La Cruz Perdida de la Pureza



 

EL COMIENZO DE LOS DIEZMOS EN LA LEY, Y EL FINAL DE LOS DIEZMOS EN EL EVANGELIO.

La ley y el mandamiento de Dios con respecto a pagar los diezmos, a quién, y cómo ellos eran usados por el sacerdocio levítico en el Antiguo Testamento, y cómo Cristo ha venido a terminar con ese sacerdocio, ley, y mandamiento, por el cual él tomó los diezmos y las ofrendas.

—Por Jorge Fox

Todos los diezmos de la tierra, ya sea de la semilla de la tierra, o de los frutos de los árboles, son del Señor, son santos para el Señor.

Todo diezmo del ganado vacuno o del rebaño, de todo lo que pase bajo el cayado, el décimo será consagrado a Jehovah. Lev 27:30-32
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‘He aquí, yo he tomado a vuestros hermanos, los levitas, de entre los hijos de Israel, y os los he dado como un donativo; son dados a Jehovah, para llevar a cabo el servicio del tabernáculo de reunión. Pero tú y tus hijos contigo cumpliréis con vuestro sacerdocio en todo asunto relacionado con el altar, y serviréis del velo adentro. Yo os entrego vuestro sacerdocio como servicio y obsequio. He aquí, yo te he dado el cuidado de mis ofrendas alzadas, y guardarán el altar y el santuario, y estarán a cargo del tabernáculo para la congregación, y de todo los servicios del tabernáculo. Num 18:6-8, 'Los levitas serán míos. Yo, Jehovah.’ Num 3:45.

‘He aquí, he dado a los hijos de Leví todos los diezmos de Israel, como heredad, a cambio del servicio que llevan a cabo en el tabernáculo de reunión.’(Cristo ha anulado este requisito.)

De aquí en adelante, los hijos de Israel no se acercarán al tabernáculo de reunión, para que no carguen con el pecado y mueran.

Sólo los levitas llevarán a cabo el servicio del tabernáculo de reunión y cargarán con las ofensas de ellos. Éste es un estatuto perpetuo, a través de vuestras generaciones. "Ellos no poseerán heredad entre los hijos de Israel, (es decir, los levitas.)

Porque he dado a los levitas por heredad los diezmos, lo que los hijos de Israel presenten a Jehovah como ofrenda alzada. Por eso les he dicho: 'No recibirán heredad entre los hijos de Israel.'"

Jehovah también habló a Moisés diciendo: "Habla a los levitas y diles: 'Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos como vuestra heredad, vosotros presentaréis, como ofrenda alzada a Jehovah, el diezmo del diezmo.

Y vuestra ofrenda alzada será considerada como el grano de la era o como el producto del lagar.

Así también vosotros presentaréis a Jehovah una ofrenda alzada de todos vuestros diezmos que hayáis recibido de los hijos de Israel. Daréis de ello la ofrenda alzada de Jehovah al sacerdote Aarón. Num 18:21-32.

sino que buscaréis el lugar que Jehovah vuestro Dios haya escogido de todas vuestras tribus para poner allí su nombre y morar en él, y allá iréis. Allá llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, la ofrenda alzada de vuestras manos.

Allí comeréis delante de Jehovah vuestro Dios, y os regocijaréis vosotros y vuestras familias por todo lo que vuestras manos hayan emprendido, conforme a lo que Jehovah vuestro Dios os haya bendecido. Porque hasta ahora no habéis entrado al reposo y a la heredad que os da Jehovah vuestro Dios. Pero cruzaréis el Jordán y habitaréis en la tierra que Jehovah vuestro Dios os hace heredar, y él os dará reposo de todos vuestros enemigos de alrededor; y habitaréis seguros. Entonces llevaréis al lugar que Jehovah vuestro Dios haya escogido para hacer habitar allí su nombre todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, la ofrenda alzada de vuestras manos, y todas vuestras más selectas ofrendas votivas que hayáis hecho a Jehovah. Y os regocijaréis delante de Jehovah vuestro Dios, vosotros, vuestros hijos, vuestras hijas, vuestros siervos, vuestras siervas y el levita que esté dentro de vuestras ciudades, ya que él no tiene parte ni heredad con vosotros. Jehovah es su heredad, como Jehovah tu Dios se lo ha prometido. En aquel tiempo Jehovah apartó la tribu de Leví para llevar el arca del pacto de Jehovah, a fin de que estuviese delante de Jehovah para servirle, y para que bendijese en su nombre hasta el día de hoy.’ Deut 12:7-12, 10:8-9

‘Pero en tus ciudades no podrás comer el diezmo de tu grano, de tu vino nuevo, de tu aceite, ni de los primerizos de tus vacas y de tus ovejas, ni ninguna de las ofrendas votivas que prometes, ni tus ofrendas voluntarias, ni la ofrenda alzada de tu mano. Más bien, sólo en el lugar que Jehovah haya escogido en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te mando. Tú y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y el levita que esté dentro de tus puertas, y te regocijarás ante el Señor tu Dios, en todo lo que hagas con tu mano.’ Deut 12:17,12.

Ten cuidado de no desamparar al levita en todos tus días sobre tu tierra. Y comerás carne dentro de tus puertas, o lo que desees: sólo las cosas santas que tienes, y tus votos, tomarás, e irás al lugar que el Señor tu Dios haya escogido. Observa y oye todas estas cosas que te mando.’

Y en Deut 14, ‘Sin falta darás el diezmo de todo el producto de tu semilla que el campo rinda año tras año. Delante de Jehovah tu Dios, en el lugar que él haya escogido para hacer habitar allí su nombre, comerás el diezmo de tu grano, de tu vino nuevo, de tu aceite, de los primerizos de tu ganado y de tu rebaño, a fin de que aprendas a temer a Jehovah tu Dios, todos los días. Si el camino es largo y tú no puedes transportar el diezmo, cuando Jehovah tu Dios te bendiga, porque está muy lejos de ti el lugar que Jehovah tu Dios haya escogido para poner allí su nombre, entonces lo darás en dinero. Tomarás el dinero contigo e irás al lugar que Jehovah tu Dios haya escogido. Entonces darás el dinero por todo lo que apetezcas: vacas, ovejas, vino, licor o por cualquier cosa que desees. Y comerás allí delante de Jehovah tu Dios, y te regocijarás tú con tu familia. No desampararás al levita que habite en tus ciudades, porque él no tiene parte ni heredad contigo. Al final de cada tres años, sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año y lo guardarás en tus ciudades. Entonces vendrán el levita que no tiene parte ni heredad contigo, el forastero, el huérfano y la viuda que haya en tus ciudades. Ellos comerán y se saciarán, para que Jehovah tu Dios te bendiga en toda obra que hagas con tus manos.’ Deut 14:22, hasta el fin.

Y también en Deut 26 ‘Cuando hayas acabado de entregar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás al levita, al forastero, al huérfano y a la viuda, para que ellos coman en tus ciudades y se sacien. Entonces dirás delante de Jehovah tu Dios: 'Yo he sacado de mi casa lo consagrado, y además lo he dado al levita, al forastero, al huérfano y a la viuda, conforme a todos los mandamientos que me has mandado. ’ ... Aquí ustedes pueden ver las leyes y los mandamientos de Dios con respecto a los diezmos, y para quién eran. Deut 26:12-13.

Y ustedes pueden ver cómo se debían llevar los diezmos a las cámaras de la casa de Dios en Jerusalén. Neh 10:37-38.

Y en 2 Cron 31:11, cómo las cámaras para los diezmos estaban en la casa de Dios, el cual era el lugar que el Señor había escogido de acuerdo a Moisés.

Y en Mal 3, se decía que era un robo a Dios y toda la nación, cuando ellos no traían sus diezmos al alfolí, para que haya alimento en su casa, de modo que era quitarle a los levitas, los forasteros, las viudas, los huérfanos, su derecho, porque los diezmos eran del Señor, y eran para Leví, las viudas, los forasteros, los huérfanos, y si ellos no los daban, le robaban a Dios en sus diezmos y ofrendas, y caminaban contrario a la ley y el mandamiento de Dios, por lo tanto, dice él, malditos sois con maldición; porque vosotros, la nación entera, me habéis robado.

Y el apóstol dijo: ‘ Maldito todo aquel que no permanece en todas las cosas escritas en el libro de la Ley para cumplirlas.’ Gal 3:10, Deut 27:26. ‘por la ley nadie es justificado delante de Dios, porque el justo vivirá por la fe; porque tantos como son de las obras de la ley, están bajo maldición.’ Gal 3:11.

Y Cristo nos ha redimido de estar bajo la maldición de la ley, para que no estén bajo la maldición los que no pagan diezmos ahora. Y el apóstol dijo que ‘ningún hombre es justificado por las obras de la ley, sino por la fe en Cristo Jesús, así como creímos en Cristo Jesús, para que podamos ser justificados por la fe de Cristo, y no por las obras de la ley:’ y el apóstol dijo: ‘por las obras de la ley ninguna carne será justificada ante Dios:’ por lo tanto ustedes no son justificados por la ley de los diezmos y las ofrendas, ni la circuncisión externa ante Dios. Gal 2:16.

Y Cristo clamó: ‘¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque diezmáis la menta, el anís y el comino; pero habéis omitido lo más importante de la ley, a saber, el juicio, la misericordia y la fe. Era necesario hacer estas cosas sin omitir aquéllas.’ Mat 23:23, Lucas 11:42.

Y en Gen 14:20, cuando Melquisedec, rey de Salem, trajo pan y vino, él era el sacerdote del Altísimo, y bendijo a Abraham, y Abraham le dio los diezmos de todo lo que había tomado, como pueden ver en Heb 7:4.

Ahora, ¿alguna vez Abraham le pagó los diezmos a Melquisedec después de esta vez? ¿O alguna vez anterior le pagó a Melquisedec diezmos de su aumento anual, excepto de los despojos de la guerra?

¿Y alguna vez algunos de los reyes o jueces pagó el diezmo de sus despojos de guerra después de esto?

‘Jacob también hizo un voto diciendo: --Si Dios está conmigo y me guarda en este viaje que realizo, si me da pan para comer y vestido para vestir, y yo vuelvo en paz a la casa de mi padre, Jehovah será mi Dios. Esta piedra que he puesto como memorial será una casa de Dios, y de todo lo que me des, sin falta apartaré el diezmo para ti.’

Ahora, ¿dónde pagó alguna vez Jacob los diezmos, o los hijos de Israel en Egipto? No hasta que salieron de Egipto y recibieron la ley, porque esto sólo fue la condición de Jacob y su voto libre, no un mandato de Dios, como ustedes pueden ver en Gen 28:20-22.

Y en Heb 7, ‘cuando Abraham regresó de derrotar a los reyes, Melquisedec, el rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, salió a su encuentro y lo bendijo, a quien también Abraham le dio los diezmos de todos los despojos, por lo tanto estas no eran las ganancias de sus propiedades personales, ni tampoco los otros reyes o jueces (como dije antes), siguieron este ejemplo, para darle los diezmos de su despojo que ellos habían obtenido en la guerra. Ni tampoco Abraham puso esto como un mandato a Dios, para que su propia familia pagara los diezmos, ya sea de sus propiedades personales, o de las guerras, a Melquisedec después. Ni tampoco leemos que Jacob, o sus hijos, pagaron diezmos, hasta que habían salido de Egipto, como se dijo anteriormente, por la ley de Dios: pero el apóstol dijo, como puedo yo decir: ‘Leví, que recibió diezmos, le pagó diezmos a Abraham, porque él todavía estaba en las entrañas de su padre, cuando Melquisedec salió a recibirlo, quien recibió los diezmos. En cuanto a Melquisedec, su descendencia no es contada entre ellos;’ de modo que aquí el apóstol corta a Leví, quien recibió diezmos, y su sacerdocio, y los puso sobre Leví, como pago de los diezmos (en Abraham). Porque el apóstol dijo: ‘Ciertamente, aquellos descendientes de Leví que han recibido el sacerdocio tienen, según la ley, mandamiento de recibir los diezmos del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque ellos también son descendientes de Abraham,’ de modo que aquí está la ley y el mandamiento de tomar los diezmos de sus hermanos, y no de aquellos que no fueran sus hermanos.

Y el apóstol dijo: ‘si fuera posible lograr la perfección por medio del sacerdocio levítico (porque bajo éste el pueblo ha recibido la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase otro sacerdote según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?,' quien tenía una ley y un mandato de tomar los diezmos. Porque el apóstol dijo: 'de haber cambio de sacerdocio, es necesario que también se haga cambio de ley, el mandamiento anterior fue abrogado, entonces el sacerdocio fue cambiado, y la ley cambiada por la cual éste fue hecho, y el mandamiento abrogado que le dio sus diezmos; porque es evidente, que nuestro Señor Jesucristo salió de Judá, y de esta tribu Moisés no dice nada con respecto al sacerdocio, y Cristo es hecho un sacerdote, no por la orden de Aarón. Y sin embargo es más evidente, porque a la semejanza de Melquisedec, se levanta otro sacerdote (a saber, Cristo) quien no es hecho según la ley de un mandamiento carnal (como los otros sacerdotes que tomaron diezmos), sino según el poder de una vida eterna, porque esta ley del mandamiento carnal, mandó que todas las cosas carnales, diezmos, ofrendas, sean dadas al sacerdocio de Leví: y por lo tanto el apóstol dijo: ‘la ley es cambiada por la cual fue constituido el sacerdocio, y el sacerdocio es cambiado. Y el apóstol dijo: ‘el mandamiento anterior es abrogado, por ser ineficaz e inútil;’ de modo que aquí el apóstol nota tanto la debilidad como la inutilidad de la ley de los diezmos. Aún más, él dijo: ‘porque la ley no perfeccionó nada. Sin embargo, se introduce una esperanza mejor (a saber, Cristo), por la cual nos acercamos a Dios. Y Cristo nuestro sacerdote fue constituido con un juramento, pero el sacerdocio bajo la ley fue hecho sin juramento,’ y así Cristo realiza el juramento de Dios y lo cumple, y así terminan los juramentos, y son prohibidos.

Porque el Señor juró, y no se arrepentirá, tú eres sacerdote para siempre, según la orden de Melquisedec, a saber, Cristo, por tanto Jesús fue hecho una garantía de un mejor testamento que el Antiguo Testamento, porque Cristo continúa para siempre, él tiene un sacerdocio que no cambia, y el sacerdocio de los levitas es cambiado, y su ley y su mandato: por lo tanto el apóstol no tenía la intención aquí que el pueblo sostuviera el sacerdocio de Aarón y los diezmos, sino que él muestra un cambio de la ley por la cual fue hecho el sacerdocio, y un cambio del sacerdocio, y una abrogación del mandato, y un establecimiento de Cristo y su sacerdocio que no cambia; y mostrar la inutilidad y debilidad de la ley, y del mandamiento, y del primer sacerdocio, y cómo no fue perfecto; pero el evangelio llevó a la gente a Cristo, la mejor esperanza, que los purificó como él es puro, por medio del cual ellos se acercan a Dios.

Ahora, todos los diezmos que vinieron por la ley de Dios y sus mandamientos, el pueblo de Israel debía pagar a los levitas, y los levitas debían ofrecer hasta una décima parte de las ofrendas elevadas al Señor. Pero Cristo Jesús, se dice de él: ‘¡Heme aquí para hacer tu voluntad! Él quita lo primero para establecer lo segundo. Es en esa voluntad que somos santificados, mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.’ De modo que él ha terminado con todas las ofrendas, al ofrecer su propio cuerpo, a saber, las ofrendas de los diezmos, y todas las otras ofrendas; y con estos ofrendas los sacerdotes; y así él ha quitado el primer sacerdocio, su ley, y mandamiento, y sus diezmos, él ha quitado su altar, y templo, su tabernáculo, su santuario, y todos sus oficiales y servicios; y todos los sacerdotes levíticos, oficiales y servicios, porque el primer sacerdocio tenía sus diezmos para el servicio en el tabernáculo, el altar, el santuario y la mantención de todas las cosas santas: pero todas estas cosas Cristo las ha quitado, y ha quitado su sacerdocio, y así ha quitado sus diezmos, su mantenimiento, y ha quitado sus oficiales y servicios, y su encargo, y los ha despedido, y así cambió su ley, y anuló su mandamiento, y así todo ha caído al suelo, porque Dios no encuentra placer en estas ofrendas que eran ofrecidas por la ley; pero Cristo ha venido, como en el volumen del libro que se escribió de él, 'para hacer la voluntad de Dios, él quita lo primero, para que pueda establecer lo postrero; el primer sacerdocio, el primer pacto, con todos sus diezmos y ofrendas.’

Porque Cristo, después que había ofrecido un sacrificio por los pecados, para siempre se sentó a la diestra de Dios, así este único sacrificio ha terminado con tanto los sacrificios como con los que sacrifican.

Y también los diezmos, sus sacrificios, ofrendas, y mantenimiento en el tiempo de la ley, que no hacían a nadie perfecto, ‘Porque con una sola ofrenda ha limpiado completamente y perfeccionado para siempre a aquellos que son santificados,’ [tome nota para siempre] Heb. 10.

Y los levitas y sacerdotes, quienes tomaron los diezmos para los servicios, estos estaban ofreciendo diariamente, muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, después que había ofrecido sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios, quien por esta ofrenda terminó con el primer sacerdocio y sus sacrificios diarios. Heb 9:19. Y Moisés roció el libro y el pueblo con la sangre: cuánto más la sangre de Cristo, quien mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará nuestras conciencias de las obras muertas para servir al Dios vivo. Por lo tanto Cristo es el Mediador del Nuevo Testamento, y nos redime de estar bajo la transgresión del primero, y termina con él, y rocía las conciencias y los corazones de su pueblo con su sangre, y termina con la sangre de los sacrificios que era ofrecida y derramada, con la cual era rociado el pueblo. Y los levitas recibían la décima parte para su servicio; pero la sangre de Cristo que fue derramada, es la sangre del Nuevo Testamento, que termina con la sangre de los bueyes y los machos cabríos, y el Antiguo Testamento, que era rociado con su sangre, y con la sangre de Jesús son rociados los corazones y las conciencias de las personas para sacarlas de sus obras muertas, y servir al Dios viviente. Y el apóstol dijo: ‘el primer pacto tenía ordenanzas de los servicios divinos, y del santuario terrenal hecho de manos;’ y él dijo ‘mientras el primer tabernáculo estaba de pie, que el más santo de todos todavía no se había manifestado; pero habiendo venido Cristo, es sumo sacerdote de buenas cosas, de un tabernáculo más amplio y perfecto, no hecho de manos, es decir, no de este edificio de la ley de Aarón o Leví, el primer pacto, el primer testamento, con sus ordenanzas carnales, su santuario mundano, diezmos, ofrendas elevadas, ni templo externo en Jerusalén, adonde ellos traían sus diezmos. Por lo tanto este santuario mundano, templo mundano, ordenanzas carnales, y la ciudad externa de Jerusalén, donde ellos traían sus diezmos, y el sacerdote recibía los diezmos para su servicio, y no tenía otra heredad en la tierra; Cristo vino a terminar con todo esto, quien no es de este edificio que fue hecho con manos, ni según la orden de Aarón, sino de un tabernáculo más perfecto. Y por lo tanto el primer pacto se hace viejo y se deteriora, y está listo para desvanecerse: por lo tanto Él es el Mediador del Nuevo Testamento, y así él le pone fin al Antiguo con el pacto, y sus ordenanzas carnales y el santuario, su altar, y los sacerdotes de Leví y Aarón, y su orden, y todos sus diezmos que eran para su mantenimiento. Por lo tanto los diezmos ahora no son su mantenimiento proveniente de Dios; porque la ley por la cual ellos fueron creados es quitada; por lo tanto sus oficiales y su servicio son quitados, para lo cual les fueron dados los diezmos; porque la tribu de Leví no tenía porción en la tierra por ley y mandato de Dios, aparte de los diezmos para su servicio. Ahora la ley, y el servicio, y el sacerdocio, y los diezmos, y las ofrendas, y el pacto, y la orden, y el santuario, y el tabernáculo y testimonio fueron quitados, y el mandamiento que les dio los diezmos y las ofrendas, para que ellos puedan trabajar y comprar una porción de tierra, porque no hay diezmos para ellos; y el apóstol dijo ‘el que no trabaja, que no coma.’

Ahora en el tiempo de la ley, y el mandamiento de Dios por los diezmos, Leví el sacerdote no debía comerlo todo, ni ponerlo en su propio granero, sino el pueblo debía llevarlo a Jerusalén, que era el lugar que el Señor escogió, y allí el sumo sacerdote debía ofrecer su ofrenda elevada, su décima parte, y el levita no debe comer todo el diezmo él mismo, sino las viudas, los huérfanos, los forasteros, y las personas que se lo dieron, como ustedes pueden ver en Deut 12:18.

Porque ellos no debían comerlo dentro de sus puertas, sino que debían comerlo en el lugar que el Señor escogiera, y regocijarse ante el Señor, sus hijos y sus hijas, y sus siervas y sus siervos, y los forasteros, y los huérfanos, y las viudas, que están dentro de sus puertas vendrán, y comerán y serán santificados, para que el Señor tu Dios pueda bendecirte, así todos estos deben comer de los diezmos con Leví (quien no tenía parte en la heredad de los hijos de Israel), pero como dije anteriormente, Cristo ha terminado y ha cambiado el sacerdocio levítico, y su ley que ordenó los diezmos, y la ofrenda elevada del sumo sacerdote, al ofrecerse a sí mismo de una vez y para siempre, él ha terminado con las ofrendas y los servicios de los sacerdotes, por lo tanto Leví no tiene ninguna ley para tomar los diezmos y los salarios, ya que él no tiene servicio para ellos; bendito sea Dios que envió a su hijo, el cual está sobre la casa de Dios, la casa de la fe, y de los judíos en espíritu, como Moisés estaba sobre la casa del los judíos exteriores, con sus diezmos y ofrendas, y ordenanzas carnales, y templos externos, los cuales todos son derribados por Cristo, quien permanece como un sacerdote para siempre, no según la orden de Aarón, sino según la orden de Melquisedec.

Y ellos fueron bendecidos los que llevaron sus diezmos al lugar que Dios había escogido, y comieron allí con Leví, y los hijos, y las hijas, y los siervos, siervas, forasteros, y viudas, como en Deut 14.

Y aquellos que no lo hicieron fueron maldecidos, porque los que no lo hicieron le robaron a Dios, y a toda la nación, como en Mal 3, como se dijo antes.

Y el apóstol dijo: ‘maldito es todo el que no sigue todas las cosas que fueron escritas en el libro de la ley para que las hagan;’ ´por lo tanto ustedes que toman los diezmos, pretendiendo la ley y un mandamiento en las escrituras, y no los llevan a Jerusalén; y si hubiera estado muy lejos llevarlos hasta allá, convertirlos en dinero; el lugar que el Señor Dios había escogido, el cual era el lugar de ofrenda, donde el sumo sacerdote debe recibir su ofrenda elevada de ellos, y las viudas, los forasteros, los hijos y las hijas, los siervos y las siervas, y aquellos que los dieron, todos debían comer y alabar al Señor juntos. Ahora, si ustedes no hubieran continuado en todas estas cosas escritas en el libro de la ley, ni las hubieran hecho de acuerdo a la ley; si ustedes no lo hubieran hecho, maldito es todo el que no sigue todas las cosas que están escritas en el libro de la ley para que las hagan. Pero aquellos que son de la fe, son benditos con el fiel Abraham, no como Leví, que pagó los diezmos en Abraham, quien después que tuvo una ley, porque el apóstol quita la circuncisión externa en Abraham, y así la ley de los diezmos a Leví en Abraham, porque la promesa que Abraham debía ser heredero del mundo, no era a Abraham y su simiente por medio de la ley, sino por medio de la justicia de la fe, y la fe le fue reconocida a Abraham por justicia, cuando él estaba en la incircuncisión, y no en la circuncisión. Aquí el apóstol lo quita, no sólo el sacerdocio levítico y su ley, sino la circuncisión y su ley.’ Rom 4.

Y el apóstol dijo: ‘porque los que son de las obras de la ley están bajo la maldición.’ Gal 3:16. Pero Cristo nos ha redimido de estar bajo la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros; para que la bendición de Abraham pueda venir sobre los gentiles por medio de Jesucristo, para que nosotros podamos recibir la promesa del espíritu por medio de la fe.

Todas estas cosas externas, diezmos, ofrendas, y otras sombras en el primer pacto, sostenidas por ordenanzas, impuestas sobre los judíos hasta el tiempo de la reforma por Cristo; así su ley es llamada un tutor, y ella sirvió hasta que vino la semilla; y un hijo no se diferencia de un siervo, sino está bajo tutores y gobernadores, hasta el tiempo designado por el Padre; [note,] entonces ellos no estuvieron para siempre en ese estado; así mismo nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los elementos del mundo; ahora estas cosas externas, los apóstoles las llaman, Gal 4, los elementos del mundo; pero cuando la plenitud de su tiempo había llegado, Dios envió a su Hijo nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para redimir a aquellos que estaban bajo la ley, para que podamos recibir la adopción de hijos; y debido a que ustedes son hijos [note,] Dios ha enviado al espíritu de su Hijo a sus corazones, clamando Abba Padre, por lo tanto ustedes ya no son siervos sino hijos, entonces herederos de Dios por medio de Cristo; para que todos puedan dar testimonio de esto, testimonio del tiempo designado por el Padre, y la plenitud de su tiempo ha llegado, y el tiempo de la reforma; y ellos fueron redimidos de la esclavitud bajo los elementos del mundo, y ellos fueron redimidos de estar bajo la ley, los sacerdotes, los diezmos, y las ofrendas, por medio de aquel que fue hecho bajo la ley, y así de estar bajo maldición, por medio de aquel que llegó a ser una maldición por nosotros, y puede decir: ‘Cristo es el fin de la ley por causa de la justicia, para todo el que cree.’

Por lo tanto todos los fieles caminan en los pasos de esa fe de nuestro padre Abraham,* la cual él tenía antes que él fuera circuncidado; porque la promesa que él sería heredero del mundo no le fue dada a Abraham, o a su semilla de acuerdo a la ley, sino a través de la justificación por la fe; y allí el apóstol quita la ley de la circuncisión, y también la ley por la cual el sacerdote Leví fue establecido, y recibió sus diezmos y ofrendas, y por lo tanto la justificación es en la fe de Cristo, y no por las obras de la ley que sostuvo la circuncisión, ni la ley por la cual el sacerdocio levítico fue establecido, y todos sus servicios, diezmos, y mantenimientos por el sacerdote y sus servicios y mantenimiento, los diezmos y la ley, es quitada y cambiada por Cristo, quien permanece como sacerdote para siempre; quien tenía un mejor sacrificio que todos los del primer pacto. Cristo ha entrado por su propia sangre en el lugar santo, que no fue hecho por manos, como lo hizo el sumo sacerdote levita, los cuales no eran más que las figuras del verdadero, pero Cristo es la sustancia, ha entrado en el cielo mismo, habiendo obtenido redención eterna para nosotros, y ahora aparece en la presencia de Dios por nosotros, por lo tanto él puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios, puesto que vive para siempre para interceder por ellos. Por tal sumo sacerdote nos convertimos en creyentes y verdaderos cristianos, quien es santo, inocente, puro, apartado de los pecadores, y exaltado más allá de los cielos.  Entonces no tenemos necesidad de los otros sumos sacerdotes que fueron establecidos por la ley, quienes ofrecían sacrificios por sus propios pecados y luego por los del pueblo; quienes tenían los diezmos para su mantención y salario; porque Cristo se ofreció a sí mismo de una vez para siempre, y terminó con todas las ofrendas externas; la ley hizo a los sumos sacerdotes, quienes tienen debilidades, pero la palabra de un juramento que estaba desde la ley, hace al Hijo, quien es consagrado y perfeccionado para siempre. Heb 7:25-28. Ahora, de las cosas que hablamos, este es el resumen: tenemos tal sumo sacerdote (a saber, Cristo), que ha terminado con el sacerdocio de Aarón, y sus diezmos, ley y ofrendas, quien está a la diestra del trono de la majestad en los cielos. Y es un ministro del santuario, y del verdadero tabernáculo que el Señor ha establecido, y no el hombre. Y así ha obtenido un ministerio más excelente que el de Moisés y Leví, porque cuánto más es él el Mediador de un pacto mejor que el primero, el cual es establecido en mejores promesas, gloria sea para Dios por siempre.

{ Abraham es el padre de nuestra fe. Pero Abraham no sólo creyó en Dios, su fe fue una fe de obediencia: El Señor le dijo a Abraham: ‘en tu descendencia serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste mi voz.’ Gen 26:5. Note que él no fue bendecido porque creyó en un Dios verdadero, él obedeció la voz de Dios. Así como Abraham tuvo que ser circuncidado físicamente, nosotros debemos tener nuestros corazones circuncidados para ser agradables a Dios. Así como Abraham ejerció su fe para dejar su hogar e ir a una nueva tierra - así nosotros debemos perder nuestra vida carnal y abandonar al mundo para entrar en el reino de Dios. Así como Abraham ejerció su fe al obedecer la voz de Dios, estando dispuesto a sacrificar a Isaac, así nosotros también debemos ser obedientes a la voz del Señor en el interior, estando dispuestos a dejar cualquier cosa que el Señor nos diga. La evidencia de la fe de Abraham fue su obediencia. La evidencia de la fe de un cristiano es la obediencia a la cruz que produce el fruto del Espíritu. }

Y mientras que ustedes alegan que Cristo le dijo a los fariseos en Lucas 11:42, cuando dijo: ‘ay de los fariseos, que diezmáis la menta, la ruda y toda hortaliza, pero pasáis por alto el juicio y el amor de Dios. Es necesario hacer estas cosas, sin pasar por alto aquellas; a lo cual yo digo, estas cosas estaban antes que Cristo fuera ofrecido, y la décima parte de los diezmos era una ofrenda elevada, y Cristo les dijo que fueran a ofrecerlas al sacerdote para que fueran limpiados, porque él no vino a quebrantar la ley, sino a cumplir hasta la última jota y tilde de ella; pero cuando Cristo fue ofrecido por todas las ofrendas, entonces las ofrendas del sumo sacerdote y los diezmos de Leví de la menta y la ruda, ... se terminaron. Aquellos que predicaron el evangelio, dijeron que el sacerdocio levítico fue cambiado, y la ley fue cambiada, por la cual éste fue establecido, y el mandamiento fue anulado, que le daba los diezmos por sus servicios y ofrendas; y Cristo fue predicado, y fue establecido el sacerdote que no cambia. Así Cristo, el sacerdote, al ofrecerse a sí mismo, ha terminado con el primer sacerdocio y sus ofrendas. Entonces Cristo le dijo a sus apóstoles, ministros, y mensajeros, ‘de gracia recibisteis, dad de gracia,’ para que la gente pueda retener su diezmo de menta, y su ruda, y otras hierbas y cosas para sí mismos, porque Cristo ha quitado la ley que les dio. El apóstol debía ir sin bolsa ni dinero; por lo tanto, ellos no debían tomar la menta ni las hierbas de la gente, como el sacerdocio levítico hizo por ley. Cristo ha cambiado esta ley y Leví, y ha derribado su oficio; por lo tanto, Leví no tiene poder de tomar estas cosas del pueblo, y por lo tanto, el pueblo lo puede retener para sí mismos porque donde no hay ley, no hay transgresión por no pagar los diezmos. Cristo permanece para siempre como un sacerdote que no cambia, quien al ofrecerse a sí mismo, ha terminado con todas sus ofrendas, y todo el pueblo debe ir a Dios por medio de él, quien está consagrado como un camino nuevo y viviente. Heb 10:9-10,20.

Por lo tanto Cristo ha terminado con el sacerdocio antiguo de Leví, con los antiguos salarios, sus antiguos diezmos y ofrendas, sus antiguos altares, su antiguo templo, sus antiguas ordenanzas carnales, sus antiguas ofrendas, sus antiguos lavamientos, el antiguo tabernáculo hecho con manos, y su antiguo testamento, el cual es rociado en la sangre de los bueyes y carneros, su antiguo pacto, el antiguo santuario terrenal, y las antiguas sombras y sacrificios. Cristo, yo digo, ha terminado con todas estas cosas por la única ofrenda y sacrificio de sí mismo de una vez por todas, y está a la derecha de Dios sobre todos ellos, y por encima de todos ellos. Nadie viene a Dios sino a través de él, y por medio de él; y Cristo ha aparecido para quitar el pecado, por medio del sacrificio de sí mismo. Después que Cristo había ofrecido un sacrificio por los pecados, él se sentó por siempre a la diestra de Dios. Por lo tanto él ha terminado con el sacerdocio levítico que se ofrecía por sus propios pecados, y después por los pecados del pueblo; por lo tanto Cristo, yo digo, ha terminado la obra y servicio de ellos; así, de la misma manera, él ha terminado con los diezmos que eran su salario. Y la fe de cada uno debe estar en Cristo el autor de ella, y vivir por ella, y caminar por ella, si ellos son justificados, y llegar a la heredad con el fiel Abraham.

{Los ministros de hoy les dicen que la ley está muerta, que todos sus pecados pasados, presentes y futuros son perdonados porque usted cree en Jesús. Ellos excusan el pecado. Y después le dicen que usted debe dar el diezmo. ¿Puede ver como ellos han volteado todo? Los diezmos están muertos, pero la ley moral no lo está; ellos dicen que la ley moral está muerta, pero los diezmos todavía son necesarios. Las partes de la ley que murieron son: las ordenanzas, ofrendas, sacrificios, lavamientos, ceremonias, rituales - lo cual incluye el diezmo. Pero éstos sepulcros emblanquecidos, que pretenden ser justos representantes de Cristo, toman su dinero y excusan el pecado - el cristianismo es la religión de la bestia, la religión de Satanás - que es exactamente lo opuesto a lo que debería ser.}

Y después de que Cristo resucitó, él le dijo a sus discípulos, Lucas 24, ‘mientras yo estaba con ustedes, les dije que todas las cosas deben cumplirse, que estaban escritas en la ley de Moisés, y en los profetas, y en los salmos, que hablaban de mí;’ por lo tanto la ley y los profetas se cumplen en Cristo, y él es el fin de ellos; quien es el primero y el último, el comienzo y en final, el amén.

Jorge Fox

El primer día del séptimo mes, del año 1676.

Epílogo.

‘A las tribus de Leví, Moisés no dio heredad, el Señor Dios de Israel era la heredad de ellos, como él se los dijo’ en Num 18:20-21.

‘Y he aquí yo le he dado a los hijos de Leví todo el diezmo en Israel, por heredad por su servicio, incluso el servicio del tabernáculo de la congregación. Por lo tanto las once tribus tenían tierra por sorteo, como dice en Josué 13,14.

Por lo tanto la ley sirvió, y los sacerdotes hicieron su servicio en el tabernáculo, hasta que Cristo vino y fue ofrecido.

Porque cuando había llegado la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, hecho de una mujer, y hecho bajo la ley, para redimir a los que estaban bajo la ley, para que pudieran recibir la adopción de hijos, lo cual muchos testifican este día.

Y entonces Cristo ha terminado con el sacerdocio levítico, y su servicio, y ha quitado el primer sacerdocio, para que él pudiera establecer el segundo, quien es hecho más alto que los cielos, quien no ha entrado en el santuario o tabernáculo terrenal, sino en el lugar santo por medio de su propia sangre.

‘Y ha terminado con el primer pacto, y ha hecho viejo al primero, y estaba a punto de desvanecer,' en el día de los apóstoles. Heb 8.

Y por lo tanto Cristo Jesús el sacerdote celestial, ha relevado a Leví de su servicio en el altar, el tabernáculo, y el templo, y de su arca externa, y de todas sus ofrendas y sacrificios, y la ofrenda elevada de sus diezmos, la cual él debía sacudir de un lado al otro, este, oeste, norte y sur, lo cual era un tipo de Cristo ofreciéndose a sí mismo, de una vez por todas sus ofrendas.

Y así Cristo, habiéndolo relevado de sus oficios, y habiendo quitado su templo, altar, tabernáculo, santuario, la sangre de los bueyes y carneros, los salarios de los sacerdotes y la porción por su servicio, y su ofrenda con la cual él debía alimentarse, quien no tenía parte ni herencia en la tierra.

Ahora él puede tomar por sí mismo una plantación, o comprarse tierra para sí mismo, porque Cristo ha quitado su ofrenda y su ley, y el mandato que le daba sus diezmos, porque él ya no debe esperar diezmos.

Por lo tanto ahora Dios no tiene una obra para él en el tabernáculo externo, ni para ofrecer sacrificios externos; porque él no tiene ley ni poder de Dios para tomar un salario, es decir, diezmos, por ningún servicio tal.

Porque Cristo se ha ofrecido a sí mismo de una vez por todas sus ofrendas, y es un sacerdote, no según la orden de Aarón, sino según la orden de Melquisedec.

Por lo tanto Leví no debía tener porción sino los diezmos de Israel.

Ahora Cristo ha terminado su sacerdocio levítico y sus diezmos, por su servicio, que él sirvió en él por medio de la ley, hasta que vino la simiente de Cristo, la cual en el cumplimiento del tiempo, que Dios envió a su Hijo, el cual era el tiempo de la reforma para salir de estas cosas, y tiempo para quitar el primero, para establecer el segundo, el sacerdote eterno, y el pacto eterno.

Y él quitó la circuncisión en la carne, y estableció la circuncisión en el espíritu.

Y por lo tanto si Leví tuviera que suplicar por los diezmos de Israel ahora, él sería un usurpador de autoridad, porque no tiene ley ni mandato de Dios para hacerlo.

Y Cristo ha muerto por todos, y ha iluminado a todos los hombres; para que todos puedan creer en la luz, y llegar a ser hijos de la luz.

Y su evangelio de salvación es predicado a todos los hombres, y a toda criatura bajo el cielo; y la gracia de Dios ha aparecido a todos los hombres, la cual es la maestra del verdadero cristiano.

Y por lo tanto todos los creyentes en la luz son hijos de la luz, y están implantados en Cristo quien murió por ellos, y come de la carne y bebe la sangre del hombre celestial, y así se alimenta de Cristo Jesús su sacrificio.

Y así todos los circuncidados de corazón, hombres y mujeres, se alimentan del sacrificio; y son el sacerdocio real, ofreciendo sacrificios espirituales.

Y Dios nos hizo (a saber, la iglesia verdadera) reyes y sacerdotes; y nos ha redimido de la tierra, para reinar así sobre el diablo y la tierra, y así ofrecer sacrificios espirituales.

Y estos sacerdotes que Dios ha hecho no ofrecen sacrificios terrenales, por lo tanto, no tendrán diezmos terrenales, porque ellos ven que el sacerdocio levítico ha sido quitado, que los quitó a ellos, el cual fue el primero.

Y ellos sí ven a Cristo, el segundo que fue establecido, un sacerdote para siempre, hecho más alto que los cielos, quien está sobre todo desde siempre y para siempre, el primero y el último.

Jorge Fox

El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.

 


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