La Cruz Perdida de la Pureza



 


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La fe verdadera versus la fe falsa

La mayoría de las personas suponen que tienen fe porque creen en los acontecimientos de la vida de Jesús según lo declarado en la Biblia, en particular que él era quien decía ser, el Hijo de Dios. Pero Pablo nos dice:

«Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón». Esta es la palabra de fe que predicamos. Rom 10:8
Usted debe tener fe en la palabra que está dentro de usted, en su corazón y su boca;
fe para oír, fe para obedecer los mandamientos que ha oído.

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Rom 10:17

Por lo tanto, la verdadera fe es ser obediente a Cristo, la Luz y la Palabra en el interior del hombre, que le habla al hombre, y no es sólo la creencia de la exactitud histórica de las declaraciones de la Biblia sobre el nacimiento de Jesús, su muerte y resurrección. El que cree tiene el testimonio en sí mismo, 1 Juan 5:10; y el testimonio es oído y obedecido, para ser visto eventualmente. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 1 Juan 5:5. La verdadera creencia vence al mundo y la verdadera fe obtiene la victoria.

Obedézcanme, Así yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo. Condúzcanse conforme a todo lo que yo les ordene, a fin de que les vaya bien. Jer 7:23

[Jesús] llegó a ser autor de salvación eterna para todos los que le obedecen. Heb 5:9
Al oír la Palabra en el interior, para que sea revelada como Jesús, Jesús se ha convertido en el autor de su fe.
La fe es un misterio que es revelado a cada hombre, y esta fe es un don de Dios.

La fe que los apóstoles predicaron no era una fe externa, sino una fe interna. El objeto de ambos tipos de fe era el mismo, pero las diferencias son cruciales para hacer realidad las promesas de Dios. Los dos tipos de fe son:

  1. coincidir con la historia en la Biblia que Jesús era el hijo de Dios, nacido de una vírgen, resucitado de los muertos, ascendió al cielo, etc.; eso es fe bíblica externa,

  2. oír la Palabra de Dios, la cual está en su corazón para obedecerla  — esta es la palabra de fe que los apóstoles predicaronEl oír  y obedecer a Jesús hablarle a usted desde el interior de su corazón es fe operacionalfe interna, fe que Jesús mismo le da a usted. Con obediencia persistente a los mandatos oídos de Dios dentro de su corazón, esta fe en el interior justifica; purifica, redime, hace justo, santifica, y salva; para darle paz, gozo, y justicia en unión y comunión con Cristo y el Padre— esto es ver oír a su amado, viviendo una vida santa que le agrada.

Jorge Fox escribió de esta fe inetrna y el enfoque necesario:

"El Padre está en todos ustedes, Cristo está en ustedes, y el reino de los cielos está en ustedes; allí, en sus corazones, es donde ustedes los encontrarán todos. Conózcanle a él allí escudriñando sus corazones, y encuéntrenlo allí probando sus mantes y sus corazones; inclinen sus oídos, y oíganlo allí, quien le dará a cada uno de ustedes de acuerdo a sus palabras, si es que son buenas o malas."

La fe es un camino; la fe es una serie de revelaciones. Tiene un principio y un final; al escuchar y obedecer a Jesús, él es el autor y consumador de su fe. Cuando usted le oye hablándole a usted, Jesús es el autor de su fe, al establecer el fundamento de su fe en la roca;

Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace [practica y obedece], os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Lucas 6:47-48.

Y cuando usted oye a Jesús hablarle sus palabras a usted, y cree que es él, el fundamento de su fe ha sido puesto en la roca, una roca tan firme que las puertas del infierno no pueden prevalecer contra ella.

Jesús consuma su fe cuando usted le ve traer su salvación:

La segunda vez, ya sin relación con el pecado, aparecerá para salvación a los que le esperan. Heb 9:28
Porque la gracia salvadora de Dios se ha manifestado a todos los hombres .. Tit 2:11
aguardando con esperanza la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. Judas 1:21
obteniendo así el fin de vuestra fe, la salvación de vuestras almas. 1 Ped 1:9

Y Pedro se describe la necesidad de hacer todo lo posible para avanzar en el camino de la fe:

Y por esto mismo, poniendo todo empeño, añadid a vuestra fe, virtud [excelencia]; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia; a la perseverancia, devoción; a la devoción, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Por eso, hermanos, procurad aun con mayor empeño hacer firme vuestro llamamiento y elección, porque haciendo estas cosas no tropezaréis jamás. 2 Ped 1:5-7,10.

Su fe debe estar establecida en su experiencia con el poder de Dios, no en las palabras habladas por los hombres o la lectura. El poder de Dios ha sido prometido para liberarlo [separarlo] de sus pecados, lo cual es salvación. Usted es salvo por medio de la fe, y por la fe su corazón se purifica; pero obviamente al comienzo de la fe, usted no está purificado, ni es salvo. Debe luchar por la fe, crecer en la fe, fortalecer su fe, aumentar en fe, perfeccionar lo que le falta en la fe, luchar a buena batalla de la fe, hasta la victoria, cuando su fe sea consumada por el consumador; la fe es un proceso y una caminata de obras de arrepentimiento y amor, el final de la cual es ver a Cristo trayéndole su salvación, para darle la vida eterna.

Santiago corrigió el atajo de que creer en Jesús es todo lo necesario para la salvación, al escribirle a los cristianos judíos: Tú crees que Dios es uno. Bien haces. También los demonios creen y tiemblan. Santiago 2:19; tome nota de que Santiago le estaba escribiendo a los creyentes judíos del Padre, el Verbo (Hijo), y el Espíritu Santo como un espíritu, y sin conflicto — Escucha, Israel: Jehovah nuestro Dios, Jehovah uno es. Deut 6:4. De modo que Santiago está diciendo, "usted dice que cree en Jesús, y hace bien, los demonios también creen, pero se estremecen al oír su nombre - ¿y usted?"

La predicación de la Palabra en el interior difirió con los protestantes, quienes dijeron que las referencias en la Biblia a la Palabra se referían a la Biblia. Sin embargo la Biblia se refiere a las palabras dentro de ella como Escrituras y la Palabra de Dios como a Jesús. El Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14 (Esto claramente no es la Biblia, es Cristo, la Palabra de Dios.) De modo que, dijeron los cuáqueros, a menos que usted oiga al Señor hablar dentro de usted, y crea que él es el Hijo de Dios, evidenciado por su obediencia a la Luz y a los mandamientos de la Palabra para usted, realmente usted no tiene la fe como Pablo la definió: La fe viene por oír la palabra de Dios o Cristo. Rom 10:17 es un versículo crucial para entender lo que es la fe.

Recuerde, Pablo nos dice en Rom 10:8 que él predicó la palabra de fe que está en su corazón. Así que la fe es escuchar la palabra de Cristo dentro de su corazón, y reconocerla como el Espíritu de Dios que habla con usted, o Cristo hablando con usted; y creerlo lo suficiente como para obedecer. Por lo tanto creer que es: creer, [confiar, depender, obedecer] en la palabra, Cristo, oída en su corazón. Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la guardan [la practican, obedecen]. La cristiandad quisiera que usted creyera que oír a alguien leer las palabras de la Biblia es escuchar la palabra de Dios, y si usted las cree, usted es un "creyente". Pero esto sólo da lugar a la creencia en un libro y la fe en las palabras de un libro. Sin embargo, Pablo nos acaba de decir que la fe viene por el oír la palabra, la palabra que está en nuestros corazones, de modo que para tener la verdadera fe, usted debe escuchar a Cristo dentro de su corazón y creer al que usted oye, que es el Hijo de Dios, y creer lo suficiente como para obedecerle completamente.

Pablo dice claramente que debemos ser enseñados por Jesús al oírlo cuando nos habla:

No os conduzcáis más como se conducen los gentiles, en la vanidad de sus mentes,
teniendo el entendimiento entenebrecido, alejados de la vida de Dios por la ignorancia que hay en ellos, debido a la dureza de su corazón.
Una vez perdida toda sensibilidad [remordimiento de conciencia], se entregaron a la sensualidad para cometer ávidamente toda clase de impurezas.
Pero vosotros no habéis aprendido así de Cristo,
si en verdad le habéis oído y habéis sido enseñados en él, así como la verdad está en Jesús. Efe 4:17-21.

Bueno y recto es Jehovah; por eso él enseñará a los pecadores el camino.
Encaminará a los humildes en la justicia y enseñará a los humildes su camino. Sal 25:8-9

Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar. Sobre ti fijaré mis ojos. Sal 32:8

Entonces, no un libro acerca de Jesús, sino Jesús mismo es la fuente y el autor de su fe: la fe verdadera, de la que Jesús es el autor y consumador de nuestra fe, Hebreos 12:2. Por la obediencia a la palabra, que es Jesús, usted tiene fe: porque Jesús se convirtió en el autor y la fuente de salvación eterna para todos aquellos que presten atención y le obedecen. Hebreos 5:9. Creer es obedecer. La obediencia conduce a la salvación. La obediencia lleva a la justicia.

Jesús dijo: Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la obedecen. Luc 11:28
Jesús dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica. Luc 8:21
Si usted piensa que esto significa oír a alguien leer la Biblia, usted ha perdido la posibilidad de buscar para oír usted mismo de Dios. Usted se habrá perdido de una bendición. Habrá perdido la salvación. Usted debe buscar, escuchar, y obedecer para obtener alguna bendición de Dios. La fe es oír la palabra de Dios dentro de usted y obedecerla. Pablo no está hablando acerca de Cristo santificando a su Iglesia con la Biblia, cuando él dice: para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra. Usted debe oír y obedecer continuamente, para ser lavado o alguna vez ser santificado. Para oír, usted debe ir a él. Usted debe esperar en él - escuchar silenciosamente, con la humildad de un pecador que necesita el poder que produce cambio - la gracia.

Ser obediente a la voz del Señor, la palabra en el interior, Cristo, la Luz, después aparece dentro de su corazón; Cristo, la luz, que ilumina a todo hombre que viene al mundo. Los primeros cuáqueros fueron perseguidos debido a que predicaban que hay que recibir la convicción de la Luz como que es de Cristo, lo cual, al ser reconocida como verdadera y procedente de Cristo en el interior, da lugar a la purificación por la gracia de Dios, la eliminación de los defectos del corazón; al morar en la Luz, la sangre de Cristo lo limpia de todo pecado. Los cuáqueros dijeron además que uno debe testificar (ver y sentir) su salvación, que viene después de la pureza con el retorno glorioso de Cristo en el interior, lo cual resulta en la unión con Dios y la entrada al Reino de los Cielos. El bautismo, ir a los servicios de las sectas, orar sin las palabras del Espíritu Santo, y la simplemente leer de la Biblia (sin la guía de interpretación del Espíritu) fueron declarados una abominación, que viene de la mente carnal, que es enemistad contra Dios. Sólo cuando el viejo hombre ha muerto, y una criatura completamente regenerada nueva ha aparecido, con un corazón circuncidado - sólo a través de la cruz, está la obra de la salvación terminada. Así que en vez de la presunción de ser salvos, ellos deben tener aún la inclinación al pecado, que es eliminada por Cristo en su corazón; convirtiéndose así en pura, entrando en el reposo, entrando en el Reino, entrando en el paraíso.

Los primeros cuáqueros dijeron que la salvación es ver a nuestro salvador traer la salvación, y tener comunión con Cristo y con Dios — una salvación que resulta después de la crucifixión del espíritu egoísta a la pureza en la cruz interna de la negación propia. Ellos testificaron acerca de entrar en el reino del cielo del cual Cristo dijo que él había venido a predicar. Los cuáqueros fueron enviados a predicar el mismo mensaje que Jesús le dijo a Pablo que predicara: "para que les abras los ojos y se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios, a fin de que, por la fe en mí, reciban el perdón de los pecados y la herencia entre los santificados." De modo que la fe verdadera es en un Dios de poder, que puede purificar al que cree y le busca para ese propósito — Cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. Todo el que tiene esta esperanza en Cristo, se purifica a sí mismo, así como él es puro. 1 Juan 3:2-3.

Estas buenas nuevas de obedecer la Luz y la Palabra en el interior, finalmente resultan en la pureza y en ver a Jesús aparecer en el interior, lo cual era herejía para las sectas; quienes buscaban un Dios externo en un cielo lejano, y quienes obedecían las palabras de la Biblia en vez de la Luz y la Palabra (Cristo) dentro de ellos. Los cuáqueros le dijeron a todas las sectas que el hecho de que no reconocieran ni obedecieran a Cristo en el interior los hacía como los judíos, quienes tuvieron el conocimiento de las escrituras, pero rechazaron a Cristo el Mesías. Sin embargo, lo que los cuáqueros predicaron, y por lo cual las otras sectas los encarcelaron y aún los mataron, estaba escrito claramente en toda la Biblia, como lo siguiente:

¿Acaso soy yo Dios de cerca, y no Dios de lejos?, dice Jehovah. Jer 23:23

Para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros; porque en él vivimos, y nos movemos, y somos;  Hechos 17:24-28

Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 2 Cor 6:16, Lev 26:12

Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Efe 4:6

Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, Efe 3:17

A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. Col 1:27

Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Rom 1:19

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. Rom 8:18

He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí.
Gal 2:20

¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? 2 Cor 13:5

¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? 1 Cor 3:16

Queridos hijos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto hasta que Cristo sea formado en ustedes. Gal 4:19

En aquel día ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mí, y yo en ustedes. Juan 14:20-23.

Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él. 1 Juan 2:27

El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; ( amor, paz, gozo, paciencia, amabilidad, bondad, etc. Gal 5:22-23) Juan 15:5.
Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos. Juan 15:8

La gran controversia de fe entre los primeros cuáqueros y las otras sectas de la cristiandad a menudo se enfocaba en qué es lo que obtuvo el creyente por medio de la sangre de Jesús. Las otras sectas decían, (y dicen), que el sacrificio de Jesús hace justo a cualquier creyente, y no se necesita nada más de su parte. Los cuáqueros decían que su sangre compró el perdón si existía un arrepentimiento sincero por los pecados pasados, y les permitió acercarse al trono de Dios, solicitando su poderosa gracia para quitar el pecado, y el deseo de pecar, de sus corazones; y que la justificación y la justicia duradera sólo vinieron después de la obra de la gracia que los convenció de pecado y lo quitó de sus corazones; por lo tanto, los cuáqueros decían que la sangre de Cristo podía limpiarlos de todo pecado y del deseo de pecar, no sólo perdonarlos del pecado.

En respuesta, las otras sectas dijeron enfurecidas: la sangre de Jesús lo hizo todo — ¡soy salvo por mi creencia! Ustedes, los cuáqueros, son blasfemos porque niegan el poder de la sangre y el sacrificio de Jesús. Debido a que Jesús hizo todo, no hay nada que yo pueda hacer; todos mis pecados: pasados, presentes, y futuros, son justificados — ¡y yo soy salvo!

Mientras que los cuáqueros decían: ¿sus creencias los han salvado de qué? Si ustedes todavía están pecando, no tienen herencia en el cielo; y la sangre de Jesús es más poderosa que justificar su presunción de ser salvo. La sangre de Jesús es suficientemente poderosa para limpiar sus corazones aún del deseo de pecar, siempre y cuando ustedes permanezcan en su Espíritu y Luz para recibir la limpieza por medio del proceso de convencimiento y arrepentimiento — al llevar la cruz interna de la negación propia. Uno debe experimentar la gracia salvadora de Cristo, no sólo suponer que la obtendrá. Esta sangre de Jesucristo, el hombre celestial, se debe sentir y testificar en los corazones y las conciencias de las personas; y por esta sangre ellos son santificados y purificados de todas sus obras muertas. Los tales experimentan la justicia, la justificación, y la santificación al poseer a Cristo como su Señor y Rey, controlando cada una de sus palabras y sus acciones.

Los primeros cuáqueros dijeron que una fe que no podía liberarlo del pecado y del poder de Satanás sólo era una apariencia (un caparazón) de piedad sin poder. Su fe era en Dios, quien puede destruir el pecado en ellos, liberándolos de la cautividad del pecado, liberándolos de la oscuridad para morar en la luz y disfrutan del compañerismo con el Hijo y el Padre.

Los primeros cuáqueros dijeron que la verdadera fe era ser obediente a Cristo, la Luz y la Palabra en el interior del hombre, y no sólo tener una creencia en la veracidad histórica de las declaraciones bíblicas acerca del nacimiento de Jesús, su muerte y su resurrección.

Ellos enseñaron que la gracia no resulta en la salvación instantánea. Más bien la gracia es un proceso de enseñanza, al cual se accede por la fe, que trae la salvación — después que el Señor los ha redimido de toda iniquidad y los ha purificado — lo cual resulta en que ustedes tengan un celo por buenas obras — así como fue definido por el apóstol en Tito 2:11-14:

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,
enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos,
vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,
aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
Tito 2:11-14

Del Diario de Jorge Fox:

Debemos tener comunión con Cristo en sus padecimientos; 1 Ped 4:12-13
si vamos a reinar con él, debemos sufrir con él; 2 Tim 2:12
si vamos a vivir con él, debemos morir con él; 2 Tim 2:11
y si morimos con él, debemos ser sepultados con él, Rom 6:4
y al ser sepultados con él en el verdadero bautismo, también seremos levantados con él. Col 2:12

De la carta 262 de Jorge Fox:

La verdadera esperanza, la verdadera cruz, la verdadera fe,
la adoración verdadera, la verdadera religión,
el verdadero camino, la verdadera imagen,
y la verdadera comunión se han perdido desde los días de los apóstoles,
entre aquellos que se llaman cristianos, quienes están fuera de la vida.
Y aquellos que han perdido la cruz de Cristo, la cual es el poder de Dios,
en la cual está la verdadera comunión,
ellos han puesto una cruz de madera o de piedra,
de modo que son cruces falsas, cristianos falsos.
Aquellos que han perdido la verdadera esperanza, que purifica, así como él es puro, 1 Juan 3:3
ellos han establecido un purgatorio para limpiarlos cuando estén muertos.
Y otros claman por un cuerpo de pecado y muerte en este lado de la tumba,
con su esperanza hipócrita;
y ellos han perdido el verdadero ministerio,
y han establecido uno falso, para predicar acerca de la imperfección.
Y la gente era imperfecta en el primer Adán antes que Cristo viniera;
porque la ley no hace nada perfecto;
sino al ministro verdadero, Cristo en ustedes, la esperanza de gloria, sí hace perfecto,
tanto en los días de los apóstoles como ahora.
'Cristo en ustedes, la esperanza de gloria,' dijo el apóstol, a quien predicamos,
'amonestando a todo hombre, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre.' Col. 1:27-28

De modo que la perfección está en Cristo Jesús; la imperfección está en el primer Adán.
De modo que esta es la verdadera esperanza que purifica,
la cual, todo el que la tiene, se purifica a sí mismo, así como él es puro.
Y todos los que no tienen posesión de esta esperanza,
clama por la impureza y la imperfección,
y un cuerpo de pecado y un cuerpo de muerte hasta la tumba,
y un purgatorio cuanto estén muertos.
Los tales tienen una profesión de las escrituras, como los fariseos;
y la esperanza de los hipócritas, la cual perecerá.

Y la fe verdadera se ha perdido desde los días de los apóstoles;
la fe verdadera que purifica el corazón, que es la fe de los elegidos de Dios,
y esta fe da la victoria sobre aquello que nos separa de Dios;
y en esa fe todos ustedes agradan a Dios;
esta fe es el don de Dios, y Cristo es el autor de ella:
todos lo miran a él para obtenerla, para la terminación de ella, y él es el autor de ella.
En esta fe todos los santos tienen unidad en aquello que da la victoria sobre el diablo;
porque por la fe, que es el escudo, ellos lo resisten a él y apagan sus ardientes dardos;
y ellos resisten a aquel que los quiere profanar y hacerlos imperfectos,
y llevarlos hacia aquellas cosas que desagradan a Dios.
Y todos los que están fuera de esta fe, claman que no tienen 'victoria mientras estamos sobre la tierra;'
sino que deben tener un cuerpo de pecado hasta la muerte, y un purgatorio en el cual ser limpiados;
todos estos están en error con respecto a la fe;
éstos han hecho naufragar a la fe y la buena conciencia;
todos éstos están en la fe muerta,
y por lo tanto no pueden predicar en la fe verdadera y viviente de los elegidos de Dios.
Todos éstos están fuera de la unidad; porque la unidad es en la fe, que da la victoria sobre el diablo.
Estas cosas están fuera de la vida justa; y los justos viven por la fe.
La vida que yo vivo ahora, es por la fe en el hijo de Dios;
sin embargo 'no soy yo, sino Cristo que vive en mí,' dijo el apóstol.
Y todos los que caminan en la fe de los elegidos de Dios, la cual es la victoria sobre el diablo,
caminan en la unidad sobre el enemigo.

Y la adoración verdadera se ha perdido desde los días de los apóstoles;
sí, la adoración que Cristo estableció desde hace más de mil seis cientos años,
en el espíritu y en la verdad;

sí, en el espíritu de Dios,
el que existía antes que el espíritu del diablo, quien está fuera de la verdad;
y en la verdad, y el diablo está fuera de ella.
En este espíritu, y en esta verdad,
Dios, quien es un espíritu, y el Dios de la verdad,
busca que los hombres lo adoren en la verdad;

y así cada hombre y mujer debe ir a la verdad en las partes internas,
y al espíritu de Dios dentro de sí mismos,
si ellos son adoradores de Dios en el espíritu y la verdad, en la cual el diablo no permaneció.
Y esta es la permanencia y la adoración perfecta, en la cual hay unidad en la verdad;
porque la enemistad está fuera de ella, y él no puede entrar en ella.
¡Gloria a Dios para siempre!
Y los hombres se han alejado de la adoración que Cristo estableció,
alrededor de mil seis cientos años atrás,
ellos son de la verdad interior, y el espíritu de Dios.
Y por ese espíritu inmundo ellos han adorado imágenes;
ellos han adorado las obras de sus propias manos;
ellos han adorado al dragón; ellos han adorado a la bestia;
ellos han adorado a la criatura; ellos han adorado a los ángeles,
se han perseguido los unos a los otros a causa de sus adoraciones,
y han perseguido a los verdaderos adoradores.
Estos están en un celo ciego, y han odiado la luz.
De modo que nadie puede adorar a Dios, que es un espíritu,
sino que ellos deben ir a la verdad que está en su interior,
y al espíritu de Dios en sí mismos;
y por éste espíritu ellos deben saber que Dios es espíritu, y adorarlo en espíritu.
Ellos deben saber que Dios es el Dios de verdad, y entonces adorarlo en la verdad;
de la cual el diablo está afuera, en la enemistad, un adversario.
Y esta es la adoración que permanece, perfecta, infalible,
que Cristo Jesús, el hombre perfecto e infalible, estableció hace más de mil seis cientos años atrás.

Y el camino verdadero se ha perdido desde los días de los apóstoles,
el cual Cristo estableció hace más de mil seis cientos años;
quien dijo: 'Yo soy el camino al Padre; y ningún hombre viene al Padre, sino por mí.' Juan 14:6
De modo que nadie sale del primer Adán, sino por Cristo, el segundo Adán.
Nadie sale de la oscuridad, sino por Cristo, que es la luz;
nadie sale de la muerte,
y de estar bajo del príncipe de la muerte, el poder de ella,
sino por Cristo, la vida.
De manera que él es el camino a Dios.
Nadie sale de la injusticia, sino por Cristo, la justicia;
nadie sale de la sabiduría inferior,
sino por Cristo quien es la sabiduría de Dios, la cual es de arriba.
Y nadie sale del error y del mal, sino por Cristo, la verdad.
De modo que él es la puerta y el camino hacia Dios Todopoderoso.
Y ningún hombre viene al Padre, sino por él.
Nadie sale del cautiverio o la prisión, sino por Cristo, el hombre celestial.
Y así, ellos se han alejado de Cristo, el camino,
ellos han establecido tantos caminos en el cristianismo entre ellos;
y se caen de sus caminos los unos con los otros, y la enemistad está entre ellos.
Ahora, Cristo es el camino, en el cual no pueden caminar los impuros,
quien existía antes que el camino impuro; porque él está sobre todo lo impuro;
y él está sobre todos los caminos perversos, torcidos y montañosos,
y malignos e injustos, e impíos; él está sobre todos ellos.
Y nadie viene a esta camino nuevo y viviente, Cristo Jesús,
sino aquellos que tienen la gracia de Dios en sus corazones;
el espíritu de Dios en sus corazones.
De modo que él es el camino nuevo y viviente, quien es el primero y el último,
el comienzo y el final, establecido desde la eternidad hasta la eternidad.
Y todos los que estén fuera de este camino nuevo y viviente,
aunque tengan todas las escrituras, desde el comienzo del Génesis hasta el Apocalipsis,
están muertos, y bajo el poder de la muerte;
la cual es destruida por Cristo, el camino, por medio de la muerte, sí el poder de la muerte, el diablo;
y que existía antes de la muerte y su poder.
Este es el camino nuevo y viviente.

Y la verdadera religión se ha perdido, y se han alejado de ella desde los días de los apóstoles.
La religión que es pura desde arriba, y no está contaminada ante Dios,
la cual nos guarda de las manchas del mundo, la cual es visitar a las viudas y a los huérfanos.
Ahora, aquellos que están fuera de esta religión han hecho muchas religiones,
pero ellos están manchados y contaminados, y ellos claman un cuerpo de muerte, y pecado,
y la imperfección hasta la tumba, y un purgatorio cuando estén muertos.
Y sus viudas, y sus huérfanos, y los forasteros piden limosna
por todas sus calles y carreteras;
de modo que sus calles y carreteras son jueces en contra de ellos y sus cuerpos de muerte,
y sus purgatorios manifiestan sus errores y su ignorancia de esta religión pura,
que desciende de lo alto, la cual no fue creada por el hombre;
sino que desciende de Dios, la cual es pura ante Dios, y no está contaminada ante su vista,
que nos guarda de las manchas del mundo. (Tome nota, manchas)
Y éstos no claman un cuerpo de muerte, ni un purgatorio cuando estén muertos;
ellos son guardados de las manchas del mundo.
De modo que están lejos de haberse alejado de esta religión pura desde arriba,
(la cual no está contaminada ante Dios, la cual nos guarda de las manchas de este mundo,
y nos lleva a visitar a los huérfanos, las viudas, y los forasteros),
cuya religión es que ellos deben tener un cuerpo de pecado y muerte hasta la tumba,
y un purgatorio cuando estén muertos.
Y sus huérfanos, y viudas, y forasteros deben pedir limosnas en las calles.
Todas estas religiones son de abajo, y creadas por ellos, y no son de arriba,
sino de aquel que está fuera de la verdad.
Y todos ellos que vienen de esta religión pura, que es de arriba, y llegan a recibirla,
debe ser por el espíritu de Dios que está en el interior, y la luz de Cristo que está adentro,
y su gracia en el interior, y su fe en el interior.

Y la imagen de Dios en ellos se ha perdido desde los días de los apóstoles,
que el hombre y la mujer fueron renovados en ella por Cristo;
y por lo tanto, ellos han establecido muchos inventos en sus propias mentes,
y también imágenes externas, y semejanzas, y las adoran;
porque el hombre y la mujer estaban en la imagen de Dios, antes de que cayeran.
Y cuando ellos cayeron de la imagen de Dios,
establecieron muchas imágenes de Dios, y del hombre, y otras criaturas,
de las cosas en el cielo y las cosas en la tierra.
Y cuando Cristo vino,
él renovó al hombre en la imagen de Dios otra vez, y en su imagen;
pero desde los días de los apóstoles ellos han perdido esta imagen de Dios, y esta semejanza;
e hicieron profesión de Cristo y las palabras de los apóstoles, como los judíos hicieron de la ley,
y adoraron las obras de sus propias manos, y las imágenes.
Pero ahora Cristo está renovando al hombre otra vez en la imagen de Dios,
como estaban en los días de los apóstoles;
sí, también digo yo, en la que Adán y Eva estaban antes de la caída.
Sí, y en esta imagen de Dios ellos reinarán sobre todas las imágenes y los que hacen las imágenes,
ya sea con la mano o con la mente;
porque ellos han hecho esas imágenes y semejanzas por medio del espíritu maligno, que está fuera de la verdad,
de las cuales nos aleja el espíritu de la verdad, y los lleva hacia arriba, y los aleja de sus obras.
Gloria sea a Dios para siempre,
porque Cristo Jesús nos lleva hacia su imagen y semejanza,
y hacia el estado de Adán y Eva antes de la caída;
y no sólo hacia ese estado,
sino hacia Cristo Jesús que nunca cayó.

Y la oración verdadera se ha perdido desde los días de los apóstoles;
porque nadie puede orar verdaderamente, sino por el espíritu de Dios, hacia Dios, quien es un espíritu,
o hacia Cristo, que es un espíritu vivificador.
Y todos los que se han alejado del espíritu, no pueden soportar oír hablar de él;
y sin embargo muchos tienen las escrituras desde el Génesis hasta el Apocalipsis,
y hacen oraciones, y las repiten vez tras vez, y se las dan a otros para que las digan vez tras vez;
y así oran por medio del libro, y esto debe ayudar sus dolencias;
y así se han alejado del espíritu, y de la doctrina verdadera de los apóstoles,
quienes dijeron que el espíritu debe ayudar a sus debilidad, y deben orar en el espíritu.
De modo que todos los que afligen e irritan, y apagan el espíritu de Dios,
no pueden orar en él a Dios, quien es espíritu.
Sino que ellos piensan que serán oídos por sus muchas repeticiones,
y piden y oran, pero no reciben.
Y todos deben llegar al espíritu de Dios en sí mismos,
y a la luz, y a la fe que purifica su corazón,
y al espíritu de gracia y súplica;
y por medio de esto su mente se debe acercar a Cristo, aquel que ora a Dios,
y pide en el nombre de Jesús, y en el poder, y la luz, y el espíritu de Cristo.

Y la verdadera comunión se ha perdido,
y la santificación, y la creencia, y la justicia desde los días de los apóstoles.
Porque muchos han tenido la letra, pero han perdido la vida;
la creencia, pero perdieron la posesión;
la profesión, pero perdieron la sustancia, Cristo Jesús:
pero la comunión verdadera está en el evangelio, el poder de Dios,
que existía antes que existiera el diablo.
Y desde que los hombres perdieron este poder de Dios, ellos no han conocido bien las escrituras,
sino que ellos han establecido comuniones por ese espíritu que es de él, que está fuera de la verdad,
y se han destruido los unos a los otros,
y han perseguido a aquellos que están en el poder de Dios, el cual es el evangelio,
que existía antes del diablo, y de todas las comuniones en el primer Adán,
y existirán cuando todo se haya acabado.

Ahora, la comunión del evangelio es una comunión perfecta,
una comunión pura y santa, una comunión eterna;
porque el poder de Dios es eterno,
está por encima de la comunión de los judíos en las cosas externas,
y las comuniones inventadas de los gentiles, y las comuniones del pan, el agua y el vino;
porque estos no son misterios, la comunión del mundo no es misterio,
la comunión del pan, el agua y el vino no es misterio;
pero la comunión del evangelio es un misterio
y nadie lo ve, sino aquellos que vienen a la luz de Cristo, y a la verdad en las partes internas.
Porque esta es una comunión que permanece, el evangelio, el poder de Dios;
y todas las comuniones que salen de ella son imperfectas y corruptas, donde el cuerpo de muerte
y pecado, y su purgatorio son clamados,
que tiene comunión abajo, los hombres la hacen, y es de los hombres y proviene de los hombres;
pero el evangelio no es de los hombres, ni por los hombres, sino de Dios, y de Cristo.
De modo que esta comunión es la comunión de la iglesia que está en Dios,
y es una comunión pura, la comunión del evangelio,
y este evangelio trae la vida y la inmortalidad a la luz,
y expulsa todo lo que oscurece, y recarga,
y carga el alma, la mente, el espíritu y el corazón.
De modo que estas son buenas nuevas para el alma inmortal,
que viene del poder inmortal hacia el Dios inmortal,
donde la vida y la inmortalidad llegan a la luz,
y para brillar sobre aquel que la ha oscurecido.
Esta es libertad para el alma inmortal, la mente y el espíritu en el evangelio, el poder de Dios,
la cual es la comunión del evangelio, la cual es un misterio,
(pero cautiverio y oscuridad para el otro),
de modo que la vida y la inmortalidad están escondidas de todos aquellos que hacen comunión abajo,
y tienen su comunión con los hombres, y de los hombres,
quienes están fuera del poder de Dios, el evangelio;
y hacen comunión con los autores antiguos, y hacen comunión de las escrituras.
Pero estando alejados del espíritu, ellos no conocen las escrituras, ni el poder de Dios,
y allí ellos están en contienda y enemistad en su comunión,
y cayendo de su pan y su vino, algunos lo toman de una manera, y otros de otra;
y cayendo de sus trabajos,
y arrancando a la gente de los unos y los otros hacia sí mismos,
y no hacia Cristo, ni su comunión de evangelio,
que no vino de los hombres, ni era del hombre.
De modo que aquellos que niegan la revelación no pueden predicar a Cristo hasta que él sea revelado,
ni pueden predicar el evangelio hasta que éste sea revelado.
Y aquellos que dicen que las revelaciones han cesado, podrían más bien decir que no hay evangelio;
y así no tienen a ningún Cristo para predicar, y sólo son ministros de la letra;
ni tienen los secretos de Dios para predicar,
los cuales les son revelados a aquellos que le temen.
Y ese es el espíritu de oscuridad que proviene del príncipe de la oscuridad,
que está fuera de la comunión del evangelio, donde está la enemistad,
la cual habla de sí misma suficientemente en el exterior entre todas sus comuniones;
y en esa comunión del evangelio, el poder de Dios,
que existía antes que el diablo, él no la puede obtener.

Y la justicia se ha perdido desde los días de los apóstoles;
por lo tanto la gente ha sido hallada en su propia justicia e injusticia;
y por lo tanto ellos son todos hallados fuera de la paz con Dios,
y con Cristo, y unos con otros;
porque donde hay justicia hay paz.

Y la santificación se ha perdido desde los días de los apóstoles;
por consiguiente, tanto maestros como oyentes son hallados en la impureza,
y predican acerca del cuerpo de muerte, y pecado, y un purgatorio;
y así, han abandonado a aquel que puede santificarlos, y purificarlos.

Y la creencia santificadora se ha perdido desde los días de los apóstoles;
porque aquel que cree es nacido de Dios;
y aquel que cree en la luz, puede llegar a ser un hijo de la luz;
todos los que vienen al mundo son iluminados por Cristo,
para que ellos puedan creen en la luz, así como él les manda,
y así llegar a ser hijos de la luz;
y aquel que cree, vence al mundo.
Y si no vencemos en este lado de la tumba,
como dicen los predicadores del mundo hechos por los hombres,
entonces no hay verdadera creencia en este lado de la tumba;
y por lo tanto el mundo no es vencido en ellos;
y aquel que es su dios, es del mundo también.
Porque aquel que cree, ha vencido al mundo;
porque mayor es el que está en ustedes, que el que está en el mundo
.'

De modo que éste que es mayor vence al menor,
y aquel que cree pasa de la muerte,
y el pecado, que trae la muerte,
y el diablo, el poder de la muerte:
así llega a ser un hijo de la luz y del día;
y de la luz que existía antes que la oscuridad, o que el príncipe de ella;
porque ésta es la creencia que vence al mundo;
que santifica al esposo incrédulo, y a la esposa incrédula,
porque de otra manera sus hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. 1 Cor.7 v14.
Porque esta creencia es más grande que aquel que es del mundo,
que vence a aquel que quiere pervertir;
porque esta creencia es Cristo, que pasa de la muerte a la vida,
que quita la raíz del pecado y la iniquidad, de la cual se habla en las escrituras,
en la cual ellos nacieron, aunque ellos tenían la ley que no hacía nada perfecto,
lo cual quitó sus acciones externas o ramas;
pero esta creencia hace santa a la raíz,
y si la raíz es santa, las ramas que brotan de la raíz serán santas también.

Y todos ustedes que predican de un cuerpo de pecado e iniquidad,
y que ustedes deben tener un cuerpo de pecado y muerte hasta la tumba,
y un purgatorio cuando estén muertos.
Ni el hombre ni la mujer entre ustedes cree correctamente;
porque la esposa creyente santifica al esposo incrédulo;
y el esposo creyente santifica a la esposa incrédula;
porque de otra manera sus hijos serían inmundos, pero ahora son santos.
De modo que todos ustedes se han alejado de esta creencia santificadora desde los días de los apóstoles.
Más bien han hecho creencias y credos propios,
y entonces dicen que no se puede vencer en este lado de la tumba:
bien podrían decir que no hay creencia verdadera.

Jorge Fox

Carta 230

Amigos,
Estén quietos y vean, estén quietos y oigan,
siéntense a los pies de Jesús, escojan la mejor parte;
hacer la obra de Dios es creer en su hijo Jesucristo, la luz;
y su esperanza y su fe son el permanecer en Dios, y en su hijo,
caminar por esa fe de la cual él es el autor,
y caminar en la luz, y caminar en el espíritu.
Así como han recibido a Cristo, así caminen en él,
y así sirvan a Dios en el espíritu,
y adórenle a él en espíritu y en verdad;
porque Dios no es adorado fuera del espíritu y la verdad.
La leche de los bebés es de la palabra,
y su pan es de arriba,
y no hay religión verdadera sino aquella que es pura, que es de arriba;
y las personas quietas y pacientes permanecen en sus propias casas,
pero la ramera anda deambulando por afuera;
y no hay iglesia verdadera sino donde Cristo ejercita su cargo en ellos y entre ellos,
y ellos le preguntan a su esposo en la casa, y él es su cabeza,
y el verdadero casamiento con Cristo, el hombre celestial, es testificado por aquellos que son carne de su carne, y huesos de sus huesos;
nadie llega a ser hijo de la luz, sino aquellos que creen en la luz;
ni hijos de Dios, sino al recibir a Cristo, y al ser guiados por su espíritu;
no se va hacia toda la verdad, sino al ser guiado por el espíritu de la verdad;
ni se corre la verdadera carrera en el camino angosto para obtener la corona gloriosa, sino con paciencia;
ni hay purificación, sino al venir a Cristo, la esperanza de gloria, el purificador;
ni se vence, sino al creer en Cristo, la luz,
y aquel que hace esto es nacido de Dios.
Y no hay testimonio verdadero en el interior aparte de la luz, la vida, y el espíritu de Cristo, el registro verdadero;
ni verdadera fe sino aquella cuyo autor es Cristo, que da la victoria;
ni ancla verdadera para el alma inmortal sino por Cristo, la esperanza de gloria.
De modo que son salvos por la esperanza;
ni hay verdadera libertad sino en Cristo, y en su ley del espíritu de vida, y en su evangelio;
ni conocimiento verdadero de Dios, sino por su luz y espíritu en el corazón;
ni salvación, sino por el nombre de Jesús;
ni oración verdadera, sino en el espíritu;
ni canto verdadero, sino en el espíritu;
ni verdadero ayuno, sino aquel que rompe las cadenas de la iniquidad;
ni verdadera comunión, sino en la fe, la luz, el espíritu y el evangelio puro de Dios y de Cristo;
ni verdadero fundamento sobre el cual construir, sino Cristo;
ni camino verdadero, sino Cristo;
ni semilla verdadera, sino la que Cristo ha sembrado en el corazón;
ni verdadero reposo, sino en Cristo;
ni verdadera paz, sino en Cristo;
ni verdadero servicio a Dios ni a Cristo, sino en la novedad de vida;
ni conocer las cosas de Dios, sino por el espíritu de Dios;
ni conocer al hijo ni al Padre, sino por la revelación del espíritu santo;
ni conocer las escrituras, sino por el mismo espíritu santo que inspiró a los hombres santos a escribirlas;
ni llamar a Jesús Señor, sino por el espíritu santo, por el cual fue concebido;
ni ser injertados en Cristo, sino al creer en la luz,
la cual es llamada la luz en los hombres, y la vida en él;
ni verdadera sabiduría, sino la de arriba;
ni recibirla verdaderamente, sino en el temor del Señor;
y no hay entendimiento verdadero de las cosas espirituales, sino el que da Cristo;
ni razón divina, sino en la fe cuyo autor es Cristo,
que nos da la victoria sobre aquello que no es razonable, y nos separa de Dios;
y no hay amor verdadero hacia Dios, sino lo que él esparce en el exterior en el corazón;
y el conocer una comunión con Cristo en su muerte y sus sufrimientos,
está más arriba de la comunión del pan y del vino, la cual tendrá un fin;
pero la comunión en el evangelio y el espíritu santo no tiene fin.

Jorge Fox

Carta 306

No lleguen a ser estériles, sino que al permanecer en la raíz, ustedes brotarán hacia arriba,
y producen mucho fruto en esta vida, y en la vida por venir heredarán vida eterna;
y así sus vidas están escondidas con Cristo en Dios,
ustedes llegarán a conformarse a su imagen, y conocerán el poder de su resurrección,
y la comunión con él en su sufrimiento, y la comunión con él en su muerte,
para que ustedes puedan tener comunión con él en su resurrección y su vida;
y así como ustedes han llevado la imagen de lo terrenal,
también así ustedes puedan llevar la imagen de lo celestial.
Y así como sus vasijas han estado llenas de ira y deshonra,
así sus vasijas puedan ser llenas de sus misericordias, y alabanzas hacia Dios;
y así como en su vieja tierra ha morado la injusticia,
así ustedes puedan ver y conocer la nueva tierra, donde mora la justicia.
Hay una creencia cuyo autor no es Dios,
porque los tales no tienen el testimonio en sí mismos de lo que creen;
y una creencia puede ser en Dios y en Cristo, y en las escrituras,
y aún así puede estar en la muerte,
porque no están en Cristo, que es la luz, y por lo tanto no son hijos de la luz;
y hay una fe, de la cual Cristo no es el autor,
y esa fe no da la victoria, ni purifica el corazón,
ni tampoco ellos agradan a Dios en ella, ni tienen acceso a Dios,
y ésta es la fe muerta que no tiene obras.
Y hay una esperanza que no purifica, y esa esperanza es la que no es de Cristo,
quien salva, y purifica, como él es puro;
pero esa esperanza es la esperanza de los hipócritas.
Y hay un camino que puede estar pervertido,
por donde pasan todos los lobos, perros, y bestias, y los impuros,
y tiene muchas curvas, y muchas partes torcidas, ásperas y montañosas;
y hay un camino ancho que lleva a la destrucción;
y éstos no son el camino de Cristo, que lleva a la vida, el cual es angosto y estrecho.
Y hay muchos nombres en el mundo por los cuales no hay salvación;
la bestia tiene muchos nombres, tras la cual va todo el mundo,
y reciben la marca de la bestia, con la cual ella los marca,
su poder y espíritu bestial, que recibe del dragón;
pero hay un sólo nombre bajo todo el cielo por el cual la gente será salva,
y ése es el nombre de Jesús;
y ellos se reúnen en su nombre, por quien el mundo fue creado,
y recibiendo a su Padre, el nombre y la marca del Señor Dios Todopoderoso en sus frentes,
Cristo está en medio de ellos, y ellos no recibirán la marca de la bestia,
ni serán marcados por ella.
Y hay muchas religiones en el mundo,
todas las cuales están manchadas y contaminadas con el espíritu del mundo,
con el cual ellos se destruyen los unos a los otros;
pero hay una sola religión que viene de arriba, y no está contaminada ante la vista de Dios,
y que se guarda de las manchas del mundo,
y lleva a visitar a las viudas y los huérfanos en su aflicción;
y aquellos que reciben esta religión pura de Dios, (quien está arriba),
la reciben por el espíritu de Dios, cuyo fruto es amor;
y esta religión pura y no contaminada de Dios
tiene la gloria en todos los corazones de aquellos que la reciben, y él es el autor de ella;
y está por encima de todas esas religiones que están abajo,
que están hechas por la sabiduría terrenal, sensual y diabólica de los hombres,
quienes con ella obligan a la gente a conformarse a ellos,
y los tales no son amables, puros, ni pacíficos, como es la sabiduría que viene de arriba.
Y hay sólo una adoración verdadera,
de la cual el diablo está afuera, y su espíritu impuro, y él no puede entrar en ella;
cuya adoración está en el espíritu y en la verdad,
la cual Cristo estableció hace más de mil seis cientos años atrás.
Y todos los que entran en el espíritu y en la verdad,
son los verdaderos adoradores del Dios de verdad, quien es un espíritu;
y todos los que no están en el espíritu y en la verdad, están en la adoración de la bestia,
(fuera del espíritu de Dios), y en su ira bajo el poder del dragón.
Y hay muchos instructores que causan que la gente caiga en error;
pero hay sólo un espíritu de verdad, que lleva a toda la verdad;
y éste es el espíritu que guió a los profetas y los apóstoles a escribir las escrituras;
y todos los instructores que están fuera de ellas,
causan que la gente caiga en el error y se alejen del espíritu en el que estaban los profetas y los apóstoles,
y por lo tanto están en la confusión.
Y hay un líder, Cristo Jesús, que Dios nos ha dado;
y todos los que no son guiados por él, son llevados hacia el hoyo, el lugar corrupto,
y ellos les dicen que aquí no hay perfección.
Y todos los entendidos en las lenguas confusas de Babel, quienes tienen la letra de las escrituras,
sin embargo siguen sus propios espíritus, (no ven), y las adivinaciones de sus propias mentes,
y usan sus lenguas, los tales edifican a Babilonia otra vez,
quienes no están en el espíritu en el que estaban los profetas y los apóstoles,
y no conocen la lengua de los entendidos,
ni las escrituras de Cristo, y los profetas, y los apóstoles;
sino que son como un libro sellado para ellos;
y por lo tanto ellos están enfurecidos y contendiendo acerca del significado de ellas,
enseñándoles a su pueblo, por su ejemplo, a hacer lo mismo.

Jorge Fox

A la princesa Elizabeth de Holanda

Princesa Elizabeth,

He oído de su amor hacia el Señor y su santa verdad, por algunos Amigos que la han visitado, y también por algunas de sus cartas, las cuales he visto. Lo cual de verdad es una gran cosa, que una persona de su rango tenga una mente tan tierna hacia el Señor y su preciosa verdad, debido a que tantos están embriagados de lujos, y los placeres de este mundo. Sin embargo todos hacen una profesión externa de Dios y de Cristo de una manera u otra, pero sin ningún sentido interno o sentimiento hacia él. Porque no muchos de los poderosos o sabios del mundo se pueden hacer necios por causa de Cristo, o pueden rebajarse en la humildad de Cristo Jesús de su alto estado, por lo cual ellos pueden recibir un estado más alto, y un reino más poderoso, a través del espíritu santo interior, la luz divina y el poder de Dios. Y una sabiduría más poderosa, que proviene de arriba, pura y apacible; y esta sabiduría está por encima de aquello que está abajo, que es terrenal, sensual y diabólico, por lo cual los hombres se destruyen los unos a los otros por sus religiones, caminos, adoraciones, e iglesias: pero esto no es de Dios ni de Cristo. La sabiduría que es de arriba, por la cual todas las cosas fueron hechas y creadas, de la cual el santo temor de Dios es el comienzo, guarda el corazón limpio. Por esta sabiduría todos los hijos de Dios deben ser ordenados, y con ella deben llegar a ordenar todas las cosas para la gloria de Dios. Esta es la sabiduría que es justificada de sus hijos. En este temor de Dios y sabiduría está mi deseo, para que usted pueda ser guardada para la gloria de Dios. Porque el Señor viene a enseñarle a su pueblo él mismo, y a establecer su estandarte, para que las naciones puedan ir hacia él. Ha habido una apostasía, desde los días de los apóstoles, de la luz divina de Cristo, que debería haberles dado la "luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo Jesús;" y del espíritu santo, que los hubiera guiado a toda la verdad. Y por lo tanto la gente ha establecido tantos líderes fuera de sí mismos, para darles conocimiento. Y también de la fe santa y preciosa cuyo autor y consumador es Jesucristo, y esta fe purifica el corazón, y da victoria sobre aquello que nos separa de Dios; y por medio de esta fe ellos tienen acceso a Dios, y en esta fe ellos agradan a Dios, el misterio de la cual es tenido en una conciencia pura. Y también del evangelio que fue predicado en los días de los apóstoles (y este evangelio es el poder de Dios) que trae la vida y la inmortalidad a la luz en el hombre y la mujer, por la cual la gente debería haber visto por encima del diablo que los ha oscurecido; y este evangelio guardará a todos aquellos que lo reciben en la vida y la inmortalidad. Porque los ojos de la gente se han ido tras los hombres, y no hacia Dios, quien escribe su ley en sus corazones, y la pone en las mentes de todos los hijos del nuevo pacto de luz, vida, y gracia; por medio del cual todos llegan a conocer al Señor, desde el más pequeño hasta el más grande; para que así el conocimiento del Señor pueda cubrir la tierra, como las aguas cubren el mar. Esta obra del Señor ha comenzado otra vez, como sucedió durante los días de los apóstoles; la gente llegará a recibir un ungimiento del Santo en ellos, por el cual ellos llegarán a conocer todas las cosas, y no necesitarán que ningún hombre les enseñe, sino que el ungimiento les enseña. Y también a saber cómo habla la justicia de la fe, la palabra dentro del corazón y la boca, para obedecerla y practicarla. Esta fue la palabra de fe que predicaron los apóstoles; la cual ahora es recibida y predicada otra vez, como también es el deber de todos los cristianos verdaderos que la reciban. De modo que la gente está saliendo de la apostasía, yendo hacia la luz de Cristo y su espíritu; para recibir la fe de parte de él, y no de los hombres; para recibir el evangelio de él, su ungimiento de él, la palabra. Y a medida que lo reciben, ellos lo declaran libremente, como fue su mandamiento a sus discípulos, y todavía lo es para los que aprenden de él y lo reciben. Porque el Señor Dios y su hijo Jesucristo han llegado a enseñar a su pueblo, y a sacarlos de todos los caminos del mundo hacia Cristo, el camino, la verdad, y la vida, quien es el camino al Padre; y de todos los maestros y oradores, hacia aquel que es orador y maestro, Heb 8:10-11. Y de todos los adoradores del mundo, para adorar a Dios en espíritu y en verdad, y esta adoración fue establecida por Cristo más de mil seis cientos años atrás, cuando él derribó la adoración de los judíos en el templo de Jerusalén, y la adoración en la montaña donde estaba el pozo de Jacob. Y para sacar a la gente de todas las religiones del mundo, las cuales ellos han creado desde los días de los apóstoles, a la religión que fue establecida por Cristo y sus apóstoles, la cual es pura y no está contaminada ante Dios, y los guarda de las manchas del mundo. Y para sacarlos de todas las iglesias y comuniones del mundo, que han sido creadas y establecidas desde los días de los apóstoles, a la iglesia que está en Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 1 Tes 1:9. Y para llevar a la unidad y la comunión en el Espíritu Santo, que mortifica, circuncida, y bautiza, para hundir el pecado y la corrupción, que ha entrado en el hombre y la mujer por medio de la transgresión. En este Espíritu Santo hay comunión santa y unidad; sí, es el vínculo del príncipe de príncipes, el Rey de reyes, y la paz del Señor de señores: y esta paz celestial debe ser mantenida por todos los Cristianos verdaderos con armas espirituales, no con las carnales.

Y ahora, mi amiga, los hombres santos de Dios escribieron las escrituras a medida que fueron inspirados por el Espíritu Santo; toda la cristiandad está en contienda acerca de estas escrituras, porque no son guiados por el mismo Espíritu Santo con el que fueron guiados los que escribieron las escrituras; y ellos mismos deben venir hacia este Espíritu Santo, y ser guiados por él, si ellos van hacia toda la verdad de ellos, y a tener el consuelo de Dios, Cristo, y ellos. Porque ninguno puede llamar a Jesús Señor sino por medio del Espíritu Santo; y todos los que llaman a Cristo Señor sin el Espíritu Santo, toman su nombre en vano. De la misma manera todos los que nombran su nombre se deben apartar de la iniquidad; entonces ellos nombran su nombre con reverencia, en verdad y justicia. Oh, por lo tanto, sientan la gracia y la verdad en su corazón, que viene por Cristo Jesús, que les enseñará cómo vivir, y qué negar. Establecerá sus corazones, sazonará sus palabras, y traerá su salvación, y será un maestro para ustedes todo el tiempo. Por medio de ella usted puede recibir a Cristo, de quien viene; y a los que lo reciben, él les da poder no sólo para estar en contra del pecado y la maldad, sino para llegar a ser hijos de Dios. Y si hijos, entonces, herederos de una vida, y un mundo y reino sin fin, y de las riquezas y tesoros eternos de ese reino. De modo que es con prisa, con mi amor en el Señor Jesucristo, quien probó la muerte por cada hombre, y hiere la cabeza de la serpiente, que ha estado entre Dios y el hombre. Para que por medio de Cristo el hombre pueda llegar a Dios otra vez, y adorarle a él por medio de Jesucristo, el Amén, la roca espiritual y celestial, y fundamento para todo el pueblo de Dios sobre el cual construir, para la adoración y la gloria de Dios, quien está sobre todo, bendito para siempre.

Jorge Fox

Amsterdam, el día séptimo del sexto mes, del año 1677.

selecciones de la Carta 265

Todos ustedes que son creyentes en la luz de Cristo, que pone de manifiesto la oscuridad,
ustedes son guardados por el poder de Dios hasta el día de la salvación.
De modo que, aunque su salvación todavía no está completa,
aún así ustedes tienen el guardador, el poder de Dios,
que no se duerme ni se adormece, y los guardará hasta ese día.
Porque esas vírgenes, en la parábola, ellas tenían su guardador,
por el cual fueron preservados en su virginidad,
y nunca se les acusó de haberla perdido;
porque se ha dicho que "el clamor fue a la medianoche;"
esto es, en medio de la oscuridad;
porque la oscuridad es llamada noche, y la voz del novio llegó a la medianoche, diciendo "levántense."
Ahora, aquellas que no tenían aceite en sus lámparas no entraron con el novio,
pero aquellas que tenían aceite sí lo hicieron.
Ahora, aquello que guarda es el poder de Dios,
y es lo que nos conserva puros para él en la virginidad,
de aquello que corrompe la mente virgen, y el alma virgen, y el alma y el espíritu virgen.
Porque todo es del mismo hombre de pecado que corrompe la mente, y el espíritu,
que los lleva a contaminar sus cuerpos, y corromperlos;
por lo tanto todos deben obedecer a su guardador, el poder de Dios,
que existía antes que el diablo, el hombre de pecado;
y por este poder de Dios ellos tienen aceite en sus lámparas,
por el cual sus lámparas pueden estar siempre ardiendo en su templo,
y los tales llegan a ser el templo de Dios;
porque aquellos que contaminan el templo, contaminan sus almas y sus cuerpos,
ellos dejan entrar al contaminador y destructor, y así se apagan sus lámparas,
y ellos se alejan de Dios y de su poder, el guardador, y a los tales destruirá Dios.
Y muchos son guardados por el poder del Señor hasta el día de la salvación,
aunque el día de la salvación todavía no está completado,
sin embargo en el día de la salvación el pueblo de Dios es un pueblo dispuesto,
aún en este día de su poder.
.............................................................
Lo cual es claro, que ellos no son creyentes verdaderos, que no creen en la luz,
ni judíos, ni aquellos que tienen el nombre de cristianos;
al creer en la luz, ellos llegan a ser hijos de la luz.
De modo que es claro, ellos no son hijos de la luz, sino aquellos que creen en la luz,
ni son hijos del día.
Porque los hijos de la oscuridad pueden profesar las escrituras,
el diablo puede traer las escrituras,
y los protestantes, y turcos, y papistas, y judíos pueden traer las escrituras,
con un espíritu oscuro, y sostenerlas en injusticia;
pero no hay un verdadero creyente en Dios, ni en Cristo Jesús, sino aquel que cree en la luz,
de la cual testifican las escrituras;
mostrando que no hay salvación, redención, justificación, ni santificación,
sino a aquellos que creen en la luz, que manifiesta todas las cosas,
ni ven a Cristo, quien murió, y resucitó por ellos.
Y por lo tanto el hombre celestial, el segundo Adán, el Señor Jesucristo,
nos enseña cómo creer, y dice, "crean en la luz, mientras la tienen;"
y esta luz manifestará que él es su camino, su verdad, y su vida;
y esta luz viene de aquel que ilumina a cada hombre que viene al mundo,
para que todos puedan creer por medio de la luz.
Y así aquellos que no creen en la luz, como Cristo ha enseñado, no son verdaderos ministros,
ni verdaderos mensajeros, ni verdaderos discípulos, ni verdaderos cristianos,
ni verdaderos predicadores de Cristo Jesús, que no creyeron, como él les ha enseñado;
pero aquellos que ponen a un lado las enseñanzas de Cristo,
y enseñan los unos a los otros a negar el camino que Cristo ha enseñado que debemos creer,
son guardadores de la gente en la oscuridad, fuera de la luz,
y lo llaman natural, creado, y hecho, y consciencia,
y así con su oscuridad y ceguera le dan tales nombres a la luz,
quienes con su oscuridad no pueden comprenderla;
porque aquel que cree en la luz,
con ella puede ver las escrituras, los profetas, Cristo y las palabras de los discípulos,
y por ellas ellos distinguen entra las palabras verdaderas y las falsas de los profetas,
entre las palabras de los hombres santos y los hombres impíos,
entre las santificadas y las no santificadas,
entre las palabras de Cristo y las del anticristo,
entre las palabras de los apóstoles verdaderos y las de los falsos.
De modo que Cristo, la luz, enseña a su pueblo a creer en aquello que manifiesta todas las cosas;
y aquellos que creen en la luz tienen el testimonio de Cristo en sí mismos,
en quien ellos creen, ellos tienen el testimonio en sí mismos,
que él es su redentor, y salvador, y su camino, su verdad, y su vida;
porque con esa luz ellos lo ven,
ellos creen en la luz que pone de manifiesto;
y después que ellos creen en la luz, llegan a ser hijos de la luz;
ellos testifican en sí mismos, que están sellados,
porque su creencia en la luz permanece en Cristo, la luz,
quien los ha comprado y adquirido;
y después de eso, ellos son sellados por el espíritu de la promesa,
teniendo la marca de Dios o el sello puesto sobre sí mismos, ellos pueden poner en su sello,
que Dios es fiel en todas sus promesas, en todas sus profecías con respecto a Cristo Jesús;
quien les enseñó a creer en la luz.
Con la luz ellos ven, y llegan a conocer a los "tres que llevan registro en el cielo",
y los "tres que llevan registro en la tierra, el espíritu, el agua, y la sangre."
Primero, el espíritu que da testimonio en la tierra, que los humilla,
que los circuncida, que los lleva hacia toda la verdad;
y en este espíritu está su comunión, y el vínculo de paz,
que derriba aquello que los aflige;
y por este espíritu los creyentes son bautizados en un cuerpo;
sacados de los muchos cuerpos;
y así por el espíritu ellos son llevados a la única cabeza, que es Cristo Jesús,
(aunque hay muchas cabezas en el mundo),
y por este espíritu son santificados,
y por este espíritu son instruidos,
y por este espíritu ellos adoran a Dios,
y por este espíritu ellos están cubiertos, por este espíritu ellos oran,
y por este espíritu ellos cantan alabanzas a Dios, quien es espíritu,
y por este espíritu ellos tienen un entendimiento, el espíritu de sabiduría y conocimiento,
lo cual es conocer a Dios y Jesucristo a quien él envió, quien es vida eterna.
Segundo, ellos llegan a conocer el agua la cual es un testimonio en la tierra;
por la cual ellos son lavados,
sus mentes, su alma, su espíritu, y en sus cuerpos, con esta agua pura.
Y éste es un testimonio en la tierra con la luz;
aquellos que creen en ella, ésta se manifiesta con estos dos testigos en la tierra,
y con la luz ellos ven el agua santa falsa del papa,
la cual ella ha establecido desde los días de los apóstoles,
quienes con la luz dan testimonio en contra de esto, que no es testigo de Dios, ni Dios lo ha establecido.
Y así los hijos de la luz, que creen en la luz,
sus cuerpos, sus almas, sus espíritus, y sus mentes son limpiadas
en esta agua pura, limpia, y santa; que viene de arriba, del Dios puro y santo,
que es uno de estos testigos en la tierra.
El tercer testigo es su sangre, con el cual los corazones de la gente son rociados,
y sus conciencias son rociadas con la sangre de Jesús.
Como Moisés roció los postes, etc., con la sangre de los toros y los machos cabríos;
y la sangre de Cristo le pone fin a esta sangre de los toros y machos cabríos,
que rocía el corazón y la consciencia de la gente.
De modo que esta sangre de Jesucristo, el hombre celestial,
se siente en los corazones y las consciencias de las personas;
y por esta sangre son santificados,
ellos son limpiados de todas sus obras muertas,
para servir al Dios viviente, y para ya no servir sus obras muertas.
De modo que por esta sangre ellos son limpiados de todo pecado.
Aquellos que caminan en la luz, y creen en la luz,
ellos son los hijos de la luz, y los hijos del día;
y la sangre de Jesucristo, el hijo de Dios, los limpia de todo pecado;
y sus prendas están emblanquecidas en la sangre del Cordero;
por la cual ellos llegan a testificar de Jesús;
ellos vencen a la bestia, la ramera, la iglesia falsa.
Y así todo creyente verdadero, cree como Cristo les ha enseñado, a creer en la luz,
para que ellos puedan llegar a ser hijos de la luz.
Ellos tienen estos tres testigos que dan testimonio en la tierra,
para dar testimonio en sí mismos;
y ellos pueden poner en su sello, que Dios es fiel en todas sus obras,
en los profetas y los apóstoles, y su hijo;
y ellos llegarán a conocer, y llegan a conocer,
a los tres que llevan registro en el cielo,
y los tres que llevan registro en la tierra.

Jorge Fox

Carta 270

Todos los que están unidos en el nombre de Jesús,
y son vivificados y animados por él, llegan al rebaño de Cristo;
y él sabe dónde ellos se alimentan al mediodía,
ellos están unidos en el nombre de Jesucristo, cuyo nombre está por encima de todo nombre;
y saben que no hay salvación bajo todo el cielo, sino en el nombre de Jesús,
en el testimonio que ellos tienen de Jesús, quien es espíritu,
por el cual ellos ven a Jesús, y ven sus pastos de vida,
ven sus manantiales de vida, y sus ríos de vida, y su pan de vida;
y ven las pisadas del rebaño, el testimonio de Jesús, el espíritu,
por el cual ellos lo ven y su rebaño;
y ellos ven las montañas baldías donde han estado y de donde vienen.
Y por lo tanto todos ustedes que están unidos en el nombre de Jesús,
y caminan en el camino del justo, donde están las pisadas del rebaño,
no apaguen el espíritu en ninguno,
y si alguno no quiere de su pan de vida, ni del agua de vida,
dejen que ayunen, ellos no recibirán, ni darán;
porque el pan de vida y el agua de vida no son dados solamente para alimentarse ustedes mismos,
sino que son dados por ellos para que ustedes puedan alimentar a otros, y refrescar a otros:
por lo tanto tengan pan en sus casas, y agua en sus propios pozos,
y fruta de su propio árbol, y sal en sí mismos, para saborear todo,
para que ustedes puedan probar todas las cosas;
y tener aceite en sus propias lámparas, para que ellas puedan arder en su propio templo;
y aroma e incienso, para que pueda arder continuamente sobre su propio altar,
para que pueda ascender como un olor agradable, santo y puro, para Dios quien es santo y puro.
No estén alejados de su suelo, donde ustedes pueden crecer y aumentar.
De modo que no apaguen el espíritu, no desprecien la profecía, no odien la luz,
sino mejoren sus talentos; no los escondan, sino mejórenlos.
Piensen en el reino interior, y el centavo celestial,
y el espíritu de Dios, que es dado para instruirlos;
y en caminar de acuerdo a la regla del espíritu de Dios,
que él les ha dado para que ustedes aprovechen;
y obedezcan la verdad que está en el interior;
para que ustedes puedan ser adornados y arreglados con un espíritu manso y quieto.
Porque la luz que brilla en sus corazones les dará el conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo,
para que ustedes puedan conocer el tesoro celestial en sus vasijas terrenales,
y el lucero de la mañana se levante, que el día amanezca en sus corazones,
para que ustedes lleguen a ser templos de Cristo;
que él more con ustedes, y camine con ustedes, y cene con ustedes;
y la sangre de Cristo sea rociada en sus corazones por sus obras muertas,
y sobre sus consciencias también, para que ustedes sirvan al Dios viviente.
De modo que conozcan la fe verdadera que purifica sus corazones,
cuyo autor y consumador es Cristo;
y la esperanza verdadera, para purificarlos.
Y así, que sean creyentes verdaderos en la luz, como Cristo mandó,
y lleguen a ser hijos de la luz;
porque aquel que cree, tiene el testimonio en sí mismo.
Y conozcan la verdad en sus corazones y sus bocas;
la cual es la palabra de fe que el apóstol predicó,
que distingue sus buenos pensamientos de los malos, y sus buenas palabras de las malas;
y esta palabra está en sus corazones para que la obedezcan y la practiquen.
La cual es un martillo para martillar el pecado y la maldad,
y como una espada para cortarlo, y como un fuego para quemarlo.
Para que por esa palabra ustedes puedan ser santificados,
por esa palabra ustedes puedan tener salvación,
por esa palabra ustedes puedan ser reconciliados con Dios;
por la cual todas las cosas son sostenidas, por su palabra y poder;
por esta palabras ustedes puedan nacer otra vez por la semilla inmortal, que vive y habita para siempre.
Y para que así por esta palabra ustedes puedan recibir su leche;
porque esta es la palabra injertada, que puede salvar el alma, y resucitar el alma,
que es inmortal para el Dios inmortal.
Y por esta palabra ustedes verán por encima de todos los que engañan sus almas;
y esta palabra existía antes que ellos existieran.
Y por esta palabra ustedes entenderán las escrituras de la verdad, que no pueden ser quebrantadas.
Y por esta palabra ustedes llegarán a juzgar a todos aquellos
que se han metido en las imaginaciones con respecto a las escrituras,
y que las establecen en la habitación de Dios y Cristo,
en sus oscuras imaginaciones, quienes en su oscuridad no pueden comprender la luz.
Y por esta palabra ustedes tendrán riquezas; fuera de este mundo de pobreza.
Y por esta palabra ustedes llegarán a conocer la vida y la salvación;
porque en el principio estaba la palabra, y la palabra estaba con Dios;
y el nombre de Cristo es el verbo de Dios;
y las escrituras son las palabras que deben cumplirse.
De modo que todos sean diligentes en la verdad,
para que ustedes sean fructíferos en la palabra de Dios,
para ésta pueda pasar por todos ustedes.

Jorge Fox

de la Carta 33

Todos los Amigos y hermanos en todas partes,
esperen en la vida y el poder del Señor, y no se alejen de él;
sino que sean ustedes manifiestos a la luz de Cristo en todos,
para que el miedo y temor del Señor esté en todos sus corazones,
para que nada pueda reinar sino la vida misma.
Por lo tanto, mantengan todas sus reuniones en todas partes,
esperando en la luz, la cual viene de Cristo, el Salvador de sus almas;
para que la presencia de él se sienta en medio de todos
los que se han reunido en su nombre y poder en su luz,
la cual es su nombre, y se alejan de las reuniones del mundo.
Y si alguno es movido (quienes se acercan a la luz) con el poder que viene de él,
para hacer cualquier servicio para el Señor, sean obedientes a él;
y ustedes verán a Cristo con ustedes hasta el fin del mundo.
Pero si alguno va, antes de ser llamados, y así se alejan de la luz,
él es una piedra de tropiezo, y debe ser juzgado y condenado por la luz;
y está fuera de la sabiduría, y fuera del temor,
y siembra para la carne, y cosecha corrupción, y es condenado por la luz.
Porque aquello no responde a la luz en la conciencia de cada hombre,
ni se extiende hacia la vida, estando el espíritu en prisión;
sino que manifiesta debilidad, y necedad, y desnudez,
lo cual viene de la luz, y es contrario a ella.
Y los tales son piedras de tropiezo,
y no responden al testimonio de Dios en la conciencia.
Por lo tanto esperen en la luz,
para recibir el poder de aquel que no está en el mundo,
para que puedan ser preservados fuera de la desnudez y la debilidad.
Porque aquello que se sale de la luz, y no es guiado por ella, corre hacia la concupiscencia;
y allí está el perezoso, el cual debe ser juzgado,
y así vendrá la ofensa, lo cual es para aflicción;
porque no responde a lo de Dios en la conciencia;
ni es honorable, ni de buena reputación;
porque aquello que es honorable, y de buena reputación, responde a aquello que es de Dios,
y responde a la luz de Cristo en cada hombre en el mundo con sabiduría,
lo cual viene de la luz,
y aún de aquel por el cual el mundo fue hecho.
Por lo tanto, Amigos todos, este es un encargo para todos ustedes,
y un mandamiento para todos ustedes en la presencia del Dios viviente:
'Caminen en la luz, vida, poder y sabiduría de Dios',
para que ustedes puedan ser manifiestos a lo que es de Dios en todos a la vista de Dios,
y para que esto pueda ser testigo por ustedes, que ustedes son de Dios,
en la conciencia de cada hombre, lo cual testifica en contra del mundo,
y para aquel que no es del mundo.
Y esperen todos en la luz a la sabiduría por la cual fueron hechas todas las cosas,
para usar con ella todas las criaturas del Señor para su gloria,
y para que ninguno haga tropezar a otros con respecto a las criaturas,
porque aquello no proviene de la luz,
y con ese fin fueron creadas,
y con la sabiduría por la cual fueron creadas,
ustedes puedan mantenerse alejados del uso incorrecto de ellas,
en la imagen de Dios, para que ustedes puedan llegar a ver,
que la 'tierra es del Señor, y la plenitud de ella',
y la tierra pueda llegar a dar de su abundancia, y a disfrutar sus días de reposo;
y todos aquellos que caminan contrarios a la luz, puedan volverse hacia la luz,
para que por la luz puedan ver y condenar aquello que es contrario a ella.
Para que todos ustedes puedan ser guardados en la sabiduría de Dios,
y puedan ser establecidos en el temor del Señor y su justicia;
lo cual está lejos de ser opresión, donde todas las cadenas de la injusticia son rotas,
y el príncipe de la oscuridad es juzgado,
y reina el Príncipe de paz, bajo el dominio de quien manténganse y caminen.
Y todo lo que causa contienda debe ser condenado y dejado fuera,
lo cual tiene sus ojos en lo exterior,
y son condenados por la luz,
el dios del mundo ha cegado los ojos de los incrédulos.
Por lo tanto, ustedes que son creyentes de la verdad, esperen en la sabiduría,
para que con ella y en ella ustedes puedan ser ordenados para la gloria de Dios,
para que nada reine entre ustedes, sino la luz, y la vida, y la sabiduría,
y el poder, el temor y el miedo del Señor esté entre ustedes,
y reinen la verdad y la justicia;
lo cual responderá a la luz de Cristo en cada hombre.
Y todo lo que es contrario, dejen que sea condenado por la luz
la cual viene de aquel por medio de quien el mundo fue hecho, quien existía antes que el mundo existiera,
quien 'ilumina a cada hombre que viene al mundo'.
Aunque ellos no crean en ella, aún así ustedes pueden responder por la luz en cada hombre,
aunque sea la condenación de ellos.
De manera que al ser guardados en la luz, la cual viene de aquel por medio de quien fue hecho el mundo,
quien existía antes que éste fuera creado,
ustedes vienen a recibir la sabiduría por la cual fueron creadas todas las cosas,
y con ella puedan ordenarlas y usarlas para la gloria de Dios.
Porque aquello que no proviene de la luz, ni de la sabiduría, es el infractor,
el cual debe ser condenado por la luz que viene de la vida;
y en ella todos ustedes tienen cuidado que sus corazones sean unidos con Dios,
y todo lo que es contrario es condenado.
Por lo tanto, ¡que el Señor Dios Todopoderoso los preserve y los guarde a todos en su sabiduría!

P. D.-Amigos, una advertencia para todos ustedes por parte del Señor,
para caminar en sabiduría, para que puedan adornar a todos, lo que ustedes profesan,
para que ustedes respondan a la medida del espíritu de Dios en cada uno.
Y conozcan al Señor para que los guíe en su entendimiento,
y dejen que su sabiduría sea justificada por todos ustedes,
y ustedes sean guardados en unidad por la medida del espíritu de Dios;
para que ustedes puedan ver brotar y florecer la justicia entre ustedes,
y ningún engaño pueda permanecer, ni nada que es engañoso;
sino que júzguenlo con lo eterno, y limítenlo,
para que nada que es por la espada pueda vivir, lo cual contaminaría la tierra.
Por lo tanto moren en aquello que es eterno, como un sacerdocio real,
en aquello que viene de aquel por medio de quien el mundo fue creado;
quien es un Amigo para todas sus almas,
de quien recibimos el refrigerio.
Para que el Señor Dios Todopoderoso los preserve y los guarde a todos,
para que en su vida, temor y poder ustedes puedan ser preservados.

Jorge Fox

Después de la Ley y antes de Cristo, las únicas personas que recibieron el favor de Dios fueron aquellos que estuvieron más cerca de cumplir los requerimientos de la ley; aquellos que ignoraron su Ley, fueron ignorados por Él, Heb 8:9. Debido al sacrificio de Jesús sobre la cruz, con sólo creer en su nombre y sentir una humilde pena por el pasado, podemos acercarnos a Dios y recibir la operación de su gracia que produce cambio para purificar nuestros corazones y nuestras conciencias; cualquiera sea la carga de nuestros pecados pasados. Con fe en el nombre de Jesús, por la gracia y la cruz, Él ahora los puede hacer aptos en toda obra buena para que hagan su voluntad, Heb 13:11;  una limpieza para siempre y perfección con una consiguiente unión, ahora está disponible a todos aquellos que van a él para cambiar.

Con respecto a la iglesia de Cristo que está vestida del sol y que tiene la luna bajo sus pies.

Ellos son miembros vivientes, piedras vivientes, edificados como una casa espiritual, los hijos de la promesa, y de la semilla y carne de Cristo; como dijo el apóstol: "sangre de su sangre, y huesos de sus huesos.” Ellos son la semilla buena, los hijos del reino eterno escrito en el cielo, quienes se han vestido del Señor Jesucristo. Ellos se sientan en lugares celestiales en Cristo, están vestidos con el sol de justicia, Cristo Jesús, y tienen la luna bajo sus pies. Apoc 12:1. De modo que todas las cosas que cambian que están en el mundo, todas las religiones que cambian, adoraciones que cambian, caminos que cambian, comuniones, iglesias, y maestros en el mundo, son como la luna; porque la luna cambia, pero el sol no cambia. El sol de justicia nunca cambia, ni se esconde, ni se mete; pero todos los caminos, adoraciones, comunión con el mundo, y los maestros que están allí, cambian como la luna. Pero la iglesia verdadera, cuya cabeza es Cristo, que está en Dios el Padre, y es llamada "el pilar y fundamento de la verdad," cuya conversación está en el cielo; esta iglesia está vestida con el sol, Cristo Jesús es su cabeza, quien no cambia, y tiene todas las cosas que cambian bajo sus pies. Éstos son los miembros vivientes, que han nacido otra vez de la semilla inmortal por medio de la palabra de Dios, quienes se alimentan de la leche inmortal, y viven y crecen por ella. Ellos son nuevas criaturas en Cristo Jesús, quien hace nuevas todas las cosas, y ve que las cosas antiguas se acaban. Su iglesia, sus miembros, que están vestidos con el sol, su adoración está en el espíritu y la verdad, que no cambia, y el diablo, el espíritu sucio e impuro, está fuera de ella, y no puede entrar en esta adoración que es en espíritu y verdad. La religión de ellos es pura y no está contaminada ante Dios, que los guarda de las manchas del mundo y su camino es el camino nuevo y viviente, Cristo Jesús. De modo que la iglesia de Cristo, que está vestida del sol, que tiene la luna y todas las religiones y caminos que cambian bajo sus pies, tiene una adoración, religión y camino que no cambia, una roca y fundamento que no cambia, Cristo Jesús, el sumo sacerdote que no cambia, y de esa manera son hijos del Nuevo Testamento, y en el pacto eterno de la luz y la vida.

Todos aquellos que profesan las escrituras tanto del Nuevo como del Antiguo Testamento, y no están en Cristo Jesús, el apóstol les dice que ellos están "reprobados [el pecado todavía vive en ellos] si Cristo no está en ellos." Éstos que no están en Cristo no pueden ser vestidos con Cristo, el sol de justicia que nunca cambia. Ellos están bajo la luna que sí cambia, en el mundo, en las cosas que cambian, la religión, caminos, adoraciones, maestros, rocas y fundamentos que cambian. Pero Cristo, el Hijo de Dios y sol de justicia, no cambia; en quien su pueblo se ha unido, y se sientan juntos en lugares celestiales en él, vestidos con Cristo Jesús, el sol, quien es la montaña que llena toda la tierra con su poder divino y su luz. De modo que todo su pueblo lo ve y lo siente tanto por mar como por tierra. Él se sienta en todos los lugares de la tierra, y es visto en todas partes por todos los suyos. Él le dijo a los profesantes externos, los judíos: “Yo soy de arriba, ustedes son de abajo, ustedes son de este mundo." De modo que sus religiones, adoraciones, caminos, maestros, fe, creencias, y credos, son hechos por los hombres, y son de abajo, de este mundo que cambia como la luna. Ustedes pueden ver que sus religiones, caminos, adoraciones, y maestros, todos cambian como la luna. Pero Cristo, el sol, con quien la iglesia está vestida, no cambia, ni su iglesia; porque ellos tienen una mente espiritual, y su camino, adoración, y religión es espiritual, de Cristo, quien viene de arriba y no de este mundo. Cristo los ha redimido de este mundo, y sus rudimentos y elementos que cambian, y cosas viejas, y sus maestros que cambian, y de su fe y creencias que cambian. Porque Cristo es el autor y consumador de la fe de su iglesia, quien dijo: "Crean en la luz, para que ustedes puedan llegar a ser hijos de la luz." Y les es dada no sólo para que crean, sino para sufrir por su nombre. De modo que esta fe y creencia está por encima de todas las religiones y creencias, que cambian como la luna. El pueblo de Dios es una nación santa, un pueblo peculiar, una familia espiritual, sacerdocio real, que ofrece un sacrificio espiritual para Dios por medio de Jesucristo. Y son celosos de justicia, piedad, buenas obras, y su celo es por aquello que es de Dios en contra del mal, que no es de Dios. Cristo tomó sobre sí la semilla de Abraham, y él no dice que la semilla corrupta de los gentiles; de modo que de acuerdo a la carne él era de la semilla santa de Abraham y David, y su cuerpo santo y sangre santa fue una ofrenda y sacrificio por los pecados de todo el mundo, como un cordero sin mancha, cuya carne no tenía corrupción. Por el sacrificio de sí mismo en el Nuevo Testamento, o nuevo pacto, él le puso fin a todas las ofrendas y sacrificios entre los judíos en el Antiguo Testamento. Cristo, la santa semilla, fue crucificado, muerto, y enterrado de acuerdo a la carne, y resucitado al tercer día, y su carne no vio corrupción. Aunque él fue crucificado en la carne, sin embargo fue resucitado para vida otra vez por el espíritu y está vivo, y vive para siempre, y tiene todo el poder en el cielo y en la tierra que le es dado a él, y reina sobre todo, y es el único mediador entre Dios y el hombre, este hombre Cristo Jesús. Cristo dijo: "Él dio su carne por la vida del mundo;" y el apóstol dijo: "Su carne no vio corrupción;" de modo que aquello que no vio corrupción él lo dio por la vida del mundo corrupto para sacarlos de la corrupción. Cristo dijo otra vez: "Aquel que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna; porque mi carne en verdad es comida, y mi sangre en verdad es bebida. Y aquel que come mi carne y bebe mi sangre, mora en mí, y yo en él." Aquel que no come de su carne y no bebe de su sangre, la cual es la vida de la carne, no tiene vida eterna. Como dijo el apóstol: "Todos murieron en Adán;" entonces todos están muertos. Ahora, todos llegan a comer la carne de Cristo espiritualmente, el segundo Adán, y a beber de su sangre, y su sangre y su carne le dan vida a todos los que han muerto en Adán, y los vivifica para salir de sus pecados y transgresiones, en las cuales estaban muertos. Ellos llegan a sentarse juntos en los lugares celestiales en Cristo Jesús, y son miembros vivientes de la iglesia de Cristo, de la cual él es la cabeza, y están vestidos con el sol de justicia, el Hijo de Dios, que nunca cambia, y tienen la luna que cambia bajo sus pies, y todas las cosas mundanas que cambian, y los inventos, y obras de las manos de los hombres. Éstos ven a la gente como cambian de una adoración a otra, de una religión a otra, de un camino a otro, y una iglesia a otra, sin embargo sus corazones no han cambiado. La letra de la escritura es leída por los cristianos como los judíos, pero el misterio está escondido; ellos están vestidos como ovejas, (se llaman a sí mismos cristianos) pero por dentro son devorados por el espíritu, que debería llevarlos a hacia la naturaleza del Cordero y de las ovejas. Las escrituras dicen: "Todos los incircuncisos deben ir a la fosa;" por lo tanto todos deben ser circuncidados con el espíritu de Dios, que quita el cuerpo de muerte y el pecado de la carne, que entró en el hombre y la mujer por causa de su desobediencia y transgresión de los mandamientos de Dios. Yo digo que todos deben ser circuncidados con el espíritu, que quita el cuerpo de muerte y de pecado de la carne, antes que lleguen a Cristo, su reposo, que nunca cayó, y ser vestidos con él que es el sol de justicia.

Jorge Fox

y más de su Diario

EL apóstol dijo que debe haber "una apostasía" primero, antes que el maligno, y el hombre de pecado, el hijo de perdición, sea revelado, el cual traiciona a Cristo en el interior, como el hijo de perdición traicionó a Cristo en el exterior; y aquellos que traicionan a Cristo en el interior, crucifican a Cristo nuevamente, y lo ponen en vergüenza. Antes que los apóstoles murieran, este hombre de pecado e hijo de perdición fue revelado; porque ellos vieron al anticristo venir, los falsos profetas, falsos apóstoles, y engañadores venir, teniendo una apariencia de piedad, pero negando la eficacia de ella. Ellos vieron a los lobos vestidos en ropas de ovejas, y aquellos que siguieron el camino de Caín, Coré, y Balaam, y el de Jezabel; y la ramera de Babilonia, la ramera de la confusión, la madre de las rameras, y aquellos que eran enemigos de la cruz de Cristo, que no sirvieron al Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres. Cristo vio que éstos vendrían, y dijo: "Si fuera posible engañarán aún a los escogidos," y mandó a sus seguidores a que no los siguieran. El apóstol dijo: "Aléjense de los tales," y Cristo y sus apóstoles le advirtieron a la iglesia de Cristo acerca de ellos. En este día de Cristo y su evangelio, después de la larga noche de apostasía de la luz, la gracia, la verdad, la vida y el espíritu de Cristo Jesús; el hijo de perdición, el maligno, el hombre de pecado es revelado otra vez. Y los que son lobos en el interior, pero vestidos de ropas de ovejas, son vistos, y el espíritu de Caín, de Coré, de Balaam, Jezabel, los anticristos, los falsos profetas, y falsos apóstoles, y aquellos que son enemigos de la cruz de Cristo. Ellos no sirven al Señor Jesús, sino a sus propios vientres, y crucifican a Cristo para sí mismos y lo exponen al vituperio. Hemos visto este espíritu en este día del evangelio de Cristo; pero Cristo los consumirá con el espíritu de su boca, y los destruirá con el brillo de su venida. Pero ustedes el pueblo de Dios, a quienes él ha escogido para salvación en Cristo desde el comienzo, por medio de la santificación del espíritu y la creencia de la verdad, permanezcan firmes en Cristo Jesús, y den gracias a Dios a través y por medio de su Hijo, su roca y salvación, su felicidad, y su herencia eterna.

El apóstol dijo: "Ustedes eran como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al Pastor y Obispo de sus almas." Así que cuando la gente regresa a Cristo, su pastor, ellos conocen su voz y lo siguen, y regresan al obispo de sus almas; entonces ellos creen en él y reciben sabiduría y entendimiento de aquel que viene de arriba, que es celestial y espiritual. Y ellos actúan como hombres y mujeres espirituales y santos, y llegan a ser miembros de la iglesia de Cristo. Entonces los ancianos en Cristo comienzan a tener una preocupación espiritual, que todos los miembros caminen en Cristo, en su luz, gracia, espíritu, y verdad, para que ellos puedan adornar la confesión y profesión de Cristo, y ver que todos caminan en el orden del Espíritu Santo, y el evangelio eterno de paz, vida y salvación. Éste orden nos mantiene fuera de la confusión: el evangelio de paz, el poder de Dios, existía antes de la confusión. Todos los herederos del evangelio son herederos de su orden, y están en este evangelio que trae vida e inmortalidad a la luz en ellos, por el cual todos los hombres y mujeres pueden ver su obra y servicio, para cuidar a las pobres viudas y huérfanos, para ver que nada les falte, y que todos honren al Señor en sus vidas y conversaciones.

Cuando toda la casa de Israel estaba en sus sepulcros y tumbas, y fueron llamados "los huesos secos esparcidos," y sin embargo podían hablar, y decir que sus huesos estaban secos, su esperanza estaba perdida, o que estaban sin esperanza, y que habían sido echados fuera. Estaban vivos exteriormente, y podían hablar exteriormente. De modo que aquello que es llamado cristianismo también puede ser llamado "huesos secos y esparcidos," y se puede decir que están en sus sepulcros y tumbas, muertos para el aliento de vida celestial, el espíritu y la palabra de vida, que se reúne con Dios. Aunque ellos pueden hablar, y están vivos en el exterior, sin embargo permanecen en las congregaciones o iglesias de los muertos, que no tienen la virtud de la vida en Cristo. Porque los judíos, a quienes Dios derramó su espíritu y les dio su ley, cuando ellos se rebelaron en contra del espíritu de Dios, y se alejaron de Dios y su ley, ellos llegaron a ser huesos secos esparcidos, y se convirtieron en sus tumbas y sepulcros. De modo que el cristianismo que se ha alejado de la gracia, la verdad, y la luz de Cristo, y el espíritu que Dios derramó sobre toda carne, ellos se han convertido en los huesos secos y esparcidos, están en sus tumbas y sepulcros, y son las congregaciones o iglesias de los muertos, aunque ellos pueden hablar y están vivos en lo exterior.

Cristo dijo, "Yo he venido para que ellos puedan tener vida, y que la tengan más abundante." Él dio su carne por la vida del mundo. Y él dijo: "Yo soy la resurrección y la vida. Yo soy el camino, la verdad, y la vida; ninguno viene al Padre sino por mí." Cristo es el espíritu vivificador. Todos los que están muertos en Adán deben ser vivificados y reanimados por Cristo, el segundo Adán. Y cuando ellos sean vivificados y reanimados por él, se reúnen en el nombre de Jesucristo su salvador, quien murió por sus pecados y ha resucitado para su justificación, de modo que estaba muerto, y ahora está vivo, y vive para siempre. Todos aquellos que él ha vivificado y revivido, (aún los que están vivos), se reúnen en el nombre de Jesús, quien está vivo, y él, su profeta viviente, pastor, y obispo está en medio de ellos, y es su roca viviente y fundamento, y un mediador vivo entre ellos y el Dios vivo. De modo que los vivos adoran al Dios viviente por medio de Jesucristo, a través de quien ellos pueden tener paz con Dios. Todos los vivos tienen reposo en Cristo, que es su vida, él es su santificación, su justicia, su tesoro de sabiduría, conocimiento y entendimiento, que es espiritual y celestial. Él es el árbol y raíz espiritual, que todos los creyentes en la luz, la vida de Cristo, que pasan de la muerte en Adán a la vida en Cristo, y vencen al mundo, y nacen de Dios, y son injertados en Cristo, el árbol celestial, que sostiene todas las ramas o injertos espirituales. Éstos se reúnen en su nombre, son reunidos con él, y se sientan juntos en lugares celestiales en Cristo Jesús, su vida, quien los ha vivificado y los ha revivido. De modo que todos los vivos adoran al Dios vivo en su Santo Espíritu y verdad, en la cual ellos viven y caminan. Y el espíritu inmundo y sucio, el diablo, no puede entrar en esta adoración; porque el Espíritu Santo y la verdad están sobre él, y él está fuera de ella. Esta es la adoración que permanece, la cual Cristo ha establecido en su nuevo pacto. Y aquellos que son vivificados por Cristo son las piedras vivientes, miembros vivientes, y una familia e iglesia espiritual, o congregación de Cristo, quien es la cabeza viviente y el esposo. Aquellos que son revividos por Cristo son una iglesia viviente, tienen una cabeza viviente, y han venido de las congregaciones o iglesias de los muertos en Adán, donde la muerte y la destrucción hablan de Dios, y de sus profetas y apóstoles, en su sabiduría que es de abajo, terrenal, y diabólica, en el conocimiento que es bruto, y en el entendimiento que no llega a nada. Porque lo que ellos saben es natural, por sus lenguas naturales, artes, y ciencias, en las cuales ellos se corrompen. Éste es el estado de los muertos en Adán; pero los vivificados, que son revividos en Cristo, discierne entre la vida y la muerte.           

Jorge Fox

El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.

 


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