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Juan 9:39

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 39 Y dijo Jesús: --Para juicio he venido yo a este mundo; para que los ciegos vean, y los que ven sean hechos ciegos.2 [Él vino al mundo a darle vista a los ciegos espirituales y a cegar a aquellos que piensan que pueden ver, (aquellos que están en oscuridad sin luz que piensan que son justos, hinchados en el conocimiento de las escrituras en su mente carnal; pero que no son enseñados directamente ni perfeccionados por el Espíritu de Dios). De la Palabra del Señor en el interior: "Yo trabajo con el ciego; pero si tú piensas que puedes ver, y no estás conmigo en el cielo, yo te haré un hazmerreír."]

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2 Y dijo Jesús: --Para juicio he venido yo a este mundo; para que los ciegos vean, y los que ven sean hechos ciegos. Obviamente Jesús no cegó a nadie físicamente. Los ciegos a los que Jesús se refiere son los que son "espiritualmente ciegos." Él vino al mundo a darle vista a los ciegos espirituales y a cegar a aquellos que piensan que pueden ver, (aquellos que están en oscuridad sin luz que piensan que son justos, hinchados en el conocimiento de las escrituras en su mente carnal; pero que no son enseñados directamente ni perfeccionados por el Espíritu de Dios).

¿Cómo le da la vista a los ciegos espirituales?

Por medio de sus enseñanzas y su gracia que produce cambio, que es dada a aquellos que saben que son ciegos espirituales, pobres en espíritu, y que creen su evangelio de arrepentimiento con la liberación de la esclavitud del pecado, lo cual les da la luz de la vida (para ver):

¿Cómo Jesús ciega a aquellos que piensan que pueden ver?

Él ciega al inteligente y al sabio al hablar en parábolas para que ellos no puedan entender. Los ciega con ira, al enfurecerlos con actos y enseñanzas que contradicen las escrituras, como son entendidas por los hombres que sólo ven con los ojos naturales, y son espiritualmente ciegos: él sana en el sábado; él anuncia que los pecados del hombre son perdonados, enfureciendo a aquellos que dicen que sólo Dios perdona pecados; él les dice que antes que Abraham fuera, él existía; él les dice que el demonio es su padre; él les dice "Yo y el Padre uno somos;" él dice: "Si alguno guarda [recuerda y obedece] mi palabra [y mandatos], nunca verá la muerte para siempre." Juan 8:51-53; él dice que "él no vino a traer paz, sino división," Mat 10:34-35, cuando las escrituras decían que el Mesías traería paz; él repetidamente condenó a los líderes religiosos de Israel; Él les dijo que ellos "morirían en sus pecados." Juan 8:21; etc.

Hombres que son supuestamente religiosos, hinchados en el conocimiento de las escrituras de su mente carnal, pero con corazones que todavía están llenos de maldad, son fácilmente expuestos por el Espíritu de Dios, que habla en un creyente purificado; y así los habladores de la religión, pero no hacedores, se enojan y se hacen hostiles, olvidándose de cubrir su naturaleza de lobos con vestiduras de ovejas, revelando así a los testigos que realmente son lobos vestidos de ovejas. Ellos persiguen a las ovejas, pero esto sólo trabaja para el beneficio de las ovejas; porque más ovejas son añadidas al redil, ya los que está interesados en el camino fácilmente pueden ver las verdaderas ovejas; particularmente cuando las ovejas perseguidas oran para que los lobos que las matan sean perdonados por Dios. Los lobos son cegados con ira, y se crea un alboroto cada vez que el Espíritu de Dios expone la hipocresía de la religioón.

De la Palabra del Señor en el interior: "Hubo un alboroto cuando Jesús vino por primera vez a la tierra. Los cristianos temían a los primeros cuáqueros, al igual como los judíos temían a Jesús; y algunos de ustedes lloraron por las persecuciones de los Cuáqueros — eso nos cuenta una historia."

Jesús sólo habló lo que él oyó al Padre decirle que hablara. Vean lo que Esteban dijo en el concilio de Jerusalén:

¡Duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo. Como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que de antemano anunciaron la venida del Justo. Y ahora habéis venido a ser sus traidores y asesinos. Hechos 7:51-52

Las palabras de Esteban, proporcionadas por Dios, incitaron al concilio, quienes entonces se levantaron y apedrearon a Esteban hasta la muerte, mientras Esteban oraba para que ellos fueran perdonados.

Lo mismo ocurrió con los primeros cuáqueros: al rehusar inclinarse, rehusar dirigirse a los hombres importantes formalmente en vez de la manera informal (vos y vosotros), rehusar llamarlos Maestros, rehusar quitarse sus sombreros en la presencia de hombres importantes, y rehusar entrar en conversaciones del mundo, la sociedad recatada y educada del mundo cristiano, (episcopales, bautistas, presbiterianos, y puritanos), se enfurecieron, y muchas veces llegaron a la violencia. Más de 869 cuáqueros murieron en la cárcel, decenas de miles fueron encarcelados, decenas de miles perdieron propiedades que fueron confiscadas por las cortes, y 200 fueron enviados a la esclavitud. Así, fue la cruz para que los primeros cuáqueros sufrieran esa persecución, una cruz que llevó a decenas de miles de ellos a la perfección y el reino.

Y así será cuando el Espíritu de Cristo irrumpa otra vez. Dios le dará a sus ovejas palabras y prácticas que enfurecerán a aquellos religiosos que son sabios en su conocimiento carnal, hasta llegar a ser violentos, y así marcarse a sí mismos como los lobos que persiguen a las ovejas. Y así las ovejas sufrirán persecución, lo cual es la cruz, y lo cual los llevará a la perfección y el reino; y los lobos religiosos serán totalmente cegados.

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