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Juan 6:40

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 40 Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquel que ve al Hijo y cree [depende, confía, obedece] en él tenga vida eterna,2 y que yo lo resucite en el día final. [Usted lo ve después que usted es bautizado con fuego en el bautismo de la muerte, el último día de su naturaleza pecaminosa, la vida antigua de la carne que ha sido crucificada y ha muerto. Usted pierde su vida para salvar su vida, la vida de Dios en usted. Usted lo ve mientras él viene, trayendo su salvación, para resucitarlo a la nueva vida de una nueva criatura, y para después entrar en el reino con vida eterna.

De la Palabra del Señor en el interior:

Judas 1:21

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 21 conservaos en el amor de Dios, aguardando con esperanza la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.6 [Usted debe experimentar a Jesús trayéndole vida eterna, así como Jesús le trae su salvación. Ni la salvación ni la vida eterna ocurren sin ocurrir primero la destrucción de la naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia, por medio de persistente y paciente espera en Dios en humilde silencio, escuchando, velando, y obedeciéndole, y esa obediencia es evidencia de la creencia. Pero si esperamos lo que no vemos, con perseverancia lo aguardamos. Rom 8:25. La vida y la salvación vienen a aquellos que prestan atención y obedecen los mandatos de Dios y le esperan persistente y pacientemente, Heb 5:9, 9:28]

Romanos 6:23

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 23 Porque la paga del pecado es muerte; pero el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro. [Cerca de tí está la palabra, en tu boca y en tu corazón [para que la obedezcas]; esta es la palabra de fe que predicamos. Por esto, la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios [desde el interior de su corazón]. Rom 10:8,17. Recibir el don de la vida eterna es haber oído las muchas palabras habladas por Cristo en el interior de su corazón, y estas palabras que usted oye están implantadas en su corazón, Santiago 1:21; y estas palabras que usted le oye hablar dan vida, Juan 6:63; y esta vida que es dada es Jesús, quien es la vida; formando de ese modo a Cristo en usted, Gál 4:19; hasta que Cristo sea formado completamente y sea incluso resucitado en usted para ser su verdadero Señor en pensamiento, palabra y acción. Recibir a Cristo, la vida eterna de Dios, es como dijo Pablo: "Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí." Gál 2:20.

Esta es la vida que Adán perdió en su caída en el Edén, cuando su acceso al árbol de la vida fue cortado; los hombres entonces llegaron a estar muertos a la vida de Dios. Usted entra en el paraíso para una vez más comer del árbol de la vida, siendo transladado al reino de los cielos mientras todavía está en la tierra. Si usted sigue velando, usted avanza a la segunda etapa de la perfección (vea la nota 6 a Gálatas 5:24). Usted llega a tomar parte de la naturaleza divina, llegando a ser un Hijo de Dios en unión con Dios, poseyendo a Jesucristo, la vida de Dios, y esta vida eterna no tiene comienzo ni final. Usted llega al comienzo y ve más allá. Todo esto debe ser experimentado, no presumido en altas nociones.]

Hebreos 5:9

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 9 Y habiendo sido perfeccionado, [Jesús] llegó a ser Autor y fuente de eterna salvación para todos los que presten atención y le obedezcan,1 [La salvación es ser liberados (hechos libres) de todo pecado, aún los deseos, por medio de la obediencia persistente al Espíritu que crucifica al espíritu egoísta humano en la cruz interna de la negación propia. Usted debe esperarle persistente y pacientemente en silencio para oír sus mandatos, a medida que usted oye y vela; entonces le presta atención y le  obedece. De la Palabra del Señor en el interior: "La salvación ocurre cuando tú eres uno con Cristo y Dios."]

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