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Gálatas 6:6

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 6 El que recibe instrucción en la palabra comparta toda cosa buena con quien le instruye [como es necesario].1

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1 El que recibe instrucción en la palabra comparta toda cosa buena con quien le instruye [como es necesario]. Ser instruídos en la palabra, es ser enseñados por alquien que habla palabras suplidas por el Espíritu de Dios, no ser enseñado por alguien que está leyendo la Biblia. Como dijo Pablo: " Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón [para que la practiques]. Ésta es la palabra de fe que predicamos. Por esto la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Cristo [desde el interior de su corazón]. Jesús es la palabra de Dios, no la Biblia. Ser instruído en la palabra es ser enseñado por alguien que hable la Palabra de Dios. Alimentar las ovejas es hablar las palabras y enseñanzas que oímos del Espíritu de Dios. El Espíritu da la vida, por lo tanto las palabras proporcionadas por el Espíritu de Dios a un maestro o predicador verdadero, aumentan la vida de Dios en sus oyentes. Leer de la letra muerta de la Biblia, no da la vida a los oyentes. La letra mata, pero el Espíritu vivifica. 2 Cor 2:6; Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Juan 6:63. Como dijo Pablo: De estas cosas estamos hablando, no con las palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, interpretando lo espiritual por medios espirituales. 1 Cor 2:13. Como dijo Pedro: Si alguien habla, hable conforme a las palabras de Dios. 1 Ped 4:11.

Los predicadores hoy en día no alimentan a las ovejas. Ellos son incapaces de alimentar a las ovejas porque no han sido enseñados, perfeccionados, ni autorizados por el Señor; se han designado a sí mismos o han sido designados por su secta. Ellos no tienen palabras proporcionadas por el Espíritu Santo. Ellos no han sido designados por el Espíritu Santo. Los predicadores de hoy en día se alimentan a sí mismos, al tomar dinero del rebaño. Predicar por salario es el error de Balaam, lo cual es adulterio espiritual, el amor al dinero y a las ganancias — tanto Pedro como Judas tenían cosas graves que decir con respecto a aquellos que solicitan donaciones o predican para recibir un salario. ¡Ay de ellos! Porque han seguido el camino de Caín; por recompensa se lanzaron en el error de Balaam y perecieron en la insurrección de Coré. Tienen el corazón ejercitado para la avaricia. Son hijos de maldición — para quienes están reservadas las tinieblas más oscuras para siempre. Pedro, Pablo, y Jesús, todos hablaron fuertemente en contra de los predicadores que tomaban dinero del rebaño, alimentándose a sí mismos a expensas de las ovejas.

Sin embargo el Señor se asegurará de que sus verdaderos ministros reciban su mantenimiento del evangelio y que tengan sus necesidades materiales, pero no pidiendo dinero ni pidiendo diezmos, los cuales murieron con el sacerdocio levítico junto con sus ordenanzas. Los agredecidos receptores de la palabra de la verdad hablada por el Espíritu de Dios, felizmente proveerían las necesidades del orador por medio de regalos voluntarios. Comparado con los beneficios espirituales, que la gente había recibido de los verdaderos ministros de Cristo, era un asunto pequeño si ellos obtenían cosas carnales como regalos gratuitos. Pablo, quien trabajó haciendo carpas para recibir entradas, declaró que él no tomaría ningún dinero, ni siquiera regalos voluntarios, porque él 'soportaría todo, con tal de no poner obstáculo al evangelio.' Él después aceptó dos regalos voluntarios, por los cuales él estaba agradecido y dijo que él había estado en mucha necesidad.

Como ha sido explicado por Jorge Fox, cuando un verdadero ministro de la palabra de fe le lleva a alguien las "palabras vivientes de la verdad habladas con el Espíritu de Dios," la persona que las recibe está tan gozoso y agradecido, que sus posesiones ya no son importantes; ellos saben que son parte del cuerpo completo de Cristo, y están deseosos de dar regalos voluntarios, para suplir cualquier necesidad que ellos vean en el "hombre que habla las palabras de Dios con el Espíritu de Dios," incluyendo sus tesoro meno valioso — el dinero — pero el verdadero hombre de Dios nunca lo pediría. Si el ministro tiene necesidades, él podría felizmente recibir los regalos de amor totalmente voluntarios, incluyendo, pero no limitados, al dinero; la verdadera recompensa es ver a Cristo manifestado en sus seguidores y amar a aquellas personas como si fueran Cristo. La veradera recompensa es tener sus espíritus unidos en amor. La verdadera recompensa es AMOR. Ninguno de los primeros ministros cuáqueros cobró o tomó un salario; algunos fueron ministros por 50 años — mantenidos por su trabajo o por regalos voluntarios de amor.

Jesús le mandó a sus discípulos: de gracia habéis recibido; dad de gracia. Mat 10:8
Jesús dijo:
Posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. Lucas 10:7-8. Por lo tanto Jesús aquí dice, coman y beban todo lo que les den, porque el obrero es digno de su salario. Esta es la paga que Cristo permite, regalos voluntarios, que pueden incluír regalos monetarios, por supuesto.

Pero si alguien pide un regalo o contribución, y otro se lo da, no es un regalo; un regalo es algo que no se pide. Ni tampoco tomar una colecta o tomar un salario es recibir un regalo. Para ser un regalo, tiene que ser completamente voluntario.

Para más información sobre los predicadores falsos de Babilonia, que usan escrituras para justificar su codicia, vea A los maestros y predicadores.

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