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Juan 6:27-63

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 27 Trabajad no por la comida que perece, sino [más bien trabajad] por la comida que permanece para vida eterna, que el Hijo del Hombre os dará; porque Dios el Padre lo ha autorizado y certificado con su sello. [¿Cuáles son las obras que usted debe hacer que perduran para vida eterna?—exponerse persistente y pacientemente a oír a Cristo hablar sus órdenes y enseñanzas a usted, al sentarse, esperar en Dios, escuchar, velar, oír, creer y obedecer; eso es lo único que se necesita y las únicas obras que sobreviven al fuego que todos deben atravesar.]

 28 Entonces le dijeron: --¿Qué haremos para que podamos obrar las obras de Dios? [Obrar las obras de Dios es escuchar a Dios y obedecer lo que él ordena, así como Jesús sólo juzgó como se le dijo que juzgara, habló sólo las palabras que se le dijo que dijera, e hizo sólo lo que el Padre le indicó que hiciera; todo lo que hizo Jesús estuvo exactamente de acuerdo con la voluntad de Dios, haciendo su voluntad en la tierra como es hecha en el cielo por los ángeles; y eso es lo que debemos hacer para obrar las obras de Dios que es obrar justicia como Jesús obró justicia. Usted debe ir a él y escuchar, oír y obedecer; para poner el cimiento firme.]

 29 Respondió Jesús y les dijo: --Ésta es la obra de Dios: que creáis [dependan, confíen, obedezcan] en aquel que él ha enviado.1 [Los guías ciegos del cristianismo señalan estos versículos y dicen: "¿Ven? las obras no son necesarias para la salvación; todo lo que tienes que hacer es creer". Sin embargo, solo creer que Jesús es el hijo de Dios no es obrar, ni incluso hacer un pequeño esfuerzo. Jesús nos advirtió que debemos "esforzarnos" (que es trabajar duro), "Esforzaos a entrar por la puerta angosta, porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán". Lucas 13:24. Jesús quería que ellos y nosotros creamos y actuemos en obediencia a lo que él dijo: si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente, Lucas 13:3,5; no peques más, Juan 8:11,5:14; Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Mateo 16:24; Porque el que quiera salvar su vida la perderá, y el que pierda su vida por causa de mí la hallará. Mateo 16:25; Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo. Lucas 14:33; Sed misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. Lucas 6:36; Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Mateo 5:48, etc. Haga clic aquí para ver una lista completa de sus mandatos. De la Palabra del Señor en el interior: "Jesús no murió para que tú puedas continuar pecando. No es suficiente creer en Jesús; nosotros debemos creer lo que Él dice y después hacerlo. ¿Usted está de acuerdo con alguien que en su arrogancia haya dicho que Dios excusa el mal en los creyentes? No es justo, pero a ellos no les importa. Dios es justo más allá de cualquier medida. Escucha mi voz, y yo seré tu pastor".

Si lo único que alguien debe hacer para tener vida eterna y salvación es creer que Jesús es el hijo de Dios, entonces sus discípulos lo habrían dejado e se hubieran ido a sus casas mucho antes de los tres años que pasaron con él día y noche, durmiendo en el suelo; sabían que él era el Hijo de Dios, pero Pedro dijo que la vida eterna viene al escuchar sus palabras: "Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios". Juan 6:68. No tiene sentido pensar que todo lo que uno tiene que hacer es creer que Jesús es el hijo de Dios. Eso es ignorar que cada hombre debe diariamente negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguir (obedecer) a Jesús; eso es ignorar que uno debe perder su vida para salvarla; eso es ignorar todas las escrituras que especifican las exclusiones, requisitos y condiciones calificativas de la salvación; eso es ignorar que cada hombre será juzgado por sus obras y palabras. Aún los demonios creen que Jesús es el Hijo del Altísimo, y tiemblan por temor de su destino final.]

 30 Entonces le dijeron: --¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra [milagrosa] haces?

 31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer.

 32 Por tanto Jesús les dijo: --De cierto, de cierto os digo que no os ha dado Moisés el pan del cielo, sino mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

 33 Porque el pan de Dios es aquel que desciende del cielo y da vida al mundo.

 34 Le dijeron: --Señor, danos siempre este pan.

 35 Jesús les dijo: --Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca tendrá hambre, y el que en mí cree no tendrá sed jamás. [Jesús es el pan de vida: la vida de Dios, el Espíritu Santo, la unción. Su palabra que usted le oye hablar a usted, imparte la vida de Dios: Para adquirir más del Espíritu Santo, más verdad, más vida, más de Jesús, usted debe estar en silencio, esperarlo a Él, oír, escuchar, y obedecer. El Espíritu es el que da vida; la carne no aprovecha para nada. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y dan vida. Juan 6:63. Venid — no a los servicios de las sectas, no a las reuniones de oración, no a los llamados al altar, no a un estudio bíblico; Jesús incluso nos dijo que estudiar la Biblia no era ir a Él. Juan 5:39-40. Debemos venir a Él directamente, al sentarnos en humilde silencio a medida que lo esperamos, escuchando para oír sus mandados y enseñanzas. Creer en Jesús es creer lo que usted le oye decirle a usted y después obedecerlo.]

 36 Pero os he dicho que me habéis visto, y no creéis.

 37 Todo lo que el Padre me da vendrá a mí; y al que a mí viene, jamás lo echaré fuera. [Venid — no a los servicios de las sectas, no a las reuniones de oración, no a leer la Biblia, no a los llamados al altar — sino venid directamente a él, al esperarlo en silencio, escuchando sus mandatos y enseñanzas.]

 38 Porque yo he descendido del cielo, no para hacer la voluntad mía, sino la voluntad del que me envió.

 39 Y ésta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de todo lo que me ha dado, sino que lo resucite en el día final.

 40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquel que ve al Hijo y cree [depende, confía, obedece] en él tenga vida eterna,2 y que yo lo resucite en el día final. [Usted lo ve después que usted es bautizado con fuego en el bautismo de la muerte, el último día de su naturaleza pecaminosa, la vida antigua de la carne que ha sido crucificada y ha muerto. Usted pierde su vida para salvar su vida, la vida de Dios en usted. Usted lo ve mientras él viene, trayendo su salvación, para resucitarlo a la nueva vida de una nueva criatura, y para después entrar en el reino con vida eterna.

De la Palabra del Señor en el interior:

  • Debes perder tu vida para salvarla.
  • El sacrificio de la vida ha sido dado a los pocos que perderían su vida para salvarla.
  • El sacrificio de la vida es un giro del destino.
  • Vosotros soís el sacrificio.
  • Ellos perdieron su vida cuando yo tomé su vida.
  • Uno realmente muere para entrar al campamento.
  • El tiempo llegará y ahora es cuando los muertos oirán al Hijo de Dios y vivirán.
  • Oirás su voz cuando Él te llama.
  • Usted es resucitado a una nueva vida, no sólo una imitación; Él es uno con nosotros y está siempre presente.]
  •  41 Entonces los judíos murmuraban de él porque había dicho: "Yo soy el pan que desciende del cielo."

     42 Y decían: --¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo es que ahora dice: "He descendido del cielo"?

     43 Jesús respondió y les dijo: --No murmuréis más entre vosotros.

     44 Nadie puede venir a mí, a menos que el Padre que me envió lo traiga y le de el hambre para venir a mí;3 y yo lo resucitaré en el día final. [De la Palabra del Señor en el interior: "Aquellos que tienen hambre son el pueblo escogido de Dios."  Todos son llamados anónimamente por Dios para alejarse del mal; aquellos que hacen caso de su ruego son escogidos para ser atraídos por Él con un hambre por más. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados, Mat 5:6; ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! Porque tendréis hambre. Lucas 6:25. El Padre nos atrae con amor. De la Palabra del Señor en el interior: "La gente no puede venir en el temor; ellos deben venir en el amor." Con una revelación espiritual el Padre nos atrae a sí mismo, lo cual crea un hambre de más en nosotros; sólo ese don de tener hambre puede motivar al hombre para dar su vida en obediencia. Las predicaciones acerca del fuego del infierno y de la condenación, que tratan de asustar a la gente para que se unan a las sectas, es una abominación.]

     45 Está escrito en los Profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oye y aprende del Padre viene a mí. [Aquel que ha oído al Padre desde el interior de su corazón viene a Jesús. Viene — no a los servicios de las sectas, no a las reuniones de oración, no a leer la Biblia, no a los llamados al altar — sino venid directamente a él, al esperarlo en silencio, escuchando sus mandatos y enseñanzas.]

     46 No es que alguien haya visto al Padre, sino que aquel que proviene de Dios, éste ha visto al Padre.

     47 De cierto, de cierto os digo: El que cree [depende, confía, obedece] tiene vida eterna.

     48 Yo soy el pan de vida.

     49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron.

     50 Éste es el pan que desciende del cielo, para que el que coma de él no muera.

     51 Yo soy el pan vivo que desciende del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre. El pan que yo daré por la vida del mundo es mi carne. [Las palabras que el Espíritu habla de Jesús descienden del cielo y dan vida, Juan 6:63, el pan de vida, nuestro pan diario, el cual debemos esforzarnos todos los días para oír para que Jesús sea formado en nosotros con cada palabra oída, hasta que él sea formado completamente y nosotros seamos resucitados de los muertos para vivir en los cielos; pero nosotros también todavía caminamos en la tierra con él en nosotros y guiando todas nuestras palabras y acciones.]

     52 Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: --¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

     53 Y Jesús les dijo: --De cierto, de cierto os digo que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

     54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.

     55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

     56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece [continuamente] en mí,4 y yo en él.

     57 Así como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, de la misma manera el que me come también vivirá por mí. [Yo soy el pan vivo que desciende del cielo. Juan 6:51. Yo soy la luz del mundo; quien siga alimentándose de mí tendrá la luz de la vida. De la Palabra del Señor en el interior: "Yo soy la luz del mundo; quien siga alimentándose de mí tendrá la luz de la vida. Yo soy la luz del mundo [todo hombre]. El que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida".]

     58 Éste es el pan que descendió del cielo. No como los padres que comieron y murieron, el que come de este pan vivirá para siempre.5

     59 Estas cosas dijo en la sinagoga, cuando enseñaba en Capernaúm.

     60 Entonces, al oírlo, muchos de sus discípulos dijeron: --Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?

     61 Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: --¿Esto os escandaliza?

     62 ¿Y si vierais al Hijo del Hombre subir a donde estaba primero?

     63 El Espíritu es el que da vida; la carne no aprovecha para nada. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y dan vida.6 [Jesús es el pan de vida: la vida de Dios. De la Palabra del Señor en el interior: "Las palabras que yo les hablo imparten vida; el Espíritu da la vida con cada palabra que es oída." Para adquirir más de Jesús, (la vida), usted debe estar en silencio, esperarlo a Él, oír, escuchar las palabras que él le habla a usted, y obedecer lo que él le manda. Sus palabras que él nos habla nos imparten la vida de Dios y están implantadas en nuestros corazones; y debido a que Jesús es la vida de Dios, sus palabras habladas forman a Jesús dentro de nosotros, hasta que finalmente él es resucitado en nosotros para llegar a ser nuestro verdadero Señor, gobernando nuestros pensamientos, palabras y obras. De la Palabra del Señor en el interior: "Cristo es en realidad resucitado en cada persona que viene de Él y le obedece repetidamente. Con persistente y fiel obediencia, usted también será resucitado."]

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    6 El Espíritu es el que da vida; la carne no aprovecha para nada. Las palabras que yo les hablo son espíritu y dan vida. Sus palabras habladas que usted oye y guarda, (practica, obedece, sostiene como verdaderas), son espíritu e imparten la vida de Dios en usted. Las obras de la carne no aprovechan para nada; leer la Biblia es una obra de la carne. Sólo las palabras que usted oye, pronunciadas por el Espíritu Santo, darán vida. Usted puede oír y crecer espiritualmente al oír la Palabra de Vida hablada por el Espíritu Santo en su corazón, si usted espera en humilde silencio, a medida que usted escuchavelaoyecree que es verdad, y entonces obedece lo que se le dice que haga. Son las palabras que usted oye de Dios y obedece las que en realidad crean la nueva vida espiritual en usted, y esta vida es Cristo, la vida. Esas palabras oídas son implantadas para echar raíces en su corazón para cambiarlo de manera que llegue a ser más como él, formando a Cristo dentro de usted; hasta que Cristo esté formado completamente y resucitado en usted para ser su verdadero Señor, gobernando sus pensamientos, sus palabras, y sus acciones.

    Las palabras que oyes son el pan de la vida, el pan del cielo. Las palabras son su carne y sangre. Cada palabra que oyes del espíritu es la vida de Jesús, (su carne y sangre) que es injertada en tu corazón; formando a Cristo dentro de ti; hasta que Cristo esté completamente formado y resucitado en ti. De la Palabra del Señor en el interior: "Cristo en realidad es resucitado en toda persona que viene a Él y le obedece repetidamente. Con persistente y fiel obediencia, tú también serás resucitado".

    Jesús le dijo a los apóstoles que ellos habían sido limpiados por las palabras que él les había hablado. Juan 15:3. Y Pablo nos dice que la iglesia de creyentes es santificada y limpiada con el lavamiento del agua de la palabra para llegar a ser gloriosa, sin mancha ni arruga, Efe 5:25-27; y tanto aquel que santifica como aquellos que son santificados son todos uno, Heb 2:11; y aquellos que son santificados son limpiados y perfeccionados para siempre. Heb 10:14. Por lo tanto las palabras que nosotros le oímos persistentemente que Él nos habla a nosotros resultan en ser limpiadosantificado, en unión, y perfeccionado para siempre.

    Pero usted debe oírle, no leer acerca de él; no escuchar a alguien más leer acerca de él. Usted debe oírle y obedecerle para que pueda tener progreso espiritual.  La letra mata, pero el Espíritu vivifica. Usted puede leer la Biblia entera; usted puede memorizar la biblia entera, y no le dará vida o crecimiento espiritual. La letra o la ley condena, motivándole a cambiar, motivándole a buscar su ayuda para ser diferente. Pero la Biblia no puede impartir vida, lo cual el espíritu sí hace. La Biblia es buena para entender lo que es el pecado, y buena para mantener la esperanza; pero no es un sustituto para ir a él y ser enseñado y cambiado.  Vosotros escudriñáis las Escrituras, porque os parece que en ellas tenéis vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí. Pero vosotros no queréis venir a mí para que tengáis vida. Juan 5:38-40

    De la Palabra del Señor en el interior:

    Diez palabras de Él son mejores que leer diez de las cartas del Nuevo Testamento porque sus palabras que usted le oye hablarle a usted le imparten la vida de Dios a su corazón, Juan 6:63; pero leer diez cartas es sólo una obra de la carne, que no aprovecha para nada; de hecho la mayoría de la gente lee las cartas del Nuevo Testamento y piensan que son escritas para ellos, cuando en realidad la mayoría fueron escritas para los creyentes muy avanzados quienes habían alcanzado la primera etapa de la perfección. Leer la Biblia es valioso para entender qué es el pecado y para mantener su esperanza en el verdadero evangelio; sin embargo, para ser valioso, su esperanza debe estar en el verdadero evangelio y en el beneficio de llevar la cruz para hacer cumplir esas promesas.

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