La Cruz Perdida de la Pureza



 



Introducción

Para el año 1800, los escritos de Whitehead eran desaprobados por la sociedad cuáquera, considerados como "controversiales." Las razones eran las siguientes: 1) él tan claramente declara la necesidad de la muerte al yo en la cruz, y 2) en el momento de su muerte, él claramente señaló los requisitos de ser un cuáquero verdadero y fielmente declaró lo que era el comienzo del alejamiento de los cuáqueros de la verdad. Pero no malentienda, la vida de Whitehead es un ejemplo brillante de valor, fuerte sufrimiento, dedicación, habilidades legales, paciencia y amor; en una madurez cristiana que sólo los primeros cuáqueros exhibieron.

Las cartas de Jorge Whitehead

Un saludo del evangelio en verdadero amor cristiano, recomendado a los Amigos,
quienes creen en el nombre del Hijo de Dios, la Luz verdadera;
y a todos los que realmente desean ser fundamentados y establecidos en la fe de Cristo.

Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas,
sino que tendrá la luz de la vida.
Juan 8:12

Entre tanto que tenéis la luz,
creed en la luz, para que seáis hijos de luz.
Juan 12:36

(La última carta conocida de Whitehead: escrita en su año 86 de vida.)

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Queridos Amigos, ahora en mis avanzados años, después de un largo viaje y muchos años de labor en la obra del ministerio del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, un saludo renovado del amor verdadero y sensible que él ha puesto sobre mí, y me ha inspirado en el espíritu que les recomiende a ustedes, por medio de una epístola, porque por un tiempo he estado inhabilitado en el hombre externo de viajar al exterior como lo hice anteriormente. Sin embargo por dentro soy frecuentemente fortalecido y renovado en espíritu, por medio del amor y misericordia y riquezas de gracia del Señor nuestro Dios, las cuales tengo en su querido hijo Cristo Jesús, a quien sea la alabanza, honor y gloria por siempre.

Mis queridos y amados amigos, todavía estoy profundamente preocupado en espíritu por toda la familia, heredad e iglesia de Dios, como siempre; y por todos cuyos corazones están verdaderamente inclinados por su gracia divina y buen espíritu a buscarlo, y a conocerle a él, para que puedan tener vida eterna, por el conocimiento del único Dios verdadero, y Jesucristo a quien él ha enviado, porque ésta es la vida eterna, el propósito, la sustancia y la gloria de toda religión cristiana verdadera; y que este conocimiento pueda aumentar, y la gloria de él sea esparcida en la tierra, todavía es el deseo de mi alma y mi aliento hacia el Señor nuestro Dios.

Y estimados amigos, que en esta vida eterna, y este conocimiento divino y espiritual del único Dios verdadero y su Hijo Jesucristo, todos ustedes puedan crecer, y sus almas puedan prosperar en esto para la gloria eterna de Dios. Y su paz eterna es el deseo sincero de mi alma y súplica hacia él, quien es el Padre y fuente de toda nuestra misericordia y de las bendiciones otorgadas a nosotros, en y por medio de su hijo unigénito Cristo Jesús.

¡Oh! consideren, y diligentemente obedezcan y recuerden la gran sabiduría y amor de nuestro muy misericordioso Dios, como la causa de su entrega de su hijo unigénito, para que cualquiera que crea en él no perezca, sino tenga vida eterna; quien le dijo a sus discípulos: "No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis."

Seguramente al nosotros creer en Dios, quien nos dio a su querido Hijo para nuestra redención y salvación, nosotros debemos también creer en su Hijo como nuestro gran Mediador y Abogado con el Padre; considerando también, que Cristo Jesús, que fue dado a nosotros como Mediador entre Dios y los hombres, y se dio a sí mismo como rescate por todos los hombres, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo, y murió por todos los hombres, probando la muerte por cada hombre, todo procedió del gran amor de Dios, y no para pagar un precio estricto o rígido por la justicia vengativa, o venganza de parte de Dios; porque eso sería no dejar lugar para el perdón de los pecados pasados, antes del arrepentimiento y la fe en Cristo y su evangelio; viendo la buena voluntad y el diseño bendito de Dios, ofreciendo a Cristo Jesús como una propiciación, a través de la fe en su sangre, para declarar su justicia para el perdón de los pecados pasados, por medio de la paciencia de Dios, cuya sangre clama por misericordia. Seguramente la justicia y paciencia de Dios, declarada por el sacrificio propiciatorio de nuestro Señor Cristo Jesús, para la remisión o perdón de los pecados pasados, con el verdadero arrepentimiento, no puede justamente ser considerada venganza o justicia vengativa, como algunos han asegurado en contra de nosotros; sino un acto libre de amor y sabiduría de Dios para entregar a su Hijo, y en él reconciliar al mundo a sí mismo, y no imputar sus pecados pasados sobre ellos, cuando sean totalmente reconciliados y unidos en corazón y alma con él, por su gracia y buen espíritu.

¡Oh! “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo:" ¿En qué sentido Jesucristo, como el Cordero de Dios, quita el pecado del mundo? Yo respondo, en dos sentidos:

Primero, como una ofrenda universal y excelente y sacrificio aceptable por los pecados, para poder obtener la redención y el perdón por su preciosa sangre, y aún como un aroma muy dulce para Dios, sobrepasando en gran manera las ofrendas legales y típicas de animales, como las ofrendas y sangre de los toros, machos cabríos, becerros, ovejas, carneros, corderos, etc., todo lo cual se terminó con el sacrificio de Jesucristo.

Segundo: Cristo Jesús, como el cordero de Dios, quita el pecado del mundo, al limpiar la conciencia y purificar los corazones de todos aquellos que verdaderamente lo reciben y creen en él, en su santo nombre y divino poder. ¡Oh! Por lo tanto, contemplen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo y pone fin al pecado, termina con la transgresión, y trae justicia eterna.

Miremos todos al Mesías prometido, a Jesús, el autor y consumador de nuestra fe, para que todos podamos creer de corazón para justicia, y la salvación de nuestras almas, y así ser partícipes de Cristo y su justicia, que ninguno pueda volver hacia la perdición, ni hacia la contaminación del mundo, quienes han escapado la misma por medio del conocimiento de Dios y su querido hijo Jesucristo, quien es capaz y verdaderamente está dispuesto a salvar por completo a todos aquellos que se acercan a Dios por medio de él.

Aquel que se ofreció a sí mismo como un Cordero sin mancha hacia Dios por toda la humanidad, y así llegó a ser una propiciación por los pecados de todo el mundo, nunca quiso dejar al hombre en el pecado y la transgresión todos sus días, sino que conceder a todos los hombres gracia para llevarlos al arrepentimiento verdadero, para que ellos puedan recibir ese perdón [un encogimiento], perdón, expiación y reconciliación obtenida para ellos.

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, sino permitiéndoles y concediéndoles el perdón después del arrepentimiento verdadero, era y es un testimonio, y una clara indicación del gran amor, gracia y favor de Dios hacia el mundo, en y a través de su Hijo. Cuán maravillosamente Dios, en su gran sabiduría, amor, bondad, mansedumbre, paciencia y compasión, condescendió a nuestras bajas capacidades y condiciones de la raza humana, para nuestra redención y salvación, por medio de su querido Hijo Cristo Jesús, verdaderamente considerado, tanto como él vino y sufrió en la carne, así como fue revelado en el espíritu. ¡Oh, que la pesada consideración de todas estas cosas afecte profundamente todos nuestros corazones y almas sinceramente para amar, servir, temer, adorar y alabar al Señor nuestro Dios misericordioso, por medio de Jesucristo para siempre!

Se debe observar y recordar seriamente que cuando Jesucristo estaba apunto de dejar a sus discípulos, él los recomendó al Espíritu de verdad, el Consolador, que debía testificar de él y morar con ellos para siempre; y que él se manifestaría a aquel que lo ama, y que en un poco tiempo ellos, (sus discípulos), lo verían, es decir, a Cristo Jesús; de modo que aunque él se fue en el cuerpo, él volvería otra vez a ellos en espíritu.

Ahora, estimados amigos, siendo el Espíritu Santo que testifica de nuestro Señor Jesucristo, y nos muestra que lo que toma de Cristo, él (el Espíritu Santo), tomará de mí, dijo Cristo, y se los mostrará a ustedes.

El Espíritu Santo toma, y nos muestra, las más excelentes propiedades de nuestro Mediador grande y glorioso, su grande y universal amor, mansedumbre, humildad y compasión, para que nosotros podamos, por grados, participar de estas cosas, a medida que obedecemos verdaderamente y lo seguimos en la manifestación del mismo Espíritu Santo, por lo cual el misterio de Cristo es revelado, en y a los que son verdaderamente creyentes espirituales en su luz, por la cual ellos llegan a ser hijos de la luz.

Así como nuestro Señor Jesucristo tiene, por sus sufrimientos, una ofrenda, sacrificio y muerte, puso fin a todas las ofrendas, tipos, sombras y figuras legales, ordenanzas, ritos y ceremonias externos, y muchos lavamientos, o bautismos, bajo la Ley de Moisés y el sacerdocio levítico, él continúa siendo un sacerdote para siempre, según la orden de Melquisedec, Rey de Justicia y Rey de paz, nuestro Sumo Sacerdote sobre la casa y la familia de Dios; habiendo él consagrado, preparado y abierto el camino nuevo y viviente del pacto, a través del velo de su carne para que podamos acceder al lugar santísimo del santuario.

Por lo tanto consideremos cuan grande amor Dios, en su divina sabiduría, ha manifestado a través de su amado Hijo, por nosotros y hacia nosotros; sí, hacia los hijos de los hombres, para que podamos tener y conocer el acceso hacia su pacto eterno de gracia, misericordia y paz, en su amado Hijo Cristo Jesús y a través de él. Apreciemos su gran amor y bondad para siempre, al llevarnos hacia una dispensación más gloriosa que todas las dispensaciones anteriores de la ley y las sombras, bajo las cuales la luz fue cubierta, para que el pueblo de Israel, cuando el velo estaba sobre sus corazones, no pudieran ver el fin de esas sombras y velos, los cuales fueron abolidos por Cristo; pero esos velos ahora se han desvanecido y han huido, para que el Sol de justicia sea manifestado más gloriosamente y brille más, como el nuevo pacto y la dispensación espiritual de Cristo, que en todas las dispensaciones anteriores. Para que el rostro de Moisés sea descubierto en este día, aunque Dios se agradó en otorgar su palabra, su luz y espíritu para visitar a los hijos de los hombres, en todas las generaciones desde el comienzo; y aún en el tiempo de la ley y los profetas, la voz, la Palabra y el Espíritu de Dios, como fue testificado por Moisés, los santos profetas y siervos de Dios, y la gente fue advertida y exhortada para que le obedecieran, para obtener salvación y paz; pero en el día de Cristo y del evangelio, más claramente manifestado y brillando más aún que bajo los tipos y sombras legales, a las cuales Jesucristo, la sustancia, puso fin y abolió. Abraham vio el día de Cristo y se regocijó; y el espíritu de Cristo en los santos profetas testificó anticipadamente, tanto de sus sufrimientos como de la gloria de su día, que continuaría.

Ahora, estimados amigos, habiendo amanecido el día del evangelio, el día de Cristo y su poder, como en los días de los primeros cristianos espirituales; después de una larga noche de apostasía e ignorancia, la aurora, el (amanecer) desde arriba que nos visitó por la venida espiritual de nuestro Señor Jesucristo, y otorgándonos de su gloriosa luz y Santo Espíritu, obedezcamos todos sinceramente y caminemos en ella, para que todos podamos tener y disfrutar vida y paz en él, quien ha abierto un camino viviente para nosotros en el pacto nuevo y eterno de gracia y paz; y continuemos todos en él.

La dispensación de Cristo es espiritual y gloriosa, a la cual somos llamados; es un ministerio del espíritu de Cristo, de su luz y su espíritu, y debe ir sobre todo el mundo y continuar hasta el fin.

Cuando el Señor abrió los ojos de nuestras mentes y entendimientos, de manera que nuestras mentes fueron llevadas de la oscuridad a la luz de nuestro Señor Jesucristo, y del poder de Satanás hacia Dios, entonces conocimos el verdadero arrepentimiento, y nuestro verdadero comienzo, para poder recibir el conocimiento espiritual y verdadero de nuestro Señor Jesucristo y la verdadera cristiandad, que estaba en el espíritu y no en la letra, ni en las observaciones carnales, ni los elementos ni rudimentos del mundo.

Y fue por el mismo Espíritu Santo que la excelencia del conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, y la comunión de su sufrimiento, vino a revelar y experimentar por grados en nosotros, a medida que seguimos el mismo espíritu de santidad.

¡Oh, que excelente es el verdadero conocimiento de nuestro bendito Señor Cristo Jesús! ¡Y a qué pobreza de espíritu y pérdida de todo lo que es el yo, deben ser reducidos los hombres, para obtener este conocimiento y para ganar a Cristo, y para ser hallados en él, de acuerdo con la confesión del santo apóstol! Fil 3:8-9.

¡Y qué a comunión de los sufrimientos de Cristo deben ser llevadas las personas, si ellos son hechos conforme a su muerte, y llegan a tener o disfrutar de la justicia que es de Dios por fe, aún por la fe de Cristo! ¿Cuáles entonces fueron los sufrimientos de Cristo? "Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados," ...

Seguramente aquellos que van verdaderamente hacia la comunión de los sufrimientos de Cristo, deben ir espiritualmente, al estar sensiblemente cargados, afligidos y adoloridos, heridos y mallugados, castigados y aquejados, por sus propias transgresiones e iniquidades, bajo la reprensión y el castigo del espíritu del Señor Jesucristo, para el verdadero arrepentimiento, remisión y perdón de sus iniquidades por medio de Cristo que fue herido, mallugado, sí, y crucificado por ellos, aunque nunca pecó; y para llegar a ser semejantes a él en su muerte, todos debemos ser crucificados con él. Los hombres deben estar bajo la muerte de la cruz, y por el poder de Cristo ser bautizados en su muerte, habiendo crucificado la carne con los afectos y deseos corruptos de ella, lo cual aquellos que son verdaderos seguidores de Cristo han hecho, siendo levantados con él por la fe de la operación de Dios.

¡Oh! Tal sufrimiento, muerte, resurrección y vida con Cristo, debe necesariamente ser conocidas y experimentadas internamente en los verdaderos creyentes, por la obra de su gracia y su Espíritu Santo, lo cual por lo tanto todos nosotros debemos seguir diligentemente y caminar en eso, para que así como todos hemos comenzado bien, al verdadero comienzo en el espíritu, podamos esperar en fidelidad el bendito fin y la corona de justicia.

Estimados amigos, ¡cuán precioso es ser partícipes de la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, y nuestro Señor, a través de la comunión, frutos y beneficios de su sufrimientos, mediación e intercesión! ¡Para siempre apreciemos verdaderamente el gran amor de Dios, manifestado tan eminentemente en su estimado Hijo Cristo Jesús, por su Espíritu Santo!

Así como el conocimiento verdadero y salvador de Jesucristo es sólo según el espíritu y no según la carne, y el glorioso misterio de Cristo en los hombres es revelado por el espíritu, así todos deberíamos ocuparnos mentalmente en cosas espirituales, obedeciendo a la luz divina y el Espíritu santo de gracia en nuestros corazones, y para conocernos los unos a los otros según el espíritu, en el sentido y la comunión espiritual, para que la comunión de este misterio de Cristo pueda ser verdaderamente conocida y con la vida sea aumentada entre nosotros, para la gloria de Dios y el honor de su amado Hijo, y nuestro consuelo universal y gozo en Él, quien es el verdadero Dios y la vida eterna.

Recuerdo bien, como en los días antiguos, después de que nos convencimos verdaderamente, y recibimos la bendita verdad en el amor y la simplicidad de ella, y fuimos llevados hacia la sencillez de habla y hábitos, etc., nosotros en medida también tomamos parte externamente en la comunión de los sufrimientos de Cristo, al ser reprochados, opuestos, contradecidos y calumniados por causa de su nombre y la verdad, por los profesantes [creyentes] impíos, libertinos y profanos [malvados y perversos]; nos resignamos a la obediencia y a llevar la cruz por su causa, quien soportó una cruz más severa por causa nuestra antes de nosotros.

Fue en el amor de la verdad viviente y la sencillez que está en Cristo Jesús, por medio de la obediencia a él en su luz y su gracia, que nosotros nos desposamos con él. Este progreso no debe ser olvidado por ninguno que quisiera estar desposado en justicia, amor verdadero y constante, con Cristo Jesús, como nuestra cabeza y esposo espiritual, lo cual él es verdaderamente con su iglesia, o cuerpo místico.

¡Oh! Mis queridos y estimados amigos, estén retirados internamente, en sus mentes y espíritus, a la luz, la gracia, la buena Palabra y Espíritu del Señor Jesucristo en ustedes, para que puedan experimentar la santa Semilla, la Palabra de la vida y la gracia eterna, para crecer y prevalecer más y más, hacia un nacimiento inmortal y santa generación, a medida que ustedes nacen de la misma.

Y, estimados amigos, no puedo sino recordar el amor de nuestros esponsales, y la fidelidad de nuestra juventud al comienzo, en los primeros días, y recordarles de ellos, cuando nosotros, como vírgenes castas, fuimos desposados con Cristo Jesús, y cuando éramos pocos en número; y cuán sinceramente nos amamos los unos a los otros, que éramos el gozo los unos de los otros en el Señor; quien le dijo a la Jerusalén antigua: "Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu esponsales, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada;” lo cual era un estado bajo de sufrimientos y profundas pruebas. ¡Oh! Que el primer amor de nuestros desposorios nunca sea afectado, ni dejado, ni olvidado, sino retenido para siempre, o de otra manera no podremos vivir para Dios ni prosperar en una vida cristiana en Cristo Jesús, o guardarnos castos para él como su verdadero esposo e iglesia del unigénito inscrita en el cielo.

Ahora, estimados amigos, el ir hacia el verdadero amor cristiano y la verdadera vida, vivir en ellos debe ser por medio de una negación propia real, y de tomar la cruz diariamente, y seguir a Cristo Jesús y su ejemplo y sus pasos.

Para esto fuisteis llamados, porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigáis sus pisadas. 1 Pedro 2:21

Esta negación propia debe ser una degradación y negación de todo yo orgulloso y engreído, que es exaltado por encima de otros, en un orgullo secreto que abunda en el sentido propio, desairando y condenando a otros; y a qué otros males y corrupciones el yo perverso está adicto, todo debe ser negado y rechazado completamente por todos aquellos que llegan a adoptar una vida y condición cristiana humilde.

Esta negación real del yo no permitirá que nadie ejercite señorío sobre la heredad de Dios, ni ninguna anulación rígida de ella, aunque ellos pretendan ser ancianos. En cambio la verdadera negación del yo nos lleva a ser humildes ejemplos para el rebaño de Cristo, y como ayudantes en el Señor para los más jóvenes, débiles, frágiles y delicados, para no apagar ninguna buena intención o deseo en ninguno de ellos; con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, procurando mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

Y como somos llamados por un espíritu hacia una verdadera luz, vida y amor, esforcémonos todos diligentemente en humildad para caminar en ella, para que podamos aparecer verdaderamente para ser un pueblo peculiar para Dios y Cristo, una iglesia de los primogénitos, una sociedad espiritual, y una ciudad sobre un monte, conciudadanos con los santos, establecidos sobre el monte santo de Sión, brillando en su brillo, en toda santa conversación, para la gloria de nuestro Dios.

Porque así es el estado bendito y glorioso de la iglesia verdadera, la Sión espiritual, la Jerusalén celestial, la cual los santos, la iglesia primitiva de Cristo y los cristianos verdaderos de la antigüedad habían llegado, y también a Jesús, el Mediador del nuevo pacto; cuyos ojos han sido abiertos por el Señor, para que ellos pudieran ir de la oscuridad hacia su luz, y así ellos llegaron a ser luz en el Señor; y ellos ya no eran más extranjeros, ni forasteros para la comunidad de Israel, quienes continuaron siendo fieles, y verdaderos creyentes en la luz.

¡Oh! Cuan grande son los privilegios y bendiciones espirituales en Cristo Jesús, de las cuales participan sus fieles súbditos y conciudadanos con los santos, ¡aún en esta vida! ¡Y cuanto más en la que está por venir, en su reino de gloria y triunfo!

Sión y Jerusalén, cuando las solemnidades de adoración de Israel fueron guardadas en el templo allí, como Dios había designado bajo la ley, estaban en gran esplendor y aplauso; tipificando la iglesia espiritual verdadera, o la ciudad de los santos y solemnidades bajo la dispensación de Cristo y sus gloriosos evangelios en quien se cumplen las promesas más excelentes y gloriosas, para la Sión espiritual y la Jerusalén celestial, que son sí y amén, en su iglesia del evangelio: “Ama Jehová las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob. ¡Cosas gloriosas se han dicho de ti, ciudad de Dios!" Y también, “Mira a Sión, ciudad de nuestras fiestas solemnes; tus ojos verán a Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será desarmada,” ... Esto no se cumple con la Jerusalén terrenal, porque ella fue derribada y dejada en ruinas con el templo y sus suntuosos edificios, debido a las grandes provocaciones, iniquidades y persecuciones crueles de los judíos en contra de los siervos del Señor, y aún en contra del mismo Hijo de Dios.

Ahora, estimados amigos y hermanos, que son llamados para salir de la oscuridad hacia la luz verdadera, y para ser conciudadanos con los santos en la luz, de quien se puede decir: “ustedes se han acercado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial," ..., caminen en la luz de la santa ciudad de Dios, donde el Señor Dios y el Cordero son la luz, y donde las naciones de aquellos que son salvos deben caminar; que para que la salvación los pueda abarcar, y ser como murallas y baluartes para ustedes, para que el enemigo no pueda invadirlos ni esparcirlos; para que la justicia de Sión y Jerusalén pueda salir como resplandor, y su salvación como una antorcha encendida.

Por lo tanto, levántate, ¡Oh Sión! y resplandece, porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti; vístete de poder, ¡Oh Sión! Vístete tu ropa hermosa, ¡Oh Jerusalén! ciudad santa, ...

Por favor amigos, consideren ¿qué son las ropas hermosas, que los habitantes de la ciudad de Dios se deben poner, y ser vestidos con nuestra Sión y Jerusalén, la verdadera iglesia espiritual? ¿Acaso no deben ser como aquello que exhorta el santo apóstol a ponerse y lo describe? A saber: "Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros." Pero primero las ropas sucias deben ser quitadas del hombre antiguo, con sus deseos corruptos y acciones impías, con todos los trapos sucios de justicia propia, éstos deben ser mortificados y quitados, y la criatura debe ser desnudada de todos sus trapos sucios de justicia propia, antes de que envuelta con las hermosas ropas de Sión, o la Jerusalén celestial, la esposa verdadera de Cristo Jesús, o casada con el Cordero. Por lo tanto concierne grandemente a todos seguirlo en la obra de la regeneración, la obra de santificación por su Santo Espíritu y poder, y en eso crean, y obedezcan sinceramente, para la perfección de la santidad en el temor de Dios, para que Cristo pueda ser formado en ustedes; y en su vida manifestada en ustedes, todos pueden brillar como el pueblo llamado, escogido y fiel de Dios, para su paz eterna en su estimado Hijo, y el honor, la gloria y renombre de su nombre grande y excelente para siempre.

Yo además les recordaría de su importante exhortación del santo apóstol a la iglesia de Cristo de los colosenses: "Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos'."

Que el Señor Jesucristo esté con ustedes, y les de su santo Espíritu de gracia, sabiduría y revelación en el conocimiento de su misterio de Cristo, para que él pueda morar en sus corazones por fe, y por su poder ustedes puedan ser enraizados y cimentados en su amor, gracia y paz más y más, para la gloria de su nombre, y su eterna consolación y gozo en su reino celestial. Amén.

(La divinidad de Cristo defendida con escrituras y profecías que predijeron su vida
Nota: Hay cientos de otras profecías, hechas cientos de años antes del nacimiento de Jesús, todas cumplidas.)

Y ahora, estimados amigos, consideremos al único Hijo unigénito de Dios, nuestro bendito Señor Cristo Jesús, y qué confesiones y honor es dado a él en las santas Escrituras, respetando su Deidad eterna y perfecta hombría, y su venida en eso que se manifiesta a su debido tiempo, lo cual yo menciono para limpiar el nombre del pueblo llamado los cuáqueros, de las imputaciones injustas de nuestros adversarios, unas mientras negábamos la divinidad, otras negando la humanidad de Cristo, o ambas cosas, como algunos han hecho; y para prevenir todas las oportunidades de duda o disputas con respecto al mismo asunto, yo los refiero a ustedes y a todos con respecto a las siguientes escrituras:

Isa. 7:14 Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo,(A) y llamará su nombre Emanuel. (escrito 750 años antes del nacimiento terrena de Cristo)

Una profecía de Jesucristo, con respecto a su nacimiento virginal, como un hombre niño, y que él era Emanuel, Dios con nosotros, o en nosotros.

Isa 9:6. Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. (escrito 700 años antes del nacimiento terrenal de Cristo)

Una excelente profecía y testimonio de Jesucristo, con respecto a su nacimiento como niño hombre, y su sabiduría divina y deidad, como Dios poderoso, el Padre Eterno, etc.

Mic 5:2. y Mat 1:23, 2:1 Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. (Miqueas escribió esta profecía 750 años antes del nacimiento terrenal de Cristo)

Mostrando que Cristo existía, como a su Divinidad, antes que él naciera en Belén de Judá.

Juan 1:1-14 En el principio estaba el Verbo, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho, pero el mundo no le conoció. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros, (y vimos su gloria, gloria como la del unigénito del Padre,) lleno de gracia y de verdad.

Rom 1:3-4. Acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne; que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos: Y Rom 9:5. De quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos.

Por lo tanto, que Jesucristo siendo verdaderamente hombre y el hijo de Dios, y Dios sobre todo, declaró así; primero, respecto a su humanidad, se dice de él: Lucas 2. Y el niño crecía y se fortalecía y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él. Y cuando tuvo doce años, le hallaron en el templo sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles, y todos los que le oían se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas, Lucas 2:40, 42. 46, 47, y Lucas 2:52. Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres. ¡Oh maravilloso niño! ¡Y excelentísimo hombre celestial! Él nos dejó un bendito ejemplo, para poder seguirlo, y para crecer en su gracia y sabiduría, por la la ayuda de su Santo Espíritu y poder.

Consideren también, que por las maravillosas obras y milagros, que Cristo obró sobre la tierra por el poder de Dios, él tenía gran adoración y honor en muchos corazones; y así también sus grandes curas espirituales, por las cuales su luz divina y poder, él ha obrado y realizado en muchas almas en este día: gloria y honor a su nombre para siempre: Vea: Isa 42:6-7, Juan 11:25-26,42-44, Efe 2:1, y Sal 147:7 y Sal 103.

No hay causa para cuestionar a Cristo, el Hijo de Dios, a quien exaltó altamente, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que toda rodilla se doble ante él,... Fil 2:9. Por seguro, Dios poderoso o Dios sobre todo..., es un nombre, sí, un poder divino, sobre todo otro nombre.

Y de aclarar a todos cual sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas. Efe 3:9. Porque en él fueron creadas todas las cosas las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, Col 1:16. ... Así como Dios creó todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, ... por medio de Jesucristo; esto habla de que él es la eterna Sabiduría, Poder, y Verbo de Dios, Apoc 19:13, Juan 1:3,

También vea Heb 1:1-2: Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos tiempos postreros nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.

Entonces el Hijo de Dios existía antes que los mundos fueran hechos; con lo cual concuerda Heb 11:3: Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios.

Vea también, Juan 5:21-23. Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.

¿Como puede alguien honrar al Hijo, si lo consideran sólo un hombre? Juan 17:5. Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. Estas eran las palabras y el testimonio de Cristo mismo, en su oración hacia el Padre. Vea 1 Juan 5:20. Como [el Dios verdadero y Vida Eterna] es atribuí do al Hijo como también al Padre, — quienes son uno: Juan 10:30. También se observa que los hijos de Israel fueron todos bautizados en Moisés en la nube y en el mar; y todos comieron del mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. 1 Cor 10:2-4.

Y esto fue mucho antes que Cristo viniera en la carne; Cristo era y es la Roca Eterna, y Fundamento de muchas generaciones, tanto antes como después de su venida en la carne.

Ahora queridos y estimados amigos: Debido a que tanto como, desde que somos un pueblo, hemos creído en Cristo como la Luz verdadera y su venida en la carne, estas Escrituras que son testimonio de él, tanto de su divinidad como de su humanidad, son recitadas más bien en defensa de nuestra fe cristiana y santa profesión, como también en contra de nuestros adversarios que injustamente nos consideran como no cristianos, que para suponer cualquier deficiencia en nuestra parte concerniente a esto. El Señor esté con todos ustedes, y posea sus corazones en su gran amor y sabiduría divina en Cristo Jesús.

Jorge Whitehead

Comentario del editor del sitio: En la carta anterior Whitehead ha tratado exactamente de los varios alejamientos de la verdad por venir que cometieron los cuáqueros; en dos direcciones, ambas de las cuales son mencionadas por él: (tal vez esta es la razón por la cual para el año 1850, los autores cuáqueros consideraban sus escritos como controversiales)

  • olvidaron la necesidad de la negación propia, el sufrimiento, y la muerte en la cruz,
  • rechazaron la divinidad de Jesús, y lo redujeron a sólo un hombre.

Una epístola de verdadero amor cristiano a todos los amigos,
llamados o considerados como cuáqueros,
quienes profesan que la Luz Verdadera les recuerda
acerca del comienzo y el progreso
de la obra del Señor y el ministerio en nuestros días:
con consejo cristiano y cuidado por el amor, la concordia y la paz.

- por su antiguo Amigo en Cristo, Jorge Whitehead

Queridos y muy estimados Amigos, Hermanos, y Hermanas, viejos y jóvenes, a quienes yo verdaderamente amo en el Señor; con ese antiguo amor que ha vivido en mi corazón desde el comienzo. Yo bendigo el digno amor y poder del Señor, nuestro Dios misericordioso, quien hasta ahora me ha ayudado y a muchos otros, sus siervos y ministros fieles, en su bendita obra y servicio. Y el aliento y súplica a Él, el Padre y fuente de misericordias es que su divina gracia, amor, y paz, con todas las bendiciones espirituales en Cristo Jesús, puedan para siempre continuar en ustedes, y puedan multiplicarse entre ustedes.

Y mis estimados amigos y hermanos, sin saber cuándo mis días llegarán a su fin,* yo he estado por mucho tiempo profundamente preocupado por la obra y el servicio del Señor, en su ministerio y cosecha del evangelio; han pasado más de 52 años desde que yo fui llamado para dar testimonio público de su bendita verdad, y dispensación por su Espíritu Santo y nuevo pacto; habiendo el Señor prolongado mis días mucho más allá de mis expectativas anteriores, debido no sólo a los profundos sufrimientos y severas persecuciones, por las cuales pasé al principio, sino también las muchas aflicciones y ejercicios desde entonces. Por lo tanto ahora estoy aún más preocupado por comunicarles a ustedes, mis estimados amigos, lo que fue puesto sobre mí; en el amor de mi Padre celestial, y para ayuda y beneficio de las edades futuras, de aquellos que después de esto buscarán sinceramente al Señor, y la exaltación de la verdad y la justicia en la tierra.

*Sorprendiéndose aún a sí mismo, Jorge Whitehead vivió 18 años más para morir en 1723. En una vida de servicio espectacular, muchos fueron convencidos por este partidario extraordinario y poderoso.

En el día 22 del séptimo mes del año 1705, el poder del Señor vino sobre mí con gran peso, para mi gran consuelo y refrigerio, mostrándome de manera especial muchos temas importantes, del estado y la condición de su pueblo peculiar, llamado comúnmente los cuáqueros; así nosotros llegamos a temblar y estremecernos con la palabra de Dios al comienzo, y las causas reales de eso, tanto bajo el poderoso ministerio de la ley y los juicios de Dios por su luz, descubriendo la naturaleza y la gran pecaminosidad del pecado. Y también bajo la dispensación del evangelio, para poder obrar nuestra salvación, con temor y temblor; (la luz de la palabra ministrando tanto la ley como el evangelio): cuando nosotros conocimos a nuestro Dios para preparar nuestros corazones, al obrar en nosotros tanto el querer como el hacer; siendo también sensibles no podíamos obrar sin algún sentido interno o sentimiento de la palabra y poder de Dios, y su Cristo, obrando en nosotros verdadera disposición, también fe, y habilidad. Así como hay un temblor del corazón, y una inclinación del alma bajo el sentido de juicio y misericordia, también debe haber una entrega para servir al Señor con temor, y alegrarse con temblor; lo mismo se pide de los reyes y jueces de la tierra, bajo la dispensación del Hijo de Dios. (Sal 2:10-11).

Ahora, que entre en los corazones y consideraciones de todos aquellos que están interesados, de su comunión externa entre nosotros, tanto jóvenes como viejos, hombres y mujeres, lo que es ser un verdadero cuáquero y temblar; temblar con la palabra de Dios; temblar con sus juicios; temblar con su presencia; viendo que dice: "pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.” Isa 66:2. El Señor tiene una consideración sensible con ellos, y cuidado sobre ellos, quienes son así ejercitados en el sentido interno de la palabra de la vida.

Sí, “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.” Isa 57:15. ¡Oh! Hace mucha falta este espíritu contrito y humilde, cuya palabra de vida y poder no es recibida o considerada internamente; donde las personas son levantadas y exaltadas en su propia voluntad y espíritu, por encima del sentido interno y sentimiento de este mundo, que sensibiliza sus corazones, e inclina sus espíritus en una contrición verdadera y dolor piadoso, donde ellos pueden frecuentemente recurrir a las asambleas solemnes del pueblo de Dios; ir y venir como un pueblo completo, y en sus espíritus y mentes carnales y presunciones, sin ningún remordimiento verdadero, sobrecogimiento, temblor o contrición de corazón o espíritu, ante el Señor, o ante su presencia. Seguramente una copa amarga de temblor le será dada a aquellos al final [en el juicio final después de la muerte] si no se arrepienten.

Cuántos estaban allí entre nosotros en los primeros días, quienes llegaron a estar bajo esas dispensaciones de la ley y el evangelio, bajo el sentido de juicio y misericordia, y temblaron con la palabra; y libremente se sometieron al juicio, para poder encontrar misericordia con Dios en Cristo, quien en medio del juicio recordó la misericordia, para poder ser temido.

Pero cuántos ahora están bajo una profesión externa de Cristo, y pretensiones de religión, quienes nunca llegaron a estar bajo esas dispensaciones, para poder ser verdaderamente humillados, mortificados, y crucificados al mundo, y son llamados o considerados como cuáqueros; cuando en realidad ellos no son los que tiemblan ante la palabra ni la presencia de Dios, ni debido a sus juicios; y sin embargo hay demasiada altanería de los hombres en ellos como para humillarse, demasiada tierra en ellos para ser sacudidos, como alguna vez hubo en algunos de nosotros al principio, cuando nosotros conocimos la gloria del Señor, esto es, su poder, para levantar y sacudir la tierra de manera terrible, y para derribar la altivez de los ojos, y humillar la soberbia y altivez de los hombres. Isa 2:11.

Por lo tanto soy sensible al hecho de que el temblar y estremecerse ante la palabra y la presencia del Señor Dios, como al comienzo, son tan necesarios de ser recordados en el ministerio y la predicación, en estos días de facilidad y libertad, como siempre, para humillar a quienes no se han arrepentido de sus iniquidades; siendo culpables tanto de los males manifestados, como los pecados secretos.

Todos los negligentes y holgazanes, todos las personas tibias e indiferentes en la religión que están en necesidad de arrepentimiento; todos las personas contenciosas, peleadoras y desobedientes tienen necesidad de arrepentimiento y reforma en su comportamiento y conversación. Todos los injustos, codiciosos, opresores con mente mundana, personas injuriosas, y todos los libertinos carnales, y borrachos, tienen gran necesidad de arrepentirse, y ser humillados profundamente bajo la mano poderosa del Señor Dios. Todas las personas orgullosas, de voluntad propia, auto exaltados, e impuros, con todos los susurradores, traicioneros, y sembradores de discordia tienen gran razón para buscar arrepentimiento, y de temer, asustarse y temblar con los juicios y la presencia del Señor Dios; y para que esto pueda ocurrir, los tales tienen necesidad de ser alarmados y despertados de su seguridad carnal, calma carnal, y reposo falso, de arrepentirse. Si al Señor le agrada darles un lugar y corazón para arrepentirse antes que ellos lo hagan, una terrible sacudida, una profunda tristeza, llanto y lamentación, debe caer sobre los tales, antes que ellos lleguen a estar verdaderamente regocijados en el Señor con temblor; porque debe haber una sacudida terrible, antes de un temblor con gozo.

Los que son descuidados y están en calma en Sión, bajo la profesión de la verdad, y los que han dejado su primer amor y la sencillez que está en Cristo, y los de mente inestable son aptos para afectar las altas tensiones, los vuelos repentinos y altos, y los sonidos y tonos, más que la materia de sonidos, y entonces llegan a la elevación y las afecciones, más que a la humildad, o a un sentido importante de la vida, y a imitar un tipo de canto, que no es el espíritu ni tiene entendimiento, así como en las iglesias primitivas de Cristo; por lo cual muchos, que son inexpertos en la obra de Dios y el ministerio de Cristo, tienen posibilidad de enorgullecerse los unos contra los otros, como aquellos que eran carnales entre los corintios, y de ser exaltados en engreimiento propio e imaginaciones, para valorarse a sí mismos sobre otros, y mucho mejor de lo que son ellos; y como tales juzgarán a los ministerios y ministros por un afecto parcial, y no por juicio sano ni sentido divino; de modo que ellos están listos y tienen probabilidades de cometer errores y afectos y nacimientos forzados; por el poder divino, y el hijo de la mujer libre, que es muy perniciosa, como ocupándose de un tipo de inclinación idólatra hacia eso como el poder, que no es el poder de Dios, sino un tipo de semejanza a las cosas en el cielo. Mientras que la verdadera obra del ministerio del evangelio es la obra de fundamento; es una obra edificadora en un juicio sólido, en una mente sólida, en un claro entendimiento; y tiende a llevar a la gente a ser sólidos en la fe verdadera y viviente, en el nombre y poder de Cristo Jesús; el cual obra por amor; de modo que esta obra de fundamento del ministerio de Cristo tiende a establecer las mentes de las personas en humildad, en negación propia, en el santo temor del Señor, en la luz verdadera, sobre el fundamento seguro que es puesto en Sión, Cristo, la roca espiritual, sobre la cual está la iglesia verdadera y sobre la cual será construida, y debe permanecer para siempre.

Este ministerio de Cristo, y su evangelio eterno, cuya obra es tanto convincente, como convertidora, y edificadora, nosotros lo recibimos en el comienzo gradualmente, poco a poco; creció en nosotros a medida que nosotros crecimos, en la semilla de la vida eterna, a medida que el Señor se agradó en abrir el mismo gradualmente a nosotros, y en nosotros. No nos atrevimos a esforzarnos para correr hacia los dones de otros; ni a elevarnos por encima de nuestros ancianos en Cristo; ni hacernos a nosotros mismos iguales en el ministerio con ellos, sino a mantenernos dentro de nuestras propias medidas y dones. Y nuestro ejercicio en esto hacia otros, era en un cuidado santo y mucho temor, y también temblando por dentro; sí, y externamente muchas veces, que no nos excedamos, ni nos estiremos ni nos esforcemos más allá de nuestra medida, o logros; ni esforzarnos para mostrarnos iguales a aquellos que están antes que nosotros en Cristo, y que son más dotados en el ministerio que nosotros; sino que todos fueron cuidadosos en estar dentro de los límites de sus propios dones y logros; y en esto, y mientras nosotros atendíamos a este cuidado, el Señor nos ayudó; nos bendijo con su poder y presencia; y nos dio abundancia y éxito en esta obra bendita; para nuestro consuelo interior y gran ánimo; bendito sea su glorioso nombre y poder para siempre.

Sabíamos que debíamos esperar diligentemente, y cada uno escuchar al Señor nuestro Dios en humildad y temor, para que podamos tener un sentido verdadero del estado y la condición de las reuniones, donde sea que el Señor nos ordene; y que él nos abra un ministerio y un testimonio apto para los oyentes, de manera que nosotros podamos percibir y sentir dónde está la gente preparada y rápida para oír, y donde están los de oído torpe; una puerta de entrada que se abre en el principio, como también una puerta de palabras hacia ellos; pero éstos son torpes para oír las cosas que les son dichas, especialmente con respecto a los misterios del reino y el evangelio de Cristo.

Debe haber una sacudida de la tierra, y los cielos también, antes que la gente llegue a un entendimiento correcto y claro en los misterios del reino de Cristo; y a servir al Señor nuestro Dios con gracia, con reverencia y temor piadoso, en el cual ese reino que no puede ser sacudido, debe ser recibido. La fe falsa, la esperanza falsa, los reposos falsos, la paz falsa, el gozo falso, todos deben ser sacudidos y quitados, como también la parte terrenal en los hombres, si es que ellos alguna vez han de llegar a la estabilidad en Cristo Jesús y su reino que no puede ser sacudido ni quitado.

A la presencia de Jehová tiembla la tierra,” Oh ustedes habitantes de la tierra, “a la presencia del Dios de Jacob e Israel;” y todos ustedes cielos, (que deben ser quitados), reposos falsos, falsa paz y gozo, establecidos y formados en las imaginaciones de las mentes terrenales y voluntad de los hombres y mujeres caídos, sean quitados, para que Cristo pueda ser recibido y exaltado, y su reino sea conocido y establecido. La palabra penetrante y discernidora, penetra a través de los oscuros corazones, mentes y espíritus, para llevar a los hombres a conocer los estados y condiciones internas, pensamientos secretos, deseos e intenciones; y esta palabra descubre y golpea, no sólo los males que son abiertamente manifestados, como la borrachera, la lascivia, y la ira, sino también la maldad espiritual en los lugares elevados; y creará una obra completa de santificación y salvación en aquellos que en mansedumbre reciben y obedecen esta misma palabra.

Y, estimados amigos y hermanos, nuestro Dios, siendo un Dios de amor y paz, un Dios de orden, y no de contienda o confusión; dejen que su amor y paz more en sus corazones, y en eso ocúpense de su unidad, para que el amor pueda crecer y abundar entre ustedes; y hagan todas las cosas y servicios que ustedes son llamados a hacer, en amor; aún en la vida pacífica y el espíritu de nuestro Señor Jesucristo; de acuerdo a esas exhortaciones apostólicas: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo,” y “Haced todo sin murmuraciones y contiendas,” Fil 2:3,14. Y, “si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.” 1 Cor 11:16. Porque sabemos bien, que el testimonio de la verdad está en contra de todos los espíritus turbulentos, apresurados y contenciosos; y los tales no deben tener influencia, ni gobierno, ni sentarse como jueces o instructores con respecto a los asuntos de la verdad, el orden o la disciplina en la iglesia; en cambio el verdadero juicio y poder de Dios debe gobernar y ser establecido sobre todo.

Y viendo el testimonio de la verdad en todas las partes y las ramas en el temor de Dios, se debe observar y guardar, ciertamente el pago de las deudas justas en el tiempo debido, la realización adecuada de los contratos y las promesas a ellos, no en parte pequeña de ese testimonio, sino concerniente a la práctica misma de la verdad y la religión verdadera. Lo contrario, es decir, el rehusar pagar las deudas justas, quebrantar las promesas o atrasar los pagos, para dañar y oprimir a los acreedores; esto es directamente contrario al testimonio de la verdad, y una violación de ella, y es condenable ante la vista de Dios y el hombre, como también codicia, opresión, extorsión, fraude, y sobre excederse con otros.

¿Cómo puede un pueblo así ser estimado como cristianos verdaderos, si son corruptos en su moral? ¿O cómo se les puede confiar la verdad y las riquezas duraderas, si no son justos con las riquezas de este mundo? La codicia, la cual es idolatría, el apurarse para ser rico, y una búsqueda ansiosa de las riquezas de este mundo, han sido la ruina de muchos. Por eso, ellos han caído en muchos deseos dañinos, que ahogan a los hombres en predicación Por lo tanto permanezcan limpios, y manténganse alejados de todos estos males, y todas las ocasiones de reprensión y escándalos, y defiendan el santo testimonio de la verdad en todas las cosas. ¡Oh! sean todos cuidadosos en la verdad y la justicia, para que puedan dejar un buen registro detrás de ustedes cuando mueran.

Y para el honor de nuestro testimonio y la buena reputación de la verdad profesada por nosotros, le concierne grandemente a todos los ministros, ancianos, y encargados de las iglesias de Cristo entre nosotros el estar sin culpa en sus conversaciones, de acuerdo con nuestra santa profesión de palabras. Los gobernantes y jueces, que Moisés puso sobre el pueblo de “Israel, para juzgar aún en los asuntos pequeños, era necesario que fueran hombres capaces, que temieran a Dios, hombres de verdad, que odiaran la codicia,” Exo 18. Así como “habrá un justo que gobierne entre los hombres,” que gobierne en el temor de Dios; así los ministros de Cristo, ancianos, y encargados de la iglesia deben ser “sin mancha, sin codicia de ganancias deshonestas, ni codiciosos, …” Además, aquel que es “un obispo, o encargado, debe tener buena reputación con aquellos que están fuera de la iglesia, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.” Como el santo apóstol Pablo, quien establece más completamente el estado y calificaciones de cada uno; vea 1 Tim 3:2-6; y así también lo hace el apóstol Pedro,1 Pedro 5:2-5; vea también Heb 12:7,17.

Es la vida de Cristo que debe predicar en sus ministros y siervos; sus conversaciones deben predicar justicia, inocencia, y no tener culpa; son esos los ministros que viven en esta vida, que están listos para hacer una prueba completa de su ministerio, al testificar en contra de todo lo que es contrario a él. ¿Qué autoridad tiene alguno para predicar en contra de la codicia, inmoralidad, e injusticia, si ellos son culpables de las mismas cosas? Seguro que ellos no tienen autoridad divina, vida o poder, cuando ellos son conscientes de ser culpables de lo mismo. La verdad y la justicia deben venir sobre todo, y obrar a través de todo, y prevalecer; y el Cordero debe tener la victoria; en cuya mansedumbre e inocencia todos ustedes deben vivir y morar.

Les suplico a todos ustedes amigos, jóvenes y viejos, por causa del Señor, y el honor de su glorioso nombre y santa verdad, y como ejemplos santos, sean diligentes y fieles en mantener sus reuniones, que están completamente organizadas para la adoración del Dios viviente, observando los tiempos y las estaciones de la adoración.

Como han sido el poder y la sabiduría del Señor, y son ahora, la autoridad de sus reuniones, con respecto a los asuntos de la iglesia; es decir, tanto esas de los hombres fieles como esas de las mujeres fieles; a medida que todos ustedes esperan humildemente para sentir el poder, y estar en sujeción al mismo poder bendito, en el santo temor del Dios Todopoderoso; que su Santo Espíritu y poder pueda santificar y cubrir todas sus asambleas, para su adoración, y su gran consolación en nuestro Señor Jesucristo. ¡Oh! Esperen todos su sabiduría y consejo, de aquel que es el Maravilloso Consolador, y manténganse en su amor los unos a los otros; en el cual está la unidad, la concordia, y la paz; y su gloria brillará sobre todos ustedes en todas sus solemnes reuniones para su adoración, y el gran consuelo de ustedes, y él ha reunido y establecido nuestras reuniones, tanto aquellas de los hombres como las de las mujeres, para su servicio, en el ejercicio de su amor y caridad verdaderos, y la práctica real de la religión pura, que el Señor nuestro Dios ha revelado y nos ha llamado hacia ella, y ha aparecido para exaltar este día, de su gran amor y gracia extendida a su pueblo, en la cual él está haciendo sus joyas; para que su Sión, su iglesia, pueda llegar a ser la perfección de la belleza, y la adoración de toda la tierra; “De Sión, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido,” y resplandecerá; gloria y dominio sean dadas a nuestro Dios; y al Cordero sobre el trono, por siempre y para siempre.

Que Dios se levante, y sus enemigos sean esparcidos; que el Señor reine, para que la tierra se regocije; que el Rey de Sión reine en justicia, y prospere. Amén, Amén.

Jorge Whitehead

El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.

 


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