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Juan 7:18

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 18 El que habla de sí mismo [por sus propias palabras] busca su propia gloria;1 pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y en él no hay injusticia. [No lea esto incorrectamente como "el que habla para sí mismo;" si usted no es enviado específicamente, y si usted está decidiendo qué decir, entonces usted está hablando de sí mismo y buscando su propia gloria. Para buscar la gloria de Dios y no la suya, usted debe primero ser enviado y después sólo hablar palabras oídas del Espíritu inmediatamente antes de hablar. Jesús no juzgó, ni habló, ni actuó sin mandos específica del Padre. Si usted está hablando y/o trabajando para Dios sin que Él le ordene específicamente cada palabra y acción, entonces usted está fundamentalmente afirmando que sus propias palabras y acciones son superiores a lo que las palabras de Jesús hubieran sido si él hubiera hecho sus decisiones acerca de qué decir y hacer.]

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1 El que habla de sí mismo busca su propia gloria; el hombre habla de sí mismo cuando habla de su mente carnal, hablando lo que él piensa que sería bueno decir, en vez de hablar palabras proporcionadas por el Espíritu. Aún Jesús no juzgó, ni habló, ni actuó sin mando específica del Padre.

Aún Jesús no juzgó, ni habló, ni actuó sin la mando específica del Espíritu. Jesús dijo:

A menos que usted sólo hable las palabras que oye del Espíritu al momento antes de hablar, usted no es apto para ministrar. Si usted habla cosas con su mente carnal acerca de Jesús o Dios, ellas no alcanzan el corazón de sus oyentes. Más bien usted está hablando con la naturaleza de la muerte, y usted está esparciendo porque no está recogiendo con Él. Primero, usted debe ser enviado a persona(s) específica(s) quienes sólo el Señor sabe que ellos están preparados para oír; entonces no importa qué tan verdaderas sean sus palabras, a menos que sean dichas con el espíritu de Dios en control de su boca, sus palabras no alcanzan el corazón de sus oyentes; tales palabras son improductivas (no-edificantes), y daremos cuentas de todas las palabras no edificantes que salgan de nuestra boca. Las palabras habladas del Espíritu son ordenadas y oídas inmediatamente antes de abrir su boca para hablar; no debemos añadir ninguna de nuestras propias palabras en ningún momento cuando somos enviados a hablar a otros. Jesús dijo: "No estéis preocupados de cómo o qué responderéis, o qué habréis de decir. Porque el Espíritu Santo os enseñará en esos momentos lo que se debe decir." Lucas 12:12.

De la Palabra del Señor en el interior:

Es una cosa ser llevado a una conversación acerca de Dios o Jesús con un amigo o asociado (lo cual se debe evitar); pero es un error muy serio el hablarle a otros deliberadamente acerca de Dios o de Jesús, lo cual es peligroso para su vida.

Jesús nos ha dado varias advertencias acerca de hablar palabras que no son oídas primero en ese momento de parte del Espíritu:

Si Jesús, tan grande como Él es y era, sólo hablaba las palabras que oía del Padre; entonces cuanto más deberíamos nosotros ser cuidadosos de no hablar nada acerca de Dios o Jesús a menos que oigamos las palabras exactas que debemos decir en ese momento. Si usted no es enviado específicamente, y si usted está decidiendo qué decir, entonces usted está hablando de sí mismo y buscando su propia gloria. Para buscar la gloria de Dios y no la suya, usted debe primero ser enviado y después sólo hablar palabras oídas del Espíritu inmediatamente antes de hablar. El discípulo no es superior a su maestro, mas todo el que fuere perfeccionado [purificado, restaurado a la imagen espiritual de Dios, específicamente autorizado, y perfeccionado] será como su maestro, Lucas 6:39-42; el Maestro ve todo para hacer y oye todo para decir antes de hablar. Si usted está hablando y/o trabajando para Dios sin que Él le ordene específicamente cada palabra y acción, entonces usted está fundamentalmente afirmando que sus propias palabras y acciones son superiores a lo que las palabras de Jesús hubieran sido si él hubiera hecho sus decisiones acerca de qué decir y hacer. Cualquiera sin perfección, no habiendo sido enviado, y hablando sin que Dios proporcione sus palabras para hablar, es un guiar ciego que busca su propia gloria, tu admiración y/o tu dinero.

Hermanos míos, no os hagáis muchos maestros, sabiendo que recibiremos juicio más riguroso; porque todos erramos en muchas cosas. Si alguno no erra en palabra, éste es hombre cabal, capaz también de frenar al cuerpo entero. Santiago está diciendo que a menos que usted sea perfeccionado, usted no debería enseñar porque sus palabras tendrán muchos errores; y cuando usted enseña errores, usted será condenado. Jesús dijo lo mismo: El discípulo no es superior a su maestro, mas todo el que fuere perfeccionado será como su maestro. Lucas 6:40

Si usted está predicando o enseñando religión antes se ser perfeccionado y específicamente autorizado específicamente con poder y authoridad, enviado, y ordenado con las palabras exactas que debe decir por Cristo, para progresar espiritualmente usted debe parar. Cada palabra que usted predique o enseñe que usted no oiga del Espíritu inmediatamente antes de hablar traerá una condena sobre usted, y hasta que sea perfeccionado y autorizado sus enseñanzas no serán verídicas. De la Palabra del Señor en el interior:

No importa cuán ciertas sean sus palabras, a menos que usted las hable con el Espíritu de Dios controlando su boca, sus palabras no alcanzan el corazón de sus oyentes; tales palabras son ociosas (no edificantes), y nosotros tendremos que dar cuentas de todas las palabras no edificantes que salgan de nuestras bocas. Ni siquiera hable de Dios o de Cristo hasta que sea autorizado por él. Ver: A los maestros religiosos y predicadores.

Sus errores pueden resultar en que la sangre de sus oyentes sea puesta sobre usted. A menos que usted haya sido autorizado específicamente con poder y authoridad por el Señor para ser un maestro, a menos que usted haya recibido específicamente el don de enseñar por el Espíritu Santo, NO ENSEÑE. A menos que sus palabras sean proporcionadas por el Espíritu Santo, sus palabras vienen de la mente carnal, que es enemistad contra Dios y de la naturaleza de la muerte. A menos que usted pueda hablar las palabras proporcionadas por el Espíritu Santo, sus palabras no tienen vida; sólo palabras del Espíritu pueden impartir la vida. Alimentar las ovejas es hablar las palabras y las enseñanzas que oímos del Espíritu de Dios. El Espíritu da la vida, de modo que las palabras proporcionadas por el Espíritu de Dios son un verdadero maestro y predicador, aumentan la vida de Dios en sus oyentes. Leer la letra muerta de la Biblia no da vida a los oyentes. La letra mata, pero el Espíritu vivifica. 2 Cor 2:6; Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Juan 6:63.

Por lo tanto, no testifique hasta que haya sido autorizado específicamente con palabras de la Voz del Señor. Porque no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio acerca de los hombres, pues él conocía lo estaba en sus corazones. Juan 2:25. No enseñe hasta que haya sido autorizado específicamente con palabras de la voz del Señor. De cierto, de cierto te digo que hablamos de lo que sabemos; y testificamos de lo que hemos visto. Juan 3:11. No escriba un blog acerca de sus creencias hasta que haya sido autorizado específicamente con palabras de la Voz del Señor. No escriba un libro hasta que haya sido autorizado específicamente con palabras de la Voz del Señor. No publique una página web hasta que haya sido autorizado específicamente con palabras de la Voz del Señor. Y NO PREDIQUE hasta que haya sido autorizado específicamente con palabras de la Voz del Señor.

El que conmigo no recoge, desparrama. Luc 11:23, Mat 12:30 (Recoger con él, es hacerlo bajo su guía).
Cuando usted testifica, enseña, o predica por él, no con él, usted está desparramando las ovejas.
Recoger con él, es recoger con su inspiración específica, y las palabras proporcionadas en esos momentos.
Si usted lleva a alguien al Señor sin su instrucción específica, esa persona es dos veces más apta para el infierno que usted.

Pablo y Pedro también nos dicen cómo debemos hablar:

Aquellos que eligen hablar con sus mentes carnales se están considerando a sí mismos como más grandes que el Maestro. La mente carnal del hombre y su imaginación deben ser destruidas por la gracia del Espíritu Snato antes que usted tenga la mente de Cristo y sea capaz de hablar las palabras a medida que las oye.Vea Sólo aquellos que hacen la voluntad del Padre entran en el reino de los cielos para más información acerca de la necesidad de destruir la mente carnal.

Jorge Whitehead escribió sobre este tema en su Diario:

Por lo tanto guardar silencio ante el Señor, y acercarse a él en un espíritu verdaderamente silencioso, para primero oír lo que el Señor nos dice a nosotros antes que hablemos con otros, ya sea juicio o misericordia, es la manera de renovar nuestra fortaleza, y ser sus ministros, para hablar con otros sólo lo que él nos diga primero. ¡Oh! Que la gente fuera realmente consciente de esto; que ellos consideraran esto seriamente; entonces no seguirían ni irían tras tales ministros, sacerdotes o profetas como los que tienen, quienes corrieron a predicar cuando Dios nunca los había enviado; y quienes dicen, '"Así dice el Señor,” cuando Dios no les ha hablado; y, "quienes no serán de ningún provecho para el pueblo."

Excepto obedecer las órdenes escuchadas del Señor para arrepentirte de tus comportamientos, palabras o pensamientos, no hagas nada por Dios hasta que puedas distinguir las voces del enemigo de la voz del Señor.

De la Palabra del Señor en el interior: "Hay muchas trampas en el camino." El diablo siempre está trabajando muy duro para atraerlo hacia una de sus trampas y maquinaciones; y si usted cae en una de sus tentadoras maquinaciones, él espera que usted se desanime y abandone su búsqueda de Dios. Él puede oír todos sus pensamientos, por lo tanto él sabe lo que usted desea; y adapta sus tentaciones y trampas para apelar a sus deseos. Casi siempre sus tentaciones son algo que el Señor le ha mandado a usted a que no haga o que usted sabe que está mal. El diablo imita la voz del Espíritu Santo y da instrucciones muy detalladas y complejas durante un largo período de tiempo, haciendo que parezca que el Señor le está ordenando que continúe, convenciéndole de que esto es una excepción debido a sus necesidades especiales. De la Palabra del Señor en el interior: "Deje que sus errores sean del lado de la precaución. No crean todo lo que ven u oyen."

La predicación/enseñanza sin dirección, los proyectos de inversión y las compras importantes que requieren endeudamiento esquemas comunes de engaño.

Hay una voz del Señor que es como un trueno sobre las aguas descrita en muchos pasajes del Antiguo Testamento. Esto es radicalmente diferente que la voz apacible y delicada que oímos desde el interior de nuestros corazones proveniente del Espíritu Santo. La Palabra del Señor en el interior y el Espíritu Santo nos hablan con palabras de Jesús, por lo tanto, estamos escuchando de el Hijo de Dios. Pero a menos que podamos realmente escuchar la Voz del Señor, no vamos a saber con certeza que es el Señor quien nos habla. De la Palabra del Señor en el interior: "Siempre tendrás dudas hasta que oigas su voz. Mi voz es como un trueno sobre las aguas. Oirás su voz cuando Él te llama". Nosotros escucharemos la voz del Señor como trueno sobre las aguas por primera vez después que nos hayamos sometido al bautismo de fuego y muerte para ser llamados a venir fuera y resucitados como una nueva criatura. Entonces, como Juan 10:3-5 declara: conoceremos su voz, él nos guiará fuera del mundo hacia el reino, y huiremos de otras voces. Cuando oyes su voz por primera vez, has pasado de la muerte a la vida; y una vez que usted ha oído su voz como trueno sobre las aguas, usted siempre sabrá si es el Señor que le habla o no.

Primero debemos escuchar al Espíritu Santo y la Palabra del Señor en el interior para oír y obedecer sus muchas enseñanzas y órdenes. Luego, con larga persistencia y paciencia en hacer obras de arrepentimiento obediente, experimentamos el bautismo de fuego y muerte, para luego oír la Voz del Señor mientras pasamos de la muerte a la vida. Hasta entonces, tenemos que estar vigilantes para no ser engañados por el enemigo, quien pretende ser el Señor que nos habla. Basado en el consejo de Eduardo Burrough, (haga clic para leerlo), un gigante de los primeros cuáqueros, no deberíamos hacer nada sino arrepentirnos* hasta que podamos distinguir entre la voz del Señor y la voz del enemigo.

* Cualquier mandato del Señor que requiera tu arrepentimiento debe ser primero puro; luego es pacífica, justa, amable, fácilmente aceptada, llena de misericordia y buenos frutos, inmediatamente entendida y sincera. Santiago 3:17

Usted podría escuchar al Señor decirle que siga adelante con su consideración de comprar algo o hacer algo que usted considere necesario; y siempre y cuando no haya nada que usted sepa que está equivocado, o que no sea nada que Él le haya dicho en el pasado que no haga, usted puede seguir las sugerencias de Él antes de poder distinguir su voz. Si usted no necesita lo que está considerando comprar, Él podría simplemente decirle: "no lo necesitas". Si no es necesario hacer algo que usted está considerando, puede que él le diga: "no es necesario". Si es necesario, él podría alentarlo a seguir adelante.

Después del juicio final usted será capaz de distinguir entre la voz del Señor y la voz del enemigo, (vea la nota de Gál 3:24). Cuando podemos oír la Voz del Señor que es como un trueno sobre las aguas, podemos verdaderamente experimentar el cumplimiento de las escrituras:

A él le abre el portero, y las ovejas oyen su voz. A sus ovejas las llama por nombre y las conduce afuera.
Y cuando saca fuera a todas las suyas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
Pero al extraño jamás seguirán; más bien, huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen [obedecen].
Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre que me las ha dado, es mayor que todos; y nadie las puede arrebatar de las manos del Padre. Juan 10:3-5, 27-29
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De cierto, de cierto os digo que el que oye mi palabra y cree [depende, confía, obedece] al que me envió tiene vida eterna. El tal no viene a condenación, sino que ha pasado [verbo pasado] de muerte a vida.'
De cierto, de cierto os digo, viene la hora y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oyen vivirán." Juan 5:24-25


Mientras espera experimentar las promesas anteriores, no se enoje con la oposición; eso es lo que el diablo quiere. Porque cuando usted se enoja, usted ha caído hacia sus caminos. En vez del enojo, su arma más grande es ignorarlos completamente, lo cual ellos odian, porque los hace ineficaces.

El mundo es Su jardín. Él es el que tiene el plan. Si no está bajo su control total, usted no puede ayudarle a Él; si intenta hacerlo sólo esparcirá más. Él me ha dicho: "Que nadie piense que no vemos y oímos todo." Él tiene todos los pensamientos, palabras y acciones de los hombres en su conciencia. Es su batalla. Espera hasta que usted esté totalmente entrenado; y entonces sólo haga precisamente o que él le diga que haga y cuando lo haga.

Siga este consejo y usted progresará. Ignórelo, y usted no progresará; pero usted podría pensar que está progesando porque el diablo hará que usted haga más y más cosas por el Señor, todas las cuales usted quería hacer desde un comienzo, pero cada cosa que usted hace lo atrasa más profundamente. Si usted se arrepiente y comienza a seguir este consejo, aun así tendrá un retraso en su progreso, el cual será proporcional al daño espiritual que usted ha causado a otros con sus palabras y acciones falsas. 

Para más información sobre este tema vea las normas para evitar el engaño en Cómo beneficiarse del poder de Dios que produce cambio al esperar al Señor.

Y usted recibirá un mensaje como: "habláles acerca del evangelio," que no es de Él; esa clase de mensaje lo anima a hablar de su mente carnal con sus propias palabras, lo cual es la naturaleza de la muerte.

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