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Romanos 3:22-27

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 22 Ésta es la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo para todos los que creen.2 Pues no hay distinción; [De la Palabra del Señor en el interior: "Sólo la fe que libera imparte justicia."]

 23 porque todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios,

 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. [La gracia es un proceso de enseñanza y purificación que resulta en la redención de todo pecado y en la pureza, Tit 2:11-14:la gracia no es la gracia instantánea y barata que el cristianismo se ha imaginado — la gracia imaginaria produce rectitud imaginaria y justificación imaginaria. No somos justificados instantáneamente porque nosotros, por el Espíritu, aguardamos por la fe la esperanza de la justicia, Gál 5:5, a medida que buscamos ser justificados en Cristo. Gál 2:17. Debido a que la justificación es por medio de la redención que ocurre cuando se posee el Espíritu de manera completa, después que usted ha experimentado el ser sellado con el Espíritu de la promesa, entonces la justificación viene mucho tiempo después que usted creyó por primera vez.]

 25 Como demostración de su justicia, Dios le ha puesto a él como expiación por la fe en su sangre, a causa del remisión de los pecados pasados, en la paciencia de Dios,

 26 con el propósito de manifestar su justicia en el tiempo presente; para que él sea justo y a la vez justificador del que tiene fe en Jesús. [Dios justifica a aquel que cree en Jesús, pero no de manera instantánea: nosotros, por el Espíritu, aguardamos por la fe la esperanza de la justicia, Gál 5:5, a medida que buscamos ser justificados en Cristo. Gál 2:17. La fe interna justifica. Somos justificados, redimidos, y purificados al mismo tiempo por la gracia de Dios por medio de nuestra fe para oír y obedecer; la gracia nos enseña qué negar y cómo vivir recta y piadosamente, redimiéndonos de toda iniquidad y purificándonos, Tit 2:11-14 — entonces llegamos a ser justificados, no antes.]

 27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Está excluida. ¿Por qué clase de ley? ¿Por la de las obras? ¡Jamás! Más bien, por la ley de la fe.

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2 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo para todos los que creen. Jesús dijo que nuestra prioridad más importante en la vida debería ser buscar la justicia de Dios: Más bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia. Mat 6:33. Esta justicia de Dios viene por fe, a medida que usted busca a Dios con todo su corazón y alma. Esta fe es un don de Dios, que se recibe después de que hemos crucificado nuestro espíritu egoísta en la cruz interna de la negación propia; recibimos el don de la fe con el fruto del Espíritu, y esto resulta en que recibimos el Espíritu de Cristo en una medida suficiente para que sea nuestro verdadero Señor, Maestro, y Rey, que suple nuestros pensamientos, nuestras palabras que hablamos, y ordenando nuestras obras que hacemos — para gloria de Él y del Padre. Creer en Jesús no es la fe que imputa la justicia. De la Palabra del Señor en el interior:

  • No hay justicia lejos de Dios.
  • La justicia debe ser creada.
  • Aspira y busca la justicia, sin la cual nadie verá al Señor.
  • Hay una justicia imputada sólo después de la muerte.
  • Nosotros, por medio del Espíritu, aguardamos la esperanza de justicia.
  • El Espíritu nos vivifica para justicia.
  • Despierten a la justicia y no pequen.
  • Aquel que practica la justicia ha acabado con el pecado.
  • Busca la justicia y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
  • Ustedes que creen el Hijo serán hechos justos.
  • Háganse a sí mismos esclavos de la justicia, cuya recompensa es la santidad.
  • Sólo la fe que libera imparte justicia.
  • La justicia es imputada cuando usted recibe la fe con el fruto del Espíritu, en contra de lo cual no hay ley, para entonces caminar en amor, obedeciendo los mandatos continuos de Cristo; esto ocurre en el momento de la muerte de su espíritu egoísta en la cruz interna de la negación propia. Cuando usted posee la plenitud de Cristo, que termina en la imputación, y usted es justo como Él es justo. Hasta entonces nosotros, por medio del Espíritu, aguardamos la esperanza de la justicia por la fe, Gál. 5:5. Esperamos al oír al Señor hablarnos desde el interior de nuestro corazón y creyendo lo que él dice. Nosotros ejercitamos nuestra fe para cargar la cruz interna de la negación propia, la cual es obedecer los mandamientos que oímos a Dios que nos habla a medida que esperamos, velamos, y escuchamos en silencio sus instrucciones, enseñanzas, mandatos, palabras de aliento, convicciones, y la destrucción del pecado en nuestros corazones.

    Jorge Fox escribe de la justicia imputada y de la justicia en El gran misterio de la gran ramera revelado:

    Porque aquellos que observan a Cristo dentro de sí, allí observan la justificación, y la santificación; porque ‘Abraham creyó y le fue contado como justicia;’ y su creencia estaba en el interior, y él vio la gloria de Cristo. Aquellos que creen llegan a observar la imputación; pero aquellos que llegan otra vez a observar la justicia, están más cerca que cuando creyeron la primera vez; y observar que ellos han recibido a Cristo en el interior, es el propósito de su creencia. Allí ellos observan la justicia misma sin imputación, la cual es la sustancia, aquello en lo cual termina la promesa, y todo lo que los padres podían esperar, quienes permanecieron en la imputación, y todos los creyentes en él. Habiendo venido Cristo, el propósito de la creencia del hombre, la justicia misma, aquí hay una justificación solamente, sin la imputación, Cristo la justicia de Dios: ¡bendiciones y gloria para siempre! Y un creyente que es justificado es una nueva criatura, ha pasado de la muerte que viene por el pecado, y llega a entrar en su reposo, donde no hay pecado. Aquel que es la santificación, es la justificación, y así por su santificación ellos son justificados; es la misma cosa, lo que santifica, justifica .... Los hombres son justificados por la creencia, y en la fe y por la fe, y al creer ellos vencen, y tienen victoria; y hay mortificación, y santificación, y redención, y justificación, todas poseídas juntas en uno, quien es Cristo, y esto para la satisfacción particular.

    Estos guías ciegos, que se hacen pasar por ministros de Cristo, le dicen a usted que usted tiene la justicia de Cristo, así que no necesita nada.
    Ellos dicen que confiemos en la "justicia de Cristo imputada" a nosotros, basado en nuestra "fe," como lo fue con Abraham, Rom 4:3-11.

    La fe de Abraham no fue simplemente una creencia en Dios; Abraham obedeció la voz de Dios, Gen 22:18,26:5.
    La fe de Abraham era esperar para escuchar las palabras de Dios, oírlas, y después obedecerlas.
    Su fe produjo obras de fe obediente que probaron su amor por Dios.
    Oír las palabras habladas por Dios y obedecerlas es la fe verdadera, y esta fe los apóstoles también predicaron.

    Dios también ordenó a Abraham que "caminara delante de mí y se perfecto." Génesis 17:1
    Como Abraham ejerció su fe para ser circuncidado (como se le ordenó) — así nosotros debemos recibir la circuncisión espiritual — nuestro corazón es circuncidado del pecado.
    Como Abraham ejerció su fe para dejar su hogar para ir a una tierra nueva, (como se le ordenó) — así nosotros abandonamos el mundo para entrar en el reino de Dios.
    Como Abraham ejerció su fe estando dispuesto a sacrificar a Isaac, (como se le ordenó) —así también nosotros debemos crucificar nuestra vida egoísta para salvar la vida de nuestra alma
    Si Abraham no hubiera obedecido a la voz de Dios en todo lo recién mencionado, usted estaría leyendo acerca de otra persona en vez de Abraham.

    Abraham se expuso a si mismo a oír los mandatos de Dios. Nosotros también debemos exponernos a nosotros mismos a oír los mandatos de Dios, — oírle, obedecerle, y seguir haciéndolo con resistencia hasta el final; de otra manera nosotros no llegaremos a estar libres de pecado, ni alcanzaremos justicia, y seremos excluidos del cielo al morir. La obediencia lleva a la justicia. Rom 6:16

    La justicia viene por medio de la fe en Jesús, pero la fe que imputa justicia es sólo la fe que libera de la ley; esta medida de fe que libera es recibida con el fruto del Espíritu, y eso sólo ocurre después que usted ha crucificado sus deseos y afectos en la cruz interna de la negación propia; y esto no es instantáneo ni se logra fácilmente.

    Pablo clarifica: Nosotros, en cambio, por obra del Espíritu y mediante la fe, aguardamos con ansias la justicia que es nuestra esperanza. Gál 5:5
    Pablo dice además: sois esclavos del que obedecéis; ya sea del pecado que lleva a la muerte o de la obediencia que lleva a la justicia. Rom 6:16
        (¿Obediencia a qué? A los mandatos y enseñanzas que oímos del Señor a medida que lo esperamos.)
    Jesús dijo: Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Mat 5:6
        (¿Cómo puede alguien tener hambre y sed de justicia si ellos son instantáneamente justos al creer en Jesús?)
    Jesús dice además: Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia. Mat 6:33
        (Nosotros debemos buscar la justicia de Dios como la prioridad más importante en nuestra vida,
        más que la comida y la vestimenta
    .)
    Y Pablo dice: Despertad a la justicia, y no pequéis más, porque algunos tienen ignorancia de Dios. Para vergüenza vuestra lo digo. 1 Cor 15:34
        (Cualquiera que piense que puede continuar pecando y ser justo no tiene conocimiento de Dios
        y debe ser avergonzado
    .)

    Está claro que no somos justificados instantáneamente porque creemos o tenemos fe, de otra manera, no se nos diría:

    No, debemos ir a Él para recibir su gracia y ser limpiados, y así llegar a ser justos — el fruto de lo cual es paz;
    el efecto de la justicia será la tranquilidad y seguridad perpetuas. Isaías 32:17

    Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. Rom 3:24
    Pero este acceso a Dios no nos justifica instantáneamente, porque buscamos ser justificados en Cristo. Gál 2:17

    Mientras observamos lo que fue dicho por la Palabra del Señor en el interior: "hay una justicia que sólo es imputada al morir," aparentemente justicia imputada y justicia, el fin de la imputación, ocurre en paralelo con las dos etapas de la perfección, las cuales tanto Fox como Crisp describieron.

    La persistente creencia del cristianismo de que uno es justo porque cree que Jesús es el Hijo de Dios no es verdad, como Juan se toma el tiempo para desmentir:

  • Hijitos, nadie os engañe. El que practica justicia es justo, como él es justo. 1 Juan 3:7. Jesús sólo habló, juzgó, e hizo lo que Dios le inspiró y ordenó; para practicar justicia también debemos ser capaces de sólo hablar lo que le oímos a Él ordenarnos a que digamos y sólo hacer lo que Dios nos ordene hacer. Esta habilidad sólo viene después de que hemos crucificado nuestro espíritu egoísta y el pecado ha sido destruido por el Espíritu por medio de llevar la cruz interna de la negación propia; entonces estamos caminando por el mismo camino que Él caminó y estamos en el mundo como Él estuvo con perfección, pureza, y santidad. Debemos ser restaurados a la imagen de Dios que Adán perdió en el jardín del Edén; para ponernos la naturaleza recién creada [de Cristo], quien es creado a la imagen de justicia y santidad verdaderas de Dios. Cuando somos justos, todo lo que decimos y hacemos es justo, moralmente correcto, perfecto, verdadero, santo, virtuoso, bueno, y puro. Cuando somos justos, todo lo que decimos y todo lo que hacemos es correcto — justicia.

  • El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto es revelado el Hijo de Dios [en nosotros]: para deshacer [en nosotros] las obras [pecado] del diablo. 1 Juan 3:8

  • Todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado, porque la simiente de Dios [Cristo] permanece en él, y no puede seguir pecando, porque ha nacido de Dios.1 Juan 3:9

  • En esto se revelan [distinguen] los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano. 1 Juan 3:10

  • Claramente, usted debe ser liberado de todo pecado antes de ser justo. Claramente, como Juan dice en la cita anterior, usted debe ser justo en su conducta y palabras así como Jesús era justo. Claramente usted debe haber muerto al pecado, usted debe haber hecho que su espíritu egoísta sea crucificado, usted debe haber hecho que su corazón sea circuncidado por el Espíritu, usted debe haber quitado el cuerpo de pecado de la carne, usted debe haberse despojado de su antigua naturaleza que controlaba su conducta, usted debe haber hecho morir las obras del cuerpo que son de la vida terrenal — antes de que usted pueda tener alguna justicia de Dios, aún la justicia imputada.

    Por lo tanto también, como dijo Pablo: Despertad a la justicia, y no pequéis más, porque algunos tienen ignorancia de Dios. Para vergüenza vuestra lo digo. 1 Cor 15:34. Es imposible ser justos y todavía estar pecando. A menos que usted haya sido liberado de la esclavitud del pecado, usted no puede ser justo; es imposible ser justo y todavía estar pecando. A menos que usted haya liberado de la esclavitud del pecado, usted no puede ser justo; tanto Juan como Pablo lo han enfatizado. Juan nos advierte que no seamos engañados de que podemos ser justos y todavía pecar. Pablo avergüenza aquellos que piensan que pueden pecar y ser justos, diciendo que no tienen conocimiento de Dios. Y si su conocimiento de Dios viene de oír a otros hablar, o leer la Biblia, usted no tendrá conocimiento de Dios porque lo que se conoce acerca de Dios se revela en ellos, pues Dios se lo manifestó; Rom 1:19; Dios es sólo conocido por revelación.

    Ustedes dicen que ustedes creen en Jesús, ¿pero qué fe claman tener? ¿Creen ustedes lo que oyen a Jesús decirle que haga desde el interior de su corazón, como resultado de esperarlo a él en silencio, mientras lo escuchan hablándoles a ustedes; o creen que Jesús vivió, fue el Hijo de Dios, etc.? ¿Qué esperanza tienen? ¿Poder pecar sin ser castigados e ir al cielo después de morir? ¿O ser liberado del pecado, entrar en el reino del cielo mientras todavía en la tierra, y después estar allí para siempre? Dos esperanzas diferentes, dos tipos distintos de fe. Una fe es verdadera, la otra fe es una mentira. Una esperanza purifica, la otra lo deja en el dolor del pecado. Una fe purifica, la otra lo deja contaminado. Una fe acompañada por obediencia lleva a la salvación, la otra al infierno. Una fe lleva a poseer la justicia de Cristo, la otra fe lo deja sin ella. El verdadero evangelio desencadena el poder de Dios que nos da a una salvación que se experimenta y es purificada, la otra es una apariencia de piedad sin el poder, con una salvación que sólo se presume. Si alguien viene predicando a otro evangelio diferente al que ustedes han recibido, [de parte de Pablo] sea anatema, Gál 1:8-9. Pablo dijo que él había sido enviado por Jesús a predicar este evangelio: les envío para abrir sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios, para que reciban perdón y libertad del pecado y una herencia entre los santificados y purificados por la fe en mí. Hechos 26:17-18. La evidencia de la fe es la obediencia, el resultado de la obediencia es el fruto del Espíritu, que prueba que usted es un verdadero seguidor de Cristo. La obediencia lleva a la justicia. Rom 6:16, a medida que por medio del Espíritu, por fe, pacientemente aguardamos la esperanza de justicia, Gál. 5:5.

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