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1 Juan 3:2-3

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 2 Amados, ahora debemos ser hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Pero sabemos que cuando él sea revelado, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. [Un hijo de Dios es como Jesús, quien es santo, inocente, puro, separado de los pecadores, y sin pecado en Él; y cuando lo veamos a Él, seremos como Él. Jesús aparece en los corazones de los creyentes purificados. Jesús es visto. Jesús es revelado. Aquel que ha estado escondido es revelado, Cristo en ustedes, la esperanza de gloria. De la Palabra del Señor en el interior: "Tú eres un hijo cuando Jesús aparece en tu corazón para guiarte." Usted sea como Él: santo, inocente, puro, sin ningún pecado.]

 3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él [Jesús] también es puro.2 [¿Cuál esperanza? La esperanza de ver a Jesús venir a su corazón, es la esperanza que lo salva y lo purifica. Usted debe tener la esperanza de que el poder de Dios será liberado en usted para que pueda ser purificado. Porque esto lo sabéis muy bien: que ninguna persona sexualmente inmoral, ni impura, ni codiciosa, quien es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Efe 5:5. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Mat 5:8. — Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.]

1 Juan 2:18

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 18 Hijitos, ya es la última hora; y como oísteis que el anticristo había de venir, así también ahora han surgido muchos anticristos. Por esto sabemos que es la última hora. [Un anticristo es cualquier persona que esté predicando o enseñando, cuyos pensamientos, palabras, y acciones no están controlados por la unción, la cual es Jesús que viene en la carne del hombre en suficiente medida para guiar y controlar sus pensamientos, palabras, y acciones — siendo así el verdadero Señor de una persona. Usted puede llamarle Señor y Maestro, pero si todavía está pecando, usted lo niega como Señor; Judas también le llamó Señor y Maestro. Los anticristos eran creyentes que los dejaron; de la Palabra del Señor en el interior: "ellos no tenían paciencia." Ambiciosos para predicar y enseñar, buscando su propia gloria, deseosos de recibir ingresos, todavía pensando sus propios pensamientos, ellos salieron como los muchos profetas falsos han salido hacia el mundo. Incluso 2000 años atrás, Juan dijo que muchos anticristos habían venido, y Pablo dijo muchos predicaron por ganancias financieras como rebeldes, habladores vanos y engañadores. — La palabra griega para hijitos en este versículo es, paidia <3813>; estos no son los discípulos hijitos que todavía pecan. Los hijitos de este versículo conocen al Padre.]

1 Juan 2:28

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 28 Ahora, hijitos, permaneced en él para que, cuando aparezca, tengamos confianza y no nos avergoncemos delante de él, en su venida.8 [En Mateo, Marcos, y Lucas, se registra a Jesús diciendo que algunos de los que estaban con él en ese entonces, 2000 años atrás, verían su gloriosa venida en las nubes con el reino antes de morir. Además, Pablo, Jesús predicando, Jesús en Apocalipsis, Pedro, Santiago, y Juan, — todos dijeron pronto, el tiempo está cerca, un corto tiempo, él está a las puertas. El cristianismo despreocupadamente ignora esta enorme incongruencia entre lo que la Biblia dice claramente en contraste con lo que sus propios guías ciegos les enseñan. Sería un engaño cruel estar esperando que Él aparezca, si las 100 generaciones pasadas de creyentes en realidad no tenían ninguna esperanza de verlo alguna vez. — La palabra griega para hijitos en este versículo es tecknia <5040>; aquellos que todavía están pecando sin salvación.]

1 Juan 3:8

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 8 El que comete el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto es revelado el Hijo de Dios [en nosotros]: para deshacer [en nosotros] las obras [pecado] del diablo.4 [Que nadie lo engañe, diciendo que todavía se puede pecar y pertenecer a Dios; los que aún están pecando sirven al diablo. Cristo es revelado en nuestra carne para destruir las obras del diablo, al condenar los pecados secretos en nuestro corazón, y después destruir aún nuestro deseo de pecar. Pablo confirma a Jesús destruyendo las obras del diablo en cada creyente purificado: "el Dios de paz aplastará en breve a Satanás debajo de vuestros pies." Rom 16:20.]

1 Juan 4:3

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 3 y todo espíritu que no confiesa a Jesús no procede de Dios. Éste es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que había de venir y que ahora ya está en el mundo.2 [Juan nos dijo en 1 Juan 2:18-19 que muchos anticristos ya habían venido, quienes habían salido de entre ellos; quien trataron de seducir a los verdaderos cristianos con su falso envangelio y su Jesús falso. Por lo tanto ellos no pudieron confesar que Jesús gobernaba sus pensamientos, palabras y acciones; porque ellos predicaron que eso era totalmente innecesario de acuerdo a su falso evangelio. De la Palabra del Señor en el interior: "ellos no tuvieron paciencia." Ellos no tuvieron la paciencia para seguir el camino duro y angosto del que predicaron los apóstoles; siendo tentados y ambiciosos para enseñar antes de ser perfeccionados y autorizados, ellos apostataron, y en cambio predicaron la libertad cristiana para no cumplir la ley sin la necesidad de primero crucificar la naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia. Sus doctrinas invadieron y dominaron rápidamente al cristianismo, y por lo tanto el cristianismo se convirtió en la ramera de Babilonia al adulterar con los reyes de la tierra (los emperadores romanos), quienes declararon que sus doctrinas eran las únicas permitidas; y entonces el Cristianismo, ayudados por la bota aplastante del imperio romano, persiguieron y asesinaron a los verdaderos santos. Juan después vio y profetizó cómo el mundo entero adoraría a Satanás, siguiendo la religión bestial con cuernos de cordero de los falsos profetas. Y por lo tanto todo el cristianismo llegó a ser la ramera de Babilonia, rechazando la cruz como locura e ignorando las excepciones, requisitos y condiciones para calificar de la salvación más específicas de la Biblia. Vea los escritos de Penington acerca de Babilonia para entender más cómo el espíritu del anticristo gobierna el cristianismo.]

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