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Juan 5:25

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 25 De cierto, de cierto os digo, viene la hora y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oyen vivirán. [No hay una sola resurrección de los muertos para todos los hombres de todas las edades que el cristianismo enseña, porque como Pablo escribió: "y cuando estábamos (el tiempo pasado) muertos en nuestros pecados, nos dio (el tiempo pasado) vida en unión y comunión con Cristo. ¡Por gracia sois salvos! Y nos resucitó (el tiempo pasado) juntamente [con Cristo], y nos hizo (el tiempo pasado) sentar en los lugares celestiales en Cristo Jesús". Efe 2:5-6. Pablo y algunos de los efesios ya habían resucitado de estar muertos en sus pecados.

Por causa de Adán, todos estamos muertos en nuestros pecados, muertos a la vida de Dios, Gen 2:17,3:24, estando cortado nuestro acceso al árbol de la vida. Para pasar de la muerte a la vida, primero debemos escuchar al Espíritu Santo y la Palabra del Señor en el interior para oír y obedecer sus muchas enseñanzas y órdenes. Luego, con larga persistencia y paciencia en hacer obras de arrepentimiento obediente, experimentamos el bautismo de fuego y muerte, para luego oír la Voz del Señor como un trueno sobre las aguas mientras pasamos de la muerte a la vida y hacia el reino.]

Mateo 8:22

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 22 Pero Jesús le dijo: --Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos. [Las personas muertas no pueden enterrar a los muertos. A menos que estemos restaurados a la vida de Dios, todos los hombres están muertos — muertos a la vida de Dios, incapaces de comer del árbol de la vida, del cual Adán y sus hijos fueron alejados, y el cual está protegido por una espada en llamas. Para ser restaurados a la vida de Dios y comer del árbol de la vida, uno debe pasar por la espada en llamas — el bautismo de fuego del Espíritu Santo.]

Juan 5:24

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 24 De cierto, de cierto os digo que el que oye mi palabra y cree [depende, confía, obedece] al que me envió tiene vida eterna. El tal no viene a condenación, sino que ha pasado [verbo pasado] de muerte a vida.3 [Hay una voz del Señor que es como un trueno sobre las aguas descrita en muchos pasajes del Antiguo Testamento. Esto es radicalmente diferente que la voz apacible y delicada que oímos desde el interior de nuestros corazones proveniente del Espíritu Santo. La Palabra del Señor en el interior y el Espíritu Santo nos hablan con palabras de Jesús, por lo tanto, estamos escuchando de el Hijo de Dios. Pero a menos que podamos realmente escuchar la Voz del Señor, no vamos a saber con certeza que es el Señor quien nos habla. De la Palabra del Señor en el interior: "Siempre tendrás dudas hasta que oigas su voz. Mi voz es como un trueno sobre las aguas. Oirás su voz cuando Él te llama". Usted oirá la voz del Señor por primera vez después que nos hayamos sometido al bautismo de fuego y muerte para luego ser llamados a venir fuera y resucitados como una nueva criatura, y entonces conocerá su voz; cuando oyes su voz por primera vez, has pasado de la muerte a la vida; y una vez que hayas oído su voz como un trueno sobre las aguas, siempre sabrá si el Señor ue le habla o no.

Esta es la vida que Adán perdió en su caída en el jardín, cuando su acceso al árbol de la vida le fue cortado; los hombres llegaron a estar muertos para la vida de Dios. Y cuando usted pasa de la muerte a la vida, usted entra en el paraíso para una vez más comer del árbol de la vida, siendo trasladado al reino de los cielos mientras está en la tierra para vivir en unión con Cristo y el Padre. Todo esto se debe experimentar, no asumir con altas nociones.]

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