La Cruz Perdida de la Pureza



 

CARTAS DE ESE ANTIGUO SIERVO DE CRISTO,

JUAN GRATTON

 

Juan Gratton (1641-1711) fue uno de los primeros cuáqueros quien nunca había escuchado hablar a ninguno de los gigantes del movimiento. Él fue convencido por la palabra del Señor (su voz) y su luz acerca del camino verdadero. A medida que él buscaba la Verdad, descubrió la hipocresía de los puritanos congregacionalistas, los presbiterianos, los episcopales, y los bautistas. Él tenía un gran conocimiento de la Biblia, y había sido enseñado de manera extensa por el Señor. Le rogó a Dios que lo guiara hacia un grupo verdadero de creyentes. Los cuáqueros eran grandemente despreciados por la mayoría en esos tiempos, y cuando él los visitó, al principio también los rechazó. Al continuar rogándole al Señor que le mostrara el pueblo verdadero de Dios, él tuvo que haber sido persuadido por la Voz del Señor que los cuáqueros, a pesar de su mala reputación entre la población general, eran realmente el pueblo de Dios. Por lo tanto se unió con ellos, para gran gozo de él, y para completar su caminata hacia el reino de los cielos.

En un corto tiempo, él llegó a ser un ministro itinerante, convenciendo* a cientos acerca de la Verdad; quienes entonces comenzaron a esforzarse por su salvación, que experimentarían después. Él habló y escribió con simpleza, muchas pruebas bíblicas, lógica clara, y gran poder - él habló con tanto poder que los oficiales que intentaron arrestarlo a menudo se devolvieron, o fueron silenciados y pusieron atención en vez de perseguirlo. Pero como miles de otros cuáqueros, él fue apedreado, golpeado y encarcelado por su ministerio, por no asistir a los servicios aprobados por el estado, y por asistir a las reuniones de los cuáqueros. Porque todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos, 2 Tim 3:12. A pesar de su largo encarcelamiento, su devota esposa cuáquera continuó su oficio, proveyendo entradas para su familia, con la bendición del Señor.

*Ser convencido significa llegar a estar seguro de lo que se requiere para la salvación, no recibir la salvación misma. La mayoría de estas personas recién convencidas habían sido previamente devotos lectores de la Biblia, profesando que Jesús era el Hijo de Dios, habían sido bautizado, asistían a los servicios de las sectas, etc.; pero todos eran todavía esclavos del pecado, y sabían que tenía que haber una manera de llegar a ser libres aún del deseo de pecar. Cuando ellos escucharon la proclamación del camino para llegar a ser puros, para ser libres del pecado, sus corazones dieron testimonio de esa verdad; por lo tanto ellos se unieron a otros que buscaban ser libres del pecado, al esperar en silencio oír del Maestro en el interior, para obedecerle, y recibir su gracia que produce cambio la cual les enseñó a negar la impiedad y los deseos mundanales, y cómo vivir sobria, justa y piadosamente en su mundo en ese entonces; para ser redimidos de toda iniquidad, y purificados - y para tener un celo por las buenas obras que son vigorizadas y ordenadas por Dios. Este proceso, del convencimiento a la pureza, requería que ellos continuaran esforzándose por su salvación a través del tiempo, con temor y temblor. Debido a que ellos temblaban en la presencia del Espíritu de Dios obrando en sus corazones, mostrándoles su pecado, convenciéndolos de los secretos en sus corazones, ellos temblaban - o "quaked" en inglés - por lo tanto llegaron a ser conocidos como cuáqueros.

La fuente de este texto es la Biblioteca de los Amigos, Volumen IX, 1845. He modernizado el lenguaje y he re escrito algunas frases para reflejar la gramática actual y el uso de palabras, usando un diccionario del año 1828 para sustituir las palabras obsoletas; pero no he cambiado el significado en ninguna manera.

Juan Gratton da una nueva perspectiva a los asuntos defendidos en estas páginas web por otros de los primeros cuáqueros. Juan fue uno de los verdaderamente dignos del Señor, y su registro nos ofrece la esperanza y la inspiración para continuar nuestra peregrinación a la unión con Dios y con Cristo en el reino de los cielos, a través de la cruz interna de la negación propia.


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Un pequeño tratado con respecto a la Luz de Cristo; al cual se añade algo con respecto a la muerte y sufrimientos de Cristo.

Algún tiempo atrás estaba conversando con una persona, a quien le deseo mucho bien, acerca de asuntos de gran importancia en esos momentos; y él me dijo que ellos habían oído que nosotros [los primeros cuáqueros] estábamos predicando una nueva luz. Esto me hizo sentirme triste, y pensé que era extraño que no éramos más conocidos con las personas de ese tipo y tan cercanos; por lo tanto, para ser absuelto de ese escándalo, y para informar a las personas sobrias, moderadas y amistosas que quieren saber, y para satisfacer a nuestros enemigos que nos acusan falsamente; y sobre todo, para la propagación de la santa Luz y Verdad, que el buen hombre oró al Dios de la antigüedad para que enviara, Sal 43:3, son estas pocas líneas escritas; con deseos, que Dios en su gran misericordia pueda hacerlas serviciales a todos los lectores honestos y de corazón sincero, para su gloria para siempre.

Yo testifico a todos, que nosotros no creemos ni predicamos ninguna otra luz, sino esa Luz que Juan predicó y de la cual dio testimonio; y sabemos que su testimonio es verdadero. "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Él era en el principio con Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron." Esta es esa luz de la cual nosotros damos testimonio, la luz de la vida eterna que existía al principio, y por lo tanto no es una doctrina nueva o una nueva luz. El apóstol Juan continúa y nos dice que Dios envió a Juan el Bautista para dar testimonio de lo siguiente: "Hubo un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan. Él vino como testimonio, a fin de testificar de la luz, para que todos creyesen por medio de él. No era él la luz, sino que vino para testificar de la luz. Aquél era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene al mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él, pero el mundo no le conoció." Aquí lo dos Juanes, uno el discípulo amado, el otro Juan el Bautista, un profeta; y ambos declaran la misma Luz, de la cual los despreciados y falsamente acusados cuáqueros, ahora dan testimonio. Puede se bueno dar un testimonio audaz de ella, porque sabemos que es la Luz verdadera, la misma que estos hombres predicaron en sus días; y que nos ha iluminado y mostrado todo lo que hemos hecho, y que es la misericordia del Señor que vemos este día; el cual Abraham se regocijó de ver, y vio, y se gozó. Muchos de los profetas testificaron de ella, como se puede ver aquí; y Cristo mismo lo hace muy completa y claramente, en varios lugares. Pero primero notaremos los profetas; David dijo: "Jehovah es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehovah es la fortaleza de mi vida;" y, "Ciertamente contigo está el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz." Qué clara evidencia encontramos aquí: él nos dice qué es la luz; es el Señor, su salvación, su vida y fortaleza, en cuya luz nosotros vemos luz, y sabemos que viene de la Fuente de la Vida; y en Sal 43:3, él ora: "Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán. Ellas me conducirán a tu monte santo y a tus moradas." ¡Qué es más deseable o más ventajoso que lo que guía y lleva al alma hacia el monte santo y el tabernáculo de Dios! David no depreció la luz, sino que oró que Dios la enviara, para guiarlo y llevarlo a su santo monte; él la amó como la aman todos los de corazón recto. El Señor es Dios, y no cambia; es el mismo ayer, hoy y para siempre; y aquellos que son iluminados con la iluminación del Señor en este día, saben que su naturaleza terrenal ha sido temblar; sin embargo el alma sincera se ha regocijado temblando, y ha besado al Hijo, y se ha gozado de ver la luz, que es sembrada para el justo; y la alegría para los rectos de corazón. Así como Abraham, también todos sus hijos se regocijan de ver la luz del Señor. Pero algunos dicen: ¿Cómo sabemos que David habla de la luz en el interior? La respuesta es que sus palabras son completas y simples, y están de acuerdo con las de Juan. Juan dijo que "Cristo es la Luz verdadera que ilumina a todo hombre, y que en él está la vida, y la vida es la luz de los hombres." David dijo: "Jehovah es mi luz y mi salvación;" por lo tanto el Señor de David es su luz y su salvación.

Y Juan dijo: "ilumina a cada hombre que viene al mundo;" de modo que aquí está manifestado el amor universal de Dios y su buena voluntad con todos los hombres. Como se dice en otro lugar: "De tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él crea no se pierda sino tenga vida eterna;" incluso esa vida que es la luz de los hombres. De modo que el Señor en su misericordia hace que el sol brille sobre todos, y le da luz a todo el mundo.

Hay algunas partes de la tierra que han visto la luz verdadera de la vida, y que temblaron también, que no son llamados cuáqueros porque, aunque ellos han visto y sentido, y probado y tocado la Luz o la Palabra de Dios, sin embargo se han rebelado en contra de ella. Aquellos que se rebelan en contra de la luz, no conocen sus caminos, ni moran en sus senderos. Y hay algunos de esta clase que caminan en la apariencia, pero niegan su poder, y hacen que se hable mal del camino de la Verdad. Hay algunos que, aunque la luz brilla sobre ellos, y les permite ver sus malos caminos, y los reprende, sin embargo están tan enamorados del mundo, y sus males, que se alejan del Señor, y de su luz, su gracia y su santo Espíritu, que lucha con ellos; de manera que éstos están bajo culpa y condenación. Sus propios corazones los condenan, sus corazones y su conciencia están contaminados; ellos lo ven, y lo confiesan, pero no abandonan el pecado, y por lo tanto, están bajo condenación; como en Juan 3:19-20; Esta es la condenación, que la luz ha venido al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas más que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace mal, odia la luz, por temor que sus obras sean reprobadas. Ellos rehusan ir a la luz, porque no aman ser reprobados, molestados o inquietados en sus mentes. Ellos se complacen en el pecado, y vivir a gusto en iniquidad, y aman el no ser separados del mundo, o sus caminos impíos; por lo tanto, ellos aman las tinieblas más que la luz.

Ahora está claro que si el día de visitación no hubiera llegado, y el Sol de Justicia no hubiera salido y brillado sobre el mundo, y manifestado todas las cosas que son reprobadas; entonces se hubiera podido tener alguna excusa. Pero ¿sobre quién no ha brillado la luz? ¿Quién no sabe? El Señor llama a la santidad, y deja que todos los hombres vean lo que es malo, y lo que es bueno, para que puedan amar lo bueno y serle fiel, y alejarse de lo malo, y huir de toda apariencia de lo malo. Por lo tanto cesen de hacer el mal, y aprendan a hacer el bien, y encuentren misericordia con el Señor.

Cristo dijo: "Si yo no hubiera venido ellos no hubieran pecado; pero ahora ellos no tienen una cubierta para su pecado." Y nuevamente: "Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado; pero ahora ustedes dicen, podemos ver; por lo tanto sus pecados permanecen." Si no fuera de día, entonces sería más excusable para el mundo; pero viendo que es de día, y que la luz verdadera ahora brilla, entonces el hombre que corre en lodo y la suciedad del pecado, y lo ve, y sin embargo lo hace, es su propia hechura, y él debe llevar su propia carga; porque él hace lo que no debe, y deja sin hacer lo que debería hacer. La luz brilla, y con la luz él ve que es así, y por lo tanto es condenado en sí mismo justamente, porque él conoce la voluntad de Dios, pero no la hace. Dios es recto en todos sus juicios, y justo en todos sus caminos.

Nuestro Señor dice también: "Pero el que hace la verdad viene a la luz para que se muestre que sus obras son producidas por medio de Dios." Este es el hombre que ama la luz, y no quiere reposar hasta que sea aprobado por el Señor, y está agradecido con Dios que le ha mostrado la luz, quien nos ha permitido decir: su Palabra es una lámpara a nuestros pies, y lumbrera en nuestro camino. Oh dijo este hombre: "Agradable es la luz, y bueno es a los ojos ver el sol." "¡Oh casa de Jacob, venid y caminemos a la luz de Jehovah!." Porque el monte de la casa de Jehovah será establecido como cabeza de los montes, y será elevado más que las colinas; y correrán a él los pueblos, por lo tanto confiemos en el Señor, que escogerá a Jacob; "Grita y canta, oh habitante de Sión, pues el Santo de Israel es grande en medio de ti. Pero ay de los que a lo malo llaman bueno; y a lo bueno, malo! Que llamada las tinieblas luz y la luz tinieblas." Este profeta evangélico Isaías, hábilmente declara acerca de la gloriosa luz, Cristo Jesús, Isa 9:2; "El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz. A los que habitaban en la tierra de sombra de muerte, la luz les resplandeció." ¿Acaso no era este nuestro estado, nosotros que somos gentiles? Y ahora la luz de Sión ha llegado, ¿por qué no debe dar testimonio de ella? Porque la Luz de Israel "será por fuego; y su Santo por llama que consume;" y, "Yo, Jehovah, te he llamado en justicia, y te asiré de la mano. Te guardaré y te pondré como pacto para el pueblo, y como luz para las naciones, a fin de que abras los ojos que están ciegos y saques de la cárcel a los presos, y de la prisión a los que moran en las tinieblas. dice: "Poca cosa es que tú seas mi siervo para levantar a las tribus de Israel y restaurar a los sobrevivientes de Israel. Yo te pondré como luz para las naciones, a fin de que seas mi salvación hasta el extremo de la tierra." "¡Levántate! ¡Resplandece! Porque ha llegado tu luz, y la gloria de Jehovah ha resplandecido sobre ti. Entonces las naciones andarán en tu luz, y los reyes al resplandor de tu amanecer." "El sol nunca más te servirá de luz durante el día, ni te alumbrará el resplandor de la luna. Jehovah será para ti luz eterna; tu Dios será tu gloria. Tu sol no se pondrá jamás, ni te será quitada la luna; porque Jehovah será luz eterna para ti, y los días de tu duelo se acabarán." Este es un testimonio para la luz de los gentiles, la luz de Sión, la luz de Israel. Esta es esa luz verdadera que nosotros deseamos que todos puedan venir, tanto los de arriba como los de abajo, ricos y pobres; porque va a venir, bendito sea el Señor nuestro Dios para siempre.

Yo procedí al testimonio del Salvador en Juan 8:12, Jesús les habló otra vez a los fariseos diciendo: --Yo soy la luz del mundo. El que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida." ¡Oh! que la gente lo siguiera, y no las tradiciones de los hombres, los rudimentos del mundo, los mandamientos y doctrinas de los hombres; porque todos los que lo hacen, viviendo en oscuridad, y odiando la luz, hablando mal de ella, porque sus acciones son reprobadas por ella, y manifestadas como pecaminosas y malignas, son enemigos de Cristo. Él dijo otra vez: "Mientras yo esté en el mundo, luz soy del mundo;" y él ha prometido estar con su pueblo hasta el fin del mundo, lea Mat 28.

Entonces Jesús les dijo, "Aún por un poco de tiempo está la luz entre vosotros. Andad mientras tenéis la luz, para que no os sorprendan las tinieblas. Porque el que anda en tinieblas no sabe a dónde va. Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz." Y, "Yo he venido al mundo como luz, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en las tinieblas." ¿No es de maravillarse que los hombres que son los dueños de las Escrituras, nos culpen por predicar a Cristo la Luz del mundo, la Luz verdadera, que ahora brilla en los corazones de los hombres, y nos dicen que la luz es conciencia? Algunos dicen que es la luz de la naturaleza, y algunos la llaman el ídolo de los cuáqueros.

Pero ahora, lector, usted puede ver lo que Cristo dijo que era; él dijo: "Yo soy la Luz del mundo." Juan dijo: "Aquél era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene al mundo." Y el profeta dice: "Jehovah es mi luz y mi salvación; él es dado como luz para las naciones, y como la salvación de Dios hasta los confines de la tierra." Y Zacarías dijo, hablando de su hijo, [Juan el Bautista], "Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo; porque irás delante del Señor para preparar sus caminos; para dar a su pueblo conocimiento de salvación por medio de la liberación de la esclavitud de sus pecados; a causa de la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que la luz de la aurora nos visitará de lo alto; para alumbrar a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por caminos de paz." El buen Simeón alabó a Dios: "porque mis ojos han visto tu salvación que has preparado en presencia de todos los pueblos: luz para revelación de las naciones y gloria de tu pueblo Israel." De modo que todos ellos predicaron de Cristo, la luz verdadera; y por lo tanto no es una nueva doctrina, ni una nueva luz, como algunos dicen que nosotros predicamos, pero la misma que las Escrituras testifican tan simple y ampliamente.

Nuestro Señor le dijo a Pablo —"Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Te he aparecido para esto: para constituirte en ministro y testigo de las cosas que has visto de mí y de aquellas en que apareceré a ti. Yo te libraré del pueblo [judío] y de los gentiles, a los cuales ahora yo te envío para abrir sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios." Ahora esto es claro, que Pablo fue enviado para llevarlos de las tinieblas a la luz. ¿Puede él hacer esto y no predicarlo? No, él obedeció el mandamiento de Dios; y ¿era Pablo un cuáquero, o debemos nosotros los que somos llamados cuáqueros ser culpados por predicar esta doctrina primitiva y antigua? Seguro que no; porque Dios nos ha llamado a hacer esto, y nosotros no tememos al hombre que se opone a Dios, su verdad o su pueblo; ni tampoco Pablo, con quien los sumos sacerdotes y gobernantes estaban muy ofendidos. Sin embargo él "dio testimonio a pequeños y a grandes, sin decir nada ajeno a las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder: que el Cristo había de padecer, y que por ser el primero de la resurrección de los muertos, había de anunciar luz al pueblo y a los gentiles." Pero todavía algunos pueden decir: "¿En algún lugar se predica que esta luz está dentro de los hombres?" Sí; este apóstol dijo: "Porque el Dios que dijo: "La luz resplandecerá de las tinieblas" es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para dar la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo. Con todo, tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros." Aquí el apóstol predica que la luz brilla en nuestros corazones. Entonces esta luz está en el interior, y Dios en su misericordia hace que así sea, y aquel que no se acerca a la luz para contemplar su brillo, sino que está mirando a las cosa que están afuera de él, todavía está en la oscuridad. Aunque la luz brilla en su corazón oscuro, él no lo sabe, ni cree en la luz, ni la sigue; y por lo tanto habita en la oscuridad, y ama estar allí. Estos aman al mundo, y su amistad, pero el amor de Dios no está en ellos; pero se dice que los hijos de la luz son una generación escogida, un sacerdocio real, nación santa, para que anuncien las virtudes de aquel que los ha llamado de las tinieblas a la luz. Quienes en el tiempo pasado no eran pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios; no habían alcanzado misericordia, pero ahora han alcanzado misericordia. 1 Ped 2:9-10.

Juan, el discípulo amado de Cristo, en su primera epístola, dijo en sabiduría: "Y éste es el mensaje que hemos oído de parte de él y os anunciamos: Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas. Si decimos que tenemos comunión con él y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad. Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Cristo Jesús nos limpia de todo pecado."Otra vez: "Otra vez os escribo un comando nuevo, que es verdadero en él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando y la luz verdadera ya está alumbrando. El que dice que está en la luz y odia a su hermano, está en tinieblas todavía. El que ama a su hermano permanece en la luz, y en él no hay tropiezo. Pero el que odia a su hermano está en tinieblas y anda en tinieblas." Vengan y prueban todas las iglesias, y vean dónde se puede encontrar este amor, y que sea manifestada esa luz que mora en la luz.

En el Apocalipsis el mismo apóstol dijo: "Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete últimas plagas, y habló conmigo diciendo: "Ven acá. Yo te mostraré la novia, la esposa del Cordero." Me llevó en el Espíritu sobre un monte grande y alto, y me mostró la santa ciudad de Jerusalén, que descendía del cielo de parte de Dios. Tenía la gloria de Dios, y su resplandor era semejante a la piedra más preciosa, como piedra de jaspe, resplandeciente como cristal." Y él continúa hablándole a ella, hasta que él dice: "No vi en ella templo, porque el Señor Dios Todopoderoso, y el Cordero, es el templo de ella. La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna, para que resplandezcan en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lámpara. Las naciones andarán a la luz de ella, y los reyes de la tierra llevan a ella su gloria. Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. Y llevarán a ella la gloria y la honra de las naciones. Jamás entrará en ella cosa impura o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero."

No hay aquí una clara declaración del estado de la iglesia verdadera de Cristo, y de su luz, que el Señor le da, y que esto es enteramente aquello a lo cual el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero la trae libremente, y lo que es para ella; por lo tanto esto no es nada del hombre, o de la sabiduría del hombre, o de la habilidad, fortaleza o poder, o cualquier otra criatura. Ninguna de estas cosas le puede dar al alma aceptación con el Señor. Él está preparando a su iglesia y a su pueblo, alistándola para sí mismo, a medida que la reúne para sí mismo, y la pone en su santa morada, donde no puede entrar nada inmundo. Esta es la ciudad de Dios, la nueva Jerusalén, la mujer libre, la madre de todos nosotros, que somos niños recién nacidos, nacidos de la semilla incorruptible de la Palabra de Dios, que vive y mora para siempre.

Ahora es claro que esta iglesia verdadera de Cristo, que es llamada la novia, la esposa del cordero, denota que ella realmente está desposada o unida al Señor en su propio amor, vida, luz, poder y espíritu, y ama y disfruta su presencia, oye su voz, es realmente sensible a su amor; sabe que su nombre es un ungüento que es derramado, y también una torre fortificada; se reúne en ella, es salva en él, y va hacia Dios en él. Y ella es refrescada en él, y en el verdadero descanso y paz con el Señor en él, quien la ha reconciliado hacia Dios por la muerte de su Hijo, y la ha salvado por medio de su vida. De modo que aquí está claro, el Señor es un esposo para su pueblo, un padre, una fuente de vida, luz y amor, de sabiduría, conocimiento, entendimiento, y todas las cosas buenas. Y el tabernáculo de Dios está con con los hombres, y él morará con ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos, y será su Dios, y ellos vivirán en su vida, y caminarán en su luz, incluso todas las naciones que son salvas, o los salvados de todas las naciones caminarán en la luz del Señor Dios, y del Cordero. Este es el camino del hombre justo: "una luz brillante, que brilla más y más hasta que el día es perfecto." Pero algunos podrían decir que este es el estado de la iglesia en el cielo, no en la tierra. La respuesta es que es claro que el Señor le mostró a Juan cosas que debían suceder en poco tiempo aquí en la tierra, y que esta iglesia verdadera vino de Dios del cielo, preparada como una novia adornada para su marido; y después continúa diciendo: "Oí una gran voz que procedía del trono diciendo: "He aquí el tabernáculo de Dios está con los hombres." De modo que la iglesia verdadera es nacida de Dios, nacida del Espíritu, y está en Dios el Padre, y en el Señor Jesucristo, y tiene lugares celestiales en Cristo en los cuales sentarse, y es redimida de la tierra, y es bautizada en Cristo, se ha vestido de él, y vive en el Espíritu, y camina en él, es dirigida, guiada y guardada, consolada, y habilitada por ella y en ella, para adorar a Dios correctamente, y orar correctamente, predicar correctamente, y adorar correctamente. Por lo tanto todo lo que ella tiene viene de Dios desde el cielo, todo buena y perfecta dádiva. Todos sus frescos manantiales, toda su fortaleza, poder y habilidad; toda su fe, esperanza, vida, sabiduría, conocimiento, gozo, gran consuelo y consolación; todo su amor y belleza, justicia, atractivo, sí, todo lo que ella tiene es dado libremente de Dios, y viene de Dios desde el cielo. Ella es del Señor, y no es nada sino lo que ella es en él, ni puede hacer nada sin él, quien es su luz y su salvación, su porción, su tesoro, su amada, y ella es de él. Su gloria está en el Señor, su gozo está en el Dios de su salvación, sobre quien ella se apoya, y depende y confía sólo en el Señor, quien es su ayudador, su libertador, redentor, santificador, Salvador y guardador, y todo lo que ella tiene y desea, y también es su roca, fortaleza, escudo, pavés, torre fortalecida, armadura, defensor, y morada segura. En una palabra, Dios es todo en todo para sus verdaderos hijos y su pueblo, y está sobre todo lo digno de alabanza, honor, gloria, adoración, agradecimiento y renombre eterno; porque es sólo gracias a él, quien es Señor de señores, y Rey de reyes sobre todo, para aquel que se sienta sobre el trono para siempre y por siempre, amén.

Espero que sea muy claro por las Escrituras de manera abundante, que no es una luz nueva, o una nueva doctrina predicar que Cristo es la luz del mundo, la luz de los hombres, la luz en el interior, que ilumina el alma, y que es dada para ver todas las cosas que son reprobadas, y pone todas las cosas de manifiesto, como afirma el apóstol: "Todas las cosas que son reprobadas son manifestadas por la luz; pues lo que revela es luz;" después sigue este consejo: "¡Despiértate, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y Cristo te dará luz!" Asegúrese entonces de que camine prudentemente, no como necios sino como sabios, valorando el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino comprended cuál es la voluntad del Señor.

Cuando los hombres por medio de la luz llegan a ver todas las cosas que son reprobadas, y se alejan de esas cosas, y se rinden para obedecer la voluntad de Dios, aunque ellos por mucho tiempo han estado muertos en el pecado y las obras muertas; sin embargo ahora se han despertado de su estado soñoliento, seguro y moribundo, levantándose y huyendo de él hacia Cristo. Entonces él da más luz, y les da a conocer su doctrina, y los misterios de su reino, cuando ellos se han rendido para hacer su voluntad. Entonces, para aquellos que estuvieron por algún tiempo en la oscuridad y en mucha ignorancia, les es dada a conocer las cosas que pertenecen a su paz, y ellos llegan a ser luz, o son iluminados en el Señor, y entonces caminan como hijos de la luz, y producen los frutos del Espíritu, en toda justicia, bondad y verdad, "probando lo que es aceptable para el Señor; no teniendo comunión con las obras infructíferas de la oscuridad, sino más bien reprobándolas;" por lo tanto han llegado a ser unos con aquel que los reprobó cuando estaban en la oscuridad.

Por lo tanto, muy estimados amigos y hermanos, quienes hacen profesión de esta santa luz y del día del Señor, cuídense de caminar en él, para no tener ocasión de tropezar; porque el enemigo busca la ocasión, y aunque él no puede encontrar ninguna ocasión en el Señor, quien es nuestra luz y cabeza, dador de la ley, y todo en todos, sin embargo él se esfuerza para reprenderlo por medio de nosotros, y por cualquier mancha o déficit en nosotros. Aquellos que se alejan del Señor y se hacen impíos, "Ciertamente se extingue la luz de los impíos, y no resplandece la lumbre de su fuego. La luz estará oscura en su tabernáculo; porque su vela será apagada.”

Es tristemente experimentado aún en estos días, que los hombres pueden ser iluminados y probar el don celestial, y pueden ser hechos partícipes del Espíritu Santo, y probar la buena palabra de Dios, y los poderes del mundo que está por venir, y aún así caer y crucificar para sí mismos al Hijo de Dios, y lo exponen al vituperio, o ser reprendidos abiertamente por los hombres impíos.

Como dijo Pedro: "entre vosotros habrá falsos maestros que introducirán encubiertamente herejías destructivas, llegando aun hasta negar al soberano Señor que los compró, acarreando sobre sí mismos una súbita destrucción. Y muchos seguirán tras la sensualidad de ellos, y por causa de ellos será difamado el camino de la verdad. Por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas." "Tienen el corazón ejercitado para la avaricia. Son hijos de maldición. Abandonando el camino recto, se extraviaron al seguir el camino de Balaam hijo de Beor, quien amó el pago de la injusticia," pero, "mejor les habría sido no haber conocido el camino de justicia, que después de conocerlo, volver atrás del santo mandamiento que les fue dado. A ellos les ha ocurrido lo del acertado proverbio: El perro se volvió a su propio vómito; y "la puerca lavada, a revolcarse en el cieno." Juan también habla de estos: y mis muy estimados amigos, que sea nuestra preocupación permanecer en la vid, tomando parte de su savia, su virtud, y su grosura, para que nosotros podamos producir mucho fruto para la gloria de aquel que nos ha llamado a salir de la oscuridad hacia su luz maravillosa.

*Negar al Señor es caminar contrario a su santidad, justicia y verdad. Negar al Señor no es sólo decir que Jesús no es el Señor. Uno niega que el Señor es su Señor, que controla sus palabras y acciones, por la evidencia de sus palabras y acciones impías.

Caminemos en la luz, para que tengamos comunión con Dios y los unos con los otros, y sepamos que la sangre de Cristo nos puede limpiar de todo pecado. Entonces podremos nosotros, en la luz, amar como hermanos; sí, amar a todos los hombres, aún los enemigos, preocuparnos por la prosperidad de la santa luz y la verdad de Dios, para que muchos puedan llegar al conocimiento de ella, y ser salvos.

Toda la gente sobria de todas clases que puedan ver estas líneas, a ustedes alcanza el amor de Dios, y en mi corazón en estos momentos se siente; déjenme suplicarles que se acerquen en sus mentes a esta luz pura que brilla en sus corazones, para dejarles discernir todas las cosas, y dividir entre lo precioso y lo vil, entre aquel que sirve a Dios, y aquel que no le sirve. Que sea su elección, porque es de Dios, y sobrevivirá a todos sus opositores; y no dejen que los fuertes clamores y los falsos acusadores de la verdad y el pueblo de Dios, causen que ustedes rechacen la luz, y acepten la oscuridad, para escoger lo malo y rechazar lo bueno. Sino hagan caso a esta gracia o regalo que aparece en ustedes, porque no hay engaño en ella, ni pueden ustedes decir que alguna vez consintió en hacer el mal, sino lo reprendió. Este es Aquel que no culpa a nadie con ningún mal, por lo tanto óiganle a él, porque Dios habla por medio de él; su amor es grande para todos, él murió por todos, probó la muerte por todos los hombres, e ilumina a todo hombre que viene al mundo; vengan y caminen en él para siempre, amén.

Juan Gratton

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Con respecto a la muerte y los sufrimientos de Cristo.

Pero algunos están listos para oponerse y decir: Ustedes cuáqueros predican poderosamente acerca de la luz en el interior, pero ustedes hablan poco de la muerte y los sufrimientos de Cristo afuera de las puertas de Jerusalén.

Respuesta: Tenemos muchos acusadores que hablan toda clases de males en contra de nosotros, a los cuales soportamos pacientemente, sabiendo que es por su causa que sufrió por nosotros, quien ha llegado a ser no sólo nuestra luz, sino también nuestra salvación a medida que moramos en él, como él nos ha mandado. Y declaramos que él, por la gracia de Dios, probó la muerte por todos los hombres; para que todo hombre se pueda beneficiar por medio de ella, para que él ahora pueda venir a él, recibirle, y en él recibir poder para llegar a ser un hijo de Dios. Por lo tanto, cuando él vino al mundo hubo gran gozo, porque el ángel que le apareció a los pastores les dijo: "No temáis, porque he aquí os doy buenas nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:... De repente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios y decían: -¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres con los que él se agrada, que son hombres de buena voluntad!"

Aquí hay un amor universal; "Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él crea no se pierda sino tenga vida eterna." De modo que todo el mundo tiene la habilidad, por la muerte y el sufrimiento de Cristo, para venir a él, y aquel que viene a Cristo, él de ninguna manera le echará fuera; "Porque Dios no hace acepción de personas, sino en cada nación el que le teme y obra justicia, le es acepto." Por lo tanto nosotros podemos decir, es Cristo quien sufrió por nosotros, "El justo por el injusto, para que él pueda llevarnos a Dios; siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu." Sí, "Él dio su vida como rescate por todos; quien llevó nuestros pecados en su propio cuerpo sobre un madero a fin de que nosotros, habiendo muerto a los pecados, vivamos para la justicia. Por sus heridas habéis sido sanados. Mientras nosotros éramos pecadores, Cristo murió por nosotros, y por sí mismo limpió nuestros pecados. Por tanto, puesto que los hijos han participado de carne y sangre, de igual manera él participó también de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el dominio sobre la muerte (éste es el diablo), y para librar a los que por el temor de la muerte estaban toda la vida condenados a esclavitud."

Esto declaro ahora, nosotros confesamos la muerte y los sufrimientos de Cristo de acuerdo a las santas escrituras; y él solamente, quien sufrió a las afueras de las puertas de Jerusalén, ha sido nuestro pacificador, y ahora ha venido por medio de su luz y su Espíritu, para darnos el conocimiento de Dios y lo que él ha hecho por nosotros; para que en su luz nosotros le veamos, quien es nuestra luz y nuestra salvación. Isaías dijo: "Él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores;" que fueron los tristes efectos de nuestros pecados, para que ahora la remisión de los pecados que son pasados sea predicada libremente a todos los hombres por medio de él, y toda la humanidad está invitada a ir a él, y todos los fines de la tierra a mirarlo a él y ser salvos.

Después que el profeta Isaías había mayormente hablado de su muerte y sufrimientos, y el gran amor y misericordia de Dios que fluye por medio de Cristo a todos, y cómo él está engrandeciendo su habitación, él muestra que los gentiles, quienes habían sido estériles y desolados, ahora pudieran producir más hijos que la esposa que está casada; y que ellos puedan salir por la mano derecha y por la izquierda, y que su Creador pueda ser su esposo y redentor. Lea Isaías 54 que está lleno de preciosas promesas: "Todos tus hijos serán enseñados por Jehovah, y grande será la paz de tus hijos. En justicia estarás afirmada. Estarás apartada de la opresión." Y en Isaías 55, "Oh, todos los sedientos, ¡venid a las aguas!, .. He aquí, llamarás a naciones que no conocías, y naciones que no te conocían correrán hacia ti, por causa de Jehovah tu Dios."

Por lo tanto está claro gracias al profeta en estos tres capítulos:

Primero: Que todos nosotros somos como ovejas descarriadas.

Segundo: Lo que Cristo ha sufrido por nosotros, cómo él apareció en el mundo, y fue rechazado y despreciado por los hombres.

Tercero: Cómo después de su muerte y sufrimientos, se puede ver ampliamente que la buena voluntad de Dios fluye hacia todas las personas, y se da una invitación a todos los que tienen sed, para que vengan a las aguas, como también está en Juan 7:37-39, "Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su interior. Esto dijo acerca del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él, pues todavía no había sido dado el Espíritu, porque Jesús aún no había sido glorificado."

Pero después que nuestro Señor Jesucristo había sufrido y había sido resucitado de los muertos, y ascendió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo, como dice el apóstol, él envió el Espíritu Santo. Entonces la fuente se abrió más ampliamente, y se les habló a los hombres de todas las naciones, y oyeron en su propio lenguaje las maravillosas obras de Dios declaradas. Ahora el día de la liberación había amanecido, y la luz de la aurora visitó a los hijos de lo alto; el Hijo de la Justicia nacerá con sus alas sanadoras, y su luz irradió en la oscuridad; aquellos que se sientan en la oscuridad vieron la luz de la vida, y la vida eterna se levantó sobre la muerte, el infierno y la tumba, brillando en los corazones y las almas de los hombres; y el Espíritu fue derramado sobre toda carne de acuerdo a la promesa del Señor, Joel 2:28-29. Y aquel que desee es ahora, por la muerte y los sufrimientos de Cristo, puesto en una capacidad de salvación; y este beneficio viene a todos, ya sea que ellos lo acepten o no. El Espíritu de Dios es derramado sobre todo; la fuente del agua viviente está abierta para todos; la gracia de Dios que trae salvación aparece a todos, Tit 2:11-12. Y el día de salvación ha venido, y la luz verdadera ahora brilla sobre todos, aún a aquellos que se sientan en la oscuridad y no ven luz, y en la región y la sombra de la muerte. Y el Espíritu y la novia dicen, “¡Ven!” El que oye diga: "¡Ven!" El que tiene sed, venga. El que quiere, tome del agua de vida gratuitamente.

Así la invitación va para todos, y el que desee puede recibir o tomar de la fuente de la vida gratuitamente, sin dinero ni precio, ni ninguna cosa para merecerla o comprarla, porque el perdón y la remisión de pecados que han pasado es predicada gratuitamente a todos en Cristo, y por su causa los que murieron por ellos, y los compró con su preciosa sangre.

Pero este no es todo el beneficio que obtienen las pobres almas por su muerte y sufrimientos; por ahora, la luz verdadera brilla, las cosas escondidas de la oscuridad son manifestadas, reprendidas, juzgadas y condenadas. Porque él también es dado como testigo a los pueblos, y él no da testimonio de ellos, si ellos lo siguen, y viven para aquel que murió por ellos. Pero si ellos todavía viven en sí mismos, y siguen las artimañas y los deseos de sus propios corazones, y hacen aquellas cosas que no deben, y dejan sin hacer aquellas cosas que deben hacer, entonces él testifica en contra de ellos, los juzga y condena, por sus malos caminos, palabras, etc.

Déjenme hablar libremente y decir que, mientras éramos enemigos, fuimos [por la muerte de Cristo] puestos en una capacidad de alejarnos de aquello que nos hizo así, a saber: el pecado, y ser unidos con el Señor, quien estuvo listo para recibirnos en aquel que murió por nosotros, y no quiso imputarnos nuestras transgresiones, porque él había sufrido por nosotros, quien ahora nos une y nos reconcilia con Dios, y por su vida nosotros llegamos a ser vivificados y levantados de la muerte a la vida. Y vemos en su luz, que a medida que vamos a él, le recibimos y le seguimos, sentimos que su vida y su poder más y más nos unen a Dios, el dador de este don inefable, y él nos manifiesta su amor, quien está en Cristo reconciliándonos a sí mismo. Y mientras más estemos unidos a la vida de él, más está Dios con nosotros, y su paz sea testificada por nosotros, para su alabanza y gloria, para siempre más, amén.

De modo que en Cristo cosechamos todos los beneficios de su muerte, sufrimientos, resurrección, ascenso y mediación, quien nos da paz en nuestras almas, y es nuestra luz, líder, maestro, capitán, rey, dador de la ley, sabiduría, justicia, santificación y redención. Vengan entonces a Cristo, crean en él, síganle, y no habitarán en las tinieblas, sino que tendrán la luz de la vida. El Señor se quejó de los judíos antiguos, quienes aunque escudriñaban las Escrituras, pensaban que en ellas tenían vida eterna, sin embargo no venían a él, para que pudieran tener vida. Esta todavía es la causa de toda la muerte y la oscuridad en la cual está la gente; ellos no vienen a él, ni lo aman a él ni su venida, o su luz, que pone de manifiesto todas las cosas que son reprobadas. "Cuántas veces," dijo Cristo, "quise juntarte pero no quisiste venir." Aquí está claro, Dios quisiera que todos sean salvos, pero ellos no quieren venir a él, ni ser reunidos por él. ¡Oh! por lo tanto vengamos y caminemos en la luz del Señor; caminemos honestamente como durante el día, para que nuestra santificación pueda ser total, porque es Cristo quien santifica, lava y purifica con el lavado de regeneración y renovación del Espíritu Santo; porque si él no nos lava no tenemos parte con él, pero si caminamos en la luz, como él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Cristo Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado; 1 Juan 1:7.

Por lo tanto está claro que necesitamos venir al Señor Jesucristo, y rendirnos para ser salvados por él, y en una palabra, para recibir a aquel que ha hecho todo esto por nosotros, para ser todo para nosotros, y que nosotros seamos lo que somos en Él, quien es el camino, la verdad y la vida, y ningún hombre viene al Padre sino por él. Esta es la única cosa necesaria, la buena parte que María escogió, la perla de gran precio, que es mejor que todo el mundo.

Por lo tanto que ninguno descanse en las nociones y vacías profesiones, formas muertas, opiniones secas, y pobres elementos; pero vengan y besen al Hijo, no sea que se enoje y perdáis el camino. Porque en él tenemos paz; en el mundo hay aflicción, y no una paz verdadera con la cual nos encontramos sino en él; él es el camino de la paz. Benditos son aquellos que lo conocen, y moran en él hasta el fin; ellos no bajarán sus cabezas en paz, cuando el tiempo con ellos aquí ya no estará.

Juan Gratton

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Unas pocas palabras con verdadero amor a todos los que creen que Cristo Jesús, el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, ha venido una segunda vez, sin pecado para salvación. Por lo tanto Cristo fue ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos; y a los que le buscan Él aparecerá una segunda vez, sin pecado, para salvación. Heb 9:28

Es necesario que todos los que creen en las santas escrituras, que testifican de Cristo, le busquen a él cuando aparezca por segunda vez sin pecado para salvación; para que ellos puedan saber que él aparece en ellos, para quitar sus pecados, que al ser lavados por él, y limpiados, ellos puedan tener parte en él, una parte en su vida, en su Espíritu, en su amor, en su luz, en su sabiduría, y en su poder; para que ellos puedan saber por experiencia que él está en ellos, y ellos en él, y verdaderamente ser hechos nuevas criaturas; porque si algún hombre está en Cristo, nueva criatura es; y así por Cristo son hechos herederos del pacto que fue hecho con Abraham. Dios es fiel quien ha prometido; y muchos son hechos partícipes de sus grandes y preciosas promesas, en Cristo Jesús la simiente, en quien todas las promesas de Dios son sí y amén, para siempre. Y las promesas son y serán cumplidas en aquellos que reciben a Cristo, en su venida la segunda vez, sin pecado para salvación; la cual es en espíritu por el Espíritu Santo, como él prometió. De tal manera que a tantos como lo recibieron, les fue dado poder para llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre. A los tales él dijo: "El que está con ustedes estará en ustedes," y sin él no podemos hacer nada; no tenemos fuerza propia, nada que sea bueno, sino que por naturaleza somos hijos de la ira, mientras vivimos en los deseos de la carne, y por lo tanto tenemos necesidad de ser liberados. Pero no hay ningún libertador aparte de Cristo; ningún camino, ni verdad, ni vida; ninguno puede venir al Padre sino por él; "El que lo tiene a él (como dicen las Escrituras) tiene la vida, pero el que no le tiene a él, no tiene la vida." La ley no dio vida, ni tampoco las Escrituras, por la letra o por leerlas, dan vida; porque aunque son un testimonio de aquel que es vida, luz, sabiduría, poder, Dios sobre todo, bendito para siempre, sin embargo no puede dar vida; la vida está en Él. Porque como en el comienzo todas las cosas fueron hechas por él, y sin él nada fue hecho, de lo que fue hecho; por lo tanto ningún hombre es santificado ni renovado sino por él, y aquellos que son santificados por él, son unidos a él; "Porque tanto él que santifica, como aquellos que son santificados son todos de uno, y por esta causa él no se avergüenza de llamarlos hermanos."

Él es la vid verdadera, la raíz de la vida; "Por él los reyes reinan, y los príncipes decretan justicia;" pero sin él los hombres están muertos en sus transgresiones y pecados, miserables infractores, en quienes no hay salud, sino heridas, moretones y llagas podridas, de la cabeza a los pies, hasta que él nos sana, y nos revive por su Espíritu en nosotros, el cual es el Consolador, a quien él envía para guiarnos a toda verdad, y los que son guiados por él son hijos de Dios. Por él podemos llamar a Dios Padre, porque él es todo en todo para los hijos de Dios. Y dijo el apóstol: "Todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios;" y nuevamente: "No soy vuestros, habéis sido comprados por precio, no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación."

"He aquí ," dijo Juan, "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo." Y los discípulos de Juan lo vieron a él y dejaron a Juan, y siguieron a Jesucristo, quien les preguntó a quién buscaban. Ellos le dijeron: "Rabí, ¿dónde moras?" Él les dijo: "Venid y ved." Por lo tanto, fueron y vieron dónde moraba y se quedaron con él aquel día. Esto es muy precioso; verlo a él y conocer su morada, y morar con él durante el tiempo que nos es dado para vivir. Que sea su gozo morar con él durante todo su tiempo, y ver donde él mora. Esto es más que oír acerca de él con el oído, el verle a él por sí mismo, y ser enseñado por él. ¡Oh! él se agrada con aquellos que venden todo, o dejan todo para seguirle a él, quien es el Cordero de Dios, que es más grande que Juan. "Este es aquel," dijo Juan, "que viene después de mí, pero ha llegado a ser antes de mí, porque era primero que yo, y yo no le conocía; pero aquel que me envió a bautizar me dijo: "Aquel sobre quien veas descender el Espíritu y posar sobre él, éste es el que bautiza en el Espíritu Santo." Yo le he visto y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios."

Juan no se ofendió porque sus discípulos lo dejaron y siguieron a Cristo, sino se regocijó de oír su voz, y de que se manifestara en Israel. "Por lo tanto ," dijo él, "yo vengo bautizando con agua; pero a él le es preciso crecer, y a mí menguar;" y este crecimiento de su reino y su gobierno no tendrá fin. Porque los reinos de este mundo se convertirán en los reinos de Dios, y de Cristo, y él reinará por los siglos de los siglos; ¡Ven, Señor Jesús! ¡Ven pronto!

Este es aquel que Juan vio "vestido de una vestidura teñida en sangre, y su nombre es llamado la palabra de Dios." "Y los ejércitos en el cielo le seguían."

¡Oh! que todos los que están sobre la tierra le siguieran, le oyeran, y le obedecieran; porque Dios habla en los hombres y a los hombres por medio de él, "a quien constituyó heredero de todo, y por medio de quien, asimismo, hizo el universo. Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder. Y cuando había hecho la purificación de nuestros pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas."

Este es Cristo el Hijo de Dios; la Palabra que estaba en el principio con Dios, y era Dios; el Alfa y el Omega, el principio y el fin, el primero y el último; quien estaba muerto, pero ahora vive otra vez. Pero toda carne es como la hierba, y toda su gloria como la flor de la hierba. La hierba se seca y la flor se cae,  pero la palabra del Señor permanece para siempre. Dejad de confiar en el hombre, cuyo aliento está en su nariz; pues, ¿qué valor tiene? Y nuevamente se dice: "vana es la liberación que da el hombre." Oh entonces recuerden, Dios ahora habla por su Hijo, quien puso su vida por nosotros, y sufrió, el justo por el injusto, para poder llevarnos hacia Dios. Y si alguna vez usted viene a Dios, debe ser por medio de Jesucristo, el camino nuevo y viviente. Él es la Roca de la eternidad, el fundamento de muchas generaciones, el linaje de David, y también su Señor.

Este es el fundamento de Dios para los hombres, que permanece seguro, y el Señor conoce a los que son de él. La casa entera o iglesia de Dios, y cada miembro de ella, está edificada sobre esta Roca y Fundamento; "porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo."

Este es el fundamento de la cristiandad, esto hace a los verdaderos cristianos, lo cual los elementos débiles y pobres no pueden hacer; porque ellos no pueden santificar a los hombres, o hacerlos nuevas criaturas. No hay verdaderos cristianos que no están en Cristo, y él en ellos espiritualmente; porque él es el Señor de los cielos, un espíritu vivificante; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad. ¡Oh, que los hombres vivieran en el espíritu de Cristo! Porque todos los hijos de Dios son escogidos por él, bendecidos con todos las bendiciones espirituales en él, por medio de quien obtienen la adopción como hijos. Él es nuestra paz, el príncipe de paz, y hasta que lo conocí en espíritu, nunca conocí la paz verdadera con Dios, ni la paz de la conciencia.

No podemos ser herederos con Cristo, y miembros de la iglesia que está en Dios, sino a medida que venimos a sentarnos juntos en lugares celestiales con Cristo, y ensamblados juntos, llegamos a ser un santo templo para el Señor, en quien ustedes están edificados para habitación de Dios por medio del Espíritu. Dios está en medio de esa casa, iglesia o asamblea, donde sea que esté, reunida en el nombre de Cristo, a quien es dado todo el poder en el cielo y en la tierra; y aquellos que lo reciben ahora en sus corazones, reciben poder para llegar a ser hijos de Dios, nacidos otra vez. "Porque lo que es nacido del Espíritu es espíritu, pero lo que es nacido de la carne es carne. Aquel que está en la carne no puede agradar a Dios." Porque los tales hacen las cosas que no debieran, dejando sin hacer aquellas cosas que debieran hacer, y son miserables transgresores, en quienes no hay salud. Pero en vano ellos adoran a Dios, enseñando como doctrinas los mandamientos de los hombres, siguiendo los rudimentos, tradiciones y ordenanzas de los hombres, que no les dan vida a sus almas, y siendo elementos pobres, no pueden nutrir el alma inmortal. Por lo tanto, no los usen, no los gusten, no los toquen, porque todos ellos perecen con el uso, ya que no son según Cristo; porque en él está la vida, y él le da la vida a los que lo reciben, pero ninguna cosa terrenal puede dar vida. "El que procede de la tierra es terrenal, y su habla procede de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos." Los hombres terrenales están en la sabiduría que es de abajo, que es terrenal, sensual, diabólica; no pura, pacífica, amable, fácil de pedir, llena de justicia, bondad, verdad y amor.

“Así ha dicho Jehovah, el Redentor de Israel y el Santo suyo, al de alma menospreciada, al abominado por las naciones, al siervo de los tiranos: "Los reyes lo verán y se levantarán; también los príncipes, y se postrarán, a causa de Jehovah, quien es fiel, y por el Santo de Israel, el cual te escogió." Y en Isaías 49:22-23, Así ha dicho el Señor Jehovah: "He aquí, yo alzaré mi mano hacia las naciones, y levantaré mi bandera a los pueblos. Ellos traerán en su seno a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros. Reyes serán tus tutores, y sus princesas tus nodrizas. Con el rostro a tierra se postrarán ante ti y lamerán el polvo de tus pies. Así sabrás que yo soy Jehovah, y que los que esperan en mí no serán avergonzados. Y en Isaías 50:10, ¿Quién entre vosotros teme a Jehovah y escucha la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehovah y apóyese en su Dios. Y el capítulo 52, oh cautiva hija de Sión, de balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados. Lea el capítulo 55:4-7 y vea quién es dado como testigo para el pueblo, un líder y comandante de los pueblos, y busquen al Señor mientras pueda ser hallado, y llámenle en tanto que esté cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos. Vuélvase a Jehovah, quien tendrá de él misericordia; y a nuestro Dios, quien será amplio en perdonar. El Señor Dios, que reúne a los rechazados de Israel, dice: "Aun reuniré otros más con sus ya reunidos." Isaías 56:8-9. Este es Siloh; el pacífico Salvador, de quien profetizó Jacob, en su lecho de muerte, cuando estaba cerca de su fin, Gen 49:10. Este es Aquel de quien habló el santo profeta Isaías, en el capítulo 53. Y el mismo profeta invita a los hombres a que vayan a él, diciendo: Oh, todos los sedientos, venid, Isa 55. Aquellos, por lo tanto, que aceptan esta invitación, y moran con él, son de esa iglesia que Dios hará una excelencia eterna, un gozo de muchas generaciones, Isaías 60:15. ¿Qué es esto?

Estos son redimidos de la caída; éstos han recibido el espíritu de adopción, y saben que la gracia reina en justicia. Estos han venido al monte de la casa de Dios, a Cristo, en quien ninguno hiere ni destruye. Estos saben que Jesús es el Señor, el Rey de reyes, y Gobernador de príncipes. Estos son sus ovejas, oyen su voz y le siguen. Estos no establecerán a aquellos que no saben nada, sino lo que saben naturalmente como bestias brutas, y así se corrompen a sí mismos, ni tampoco conocen escrituras ni el poder de Dios, sino que son aquellos de quien se queja el profeta, diciendo: "Sus centinelas son ciegos; no conocen. Todos ellos son perros mudos que no pueden ladrar, videntes echados que aman el dormitar.  Son perros comilones e insaciables; son pastores que no saben entender. Todos ellos se apartan tras sus propios caminos, cada cual tras su propio provecho."

"Porque la Palabra de Dios es viva y poderosa, y más penetrante que toda espada de dos filos. Penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y es discernidor y juez de los pensamientos y las intenciones del corazón. No existe cosa creada que no sea manifiesta en su presencia. Más bien, todas están desnudas y expuestas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta." Aquellos que no tienen esta Palabra de Dios para predicarla, no están ni vivos, ni son poderosos. Aquellos que les dan de comer los complacen, pero preparan guerra en contra de los que no lo hacen. Ellos reciben honores los unos de los otros, y como los fariseos del tiempo antiguo, caminan con ropas largas, y tienen los lugares principales en las sinagogas, y los primeros asientos en los banquetes, aman las salutaciones en las plazas, y ser llamados maestros; vienen con suaves palabras y buenos discursos, con los cuales engañan los corazones de los simples; corren cuando Dios nunca los ha enviado. Cristo, cuando hablaba de los tales, dijo: Y el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Pero nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su apariencia, ni tenéis su palabra permaneciendo en vosotros; porque vosotros no creéis a quien él envió. Vosotros escudriñáis las Escrituras, porque os parece que en ellas tenéis vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí. Pero vosotros no queréis venir a mí para que tengáis vida. Juan 5:37- 40. Siga leyendo, y vea cómo estos son como aquellos que no tenían el amor de Dios en sí mismos, sino que amaban los elogios de los hombres, y recibían honor los unos de los otros, pero no buscaron el honor que viene sólo de Dios.

Pero Cristo, quien es el camino, la verdad y la vida, ha venido la segunda vez, a saber, en espíritu; y nos dice todo lo que hicimos alguna vez, como lo hizo con la mujer en el pozo de Jacob; quien, cuando lo oyó, y creyó en él, fue a la ciudad y les dijo: "Vengan a ver a un hombre que me dijo todo lo que he hecho. ¿Será posible que éste sea el Cristo?" Muchos de los samaritanos de la ciudad creyeron en él, y lo pidieron que se quedara con ellos, y él se quedó dos día; y muchos oyeron y creyeron a causa de su palabra, diciendo: "Le hemos oído nosotros mismos, y sabemos que él es verdaderamente el Cristo, el Salvador del mundo." Él les dio para que vean, oigan, crean y tengan vida eterna. Oh que los hombres lo vieran a él, vinieran a él, y aprendieran de él; bienaventurados son aquellos que oyen la Palabra de Dios, y la guardan. "Tu Palabra he guardado en mi corazón," dijo David; "el Señor es mi luz, y mi salvación." Y él oró diciendo: "¡Oh envía tu luz y tu verdad!" Oh, que nuestros reyes y gobernadores tuvieran la mente del rey David, y el mismo espíritu, quien dijo: "¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos traman cosas vanas? Se presentan los reyes de la tierra, y los gobernantes consultan unidos contra Jehovah y su ungido. Y ahora, oh reyes, sed sabios; Servid a Jehovah con temor y alegraos con temblor. Besad al hijo, no sea que se enoje y perdáis el camino; pues se enciende de pronto su ira. ¡Bienaventurados todos los que en él se refugian!"

¡Oh! que los reyes y los gobernantes, y los grandes hombres, prestaran atención y oyeran al Rey de reyes, y Señor de señores, y recordaran que son los mansos los que heredarán la tierra, y que Dios le da más gracia a los humildes; pero a los orgullosos los reconoce de lejos; humíllense a sí mismos, por lo tanto, bajo la mano poderosa de Dios. Ya que todos ustedes están iluminados, dirijan sus mentes a la luz; "No obstante, es el espíritu en el hombre, el soplo del Todopoderoso, que le hace entender." Se ha dicho: "No son los mayores los sabios, ni los viejos los que disciernen lo justo." Es difícil para los hombres ricos entrar en el reino de los cielos; porque ellos tienen grandes posesiones en la tierra, y palacios majestuosos, y son adorados y honrados como dioses, y las mujeres cosen cintas para que pongan sus las muñecas de las manos, y velos para sus cabezas. El profeta dijo: "¡Ay de aquellas que cosen cintas sobre las muñecas de las manos [encantos mágicos], y que para cazar las almas hacen velos [disfraces] de todo tamaño para las cabezas! ¿Habréis de cazar las almas de mi pueblo y preservaréis vuestra propia vida? Me habéis profanado entre mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan, dando muerte a las personas que no debían morir y dando [una garantía de] vida a las personas que no debían vivir, mediante el mentir a mi pueblo que escucha la mentira." Estos son los que le dicen a la gente que ellos deben vivir en el pecado hasta el término de sus vidas; y les enseñan a decir: "Han andado errantes como ovejas perdidas, y van en pos de la imaginación de sus propios corazones, y son miserables infractores." Hablan paz, cuando tienen algo que comer, y al que no les da de comer, proclaman guerra contra él.

Éstos son los asalariados de los ciegos; guías ciegos que guían a los ciegos, y desprecian al profeta verdadero, apagan el espíritu, y hablan mal de la luz que brilla en los corazones de los hombres, para dar la luz del conocimiento de la gloria de Dios y su Verdad, que es el santificador de los hombres, y el camino a Dios, y la vida de cada alma viviente; "Porque aquel que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene vida. Él es el ancla del alma, segura y firme, el autor y consumador de nuestra fe, quien por el gozo que tenía por delante, sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios. Estas cosas Dios las ha manifestado a los débiles del mundo, a quienes ha escogido para confundir a los fuertes, y a lo necio del mundo Dios escogió para confundir a los sabios; hombres sin educación, como Pedro y Juan; pero ellos habían estado con Jesús, y aprendido de él, y recibido las cosas que les fueron dadas gratuitamente por Dios: las manifestaciones, revelaciones y operaciones del Espíritu, y el consuelo de él, fueron dados gratuitamente de lo alto. Ellos no recibieron fe, sabiduría y poder de los hombres, o por los hombres, sino de Cristo, en quien mora toda la plenitud, y de su plenitud, ellos, con otros recibieron, y gracia por gracia. La ley fue dada por Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron de Jesucristo. Por gracia ellos fueron hechos lo que eran, ellos creyeron en la luz, y caminaron en ella; y no la llamaron una luz natural, como lo hacen los mercaderes de Babilonia. Cristo dijo: "Esta es la condenación, que la luz ha venido al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas."

Cristo aparecerá por segunda vez a los que le esperan, Heb 9:28; mirad que no rechacéis al que habla, [tome nota, ahora él habla en ustedes]. Aquí no dice que él habló, o había hablado, o hablaría, sino que habla; óiganle ahora, porque él habla desde el cielo. Mientras sea llamado hoy, óiganle; porque viene la noche, y la oscuridad completa será la porción de aquellos que rechazan una salvación tan grande, un amor tan grande, misericordia y buena voluntad. Porque Cristo habla muy claramente en los hombres, y a la débil capacidad y entendimiento de los hombres; por lo tanto no se necesita decir: ¿Quién subirá al cielo?.. para traerlo a nosotros. Sino la unción, que ellos reciben, enseña todas las cosas necesarias; por lo tanto no necesitan que ningún hombre les enseñe, sino que la misma unción les enseña todas las cosas; vea 1 Juan 2:27. Esta unción está en ellos. ¡Oh que los hombres oigan las palabras de este maestro! Cuán a menudo él ha llamado por medio de sus profetas y apóstoles, y las escrituras contienen muchos llamados, para venir y oír lo que dice el Espíritu; y nadie puede ser salvo excepto aquellos que están en todas las naciones que caminan en la luz del Cordero. Oh que los hombres consideraran, y se alejaran del mal, y cesaran del hombre, y se reunieran con Cristo, la Palabra que habita para siempre, quien nunca le falló a los profetas o a los apóstoles, ni a ningún hombre que creyó en él. Él es la Roca de la eternidad, la piedra que ha sido probada, elegida y preciosa, aquel que cree en él nunca será confundido. Este es el fundamento de todas las generaciones justas, que las apoyó en todos sus sufrimientos; vea Heb 11. Toda potestad le es dada en el cielo y en la tierra; "Y a los que le reciben, él les da poder de ser llamados hijos de Dios."

Este corto testimonio lo he tenido en mi mente por algún tiempo, para dejar atrás de mí, como una invitación de amor, ir hacia aquel que es dado gratuitamente por Dios a toda la humanidad, y está llamando a todos a ir hacia él. "Oh, todos los sedientos, ¡venid a las aguas! Y los que no tienen dinero, ¡venid, comprad y comed! Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no satisface? Oídme atentamente y comed del bien, y vuestra alma se deleitará con manjares." Y nuevamente, " He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo." Y Juan 4:14; "Pero cualquiera que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna."

Todos ustedes que leen estas líneas, yo deseo que ustedes tomen el consejo de Dios, y salgan de Babilonia, y no tomen parte de sus pecados. Ella está en esa sabiduría que es de abajo, que es terrenal, sensual y diabólica; ella está llena de sangre, y es la abominación de toda la tierra, y sus plagas por seguro serán derramadas sobre ella, y los grandes y ricos mercaderes tomarán parte de sus plagas, y su copa de oro por la cual ella los ha embriagado, será vista como que no es de provecho para ningún alma.

Pero la sabiduría que es de lo alto, es primero pura, después pacífica, amable y complaciente, llena de misericordia y buenos frutos. Esta es la sabiduría verdadera y celestial, ¡oigan su voz ustedes hijos de los hombres! y tomen su consejo; "Sus caminos son caminos agradables, y en todas sus sendas hay paz."

Juan Gratton

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Una epístola a los Amigos de Pensilvania.

Amigos verdaderamente estimados,

Mahlon Stacy, Juan Wilford, Jorge Wood, Juan Blunstone, Francis Davenport, Samuel Jennings, Job Bunting, y todos los otros estimados amigos como si fueran nombrados, que viven cerca de ustedes en el interior y en el exterior, mi sincero amor en la bendita Verdad los saluda cariñosamente a todos ustedes, con sus amantes esposas y familias, con todo el corazón respirando para el Señor, la fuente de las aguas vivas para ustedes, para que ustedes sean guardados en vida, fieles, y fructíferos en la bendita Verdad, en la cual solamente nuestras almas son capaces de descansar con Dios en todos los tiempos de tribulación; alabado sea él para siempre.

Estimados amigos, el sentido importante de cómo las cosas han sido por algún tiempo, y todavía son entre ustedes, me ha inclinado mucho hacia el Señor en espíritu secretamente, no teniendo a nadie que alivie mi alma doliente hacia nadie más que a él, quien toma nota de todos nuestros indecibles suspiros y gemidos. Y yo espero en su gran misericordia, amor y piedad, como él nos ha ayudado antes, que él todavía aparecerá para darnos ayuda y consuelo, si nosotros cuidadosamente nos mantenemos en humildad y en el interior, estando inclinados humildemente ante él, esperando su pura aparición en el hombre interno. Emanuel, Dios con nosotros, es conocido como admirable, consejero, Dios fuerte, y Príncipe de paz, capaz de desposeer al hombre de pecado, quien se opone a él, y quiere exaltarse por encima de todo lo que es llamado Dios. Pero ¡bendito sea el Señor nuestro Dios! Él nos ha permitido decir en verdad: "Más grande es aquel que está en nosotros, que aquel que está en el mundo;" de modo que testificamos que el testimonio del apóstol es verdadero, "lo que se conoce acerca de Dios se revela en ellos, pues Dios se lo manifestó." Por lo tanto, estimados amigos, mantengan sus mentes en la aparición de Dios, quien es nuestro Salvador, y no hay nadie más aparte de él. Y regocíjense y alábenlo por su gran misericordia con nosotros, al manifestarse a nosotros; y para aquellos que hacen alarde de lo que saben de Dios fuera de sí mismos, ténganles piedad, oren por ellos, y tengan cuidado para no ser enredados o atrapados por ellos. Porque de acuerdo con el sentido de las santas Escrituras, debemos estar agradecidos por lo que sabemos de Dios en nosotros, si lo que se conoce de Dios es manifestado en nosotros. Entonces deberíamos también considerar que el Todopoderoso es libre, y dispensa conocimiento como le place, y manifiesta lo que a él le place, y en la cantidad que a él le place, a los hijos de los hombres. Y si él se agrada en manifestar más a otro que a mí, yo debo estar contento, y hacer buen uso de lo que tengo; y no envidiar a mi hermano, ni exaltarlo; ni despreciar a mi hermano que tiene menos que yo, sino considerar que ningún hombre tiene nada sino lo que recibe de arriba; y que es Dios quien hace a los hombres diferentes. Y aquel quien mejora lo que es dado gratuitamente, tendrá un aumento; "Porque al que tiene, le será dado," dijo Cristo, "y tendrá en abundancia."

Mis estimados amigos, miremos hacia el interior, y esperemos lo que el Señor se agrada en manifestar, y tomemos consejo de él, y moremos en él y en su consejo, y no nos esforcemos sin él; sino miren que hagamos todo en el espíritu manso y pacífico del Cordero, porque el Cordero tendrá la victoria, sí, la tiene y reina, gloria a Dios para siempre. Así el Adán caído, el yo corrupto, con todo su conocimiento, artes, lenguas, estudios, fe y comercio, debe ser derribado y llegar a ser nada, porque sólo el Señor es y será exaltado sobre todo.

Estimados amigos, como se ha dicho, el Cordero tendrá la victoria, así se observa y se ve claramente en todos los lugares, donde su vida, luz, amor, mansedumbre, paciencia, amabilidad, pureza, sabiduría y verdad son manifiestas, y guardadas, la victoria es obtenida por el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, y lo salva de él, todos los que lo reciben verdaderamente, y les da poder para llegar a ser hijos de Dios, y obtener la conquista y la victoria sobre el maligno. Oh, por lo tanto, amigos y hermanos, moren en él, y asegúrense de vivir en un conocimiento sensible de que él habita en ustedes, como pueden recordar que él oró a su Padre, para que nosotros podamos estar en él y él en nosotros; esto es precioso, Cristo en nosotros, la esperanza de gloria, el gran misterio de Dios. Apéguense a esto, escóndanlo en sus corazones, dejen que él sea la cabeza en ustedes, gobernando secretamente en sus almas, ríndanle obediencia a él, y vivan en un sentimiento sensible de su vida, luz, gozo, y consuelo.

Amigos, manténganse aquí y conocerán lo suficiente, no les puede faltar nada si disfrutan de esto; pero si tuvieran todo el conocimiento sin esto, todos los lenguajes, misterios, sí, fe para mover montañas, y no tienen este amor, de nada vale. Este es aquel cuyos labios guardan el verdadero conocimiento, él enseña el camino de Dios; verdaderamente, nunca pudo alguien hablar como él. Cuando lo oímos a él, estimados amigos, él nos guarda en comunión, unidad y relación con Dios y los unos con los otros, y en la paz que sobrepasa el entendimiento de los hombres sabios de este mundo. Este es el mejor conocimiento, saber que Dios es nuestro Dios, que Cristo Jesús es nuestro Señor y Maestro, nuestra cabeza y dador de la ley, y maravilloso consejero. ¡Oh! asegurémonos que éste sea nuestro conocimiento, y esperemos, velemos y oremos para crecer en él; y huyamos de la controversia, los conflictos, las disputas vanas y los argumentos triviales, porque la victoria es para el Cordero, y todos ellos vencerán, los que moran en él; por lo tanto velen y oren en su nombre, y sufran con él. Sus sufrimientos son muy grandes, sí, maravillosos en este día, y muchos sufren con él, sí, y también reinarán con él para siempre; los tales saben que su victoria viene por medio los sufrimientos. Contemplen al Cordero de Dios, conozcan su naturaleza divina en su interior, y sean unidos allí y vístanse de él, y sean sobrevestidos con él, para que él los pueda hacer atractivos con su propio atractivo; así conocerán ustedes la armadura de la luz, sí la armadura completa, aunque muchas flechas agudas, y dardos cortantes hayan sido disparados hacia ustedes, sin embargo permanece una armadura impermeable. Manténganla puesta, estimados amigos; no digan, ni hagan, ni piensen ninguna cosa que sea contraria a la voluntad divina, sino aprendan en silencio y quietud; velen para saber lo que dice el Señor, porque él hace la obra que otros no pueden hacer, ni puede ninguno de los hijos de los hombres hacer lo que él hace. Por lo tanto dejen que él tenga esa preeminencia que se le debe a él, y que sea todo en todos y entonces habrá un fin al conflicto, y paz en la tierra, buena voluntad a todos los hombres seguirá, y gloria a Dios en las alturas. A medida que experimentamos esto, somos redimidos por él de la tierra, para alejarnos de sus males, siendo seguidores del Cordero donde quiera que él vaya, y cualquier cosa que se levante en contra de éstos no prevalecerá, porque ningún arma que se forme en contra de ellos prosperará, ni las puertas del infierno prevalecerán en contra de ellos. El Señor es conocido en este día por un remanente, bendito sea su nombre, para ser tanto Señor como Cristo, sí, nuestra Roca de seguridad, fuerza, poder, vida, justicia, santificación y salvación; sí, todo lo que somos para Dios, lo somos en él, y sólo en él.

Estimados amigos, manténganse cerca de él en espíritu; su tabernáculo está aquí con nosotros, y nosotros podemos ver que él se deleita con los hijos de los hombres, y en hacer su morada en las partes habitables de la tierra. Por lo tanto, estimados amigos, vengan al templo, y permanezcan allí con él, y búsquenlo, y si se dice que otro ve más de él que ustedes, estén quietos y no vean a los hombres, sino que presten atención; porque Cristo dijo: "Muchos les dirán, "He aquí, aquí está el Cristo", o "He allí, allí está", no le creáis." Más bien velen y oren, y no dejen que nada los separe de él; y lo que él les muestre claramente por medio del Padre, estén agradecidos por ello; el placer es el mejor conocimiento, y mantiene el alma humilde, mansa, paciente, amable, santa, inofensiva, quieta y pacífica. Mientras que el conocimiento que es sin placer envanece, exalta, no es amable, ni santo, ni inofensivo, sino dañino y peligroso, que lleva a la mente muy lejos de Dios, como el cuervo que voló del arca de Noé, y ya no regresó más.

¿Qué es el hombre fuera de Cristo Jesús, el camino, la verdad y la vida, el poder de Dios? Verdaderamente nada, peor que nada; pero en él el hombre llega a estar otra vez en la imagen de Dios. Él es el don inefable, estén firmes en él, condúzcanse como hombres, sean fuertes en el Señor y en el poder de su fuerza; recuerden sus actos nobles, él hizo a los débiles fuertes, a los que creyeron en él, aunque eran débiles, él apagó la violencia del fuego, cerró la boca de los leones, hizo que ejércitos extranjeros huyeran, sí, la muerte y la tumba fueron conquistadas por aquel que es el conquistador, y quien le da la victoria a todos sus discípulos y seguidores verdaderos, y les da la capacidad de vencer, y sus promesas son grandes y preciosas. Léanlas con el Espíritu, como a continuación: "Al que venciere," él dijo, "yo le daré a comer del árbol de la Vida, que está en medio del paraíso de Dios; no recibirá daño de la muerte segunda; le daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en en la piedrecita un nombre nuevo escrito, que nadie conoce sino el que lo recibe; le daré autoridad sobre las naciones, y él tendrá el Lucero de la mañana, será vestido en ropas blancas, y yo no borraré su nombre del libro de la vida, sino que confesaré su nombre ante mi Padre, y ante sus ángeles; lo haré un pilar del templo de mi Dios, y él ya no saldrá, y yo escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, y escribiré sobre él mi nuevo nombre. Le haré sentar conmigo en mi trono, él heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo," dijo el Señor.

Los que vencieron, vencieron por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio; no amaron sus vidas hasta la muerte, pasaron por grandes tribulaciones, lavaron sus ropas, y las emblanquecieron en la sangre del Cordero, ellos estuvieron ante el trono de Dios, y le sirvieron de noche y de día en su templo, y aquel que se sienta en el trono habita entre ellos, ellos ya no tendrán hambre ni sed, el Cordero que está en medio del trono los alimentará, y los guiará hacia fuentes de aguas vivas, ellos tienen el nombre del Padre escrito en sus frentes, ellos cantan un cántico nuevo ante el trono, son los redimidos de la tierra, y no están contaminados con pecado, sino que siguen al Cordero dondequiera que va, ellos son los redimidos de entre los hombres, siendo los primeros frutos de Dios; en sus bocas no se encuentra engaño, porque están sin mancha ante el trono de Dios. Tienen paciencia, guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, y él venció; porque él es Señor de señores, y Rey de reyes, y los que están con él son llamados, escogidos y fieles. Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que tengan derecho al árbol de la Vida, y puedan entrar por las puertas a la ciudad.

Mis estimados amigos, qué ánimo tan dulce es este. Hagamos que sea nuestra preocupación conocer estas cosas por experiencia, de acuerdo a nuestra medida, y mantenernos en el amor de Dios, y en él vivir y amarnos los unos a los otros; esto hará que deseemos de todo corazón y luchemos por el bien y el bienestar de otros, y de toda la humanidad. No podemos ser verdaderamente religiosos estando fuera de este amor; en este amor nos sentimos los unos a los otros, como verdaderos miembros del cuerpo, del cual Cristo es la cabeza; aquí nos amamos como hermanos, y estamos listos para lavarnos los pies los unos de los otros. Pero si un hombre dice que ama a Dios, y odia a su hermano, es un mentiroso. Este mandamiento tenemos de él, que el que ama a Dios, también ama a su hermano. "Un nuevo mandamiento os doy, que os améis los unos a los otros," dijo Cristo nuestro Señor; "en esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros." Esta es una marca segura de un discípulo verdadero. Pero los falsos apóstoles no pueden amar de verdad.

Amigos, mantengan su habitación, en la cual Dios los ha reunido, a saber: el espíritu de la mansedumbre, amor, amabilidad, paciencia, pureza, verdad; sufran en silencio en esto, y con esto, porque vencerá todo, y entonces ustedes, a medida que permanezcan en él, vencerán por él. Estoy contento de que ustedes no han aparecido en lo impreso, y muy triste de que G. K. y G. H., con otros, por la ocasión que se les ha dado grandemente a los enemigos de la bendita Verdad, han hablado mal de esto. Yo deseo que no se inmiscuyan en este asunto, a menos que el Señor los constriña por medio de su santo Espíritu, sino que dejen su causa a Dios, él la defenderá. Y si en alguna palabra, o de alguna otra manera, ustedes han hecho algo malo, reconozcan sus faltas, y busquen mantener el honor de Él, su verdad y su nombre, y no busquen nada de esto para sí mismos, ni se esfuercen juntos, si ustedes son lo que profesan ser. Sino que sean amables, pacientes, y esperen a Dios, y lo que él les pida que hagan, háganlo, y manténganse en el sentido del amor de Dios, y esto los hará fructíferos ante él y los hombres, y los guardará en la fe viviente, que no está sin buenas obras, sino que obra por amor para honor del Autor y Consumador de ella; y el Maestro estará en ustedes, y los llenará con su misericordiosa bondad, sabiduría y fortaleza. Si Dios está con nosotros, ¿quién estará en contra? Seguramente nadie. Por lo tanto, no miren, estimados amigos, al árbol del conocimiento, aunque parezca agradable a los ojos que no son sencillos, sino que desean llegar a ser más que Dios que lo hizo, y buscan su propia exaltación y honor. Sino que sea su preocupación conocer un ser que verdaderamente se mantiene en pacto con el Señor.

Estimados amigos, dejen solos a aquellos que piensan que vuelan hacia el tercer cielo, y corren hacia cosas altas, grandes vistas, y profundos misterios; sin embargo ámenlos, y busquen paz tanto como esté en ustedes. Y si ellos se ofenden con ustedes, porque ustedes no ven lo que ellos pretenden, sopórtenlo con paciencia, porque ellos no deben ser así; el apóstol Pablo no hizo eso, sino que llegó a ser todo para todos, buscando ganar a todos para Cristo Jesús; así hacen todos los que moran en el mismo espíritu hasta este día. Ellos se reúnen para él, a saber, para Cristo, el don de Dios para toda la humanidad, y en todo, de acuerdo a su medida; el Señor llene a muchos con ella, y redoble nuestras porciones de ella, si es su bendita voluntad. Este es en verdad nuestro tesoro, y por él somos llevados y guiados hacia toda la verdad, y capacitados para creer todas las cosas que están escritas en las santas Escrituras de la verdad, con respecto a nuestro Señor Jesucristo, y sabemos que él es el autor de nuestra fe, y no el hombre. Ningún hombre puede dar alguna fe que sea verdadera y viviente; allí ningún hombre tiene poder sobre ella; sin embargo los hombres son libres para dar una respuesta de su fe, si el Señor la pide; pero tengan cuidado de los hombres que corren hacia las preguntas innecesarias, y disputas dudosas, y vanos argumentos, en su propia voluntad y sabiduría. Recuerden que nuestro Señor Jesucristo a veces estuvo en silencio con ellos; por lo tanto, si algún amigo de Dios es llevado a dar cuenta de lo que el Señor de su propia gracia libre los ha llevado a creer; que lo haga en obediencia al Señor, y está bien. Pero si algún amigo o amigos todavía no han llegado tan lejos como para creer en todo aspecto lo que él hace, que no se ofenda con ellos, porque son débiles, sino exhórtenlos como lo hizo Pablo en el tiempo antiguo, que lo que han logrado, caminen por esa misma regla, se preocupen de lo mismo, y esperen a Dios para ser llevados de fe a fe, y de gracia a gracia, en el Espíritu del Señor y por medio de él, no por el hombre; "Porque él no puede añadirle un codo a su estatura," con todo lo que pueda hacer; ni tampoco es cristiano que alguien se ofenda con su hermano, si él no cree en todo aspecto como él; porque a los niños se les debe permitir recibir leche, y no ser forzados a consumir comidas fuertes hasta que puedan digerirlas. Y los padres cariñosos tienen cuidado de administrar esa comida necesaria a sus hijos para su nutrición, y para su crecimiento y fortaleza, y es su gozo verlos en una condición próspera, y que lleguen a ser jóvenes que tengan la palabra de Dios que permanece en ellos, y que mora plena y ricamente en ellos. ¡Oh! que ellos puedan verdaderamente luchar por esto, pero ser ofendidos con ellos, porque ellos no ven, no saben, ni creen todo lo que hace un padre, y los repudian por ello; oh, esto no es natural, ni amable, es inhumano, y por lo tanto, seguramente no es cristiano.

Por lo tanto, mis estimados amigos, manténganse humildes y moren en el manso espíritu del Cordero, que ha sufrido profundamente por nosotros, y ha pasado por muchas debilidades y nos ha ayudado a obtener colirio, y nos ha dado a ver las cosas que nos dan paz, abriéndonos las parábolas. Mantengámonos cerca de él, y entonces por él seremos hechos aptos para toda buena palabra y obra, para su gloria, alabanza y renombre para siempre, amén.

Cómo mi amor fluye secretamente por ustedes, del ejercicio que mi alma ha tenido por ustedes; ustedes son muy queridos para mí. Yo estaré contento de verlos, y estaré con ustedes por un corto tiempo, en la voluntad de Dios; pero pienso que nunca más podré ver sus rostros, es decir, en el cuerpo. Pero tengo la esperanza en el Señor, de encontrarme con ustedes en el reino de nuestro Padre, y morar con ustedes para siempre. Esto me ha consolado muchas veces, cuando pienso en ustedes, aunque yo podría desear, si así le agradara al Señor, verlos aquí o allá. Estimados amigos, oren por mí, y por todo el rebaño de Dios, en todas partes, porque no sabemos lo que todavía encontraremos. Debemos ser probados de muchas maneras, y aquellos que son aprobados serán manifestados, y aquellos son de otra manera serán conocidos. ¡Oh! que podamos ser aprobados para siempre.

A el Señor los encargo muchísimo, sabiendo que él puede guardarlos sin caída; y los saludo cariñosamente a todos, tanto a los que conozco en persona, como aquellos que no conozco, que son verdaderos Amigos, y que moran en aquello que de otra manera no podrían. Le pido a Dios estar con todos ustedes, y todos los suyos, en todas partes, y que nos guarde a todos por su propio poder, haciéndonos aptos y preparados para sí mismo, y en todo nos permita dar fruto, de todas maneras para su alabanza, gloria, honor y renombre, y el gozo eterno de nuestras almas, y consuelo; ¡que así sea, oh Señor! porque sólo tú puedes decirle amén a ello en verdad. Así ruega el amigo y hermano de ustedes en el servicio y sufrimiento de la bendita Verdad, que vive y permanece para siempre.

Juan Gratton

Escrito en Monyash, en el séptimo mes del año 1693.

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Una copia de una carta enviada a una gran persona, después que había estado en una discusión con él en su propia casa, en el décimo mes del año, 1694.

Estimado amigo, en amor verdadero escribo estas líneas. Es causa de profunda pena para mí, que siendo usted un magistrado, y sabiendo cómo algunos hombres han sido heridos en estos días por jurar, y le ha afligido a usted de manera que no ha podido calmar a sus silenciosos y pacíficos prójimos, sin embargo usted defiende los juramentos, aunque están tan clara y completamente prohibidos, tanto por nuestro Señor Jesucristo como por el apóstol Santiago, y y no son establecidos en vez del juramento, añadiendo, "lo que va más allá proviene del mal."

La ley dice: "no jurarás falsamente;" por lo tanto la ley prohíbe el juramento falso, pero Cristo Jesús prohíbe todos los juramentos; y a nosotros se nos manda oírlo a él. ¿No es Cristo más grande que Moisés, y por encima de los ángeles y los hombres? Sí; entonces por seguro debemos obedecer sus mandatos. ¿No es todo el poder de él, en el cielo y la tierra? ¿Entonces no deberían obedecerle los poderes de la tierra? ¿No debería gobernar él, de quien es el derecho? ¿Hay algún mandamiento en todas las santas Escrituras para jurar, ya que Cristo dijo: "No juréis en ninguna manera?" Está claro que Cristo existía antes que la ley, y el pecado y la transgresión; por lo cual fue añadida la ley, hasta que vino Cristo, la simiente. Pero él ha venido, y tantos como le reciben, reciben poder para llegar a ser hijos de Dios. ¿Acaso a los hijos de Dios no se les debe creer sin juramentos? Al principio no era así. Los hijos de Dios son hombres verdaderos, su es sí; ellos le hablan la verdad a su prójimo; pero los hijos de Belial son hombres falsos, cuyos juramentos no se pueden creer.

Cristo dijo, no juren; pero ustedes los magistrados dicen "juren." Pero si es que debemos obedecer, ustedes juzgan. Nuevamente, Cristo dijo: "Yo soy la luz del mundo." Si es así, entonces esta luz es divina, y debemos creer y caminar en ella.

Nuevamente Cristo dijo: "Sed perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto." ¿Acaso Cristo manda a hacer algo imposible? Lea Efe 4:3-14, donde el apóstol habla para qué servicios fueron dotados algunos hombres, esto es: algunos apóstoles, algunos profetas, algunos evangelistas, algunos pastores y maestros, para la perfección de los santos, para la obra del ministerio, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe, y del conocimiento del Hijo de Dios, un hombre perfecto. "Por lo tanto no hay condenación para los que están en Cristo, que no caminan según la carne, sino según el Espíritu;" ellos sólo tienen un Señor, y no sirven a dos maestros; éstos son limpios, porque no hay ninguna cosa impura en Cristo. A ellos se les dice que permanezcan en él; y él dijo: "toda rama que en mí produce buen fruto, y mi Padre la limpia, para que pueda producir más fruto." Por lo tanto está claro, los hombres pueden ser realmente, perfectamente, sinceramente, hijos o ramas, y pueden crecer de fuerza en fuerza, de fe en fe, en el Espíritu del Señor y por medio de él, sin embargo ser hijos perfectos, y crecer hasta llegar a ser jóvenes, y vencer al maligno, y todavía crecer para llegar a ser padres, y todavía avanzar hacia la meta del premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que hemos alcanzado la madurez pensemos de este modo. Esta es la perfección de la que hablamos; no hablamos de una perfección a la que no se le pueda añadir nada.

Sería vano para nosotros proseguir y trabajar para alcanzar un lugar celestial en Cristo Jesús, si no es posible de alcanzar; y si es un lugar celestial, es así perfectamente, porque el cielo no admite ninguna mezcla. Si somos hijos de Dios, somos así perfectamente, porque no podemos ser hijos de Dios y del diablo también, ni puede un árbol bueno dar un fruto malo, ni tampoco puede el árbol podrido dar buenos frutos. Sin embargo los árboles buenos crecen a medida que son ministrados desde las raíces, y las raíces los sostienen, y ellos no sostienen a las raíces. Así también los hijos reales y perfectos, partícipes de la misma naturaleza con los jóvenes y los ancianos, pero la raíz, Cristo, es todo en todos.

Yo no le atribuyo nada al hombre en todo esto, porque Dios es el gran labrador, que trabaja en nosotros, y por nosotros; porque él siembra sus semillas en todos los diferentes tipos de tierra, y le da de sus talentos a todos. Ningún hombre tiene ninguna cosa que sea buena, sino lo que recibe de arriba, porque toda buena y perfecta dádiva viene de allí, y la gloria de todo le pertenece a aquel que es Dios sobre todo, bendito para siempre, amén.

Esto está escrito en el amor verdadero, con el deseo de ser mejor entendido; porque nuestros principios son cristianos, sólidos y están de acuerdo con las santas Escrituras, pero el mundo nos odia, nos ofende, y nos tergiversa y a nuestros principios también. Yo quisiera que nosotros y nuestros principios fueran más conocidos por todos los hombres, porque somos odiados sin causa justa. Le pido a Dios que perdone a los que lo hacen, y soy su amigo verdadero en sinceridad.

Juan Gratton

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Cristo es todo, y en todos; o un testimonio verdadero con respecto a Jesucristo, el regalo inescrutable de Dios, quien tanto amó al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él crea no se pierda, sino tenga vida eterna.

Cristo vino al mundo en forma de siervo, y anduvo haciendo el bien, y sanando toda clase de enfermedades; sin embargo el mundo no lo conoció, aunque el mundo fue hecho por él. Él predicó el evangelio, después de haber sido bautizado por Juan en el Jordán, y el Espíritu Santo descendió del cielo como una paloma sobre él, y el Señor, por medio de una voz que venía del cielo, dijo: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo contentamiento, a él oigan." Él fue llevado hacia el desierto y tentado por Satanás, pero le venció, de modo que se apartó de él, y los ángeles vinieron y le ministraron. Habiendo así herido la cabeza de la serpiente, él prosiguió conquistando y a conquistar, y predicó el evangelio del reino de Dios, diciendo: "El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el evangelio!" Él anduvo en sus sinagogas, predicando el evangelio del reino, y sanando toda clase de enfermedades y dolencias entre el pueblo; y le trajeron todos los que tenían males: los que padecían diversas enfermedades y dolores, los endemoniados, los lunáticos y los paralíticos. Y él los sanó.

Él predicó una doctrina maravillosa, buena y santa, como aparece en su sermón del monte, en el cual su consejo fue dulce, precioso, provechoso para todos si lo ponían en práctica. Él les enseñó cómo vivir, cómo orar y agradar a Dios en todas las cosas; de modo que la gente estaba asombrada con su doctrina. Él mostró amor infinito tanto al cuerpo como al alma; hizo ver al ciego, oír al sordo, hablar al mudo, caminar al cojo; limpió a los leprosos, sanó a los paralíticos, echó fuera demonios, y resucitó a los muertos, y tuvo misericordia con los peores hombres, haciendo que los recaudadores de impuestos y las prostitutas se alejaran de sus malos caminos. Él convirtió el agua en vino, y alimentó a varios miles con unos pocos panes y peces; él habló maravillosas parábolas, su doctrina era más excelente que la del hombre con toda su sabiduría y entendimiento. Él mostró gran amor y piedad a toda clase de personas, y gran aversión por el mal, la hipocresía y el pecado; sin embargo animó a los tales a arrepentirse y alejarse de él, y ellos vinieron a él para ser sanados, y le obedecieron; ninguno de ellos fue rechazado por él.

Pero, ¿qué diré? ¿Quién puede declarar el bien que hizo? Es imposible declararlo, su bondad sobrepasa el entendimiento de toda la humanidad; él cumplió la ley de Moisés hasta la última tilde y jota, y era tan santo, inofensivo, justo, y bueno, que ningún hombre podía acusarlo de pecado. Él era y es el fin de la ley para justicia para todo aquel que cree. Él sufrió por nosotros, el justo por el injusto, para poder llevarnos a Dios; puso su vida como rescate por todos, y probó la muerte por todo hombre. Él se ofreció a sí mismo como un Cordero sin mancha a Dios. Él derramó su alma hasta la muerte, y llegó a ser una ofrenda por el pecado, y fue un sacrificio propiciatorio, nuestra pascua, sacrificada por nosotros, se ofreció a sí mismo una vez por todos, y con una ofrenda ha perfeccionado para siempre a aquellos que son santificados. En aquellos que lo reciben en el amor de Dios, él obra en ellos y por ellos, los hace nuevas criaturas, y revive a los que estaban muertos en sus transgresiones y pecados. Él es la resurrección y la vida; "el que cree en mí," dijo él, "aunque esté muerto, vivirá; y el que vive y cree en mí, nunca morirá."

Él es nuestro pacificador, el príncipe de paz, nuestro reconciliador con Dios, la palabra de reconciliación; él es la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene al mundo; el que cree en él no morará en oscuridad, sino tendrá la luz de la vida — él es nuestra sabiduría, justicia, santificación y redención, nuestra vida, fortaleza y camino hacia Dios, nuestro todo en todo.

¡Oh! los beneficios, ventajas, favores, bendiciones y misericordias que se encuentran con la venida Cristo al mundo, por su vida y su muerte en él, y por él, perfeccionando la obra de nuestra salvación, sin ningún mérito para la humanidad; porque todos han pecado y han sido destituidos de la gloria de Dios. No había ninguno que fuera justo en ese estado, no, ninguno; no hubo ninguno que hiciera el bien, ellos habían llegado a ser sin provecho, no conocían el camino de la paz, no tenían el temor de Dios ante sus ojos; sin embargo cuando no teníamos fuerza, en el tiempo debido Cristo murió por los impíos. Dios demuestra su amor por nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Este es el amor, no que nosotros le hayamos amado, sino que Dios nos amó de tal manera, que dio a su Hijo unigénito, para que por la gracia de Dios él probara la muerte por todo hombre. Él amor de Cristo nos constriñe, porque nosotros así juzgamos, que si uno murió por todos los hombres, entonces todos estaban muertos, y que él murió por todos, para que los que viven, no vivieran para sí, sino para aquel que murió por todos ellos, y resucitó otra vez. De modo que todas las cosas son de Dios, y nada es del hombre en esta gran obra de salvación, sino todo de Dios, "quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo y nos ha dado el ministerio de la reconciliación: que Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándoles en cuenta sus transgresiones y encomendándonos a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo; y como Dios os exhorta por medio nuestro, rogamos en nombre de Cristo: ¡Reconciliaos con Dios! Al que no conoció pecado, por nosotros Dios le hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él."

Aparece muy claramente en las Santas Escrituras, que después que Cristo había beneficiado al mundo abundantemente mientras vivió en él, también por su muerte ha hecho mucho bien por toda la humanidad, más allá de las palabras, sí, más allá del entendimiento del hombre. ¿Qué? ¿para toda la humanidad? Sí, a los enemigos, a los pecadores, a los hombres impíos, como está claro en Rom 5:6; Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados a Dios, por la muerte de su Hijo; mucho más que reconciliados seremos salvos por su vida. Por lo tanto ahora tenemos gozo en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien hemos recibido la expiación. Esta es la buena voluntad hacia los hombres, sí hacia los enemigos.

Hay una gran ventaja en la venida, sufrimiento y muerte de Jesucristo para todos los hombres. Primero: El sacrificio es ofrecido, y aceptable también, un sacrificio propiciatorio de una vez por todos. Segundo: La expiación se ha hecho, y una ofrenda de paz, y ésta libremente por Jesucristo. Tercero: la ley y los profetas, y el bautismo de Juan se han cumplido; de modo que Cristo es el fin de la ley para justicia a todos los que creen. De modo que donde Cristo reina, el reino ha venido, la voluntad divina es hecha en la tierra, y la gracia reina a través de la justicia para vida eterna. Cuarto: la muralla de división que hay entre los judíos y los gentiles es derribada, y aquellos que un tiempo estuvieron lejos, son acercados por la sangre de Cristo, "Porque él es nuestra paz, quien de ambos [judíos y gentiles] nos hizo uno. Él derribó en su carne la barrera de división, es decir, la hostilidad; y abolió la ley de los mandamientos formulados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos hombres un solo hombre nuevo, haciendo así la paz. También reconcilió con Dios a ambos en un solo cuerpo, por medio de la cruz," es decir, tanto los judíos como los griegos, habiendo destruido la enemistad por medio de esto. Y vino y predicó la paz, de modo que "en Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión valen nada, sino la nueva criatura. Para todos los que anden según esta regla, paz y misericordia sean sobre ellos, y sobre el Israel de Dios." En él tenemos redención, por medio de su sangre, y remisión de pecados. Siendo justificados gratuitamente por su gracia, a través de la redención que está en Jesucristo. A quien Dios envió para ser una propiciación, a través de la fe en su sangre, para declarar su justicia para la remisión de los pecados que han pasado, a través de la paciencia de Dios; para declarar, yo digo, en este tiempo su justicia; para que él pueda ser justo, y el justificador de aquel que cree en Jesús. Quien fue entregado por nuestras ofensas, y resucitado otra vez por nuestra justificación.

Quinto: Cuando él ascendió a lo alto, llevó a la cautividad cautiva, y le dio dones a los hombres; sí, a los rebeldes también, de acuerdo a la medida del don de Cristo, y a los que se mantienen en la unidad del Espíritu, en el vínculo de la paz, son un espíritu, y un espíritu. Ellos tienen un Señor, y un bautismo; un Dios y Padre de todos, quien está sobre todo, y a través, y en todos ustedes; a él sea la gloria. "Hay diversidad de dones," dijo el apóstol, "pero el Espíritu es el mismo. Hay también diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. También hay diversidad de actividades, pero el mismo Dios es el que realiza todas las cosas en todos." El mismo apóstol nos dice para qué fueron dados estos dones, decir: "a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, hasta la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, quien es la cabeza. De parte de él todo el cuerpo, bien concertado y entrelazado por la cohesión que aportan todas las coyunturas, recibe su crecimiento de acuerdo con la actividad proporcionada a cada uno de los miembros, para ir edificándose en amor."

A partir de todo esto está claro que el Espíritu Santo, es derramado o dado a todos, a todo hombre, toda carne, de acuerdo a Joel. Cristo es dado a todos, el Sol de justicia se levanta, y brilla sobre todos, ilumina a "cada hombre que viene al mundo. Porque en él está la vida, y la vida es la luz de los hombres;" quien es el mismo hoy, ayer y para siempre. “Sí, el brilla en la oscuridad, aunque la oscuridad no lo comprende. La gracia de Dios que trae la salvación, aparece a todos los hombres; y aquellos que reciben esta gracia, y aprenden de ella, "les enseña a negar la impiedad y los deseos mundanales, y a vivir sobria, justa y piadosamente en el mundo presente; buscando esa bendita esperanza, y la gloriosa venida del gran Dios, y nuestro Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros, para poder redimirnos de toda iniquidad, y purificarnos para sí como un pueblo peculiar, celoso de buenas obras." Él es la salvación de Dios hasta los confines de la tierra; la cual él ha preparado ante todos los pueblos, como dijo Simeón, una luz para iluminar a los gentiles, y la gloria de su pueblo Israel.

"De tal manera amó Dios al mundo, que a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él crea no se pierda, sino tenga vida eterna." Aquí la salvación es ofrecida a todos, ya sean judíos o gentiles. "Dios no hace acepción de personas; sino que en toda nación el que le teme y obra justicia, le es acepto." Estas son las buenas noticias, buenas nuevas para todo el pueblo. ¿Se contará en el exterior? Sí, Cristo dijo, "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura." Aquí Cristo, el cordero de Dios, quien probó la muerte muerte por todos los hombres, muestra su amor universal, y vino para que ellos pudieran tener vida, y predicó él mismo, la luz del mundo. Dios quisiera que todos los hombres se salvaran, y llegaran al conocimiento de la verdad. Hay buena voluntad en él para todos los hombres, y misericordia para todos los hombres con él; él no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento. Porque todos son de él, tanto por creación como por habernos comprado, y él nos ha puesto ayuda sobre uno que es poderoso, quien puede salvar por completo a los que por medio de él se acercan a Dios; y aquellos que vienen, él jamás los echará. Por lo tanto es la culpa del hombre si él no viene a Cristo, quien ha venido a darnos vida.

El Señor llama, diciendo: "Inclinad vuestros oídos y venid a mí; escuchad, y vivirá vuestra alma." Y en el "último y gran día de la fiesta, Jesús se puso de pie y alzó la voz diciendo: --Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su interior. Esto dijo acerca del Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él. Este es un gran aliento, con mucho amor y misericordia, buena voluntad y bondad paterna. Nadie es excluido aquí; ya que los que no tienen dinero son invitados. Esto es seguramente buenas nuevas para los pobres, a quien el evangelio es predicado; y sin hacer acepción de personas, a toda la gente. Y el que quiera, puede venir, porque el don es dado a todos, no sólo ofrecido, sino dado gratuitamente. Porque "el Espíritu y la esposa dicen: "¡Ven!" El que oye diga: "¡Ven!" El que tiene sed, venga. El que quiere, tome del agua de vida gratuitamente." El agua de vida es el flujo del Espíritu de Dios; porque Dios es la Fuente, y ha derramado su Espíritu sobre toda carne, y dado a su Hijo al mundo, quien invita a todos a venir a él y beber. Nadie necesita temer que tendrá alguna necesidad en esta Fuente; porque es una Fuente que nunca se puede secar. Ahora está abierta, y los que tienen sed son invitados a venir y beber libremente, y sus amados a beber abundantemente. "¡Comed, oh amigos! ¡Bebed, oh amados! ¡Bebed en abundancia!" Y Cristo invita a los que están cansados y cargados, a venir a él, y tomar su yugo sobre ellos, porque es fácil, y su carga, porque es liviana, y dijo: "Encontraréis descanso para vuestras almas."

Está claro por las santas escrituras, que la destrucción del hombre es por sí mismo. "Pero vosotros no queréis venir a mí," dijo Cristo, "para que tengáis vida." Él fue despreciado y rechazado por los hombres; varón de dolores y experimentado en el sufrimiento. Los hombres escondieron su rostro de él, y no vieron belleza ni atractivo en él. Aquellos que le siguen deben negarse a sí mismos, tomar su cruz diariamente, y sufrir con él, si alguna vez quieren reinar con él; pero el que lo niega ante los hombres, él también le negará ante su Padre que está en los cielos.

¡Oh! que todos los que leen las santas Escrituras, que testifican de Cristo, vinieran a él, creyeran en él, oyeran y aprendieran de él, y le obedecieran, quien es Señor y Rey sobre todo, y Juez de los vivos y los muertos, para que puedan tener vida. Cuando Cristo viene y obra por su espíritu en los hombres, y ellos lo sienten, entonces, y no antes, ellos conocen el misterio escondido por las edades, pero ahora manifestado, que es Cristo en nosotros, la esperanza de gloria; las riquezas de los gentiles, la estrella de Jacob, la estrella resplandeciente de la mañana. Él es el Sol de justicia, el árbol de Vida, la Vid verdadera que hace que cada rama produzca fruto, si permanece en él. Y aquellos que toman parte de su vida, su poder y su espíritu, él está en ellos, y ellos en él; y ellos no caminan como otros gentiles en la vanidad de sus mentes.

Vengan, amigos, ¿han ustedes oído, y han sido enseñados por él, o están ustedes más allá de sentir? Si ustedes no sienten, prueban y tocan estas cosas, y oyen a Cristo en ustedes, como él dijo: "Mis ovejas oyen mi voz y me siguen," ustedes no conocen la Verdad, ni son santificados, ni liberados por ella, y entonces no importa lo que ustedes profesen [con sus labios]. Porque aquel que está en Cristo es una nueva criatura, y está en un pacto con Dios, permanece en Cristo, y Cristo en él. ¡Oh! por lo tanto, aférrense y retengan la vida eterna, y si Cristo está en ustedes, encontrarán la habilidad de ir a Dios por medio de él; porque él es el camino, la verdad y la vida: nadie viene al Padre sino por él. Él es la única cosa necesaria; la perla de gran precio: si ustedes lo encuentran, debe estar en ustedes, dándoles vida a sus almas, amor en sus corazones, sabiduría más allá de la del hombre, y poder sobre todos sus enemigos, sí, sobre la muerte, el infierno y la tumba, el mundo, la carne y el diablo; toda la potestad en el cielo y en la tierra está en él, nadie más se las puede dar.

Por lo tanto, sean persuadidos a buscarlo, y esperar su venida en ustedes, de otra manera su fe está muerta, y usted no siente vida en nada.

"Prueben y vean," dijo David, "que el Señor es bueno:" encuéntrenlo a él y encontrarán todo. Qué contentos estaban aquellos que encontraron a Cristo. Andrés y Simón dijeron: "Hemos encontrado al Mesías;" y Felipe le dijo a Natanael, "Hemos encontrado a aquel de quien Moisés escribió en la Ley, y también los Profetas." Y le dijo Natanael: "¿De Nazaret puede haber algo de bueno? Le dijo Felipe: --Ven y ve:" por lo tanto yo les digo a ustedes, quienes son aptos a preguntar si algo bueno se puede encontrar en mí. Vuélvanse y vean; allí [en ustedes] está aquello que los reprende por el mal; ¿no es eso bueno?

¡Oh! entonces busquen al Señor mientras pueda ser hallado, llámenlo mientras él esté cerca. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos. Vuélvase a Jehovah, quien tendrá de él misericordia; y a nuestro Dios, quien será amplio en perdonar.

Cristo oró por los suyos a su Padre diciendo: "Santifícalos a través de tu verdad; tu palabra es verdad." La verdad en el interior cambia el corazón, y alegra el alma; porque es un Espíritu vivificante. Cristo es el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por él. Éste es aquel que nos lleva hacia Dios: este es el novio del alma, el amado de la iglesia, y la iglesia es de él: ésta es la gloria de los vivientes; y la gloria viviente del Señor; todas las otras cosas son como escoria y basura comparadas con Cristo.

El apóstol, hablándole a la iglesia, dijo: "todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios." Por lo tanto el Señor es la porción de su pueblo, y la porción del Señor es su pueblo; Jacob es su heredad, a quien él dijo: "No temas, porque yo estoy contigo; cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y cuando pases por los ríos, no te inundarán."

¡Oh! que los hombres confiaran en Dios, obedecieran y lo siguieran como hijos queridos, manteniendo sus mentes en el Señor; para que puedan ser guardados en perfecta paz, y caminando en él, ellos caminan en la luz; porque "Dios es luz, y en él no hay ninguna oscuridad; si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Cristo Jesús nos limpia de todo pecado," y nos hace libres; "y si el Hijo os hace libres, seréis verdaderamente libres." Está claro a partir de lo que se ha dicho, que Cristo es todo, en todo su pueblo, a saber: su sabiduría, fuerza, poder, justicia, luz, vida, paz, santificación, justificación, consuelo, y salvación; con él tenemos todas las cosas, sin él no podemos hacer nada. En él habita toda plenitud. Aunque él era rico, por amor de nosotros se hizo pobre, para que por medio de su pobreza pudiéramos ser ricos. Y aquel quien es heredero de todas las cosas, fue ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos; y a los que le buscan él vendrá por segunda vez, sin pecado para salvación. Bienaventurados son aquellos que aman su venida. Ellos están listos para decir: "Ven, Señor Jesús, ven pronto. Levántate, oh Señor, y que tus enemigos sean dispersados;" apresúrate y ven. "Venga tu reino, hágase tu voluntad." Al Señor los dejo a todos, y en el amor verdadero soy amigo de todos los hombres, y siervo por causa de la Verdad.

Juan Gratton

Fin

El propósito de este sitio es mostrar cómo llegar a estar
libre de pecado
al beneficiarse del poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz,
lo cual lleva a la unión con Dios en su Reino.

 


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