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Romanos 7:1,4-6,9,11

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 1 Hermanos (hablo con los que conocen la ley), ¿ignoráis que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive? [Hasta que usted pierde su vida al crucificar su naturaleza pecaminosa, su mente carnal y su espíritu impío, usted todavía está bajo la ley; hasta entonces usted todavía está caminando en carne restringida; hasta entonces la ley es su tutor. Hasta que Cristo reemplace su naturaleza, mente, y espíritu con su para que tu naturaleza carnal esté muerta, usted está bajo la ley. Cuando Cristo controla sus pensamientos, palabras, y acciones, entonces la ley ya no tiene dominio sobre usted porque el "yo" egoísta ha muerto. Aún aquellos que no conocen ninguna ley, tienen la ley interna en sus corazones por la cual el hombre es juzgado y que tiene dominio sobre él hasta su muerte. De la Palabra del Señor en el interior: "A menos que tú seas testigo de que recibes la fe de parte de Cristo, estás bajo la ley. A menos que tú atestigües la ley cumplida en ti, estás bajo la ley."]

 4 De manera semejante, hermanos míos, vosotros también habéis muerto a la ley por medio del cuerpo viviente de Cristo en vosotros para que os podáis estar casado con otro y resucitados del muerto para llevar fruto para Dios.1 [Pablo se está dirigiendo a los creyentes que habían sido crucificado, (y por lo tanto habían muerto a la ley), quienes habían sido resucitado de los muertos con Cristo, la nueva criatura en novedad de vida. Cristo había aparecido en ellos y morado en ellos. Ellos habían recibido el fruto del Espíritu de parte de Cristo con la medida de fe que libera de la ley, habilitándolos para ya no caminar en la carne sino caminar según el Espíritu, a medida que él guiaba todas sus palabras y acciones; ellos habían alcanzado la primera etapa de la perfección. La traducción de este versículo ha sido típicamente torcida para decir que la muerte de Cristo y su resurrección hicieron que el creyente estuviera muerto a la ley, pero sólo estamos muertos a la ley por medio de la ley después que hemos sido crucificados y Él está morando en nosotros, controlándonos completamente, y Él está ordenando cada palabra que debemos hablar y cada acción que debemos hacer. A pesar de que la sangre de Cristo hizo a la ley mosaica obsoleta, la ley interna en el corazón de todo hombre todavía está viva, nunca cancelada (y esta ley interna incluye el centro moral de la ley mosaica); y para ser liberado de la ley, por medio de la cual todos los hombres serán juzgados, usted se debe someter a Dios, condenando el pecado en su carne, con los mandatos que usted oye cuando lo espera a Él; y esos mandatos están establecidos como leyes adicionales en su corazón, en el cual están todas las leyes usted debe obedecer y continuar obedeciendo hasta que usted haya sido completamente crucificado, para entonces caminar en amor y libertad bajo ninguna ley.]

 5 Porque mientras vivíamos en la carne, las pasiones pecaminosas, (el mal establecido por la ley), actuaban en nuestros miembros, a fin de llevar fruto para muerte. [Todos somos árboles con fruto corrupto, (adulterio, inmoralidad sexual, impureza, desenfreno, idolatría [codicia], hechicería, odio, peleas, celos, ira, egoísmo, disensiones, envidia, homicidios, borracheras, fiestas, etc.), al comenzar; pero debemos ser cambiados mientras estemos vivos en la tierra para producir buen fruto. El cristianismo quisiera que usted simplemente calificara el árbol malo como bueno, que todavía produce fruto corrupto; pero tales árboles serán cortados y echados al fuego, sin importar la etiqueta que se les ponga. La ley no causa que uno peque; la ley ajusta, regula, y frena el pecado.]

 6 Pero ahora, habiendo muerto a lo que nos tenía sujetos [el pecado], hemos sido liberados de la ley, para que sirvamos en lo nuevo del Espíritu y no en lo antiguo de la letra.2 [¡Tome nota! Pablo habla de haber muerto a la ley por medio de la ley. Las leyes morales sólo terminan cuando el espíritu egoísta del hombre ha sido crucificado en la cruz interna de la negación propia, y Cristo Jesús ha resucitado en él para controlar completamente sus pensamientos, palabras, y acciones con la Ley del Espíritu de la Vida. Vea la nota de Rom 3:28 para más información acerca de por qué la ley interna, en su corazón, la cual incluye el centro moral de la ley antigua, y es su tutor hasta que sus pensamientos, y palabras y acciones están bajo el control completo del Espíritu Santo. De la Palabra de Dios en el interior, con respecto a la novedad de vida: "La nueva vida es tan radicalmente diferente como un hombre que ha vivido en un subterráneo toda su vida, que de repente sale a la superficie para ver el sol, el cielo, las plantas, los animales, el viento, las estrellas." ¡Tome nota! Pablo había muerto a la ley por medio de la ley y fue liberado de la ley; él ya no servía al pecado. Él cumplió y estableció la ley.]

 9 Por yo estaba vivo aparte de la ley una vez; pero cuando el mandamiento vino, el pecado revivió; y yo morí.4 [Pablo (cuando todavía es judío) había estado observando estrictamente la ley de Moisés; pero entonces Pablo comenzó a oír más mandatos de parte del Espíritu que estaban adaptados a las circunstancias de su vida. Estos nuevos mandamientos hicieron que él se diera cuenta que el pecado todavía estaba vivo en su cuerpo; el pecado había revivido. Entonces la persona muere y llega a estar muerta a la ley al oír los muchos mandatos del Espíritu que restringe la mente, las palabras y las acciones carnales; y si esos mandatos hablados son escuchados y obedecidos, uno gradualmente pierde su vida carnal, muriendo diariamente, hasta que su voluntad y mente carnal sean crucificadas, (muertas). Cristo entonces es revelado en el cuerpo. El Señor condena el pecado en su corazón al revelárselo a usted y mandándole a arrepentirse, (vino el mandamiento); el pecado de lo cual usted ni siquiera está consciente (el pecado revivió); cuando usted reconoce que las revelaciones de Él son verdad, usted obedece sus mandatos; por gracia Él entonces quita de su corazón incluso el deseo por ese pecado. Este proceso es repetido, primero con sus acciones, después con sus palabras, y después sus pensamientos; hasta que usted ha crucificado su mente carnal y su naturaleza pecaminosa, (morí). Ahora usted está libre de la ley, caminando bajo el dominio total del Señor sobre sus pensamientos, palabras, y acciones. (A través de la ley, morí a la ley.)]

De la Palabra del Señor en el interior: "No hay leyes cuando se está bajo el control completo del espíritu; uno camina en amor en obediencia de la manera que el Señor se lo ordena — uno no camina en la carne restringida."

 11 Porque el pecado, tomando ocasión a partir de los mandamientos, me había engañado; y por medio de él yo morí. [Cada nuevo mandamiento del Señor lo hizo consciente del pecado secreto que todavía está en su carne; y con cada pecado así revelado, el dolor piadoso y arrepentimiento de Pablo en su naturaleza carnal muere un poco más; primero sus acciones carnales murieron, después sus palabras carnales murieron, entonces incluso sus pensamientos carnales murieron. De este modo él murió a la ley por medio de la ley.]

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4 Basado en el mandamiento, el pecado produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. Por yo estaba vivo aparte de la ley una vez; pero cuando el mandamiento vino, el pecado revivió; y yo morí. Pablo (cuando todavía es judío) había estado observando estrictamente la ley de Moisés; pero entonces Pablo comenzó a oír más mandatos de parte del Espíritu que estaban adaptados a las circunstancias de su vida. Estos nuevos mandamientos hicieron que él se diera cuenta que el pecado todavía estaba vivo en su cuerpo; el pecado había revivido. Entonces la persona muere y llega a estar muerta a la ley al oír los muchos mandatos del Espíritu que restringe la mente, las palabras y las acciones carnales; y si esos mandatos hablados son escuchados y obedecidos, uno gradualmente pierde su vida carnal, muriendo diariamente, hasta que están muertos. Cristo entonces es revelado en el cuerpo.

Pablo está hablando acerca de tener los estados por los que un cristiano debe pasar para alcanzar la salvación. Creyendo que estar todavía pecando hasta la muerte es excusado en los creyentes, hay sacerdotes de Babilonia* que dicen que en este capítulo Pablo está hablando de que estaba agobiado con pecados sólo cuando él todavía era judío, y no después que él se convirtió en creyente; porque ellos predican del pecado libre de consecuencias para el creyente sin necesidad de mortificación del pecado, sin necesidad de una conversión del comportamiento de los frutos de la carne a el fruto del Espíritu, y sin el requisito de llegar a estar sin contaminación; todo lo cual debe llevarse a cabo en la lucha entre los pecados en el cuerpo y el Espíritu de Dios dentro de cualquier creyente que todavía esté pecando y que tenga la esperanza crecer para salvación. Algunos hechos adicionales que desmienten las afirmaciones ridículas de los sacerdotes de Babilonia son: 1) Pablo declaró que él previamente había sido educado en la Ley por el maestro principal de los fariseos, y 2) él había "vivido como un fariseo devoto de acuerdo con la secta más rigurosa de nuestra religión." Hechos 26:4-5. Por lo tanto Pablo no estaba escribiendo de su lucha épica con el pecado mientras todavía era judío. Sólo como un creyente, cuando Pablo se expuso a si mismo a los mandatos del Señor, se dio cuenta de los pecados secretos que estaban latentes en su cuerpo, de lo cual él tenía fe que sería liberado, y después recibió la destrucción del Señor de todo pecado en su cuerpo y fue liberado de incluso los deseos de pecar para llegar a ser un hombre perfecto.

* Vea la nota 1 de Romanos 7:5 en la Net Bible para ver un ejemplo de tales sacerdotes cuya doctrina es: una vez que usted es un creyentes, usted está en Cristo, y todos los pecados pasados, presentes y futuros son excusados por medio de la transferencia del significado de gracia de la verdad: que con arrepentimiento el Espíritu de Dios nos manda a negar los deseos e impiedad, a medida que nos purifica para vivir una vida sobria y piadosa en este mundo presente lo cual es más bien transferido a la mentira torcida de que la gracia es un permiso para la inmoralidad que excusa todos los pecados pasados, presentes y futuros en los creyentes, excusando así a los creyentes para que vivan en sus deseos y su orgullo como les plazca, sin ninguna ley.

De la Palabra del Señor en el interior: "¿Estás de acuerdo con alguien que en su arrogancia haya dicho que Dios excusa el mal en los creyentes? No es justo, pero a ellos no les importa. No seas confundido; no seas engañado; debes romper una acción sospechosa. El pecado libre de consecuencias no existe; las consecuencias son verdaderamente asombrosas. Hay una guerra que usted debe ganar; el pecado debe ser vencido; los deseos de la carne combaten contra su alma."

Esteban Crisp, quien también habitó en el reino, habló de manera excelente acerca de este proceso como se muestra a continuación:

Ahora la proposición y la oferta de amor de Dios a la humanidad siempre ha llevado esa limitación, que todos en el mundo deben observar; si el hombre espera ser salvado por Cristo, debe ser gobernado por él. Es contrario a toda razón que el diablo gobierne al hombre, y Cristo sea su Salvador. El tenor del Nuevo Testamento está en su contra, (oren y léanlo tanto como quieran, porque es un buen ejercicio), ustedes encontrarán que la verdadera fe del cristiano es esta: que aquel que tiene fe en Cristo tiene una operación sobre él para la limpieza de su corazón, que purifica y limpia su conciencia de las obras muertas, para que pueda servir al Dios viviente; aunque él previamente había sido siervo del diablo, ésta le hará dejar su antigua servidumbre, y lo llevará bajo la influencia de otra ley, la ley del espíritu de la vida en Cristo Jesús, que le hará libre de la ley de pecado y muerte. El apóstol pone varias condiciones por las cuales él debe pasar:

Hubo una profesión de la vida que él vivió anteriormente, pero él fue destruido por el poder del mandamiento; lo dejó en el polvo como un hombre muerto; cuando estaba en esa condición él encontró esa ley en él, que era la ley del pecado y la muerte, y esto causó una lucha y una guerra en él; él dijo: hallo esta ley: Aunque quiero hacer el bien, el mal está presente en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo en mis miembros una ley diferente que combate contra la ley de mi mente y me encadena con la ley del pecado que está en mis miembros. Ahora, esto lo llevó a la pobreza de espíritu, a un sentido de su condición miserable, y después él clamó: ¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?

Ahora, algunas personas que están en esto dicen que son como el apóstol: ellos tienen una ley en sus miembros que hace guerra en contra de la ley de sus mentes; el bien que ellos quisieran hacer no lo hacen, y no pueden avanzar [es su excusa para quedarse como esclavos del pecado]. Pero el apóstol Pablo sí avanzó más allá, aunque no lo hizo en ese estado [él describió que él había pasado] sin embargo conoce la liberación; sin embargo él tuvo fe que sería liberado, y que él no sería miserable toda su vida. Habiendo así liderado a los romanos hacia los varios estados por los cuales él había pasado, él los lleva a un estado más avanzado, la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Rom 8:1-2. ¿Cómo sabremos esto? Ellos no caminan según la carne, sino según el espíritu. Ahora Pablo había llegado a ese estado santificado, ese estado de libertad al que Cristo Jesús llevará a todos los que creen en él.

Hombres santos, en los días antiguos, experimentaron y encontraron una gran conflicto y enfrentamiento en sus propios corazones; todos deseaban hacer el bien, y ejercitar una conciencia, libre de ofensa, hacia Dios y hacia los hombres; pero había una ley de pecado que luchaba en sus miembros. Si cedemos a ella, nos lleva al pecado y la muerte; pero si nos entregamos a la ley del espíritu de la vida, hay un poder que es derivado del Mediador, que trasladará el alma fuera del reino de la oscuridad y pecado, del cual el diablo es el príncipe, y la lleva hacia el Hijo amado del reino de Dios.

Debe haber un cambio real realizado dentro de nosotros antes que podamos ir a Dios, y antes de tener comunión con Dios, lo cual es lo único que puede hacer el alma feliz. Que este sea el ejercicio de cada uno de nosotros para adorar y magnificar la gran misericordia y bondad de Dios, que él no ha apartado su espíritu de ustedes, sino ha puesto un monitor en su seno que les llama a dejar de hacer el mal, y aprender a hacer el bien, y a considerar que la paga del pecado es muerte. Aquí hay un pecado; yo podría cometerlo; allá hay una tentación ante mí, pero yo sé que es un anzuelo y un gancho. Yo podría morder el anzuelo si así lo quisiera, pero si lo hago, podría ser mi ruina. ¿Desearía yo ir a la muerte eterna, y tener mi lugar con los mentirosos y los impíos en el reino de las tinieblas, donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga? ¿O quisiera tener mi lugar con los santos y los ángeles? Si yo quisiera tener mi lugar con los bendecidos en el reino de Dios cuando muera, debo caminar en el camino que lleva hacia ese lugar; pero la puerta es angosta y estrecho el camino, y pocos son los que lo hallan. Esfuércense entonces para ser uno de esos pocos.

Como Jesús dijo también: "Esforzaos para a entrar por la puerta angosta, porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán." Lucas 13:24

Margaret Fox respondió con fuerza a los ministros y maestros de la corrupción en su tiempo, quienes enseñaron que toda la ley de Dios fue cancelada y reemplazada con sólo creer en Jesús.

Ustedes, quienes están en sus aprensiones de Dios, están en el mundo sin Dios. Ustedes están vivos sin la ley, y no han llegado a conocer la ley todavía, y están muertos en pecados y transgresiones. Ustedes, que viven en los placeres, están muertos en vida. Ustedes viven para el pecado y por lo tanto están libres de la justicia. La ley que es santa, justa, y buena, los cortará en pedazos. Ustedes no han llegado a conocer la ley, ni lo que es lícito, a través de lo cual todos pasan antes de que lleguen a conocer la libertad de los hijos de Dios — y esta ley derriba todas sus aprensiones de Dios. Oh, ustedes blasfemos, ¿dicen ustedes que no hay tales cosas lícitas e ilícitas, piadosas e impías? ¿Destruirían ustedes las escrituras e invalidarían la ley justa de Dios que se apodera del transgresor? ¿Pisotearán la sangre del nuevo pacto y la contarán como algo profano? Oh, el día de la venganza viene sobre ustedes. El Señor Dios está vestido con venganza en contra de ustedes y todos los que son como ustedes. Ustedes que se sientan en la mesa de los demonios son dejados fuera de la libertad de los hijos de Dios y no conocen la condición por la que Pablo ha pasado. Cuando ustedes sepan eso, será muerte y destrucción para ustedes. Ustedes testificarán esto eternamente, antes de que lleguen a conocer al Dios viviente.

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