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Hebreos 4:3

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 3 Pero los que hemos creído sí entramos en el reposo, como él ha dicho: Como juré en mi ira: "¡Jamás entrarán en mi reposo!"2 aunque sus obras [de Dios] quedaron terminadas desde la fundación del mundo [y el reposo estaba disponible].

Para ver el(los) versículo(s) mostrado(s) paralelamente en Nueva Intl, Reina Valera, y La Biblia de las Américas, haga click aquí.
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2 Pero los que hemos creído sí entramos en el reposo. A medida que el Señor quite sus deseos del mundo, usted resposa de su búsqueda del mundo sintiendo cada vez más el sabor del reposo. Pero hasta el fin del camino, cuando su mente haya sido destruída, cuando usted ya no se preocupe ni piense, cuando usted ya no siga su propia voluntad que lo llevan a las obras muertas para nada, y cuando usted ya no luche en contra de sus deseos, orgullo, ira; hasta entonces usted no habrá entrado realmente en el reposo. Entrar en el reposo es ser libre de todo pecado y estar en paz con su mente impía y carnal que ha sido detenida; en cambio, sus pensamientos vienen de Dios, las palabras que usted habla son proporcionadas por Dios, y las obras que usted realiza son ordenadas por Dios — y Dios le proporciona la energía para realizar las obras que él le ordena, las cuales son para la gloria de Él y para el gran gozo de usted.

Juré en mi ira que no entrarán en mi reposo. ¡Note! La versión Reina Valera, la Nueva Versión Internacional, la Biblia en Lenguaje Sencillo, y la Biblia de las Américas, todos dicen como está citado aquí, (haga click aquí para verlas).

Los Judíos que salieron de Egipto con Moisés debían conquistar y destruír a todos los habitantes de la tierra prometida; entonces ellos reposarían disfrutando su herencia con seguridad. Pero cuando los que fueron a explorar reportaron que habían gigantes en la tierra, los judíos se atermorizaron y rehusaron cruzar el río para conquistar la tierra que Dios les había prometido, y que él les había prometido que pelearía por ellos. Por lo tanto Dios se enojó con ellos y juró que ninguno de ellos entrarían en el reposo de la herecia segura en la tierra prometida; que ninguno de más de veinte años de edad entraría en la tierra prometida para vivir allí. Ellos fueron sentenciados a vagar por el desierto por 40 años, hasta que todos ellos hubieran muerto; y entonces sus hijos entrarían. Entonces Dios destruyó a todos los que fueron a explorar la tierra, excepto por Caleb y Josué quienes fueron los únicos que trataron de convencer a los judíos que entraran en Canaán y creyeran en Dios. Num 14:27-35.

Este es el descanso que Dios juró que ninguno entraría porque ellos no creyeron en la promesa que él les hizo. ¡Note! Ellos creyeron en Dios porque habían visto sus muchos milagros en el desierto, incluyendo cuando separó el Mar Rojo, la destrucción del ejército egipcio, escucharon su voz desde el fuego, vieron cuando él les dio agua de una roca, etc., pero no creyeron cuando Dios les prometió que ellos conquistarían a todos los hombres poderosos que habían visto, y que Dios pelearía por ellos.

¡Cómo se aplica esto a nosotros! Usted no puede sólo creer en Dios; usted debe creer lo suficiente como para obedecer lo que él le mande. Jer 7:23. Usted debe esperar sus promesas con esperanza verdadera, la esperanza que purifica. Usted debe que Dios puede conquistar y destruir las obras del diablo, el pecado en usted. 1 Juan 3:8. Usted debe escuchar la voz y obedecerla; si oyen su voz, no endurezcan su corazón.

Hoy en día tenemos el equivalente de un reposo espiritual; el descanso es sentarse con Cristo, libres de pecado, y santificados sin el mal, libres de nuestras propias obras muertas; en cambio se nos muestra y se nos da energía para lo que debemos hacer y Dios nos dice lo que debemos decir, de modo que todas nuestras palabras y acciones son puras, virtuosas, perfectas, y justas. Sin embargo, para que esto suceda, usted debe creer en las promesas de descanso de Dios. Usted debe creer que es posible, y usted debe esperarlo, y usted debe buscarlo, y usted (con Dios haciendo 90% de la lucha) debe pelear en contra de sus enemigos, los pecados, por medio del arrepentimiento en la cruz, para ser liberado del pecado y disfrutar de la herencia del reposo en seguridad, habiendo sido santificado. Esto se logra al escuchar su voz y obedecerla. Pablo dijo que los que hemos creído sí entramos en el reposo — obviamente, no cuando comenzamos a creer, sino al final del camino hacia creer y obedecer. ¡Oh cristianos! No se sientan cómodos con sus pecados, pensando que sólo creer en Jesús es necesario: ¡Levantaos e idos, ya que éste no es el reposo! Debido a que está contaminado, éste os destruirá con dolorosa destrucción. Miq 2:10. Hagamos pues todo esfuerzo para entrar en aquel reposo, no sea que alguien caiga en el mismo ejemplo de incredulidad [y desobediencia resultante]. Heb 4:11.

Isaac Penington, uno de los primeros cuáqueros que moró en el reino, escibe de este sentarse en Cristo en La Defensa de la Santa Verdad y el Pueblo:

Porque ninguno se sienta en ese reposo completo, antes y sin consideración de las obras de justicia obradas en ellos. Porque ese gran juicio es un tiempo de rendir a cada hombre de acuerdo a sus obras. El resposo es la recompensa del viajero, y sus viajes no son despreciados, sino considerados en su recompensa. Tome nota; todos los que aumentaron el talento, tuvieron una recompensa de su señor. "Venid benditos de mi Padre, heredad el reino que ha sido preparado para vosotros: porque tuve hambre, y me disteis de comer," etc. Mat. 25. Y el apóstol es del mismo parecer de Cristo, cuando él dijo: "De hecho es justo delante de Dios retribuir con aflicción a los que os afligen, y para tí descanso," etc. 2 Tes 1:6-7. Por lo tanto esas personas no se sientan en eterna bendición en Cristo, antes o sin la consideración de ninguna obra obrada por ellos.

Y después para sentarse en un estado celestial y divino de justicia, reposo, y paz en él aquí; es un estado glorioso al que se debe viajar. Debe haber una traslación fuera del reino de la oscuridad, hacia el reino del querido Hijo primero. El reino debe primero haber venido, y el alma preparada para entrar en él, a la puerta que el Espíritu le abre a él en el camino del evangelio. Porque una cosa es saber algo de Cristo, y comenzar a ser un discípulo; y otra cosa distinta es aprender de él para negar la sabiduría y voluntad misma del hombre, para llegar a recibir y ser nacido de lo que es verdad y que vive de él; y a aprender a esperar correctamente a que se abra la puerta, y entrar en el reino y la tierra de la vida, y a estar preparado para sentarse con él.

Porque hay un estado de discipulado, por el cual un hombre apenas conoce un convenio, tanto como saber cómo velar con Cristo justa y constantemente; pero es un gran asunto ser capaz de morar y permanecer con Él [Cristo]. Nadie puede hacer esto, sino aquel que puede morar con fuego devorador y lo que se quema eternamente porque la palabra pura de la vida es un fuego, y aquel que se sienta en el lugar celestial en él, debe sentarse en ese fuego.

Una nota a los predicadores: Doce hombres, príncipes de sus tribus, fueron enviados por Dios para explorar la tierra prometida. Todos ellos, menos Caleb y Josué, le dijeron al pueblo que los enemigos eran demasiado fuertes para ser conquistados; Dios los mató a todos con una plaga un poco después. Tenga cuidado de no estar diciéndole a sus seguidores que ellos no pueden conquistar el pecado, aún cuando Jesús esté haciendo el 90% de la lucha, o si no ustedes también serán destruídos — si no antes, ciertamente después.

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