La Cruz Perdida de la Pureza



 

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PAUTAS PARA LA ADORACIÓN

Resumen

A continuación se encuentran referencias a reuniones tomadas de varios escritos de Jorge Fox y uno de Isaac Penington. Las reuniones de los primeros cuáqueros se llevaban a cabo en el Primer día (domingo). Al principio se reunían en casas, en el campo, y en graneros. Más tarde se reunían en 'casas de reunión.' No había nadie designado como pastor para predicar un sermón. No habían cantos en grupo, lecturas de la Biblia, o grupos de oración al unísono usando textos o memoria. En cambio, todos se reunían silenciosamente y esperaban la guía, la enseñanza, y la dirección del Espíritu Santo y la Luz dentro de cada uno de ellos.

Nadie venía a la reunión con una agenda que presentar ni nada preparado para decir. Eso hubiera violado el Espíritu de la reunión: el estar totalmente controlado por el Espíritu Santo en esos momentos. A medida que la gente estaba en silencio y pensaba en el nombre de Jesús, habían individuos que recibían instrucciones del Espíritu Santo para compartir algunas revelaciones que recién habían recibido (o de pararse y profetizar), y allí estaban los que recién habían sido convencidos, llevados por el Espíritu Santo a gemir, a dar gritos de gozo, y a pronunciar sus ruegos. Los cantos inspirados por el espíritu eran reconocidos y permitidos, y otros se unían al canto si así lo deseaban; pero no había un tiempo designado para cantos, ni era el deber de nadie conducir los cantos; todo era inspirado por el espíritu santo en esos momentos. Muchas revelaciones eran privadas para el individuo que las estaba recibiendo, sin ninguna necesidad de compartirlo. Los negocios de la sociedad eran llevados a cabo al día siguiente en la reunión de los hombres y en la reunión de las mujeres.

Las discusiones nunca se permitían en una reunión. Si había algún desacuerdo, se organizaba una reunión aparte para tratar el desacuerdo, sin perturbar al resto del grupo. Los miembros espiritualmente maduros eran los que dictaminaban en el desacuerdo.

Si alguien violaba estas reglas erróneamente, no eran censurados en la reunión; en cambio eran buscados después de la reunión para ser corregidos cariñosamente por un miembro del grupo espiritualmente maduro que no fuera llevado por el orgullo en la posición de corrector, así cerrando los oídos de las personas que eran corregidas.

De esta manera, el Espíritu Santo controlaba completamente la adoración; de manera que no habían dos personas que eran llevadas a hablar al mismo tiempo. Los detalles de las revelaciones compartidas eran aplicables para todos los presentes.

Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. Juan 4:24. De manera que la adoración de su mente carnal, el hablar de la voluntad de su mente, el orar con su mente, recitar una enseñanza previa, cantar con su mente, leer la Biblia - todas estas cosas están fuera de la adoración que está en el espíritu y la verdad y son una abominación para el Señor. El apóstol Pablo y los primeros cuáqueros le llamaron a este tipo de adoración: culto voluntario. De manera que ninguna adoración está en el Espíritu, a menos que el Espíritu Santo esté controlando la secuencia de eventos y las palabras, ya sea en el habla, el canto o la oración.

Más apoyo bíblico para este tipo de reunión: 1 Cor 14:26-33

26 Hermanos míos, cuando se reúnan, todo lo que hagan debe ayudar a los demás. Unos pueden cantar, otros pueden enseñar o comunicar lo que Dios les haya mostrado, otros pueden hablar en idiomas desconocidos, o traducir lo que se dice en esos idiomas. (Pero no algo traído que ya esté preparado; sino que todo era recibido en la reunión por medio del Espíritu.)

27 Si algunos hablan en idiomas desconocidos, que no sean más de dos o tres personas, y que cada uno espere su turno para hablar. Además, alguien debe traducir lo que estén diciendo.

28 Pero si no hay en la iglesia nadie que traduzca, entonces deben callarse. O que hablen sólo para sí mismos y para Dios.

29 Y si algunos hablan de parte de Dios, que sean sólo dos o tres personas. Los demás deben prestar atención para ver si el mensaje es de parte de Dios o no.

30 Pero si alguno de los que están sentados recibe un mensaje de Dios, el que está hablando debe callarse y dejar que la otra persona diga lo que tenga que decir.

31 Así todos tendrán la oportunidad de anunciar un mensaje de Dios, y todos los que escuchan podrán aprender y sentirse animados.

32 La persona que hable de parte de Dios podrá decidir cuándo hablar y cuándo callar.

33 Porque a Dios no le gusta el desorden y el alboroto, sino la paz y el orden. Como es costumbre en nuestras iglesias,

Piénselo. ¿Cómo puede el Espíritu Santo dirigir un servicio a menos que todos estén sujetos a la dirección del espíritu al estar callados simultáneamente para escuchar las enseñanzas del espíritu y sus dictados? A menos que una persona sea inspirada (en esos momentos) por el Espíritu Santo a predicar o profetizar, cantar, u orar, el servicio no se lleva a cabo bajo el control del Espíritu. Si alguien está predicando, cantando, leyendo, y orando a partir de una agenda planeada, y por lo tanto a partir de su mente carnal, etc., el Espíritu no puede ser oído y éste no puede guiar - Calle toda carne delante de Jehová.” Zac 2:13. Éste es el servicio ordenado que se describe en la Biblia, pero que la mayoría se pierde debido a nociones preconcebidas de lo que una reunión de adoración debe ser.

Ni siquiera Jesús juzgó, habló, o actuó sin la inspiración específica del Espíritu:
Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta; juzgo sólo según lo que oigo,
Juan 5:30
lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.
Juan 12:49-50
el hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su padre hace, porque cualquier cosa que hace el padre, la hace también el hijo.
Juan 5:19

Testificar, predicar o enseñar sin la inspiración específica del Espíritu Santo, es estimar que uno está más arriba que Jesús.
Hasta que esté purificado con el Espíritu hablando por medio de usted, su enseñanza, atestiguar y predicación no alcanzará la parte santificada de cada persona, y su crecimiento será retardado o detenido. (La enseñanza es la razón por la cual la gente no puede oír, alcanzar pureza, y entrar al Reino; están en cautividad espiritual, porque están guiando a otros a la cautividad espiritual al enseñar errores).

Los hombres y las mujeres se reunían en cuartos separados al mismo tiempo, y entiendo que esto era para evitar la distracción del sexo opuesto en sus meditaciones; tenga en cuenta que había una gama de pureza en cada reunión: antiguos Amigos en el Reino y Padres y Madres maduros en Cristo, hasta los recién convencidos, todavía con las manchas del mundo sobre ellos para ser quitadas y, de esa manera, todavía sujetos a las distracciones del sexo opuesto. En el siguiente documento Fox tiene mucho que decir acerca de las críticas a esta separación física pero no espiritual.

Había una comunión de sus espíritus que ocurría en la luz. Las personas estaban familiarizadas con los espíritus los unos de los otros. Como Fox dijo en este extracto de la carta número 149:

A todos los Amigos en todas partes,

Reúnanse y esperen en la medida del espíritu de Dios,
para que con ella sus mentes puedan ser guiadas hacia Dios, para recibir la sabiduría de Dios.
Para que todos puedan llegar a saber cómo poder caminar hacia él en su sabiduría.
Para que ésta pueda ser justificada en ustedes,
y que ustedes en ella puedan ser guardados para Dios y ser glorificados.
Y, Amigos, reúnanse juntos, y conózcanse los unos a los otros en aquello que es eterno,
lo cual existía desde antes que el mundo existiera.
Porque el conocerse unos a otros solamente en la letra y la carne,
los diferencia poco de las bestias del campo;
porque lo que ellas saben lo saben naturalmente.
Pero al conocerse los unos a los otros en la luz que existía antes que el mundo existiera,
esto los diferencia de las bestias del campo,
y del conocimiento del mundo,
y esto los lleva a conocerse los unos a los otros en la semilla elegida la cual existía antes que el mundo existiera.

....

De la carta de Alejandro Parker, que nos da nuevas orientaciones acerca de las reuniones:

Así como era la costumbre y práctica de los santos hombres de Dios, (que fueron llamados a la luz), el reunirse para esperar a Dios, y para hablar los unos con los otro, a medida que el Espíritu de la Verdad los inspiró y les dio expresión, para el fortalecimiento de cada uno y la edificación de los unos a los otros en su fe más santa;—por lo que ahora se ha considerado adecuado y bueno para todos los que están llamados a ser santos, reunirse a menudo para esperar en el Señor, que sus fuerzas sean renovadas. Así que amigos, cuando se reúnan a esperar en Dios, vengan ordenadamente en el temor de Dios. La primera persona que entra en el lugar de su reunión no debe ser descuidada, ni pasear de arriba para abajo, ya sea en cuerpo o mente; sino sentarse inocentemente en algún lugar, y dirigir su mente hacia la luz, y esperar en Dios por sí mismo, como si nadie más estuviera presente aparte del Señor; y así ustedes son fuertes. Entonces el siguiente que entre, que en la simpleza de su corazón entre y se dirija a la misma luz, y espere en el Espíritu; y así todos los demás que comiencen a llegar, en el temor del Señor, se sienten en el silencio y quietud pura de la carne, y esperar en la luz; unos pocos son una así reunidos por el brazo del Señor en la unidad del Espíritu, —esta es una dulce y preciosa reunión, ¡donde todos se reúnen con el Señor!

Los que son llevados a una espera pura y silenciosa de Dios en el Espíritu, se acercan más al Señor que con palabras ya que Dios es Espíritu, y es adorado en el Espíritu; por lo que mi alma tiene una apreciada unión con ustedes, que esperan puramente a Dios en el Espíritu, aunque no se diga ni una palabra al oído externo. Esta es la verdadera alimentación en el Espíritu; y todos los que se reúnen de esta manera para esperar en el Señor, renovarán sus fuerzas diariamente. En tal reunión, donde se siente la presencia y poder de Dios, habrá una carencia de deseo de apartarse, y estarán listos para decir en sí mimos: "es bueno estar aquí"; y este es el propósito y el fin de todas las palabras y escritos—traer a las personas a la Palabra eterna de vida. Por lo tanto, estimados de mi corazón, cuando se reúnan a esperar en Dios, vengan a solas y puramente; para que sus reuniones puedan ser para bien, y no para mal.

Y si alguno es inspirado a pronunciar palabras, espere humildemente en el temor puro, para conocer la intención del Espíritu, dónde y a quién han a ser dichas. Si alguien es inspirado a hablar, asegúrense que hablen en el poder; y cuando el poder esté en silencio, ustedes estén en silencio. Todos los que hablan de las inspiraciones del Señor, que yo lo pongo como una encargo para ustedes, que tengan cuidado de no abusar del poder de Dios, al hacer una cosa incorrecta con el pretexto de ser inspirado por el Señor;— porque el poder puro puede inspirar, y entonces el enemigo (que anda como león rugiente, buscando a quien devorar), podrá presentar una cosa incorrecta ante la vista de la comprensión; y este es un peligro de abusar del poder, hacer lo que el verdadero poder condena, y sin embargo, pretender que el poder es el que lo inspira a hacerlo;—esto es un doble pecado. Por lo tanto, que cada uno espere con paciencia, y no se precipite a correr en la oscuridad; sino manténganse humildes en el verdadero temor, para que puede ser abierto el entendimiento para conocer la intención del Espíritu, y luego a medida que el Espíritu inspira y conduce, es bueno seguir sus dirección;— porque los tales son dirigidos a toda verdad. Así pues, Amigos míos, a medida que se mantengan cerca del Señor, y la guía de su buen Espíritu, no harán mal; sino que en todos sus servicios y adoraciones en el culto a Dios, usted será un sabor agradable al Señor, y el Señor aceptará de sus servicios, y bendecirá y honrará sus reuniones con su presencia y poder.

Eduardo Burrough nos da más consejos acerca de decir lo que se a oído:

Por tanto, esperen en el poder de Dios, y permanezcan en la luz, que es la armadura contra todas las tentaciones, por la cual la oscuridad y la muerte, y el que tiene el poder de la muerte, son vencidos, y todos los que aman la luz son guiados por ella. A todos mis queridos amigos, que han probado el amor y el poder de Dios, y son testigos del desgarramiento de la tierra, les digo habiten en el poder y el temor puro del Señor, para que todo engaño pueda ser disminuido y controlado. Tengan cuidado con las palabras del falso profeta, o de permitir que sus mentes corran en las inspiraciones de modo que ustedes puedan hablar lo que les inspire la luz.

Les encargamos a todos en la presencia del temible Dios de la vida y el poder, que todos esperan en silencio, y esperen a tener la sal y el sabor en ustedes mismos, para conocer la voz de Cristo comparada con la voz del extraño porque hasta que ustedes mismos conozcan la diferencia, no son capaces de juzgar. Por lo tanto todos ustedes esperen en la luz, que es el ojo, que ve en los misterios del reino; y ninguno pronuncie una palabra, sino aquellas que sean inspiradas divinamente, o bien que en la conciencia de todos de testimonio en su contra. No se precipiten, cuando vean las cosas que se abren en sus mentes; moren en ellas, y no salgan corriendo a decirlas, sino que valórenlas en sus corazones, y tengan cuidado, y manténgase humildes en el temor del Señor Dios, para que el orgullo y la presunción no se levanten, ni nada se exaltado por encima de lo que es puro.

En sus reuniones, ellos también disfrutaban de una comunión con el Padre y el Hijo. El comentario frecuente que se escuchaba era: "tuvimos la presencia del Señor manifestada preciosamente entre nosotros" o "todos hemos salido de la reunión muy renovados."

Ellos se reunían por varias horas, comenzando en la mañana, con un receso para comer al mediodía, y continuando durante la tarde.

Los primeros cuáqueros usaban las escrituras para probar sus inspiraciones y sus enseñanzas; sabiendo que el Espíritu de Dios no discrepa con las escrituras, por lo menos cuando éstas se entienden en el poder del Espíritu. Ellos sabían que el Espíritu era el que había escrito las escrituras, de manera que cualquier enseñanza o dirección que recibieran no discreparía con las escrituras; y ya que está escrito que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y para siempre, ellos sabían que lo que estaba prohibido en el pasado sería prohibido en el futuro. Ellos nunca harían algo que contradijera las escrituras en el contexto de su totalidad.

Ellos fueron fuertemente aconsejados para que nunca hicieran ningún cambio en sus procedimientos con los cuales los miembros más antiguos no estuvieran de acuerdo. Los más jóvenes debían someterse a los más adultos, quienes obviamente tenían más madurez espiritual. Ellos entendían que personas diferentes tienen diferentes medidas del Espíritu de Cristo, no todos son iguales. Como dijo otro gran hombre digno del Señor, Isaac Penington:

Y Amigos, ustedes que son débiles, bendigan a Dios por los fuertes; ustedes que tienen necesidad de una columna sobre la cual apoyarse, bendigan a Dios, porque él ha proveído columnas para su casa; y, con temor y la guía de su Espíritu, hagan uso de esas columnas; quienes son fieles, y tienen la habilidad de Dios, en su poder y presencia gloriosa con ellos, para ayudarles a sostener su edificio, así como tuvieron la habilidad del Señor de recoger para él. Aquel que desprecia al que es enviado, desprecia al que le envió; y alquel que subestima cualquier don, oficio, u obra que Dios le ha otorgado a cualquier persona, desprecia la sabiduría y disposición del Dador. ¿Son todos padres? ¿Han vencido todos al enemigo? ¿Han crecido todos en la vida? ¿Son todos estrellas en el firmamento del poder de Dios? ¿Ha hecho Dios a todos iguales? ¿Acaso no hay diferentes estados, diferentes grados, diferente crecimiento, diferentes lugares, etc.?

Entonces, si Dios ha hecho una diferencia, y ha dado diferentes grados de vida, y diferentes dones, de acuerdo a su voluntad; ¿qué sabiduría y espíritu son esos, que no reconocen esto, sino que quieren hacer todo igual? ¡Oh mis Amigos! Teman al Señor; honren al Señor en sus apariciones, y en las diferencias que él ha hecho entre los hijos de los hombres, y entre su pueblo. Él nos dio profetas en el tiempo antiguo, y el resto de su pueblo no era igual a ellos. Él les dio evangelistas, apóstoles, pastores, maestros, etc., y los otros miembros de las iglesias no eran iguales a ellos. Él ha dado padres y ancianos ahora, y los niños y jóvenes no son iguales que ellos. Así es, en verdad, de parte del Señor; y lo que es de Dios en ustedes, lo reconocerá así.

Por lo tanto, velen todos, para sentir y conocer su propio lugar y servicio en el cuerpo, y ser sensibles a los dones, lugares, y servicios de otros; para que el Señor pueda ser honrado en todos, y todos puedan ser tenidos y honrados en el Señor, y no de otra manera.

William Caton, un joven ministro cuáquero, estaba lamentándose sobre su pequeña estatura en Cristo, comparada con la de algunos de los cuáqueros dignos de más rango, cuando el Señor le dio este clásico entendimiento:

El Señor me mostró como aquellos que habían tenido mucho, no les quedaba nada; y aquellos que tenían poco, no les faltaba nada - así como sucedió con los isrealitas en el tiempo antiguo. De los hermanos que eran sabios y eminentes, que habían recibido mucho del Señor, noten que se esperaba tanto más aún de ellos; de modo que de todo lo que ellos tenían, no tenían nada de más, sino aquello que debían emplear en la obra y servicio de Dios.

Los primeros cuáqueros insistían que la conducta de sus miembros cumpliera con las pautas cristianas y de las asambleas. Si un miembro violaba estas pautas, los miembros de la asamblea local le rogaban privadamente que reconociera su error y condenara sus acciones pasadas, generalmente en escrito. Si el miembro errante admitía su error, el incidente era olvidado. Si la persona rehusaba cambiar, después de repetidos ruegos y razonamientos con ellos, eran echados de la asamblea; y para guardar la reputación de los cuáqueros, había un anuncio público que la persona en cuestión ya no estaba asociada con los Amigos. Esto se hacía como último recurso después de mucho rogar, pero se pensaba que era necesario para cuidar la reputación de la Verdad y la unidad del espíritu dentro de la Sociedad. Cualquier persona que fuera echada podía volver cuando quisiera, siempre y cuando ellos condenaran sus acciones pasadas. De la misma manera, cualquier reporte de mala conducta que se investigue, se pruebe que sea falso y que se llegue a conocer el originador, éste debe ser reprobado por "levantar un reporte falso acerca del pueblo de Dios." Sólo a los miembros espiritualmente maduros se les permitía participar en decisiones de disciplina.

La base de las escrituras para esto es la siguiente:

Pero en esta carta quiero aclararles que no deben relacionarse con nadie que, llamándose hermano, sea inmoral o avaro, idólatra, calumniador, borracho o estafador. Con tal persona ni siquiera deben juntarse para comer. ¿Acaso me toca a mí juzgar a los de afuera? ¿No son ustedes los que deben juzgar a los de adentro? Dios juzgará a los de afuera. [Pero para los de adentro,] «Expulsen al malvado de entre ustedes.» 1 Cor 5:11-13

Y por su puesto si ese tipo de creyentes no pueden ser echados de la congregación, entonces usted se tiene que ir: ¡Salid de ella pueblo mío! La voz del Señor dijo: "Ellos deben separarse de su secta para ser enseñados;" y "sepárate de tu secta, no por orgullo y prejuicio, sino sepárate de tu secta por suficiente tiempo para poder ver sus reglas falsas." Para poder oír las enseñanzas de Cristo, usted debe separarse discretamente de su secta porque él no lo edificará sobre un fundamento falso. Vea 'Los servicios de las sectas' para más detalles.

De la Carta Acerca de la Codicia escrita por Jorge Fox:

De manera que el apóstol aquí no está hablando de los fornicadores, e idólatras codiciosos, y extorsionadores del mundo, que están afuera; porque Dios los juzgará. Sino que los santos, los apóstoles, y la iglesia verdadera debían juzgar a aquellos que practicaban tales cosas dentro de la iglesia, mostrando que la iglesia de los verdaderos cristianos tiene poder; y no debían hacerles compañía ni comer con los tales, que profesando a Cristo, tenían tales prácticas, sabiendo que los impíos no heredarán el reino de Dios, ni los borrachos, ni los fornicadores, ladrones, recriminadores, extorsionadores, ni los idólatras codiciosos; aquellos que vivían en estos males, no heredarían el reino de Dios; porque ellos estaban contaminados, sucios, y no santificados ni justificados, etc. De manera que si los santos les hacían compañía, o comían con tales personas impuras, no santificadas, y no justificadas, o tenían comunión con ellos, estarían tomando a los miembros de Cristo y uniéndolos con la ramera; porque aquel que se une a una ramera, es un cuerpo; ‘porque los dos,’ dijo él, ‘serán una sola carne.’ Y por lo tanto, los cuerpos de los santos son miembros de Cristo; Dios prohíbe que ellos se unan a las rameras, o que ellos se hagan miembros de una ramera. ‘Y el que se une al Señor, es un espíritu.’ Y los cuerpos de los santos son templos del Espíritu Santo, el cual procede de Dios y de Cristo, y siendo comprados por precio, la sangre de Cristo, y lavados, santificados, y justificados en el nombre de Jesucristo por el espíritu de Dios, aquellos que han de glorificar a Dios en sus cuerpos, sus almas y sus espíritus, los cuales son de Dios, los cuales él les ha dado para que lo glorifiquen a él; gloria sea a su nombre para siempre.

Ésta es una de las razones por las cuales la fe de los cuáqueros se deterioró. En el nombre de la tolerancia y el amor, ellos no insistieron en los estándares de conducta para sus miembros; y un poco de levadura afecta toda la masa. Ellos perdieron cualquier semejanza que hayan tenido de la 'unidad del Espíritu Santo,' reemplazándola con una diversidad de espíritus. El deterioro de su fe fue sellado cuando los cuáqueros comenzaron a negar cualquier autoridad necesaria dentro de la iglesia, como se había tenido al comienzo en los tiempos de Fox. También ellos después quitaron el requisito de que las escrituras no debían ser violadas por sus entendimientos, o por las acciones o actividades resultantes, razonando que el Espíritu no podía discrepar con las escrituras o anularlas - exactamente lo opuesto a los principios fundamentales de los primeros cuáqueros. Además, ellos quitaron el requisito de nunca violar los deseos de los de más edad en cuanto a cualquier cambio a sus pólizas o instrucciones; en cambio, ellos lo sustituyeron con un requisito de un consenso de opinión, dando autorización para que aquellas personas espiritualmente inmaduras, a menudo los de naturaleza más agresiva, tomaran control y dirigieran la iglesia. Estas personas agresivas e inmaduras, que a veces obtuvieron cargos en la iglesia, entonces comenzaron a reñir por toda clase de asuntos, incluyendo puntos con respecto a las escrituras o de doctrina, insistiendo que sus interpretaciones eran correctas en argumentos acalorados, atacando a sus oponentes, lo cual llevó a una serie de divisiones en la Sociedad, lo cual forzó a que los verdaderos adoradores se fueran. Y por supuesto, cuando ellos abandonaron su fe en la divinidad de Jesús, y aún su creencia en Dios, el Espíritu Santo ya no pudo presidir en sus reuniones; por lo tanto, ellos ahora traen afirmaciones preconcebidas para compartir en sus reuniones, como también para destacar sus acciones sociales. De manera que sus reuniones son solamente una apariencia de lo que eran originalmente.

Considere estas sabias palabras de William Penn, escritas en respuesta al alejamiento de Juan Perot de la verdad, afirmando que su luz interna le había mostrado, en conflicto con la práctica de los cuáqueros, que el quitarse el sombrero durante la oración estaba equivocado. Penn escribe:

Se dice que los hombres pueden reconocer y creer la doctrina de la luz interna de Cristo, y aún así confundir las sugerencias de sus propias imaginaciones oscuras con la dirección de esta luz divina; y sin embargo ni la profesión ni la creencia de ser guiados por ella pueden eximir a aquellos no son realmente guiados por ella, de los juicios justos de aquellos que sí lo son. Si la mera profesión de ser guiados por el espíritu de la Verdad pudiera exonerar a aquellos que son extraños a ella del juicio y la censura de aquellos que en realidad caminan en el Espíritu, una puerta se abriría para toda clase de libertinaje. Aunque es el deber de todos caminar en la luz, y esperarla, para que por ella puedan ser instruidos en el camino de la vida y la salvación, sin embargo son solamente los que realmente son guiados por ella, los que pueden discernir correctamente entre los espíritus falsos y los verdaderos.

El gobierno de los primeros cuáqueros tenían un principio protector principal: no hacer ningún cambio a menos que un miembro anciano de la asamblea o de la iglesia esté de acuerdo. Cuando un miembro menos maduro, con el orgullo todavía vivo en sí, obtiene alguna revelación que está en conflicto con el entendimiento espiritual del anciano, el miembro menos maduro debe deferir, o de otra manera habrá caos en la iglesia. Por seguro, Satanás siempre intentará introducir cambios sutiles, uno por uno, hasta que haya derribado el orden y la unidad de la iglesia. El deferir a la guía de los ancianos es una salvaguardia principal, que siempre será compatible con la guía de las escrituras correctamente interpretadas por un miembro maduro a través del Espíritu de Dios.

Hoy oímos de cristianos a través del mundo, y particularmente dentro de las filas de los cuáqueros, afirmando su justificación para casi cualquier acción social o posición política: me siento llamado a hacerlo. Sin tener miembros espiritualmente maduros en control, ¿quién puede discutir su llamado, especialmente si ambos lados ni siquiera reconocen la autoridad de las escrituras que a menudo están claramente en contra del llamado?

La única agenda social que los primeros cuáqueros tenían durante sus reuniones de negocios era la ayuda a los pobres, los enfermos, las viudas, los huérfanos, y los encarcelados. Ellos no solamente se preocupaban por los suyos, sino que también proveían ayuda para los pobres fuera de la Sociedad, en su comunidad. Ellos nunca protestaron ninguna política del gobierno; se hacían peticiones personales de manera cortés, pero nunca una protesta en contra del gobierno, porque tal oposición al gobierno era, y todavía es, prohibida por las escrituras. Rom 13:1-7, 1 Pedro 2:13-14, 2 Tim 2:4.

Si usted no tiene a nadie con quien reunirse, no se preocupe; nuestro Dios que todo lo sabe y que todo lo puede todavía puede guiarlo en sus meditaciones individuales hasta que hayan otros que se puedan reunir con usted.

El Señor nos ha dicho que "es peligroso que los jóvenes se reúnan a adorar;" especialmente si el silencio no se mantiene estrictamente antes, durante y después de la reunión. Lo único que ellos harán es agravar sus errores. Esto es fácil de entender porque la gente joven, que no está acabada, no tienen suficiente verdad para poder siquiera adorar juntos verbalmente; cualquier cosa que hablen seguramente será un error, engañando a otros como también provocando la condenación sobre sí mismo por hablar errores. El que está más ansioso por hablar probablemente es el que está en el error más grande. También es perjudicial para los jóvenes expresar sus dudas a otros, lo cual resulta en una destrucción del cuerpo en vez de una edificación del cuerpo. Debido a que no todos han sido enseñados suficientemente para estar en la verdad total, existe aún la posibilidad de que las reuniones de los jóvenes resulten en discusiones - las que dañarían a todos los que las escucharan. Hasta que un liderazgo maduro se haya formado para aconsejar cuidadosamente a los jóvenes en la Verdad, es peligroso para los jóvenes reunirse sin estar en silencio estricto, por supuesto con la excepción de compartir lo que el Espíritu Santo, durante la reunión, les instruya a que hablen para el beneficio de todos.

Y recuerde a Pablo, el Espíritu lo guió hacia Arabia para enseñarle individualmente; Jorge Fox fue enseñado de la misma manera, como también lo fueron la mayoría de los cuáqueros, los escritos de los cuales aparecen en este sitio.

De acuerdo con la voz del Señor: "en cualquier reunión debe haber algo de uniformidad de mente y propósito." Todos deberían estar de acuerdo que su propósito al asociarse es buscar el rostro de Dios, ser enseñados directamente por la luz de Dios, y compartir sus enseñanzas cuando sean inspirados a hacerlo; de modo que todos puedan alcanzar la unión con Dios a través de por lo menos una creencia en el nombre de Cristo, y ser controlados por él en obediencia a su voluntad—un deseo sincero de que se haga su voluntad. Cualquier acción social no viola las advertencias de las escrituras, (esto es, el no tener ningún propósito político, y ninguna tendencia en contra del gobierno), y debería ser ordenada directamente por el Espíritu de Dios, como es testificado por aquellos que eran suficientemente maduros espiritualmente para haber edificado al grupo en piedad como un requisito previo

Si usted conoce a otras personas con quien compartir su esperanza y su creencia en la necesidad de la guía del Espíritu para alcanzar la santidad y la pureza, con ninguna otra agenda, usted puede esperar en el Señor, en silencio juntos de acuerdo a las pautas mencionadas anteriormente, a menos que el Espíritu le diga que se mantenga separado.

Hay un punto para todos los que buscan, en el ministerio de la condenación, donde usted no es apto para estar en comunión con otros, debido a la naturaleza de los sufrimientos por los que usted está pasando; en esas circunstancias es cuando usted va fuera del campamento, (como lo hizo Cristo), para sufrir la vergüenza y la indignidad de la cruz.

Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, guardando los postes de mis puertas, porque el que me halle, hallará la vida y alcanzará el favor de Jehová. Prov 8:34-35

Con respecto a las reuniones de adoración, por Jorge Fox

CON RESPECTO A LAS REUNIONES SILENCIOSAS
Del Vol. 4, Las obras de Jorge Fox, Libros Doctrinales I

El propósito de todos los que hablan es ir hacia la vida, y caminar en ella, y poseer la misma, y vivir en ella y disfrutarla, y sentir la presencia de Dios. El disfrutar la presencia de Dios ocurre en el silencio (no en la parte desviada, revoltosa y tempestuosa del hombre o la mujer). El silencio se encuentra donde el rebaño está reposando en el mediodía, y alimentándose con el pan de vida, y bebiendo del manantial de vida, cuando ellos están sin hablar palabras; porque las palabras son declaradas con la intención de llevar a la gente hacia ella, y confesar la bondad y el amor de Dios, a medida que son inspirados por el Dios eterno y por su espíritu.  Todos los espíritus hambrientos que son del testimonio de Dios en sí mismos, no pueden estar quietos, no pueden estar en silencio, porque el silencio es una carga para ellos. De manera que no pueden estar cómodos en sus propias casas, sino que son los cazadores en frente del Señor como Nimrod, el primero en construir Babel; pero Dios los confundió, porque ellos se salieron del silencio y la quietud, como lo hicieron los judíos que se salieron de la ley de Dios. Ellos callejearon en el exterior, y cambiaron sus caminos, y por lo tanto no vieron su salvación. Así hacen los cristianos apóstatas, quienes en su interior están hambrientos del espíritu de Dios; que están fuera del silencio y fuera de la quietud, y de esperar a Dios para que sus fuerzas sean renovadas, y así entran en las sectas, los unos entre los otros. Ellos tienen las palabras de Cristo y de los apóstoles [porque las han leído] pero por dentro están hambrientos de la vida quieta, en la cual se puede tener comunión con el espíritu de Dios, en el poder de Dios, el cual es el evangelio, en el cual se encuentra la comunión, cuando no se hablan palabras.

Jorge Fox


Extracto de: UNA EPÍSTOLA PARA TODA LA GENTE EN LA TIERRA
Del Vol. 4, La Obras de Jorge Fox, Libros Doctrinales I
En el tema de la barra lateral: ¿Por qué el silencio?

Y por lo tanto todos los amigos que vienen a testificar del Espíritu Santo y la fe, en la cual se encuentra la verdadera oración y edificación, la cual da la victoria sobre el mundo, que es el regalo de Dios, en la cual ustedes agradan a Dios: mantengan sus reuniones, y estando reunidos juntos, a medida que son movidos, hablen; porque ellos hablaron a medida que eran movidos por el Espíritu Santo, y según el espíritu les daba que hablaran. Y ellos oraron con el espíritu, y éste les ayudó en sus debilidades, porque ellos no sabían sobre qué debían orar: pero el que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu que enseña como orar. Y así llega a ser conocido el nacimiento por el espíritu, al cual escucha Dios el Padre de los espíritus, el cual no es el nacimiento por la carne, sino que es perseguido por ese nacimiento.

Ahora aquellos que son exaltados sobre la medida del espíritu de Dios que ha sido manifestada en ellos, ellos se glorifican en las expresiones, se glorifican en palabras, y se alimentan de ellas más que de la vida, y se deleitan en palabras y métodos, y la curiosidad del habla; y esto es lo que se ofende por la espera silenciosa de Dios, que mira las expresiones altas, y está más lleno de ellas que de la vida, y alimenta el nacimiento que debe ser silencioso, que es nacido de la carne, para que haya tiempo de estar en silencio. Esta es la palabra del Señor a todos ustedes: que todos ustedes puedan venir a aquello que Dios manifiesta en ustedes; esto les dejará ver el nacimiento que debe ser silencioso, y los traerá a estar en silencio, y a esperar para recibir enseñanzas de Dios; y entonces lo que se diga, ustedes pueden declarar del Señor del altísimo cielo.

Ahora el que tenga un salmo, [uno recibido en el Espíritu, no uno que se lee de la Biblia] ahora el que tenga uno, que cante, y que cante en el espíritu, y con entendimiento. Y ahora el que cante en el espíritu, y ore en el espíritu, a medida que el espíritu le da palabras, él está en ese nacimiento, que pone en silencio el nacimiento de la carne. Y esto es para todos los que aprenden esperando en silencio a Dios, y en reuniones silenciosas; porque nadie que esté en la tierra vendrá a Dios, pero cuando vengan a lo que es de Dios que está en ellos, la luz con la cual Cristo además los ha iluminado; eso es aquello que debe guiar la mente de cada uno hacia Dios, y a esperar a Dios para recibir el espíritu de Dios, y el espíritu es el que guía a esperar a Dios en silencio, y a recibir de Dios. Como muchos de los profetas y hombres santos de Dios, ellos a menudo se sentaban por largo tiempo esperando a Dios, y decían, benditos son todos aquellos cuyo pensamiento persevera en Dios, serán guardados en completa paz. Y, alma mía, espera en Dios; y los mansos heredan la bendición; y hallaréis más fortaleza, virtud, agua de vida, y la misericordia del Señor, y la presencia del Señor Dios, cuando estén quietos.

Mantengan aquello que es de Dios en ustedes, lo cual los guiará a Dios, cuando ustedes estén en silencio, libre de sus propios pensamientos e imaginaciones, y los deseos y consejos de sus propios corazones, y movimientos, y voluntad; cuando ustedes estén libres de todas estas cosas, esperando en el Señor, su fortaleza será renovada; el que espera al Señor, siente a su pastor, y no le faltará nada. Eso que es de Dios que está dentro de cada persona, es lo que las reúne para esperar a Dios, lo que las trae a la unidad, que junta sus corazones para Dios. De manera que a medida que esto se mueve, no se debe apagar, cuando mueva a orar o hablar; porque allí está poder del Señor. Este es el brazo del Señor, el domino, la victoria sobre la muerte. Y todos los maestros y las personas en la tierra que han alejado a la gente de la luz que ilumina a cada hombre que llega al mundo, aquello que Dios debe conocer se manifiesta en ellos, ellos son los que cierran el reino del cielo a los hombres, quienes no entrarían en él ellos mismos, ni aguantarían a otros. Éstos son los que le han quitado a la gente la clave del conocimiento, de manera que ni ellos ni la gente pueden adentrarse en las escrituras, ni dicen lo que querían decir los profetas, ni lo que Cristo ni los apóstoles querían decir; sino que todos discutían acerca de la luz, acerca de la puerta. Porque la luz es la puerta, la luz es el poder, que ilumina a cada hombre que viene al mundo; para que todos puedan creer por medio de la luz. El que cree, entra en su reposo, y ha dejado de hacer sus propias obras, como Dios dejó de hacer las suyas, y tiene el testimonio en sí mismo. Y el que es nacido de Dios vence al mundo, él no se apresura. Así él conoce la reunión silenciosa y la espera de Dios; y sabe que toda la gente sobre el mundo, si ellos van a la luz de Cristo Jesús con la cual él además los ha iluminado, deben dejar sus coronas, ponerlas a sus pies, y su paz debe ser quitada del mundo; y Cristo (el pacto de paz de Dios, y de luz con Dios y el hombre), a él deben venir; entonces toda carne debe estar en silencio delante de Dios; así llega a guiar la vida de Dios.

Y todos ustedes que están en su propia sabiduría, y en su propio razonamiento; este razonamiento les dice que la espera silenciosa de Dios es hambruna para ustedes; que es una vida extraña para ustedes llegar a estar en silencio, y que ustedes deben venir a un mundo nuevo. Ahora ustedes deben morir en el silencio, a la sabiduría mundana, al conocimiento, la razón, y el entendimiento mundanos; así ustedes llegan a sentir aquello que los lleva a esperar a Dios; (ustedes deben morir para lo otro), que los trae al poder de una vida eterna, y a llegar a poseerla. Y en la espera silenciosa de Dios, ustedes llegan a recibir la sabiduría de lo alto, por la cual todas las cosas fueron creadas y hechas; que y da un entendimiento y un razonamiento, que nos distingue de las bestias. Y la vida de Dios en ustedes, la cual lleva a esperar a Dios, la cual les da vida, lleva a conocer a Dios; y conocer a Dios y a Jesucristo, es vida eterna. Y para ustedes esta es la palabra del Señor Dios.

Jorge Fox

De la carta 16

Mantengan sus reuniones, y sentirán que la semilla se levanta,
aunque nunca se hable una palabra entre ustedes.

De manera que reúnanse juntos y esperen al Señor,
les encomiendo, aunque no se diga ninguna palabra.
Tengan cuidado con la controversia
porque en ella ustedes llegan a estar sobre aquello de Dios que está en la conciencia,
de manera que sálganse del temor del Señor.

Por lo tanto regocíjense, ustedes los simples, que aman la simplicidad,
y reúnanse y esperen juntos para recibir la fortaleza y la sabiduría del Señor Dios;
y al apartarse del pecado y la maldad,
ustedes podrán hablar para la alabanza del Señor.
Y al reunirse y esperar en su poder, el cual ustedes han recibido,
en todo esto para mejorar la medida que Dios les ha dado;
porque ustedes nunca mejoran su medida,
mientras estén dependiendo de cualquier cosa visible fuera de ustedes;
pero cuando vienen solos a esperar a Dios,
todos ustedes tendrán una recompensa de acuerdo con sus desiertos,
y cada uno recibirá su centavo, quienes han sido llamados a trabajar en la viña.

De la carta 286

Cuando ustedes se reúnan en el nombre de Jesús su Salvador,
dejen que sus mentes estén sobre todo en él,
y fuera de todas las cosas que cambian, y perecen,
y mueren por sí mismas, y que corrompen, y son visibles,
hacia él que es invisible, el Señor Dios, y su hijo Jesucristo,
para que ustedes lo vean y lo sientan entre ustedes, y en sus reuniones,
su vida, y luz, y poder, y espíritu;
y para que ustedes puedan saber que Dios es,
y que él es galardonador de los que le buscan diligentemente;
y para que sepan que Dios está presente.

De la carta 43

Y todos ustedes reúnanse en todas partes,
y en sus reuniones esperen al Señor;
y tengan cuidado de formar palabras, (pensar en palabras)
sino que piensen en el poder, y conozcan aquello que es eterno,
lo cual los guardará en toda unidad, caminando en el espíritu,
y los dejará ver al 'Señor cerca de ustedes, y entre ustedes.'

De la carta 248

Mantengan sus reuniones en el poder del Señor Dios, que los ha reunido;
y ninguno de ustedes apague el espíritu, ni desprecien la profecía,


De la carta 149

Reúnanse, y esperen en la medida del espíritu de Dios,
y que con él todas sus mentes puedan ser guiadas hacia Dios, para recibir la sabiduría de Dios.
Para que todos ustedes puedan llegar a saber cómo ustedes pueden caminar hacia él en su sabiduría.
Para que ésta pueda ser justificada en ustedes,
y ustedes en ella puedan ser guardados para Dios, y puedan ser glorificados.
Y, Amigos, reúnanse y conózcanse los unos a los otros en aquello que es eterno,
que existía antes que el mundo existiera.
Porque el conocerse los unos a los otros solamente en la letra y la carne,
los diferencia poco de las bestias del campo;
porque lo que ellas saben lo saben naturalmente.

Pero el que todos se conozcan los unos a los otros en la luz que existía antes que el mundo existiera,
esto los diferencia de las bestias del campo,
y del conocimiento del mundo,
y que los lleva a conocerse los unos a los otros
en la semilla elegida que existía desde el principio del mundo
.
Y si ustedes se alejan de esta luz se harán más extraños;
y si dejan de reunirse se enfriarán,
y sus mentes correrán hacia la tierra y se cansarán y fatigarán, y se harán descuidadas, y pesadas, y estupefactas, y apagadas, y muertas.
Entonces ustedes podrán hablar de las cosas que fueron abiertas una vez a la luz,
¡aunque ahora ustedes se hayan alejado de ella!
pero en la luz en la cual está la unidad todo eso es condenado.
En la cual (luz) está la comunión con el hijo, de quien proviene la luz,
que nos mantiene animados, y nos guarda de la pereza,
y todas las cosas mencionadas anteriormente, las cuales son contrarias a la luz;
a la cual se acercan aquellos que se alejan de aquellas cosas.
Por lo tanto esperen y caminen en la luz,
para que puedan tener comunión los unos con los otros.
Yo les encomiendo a todos, en la presencia del Dios viviente,
para que ninguno de ustedes se jacte de que están por encima de su medida de luz;
porque si lo hacen serán abatidos.
Porque los tales llegan a la presunción, y por eso son reprobados.
Y este espíritu no acepta el reproche pacientemente, sino que va hacia la presunción;
la cual debe ser condenada con la luz, la cual está en la unidad,
la cual nos guarda de la desesperación y la presunción.
Aquellos que se alejan de la luz, el enemigo entra en ellos,
y al envidia, y el homicida se levanta y asesina al hombre;
y ninguna persona tal tiene la vida eterna morando en sí, porque se ha alejado de la luz,
la cual viene de Cristo Jesús, quien es la vida.
Todos los que moran en la luz que proviene de Cristo, llegan a recibir la vida eterna.
Y así el amor de Dios es esparcido afuera en el corazón;
y al morar en el amor usted mora en Dios,
y el amor eterno fluye de la vida,
la cual proviene del Padre de la vida, el amor de quien nunca cambia.
Y así en la luz (cuando usted more en ella lo cual lleva a la vida)
usted llegará a testificar de la fe que no es fingida, y la humildad que no es fingida,
y la fe que obra por amor, la cual purifica el corazón;
esperando en la luz que viene de Cristo Jesús, ésta se recibe de él.
Porque el hombre se ve a sí mismo en la luz,
la cual (luz) viene de Cristo, quien es el autor y consumador de la fe;
y esta fe le da la victoria
sobre aquello que él ve como contrario a la luz y la palabra.
Y esta es la fe;
y así el primer Adán y el segundo Adán se ven y se conocen.

De la carta 365

Y, amigos, después que sus reuniones estén establecidas y sazonadas por el poder del Señor,
si ustedes las alteran, sin el consentimiento de los Amigos en el poder del Señor,
esto engendra y produce descontento;
por lo tanto mantengan sus reuniones, después que hayan sido establecidas,
en el poder del Señor, (y ustedes estén establecidos en ellas),

sobre Cristo, la roca santa y el fundamento de Dios, que permanece seguro.
Y en todas sus reuniones, si hay alguna diferencia entre un hermano y otro,
no hablen los unos de los otros en las reuniones,
sino que háblense los unos a los otros en privado, como Cristo lo mandó;
y entonces ustedes podrán predicar el evangelio de paz libremente,
y hablen la verdad en el amor de ella, como está en Cristo Jesús.
Y ésta es la mejor manera;
para que nada se pueda ver en sus reuniones sino la vida, la verdad, y la paz;
para que la serpiente, el alimento de la cual es el polvo, no pueda atrapar a nadie en sus reuniones;
y que nadie pueda apagar ni abusar el poder o el espíritu, ni ir más allá de sus movimientos;
porque si lo hacen, ustedes traerán problemas y cargas sobre sí mismos, y sobre otros,
y el espíritu se acabará, de manera que apenas lo podrán obtener otra vez.
Y por lo tanto sean sabios en la sabiduría celestial de Dios,
para ser ordenados en su espíritu de entendimiento,
para la gloria de Dios, y el consuelo y la edificación de su pueblo;
para que todos ustedes puedan saber cómo comportarse en la iglesia de Dios,

De la carta 66

Todos vivan en paz, en amor, en la vida y el poder del Señor Dios,
y mantengan sus reuniones, cada uno de ustedes en el poder de Dios sobre si;
para que en él ustedes puedan tener unidad con Dios, el Padre, y el Hijo, y los unos con los otros.
Y, queridos amigos, dejen que la sabiduría los guíe en la paciencia,
y no discutan con nadie en las reuniones;
sino que moren en el poder del Señor Dios,
que puede aguantar y soportar todas las cosas.
Y no causen contienda entre Amigos, sino que vivan en aquello que hace la paz,
y trae amor, y vida, en lo cual se conoce la edificación.

De la carta 83

Estimados amigos en la verdad eterna de Dios,
las mentes de quienes se acercan a Dios por medio de la luz de Jesucristo,
reúnanse a menudo en el temor del Señor, y tengan en cuenta la luz,
para que con ella sus mentes puedan ser guardadas para Dios, de quien viene.
Y en todas sus reuniones esperen humildemente en su temor,
para que puedan llegar a conocer la vida y el poder los unos en los otros.
Y todos ustedes a los cuales el Señor ha hecho supervisores de su iglesia en sus varios lugares,
sean fieles al Señor, y cuiden el rebaño de Cristo con toda diligencia;
ustedes que son fuertes, guarden a los débiles, y despierten aquello que es puro los unos en los otros;
asegúrense que todas sus reuniones se hagan en orden.


De la carta 320

Ahora, cuando las mujeres se reúnen en la luz, y en el evangelio, el poder de Dios,
algunas son de capacidad y entendimiento más grande que otras mujeres,
y son capaces de informar, de instruir, y de despertar en otros diligencia, virtud,
rectitud, y piedad, y en el amor y la sabiduría de Dios, informar y reformar sus familias,
y ayudar a aquellas que son de capacidad y entendimiento más débil en la sabiduría de Dios,
para que ellas puedan ser fructíferas en cada buena obra y palabra.

De la carta 178

Si alguna cosa se habla en una reunión que ustedes no pueden soportar,
háblenles a esas personas en privado, después que se acabe la reunión;
porque si hay allí alguien del mundo esto puede dar ocasión para reprobar la verdad.
Porque la sabiduría se conserva en la paz, y hace la paz,
y se conserva de lo contrario, y vence con la sabiduría, y el amor,
y responde al testimonio de la vida, y así tiene unidad y ésta tiene el reino.

De la carta 251

Y también aquellos que no quieren ir a las reuniones, y que claman en contra de los que lo hacen,
y dicen, que ellos tienen la apariencia de hombres;
y mientras que unos no han dado la mano;
y mientras que otros se dejaban los sombreros puestos cuando los Amigos oraban,
y aún así secretamente ellos iban a las casas de los malos, como lo han hecho muchos.
Ellos deben ser exhortados y reprochados por tales cosas abominables.

De la carta 256

Y si aparece alguna debilidad en alguna de sus reuniones,
que ninguno la exponga o lo diga en el exterior; hacer esto no sería sabio;
porque el amor cubre multitud de pecados, y el amor conserva y edifica el cuerpo;
y aquel que mora en el amor mora en Dios;

De la carta 257

Y amigos, todos ustedes tengan cuidado de dormirse en las reuniones, y de estar estupefactos y embotados;
porque es una cosa desagradable ver a uno sentado cabeceando en una reunión,
y así perdiendo el sentido del Señor.
Y es tanto una vergüenza como también una tristeza, y aflige al recto y al vigilante,
que espera en el Señor, el ver tales cosas;
y para los sacerdotes, la gente y otros, que vienen a sus reuniones,
y que los ven a ustedes, que se reúnen a alabar a Dios,
y que se reúnen a esperarlo, y a tener comunión con su espíritu,
que ustedes se sienten cabeceando, es una vergüenza y una cosa indecorosa.
Por lo tanto tengan cuidado y velen, y que esto se corrija;
y piensen en la luz y el poder de Cristo Jesús que está en ustedes,
y que condenará todas estas cosas, y los guiará para salirse y estar por encima de tales cosas,
y para hacerlos que velen los unos por los otros por su propio bien.

Un breve informe acerca de las reuniones silenciosas: la naturaleza, el uso, el propósito y el beneficio de ellas,
por Isaac Penington

ESTE es un gran misterio, escondido de los ojos de los hombres, quienes se han alejado de la vida interna para ir a las observaciones externas. Ellos no pueden ver lo que el Señor requiere de su pueblo, ni ninguna edificación interna, ni tampoco ningún beneficio de ella. Pero para la mente que ha sido llevada hacia el interior, el beneficio es simple; y para la cual el edificar en la vida de Dios, y tener comunión los unos con los otros en el interior, se siente como algo dulce. Ellos reciben un refrigerio precioso de la presencia del Señor, los que lo esperan por sí mismos, de acuerdo con la inspiración y los requerimientos del Espíritu Santo. Ahora, para abrir la cosa un poco para los de corazón recto, (si al Señor le agrada).

Después que la mente se haya acercado a Dios en alguna medida, después que se sientan sus señales de vida, su semilla se comienza a levantar y a surgir en el corazón, entonces ha de estar en silencio ante él, y el alma debe esperar en él, (y su próxima venida), en esa medida de vida que todavía está revelada. Ahora, es algo grande conocer la carne en silencio, el sentir que los pensamientos que siempre están razonando y que los discursos de la mente carnal sean aquietadas, y que la sabiduría, la luz y la guía del Espíritu de Dios se esperan. Porque el hombre debe llegar a tener una pobreza del yo, una vergüenza, un sentir que no se es nada, un silencio de su espíritu ante el Señor; y debe ir hacia la salida de todo su conocimiento, sabiduría, entendimiento, habilidades, todo lo que él es, todo lo ha hecho, o puede hacer, fuera de su medida de vida, hacia aquello a lo cual el viaja, para que pueda ser vestido y lleno de la naturaleza, el Espíritu, y el poder del Señor.

Ahora, en esta medida de la vida la cual es de Cristo, y en la cual Cristo está, y se aparece al alma, allí está el poder de la vida y la muerte; el poder de matar para la carne, y el poder de despertar para Dios; el poder para causar que el alma deje de hacer sus obras, y el poder para obrar en el alma y al alma lo que Dios requiere, y lo que es aceptable a su vista. Y en esto, Dios se debe esperar y adorar continuamente, tanto privada como públicamente, a medida que su espíritu atrae y enseña.

Porque el Señor requiere de su pueblo no sólo que lo adoren separadamente, sino que se reúnan regularmente para adorarle, en las estaciones, y de acuerdo a los llamados de su Espíritu. Aquellos que son enseñados por él, no se atreven a abandonar sus reuniones, como es la costumbre de algunos; sino que velan en contra de las tentaciones y las trampas, las que el enemigo les pone para engañarlos, y para perturbar su sentido, de manera que ellos no puedan sentir el llamado de su Padre, (siempre y cuando hayan personas con la cuales reunirse que compartan su esperanza y su fe).

Ésta es la manera en que deben adorar. Ellos deben esperar al Señor, para reunirse en el silencio de la carne, y para vigilar los movimientos en su vida, y las manifestaciones de su poder entre ellos. Y en las manifestaciones de ese poder ellos pueden orar, hablar, exhortar, reprender, cantar, o llorar sus muertos, etc., de acuerdo a lo que el Espíritu enseñe, requiera, y les dé para hablar. Pero si el Espíritu no requiere que ninguno hable, o que den para hablar, entonces cada uno se debe sentar en silencio en su lugar, (quiero decir, en su lugar celestial), sintiendo su propia medida, alimentándose con ella, recibiendo en su espíritu lo que el Señor le dé. Ahora, esto es edificador, puramente edificador, preciosamente edificador; el alma que así espera, es de esta manera edificada por el Espíritu del Señor en cada reunión. Y también se siente la vida de todos en cada vasija que es llevada a su medida. De manera que el calor de la vida en cada vasija no sólo calienta a la persona en particular, sino que ellos son como un montón de carbones frescos y vivos, que se calientan los unos a los otros, de manera que una gran fuerza, frescura y vigor de vida fluye hacia todos. Y si alguno es agobiado, tentado, o sacudido por Satanás, inclinado, sobrecargado, lánguido, afligido, angustiado, etc., el estado de los cuales se siente en el Espíritu, y los llantos secretos, o sus aperturas (como el Señor lo permita), suben hacia el Señor por ellos, y ellos muchas veces encuentran tranquilidad y alivio, en unas pocas palabras habladas, o sin palabras, si es el tiempo para su ayuda y su alivio con el Señor.

Porque las reuniones absolutamente silenciosas, en las cuales hay una determinación para no hablar, nosotros no las reconocemos; sino que esperamos en el Señor, ya sea para sentirle en palabras, o en silencio de espíritu sin palabras, como sea la voluntad de él. Y aquello a lo que aspiramos, y somos instruidos por el Espíritu del Señor como en las reuniones silenciosas, es que la carne de todos se mantenga en silencio, porque no hay edificación si no es en el Espíritu y el poder del Señor.

Ahora, hay varios estados de personas: algunos sienten un poco de la presencia del Señor, pero sienten tentaciones y pensamientos, con muchas deambulaciones y variaciones de la mente. Éstos todavía no han conocido el poder, o por lo menos no conocen su dominio, sino que en cambio sienten el dominio del mal sobre el bien en sí mismos. Y este es un doloroso estado de tribulación y lamento, y las reuniones para éstos (muchas veces) pueden parecer para de lo peor en vez de lo mejor. Y sin embargo aún éstos, a pesar que se están alejando de estas cosas, y se están separando de aquello que no se agrada o testifica en contra de ellos, tienen la aceptación del Señor en su interior; y mientras continúan esperando en esta dificultad y angustia, (manteniéndose cerca de las reuniones, en temor y sujeción al Señor, quien lo requiere, aunque parezca que con muy poco beneficio), sí cosechan un beneficio inmediato que está escondido, y cosecharán un beneficio más claro y manifiesto después, a medida que el Señor use y desgaste aquello que está en ellos, en lo cual la oscuridad tiene su fortaleza. Ahora, para probar que el Señor requiere estas reuniones silenciosas, o reuniones que son de esta manera silenciosas, así puede parecer.

Dios debe ser adorado en espíritu, en su propio poder y vida, y esto está a su propia disposición. Su iglesia se está reuniendo en el Espíritu. Si algún hombre habla allí, debe hablar como el oráculo de Dios, como la vasija por la cual habla Dios; como la trompeta con la cual él da su sonido. Por lo tanto debe haber una espera en el silencio hasta que el Espíritu del Señor inspire a hablar, y también de las palabras para hablar. Porque el hombre no debe hablar sus propias palabras, ni debe hablar en su propia sabiduría o su propio tiempo; sino las palabras del Espíritu, en la sabiduría y el tiempo del Espíritu, que es cuando él inspira y da para hablar. Y el ver al Espíritu en el interior alimenta, cuando él no da palabras para hablar, el sentido y el alimento interno se deben esperar, y se deben recibir como fue dado cuando no habían sido dadas las palabras. Sí, el ministerio del Espíritu y de la vida está más cerca y más inmediato cuando no hay palabras, que cuando hay palabras, como se ha sentido a menudo, y es testificado fielmente por muchos testigos. Ojo no ha visto, ni oído ha escuchado, ni ha entrado en el corazón del hombre cómo y qué cosas Dios ha revelado a sus hijos por medio de su Espíritu, cuando ellos lo esperan en su temor puro, y lo adoran y conversan con él en el espíritu; porque entonces la fuente de lo profundo es abierta, y los manantiales eternos dan el agua pura y viviente con seguridad.

y de Babilonia la Grande de Penington

Esta es una verdad permanente; cualquier cosa que no sea del espíritu de Dios en la religión y la adoración, es del espíritu del anticristo. Lo que sea que el espíritu del hombre ha inventado o imitado, no es la cosa misma, no es la verdadera adoración; porque la verdadera adoración está única y continuamente en el espíritu, y nunca fuera del espíritu. La verdadera oración es en el espíritu; el verdadero canto, en el espíritu; la verdadera predicación, en el espíritu: cualquier cosa que esté fuera de él, es del anticristo en el hombre. Ahora por lo tanto dejen toda su religión, su conocimiento, su adoración, sus prácticas, las cuales están fuera del espíritu; y regresen al Señor, y esperen que él levante esa semilla en ustedes, la cual una vez comenzó a crecer, pero ahora ha sido cortada, y está tirada como muerta y está en cautividad bajo todas estas cosas; y la parte terrenal (en la cual permanece toda esta religión y estas prácticas), cubre su sangre, de manera que ustedes no puedan ver cómo ustedes han asesinado, y así también asesinan diariamente, al Justo.

 

El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.

 


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