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Juan 7:17-18

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 17 Si alguien quiere hacer su voluntad, conocerá si mi doctrina proviene de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta.

 18 El que habla de sí mismo [por sus propias palabras] busca su propia gloria;1 pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y en él no hay injusticia. [No lea esto incorrectamente como "el que habla para sí mismo;" si usted no es enviado específicamente, y si usted está decidiendo qué decir, entonces usted está hablando de sí mismo y buscando su propia gloria. Para buscar la gloria de Dios y no la suya, usted debe primero ser enviado y después sólo hablar palabras oídas del Espíritu inmediatamente antes de hablar. Jesús no juzgó, ni habló, ni actuó sin mandos específica del Padre. Si usted está hablando y/o trabajando para Dios sin que Él le ordene específicamente cada palabra y acción, entonces usted está fundamentalmente afirmando que sus propias palabras y acciones son superiores a lo que las palabras de Jesús hubieran sido si él hubiera hecho sus decisiones acerca de qué decir y hacer.]

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1 El que habla de sí mismo busca su propia gloria; el hombre habla de sí mismo cuando habla de su mente carnal, hablando lo que él piensa que sería bueno decir, en vez de hablar palabras proporcionadas por el Espíritu. Aún Jesús no juzgó, ni habló, ni actuó sin mando específica del Padre.

Aún Jesús no juzgó, ni habló, ni actuó sin la mando específica del Espíritu. Jesús dijo:

A menos que usted sólo hable las palabras que oye del Espíritu al momento antes de hablar, usted no es apto para ministrar. Si usted habla cosas con su mente carnal acerca de Jesús o Dios, ellas no alcanzan el corazón de sus oyentes. Más bien usted está hablando con la naturaleza de la muerte, y usted está esparciendo porque no está recogiendo con Él. Primero, usted debe ser enviado a persona(s) específica(s) quienes sólo el Señor sabe que ellos están preparados para oír; entonces no importa qué tan verdaderas sean sus palabras, a menos que sean dichas con el espíritu de Dios en control de su boca, sus palabras no alcanzan el corazón de sus oyentes; tales palabras son improductivas (no-edificantes), y daremos cuentas de todas las palabras no edificantes que salgan de nuestra boca. Las palabras habladas del Espíritu son ordenadas y oídas inmediatamente antes de abrir su boca para hablar; no debemos añadir ninguna de nuestras propias palabras en ningún momento cuando somos enviados a hablar a otros. Jesús dijo: "No estéis preocupados de cómo o qué responderéis, o qué habréis de decir. Porque el Espíritu Santo os enseñará en esos momentos lo que se debe decir." Lucas 12:12.

De la Palabra del Señor en el interior:

Es una cosa ser llevado a una conversación acerca de Dios o Jesús con un amigo o asociado (lo cual se debe evitar); pero es un error muy serio el hablarle a otros deliberadamente acerca de Dios o de Jesús, lo cual es peligroso para su vida.

Jesús nos ha dado varias advertencias acerca de hablar palabras que no son oídas primero en ese momento de parte del Espíritu:

Si Jesús, tan grande como Él es y era, sólo hablaba las palabras que oía del Padre; entonces cuanto más deberíamos nosotros ser cuidadosos de no hablar nada acerca de Dios o Jesús a menos que oigamos las palabras exactas que debemos decir en ese momento. Si usted no es enviado específicamente, y si usted está decidiendo qué decir, entonces usted está hablando de sí mismo y buscando su propia gloria. Para buscar la gloria de Dios y no la suya, usted debe primero ser enviado y después sólo hablar palabras oídas del Espíritu inmediatamente antes de hablar. El discípulo no es superior a su maestro, mas todo el que fuere perfeccionado [purificado, restaurado a la imagen espiritual de Dios, específicamente autorizado, y perfeccionado] será como su maestro, Lucas 6:39-42; el Maestro ve todo para hacer y oye todo para decir antes de hablar. Si usted está hablando y/o trabajando para Dios sin que Él le ordene específicamente cada palabra y acción, entonces usted está fundamentalmente afirmando que sus propias palabras y acciones son superiores a lo que las palabras de Jesús hubieran sido si él hubiera hecho sus decisiones acerca de qué decir y hacer. Cualquiera sin perfección, no habiendo sido enviado, y hablando sin que Dios proporcione sus palabras para hablar, es un guiar ciego que busca su propia gloria, tu admiración y/o tu dinero.

Antes de que Jorge Fox hubiera entrado en la segunda etapa de la perfección y el Reino, por alrededor de tres años fue enviado en misiones limitadas y específicas por el Señor. Pero él sólo hizo lo que se le dijo específicamente que hiciera, exactamente de la manera en que se le dijo que hiciera; después él regresó a su residencia y continuó esperando al Señor. Además, él fue perfeccionado lo suficiente como para ser capaz de hablar y orar con palabras proporcionadas por el Espíritu Santo; tan poderosas eran sus palabras que aún las iglesias se sacudieron cuando oraron con ellas. De modo que el Señor le puede dar instrucciones de hacer una cantidad limitada de enseñanza o predicación antes de que usted sea completamente perfeccionado; pero tenga cuidado de sólo hacer lo que él le dice que haga, nada más, nada menos; y después regrese a su casa para continuar esperando que el Señor le imparta más de su Espíritu por medio de las palabras que usted le oye hablarle a usted.

Pablo y Pedro también nos dicen cómo debemos hablar:

Aquellos que eligen hablar con sus mentes carnales se están considerando a sí mismos como más grandes que el Maestro. La mente carnal del hombre y su imaginación deben ser destruidas por la gracia del Espíritu Snato antes que usted tenga la mente de Cristo y sea capaz de hablar las palabras a medida que las oye.Vea Sólo aquellos que hacen la voluntad del Padre entran en el reino de los cielos para más información acerca de la necesidad de destruir la mente carnal.

Jesús dijo que el hombre que predica de su propia mente busca su propia gloria. Busca su dinero, su admiración, y la sujeción de usted a su autoridad. Los predicadores de el cristianismo son condenados por buscar su propia gloria y después aceptar pago por sus palabras indignas; cuando aún cobrar por las verdaderas palabras de la vida como Balaam, habladas con el espíritu de Dios, está expresamente prohibido por Pedro, por Pablo, y por Jesús. Buscando su propia gloria, los predicadores del cristianismo hablan con sus mentes carnales, la naturaleza de la muerte, y predican sus propias opiniones con las imaginacines vanas de sus corazones impíos.

Gentil lector, dese cuenta que usted será tentado por el enemigo muchas veces para predicar antes que usted pueda oír tan bien como para hablar sólo las palabras que oye en ese momento porque hay muchas voces; tengan cuidado con los falsos profetas; y tengan cuidado de que ustedes lleguen a ser falsos profetas, que hablen con su mente carnal acerca de Jesús o Dios. La voz de la oposición puede ser indistinguible de la voz del Señor. El enemigo pretenderá ser el Señor, siempre tentándolo a hacer algo malo que usted quiere hacer, o tentándolo a hacer algo que a usted se le ha dicho que no haga. Cuando el enemigo tenga éxito en tentarlo, entonces los mensajes que usted recibirá llegarán a ser más del 90%  del enemigo, y el Señor sólo repetirá sus advertencias y órdenes suavemente y muy infrecuentemente, las cuales serán contrarias a lo que usted estará haciendo; pero porque usted va a tener tantos mensajes más de parte del enemigo animándolo a continuar en el camino equivocado, será muy fácil pensar que los mensajes del Señor son del enemigo. El enemigo también habla con mensajes que son obviamente no del Señor, pero que critican o se quejan acerca de lo que usted está haciendo mal, convenciéndolo aun más de que usted está en lo correcto.

Generalmente somos convencidos por el enemigo de que estamos sirviendo al Señor en cualquier cosa que somos tentados a hacer antes que hayamos sido cambiados suficientemente para servirle a Él apropiadamente. Piense acerca de los millones de ministros y maestros en Babilonia que están enseñando errores flagrantes mientras están escuchando mensajes, los cuales ellos piensan que son del Señor, pero que están guiándolos a ellos y a sus oyentes por el camino de la destrucción. Suponga que usted piensa que se le ha dado un don de sanidad, un don de milagros, la autoridad para enseñar, etc., pero usted no es capaz de hablar las palabras del Espíritu que usted oye inmediatamente antes de hablar. Ahora usted realiza sus obras para el Señor, pero las únicas palabras que usted tiene son de su mente carnal; sus obras no pueden servir al Señor porque sus palabras son de la naturaleza de la muerte y no pueden alcanzar apropiadamente los corazones de sus oyentes. A menos que su mente carnal haya sido suficientemente destruida para que usted sólo tenga palabras del Espíritu, (sólo palabras del Espíritu), que usted oiga inmediatamente antes de hablar, usted no es apto para servir al Señor haciendo cualquier cosa que requiera palabras de explicación o darle crédito a Él; esta es una simpre prueba que usted puede usar para defenderse a sí mismo de ser tentado antes de que esté apropiadamente equipado para servir. Recuerde las enseñanzas de la Palabra del Señor en el interior: "Cuando tú hablas palabras de tí mismo, no importa lo que digas; las dices con el espíritu equivocado." Por lo tanto suponga que a usted se le dice que vaya a alguien y que le advierta acerca de lo que esa persona está haciendo; a menos que cuando usted llegue esté suficientemente en el Espíritu, (como Jorge Fox escribió acerca de hablar en una enseñanza anterior: "asegúrese que la luz esté encendida"), para oír las palabras exactas y las únicas palabras que debe hablar, incluso repitiendo palabras de Él que usted ha oído en el pasado, sus palabras serán habladas con el espíritu equivocado; no lo haga.

Yo le he preguntado al Señor por qué Él no es más firme al corregir a aquellos que han sido engañados y están yendo por un camino equivocado; la respuesta que yo recibí fue: "la cura es peor que la enfermedad." Aparentemente se nos deja que descubramos lentamente nuestros propios errores, recibiendo sólo recordatorios muy suaves e infrecuentes de parte de Él, porque sus correcciones firmes serían más dañinas para nuestro eventual progreso. Si usted ha sido engañado y ha ido por el camino equivocado por algún tiempo, es muy fácil llegar a amargarse o ofenderse porque no fue corregido; no se sienta así. Recuerde que el Señor es él mismo puro, perfecto, amable, bondadoso, sabio, y amor; y todo lo que Él hace o no hace es definitivamente para su beneficio. Si él nos corrigiera firmemente, tal vez nuestra confianza sufriría un serio golpe, o tal vez sólo caeríamos otra vez en una estrategia más sutil para ser tentados en el futuro.

Jorge Whitehead escribió sobre este tema en su Diario:

Por lo tanto guardar silencio ante el Señor, y acercarse a él en un espíritu verdaderamente silencioso, para primero oír lo que el Señor nos dice a nosotros antes que hablemos con otros, ya sea juicio o misericordia, es la manera de renovar nuestra fortaleza, y ser sus ministros, para hablar con otros sólo lo que él nos diga primero. ¡Oh! Que la gente fuera realmente consciente de esto; que ellos consideraran esto seriamente; entonces no seguirían ni irían tras tales ministros, sacerdotes o profetas como los que tienen, quienes corrieron a predicar cuando Dios nunca los había enviado; y quienes dicen, '"Así dice el Señor,” cuando Dios no les ha hablado; y, "quienes no serán de ningún provecho para el pueblo."

Aun si de le dice que repita las palabras que oye, a menos que usted sea capaz de distinguir la Voz de Cristo en contraste con la voz del enemigo, no hable. Hay una voz del Señor que es como un trueno sobre las aguas descrita en muchos pasajes del Antiguo Testamento. Esto es radicalmente diferente que la voz apacible y delicada que oímos desde el interior de nuestros corazones proveniente del Espíritu Santo. La Palabra del Señor en el interior y el Espíritu Santo nos hablan con palabras de Jesús, por lo tanto, estamos escuchando de el Hijo de Dios. Pero a menos que podamos realmente escuchar la Voz del Señor, no vamos a saber con certeza que es el Señor quien nos habla. De la Palabra del Señor en el interior: "Siempre tendrás dudas hasta que oigas su voz. Mi voz es como un trueno sobre las aguas. Oirás su voz cuando Él te llama". Nosotros escucharemos la voz del Señor como trueno sobre las aguas por primera vez después que nos hayamos sometido al bautismo de fuego y muerte para ser llamados a venir fuera y resucitados como una nueva criatura. Entonces, como Juan 10:3-5 declara: conoceremos su voz, él nos guiará fuera del mundo hacia el reino, y huiremos de otras voces. Cuando oyes su voz por primera vez, has pasado de la muerte a la vida; y una vez que hayas oído su voz como un trueno sobre las aguas, siempre sabrá si el Señor ue le habla o no.

Primero debemos escuchar al Espíritu Santo y la Palabra del Señor en el interior para oír y obedecer sus muchas enseñanzas y órdenes. Luego, con larga persistencia y paciencia en hacer obras de arrepentimiento obediente, experimentamos el bautismo de fuego y muerte, para luego oír la Voz del Señor mientras pasamos de la muerte a la vida. Hasta entonces, tenemos que estar vigilantes para no ser engañados por el enemigo, quien pretende ser el Señor que nos habla. Basado en el consejo de Eduardo Burrough, (haga clic para leer), un gigante entre los primeros cuáqueros, a menos que podamos distinguir entre la voz del Señor y de la voz del enemigo, no debemos hacer nada para el Señor, sino arrepentirnos. Cuando podemos escuchar la Voz del Señor, caminamos en la luz; y William Penn escribió: "A pesar de que es el deber de todos caminar en la luz, y esperarla, para que por ella ellos puedan ser instruidos en el camino de la vida y la salvación; sin embargo, es sólo aquellos que de verdad son dirigidos por ella,* los que pueden discernir correctamente entre los espíritus falsos y el verdadero".

* A modo de repaso: para ser guiado o dirigido por la luz, la luz primero debe surgir en su corazón como una estrella magnífica, de modo que se le muestre todo lo que debe hacer y se le diga todo lo que debe decir; el inequívoco surgimiento de la luz viene de la fe en la voz.

Usted podría escuchar al Señor decirle que siga adelante con su consideración de comprar algo o hacer algo que usted considere necesario; y siempre y cuando no haya nada que usted sepa que está equivocado, o que no sea nada que Él le haya dicho en el pasado que no haga, usted puede seguir las sugerencias de Él antes de poder distinguir su voz. Si usted no necesita lo que está considerando comprar, Él podría simplemente decirle: "no lo necesitas". Si no es necesario hacer algo que usted está considerando, puede que él le diga: "no es necesario". Si es necesario, él podría alentarlo a seguir adelante.

Cuando podemos oír la Voz del Señor que es como un trueno sobre las aguas, podemos verdaderamente experimentar el cumplimiento de las escrituras:

A él le abre el portero, y las ovejas oyen su voz. A sus ovejas las llama por nombre y las conduce afuera.
Y cuando saca fuera a todas las suyas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
Pero al extraño jamás seguirán; más bien, huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen [obedecen].
Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre que me las ha dado, es mayor que todos; y nadie las puede arrebatar de las manos del Padre. Juan 10:3-5, 27-29
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De cierto, de cierto os digo que el que oye mi palabra y cree [depende, confía, obedece] al que me envió tiene vida eterna. El tal no viene a condenación, sino que ha pasado [verbo pasado] de muerte a vida.'
De cierto, de cierto os digo, viene la hora y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oyen vivirán." Juan 5:24-25

Siga este consejo y usted progresará. Ignórelo, y usted no progresará; pero usted podría pensar que está progesando porque el diablo hará que usted haga más y más cosas por el Señor, todas las cuales usted quería hacer desde un comienzo, pero cada cosa que usted hace lo atrasa más profundamente. Si usted se arrepiente y comienza a seguir este consejo, aun así tendrá un retraso en su progreso, el cual será proporcional al daño espiritual que usted ha causado a otros con sus palabras y acciones falsas. 

Para más información sobre este tema vea las normas para evitar el engaño en Cómo beneficiarse del poder de Dios que produce cambio al esperar al Señor.

Y usted recibirá un mensaje como: "habláles acerca del evangelio," que no es de Él; esa clase de mensaje lo anima a hablar de su mente carnal con sus propias palabras, lo cual es la naturaleza de la muerte.

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