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Hebreos 10:16

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 16 "Éste es el pacto que haré con ellos después de aquellos días", dice el Señor; "pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las inscribiré [un entendimiento interno]",2 [Christo es el mediador del nuevo pacto; él media entre Dios y el hombre, dirigiendo la condenación y destrucción del pecado en hombres que buscan el reino de Dios y la justicia de Dios como la prioridad más alta de su vida, haciendo lo único necesario, sentarse a sus pies y escuchar sus palabras habladas. Lucas 10: 39,42. Cuando usted oye un mandato del Espíritu, hablando desde el interior de su corazón, eso le imparte la vida de Dios a usted; y ese mandato es establecido como una ley nueva en su corazón, añadida a la ley interna existente de Dios en el corazón de cada hombre. De la Palabra del Señor en el interior: "Cuando tú has oído las palabra muertas en la Biblia, y las recuerdas, haz caso de lo que se dice — siempre obedientes a sus mandatos. Tú debes obedecer toda ley que el Espíritu establezca".Cuando obedeces los mandatos de arrepentirte, por gracia Él entonces quita de su corazón incluso el deseo por ese pecado. Este proceso es repetido, primero con tus acciones, luego con tus palabras, y luego con tus pensamientos; hasta que usted hayas crucificado tu mente carnal y tu naturaleza pecaminosa — este es como se mueres a la ley a través de la ley.]

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2 Éste es el pacto que haré con ellos después de aquellos días", dice el Señor; "pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las inscribiré [un entendimiento interno]". El pacto antiguo consistía en leyes escritas en piedra, era externo; los sacerdotes debían leer las palabras de la Ley, para ser oídas por oídos externos. El pacto nuevo es interno: Pondré mi ley en su interior y la escribiré en su corazón. Los mandatos nuevos son la palabra de Dios, oída desde el interior del hombre, en su corazón: Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Ésta es la palabra de fe que predicamos. Rom 10:8. Esta palabra de Dios, dentro del corazón del hombre, oída por los oídos del alma: Por esto, la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Cristo. Rom 10:17. Esta palabra de Dios discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Heb 4:12.

Escuchamos y vemos los mandamientos (leyes) de Dios, que se aplican a las circunstancias de nuestra vida, al esperar en Dios, que es sentarse persistente y pacientemente en humilde silencio, escuchar su voz y sus palabras, velar para ver sus revelaciones, oír sus mandatos, y después obedecerle. Esta es la clave para el crecimiento espiritual: esperar a Dios, escuchar, y velar; esto es parte de la cruz. Así es como nos sentamos a los pies de Jesús y escuchar sus palabras, las cuales Jesús nos dijo que era la "mejor parte" y "lo único necesario:"

Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual se sentó a los pies del Señor y escuchaba su palabra.
Pero una sola cosa es necesaria. Pues María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. Lucas 10:39,42


Oímos sus palabras desde el interior de nuestros corazones. Rom 10:8,17. Las palabras que él habla son espíritu y vida. Juan 6:63

Mientras esperas en Dios, los mandatos que requieren tu arrepentimiento que escuchas del Espíritu son nuevas leyes del nuevo pacto, escritas en tu corazón:

Porque éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor.
Pondré mis leyes en la mente de ellos y en sus corazones las inscribiré. Heb 8:10

Las palabras que nos habla son espíritu y vida, impartiéndonos la vida de Dios a medida que sus palabras habladas se injertan en nuestro corazón, Juan 6:63, Santiago 1:21. Estas palabras son enseñanzas y mandatos; esos mandatos que requieren nuestro arrepentimiento se convierten en leyes que él pone en nuestra mente y las escribe en nuestro corazón. Cada ley que recibe se agrega a la ley interna en tu corazón. De la Palabra del Señor en el interior: "Cuando hayas escuchado las palabras muertas en la Biblia y las recuerdes, presta atención a lo que se dice; siempre obediente a Sus mandatos. Debes obedecer todas las leyes que el Espíritu establece". Cuando obedeces los mandatos de arrepentirte, por gracia Él entonces quita de su corazón incluso el deseo por ese pecado. Este proceso es repetido, primero con tus acciones, luego con tus palabras, y luego con tus pensamientos; hasta que usted hayas crucificado tu mente carnal y tu naturaleza pecaminosa — este es como se mueres a la ley a través de la ley.

Para ser liberado de la ley, usted se debe someter a Dios, condenando el pecado en su carne, con los mandatos adaptados a las circunstancias de su vida que usted oye cuando lo espera a Él; y esos mandatos están establecidos como leyes adicionales en su corazón, en el cual están todas las leyes usted debe obedecer y continuar obedeciendo hasta que usted haya sido completamente crucificado, para entonces caminar en amor y libertad bajo ninguna ley porque eres guiado continuamente por el Señor que provee cada una de tus palabras para ser habladas y todo lo que debes hacer.

Si creemos lo que la luz nos muestra, si creemos lo que oímos que se dice, entonces creemos en Jesús y somos creyentes; y con persistencia al esperar, por gracia por medio de la fe, somos liberados de todo pecado. El nuevo pacto difiere mucho del antiguo, pero su diferencia principal es que la gracia de ser liberado de la esclavitud del pecado es recibida por medio de la creencia en lo que vemos y oímos revelado y pronunciado por la luz y la palabra en nuestros corazones, lo cual es fe como se define en la Biblia.

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