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Juan 8:34

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 34 Jesús les respondió: --De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado es esclavo del pecado.5 [Si usted todavía está pecando, el pecado es su maestro, y el Señor no puede ser su Señor ni Maestro porque como dijo el Señor, no se puede servir a dos maestros. De la Palabra del Señor en el interior: "Si todavía estás pecando, tú perteneces al pecado y no a mí. Aquellos que son de Cristo han acabado con el pecado. Recuerda, cada persona que peca lo niega a Él como Señor y Maestro." Su desafío es ser liberado del pecado por Él, para así ser más bien esclavo de la justicia, sólo hablando las palabras que usted le oye a Él decirle a usted inmediatamente antes de hablar y sólo hacer lo que Él le ordena que usted haga. No se engañe a sí mismo pensando que no está pecando; porque hasta que usted sea guiado por la luz del Señor en cada palabra que debe hablar y cada acción que debe hacer, usted está caminando en los caminos del mundo, de acuerdo al príncipe de la potestad del aire, (Satanás), en los deseos de la carne, satisfaciendo los deseos de su carne y los pensamientos de su mente; y eso es caminar en oscuridad, lo cual es pecado. A menos que su imaginación y su mente carnal hayan sido destruidas por el Señor y reemplazadas con la mente de Cristo, usted todavía está pecando.]

Romanos 6:23

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 23 Porque la paga del pecado es muerte; pero el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro. [Cerca de tí está la palabra, en tu boca y en tu corazón [para que la obedezcas]; esta es la palabra de fe que predicamos. Por esto, la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios [desde el interior de su corazón]. Rom 10:8,17. Recibir el don de la vida eterna es haber oído las muchas palabras habladas por Cristo en el interior de su corazón, y estas palabras que usted oye están implantadas en su corazón, Santiago 1:21; y estas palabras que usted le oye hablar dan vida, Juan 6:63; y esta vida que es dada es Jesús, quien es la vida; formando de ese modo a Cristo en usted, Gál 4:19; hasta que Cristo sea formado completamente y sea incluso resucitado en usted para ser su verdadero Señor en pensamiento, palabra y acción. Recibir a Cristo, la vida eterna de Dios, es como dijo Pablo: "Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí." Gál 2:20.

Esta es la vida que Adán perdió en su caída en el Edén, cuando su acceso al árbol de la vida fue cortado; los hombres entonces llegaron a estar muertos a la vida de Dios. Usted entra en el paraíso para una vez más comer del árbol de la vida, siendo transladado al reino de los cielos mientras todavía está en la tierra. Si usted sigue velando, usted avanza a la segunda etapa de la perfección (vea la nota 6 a Gálatas 5:24). Usted llega a tomar parte de la naturaleza divina, llegando a ser un Hijo de Dios en unión con Dios, poseyendo a Jesucristo, la vida de Dios, y esta vida eterna no tiene comienzo ni final. Usted llega al comienzo y ve más allá. Todo esto debe ser experimentado, no presumido en altas nociones.]

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