La Cruz Perdida de la Pureza



 



Mujeres que hablan y predican

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Jorge Fox era un ardiente defensor de que las mujeres tuvieran roles compartidos en la iglesia. La posición de igualdad de la mujer era la causa de muchas deserciones dentro de las filas de los cuáqueros del siglo 17. Pero es sólo esta mujer, Margarita Fox, que fue prominente en defender los derechos y el registro de las mujeres en la iglesia de Dios; una posición que todavía es atacada por aquellos que toman dos versículos fuera de contexto comparado con cientos del resto de la Biblia.

Ustedes, que llegan a esta página creyendo firmemente que las mujeres no deberían hablar en la iglesia, no se vayan sin leer toda esta sección. Si usted lo lee justamente, verá que las instrucciones de Pablo se aplicaban a las mujeres rebeldes, que todavía no estaban bajo el control del Espíritu de Dios; y los muchos, muchos ejemplos en las escrituras, citados a continuación, de mujeres espiritualmente maduras, que contradicen totalmente la aplicación de las instrucciones de Pablo a las mujeres en general. Ustedes tendrán que resolver esta aparente gran diferencia. De manera que las instrucciones de Pablo se deben limitar a las mujeres espiritualmente inmaduras, mujeres rebeldes,* y estas escrituras son compatibles con el resto de la Biblia, la cual testifica y alaba a muchas, muchas mujeres espiritualmente maduras, que profetizaron, predicaron, enseñaron, reprendieron, exhortaron, juzgaron, e instruyeron, sí, aún a hombres. Porque nadie, ni hombres ni mujeres, podía hablar en un servicio de adoración cuáquero, a menos que se lo permitiera el Espíritu de Dios. No se podía hablar de la mente carnal; cada palabra era del espíritu de Dios; todos ellos estaban profetizando; hombres y mujeres, como se los indicaba el Espíritu de Dios, usando sus palabras. Vea Pautas para la adoración para obtener escrituras que apoyan este hablar, predicar, cantar y orar solamente por medio del espíritu.

*Fox repetidamente declaró que Pablo estaba escribiendo acerca de mujeres rebeldes. Mucho tiempo después de haber escrito esta página web, en el año 2008, recibí este mensaje fuerte y firme de la Voz del Señor: "la regla ha sido dada, sobre las mujeres rebeldes; no pienses que tú eres mejor." Yo enfatizo que esta es una de las declaraciones más fuertes y firmes que he oído del Señor; fue un mandato claro, sin condiciones, adiciones, ni peros. Yo había creído que mi esposa era igual a mí espiritualmente mucho tiempo atrás, de modo que me parece que esto está destinado para aquellas mujeres que conoceré en el futuro, quienes han sido cambiadas por el Señor de ser rebeldes a ser gobernadas por el Espíritu de Dios: porque los que son guiados [por obediencia a los mandamientos que oyen] por el Espíritu de Dios, ellos son hijos de Dios, sea hombre o mujer.

En 1 Cor 11:13, Pablo dice: Pero toda mujer que ora o profetiza. Profetizar no es sólo predecir el futuro; es hablar para edificación, y exhortación, y consuelo. 1 Cor 14:3. Aquí Pablo muestra que las mujeres que profetizan, es decir que hablan con la inspiración y las enseñanzas del Espíritu Santo, están hablando en la Iglesia. Profetizar es hablar en la presencia de oyentes que están interesados en lo que se está diciendo - mujeres que hablan en la iglesia, pero que están hablando bajo el control del Espíritu. Esto prueba que la restricción de Pablo (las mujeres guarden silencio en las congregaciones; porque no se les permite hablar, sino que estén sujetas, como también lo dice la ley. Si quieren aprender acerca de alguna cosa, pregunten en casa a sus propios maridos; porque a la mujer le es impropio hablar en la congregación.) sólo se aplicaba a las mujeres que estaban recién iniciadas en la iglesia, que todavía estaban bajo la ley, cuyas lenguas todavía no estaban bajo el control del Espíritu de Dios. Pablo también nos dice que hasta que el hombre o la mujer estén siguiendo los mandatos del Espíritu, ambos están todavía sujetos a la ley:  Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Gal 5:18.

Hechos también nos muestra que las mujeres debían profetizar, (hablar para la edificación, y exhortación, y consuelo. 1 Cor 14:3): 'Sucederá después de esto que derramaré mi Espíritu sobre todo mortal. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán. Vuestros ancianos tendrán sueños; y vuestros jóvenes, visiones.

La carta más larga de toda la colección de Jorge Fox, la epístola 320, defiende el papel de la mujer en la iglesia de Dios, citando a todas las mujeres que fueron usadas por Dios en la Biblia. Jorge Fox también tiene una excelente defensa de la igualdad de la mujer en Cristo en esta página, después de la conclusión de las cartas de Margarita. Y finalmente, Margarita tiene una carta evangélica en este sitio, la cual humillará a cualquier persona que piense que las mujeres no deben enseñar o predicar.

De la voz del Señor:

Las mujeres son muy discriminadas. En mi Iglesia no hay más que uno, tanto hombres como mujeres son uno en Cristo; Pablo habló de las mujeres rebeldes, recién iniciadas. Ustedes las verán ministrando con poder y en mi nombre. La mano está en el cuello para guiarlos hacia la humildad y mantenerlos humildes. Estoy de acuerdo contigo; lo humilde debe ser visto y no oído, ni es esto ofrecido a cualquier persona que no puede controlar su propia lengua y que su yo no ha muerto

Yo pienso que la carta de Margarita Fox a continuación es muy hermosa, más que adecuada, y completamente apropiada; una declaración orgullosa pero humilde del derecho de la mujer a hablar y enseñar, siendo Cristo el mismo para el judío y el griego, para el hombre y la mujer. Si usted lo lee justamente con su mente abierta, tocará su alma con amor y respeto por las mujeres en general y por las que están en Cristo en particular.

Mujeres
justificadas, probadas, y permitidas por las Escrituras
,
Todas las que hablan por el Espíritu y Poder del Señor Jesús.

Y cómo las mujeres fueron las primeras que predicaron las nuevas de la resurrección de Jesús, y fueron enviadas por el mandamiento de Cristo mismo, antes que Él ascendiera al Padre.
Juan 20. 17

Cuando esto fue escrito, Margarita conservaba el apellido de su fallecido primer esposo, el juez Fell. Tres años después de escribir las cartas que vienen a continuación, lo cual fue once años después que su primer esposo había muerto, Margarita Fell se casó con Jorge Fox para convertirse en Margarita Fox; su matrimonio por mandato del Señor Jesús a Jorge Fox. Ella ya se había establecido a sí misma como la madre de la iglesia, y Fox era reconocido como el padre y fundador de la sociedad. Ella pasó un total de diez años en la cárcel a causa de varios encarcelamientos por tener reuniones de adoración en su casa y por negarse a tomar juramento en los procesos judiciales.

por Margarita Fell -

Mientras que ha sido una objeción en las mentes de muchos, y varias veces ha sido objetado por el clero, o los ministros u otras personas, en contra de que las mujeres hablen en la iglesia; y así consecuentemente se debe aceptar, que ellas son condenadas por entrometerse en las cosas de Dios. El fundamento en el cual se hace la objeción es tomado de las palabras del apóstol, las cuales él escribió en su primera epístola a los Corintios, 1 Cor 14:34-5. Y también en lo que le escribió a Timoteo, 1 Tim 2: 11-12. Mas cuánto tergiversan las intenciones del apóstol en estos versículos, vamos a mostrar claramente cuando lleguemos a ellos en su debido curso y orden. Pero primero permítanme declarar cómo Dios mismo ha manifestado su voluntad y su pensamiento con respecto a la mujer, y hacia la mujer.

Y primero, cuando Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, Gen 1:27-29. Aquí Dios los une en su propia imagen, y no hace distinciones ni diferencias como lo hacen los hombres; porque aunque e9llos sean débiles, él es fuerte; y como él le dijo al apóstol, su gracia es suficiente, y su fortaleza se manifiesta en la debilidad, 2 Cor 12:9. Y a los tales el Señor ha escogido, aún a lo débil del mundo, para avergonzar las cosas que son fuertes; y lo despreciado ha escogido Dios, para deshacer lo que es, 1 Cor:1-27-8. Y Dios no ha puesto tal diferencia entre el hombre y la mujer, como lo hacen los hombres.

Es cierto, la serpiente, que era más astuta que cualquier otra criatura del campo, vino a la mujer con sus tentaciones, y con una mentira; él pudo astutamente discernir que ella era el vaso más débil, o más inclinada a escucharlo a él, cuando le dijo: 'si comieres, serán abiertos tus ojos;' y la mujer vio que el fruto era bueno para comer y codiciable para alcanzar sabiduría: entonces la tentación la alcanzó, y ella comió, y le dio a su esposo, y él también comió; y así ambos fueron tentados a transgredir y desobedecer; y por lo tanto Dios le dijo a Adán, (que se había escondido cuando oyó su voz) '¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.' Aquí la mujer le dice la verdad al Señor. Vea lo que el Señor dice después de pronunciar la sentencia sobre la serpiente: pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. Gen 3:15.

Que esta palabra del Señor, la cual existe desde el principio, cierre las bocas que todos los que se oponen a que las mujeres hablen en el poder del Señor; porque él ha puesto enemistad entre la mujer y la serpiente; y si la simiente de la mujer no habla, la simiente de la serpiente hablará; porque Dios ha puesto enemistad entre las dos simientes; y se ha puesto de manifiesto, que aquellos que están en contra de que la mujer y su simiente hablen, lo hacen por causa de la envidia de la simiente de la serpiente antigua. Y Dios ha cumplido su palabra y su promesa, cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Gal 4:4-5.

Además, el Señor se agrada cuando menciona a su iglesia, para llamarla con el nombre de mujer, por sus profetas diciendo: como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, Isa 54:6. Nuevamente: ¿Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz? Porque Jehová creará una cosa nueva sobre la tierra: la mujer rodeará al varón. Jer 31:22. Y David, cuando estaba hablando de Cristo y su iglesia, él dijo: Toda gloriosa es la hija del rey en su morada; De brocado de oro es su vestido. Con vestidos bordados será llevada al rey; Serán traídas con alegría y gozo; Entrarán en el palacio del rey. Sal 45.

Y también el rey Salomón en los cantares, donde habla de Cristo y de su iglesia, en donde ella se está quejando y llamando a Cristo, él dice: Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres, Ve, sigue las huellas del rebaño, Cantares 1:8, y 5:9. Y Juan, cuando vio la maravilla que estaba en el cielo, vio una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata listo para devorar a su hijo tan pronto como naciese. Apoc 12:1-3. Aquí aparece la envidia del dragón.

Así que muchas cosas pueden probar que la iglesia de Cristo está representada por una mujer; y aquellos que hablan en contra de que la mujer hable, hablan en contra de la iglesia de Cristo, y la simiente de la mujer, cuya simiente es Cristo; es decir, aquellos que hablan en contra del poder del Señor, y del espíritu del Señor hablando a través de una mujer, razonan simplemente por causa de su sexo, o porque es una mujer, sin considerar su simiente, y el espíritu, y el poder que habla en ella; los tales hablan en contra de Cristo y su iglesia, y son de la simiente de la serpiente, donde se aloja la enemistad. Y como Dios el Padre no hizo tal diferencia en su primera creación, ni desde entonces entre el hombre y la mujer, sino que siempre por su misericordia y bondad, tenía consideración por los débiles. Así también su hijo, Cristo Jesús, confirma lo mismo; cuando los fariseos vinieron a él, y le preguntaron si era legítimo que un hombre le diera carta de divorcio a su esposa. Él les respondió y les dijo: '¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.' Mat 19:4-6.

Nuevamente, Cristo Jesús, vino a la ciudad de Samaria, donde estaba el pozo de Jacob, donde estaba la mujer samaritana, como ustedes lo pueden leer en Juan 4. Cómo se complació de predicarle a ella el evangelio eterno; y cuando la mujer le dijo: 'Yo sé que cuando venga el Mesías, (llamado el Cristo) él nos declarará todas las cosas.' Jesús le dijo: 'Yo soy, el que habla contigo.' También él le dijo a Marta, cuando ella le había dicho que ella sabía que su hermano resucitaría otra vez en los últimos días. Jesús le respondió: 'Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá; Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? Y ella respondió: 'Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios.' Aquí ella manifestó su fe verdadera y salvadora, y muy pocos en ese tiempo creían así en él. Juan 11:24-7.

También esa mujer que vino a Jesús con un vaso de alabastro de un perfume muy costoso, y lo derramó sobre su cabeza cuando él estaba sentado a la mesa; se ha manifestado que esta mujer sabía más del poder secreto y sabiduría de Dios que sus propios discípulos, quienes estaban llenos de indignación hacia ella; y por lo tanto Jesús dijo: '¿Por qué molestáis a esta mujer? Lo que ha hecho conmigo es una buena obra. De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que esta ha hecho, para memoria de ella.' Mat 26:6-13 y Mar 14:3-9. Lucas dijo además que ella era una pecadora, y que ella estuvo a sus pies tras él llorando, y comenzó a lavar sus pies con sus lágrimas, y los secó con el cabello de su cabeza, y besó sus pies, y los ungió con perfume. Y cuando Jesús vio el corazón del fariseo que lo había invitado a su casa, aprovechó la oportunidad para hablarle a Simón, como lo pueden leer en Lucas 7; entonces mirando a la mujer, le dijo a Simón: '¿Ves esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para mis pies; pero ella ha regado mis pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos. No me diste beso; pero ella, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; pero ella ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; pero aquel a quien se le perdona poco, poco ama.' Lucas 7:44-47.

También, habían muchas mujeres que siguieron a Jesús desde Galilea, sirviéndolo, mirando de lejos cuando lo habían crucificado, Mat 27:55-56, Mar 15:40-41, sí, aún las mujeres de Jerusalén lloraron por él, tanto así que él les dijo: 'Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.' Lucas 23:28.

Y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza, intendente de Herodes, Susana y otras muchas que ayudaban con sus bienes. Lucas 8:2-3.

Entonces vemos que Jesús tenía el amor y la gracia que brotaba en las mujeres, y no las despreció; y por lo que está registrado en las escrituras, él recibió tanto amor, bondad, compasión y ternura de las mujeres, como de cualquier otro, tanto en su vida, como también después que habían ejercido su trato cruel con él; porque María Magdalena, y María la madre de Santiago, contemplaron el lugar donde fue enterrado: Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirlo. Muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, recién salido el sol. Pero decían entre sí: --¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? Pero cuando miraron, vieron removida la piedra, aunque era muy grande. Marcos 16:1-4, Lucas 24:1-2, y ellas fueron al sepulcro, y como dice Mateo, el ángel removió la piedra, y le dijo a las mujeres: 'No temáis vosotras, porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado.' Mat 28:1-6. También Lucas dijo estas cosas, que se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: --¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló cuando aún estaba en Galilea, diciendo: "Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado y resucite al tercer día". Entonces ellas se acordaron de sus palabras, y volviendo del sepulcro dieron nuevas de todas estas cosas a los once y a todos los demás. Lucas 24:1-10

Eran María Magdalena, Juana y María, madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles. Pero a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creyeron. Tomen nota de esto, ustedes que desprecian la debilidad de las mujeres, y se ven a sí mismos como sabios; pero Cristo no hace esto, porque él utiliza a los que son débiles; porque cuando se encontró con las mujeres después de haber resucitado, él les dijo a ellas: '¡Salve!' Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron. Entonces Jesús les dijo: 'No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.' Mat 28:9-10, Mar 16:9. Y Juan dice que cuando María estaba llorando en el sepulcro, Jesús le dijo a ella: 'Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?' Y cuando ella lo confundió con el jardinero, Jesús le dijo: '¡María!' Volviéndose ella, le dijo: '¡Raboni!' (que quiere decir, Maestro). Jesús le dijo: 'No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.' Juan 20:16-7.

Tomen nota de esto, ustedes que desprecian y se oponen al mensaje del Señor Dios que él envía por medio de mujeres; ¿qué hubiera sido de la redención de todo el cuerpo de la humanidad, si ellos no creían el mensaje que el Señor Jesús envió por medio de estas mujeres, y con respecto a su resurrección? Y si estas mujeres no hubieran hecho esto, por su ternura, y las entrañas de amor, quienes habían recibido misericordia, y gracia, y perdón de pecados, y virtud, y sanidad de él; cosas que muchos hombres también habían recibido de la misma manera, si sus corazones no hubieran estado tan unidos y tan entretejidos con él en amor, que no se podían ir como los hombres; sino que se sentaron a vigilar, y esperar, y a llorar alrededor del sepulcro hasta el momento de su resurrección, y así estuvieron listas para llevar su mensaje, como está manifestado, de otra manera, ¿cómo se hubieran enterado sus discípulos que no estaban allí?

¡Oh! bendito y glorificado sea el Señor; porque esto se puede decir por todo el cuerpo de la humanidad, aunque la sabiduría del hombre que nunca conoció a Dios, siempre está lista para dejar fuera al débil; pero lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. 1 Cor 1:25.

Y en Hechos 18:24-26, ustedes pueden leer como Aquila, y Priscila tomaron a Apolo, hombre elocuente, poderoso en las Escrituras, y le expusieron con más exactitud el camino de Dios; sin embargo no dice allí que él despreció lo que dijo Priscila, porque era una mujer, como muchos lo hacen.

Y ahora hablemos de las palabras del apóstol, las cuales son el fundamento de las grandes objeciones en contra de que las mujeres hablen. Y primero, 1 Cor 14. Que el lector examine concienzudamente ese capítulo, y vea el fin y la intención del apóstol al hablar estas palabras; porque el apóstol está exhortando a los Corintios a amar, y a desear los dones espirituales, y a no hablar en lenguas desconocidas; y a no ser niños en el entendimiento, ni a ser niños en la malicia; sino que a ser hombres en el entendimiento. Y que los espíritus de los profetas deben estar sujetos a los profetas; porque Dios no es el autor de la confusión, sino de la paz. Y entonces él dijo,'vuestras mujeres callen en las congregaciones.'

¿Dónde dice claramente que las mujeres, así como otros que estaban con ellas, estaban en confusión? Porque él dijo: 'Entonces, hermanos, ¿qué podemos decir? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.' En este caso no hay edificación, sino confusión cuando todos hablan juntos; por lo tanto él dijo: 'Si alguien habla en lengua extraña, que sean dos o a lo más tres, y por turno; y que uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.' En este versículo se le manda al hombre a guardar silencio, como también a la mujer, cuando haya confusión y falta de orden.

Pero el apóstol dijo además: sino que deben estar sujetas, como también la Ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos, porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.

Aquí el apóstol manifiesta claramente su intención; porque él habla de las mujeres que estaban bajo la ley, en esa transgresión como estaba Eva, y las tales debían aprender, y no hablar públicamente, sino que debían preguntar primero a sus esposos en la casa; y era una vergüenza que las tales hablaran en la Iglesia. Y parece ser claro que tales mujeres estaban hablando entre los Corintios, mientras los apóstoles las exhortaban por la malicia y la contienda y la confusión; y él les predica la Ley a ellas, diciendo: 'En la Ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo.' 14:21

*[¡Estas eran mujeres griegas creyentes en la asamblea cristiana de Cortinto que todavía estaban bajo la ley! Sí, la ley todavía se aplica a todos los creyentes hasta que sean guiados por el Espíritu Santo; la ley es nuestro tutor que nos guía hacia la fe, la cual viene de oír la palabra de Dios dentro de su corazón, creer que es verdad, creer que es Dios quien le está hablando, y así entonces obedecer todo que a usted se le mande hacer — eso es seguir a Cristo, oír que su Espíritu le habla y después obedecerlo. Las palabras que Cristo le habla son espíritu e imparten vida; la vida de Dios, la cual los que siguen (obedecen su guía) a Cristo la reciben. Si usted es guiado por el Espíritu, usted ya no está bajo la ley, Gal 5:18; aquellos que son guiados por el Espíritu son hijos de Dios. Rom 8:14.

De la Voz del Señor: "No hay leyes cuando se está bajo el control completo del espíritu; uno camina en amor en obediencia de la manera que el Señor se lo ordena — uno no camina en la carne restringida." Vea La obediencia todavía es necesaria para obtener más información sobre este tema.]

Y ¿qué significa todo esto para las mujeres que hablan? Las que tienen el evangelio eterno para predicar, y sobre quienes se cumple la promesa del Señor, y su espíritu es derramado sobre ellas de acuerdo a su palabra, Hechos 2:16-18. Y si el apóstol hubiera detenido a las que tenían el Espíritu del Señor derramado sobre ellas, ¿entonces por qué dijo justo antes lo siguiente: 'Y si algo le es revelado a otro que está sentado, calle el primero?' Aquí él no dijo que tales mujeres no debían profetizar cuando la revelación y el Espíritu de Dios fuera derramado sobre ellas; sino que sus mujeres que estaban bajo la Ley, y en la transgresión, y estaban en contienda, confusión y malicia; porque si él no hubiera permitido que las mujeres predicaran o profetizaron, ¿entonces por qué dice: 'Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, deshonra su cabeza. Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, deshonra su cabeza, porque es lo mismo que si se hubiera rapado? Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer ni la mujer sin el varón,' 1 Cor 11:3-4, 11:11-13

También ese otro versículo, en 1 Tim. 2:9-13, donde él está exhortando a que la oración y la suplicación sea hecha en todas partes, levantando las manos santas sin ira ni dudas; él también dijo de la misma manera que las mujeres 'e atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos.' Él dijo: 'La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.'

Aquí el apóstol habla particularmente a una mujer en relación a su esposo, que esté sujeta a él, y que no enseñe, ni usurpe la autoridad sobre él, y por lo tanto menciona a Adán y Eva. Pero se debe enfatizar al máximo, como quisieran hacerlo los que se oponen a que las mujeres hablen, esto es, que ellas no debían predicar ni hablar en la iglesia, de lo cual no hay nada aquí. Sin embargo el apóstol está hablando a los que les está enseñando cómo usar su ropa, lo que se deben poner, y lo que no se deben poner; a las que no habían usado ropas modestas, y que no habían llegado a tener pudor ni sobriedad; pero él las estaba exhortando a que no tuvieran peinados ostentosos, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos; y ellas no debían usurpar la autoridad del hombre, sino aprender en silencio con toda sujeción, como corresponde a mujeres que profesan piedad con buenas obras.

¿Y qué significa esto para todos aquellos que tienen el poder y el espíritu del Señor Jesús derramado sobre ellos, y a quienes se les ha dado el mensaje del Señor Jesús? ¿Acaso ellos no deben hablar la palabra del Señor, a causa de estas mujeres indecentes e irreverentes, de las que el apóstol habla, y a quienes habla, en estas dos escrituras? ¿Y cómo son son cegados los hombres de esta generación, que traen estas escrituras, y pervierten las palabras de las apóstoles, y corrompen su intención al hablar de ellos? Y por medio de estas escrituras, se esfuerzan para detener el mensaje y la palabra del Señor Dios en las mujeres, al condenarlas y despreciarlas. Si el apóstol quisiera que las mujeres dejaran de hablar, y no se los permitiera, entonces ¿por qué le rogó a su compañero que ayudara a esas mujeres que habían combatido con él en el evangelio? Fil. 4:3. Y ¿por qué los apóstoles se unieron en oración y ruego, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos, Hechos 1:14, si ellos no lo habían permitido, y tenían unión y comunión con el espíritu de Dios, donde quiera que fuera revelado, en las mujeres así como en otros? Pero toda esta oposición a que las mujeres hablen, ha surgido del pozo del abismo, y del espíritu de las tinieblas, que ha hablado por estos muchos cientos de años unidos en esta noche de apostasía, desde que las revelaciones han cesado y se han escondido. Y así ese espíritu ha limitado y amarrado con sus lazos y límites; y así no aprueba que nadie hable, sino solo los que aprobaba el espíritu de las tinieblas, sean hombres o mujeres.

De modo que esta ha sido la miseria de estas edades pasadas, en el tiempo del reinado de la bestia, que Juan vio cuando él se paró sobre la arena del mar, que estaba surgiendo del mar, y de la tierra, que tenía siete cabezas y diez cuernos, Apoc. 13. En esta gran ciudad de Babilonia, que es la mujer que se ha sentado por tanto tiempo sobre la bestia escarlata, llena de nombres blasfemos, que tiene siete cabezas y diez cuernos. Y esta mujer ha sido adornada y ataviada con oro, y perlas, y piedras preciosas; y ella tenía un cáliz de oro en su mano, lleno de abominaciones; y ha hecho que todos se embriaguen con el cáliz de sus fornicaciones; y todo el mundo se ha ido tras la bestia, y ha adorado al dragón que le dio poder a la bestia; y esta mujer se ha embriagado con la sangre de los santos, y con la sangre de los mártires de Jesús. Y ha sido la mujer la que ha estado hablando, y usurpando la autoridad por muchos cientos de años. Y los tiempos y edades pasadas testifican cuántos han muerto, en las edades y generaciones pasadas; cada religión y profesión, (como han sido llamadas) se han matado y eliminado los unos a los otros, ya que no se unieron los unos con los otros. Y así el espíritu de la verdad, y el poder del Señor Jesucristo, se ha perdido entre aquellos que han hecho esto. Y esta madre de las rameras se ha sentado como una reina, y ha dicho que ella no vería dolor. Pero aunque sus días sean largos, aún muchos cientos de años, ya que el poder le fue dado a la bestia para que continuara por cuarenta y dos meses, y para que hiciera guerra con los santos, y que los venciera. Y todos los que han habitado sobre la tierra la han adorado, los nombres de quienes no están escritos en el libro de la Vida del Cordero, que ha sido inmolado desde la fundación del mundo.

Pero, bendito sea el Señor, su tiempo se ha acabado, que era mil doscientos años, y la oscuridad ya ha pasado, y la noche de apostasía se acerca a su fin, y la luz verdadera ahora brilla, la luz de la mañana, el lucero de la mañana, la raíz y el retoño de David, él ha resucitado, ha resucitado, gloria sea al altísimo para siempre; y el gozo de la mañana ha llegado, y la novia, la esposa del Cordero, se está alistando, como una novia que se adorna para su esposo; y a ella se le ha garantizado que será vestida con lino fino, limpio y blanco; y el lino fino es la justicia de los santos; y la Santa Jerusalén está descendiendo del cielo de Dios, teniendo la gloria de Dios; y su luz es como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.

Y esta es aquella mujer libre, de la cual han nacido todos los hijos de la promesa; no los hijos de la esclava, la cual es Hagar, quien engendra contienda y servidumbre, y que responde a Jerusalén, que está en la esclavitud con sus hijos; pero esta es la Jerusalén que es libre, que es la madre de todos. Y así esta esclava y sus hijos, que han nacido de la carne, han perseguido a los que han nacido en el espíritu, aún hasta ahora. Pero ahora la esclava y su simiente han sido echados fuera, la que había estado en esclavitud por tanto tiempo, y bajo límites; esta esclava y su descendencia deben ser echados, y nuestra santa ciudad, la Nueva Jerusalén, está descendiendo del cielo, y su luz brillará por toda la tierra, como una piedra de jaspe, diáfana como el cristal, que trae libertad y liberación, y redención perfecta para toda su simiente; y ésta es aquella mujer y la imagen del Dios eterno, de la cual Dios es el dueño, y será el dueño para siempre.

Más se puede añadir para este propósito, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, que es evidente que Dios no hacía diferencia, sino que dio su buen espíritu, de acuerdo a su voluntad, tanto a hombres como a mujeres, como a Débora, Huldah, y Sara. El Señor hace el llamado por medio de su profeta Isaías: 'Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis arrancados. Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os dio a luz; Ciertamente consolará Jehová a Sión.' Isa. 51:1-3. Y Ana, la profetiza, era viuda hacía ochenta y cuatro años, y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones. Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén. Lucas 2:36-38. Y Felipe, el evangelista, en cuya casa entró el apóstol Pablo, quien era uno de los siete, Hechos 6:3-5. Él tenía cuatro hijas que eran vírgenes, que profetizaban. Hechos 21:8-9.

De modo que esto sirva para detener ese espíritu contrario que prefiere poner límites al poder y el espíritu del Señor Jesús, cuyo espíritu es derramado sobre toda carne, tanto hijos como hijas, ahora en su resurrección; y debido a que el Señor Dios en la creación, cuando él hizo al hombre a su propia imagen, él los creó varón y hembra; y debido a que Cristo Jesús, como dijo el apóstol, vino de una mujer, y el poder del altísimo la cubrió con su sombra, y el espíritu santo vino sobre ella, y el Santo Ser que nació de ella fue llamado Hijo de Dios; y cuando él estuvo en la tierra, manifestó su amor, su voluntad, y su mente, tanto a la mujer en Samaria, y a Marta, como también a María su hermana, y varias otras, como ha sido mostrado; y también después de su resurrección, se manifestó a sí mismo primero que nada a ellas, aún antes de ascender a su padre. Cuando Jesús había resucitado, el primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, Mar 16:9. Y así el Señor Jesús se ha manifestado a sí mismo y su poder, sin hacer acepción de personas; de modo que todas las bocas que quieren limitarlo sean cerradas, ya que su poder y espíritu es infinito, y él está derramándolo sobre toda carne.

Y así esto es una respuesta a estas dos escrituras, las que han sido hechas piedras de tropiezo, que los ministros de las tinieblas han convertido en tal montaña; pero el Señor está quitando todo esto, y lo está sacando del camino.

Margarita Fell

En el año, 1666
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(Actualizado de su libro: Una breve colección de pasajes destacados, Londres, 1710, pág. 331-344.)

Escritos adicionales, en respuesta a la objeción con respecto a mantener a las mujeres en silencio dentro de la iglesia:

por Margarita Fell -

Porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación. Esto que fue escrito por Pablo en 1 Cor. 14. 34. es uno con lo que escribió en 1 Tim. 2. 11, La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción.

A lo cual yo dijo, si ustedes aplican esto a todas las mujeres externas, entonces habían muchas mujeres viudas, que no tenían esposos de quienes aprender; y muchas eran vírgenes, que no tenían esposos; y Felipe tenía cuatro hijas que eran profetizas; las tales debían ser despreciadas, lo cual el apóstol no prohibió. Y si se aplicaba a todas las mujeres, que ninguna mujer debía hablar, entonces Pablo se contradijo a sí mismo; pero habían tales mujeres que el apóstol menciona en Timoteo, que se hicieron más disipadas, se metían en todo, y eran chismosas, y estaban en contra de Cristo. Porque Cristo en la mujer y en el hombre es uno, y él es el esposo, y su esposa es la iglesia; y Dios dijo que sus hijas profetizarían como también sus hijos; y a quienes él ha derramado su espíritu, ellos deben profetizar, aunque los sacerdotes ciegos digan lo contrario, y no permitan que hablen las mujeres santas.

Y se dice: No le permito a la mujer que hable, como lo dice la Ley; pero cuando las mujeres son guiadas por el espíritu de Dios, no están bajo la Ley; porque Cristo en el hombre y la mujer es uno; y donde él es manifestado en el hombre y en la mujer, él puede hablar; porque él es el fin de la Ley para justicia a todos los que creen. De modo que en este caso debemos hacer una distinción acerca de qué a clase de mujer se le prohíbe hablar; las que estaban bajo la Ley, que no habían venido a Cristo, ni al espíritu de profecía: porque Huldah, Miriam, Ana, eran profetizas, a quienes no se les prohibió en el tiempo de la Ley, porque todas profetizaron en el tiempo de la Ley, como ustedes pueden leer en 2 Reyes 22. Lo que Hulda le dijo al sacerdote, y a los embajadores que fueron enviados a ella de parte del Rey, vayan, dijo ella, y díganle al varón que los envió a mí: Así dijo Jehová: He aquí yo traigo sobre este lugar, y sobre los que en él moran, todo el mal de que habla este libro que ha leído el rey de Judá; por cuanto me dejaron a mí, y quemaron incienso a dioses ajenos, provocándome a ira con toda la obra de sus manos; mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagará. Mas al rey de Judá que os ha enviado para que preguntaseis a Jehová, diréis así: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Por cuanto oíste las palabras del libro, y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrán a ser asolados y malditos. Por tanto, he aquí yo te recogeré con tus padres, y serás llevado a tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar.

Ahora veamos si algunos de ustedes, sacerdotes ciegos, pueden hablar de esta manera, y veamos si éste no es un sermón mejor que cualquiera de los que ustedes pueden hacer, ustedes que están en contra de que las mujeres hablen. Y el profeta Isaías, que fue con la profetiza, no le prohibió hablar o profetizar, Isa. 8. ¿Y no fue profetizado en Joel 2 que las siervas profetizarían? ¿Y acaso las siervas no son mujeres? Consideren esto, ustedes que están en contra de que las mujeres hablen, como en los Hechos el espíritu del Señor fue derramado sobre las hijas como también sobre los hijos. Durante el tiempo del evangelio, cuando María vino a saludar a Elisabet en las colinas de Judea, y cuando Elisabet oyó el saludo de María, el niño saltó en su vientre, y ella fue llena del espíritu santo; y Elisabet habló en alta voz y dijo: 'Bendita eres entre las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.' Y este fue el sermón de Elisabet con respecto a Cristo, el cual está registrado hasta el día de hoy. Y entonces María dijo: 'Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, Y su misericordia es de generación en generación a los que le temen. Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos envió vacíos. Socorrió a Israel su siervo, acordándose de la misericordia De la cual habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre.' ¿No tienen ustedes un deber con esta mujer por su sermón, de usar sus palabras, para ponerlas en sus oraciones común? Y sin embargo ustedes prohiben que las mujeres hablen.

Ahora ustedes pueden ver cómo estas dos mujeres profetizaron de Cristo, y predicaron mejor de lo que todos los sacerdotes ciegos predicaron en ese tiempo, y mejor que en este tiempo también, que están contemplando a las mujeres para hagan uso de sus palabras. Y vean en el libro de Rut cómo las mujeres la bendijeron en la puerta de la ciudad, de cuyo linaje vino Cristo. El Señor hace a la mujer que viene sus iglesias como Raquel y Lea, que edificó la casa de Israel; y esto ustedes lo pueden hacer dignamente en Efrata, y ser famosos en Belén, y que su casa sea como la casa de Fares, a quien Tamar concibió de Judá, de la simiente que el Señor les dará de esta joven. Y bendito sea el Señor, que no los ha dejado sin parientes, y su nombre continuará en Israel. Y también vean el primer capítulo de Samuel, como Ana oró y habló en el templo del Señor: 'Oh Jehová de los ejércitos, si tú ves la aflicción de tu sierva, y te acuerdas de mí, y no te olvides de tu sierva.' Y si leen en el segundo capítulo de Samuel, cómo ella se regocijó en Dios, y dijo: 'mi corazón se regocija en el Señor; mi poder se exalta en Jehová, y mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, por cuanto me alegré en tu salvación; no hay santo como Jehová, porque no hay ninguno fuera de ti; y no hay refugio como el Dios nuestro. No multipliquéis palabras de grandeza y altanería; cesen las palabras arrogantes de vuestra boca, porque el Dios de todo saber es Jehová, y a él toca el pesar las acciones. Los arcos de los fuertes fueron quebrados, y los débiles se han ceñido de poder. Los saciados se alquilaron por pan, y los hambrientos dejaron de tener hambre; hasta la estéril ha dado luz a siete, y la que tenía muchos hijos languidece. Jehová mata, y él da vida; él hace descender al Seol y hace subir; Jehová empobrece, y él enriquece; abate y enaltece; él levanta del polvo al pobre, y del muladar levanta al menesteroso, para hacerles sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor: porque de Jehová son las columnas de la tierra, y él afirmó sobre ellas el mundo; él guarda los pies de sus santos, más los impíos perecen en tinieblas; porque nadie será fuerte en su propia fuerza. Delante de Jehová serán quebrantados sus adversarios; y sobre ellos tronará desde los cielos; Jehová juzgará los confines de la tierra, dará poder a su Rey, y exaltará el poderío de su ungido.'

De modo que ustedes pueden ver lo que dijo una mujer, cuando el viejo Eli, el sacerdote, pensó que ella estaba ebria; y vean si ustedes, sacerdotes ciegos, que hablan en contra de que la mujer hable, pueden predicar de esta manera; porque ustedes no pueden hacer un sermón como lo hizo esta mujer, y aún así comercian con las palabras de esta mujer y de las palabras de otras mujeres.

¿Y acaso no habló la reina de Sabá, que vino a ver a Salomón, y recibió la Ley de Dios, y la predicó en su propio reino, y bendijo al Señor Dios que amaba a Salomón, y que lo puso en el trono de Israel? Porque el Señor amaba a Israel para siempre, e hizo que el Rey actuara con equidad y justicia. Y éste fue el lenguaje de la reina de Sabá.

Y vean qué expresiones gloriosas usó la reina Ester para consolar al pueblo de Dios, el cual era la iglesia de Dios, como ustedes pueden leer en el libro de Ester, lo cual causó gozo y alegría en el corazón de todos los judíos, quienes oraron y adoraron al Señor en todos los lugares; y Ester puso su vida en peligro al ir en contra del mandato del rey, cuando fue y habló con el rey, en la sabiduría y el temor del Señor, a través de lo cual ella le salvó la vida al pueblo de Dios; y Mardoqueo el justo no le prohibió que hablara, sino que le dijo que si ella callaba, que ella y la casa de su padre perecerían. Y en esto, ustedes sacerdotes ciegos, van en contra del justo Mardoqueo.

De la misma manera ustedes pueden leer cómo habló Judit, y los actos nobles que ella llevó a cabo, y cómo ella habló a los ancianos de Israel, y les dijo, 'Estimados hermanos, ya que ustedes son los honorables ancianos del pueblo de Dios, recuerden cómo nuestros padres en el pasado fueron tentados, para probar si es que ellos adorarían a Dios rectamente: también deben recordar cómo nuestro padre Abraham, habiendo sido probado por multitud de tribulaciones, fue hallado amigo de Dios; también lo fueron Isaac, Jacob, y Moises, y todos ellos agradaron a Dios, y fueron firmes en la fe a través de multitud de aflicciones.' Y también lean su oración en el libro de Judit, y cómo los ancianos le mandaron, diciendo: 'Todo lo que tú hablas es cierto, y ningún hombre puede reprender tus palabras; por lo tanto ora por nosotros, porque tú eres una mujer santa, y temes a Dios.' De modo que estos ancianos de Israel no le prohibieron a ella que hablara, como lo hacen ustedes sacerdotes ciegos; y sin embargo ustedes comercian con las palabras de las mujeres para obtener ganancias, y toman textos, y predican sermones acerca de las palabras de las mujeres; y aún así claman que las mujeres no deben hablar, que las mujeres deben estar en silencio. De manera que ustedes están lejos de las mentes de los ancianos de Israel, quienes alabaron a Dios por las palabras de las mujeres. Pero Jezabel, y la mujer, la iglesia falsa, la gran ramera, y las mujeres sin educación y chismosas, y entrometidas, a las cuales se les prohíbe predicar, las cuales han hablado y chismeado por mucho tiempo, a las cuales se les prohíbe que hablen en la iglesia verdadera de Cristo, de la cual Cristo es la cabeza; tales mujeres estaban en la transgresión bajo la Ley, a las cuales se les llama la mujer en el Apocalipsis.

Y vean además cómo la mujer sabia clamó a Joab sobre la muralla, y salvó la ciudad de Abel, como ustedes lo pueden leer en 2 Sam. 20. Cómo en su sabiduría ella le habló a Joab diciendo: 'Yo soy de las pacíficas y fieles de Israel, pero tú procuras destruir una ciudad que es madre en Israel. ¿Por qué destruyes la heredad de Jehová?' Entonces la mujer fue al pueblo en su sabiduría, y le cortó la cabeza a Seba, que se había levantado contra David, el ungido del Señor; entonces Joab tocó la trompeta, y todo el pueblo se retiró en paz. Y esta liberación sucedió por medio del hablar de una mujer. Pero a las chismosas y las entrometidas la verdadera mujer les prohíbe predicar, la mujer cuyo esposo es Cristo, tanto a la mujer como al hombre, siendo que todos son la iglesia. Y así en esta iglesia verdadera, los hijos y las hijas profetizan, las mujeres trabajan en el evangelio; pero el apóstol no permite que ninguna chismosa, ni entrometida, ni que ninguna persona tal usurpe la autoridad sobre el hombre, que no quiere que Cristo reine, ni quiere hablar como hombre o como mujer; esta ley no permite hablar; las tales deben aprender de sus esposos. ¿Pero de qué esposos pueden aprender las viudas, sino de Cristo? ¿Y no era Cristo el esposo de las cuatro hijas de Felipe? ¿Y no podían entonces hablar aquellas que habían aprendido de sus esposas? Pero a Jezabel, y las chismosas, y la ramera, que niegan la revelación y la profecía, no se les permite, a las que no quieren aprender de Cristo. Y aquellos que están fuera del espíritu y del poder de Cristo, en el cual estaban los profetas, los que están en la transgresión, son ignorantes de las escrituras. Y los tales están en contra de que las mujeres hablen, y que también lo hagan los hombres, que predican aquello que han recibido del Señor Dios; pero aquellos que han predicado, y predican, llegarán a estar sobre todas sus cabezas, sí, sobre la cabeza de la iglesia falsa, el papa; porque el papa es la cabeza de la iglesia falsa, y la iglesia falsa es la esposa del papa. Y así él y los que son de él, y que vienen de él, están en contra de que la mujer hable en la iglesia verdadera, tanto él como la iglesia falsa son llamados la mujer en Apoc. 17; de modo que están en la transgresión, porque usurpan la autoridad del hombre Cristo Jesús, y de su esposa también, y no quieren que él reine; pero el juicio de la gran ramera ha llegado. Más Cristo, quien es la cabeza de la iglesia, la mujer verdadera, que es su esposa, en esto profetizan sus hijas, quienes están sobre el papa y su esposa, y por encima de ellos. Y así Cristo es la cabeza del hombre y de la mujer, los que pueden hablar; y la iglesia es llamada el sacerdocio real; de modo que la mujer debe ofrecer así como el hombre. Apoc. 22. 17. Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; ¿y no es así con la esposa de la iglesia? ¿y acaso la iglesia sólo consiste de hombres? Ustedes que le niegan a las mujeres que hablen, respondan: ¿acaso no consiste de mujeres como también de hombres? ¿No es la esposa comparada con toda la iglesia? ¿Y acaso no dice la esposa: ven? ¿Acaso no le habla entonces la mujer, al esposo, Cristo Jesús, el Amén? ¿Y acaso no trata la iglesia falsa de callar la boca de la esposa? Pero no es posible; porque el novio está con su esposa, y él abre su boca. Cristo Jesús, que sigue conquistando, y conquista; que da muerte con la espada, la cual es la palabra de su boca; el Cordero y los santos tendrán la victoria, los que hablan verdaderamente de los hombres y las mujeres sobre los que hablan falsamente.

Margarita Fell

1666

(Actualizado de su libro: Una breve colección de pasajes destacados, Londres, 1710, pág. 344-365.)

En 1669, once años después que su esposo, el Juez Fell, había muerto, Margarita Fell se casó con Jorge Fox para llegar a ser Margarita Fox; su matrimonio fue un mandato del Señor Jesús. Ella ya se había establecido a sí misma como la Madre de la Iglesia, así como Fox fue reconocido como el Padre y fundador.


En acuerdo y unidad con el Espíritu, incluida a continuación es una carta de Jorge Fox, escrita al duque de Holstein, quien había desterrado a los cuáqueros por permitir que las mujeres hablaran en sus asambleas:

Para el Duque de Holstein;
A quien ruego en el amor de Dios que lea esto que le he enviado en amor.

Entiendo que en otro tiempo fui reportado a usted, por algunos hombres de mente maligna, cuando Elizabeth Hendricks vino a Frederickstadt a visitar al pueblo llamado los cuáqueros, "que era un escándalo para la religión cristiana que una mujer predicara en una asamblea religiosa que se haya reunido." Por lo cual usted le dio una orden a los gobernantes de Frederickstadt, "de hacer que esta gente saliera de ese lugar inmediatamente o de echarlos fuera." Pero siendo que los dichos gobernantes eran armenios, y siendo que ellos o sus padres habían llegado a vivir allí como un pueblo perseguido desde Holanda no mucho más de sesenta años atrás, respondió el duque que "ellos no estaban dispuestos a perseguir a otros por causa de la conciencia, quienes habían visto la persecución de esa manera en su propio caso como algo anticristiano." Pero después de esto, el pueblo de Dios que es llamado cuáquero con desdén, le escribió a usted desde Frederickstadt; y desde ese tiempo ellos han tenido su libertad, y sus reuniones han sido pacíficas, para servir y adorar a Dios por casi veinte años en Frederickstadt y sus alrededores, libremente sin ser molestados; y ellos han reconocido esta libertad como un gran favor y bondad de su parte.
 
Y ahora, Oh duque, usted que profesa cristianismo en el nombre grande y poderoso de Cristo Jesús, quien es Rey de reyes, y Señor de señores, y por las santas escrituras de la verdad en el Antiguo y Nuevo Testamento, ¿acaso usted no usa muchas palabras de mujeres en su servicio y adoración provenientes del Antiguo y del Nuevo Testamento? El apóstol dijo: "Que sus mujeres estén en silencio en las iglesias;" y que él "no le permitió hablar a la mujer, sino a estar en obediencia; y que si ella quería aprender alguna cosa, que le preguntara a su esposo en la casa; porque es una vergüenza que la mujer hable en la iglesia." Y en 1 Tim. 2:11-12: "Las mujeres deben aprender en silencio, y no se les permite hablar, ni usurpar la autoridad del hombre, sino a estar en silencio." 1 Cor. 14:34. Aquí el duque puede ver qué clase de mujeres debían estar en silencio y en sujeción, a quienes la ley les manda a estar en silencio y no usurpar la autoridad del hombre, ni a hablar en la iglesia; estas eran mujeres rebeldes. En el mismo capítulo él manda "a no trenzar y ni adornar su pelo, ni a usar oro, ni perlas, ni adornos costosos." Estas cosas fueron prohibidas por el apóstol, y las mujeres que se ponían tales cosas debían aprender en silencio y estar sujetas, y no usurpar la autoridad de los hombres; porque es una vergüenza para las tales hablar en la iglesia. ¿Pero acaso aquellas mujeres que son como estas, que usan oro y plata, perlas y vestidos extravagantes, y adornos costosos, y que se hacen trenzas y se arreglan el pelo, no hablan en su iglesia, cuando sus sacerdotes las ponen a cantar los salmos? ¿Acaso no hablan cuando cantan los salmos? ¡Considere esto, Oh duque! Y aún así usted dice: "Sus mujeres deben estar en silencio en la iglesia, y no deben hablar en la iglesia;" cuando ellas cantan salmos en sus iglesias, ¿acaso están en silencio? Aunque el apóstol le prohíbe a las mujeres que fueron mencionadas anteriormente hablar en la iglesia, en otro lado anima a las mujeres buenas y santas a ser maestras del bien. Tito 2:3-4. El apóstol también dijo, “Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a estas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.” Aquí el les habla a las mujeres, y anima a las combatieron junto con él en el evangelio, y no les prohibió que hablen. Fil 4:2-3. De la misma manera recomienda a Febe a la iglesia de los romanos, la llama una "diaconisa de la iglesia de Cencrea," envía su epístolas a los romanos de Corintio por medio de ella, y le pide a la iglesia de Roma "que la reciba en el Señor, como es digno de los santos;" y a que la ayuden en cualquier cosa que ella necesite, porque ella había ayudado a muchos y a él también." Y él les dijo: "Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, que expusieron su vida por mí, a los cuales no solo yo doy las gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles." Ahora aquí el duque puede ver que estas eran buenas y santas mujeres, a quienes el apóstol no les prohibió que hablaran, Rom 16:1-4, pero les encomendó a ellos, y a Priscila y Aquila "que instruyeron y le expusieron a Apolo el camino de Dios más perfectamente." Hechos 18:26. De modo que aquí Priscila era instructora así como Aquila, lo cual el apóstol no le prohibió a las mujeres santas. Ni tampoco le prohibió a las cuatro hijas de Felipe, que eran vírgenes, que profetizaran. Las mujeres podían orar y profetizar en la iglesia, 1 Cor 11:5. Los apóstoles le mostraron a los judíos el cumplimiento de la profecía de Joel: "Que en los últimos días Dios derramaría su espíritu sobre toda carne, y que sus hijos y sus hijas, siervos y siervas, profetizarían con el espíritu de Dios." De modo que el apóstol anima a las hijas y a las siervas a profetizar, como también a los hijos; y si ellos profetizaban, debían hablar a la iglesia o a la gente, Joel 2:28, Hechos 2:17. ¿Acaso Miriam, la profetiza, no le cantó al Señor, y todas las mujeres con ella, cuando el Señor había liberado al pueblo de Israel de la mano del faraón? ¿Acaso ella no adoró al Señor, y profetizó en la congregación de los hijos de Israel? ¿No fue esto en la iglesia? Exo 15:21. Moises y Aarón no le prohibieron que profetizara o que hablara; sino que Moisés dijo: "¡Quisiera Dios que todo el pueblo del Señor profetizara!" Y en el pueblo del Señor habían mujeres como también hombres. Débora fue una jueza y una profetiza; ¿y acaso ustedes no usan las palabras de Débora y de Miriam en su servicio y su adoración? Vea Jue 4:1-31. Este fue el gran discurso o canción de Débora Barak no le prohibió, ni tampoco ninguno de los sacerdotes judíos. ¿Acaso ella no hizo este discurso o canción en la congregación o la iglesia de Israel? En el libro de Rut hay buenos discursos de mujeres buenas, lo cual no era prohibido. Ana oró en el templo ante Elí, y el Señor contestó su oración. Vean que tipo de discurso hace Ana, y cómo alaba a Dios ante Elí, el sumo sacerdote, quien no se lo prohibió. 1 Sam 2:1-10. Josías, el rey, envió a su sacerdote junto con varios otros, para pedir consejo de Hulda, la profetiza, quien vivía en Jerusalén, en el barrio nuevo. 2 Reyes 22:14-15 2 Cron 34:22-23. De modo que en este pasaje el rey y los sacerdotes no despreciaron el consejo de esta profetiza; y ella le profetizó a la congregación de Israel, como puede ser leído en estos capítulos. En Lucas 1:41-45, vean qué discurso tan piadoso Elisabet le hizo a María, y qué gran discurso piadoso también hizo María. María dijo que el Señor había mirado la bajeza de su sierva. Y, ¿acaso ustedes no usan las palabras de María y Elisabet en sus servicios de adoración, tomadas de Lucas 1:41-55, en sus iglesias, y aún así prohiben que las mujeres hablen en sus iglesias, sino que estén en silencio? Sin embargo toda clase de mujeres hablan en sus iglesias cuando cantan y dicen amén. En Lucas 2:36-38, estaba Ana, la profetiza, una viuda por alrededor de ochenta y cuatro años quien no se alejaba del templo, sino que servía a Dios con ayuno y oración día y noche. ¿Acaso ella no confesó a Cristo Jesús en el templo, y le dio gracias al Señor, "hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén?" Lucas 2:36- 38. De modo a que tales mujeres santas no se les prohibió que hablaran en la iglesia, ni en la ley ni el evangelio. ¿No fueron María Magdalena y las otras mujeres las que predicaron primero de la resurrección de Cristo a los apóstoles? Las mujeres sí fueron las primeras en transgredir (específicamente Eva); de modo que fueron mujeres las que primero predicaron de la resurrección de Cristo Jesús; porque Cristo le dijo a María: "Ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios." Juan 20:17. Y Lucas 24:10. Fue María Magdalena, Juana, y María la madre de Jacobo, y otras mujeres que estaban con ellas, quienes le dijeron a los apóstoles: "Cristo ha resucitado de los muertos; y las palabras de estas mujeres fueron como locura para los apóstoles, y ellos no les creyeron." Lucas 24:8-12. "Ciertas mujeres de nuestro grupo nos también nos asombraron," dijeron ellos. De modo que aquí se puede ver que la predicación de las mujeres acerca de la resurrección de Cristo asombró a los apóstoles. Cristo envió a estas mujeres a predicar acerca de su resurrección; de manera que no fue una vergüenza para estas mujeres predicar a Cristo Jesús, ni debían estar en silencio cuando Cristo las enviara. El apóstol dice: "Toda lengua confesará a Dios," Rom 14:11, y "toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre." Fil 2:11. De modo que aquí está claro que las mujeres deben confesar a Cristo de la misma manera que los hombres, si es que toda lengua debe confesarlo. Y el apóstol dijo: "no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús." Gal 3:28.

Y aunque se ha dicho que "las mujeres deben preguntar a sus esposos en la casa," el duque sabe muy bien que las vírgenes no tienen esposos, ni las viudas; porque Ana, la profetiza, era viuda; y si Cristo es el esposo, los hombres le deben pedir consejo a él en la casa, así como las mujeres, antes de enseñar. Y supongan que la esposa de un turco es cristiana, o que la esposa de un papista es luterana, o calvinista, ¿deben ellas preguntarle y aprender de sus esposos en la casa antes de confesar a Cristo Jesús en la congregación del Señor? El consejo de ellos será que se conviertan en turcas o papistas.

Le ruego al duque que considere estas cosas, le ruego que tenga la gracia y la verdad de Dios en su corazón, que viene de Jesucristo, para que por su espíritu de gracia y verdad él pueda servir y adorar a Dios en su espíritu y verdad; para que pueda servir al eterno Dios viviente que lo creó, en su generación, y tener su paz en Cristo que el mundo no le puede quitar. Y yo deseo que su buena paz y prosperidad en este mundo, y el consuelo eterno y felicidad en el mundo que es eterno, Amén.

Jorge Fox

Londres, el día 26 del octavo mes, del año 1684

Más del Diario de Jorge Fox:

Encontramos mucha oposición de parte de algunos, quienes estaban en contra de las reuniones de las mujeres; las cuales les Señor me inspiró a recomendarle a los Amigos, para el beneficio de la iglesia de Cristo. ‘De manera que las mujeres fieles, llamadas a creer en la verdad, sean hechas partícipes de la misma fe preciosa, y herederas del mismo evangelio eterno de la vida y la salvación como lo son los hombres, puedan de la misma manera llegar a la posesión y la práctica del orden del evangelio. Para que puedan ayudar a los hombres en la restauración, en el servicio de la verdad, y en los negocios de la iglesia, como son externamente en las cosas civiles o temporales. Para que toda la familia de Dios, mujeres como también hombres, puedan saber, poseer, efectuar, y cumplir sus oficios y servicios en la casa de Dios. De esta manera los pobres pueden ser atendidos de mejor manera; los jóvenes pueden ser instruídos, informados, y enseñados en el camino de Dios; los inmorales y escandalosos sean reprendidos y amonestados en el temor del Señor; las intenciones de las personas que se quieren casar, pueda ser investigada de manera más clara y estricta en la sabiduría de Dios; y todos los miembros del cuerpo espiritual de la iglesia puedan vigilar y ayudarse los unos a los otros en amor.' Después que estos oponentes habían llegado a tener muchas controversias y riñas, el poder del Señor alcanzó a uno de los principales de ellos, Coleman, de modo que su espíritu de hundió, y él llegó a darse cuenta del mal que había hecho, en oposición al poder celestial de Dios. Él confesó su error ante los Amigos y después escribió un documento de condenación, en el cual declaró que él se 'oponía voluntariamente (aunque muchas veces le advertí que tuviera cuidado), hasta que el fuego del Señor ardió dentro de él, y vio al ángel de Señor con su espada en la mano, lista para cortarlo.' 

{Yo le dije que si él sentía el perdón del Señor, a quien se había opuesto en su poder y en la posesión de él de su pueblo, que yo también lo perdonaba libremente. Entonces él vino a mí y me ofreció su servicio para asistirme con establecimiento de las reuniones de las mujeres, pero yo le dije que esperara hasta que sintiera una remisión del poder del Señor, porque el Señor no lo necesitaba en la condición en la cual se encontraba.

Tuvimos una magnífica reunión en ese lugar cuando la reunión de las mujeres fue establecida; en el bendito poder de Dios todos los herederos de él tomaron posesión del evangelio y de su orden.

Pero Coleman y otros, cuando se oponían a las reuniones de las mujeres, me preguntaron que si no era el mandamiento de Dios que el hombre debía gobernar sobre su esposa, y por lo tanto debía ser así; y que si el apóstol no había dicho: "no le permito a la mujer que enseñe;" de modo que ¿dónde habíamos leído nosotros que habían mujeres ancianas y mujeres discípulas? Él también dijo que era un abuso para los ancianos establecer una reunión de mujeres.

Yo le dije que él y los otros eran solamente ancianos en la caída, gobernando a sus esposas en la caída; pero que ellos no podían gobernar sobre las viudas, mujeres jóvenes solteras, o sobre las esposas de otros hombres. Les mostré que Dorcas era discípula y el apóstol había mandado a que las mujeres ancianas debían enseñar buenas cosas a las mujeres más jóvenes. Aunque el apóstol había dicho: "No le permito a la mujer enseñar o usurpar la autoridad del hombre, como también lo dice la ley, porque Eva fue la primera que transgredió," y tales enseñanzas como cuando Eva enseñó a esposo usurpaban la autoridad del hombre, lo cual es prohibido; pero el apóstol dijo que las hijas y las siervas profetizarían, lo cual hicieron, tanto en los tiempos de la ley como en los tiempos del evangelio. El hombre y la mujer habían sido compañeros idóneos antes que cayeran de la imagen de Dios en la cual tenían justicia y santidad, y que por lo tanto deben llegar a ser otra vez compañeros a través de la restauración del hombre y la mujer por medio de Cristo Jesús. Yo le dije que su gobierno sobre su esposa y su puesto de anciano estaban todavía en la caída, porque él todavía estaba en la transgresión; y que él no era un anciano a la imagen de Dios, o en su justicia o santidad, como había sido antes de la transgresión; pero después que un hombre o una mujer han sido restaurados a la imagen de Dios, ellos otra vez son compañeros en el dominio de todas las cosas que Dios ha hecho.}


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