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Juan 1:5

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 5 La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.3 [La luz de la Palabra, Cristo, brilla en la oscuridad de los corazones de los hombres, pero los hombres no entienden que es Cristo, razonando con ellos de manera amable y anónima, intentando reprenderlos por sus caminos impíos. Efe 5:13. Si los hombres creen lo que Cristo les dice, ellos creen y aman la verdad, pero si niegan el razonamiento, amando sus caminos egoístas e impíos, ellos odian la verdad y la luz, quien es Cristo. Pedro le dijo a los creyentes: "tenemos la palabra profética [la palabra en su corazón] que es aun más firme. Hacéis bien en estar atentos a ella, como a una luz que alumbra en lugar oscuro, hasta el día esclarezca y el lucero de la mañana [Jesús] se levante en vuestros corazones." 2 Ped 1:19.]

Efesios 5:13

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 13 Todas las cosas que son reprobadas [pecados] son manifestadas [reveladas] por la luz; pues lo que revela es luz. [Reveladas por la luz de la palabra, Jesús, quien reprende a cada hombre de pecado con luz que le revela los pecados de su corazón; la luz nos ruega anónimamente que dejemos nuestro comportamiento impío, pero los hombres en su oscuridad no comprenden la luz. Aunque el hombre pueda olvidar la reprensión de sus pecados que proviene de la luz, cuando él muera, verá toda reprensión de Dios durante su vida mostrada de manera vívida y ellas serán su juez; él las recordará y estará avergonzado por haber ignorado las suaves súplicas de Dios. De la Palabra del Señor en el interior: "No hay oscuridad sino lo que será descubierto. Todo pecado es oscuridad". ]

Juan 16:8,9

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 8 "Cuando él venga, probará al mundo que están equivocados [reprobará a todos los hombres] con respecto al pecado, y la justicia y el juicio.1 [Todo hombre tiene su día de visitación del Espíritu Santo, cuando él oye las reprensiones silenciosas y anónimas del Señor. Aquellos que no creen en él, (sus palabras de reprensión), permanecen en la condenación. Pero si el hombre hace caso de su reprensión, el Señor derrama su espíritu y sus palabras sobre él, Prov 20:23,33; enseña al hombre cómo vivir sobria, justa y piadosamente, en este mundo presente; y después finalmente juzga al hombre, recogiendo su trigo (sus obras de amor, vigorizadas y motivadas por la fe operacional) en el granero y quemando la paja (las obras del pecado) con el fuego que nunca se apagará el bautismo del Espíritu Santo de la muerte al espíritu egoísta de Satanás en el hombre.]

 9 En cuanto a pecado, porque no creen en mí; [Cuando el hombre oye el llamado suave y anónimo para abandonar sus malos caminos, si él se arrepiente, Dios le da más de su espíritu y hambre para buscarlo. Aquellos que no creen en Él, (en las palabras de reprensión del Señor), y continúan pecando hasta la muerte, sufren un juicio duro; y las palabras que el hombre oyó e ignoró serán recordadas, y esa mismas palabras lo juzgará, Juan 12:47-48, para su gran vergüenza y dolor. La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron. Juan 1:5. Porque todo aquel que practica lo malo (pecado) aborrece la luz (por lo tanto aborrece a Cristo, quien es la luz) y no viene a la luz, por temor de que sus obras sean expuestas y reprendidas. Juan 3:20. Si nosotros hacemos caso a sus reprobaciones y buscamos su reino y su justicia como la prioridad más importante de nuestra vida, al hacer la única cosa necesaria, (sentarse a sus pies y escuchar sus palabras habladas, Lucas 10:39-42 ), la gracia primero nos enseña a negar la impiedad y los deseos mundanos, quitando los pecados de nuestro corazón, uno a la vez; esta función del Espíritu Santo es llamada el Ministerio de condenación.]

Juan 12:47-48

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 47 Si alguien oye mis palabras y no las guarda [practica, obedece], yo no le juzgo; porque yo no vine para juzgar al mundo [cada hombre], sino para salvar al mundo [cada hombre].

 48 El que me desecha y no recibe mis palabras tiene quien le juzgue: Las palabras que he hablado [a Él] le juzgarán en el día final.7 [Él llama a la puerta del corazón de cada hombre; él ruega silenciosa y anónimamente para que nosotros nos apartemos de los caminos impíos y egoístas. Si no guardamos [practicamos, obedecemos] sus palabras, cuando morimos (el último día), recordaremos sus palabras con las que nos rogaba que nos apartáramos del mal, y aquellas palabras nos juzgarán. De la Palabra del Señor en el interior: "Todos los hombres están sin excusa; si yo estuviera en silencio, ellos tendrían una excusa."]

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