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Santiago 2:24,26

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 24 Veis, pues, que el hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe.5 [El hombre no es justificado por las obras de la ley; más bien el hombre es justificado por obras de obediencia a la voz de Dios, y estas obras son evidencia de la fe operacional. Nuestra fe debe motivarnos para tratar de oír la voz de Dios, para creer que sus palabras son verdaderas, y después nuestra fe debe vigorizarnos para realizar las obras que se nos ha mandado hacer. De otra manera nuestra fe es la fe de los dientes para afuera de los hipócritas.]

 26 Porque tal como el cuerpo sin el espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. [Pablo dijo: gloria, honor, y paz son para todo aquel que obra el bien. Rom 2:10.]

Romanos 3:28

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 28 Así concluimos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley.3 [La fe no es una creencia en Jesús basada en la exactitud histórica de la Biblia; esa es fe Bíblica. La fe es oír la palabra de Dios, quien es Jesús, desde el interior de su corazón, porque la fe es el don de Dios y dada por medio de la revelación de Jesucristo; la fe en el interior justifica; la fe en el interior purifica. Oír a Jesús que le hable una vez no lo justifica; usted debe seguir oyéndolo y obedeciéndole hasta que su naturaleza pecaminosa sea crucificada. Nosotros buscamos ser justificados. Además, estamos sometidos a la ley (núcleo moral) como tutor hasta que llegue la fe. Gál 3:25, Gál 5:18; la fe viene por revelación a medida que usted es guiado por el Espíritu; cuando usted puede oír la Palabra del Señor desde el interior de su corazón, entonces usted tiene fe, Rom 10:8, Rom 10:17.

Hay una gran diferencia entre las obras de la ley (sacrificios, circuncisión, diezmos, días, comidas, etc.), y tratar de acatar el centro moral de los mandamientos, (no robar, no mentir, no asesinar, no cometer adulterio, no codiciar, amar a su prójimo, etc.) Las obras de la ley no tienen valor, pero aún así alejarse del mal es esencia. La cristiandad nos dice incorrectamente que aún los mandamientos morales, que son la ley en el corazón de cada hombre, han sido invalidados. Hermanos (hablo con los que conocen la ley), ¿ignoráis que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive? Rom 7:1. A menos que usted pierda su vida al crucificar su naturaleza pecaminosa, su mente carnal, y su espíritu impío, usted todavía está vivo y todavía es sujeto a las leyes morales. También Pablo dijo en Gál 5:18, si (y cuando) ustedes sean guiados (dirigidos, ordenados, enviados) por el Espíritu, no están bajo la ley. Hasta que no estemos bajo el control del Espíritu de Dios, la ley interna en el corazón de todo hombre, (que incluye el centro moral de la ley mosaica), es nuestro tutor, que nos recuerda nuestras deficiencias y nos motiva a ir a Dios para ser cambiados. La cristiandad quisiera que usted ignorara el tutor esencial, que lo lleva a la verdadera fe operacional.

Jorge Fox escribe de cuando uno es justificado: "un creyentes que es justificado es una nueva criatura, ha pasado de la muerte que vino por el pecado, y llega a entrar en su reposo, donde no hay pecado. Aquel que es la santificación, es la justificación, y así por su santificación ellos son justificados; es la misma cosa, lo que santifica, justifica."]

Gálatas 2:17,5:6

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 17 Pero si es que nosotros, procurando ser justificados en Cristo,2 también hemos sido hallados pecadores, ¿será por eso Cristo servidor del pecado? ¡De ninguna manera!

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 6 Pues en Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión le da poder a ninguna cosa, sino la fe que se debe al amor opera con poder. [¿Cuál fe que se debe al amor?—la fe es oír la palabra de Dios que Él le habla a usted y después obedecerla porque usted ama a Dios; obedecer a Dios es amar a Dios. Cuando usted obedece lo que Dios le ordena hacer, usted obtiene poder de Él para hacerlo. Las obras amantes de obediencia a los mandatos de Dios son la fe que opera con poder de Dios; por lo tanto, Pablo está de acuerdo con Santiago, quien escribió: "la fe sin obras está muerta," Santiago 2:20-24. Juan escribió: "El que hace la verdad viene a la luz para que se muestre que sus obras son producidas [formadas y impulsadas] por medio de Dios". Juan 3:21; tales obras son las únicas obras que sobreviven cuando pasan por el fuego, por el cual todo hombre debe pasar. Las primeras obras de amor por Dios son: a) esperar en humilde silencio a medida que usted escucha vela para oír sus mandatos, y b) entonces obedecer sus mandatos hablados que usted oye para arrepentirse de los pecados que Él revela en su corazón. De la Palabra del Señor en el interior: "¿Cuál es la evidencia de tu creencia? — la fe operacional. La fe es oír la Palabra de Dios y obedecer. Si me amas, me obedecerás. Aquel que no me ama no obedece mis mandamientos."]

Romanos 2:13-15

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 13 Porque no son los oidores de la ley los que son justificados delante de Dios, sino que los hacedores de la ley [los obedientes] serán justificados. [Pablo nos está diciendo a todos que si no somos obedientes a la ley, no seremos aceptables ante Dios; aún los gentiles (no judíos), sin la ley de Moisés, serán juzgados por su obediencia a la ley moral escrita en los corazones y las conciencias de todos los hombres. Ellos serán juzgados por el registro que está en sus conciencias de los pensamientos, los cuales los acusan o los excusan.]

 14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley practican [obedecen] por instinto las cosas contenidas en la ley, estos hombres que no tienen la ley, son ley para sí mismos.

 15 Ellos muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, mientras que su conciencia también da testimonio; mientras que sus pensamientos los acusan o los excusan.4 [Esta ley está escrita en el corazón de cada hombre. Nos hace sentirnos mal cuando mentimos o robamos. Esta ley incluye las leyes morales externas: no robar, no mentir, no codiciar, no asesinar, no cometer adulterio, (y toda inmoralidad sexual), honrar a su padre y a su madre, amar a su prójimo como a sí mismo, hacer por otros lo que quisiéramos que hicieran por nosotros, etc. Todo hombre será juzgado de acuerdo a esta ley; ningún hombre será exento de esta ley por ninguna razón, y nunca ha sido anulada ni cancelada. La ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive, Rom 7:1; la ley es nuestro tutor hasta que hemos crucificado nuestra naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia. Las leyes morales de la ley interna exceden las leyes morales externas (Mosaicas) porque, como Jesús dijo, él vino a cumplir la ley; y entonces Él nos dijo cómo debía ser fortalecida, lo cual la ley interna refleja. La ley interna fortalecida puede ser entendida como habiendo sido violada cada vez que usted exhibe un fruto de la carne, los cuales incluyen: inmoralidad sexual, impureza, codicia, indecencia, tonterías, bromas groseras, obscenidad, adulterio, desenfreno, hechicería, odio, peleas, celos, iras, ambición egoísta, divisiones, envidias, homicidios, borracheras, fiestas, malos pensamientos, fornicaciones, iniquidad, engaño, blasfemia, orgullo, enojo, jactancia, lisonja, falta de modestia, inmoralidad, e insensatez. Cualquiera de estas cosas descalifica a cualquier hombre del cielo. De la Palabra del Señor en el interior: "No puedes ignorar los mandamientos morales y ser cristiano. Tú debes tener una devoción por la ley que está en el corazón de cada hombre; tú debes oír; y debes obedecer. Ponte en guardia todo el tiempo para asegurarte que tus palabras no reflejen los frutos de la carne."]

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