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Marcos 10:17-26

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 17 Cuando salía para continuar su camino, un hombre vino corriendo, se puso de rodillas delante de él y le preguntó: --Maestro bueno, ¿qué haré para obtener la vida eterna?2

 18 Pero Jesús le dijo: --¿Por qué me llamas "bueno"? Ninguno es bueno, sino sólo uno, Dios.

 19 Tú conoces los mandamientos: No cometas homicidio, no cometas adulterio, no robes, no des falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre. [¡Note! Jesús no dijo que teníamos que guardar todos los mandamientos; Él enumeró sólo aquellos que son parte del centro moral de la Ley, que se incluye en la ley que esta escrita en el corazón de cada hombre, por la cual todos los hombres serán juzgados por Dios, y que nunca ha sido anulada o cancelada.]

 20 Pero él le dijo: --Maestro, todo esto he guardado desde mi juventud.

 21 Entonces al mirarlo Jesús, le amó y le dijo: --Una cosa te falta: Anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres;3 y tendrás tesoro en el cielo. Y ven, y sígueme. [Para tener vida eterna, (que es la vida de Dios), debemos seguir los mandamientos morales, (los que son la ley en el corazón de cada hombre), dar a los pobres, y después seguirle a Él. Nosotros le seguimos al exponernos para oír sus mandatos y después obedecerlos; nosotros negamos nuestra voluntad y nos sometemos a sus mandatos — esa es la cruz que todos los hombres deben llevar hacia la muerte del yo, para alcanzar salvación, para alcanzar vida eterna. De la Palabra del Señor en el interior: "Tú debes tener una devoción a la ley que está en el corazón de cada hombre; debes escuchar; y debes obedecer."]

 22 Pero él, abatido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

 23 Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: --¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

 24 Los discípulos se asombraron por sus palabras; pero Jesús, respondiendo de nuevo, les dijo: --Hijitos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios a los que confían en las riquezas!

 25 Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.4

 26 Pero ellos quedaron aun más atónitos diciendo entre sí: --¿Y quién podrá ser salvo? [¡Note! Jesús acaba de ligar tres eventos en los versículos 17 al 26 que ocurren todos juntos: 1) vida eterna, 2) el reino de Dios, y 3) ser salvo, lo cual es la salvación. La salvación es ser liberado de todos los pecados, aún el deseo de pecar; cuando usted ha sido salvado, usted es trasladado al reino de Dios para disfrutar vida eterna, mientras todavía está en la tierra y para siempre.]

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4 Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios. ¡Pero tome nota! Esta es la respuesta a la pregunta que Jesús planteó: "Hijitos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios a los que confían en las riquezas!" Confiar en las riquezas es amar el dinero. Es el amor del dinero lo que es la raíz de todo mal, no el dinero mismo. Tanto los ricos como los pobres pueden amar el dinero. Tanto los ricos como los pobres pueden tener poco interés en el dinero. Recuerde, está escrito: dale al pobre, y yo te recompensaré, Prov 19:17; y Dios ama al dador alegre. 1 Tim 6:5. Usted sabrá si usted ama el dinero cuando usted lucha al escribir un cheque grande para los pobres; pero tenga ánimo, mientras más le de al pobre, más fácil será porque usted estará lentamente transfiriendo su amor del amor hacia Dios. Y más estará usted acumulando tesoros en el cielo — un tesoro permanente que no se corrompe ni se lo roban los ladrones, ni se pierde en la bolsa de valores. La razón por la cual es difícil para un hombre rico entrar en el reino de los cielos es porque él generalmente está muy apegado a sus riquezas, y a menos que aprenda a compartir muy liberalmente, nunca podrá entrar allí. Pero un hombre rico que busca sinceramente a Dios, de alguna manera aprenderá a dar de su exceso libremente (Note, no todo su dinero, sino su exceso), o Dios hará que le sea quitado; con Dios hay una manera en la que todo es posible.

Muchos de los ministros hoy en día predican el evangelio de la prosperidad; se imaginan que la piedad es una fuente de ganancias, apártate de los tales. Dios bendecirá al hombre con prosperidad material, pero sólo después de que ha crucificado su espíritu egoísta en la cruz interna de la negación propia; porque si lo bendice mientras todavía está viviendo y es controlado por la naturaleza egoísta, carnal y pecaminosa, el hombre sólo consumiría las bendiciones en satisfacer sus deseos y placeres. Pero después de que ha muerto a la carne, entonces Dios lo bendecirá financieramente, sabiendo que usará sus bendiciones en acciones nobles y bondadosas para la gloria de Dios.

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