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LA OBEDIENCIA ES FUNDAMENTAL PARA SER CRISTIANO
¿Invalidamos la ley por la fe?
¡De ninguna manera! Más bien, confirmamos la ley.
Si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.
A menos que usted sea guiado por el Espíritu, la ley es su tutor.
Sólo los hacedores de la ley [escrita en sus corazones] serán justificados.
Cristo murió en la cruz para mostrarnos por ejemplo lo necesaria que es la obeciencia; porque así como él murió en la cruz en obeciencia amante a Dios, así nosotros también debemos obedecer la inspiración y los mandamientos de Dios, para crucificar nuestra naturaleza pecaminosa en la cruz de la negación propia.
El mundo tiene que saber que amo al Padre,
y que hago exactamente lo que él me ha ordenado que haga.
Después de la Ley y antes de Cristo, las únicas personas que recibieron el favor de Dios fueron aquellos que caminaron lo mejor que pudieron, conformándose lo más cercanamente a los requisitos de la Ley; aquellos que ignoraron la Ley, fueron abandonados por Él, Debido al sacrificio de Jesús sobre la cruz, solamente con creer en su nombre y tener un dolor humilde por el pasado, podemos acercarnos a Dios por fe en el nombre de Cristo para poder recibir las operaciones de la gracia que produce cambio para purificar nuestros corazones y conciencias; cualquiera sea la carga de nuestros pecados pasados.
Con fe en el nombre de Jesús, por medio de la gracia y la cruz, Él ahora nos puede hacer aptos para toda buena obra para hacer su voluntad, ; para una purificación y perfeccionamiento que son para siempre, lo que resulta en una unión que ahora está disponible a todos los que van a él para ser cambiados. Hasta que hayamos avanzado espiritualmente lo suficienta para oír consistentemente la Voz del Señor y seguirla en la fe, siendo obedientes a los mandamientos de Cristo para nosotros, la Ley es nuestro maestro, la cual debemos esforzarnos para obedecer.
Sin obediencia, usted no puede conocer a Jesús: Sabemos que le conocemos si obedecemos sus mandamientos.
Sin obediencia, usted no puede amar a Jesús: Si alguno me ama, obedece mis enseñanzas.
Sin obediencia usted no es amigo de Jesús: Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.
Sin obediencia, usted no puede haber nacido otra vez mientras todavía peca: Todo aquel que es nacido de Dios no practica el pecado. 1 Juan 3:9
Cada vez que usted peca, usted está traspasando a Cristo, que está en su interior. Si usted siente dolor y remordimiento, y hace la resolución de no repetir el mismo error otra vez, ese dolor que proviene de Dios es un bálsamo suave para las heridas que usted le ha causado. En el día del Señor, por el cual todos pasarán, usted verá a aquel a quien ha traspasado, y se lamentará.
A pesar que la Ley está muerta como un camino para obtener el favor de Dios, nosotros (los gentiles) todavía debemos ser obedientes al corazón de la Ley. Los ministros y pastores nos dicen incorrectamente hoy en día que la ley está muerta, aún para nuestra obediencia requerida - que nosotros ya no tenemos que observarla; en cambio todo lo que necesitamos es creer en Jesús y ser bautizados, excusando así una vida de pecado.
Y tú [Dios] eres para ellos como un cantor de amores, de hermosa voz y que canta bien. Ellos oyen tus palabras, pero no las ponen por obra. Eze 33:32
Sed hacedores de la palabra y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Sant. 1:22
Los ministros de hoy llaman obras al tratar de obedecer la ley, y nos dicen que ni siquiera tratemos de obedecer la ley. Esta es una mentira colosal, que lleva a sus seguidores a la destrucción.
Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra. Tito 1:16
¿Que hay acerca de: Amar a Dios con todo nuestro corazón, mente, alma y fuerza? ¿Y Amar a nuestro prójimo como nosotros mismos, y no robar, y no cometer adulterio, y no hablar falso testimonio, y no codiciar, y no matar, y honra a tu padre y tu madre?
A Jesús se le preguntó: ¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna? Jesús respondió: guarda los mandamientos. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás falso testimonio. Honra a tu padre ya tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo. Enumeró el núcleo moral de la ley que está en el corazón de cada hombre. Luego le dijo que debía vender sus posesiones, dar a los pobres, y tomar la cruz y seguirle. ¿Dónde está la salvación instantánea que se obtiene diciendo una oración, mojándose, o comiendo jugo de uva y pan? No sólo hay que guardar los mandamientos, debemos seguir a Jesús. ¿Cómo seguimos a Jesús? Escuchamos en silencio, y obedecemos cuando él nos enseña a negar la impiedad y los deseos mundanos, y a vivir sobria, justa y piadosamente, en este mundo presente; de modo que él nos redimirá de toda iniquidad y purificará para que lleguemos a ser su pueblo, celoso de buenas obras; buenas obras, según él nos dirija para su gloria. Estos versos deben cerrar las bocas de todos los que dicen, "sólo creer en Jesús es suficiente". No hay ningún argumento en torno a esto, Jesús nos ha dicho que para ser salvo, hay que guardar el núcleo moral de los mandamientos, tomar su cruz y seguirle.
Si usted piensa que puede permanecer un ladrón y todavía obtener la salvación, usted está muy engañado; lo mismo se aplica a las prácticas de sentido común de la ley. La ley define el pecado, lo que debemos dejar; lo cual si no lo hacemos, Jesús dijo, 'Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado.' . Si usted es esclavo del pecado, Jesús no puede ser su Señor. Jesús mismo dijo, no se pueden servir dos señores. . La Ley es nuestro recordatorio del pecado y que necesitamos la ayuda de Dios para poder dejar de pecar completamente. El seguir las porciones de sentido común de la ley, lo mejor que podamos, no sólo es requerido, sino que es evidencia del arrepentimiento sincero de nuestros pecados pasados. El temor de Dios es apartarse del mal. Que todos los que adoran a Dios dejen de hacer el mal y se alejen de él. . El propóstio de este sitio web es mostrarle cómo ser obediente a todos los mandamientos de Dios, y cómo recibir el poder de Dios que produce cambio, para llegar a ser puros y libres del pecado.
Son siervos de aquel a quien obedecen;
ya sea del pecado para muerte,
o de la obediencia para justicia.
Jesús les respondió: --De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado, esclavo es del pecado.
Todo aquel que comete pecado, infringe también la Ley, pues el pecado es infracción de la Ley.
¿Por qué me llaman ustedes "Señor, Señor" ,
y no hacen lo que les digo?
Jesús dijo que negaría a todos los que hacen maldad (iniquidad, pecado),
aún aquellos que son cristianos "salvos."
No todo el que me dice: "¡Señor, Señor!", entrará en el reino de los cielos,
sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Muchos me dirán en aquel día: "Señor, Señor,
¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios,
y en tu nombre hicimos muchos milagros?"
Entonces les declararé: "Nunca os conocí.
¡Apartaos de mí, hacedores de maldad!"
Enviará el Hijo del hombre a sus ángeles,
y recogerán de su Reino a todos los que
sirven de tropiezo y a los que hacen maldad,
y los echarán en el horno de fuego;
allí será el lloro y el crujir de dientes.
Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.
Gentil lector, Cristo vino y fortaleció la ley, haciendo aún más difícil obedecerla. El cambió la regla de ojo por ojo, a dar la otra mejilla; amen a sus enemigos, bendigan aquellos que los maldicen, háganle bien a aquellos que los aborrecen, y oren por aquellos que los ultrajan y los persiguen. Él hizo del adulterio no sólo un acto, sino el pensamiento de su corazón. Él hizo del asesinato no sólo un acto, sino el enojo y el odio en su corazón. Él nos dijo que no regresáramos los daños o los insultos. Nos dijo que restringir el pecado no era suficiente; que nuestros corazones deben ser limpiados del deseo y la inclinación del pecado. Él nos dijo:
Ustedes han oído que se dijo: "Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo." Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.
Ahora, Jesús es justo. Él no hubiera aumentado los requerimientos de estos mandamientos para nosotros, a menos que hubiera una manera de obedecerlos; la manera de hacerlo es ir a él, esperar y velar silenciosamente, escucharlo a él, oírlo y obedecerlo—arrepentimiento—la cruz interna de la negación propia. Más acerca de esto más adelante.
¿Y qué debemos hacer con las partes de la ley como: no coma puerco o liebre, o traiga sus diezmos, o cumpla sus juramentos a Dios? Estas partes de la Ley han muerto, porque éstas eran sólo sombras, ceremonios y formas. Estas partes de la ley están muertas para nosotros, pero la ley interna, la ley que está escrita en el corazón de cada hombre, en su conciencia, está viva y debe ser obedecida. Y la ley interna es lo mismo que las partes externas de la ley moral. Lo que todavía vive es el corazón de la ley.
El corazón de la ley en nuestro guía, hasta que hayamos avanzado espiritualmente ser guíados por el Espíritu de Dios.
El corazón, o las partes internas, de la Ley de Dios fueron explicadas parcialmente cuando Jesús respondió la pregunta:
Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?
Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.
Este es el primero y grande mandamiento.
Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
Más claves de Jesús: Vayan y aprendan el significado de lo siguiente: Lo que pido de ustedes es misericordia y no sacrificios. .
Esto quiere decir que él no quiere lo sacrificios externos, él quiere que usted perdone y ame a su prójimo.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!
Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.
¿Por qué no siguen tus discípulos la tradición de los ancianos, en vez de comer con manos impuras?
...Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas.
Olvídese de la comida, la bebida o de lavarse apropiadamente; porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lujuria, la envidia, la calumnia, el orgullo y la insensatez.
Todas estas maldades salen de dentro y contaminan al hombre.
Note que antes que su corazón sea limpiado, usted está contaminado — es una bestia hambrienta que se sirve a sí mismo, en vez de servir a otros.
Así que Jesús le está diciendo a la gente que la parte importante de la ley es el amor, la misericorida, y la fe. Al mismo tiempo, él nos está diciendo que el diezmar, el hacer sacrificios y ceremonias no es importante. Él está enfatizando la condición interna del corazón del hombre - si es que está limpio, para ser entonces llenado de amor y misericordia, o si todavía está lleno de maldad...
Pablo nos dice: pues no son los oidores de la Ley los justos ante Dios, sino que los que obedecen la Ley serán justificados. [permanentemente]
Cuando los gentiles que no tienen la Ley hacen por naturaleza lo que es de la Ley, estos, aunque no tengan la Ley, son ley para sí mismos,
mostrando la obra de la Ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia y acusándolos o defendiéndolos sus razonamientos.
De modo que todos los hombres ya tienen una ley moral eterna escrita en sus corazones, y ésta debe ser obedecida; la ley no debe ser ignorada sólo porque creemos en Jesús, quien supuestamente nos excusa de todos los requerimientos para obedecer la Ley. Sino que Pablo dice: Sólo los hacedores de la ley serán justificados.
Entonces el dragón se enfureció contra la mujer, y se fue a hacer guerra contra el resto de sus descendientes, los cuales obedecen los mandamientos de Dios y se mantienen fieles al testimonio de Jesús.
¡En esto consiste la perseverancia de los santos, los cuales obedecen los mandamientos de Dios y se mantienen fieles a Jesús!
Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad.
Las mentiras de la justificación
No van a entrar en el reino de los cielos a menos que su justicia supere a la de los fariseos y de los maestros de la ley. .
Jesús nos dijo que nuestra justicia debía exceder al de los fariseos. Evitar cometer adulterio no es suficiente, no debemos ni siquiera mirar a una mujer para desearla; evitar el asesinato no es suficiente, no debemos tener ira en nuestros corazones; no es suficiente amar a nuestro ermano, debemos amar aún a nuestros enemigos; debemos bendecir a los que nos maldicen. Estos requisitos de justicia exceden la restricción de la conducta; requieren un corazón cambiado, un corazón purificado. Cuando le escribió a aquellos que todavía estaban en el pecado, Santiago dijo: Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Limpiad vuestras manos, pecadores; y purificad vuestros corazones, vosotros de doble ánimo. . Todo el que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él es puro.
Los ministros de hoy dicen: "Ya que ustedes tienen fe en Cristo, aunque continúe pecando, usted es justo [recto] y salvo."
El que dijere al malo: Justo eres, Los pueblos lo maldecirán, y le detestarán las naciones.
Usted eventualmente maldecirá a todos los que mintieron, diciendo que con sólo creer en Jesús uno puede ser justo, mientras todavía está pecando.
¿Usted dice que tiene fe? Pero, ¿dónde está la evidencia de su fe en Cristo? ¿Es usted obediente a su ley? ¿Ha usted producido el fruto del Espíritu de Dios? Porque Cristo dijo que sus seguidores verdaderos producirían fruto, mucho fruto: Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos. . Y el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. 3. De modo que a menos que usted tenga el fruto del Espíritu, Jesús dice que usted no es un verdadeo discípulo de él; y todas las ramas sin fruto serán echadas en el fuego y quemadas. Su fruto y su justicia son dones de gracia que se reciben a medida que usted busque Su justicia [rectitud]. Esto no sucede con sólo decir que usted cree en Jesús; usted debe ser obediente a sus mandamientos.
Para producir fruto, debemos esforzarnos para obedecer las partes de la ley que se relacionan con la moralidad: con respecto al amor, la misericordia y la fe. Todas las otras leyes morales importantes se desarrollan a partir de los mandamientos principales y más importantes: Amar a Dios con todo el corazón, mente, alma y fuerza; y amar al prójimo como a uno mismo. Por ejemplo, robar está incluído en el amor al prójimo, porque si uno lo ama como a sí mismo, no robará de él, ni le mentirá, ni lo usará sexualmente, ni le tendrá envidia, ni lo odiará, ni conspirará en contra de él, ni estará enojado con él. El amor es lo opuesto al egoísmo. Como dice Santiago, si amas a tu prójimo como a tí mismo, haces bien; es la ley real.
Estos guías ciegos, que se hacen pasar por ministros de Cristo, le dicen a usted que usted tiene la justicia de Cristo, así que no necesita nada.
Ellos le dicen que confíe en la "justicia imputada de Cristo" a nosotros, basado en nuestra fe; como lo fue con Abraham.
Es cierto que Abraham recibió la justicia imputada aún antes que fuera circuncidado. Es cierto, nuestra fe es justicia imputada.
Pero Abraham después fue circuncidado, así como nosotros debemos recibir la circuncisión espiritual - cuando corazón es circunsidado del pecado.
No podemos simplemente sentarnos a celebrar nuestra justicia imputada, la cual sólo nos da el derecho de acercarnos a Dios para obtener ayuda.
Como Abraham ejercitó su fe para irse a vivir en una tierra nueva, así nosotros debemos abandonar el mundo para entrar en el Reino de Dios, que está adentro y alrededor de nosotros.
Velad debidamente, y no pequéis; porque algunos no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo.
Porque pueden estar seguros de que nadie que sea avaro (es decir, idólatra), inmoral o impuro tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Que nadie los engañe con argumentaciones vanas, porque por esto viene el castigo de Dios sobre los que viven en la desobediencia. E. Ustedes tienen que llegar a ser puros para tener alguna heredad en el reino de Dios y de Cristo.
Las mentiras de las obras
Las obras sin fe no cuentan para nada. Usted no puede estar justificado sin tener fe en Cristo, quien ilumina a todos los hombres en el mundo.
La fe sin obras nocuenta para nada. Usted no puede decir solamente "yo creo" y vivir en su naturaleza pecaminosa sin obediencia.
Las obras de amor vigorizadas por la fe, son estimadas y requeridas por Dios.
He sido desafiado con esta pregunta: ¿cuántas obras son necesarias para la salvación?
La respuesta es: cuantos actos de arrepentimiento sean necesarios para crucificar su naturaleza pecaminosa.
Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos.
Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán.
De modo que usted se puede preguntar: ¿Cómo es el que yo crucifique mi naturaleza pecaminosa una obra?
Respuesta: Es una obra el cargar su cruz, una tarea difícil—necesaria—una tarea de obeciencia.
Es perder su vida para salvarla, el único sacrificio verdadero requerido por Dios y agradable para él.
Pero el falso profeta dice que usted no necesita hacer nada: porque no somos salvos por obras, somos salvos por la fe y la gracia. Ellos dicen que si usted realiza obras, (incluso cargar su propia cruz), que usted está tratando de ser justificado bajo la ley, y por lo tanto, usted pierde la salvación.
Por supuesto que somos salvos por la fe y la gracia, pero después del arrepentimiento y de haber cargado nuestra cruz por fe durante un tiempo—obras, por medio de la fe y vigorizadas por ella. No podemos ser justificados por las obras solamente sin la fe en Cristo, pero a menos que nuestra fe nos vigorize y nos impulse a hacer muchas obras buenas en obediencia, nuestra fe es imaginaria—cristiandad imaginaria. No podemos ser justificados al seguir la ley mosaica, con sus cientos de mandatos relacionados con las ceremonias, rituales, purificaciones, sacrificios, etc. — estas son las cosas que Pablo decía que no valían nada; Pablo estaba hablando acerca de las obras de la ley que eran sin fe, las cual no las puede justificar. Pero usted puede estar seguro de que sin las obras de obediencia al corazón moral de la ley, usted nunca verá el reino de Cristo.
Seguramente usted no pensará que es una persona honesta, pura, y sin avaricia, hasta que haya arrepentido de todo eso, y haya recibido la gracia de Dios que produce cambio, para llegar a ser una persona honesta, pura y sin avaricia. Pueden estar seguros de que nadie que sea avaro (es decir, idólatra), inmoral o impuro tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie los engañe con argumentaciones vanas, porque por esto viene el castigo de Dios sobre los que viven en la desobediencia. . El arrepentimiento es el comienzo de las obras.
Santiago dijo, "la fe sin obras está muerta."
Santiago dijo además, "Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe."
Mucha gente piensa que Pablo contradice a Santiago; pero por supuesto Santiago y Pablo no se contradicen, y nunca lo harían.
En las siguientes escrituras, Pablo está escribiendo en el contexto de las obras de la ley sin fe.
El hombre es justificado por fe sin las obras de la ley.
Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley,x sino por la fe de Jesucristo.
Por la ley ninguno se justifica para con Dios.
En las escrituras anteriores, Pablo está hablando acerca de las obras de la ley sin fe en Cristo; esas obras no tienen valor.
Pablo está hablando acerca de las obras de la ley que murieron: la circuncisión, comida y bebida, días, lavamientos, días de reposo, sacrificios, etc.
Las obras de humildad voluntaria y las obras sin amor no valen de nada.
Lo único que cuenta es la fe que se expresa a sí misma a través del amor. (la fe activada y vigorizada y que obra por el amor.)
Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.
Pablo no está diciendo que usted puede ignorar el código moral de la ley — ser falto de amor, inmoral, codicioso, dado a los placeres, airado, etc.
Pablo dijo: pues no son los oidores de la Ley los justos ante Dios, sino que los que obedecen la Ley serán justificados.
Cuando los gentiles que no tienen la Ley hacen por naturaleza lo que es de la Ley, estos, aunque no tengan la Ley, son ley para sí mismos,
mostrando la obra de la Ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia y acusándolos o defendiéndolos sus razonamientos. Rom 2:13-16
Pablo dijo: Anuncié.. que se arrepintieran y se convirtieran a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.
Pablo dijo, "lleven a cabo su salvación con temor y temblor."
Nuevamente Pablo dice que la gracia, resulta en un pueblo celoso de buenas obras.
Pablo dijo: Limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.
Pablo dijo: A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos.
Si usted vive en una nación próspera e industrializada, usted es rico en comparación al resto del mundo. De modo que sea rico en buenas obras.
Pablo dijo: gloria, honra y paz a cada uno que hace el bien.
Pedro dijo: se agrada del que lo teme y hace justicia.
Jesús dijo: Si no se arrepienten, todos perecerán igualmente. . El arrepentimiento requiere esfuerzo de su parte.
Y: Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. (Celoso significa con deseo ardiente, entusiasmado).
Jesús dijo además: Carguen con mi yugo y aprendan de mí.
Jesús dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.
Jesús dijo: No he hallado tus obras perfectas delante de Dios. . Él quiere obras perfectas, vigorizadas por la fe.
¡Oigan! Jesús dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.
El evangelio de la gracia quiere hacerle creer que no es necesario esforzarse, sin embargo Jesús nos ordenó a esforzarnos, (a ejercer mucho esfuerzo o energía).
En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios. . Un verdadero creyentes sigue o practica la verdad—hace lo que es correcto. (Ha acabado con el pecado, con hacer lo que está mal.) El creyente va hacia la luz, (sin temor) para mostrar que sus actos (u obras) han sido: en obediencia a Dios, o inspiradas divinamente, hechas con la ayuda de Dios, dependiendo de Dios.
Ahora hágase la siguiente pregunta: ¿Cuántas obras, o actos, he hecho que han sido en obediencia, o inspirados por Dios y con su ayuda? ¿Cuántas obras he hecho que Dios me haya dicho específicamente que haga, y que después me ayudó a realizar?
La primera obra para todos es el arrepentimiento—con Dios inspirándonos o mostrándonos de qué arrepentirnos, y después por medio del dolor, haciendo la resolución de obrar mejor—arrepentimiento. Como dijo Pablo: Anuncié.. que se arrepintieran y se convirtieran a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.
Las mentiras de la gracia
La definición de la gracia ha sido tergiversada para convertirla en mentiras nocivas de los profetas falsos. Ellos dicen que cuando usted repite la "oración del pecador" o dice que Jesús es Señor y/o se bautiza, que usted recibe instantáneamente la gracia de Dios para perdonarle todos los pecados pasados, presentes, y futuros; excusándole así para vivir el resto de su vida en pecado, dándole la garantía de que irá al cielo cuando muera.
Considere cuán completamente diferente es la definición de la gracia del apóstol Pablo en la carta a Tito: (por medio de qué debemos ser salvos)
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,
enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos,
vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,
aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo,
quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad
y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.
La gracia nos enseña a negar la impiedad y a vivir justa y piadosamente en este siglo. Y así para llegar a ser purificados y celosos de buenas obras. Negar la impiedad y los deseos mundanos es arrepentimiento. La gracia nos lleva hacia la cruz interior de la negación propia, para que podamos crucificar nuestra naturaleza pecaminosa, para llegar a ser libres de toda iniquidad y ser puros. Esta es la definición de la gracia que nos da Pabo. ¿Se da cuenta de lo diferente que es esta definición de Pablo de la definición de gracia instantánea y sin esfuerzo que han recibido de los falsos profetas?
Una persona que todavía peca podría alegar erróneamente que está redimida de toda iniquidad, ¡pero no que la gracia lo ha purificado!
La gracia ha sido tergiversada para convertirla en mentiras, lejos de las enseñanzas de arrepentimiento, que lleva a la pureza, para convertirla en una licencia para la inmoralidad y para continuar en nuestra naturaleza pecaminosa sin la necesidad de arrepentimiento. Esta perversión comenzó hace 2000 años en la iglesia primitiva; Judas escribio en el versículo 1:4:
Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.
Estos hombres eran cristianos falsos, que se habían infiltrado desapercibidamente entre los cristianos, predicando la libertad para pecar a través de la gracia por la fe en Jesús, pero negando a Cristo para que gobierne sus palabras y acciones como soberano y Señor, como lo hizo con los cristianos verdaderos de ese tiempo. El evangelio falso de la gracia fue vendido como salvación hace 2000 años; desafortunadamente, la salvación instantánea, se ha hecho universal, y todas las sectas son sectas deficientes.
Vea La gracia verdadera comparada con la gracia falsa para una discusión completa de cómo la definición de gracia ha sido tergiversada en mentiras maliciosas.
Su naturaleza pecaminosa debe ser crucificada en la cruz interior de la negación propia, antes que ustedes reciban la gracia poderosa de Dios para circuncidar su corazón, renovar su mente, y nacer otra vez como una criatura completamente nueva. Entonces ustedes caminarán en perfecta obediencia a los mandamientos de Dios. Ustedes no pueden ser obedientes o agradar a Dios si continúan en su natureza carnal (la naturaleza pecaminosa, o la carne.)
Las mentiras de la libertad de la ley
¿Luego deshacemos la ley por la fe? En ninguna manera; antes establecemos la ley.
Hay una gloriosa libertad de los hijos de Dios, que caminan por la Ley de la Libertad. Pero antes de que usted sea un hijo de Dios, y que disfrute de la libertad cristiana, caminando por amor, usted debe ser crucificado primero, para llegar a ser puro. Dios, como usted, no quiere hijos llenos de lujuria, avaricia, ira, mentiras, etc.; y antes de que él lo acepte como hijo, usted debe ser corregido y purificado de todo el mal que está dentro de usted—a través de la cruz.
Estos profetas falsos le dicen que usted tiene la libertad de continuar pecando sin recibir la ira de Dios. Esta misma clase de mentiras estaban siendo esparcidas en el tiempo de los apóstoles, 2000 años atrás. Pedro se refiere a ellas:
Pronunciando discursos arrogantes y sin sentido, seducen con los instintos naturales desenfrenados a quienes apenas comienzan a apartarse de los que viven en el error. Les prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción, ya que cada uno es esclavo de aquello que lo ha dominado.
Estos profetas falsos que mienten acerca de la libertad de la le, y de la libertad para pecar, también fueron mencionados por Pablo:
Hermanos, sigan todos mi ejemplo, y fíjense en los que se comportan conforme al modelo que les hemos dado. Como les he dicho a menudo, y ahora lo repito hasta con lágrimas, muchos se comportan como enemigos de la cruz de Cristo. Su destino es la destrucción, adoran al dios de sus propios deseos y se enorgullecen de lo que es su vergüenza. Sólo piensan en lo terrenal. Fil 3:17-19
Aquellos que claman ser justos, por gracia, y con libertad para no obedecer la ley, son hipócritas, una piedra de tropiezo, y ellos desparraman a las ovejas verdaderas de Cristo. Un hipócrita habla acerca de ser religioso, mientras que camina en el pecado. Jesús se dirigió a los hipócritas: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones. . Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. . Sus corazones deben ser limpiados—limpiados de verdad para llegar a ser puros.
¿Así que cuál fue la parte de la ley que murió?
Cualquier cosa que tenga que ver con formas, ceremonias, o sombras de lo que Cristo en realidad reemplazó - cualquier cosa que no está relacionada con la moral: la circuncisión, diezmos, días de reposo (una sombra del descanso), comidas, días, juramentos, vestido, bautismo de agua, etc. - todas estas cosas murieron con Cristo. La obediencia a estas partes de la ley no cuentan para nada, y oculta su fe en el sacrificio duradero de Cristo.
Con respecto a observar los días especiales, Pablo era tolerante, permitiendo que algunos consideraran ciertos días más importantes que otros, y que otros los consideraran todos iguales; y con respecto a las comidas, y no juzgarse los unos a los otros: "Cada uno, dijo él, esté plenamente convencido en su propia mente.” Y sin embargo él condena a los judíos y las costumbres y la observación de los días, las comidas, y las bebidas. Mientras que la observación de un día es una cuestión de la conciencia individual, en la cual uno debe estar completamente persuadido, el que un grupo de creyentes observe un día en especial es difinitivamente incorrecto, una forma de religión, lo cual es condenado por Pablo: Pero ahora, ya que conocéis a Dios o, más bien, que sois conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. Temo que mi trabajo en vuestro medio haya sido en vano. Gal 4:9-11. Y si el líder de su iglesia le dice que usted debe observar ciertos días, o comer ciertas comidas, usted está escuchando a un profeta falso; como dice Pablo: Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, Col 2:16. De modo que un individuo puede escoger celebrar ciertos días; pero la iglesia, como estatuto o reglamento, no puede hacer esto porque sería un tipo de ley. Si fuera necesario, el Señor le dirá a ese individuo que continúe observando ciertos días, y cuales puede dejar de observar; y así se mantiene la libertad individual de conciencia.
Existen sectas enteras que han sido construídas alrededor del Sábado como parte de los Diez Mandamientos, insistiendo que la adoración debe ser en el séptimo día, en vez del primer día de la semana. Debido a que Jesús dijo que ni una jota pasaría de la ley, ellos piensan que al obedecer los diez mandamientos se obedece toda la ley. La ley no es solamente los diez mandamientos—es cientos de leyes relacionadas con ceremonias, rituales, ordenanzas, restricciones sabáticas, vida familiar, sacrificios, lavamientos, etc. Obedecer los diez mandamientos no es obedecer la ley.
En 1 Corintios 16:1-2, Pablo ordenó que se tomara una colecta para los hermanos pobres de Jerusalén en el primer día de la semana, no en el sábado judío. Esto demuestra que la iglesia primitiva se reunía en el primer día de la semana, y no se reunían en el 7 º día del sábado judío. Además, Juan se refiere al día del Señor en Apocalipsis 1:10, "Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor;" el día del Señor ser refiere al día de la semana en que él resucitó. Y Pablo nos ayuda con la controversia del Sábado: Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, Usted puede observar su "día de reposo" o día de adoración, cualquier día que usted desee; sin embargo, si usted piensa que es justo al obesrvar el Sábado, entonces usted necesita observar verdaderamente todas las leyes del antiguo sábado judío, y necesita observar verdaderamente toda la ley mosaica.
Jorge Fox escribió acerca del primer día como el día de culto de los cristianos:
Cristo resucitó de los muertos el primer día de la semana; y los que creen en él entran en Cristo, su descanso; los cristianos se reúnen para adorar a Dios en el primer día de la semana; y en el primer día de la semana fue que Dios dijo: "Hágase la luz, y hubo luz."
El sábado es una mera sombra del resposo del cristiano, y el libro de Hebreos nos advierte severamente en contra de no entrar en él: Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Este reposo es lo que Jesús prometió: Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. . "Éste es el reposo; dad reposo al cansado. Éste es el lugar de descanso." Pero ellos no quisieron escuchar. . Esta es una seria advertencia a todos los que se llaman a sí mismos cristianos, para que eviten perder sus almas y ser excuídos del cielo, así como los judíos que murieron en el desierto y se les prohibió entrar en la tierra prometida debido a su incredulidad en las promesas de Dios, usted debe obrar con celo en la fe para alcanzar la promesa del reposo del sábado espiritual, lo cual es unión con Dios y la entrada en el reino de los cielos, dentro y alrededor de ustedes. Nosotros nos sentamos en Cristo para entrar en el reposo, para entrar en el reposo después de pelear contra nuestros enemigos; como el pueblo de Israel que entró en el reposo después de pelear y limpiar la tierra de los pueblos paganos que la rodeaban. Con la diferencia de que nuestros enemigos son espirituales: lujuria, ira, orgullo, egoísmo, envidia, codicia, avaricia, celos, mentiras, engaño, robos, inmoralidad sexual, lenguaje profano, y malos pensamientos, etc. La salvación es ser liberado del pecado y ser protegidos del mal, (sanctificados), de nuestros enemigos de pacado. Para ser liberados del pecado ustedes deben creer y esperar la promesa de Dios de liberar a los cautivos, para llegar a ser libres de pecado; de otra manera ustedes también perecerán en el desierto espiritual sin haber entrado en la tierra prometida — el cielo. No sean como los judíos que dijeron que no podían conquistar a los gigantes y rehusaron cruzar el Jordán para pelear, aún cuando Dios estaba peleando por ellos; no diga que el pecado no puede ser conquistado, aún con la ayuda de Dios; no diga ¿quién puede luchar contra la bestia? Porque la victoria sobre el pecado, nuestros enemigos dentro de nuestro corazón, es la salvación prometida.
Para concedernos que,
una vez rescatados de las manos de los enemigos, le sirvamos sin temor,
en santidad y en justicia delante de él todos nuestros días.
Cualquiera sea su "día de reposo," tenga cuidado de no hacerlo nada más que un día de recreación, con una adoración de pasada. Es mejor adorar todos los días, en un reposo de las labores del mundo: a saber, la búsqueda por conseguir la comida y el vestido. En vez de esto descansemos cada día de nuestras viejas labores, y trabajemos por la comida espiritual que nunca perece y obremos por su justicia haciendo lo siguiente:
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna; El pan que da vida es el que Dios ha enviado desde el cielo - el verdadero pan de cada día.
Jesús les dijo: --Yo soy ese pan que da vida. El que confía en mí nunca más volverá a tener hambre; el que cree en mí, nunca más volverá a tener sed.
Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.
Necesitamos la ayuda de Dios para ser obedientes—necesitamos su gracia poderosa
Hasta el punto en que podamos, debemos obedecer las leyes morales. Pero sin ayuda, es imposible amar completamente a nuestro prójimo como a nosotros mismos; y sin ayuda divina, es imposible amar a Dios con todo nuestro corazón, mente, alma y fortaleza.
Y hay otras cosas, las cuales, no importa cuánto tratemos, no podemos hacer sin obtener ayuda divina, poder a través de la gracia, para ser cambiados y así mejorados. Estos son unos pocos ejemplos:
- Enojarse con alguien que nos trata mal o injustamente, o que incluso nos hiere. Jesús nos dijo que cualquiera que se enoje con su hermano, está sujeto al juicio. Usted no puede dejar la ira sin ser cambiado por medio de mucha gracia. Trate de dar la otra mejilla la próxima vez que alguien lo abofetee.
- Juan dijo, Todo el que odia a su hermano es un asesino.
- Al sólo mirar a una mujer con lujuria - Jesús nos dice que hemos cometido adulterio en nuestro corazón. Usted no puede controlar esto sin ayuda.
- Estar adicto al alcohol, drogas, cigarrillos, las compras, la pornografía, etc. - algunas de estas cosas son tan profundas que son una verdadera esclavitud que requiere ayuda sobrenatural para romperla.
- Estar adicto a placeres para pasar el rato de todas clases. Esto no significa que todas los placeres sean intrínsicamente malos; pero si vamos a sentir dolor al dejar de participar en ellos, entonces son ídolos en nuestra vida. Y aunque no estemos adictos, el tiempo que pasamos buscando estas entretenciones es tiempo que podríamos pasar preparándonos para la eternidad, buscando escuchar a Dios. El amor del mundo es enemistad contra Dios.
- La codicia puede ser una adicción, o el siempre querer algo más. Eso es idolatría - el querer dinero o cualquier cosa que sea igual o más que su deseo de agradar a Dios. Toda la cristiandad se ha olvidado de la codicia. Entrenamos a nuestros hijos sistemáticamente a codiciar al crear listas de cosas deseadas para la Navidad. La gente vive la vida pensando que si sólo tuvieran más dinero, o un carro nuevo, o una casa mejor, o una vacación en Hawaii, serían felices; pero una vez que obtienen lo que quieren, se enfocan en otra cosa en lo que puedan creer como solución para su felicidad.
- La inabilidad para controlar nuestras emociones y pasiones en general.
Las adicciones y la esclavitud tienen que ser quebrantadas con la ayuda de Dios, su gracia, su poder para cambiarnos. No vamos a obtener ayuda simplemente con pedirla (excepto ocasionalmente cuando él nos conceda favores especiales para que nos libremos de una adicción seria). Obtenemos ayuda cuando vamos a él humildemente como pecadores y esperamos su ayuda, la cual Él nos da al enseñarnos, aconsejarnos, mandarnos, y guiarnos para salir del Egipto espiritual, a través del desierto largo y seco, hasta que por fin lleguemos a la tierra prometida de la fortaleza, la pureza, la paz, el amor y el gozo - recibimos el fruto del espíritu al crucificar la naturaleza pecaminosa que está adentro de nosotros en la cruz de Cristo, que es lo que a la cristiandad le hace falta. A medida que vamos a Él, Él nos da mandamientos. Cada uno de estos mandamientos están adaptados individualmente a las circunstancias de nuestra vida, ya que sólo nuestro creador sabe cómo ayudarnos. Si los obedecemos, ellos estarán escritos en nuestro corazón, añadidos a la ley interna; y recibimos el poder para caminar como se nos ordenó hasta que finalmente llegamos a ser puros. De modo que buscamos, escuchamos, obedecemos, buscamos, escuchamos, obedecemos.... buscamos, escuchamos, obedecemos, .... etc. Este es el proceso de purificación. Es la crucificción de la naturaleza pecaminosa. Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado.
El cristianismo verdadero está relacionado con un cambio en el corazón - no con hacer oraciones, el bautismo de agua, comer pan y beber jugo de uva - todo tipo de ceremonias - algunas de estas inventadas recientemente por el hombre después de los tiempos del judaísmo, pero aún así formas y ceremonias - rituales en vez de cambio en el corazón. Este pueblo me honra con los labios, pero pero su corazón está lejos de mí. En vano me adoran; sus enseñanzas no son más que reglas humanas.
La religión tiene que ver con un cambio de corazón. Su corazón y su espíritu debe ser quebrantado por Dios, antes de que usted pueda recibir su poderoso cambio por medio de la gracia.
Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón y salva a los contritos de espíritu.
(Contrito significa: sentir o expresar dolor o pena por los pecados o las ofensas.)
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad y cuyo nombre es el Santo:
«Yo habito en la altura y la santidad, pero habito también con el quebrantado y humilde de espíritu, para reavivar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazónde los quebrantados.
Dios quiere que lo adoren en Espíritu y en Verdad. El corazón debe ser cambiado para poder adororar en Espíritu y en Verdad. Los cambios en el corazón sólo suceden por medio del poder divino a través de la gracia. Cristo, quien es la Luz, que se ha levantado en la conciencia, que limpia y purifica la conciencia de las obras muertas por medio de su Espíritu, para que sirvamos al Dios viviente. Y hasta que podamos oír al Señor y seguir sus consejos para cambiar, la ley externa es nuestro guía, un recordatorio para nosotros de nuestros problemas; y es una motivación para arrepentirnos de nuestros viejos caminos, buscar ayuda divina y poder ser aún más diferentes, y por lo tanto agradar más a Dios. Mientras que la ley sea nuestro guía, conocemos el estado en el que Pablo dijo que él alguna vez se encontró: "Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago." .
Pablo pasó por esto, y todos deben pasar por esta etapa de ser miserable, antes de llegar a la libertad de los hijos de Dios para disfrutar la libertad cristiana. (El estado final de Pablo fue: ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí.)
Del Diaro de Jorge Fox:
Ví que esta ley era el amor puro de Dios que estaba sobre mí, y por el cual debo pasar, aunque fuí afligido mientras estaba bajo ella; porque no podía estar muerto a la ley sino a través de la ley, la cual juzgó y condenó aquello que debe ser condenado. Ví que muchos hablaban de la ley, quienes nunca supieron que la ley era su guía; y muchos hablaban del evangelio de Cristo, quienes nunca conocieron la luz y la inmortalidad en ellos que es traída por la luz. Ustedes, los que han estado bajo este guía, y la condenación de ella, conocen estas cosas; porque aunque el Señor en ese día me reveló estas cosas en secreto, han sido desde entonces publicadas por su espíritu eterno, como si estuvieran encima del techo de una casa. Y a medida que usted es llevado a la ley, y a través de la ley para morir a ella, y testifica que la justicia de la ley se cumple en usted, usted después llegará a conocer lo que debe ser llevado hacia la fe, y por la fe desde abajo de la ley; y permaneciendo en la fe, cuyo autor es Cristo, y usted tendrá paz y acceso a Dios.
Para disfrutar de la Libertad Cristiana como un hijo de Dios, usted primero debe ser liberado del pecado.
Esto se hace al ir usted mismo a Dios; porque todos tienen su Espíritu dentro de sí por medio de su gracia. Usted no tendrá necesidad de ningún maestro aparte del ungimiento que está en usted. Él es la Luz que ilumina a todos los hombres que vienen al mundo, la Vida que es la Luz de los hombres. Usted se sienta en silencio, y cuando usted piensa, usted piensa en el nombre de Jesús. Así es como aprendemos de Él, somos limpiados por Él, somos guiados por Él, y llegamos a conocerlo. Él dijo: "Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana." Él es la Luz, él es la Palabra, y él nos ha enviado su Espíritu de Verdad para enseñarnos. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Eventualmente usted lo oirá. Él tiene una voz suave; por esto es que está escrito: "Estad quietos, y conoced que yo soy Dios." Él nos dirá cosas acerca de sí mismo. Él nos animará. Él es bondad. Él nos dirá o nos mostrará cosas acerca de nosotros mismos; algunas serán cosas terribles. Cristo, la Luz, nos mostrará todos los deseos escondidos, afectos y orgullo en nuestros corazones. Pero debido a que él es nuestro amigo, sabemos que él nos está mostrando estas cosas por nuestro propio bien. De modo que nosotros escuchamos y miramos. Y no corremos, sino que nos presentamos delante del Hijo de Dios. Y nos arrepentimos de las cosas que él nos muestra. Y a veces él nos da mandamientos. Estamos oyendo la Palabra de Dios, la Palabra viviente. A medida que oyamos la Palabra de Dios (Jesús hablando a través del Espíritu) nuestra fe aumentará a pasos agigantados; y seguirá aumentando - si obedecemos los mandamientos que le oímos decir le estamos mostrando que lo amamos al ser obedientes. Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.
Todo el que viene a mí y oye mis palabras y las pone en práctica, os mostraré a quién es semejante: es semejante a un hombre que al edificar una casa, cavó hondo y echó cimiento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el torrente rompió contra aquella casa, pero no pudo moverla porque había sido bien construida. Sobre esta roca el edifica su iglesia; y al hacer esto usted ha recibido a Cristo dentro de usted como el Hijo de Dios; cuando usted lo oye y lo obedece ésto es la fe verdadera.
¡Él no lo puede hacer más claro! Él dijo: Vengan a mí, escuchen mis palabras (no la Biblia), y practíquenlas.
Practicarlas es obedecer; y cuando usted las obedece, usted ha recibido a Cristo por reconocimiento y obediencia.
De este fundamento él edifica la fe verdadera y la espernanza que eventualmente lo purifica.
El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.
Estas dos enseñanzas de Jesús mencionadas anteriormente son las enseñazas esenciales de este sitio de internet:
1) Venga a él, Escuche sus palabras, haga las palabras que él le da para hacer - obedezca sus mandamientos.
2) Si usted ama a Jesús, usted le obececerá. El Padre entonces le amará a usted, y él y Jesús vendrán a usted y habitarán con usted; y el hogar de ellos es el Reino de Dios dentro de usted. Ellos habitan en un corazón puro.
Escriba lo que escuche en un cuaderno; repase sus mandamientos periódicamente para que no se olvide de ninguno, y siga arrepentiéndose.
El Señor me ha dicho: "Donde hay obediencia, hay justicia; sin ella, tienes la Segunda Guerra Mundial."
Aún Adolfo Hitler dijo Jesús era su Señor y Salvador. - ¿un pecador salvado por gracia???? ¿MIENTRAS NO ESTABA EN LA OBEDIENCIA???
Él [Jesús] se conviertió en el autor y fuente de la eterna salvación para todos aquellos que le obedecen.
(¿Y cómo le obedecemos para alcanzar la salvación?)
Escuchad mi voz y yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo
Si ustedes obedecen mis enseñanzas, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.
De modo que si el Hijo de Dios los libera, entonces ustedes son realmente y sin duda libres.
Jesús vino para destruir al diablo y sus obras [el pecado] en nosotros - si nosotros vamos a él.
Para esto apareció el Hijo de Dios [a nosotros], para deshacer las obras del diablo.
Ustedes son esclavos de aquel a quien obedecen, ya sea del pecado que lleva a la muerte, o de la obediencia que lleva a la justicia.
Si somos esclavos del pecando, él no puede ser nuestro Señor. Ninguno puede servir a dos señores.
Somos incapaces de ser controlados o gobernados hasta que nuestra naturaleza pecaminosa sea destruída, por lo menos lo suficiente como para ser guíados por el Espíritu.
Sabemos que nuestra vieja naturaleza fue crucificada con él para que nuestro cuerpo pecaminoso perdiera su poder, de modo que ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado — Rom 6:6
Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos.
Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.
El hombre, quien originalmente seguía a su creador en amor obediente, se convirtió en un rebelde para decidir su propio camino, teniendo sus propios pensamientos, juzgando lo bueno y lo malo por sí mismo. Y cuando el hombre sea restaurado a la imagen de Dios, dejará de hacer sus propias decisiones; sino que volverá a la obediencia reverente y amante hacia su creador, que lo creó a él y al universo. Parte de esta restauración es destruir la mente rebelde, egoísta y auto gratificante. Este es un proceso largo para la mayoría. Y, a medida que la mente es destruída, la guía del Señor llena el vacío. Cuando nuestra naturaleza egoísta sea eliminada recibiremos el Espíritu de Cristo, para que podamos ser obedientes en nuestro amor a Dios - y nuestra obediencia es voluntaria, ya que Dios no nos ha quitado nuestro libre albedrío. El amor nunca insiste en buscar lo suyo. Pero nuestro amor a Dios hará que nuestra obeciencia a cada uno de sus deseos sea el gozo de nuestra vida. Pero nunca se olvide: él nos ama sin medida, de modo que cualquier cosa que él nos pida será para nuestro beneficio y total satisfacción. Por lo tanto nosotros obedecemos su guía y dirección, lo que será un gran gozo tanto para nosotros como para él.
Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo. 2 Cor 10:5. De modo que tenemos la mente de Cristo y guardamos los pensamientos de su corazón, 1 Cor 2:16. Debemos, en cuanto a la pasada manera de vivir, que está corrompido por los deseos engañosos, renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Efe 4:22-24. Esto no significa que continuamos pensando con un nuevo grupo de reglas que hemos aprendido de la Biblia. No; la mente carnal, la cual es enemistad contra Dios, debe ser destruída para que ya no pensemos por nostros mismos. En cambio, cuando somos una nueva criatura, dependemos de los dictados que recibimos de Dios, así como lo hizo Cristo cuando caminó sobre la tierra, cuando dijo:
Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo.
El Padre, que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir y de lo que he de hablar.
Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.
El hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su padre hacer, porque cualquier cosa que hace el padre, la hace también el hijo.
Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo sólo según lo que oigo, y mi juicio es justo, pues no busco hacer mi propia voluntad sino cumplir la voluntad del que me envió. .
De modo que ni siquiera Cristo hizo sus propias decisiones. Note que Jesús dijo que él sólo hizo la voluntad del Padre, no la suya. En Mateo 7:21, Jesús dijo: No todo el que me dice: "¡Señor, Señor!", entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. De modo que aquí Jesús nos dice lo que es necesario para ir al cielo—no hacer nada por nosotros mismos—sólo decir lo que el Padre nos diga que digamos—sólo hacer lo que el Padre nos muestra para que hagamos—sólo juzgar de la manera que el Padre nos diga. Por lo tanto, no debemos pensar por nosotros mismos—sólo debemos seguir la inspiración del Padre. Debemos permitir que nuestra mente carnal sea destruída hasta el punto que hablemos y actuemos por la inspiración del Espíritu de Dios; este es el fin de la obediencia—pensar, hablar, y actuar de acuerdo a la inspiración de Dios. Usted problemente ha orado el Padre Nuestro miles de veces, diciendo "sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra," sin ninguna idea de cómo se puede hacer. Ahora usted sabe lo que se necesita—y no se puede lograr fácilmente—sólo con dedicación para buscar el Reino de Dios como su prioridad más alta, con perseverancia, y con obediencia a cada mandamiento que usted oiga.
Tal vez ahora usted está comenzando a ver como los evangelios falsos, que descartan que la cruz sea necesaria, se esparcen tan rápidamente hasta convertirse en algo tan omnipresente. La cruz no es fácil, pero es soportable. Como Jesús nos dijo: aún las prostitutas y los recaudadores de impuestos iban hacia el reino de Dios en su tiempo. Como nos dice Isaías: los impuros y los necios no transitarán ni viajarán por el camino. Isa 35:8. Lo que usted pierde es la libertad de la preocupación, el temor, y la ansiedad al tratar de hacer la mejor decisión, para decir las palabras correctas, para hacer lo correcto; y nunca estando seguro, y estando frecuentemente en lo incorrecto. Lo que usted gana es tener la dirección de Dios en todo, con la confianza de que él lo sabe todo, y cualquiera que sea su voluntad para usted, es intrínsicamente perfecta, sin defecto—y siempre para su beneficio. De modo que usted está libre de la preocupación, la duda, y el temor—libre de tener que analizar y escoger—libre para vivir en el amor, libre para seguir la virtud; confiado, y seguro de que su vida tiene un propósito noble y rinde resultados. Estando lleno del amor de Dios, usted está libre para mostrar ese amor al mundo; y para mostrar su amor a Dios, en su elección continua de obedecer sus mandamientos y su inspiración, lo cual será su gozo más grande. Y libre para tener comunión con Cristo y el Padre, en la luz—regocijándose en su presencia, lleno con su amor constante y experimentándolo continuamente.
Una de las razones principales por la cual Cristo murió en la cruz, fue para mostrarnos por su ejemplo la medida de la obediencia que es necesaria; porque así como él murió en la cruz en obediencia a Dios, así nosotros también debemos obedecer las inspiraciones y los mandatos de Dios, a crucificar nuestra naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia.
Si aquellos que oyen obedecen, su progreso será rápido.
Aquellos que siguen su propia mente llorarán y lamentarán; habrá un gran dolor.
Sí, la Ley debe ser cumplida en nosotros; Cristo debe cambiarnos para llegar a ser como él y para que así podamos cumplir la Ley. Hasta que estemos bajo el control del Espíritu de Dios, la Ley externa es nuestro guía, recordándonos de nuestras fallas. Debemos pasar por el tiempo de la impureza, buscando la pureza, con la ley mostrándonos nuestras deficiencias y transgresiones, para que sintamos dolor y que ésto resulte en que seamos motivados a buscar la ayuda divina para cambiar. Si ignoramos la ley y sus requerimientos de buena conducta, que nos recuerda que tenemos que buscar la ayuda de Dios para deshacernos del pecado, entonces estaremos desesperanzadamente atados al pecado, y la condenación de Dios vendrá después por seguro.
De modo que caminamos por la ley interna que Cristo escribe en nuestros corazones, hasta que somos puros. Al ser puros, seremos llenos de amor.
Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios.
Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces vosotros también seréis manifestados con El en gloria.
Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es.
Todo el que tiene esta esperanza en Cristo, se purifica a sí mismo, así como él es puro.
Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.
Pero lo malo de este mundo y de todo lo que ofrece, está por acabarse.
No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.
Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Cuando el Señor aparezca para completar nuestra salvación, seremos llenos de amor y ya no tendremos que caminar por la ley, interna o externa; sino que en cambio caminaremos totalmente por el amor y la luz de Dios.
Así como Jaime Parnell lo ha declarado tan bien en sus memorias:
“Y así la iglesia de Cristo es unida por un Espíritu, y es circuncidada por éste mismo, y bautizada en una vida, luz, y poder, donde todos habitan como miembros de un cuerpo, del cual Cristo es la cabeza. Y esta es la bendita unión y comunión en uno; y así es Dios adorado ‘en espíritu y en verdad;’ y como Cristo es espiritual, así es [Su iglesia, la cual es] Su cuerpo, y así son sus ordenanzas; y así son los verdaderos cristianos, no aquellos que tienen la imaginación de estas cosas, sino aquellos que pueden testificar [dar cuenta de la realidad], y las poseen en la vida. Aquellos que creen, han pasado de muerte a vida; y la vida que ellos viven ahora, la viven por fe en el Hijo de Dios; son nuevas criaturas, que están ‘en Cristo Jesús,’ para quienes no hay condenación, quienes no van tras la carne, sino tras el Espíritu; en contra de los cuales no hay ley, porque ellos son trasladados para ser sacados de esa naturaleza, [transladados a una dimensión más alta del Reino del Cielo] para lo cual la ley fue añadida; y son liberados por la ley del Espíritu de vida, y son hechos partícipes de la naturaleza divina de Cristo, por la cual ellos son hechos cristianos. Y ahora los tales testifican del efecto de la sangre de Cristo que ha sido obrado dentro de ellos, y el fin de Su venida, y el beneficio de Su muerte, los cuales han muerto con él, y han resucitado a través de la muerte en la cruz; y éstos son los que han escapado de la corrupción del mundo a través del conocimiento del Hijo de Dios dentro de ellos; Cristo en el interior, la esperanza de gloria.”
El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.
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