La Cruz Perdida de la Pureza



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Y la luz brilla en las tinieblas,
y las tinieblas no la comprendieron
.
Juan 1:5

El Señor cual sacará a la luz las cosas ocultas en las tinieblas
y también pondrá de manifiesto los designios de los corazones

1 Cor 4:5

Mientras tenéis la luz, creed en la luz,
para que seáis hijos de luz.

Juan 12:36

El texto en azul claro o azul claro “en negrita” se pueden presionar para obtener la escritura correspondiente.

A través de todo el Antiguo y el Nuevo Testamento hay referencias acerca de la Luz. (Presione aquí para verlas). Hoy en día este es el concepto más mal entendido en la cristiandad, porque la cristiandad está verdaderamente en la oscuridad y no puede comprender la Luz.  La Luz es otra manifestación del Espíritu Santo de Dios (luz, fuego, palabra, agua). Oímos la Palabra que es hablada a nosotros desde nuestros corazones; vemos lo que la Luz nos revela en nuestros corazones; ambos son revelaciones del Espíritu Santo de Dios para nosotros.

Además de que a Cristo se le llama la palabra, a Cristo también se le llama la luz, que ilumina a todo hombre; la luz es la luz del mundo, la luz de Cristo:

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
Él era en el principio con Dios.
Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.
Aquél era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene al mundo. Juan 1:1-5,9


Jesús les habló otra vez a los fariseos diciendo: --"Yo soy la luz del mundo. El que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida." Juan 8:12

Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Juan 12:36

Y ésta es la condenación: que la luz ha venido al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.
Porque todo aquel que practica lo malo aborrece la luz, y no viene a la luz, para que sus obras no sean censuradas.
Pero el que hace la verdad viene a la luz
, para que sus obras sean manifiestas, que son hechas [efectuadas, formadas, provocadas, vigorizadas] en Dios. Juan 3:19-21.

Dios es luz. 1 Juan 1:5

Mientras iba de viaje [Saúl, que después fue llamado Pablo], llegando cerca de Damasco, aconteció de repente que le rodeó un resplandor de luz desde el cielo.
Él cayó en tierra y oyó una voz que le decía: --Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
Y él dijo: --¿Quién eres, Señor? Y él respondió: --Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Hechos 9:3-5

Y esta luz era el nuevo pacto, que fue profetizado que vendría a los gentiles, que sería la salvación de Dios hasta los fines de la tierra:

Yo, Jehovah, te he llamado en justicia, y te asiré de la mano. Te guardaré y te pondré como pacto para el pueblo, y como luz para las naciones, Isa 42:6

Dice: "Poca cosa es que tú seas mi siervo para levantar a las tribus de Israel y restaurar a los sobrevivientes de Israel. Yo te pondré como luz para las naciones, a fin de que seas mi salvación hasta el extremo de la tierra."Isa 49:6

Entonces las naciones andarán en tu luz, y los reyes al resplandor de tu amanecer. Isa 60:3

Una luz para revelación de las naciones, y gloria de tu pueblo Israel. Lucas 2:32


Porque así nos ha mandado el Señor: Te he puesto por luz a los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. Hechos 13:47

Que el Cristo había de padecer, y que por ser el primero de la resurrección de los muertos, había de anunciar luz al pueblo [judío] y a los gentiles. Hechos 26:23

Jesús es la Luz que ilumina a todos los hombres que vienen al mundo. Él es la Vida [la cual es] la Luz de todos los hombres. La Luz está en cada uno de nosotros, ya sea que hayamos sido 'salvos' o no. La Luz es lo que razona con nosotros a través de toda nuestra vida. La Luz es lo que expone lo que está escondido en nuestros corazones. La Luz es lo que amamos u odiamos. Si estamos comprometidos con la verdad, amamos la Luz y dejamos que la Luz nos muestre cómo mejorar para ser aceptables ante su vista. Si estamos comprometidos con nuestra naturaleza egoísta, corremos y nos escondemos de la Luz, o tratamos de extinguir la Luz, porque odiamos la Luz. Si usted ama la Luz, ésta es su maestra. Si usted odia la Luz, ésta es su condenación.

Ha habido una gran cantidad de controversia histórica acerca del asunto de la Luz de Cristo dentro de cada hombre versus Cristo en su cuerpo celestial, sosteniendo y manteniendo y guiando e impulsando el universo por medio de su poderosa palabra, versus la contribución de Cristo, el Hijo del Hombre terrenal. De manera que no hay malos entendidos, una corta enumeración de las contribuciones de Cristo, el Hijo del Hombre, incluye:

Hay tres manifestaciones del poder de Dios que son necesarias para producir el cambio:

  1. El nombre de Jesús,
  2. El verdadero evangelio - las buenas nuevas que uno cree, a la cual uno se aferra como su esperanza, y la cual ejercita con fe para alcanzar, y
  3. La cruz de Cristo - la cruz interna de negación propia

Teniendo la esperanza de pureza, de un estado sin pecado, de una unión con Dios, y de entrar en el Reino del Cielo, buscamos a Dios; (el evangelio verdadero).
Para buscar a Dios, lo esperamos en silencio, pensando en el nombre de Jesús; (el poder de su nombre).
Cuando oímos mandamientos o cuando se nos muestra nuestra naturaleza pecaminosa, nuestra obediencia y arrepentimiento (la cruz) es recompensada con un cambio en nuestro corazón, quitando el deseo por algún pecado en particular.

Al comienzo sólo escuchamos la voz, la voz segura de la profecía, escuchando sus enseñanzas, obedeciendo sus mandamientos. Después la Luz aparece para mostrarnos los secretos de nuestro corazón, pero de manera amorosa, lo cual nos ayuda a tener remordimiento por nuestra condición, y nos lleva a arrepentirnos por ello.

Teóricamente es posible que alguien que nunca ha escuchado de Cristo, del evangelio o de la cruz pueda alcanzar la salvación por medio de la obediencia completa a la Luz que está dentro de nuestra conciencia. El Señor aún me ha dicho que él se revela a sí mismo con gente de otras religiones que buscan la Luz; pero desafortunadamente, ellos típicamente lo rechazan debido a su lealtad a sus creencias, o debido a la pobre reputación de los que se llaman a sí mismos cristianos. Para las personas que viven en un área donde se conozca la reputación de Cristo, el buscar la salvación sin reconocer a Cristo sería violar la afirmación de Cristo mismo, cuando dijo: Si alguien quiere obedecer a Dios, podrá saber si yo enseño lo que Dios ordena, o si hablo por mi propia cuenta. Juan 7:17

Así como Dios envió a Jesús a los judíos, para ser aceptado o rechazado, de la misma manera nos ha dado a cada uno la Luz de adentro, para ser aceptada o rechazada. Nuestra conciencia nos dice que hemos estado mal cuando mentimos o robamos. Nuestra conciencia, la Luz, ha estado razonando silenciosamente con nosotros toda nuestra vida, suplicando suavemente por la bondad. Nuestro desafío es llegar a ser completamente dirigidos en palabra y acción por la Palabra y Luz, Cristo, dentro de nosotros.

En este sitio tenemos muchos registros escritos por los primeros cuáqueros acerca de su experiencia con la Luz, que reprendía el pecado y la impiedad en ellos temprano en su juventud. En mi juventud yo me recuerdo de por lo menos una experiencia en la cual la Luz me estaba reprendiendo; a pesar de que era muy convincente, yo no tenía idea de cuál era su origen y por lo tanto ignoré su consejo, continuando en mi camino erróneo. Si se me hubiera enseñado en mi juventud a esperar que Dios me reprendería periódicamente, probablemente hubiera reconocido su fuente y le hubiera puesto mucha más atención. Esto me lleva a preguntarme acerca de en qué clase de mundo viviríamos si se nos enseñara a una edad temprana a esperar las reprobaciones convincentes de Dios. El mundo sería un lugar mucho mejor.

Y esta es la condenación: la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas, pues todo aquel que hace lo malo detesta la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean puestas al descubierto.
Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras son hechas en Dios. Juan 3:19-2
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Hasta que hayamos recibido las enseñanzas o creencias de la Luz como si vinieran de Cristo, no hemos recibido a Cristo.

Dios está en paz con nosotros por medio del sacrificio de Jesús que ha pagado por nuestro pasado pecaminoso - perdón.

El papel de la Luz es la clave para el arrepentimiento, atenuando nuestra naturaleza pecaminosa, siendo guiados por el Espíritu, encontrando el Reino, y alcanzando Su justicia.

Jesús vino a destruir al diablo y sus obras en nosotros, si nosotros vamos a Él.
Para esto es revelado el Hijo de Dios [en nosotros]: para deshacer [en nosotros] las obras [pecado] del diablo.
1 Juan 3:8

Pero déjeme aclarar: Para que la espera en la luz tenga un beneficio duradero, usted debe creer que la pureza es posible por medio de la luz; y para alcanzar unión con Dios, usted debe creer la promesa del Reino de Dios. De acuerdo con William Penn, "Pero entonces ustedes deben buscar bien, con todo su corazón, como hombres que buscan por sus vidas, sí, por sus vidas eternas: diligente, humilde y pacientemente, como aquellos que no pueden probar los placeres, el consuelo o la satisfacción en nada más, a menos que encuentren a aquel que sus almas añoran, y desean conocerle y amarle sobre todo." Porque usted se puede sentar, esperando en la luz sin ningún objetivo claro, ni dedicación de propósito, y recibir principalmente nada sino visiones y voces de espíritus engañosos. Porque el poder de Dios sólo se libera por medio de la creencia en el evangelio verdadero, la cruz, su nombre, y la comunión.

Para más entendimiento acerca de la necesidad de aprender en silencio,
vea los excelentes escritos de Jorge Fox acerca de ¿Por qué silencio? (también en la barra lateral)

Cuando llegamos a estar callados en privado, y esperamos al Señor, escuchamos su Palabra viviente (Cristo) hablándonos a nosotros; y se nos muestra nuestra condición por la Luz (Cristo, quien le da la luz a cada hombre que viene al mundo).  El ungimiento espiritual interno nos enseña (el Espíritu de Dios fue derramado sobre todos los hombres en el Pentecostés):

Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él. 1 Juan 2:27

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, este lleva mucho fruto,
(fruto es amor, paz, gozo, paciencia, amabilidad, bondad, etc. Gal 5:22-23),
porque separados de mí nada podéis hacer.

Las obras sin el amor de Dios en nosotros no cuentan para nada. 1 Cor 13:3
Producir fruto es poseer el amor de Dios; entonces sus obras serán producto de la fe actuando mediante el amor. Gal 5:6
Permanecer es la clave para el éxito como cristiano. Al estudiar la Biblia sólo aprendemos lo que debemos lograr y lo que debemos evitar.
Para conocer la verdad, usted tiene que ser enseñado por Jesús mismo, personalmente, acerca de sí mismo. Su palabra viviente debe permanecer en usted.
Permanecer en Cristo es permanecer en la Luz, en su presencia, en su palabra viviente (no en la Biblia).

Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas, porque la luz es lo que manifiesta todo.
Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.
Efe 5:13-14

Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón; ponme a prueba y sondea mis pensamientos.
Fíjate si voy por mal camino, y guíame por el camino eterno. Salmo 129:23-4


El que le muestra sus pecados, turbándole por esta causa, le enseñará también su salvación; porque el mismo que muestra al hombre sus pecados es el mismo que le puede librar de ellos. Jorge Fox

Jesús, la Luz que caminó sobre la tierra, pero que también está en todos los hombres como Luz, es descrito por Juan:

Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron. Juan 1:4-5

Existía la luz verdadera que, al venir al mundo, alumbra a todo hombre. Juan 1:9

Y este es el mensaje que hemos oído de Él y que os anunciamos: Dios es luz, y en El no hay tiniebla alguna. 1 Juan 1:5

Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Juan 8:12

Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo el que cree en mí no permanezca en tinieblas. Juan 12:46

El que ama a su hermano, permanece en la luz y no hay causa de tropiezo en él. 1 Juan 2:10

El Señor sacará a la luz las cosas ocultas en las tinieblas y también pondrá de manifiesto los designios de los corazones. 1 Cor 4:5
Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Juan 12:36
Mientras esté en la Luz, a medida que le enseñe la condición y las motivaciones de su corazón,
crea en la luz que es la luz de Cristo, quien es la Luz;
y sea obediente a la Luz, para que pueda llegar a ser hijo de Dios.
Porque en Cristo está la Vida, la Luz de todos los hombres. Y Dios es luz.

Mas si andamos en la luz, como El está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús su Hijo nos limpia de todo pecado. 1 Juan 1:7

Otras referencias claves acerca de la Luz del Antiguo y el Nuevo Testamento:

Entonces la pasión, después que ha concebidoda a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Amados hermanos míos, no erréis. Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni, sombra de variación. Santiago 1:15-17

Pablo dijo: Porque así nos lo ha mandado el Señor: TE HE PUESTO COMO LUZ PARA LOS GENTILES,
         A FIN DE QUE LLEVES LA SALVACION HASTA LOS CONFINES DE LA TIERRA.  Hechos 13:47


Pablo dijo otra vez: Los profetas y Moisés dijeron que sucedería: que el Cristo había de padecer, y que por motivo de su resurrección de entre los muertos, El debía ser el primero en proclamar luz tanto al pueblo judío como a los gentiles. Hechos 26:21-23

Pero todas las cosas se hacen visibles cuando son expuestas por la luz, pues todo lo que se hace visible es luz.
Por esta razón dice:  Despierta, tú que duermes,  y levántate de entre los muertos,  y te alumbrará Cristo. Efe 5:13-14


Y así tenemos la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en prestar atención como a una lámpara que brilla en el lugar oscuro, hasta que el día despunte y el lucero de la mañana aparezca en vuestros corazones. 2 Pedro 1:19

Porque en ti está la fuente de la vida, y en tu luz podemos ver la luz. Salmos 36:9

Ante ti has puesto nuestras iniquidades; a la luz de tu presencia, nuestros pecados secretos. Salmos 90:8

Conduciré a los ciegos por un camino que no conocen,  por sendas que no conocen los guiaré;
cambiaré delante de ellos las tinieblas en luz  y lo escabroso en llanura. 
Estas cosas haré,  y no las dejaré sin hacer. Isa 42:16


¿No es éste el ayuno que yo escogí: desatar las ligaduras de impiedad,  soltar las coyundas del yugo,  dejar ir libres a los oprimidos,  y romper todo yugo?
¿No es para que partas tu pan con el hambriento, y recibas en casa a los pobres sin hogar;  para que cuando veas al desnudo lo cubras,  y no te escondas de tu semejante?
Entonces tu luz despuntará como la aurora,   y tu recuperación brotará con rapidez; delante de ti irá tu justicia; y la gloria del SEÑOR será tu retaguardia.
Entonces invocarás, y el SEÑOR responderá; clamarás, y El dirá: "Heme aquí." Si quitas de en medio de ti el yugo, el amenazar con el dedo y el hablar iniquidad,
y si te ofreces al hambriento,  y sacias el deseo del afligido,  entonces surgirá tu luz en las tinieblas, y tu oscuridad será como el mediodía.
Y el SEÑOR te guiará continuamente,  saciará tu deseo en los lugares áridos y dará vigor a tus huesos;  serás como huerto regado y como manantial cuyas aguas nunca faltan. Isa 58:6-11


Envía tu luz y tu verdad; que ellas me guíen a tu monte santo, que me lleven al lugar donde tú habitas. Salmo 43:3

La luz
se esparce sobre los justos, y la alegría sobre los rectos de corazón. Salmo 97:11

Recuerden aquellos días pasados cuando ustedes, después de haber sido iluminados, sostuvieron una dura lucha y soportaron mucho sufrimiento. Hebreos 10:32

Así que ahora, además del hecho que comenzamos en oscuridad, ¿qué sabemos de la Luz?

  • Dios es Luz.
  • Jesús es la Luz del mundo. Él proclamó la luz a los judíos y gentiles.
  • Jesús es la Luz que ilumina a cada hombre que viene al mundo.
  • Él está en todos, encadenado, esperando ser liberado de la prisión.
  • Jesús es la Vida, y la Luz es la Vida de los hombres.
  • Nosotros debemos llegar a ser hijos de la luz.
  • Dios es llamado el Padre de las Luces.
  • Cristo hizo a Pablo una luz.
  • La luz examina nuestros corazones para mostrarnos nuestros pecados escondidos, para mostrarnos nuestra condición;
     como una luz brillando en la gran oscuridad, exponiendo los motivos de nuestro corazón.
  • Si creemos en la Luz, hay un "recibimiento" de la Luz,
    y al ser obedientes a la Luz, podemos llegar a ser hijos de Dios.
  • El caminar en la Luz nos da un compañerismo espiritual y nos limpia de todo pecado.

Ahora del Diario de Jorge Fox:

Porque vi que Cristo había muerto por todos los hombres, había sido dado como ofrenda de sacrificio por todos, y había iluminado a todos los hombres y mujeres con su luz divina y salvadora; y que nadie puede ser un verdadero creyente, sino aquellos que creen en la luz. Vi que la gracia de Dios, la cual trae salvación, había aparecido a todos los hombres, y que la manifestación del espíritu de Dios fue dada a todos los hombres, para que sea de provecho. No vi estas cosas con la ayuda de ningún hombre, ni por la letra, aunque están escritas en la letra; pero yo los vi en luz del Señor Jesucristo, y por su espíritu y poder inmediato, como lo hicieron los hombres santos de Dios por los cuales fueron escritas las escrituras. Pero no por eso tenía yo una estima escasa de las escrituras, sino que ellas eran muy preciosas para mí; porque yo estaba en el espíritu por el cual ellas fueron dadas; y lo que el Señor me abrió en revelación, después me di cuenta que estaba de acuerdo con las escrituras.

Creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Juan 12:36
Así que debemos creer en la Luz para ser "verdaderos creyentes". Así es como ocurre esta creencia:
Cristo es la Luz que ilumina a todo ser humano, que viene a este mundo (Juan 1:9).
Así que Cristo es la Luz,
que nos muestra nuestra condición, y es la Palabra que nos habla mandamientos y entendimientos.
La palabra está cerca de usted, en su boca y en su corazón (es decir, la palabra de fe que predicamos). Rom 10:8
De manera que vamos a él y escuchamos Su voz y observamos lo que él nos muestra acerca de nosotros mismos y lo que está en nuestro corazón.
Si usted ama la Luz y la Palabra como Cristo, usted se arrepiente de cualquier iniquidad que se le muestre que está en usted, y usted es cambiado para bien.
Al amar la Palabra y la Luz que le muestra su condición, usted está reconociendo este Maestro dentro de usted como a Cristo.
De la Palabra del Señor en el interior: "Cuando tú estás seguro que aquel que te está hablando es Cristo, tú le has recibido."
Usted ha "recibido" la Luz y ha reconocido que la Luz es de Cristo. Por lo tanto, usted cree en la luz.
Así como cuando Cristo le preguntó a Pedro: "¿quién dicen ustedes que yo soy?" y Pedro respondió: 'Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.'
Cristo dijo después: Bendito eres tú, Simón hijo de Jonás, porque eso no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo.
Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del reino de la muerte* no prevalecerán contra ella.
Mat 16:15-8
- el entendimiento sólido como una roca que el que nos habla es el Hijo de Dios, contra lo cual las puertas del Hades no pueden prevalecer.

Ahora mire lo que Jesús dice adicionalmente acerca de cómo la roca sólida se aplica a nosotros:
Todo aquel que viene a mí y oye mis palabras hablada y las obedece, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que, al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover porque estaba fundada sobre la roca. Lucas 6:47-49
Él edifica su Iglesia en un fundamento de roca sólida. Él se edifica a sí mismo en usted sobre un fundamento de roca sólida.  

Pablo dijo: Conforme a la gracia de Dios que me fue dada, yo, como sabio arquitecto, puse el fundamento, y otro edifica sobre él. Pero cada uno tenga cuidado cómo edifica encima. Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, el cual es Jesucristo 1 Cor 3:10-11. El fundamento correcto es muy importante y la clave para nuestro potencial crecimiento. Su fundamento debe venir de Cristo mismo.

Note que él dice "viene a mí", (no al estudio bíblico, no a la lectura de la Biblia, sino a Él), oye mis palabras (no escuchan a alguien más leer la Biblia), y hace lo que Él le diga que haga. Está en una enseñanza personal por parte del Maestro, Cristo. Cuando usted realmente cree que el que usted oye hablar es Cristo, usted le ha aceptado; usted le ha reconocido y le ha recibido. Y él dice que esto tiene como resultado la construcción de un verdadero fundamento, que no será sacudido o removido, ni las puertas del infierno pueden prevalecer contra nosotros a medida que nos salgamos. Y a partir de aquellos que tienen este fundamento verdadero, él edifica el cuerpo de Cristo, su iglesia verdadera, de creyentes verdaderos que reconocen que él está dentro de ellos para ser el Hijo de Dios. Cristo en ustedes, la esperanza de gloria. Col 1:27

De manera que para recibir a Cristo y llegar a ser un creyente verdadero, debemos estar quietos privadamente, pensar en el nombre de Jesús, y entonces escuchar y observar. Después debemos creer las palabras que escuchamos y las condiciones que la Luz nos muestra que son de Cristo; y al creer que son de Cristo, nos arrepentimos u obedecemos lo que se nos dice que hagamos; de esa manera nos convertimos en un verdadero creyente. Hasta que esto suceda, sólo hemos creído y tenido fe en el registro histórico de Cristo; ya sea de la Biblia o de los libros de historia. Una fe tal no es la de un creyente verdadero.

AHORA, las escrituras que dicen: "todos los que creen que Jesucristo es el Hijo de Dios será salvo" toman un significado completamente diferente. Creer es escuchar al Maestro mismo y obedecer sus instrucciones como provenientes del mismo Hijo de Dios, la Palabra de Dios viviente, la Luz — ¡dentro de usted!

A estos Dios se propuso dar a conocer cuál es la gloriosa riqueza de este misterio entre las naciones, que es
Cristo en ustedes, la esperanza de gloria.

A este Cristo proclamamos, aconsejando y enseñando con toda sabiduría a todos los seres humanos,
para presentarlos a todos perfectos en él. Col 1:26-28

Aún los demonios llamaron a Jesús 'Hijo de Dios Altísimo', arrojándose a sus pies, adorándole, y rogándole que tuviera misericordia. Luc 8:28 4:41 3:11, Mar 5:6-7, Mat 8:29. Pero ellos no le llamaron Señor, y no le obedecieron voluntariamente por amor. Cuando nosotros obedecemos sus mandamientos hablados a nosotros, los cuales no estamos forzados a obedecer; nosotros, a amarlo, le hacemos Señor de nuestra vida. Nosotros buscamos, escuchamos, y obedecemos sus enseñanzas porque amamos la Luz y las Palabras Vivientes como a Cristo, el Hijo de Dios. Y así somos creyentes verdaderos, porque no sólo creemos al recibir al Hijo de Dios, sino que obedecemos lo que le oímos y entendemos que nos está diciendo; al hacer esto repetidamente, daremos mucho fruto, y así probaremos que somos los discípulos de Jesús.

Juan dijo: Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros,
             y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado. 1 Juan 1:7

             Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad.
             Si no negamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.

             Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita en nosotros. 1 Juan 1:8-10 
             Cuando usted examina estos versículos a la luz de los versículos anteriores y después de los tres siguientes,
             este es el significado:

             Nosotros vamos a la Luz (Jesús) para escuchar en quietud y observar, esperando la purificación
             por medio de su sangre y su gracia.
             Si nosotros vamos sin reconocer que somos pecadores, nos engañamos a nosotros mismos,
             no tenemos humildad y no obtenemos ayuda.
             Si cuando él (la Luz) nos muestra nuestros pecados y nosotros los no negamos, él nos perdonará y nos purificará.
             Pero, si cuando él (la Luz) nos muestra nuestros pecados, nosotros negamos que hemos pecado como él nos ha mostrado,
             pensando que Él no es la Verdad, pensando que aquel que oímos hablar es mentiroso, no nos arrepentimos de nuestros pecados;
             y su palabra no es plantada en nuestro corazón para que nos controle en el futuro.              
             Pero si aceptamos su convicción y lo aceptamos a Él [la Palabra o Luz] como la Verdad,
             su palabra permanece en nuestro corazón para guardarnos del pecado.
             Así es como aceptamos y "recibimos" a Cristo. Creemos que la Luz que nos enseña nuestros pecados es Cristo. Creemos en Jesús dentro de nosotros.
             El repetir la "oración del pecador" no significa que usted ha recibido a Cristo como su 'salvador'.

A continuación presentamos dos obras de Isaac Penington relacionadas con la Luz:

ALGUNAS PROPOSICIONES CON RESPECTO AL ÚNICO CAMINO PARA LA SALVACIÓN:

1. Que no hay ninguna manera para ser salvo del pecado, y de la ira eterna, sino sólo por Cristo quien murió en Jerusalén. No hay ningún nombre, virtud, vida, o poder dado bajo el cielo, por el cual el hombre perdido puede ser salvo, sino sólo por el de él.

2. Que no hay manera de ser salvo por él, sino al recibirlo en el corazón por una fe viva, y teniéndolo a él formado en el corazón. Cristo no salva mientras está afuera golpeando la puerta, sino cuando se le deja entrar; y al entrar, él trae con él esa vida, poder y misericordia, lo cual derrumba las paredes de separación, nos une a Dios, y nos salva. Los judíos no pudieron ser salvos en el pasado por la creencia de un Mesías que vendría, con la observación de todas las leyes y ordenanzas de Moisés; ni tampoco puede nadie ser salvo por la creencia de un Cristo que ha venido históricamente, con la observanza de todo lo que los apóstoles ordenaron o practicaron; sino sólo al recibirle a él en el corazón, donde él obra la salvación.

3. Que no hay ninguna manera de recibir a Cristo en el corazón, y de tenerle a él formado allí, sino al recibir la luz de su espíritu, en la cual él está mora. [Si usted] mantiene fuera la luz de su espíritu, [entonces usted] mantiene fuera a Cristo; [si usted] deja que entre la luz de su espíritu, [entonces usted] deja entrar a Cristo; porque el Padre y el Hijo son luz, y sólo se pueden conocer y recibir en la luz; pero nunca fuera de ella.

4. Que la manera de recibir la luz del Espíritu en el corazón, (y así unirse con el Padre y el Hijo), es al escuchar, y recibir sus convicciones de pecado allí. La primera operación del Espíritu hacia el hombre que está en pecado, es convencerlo del pecado; y aquel que no recibe la luz convincente del Espíritu, la obra se detiene en él desde el principio; y Cristo nunca puede llegar a ser formado en él, porque esa luz por la cual él debería ser formado es mantenida fuera. Y entonces él puede hablar de Cristo, y practicar los deberes (orar, leer, y contemplar mucho), y obtener consuelo de las promesas, y llegar a las ordenanzas, y ser excesivamente celoso y afectuoso en todas estas cosas, y sin embargo perecer al final. Sí, el diablo lo dejará tranquilo (o tal vez le ayudará), en todo esto, sabiendo que él lo tiene de manera más segura así, siendo que él (por la estricta observación de estas cosas), está fuera del temor del peligro de su condición, a la cual de otra manera tal vez él pudiera ser sensible.

Objeción: Pero yo puedo ser engañado al escuchar una luz en el interior; porque mientras pienso que escucho la luz del Espíritu, puede terminar siendo la luz de una conciencia natural.

Respuesta: Si fuera la luz de una conciencia natural, y lo alejara del pecado, el cual separa de Dios, y así lo preparara para el entendimiento, para creer, y recibir lo que las Escrituras dicen de Cristo; esto no es un engaño muy malo; pero si, como resultado, termina siendo la luz del espíritu, y usted durante toda su vida la ha considerado como la luz de la conciencia natural, (y por lo tanto la ha despreciado, y por lo menos descuidado, sino tal vez reprobado), usted entonces hallará que esto sí fue un muy mal engaño.

2. Yo puedo mostrarles por las expresas escrituras, que es la obra del espíritu convencer de pecado, Juan 16:8. Y nuevamente, que la ley, la cual es espiritual, manifiesta lo que es corrupto y carnal. Rom 7:14. Pero ¿dónde pueden ustedes mostrarme en las escrituras, que una conciencia natural puede convencer de pecado?

3. Que cualquier hombre haga caso a la luz en su corazón, y él hallará que descubre lo más interior en él, lo más secreto, sus males más espirituales; lo cual una luz natural no puede hacer; porque lo que es natural no puede descubrir lo que es espiritual.

4. El apóstol dijo que es la gracia la cual ha aparecido a todos los hombres, la cual enseña no sólo piedad, sino también sobriedad y justicia. Tito 2:11-12. La luz de la naturaleza caída es oscuridad, y no puede enseñar nada de Dios. Lo que cualquier hombre aprende ahora del verdadero conocimiento de Dios, lo aprende por medio de la gracia, la cual brilla en la oscuridad de la naturaleza del hombre, para leudarla con el verdadero conocimiento; aunque el hombre, siendo oscuridad, no puede de ninguna manera comprenderla, y por lo tanto no puede darle su verdadero nombre.

EL PRINCIPIO FUNDAMENTAL DEL EVANGELIO

"Y éste es el mensaje que hemos oído de parte de él y os anunciamos: Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas." 
1 Juan 1:5

ESTE fue el mensaje que Cristo le dio a los apóstoles, para hacer un camino hacia el corazón de los hombres: esta es la primera cosa que es apropidada para que la mente lo reciba, la cual está en la oscuridad; a saber, que no hay oscuridad en Dios, nada sino luz. La oscuridad es excluída de él, y la mente que está en la oscuridad no puede tener unión o comunión con él. Por lo tanto aquel que quiera ser uno con Dios y tomar parte de su vida debe salir de la oscuridad, la cual no tiene lugar en Dios, e ir hacia la luz donde está Dios, y en la cual él mora.

La obra del Hijo es revelar al Padre, y atraer hacia el Padre, Él lo revela como luz, como el manantial de luz, como la fuente de luz, y él atrae hacia él como luz. Cuando él le dio a los apóstoles el mensaje por el cual ellos debían de darle a conocer al mundo, y por medio del cual los hombres debían llegar a la comunión y conocimiento de él; este es: "que Dios es luz, y en él no hay nada de oscuridad."

Cristo Jesús, el Hijo de Dios, él es la imagen de su sustancia, la imagen exacta de esta luz, la luz del mundo, quien debe iluminar al mundo para que vaya a esta sustancia. De modo que así como Dios el Padre debe ser conocido como la luz, así también Cristo el Hijo debe ser conocido como la luz. Él es el unigénito del Padre de luz, la única imagen en la cual la eterna sustancia es revelada y dada a conocer. Y el que recibe esta imágen, recibe la sustancia; y el que no recibe esta imagen, no recibe la sustancia.

Ahora, hay un aliento o espíritu de esta sustancia, en esa imagen, que nos atrae a la imagen; de modo que el Padre nos atrae al Hijo; y, nuevamente, la imagen atrae a la sustancia; de modo que el Hijo nos atrae al Padre. Y por lo tanto al oír este aliento, la mente y el alma es sacada de la oscuridad, y llevada a la imagen de luz, (la cual es el Hijo), y por medio de la imagen hacia la sustancia; y esta es la comunión a la cual nos invita el evangelio. Al unirnos a este aliento, ser transformados por este aliento, vivir en este aliento, caminar en esta santa inspiración, hay una unidad con el Padre y el Hijo, quienes moran en este aliento, de quienes viene este aliento, en quienes está este aliento, en quienes todo está, quienes son uno con este aliento.

Este aliento limpia el aliento oscuro, el aire oscuro, el poder oscuro, el misterio de la muerte y la oscuridad; y nos llena con el aliento de la luz, con el aliento de vida, con el poder viviente, con el misterio santo y puro.

Ahora, así como el Padre es luz, y el Hijo es luz; así este aliento, este espíritu que procede de ambos, también es luz. Y así como el Padre, quien es luz, únicamente puede ser revelado por el Hijo, quien es luz; así el Hijo, quien es luz, únicamente puede ser revelado por el espíritu, quien es luz.

Entonces aquel que oye este mensaje, que Dios es luz, y siente que es oscuridad, y que está en la oscuridad, y está dispuesto a ser sacado de la oscuridad para ir a la comunión con Dios, quien es luz; este es el requisito para que él sepa, a saber, cómo puede ser sacado, quién es el que atrae, y cuál es la atracción; para que él no los resista ni los descuide, (esperando algo más), y se pierda el verdadero y único pasaje hacia la vida. Por lo tanto, observen esto con ciudado.

Nadie puede atraer hacia el Padre sino el Hijo; nadie puede atraer hacia el Hijo sino el Padre: y ambos unicamente atraen por medio del espíritu. El Padre, por su espíritu, atrae hacia el Hijo; el Hijo, por medio del mismo espíritu, atrae hacia el Padre; y ambos atraen por medio del espíritu ya que él es luz, así como su luz es iluminada para ese fin. Porque así como el Padre es luz, y el hijo es luz, así ese espíritu que los atrae debe ser luz también. Él es, en verdad, el aliento de luz, eternamente iluminado, para llevar hacia la imagen eterna de la luz, y entonces a la sustancia eterna, que eternamente mora en la imagen eterna.

Pregunta: ¿Pero cómo puedo conocer al espíritu, y sus 0peraciones, para que yo pueda seguirle, y ser guiado por ellos, tanto el Hijo como el Padre; y así llegar a la comunión eterna?

Respuesta: El espíritu debe ser conocido por esas nociones y operaciones que son apropiadas para él; que sólo fluyen de él, y de nada más.

Pregunta: ¿Qué son esas nociones y operaciones?

Respuesta: Convencer de pecado, y reprender por el pecado; el cual no puede ser verdaderamente descubierto y reprendido por nada, sino la luz del espíritu. La oscuridad no puede manifestar a la oscuridad, pero lo que manifiesta es luzTodos los descubrimientos de la oscuridad, en el mundo escondido del corazón, son de Cristo el sol de justicia, por medio de su espíritu, cualquiera sea el nombre que le den los hombres; quienes no conocen este sol, ni su luz, ni los nombres verdaderos de las cosas en la luz; pero han nombrado aun las cosas de Dios en la oscuridad, y de acuerdo a las oscuras aprensiones y conceptos de su propia mente imaginaria. Pero esto les digo a ellos, quienes están tan listos para golpear sus mentes y disputar, dejen las contiendas relacionadas a los nombres; lleguen a aquello, lo cual los reprende en secreto, sigan la luz que así revisa y atrae; sean diligentes, sean fieles, sean obedientes; hallarán que esto los lleva a aquello, a lo cual todo su conocimiento que esté fuera de esto (aun todo lo que ustedes llaman luz espiritual), nunca los podrá llevar.

Cuando ustedes estén unidos a esta luz, ella les mostrará a aquel a quien ustedes traspasaron, (aunque ustedes aún no lo han visto), y abrirá una vena fresca de sangre y dolor en ustedes, para que sangren y se lamenten por él; y obre ese arrepentimiento en ustedes, con el cual ustedes nunca han estado familiarizados antes; y les enseñará esa fe ante la cual ustedes todavía son extraños; y les enseñará esa nagación propia, la cual alcanzará la raíz misma de esa naturaleza que todavía vive; incluso bajo aquello, y por medio de aquello, que ustedes llaman luz espiritual; y pondrá tal yugo en sus cuellos, como el que el injusto no puede llevar; sí, uno como el que el hipócrita (quien es capaz de esconderlo bajo la confesión de pecado, y formas de celo, conocimiento, devoción, y adoración), serán atormentados y gastados diariamente. Entonces ustedes sabrán lo que es esperar a Dios en el camino de sus juicios, y encontrar los poderes de la vida y la muerte luchando por su alma, y diariamente inundaciones y tomentas los abarcan y los atienden, bajo las cuales ustedes seguramente caerán y perecerán, a menos que el brazo eterno del poder de Dios sea estirado por ustedes, y esté redimiéndolos contínuamente. Entonces ustedes sentirán y verán cómo es perdonado el pecado, y cómo es atado; cómo la muerte cayó sobre Adán, y cómo diaramente cae sobre la humanidad; y qué estándar es ese, el cual el espíritu del Señor levanta en contra de los poderes de la oscuridad. Entonces ustedes llegarán a percibir claramente, cómo lo que ustedes antes llamaban religión (que no fluyó de este principio), fue sólo el invento de su propia mente imaginativa, (aunque ustedes la concibieron sobre las Escrituras, como la mayoría de los hombres hacen con la mayoría de sus inventos de doctrina y adoración), en lo cual ustedes han estado en un sueño de ser cambiados, y sin embargo permanecen iguales en la naturaleza; y tienen un nombre que ustedes han vivido, pero todavía están muertos; un nombre de ser santificados, pero todavía son impuros; un nombre de ser justificados, pero todavía son condenados por la luz en su propia conciencia; la cual es una con aquel que es su juez, y ustedes juzgarán de acuerdo a ella; y por lo tanto, así como aquello que es real se lleva a cabo en ustedes, así aquello que ha sido nada más que imaginario pasará. 

Isaac Penington

El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él. Juan 14:22-23. Si nosotros creemos en Cristo dentro de nosotros, si creemos que el que está hablándonos es Cristo, entonces le obedeceremos. Y si le obedecemos, con una búsqueda diligente, no podemos perder. Busque, escuche, obedezca; busque, escuche, obedezca; busque, escuche, obedezca. Él nos guía a la salvación completa; él nos guía a nosotros, cuando somos obedientes, a la purificación; él nos guía al Reino - porque le reconocemos, y obedecemos al autor de nuestra salvación. Sólo debemos seguir buscando su instrucción y ser obedientes. Él hace el resto, incluyendo llevarnos al paraíso, el Reino del Cielo con paz eterna, gozo y amor. El Padre y Cristo vienen en gloria, a establecer al Cristo glorificado y resucitado en nosotros; el hogar que ellos hacen es el Reino. Su regreso, el Reino, y la finalización de nuestra salvación son simultáneos. Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Juan 12:3

Y cuando usted recibe la luz la persecución realmente se intensifica, así como sucedió con Jorge Fox; sus tentaciones y la oposición contra él aumentó dramáticamente. Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis un fuerte y doloroso combate. Heb 10:32

El registro de Jorge Fox nos aconseja que cuando estemos meditando y la Luz nos muestre algo desagradable acerca de nosotros mismos, no retrocedamos; comprendamos que es la Luz la que nos está mostrando nuestra condición, y que Él está haciendo esto para ayudarnos a eliminar lo malo y a ser una persona mejor; y que Cristo ha muerto por nosotros de manera que no necesitamos entrar en pánico. No piense en todo lo que perderá ni comience a retirarse, sino que permanezca enfocado en la Luz que le muestra su condición. Y entonces, cuando usted no la esté esperando, vendrá la fortaleza; y sea lo que sea que se le haya mostrado, usted tendrá la fortaleza para ser diferente a partir de ese momento. Puede que usted no vea la Luz. Tal vez usted sólo vea lo que la Luz le está mostrando. Eso es todo lo que usted necesita. Si usted no puede ver la Luz, sólo enfóquese en el hecho que la Luz le está mostrando su condición. Él me dijo " Si una visión o entendimiento te pone triste, mira a la cruz". Esto es lo que Jorge Fox llamó el primer paso a la paz; él también dijo que este proceso, el arrepentimiento en la Luz, "es la cruz".

Así es como morimos a todos nuestros malos deseos: no tengan relaciones sexuales prohibidas, no sean indecentes, dominen sus malos deseos y no busquen amontonar dinero, pues es lo mismo que adorar a dioses falsos. Col 3:5

A medida que crecemos para arrepentimiento, obtenemos más luz. Nuestra oscuridad se desvanece y es reemplazada por la luz.

La explicación de la Luz, de la introducción de William Penn:

La luz de Cristo está adentro, quien es la luz del mundo, y así es una luz para ustedes, la cual les dice la verdad de su condición, lleva a todos a obedecerla para salir de la oscuridad y entrar en la luz maravillosa de Dios; porque la luz crece en los obedientes. Se siembra para los justos, y su camino es una luz brillante que va en aumento hasta que el día llega a ser perfecto.

Por esta razón, Oh amigos, ¡vuélvanse hacia adentro, vuélvase hacia lo interno, se los ruego! Donde está el veneno, allí está el antídoto: allí quieren a Cristo, y allí lo deben hallar; y bendito sea Dios, allí lo pueden hallar. 'Buscad y hallaréis', yo testifico para Dios. Pero entonces ustedes deben buscar bien, con todo su corazón, como hombres que buscan por sus vidas, sí, por sus vidas eternas: diligente, humilde y pacientemente, como aquellos que no pueden probar los placeres, el consuelo o la satisfacción en nada más, a menos que encuentren a aquel que sus almas añoran, y desean conocerle y amarle sobre todo. ¡Oh! ¡Es una labor, una labor espiritual! Dejen que el mundo carnal maligno piense y diga lo que quiera. Y por este camino ustedes deben caminar hacia la ciudad de Dios, que tiene fundamentos eternos, si es que llegas a ese lugar.

¡Bueno! ¿Y qué hace esta luz bendita por ustedes?

1. Pone todos sus pecados en forma ordenada en frente suyo. Detecta el espíritu mundano en todas sus trampas y encantos, y muestra como el hombre cayó de Dios, y el estado caído en que se encuentra.

2. Se [la luz] crea un sentido y un dolor en aquellos que creen en se, por este temible lapso. Entonces ustedes le verán (Cristo) claramente como al que traspasaron, y verán todos los golpes y heridas que le han hecho con su desobediencia; y le han hecho servir con sus pecados, y llorarán y se lamentarán, y su dolor será un dolor piadoso.

3. Después de esto ella los traerá a la santa vigilancia, para cuidar que no hagan nada más, y que el enemigo no los sorprenda otra vez. Entonces los pensamientos, así como también las palabras y las obras, llegarán hasta el juicio, que es el camino a la santidad, en el cual los redimidos del Señor caminan. Aquí llegarán a amar a Dios sobre todas las cosas, y a sus prójimo como a ustedes mismos. Nada duele, nada daña, nada hace temer en esta santa montaña. Ahora llegan a ser verdaderamente de Cristo, porque ustedes son de él en naturaleza y en espíritu, y no son de ustedes mismos. Y cuando sean así de Cristo, entonces Cristo será de ustedes, y no antes. Y aquí conocerán la comunión con el Padre y el hijo, y la efectividad de la sangre de la purificación, es decir la sangre de Jesucristo, el cordero inmolado; la que habla cosas mejores que la sangre de Abel, y que por medio de la fe viviente limpia todo pecado; sus conciencias son rociadas con su sangre, dejando las obras muertas para servir al Dios viviente.

William Penn

Del Diario de Jorge Fox:

TODOS los Amigos del Señor en todas partes, las mentes de quienes se han vuelto al Señor, tengan en cuenta la luz que está dentro de ustedes, que es la luz de Cristo; la cual, a medida que ustedes la aman, llevará sus mentes hacia su interior, las cuales están afuera en las cosas del mundo; para que sus mentes sean renovadas por ella, y vueltas hacia Dios en esto que es puro, para alabar al Dios viviente, Jehová de los ejércitos, sobre todas las cosas en el mundo. Aquello que lleva sus mentes a alejarse de las concupiscencias del mundo, los llamará para alejarse de los afectos y deseos, y para volverlos a poner sus afectos en cambio en las cosas celestiales. Lo mismo que llama sus mentes para salir del mundo, enjuiciará los afectos y los deseos del mundo; lo mismo que llama a sus mentes para que se alejen de las enseñanzas y las cosas del mundo, para que sus mentes sean renovadas. Así se conoce y se encuentra su obediencia; así la imagen de Dios es renovada en ustedes, y ustedes llegan a crecer en ella. Aquello que llama a sus mentes a alejarse de la tierra, las vuelve hacia Dios, donde nace el bebé puro de la virgen; y se conoce la comida del bebé, el pan de los niños, el cual viene del Dios viviente, y nutre para vida eterna; la nutrición del cual reciben los bebés y los niños desde arriba, del Dios puro viviente, y no de los hombres mundanos; porque esa sabiduría humana es pisoteada bajo los pies de tales hombres. Todos los que odian esta luz, las mentes de quienes están fuera en las cosas del mundo, en el mundo, y en la imagen del diablo, reciben las palabras de los santos (quienes recibieron su sabiduría de lo alto), en sus naturalezas antiguas y sus mentes corruptas. Tales personas son asesinos de los justos y enemigos de la cruz de Cristo; en estas personas se aloja el príncipe del aire, hijos de la perdición, traicioneros de lo justo. Por lo tanto tengan en cuenta la luz, la cual es oprimida por la naturaleza carnal; la cual luz, a medida que es levantada, condenará toda esa naturaleza maldita, la expulsará, y la dejará afuera de la casa. Así ustedes llegarán a ver la vela prendida, y la casa siendo barrida y barrida hasta que quede limpia. Y después se levanta la perla pura, y después el Dios eterno es exaltado. La misma luz que llama sus mentes para alejarse del mundo (las que están afuera), la misma los vuelve a Dios el Padre de las luces. Así se espera al Dios puro en la mente pura para obtener sabiduría de lo alto; y el Dios puro se ve de día y de noche, y la paz eterna, la cual no tiene fin, es disfrutada. La gente puede tener revelaciones, y sus mentes pueden ir a los deseos de la carne; pero allí los afectos no son mortificados. Por lo tanto escuchen eso, tengan eso en cuenta, que llama a sus mentes a alejarse de los afectos y deseos de este mundo para renovarlos. Lo mismo volverá sus mentes a Dios; la misma luz pondrá sus afectos en las cosas de arriba, y los traerá a esperar la sabiduría pura de Dios de lo alto, para que sea justificada en ustedes. Todos esperen en ella (la Luz) que llama a sus mentes hacia adentro y las vuelve a Dios; aquí está la cruz verdadera. Esa mente no se alimentará de nada que provenga de este mundo, sino que se mantendrá pura en la luz de Dios, para alimentarse del alimento viviente que viene del Dios viviente. El Señor Dios Todopoderoso sea con todos ustedes, queridas criaturas, y los mantenga a todos en su fortaleza y poder para su gloria, sobre todo el mundo, ustedes las mentes de quienes son llamadas para salir de él, y para volverse a Dios, para adorar al Creador y servirle, y no a las criaturas. La luz de Dios que llama a la mente para salir de la criatura y volverse a él, lleva a un estado de gozo y paz sin fin. Aquí está siempre presente un Dios vidente, que no es conocido en el mundo, los corazones de quienes están en las criaturas, el conocimiento de quienes está en la carne, las mentes de quienes no son renovadas. Por lo tanto, Amigos todos, piensen y moren en la simiente de Dios, para reinar sobre lo injusto; y moren en el poder de Dios, para que los mantenga claros en su entendimiento, para que la simiente de Dios reine en todos ustedes; la simiente de Dios, que es una en todos, es Cristo en el hombre y en la mujer, a quienes fue dada la promesa. 'Esperen en el Señor para que el justo reine sobre el injusto, para que la simiente de Dios reine sobre la simiente de la serpiente, y para que sea la cabeza; y todo eso que es mortal pueda morir; porque de eso se levantará la presunción. Por lo tanto me despido de ustedes, y que el Dios Todopoderoso los bendiga, guíe, y los guarde en su sabiduría.'

Jorge Fox

La carta 265 de Jorge Fox

Todos ustedes que son creyentes en la luz de Cristo, la cual manifiesta la oscuridad,
ustedes son guardados por el poder de Dios hasta el día de salvación.
Por lo tanto, aunque la salvación de ustedes todavía no está completa,
aún así ustedes tienen su guardador, el poder de Dios,
que no se adormece ni se duerme, y los guardará hasta aquel día.
Porque esas vírgenes, en la parábola, tenían su guardador,
por quien fueron preservadas en su virginidad,
la cual nunca fueron acusadas de haber perdido;
porque se dijo, que "el clamor se oyó a medianoche;"
esto es, en medio de la hora de oscuridad;
porque la oscuridad es llamada noche, y la voz del novio se oyó a medianoche: "Levántense".
Ahora, las que no tenían aceite en sus lámparas no entraron con el novio,
pero las que tenían aceite sí.

Ahora, aquello que guarda es el poder de Dios,
y nos preserva puros para él en la virginidad,
de aquello que contamina la mente virgen, y el alma y el espíritu vírgenes.
Porque todo proviene del mismo hombre de pecado que contamina la mente y el espíritu,
que los lleva a contaminar sus cuerpos, y a corromperlos;
por lo tanto todos deben de ocuparse de guardador, el poder de Dios,
el cual existía antes que el diablo, el hombre de pecado, existiera;
por este poder de Dios ellos tienen aceite en sus lámparas,
por el cual sus lámparas pueden estar siempre prendidas en su templo,
y los tales vienen al templo de Dios;
porque los que contaminan el templo, contaminan sus almas y cuerpos,
ellos le dan entrada al profanador y destructor, y así sus lámparas se apagan,
y ellos se alejan de Dios y de su poder, el guardador, y los tales destruirá Dios.
Y tantos como son guardados por el poder de Dios hasta el día de la salvación,
aunque el día de la salvación aún no se haya completado,
sin embargo en el día de la salvación el pueblo de Dios son un pueblo dispuesto,
aún en este día de su poder.
Y así ellos permanecen con su guardador, el cual es el poder de Dios;
porque mientras están en la noche, y no en el día de salvación, ni en el día de poder,
aunque estén en el desierto de la tentación y la dificultad,
aún así pueden sentir el poder, el guardador, que los guía a través de todas estas cosas,
para salir de Egipto, a través del Mar Rojo,
a través del desierto, a través del Jordán, el río del Juicio, y sobre los Cananeos;
y por lo tanto la fe de todos debe estar en el poder de Dios,
y creer en el poder de Dios, que traerá al día del poder de Dios,
y al día de su salvación.
Porque el judío exterior no entró, por causa de la incredulidad;
y así este gran hombre vil de pecado ha contaminado toda la humanidad exterior e interiormente.
Y por lo tanto todos tienen su fe permaneciendo en el poder de Dios, su guardador;
porque la contaminación es en la noche, por el poder de la oscuridad, y por medio de ella.
Por lo tanto dejen que su fe permanezca en el poder de Dios, su guardador,
que mantendrá el cuerpo, el alma y el espíritu limpios y sin mancha hasta el día de la redención, y el día de la salvación;
y por el poder de Dios los tales tendrán dominio sobre el vil hombre de pecado, el diablo;
porque es él quien en las personas guía y tienta hacia la contaminación externa de su cuerpo,
y a perder su virginidad;
y es él quien aleja sus mentes de Dios y Cristo, y del camino de Dios,
y su alabanza, y su verdad, y su espíritu, y su gracia,
y la fe que él obra en las personas.
Por lo tanto si su fe permanece en el poder de Dios,
todos por ella son preservados en este cuerpo, alma y espíritu en pureza
y una mente, alma y espíritu escondidos, secretos para Dios, quien es un espíritu;
y son preservados por su poder, su guardador.
Porque, así como es el dicho en algunos del mundo, que son los más modestos,
que ellos guardarán su virginidad externa hasta el día de su muerte, o de su casamiento,
pero como los tales que antes no estimaban sus cuerpos, no más que bestias incontrolables,
dan sus cuerpos a la impureza, y ellos mismos obran iniquidad,
y así abandonan a su guardador, el poder de Dios,
que los debiera mantener tanto interna como externamente.
Y así todas las mentes vírgenes internas, y las almas y espíritus, que están escondidos en el Señor,
ellos morirían antes de perder su virginidad interna,
sino que la conservarán hasta la boda con el cordero, como lo hicieron las vírgenes sensatas;
por el poder del cual son preservadas sobre el hombre de pecado,
a quien Cristo, su esposo, hiere en la cabeza, y lo destruye junto con sus obras.
Porque Cristo existió antes que existiera el hombre de pecado (el diablo, y ni siquiera sus obras),
quien fue glorificado con el Padre antes que de la fundación del mundo;
y por lo tanto todas las vírgenes tales que vienen a Cristo, y se desposan con él,
Cristo su esposo, él castigará al vil hombre de pecado, y herirá su cabeza,
y romperá su poder y fortaleza en pedazos,
y lo tomará y lo echará en el fuego eterno.
Por lo tanto mantengan su fe en el poder de Dios,
que los llevará a la boda del cordero;
por el cual poder de Dios, quien existía antes que el diablo,
ustedes tienen aceite en sus lámparas, para que sus lámparas siempre estén encendidas;
por el cual poder de Dios ustedes pueden llegar al día del poder de Dios,
y todas las personas puedan ser personas dispuestas, para servir a Dios, y caminar en verdad, y obedecerle;
y así por el mismo poder de Dios, el cual es el guardador de ustedes,
ustedes puedan llegar al día de la salvación;
ustedes puedan tener el cántico de salvación, y el gozo de la salvación,
y el consuelo de la salvación, y la posesión de la salvación, y ser herederos de la misma.
De manera que aquí tienen a su guardador, a saber, el poder de Dios.
Y las palabras de Pedro nos dicen esto,
"Ustedes tienen una luz a la cual hacen bien en estar atentos,
que alumbra en un lugar oscuro, hasta que el día esclarezca, y el lucero de la mañana salga en sus corazones;"
dando a entender que es suficiente, a la cual deben estar atentos,
y los guiará hasta que el día esclarezca,
la luz que alumbra en el lugar oscuro de sus corazones, en el lugar oscuro de sus mentes.
Ahora, ustedes hacen bien en estar atentos a esta luz,
porque ella los guía al lucero de la mañana, y al amanecer.
"De Egipto llamé a mi hijo", dijo el Señor, e Israel fue llamado el hijo de Dios,
quien fue llamado para salir de la casa de la oscuridad y de servidumbre;
ellos tenían luz en Gosén, cuando los hijos de Egipto estaban en la oscuridad, y no se podían ver unos a otros.
Porque ahora los hijos de la luz tienen luz, y se pueden ver unos a otros;
los hijos de Egipto, Sodoma y Babilonia no se pueden ver unos a otros.
De manera que harían bien en estar atentos a la luz,
pero hacen mal los que no están atentos a la luz,
porque caminan en oscuridad, y no saben a dónde van,
y tropiezan al mediodía, a la hora de más luz;
porque esta luz lleva al esclarecimiento del día,
y el lucero de la mañana sale en sus corazones, la cual es palabra profética segura.
Un profeta es un vidente, por lo tanto con la luz el verá lo que la luz hace manifiesto;
por medio de ella ustedes verán el amanecer, y el lucero de la mañana al salir,
y cuando salga, los hijos de Dios cantan juntos, por el día gozoso;
y los santos cantan, los que por mucho tiempo han estado en el desierto con espinas y zarzamoras,
y en casa de servidumbre, de oscuridad y dificultades, y del dolor y la miseria.
Por lo tanto, hay gozo cuando el lucero de la mañana aparece y el día se aclara;
hay gran causa de gozo para todos los hijos de Dios, cuando aparece el lucero de la mañana,
y para que ellos puedan cantar juntos;
por causa de las noches largas de dificultades y viajes por las cuales ellos han pasado.
"La senda de los justos es como la luz de la mañana", la senda de los injustos es oscuridad.
De manera que hay sólo dos caminos.
Ahora, los injustos no pueden soportar el escuchar hablar acerca de la luz,
sino que la llaman natural, y creada y hecha, o conciencia,
ellos no saben qué llamarla, la oscuridad de quienes no puede comprender la luz,
aunque brilla en la oscuridad;
y por lo tanto, siendo la senda de los justo como "la luz de la mañana,
y su esplendor va en aumento hasta que el día alcanza su plenitud;"
dando a entender que el día ha llegado, que el justo tiene su senda, y su senda es una luz brillante;
"y así va en aumento, y brilla más y más hasta que el día alcanza su plenitud"
Ahora, estando los injustos en la oscuridad, ellos odian la luz y aman la oscuridad más que la luz;
y ellos odian la senda del hombre justo, la luz, porque sus obras son impías;
porque la luz los reprende.
De manera que la senda del justo es suficiente, una luz brillante: porque brilla más y más,
va en aumento, es suficiente, y lleva hasta la plenitud del día.
Ahora, el injusto, la senda de quien es oscuridad, dice: "No es suficiente",
pero el tal no puede permanecer en la luz, no puede permanecer en la senda del justo, ni soporta al justo,
sino que odia a ambos, y habla en contra de él y de su senda,
con su oscuridad, que no puede comprender la luz, aunque la luz brilla en su oscuridad;
y por lo tanto, si él no puede comprender la luz con su oscuridad,
(¿cómo puede comprender a los profetas, los apóstoles y las palabras de Cristo?)
sino que llama a la luz oscuridad, y a la oscuridad luz,
y la llama natural, o creada, o hecha, o conciencia;
y llega a ser cumplida en ellos, como dijo Juan,
quienes con su oscuridad no pueden comprender la luz,
y aún así hablaban de las palabras de los santos, la ley y los profetas, con su oscuridad,
la cual no puede comprender la luz.
Ellos llaman a la luz oscuridad, dijo Cristo:
"Si la luz que está en ustedes es oscuridad, ¡qué densa será esa oscuridad!"
Ustedes no conocen ni las escrituras ni el poder de Dios.
¿Cómo pueden ellos conocer las escrituras o el poder de Dios,
si la oscuridad de ellos no comprende la luz?
Un hombre en oscuridad es un hombre ciego. Un hombre ciego no tiene verdadero juicio.
Por lo tanto, ¿cómo más la pueden llamar sino una luz natural, creada o hecha?
Y así los fariseos creían que Cristo vendría, y predicaron su venida;
como los protestantes y los papistas lo predican, que él ha venido y vendrá;
y pueden decir por las escrituras dónde fue crucificado,
así como los judíos podían decir por las escrituras dónde debía nacer.
Pero todos estuvieron en contra de Cristo, la luz.
Cuando él vino, ellos dijeron: "Cristo tenía un demonio".
Los fariseos dijeron de él, quien era la luz, que él era el príncipe de los demonios;
quien era la luz, y la verdad, y la vida; y que era el hijo del carpintero.
De manera que, sin la luz, ellos no lo podían ver, ni a sus obras, con su oscuridad;
ni tampoco lo pueden ver ahora,
ni tampoco pueden conocer las escrituras ni el poder de Dios,
la oscuridad de quienes no puede comprender la luz.
Y Juan era un hombre enviado por Dios,
el profeta más grande que haya nacido de mujer,
quien vino como testigo, para llevar testimonio de la luz verdadera,
que ilumina a cada hombre que viene al mundo, para que todos por él puedan creer;
y se dice, en Cristo estaba la luz; y esta luz era la vida de los hombres.
Y así la vida que está en Cristo, es la luz de los hombres.
Y esta es una luz celestial, una luz divina, una luz espiritual, una luz salvadora;
que es la vida de Cristo, quien es la luz de los hombres;
aunque los profesantes en el tiempo de Cristo, y en estos tiempos, papistas y protestantes,
con su oscuridad, no pueden comprender la luz, ni tampoco la vida;
ni a ningún predicador verdadero de Cristo sin la luz y la vida.
Juan dijo que él no era la luz, sino que había sido enviado a testificar de la luz.
Que él no era digno de desatar la correa del calzado de Cristo.
Y aún Juan, quien había visto a Cristo, el cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo,
apuntó a sus discípulos hacia él, y les mostró a Cristo;
y ellos lo abandonaron y se fueron con Cristo.
Porque Juan vino como un testigo, a llevar testimonio de Él, que era la luz verdadera;
y que él iba a venir después de él, era preferido antes que él, porque existía antes de él.
Y aún así cuando Juan fue echado en prisión, él cuestionó si él era Cristo,
o si debía buscar a otro; y le manda a decir a Cristo.
Y Cristo responde su mensaje, y les dice a ellos,
los ciegos reciben su vista, y los pobres reciben el evangelio, etc.
Y en cuanto a estos papistas, y protestantes, y judíos,
ellos cuestionan si Cristo, la luz que ilumina a cada hombre que viene al mundo,
si él es la luz espiritual, divina, salvadora y celestial.
Y más aún, tomen nota de las palabras de Cristo mismo. Juan 12, 4-6.
"Él dijo, él es la luz del mundo, que les enseña cómo" creer;
a saber, a todos sus discípulos, como Cristo les enseñó, quien dijo, crean en la luz.
Ahora, creyendo en la luz, ustedes creen en aquello que hace todas las cosas;
porque lo que manifiesta las cosas es la luz; y por lo tanto creer en la luz,
es creer en aquello que manifiesta que Cristo es su camino,
su maestro, sacerdote, mediador, intercesor, salvador y redentor.
Y aquel que cree en la luz, cree en aquello que manifiesta todos los caminos falsos,
y las religiones falsas, y la adoración falsa, y los maestros falsos, y los anticristos.
Para aquellos que creen en la luz, ella manifiesta todos los caminos verdaderos, y las religiones verdaderas.
De manera que no hay creyentes verdaderos, ni protestantes ni papistas,
que sólo creen que Cristo ha venido, de acuerdo a las escrituras,
como los judíos creyeron que Cristo debía venir, de acuerdo a las escrituras.
Pero yo digo que ellos no son creyentes verdaderos,
sino que ellos también creen en la luz como Cristo, el hombre celestial, enseña.
Porque el judío puede enseñar a sus gente a creer las escrituras,
los papistas y protestantes pueden enseñar a sus hijos a creer lo mismo;
pero, al no creer en la luz, ellos no son creyentes verdaderos, como Cristo enseñó;
porque Cristo, quien es el salvador, le enseña a la gente cómo creer,
y dijo, crean en la luz.
Lo cual es claro, que ellos no son creyentes verdaderos, que no creen en la luz,
ni los judíos, ni aquellos que llevan el nombre de cristianos;
porque al creer en la luz, ellos llegan a ser hijos de la luz.
Y así es claro, que no son hijos de la luz sino aquellos que creen en la luz,
ni son hijos del día.
Porque los hijos de la oscuridad pueden profesar las escrituras,
el diablo puede traer las escrituras,
y los protestantes, los turcos, y los papistas, y los judíos pueden traer las escrituras,
con un espíritu oscuro, y sostenerlas en injusticia;
pero no hay creyente verdadero en Dios, ni en Cristo Jesús, sino aquel que cree en la luz,
de quien testifican las escrituras;
mostrando que no hay salvación, redención, justificación, santificación,
sino que aquellos que creen en la luz, que manifiesta todas las cosas,
ni el ver a Cristo, quien murió, y resucitó por ellos.
Y por lo tanto el hombre celestial, el segundo Adán, el Señor Jesucristo,
enseña cómo creer, y dijo: "crean en la luz, mientras la tengan";
y esta luz les manifestará que él es su camino, su verdad, y la vida;
y esta luz viene de él quien ilumina a cada hombre que viene al mundo,
para que todos puedan creer por medio de la luz.
Y así aquellos que no creen en la luz, como Cristo enseñó, no son ministros verdaderos,
ni mensajeros verdaderos, ni discípulos verdaderos, ni verdaderos cristianos,
ni verdaderos predicadores de Cristo Jesús, quienes no creen lo que él les ha enseñado;
pero aquellos que hacen de lado las enseñanzas de Cristo,
y enseñan a otros a negar el camino que Cristo les ha enseñado que crean,
son los que mantienen al pueblo en la oscuridad, lejos de la luz,
y la llaman natural, creada, y hecha, y conciencia,
y así con su oscuridad y su ceguera le dan a la luz tales nombres,
quienes con su oscuridad no la pueden comprender;
porque aquel que cree en la luz,
ésta le deja ver las escrituras, los profetas, Cristo y las palabras de los apóstoles,
y por ella distinguen las palabras de los profetas verdaderos de los falsos,
las palabras de los hombres santos de las de los hombres impíos,
las santificadas de aquellas que no están santificadas,
las palabras de Cristo de las del anticristo,
las palabras de los apóstoles de la de los falsos.
De manera que Cristo, la luz, le enseña a su pueblo a creer en aquello que manifiesta todas las cosas;
y aquellos que creen en la luz tienen el testimonio de Cristo en sí mismos,
en quien ellos creen, tienen el testimonio en sí mismos,
que él es su redentor, y salvador, y su camino, su verdad, y su vida;
ya que con la luz ellos lo ven,
creyendo en la luz que manifiesta las cosas;
y después que ellos creen en la luz, llegan a ser hijos de la luz;
ellos testifican de sí mismos, que están sellados,
porque su creencia en la luz se establece en Cristo, la luz,
quien los ha comprado y adquirido;
y después de esto son sellados por el espíritu de la promesa,
teniendo la marca de Dios o el sello puesto sobre ellos, ellos pueden poner en su sello,
que Dios es verdadero en todas sus promesas, en todos sus profetas con respecto a Cristo Jesús;
quien les enseñó a creer en la luz.
Con la luz que ellos ven, y llegan a conocer los "tres que testifican en el cielo",
y los "tres que llevan el registro en la tierra, el espíritu el agua, y la sangre".

Primero, el espíritu que es testigo en la tierra, lo cual los mortifica,
que los circuncida, que los guía a toda la verdad;
espíritu en el cual está su comunión, y un vínculo de paz,
que limita aquello que los molesta;
espíritu por el cual los creyentes son bautizados en un cuerpo;
sacados de los muchos cuerpos;
y así por el espíritu ellos son llevados a una cabeza, la cual es Cristo Jesús,
(aunque hay muchas cabezas en el mundo),
espíritu por el cual ellos son santificados,
espíritu por el cual ellos son instruidos,
espíritu por el cual ellos alaban a Dios,
espíritu por el cual ellos son cubiertos, por el cual ellos oran,
y por el cual ellos cantan alabanzas a Dios quien es espíritu,
espíritu por el cual ellos tienen un entendimiento, el espíritu de sabiduría y conocimiento,
el cual es conocer a Dios y a Jesucristo a quien él envió, el cual es la vida eterna.

Segundo, ellos llegan a conocer el agua
que es un testigo en la tierra;
por la cual son lavados,
sus mentes, sus almas, sus espíritus, y en sus cuerpos, con esta agua pura.
Y ésta es un testigo en la tierra con la luz;
para los que creen en ella, ésta manifiesta estos dos testigos en la tierra,
y con la luz ellos ven el agua santa falsa del papa,
la cual él ha establecido desde los días de los apóstoles,
quien con la luz testifican en contra de ella, que no es testigo de Dios, ni ha sido establecida por Dios.
De manera que los hijos de la luz, que creen en la luz,
sus cuerpos, sus almas, sus espíritus, y sus mentes son lavados hasta estar limpios
en esta agua pura, limpia y santa; que viene de lo alto, del Dios que es puro y santo,
que es uno de estos testigos en la tierra.

El tercer testigo es su sangre, con la cual los corazones de las personas son rociados,
y sus conciencias son rociadas con la sangre de Jesús.
Como Moisés roció el exterior de los postes, etc. con la sangre de toros y machos cabríos;
y esta sangre de toros y machos cabríos, la sangre de Cristo termina con ella,
la cual rocía el corazón y la conciencia de la gente.

De manera que esta sangre de Cristo Jesús, el hombre celestial,
se siente en los corazones y las conciencias de la gente;
y por esta sangre son santificados,
son limpiados de todas sus obras muertas,
para servir al Dios viviente, y para no servir a sus obras muertas ya más.
Y por esta sangre ellos son limpiados de todo pecado.
Aquellos que caminan en la luz, y creen en la luz,
ellos son hijos de la luz, y también hijos del día;
y la sangre de Jesucristo, el hijo de Dios, los limpia de todo pecado;
y sus prendas son emblanquecidas con la sangre del Cordero;
por las cuales ellos llegan a testificar de Jesús;
ellos vencen a la bestia, la ramera, la iglesia falsa.
Y así todos los verdaderos creyentes, creen como Cristo les enseñó, a creer en la luz,
para que así ellos llegaran a ser hijos de la luz.
Ellos tienen estos tres testigos que testifican en la tierra,
para testificar en sí mismos;
y ellos pueden poner en sus sellos, que Dios es verdadero en todas sus obras,
en los profetas y los apóstoles, y su hijo;
y ellos llegarán a conocer, y llegan a conocer,
los tres que llevan el registro en el cielo,
y los tres que llevan el registro en la tierra.


Jorge Fox

La luz brilla en la oscuridad, mostrándonos los motivos de nuestros corazones. Nosotros caminamos en la Luz. La luz nos frena antes que hagamos algo malo. Eventualmente nos convertimos en Hijos de Luz. Nos convertimos en Luz. El esplendor de su venida (en su regreso) destruye lo último de nuestra oscuridad, el espíritu restante de Satanás. El lucero de la mañana sale en nuestros corazones.

Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Gal 5:24

Por lo tanto, ¿cuál es la diferencia en la Luz y la Palabra comparados con el Espíritu?

La Luz y la Palabra, Cristo, ha estado en todos los hombres tanto en el Antiguo y como el Nuevo Testamento.

El Espíritu de Dios fue derramado sobre todos los hombres en el Pentecostés. Hay un don adicional del Espíritu, (confundido con el bautismo del Espíritu) provisional al bautismo del Espíritu en la muerte de Cristo. (presione aquí para ver las referencias).

Nos beneficiamos de la Luz que está adentro y el Espíritu que ha sido derramado sobre toda la humanidad. Para nuestros propósitos, podemos simplemente considerar al Espíritu, la Palabra y la Luz como una cosa.

El regreso de Cristo a un individuo es Cristo en su gloria con el Padre para establecer su Reino en nuestros corazones. Esto es ser trasladado al paraíso, mientras todavía se reside en la tierra - entrando a otra dimensión de vista, percepción y consciencia. Estar santificado, separado, protegido. Usted entra en otra dimensión, y camina por la Luz de Dios, no por la del sol o la luna. Para llegar a ser un hijo de la Luz.

Y espere ser expuesto prominentemente por nuestro Señor, porque como él dijo: Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz. Lucas 8:16

Vea Cómo beneficiarse del poder de Dios que produce cambio para más información acerca de cómo escuchar y recibir la gracia de Dios que le enseña y le cambia.

Presione aquí para ver una colección completa de referencias bíblicas sobre LA LUZ.

Porque si bien en otro tiempo erais tinieblas,
ahora sois luz en el Señor.
¡Andad como hijos de luz!
Efe 5:8-9

Ha habido una gran controversia histórica sobre la Luz de Cristo dentro de cada hombre comparado con Cristo en su cuerpo celestial, sosteniendo y manteniendo y guiando e impulsar el universo con su palabra poderosa de poder, en comparación con la contribución de Cristo, el Hijo del Hombre terrenal. Para que no haya malos entendidos, una enumeración breve de las contribuciones de Cristo, el Hijo del hombre incluye:

Y por si acaso hay alguien que se pregunta por qué Jesús es necesario, al considerar la salvación registrada por los profetas del Antiguo Testamento; Jesús hizo por lo menos cuatro cosas posibles que los profetas no podían alcanzar: 1) una perfección permanente, una mayor perfección, más allá de Adán, la perfección para siempre del mismo Cristo al entrar en 2) la unión con Cristo y el Padre, para sentarse en Cristo en el 3) reposar, para cesar de sus propios pensamientos, palabras y acciones, para descansar de la lucha con los propios enemigos del pecado, y 4) vivir en el reino de los cielos, como un rey sacerdote para siempre.

Pero para que el mundo conozca que yo amo al Padre
y yo sólo hago exactamente lo que el Padre me instruye.

Juan 14:31

El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.

 

 


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