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Santiago 1:2-4

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 2 Hermanos míos, tenedlo por sumo gozo cuando os encontréis en diversas pruebas de cualquier clase o en diversas tentaciones, [Es preciso que a través de muchas pruebas y tribulaciones entremos en el reino de Dios. Hechos 14:22. En seis tribulaciones te librará; y en siete no te tocará el mal. Job 5:19]

 3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

 4 Pero que la paciencia tenga su obra completa para que seáis perfectos y cabales, no quedando atrás en nada.1 [¡Tome nota! Si usted no carece de nada, entonces usted tiene todo lo posible, (elevado al cielo, sentado con Cristo en el reino, en unión con Cristo y con Dios, libre de pecado, puro, santo, permanentemente perfeccionado, protegido de pecar otra vez), como Pablo escribió del hombre perfecto: Hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, hasta la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; Efe 4:13. Si usted es un hombre perfecto y posee la plenitud de Cristo, usted tiene todo lo posible.]

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1 Hermanos míos, tenedlo por sumo gozo cuando os encontréis en diversas pruebas. Pero que la paciencia tenga su obra completa para para que seáis perfectos y completos, no quedando atrás en nada. Las pruebas, tribulaciones, y aflicciones de la mano de Dios son necesarias para llevar al hombre a la perfección. Dios humilla al hombre, permitiendo que el adversario, (Satanás y sus ángeles caídos), escudriñe y pruebe al hombre, así como lo hizo con Pedro y sus discípulos.

Porque estrecha es la puerta y comprimido es el camino que lleva a la vida, y son pocos los que la hallan. Mat 7:14 (La tribulación y el sufrimiento es la presión; a medida que usted se acerca a la puerta, la presión se intensifica).

Puesto que Cristo ha padecido en la carne por nosotros, armaos también vosotros con la misma mentalidad, porque el que ha padecido en la carne ha terminado con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino en la voluntad de Dios. 1 Ped 4:1-2. La tribulación no es un día difícil en la oficina, un accidente automovilístico, una muerte en la familia, un divorcio, o alguna dificultad natural; es algo impuesto de manera inequívoca y sobrenatural.

Jesús le dijo a Pedro: Simón, Simón (Pedro), he aquí Satanás ha pedido teneros a todos, para zarandearos como a trigo. Todos fueron entregados a Satanás para ser probados. Si usted es una persona que busca a Dios seriamente, a Satanás se le permitirá probarlo y zarandearlo, (un proceso lento), como también infligir sufrimiento para probarlo, y desarrollar paciencia, fe, y amor dentro de usted. Usted debe soportar con fe que el sufrimiento es su cruz, pero su cruz nunca será tan dolorosa como la cruz de Jesús; su dolor será mucho, mucho menos y no resultará en muerte física. Recuerde, el Señor le permite a Satanás afligirlo para poder corregir y azotar a cualquier hijo a quien él acepte. Si usted piensa que es un hijo de Dios, pero no ha sufrido, y no ha sido corregido, usted no lo es; más bien usted es un ilegítimo: Porque el Señor disciplina [corrige, reprende] al que ama y flagela a todo el que recibe como hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos. Porque, ¿qué hijo es aquel a quien su padre no disciplina? Pero si estáis sin la reprensión [reprimenda y disciplina de corrección] de la cual todos [hijos verdaderos de Dios] deben compartir, entonces sois ilegítimos, y no hijos. Heb 12:5-8

No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo va a echar a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. Apoc 2:10

Es sólo cuando una persona es asediada por un enemigo natural, enviado por Dios, contra quien él no puede luchar, que esa persona descubre cómo puede ser fácilmente resentida, airada, impaciente, dudosa [que ha perdido la fe], y profana. Bajo la presión de los adversarios, el hombre descubrir la bestia egoísta, airada y baja que es. Es un proceso humillante pero necesario. Es un sufrimiento necesario. El hombre debe ver por una cantidad importante de tiempo lo bajo que él es, lo egoísta que es, lo profano que es, lo maligno que es — y debe aprender esto para que nunca olvidarlo. El hombre debe ser humillado, y es imposible que el hombre se humille a sí mismo; cualquier intento voluntario de humillarse a sí mismo sólo aumenta el orgullo del hombre. Sólo la mano de Dios puede humillar al hombre verdaderamente. Su única esperanza debe estar en la misericordia de Dios; no puede haber otra salida. Su único objetivo debe ser deshacerse de su yo egoísta, malhablado, profano, lleno de odio y resentido; por lo tanto cuando por fin éste es quitado, él odiará tanto el mal, que nunca siquiera consideraría volver a su comportamiento pasado otra vez. El hombre debe ser quebrantado por Dios: Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado. Al corazón quebrantado y contrito no desprecias tú, oh Dios. Sal 51:17; y entonces él lo acepta: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres [en Espíritu]; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón [que lloran por causa de su esclavitud al pecado], a proclamar libertad a los cautivos [del pecado] y restablecimiento de la vista a los ciegos [espirituales], para liberar aquellos que están oprimidos [esclavos del pecado]. Lucas 4:18, Isa 61:1

Después de pasar por la prueba de Dios, para ver si el hombre regresaría al pecado, éste es quitado de él; entonces el Señor en su misericordia limpia al hombre y le recompensa con el sello del Espíritu Santo, el primer pago de la recompensa que está por venir, una medida del Espíritu Santo.

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es vuestro servicio espiritual y adoración. Rom 12:1

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