres. Y aquel día, el Señor abrió muchas bocas que hablaran Su palabra a los sacerdotes; y varios, simpatizantes, y también profesantes, reprendieron a los sacerdotes, por las posadas y por las calles, de modo tal, que se derrumbaron como casa podrida, y la gente clamó que los cuáqueros poseían el día y que los sacerdotes caían. Muchos se convencieron aquel día, entre quienes se encontraba Tomás Briggs. Antes él había sido tan hostil con los Amigos y la verdad, que cuando él y John Lawson, un Amigo, estaban discutiendo la perfección, Tomás le dijo a él: '¿Tienes la perfección?' Y él levantó sus manos como si le fuera a dar al Amigo un puñetazo en el oído. Pero Tomás, estando convencido de la verdad ese día, declaró en contra de su propio sacerdote, Jackus; y después se convirtió en un fiel ministro del evangelio, y permaneció así hasta el fin de sus días.

Uno de los primeros debates con respecto a si un edificio constituye una iglesia:

Entonces escuché de una gran reunión de debate que se iba llevar a cabo en Leicester, donde iban a participar presbiterianos, independientes, bautistas y hombres comunes de oración. La reunión se iba a realizar en una iglesia; y el Señor me inspiró a ir y estar entre ellos. Escuché sus discusiones y razonamientos, con algunos sentados en las bancas y el sacerdote en el púlpito, con muchas personas reunidas allí. Por lo menos una mujer hizo una pregunta acerca de lo que dice Pedro, lo que era el nacimiento, a saber ser 'renacido no de simiente corruptible, sino incorruptible por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre'. El sacerdote le dijo a la mujer 'Yo no permito que la mujer hable en la iglesia', a pesar que antes le había dado libertad a cualquiera para hablar. Entonces fui llevado como en un éxtasis en el poder del Señor; y me puse de pie y le pregunté al sacerdote '¿Tú le llamas a este lugar una iglesia? o ¿Le llamas a esta multitud mixta una iglesia?' Porque la mujer había hecho una pregunta, el debía haberle contestado, ya que había dado libertad a cualquiera para hablar. Pero en vez de contestarme me preguntó qué era una iglesia. Yo le dije que la iglesia era el pilar y fundamento de la verdad, formada de piedras vivientes, miembros vivientes, una casa espiritual, de la cual Cristo era la cabeza; pero él no era la cabeza de una multitud mixta, o de una casa vieja hecha de cal, piedras y madera. Esto hizo que todos se encendieran. El sacerdote se bajó de su púlpito, y los otros se levantaron de sus bancas, y se acabó la discusión. Pero me fui a una posada grande y allí estuve debatiendo el asunto de la "iglesia" con sacerdotes y profesantes de todas clases, y todos estaban enfurecidos. Pero yo mantuve la verdadera iglesia, y su verdadera cabeza, sobre la cabeza de todos ellos, hasta que se dieron por vencidos y se fueron. Un hombre me pareció muy afectuoso y por un momento me pareció que se unió conmigo; pero pronto se volvió en contra mía y se unió al sacerdote, defendiendo el bautismo de los niños, aunque él mismo había sido un bautista antes; y así me dejó solo. Sin embargo, muchos fueron convencidos ese día; y la mujer que hizo la pregunta fue convencida junto con su familia; y el poder del Señor y su gloria brilló sobre todos.

Nota: Existen muchos más incidentes notables que muestran el poder de intervención y la mano del Señor en el ministerio de Jorge Fox, lo cual hace que la lectura completa de su Diario sea aún más agradable e inspiradora.

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que lleva a la unión con Dios en su Reino.

 


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