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Mateo 7:21-27

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 21 "No todo el que me dice 'Señor, Señor' entrará en el reino de los cielos, sino [sólo] el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.9 [Para hacer la voluntad de Dios, usted debe dejar de satisfacer sus propios deseos; usted no puede hacer las cosas que usted desea. Para conocer la voluntad del Padre, usted debe oírle a medida que él le enseña con mandatos adaptados a las circunstancias de su vida. Para oírle a Él usted debe esperar en humilde silencio mientras escucha y vela; entonces usted debe obedecer lo que Él le mande a hacer. Obedecer los primeros mandatos que usted oiga requerirá su arrepentimiento. Ese es el comienzo de hacer su voluntad. Usted debe progresar hasta que sea totalmente guiado por Él: sólo pensar los pensamientos que Él provee, sólo hablar las palabras que Él le dice que hable, y sólo hacer lo que Él manda; entonces sus palabras y acciones muestran el amor de Dios al mundo y le dan gloria a Dios.]

 22 Muchos me dirán en aquel día: '¡Señor, Señor! ¿No profetizamos en tu nombre? ¿En tu nombre no echamos demonios? ¿Y en tu nombre no hicimos muchas obras poderosas?' [Usted puede llamarle Señor; usted puede llamarle Maestro; pero también Judas lo hizo. Llamar a Jesús Señor no lo hace su Señor. Él es su Señor sólo si Él lo ha liberado de todo pecado, si él ha destruido su mente carnal, si él lo ha purificado, y si Él proporciona todas sus palabras para que usted hable, todos sus pensamientos, y todas sus acciones que debe realizar. Si usted todavía está pecando, usted es un esclavo del pecado, Juan 8:34; y si todavía está pecando, Jesús no puede ser su Señor porque usted no puede servir dos maestros. Todo hombre es juzgado por sus palabras y obras, incluyendo aquellos que dicen ser cristianos; Dios no le muestra parcialidad a ningún hombre. Debido a que ellos todavía están pecando cuando mueren, Jesús rechazará a muchas personas que piensan que son cristianos y lo llaman Señor; incluyendo aun aquellos que habían profetizado, echado fuera demonios, y realizado muchas obras maravillosas en su nombre. De la Palabra del Señor en el interior: "Yo sólo conozco a aquellos que han sido crucificados". Él está consciente de todos en todas partes, pero no los conoce porque ellos no habían sido crucificados, y él niega haber tenido parte en su profetización, echar fuera demonios, y sus obras poderosas, las cuales ellos aseguraron que habían sido hechas "en su nombre." Para ser hechas en su nombre, una persona debe estar libre de pecado, en unión con Él, y sentado en el cielo con Él; ellos no lo estaban, como él lo afirma claramente a continuación.]

 23 Entonces yo les declararé: 'Nunca os he conocido. ¡Apartaos de mí, obradores de inquidad10 [pecado, infracción de la ley o de maldad]!' [De la Palabra del Señor en el interior: "Yo sólo conozco a aquellos que han sido crucificados". Él sabe todo, pero "conocerlo" a usted significa que él llega a ser uno con usted, lo cual ocurre después de que usted ha sido crucificado. A menos que sea limpiado y purificado por el Espíritu del Señor que destruye el pecado dentro del hombre, el corazón de todo hombre comienza lleno de maldad, lleno de pecado, contaminado, y descalificado para el cielo. Este pueblo me honra de labios, pero su corazón está lejos de mí. Marcos 7:6. Porque ;desde adentro, del corazón del hombre, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los robos, las avaricias, las maldades, el engaño, la falta de restricción, el ojo maligno [envidia], la blasfemia, el orgullo y la insensatez. Todas estas maldades salen de adentro y contaminan al hombre. Marcos 7:21-23. Y de ninguna manera entrará en ella [el cielo] ninguna cosa que está contaminada...Apoc 21:27. El Señor le está advirtiendo a aquellos que piensan que son cristianos y todavía pecan: 1) él no los conoce, y 2) él los echará en la oscuridad externa, excluido del cielo en el juicio. Seguirle a Él es obedecer lo que usted le oye a Él mandarle que haga; para oír, usted debe sentarse, pensar en su nombre, y después esperar en humilde silencio mientras escucha y vela. De la Palabra del Señor en el interior: "Todo el mundo está esperando que Jesús sea su excusa. Ningún hombre es promovido o excusado cuando repite el pecado. Sólo un corazón que está purgado del pecado es aceptable para Dios. Todos los hombres están sin excusa; si yo estuviera en silencio, ellos tendrían una excusa. Todos los hombres han oído el llamado al arrepentimiento. La gente debe soportar el precio de su comportamiento descarado." Esos llamados anónimos han sido oídos por todos los hombres para que se alejen del mal, los cuales, si son ignorados, los juzgarán, Juan 12:47-48; en el momento de su muerte toda palabra será tocada otra vez, oída, y recordada para su gran vergüenza y dolor.]

 24 "Cualquiera, pues, que oye [no lee] estas palabras y las hace [las obedece], será semejante a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. [En este versículo Jesús está proporcionando la fórmula para el éxito exponerse a sí mismo para oírle a Él hablarle y obedecer los mandatos que requieren su arrepentimiento. Leer la Biblia no es oír al Señor hablarle a usted por medio de su Espíritu. Usted debe esperar paciente y persistentemente al Señor para que él le hable a usted, a medida que usted espera oír sus dichos, vela para ver sus revelaciones, y después los obedece. Las palabras que usted oye que Él le habla a usted le imparten la vida de Dios a usted: El Espíritu es el que da vida; la carne no aprovecha para nada. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y dan vida. Juan 6:63.]

 25 Y cayó la lluvia, vinieron torrentes, soplaron vientos y golpearon contra aquella casa. Pero ella no se derrumbó, porque se había fundado sobre la peña.

 26 "Pero todo el que me oye estas palabras y no las hace [obedece], será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena.

 27 Cayó la lluvia, vinieron torrentes, y soplaron vientos, y azotaron contra aquella casa. Y se derrumbó, y fue grande su ruina [destrucción]."11

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Lucas 6:46-49

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 46 "¿Por qué me llamáis: 'Señor, Señor', y no hacéis lo que digo?6 [Para que Jesús pueda ser su Señor, usted debe obedecerle. Un Señor o Maestro le dice a su siervo lo que debe hacer; un siervo escucha a su Señor y Maestro y después le obedece. De la Palabra del Señor en el interior: "Recuerda, cada persona que peca lo niega a Él como Señor y Maestro. El Rey está donde él es rey." Le llamamos nuestro Señor mientras ni siquiera buscamos oír sus palabras para que nos dirijan; más bien le decimos todo lo que queremos que Él haga, hablamos acerca de Él, cantamos acerca de Él, y leemos acerca de Él en un libro, pensando que esta es la manera como le agradamos. Como dijo Jesús: Vosotros escudriñáis las Escrituras, porque os parece que en ellas tenéis vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí. Juan 5:37-40. Venir a Él es pensar en su nombre a medida que se sienta paciente y persistentemente en humilde silencio, esperándolo a medida que usted escucha, vela, oye, y obedece. Las palabras que usted le oye hablarle a usted son Espíritu y le imparten la vida de Dios a medida que son implantadas en su corazón. Juan 6:63, Santiago 1:21. Nosotros le esperamos para oírle obedecerle, nosotros le mostramos nuestro amor por Él.]

 47 Yo os mostraré a qué es semejante todo aquel que viene a mí y oye mis palabras habladas, y las hace [las practica y las obedece].7 [Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida, Juan 6:63; note, no las palabras leídas en un libro, sino las palabras que Cristo le habla a usted, la Palabra en su corazón, para ser oída y obedecida. Jesús nos dijo que estudiar la Biblia no era ir a Él. Juan 5:39-40. Ir a Él es sentarse en humilde silencio y esperar en Él, a medida que usted escucha y vela; cuando usted le oye a Él hablar, si usted le obedece, usted está siguiendo a Jesús. "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí..." Mat 11:29. Esta es la buena parte, la única cosa necesaria: sentarse a sus pies y escuchar sus palabras que Él nos habla, Lucas 10:39-42. "Todos sus santos están en su poder. Ellos se postran a tus pies y reciben tus palabras." Deut 33:3]

 48 Es semejante a un hombre que al edificar una casa cavó profundo y puso los cimientos de manera segura sobre una roca. Y cuando vino una inundación, el torrente golpeó con ímpetu contra aquella casa, y no la pudo sacudir, porque estaba fundada sobre una roca. [El hombre que viene a Él, escucha las palabras que él habla, y entonces obedece lo que él oye, edifica el templo de Dios, (Cristo), en su corazón; y cuando Cristo está complemetamente formado a través de la persistencia hasta el fin, el día del Señor viene mientras él todavía está vivo en la tierra, (lo cual es una ocasión gozosa para la obediencia), y sus obras de obediencia sobreviven el fuego por el cual todos los hombres deben pasar, y estas obras entonces son para siempre acreditadas a él, y son para su reputación y recompensa.]

 49 Pero el que oye y no hace es semejante a un hombre que edificó su casa sobre tierra, sin cimientos. El torrente golpeó con ímpetu contra ella; en seguida cayó, y fue grande la ruina de aquella casa." [Pero aquellos que oyen sus palabras y no obedecen, para ellos el día del Señor en el momento de su muerte (la cual viene a todos los hombres), es una experiencia horrible y aterradora; todas las obras de su vida son quemadas en el fuego por el que todos los hombres deben pasar. Las palabras que ellos oyeron, que les rogaba que se apartaran del mal, pero que ellos no obedecieron, los juzgarán en los últimos días, Juan 12:48. Debido a su desobediencia, su vida terrenal fue gastada sin beneficio para ellos, y sus muchos actos vergonzosos son su remordimiento eterno. De la Palabra del Señor en el interior: "Soy el terror para la mayoría de la gente. Todos serán conocidos por lo que ellos han hecho y dicho."]

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