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Lucas 8:5

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 5 "Un sembrador salió a sembrar su semilla. Mientras sembraba, una parte cayó junto al camino y fue pisoteada; y las aves del cielo la comieron.

Mateo 13:1-52

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 1 Aquel día Jesús salió de la casa y se sentó junto al mar.

 2 Y se le acercó mucha gente, de manera que él entró en una barca para sentarse, y toda la multitud estaba de pie en la playa.

 3 Entonces les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: "He aquí un sembrador salió a sembrar.

 4 Mientras él sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la devoraron.

 5 Y otra parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó rápidamente, porque la tierra no era profunda.

 6 Pero cuando salió el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.

 7 Y otra parte cayó entre los espinos. Los espinos crecieron y la ahogaron.

 8 Y otra parte cayó en buena tierra y dio fruto, una a ciento, otra a sesenta y otra a treinta por uno.

 9 El que tiene oídos, que oiga."

 10 Entonces se acercaron los discípulos y le dijeron: --¿Por qué les hablas por parábolas?

 11 Y él respondiendo les dijo: --Porque a vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de los cielos, pero a ellos no se les ha concedido. [Vea la nota 1 en Marcos 4 para entender por qué Jesús habló en parábolas para esconder el significado de sus palabras de la gente.]

 12 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

 13 Por esto les hablo por parábolas; porque viendo [con la vista natural] no ven [espiritualmente], y oyendo [naturalmente] no oyen [espiritualmente], ni tampoco entienden.

 14 Además, se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oído oiréis, pero no entenderéis; miraréis, pero no percibiréis.

 15 Haz engordar el corazón de este pueblo, y sus oídos sordos, y cierra sus ojos [espirituales] para que no vean con los ojos, ni oigan con los oídos, ni entiendan con el corazón, ni se vuelvan. Y yo los sanaré.1 [Vea la nota 1 en Marcos 4 para entender por qué Jesús habló en parábolas para esconder el significado de sus enseñanzas y del evangelio.]

 16 Pero ¡bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen!

 17  Porque de cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.

 18 La parábola del sembrador:

     Vosotros, pues, oíd la parábola del sembrador.

 19 Cuando alguien oye la palabra [hablada por el Espíritu] del reino y no la entiende, viene el maligno y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Éste es el que fue sembrado junto al camino. [El original griego para palabra en este versículo es logon <3056> que en inglés significa: 1) de un discurso; 1a) una palabra, pronunciada por una voz viviente, que encarna un concepto o idea; 1b) lo que alguien ha dicho. Esto no se refiere a oír la lectura de la Biblia; más bien se refiere a oír a Jesús hablarle a usted desde el interior de su corazón. La Palabra de Dios es el nombre de Jesús, y hay una pequeña medida de la Palabra y luz en el corazón de cada hombre, que está allí para que podamos oírla y obedecerla; esa es la palabra de fe que los apóstoles predicaron. Juan 1:1-4, Juan 1:7,9, Apoc 19:13-16, Rom 10:8,17, Deut 30:10-14, Efe 4:21. Las palabras que oímos y recibimos con mansedumbre están implantadas en nuestro corazón. Santiago 1:21. Las palabra que él nos habla son Espíritu y nos imparten la vida de Dios. Juan 6:63.]

 20 Y el que fue sembrado en pedregales es el que oye la palabra [hablada por el Espíritu] y en seguida la recibe con gozo; [Cuando usted oye al Señor hablarle, ¡usted tiene gran gozo!]

 21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de poca duración, y cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, en seguida tropieza. [La tribulación, el sufrimiento, y la persecución ocurren porque una persona padece al obedecer "la palabra," lo cual es las palabras que ellos oyen, (que el Señor les habla a ellos), a medida que esperan, velan, y escuchan. Todo creyente que toma la cruz interna de la negación propia y que soporta por un tiempo experimentará tribulación con sufrimiento y persecución; algunos serán ofendidos, lo cual causará que ellos dejen de soportar — ellos dejan de seguir obedientemente y de buscar a Dios, para caer otra vez en los caminos del mundo.]

 22 Y el que fue sembrado en espinos, éste es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y queda sin fruto. [Otros son distraídos de su prioridad más importante que es buscar a Dios por los cuidados de este mundo, el engaño de las riquezas, los placeres de esta vida, y los deseos por otras cosas. Tome en cuenta que cuando usted se deja llevar por los placeres del mundo, aun temporalmente cuando esté de vacaciones, su motivación para mantenerse fiel a los mandatos que usted ha oído y su motivación para buscar a Dios están seriamente debilitadas.]

 23 Pero el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye la palabra y la entiende, el que de veras lleva fruto y produce, uno a ciento, otro a sesenta, y otro a treinta por uno. [Usted puede tener éxito al: 1) mantener su esperanza por medio de una lectura frecuente de las promesas en las escrituras y el éxito de otros en el pasado, y ambos están en este sitio, 2) mantener una rutina diaria regular de esperar al Señor lo más posible, 3) mantenerse obediente a cualquier mandato que usted reciba al escucharlo a Él, y 3) anticipar las pruebas y tribulaciones, estando listo para considerarlos como una evidencia gozosa de su progreso y de la salvación eventual que está por venir.]

 24 Les presentó otra parábola diciendo: "El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo.

 25 Pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

 26 Cuando brotó la hierba y produjo fruto, entonces apareció también la cizaña.

 27 Se acercaron los siervos al dueño del campo y le preguntaron: 'Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?'

 28 Y él les dijo: 'Un hombre enemigo ha hecho esto.' Los siervos le dijeron: 'Entonces, ¿quieres que vayamos y la recojamos?'

 29 Pero él dijo: 'No; no sea que al recoger la cizaña arranquéis con ella el trigo.

 30 Dejad crecer a ambos hasta la siega. Cuando llegue el tiempo de la siega, yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en manojos para quemarla. Pero reunid el trigo en mi granero.'" Juan el Bautista dijo: "Yo, a la verdad, os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene después de mí, cuyo calzado no soy digno de llevar, es más poderoso que yo. Él os bautizará en el Espíritu Santo y fuego. Yo, a la verdad, os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene después de mí, cuyo calzado no soy digno de llevar, es más poderoso que yo. Él os bautizará en el Espíritu Santo y fuego." Mat 3:11-12. Este bautismo ocurre después que el hombre ha crucificado su naturaleza egoísta y pecaminosa en la cruz interna de la negación propia.]

 31 Les presentó otra parábola diciendo: "El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo.

 32 Ésta es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando crece, es la más grande de las hortalizas2 y se convierte en árbol, de modo que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas."

 33 Les dijo otra parábola: "El reino de los cielos es semejante a la levadura que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudado."

 34 Todo esto habló Jesús en parábolas a las multitudes y sin parábolas no les hablaba,

 35 de manera que se cumplió lo dicho por medio del profeta diciendo: Abriré mi boca con parábolas; publicaré cosas que han estado ocultas desde la fundación del mundo.

 36 Entonces, una vez despedida la multitud, volvió a casa. Y sus discípulos se acercaron a él diciendo: --Explícanos la parábola de la cizaña del campo.

 37 Y respondiendo él dijo: --El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

 38 El campo es el mundo. La buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno.

 39 El enemigo que la sembró es el diablo. La siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.

 40 De manera que como la cizaña es recogida y quemada en el fuego, así será el fin del mundo.3

 41 El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su Reino a todas las cosas que ofenden, y a los que hacen maldad [o infracción de la ley],4

 42 y los echarán en el horno de fuego. Allí habrá llanto y crujir de dientes.

 43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos [para oír], que oiga, y contemple, discierna, y entienda al oír. [Escuche a Jesús, la palabra dentro de su corazón; discierna y entienda. Muchos serán purificados, y emblanquecidos, y probados; pero los impíos obrarán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá. Pero los sabios, sí entenderán. Dan 12:10].

 44  El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que un hombre descubrió y luego escondió. Y con regocijo va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.

 45 Además, el reino de los cielos es semejante a un comerciante que buscaba perlas finas.

 46 Y habiendo encontrado una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.

 47 Asimismo, el reino de los cielos es semejante a una red que fue echada en el mar y juntó toda clase de peces.

 48 Cuando estuvo llena, la sacaron a la playa. Y sentados recogieron lo bueno [peces buenos] en cestas y echaron fuera lo malo [peces malos].

 49 Así será el fin del mundo: Saldrán los ángeles y apartarán a los malos de entre los justos,

 50 y los echarán en el horno de fuego. Allí habrá llanto y crujir de dientes.

 51 ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos le dijeron: --Sí.

 52 Él les dijo: --Por eso, todo escriba instruido en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas.

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