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Hebreos 4:1

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 1 Temamos, pues, ya que permanece aún la promesa de entrar en su reposo, no sea que alguno de vosotros se quede corto de ella.1 [El reposo donde usted deja sus propias obras muertas para obrar bajo la guía de Dios; siguiendo la inspiración de Dios, vigorizado por Dios. Así su verdadero Señor y maestro lo controla y lo vigoriza con su poder, y sus palabras y obras son llevadas a cabo de acuerdo a su voluntad y su placer. Esto es "hágase tu voluntad, como en el cielo así también en la tierra"; usted ha dejado de hacer sus propias obras muertas hechas por su propia voluntad, dejado sus propios planes, dejado sus propias decisiones — en reposo en Cristo, con la voluntad y el poder de Dios en control — con la mente de Cristo. En el reposo usted está sirviendo al Dios viviente.]

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1 Este capítulo y el anterior son una advertencia para todos los que se llaman a sí mismos cristianos: a evitar perder su alma y ser excluído del cielo, como los judíos que fueron destruídos en el desierto y a quienes se les prohibió entrar en la tierra prometida, usted debe obrar celosamente en fe para alcanzar la promesa, la cual es unión con Dios y la entrada al reino del cielo, dentro de usted y alrededor de usted. Esto resulta en que usted entra en el reposo, donde usted deja sus propias obras muertas* para obrar bajo la guía de Dios; siguiendo la inspiración de Dios, vigorizado por Dios. Así su verdadero Señor y maestro lo controla y lo vigoriza con su poder, y sus palabras y obras son llevadas a cabo de acuerdo a su voluntad y su placer. Esto es "hágase tu voluntad;" usted ha dejado de hacer sus propias obras muertas hechas por su propia voluntad, dejado sus propios planes, dejado sus propias decisiones — en reposo en Cristo, con la voluntad y el poder de Dios en control — con la mente de Cristo. En el reposo usted está sirviendo al Dios viviente.

*Las obras muertas son de su propia voluntad, sus propias decisiones, su propia mente carnal, la cual es enemistad contra Dios. Las obras en su propia voluntad, decidir qué hacer y cuándo hacerlo, son llamadas obras muertas porque son realizadas por hombres que están muertos a la vida de Dios, habiendo perdido esa vida cuando Adán cayó en el jardín del Edén y fue desterrado del árbol de la vida; Adán y sus descendientes perdieron la imagen espiritual de Dios y en su lugar adoptaron la imagen espiritual de Satanás, para entonces caminar de acuerdo a los caminos de Satanás.

Entonces su vida es practicar justicia como Jesús practicó la justicia porque en el resposo completo usted está entregándose a sí mismo y sus miembros, (manos, pies, lengua, mente, corazón, ojos), como instrumentos para ser usados para justicia por Dios, Rom 6:13, verdaderamente haciendo su voluntad en la tierra como es en el cielo; lo cual honra a Dios, le da gloria a Dios, y exalta a Dios.

Acontecerá en aquel día que las naciones buscarán a aquel que es la raíz de Isaí y que estará en pie como un estandarte para los pueblos, y su reposo será glorioso. Isa 11:10

Este reposo es lo que Jesús prometió: Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Mat 11:29. A ellos había dicho: "Éste es el reposo; dad reposo al cansado. Éste es el lugar de descanso." Pero ellos no quisieron escuchar. Isa 28:12.

Nosotros nos sentamos en Cristo para entrar en el reposo, para entrar en el reposo después de pelear contra nuestros enemigos; como Israel que entró en el reposo después de pelear y limpiar la tierra de los pueblos paganos que la rodeaban. Con la diferencia de que nuestros enemigos son espirituales: lujuria, ira, orgullo, egoísmo, envidia, codicia, avaricia, celos, mentiras, engaño, robos, inmoralidad sexual, lenguaje profano, y malos pensamientos, etc. La salvación es ser liberado del pecado y ser protegidos del mal, (sanctificados), de nuestros enemigos de pecado. Pero ustedes que quieren ser cristianos, para ser liberados del pecado ustedes deben creer y esperar la promesa de Dios de liberar a los cautivos, para llegar a ser libres de pecado; de otra manera ustedes también perecerán en el desierto espiritual sin haber entrado en la tierra prometida — el cielo. No sean como los judíos que dijeron que no podían conquistar a los gigantes y rehusaron cruzar el Jordán para pelear, aún cuando Dios estaba peleando por ellos; no diga que el pecado no puede ser conquistado, aún con la ayuda de Dios; no diga ¿quién puede luchar contra la bestia? Porque la victoria sobre el pecado, nuestros enemigos dentro de nuestro corazón, es la salvación prometida.

Para concedernos que,
una vez rescatados de las manos de los enemigos, le sirvamos sin temor,
en santidad y en justicia delante de él todos nuestros días. Lucas 1:74-5
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Temamos, pues, ya que permaneces aún la promesa de entrar en su reposo, no sea que alguno de vosotros se quede corto de ella; Trabajemos, pues diligentemente con todo esfuerzo para entrar en aquel reposo, Heb 4:11, para que no quedemos cortos de la gloria de Dios.

La santificación, la protección del pecado, la justificación, la perfección permanente, y el reposo ocurren en la segunda etapa de la perfección, la cual ocurre después de la primera etapa que incluye entrar en el paraíso. Por lo tanto, cuando usted entra en el paraíso, redoble su vigilancia en contra de las tentaciones que vendrán ante su camino para probar su fundamento, para que usted pueda avanzar a ser santificado y protegido de pecar para siempre, disfrutando todos los derechos de un heredero de Dios.

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