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Apocalipsis 2:8-10

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 8 "Escribe al ángel de la iglesia en Esmirna: El primero y el último, el que estuvo muerto y vivió, dice estas cosas:

 9 Yo conozco tu tribulación y tu pobreza--aunque eres rico--, y la blasfemia de los que dicen ser judíos y no lo son; más bien, son sinagoga de Satanás.4 [Aunque son relativamente ricos en espíritu, ellos lloran porque desean más. Los cristianos son judíos en lo interior con corazones circuncidados; aquellos que dicen ser cristianos, pero cuyos corazones no han sido circuncidados por el Espíritu, blasfeman al llamarse a sí mismos cristianos; sus iglesias son sinagogas de Satanás. ¡Note otra vez! Jesús está haciendo referencia a sus obras, que son obras de obediencia amante a los mandatos que usted oye que son pronunciados por Dios en su corazón.]

 10 No tengas ningún temor de las cosas que has de padecer. He aquí, el diablo va a echar a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

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3 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias:

¡Tome nota! Jesús dice iglesia(s) — en plural. Le dice a las iglesias que lo oigan siete veces en Apocalipsis 2-3. Los guías ciegos del cristianismo enseñan que las siete iglesias del Apocalipsis son siete diferentes edades, pero el hecho de que Jesús nos dice que escuchemos lo que dice a todas las iglesias indica que él trata con los problemas que todas las iglesias de todas las edades tienen en común. Todos los problemas, incluyendo a las iglesias que son sinagogas de Satanás, son problemas de todas las iglesias. Sin embargo, en cada iglesia, hay unos cuantos de los pocos que son su pueblo. Él llama a los pocos que son la verdadera iglesia a salir de las iglesias, diciendoles: ¡Salid de ella, pueblo mío, para que no participéis de sus pecados y para que no recibáis sus plagas! Apoc 18:4.

Jesús dijo que vendrían falsos profetas con piel de oveja. Juan dijo que los anticristos y falsos apóstoles habían llegado y habían salido de entre ellos. Pedro vio que los falsos maestros habían llegado. Pablo vio que los falsos apóstoles habían venido, y le advirtió a los hermanos de noche y de día durante tres años que más vendrían. Y en el Apocalipsis, Juan vio que todo el mundo iría tras los falsos profetas y la iglesia falsa, lo cual sucedió poco después. Jesús ahora se dirige a las iglesias apóstatas en estos dos capítulos del Apocalipsis.

Al que venza

¿Venza qué? El mundo: los deseos del mundo, la vanagloria de la vida en el mundo, las costumbres y las tradiciones del mundo, la codicia del mundo, los placeres del mundo, la blasfemia del mundo, la inmoralidad sexual del mundo, el odio y la ira del mundo. Su corazón es un espejo del mundo; su corazón ha sido programado por el mundo. Los atractivos, las seducciones, los hábitos, las adicciones — todos han sido conquistados — vencidos. Esto es hecho por el Espíritu, que hace morir las obras de la carne. Cuando usted es obediente a la guía del Espíritu, esto es fe verdadera — y la fe purifica su corazón, y su obediencia a la verdad purifica su alma. Esto es pelear la buena batalla de la fe para aferrarse de la vida eterna. 1 Tim 6:12.

¿Qué clase de fe purifica? ¿Creer? ¡No! La fe que resulta en obediencia es envidencia de que alguien cree. La cristiandad quiere que usted crea que oír a alguien leer las palabras de la Biblia es oír la palabra de Dios, y si usted la cree, entonces usted es un "creyente." Pero esto sólo resulta en la creencia en un libro y fe en las palabras de un libro. Sin embargo Pablo nos ha dicho que la fe viene por el oír la palabra, esta palabra está en nuestro corazón; de modo que para tener una fe real, usted debe oír desde el interior y creer a quien usted oye, para ser el Hijo de Dios; y creer lo suficiente para obedecerle completamente. Porque Jesús se convirtió en el autro y la fuente de la salvación eterna para todos aquellos que le hacen caso y le obedecen. Heb 5:9. Este es el comienzo de la verdadera fe, el fundamento de la fe:

Yo os mostraré a qué es semejante todo aquel que viene a mí y oye mis palabras,
y las hace [las practica y las obedece].
Es semejante a un hombre que al edificar una casa
cavó profundo y puso los cimientos sobre la roca.
Y cuando vino una inundación, el torrente golpeó con ímpetu contra aquella casa,
y no la pudo mover, porque había sido bien construida. Lucas 6:47-48
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Al que venza le daré de comer del árbol de la vida.

Adán cambió la vida de Dios por la vida de la serpiente, y así llegó a estar muerto a la vida de Dios; y todos sus hijos estaban muertos a la vida de Dios y no podían comer del árbol de la vida, el cual está resguardado de los hombres por una espada en llamas. Cuando el hombre ha crucificado su naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia, y ha recibido el bautismo de fuego, él puede comer del árbol de la vida otra vez, cuando haya sido restaurado a la imágen de Dios en justicia y santidad. Cómo escribió uno de los primeros cuáqueros, William Dewsbury, en el año 1655:

“Así por medio de la justa ley del Espíritu de la Vida en Cristo Jesús, yo fui y soy liberado del cuerpo de pecado y muerte; y a través de estas grandes tribulaciones, mis vestidos son lavados y emblanquecidos en la sangre del Cordero, quien me ha llevado hacia la nueva Jerusalén, donde no entra nadie que obre abominaciones o que diga mentiras, sino aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero. Aquí mi alma ahora se alimenta del árbol de la vida, del cual yo había tenido hambre y sed por tanto tiempo, que está en el paraíso de Dios. Aquí no hay más maldición ni noche; ¡sino que el Señor Dios y el Cordero son mi luz y mi vida por siempre y para siempre! Y yo testifico que soy regenerado y nacido otra vez del la semilla inmortal, y habiendo tomado parte de la primera resurreción, sobre los cuales la muerte no tiene poder."

Note, al que venciere, le daré poder sobre las naciones; y él las regirá con vara de hierro, como los vasos de un alfarero que se rompen en pedazos; así como yo también recibí la autoridad de mi Padre.

El Señor gobierna las naciones a través de sus santos. Él no viene de vuelta al mundo, excepto a medida que su espíritu aparece en sus santos, para gobernar el mundo a través de ellos. La vara es las palabras de su boca, Isa 11:4, pronunciadas por los santos a medida que oyen del Espíritu.

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