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Mateo 7:6

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 6 No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra vosotros y os despedacen.3

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3 No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra vosotros y os despedacen. Lo santo es el entendimiento que usted tiene de Cristo mismo, por sus revelaciones, por su voz, por sus visiones, por ambas cosas, o por el profundo entendimiento que lo rodea como si usted estuviera sumergido en él. Este entendimiento generalmente contradice directa y seriamente la cultura religiosa que depende de las formas externas de rituales, sin obediencia a la voz interna, sin dependencia de la voz de Dios, sin dependencia en ser enseñado personalmente por el Espíritu Santo.

En el Antiguo Testamento, los perros lamieron la sangre de hombres muertos, así como los predicadores y sacerdotes hoy en día se alimentan de la vida y el sustento de sus congregaciones, quienes están muertos para la vida de Dios, viviendo en pecado; ellos trasquilan las ovejas. Los perros eran predicadores que se alimentaban a sí mismos, pero eran insaciables. Son perros ciegos, mudos, ignorantes, centinelas (predicadores) que no pueden dar una advertencia, que están echados, durmiendo. En el Nuevo Testamento Pablo se refirió a los perros judaizantes que predicaban de la circuncisión, cuya confianza estaba en las obras de la carne. Los perros eran aquellos que predicaban la forma exterior y las observanzas religiosas, tratando de preservar y justificar la continuación del hombre de pecado en su naturaleza egoísta, pecaminosa, y carnal. Por lo tanto, hoy en día los perros serían los predicadores y maestros del cristianismo. Las obras de la carne que los perros de hoy enseñan son: la oración del pecador, el bautismo por agua, la ceremonia del pan y el vino, el bautismo de los niños pequeños, el diezmo, los Ave María, los Padre Nuestros, el confesionario, rezar con el rosario, estudiar la Biblia, etc. Los perros del cristianismo han escrito decenas de miles de libros que le dicen cómo vivir como un cristiano, pero sin la menor idea de lo que es un verdadero cristiano. Los perros también desgarran a los corderos; son hombres carnales (que todavía están en su naturaleza pecaminosa), quienes persiguen a aquellos que han nacido del espíritu. Los sacerdotes y ministros de los bautistas, presbiterianos, episcopales, y puritanos brutalmente azotaron, golpearon, encarcelaron, y mataron a los primeros cuáqueros en Inglaterra y Norteamérica; y cuando el Espíritu de Cristo es revelado en los verdaderos creyentes de esta era, los ministros y sacerdotes (los perros) perseguirán a Cristo de manera similar otra vez. Los perros también pueden ser partidarios del Hare Krishna, el hinduismo, el budismo, o Islam. Si usted les dice acerca de su santo entendimiento, es una pérdida de tiempo, porque todo lo que ellos quieren hacer es convertirlo a su manera de pensar. De modo que usted debe mantener su paz. No trate de educar a los sabios ni corregir a aquellos que piensan que pueden ver, pero no pueden. De la Palabra del Señor en el interior: "los líderes del cristianismo son perros; que profesan saberlo todo, pero no saben nada." Jorge Fox dijo que el progreso espiritual de los ministros de su época era menos que el asna de Balaam porque el asna habló la Palabra del Señor, pero los ministros no podían ni siquiera oír la voz del Señor, mucho menos hablar la Palabra del Señor; ellos sólo podían citar la Biblia; exactamente como los ministros de hoy en día.

Apocalipsis 22:15 declara: Pero afuera quedarán los perros, los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras y todo el que ama y practica la mentira. Los perros, hechiceros, fornicarios, homicidas, idólatras, y mentirosos son los líderes del cristianismo y los sacerdotes de las religiones del mundo. (Vea la nota 1 en Apocalipsis 22 para leer los detalles de cómo es esto.)

Los cerdos son aquellos que viven para sus propios apetitos, cuyo dios es su vientre, que sirven sus deseos, y que están felices de hacerlo. Si usted echa sus perlas (su entendimiento, su sabiduría, sus revelaciones) en frente de esta gente, ellos lo ridiculizarán, se burlarán y se mofarán, y su reproche lo herirá. De modo que nosotros guardamos nuestras perlas para nosotros mismos y sólo se las damos a aquellos que comparten nuestro compromiso en comunión. Y aún así, cuando compartimos, debemos hablar con humildad y sin orgullo de haber recibido el entendimiento, o el entendimiento no será recibido por otros y nuestro orgullo al hablar nos dañará.

Jorge Fox escribe en su Diario de una visión que él tuvo de los sacerdotes que comen a sus seguidores como perros que comen la carne de los huesos.

Yo estaba bajo mucho sufrimiento durante ese tiempo, más allá de lo que puedo declarar con palabras. Porque fui llevado a lo profundo, y vi todas las religiones del mundo, y la gente que vivía en ellas, y los sacerdotes que las sostenían; quienes eran como una compañía de devoradores de hombres, devorando a la gente como pan, y mordiendo la carne de sus huesos. Pero en cuanto a la religión y la adoración verdadera, y los ministros de Dios, ¡ay! Vi que no había nadie de los que estaban entre el mundo que pretendía tenerlas. Porque ellos pretendían ser una iglesia, pero eran una compañía de devoradores de hombres, hombres de apariencia cruel, y de dientes largos; quienes, aunque habían hablando en contra de los devoradores de hombres (los indios) en América, yo vi que ellos tenían la misma naturaleza. Y así como los grandes judíos profesantes 'devoraron al pueblo de Dios como pan,' y los falsos profetas y los sacerdotes que le predicaron paz a la gente, mientras que la gente 'pusiera pan en sus bocas y los alimentaran,' pero si ellos no los alimentaban, se preparaban para hacer guerra en contra de ellos; 'ellos se comieron la carne de sus huesos, y los partieron en pedazos para echarlos en la olla;' de la misma manera éstos que profesan ser cristianos ahora (tanto sacerdotes como profesantes), no están en el mismo poder y espíritu que estaban Cristo y los santos profetas y los apóstoles. En cambio ellos están en la misma naturaleza en que estaban los viejos profesantes judíos, y son devoradores de hombres como ellos también.

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