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Proverbios 1:23,33

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 23 ¡Si os arrepentís con mi reprensión: he aquí, derramaré mi espíritu sobre vosotros, os haré conocer mis palabras!

 33 Pero el que me escuche y haga caso de lo que digo habitará confiadamente; y estará tranquilo, sin temor del mal."3

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3 Pero el que me escuche y haga caso de lo que digo habitará confiadamente; y estará tranquilo, sin temor del mal. Si deseamos la paz con Dios, o si deseamos agradar a nuestro creador, entonces buscaremos su consejo y su guía. La manera en que hacemos esto es llendo a él y esperándoloescuchen en silencio, con la humildad de un pecador con la necesidad de su poder que produce cambio — su gracia, para purificarnos.

Las palabras que el Señor nos habla son amables, bondadosas, puras, fáciles de entender, fáciles de aceptar, pacíficas, no embarazosas, completas, moralmente correctas, alentadoras — nunca tiene ni siquiera un poco de sarcasmo, o amargura — nunca regañas — nunca amenazadoras — nunca en contradicción con las escrituras — nunca incompletas, nunca dejándonos tratando de adivinar lo que lo quiere; más bien sus palabras están llenas de amor — su espíritu de amor — porque él es amor. Él usted dirá cosas acerca de él mismo. Él le animará. Él es bondad. Él le dirá o le mostrará cosas acerca de usted mismo; algunas cosas serán tus pecados. Él no te condena, pero condena el pecado en ti, que pueden generar tu remordimiento y tristeza piadosa, pero no tu azoramiento. A veces, él manda tu arrepentimiento. Porque él es tu amigo, usted sabe que él se las está mostrando tus pecados por tu propio bien. De modo que usted escuchar y velar; y usted no corres. Usted permanezca de pie ante el Hijo de Hombre, y usted arrepentirse de lo que él le muestra. Usted está oyendo la Palabra de Dios, la Palabra viviente. Y tal vez así usted obedecerá sus mandatos y le mostrará que lo ama al ser obediente. Es posible que no oyeres ​durante días o semanas de espera paciente diaria, pero si es sincero, eventualmente oyeres; y con obediencia, oyeres con creciente frecuencia.

Por lo tanto busque, escuche, obedezca...busque, escuche, obedezca....busque, escuche, obedezca. Esto es lo que el Señor nos dice: Escuchad mi voz; y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo. Andad en todo camino que os he mandado, para que os vaya bien. Jer 7:23.

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