La Cruz Perdida de la Pureza



 

La ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive.
Romanos 7:1

Usted vive hasta que usted hace morir su naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia.

Luego, ¿invalidamos la ley por la fe?
¡De ninguna manera!
Más bien, establecemos la ley.

Romanos 3:31

Si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.
Gálatas 5:18

A menos que usted sea guiado por el Espíritu, la ley es su tutor. Gálatas 3:24

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Cristo murió en la cruz para mostrarnos por ejemplo lo necesaria que es la obediencia; porque así como él murió en la cruz en obediencia amante a Dios, así nosotros también debemos obedecer la inspiración y los mandamientos de Dios, para crucificar nuestra naturaleza pecaminosa en la cruz de la negación propia.

Pero para que el mundo conozca que yo amo al Padre,
yo sólo hago exactamente lo que el Padre me instruye.

Juan 14:31

Después de la Ley y antes de Cristo, las únicas personas que recibieron el favor de Dios fueron aquellos que caminaron lo mejor que pudieron, conformándose lo más cercanamente a los requisitos de la Ley; aquellos que ignoraron la Ley, fueron abandonados por Él, Heb 8:9. Debido al sacrificio de Jesús sobre la cruz, con un dolor humilde por el pasado, podemos acercarnos a Dios para poder recibir las operaciones de la gracia que produce cambio para purificar nuestros corazones y conciencias; cualquiera sea la carga de nuestros pecados pasados. Con la gracia por medio de fe y la cruz, Él ahora nos puede hacer perfectos para toda buena obra para hacer su voluntad, Heb 13:21; para una purificación y perfeccionamiento que son para siempre, lo que resulta en una unión que ahora está disponible a todos los que van a él para ser cambiados. Si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Gal 5:18. Hasta que hayamos avanzado espiritualmente lo suficiente para ser completamente controlados por el Espíritu de Dios, siendo obedientes a los mandamientos de Cristo para nosotros, la Ley es nuestro tutor, Gal 3:24-25, la cual debemos esforzarnos para obedecer.

Cristo es el fin de la ley como medio para alcanzar la justicia para todo el que cree, pero la ley que está en el corazón de todo hombre todavía está viva y debe ser observada. La ley en el corazón de todo hombre refleja el centro moral de la ley mosaica, la cual es: amar a su enemigo como a sí mismo, honrar a su padre y a su madre; no robar; no cometer homicidio; no mentir; no cometer adulterio; no codiciar; no robar. Todos están resumidos en este mandamiento: haz con otros como tú quisieras que hicieran contigo. A menos que usted esté caminando bajo el control total del Espíritu de Dios, nosotros (los gentiles) todavía debemos ser obedientes al centro de la Ley. Los ministros y pastores nos dicen incorrectamente hoy en día que la ley está muerta, aún para nuestra obediencia requerida — que nosotros ya no tenemos que observarla; en cambio todo lo que necesitamos es creer en Jesús y ser bautizados, excusando así una vida de pecado. Siguiendo esta lógica, puede ser un asesino en serie, un ladrón de tiempo completo, un adúltero habitual, un violador de niños, engañar al prójimo, un mentiroso crónico, puede odiar a su madre y su padre, y todavía ser un cristiano, siempre y cuando usted crea en Jesús.

Hermanos (hablo con los que conocen la ley),
¿ignoráis que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive.
Rom 7:1

Hasta que usted pierde su vida al crucificar su naturaleza pecaminosa, su mente carnal y su espíritu impío, usted todavía está bajo la ley; hasta entonces usted todavía está caminando en carne restringida; hasta entonces la ley es su tutor. Hasta que Cristo reemplace su naturaleza, mente, y espíritu con su para que tu naturaleza carnal esté muerta, usted está bajo la ley. Cuando Cristo controla sus pensamientos, palabras, y acciones, entonces la ley ya no tiene dominio sobre usted porque el "yo" egoísta ha muerto. Aún aquellos que no conocen ninguna ley, tienen la ley interna en sus corazones por la cual el hombre es juzgado y que tiene dominio sobre él hasta su muerte.

Pablo pone en claro que si usted no obedece el corazón moral de ley, usted no tiene salvación y no tiene heredad en el reino de Dios:

Claramente el centro moral de la ley no puede estar muerto, si la desobediencia a la ley lo mantiene fuera de el reino y de la salvación. La ley no está muerta y un creyente en Jesús no está exento de ser excluido del cielo mientras todavía esté pecando hasta la muerte. Los mandamientos morales no han sido anulados por la fe en Jesús o la gracia. Debemos esforzarnos para obedecer todos los mandamientos morales hasta que estemos bajo control completo del Espíritu de Dios; entonces cumplimos la ley caminando en obediencia a las órdenes del Espíritu. A menos que usted haya sido liberado de todo pecado; a menos que usted haya sido trasladado hacia el Reino de Dios, a menos que usted sea una criatura completamente nueva, a menos que Cristo haya sido revelado en usted para que contemple su rostro, a menos que usted haya producido el fruto del espíritu, usted debe esforzarse para obedecer el centro moral de la ley.

El problema es que el cristianismo piensa que la salvación es creer en Jesús y de ese modo escapar del infierno después de la muerte, dejando a sus creyentes todavía cautivos del pecado hasta la muerte. Cuando el cristianismo le dice a sus creyentes pecadores que la ley está muerta, ellos en realidad están diciendo que para sus creyentes no hay pecado; no ley, no pecado. ¿Qué mejor cuento podría haber inventado el diablo? El cristianismo se ha echado la ley detrás de la espalda, llamándole a lo malo bueno, llamándole a lo bueno malo, mientras que ignoran completamente las muchas excepciones, requisitos y condiciones para calificar para la salvación de la Biblia. (Haga clic en cada una de estas excepciones, requisitos y condiciones para calificar para leerlas por sí mismo; son innegables y muestran claramente que el cristianismo es una caparazón vacía del cristianismo original de los apóstoles.)

La salvación es ser liberado hasta del deseo de pecar; el pecado aún es pecado; y la ley que define el pecado aún es la ley. No sea engañado por el cristianismo que le dice que porque usted cree en Jesús, está exento de la ley y no es considerado responsable por sus pecados, porque todo hombre es juzgado por sus palabras y sus obras; una vida de pecado no será pasada por alto porque usted cree en Jesús, va a los servicios de las sectas, y lee la Biblia. Porque esto lo sabéis muy bien, que ningún inmoralidad sexual ni impuro ni codiciosa, el cual es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con vanas palabras, porque a causa de estas cosas viene la ira de Dios sobre los que son desobedientes. Efe 5:5-6. (La idolatría es valorar a cualquier cosa como igual o más que Dios.)

Los ministros de hoy llaman el tratar de observar la ley "obras" y nos dicen: "ni siquiera traten de obedecer la ley, (excepto por sus diezmos, por supuesto), o perderán su salvación por la fe." Esta es una enorme mentira, que lleva a sus seguidores a la destrucción; prometiéndoles libertad, como hicieron aquellos maestros de corrupción en el tiempo de Pedro. Las obras de la ley son las ofrendas de granos, las ofrendas de corderos, las ofrendas de bueyes, los lavamientos, no comer ciertas comidas, la circuncisión, el diezmo, los sábados, las celebraciones de los días, las fiestas, etc.; pero dejar el adulterio no es una obra, es obediencia moral.

Sí hay una libertad de la ley, pero sólo después que el hombre ha crucificado su naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia; sólo después que el hombre ha esperado al Señor, velado, y escuchado para oír al Espíritu de Dios enseñándole por gracia a negar la impiedad y los deseos mundanos, y cómo vivir sobria, justa, y piadosamente en este mundo presente hasta que él es redimido de todo pecado y purificado; y sólo después que los pensamientos, palabras y acciones del hombre son completamente controlados por el Espíritu de Dios. Hasta entonces, la ley es su tutor que sondea sus deficiencias y lo motiva a ir más a Dios para recibir su corazón y su gracia que purifica el alma. Usted está libre de la Ley de la Muerte sólo cuando es controlado por la Ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús, Rom 8:2; cuando los mandatos del Espíritu le son dados a usted continuamente, controlando todos sus pensamientos, palabras y acciones — usted está caminando en obediencia al Espíritu, no caminando en los deseos carnales de su mente carnal y su imaginación. Rom 8:1

De la Palabra del Señor en el interior: "Los cristianos han perdido el don de la vida para gobernarse a sí mismos."

Margaret Fox respondió con fuerza a los ministros y maestros de la corrupción en su tiempo, quienes enseñaron que toda la ley de Dios fue cancelada y reemplazada con sólo creer en Jesús.

Ustedes, quienes están en sus aprensiones de Dios, están en el mundo sin Dios. Ustedes están vivos sin la ley, y no han llegado a conocer la ley todavía, y están muertos en pecados y transgresiones. Ustedes, que viven en los placeres, están muertos en vida. Ustedes viven para el pecado y por lo tanto están libres de la justicia. La ley que es santa, justa, y buena, los cortará en pedazos. Ustedes no han llegado a conocer la ley, ni lo que es lícito, a través de lo cual todos pasan antes de que lleguen a conocer la libertad de los hijos de Dios — y esta ley derriba todas sus aprensiones de Dios. Oh, ustedes blasfemos, ¿dicen ustedes que no hay tales cosas lícitas e ilícitas, piadosas e impías? ¿Destruirían ustedes las escrituras e invalidarían la ley justa de Dios que se apodera del transgresor? ¿Pisotearán la sangre del nuevo pacto y la contarán como algo profano? Oh, el día de la venganza viene sobre ustedes. El Señor Dios está vestido con venganza en contra de ustedes y todos los que son como ustedes. Ustedes que se sientan en la mesa de los demonios son dejados fuera de la libertad de los hijos de Dios y no conocen la condición por la que Pablo ha pasado. Cuando ustedes sepan eso, será muerte y destrucción para ustedes. Ustedes testificarán esto eternamente, antes de que lleguen a conocer al Dios viviente.

A Jesús se le preguntó: ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna? Jesús respondió: guarda los mandamientos. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás falso testimonio. Honra a tu padre ya tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo. Enumeró el núcleo moral de la ley que está en el corazón de cada hombre. Luego le dijo que debía vender sus posesiones, dar a los pobres, y tomar la cruz y seguirle. ¿Dónde está la salvación instantánea que se obtiene diciendo una oración, mojándose, o comiendo jugo de uva y pan? — en vano me rinden culto, enseñando como doctrina los mandamientos de hombres. Mat 15:9, Mar 7:7. No sólo debemos guardar el centro moral de la ley, debemos seguir a Jesús. ¿Cómo seguimos a Jesús? Escuchamos en silencio, y obedecemos cuando él nos enseña a negar la impiedad y los deseos mundanos, y a vivir sobria, justa y piadosamente, en este mundo presente; de modo que él nos redimirá de toda iniquidad y purificará para que lleguemos a ser su pueblo, celoso de buenas obras; buenas obras, según él nos dirija para su gloria.

No hay ningún argumento en torno a esto, Jesús nos ha dicho que para ser salvo, hay que guardar el centro moral de los mandamientos, tomar su cruz y seguirle. Seguirle es obedecer los mandatos que usted le oye a él hablarle a usted, a medida que usted lo espera, vela por él, y lo escucha en silencio. Usted debe esperarlo diariamente; esto es negarse a sí mismo y tomar su cruz diariamente. Las palabras que usted le oye hablar le imparten la vida de Dios. Juan 6:63. Los mandatos que usted le oye decirle deben ser guardados, recordados y obedecidos; si él le ordena negar algo en su vida, usted debe seguir negándolo. Los mandatos que usted obedece y guarda entonces son escritos en su corazón y en su mente, lo cual complementa el centro moral de la ley que ya está en el corazón de cada hombre; así se cumple la escritura: pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las inscribiré [un entendimiento interno]. Heb 10:16

Algunos de los predicadores del cristianismo dicen: "Todavía hay pecado, pero si usted cree en Jesús, usted está disculpado de su pecado por la gracia." Esta es sólo otra mentira descarada que ignora lo siguiente: ningún inmoralidad sexual ni impuro ni codiciosa, el cual es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios, Efe 5:5-6; esta mentira estaba entrometiéndose en la iglesia primitiva 2.000 años atrás, cuando Judas escribió: algunos hombres han entrado encubiertamente, de los cuales desde antiguo se había escrito. Ellos son hombres impíos, que convierten la gracia de nuestro Dios en infracción de la ley y libertinaje, en un permiso para la inmoralidad, Judas 1:4.

Dios juzga a cada hombre por sus palabras y sus acciones; cada hombre significa que no hay excepciones — cada hombre, incluso aquellos que creen en Jesús:

Si usted piensa que puede permanecer un ladrón y todavía obtener la salvación, usted está muy engañado. Si usted piensa que puede mentir o permanecer una persona egoísta en su carne, no amando a su prójimo como usted se ama a sí mismo, usted está muy engañado. La ley define el pecado como lo que debemos dejar de hacer; lo cual si no lo hacemos, Jesús dijo, 'De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado es esclavo del pecado.' Juan 8:34. Si usted es esclavo del pecado, Jesús no puede ser su Señor. Jesús mismo dijo, usted no se puede servir a dos señores. Lucas 16:13. La Ley es nuestro recordatorio del pecado y que necesitamos la ayuda de Dios para poder dejar de pecar completamente. El seguir las porciones de la ley que tienen sentido común, lo mejor que podamos, no sólo es requerido, sino que es evidencia de nuestro sincero arrepentimiento por nuestros pecados pasados. El temor de Dios es apartarse del mal. Que todos los que adoran a Dios dejen de hacer el mal y se alejen de él. 2 Tim 2:19. El propósito de este sitio web es mostrarle cómo ser obediente a todos los comandos de Dios, y cómo recibir el poder de Dios que produce cambio, para llegar a ser puros y libres del pecado.

¿No sabéis... sois esclavos del que obedecéis;
ya sea del pecado que lleva a la muerte
o de la obediencia que lleva a la justicia?

Rom 6:16

Jesús les respondió:
--De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado esclavo es del pecado.
Juan 8:34

Todo aquel que comete pecado también infringe la ley,
pues el pecado es infracción de la ley.
1 Juan 3:4

¿Por qué me llaman: "Señor, Señor" , y no hacen lo que les digo? Lucas 6:46

Jesús dijo que negaría a todos los que hacen maldad (iniquidad, pecado),
aún aquellos que son cristianos "salvos."



No todo el que me dice: ' ¡Señor, Señor', entrará en el reino de los cielos,
sino [sólo] el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Muchos me dirán en aquel día: '¡Señor, Señor!
¿No profetizamos en tu nombre, ?
¿En tu nombre no echamos demonios?
¿Y en tu nombre no hicimos muchas obras poderosas?'
Entonces les declararé: 'Nunca os conocí.
¡Apartaos de mí, obradores de maldad [pecado, impiedad o maldad]!'
Mat 7:21-23

De la voz del Señor:
"Ellos han ignorado mis mandamientos para apartarse del pecado.

Ellos no quieren tener leyes.

Dios no nos ha llamado a la impureza, sino a la santidad.
"


El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles,
y recogerán de su Reino a todos los cosas que ofenden,
y a los que hacen maldad, [o transgreden la ley],
y los echarán en el horno de fuego.

Allí habrá llanto y crujir de dientes.
Mat 13:41-42

Así también vosotros, a la verdad, por fuera parecéis justos a los hombres;
pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad [pecado]. Mateo 23:28

Gentil lector, Cristo vino y fortaleció la ley, haciendo aún más difícil obedecerla. El cambió la regla de ojo por ojo, a dar la otra mejilla; amen a sus enemigos, bendigan aquellos que los maldicen, háganle bien a aquellos que los aborrecen, y oren por aquellos que los ultrajan y los persiguen. Él hizo del adulterio no sólo un acto, sino el pensamiento de su corazón. Él hizo del asesinato no sólo un acto, sino el enojo y el odio en su corazón. Él nos dijo que no regresáramos los daños o los insultos. Nos dijo que restringir el pecado no era suficiente, sino que estábamos contaminados por lo que estaba en nuestros corazones; que nuestros corazones deben ser limpiados del deseo y la inclinación del pecado. Él nos dijo:

Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amen a sus enemigos, bendigan aquellos que los maldicen, háganle bien a aquellos que los aborrecen, y oren por aquellos que los ultrajan y los persiguen; de modo que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? ¿No hacen lo mismo también los cobradores de impuestos? Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen eso mismo los cobradores de impuestos [o ladrones]? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Mat 5:43-48

Ahora, Jesús es justo. Él no hubiera aumentado los requerimientos de estos mandamientos para nosotros, a menos que hubiera una manera de obedecerlos; la manera de hacerlo es ir a él, esperar y velar silenciosamente, escucharlo a él, oírlo y obedecerloarrepentimiento—la cruz interna de la negación propia. Sus almas son purificadas al obedecer la verdad, por medio del espíritu. 1 Ped 1:22.

Escuchad y obedecer mi voz; y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.
Andad completamente en todo camino que os he mandado. Jer 7:23

Si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Gal 5:18.
A menos que usted sea guiado por el Espíritu, la Ley (el centro moral) es su tutor.

[Jesús] llegó a ser Autor de eterna salvación para todos los que escuche y le obedezca a él. Heb 5:9

Más acerca de esto más adelante.

¿Y qué debemos hacer con las partes de la ley como: no coma puerco o liebre, o traiga sus diezmos, o cumpla sus juramentos a Dios? Estas partes de la Ley han muerto, (a menos que usted sea un judío que practicó la ley de Moisés y recientemente se convirtió al cristianismo),*porque éstas eran sólo sombras, ceremonias y formas. Estas partes de la ley están muertas para nosotros, pero la ley interna, la ley que está escrita en el corazón de cada hombre, en su conciencia, está viva y debe ser obedecida. Y la ley interna es lo mismo que las partes externas de la ley moral. Lo que todavía vive es el corazón de la ley. El corazón de la ley en nuestro guía, hasta que hayamos avanzado espiritualmente ser guiados por el Espíritu de Dios. Sólo si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Gal 5:18

* Si usted es un judío que practicó la ley de Moisés y recientemente se convirtió al cristianismo, a usted se le permite (no se le exige) continuar esa práctica hasta que usted haya recibido fe del Espíritu que una porción de la ley ya no debería gobernarlo, (como lo hizo Pedro); porque si usted piensa que es pecado violar cualquier aspecto de la ley, usted está condenado a violarla. A aquellos que habían sido judíos se les permitió observar los mandamientos de la ley con respcto a los días, fiestas y comidas, mientras que a aquellos que habían sido gentiles se les enseñó a no observar ningún día, semana, meses, etc.ni practicar ninguna obra de la ley tal como la circuncisión; y ellos no debían juzgarse los unos a los otros con respecto a la comida, bebida, fiestas, o días de reposo. Pablo escribió: "Cada uno esté convencido en su propia mente;" queriendo decir que aquellas cosas eran un asunto de conciencia individual, y la conciencia está sujeta a la educación del Espíritu. Como todos los hombres, un judío es liberado del toda la ley cuando él ha sido crucificado y ha muerto a la ley por medio de la ley.

La regla de oro

Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. Mat 7:12, Rom 13:8-10, Gal 5:14, Lev19:18

Olvídese de la comida, la bebida o de lavarse apropiadamente; porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los robos, las avaricias, las maldades, el engaño, la sensualidad, la envidia, la blasfemia, la insolencia y la insensatez.
Todas estas maldades salen de adentro y contaminan al hombre. Mat 7:21-23

Note que antes que su corazón sea limpiado, usted está contaminado — es una bestia hambrienta que se sirve a sí mismo, en vez de servir a otros.

El único camino a la salvación es crucificar su naturaleza egoísta y pecaminosa en la cruz interna de la negación propia. Por medio del Espíritu usted debe hacer morir las obras del cuerpo que son de la vida terrenal: fornicación, impureza, bajas pasiones, malos deseos de la carne, y la codicia, que es idolatría. Rom 8:13, Col 3:5. La salvación es ser liberado de todo pecado; sólo entonces usted podrá caminar libre de la ley del pecado y la muerte.

La salvación es vencer el mundo, el pecado y el diablo: esa es la victoria de la fe verdadera. Pero la única victoria que los creyentes del cristianismo han experimentado es la victoria sobre su conciencia y su culpa por los pecados cometidos; su pecado obstinado y continuo, mientras suponen que son creyentes justos en Jesús, eventualmente crucifican a Jesús dentro de sí mismos.

Como dijo William Penn en No Cruz, No Corona:

como Judas, los cristianos modernos lo llaman Maestro, pero se unen al mal del mundo para entregarle; y lo besan y lo abrazan como creyentes superficiales, fingidos; y luego lo venden como Judas, para satisfacer sus pasiones indulgentes. Por lo tanto, como Dios dijo hace mucho tiempo, ¡le hacen servir con sus pecados y por sus pecados también!

Crea en el verdadero evangelio: para que usted pueda ser completamente liberado del pecado por la misericordiosa operación de la gracia, que circuncida su corazón. Pero usted no puede sólo orar para que esto suceda; usted debe buscar el Reino de Dios y su justicia como la prioridad más importante de su vida, y la única cosa que es necesaria para sentarse a los pies de Jesús y escuchar sus enseñanzas. Él le mostrará los pecados secretos de su corazón, y con su obediencia a sus mandatos, él lo liberará de sus pecados, uno a la vez — hasta que finalmente usted es puro y apto para la unión con él en el reino de Dios.


Las mentiras de la justificación [rectitud]

No van a entrar en el reino de los cielos a menos que su justicia supere a la de los fariseos y de los maestros de la ley. Mat. 5:20.
Jesús nos dijo que nuestra justicia debía exceder al de los fariseos. Evitar cometer adulterio no es suficiente, no debemos ni siquiera mirar a una mujer para desearla; evitar el asesinato no es suficiente, no debemos tener ira en nuestros corazones; no es suficiente amar a nuestro hermano, debemos amar aún a nuestros enemigos; debemos bendecir a los que nos maldicen. Estos requisitos de justicia exceden la restricción de la conducta; requieren un corazón cambiado, un corazón purificado. Cuando le escribió a aquellos que todavía estaban en el pecado, Santiago dijo: Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Limpiad vuestras manos, pecadores; y purificad vuestros corazones, vosotros de doble ánimo. Santiago 4:8. Todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él [Jesús] también es puro.

Los ministros de hoy dicen: "Ya que ustedes tienen fe en Cristo, aunque continúe pecando, usted es justo [recto] y salvo."
El que dijere al malo: Justo eres, Los pueblos lo maldecirán, y le detestarán las naciones. Pro 24:24
Usted eventualmente maldecirá a todos los que mintieron, diciendo que con sólo creer en Jesús uno puede ser justo, mientras todavía está pecando.

¿Usted dice que tiene fe? Pero, ¿dónde está la evidencia de su fe en Cristo? ¿Es usted obediente a su ley? ¿Ha usted producido el fruto del Espíritu de Dios? Porque Cristo dijo que sus seguidores verdaderos producirían fruto, mucho fruto: Si vosotros producís mucho fruto, mi Padre es honrado y glorificado, y ustedes muestran que son verdaderamente mis discípulos [verdaderos seguidores]. Juan 15:8. Y el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, benignidad [o mansedumbre, o humildad ], y dominio propio. Gal 5:22-3. De modo que a menos que usted tenga el fruto del Espíritu, Jesús dice que usted no es un verdadero discípulo de él; y todas las ramas sin fruto serán echadas en el fuego y quemadas. Su fruto y su justicia son dones de gracia que se reciben a medida que usted busque Su justicia [rectitud]. Esto no sucede con sólo decir que usted cree en Jesús; usted debe ser obediente a sus mandatos.

Para producir fruto, debemos esforzarnos para obedecer las partes de la ley que se relacionan con la moralidad: con respecto al amor, la misericordia y la fe. Todas las otras leyes morales importantes se desarrollan a partir de los mandamientos principales y más importantes: Amar a Dios con todo el corazón, mente, alma y fuerza; y amar al prójimo como a uno mismo. Por ejemplo, robar está incluido en el amor al prójimo, porque si uno lo ama como a sí mismo, no robará de él, ni le mentirá, ni lo usará sexualmente, ni le tendrá envidia, ni lo odiará, ni conspirará en contra de él, ni estará enojado con él. El amor es lo opuesto al egoísmo. Como dice Santiago, si amas a tu prójimo como a ti mismo, haces bien; es la ley real. Santiago 2:8

Estos guías ciegos, que se hacen pasar por ministros de Cristo, le dicen a usted que usted tiene la justicia de Cristo, así que no necesita nada.
Ellos le dicen que confíe en la "justicia imputada de Cristo" a nosotros, basado en nuestra fe; como lo fue con Abraham.
Hay una justicia imputada que viene después de que nosotros hemos crucificado nuestra naturaleza pecaminosas por medio de la obediencia en la cruz.
Pero Abraham obedeció la voz de Dios. Eso no es obras de la ley, es es obras de obediencia y amor a Dios.
Dios también le ordenó a Abraham que "caminara ante él y fuera perfecto." Gen 17:1.
Como Abraham después fue circuncidado, así nosotros debemos recibir la circunsición espiritual — nuestro corazón es circuncidado del pecado.
Como Abraham ejerció su fe para dejar su hogar para ir a una tierra nueva - así nosotros debemos abandonar el mundo para entrar en el reino de Dios.
Como Abraham ejerció su fe al obedecer la voz de Dios, estando dispuesto a sacrificar a Isaac— así nosotros también debemos crucificar nuestra vida egoísta para salvar la vida de nuestra alma.
Si Abraham no hubiera obedecido a la voz de Dios en todo lo recién mencionado, usted estaría leyendo acerca de otra persona en vez de Abraham.
Así es también si nosotros no buscamos oír la voz de Dios y obedecerla para poder llegar a ser libres del pecado, no tendremos herencia en el reino de Cristo. La obeciencia lleva a la justicia. Rom 6:16
Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo. 1 Cor 15:34
Porque nosotros por el Espíritu aguardamos por la fe la esperanza de la justicia [rectitud]. Gal 5:5

Entonces Pedro, abriendo su boca, dijo: --De veras, me doy cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que en toda nación le es acepto el que le teme y obra justicia. Hechos 10:34-35

Porque esto lo sabéis muy bien: que ningún inmoral ni impuro ni avaro, el cual es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Todas las personas que no son puras, o que son inmorales o codiciosas, serán excluidas del cielo.
Nadie os engañe con vanas palabras,
porque a causa de estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. Efe 5:5-6. Ustedes tienen que llegar a ser puros para tener alguna heredad en el reino de Dios y de Cristo.

Hijitos, nadie os engañe. El que practica justicia es justo, como él es justo. 1 Juan 3:7
Juan nos está advirtiendo aquí que nadie nos engañe para creer que de alguna manera somos justos; porque no lo somos, a menos que practiquemos la justicia así como Jesús es justo.

Sois esclavos del que obedecéis; ya sea del pecado que lleva a la muerte o de la obediencia que lleva a la justicia. Rom 6:16
Note que la obediencia lleva a la justicia. Primero usted debe ser obediente; con el tiempo, ser obediente resulta en justicia.
Como presentasteis vuestros miembros como esclavos a la impureza y a la iniquidad cada vez mayor, así presentad ahora vuestros miembros como esclavos a la justicia para la santidad. Rom 6:19

Vea la nota 2 en Romanos 3 para los detalles de la justicia imputada.

Las mentiras de las obras

Es cierto, las obras de la ley no cuentan para nada. Las obras de la ley son la ofrenda de granos, la ofrenda de corderos, la ofrenda de bueyes, los lavamientos, no comer ciertas comidas, la circuncisión, los diezmos, la celebración de los días, los festivales, etc; estas son obras muertas de la ley, que la mente carnal y la voluntad del hombre deciden cuándo hacer.

Pero ¿qué hay con respecto a los mandamientos morales de la ley: amar a su prójimo como a sí mismo; y no robar; y no cometer adulterio; y no mentir; y no codiciar; y no asesinar; y honrar a su padre y su madre? Claramente observar estos mandamientos no es hacer las obras de la ley; una obra es no asesinar el día de hoy, o no cometer adulterio esta noche, o no mentir esta tarde, o amar a su prójimo hoy, o tomar una hora para amar a Dios, etc. Estos mandamientos son el centro moral de la ley escritas en el corazón de cada hombre, cuyas conciencias dan testimonio, mientras que sus pensamientos los acusan o los excusan, Rom 2:14-16; estos mandamientos no han sido anulados y cualquiera que desee agradar a Dios debe mantenerlos en mente.

Hermanos (hablo con los que conocen la ley), ¿ignoráis que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive. Rom 7:1

Hasta que usted pierde su vida al crucificar su naturaleza pecaminosa, su mente carnal y su espíritu impío, usted todavía está bajo la ley; hasta entonces usted todavía está caminando en carne restringida; hasta entonces la ley es su tutor. Hasta que Cristo reemplace su naturaleza, mente, y espíritu con su para que tu naturaleza carnal esté muerta, usted está bajo la ley. Cuando Cristo controla sus pensamientos, palabras, y acciones, entonces la ley ya no tiene dominio sobre usted porque el "yo" egoísta ha muerto. Aún aquellos que no conocen ninguna ley, tienen la ley interna en sus corazones por la cual el hombre es juzgado y que tiene dominio sobre él hasta su muerte.

Peor aún, debido que: Cualquiera de vosotros que trate de ser justificado por la ley ha caído de la gracia, y Cristo ya no es de beneficio para vosotros. Gal 5:4; entonces, siguiendo esta lógica imperfecta (que dice que observar los mandamientos morales es hacer las obras de la ley), si usted decide no robar, usted ha perdido su salvación a través de la gracia y la fe en Jesús. La lógica torcida del cristianismo de sólo tener "fe en Jesús," ignorando los mandamientos morales y clasificando su observación como obras, hace que Jesús sea el autor de la iniquidad; es hacer la sangre de Jesús una cosa impía, una excusa para continuar pecando e ignorando todas las leyes, un permiso para la inmoralidad; y al enseñar esta doctrina, los guías ciegos del cristianismo se han echado la ley a la espalda para llevar a miles de millones de sus "creyentes" hacia el hoyo de la destrucción. De la Palabra del Señor en el interior: "ellos tambalean hacia el matadero;" ebrios con sus deseos, pasiones, orgullo, y placeres. Este es un error doctrinal de enorme magnitud; es un quebrantamiento del pacto de Dios.

Usted no puede ser salvo y justificado tratando de observar los mandamientos o haciendo obras de la ley. La salvación y la justificación vienen por la fe que purifica su corazón y su alma a través de su gracia. Es imposible amar completamente a Dios con todo su corazón, toda su mente, toda su alma y toda su fuerza, o amar a su prójimo igual que a sí mismo a menos que el poder de Dios de verdad circuncide su corazón de todo egoísmo y maldad. Pero tratar de observar estos mandamientos morales, alejándonos del mal de la mejor manera posible, es un requisito previo para buscar sinceramente a Dios y su salvación; al comienzo usted todavía no puede controlar su mente, todavía no puede controlar completamente su boca, pero puede controlar sus manos y sus pies para que no corran ni se agarren del mal. Si usted piensa que es salvo, simplemente porque cree que Jesús es el Hijo de Dios, que fue resucitado de los muertos, etc., o porque usted también fue bautizado en el agua, entonces usted tiene una apariencia de piedad sin el poder de Dios para limpiarlo, purificarlo, circuncidar su corazón, y hacerlo santo; y cuando esto haya sido completado, el amor de Dios será perfeccionado en usted y usted estará cumpliendo la ley.

A menos que oigamos al Espíritu de Dios enseñándonos por gracia a negar la impiedad y los deseos mundanos, y cómo vivir sobria, justa y piadosamente en este mundo presente, el centro moral de la ley es nuestro tutor que nos recuerda de nuestras faltas y nos motiva a ir a Dios para obtener su gracia que produce cambio.

Las obras sin fe, no cuentan para nada. No podemos ser justificados sin fe en Cristo, quien ilumina a todos los hombres en el mundo. La fe sin obras no cuenta para nada. No podemos decir "yo creo" y vivir en nuestra naturaleza pecaminosa sin obediencia. Las obras de amor vigorizadas por la fe son estimadas y exigidas por Dios.

Las obras de su propia voluntad son obras muertas; y a menos que su espíritu egoísta sea crucificado en la cruz de Cristo, para hacer que el Espíritu de Cristo tome su lugar en el trono de su corazón, Dios no le ordenará qué obras buenas hacer.

Antes que usted pueda oír la Palabra del Señor en su corazón para guiarlo, la primera obra es el arrepentimiento, que Juan el Bautista nos dijo que era el requisito previo para buscar el reino de los cielos:

Arrepiéntanse: piensen de manera diferente; cambien su pensamiento, lamentando sus pecados y cambiando su conducta. Mat 3:2
Compartan de sus excesos con aquellos que no tienen las necesidades básicas de la vida. [Esta es la clave para su éxito.]
Sea honesto en todos sus asuntos, nunca exagere y nunca se sobrepase con nadie.
No opriman a la gente o atemoricen a nadie, no mientan, no quieran tener más, no se quejen. Lucas 3:10-14

Y antes que usted pueda oír la Palabra del Señor dentro de su corazón para guiarle, el centro moral de la ley es su tutor.
El centro moral de la ley es: amar a su prójimo como a sí mismo; y no robar; y no cometer adulterio; y no robar; y no codiciar; y no asesinar; y honrar a su padre y a su madre.
Claramente observar estos mandamientos morales lo mejor que podamos, mientras esperamos la guía del Espíritu, no es hacer las obras de la ley.
El centro moral de la ley nos recuerda acerca de nuestras fallas y nos motiva a ir a Dios a recibir su gracia que purifica el corazón y el alma,
para llegar a ser libres de todo pecado, aún de desear pecar,
— para poder amar al SEÑOR su Dios con todo su corazón, y con toda su alma, y con toda su fuerza, y
— poder amar a su prójimo como a sí mismo.

Además hay obras, no hechas por la voluntad del hombre, sino obras de fe; obras que usted oye que Cristo le ordena dentro de su corazón para que las haga, cuando usted va a esperarlo a él, escucha en silencio, le oye , cree en él, y después le obedece. Estas no son obras que usted decide hacer; estas son las obras que Dios quiere que usted haga, y cuando las hace, usted está haciendo su voluntad en la tierra así como es hecha en el cielo.
Estas son obras de fe hechas en amante obediencia a los mandatos que usted le oye a Dios pronunciar desde el interior de su corazón.
Estas son obras de la vida también, y el mandato para hacerlas proviene de la vida de Dios, Cristo; y las palabras que él le habla a usted imparten la vida de Dios. Juan 6:63. Repetidamente busque, espere, oiga, escuche, y obedezca — y eventualmente usted recibirá tanto de la vida de Dios que usted llegará a ser limpiado y purificado. Entonces usted es dirigido por Dios a hacer obras de amor para su gozo y la gloria de él.

La primera clase de obras que usted oirá a Dios mandándole a que haga son las obras de arrepentimiento — abandonar los hábitos impíos, pasiones, y placeres. Esta es la función de la gracia: Enseñándonos a negar la impiedad y a los deseos mundanales, y cómo vivir sobria, justa y piadosamente, en este mundo presente, Tit 2:12.

Usted no puede decir solamente "yo creo" y vivir en su naturaleza pecaminosa sin obediencia; una fe así es muerta y es de los labios para afuera en los hipócritas, cuyos corazones permanecen contaminados en el pecado.

Las obras de amor vigorizadas por la fe, son estimadas y requeridas por Dios.

He sido desafiado con esta pregunta: ¿cuántas obras son necesarias para la salvación?
La respuesta es: cuantos actos de arrepentimiento sean necesarios para crucificar su naturaleza pecaminosa.
Los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne [la naturaleza pecaminosa] con sus pasiones y deseos [concupiscencias y afectos]. Gal 5:24
Porque si vivís conforme a la carne [la naturaleza pecaminosa], habéis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las prácticas de la carne, viviréis. Romanos 8:13

De modo que usted se puede preguntar: ¿Cómo es el que yo crucifique mi naturaleza pecaminosa una obra?
Respuesta: Es una obra el cargar su cruz, una tarea difícil—necesaria—una tarea de obediencia.
Es perder su vida para salvarla, el único sacrificio verdadero requerido por Dios y agradable para él.

Pero el falso profeta dice que usted no necesita hacer nada: porque no somos salvos por obras, somos salvos por la fe y la gracia. Ellos dicen que si usted realiza obras, (incluso cargar su propia cruz), que usted está tratando de ser justificado bajo la ley, y por lo tanto, usted pierde la salvación.

Por supuesto que somos salvos por la fe y la gracia, pero después del arrepentimiento y de haber cargado nuestra cruz por fe durante un tiempo—obras, por medio de la fe y vigorizadas por ella. No podemos ser justificados por las obras solamente sin la fe en Cristo, pero a menos que nuestra fe nos vigorice y nos impulse a hacer muchas obras buenas en obediencia, nuestra fe es imaginaria—cristiandad imaginaria. No podemos ser justificados al seguir la ley mosaica, con sus cientos de mandatos relacionados con las ceremonias, rituales, purificaciones, sacrificios, etc. — estas son las cosas que Pablo decía que no valían nada; Pablo estaba hablando acerca de las obras de la ley que eran sin fe, las cual no las puede justificar. Pero usted puede estar seguro de que sin obediencia al corazón moral de la ley, usted nunca verá el reino de Cristo.

Seguramente usted no pensará que es una persona honesta, pura, y sin avaricia, hasta que haya arrepentido de todo eso, y haya recibido la gracia de Dios que produce cambio, para llegar a ser una persona honesta, pura y sin avaricia. Porque esto lo sabéis muy bien: que ningún inmoral ni impuro ni avaro, el cual es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con vanas palabras, porque a causa de estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. Efe 5:5-6. El arrepentimiento es el comienzo de las obras.

Santiago dijo, "la fe sin obras está muerta." Santiago 2:17
Santiago dijo además, "Veis, pues, que el hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe." Santiago 2:24

Mucha gente piensa que Pablo contradice a Santiago; pero por supuesto Santiago y Pablo no se contradicen, y nunca lo harían.
En los siguientes versículos, Pablo está escribiendo en el contexto de las obras de la ley: sacrificios, diezmos, lavamientos, la Sábado, fiestas, restricciones en la comida, ciruncisión, etc.
——Sabiendo que ningún hombre es justificado por las obras de la ley sino por la fe de Jesucristo. Gal 2:16
——El hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. Rom 3:28
Pablo tiene un desprecio por las obras de la ley, pero él es terriblemente mal entendido cuando esto incluye toda la ley, incluyendo los mandamientos morales.
——Por la ley ninguno se justifica para con Dios. Gal 3:11. Este versículo por sí mismo, sin mirar su contexto, es el error.
——Porque el versículo previo muestra que Pablo se está refiriendo a las obras de la ley: Porque todos los que se basan en las obras de la ley están bajo maldición. Gal 3:10.

Pero Pablo deja muy en claro que las consecuencias del pecado todavía se aplican a cada hombre, y que las obras de amor vigorizadas por la fe obediente son exigidas y estimadas:

Pablo dice que la obediencia a los mandamientos morales de la ley es necesaria hasta que usted sea totalmente guiado por el Espíritu de Dios:
Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Gal 5:18
La ley es su tutor, hasta que haya venido su fe. Gal 3:24-25


Jorge Fox escribió acerca de esta transición del tutor de la ley, al Espíritu de Cristo, en su Diario.

La ley del espíritu se cruza con la mente, el espíritu y la voluntad carnal, los cuales viven en desobediencia, y no están dentro de la ley del espíritu. Vi que esta ley es el amor puro de Dios que estaba sobre mí, y por el cual tengo que pasar, aunque estaba afligido cuando estaba debajo de él; porque no podía estar muerto a la ley sino por medio de la ley, la cual juzgaba y condenaba aquello que debe ser condenado. Vi que muchos hablaban de la ley, quienes no habían hecho de la ley su maestro[tutor] ; y muchos hablaban del evangelio de Cristo, quienes nunca habían conocido la vida y ni la inmortalidad traída a la luz en ellos por medio de este evangelio. Usted que ha estado bajo este maestro, y la condenación de esta ley, sabe estas cosas; porque aunque el Señor en ese día abrió estas cosas a mi por revelación por manera secreta, desde entonces han sido publicadas por su espíritu eterno, como si estuvieran sobre el techo de una casa. Y a medida que usted es llevado a la ley, y por medio de la ley muerto en ella, y ser testigo acerca de la justicia de la ley cumple en usted, después usted llegará a saber lo que es ser llevado hacia la fe, y por la fe desde abajo de la ley; y permaneciendo en la fe, cuyo autor es Cristo, y usted tendrá paz y acceso a Dios.

De modo que hasta que usted testifique acerca de la justicia de la ley cumplida en usted, usted debe esforzarse por obedecer el centro moral de la ley. ¡Tome nota! Fox escribió, en la cita anterior, que hay un nivel completamente diferente de fe que viene después que usted testifica la justicia de la ley que se cumple en usted. Esto es después que usted ha sido crucificado en la cruz interna de la negación propia, para haber recibido la venida de Cristo dentro de su corazón, y para haber producido el fruto del Espíritu, que incluye amor, paz, gozo, amabilidad, fe — un nivel nuevo de fe, pero el único nivel de fe y creencia que lo libera de la ley. De la Palabra del Señor en el interior: "Hasta que tú puedas testificar acerca de haber recibido la fe de Cristo, estás bajo la ley." Pablo incluso señala que la fe es recibida como un fruto del Espíritu al crucificar la naturaleza pecaminosa:

Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.

Ahora bien, las obras de la carne son evidentes. Éstas son: adulterio, inmoralidad sexual, impureza, desenfreno,
idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, ira, egoísmo, disensiones, divisiones,
envidia, homicidios, borracheras, fiestas [con fuertes cantos, bailes, y bebidas alcohólicas] y cosas semejantes a éstas, de las cuales os advierto, como ya lo hice antes, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Pero el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe,
benignidad [o mansedumbre, o humildad ], y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley,

porque los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne [la naturaleza pecaminosa] con sus pasiones y deseos [concupiscencias y afectos]. Gal 5:18-24

Hasta este momento, a medida que usted oye al Espíritu de Gracia en el interior convenciéndolo de pecado y enseñándole acerca de cómo vivir una vida justa, usted está en el Ministerio de Condenación, y todavía no ha recibido el ministerio de la justicia, todavía está sujeto a la Ley del Pecado y la Muerte, todavía está caminando según la carne y la mente carnal, todavía no ha recibido la Ley del Espíritu de la Vida en Cristo Jesús, todavía no está en Cristo, y todavía no camina de acuerdo a las órdenes del Espíritu en sus pensamientos, palabras, y acciones.

Pablo está diciendo que las obras de la ley, sin la fe obediente y operacional a los mandatos que usted oye de Cristo, no tienen valor.
Pablo está hablando acerca de las obras muertas de la ley que ahora no cuentan para nada: la circuncisión, comida y bebida, días, lavamientos, días de reposo, sacrificios, etc.
Pablo está hablando acerca de obras de humildad voluntaria y aquellas que no son inspiradas por Dios.
Las obras de humildad voluntaria y las obras sin amor no valen de nada. 1 Cor 13:3
Lo único que cuenta es la fe que se expresa a sí misma a través del amor. Gal 5:6 (la fe activada y vigorizada y que obra por el amor.)
Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras. Heb 10:24

Pablo no está diciendo que usted puede ignorar el código moral de la ley — ser falto de amor, inmoral, codicioso, dado a los placeres, airado, etc.
Pablo dijo: Les he proclamado que se arrepientan y se conviertan a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. Hechos 26:20
Pablo dijo, "lleven a cabo su salvación con temor y temblor." Filipenses 2:12
Nuevamente Pablo dice que la gracia, resulta en un pueblo celoso de buenas obras. Tito 2:14
Pablo dijo: Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer las buenas obras. Efe 2:10
Pablo dijo: Limpiémonos de toda impureza de cuerpo y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. 2 Cor 7:1
Pablo dijo: A los ricos de la edad presente manda que no sean altivos, ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios quien nos provee todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, que sean generosos y dispuestos a compartir. 1 Tim 6:17-18
Si usted vive en una nación próspera e industrializada, usted es rico en comparación al resto del mundo. De modo que sea rico en buenas obras.
Pablo dijo: gloria, honra y paz a cada uno que hace el bien. Rom 2:10

Pedro dijo: Él es acepto el que le teme y obra justicia. Hechos 10:35
Pedro dice otra vez: poniendo todo empeño añadid a vuestra fe, virtud .. conocimiento.. dominio propio.. perseverancia .. devoción. 2 Ped 1:5-6
Jesús dijo: Si no os arrepentís, todos perecerán igualmente. Lucas 13:3. El arrepentimiento requiere esfuerzo de su parte.
Y: Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiéntete. Apoc 3:19 (Celoso significa con deseo ardiente, entusiasmado).
Jesús dijo además: Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí. Mat 11:29
Jesús dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Lucas 9:23
En sus mensajes a las siete iglesias, Jesús menciona a cada iglesia que sus obras son clave.
Jesús dijo: No he hallado que tus obras perfectas delante de Dios. Apoc 3:2-3. Él quiere obras perfectas, vigorizadas por la fe.
¡Oigan! Jesús dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta, porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Lucas 13:24
La doctrina de no hacer obras quiere hacerle creer que no es necesario esforzarse, sin embargo Jesús nos ordenó a esforzarnos, (a ejercer mucho esfuerzo).
Jesús además dice: Estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida,y son pocos los que la hallan...
Porque muchos procurarán entrar y no podrán.
Mat 7:14, Lucas 13:24

¿Acaso las advertencias de Jesús no contradicen seriamente el concepto de sólo creer en Jesús?
Gentil lector — haga caso de lo que Jesús está diciendo. El que usted diga la oración del pecador o que se haya mojado no es algo difícil de encontrar o de hacer.

Pero el que practica la verdad [hace lo que es recto] viene a la luz para que se muestre que sus obras son producidas [efectuadas, formadas, provocadas, vigorizadas] por medio de Dios. Juan 3:21. Un verdadero creyentes sigue o practica la verdad—hace lo que es correcto. (Ha acabado con el pecado, con hacer lo que está mal.) El creyente va hacia la luz, (sin temor) para mostrar que sus actos (u obras) han sido: producidas por medio de Dios; o divinamente efectuadas, formadas, provocadas, y vigorizadas.

La gracia y la salvación de Dios son proveídas para crear un pueblo dedicado a las buenas obras:
Para que andéis como es digno del Señor, a fin de agradarle en todo; de manera que produzcáis fruto en toda buena obra. Col 1:10
Nuevamente Pablo dice: "El propósito de la gracia.. purificar para sí un pueblo celoso de buenas obras." Tito 2:11-14
Pablo afirma el propósito de Dios en la salvación: Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer las buenas obras. Efe 2:10
Y el Dios de paz...os haga perfectos en toda buena obra para hacer su voluntad, obrando él en ustedes lo que es agradable delante de él por medio de Jesucristo. Heb 13:20-21

Ahora hágase la siguiente pregunta: ¿Cuántas obras, o actos, he hecho que han sido en obediencia, o inspirados por Dios y con su ayuda? ¿Cuántas obras he hecho que Dios me haya dicho específicamente que haga, y que después me ayudó a realizar?
La primera obra para todos es el arrepentimiento—con Dios inspirándonos o mostrándonos de qué arrepentirnos, y después por medio del dolor, haciendo la resolución de obrar mejor—arrepentimiento. Como dijo Pablo: Les he proclamado que se arrepientan y se conviertan a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. Hechos 26:20

El juicio final está basado en las obras:

Vi también a los muertos, grandes y pequeños, que estaban de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos. Y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida. Y los muertos fueron juzgados a base de las cosas escritas en los libros, de acuerdo a sus obras. Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras. Apoc 20:12-13

Porque el Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno conforme a sus obras. Mat 16:27

Yo soy el que escudriño la mente y el corazón. Y os daré a cada uno de vosotros conforme a vuestras obras. Apoc 2:23

Yo, Jehovah, escudriño el corazón y y examino la mente, para dar a cada hombre según su camino y según el fruto de sus obras. Jer 17:10

¿Y no recompensará a cada hombre según sus obras? Pro 24:12

Día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios. Él recompensará a cada uno conforme a sus obras. Rom 2:5-6

La fe sin obras es muerta. Las almas de aquellos que no tienen obras vigorizadas e inspiradas por Dios serán destruidas y sus espíritus serán excluidos del cielo. Las primeras obras de un verdadero creyente son obras de arrepentimiento.

Las mentiras de la gracia

La definición de la gracia ha sido tergiversada para convertirla en mentiras nocivas de los profetas falsos. Ellos dicen que cuando usted repite la "oración del pecador" o dice que Jesús es Señor y/o se bautiza, que usted recibe instantáneamente la gracia de Dios para perdonarle todos los pecados pasados, presentes, y futuros; excusándole así para vivir el resto de su vida en pecado, dándole la garantía de que irá al cielo cuando muera.

Considere cuán completamente diferente es la definición de la gracia del apóstol Pablo en la carta a Tito: (por medio de qué debemos ser salvos)

Porque la gracia de Dios que trae salvación se ha manifestado a todos los hombres,
enseñándonos a negar la impiedad y a los deseos mundanales,
y cómo vivir sobria, justa y piadosamente, en este mundo presente,
y recibimos la esperanza bienaventurada, la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo,
quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad [infracción de la ley, pecado]
y purificar para sí mismo un pueblo propio, celoso de buenas obras. Tito 2:11-14

Todo aquel que comete pecado también infringe la ley, pues el pecado es infracción de la ley. 1 Juan 3:4

La gracia nos enseña a negar la impiedad y a vivir justa y piadosamente en este siglo. Y así para llegar a ser purificados y celosos de buenas obras. Negar la impiedad y los deseos mundanos es arrepentimiento. La gracia nos lleva hacia la cruz interior de la negación propia, para que podamos crucificar nuestra naturaleza pecaminosa, para llegar a ser libres de toda iniquidad y ser puros. Esta es la definición de la gracia que nos da Pablo. ¿Se da cuenta de lo diferente que es esta definición de Pablo de la definición de gracia instantánea y sin esfuerzo que han recibido de los falsos profetas?

Una persona que todavía peca podría alegar erróneamente que está redimida de toda iniquidad, ¡pero no que la gracia lo ha purificado!

La gracia ha sido tergiversada para convertirla en mentiras, lejos de las enseñanzas de arrepentimiento, que lleva a la pureza, para convertirla en una licencia para la inmoralidad y para continuar en nuestra naturaleza pecaminosa sin la necesidad de arrepentimiento. Esta perversión comenzó hace 2000 años en la iglesia primitiva; Judas escribió en el versículo 1:4:

Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los cuales desde antiguo habían sido destinados para esta condenación. Ellos son hombres impíos, que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje, en un permiso para la inmoralidad, y niegan al único Soberano y Señor nuestro, Jesucristo.

Estos hombres eran cristianos falsos, que se habían infiltrado desapercibidamente entre los cristianos, predicando la libertad para pecar a través de la gracia por la fe en Jesús, pero negando a Cristo para que gobierne sus palabras y acciones como soberano y Señor, como lo hizo con los cristianos verdaderos de ese tiempo. El evangelio falso de la gracia fue vendido como salvación hace 2000 años; desafortunadamente, la salvación instantánea, se ha hecho universal, y todas las sectas son sectas deficientes.

Vea La gracia verdadera comparada con la gracia falsa para una discusión completa de cómo la definición de gracia ha sido tergiversada en mentiras maliciosas.

Su naturaleza pecaminosa debe ser crucificada en la cruz interior de la negación propia, antes que ustedes reciban la gracia poderosa de Dios para circuncidar su corazón, renovar su mente, y nacer otra vez como una criatura completamente nueva. Entonces ustedes caminarán en perfecta obediencia a los mandamientos de Dios. Ustedes no pueden ser obedientes o agradar a Dios si continúan en su naturaleza carnal (la naturaleza pecaminosa, o la carne.) A los que son contenciosos, y no obedecen la verdad, sino que obedecen a la injusticia; ellos reciben indignación e ira, sobre toda alma de hombre que hace lo malo, Rom 2:8-9, aún aquellos que [en palabras] profesaron que ellos conocían a Dios; pero con sus hechos lo niegan. Tit 1:16

La salvación por la gracia sólo se recibe por medio de la muerte de la naturaleza pecaminosa sobre la cruz.

Las mentiras de la libertad de la ley — La iniquidad es promovida

Luego, ¿invalidamos la ley por la fe? ¡De ninguna manera! Más bien, establecemos la ley. Rom 3:31

Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Gál 5:18
A menos que usted sea guiado por el Espíritu, la Ley es su tutor.

Hay una gloriosa libertad de los hijos de Dios, que caminan por la Ley de la Libertad. Pero antes de que usted sea un hijo de Dios, y que disfrute de la libertad cristiana, caminando bajo el control del Espíritu Santo en amor, (contra lo cual no hay ley), usted debe ser crucificado primero, para llegar a ser puro, para producir el fruto del Espíritu. Dios, como usted, no quiere hijos llenos de lujuria, avaricia, ira, mentiras, celos, envidia, etc.; y antes de que él lo acepte como hijo, usted debe ser corregido y purificado de todo el mal que está dentro de usted—a través de la cruz.

Estos profetas falsos le dicen que usted tiene la libertad de continuar pecando sin recibir la ira de Dios. Esta misma clase de mentiras estaban siendo esparcidas en el tiempo de los apóstoles, 2000 años atrás. Pedro se refiere a ellas:

Porque hablando arrogantes palabras de vanidad, seducen con las pasiones sensuales de la carne a los que a duras penas se habían escapado de los que viven en el error. Les prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción; puesto que cada cual es hecho esclavo de lo que le ha vencido. 2 Pedro 2:18-19

Estos profetas falsos que mienten acerca de la libertad de la ley de la libertad para pecar, también fueron mencionados por Pablo:

Hermanos, sed imitadores de mí y prestad atención a los que así se conducen, según el ejemplo que tenéis en nosotros. Porque muchos andan por ahí, de quienes os hablaba muchas veces, y ahora hasta lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo. El fin de ellos será la perdición; su dios es su estómago [apetitos, deseos]; su gloria se halla en su vergüenza; y piensan solamente en lo terrenal. Fil 3:17-19

Aquellos que claman ser justos, por gracia, y con libertad para no obedecer la ley, son hipócritas, una piedra de tropiezo, y ellos desparraman a las ovejas verdaderas de Cristo. Un hipócrita habla acerca de ser religioso, mientras que camina en el pecado. Jesús se dirigió a los hipócritas:

Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones. Luc 16:15
Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Mat 15:8
Así también vosotros, a la verdad, por fuera parecéis justos a los hombres; pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad [pecado]. Mat 23:28

Sus corazones deben ser limpiadoslimpiados de verdad para llegar a ser puros.

Después de que usted haya sido limpiado del pecado, y se haya sido purificado - entonces y sólo entonces, usted estará lleno de amor y caminará bajo el control total de Dios, en amor y con el fruto del Espíritu — contra el cual no hay ley. De la Voz del Señor: "No hay leyes cuando se está bajo el control completo del espíritu; uno camina en amor en obediencia de la manera que el Señor se lo ordena — uno no camina en la carne restringida."

La Ley fue aplicada al hombre caído, que perdió la vida y la orientación de Dios; ninguna ley se aplica al hombre que ha sido restaurado a la imagen espiritual de Dios.

Si usted desobedece la ley moral, sin haber hecho puro y antes de que sus palabras y acciones estén completamente bajo el control de Dios, usted está caminando en el pecado y la impiedad.

¡Tome nota! La rebeldía (desobediencia) es como el pecado de adivinación, y la obstinación es como la iniquidad de la idolatría. 1 Samuel 15:23

¿Así que qué partes de la ley mosaica no son en común con la ley moral de Dios
escrita en el corazón de todo hombre?

Cualquier cosa que tenga que ver con formas, ceremonias, o sombras de lo que Cristo en realidad reemplazó — cualquier cosa que no está relacionada con la moral: la circuncisión, diezmos, días de reposo (una sombra del descanso), comidas, días, juramentos, vestido, bautismo de agua, etc. — todas estas cosas murieron con Cristo. La obediencia a estas partes de la ley no cuenta para nada, y oculta su fe en el sacrificio duradero de Cristo.

Por su sufrimiento [el de Jesús], una ofrenda, sacrificio y muerte, puso fin a todas las ofrendas legales, los tipos, las sombras y figuras, ordenanzas externas [diezmos], ritos y ceremonias, y los muchos lavamientos [bautismos], bajo la ley de Moisés y el sacerdocio levítico.

Si su doctor lo convence que la circuncisión es provechosa por razones de salud, no hay problema; pero circuncidarse para agradar a Dios es un error grave. La circuncisión del prepucio no es nada más que una sombra de la circuncisión que todos debemos obtener — la circuncisión del corazón — para llegar a ser un judío en lo interior.

Los sacrificios animales no son nada más que una sombra del único sacrificio cristiano de obediencia: la naturaleza carnal y egoísta del cristiano y su espíritu son sacrificados en la cruz de Cristo y presentados sobre el altar de Dios, el único verdadero sacrificio que es necesario.

El diezmo murió con el nuevo Sacerdocio de Cristo.

Los juramentos murieron con Cristo. Ahora nuestro sí debe ser sí, y nuestro no debe ser no, sin ningún juramento, los cuales Cristo y el apóstol Santiago prohibieron estrictamente.

Con respecto a observar los días especiales, Pablo era tolerante, permitiendo que algunos consideraran ciertos días más importantes que otros, y que otros los consideraran todos iguales; y con respecto a las comidas, y no juzgarse los unos a los otros: "Cada uno esté convencido en su propia mente.”   Sin embargo para esos gálatas, entre los cuales él había trabajado intensamente, él condena la observanza de días, meses, tiempos y años; y él condena a los gentiles que se circuncidan con la esperanza de alcanzar la justicia. Mientras que la observación de un día es una cuestión de la conciencia individual, en la cual uno debe estar completamente persuadido, el que un grupo de creyentes observe un día en especial es definitivamente incorrecto,* una forma de religión, lo cual es condenado por Pablo: En cambio, ahora que habéis conocido a Dios, o mejor dicho, ya que habéis sido conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a las reglas y tradiciones de la cultura del mundo? ¿Queréis volver a estar en esclavitud otra vez? ¡Vosotros guardáis los días, los meses, las estaciones y los años! Me temo por vosotros, no sea que yo haya trabajado en vano a vuestro favor. Gal 4:9-11. Y si el líder de su iglesia le dice que usted debe observar ciertos días, o comer ciertas comidas, usted está escuchando a un profeta falso; como dice Pablo: Por tanto, nadie os juzgue en asuntos de comida o de bebida, o respecto a santos día [o cualquier otro día especial], lunas nuevas o sábados. Col 2:16. De modo que un individuo puede escoger celebrar ciertos días; pero la iglesia, como estatuto o reglamento, no puede hacer esto porque sería un tipo de ley. Si fuera necesario, el Señor le dirá a ese individuo que continúe observando ciertos días, y cuales puede dejar de observar; y así se mantiene la libertad individual de conciencia.

*La excepción es: si usted es un judío que practicó la ley de Moisés y recientemente se convirtió al cristianismo, a usted se le permite (no se le exige) continuar esa práctica hasta que usted haya recibido fe del Espíritu que una porción de la ley ya no debería gobernarlo, (como lo hizo Pedro); porque si usted piensa que es pecado violar cualquier aspecto de la ley, usted está condenado a violarla. A aquellos que habían sido judíos se les permitió observar los mandamientos de la ley con respcto a los días, fiestas y comidas, mientras que a aquellos que habían sido gentiles se les enseñó a no observar ningún día, semana, meses, etc.ni practicar ninguna obra de la ley tal como la circuncisión; y ellos no debían juzgarse los unos a los otros con respecto a la comida, bebida, fiestas, o días de reposo. Pablo escribió: "Cada uno esté convencido en su propia mente;" queriendo decir que aquellas cosas eran un asunto de conciencia individual, y la conciencia está sujeta a la educación del Espíritu. Como todos los hombres, un judío es liberado del toda la ley cuando él ha sido crucificado y ha muerto a la ley por medio de la ley.

Existen sectas enteras que han sido construidas alrededor del Sábado como parte de los Diez Mandamientos, insistiendo que la adoración debe ser en el séptimo día, en vez del primer día de la semana. Debido a que Jesús dijo que ni una jota pasaría de la ley, ellos piensan que al obedecer los diez mandamientos se obedece toda la ley. La ley no es solamente los diez mandamientos—es cientos de leyes relacionadas con ceremonias, rituales, ordenanzas, restricciones sabáticas, vida familiar, sacrificios, lavamientos, etc. Obedecer los diez mandamientos no es obedecer la ley.

En 1 Corintios 16:1-2, Pablo ordenó que se tomara una colecta para los hermanos pobres de Jerusalén en el primer día de la semana, no en el sábado judío. Esto demuestra que la iglesia primitiva se reunía en el primer día de la semana, y no se reunían en el 7 º día del sábado judío. Además, Juan se refiere al día del Señor en Apocalipsis 1:10, "Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor;" el día del Señor ser refiere al día de la semana en que él resucitó. Y Pablo nos ayuda con la controversia del Sábado: Por tanto, nadie os juzgue en asuntos de comida o de bebida, o respecto a santos día [o cualquier otro día especial], lunas nuevas o sábados. Col 2:16. Usted puede observar su "día de reposo" o día de adoración, cualquier día que usted desee; sin embargo, si usted piensa que es justo al observar el Sábado, entonces usted necesita observar verdaderamente todas las leyes del antiguo sábado judío, y necesita observar verdaderamente toda la ley mosaica.

Jorge Fox escribió acerca del primer día como el día de culto de los cristianos:

Cristo resucitó de los muertos el primer día de la semana; y los que creen en él entran en Cristo, su descanso; los cristianos se reúnen para adorar a Dios en el primer día de la semana; y en el primer día de la semana fue que Dios dijo: "Hágase la luz, y hubo luz."

El sábado es una mera sombra del reposo del cristiano, y el libro de Hebreos nos advierte severamente en contra de no entrar en él: Temamos, pues, ya que permaneces aún la promesa de entrar en su reposo, no sea que alguno de vosotros parezca quedarse atrás. Heb 4:1. Este reposo es lo que Jesús prometió: Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y [entonces] hallaréis reposo para vuestras almas. Mat 11:29. "Éste es el reposo; dad reposo al cansado. Éste es el refrigerio." Pero ellos no quisieron oír. Isa 28:12. Esta es una seria advertencia a todos los que se llaman a sí mismos cristianos, para que eviten perder sus almas y ser excluidos del cielo, así como los judíos que murieron en el desierto y se les prohibió entrar en la tierra prometida debido a su incredulidad en las promesas de Dios, usted debe obrar con celo en la fe para alcanzar la promesa del reposo del sábado espiritual, lo cual es unión con Dios y la entrada en el reino de los cielos, dentro y alrededor de ustedes. Nosotros nos sentamos en Cristo para entrar en el reposo, para entrar en el reposo después de pelear contra nuestros enemigos; como el pueblo de Israel que entró en el reposo después de pelear y limpiar la tierra de los pueblos paganos que la rodeaban. Con la diferencia de que nuestros enemigos son espirituales: lujuria, ira, orgullo, egoísmo, envidia, codicia, avaricia, celos, mentiras, engaño, robos, inmoralidad sexual, lenguaje profano, y malos pensamientos, etc. La salvación es ser liberado del pecado y ser protegidos del mal, (santificados), de nuestros enemigos de pecado. Pero ustedes que quieren ser cristianos, para ser liberados del pecado ustedes deben creer y esperar la promesa de Dios de liberar a los cautivos, para llegar a ser libres de pecado; de otra manera ustedes también perecerán en el desierto espiritual sin haber entrado en la tierra prometida — el cielo. No sean como los judíos que dijeron que no podían conquistar a los gigantes y rehusaron cruzar el Jordán para pelear, aún cuando Dios estaba peleando por ellos; no diga que el pecado no puede ser conquistado, aún con la ayuda de Dios; no diga ¿quién puede luchar contra la bestia? Porque la victoria sobre el pecado, nuestros enemigos dentro de nuestro corazón, es la salvación prometida.

Para concedernos que,
una vez rescatados de las manos de los enemigos, le sirvamos sin temor,
en santidad y en justicia delante de él todos nuestros días. Lucas 1:74-5

Cualquiera sea su "día de reposo," tenga cuidado de no hacerlo nada más que un día de recreación, con una adoración de pasada. Es mejor adorar todos los días, en un reposo de las labores del mundo: a saber, la búsqueda por conseguir la comida y el vestido. En vez de esto descansemos cada día de nuestras viejas labores, y trabajemos por la comida espiritual que nunca perece y obremos por su justicia haciendo lo siguiente:

Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia [rectitud], y todas estas cosas os serán añadidas. Mat 6:33
Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que permanece para vida eterna. Juan 6:27
El pan que da vida es el que Dios ha enviado desde el cielo — el verdadero pan de cada día. Juan 6:32-33
Jesús les dijo: --Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás. Juan 6:35
Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Juan 6:63

Necesitamos la ayuda de Dios para ser obedientes
—necesitamos su gracia poderosa

Hasta el punto en que podamos, debemos obedecer las leyes morales. Pero sin ayuda, es imposible amar completamente a nuestro prójimo como a nosotros mismos; y sin ayuda divina, es imposible amar a Dios con todo nuestro corazón, mente, alma y fortaleza. Y hay otras cosas, las cuales, no importa cuánto tratemos, no podemos hacer sin obtener ayuda divina, poder a través de la gracia, para ser cambiados y así mejorados. Estos son unos pocos ejemplos:

  • Enojarse con alguien que nos trata mal o injustamente, o que incluso nos hiere. Jesús nos dijo que cualquiera que se enoje con su hermano, está sujeto al juicio. Usted no puede dejar la ira sin ser cambiado por medio de mucha gracia. Trate de dar la otra mejilla la próxima vez que alguien lo abofetee.

  • Juan dijo, Todo el que odia a su hermano es un asesino. 1 Juan 3:15

  • Al sólo mirar a una mujer con lujuria — Jesús nos dice que hemos cometido adulterio en nuestro corazón. Usted no puede controlar esto sin ayuda.

  • Estar adicto al alcohol, drogas, cigarrillos, las compras, la pornografía, etc. — algunas de estas cosas son tan profundas que son una verdadera esclavitud que requiere ayuda sobrenatural para romperla.

  • Estar adicto a placeres para pasar el rato de todas clases. Esto no significa que todas los placeres sean intrínsecamente malos; pero si vamos a sentir dolor al dejar de participar en ellos, entonces son ídolos en nuestra vida. Y aunque no estemos adictos, el tiempo que pasamos buscando estas entretenimientos es tiempo que podríamos pasar preparándonos para la eternidad, buscando escuchar a Dios. El amor del mundo es enemistad contra Dios.

  • La codicia puede ser una adicción, o el siempre querer algo más. Eso es idolatría — el querer dinero o cualquier cosa que sea igual o más que su deseo de agradar a Dios. Toda la cristiandad se ha olvidado de la codicia. Entrenamos a nuestros hijos sistemáticamente a codiciar al crear listas de cosas deseadas para la Navidad. La gente vive la vida pensando que si sólo tuvieran más dinero, o un carro nuevo, o una casa mejor, o una vacación en Hawaii, serían felices; pero una vez que obtienen lo que quieren, se enfocan en otra cosa en lo que puedan creer como solución para su felicidad. Vea los escritos de Fox para más información sobre la codicia. El dinero no es malo; es el amor al dinero lo que es malo.

  • La inhabilidad para controlar nuestras emociones y pasiones en general.

Las adicciones y la esclavitud tienen que ser quebrantadas con la ayuda de Dios, su gracia, su poder para cambiarnos. No vamos a obtener ayuda simplemente con pedirla (excepto ocasionalmente cuando él nos conceda favores especiales para que nos libremos de una adicción seria). Obtenemos ayuda cuando vamos a él humildemente como pecadores y lo esperamos en silencio para que nos enseñe y nos ayude: al enseñarnos, aconsejarnos, mandarnos, y guiarnos para salir del Egipto espiritual, a través del desierto largo y seco, hasta que por fin lleguemos a la tierra prometida de la fortaleza, la pureza, la paz, el amor y el gozo — recibimos el fruto del espíritu al crucificar la naturaleza pecaminosa que está adentro de nosotros en la cruz de Cristo, que no se encuentra en el cristianismo de hoy en día. A medida que vamos a Él, Él nos da mandamientos. Cada uno de estos mandamientos está adaptados individualmente a las circunstancias de nuestra vida, ya que sólo nuestro creador sabe cómo ayudarnos.

Revise las escrituras que muestran las consecuencias de no obedecer la voz del Señor

Si obedecemos las palabras que oímos, ellas estarán escritas en nuestro corazón, añadidas a la ley interna; y recibimos el poder para caminar como se nos ordenó hasta que finalmente llegamos a ser puros. De modo que buscamos, escuchamos, obedecemos, buscamos, escuchamos, obedecemos.... buscamos, escuchamos, obedecemos, .... etc. Este es el proceso de purificación. Es la crucifixión de la naturaleza pecaminosa. Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Cristo Jesús nos limpia de todo pecado. 1 Juan 1:7

A medida que obedecemos sus mandamientos, él entonces nos prueba; y al pasar la prueba, recibimos el sello del Espíritu Santo como seguidores obedientes del Espíritu de Dios. Por lo tanto, mortificad [haced morir] las obras del cuerpo que son de la vida terrenal: fornicación, impureza, bajas pasiones, malos deseos de la carne, y la codicia, que es idolatría. Col 3:5

El cristianismo verdadero está relacionado con un cambio en el corazón — no con hacer oraciones, el bautismo de agua, comer pan y beber jugo de uva — todo tipo de ceremonias — algunas de estas inventadas recientemente por el hombre después de los tiempos del judaísmo, pero aún así formas y ceremonias — rituales en vez de cambio en el corazón. Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas. Marcos 7:5-7.

La religión tiene que ver con un cambio de corazón. Su corazón y su espíritu debe ser quebrantado por Dios, antes de que usted pueda recibir su poderoso cambio por medio de la gracia.

Cercano está Jehovah a los quebrantados de corazón; él salvará a los contritos de espíritu. Salmo 34:18
(Contrito significa: sentir o expresar dolor o pena por los pecados o las ofensas.)
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado.
Al corazón quebrantado y contrito no despreciarás tú, oh Dios.
Salmo 51:17
Porque así ha dicho el Alto y Sublime, el que habita la eternidad y cuyo nombre es el Santo:
"Yo habito en las alturas y en santidad; pero estoy con el de espíritu contrito y humillado,
para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los contritos.
Isaías 57:15

Dios quiere que lo adoren en Espíritu y en Verdad. El corazón debe ser cambiado para poder adorar en Espíritu y en Verdad. Los cambios en el corazón sólo suceden por medio del poder divino a través de la gracia. Cristo, quien es la Luz, que se ha levantado en la conciencia, que limpia y purifica la conciencia de las obras muertas por medio de su Espíritu, para que sirvamos al Dios viviente. Y hasta que podamos oír al Señor y seguir sus consejos para cambiar, la ley externa es nuestro guía, un recordatorio para nosotros de nuestros problemas; y es una motivación para arrepentirnos de nuestros viejos caminos, buscar ayuda divina y poder ser aún más diferentes, y por lo tanto agradar más a Dios. Mientras que la ley sea nuestro guía, conocemos el estado en el que Pablo dijo que él alguna vez se encontró: "Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago." Rom 7:15. Pablo pasó por esto, y todos deben pasar por esta etapa de ser miserable, antes de llegar a la libertad de los hijos de Dios para disfrutar la libertad cristiana. (El estado final de Pablo fue: Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Gál 2:20).

Para disfrutar de la Libertad Cristiana como un hijo de Dios, usted primero debe ser liberado del pecado.

Esto se hace al ir usted mismo a Dios; porque todos tienen su Espíritu dentro de sí por medio de su gracia. Usted no tendrá necesidad de ningún maestro aparte del ungimiento que está en usted. Él es la Luz que ilumina a todos los hombres que vienen al mundo, la Vida que es la Luz de los hombres. Usted se sienta en silencio, y cuando usted piensa, usted piensa en el nombre de Jesús. Así es como aprendemos de Él, somos limpiados por Él, somos guiados por Él, y llegamos a conocerlo. Él dijo: "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y [entonces] hallaréis reposo para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga." Él es la Luz, él es la Palabra, y él nos ha enviado su Espíritu de Verdad para enseñarnos. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Apoc 3:20. Eventualmente usted lo oirá. Él tiene una voz suave; por esto es que está escrito: "Estad quietos y reconoced que yo soy Dios." Él nos dirá cosas acerca de sí mismo. Él nos animará. Él es bondad. Él nos dirá o nos mostrará cosas acerca de nosotros mismos; algunas serán cosas terribles. Cristo, la Luz, nos mostrará todos los deseos escondidos, afectos y orgullo en nuestros corazones. Pero debido a que él es nuestro amigo, sabemos que él nos está mostrando estas cosas por nuestro propio bien. De modo que nosotros escuchamos y miramos. Y no corremos, sino que nos presentamos delante del Hijo de Dios. Y nos arrepentimos de las cosas que él nos muestra. Y a veces él nos da comandos. Estamos oyendo la Palabra de Dios, la Palabra viviente. A medida que oigamos la Palabra de Dios (Jesús hablando a través del Espíritu) nuestra fe aumentará a pasos agigantados; y seguirá aumentando — si obedecemos los comandos que le oímos decir le estamos mostrando que lo amamos al ser obedientes. Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. Col 1:27

Yo os mostraré a qué es semejante todo aquel que viene a mí y oye mis palabras, y las hace [las practica y las obedece]. Es semejante a un hombre que al edificar una casa cavó profundo y puso los cimientos de manera segura sobre una roca. Y cuando vino una inundación, el torrente golpeó con ímpetu contra aquella casa, y no la pudo sacudir, porque estaba fundada sobre una roca. Lucas 6:47-48. Sobre esta roca el edifica su iglesia; y al hacer esto usted ha recibido a Cristo dentro de usted como el Hijo de Dios; cuando usted lo oye y lo obedece esto es la fe verdadera.

¡Él no lo puede hacer más claro! Él dijo: Vengan a mí, escuchen mis palabras (no la Biblia), y hagan [practiquen, obedezcan] lo que les digo. Practicarlas es obedecer; y cuando usted las obedece, usted ha recibido a Cristo por reconocimiento y obediencia.
De este fundamento él edifica la fe verdadera y la esperanza que eventualmente lo purifica.

El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él. Juan 14:22-23

Estas dos enseñanzas de Jesús mencionadas anteriormente son las enseñanzas esenciales de este sitio de internet:
1) Venga a él, Escuche sus palabras, haga las palabras que él le da para hacer — obedezca sus comandos.
2) Si usted ama a Jesús, usted le obedecerá. El Padre entonces le amará a usted, y él y Jesús vendrán a usted y habitarán con usted; y el hogar de ellos es el Reino de Dios dentro de usted. Ellos habitan en un corazón puro.

Escriba lo que escuche en un cuaderno; repase sus mandamientos periódicamente para que no se olvide de ninguno, y siga arrepintiéndose. Apoc 3:2-3

El Señor me ha dicho: "Donde hay obediencia, hay justicia; sin ella, tienes la Segunda Guerra Mundial."
Aún Adolfo Hitler dijo Jesús era su Señor y Salvador. — ¿un pecador salvado por gracia???? ¿MIENTRAS NO ESTABA EN LA OBEDIENCIA???

Y habiendo sido perfeccionado, [Jesús] llegó a ser Autor y fuente de eterna salvación para todos los que presten atención y le obedezcan. Heb 5:9
(¿Y cómo le obedecemos para alcanzar la salvación?)

'Escuchad y obedecer mi voz; y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo. Andad completamente en todo camino que os he mandado, para que os vaya bien.' Jer 7:23

Si vosotros permanecéis en [obediencia a] mi palabra [enseñanzas y mandatos que hemos oído], seréis verdaderamente mis discípulos; y [entonces] conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:31-32
Así que, si el Hijo os hace libres, seréis verdaderamente libres. Juan 8:36

Jesús vino para destruir al diablo y sus obras [el pecado] en nosotros — si nosotros vamos a él.
Para esto es revelado el Hijo de Dios [en nosotros]: para deshacer las obras del diablo [en nosotros]. 1 Juan 3:8

Sois esclavos del que obedecéis; ya sea del pecado que lleva a la muerte o de la obediencia que lleva a la justicia. Rom 6:16
Si somos esclavos del pecando, él no puede ser nuestro Señor. Ninguno puede servir a dos señores. Mat 6:24, Lucas 16:13
Somos incapaces de ser controlados o gobernados hasta que nuestra naturaleza pecaminosa sea destruida, por lo menos lo suficiente como para ser guiados por el Espíritu. Rom 8:13-14

Sabemos que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado. Rom 6:6

Los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne [la naturaleza pecaminosa] con sus pasiones y deseos [concupiscencias y afectos].Gal 5:24

Porque así como presentasteis vuestros miembros como esclavos a la impureza y de iniquidad a iniquidad,
así presentad ahora vuestros miembros como esclavos a la justicia para la santidad. Rom 6:19

Pero ahora, siendo libres del pecado y habiendo llegado a ser siervos de Dios, tenéis por vuestra fruto [recompensa] a la santificación, y al fin la vida eterna. Rom 6:22 ¿Es usted un esclavo de Dios? ¿Desea ser esclavo de Dios?
Ser su esclavo es pensar, hablar y actuar de acuerdo a su inspiración.

El hombre, quien originalmente seguía a su creador en amor obediente, se convirtió en un rebelde para decidir su propio camino, teniendo sus propios pensamientos, juzgando lo bueno y lo malo por sí mismo. Y cuando el hombre sea restaurado a la imagen de Dios, dejará de hacer sus propias decisiones; sino que volverá a la obediencia reverente y amante hacia su creador, que lo creó a él y al universo. Parte de esta restauración es destruir la mente rebelde, egoísta y auto gratificante. Este es un proceso largo para la mayoría. Y, a medida que la mente es destruida, la guía del Señor llena el vacío. Cuando nuestra naturaleza egoísta sea eliminada recibiremos el Espíritu de Cristo, para que podamos ser obedientes en nuestro amor a Dios — y nuestra obediencia es voluntaria, ya que Dios no nos ha quitado nuestro libre albedrío. El amor nunca insiste en buscar lo suyo. Pero nuestro amor a Dios hará que nuestra obediencia a cada uno de sus deseos sea el gozo de nuestra vida. Pero nunca se olvide: él nos ama sin medida, de modo que cualquier cosa que él nos pida será para nuestro beneficio y total satisfacción. Por lo tanto nosotros obedecemos su guía y dirección, lo que será un gran gozo tanto para nosotros como para él.

Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo. 2 Cor 10:5. De modo que tenemos la mente de Cristo y guardamos los pensamientos de su corazón, 1 Cor 2:16. Debemos, en cuanto a la pasada manera de vivir, que está corrompido por los deseos engañosos, renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Efe 4:22-24. Esto no significa que continuamos pensando con un nuevo grupo de reglas que hemos aprendido de la Biblia. No; la mente carnal, la cual es enemistad contra Dios, debe ser destruida para que ya no pensemos por nosotros mismos. En cambio, cuando somos una nueva criatura, dependemos de los dictados que recibimos de Dios, así como lo hizo Cristo cuando caminó sobre la tierra, cuando dijo:

Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo. Juan 8:26

Porque yo no hablé por mí mismo; sino que el Padre que me envió, él me ha dado mandamiento de qué he de decir y de qué he de hablar.
Y sé que [obedecer] su mandatos es vida eterna.
Así que, lo que yo hablo, lo hablo tal y como el Padre me ha hablado.
Juan 12:49-50


El hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su padre hacer, porque cualquier cosa que hace el padre, la hace también el hijo. Juan 5:19

Yo no puedo hacer nada de mí mismo. Juzgo sólo según lo que oigo [las palabras de juicio del Padre]; y mi juicio es justo, porque no busco la voluntad mía, sino la voluntad del Padre que me envió. Juan 5:30

De modo que ni siquiera Cristo hizo sus propias decisiones. Note que Jesús dijo que él sólo hizo la voluntad del Padre, no la suya. En Mateo 7:21, Jesús dijo:No todo el que me dice 'Señor, Señor' entrará en el reino de los cielos, sino [sólo] el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. De modo que aquí Jesús nos dice lo que es necesario para ir al cielo—no hacer nada por nosotros mismos—sólo decir lo que el Padre nos diga que digamos—sólo hacer lo que el Padre nos muestra para que hagamos—sólo juzgar de la manera que el Padre nos diga. Por lo tanto, no debemos pensar por nosotros mismos—sólo debemos seguir la inspiración del Padre. Debemos permitir que nuestra mente carnal sea destruida hasta el punto que hablemos y actuemos por la inspiración del Espíritu de Dios; este es el fin de la obediencia—pensar, hablar, y actuar de acuerdo a la inspiración de Dios. Usted probablemente ha orado el Padre Nuestro miles de veces, diciendo "sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra," sin ninguna idea de cómo se puede hacer. Ahora usted sabe lo que se necesita—y no se puede lograr fácilmente—sólo con dedicación para buscar el Reino de Dios como su prioridad más alta, con perseverancia, y con obediencia a cada mandamiento que usted oiga.

Tal vez ahora usted está comenzando a ver como los evangelios falsos, que descartan que la cruz sea necesaria, se esparcen tan rápidamente hasta convertirse en algo tan omnipresente. La cruz no es fácil, pero es soportable. No es fácil perder su vida. No es fácil abandonarlo todo. No es fácil sufrir. No es fácil encontrar la puerta angosta que lleva al cielo, y muchos intentarán pero no podrán. De modo que cualquier alternativa a la cruz, que supuestamente le permite a uno escapar del infierno, es recibida con entusiasmo con doctrinas falsas y mentiras que rápidamente se hacen dominantes.

Porque vendrá el tiempo cuando no soportarán la sana doctrina; más bien amontonarán para sí maestros conforme a sus propias pasiones, quienes les dirán lo que sus oídos con comezón quieren oír,  y a la vez que apartarán sus oídos de la verdad, se volverán a las fábulas. 2 Timoteo 4:3-4

Los profetas profetizan con mentira, y los sacerdotes gobiernan por su propia cuenta [autoridad]. Y a la gente le gusta que sea así. ¿Qué, pues, haréis al final? Jer 5:31

 Porque muchos andan por ahí, de quienes os hablaba muchas veces, y ahora hasta lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo. El fin de ellos será la perdición; su dios es su estómago [apetitos, deseos]; su gloria se halla en su vergüenza; y piensan solamente en lo terrenal. Fil 3:18-19

Pero la cruz es soportable. Como Jesús nos dijo: aún las prostitutas y los recaudadores de impuestos iban hacia el reino de Dios en su tiempo. Como nos dice Isaías: los impuros y los necios no transitarán ni viajarán por el camino. Isa 35:8. Lo que usted pierde es la libertad de la preocupación, el temor, y la ansiedad al tratar de hacer la mejor decisión, para decir las palabras correctas, para hacer lo correcto; y nunca estando seguro, y estando frecuentemente en lo incorrecto. Lo que usted gana es tener la dirección de Dios en todo, con la confianza de que él lo sabe todo, y cualquiera que sea su voluntad para usted, es intrínsecamente perfecta, sin defecto—y siempre para su beneficio. De modo que usted está libre de la preocupación, la duda, y el temor—libre de tener que analizar y escoger—libre para vivir en el amor, libre para seguir la virtud; libre de la ley; confiado, y seguro de que su vida tiene un propósito noble y rinde resultados. Estando lleno del amor de Dios, usted está libre para mostrar ese amor al mundo; y para mostrar su amor a Dios, en su elección continua de obedecer sus mandatos y su inspiración, lo cual será su gozo más grande. Y libre para tener comunión con Cristo y el Padre, en la luz—regocijándose en su presencia, lleno con su amor constante y experimentándolo continuamente.

Una de las razones principales por la cual Cristo murió en la cruz, fue para mostrarnos por su ejemplo la medida de la obediencia que es necesaria; porque así como él murió en la cruz en obediencia a Dios, así nosotros también debemos obedecer las inspiraciones y los mandatos de Dios, a crucificar nuestra naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia.

La mejor descripción en una palabra de la Biblia entera es "obediencia"; es por medio de la desobediencia que caímos, y sólo por la obediencia que podemos ser restaurados a la unión con Dios — la obediencia, a los mandamientos hablados por Dios a nosotros, por oír, por el silencio, por medio de la búsqueda, por esperar, con humildad, creyendo en el nombre de Jesucristo.

Si aquellos que oyen obedecen, su progreso será rápido. Voz del Señor 3/4/8

Aquellos que siguen su propia mente llorarán y lamentarán; habrá un gran dolor. Voz del Señor 3/04/08

Sí, la Ley debe ser cumplida en nosotros; Cristo debe cambiarnos para llegar a ser como él y para que así podamos cumplir la Ley. Hasta que estemos bajo el control del Espíritu de Dios, la Ley externa es nuestro guía, recordándonos de nuestras fallas. Debemos pasar por el tiempo de la impureza, buscando la pureza, con la ley mostrándonos nuestras deficiencias y transgresiones, para que sintamos dolor y que esto resulte en que seamos motivados a buscar la ayuda divina para cambiar. Si ignoramos la ley y sus requerimientos de buena conducta, que nos recuerda que tenemos que buscar la ayuda de Dios para deshacernos del pecado, entonces estaremos desesperanzadamente atados al pecado, y la condenación de Dios vendrá después por seguro. De modo que caminamos por la ley moral externa que es idéntica a la ley interna en todos los corazones, hasta que somos guiados por los mandatos que oímos y escuchamos del Señor; entonces él escribe estos mandatos en nuestro corazón; hasta que por la obediencia la semilla de mostaza más pequeña crece hasta llegar a ser el árbol más grande y hasta que somos completamente leudados. Llegando a ser puros, entramos en el reino de los cielos y somos llenos de amor.

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
Mat 5:8
(Sin un corazón puro, usted nunca verá a Dios.)
Cuando Cristo, vuestra vida, sea manifestado, entonces también vosotros seréis manifestados con él en gloria. Col 3:4
Pero sabemos que cuando él sea aparece, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. (Porque seremos como él significa que seremos puros, santos y perfectos.)
Todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él [Jesús] también es puro. 1 Juan 3:2-3
Y aparecerá una segunda vez... para traer completa salvación a los que le esperan. Heb 9:28

De cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni siquiera una jota ni una tilde pasará de la ley hasta que todo haya sido cumplido. Mat 5:18

Y el mundo está pasando y desapareciendo, junto con sus deseos y su lujuria. 1 Juan 2:17

No debáis a nadie nada, salvo el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo ha cumplido la ley.
Porque los mandamientos--no cometerás adulterio, no cometerás homicidio, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento-- se resumen en esta sentencia: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el amor es el cumplimiento de la ley. Rom 13:8-10


Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Gal 5:14

Cuando el Señor aparezca para completar nuestra salvación, seremos llenos de amor y ustedes caminarán totalmente por el amor y la luz de Dios.

Ahora bien, las obras de la carne son evidentes. Éstas son: adulterio, inmoralidad sexual, impureza, desenfreno, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, ira, contiendas, disensiones, divisiones, envidia, homicidios, borracheras, orgías [fiestas] y cosas semejantes a éstas,
de las cuales os advierto, como ya lo hice antes, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios.
Pero el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, benignidad [o mansedumbre, o humildad ], y dominio propio.
Contra tales cosas no hay ley.
Gal 5:19-23

La ley fue dada a los descendientes caídos de Adán, quien había perdido la guía y la vida de Dios; cuando el hombre ha sido cambiado por el poder de Dios para caminar en el amor a medida que es inspirado por Dios, no hay ley necesaria y no hay ley que se aplica. Cuando usted camina de la manera en que es inspirado por Dios, usted está cumpliendo la ley; usted está caminando más allá del cumplimiento total de la ley porque:

  1. Obviamente Dios no le va a mandar hacer algo que viole su ley, y
  2. Usted no está caminando de acuerdo a una restricción, sino de acuerdo a una guía para decir y hacer cosas virtuosas que Dios le inspira a que haga.

Sólo cuando ustedes son guiados por el Espíritu de vida en Cristo Jesús, (bajo el impulso de pensamientos, palabras y acciones por el Espíritu), pueden reclamar el versículo de la libertad: Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y la muerte. Rom 8:2. Para ser liberado de la ley, usted primero tiene que ser restaurado hacia la imagen espiritual de Dios, despojándose del cuerpo de los pecados de la carne mediante la circuncisión de su corazón, la circuncisión de Cristo; para aquellos, la ley está muerta.

Así como Jaime Parnell lo ha declarado tan bien en sus memorias:

“Y así la iglesia de Cristo es unida por un Espíritu, y es circuncidada por éste mismo, y bautizada en una vida, luz, y poder, donde todos habitan como miembros de un cuerpo, del cual Cristo es la cabeza. Y esta es la bendita unión y comunión en uno; y así es Dios adorado ‘en espíritu y en verdad;’ y como Cristo es espiritual, así es [Su iglesia, la cual es] Su cuerpo, y así son sus ordenanzas; y así son los verdaderos cristianos, no aquellos que tienen la imaginación de estas cosas, sino aquellos que pueden testificar [dar cuenta de la realidad], y las poseen en la vida. Aquellos que creen, han pasado de muerte a vida; y la vida que ellos viven ahora, la viven por fe en el Hijo de Dios; son nuevas criaturas, que están ‘en Cristo Jesús,’ para quienes no hay condenación, quienes no andan según la carne, sino según el Espíritu; en contra de los cuales no hay ley, porque ellos son trasladados para ser sacados de esa naturaleza, [trasladados a una dimensión más alta del Reino del Cielo] para lo cual la ley fue añadida; y son liberados por la ley del Espíritu de vida, y son hechos partícipes de la naturaleza divina de Cristo, por la cual ellos son hechos cristianos. Y ahora los tales testifican del efecto de la sangre de Cristo que ha sido obrado dentro de ellos, y el fin de Su venida, y el beneficio de Su muerte, los cuales han muerto con él, y han resucitado a través de la muerte en la cruz; y éstos son los que han escapado de la corrupción del mundo a través del conocimiento del Hijo de Dios dentro de ellos; Cristo en el interior, la esperanza de gloria.

 

El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.

 


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