La Cruz Perdida de la Pureza

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Sermón IV

EL ESTÁNDAR DE LA VERDAD

Predicado por Esteban Crisp en la calle Grace-Church, el 29 de julio, del 1692

Hay un estándar universal de verdad, que Dios ha establecido sobre todos los hijos e hijas de los hombres; él ha dado el conocimiento de él en Jesucristo y por medio de él; él se los ha repartido, para que ellos puedan ser capaces de unirse y adherirse a la verdad, y de ser liberados de la condenación eterna. Este estándar y regla de medir es revelado y manifestado en cada hombre y mujer, por la luz que brilla en sus corazones, por medio de la cual ellos pueden discernir, y emitir un juicio sano (si ellos sólo están dispuestos) sobre todos sus propios caminos. Los hombres y mujeres pueden saber en toda palabra que hablen, en toda acción que realicen, si es que hablan, o actúan, de acuerdo a la verdad, o si están justificados por la verdad, en lo que ellos hablan y dicen.

Yo les dijo, mis amigos, esto no es una misericordia pequeña, que la humanidad ha obtenido de la mano de su Hacedor, que el hombre es llevado a una capacidad de no actuar con los ojos vendados, sino que puede ver su camino, y sus propias inclinaciones, y emitir juicios sobre ellos, si es que son buenos o malos. Si ellos permanecerán justificados ante la vista de su Hacedor, o si es que serán condenados.

Yo confieso, el velo de ignorancia que ha sido puesto sobre los hijos e hijas de los hombres, por medio del pecado, la transgresión, y la rebelión, es muy grande. Y yo puedo decir, como dijo el apóstol: en otro tiempo estaban en tinieblas. ¿Y qué pueden ver las tinieblas? ¿Qué pueden descubrir las tinieblas? El Señor nuestro Dios, que las hizo, no nos ha dejado en ese estado de oscuridad, ceguera e ignorancia, sino por medio de las riquezas de su misericordia y bondad, ha encontrado un camino para ordenarle a la luz que brille en la oscuridad, dentro de los corazones de las personas, por todo lo que hizo el diablo para oscurecer al hombre, para separar y aislarlo del su Hacedor.

El mismo poder omnipotente, que dijo en la creación: hágase la luz, y la luz se hizo; él ha resplandecido en nuestros corazones, y la manera por la cual él ha hecho esto, es por medio del mediador, por medio de Jesucristo el Redentor, en quien habita la plenitud de la Deidad. Él ha recibido poder de su Padre, no sólo para ser una luz y salvación, sino para impartir y comunicar de la luz divina a ellos, a todo el que viene al mundo; para que por medio de esto ellos puedan ser liberados de sus tinieblas, y de la ignorancia de la mente de Dios, a la que ellos estaban propensos en la caída, y puedan ser restaurados, por medio del mediador, a una capacidad de juzgar sus propias acciones, y sus propias palabras, y caminos, e inclinaciones.

Este es el estándar que Dios ha puesto en cada uno de nuestros senos, para la prueba de nosotros mismos, ya se para nuestra justificación o condenación, de cada palabra y acción. Ahora, para hacerlos a todos sensibles a la grandeza de esta bendición, consideren que no es sólo dada para aumentar y añadir al conocimiento, es dada a propósito para atraer y persuadir a los hombres a que les guste la verdad, y al amor de la verdad. El apóstol estimó que era una maravillosa misericordia la que vino por medio de Cristo; él lo ha enviado para bendecirnos, al alejarnos a cada uno de nosotros del mal de nuestros caminos. De modo que aquí hay una capacidad que los hijos y las hijas de los hombres tienen, por medio del mediador, de ser alejados del mal de sus propios caminos y acciones, hacia lo que es agradable para Dios.

La siguiente obra, después de que Dios ha obrado tan misericordiosamente por los hijos y las hijas de los hombres es que ellos sean buenos consigo mismos, y misericordiosos consigo mismos, y tengan piedad de sí mismos, por medio de un debido mejoramiento de la gracia, y la misericordia, y la bondad de Dios, que él ha otorgado libremente sobre ellos, y al llevar todas sus acciones a ese estándar, todas sus palabras y acciones a esa regla, para que no importando lo que sean, o cuántas sean, si éstas no responden a ese estándar y regla, ellos puedan negarlas, soportarlas y resistirlas, para que ellos puedan mantenerse fuera de la condenación; porque el apóstol declaró claramente sin ninguna duda: "no hay condenación para los que están en Cristo Jesús." Si él hubiera dicho: "a los que profesan a Cristo Jesús," hubiera habido una gran libertad, especialmente para esas naciones; pero las palabras son limitadas, y ustedes hallarán que así es; es decir, "a los que están en Cristo Jesús;" y (como si él estuviera diciendo) que ustedes puedan saber justamente lo que quiero decir; "quiero decir los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu." Aquellos que están en Cristo, caminan conforme a su Espíritu; porque aquellos que no caminan conforme al Espíritu de Cristo, no son de él; pero aquellos que son de él, caminan conforme al espíritu de la verdad, y no hay condenación para ellos.

No sólo son las escrituras las que ratifican y confirman esta doctrina, pero ustedes mismos son testigos vivientes de la verdad de esto, que mientras ustedes actúen y hablen en obediencia al principio de la verdad, que Dios ha plantado en ustedes, usted no sienten condenación sobre sí mismos: "Yo hice tal cosa en tal tiempo, y no fui condenado." ¿Por qué fue así? "Porque lo hice en obediencia, y sujeción a esa medida de gracia que Dios estableció en mí;" y, "tal cosa yo hice, por lo cual fui condenado." ¿Por qué fue así? "porque lo hice de acuerdo a las inclinaciones de mi propia mente corrupta, y en contradicción a la verdad que fue revelada en mí."

Mis amigos, yo quisiera que al punto de la doctrina, ustedes fueran mejores por las cosas que leen y oyen. Es mi deber predicar la verdad, y ustedes pueden creer lo que digo, y ustedes pueden leer las Santas Escrituras, y tienen la creencia de lo que leen; pero si ustedes llegan a un sentimiento percibido del cumplimiento de las cosas que ustedes oyen, le darán un sello más grande a la verdad de la doctrina, que por todo lo que han leído y oído. Y ustedes serán más sabios para salvación, al probar y experimentar el efecto de todo lo que entienden; y no como los hombres carnales de este mundo, que no tienen fe, que sólo hacen caso a sus ganancias y placeres mundanos, los tales son terrenales, sensuales y diabólicos; yo juzgaría las acciones y las palabras, de acuerdo a la verdad, y de acuerdo al efecto que encuentro en mí. "Yo hice tal cosa, y tuve paz al hacerlo; no siento reproche, ni condenación sobre mí." Este es un camino para que la gente crezca en la vida del cristianismo; para guardar el estándar de la verdad. Porque ya sea que los hombres lo deseen o no, ellos deben hacerlo al final; y ellos pueden ahora, si desean, hacer una prueba de sus palabras y acciones.

En cuanto a la mayoría de ustedes, han ido más lejos que Pilato. Pilato pudo hacer esa pregunta: "¿qué es la verdad?" dijo él. Y yo confieso, no fue hace mucho tiempo, está en la memoria del hombre, que personas más serias y mejores fueron confundidas con la oscuridad y la ignorancia de aquellos tiempos, y estaban listos para clamar ¿qué es la verdad? Sus ojos estaban tan cegados, y las cosas estaban tan revueltas y confusas por las disputas que los hombres crearon, que hicieron que las cosas fueran tan oscuras que la gente no podía ver su camino. Pero Dios, quien le ha ordenado a la luz que brille en la oscuridad, ha traído un día glorioso; ha disipado, y esparcido, y ahuyentado una gran parte de esa oscuridad y neblina, que se sobre expandió en las mentes de los hombres. Tantos como han buscado sinceramente la verdad en el interior, han encontrado un principio divino de verdad, que tiene una calidad de auto evidencia en sí mismo, para convencer a las mentes y las consciencias de los hijos e hijas de los hombres, que es la verdad. Y a esto el Señor ha llevado a la mayoría de ustedes, a ser sensibles a algo que es verdad en sí mismo. Hay muchas cosas que son verdad en las palabras de ellos; muchas expresiones verdaderas; pero hay verdad en sí mismo, la verdad esencial de Dios, que, como está en Dios, perdura para siempre y es eterna, y permanecerá sobre todos los errores, y falsedades y engaño. * La verdad, como está en Cristo Jesús, es un estándar y regla para que los hombres actúen por ella; él se las ha dado a los hijos e hijas de los hombres; y como aparece en ellos, es ya sea juez para condenarlos, o un salvador para salvarlos de sus pecados, y justificarlos.

Ahora, lo que nos concierne es encontrar la medida de la verdad, o manifestación, o principio de la verdad, el cual le ha agradado a Dios revelar en nosotros. Y quien lleve su mente un poco tiempo al interior, hacia la seria búsqueda y consideración, a pensar cómo el Señor los ha tratado, encontrarán que ellos no están destituidos de la verdad. Una persona que hace de la mentira y el engaño una práctica, no está completamente destituida de la verdad; porque hay un principio de verdad en él, que lo revisa y lo reprende por su robo, mentira y falsedad, y él vive bajo condenación por sí mismo. No puede acercarse al Dios de verdad en ninguna ocasión, sino que su mentira y falsedad se interponen en el camino. Ahora, si es así, que este mentiroso es hecho sensible al principio de la verdad en él, y llevará sus palabras y acciones a la verdad, tanto como él sepa que le hará dejar la mentira y el engaño, y practicar la verdad para escapar la condenación. Si él deja la mentira y la falsedad, y vive en la verdad, y le habla la verdad a su prójimo, hallará otro estado, condición y marco en su alma, que los que estaban antes. Él ahora está más en paz, y tiene una manera clara y serena para ir a Dios por medio de la oración, y para derramar su súplica, lo cual él no había hecho antes; porque él había bloqueado su propio camino por causa del pecado, que continuamente estaba a su puerta; si no haces bien, el pecado está a tu puerta, le dijo Dios a Caín. Por lo tanto, cuando usted hace el mal, no puede sino saberlo. Cuando usted está embriagado, o dice malas palabras o miente, y engaña a su prójimo, y continúa el designio para obtener ganancia pecaminosa, usted lo sabe, ya sea que los hombres lo sepan o no, y Dios que lo hizo lo sabe; y allí el pecado está a su puerta, y le cierra el paso y lo deja afuera, y usted no puede ofrecer sus oraciones a Dios con esa claridad, como si hubiera dicho la verdad. Por lo tanto nos concierne grandemente a cada uno de nosotros estar esperando a Dios, para el descubrimiento de esta verdad a nosotros; y después debemos aceptar, adherirnos y unirnos a la verdad, como nuestro bien más grande.

Pero algunos dirán, esta adherencia y unión a la verdad es una lección difícil. Es bastante fácil encontrar un principio de verdad, que permanece en contra, y se opone a toda clase de mal. Muy pocos, hoy en día, negarán un principio establecido de verdad en todos los hombres, que juzga la falsedad, y condena el engaño, y da testimonio en contra de ella en otros, y en sí mismos. Pero esta misma unión, y adherencia a ella, no se puede hacer sin una cruz para la mente carnal.

Ahora, si la cruz de Cristo no se toma, no hay un buen cristianismo entre nosotros. Donde es descuidada, esta mancha y ensucia la profesión del cristianismo. Eso está tan directamente opuesto a la doctrina de Cristo: "aquel que quiere ser mi discípulo, debe" no dice puede si quiere, sino él "debe tomar la cruz" de Cristo y seguirle a ÉL. Ellos eran un tipo de gente que nunca hubieran sido cristianos, los que querían estar eximidos de tomar una cruz diaria; por lo tanto él los empuja a negarse a sí mismos, y tomar su cruz y seguirle. Ningún hombre puede vivir una vida cristiana, sin tomar una cruz diaria.

Ahora... cuando una luz ha penetrado, y los hombres tienen un principio de verdad en sus corazones, se llega a esto; dijo uno: "Yo debo ser santo, en toda mi conducta, y ser vigilante en todas mis palabras, y que mi conducta sea honesta y justa, sin engaño. Vean cuánto yo sé, sin embargo no puedo vivir esta vida, aunque la conozco tan bien; no puedo tomar una cruz diaria, que es tan contraria a las inclinaciones que obran en mí. Entonces la pregunta que me hago es ¿tomaré la cruz o no?

Se llega a este punto en cada hombre y mujer, después que ellos llegan al conocimiento de este estándar de verdad. Si el mundo pudiera llegar a esta regla y estándar, no habría más trampas ni mentira, no más fraude, engaño o hipocresía, ni guerra o derramamiento de sangre; pero si los hombres quisieran, en todo lo que ellos hacen, responder al principio de verdad en sí mismos, ellos se harían la pregunta, ¿tomaré mi cruz diaria, o no? ¿Me negaré a mí mismo esos placeres que mi conciencia condena; y esas ganancias impías que yo busco por medio de falsedad, por medio de mentiras, prevaricación y alejarse de la verdad? ¿Haré esto para que yo pueda ser rico y grande en el mundo, o no?

Ustedes saben lo que yo digo, muchos de ustedes, y se han hecho esta pregunta, y algunos han dado una buena respuesta a ella: "Tomaré mi cruz diariamente, por la gracia de Dios; esta verdad será la regla de mis palabras y acciones hasta el día que muera."

Aquellos que han aprendido esta lección, y obtenido la paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, ellos no sólo han hecho una resolución, sino la han realizado en un acto y acción. Por el poder de la cruz de Cristo, ellos son purificados, y santificados, y lavados de sus viejas conversaciones, y tienen su conducta en el cielo; esto es, viven según una vida celestial, viven una vida piadosa aquí sobre la tierra, cuando ellos han llegado a esta resolución, y también la práctica de ella.

Yo desearía, y es mi labor, que ustedes me oyeran en este día, quienes no saben de lo que estoy hablando, a saber, el estándar de verdad, el principio de verdad, esa guía infalible, que es puesta en la consciencia de todo hombre, que justifica, o condena sus acciones y palabras: que ustedes, quienes han llegado a tener conocimiento de esto, puedan todos llegar a esta resolución piadosa en sí mismos, de manera que yo tenga esta disputa llevada a cabo en el seno de cada uno. Cuando la pregunta se hace, yo quisiera que ustedes realmente la respondieran; ¿guiaré mis acciones y palabras de acuerdo a esta regla infalible, o no? "No sé qué decir," dicen algunos, "hay peligro en ello." ¿Qué peligro puede haber al responder lo que el hombre sabe que es verdad? Yo les diré qué peligro. El mundo es perverso, y la mayoría de los hombres viven fuera de la verdad, y el Diablo es un adversario astuto, y él no quiere que nadie viva en ella. Él no permaneció en la verdad; y él no quiere que vivamos en ella, ni que controlemos nuestras palabras y acciones por la verdad en nuestras propias almas. ¿Qué pasaría si la mayoría de los hombres en el mundo pervirtieran la verdad? ¿Qué pasaría si tan pocos caminan en el camino angosto, y tan pocos vienen a la vida eterna; es ese un argumento para que yo no vaya hacia allá? ¿Acaso no debería despertar en mí una diligencia más grande, para que por cualquier medio yo pueda estar entre el número de los pocos que obtendrán salvación, y no ir con una gran compañía en el camino que lleva a la destrucción? Si nosotros mejoramos nuestros tiempos, y estaciones, y oportunidades, y misericordias, y bendiciones, que nos son concedidos, al final podremos obtener la vida eterna.

Pero algunos pueden decir: "Me debo sentar en desesperación, porque no puedo ir allí por mí mismo, aunque hago lo que puedo para obtener mi propia salvación. Hay un decreto en mi contra; el cual, aunque debería orar más que nunca, y pasar mis noches en dolor y lamento, si estoy decretado a la maldición eterna, no hay ayuda para mí, no hay esperanza de que yo pueda escapar; y si estoy decretado para salvación, aunque me tome la libertad de pecar, y ser libertino y disipado, como otros, no me puede impedir que al final alcance la salvación."

Por esta razón, muchos han puesto a un lado la guerra espiritual en contra de la corrupción, y su esfuerzo espiritual, de modo que no harán nada para [ganar] su felicidad eterna; por lo tanto ellos piensan que bien pueden seguir sus placeres. Pero, amigos míos, el caso no es así con nosotros; que toda alma entre nosotros alabe al Señor por su misericordia, al expulsar esa nube espesa de oscuridad, la cual se ha desvanecido y desaparecido. Esto lo sé, y espero que todos ustedes crean, que Dios en todas partes, y en toda nación, llama a los pecadores al arrepentimiento, y que él no se deleita en la muerte del que perece, sino más bien quiere que ellos regresen y vivan; y para hacer esto, él ha dado a su Hijo, Jesucristo, para que sea un salvador y mediador; y él ha enviado al Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, para dirigirnos en nuestro camino. Ahora nuestro deber es hacer mejoras en esas visitaciones de misericordia, que Dios nos ha otorgado, para poder ir a nuestra salvación, y no vivir en disturbios y borracheras, inmoralidad, y disipación, conflictos, y envidias, y siguiendo las modas del mundo. Sino que debemos esforzarnos por nuestra propia salvación con temor y temblor.

Pero algunos dirán: "¿acaso esto no ha sido ya realizado por nuestro salvador y mediador? Cristo ha probado la muerte por todo hombre, y ha pagado el precio por el alma de todo hombre."

Pero aún debe haber un cambio obrado en nosotros; debe haber una traslación de nuestras almas, de un estado al otro. Esto es llamado en las escrituras regeneración, y nacer otra vez; esto se llama ser bautizado en Cristo, y también se describe con otras expresiones. Pero el verdadero asunto es que debemos cambiar nuestra vida; porque hay una fuente pecaminosa de iniquidad, que es despertada por los movimientos de los poderes de la oscuridad, y nuestra propia concupiscencia; pero Dios siempre está listo para llevarnos bajo el gobierno de su Espíritu Santo, que nos llevará hacia toda verdad; y esto no se puede hacer sin la cruz. Pero la pregunta es esta: "¿tomaré la cruz o no? Si lo hago, crucificará mis afectos hacia el mundo. A ver, ¿cuánto amo al mundo? Un montón, pero ¿amo al mundo más que a mi propia alma? ¿Qué provecho será para mí ganar todo el mundo y perder mi propia alma? ¿O qué daré a cambio de mi alma? No puedo llegar al cielo sin negarme a mí mismo; permítanme cuidar mi alma. Soy una pobre criatura; serviré al Señor mi Hacedor, y me encargaré de glorificarle y agradarle. Él me puede arrancar por medio de la muerte cuando él quiera; por lo tanto yo trabajo, para que mis pensamientos, palabras, acciones y conducta, puedan responder a esa regla que él ha puesto ante mí, como un estándar de la verdad, para encuadrar y regular mis acciones por ella. Ya no vivo más en vanidad, como muchos viven. Yo no sé, pero mi aliento puede detenerse hoy, antes de mañana; por lo tanto hoy, mientras es de día, oiré la voz de Dios, y no endureceré mi corazón, sino recibiré ese consejo, que es ofrecido a mí, para el beneficio de mi alma. Soy comprado con precio, no soy mío; viviré para aquel que murió por mí. Tengo más razones para vivir por Cristo, y servirle, a aquel que derramó su preciosa sangre para la redención de mi alma, y para estar sujeto a él, que ser enemigo de Cristo, e ir al príncipe de la potestad del aire, quien gobierna en los hijos de la desobediencia. Tomaré una resolución de servir a Dios, pero no puedo hacer nada por mí mismo; pero la gracia de Dios, que trae salvación, me enseñará a negar la impiedad, y los deseos del mundo, y vivir justa, sobria y piadosamente, en este mundo presente."* Pongan atención para que no sean engañados y seducidos, porque no hay camino [que] los llevará al cielo, sino un camino santo y no contaminado.

[*El significado de la gracia ha sido transferido por las sectas protestantes del cristianismo alejándolo de la verdad: que con arrepentimiento el Espíritu de Dios nos enseña a negar los deseos mundanos e impiedad, y cómo vivir una vida sobria, justa y piadosa en este mundo presente, purificarnos para ser un pueblo del propio Señor, ferviente para buenas obraslo cual es más bien transferido a la mentira torcida: esa la gracia es un permiso para la inmoralidad que excusa todos los pecados pasados, presentes y futuros en los creyentes, excusando así a los creyentes para que vivan en sus deseos y su orgullo como les plazca, sin ninguna ley. La iglesia falsa ha hecho de la sangre de Jesús una excusa para el mal; por lo tanto ellos han hecho de su sangre una cosa profana; y por lo tanto ellos pisotean al hijo de Dios y muestran desprecio por la gracia. Heb 10:29. Al alegar que la gracia excusa todo pecado, neigan y repudian a Jesús como su Señor y Maestro, quien dijo: "arrepiéntanse o perezcan, y no pequen más." No se trata lo que dices que eres, sino lo que haces que demuestra un cristiano o no. De la Palabra del Señor en el interior: "Recuerda, cada persona que peca lo niega a Él como Señor y Maestro. ¿Estás de acuerdo con alguien que en su arrogancia haya dicho que Dios excusa el mal en los creyentes? No es justo, pero a ellos no les importa. Ellos han tomado la Biblia y la han hecho algo profano, la han usado para justificar su inmersión en el pecado. Ellos no quieren tener leyes. La nueva ley llegó a ser injusticia. El cristianismo no tiene idea de lo que soy yo o de lo que represento." Pedro también identificó estos falsos maestros cristianos: "Porque hablando arrogantes palabras de vanidad, seducen con las pasiones sensuales de la carne a los que a duras penas se habían escapado de los que viven en el error. Les prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción; puesto que cada cual es hecho esclavo de lo que le ha vencido." 2 Pedro 2:18-19. Los maestros falsos prometen libertad para continuar en el pecado; pero Jesús dijo: "De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado es esclavo del pecado." Juan 8:34. La paga del pecado es muerte. Rom 6:23. No sólo el cristianismo ha hecho de la gracia un permiso para la inmoralidad, sino que el cristianismo ha causado que las conciencias de sus creyentes sean cauterizadas con un fierro caliente, dejándolos indiferentes al pecado y el mal. Hay libertad para un hijo crucificado de Dios, libre de todo pecado, que camina en amor y cumple la ley; pero a menos que usted esté libre de todo pecado, está sujeto a ser excluido del cielo cuando muera.

No hay pecado libre de consecuencias; la paga del pecado es todavía la muerte. La Ley del Pecado y la Muerte es invalidada sólo cuando usted ha crucificado su mente y espíritu pecaminoso; el pecado libre de consecuencias es cristianismo de fantasía. De la Palabra del Señor en el interior: "No seas confundido; no seas engañado; debes romper una acción sospechosa. El pecado libre de consecuencias no existe; las consecuencias son verdaderamente asombrosas. Hay una guerra que usted debe ganar; el pecado debe ser vencido; los deseos de la carne combaten contra su alma".

2000 años atrás, Judas habla de unos pocos hombres que se habían infiltrado entre los verdaderos cristianos, predicando su mensaje falso de que la gracia excusaba todos sus pecados pasados, presentes y futuros. Hoy en día la gracia, al ser un permiso para la inmoralidad, ha sido la piedra angular de la doctrina protestante por 400 años. Por lo tanto el cristianismo ahora está lleno de soñadores sucios: sucios porque sus corazones están contaminados con toda clase de pecados que ellos todavía cometen despreciando las muchas advertencias y requerimientos del Señor, y soñando que ellos son salvos y justos. Las sectas romana y ortodoxa están similarmente llenas de soñadores sucios que sueñan que sus misas paganas, confesiones, penitencias, y eucaristías expían los pecados de sus corazones sucios y contaminados, cuyos rituales el Señor ha descrito como conflagración, (gran destrucción). De la Palabra del Señor en el interior: "El cristianismo no tiene idea de lo que soy yo o de lo que represento. El enemigo está en todo el cristianismo. Todo el mundo está esperando que Jesús sea su excusa. Ellos son un pueblo obstinado, sus corazones se han enfriado. Ellos piensan que ser salvo es hacer ruido acerca de ser salvo. Ellos son un pueblo que no tiene idea, y no tiene frutos. Todos son soñadores sucios".

Para más información sobre este tema, vea Gracia Verdadera versus Gracia Falsa.]

Por lo tanto vengan y tomen este estándar de verdad en sus manos, para que los guíe en su camino, para que no se vayan ni a diestra ni siniestra. Esto les mostrará el camino por el que deben caminar, y para que sean como una nube y pilar de fuego para los israelitas, en su camino a Canaán, la cual era un tipo del cielo. Ellos veían la nube durante el día, y el pilar de fuego en la noche. Por lo tanto este estándar de verdad los dirigirá en su viaje hacia la Canaán celestial. Que esta sea la regla y medida de sus pensamientos, palabras, y acciones.

Si un obrero, que es constructor, tiene una regla con la cual debe trabajar; y si él prosigue y nunca examina su trabajo con esta regla, sino que hace que su ojo sea su regla; si él no usa esta regla en su trabajo a cada rato, para ver si su trabajo es bueno; si él sigue trabajando, y nunca se preocupa de su regla, qué mal trabajo hará él. Pero un obrero prudente y hábil dirá: "no confiaré mucho en mi ojo, sino usaré mi regla, mi regla no me fallará; si hay un mal trabajo, me lo descubrirá, para que yo pueda corregirlo antes de que prosiga hacia adelante." Por lo tanto un obrero discreto a menudo llevará su regla a su trabajo, y usará su línea y su plomada, para lo pueda hacer correctamente. Él dirá: "si dejo mi regla, y no la uso, sino que trabajo como me plazca, y confío en mi ojo, no será de extrañar que haga un mal trabajo, y lo que construya se caerá, y se derrumbará ante mis ojos."

Ustedes a quien Dios ha dado el estándar de verdad, como una regla y medida, para gobernar sus pensamientos, palabras, y acciones, que todo sea probado con ella, antes de que ustedes mueran, y dejen este mundo. Si ustedes hacen esto, y hacen de esto su práctica diaria, entonces háganse la pregunta, y ustedes podrán decirse a sí mismos, y decirme a mí, y decir: "Ahora he obtenido más esperanza del favor de Dios, y un sentido más grande de su vida y su bondad hacia mí, que nunca había tenido antes." El apóstol nos exhorta: "a caminar prudentemente, no como necios, sino como personas sabias, redimiendo nuestro tiempo." Hemos pasado una gran cantidad de tiempo en vano, seamos sabios ahora, y mejoremos nuestro tiempo, para nuestra ventaja eterna; caminemos prudentemente, es decir, miremos alrededor de nosotros, consideremos nuestros caminos, y probemos nuestros pensamientos, palabras y acciones, por el estándar de la verdad. Hoy (amigos míos) mientras sea de día, oigan la voz de Dios, y no endurezcan sus corazones, y reciban el consejo celestial, que es otorgado a ustedes, para que puedan ser partícipes de la herencia, entre los santos en la luz.

La oración después

¡Bendito y eterno Padre! Tú has sacado adelante tu glorioso nombre, y has revelado tu poder y tu poderoso brazo; y tú has causado que el remanente se incline y alabe tú venida. Tú eres maravilloso, tu majestad es grande; aquellos que te contemplan, con reverencia, adorarán ante ti Tu poder ha surgido, y ha alcanzado los corazones de tu pueblo; tú los has humillado, y los has sujetado a tu poder divino y omnipotente, de manera que ellos aparecieron en la tierra, para la alabanza y gloria de tu gran nombre.

Y, Oh Señor, a medida que tú has comenzado una gran obra en la tierra, has cometido esta obra a tus siervos e hijos que llevan tu nombre entre los hijos de los hombres, para que ellos puedan mostrar tu justicia, entre los habitantes de la tierra; y nuestras almas han dicho, muchas al mismo tiempo, ¿quién es suficiente para estas cosas? Toda nuestra aptitud y suficiencia, nuestra aptitud y preparación viene de ti Revela tu poder, y descubre tu brazo todopoderoso. Nosotros hemos encontrado tu presencia de día a día, y tú ha contemplado a aquellos que conocen tu amor.

¡Oh glorioso Dios de vida! Aquí tenemos apoyo para ir a la obra a la cual tú nos has llamado; por este medio somos habilitados para adorar ante ti, y tú ofreces alabanzas vivientes a tu gran nombre, por ese refrigerio y consolación, que tú has ministrado a tu pueblo.

Y, ¡Oh Padre viviente! Nunca te hemos esperado en vano; cada vez que nos hemos reunido en tu nombre, hemos hallado tu divina presencia, y la explicación del tesoro de tu amor, de tu sabiduría, y de tu favor por tus hijos. De modo que día a día, y aún en este día, tú te acuerdas de tu pueblo, y tú les das nuevas oportunidades de acercarse a ti, y recibir su alimento diario y fortaleza, de la operación de tu poder.

¡Oh Dios viviente de vida! Reúne los corazones de tu pueblo más y más, y atráelos para que se acerquen a ti, para que sus entendimientos puedan abrirse más y más para discernir tu voluntad, y sujetarse a tu sabiduría, para que todo pensamiento que es exaltado en contra de tu poder divino, y tu voz viviente, en sus propias conciencias, pueda ser derribado; para que todas las naciones de la tierra puedan inclinarse ante ti; para que tu verdad pueda reinar, y tu poder sea exaltado, y la justicia que tú has revelado pueda brillar más y más, en su resplandor y gloria, e iluminar aquellos que están lejos, para que ellos puedan ser llevados a buscar a Dios.

Y, ¡Dios viviente de la Vida! Que aquellos que se han inclinado bajo el peso del pecado, sean apoyados y elevados, y aquellos que están cansados y cargados, que tengan descanso en sus almas.

¡Poderoso Dios de vida! Guarda a tu pueblo en un sentido fresco y viviente de tu amor, y tu virtud celestial, por la cual tú alimentas a los hijos, y los satisfaces día tras día; no sólo cuando ellos se reúnen, sino cuando están separados los unos de los otros. Que tu pueblo sea guardado del mal del mundo, mientras ellos están en él, y que tu sabiduría y poder les de la victoria sobre ello, para que tú puedas tener la gloria y todas las misericordias y bendiciones, concedidas a ellos. Porque tú solo eres digno, que eres Dios sobre todo, bendito por siempre y para siempre. Amén.

SERMÓN V

El gran deber de recordar a nuestro Creador

Predicado por Esteban Crisp en Devonshire-House, el 6 de abril, del año 1692

HAY sólo un Dios viviente y verdadero, creador del cielo y la tierra, a quien estamos obligados a servir y adorar. Yo tengo mucha caridad como para creer que no hay nadie entre nosotros, sino aquellos que reconocen y aceptan esto. Y mi alma desea que esta obligación siempre esté sobre la mente de cada uno - para que ellos puedan recordar a su Creador, quien nos ha dado a todos vida y aliento, y ha continuado dándonos todas las bendiciones, para que cada uno pueda aplicar su corazón a ese deber universal, del cual todos estamos convencidos.

Y los que así están empleados y ejercitados, están considerando cómo y de qué manera ellos pueden completar y deshacerse de su deber, realizando la obligación que está sobre ellos para que pueda ser aceptada en las manos de Dios. Yo hablo ahora de aquellos que son considerados, no aquellos que continúan en una apariencia de religión, y no se preocupan, ni consideran si ellos son aceptados de Dios o no; sino todos los que están conscientes de Dios, desean servir a Dios, y adorarle, para que puedan ser aceptados por él, para así realizar sus deberes; y así para que ellos recibir su recompensa, y ese apoyo de Dios en todas las edades sea descubierto, y manifestado que es su propósito hacia aquellos que verdaderamente le sirven.

Cuando la gente llega a esta consideración, cómo pueden ellos servir a Dios correctamente, y adorarle de manera aceptable, el Señor está cerca de ellos, para instruirles, enseñarles, y guiarlos en el camino que es eterno. Y, bendito sea su santo nombre, muchos en nuestros días han encontrado esta enseñanza e instrucción divina; y son enseñados en esta era, como en eras anteriores, a entender la adoración de Dios que él requiere; que es en espíritu y verdad; y encuentran que el Padre busca a los que le adoran así, y donde él los encuentra, los recompensa, y ellos tienen una respuesta de paz en su seno, y son alentados para continuar en la adoración y servicio de Dios, hasta el fin de sus días.

Y es una gran misericordia y beneficio, una gran bendición que Dios le ha otorgado al remanente, para abrir sus entendimientos, para que vean y conozcan el camino para estar cerca de Dios, de manera que ellos puedan saber a quién adoran, ya que como ustedes han leído, han habido adoradores que adoran pero no saben a qué. Como nuestro Salvador le dijo a la mujer en Samaria, ustedes adoran lo que no conocen; nosotros sabemos lo que adoramos. De manera que todos los que son enseñados por Dios, saben cuál es la primera lección del cristianismo, como dijo el apóstol; aquel que busca a Dios, primero debe saber y creer que él es; es decir, la gente primero debe ser sensible de que hay un Dios, y que él recompensa aquellos que le buscan diligentemente, antes de que le puedan adorar apropiadamente.

Ahora, por falta de este conocimiento, el mundo está esparcido, y el pueblo está dividido en muchos tipos de adoración, y modas, y clases de religión, por falta del conocimiento de la verdadera adoración, del verdadero Dios viviente. De manera que aunque los hombres están universalmente convencidos de que hay un Dios, y que se le debe una adoración de parte de cada uno de nosotros, sin embargo la gente está confundida, esparcida, y dividida acerca de la realización de este gran deber; y en el día que el Señor ha visitado a su pueblo, él les ha venido a responder esta duda y pregunta a ellos. Ha sido la gran pregunta del mundo, y todavía la es de muchos miles; ellos dicen, yo sé que deberíamos adorar a Dios, pero no conozco el camino y la manera para encontrar aceptación. El Señor ha respondido esa pregunta en abundancia a aquellos que tienen oídos para oír; que ellos oigan lo que dice el Espíritu, esa es la respuesta corta a ella en todos.

Que el pueblo profese cualquier religión que quiera, pero no hay aceptación con Dios excepto por medio de Cristo. De modo que si el pueblo llega a ser de esta, o de aquella, y de la otra profesión, y cambia su religión con tal frecuencia, y van de una religión a otra, si ellos no vienen a Cristo, no están yendo a aquel en quien pueden encontrar aceptación. En él Dios se agrada con todos; pero fuera de él, Dios no se agrada de nadie. El gran misterio de la religión está en Cristo; el pueblo debe venir a Dios por medio de la fe en él; porque sin fe es imposible agradar a Dios. Que la gente realice los servicios y deberes que quieran, pero todos deben pasar por medio de la mano del Mediador, antes de que su acto llegue a Dios, o antes de que la paz y el consuelo lleguen al alma de cualquier hombre. Por lo tanto, es la manera más sabia para que todos lo que quieren tener aceptación con Dios, venir a él en el nombre del gran Mediador. La gente estaría feliz de tener aceptación con Dios y que sus servicios no sean rechazados, como lo fue el de Caín. Ahora, todos los que desean tener aceptación con Dios deben venir por este camino; hay sólo un camino, no es el camino que los hombres han inventado, tratando de venir por sus propias obras y méritos. Algunos por su fe inventada, y creencias inventadas, y por muchos artículos y principios, sosteniendo este principio, y el otro principio; pero nuestro Señor y Creador, él ha mostrado un camino, en su infinita sabiduría, y misericordia inefable a la humanidad, que se perdió para siempre, y nunca pudo regresar a Dios, por todos sus sacrificios, ofrendas, y actos; él nunca pudo regresar a la unidad con su Hacedor, si Dios no hubiera mostrado el camino; y ese camino que Dios ha mostrado, es por medio de su amado Hijo Cristo Jesús. Dios no escatimó. ¿No escatimó qué? Él no escatimó a su Hijo unigénito. ¿Por qué? ¿Qué hizo con él? Él lo dio por la vida del mundo; en aquel a quien Dios dio, hay vida. Quiso el Señor que su Hijo tuviera vida en él, como el Padre tenía vida en sí mismo; porque Cristo estaba con el Padre antes de la fundación del mundo; en él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres; Juan 1:1-4,9. No era vida creada, la vida que está en su Hijo; no es una vida creada, sino una vida eterna, y fue dada por la vida del mundo, y la vida es la luz de los hombres. Esta es la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene al mundo. De manera que esta es la dignidad de esa vida que Dios ha otorgado sobre nosotros; nosotros estamos dotados con esa vida, que estaba con el Padre por medio de Cristo Jesús, antes de la fundación del mundo. Consideremos la dignidad de esa luz, con la cual estamos iluminados. La pregunta es si es que deberíamos obedecer esta luz o no. Es la pregunta de todos. Yo estoy iluminado, dice un hombre, ¿debo obedecer, o no? Si obedezco, debo tomar una cruz, y decirle adiós a mi amada lujuria y corrupción. No hay duda de ello; debemos persuadir a la gente para que haga eso, antes de que podamos llevarlos al cielo y la felicidad, y la comunión con Dios. No debe ser por el camino en el que perdieron la vida, sino por el camino contrario, por el cual Dios llevará a los hombres a la felicidad otra vez. Ellos la perdieron por medio de la transgresión, y pecando en contra de Dios; por este camino y estos medios los hombres se salieron de la presencia y el favor de Dios. ¿Pero por qué camino la obtendrán otra vez? ¿Será por medio de cometer iniquidad, y quebrantar la ley de Dios? No, este es el camino que Dios ha revelado para llevar al pobre hombre de vuelta hacia sí mismo: por los sufrimientos y la obediencia de su Hijo, Jesucristo. Él le ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra, para que todos estén sujetos a él; esta es la dignidad que Cristo ha obtenido.

Entonces tenemos la pregunta con nosotros, si estamos iluminados. Ahora sabemos que estamos iluminados; Dios nos ha otorgado algo que hace guerra y lucha en contra del pecado y la iniquidad. ¿Cómo llegamos a estar con eso? ¿Es alguna facultad en la naturaleza? No; la naturaleza está corrompida y contaminada, porque la mente carnal es enemistad en contra de Dios; porque no está sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede; sin embargo hay algo en mí que responde a la ley pura de Dios, que me hace odiar las cosas que son reprochables, a saber, la luz. ¿Cómo llegué a la luz? No es natural, porque entonces sería paralela con la inclinación natural que está en mi alma, para llevarme más y más lejos de Dios. Estas dos cosas están puestas en oposición la una contra de la otra, la carne y el espíritu; la carne tiene deseos en contra del espíritu, y el espíritu en contra de la carne. Esta es parte de una guerra interna, a la que todos ustedes pueden ser sensibles. Ahora, estos dos guerreros, la carne y el espíritu, hacen guerra el uno contra el otro, y uno de ellos es vencido. Es verdad, hay un principio así en mí, que lucha en contra el pecado y la corrupción. ¿Cómo lo recibieron ustedes? Si ustedes creen en las escrituras, yo digo, ustedes vinieron a él por medio de la vida, del Hijo de Dios, esa luz que ilumina a todo hombre que viene al mundo. Ahora, muchos han rechazado y despreciado la luz; yo creo que ellos no pensaron, al mismo tiempo, burlase y despreciar la vida de Jesús, aunque eso es lo que hicieron al rechazar la luz. Pero si la gente llega a estimar y valorar verdaderamente la luz que Dios ha plantado en el alma, entonces ellos le darán más reverencia y respeto. Es esto lo que lleva a aquellos que predican a Cristo a predicarlo en esos términos, y bajo esas denominaciones, que él está cerca de ellos.

Nosotros no dudamos que Cristo nació de una virgen, en la tierra de Canaán, y que él obró milagros, y predicó muchos sermones piadosos, y que él fue crucificado, muerto y sepultado, y resucitó otra vez de los muertos, porque estas cosas son ciertamente verdaderas. Pero nosotros queremos que él sea nuestro Salvador en esta época, nosotros queremos un conocimiento más cercano de él, y un sentido y un sentimiento de la virtud de ese poder, por el cual él salvó a los que vivieron en esos tiempos antiguos. Él no es un Cristo y un Salvador de sólo una época, sino de todas las edades hasta este día, desde Adán, hasta el último hombre que vivirá sobre la tierra. Esa época y generación que no conoce a Cristo, no será salva por él, si hay alguna época en que él no es conocido. No hay otro nombre bajo los cielos por el cual usted puede ser salvo. Si usted pregunta ¿dónde está este Salvador? No digas en tu corazón, "¿Quién subirá al cielo?" (esto es, para hacer descender a Cristo) ni "¿Quién descenderá al abismo?" (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). Más bien, ¿qué dice? "La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón; esta es la palabra de fe que predicamos. Él está cerca de su alma, él es el Señor de la vida, y un Espíritu vivificador, si yo conozco ese espíritu vivificador, después de esto yo conozco al Señor Jesucristo, cuando él viene para obrar en mí por medio de su poder, cambiando mi corazón, y trasladándome de la muerte a la vida, entonces conozco al verdadero Cristo. Dios ha manifestado en todas las edades que es el deber del pueblo llegar al conocimiento del Hijo de Dios; porque él ha enviado su Espíritu a enseñarnos, y a llevarnos a toda verdad.

Porque cuando Cristo estaba con sus discípulos, él les dijo a ellos que él oraría al Padre, y que él enviaría al Espíritu, el Consolador; y cuando él viniera, sería conocido por sus enseñanzas y operaciones divinas e internas, guiándolos y llevándolos a toda verdad; esa fue su obra por ellos. Pero ¿qué harán las otras personas? Él será dado a conocer a otros también. Cuando él venga, él convencerá al mundo de pecado. De modo que su obra por sus discípulos era esta: llevarlos a toda verdad; y su obra para el mundo es esta: convencer el mundo de pecado. ¿Quién negará que hay un Espíritu en nuestra época, como también en otras épocas, que convencerá a los hombres de pecado? ¿Es este el Espíritu de Dios, que convence el mundo de pecado, o es el Espíritu de los cuáqueros solamente? Cuando la gente llega a considerar real y verdaderamente cómo pueden servir a Dios correctamente, ellos hallarán que no se puede servir a Dios correctamente, a menos que vayan a Cristo el Mediador, para que en él y por medio de él ellos puedan presentar súplicas a Dios, y a través de él ellos puedan esperar de la mano de Dios paz y consuelo; y no hay otro camino, ni nunca lo habrá.

Los judíos, ellos tenían otro camino, ellos tenían un camino externo para servir a Dios que consistía de varias ofrendas, sacrificios, lavamientos y observanzas; este era un camino de adoración a la institución de Dios para ese pueblo, pero ¿cuál fue su resultado? Cuando el apóstol llegó a entenderlo, él dijo que los que venían a él no habían sido perfeccionados. ¿Qué eran entonces los que transgredían de él? Aquellos que pecaban, y continuaban en el pecado, y no traían un macho cabrío, o carnero, o alguna otra ofrenda; aquellos que la observaron, y llegaron al punto de la ley ellos llevaron su ofrenda cuando fueron convencidos de su pecado. Si algún hombre pecaba, él debía traer un macho cabrío, y llevarlo a la puerta del tabernáculo; pero cuando él pecaba, la consciencia del pecado, la culpa del pecado, permanecía sobre él. Porque era imposible, dijo el apóstol, que la sangre de los toros y de los machos cabríos pudiera quitar el pecado. Porque si la sangre de machos cabríos y de toros, y la ceniza de la vaquilla rociada sobre los impuros, santifican para la purificación del cuerpo, ¡cuánto más la sangre de Cristo, quien mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará nuestras conciencias de las obras muertas para servir al Dios vivo!

Cuando no hay esperanza de expiación ni reconciliación con Dios, por medio de todas esas ofrendas bajo la ley, él le habla de la única ofrenda del Hijo de Dios mismo, por medio del Espíritu eterno, por el cual él llegó a ser propiciación; porque esto es suficiente; si yo creo que Cristo ofreció una ofrenda santa al Padre por mis pecados. Yo creo que él ofreció su cuerpo, y que por medio del Espíritu eterno, que él puede ser una propiciación por el pecado, y quitar el pecado, y tener poder sobre el pecado y la muerte, y conquistar la muerte y la oscuridad. El apóstol lleva el asunto más allá; usted debe ir hacia la obra interior de esta obra exterior, que fue ofrecida a Dios a su debido tiempo. Usted debe llegar a conocer las operaciones de ella, por medio del corazón que es rociado por una consciencia impía, de modo que debía haber una fe aplicada por esa ofrenda. El camino al Salvador no fue hecho por el hombre, no más que el camino a la salvación por Cristo no fue hallado por el hombre; no más que la aplicación del beneficio es efectuado por el hombre.

Cuando le agrada a Dios llamar a un pueblo por medio de su gracia, él los llama por medio de su Hijo; no por medio de esta o la otra forma. Nadie viene a mí, dijo Cristo, a menos que el Padre que me envió lo traiga. Lo primero de lo que el hombre o la mujer llegan a estar conscientes es el sentido secreto y el sentimiento del divino poder del Señor sobre el corazón, para buscar a Cristo Jesús;* tan pronto como ellos sienten esto, y lo aceptan, es una muestra del amor de Dios. Yo espero que toda esta congregación reconozca que ellos a veces han sentido su atracción, y que no han aceptado ni se han acercado como deberían.

[*esto también puede ser un llamado a buscar al creador, sin realmente conocer su nombre. Dios proporcionará esa hambre para conocer a su creador; entonces, como dijo Jesús: Si alguien quiere hacer su voluntad, conocerá si mi doctrina proviene de Dios o si yo hablo por mi propia cuenta. Juan 7:17.]

Cuando la gente está consciente de ese llamado interior hacia la santidad y la justicia, y son sensibles acerca de ellos, deberían, con cuidado y atención, acercarse a ellos, por el bien de sus pobres almas; y ver que les incumbe ser felices en el otro mundo que ha de venir, y por lo tanto resolver ser guiados por esos llamados del Espíritu de Dios. Estas no son hierbas silvestres que crecen en los campos naturalmente; estas son chispas del fuego divino, encendidas en los corazones de los hombres por Dios mismo. Ningún hombre viene a Dios, hasta que Dios venga a él, y lo toque, y le de sentido y movimiento. Estos son los movimientos y la agitación del santo poder de Dios, en los corazones de muchos que son impíos y abominables; sin embargo el Señor no desprecia la obra de su mano, sino que alcanza a los tales.

[Además, la palabra de Dios en el interior ha dicho: "nadie puede venir a mí a menos que tengan una experiencia que les cambie la vida radicalmente." Esa experiencia que cambia la vida radicalmente puede tomar muchas formas, pero resulta en que el hombre pierde la confianza en sí mismo con respecto al control de su felicidad y la satisfacción en su vida; y de esa manera, el hombre se acerca a Dios para recibir ayuda y las respuestas a la vida.]

Cuando el Señor se encuentra con aquellos que no desprecian esta maravillosa gracia, sino que la aprecian grandemente y están cercanos a ella, y están felices por ella, tal persona dice: "Yo tenía temor que el Señor me había olvidado, y me había pasado por alto, y había acabado conmigo; pero veo que él me visita otra vez, y ha visitado mi alma este día, inclinándome a caminar de manera que respondo más a su amor; él ha redoblado su poder en mí, y ha encendido un fuego santo en mi corazón, y ha causado que le busque; él ha tocado mi corazón, y derramaré mi alma en súplica, sintiendo que él me ha tocado; él se arraigará en mí por medio de su poder, y me guardará para que ya no me aleje. Viviré en el sentido de su poder y su misericordia, que me guarda día y noche, para que yo pueda aumentar en ello, y crecer en gracia." Cuando el Señor se encuentra con una persona así, él lo lleva hacia el camino que él ha señalado. Nadie viene a mí, dijo Cristo, a menos que el Padre que me envió lo traiga. Si soy llevado, ¿hacia qué forma iré ahora? ¿Qué ordenanza tomaré ahora? Todo esto está bajo los pies; esta no es mi obra; yo iré a Cristo el Mediador, y él tomará el gobierno y la regla en mí. No es la mejor manera para que yo estudie una apariencia, y una religión externa; esperaré ese poder que ha tocado mi corazón, para que él pueda llevarme gradualmente a la obediencia de Cristo.

Pero algunos están listos para decir, ¿quién, y qué es este Cristo Jesús del cuál tú hablas? ¿qué directamente experimentó a Cristo Jesús quien existe y está presente, para que yo lo tenga como el objeto de mi fe; para que crea en él, y llegue a tener una relación con él, para que yo pueda ser partícipe de la vida de Jesucristo, y que ésta sea comunicada a mi alma?

Nosotros no tenemos un pensamiento, ni una palabra para hablar, que pueda disminuir la maravillosa gracia de Cristo, quien murió en su persona en la tierra para la salvación de nuestras almas. Sin embargo necesitamos saber que el Señor Jesucristo puede estar espiritualmente presente con nosotros, y tomar el gobierno de nosotros, y nosotros estamos sujetos a él. ¿Cómo puede ser esto? Yo estoy hablando de una persona que ha sentido el llamado del Padre, cuando él lo atrae a su Hijo, y lo atrae a algo que es santo y puro. A éste Dios el Padre ha engendrado. Leemos en las escrituras que Dios ha engendrado a Cristo quien en el unigénito del Padre. Es extraño, ustedes dirán, hablar de engendrar a Cristo otra vez. Dios engendra a Cristo otra vez, esto es, espiritualmente; siendo él el primogénito en muchos hermanos, en cada verdadero creyente, y hay un esfuerzo del alma para que Cristo pueda formarse en él. Vea en qué esfuerzo de alma cae Pablo por segunda vez, por los gálatas. Ellos eran personas valientes, ellos adoraban a Dios en Espíritu, y creían en Cristo Jesús, y después ellos llegaron a ser seducidos por los falsos profetas, y los falsos maestros, que los establecieron en sus obras, y les dijeron que no podían ser justificados ni salvos sin sus propias obras. Estos falsos maestros que vinieron entre ellos, eran tan malos como los sacerdotes papistas y los frailes, diciéndoles que no es su obediencia a Cristo, ni el Espíritu [oír por fe], la que los salvará, sino que deben hacer [las obras de la ley]. Por lo tanto estas pobres personas estaban engañadas y hechizadas; y para darles las palabras mismas del apóstol, ellos estaban obsesionados, y alejados de la sencillez del evangelio, y pensaron que por las obras de la ley podían obtener la salvación. El apóstol les escribe una carta, y les dice a aquellos en quienes él se esforzó en el nacimiento otra vez, hasta que Cristo se había formado en ellos. Si esta no fuera la escritura, parecería una obra extraña; debe haber una formación de Cristo, debe haber un nacimiento, y un engendramiento. ¿Quién debe engendrar en este o ese otro momento, sino el mismo que engendró desde el comienzo? Este es el Padre, quien engendra a Cristo en todos aquellos que creen y obedecen el evangelio. Él está engendrando algo en mí que es santo, aunque yo no soy santo; el Padre, por la operación de su mano divina, engendra algo en mí que es santo. Esto yo hallo, aunque no soy tan bueno como debería ser; se me ha dado lo que me dirá que mientras más me adhiera y me una en mis deseos y afectos a este buen principio, más seré partícipe de la calidad de este buen principio, aunque comienza como una pequeña semilla de mostaza, no podría decir con qué se puede comparar por su pequeñez, comparado con el gran bulto y masa de pecado, corrupción y suciedad, que hace guerra en contra de él; sin embargo esto esparcirá todo lo que es malo, y me hará santo, puro como él es puro, y hará que tenga un amor por él, de quien proviene, hacia Cristo y hacia Dios; reunirá los afectos de las cosas corrompibles, y las pondrá sobre las cosas de arriba.

Esta fe le dice a la gente que es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven; una persona así vive por fe, una persona que llega a estar unido a eso que es engendrado del padre, él vive por la fe del Hijo de Dios, y no puede hacer nada por sí mismo, sino por medio de Cristo quien lo fortalece; él le dice a Dios: yo percibo que no puedo hacer nada sin ti; yo no puedo orar, ni servirte; por mí mismo no puedo hacer nada aceptable, sino por medio de Cristo el Mediador; una persona así llega a ser como un niño pequeño, y él debe ser guiado; y ¿quién debe guiarlo sino el Espíritu de Cristo?

Tú no puedes predicar, le dice uno a él, a menos que seas movido por el Espíritu. No puedes orar a menos que seas movido por el Espíritu. ¿Cómo puedo hacerlo? No, sin él no puedo hacer nada. No puedo predicar, ni orar, ni hacer nada aceptable ante Dios el Padre, sino por medio de Cristo; y él lo ha revelado en mí.

Esta no es una nueva doctrina. Nosotros vemos el camino nuevo y viviente; era un camino viejo para los cristianos viejos, y uno nuevo para los cristianos nuevos; y así en mil años más, si el mundo dura así tanto, los hombres verán que no pueden hacer ninguna cosa para agradar a Dios, a menos que ellos estén unidos con Cristo. Ellos verán que su propia justicia, obras, y acciones no les servirán para nada. Todo esto es puesto a los pies de Jesús, a quien Dios ha exaltado para ser un Príncipe y Salvador, para ser Señor y Rey.

[No confunda lo que Crisp está diciendo. Antes de que nos reunamos con Cristo, debemos hacer la obra de negar nuestros intereses personales, y llevar nuestra cruz para crucificar la naturaleza humana pecaminosa dentro de nosotros.]

Ahora, mis amigos, nosotros estamos dedicados en esta época, abundantemente dedicados, a ofrecer gracias a Dios, por medio de Jesucristo, porque él ha proveído y ha abierto un camino para que pueda enviar el Espíritu de su Hijo. Y que Dios ha reunido un pueblo, y les ha dado a conocer el camino de la vida, para que ellos puedan caminar en él; pero no se puede caminar en él sino por medio de una cruz diaria, y la negación propia. No es probable que el hombre pueda volver a Dios de la misma manera que él se alejó de Dios; y los profetas y apóstoles aluden a este regreso a Dios; entonces tus oídos oirán a tus espaldas estas palabras: "¡Éste es el camino; andad por él!", ya sea que vayáis a la derecha o a la izquierda. Hay una voz que llama al pueblo en nuestros días, para que miren hacia atrás de ellos, porque están fuera del camino. Esta profecía se cumple en nuestros días; no podemos alejarnos de los buenos caminos de Dios, sin oír la voz detrás de nosotros diciendo: "estás pecando en contra de Dios, y quebrantando la santa ley de Dios." Ahora, si el pueblo regresa, debe ser por medio de la cruz. "No regresaré a Dios," dijo uno; "Yo tengo placer, ganancias, y honor, y cualquier cosa que mi corazón desee en este camino impío en el cual estoy caminando; si yo regreso, no tendré nada sino vergüenza y reproche; estaré deshecho y arruinado, y temeré la pérdida del favor y la amistad de mis amigos y relaciones; no puedo regresar a Dios a través de la cruz diaria y la negación propia." ¿Entonces qué? Es más probable estar en el camino correcto por medio de este acto de cargar la cruz. Cristo nos dice: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. Esta voz de Cristo me llama a arrepentirme y alejarme del pecado, y me da una fuerte razón, que es verdad; que es el mismo camino que me llevará de regreso a Dios, por medio del Mediador. Trae su propia evidencia; no necesitamos argumento para probar que es el camino correcto; es el camino correcto porque es el camino angosto; es la puerta correcta, porque es la puerta angosta y estrecha. Todos pueden caminar en el camino ancho con facilidad, sin ninguna cruz.

Cuando la gente ha llegado tan lejos que están convencidos de su deber, cuando son llamados a enmendar sus vidas y conversaciones, a abandonar sus vidas y volver al Señor, esta es la gran pregunta: ¿tengo yo el poder para lograr esto? Esta pregunta ha causado que muchos tropiecen cuando tienen pensamientos iniciales acerca de volver al Señor; y al final ellos se establecen en una creencia de que no lo pueden hacer. Es verdad, y nada es más verdad, que los hombres, convencidos de sus pecados, no tienen el poder para dejar sus pecados por sí mismos. Esto es verdad, pero no toda la verdad; a los hombres a quienes Dios convence de pecado, él les da el poder para que estén dispuestos a abandonar sus pecados. Él le ha dado el poder a todos los que están en Cristo Jesús, para creer y llegar a ser hijos de Dios; entonces ellos niegan la impiedad y los deseos mundanales si son hijos de Dios, y viven justa, sobria y piadosamente en el mundo presente.

[La gracia nos enseña a negar la impiedad y los deseos mundanales. A medida que somos culpados de los deseos y la impiedad, uno a la vez, por medio de la gracia, se nos enseña lo injustos que son; entonces nos arrepentimos de ellos, y la gracia nos da la fuerza para negarlos. La gracia también nos enseñará cómo conducirnos sobria, justa y piadosamente en este mundo presente. No cometa el error de pensar que Crisp aquí está sugiriendo que una vez que somos cristianos, podemos vivir sin pecado siempre y cuando tengamos fe; este es un error común en el cristianismo y no es verdad. Debemos aprender acerca del pecado dentro de nosotros; nos debe ser enseñado de tal manera que estemos avergonzados y motivados a cambiar. Nosotros recibimos esta gracia que enseña y purifica al escuchar silenciosamente la voz del Señor, oyendo y obedeciendo]

Pero ¿qué harán aquellos que son sensibles al hecho de que no tienen el poder para abandonar sus pecados, hasta que Dios se agrade de darles el poder? Esas personas no tienen nada más que hacer sino esperar al Señor, para que les dé su poder; y entonces hay un deber obligatorio en ellos para responder a este poder. El apóstol, sobre este tema, nos dice lo que la gente debe hacer para su propia conversión. Él le atribuye el poder de la conversión a Cristo Jesús. Los profetas y apóstoles, ellos nos dicen que hay algo que el hombre puede hacer, esto es, si no tienen el poder, y están dispuestos a recibirlo. El apóstol tiene una expresión notable para este propósito; él les recuerda cómo ellos hacían antes las cosas por medio del diablo, cuando eran los siervos del diablo; ellos obedecían sus mandatos y cedían sus miembros como siervos de la injusticia. ¿Cómo cedían ellos? Lo hacían de todo corazón, con placer y deleite. Así hacían ustedes cuando no conocían el poder de Dios; pero ahora ustedes han llegado al conocimiento del poder de Dios, Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado, como instrumentos de injusticia; sino más bien presentaos a Dios como aquellos que son resucitados vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Rom 6:13. Que sus mentes, y su voluntad, y sus afectos, estén unidos al poder con el cual Dios los ha visitado; en amor a Dios, entreguen sus miembros como siervos de la justicia.

Aquí hay algo para que el hombre haga en el día de la visitación de Dios, en el día de tu poder, tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente; cuando ellos van hacia eso, y experimentan eso, esto muestra que ellos son el pueblo de Dios. Pero aquellos que no son un pueblo dispuesto, no son el pueblo de Dios, el pueblo de Dios es así; y yo le pido a Dios que los haga así a todos, para que sean un pueblo dispuesto a ser el pueblo de Dios, cuando él les de su poder, y no pasará mucho tiempo antes de que él les de poder para abandonar sus pecados, para abandonar esta o la otra acción o moda necia, orgullosa y vana. Él ha hecho a Cristo Jesús Señor y Rey, y él reinará sobre la muerte. Él ha hecho todas las cosas por medio de Cristo, y se ha convertido en el Salvador de todos los hombres, pero especialmente de aquellos que creen; de manera que yo pueda tener una salvación especial, y ustedes la pueden tener también. Cristo ha hecho un camino, y ha abierto la puerta para que nosotros seamos salvos, para que nosotros podamos tener una entrada abundante en su reino eterno. Pero si yo voy a tener una salvación especial, la cual invierte en mí con el amor de Dios en mi corazón, antes de que yo muera, se debe tener por medio de Cristo; por lo tanto a él yo iré. A él todos deben ir, y toda rodilla se debe doblar ante su nombre, y todos deben esperar su venida en el Espíritu. Cuando Cristo aparece, la verdad despierta. Ahora, si una vida santa y divina está en ustedes, es Cristo; si un principio de verdad se despierta en ustedes, es Cristo; el mismo Jesús, sólo en una manifestación más pequeña. Aquel que es fiel en lo poco, será hecho gobernante sobre lo mucho por Él. Este es Él, a quien Dios ha ordenado para que sea el capitán de nuestra salvación; esto es lo que predicamos en su nombre, y testificamos y declaramos a todo el pueblo, que no hay ninguna otra salvación, ni liberación de la muerte ni el infierno, sino por medio y a través de él; en él hay una reconciliación y esa paz que sobrepasa todo entendimiento, y poder sobre todas esas cosas que nos han cautivado, y nos han hecho desobedecer a nuestro gran Señor y Hacedor. Esperemos la venida de Cristo; él es nuestro Rey, nuestro Señor y dador de la ley, y él nos salvará. Este fue el clamor de su pueblo en el tiempo antiguo, por la salvación gloriosa y grande que él ha dado, y la obra que él ha obrado. Que las oraciones y súplicas de todo el pueblo, que desean la salvación, sean llevadas más y más, y él visitará la tierra, y dará poder de lo alto, y nos llevará hacia el camino nuevo y viviente, que él ha consagrado para nosotros, a través del velo, es decir, su carne; a quien sea la gloria, por siempre y para siempre. Amén,

Su oración después del sermón

¡MÁS bendecido y glorioso Padre, y fuente de vida! Y de todas las bendiciones vivientes, cuyo día glorioso amanece; por medio de tu poder tú has sacado a los hijos de los hombres de la oscuridad, para que ellos puedan caminar en la luz de tu poder. Gran gozo, y fuerte consuelo, tú has llevado a Israel, hacia el pueblo que tú has reunido con tu brazo poderoso; entonces tú has hecho que ellos, Señor, tengan gran deleite en tus caminos; porque tú has hecho que la luz de tu rostro sea elevada sobre nosotros, y tu santa y divina presencia ha estado con nosotros, de vez en vez, a través de todos esos estados y condiciones, y a través de esas pruebas y ejercicios con los que nos hemos encontrado, y por los cuales tú nos has liderado.

La mano derecha de tu poder, oh Señor, ha estado con nosotros, y por lo tanto no hemos fallado; y tus bendiciones celestiales han llovido sobre nosotros de manera que han hecho que tu herencia crezca y se haga fructífera, para el honor de tu gran nombre, y el consuelo eterno de nuestras almas.

Y por lo tanto, ¡oh Padre celestial! en la consideración y sentido de las grandes cosas que tú has obrado por nosotros, y por la continuación de tu amor por nosotros, nuestras almas están siempre dedicadas a ofrecer grandes alabanzas, y humilde acción de gracias a tu gran nombre; y las súplicas de nuestras almas, a quienes tú has despertado y has traído a la vida, son derramadas diariamente sobre tu altar, que como tú nos has ayudado previamente, tu santa y divina presencia y poder pueda todavía acompañarnos hasta en fin de nuestros días; y que en todos los ejercicios, y pruebas, que tú te agradas en que tengamos, podamos encontrar tu presencia con nosotros, para que tu poder eterno y celestial pueda rodearnos, para que podamos encontrar tu presencia con nosotros, que tu poder eterno y celestial pueda rodearnos, para que podamos ser más que vencedores, por medio de Cristo quien nos ha amado.

Y ¡Oh poderoso Dios de vida! Nuestras almas se regocijan, y nuestros corazones están contentos de contemplar el progreso de tu poder en nuestros días, cómo tú has derribado a los poderosos de sus hazañas, y has exaltado a aquellos que son más humildes; cómo tú has aplanado las montañas, y exaltado a los habitantes de los valles.

¡Bendito Padre de vida y poder! Alabanzas, alabanzas te esperan en Sión; y querido Padre, por medio de la operación de tu maravilloso poder, conserva y guarda a tus hijos, a quienes tú has reunido en un sentido viviente de tu presencia, para que ellos puedan inclinarse ante ti, y ser ejercidos en una adoración diaria, santa y divina hacia ti; para que así, poderoso Dios de Vida, tú puedas derramar diariamente tus bendiciones sobre ellos, y deleitarte en manifestarte como nuestro Dios; y para que vivamos como corresponde a un pueblo que está reunido en ti

¡Señor Dios eterno! Lleva a cabo tu gran obra en la tierra, y da a conocer tu poder más y más; hay muchos que respiran, y muchos que claman a ti diariamente. ¡Padre viviente! Es la operación de tu Espíritu que ha hecho surgir este respirar, y ha encendido estos deseos en ellos, y eres tú el único que puede responderles. Por lo tanto, Dios viviente y Padre, ellos están comprometidos contigo; los dolientes, los que se han inclinado, y aquellos que están cargados con pecado e iniquidad, y que gimen bajo su presión y su carga; que sus cargas sean quitadas, y el yugo de Cristo, el yugo fácil, sea puesto, y que ninguno de tus mandamientos sea gravoso para ellos, de manera que ellos puedan ser aptos para entrar en tu reino; que ellos sean llevados por medio del trabajo y del esfuerzo de la regeneración, y que ninguno sea exaltado en la visión liviana y la vista de las cosas [presunción sin posesión], a menos que por tu poder viviente, sean levantados a la vida eterna en sus almas.

Y Señor, te pedimos, ajusta y prepara a todo tu pueblo para la obra y servicio a la que te ha agradado llamarles, de modo que tu nombre pueda ser exaltado sobre todo, y tu verdad se esparza más y más; y que todos los errores y la oscuridad sea expulsada y que el poder y la influencia de tu nombre sea grande en la tierra, para que todo tu pueblo desparramado pueda ser llevado al hogar, para residir en tu casa, para que pueda haber unidad y acuerdo entre ellos, y que todos ellos puedan con un corazón y una mente, regresar, y dar alabanza y honor, y gloria a tu santo nombre, por todas tus bendiciones, misericordias y refrigerio vivo, que hemos recibido de tus manos, porque sólo tú eres digno, y Dios sobre todo, bendito para siempre y por siempre. Amén.

SERMÓN  VI

El divino monitor; o, luz del cielo

Predicado por Esteban Crisp en la calle Grace-Church-Street, el 19 de junio, de 1692

ES un gran privilegio para los hijos e hijas de los hombres, que le ha agradado al Dios Todopoderoso abrir un camino, para que ellos puedan ir hacia el verdadero conocimiento de él. Y ¡Oh! que haya un corazón en cada uno de nosotros, que pueda apreciar correctamente este privilegio como nosotros debemos hacerlo. Porque en el conocimiento del verdadero Dios consiste nuestra verdadera felicidad; y sin esto, la mente de ningún hombre o mujer puede ser buena. No hay nada que sazone la mente y el alma del hombre, y la prepare y la habilite para un ser eterno, excepto por el conocimiento divino del Dios viviente que lo hizo. Y hay una propensidad en el alma del hombre, incluso desde la caída, a regresar a Dios otra vez, y tener ese conocimiento y esa comunión con el Señor que el hombre tenían antes de la caída. Y aquellos que tienen una consideración de la chispa interna del amor divino, el cual ellos hallan en sus propias almas hacia Dios, verán y sentirán que el Señor es misericordioso y lleno de gracia, y propicio a lo que es de él.

Porque aunque el alma está perdida, y el hombre está perdido por causa de la transgresión, y una gran separación ha ocurrido entre él y su Hacedor, sin embargo la misericordia del Señor permanece para siempre; y su bondad y favor hacia el hombre perdido es de tal manera que él extiende su mano todo el día, y presenta y ofrece a los hijos de los hombres una amistad y relación, y una comunión otra vez con él. Y aunque por el pecado y la transgresión hay una naturaleza rebelde que crece en los hijos y las hijas de los hombres, sin embargo el alma del hombre no está completamente así. A veces hay algo que se esfuerza y obra de manera contraria, y persuade al alma a regresar al Señor otra vez, y a esperar para recibir el conocimiento de Dios; y por aquel que oye con cuidado y diligencia, ese Monitor divino, quien diariamente está atrayendo y persuadiendo a su pueblo a buscar a Dios, ellos llegan a entender que el Señor no está tan enojado con la humanidad, sino que su amor, y su misericordia, y su buena voluntad, alcanzan a todos los hijos e hijas de los hombres; y la barra que estorba su comunión con Dios, y la paz con Dios, no está en el Señor, sino que está en ellos mismos; y por lo tanto el remedio debe ser obrado en sí mismos.

Esto es evidente a todo ojo, que hay algo que está en la humanidad, de lo cual el Espíritu Santo no puede ser dueño, y nunca puede tener comunión con eso; esto es, otro espíritu contrario ha obrado sobre el alma de las personas, y ha seducido y los ha alejado hacia lo que es impío y contrario a Dios, y los términos del pacto de Dios con la humanidad, lo cual es, que él debe abandonar lo que el espíritu contrario ha obrado en él. Que el impío abandone sus caminos, y el hombre injusto sus pensamientos. ¿Porqué debe abandonar sus caminos? Porque el Señor nunca lo llevó hacia esos caminos. Aquel que lo hizo, nunca lo llevó hacia ellos; sino el diablo, el enemigo de la humanidad, lo sedujo para llevarlo hacia esos caminos. Por lo tanto el Creador clama a él, que el impío abandone sus caminos, y el hombre injusto sus pensamientos; yo no puedo tener unión con él, mientras que él camine en sus caminos impíos; no puedo habitar en su mente, mientras que haya malos pensamientos en ella. Así puede el Señor quejarse de las obras que el diablo ha obrado, que el hombre es alejado de Dios, por sus malos pensamientos, y las obras del diablo.

¿Por qué Dios no destruye esas obras, siendo que él es Todopoderoso, y lo puede hacer?* Es muy cierto, Dios es así; pero él le ha ofrecido a la humanidad, por medio del hijo de su amor, un camino y un medio, de cómo el hombre puede llegar a ser purificado, y limpiado del mal que el diablo ha obrado en él, y cómo él puede ser reconciliado con Dios. Dios no ha escogido el camino de extorsión y fuerza, y de obrar enteramente por medio de su poder irresistible, para que el hombre pueda ir al cielo si es que quiere o no. No se usó fuerza para que él vaya al infierno y la oscuridad, sino que fue una decisión de su voluntad. El diablo no lo podía haber forzado, ni sacado del pacto con Dios; él no lo podía obligar a quebrantar el santo mandamiento de Dios, sino que el diablo lo tentó, y él cedió a la tentación. Por lo tanto el hombre fue echado fuera de la presencia de Dios; sin embargo Dios ha encontrado un camino para los hijos y las hijas de los hombres, para que vuelvan a él. ¿Qué, por fuerza y extorsión, y poder irresistible? No, sino que las escrituras dicen que Él ha ofrecido vida y salvación a todos los hombres: Él ha dado libremente al Hijo de su amor, de su propio seno, quien haciéndose a sí mismo una ofrenda por el pecado, ha presentado un camino y un medio para que el hombre regrese otra vez a Dios.

[* Hay otra razón por la cual Dios no simplemente destruye el mal que está en nosotros:

Dios nunca nos quitará nuestro libre albedrío; y si él nos purifica sin que nosotros hayamos aprendido a detestar y odiar nuestros hábitos egoístas y nuestras adicciones, una vez que seamos purificados instantáneamente, nosotros volveríamos a los mismos patrones de comportamiento egoísta que causaron que aceptáramos el pecado. Por lo tanto, en esta vida o en la próxima, tenemos que: 1) descubrir la amargura de las pasiones y placeres que desea nuestro corazón, y 2) con el tiempo sufrir las consecuencias de nuestras pasiones y placeres, mientras anhelamos que sean quitadas al buscar desesperadamente la gracia de Dios para ser cambiados. En el infierno nuestras pasiones son desatadas, de manera similar a como estamos sin restricción con respecto a los deseos y la violencia en nuestros sueños. Porque nuestras pasiones son los peores tiranos. Cuando estamos completamente entregados a ellas, ellas nos atormentan el corazón, y, como un torrente, barren todo lo que está ante ellas, y sin embargo nunca están satisfechas. Debemos descubrir que la verdadera libertad se encuentra sólo en él, cuya verdad nos hará libres, y quien nos guiará a entender que sólo en acciones nobles (sirviéndole a él) somos realmente libres. De esta manera, cuando los defectos de nuestro corazón sean quitados, uno a la vez, estaremos seguros de no volver al pecado por medio de nuestra propia voluntad. El amor nunca entra por la fuerza, sino que más bien nos ayuda a ver el error del camino equivocado, para que podamos escoger el camino correcto; y después nos recompensa con la gracia del cambio, lo cual finalmente resulta en la pureza.]

¿Cómo nos presenta Dios a Cristo? Él lo presenta ante la vista de la mente de cada uno, para el entendimiento de toda alma; él lo ofrece y lo presenta para la salvación hasta los confines de la tierra. Hay una maldición que viene al estar sujetos a Satanás, pero la salvación viene al estar sujetos a Cristo; así como la maldición vino cuando él fue contaminado, así la salvación vino cuando él fue purificado. Así como el diablo es el que contamina, así Cristo es el que limpia, y el hombre es el objeto sobre el cual ambos compiten; y aquellos que han sido contaminados y corrompidos (como todos nosotros hemos sido) por el Espíritu inmundo, ¿puede alguien darnos una razón por la cual ellos no deberían ser limpiados por el Espíritu Santo? Nosotros hemos perdido nuestro derecho al cielo por medio del pecado y la transgresión, en el primer Adán; y ¿puede alguien darnos una razón por la cual no deberíamos ser restaurados, y redimidos, por Jesucristo, el segundo Adán? No se puede dar ninguna razón por nuestra redención, sino que Dios es libre en su amor, y Cristo en su ofrenda. Él se ha ofrecido a sí mismo como sacrificio por el pecado. Todo sacerdote tiene algo que ofrecer; este hombre, el hombre, Cristo Jesús, se ofreció a sí mismo, por medio del Espíritu eterno, como sacrificio por el pecado; y ahora el sacrificio es ofrecido, y una puerta es abierta, y un camino nuevo y viviente es consagrado a través del velo, es decir, su carne.

Ahora, ¿quién puede ser suficientemente sabio como para encontrar una razón por la cual no entran todos los hombres por esta puerta? Así como todos los hombres entraron por la otra puerta, la cual el diablo y Adán abrieron, para alejarse de Dios; todos pueden correr hacia esa puerta. ¿Por qué, entonces, no entran todos por esa puerta que Cristo ha abierto, y Dios ha revelado, y que le costó tanto a Cristo para obrar nuestro camino de vuelta, para que la humanidad regrese a Dios? Si nosotros preguntamos para encontrar la razón, hallaremos muy poco, porque tenemos toda la razón del mundo para servir a Dios, y buscar nuestra propia felicidad; todavía tenemos toda la razón del mundo para separarnos del pecado y la iniquidad, y de la obra del diablo, la cual él obró, si sólo supiéramos cómo hacerlo. Ahora esto, digo yo, es un gran privilegio, que Dios ha otorgado a los hijos y las hijas de los hombres, que ellos puedan conocer; porque aquí los términos del evangelio y de la salvación son llevados a un compás angosto, a una corta suma, no hay necesidad de catalogarlos; aquellos que quieren ser gobernados por el impío, deben tener su parte con él; y aquellos que quieren ser gobernados por el Santo, tendrán su parte con él, para que donde él esté, ellos también puedan estar.

¿Es esto en el poder de la voluntad del hombre? No, allí está el delito de la voluntad del hombre, porque no se puede saber sino por la experiencia, que si un hombre quiere tener su propia voluntad, siempre estará corriendo de cabeza hacia la destrucción, correrá en el camino de la impiedad. Y si alguna vez él llega a salirse de ese camino, hacia el camino de la justicia, debe hacerlo en un camino que es una cruz para su propia voluntad. Algunos han dicho que porque hemos hablado de la gracia libre de Dios, de una manera que es universal, de su bondad hacia la humanidad, por medio de Cristo Jesús, ellos han dicho que nosotros sostenemos el libre albedrío, que los hombres pueden ser salvos si quieren; pero ¡ay! lo hemos intentado, y tenemos un conocimiento universal que es capaz de convencernos, y a todo el mundo, que está suficientemente lejos de nuestra propia voluntad. El hombre está suficientemente lejos de ser capaz de salvarse a sí mismo, de ser salvo por su propia voluntad. Él puede correr hacia la maldición, allí hay una corriente que corre con sus afectos, y con sus deseos corruptos; ellos van con la corriente y el raudal; mientras el hombre continúe en el pecado, él nada en la corriente.

Ahora, muchos, después de que han continuado por mucho tiempo en el pecado, y sus caminos corruptos, piensan acerca de regresar a Dios; porque piensan que hay un camino mejor, una manera más segura para sus almas, que continuar en la iniquidad. Por lo tanto, si es que es así, dijo el alma sincera, oh que yo pueda caminar en él. ¿Por qué no lo hacen ustedes? Estoy convencido de que veo un camino más excelente que el mío, una manera de caminar y conducirse de lo que es mi vida; pero ¡ay! es muy difícil para mí caminar en él. ¿Por qué? ¿Cuál es el problema, qué es lo que lo hace difícil? Debido a mi propia voluntad; no puedo caminar en él y complacer mi voluntad. No puedo caminar en él y disfrutar de mis afectos y deseos, y mi interés en el mundo. Esto que me dicen no es una maravilla; ahora ustedes están convencidos de que hay un mejor camino, y quieren caminar en él, y no pueden caminar en él, sino que deben tomar una cruz diaria; todos podríamos decir lo mismo, y leerlo [en el interior] antes [de tomar la cruz]. Yo le pido a Dios que ustedes puedas llegar a leerlo en el interior, qué cruz es la que ustedes debes tomar, y por qué camino se requiere que caminen. La cruz es el camino a Dios, el camino que lleva al cielo; es un camino angosto; pero el camino que el diablo quiere que caminemos es un camino ancho, y no hay problemas [de auto negación] en él.

Oh si ustedes pudieran llegar a experimentar lo difícil que es caminar en ese camino que lleva a la vida, hallarían que no pueden hacerlo sin negación propia. El asunto llega a esto; he leído acerca de esto antes, pero ahora encuentro que es así. Un hombre así, o una mujer así, se aplicarán a sí mismos para vivir sin culpa, sin hacer daño, y sin ofensa hacia Dios y los hombres; pondrán un freno, y vigilarán sus bocas, para que no puedan hablar ni una palabra en vano; cuidarán del estado y el temperamento de sus mentes, para que no pequen en sus pensamientos, para que no pequen con sus labios, ni con sus manos. Esto no es lo que yo estaba acostumbrado a hacer; yo estaba acostumbrado a tener mi libertad; ahora me encuentro bajo un yugo, y no me atrevo a pecar en contra de Dios. Ahora encuentro, por experiencia, lo que oí antes, que ningún hombre puede seguir a Cristo, sin negarse a sí mismo, y tomar una cruz diariamente.

Yo quisiera que ustedes tuvieran experiencia en esta obra; los hombres impíos piensan que es una vida placentera seguir la obra del diablo, y caminar en el camino ancho; pero el camino de la negación propia no es fácil, hay mucha lucha y oposición en ese camino. Si yo tengo una mente para hablar una palabra en vano, estoy limitado; si yo tengo un deseo para hacerle mal a mi prójimo, y engañarlo y estafarlo, estoy limitado; no debo hacerlo, eso pertenece al camino ancho. Si el hombre busca al Señor, y camina en el camino de santidad y justicia, el fin del cual es paz, hallará que es un camino angosto, en el cual no puede disfrutar su propia voluntad. Una persona así debe ser un David, quien dijo, yo me comporté como un niño destetado; es decir, como una persona que tiene miedo de ser golpeado.

Pero ustedes estarán listos para decir: yo soy un hombre, no un niño. He llegado ahora a ser un hombre, un hombre de partes; he visto mucho, y leído mucho, y ¿quieres que me convierta en un niño? ¿Qué tan gran hombre era David? Si tú hablas de un hombre, él fue un hombre de dignidad y honor, un hombre de valor y experiencia; sin embargo cuando él habla con respecto a su estado de ánimo ante el Señor, él dijo que se comportaba como un niño destetado, como uno que temía ser golpeado, temía cometer una ofensa. Él temía la vara de su Dios sobre él. Él temía algo de juicio sobre su consciencia. David era un hombre del antiguo testamento, pero tenía consideración por lo que nunca envejecía, lo cual es lo mismo en todos los tiempos, nuevos y antiguos: Alfa y Omega. Cristo Jesús era su líder, antes de que él naciera de la virgen María; su palabra era una luz ante sus pies, una lámpara ante sus caminos. David tenía conocimiento de Dios, quien elevó la luz de su rostro sobre él.

Y cuando Cristo mismo llegó a predicar sobre la tierra, él mismo dijo: todo el que quiere ir al reino de Dios debe convertirse y llegar a ser como un niño. Debe llegar a ser como un niño en sencillez y sujeción [y ser inocente otra vez]; él debe estar bajo gobierno; debe llegar a ser como un niño, de otra manera no puede entrar en el reino de los cielos; ellos no deben pensar que pueden entrar en el reino de Cristo porque son hombres; hombres de partes, hombres de valor, hombres de entendimiento, doctores educados, maestros de artes liberales y ciencias.

Eso puede ayudar a hacerlos hombres, pero ellos deben llegar a ser como niños. Toda su inteligencia, y partes y hombría, coraje y valor, no les hará ningún bien; porque los niños, los bebés y niños de pecho, pueden entender más que ellos acerca de los misterios divinos, y pueden tener más comunión y comunión entre Dios y sus almas que ellos; de modo que todos los que entran en el reino de Cristo, deben llegar a ser como niños.

De modo que este es un camino proveído por Jesucristo, para que el hombre llegue otra vez al favor de Dios, el cual sólo es por medio de Cristo, no por ninguna cosa que el hombre puede hacer; Cristo debe ser su líder y su consejero, sólo él puede darles el verdadero conocimiento de Dios. Ningún hombre puede conocer al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Los hombres nunca pueden alcanzar el conocimiento salvador de Dios por medio del estudio, y por medio de argumentos, leer libros, y escuchar a los comentadores u observadores de asuntos religiosos. El tiempo me faltaría para hablar de la multitud de libros que han sido escritos acerca del conocimiento de Dios. Ustedes deben venir a Cristo para obtener conocimiento divino; la teología, el conocimiento de Dios, y las cosas divinas y celestiales, son de Cristo. Él tendrá este conocimiento, no importa lo simple que el hombre sea, quien venga a Cristo por él; no puede ser de ninguna otra manera, porque Dios lo ha ordenado así. Dijo Dios, él lo obtendrá de mi Hijo, quien es el Reconciliador, el Mediador entre Dios y el hombre; él estará comprometido con Cristo por todos. Todas las obras y labores de los hombres no los justificarán ni los salvarán, porque Dios le ha confiado toda la obra de salvación a Cristo. Uno pudiera pensar que no sería gran problema para los hombres poner a un lado sus propias obras y deberes, y someterse a Cristo; pero yo les digo que es muy difícil, y yo mismo hallé que era difícil.

Los hombres piensan que leyendo y aprendiendo, y oyendo las nociones y opiniones de este hombre y el otro, pueden ser edificados y beneficiados, y llegar al verdadero conocimiento de Dios, pero mientras están esperando a Dios, de la manera que él ha designado, ellos pueden recibir conocimiento de Cristo, y estar más seguros e infalibles en aquello que sí conocen, que al consultar a todos los hombres sabios y eruditos en el mundo. Porque ningún hombre sabe todo de una vez; y ningún hombre conoce todas las cosas tampoco. No es necesario que el hombre sepa todas las cosas con relación a Dios, porque así como él es en sí mismo, él es incomprensible. Ningún hombre conoce al Padre sino el Hijo, a aquellos a quienes él lo revele; sin embargo lo que él conoce de Dios, puede saber que es certero e infalible.

Supongan que un hombre no sabe nada de Dios, excepto que él es el que escudriña el corazón y prueba los pensamientos. Hay muchos que han probado esto, y dicen que lo conocen, que sin embargo dudan si hay un Dios o no. Pero cuando Dios llega al interior de ellos, y los convence de pecado, y los escudriña, y trae el juicio sobre ellos por lo que han hecho, entonces ellos conocen con infalibilidad, que Dios es el que escudriña los corazones. Esta no es una obra del hombre, esta es la obra de Dios; si yo hallo que Dios se acerca a mi espíritu, yo sé que es la obra de Dios. Ahora yo he recibido algún conocimiento de Dios; ¿pero cómo lo obtuve? ¿quién me lo dio? Nadie sino aquel que tiene todo el conocimiento; aquel que estaba con el Padre desde el comienzo, y fue glorificado con el Padre antes de la fundación del mundo; él me dio este conocimiento; y ¿cómo se lo dio a ustedes? Por medio de su Espíritu; porque él ha enviado el Espíritu de su Hijo a mi corazón; y ese Espíritu de Cristo escudriña el corazón, y prueba los pensamientos. Él les dice que esto que ustedes han hecho es malo, esto es lo que Dios, quien los hizo, tiene en contra de ustedes; esto es lo que ustedes deben abandonar, y esto es aquello de lo cual se deben arrepentir; así yo tengo una infalibilidad de lo que yo sé, pero no me puedo deshacer de mi maldad.

Ahora, si yo puedo creer en el poder por el cual mi corazón es escudriñado, y confiar en aquel quien ha comenzado a obrar en mi, entonces su obra no sólo es para revelar su luz para convencerme, sino para presentar su poder para convertirme;* de manera que por el poder de esa verdad por el cual mi corazón es escudriñado, yo llego a ser convertido, y me alejo de mi pecado, y me desprendo de él; y cuando me he desprendido de él, estoy seguro, y tengo la certeza de que así es, de que estoy desprendido de tal pecado, y que mi corazón se ha alejado de él; estoy seguro que ahora lo odio, y lo detesto, y que Dios ha cambiado mis inclinaciones para que sean de otra manera. Estoy seguro de que esta es la obra de Dios, puedo dar testimonio de esto infaliblemente, que algo se hace ahora para mi redención. Pero hay algo que todavía permanece sin hacerse. ¿Qué entonces? Si yo voy paso a paso al seguir mi guía, estaré seguro de que voy a progresar día a día, hasta llegar a ese estado al cual el Espíritu de Cristo me guiará. Esas personas llegan a la certeza del conocimiento por su propia experiencia.

[Sin el poder de Dios obrando en usted, no hay victoria, no hay superación. Hay tres fuentes del poder de Dios que es liberado para purificarlo: 1) poder en la verdadera esperanza y evangelio, 2) poder en la cruz interna de la negación propia, y 3) el poder en el nombre de Jesús. Este poder de Dios obra en nosotros, y nos guarda a través de la fe para la salvación, que es ser liberado del pecado. El cristianismo hoy en día está sin la cruz y sin la esperanza verdadera; y así, sin el poder de Dios, dejados sólo como una apariencia (una caparazón vacía) de la cristiandad original, sin la nueva vida de la nueva criatura, sin santidad, revolcándose en el pecado, jactándose de su imperfección, pereciendo, cuyo fin es la destrucción. Porque sin el poder de Dios que es liberado para cambiar al hombre, su corazón permanece lleno de pecado e inaceptable ante Dios, no importa lo que sus labios puedan decir en la apariencia de la adoración. La única manera de ser cambiado es llevar la cruz interna de la negación propia con obediencia a sus palabras habladas y oídas; cuando esperamos a Dios, meditando en el nombre de Jesús; con la verdadera esperanza en su corazón: la combinación de todo, para acceder al infinito poder de Dios que produce cambio el cual obra en usted, limpiándolo, purificándolo, liberándolo de todo pecado, y llevándolo hacia la unión con Dios en su reino, mientras estamos en la tierra y para siempre.]

Algunos dirán, ten cuidado de ser engañado por los cuáqueros, y yo estoy de acuerdo con ellos. Tengan cuidado de ser engañado por cualquier persona; si alguno trata de persuadirlos para que crean lo que ustedes saben que es mentira, estoy seguro que ellos están tratando de engañarlos. Yo quisiera que todos tuvieran una evidencia en sí mismos de lo que creen.

¿Acaso un hombre cree que es borracho sólo porque las escrituras declaran un juicio en contra de los borrachos? Las escrituras dicen ay de los borrachos de Efraín. Hay juicios emitidos en contra de los borrachos en el antiguo testamento; consideren que las escrituras no los llaman por su nombre, que ellos son borrachos; pero el Espíritu de Dios, por una obra y operación sobre la conciencia del hombre, lo señala, y lo condena con la culpa de la borrachera [con palabras innegables fáciles de entender].

Hay una gran condenación pronunciada en contra de los fornicadores en las escrituras, pero no nos dicen quienes son ellos por nombre; pero sus conciencias sí de los dicen, y pronuncian juicio infalible en contra de ellos; y dicen: tú eres el hombre, tú eres la persona a quien Dios juzga y condena. Los fornicarios y adúlteros serán juzgados por Dios, pero eso no les concierne a ustedes ni les afecta, a menos que ustedes sean uno de ellos. Yo puedo leer acerca de esto cien veces en las escrituras, sin tener una reflexión en mi propia conciencia, a menos que yo sea culpable. Pero cuando Dios se encuentra con una persona culpable, y lo juzga y lo condena, habrá una infalibilidad en lo que tal persona sabe. Si un fornicario es rechazado por su propia conciencia, si su conciencia le dice que él es culpable de fornicación, aún si todo el mundo lo halaga, y él dice que no es culpable, él ciertamente sabrá que ellos le están diciendo una mentira.

Por lo tanto aquí no hay ninguna dependencia sobre el juicio del hombre, sino sobre un juez invisible en el propio corazón del hombre. ¿Quién engañará a este hombre que tiene un conocimiento por experiencia [por el juicio de Dios que ha oído]? Aquellas personas que tratan de alejarlo de sus caminos impíos no están tratando de engañarlo. Ellos no están engañándolo, quienes le dicen que él debe escuchar los principios de la verdad y de la santidad en su propio corazón; más bien los engañadores son aquellos que le dicen que él está convertido y lo dejan en ese estado de pecado, cuando él no se ha convertido. Pero cuando él está realmente convertido y alejado del pecado hacia Dios, algunos le dirán que él está engañado; yo le pido a Dios que cada uno de nosotros pueda ser engañado así. Dijo el apóstol: como engañadores [por informes impíos], pero siendo hombres de verdad. Todos los que están realmente convertidos, aunque los hombres clamen que son engañadores, aunque ellos sean llamados engañadores, sin embargo aún son de verdad; ellos han llegado a tener el favor del conocimiento de Dios, por medio de Cristo; y así ciertamente llegarán a ser partícipes de la herencia que no está contaminada y que no se desvanece.

Amigos, ustedes saben que esta ha sido la proposición de todos los profetas, y apóstoles, desde el comienzo de este día; lo que ellos han propuesto a los hijos e hijas de los hombres, ha sido preguntar acerca del conocimiento del verdadero Dios. Ha sido maravilloso considerar lo que el diablo ha hecho para presentar muchas doctrinas que él ha hallado, y ha instigado a otros para que inventen una compañía de dioses, que otra gente ha alabado y adorado. Es difícil encontrar alguna nación que no adora a algún Dios; es natural para el hombre desear ir hacia algún Dios; él piensa que debe ir a algún Dios, y no puede ser feliz si no va a Dios de alguna manera. Pero el diablo ha inventado muchos dioses, y ha establecido al pueblo en la adoración de ídolos, la obra de las manos de los hombres; tales dioses están tan lejos de ayudar a sus adoradores, que no pueden ayudarse a sí mismos, no pueden limpiar el polvo de sus propios rostros; y si ellos se caen, no pueden levantarse otra vez.

Pero esta no es nuestra situación, nosotros no tenemos más que un Dios entre nosotros, y no más que un Señor Cristo Jesús, el Mediador entre Dios y el hombre. Nuestra condición es feliz, al tener sólo un Dios, en comparación con aquellos que tienen muchos dioses.

Si ustedes sólo confiaran en el verdadero Dios a quien adoran, serían el pueblo más feliz en el mundo. Si ustedes averiguaran seriamente, encontrarán que el diablo en esta nación, y en esta época, ha instigado al pueblo a adorar tantos dioses como él lo hizo en otras naciones en tiempos antiguos, entre los sidonios y amorreos, y otros.

Pero ustedes dirán: nosotros adoramos a un Dios, y confiamos sólo en un Dios, y un Cristo, y un Espíritu Santo, y en único Dios viviente y verdadero.

No me digan qué dios el hombre profesa que adora, sino más bien en qué dios él confía; eso nombra a su dios. En lo que el hombre confíe, eso lo hace su Dios, ya sea oro o plata, o los honores y placeres del mundo; si él confía en estas cosas, él las hace su Dios. Que el hombre se escudriñe y se pruebe a sí mismo, y él encontrará que algo a llegado a tener un lugar en su corazón que él no puede dejar por Cristo. Él estará listo para decir: Yo no puedo dejar mi casa ni mi tierra, con mi esposa e hijos, ni mis bienes y posesiones, porque yo tengo confianza en ellos, y creo que ellos me harán bien, y son una defensa para mí; yo confío que en tiempos de peligro esas cosas me harán bien. Esta es una adoración divina, esta es esa confianza que todos los cristianos verdaderos deberían tener en el Dios verdadero, pero más bien su confianza es puesta en esas cosas terrenales. Ahora, cuando la confianza es puesta en cosas temporales y terrenales que perecen, estos hombres confían en dioses temporales.

Nada muestra más que el hombre hace al Señor su Dios, que cuando él pone todas sus preocupaciones sobre él, y pone toda su confianza en él, cuando él hace una profesión y reconocimiento de su dominio y grandeza, y de todas sus otras perfecciones, para que por su sabiduría él pueda procurar para ellos todo lo que es bueno, y por su poder, guardarlos de ellos, y asegurarlos del mal. Cuando yo hago al Señor mi confianza y refugio, y confío en él porque es mi Dios, yo lo escojo a él antes que a todos los dioses de los paganos, y confío en él sobre todas las cosas bajo el cielo, por el conocimiento de la profundidad de su sabiduría, y la omnipotencia de su poder. Cuando el hombre tiene este sentido en él, caminará ante el Señor con resignación de mente, y estará listo para estar a la disposición de Dios, y no sólo se entregará a Dios, sino que él lo escuchará, y oirá su voz cuando él le hable.

[Nosotros debemos saber que Dios es perfecto, bueno, puro, bondadoso, sabio, y omnisapiente. Él nos ama más allá de nuestra habilidad de medir; lo que él nos pide es perfecto, y es pedido en amor, y para nuestro beneficio, es lo mejor que podemos hacer. Nos ponemos a nosotros mismos en sus manos, sin reservas, porque sabemos que él es mucho más capaz de guiarnos de lo que nosotros podemos hacer con nuestras propias mentes; de hecho cuando captamos su amor infinito, sabiduría y poder - entonces nos apresuramos a ofrecerle todo a él, sin retener nada. Lo único que él pide que dejemos es aquello que es necesario para nuestro progreso hacia la pureza, la santidad, la justicia, y una vida de palabras y acciones perfectas, aquí y después para siempre.]

Dios, habiendo hablado en otro tiempo muchas veces y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por el Hijo. Pero, ¿dónde está su Hijo? preguntarán ustedes. Él está en el cielo; pero aunque él es el Alto y Sublime que habita en la eternidad, sin embargo él mora con el manso, humilde, y el contrito de corazón, quienes tiemblan ante su palabra. Si yo estoy entre el número de aquellos que tiemblan ante la palabra de Dios, yo tengo esa promesa de que él vendrá a mi, y morará en mi. Sería bueno para ustedes si el poder de Dios ha prevalecido sobre ustedes, que puedan estar listos para estar a la disposición de Dios, y decir, Señor, ¿qué quieres que haga?

Por lo tanto, amigos, yo les recomendaría a todos que amen sus propias almas, para que cuando Dios desee tener sus corazones, ustedes se lo entreguen a él, para que allí él se deleite en morar, y tener su habitación. Escuchen la voz de Dios, y tengan consideración de su palabra, la cual es una palabra más segura que cualquier palabra de los hombres en el mundo. Hay una palabra profética más segura, dijo el apóstol, a la cual harían bien en estar atentos. Ella los examinará y los reprenderá cuando hagan mal, y les mostrará en lo que han transgredido, y los animará, y será un consuelo para ustedes, cuando hagan lo que es bueno. Ella los hará sabios para salvación, y les proveerá completamente, y les dará entendimiento para toda buena obra. Esta palabra les dirá lo que no deben hacer, para que no ofendan a Dios, hieran su conciencia, y aflijan al Espíritu Santo; esta palabra les ayudará a hablar así, como también a administrar gracia a los oyentes; aquel que tenga consideración de esta palabra, tendrá un capellán en su propio seno, que lo guiará y le enseñará cómo dirigir su curso, y ordenar su conducta entre los hombres, y cómo servir a Dios de manera aceptable. Los labios de este Sumo Sacerdote guardarán el conocimiento, de Jesucristo el justo, quien nos habla en esta palabra; nosotros no podemos hacer nada a menos que sea por medio de su dirección. Si ustedes van a él para que él los guíe hacia toda verdad, él los llevará al Padre, y los reconciliará con él, para que ustedes puedan obtener su favor y vida eterna. Cuando uno de los discípulos de Cristo dijo: muéstranos al Padre, y estaremos satisfechos, Jesús le dijo: aquel que me ha visto a mí, ha visto al Padre, ¿Cómo, pues, dices tú: "Muéstranos el Padre"? Si ustedes se someten a Cristo, y al gobierno de su Espíritu, él los llevará a esa vida e inmortalidad, que no se desvanece.

Esta ha sido nuestra labor y esfuerzo de vez en cuando, predicar a Cristo entre ustedes, y no predicarnos a nosotros mismos y reunir una iglesia para nosotros mismos, sino reunir un pueblo para Cristo, quien es Señor del cielo y de la tierra. Nosotros quisiéramos predicar a Cristo Jesús el Señor; no quisiéramos que ustedes admiraran las palabras y dichos de los hombres, y encargar su memoria con ellos; sino que quisiéramos que ustedes recordaran las palabras y dichos de Cristo, quien es el gran Mediador, para reconciliar al hombre otra vez con Dios, para que ustedes puedan conocerlo por su poder, obrando de manera efectiva en sus corazones; nosotros trabajamos para nada más que eso, y no queremos nada más. Somos embajadores para Cristo,  y como Dios os exhorta por medio nuestro, rogamos en nombre de Cristo: reconciliaos con Dios; para que ustedes puedan vivir así, para que si comen o beben, o lo que sea que hagan, puedan hacerlo todo para la gloria de Dios, su gran Creador, quien ha dado a su Hijo para morir por ustedes, y redimirlos de toda iniquidad, para que ustedes puedan ser un pueblo peculiar, ferviente para buenas obras.

Que Dios reciba todo el honor y gloria, por todas sus misericordias y bendiciones; entreguémosle a él abundante alabanzas, y acción de gracias, por su maravilloso amor, y reconozcamos que es un gran privilegio que podamos obtener por medio de Jesucristo, ser llevados otra vez al conocimiento del Dios viviente, que perdimos por medio de nuestra transgresión.

Su oración después del sermón

GLORIOSO eres tú en tu venida, ¡oh Señor! Y muy maravilloso es tu poder, y tus caminos están más allá de lo que podemos encontrar. Y en este tu glorioso día, tú estás abriendo un camino para los hijos e hijas de los hombres para que vayan hacia ti

Y, ¡Oh Señor! Aquellos cuyos ojos tú has abierto, se regocijan y están felices, porque ellos han visto el camino de tu salvación; y los suspiros de sus almas son que sus pies puedan ser guardados allí, y que ellos puedan enderezar sus pasos en su camino hacia tu reino.

¡Oh Lord! Somos sensibles ante el hecho de que nuestra fuerza, y nuestro poder, y nuestra habilidad sólo están en ti; y por lo tanto las almas de tus hijos están inclinadas y sujetas a ti, esperando la renovación de tu poder, de modo que a medida que nuestras tentaciones son renovadas día a día, tú puedas dar a conocer tu poder en nosotros, para que podamos sentir que tu mano se extiende para salvar a los pequeños de las manos del destructor.

Y así, ¡poderoso Dios de vida! Desborda más y más en tu gloria, y da a conocer tu poder al expulsar las nubes de oscuridad e ignorancia, y llevar las mentes y el entendimiento del pueblo a conocerte más y más, hasta que ellos lleguen a la bendita heredad, entre los santos en luz.

¡Santo y poderoso Padre! Entra en tu pueblo por medio de tu poder omnipotente, y esparce las nubes oscuras de tentación, y haz que la luz de la vida brille sobre ellas; tú que has mandado a la luz que resplandezca en la oscuridad, resplandece en los corazones de los hijos y las hijas de los hombres. Abre sus corazones, para que ellos puedan recibir la verdad, y ablanda sus corazones duros, para que ellos puedan vivir para ti quien los hizo, y darte un informe cómodo de sus pensamientos, palabras y acciones; y que ellos se acerquen al Señor antes de que sea demasiado tarde para arrepentirse de ellos.

¡Poderoso Señor de vida! Tu misericordia, bondad y amor abundan, a un pequeño remanente que vive en Cristo y confía en tu nombre. Tú has estado con ellos en sus ardientes pruebas y tribulaciones, y hasta este día tú has sido la gloria de nuestras asambleas y el gozo de nuestras reuniones. Somos sensibles a tu santo poder que obra en nuestras almas, y a la renovación de tu amor sobre nosotros. Todos aquellos que desean un sentido completo de tu amor, quienes están buscando y clamando por tu amor, ¡oh que ellos sean llevados a un sentido correcto de ti el Dios viviente! Oh levántate para ayudar y consolar a las almas tristes, suspirantes y necesitadas. Derrama los tesoros de tu amor sobre aquellos que te siguen, y respiran pidiendo liberación; para que así, ¡poderoso Dios de vida! alabanzas puedan ser dadas a ti por todas tus misericordias, y bendiciones abundantes, por tu bondad y amor, otorgados a nosotros de tanto en tanto.

¡Poderosísimo Dios de vida y luz! Que el ojo de tu favor sea puesto sobre esta tierra de nuestra natividad; perdona a los habitantes de esta ciudad y esta nación, para que ellos puedan buscarte; que ellos conozcan el peso de tu mano sobre ellos, para que los incline a la humildad y al corazón quebrantado; dales arrepentimiento por sus pecados.

¡Dios viviente de vida! Muestra tu poder a todos, desde el más grande al más pequeño entre nosotros, y avanza el reino de nuestro Señor Jesucristo, a quien tú has dado un nombre sobre todo nombre; y que su reino y gloria sean exaltados sobre todo, y resplandece en medio de nosotros.

¡Bendito Padre de Vida! Dales sabiduría a nuestros consejeros, para que ellos puedan aconsejar por ti; da a conocer tu voluntad, y envía tu ayuda desde el cielo a todos los que están en necesidad y que te esperan para recibirla; dales tu Santo Espíritu, para que ellos puedan ser guiados en tu camino. Que tu Hijo Jesucristo tenga la dirección y el gobierno de todas las cosas, y que sea dada gloria a tu grande y digno nombre, y guárdanos en el amor de Dios y en unión los unos con los otros; que el impacto de tu poder permanezca sobre los corazones de todos a quienes tú has tocado en este tiempo; que ellos se inclinen siempre en su santa adoración, y permanezcan en una creencia de tu verdad, y dejen de hacer el mal, y aprendan a hacer el bien, y caminen de manera aceptable ante ti, para que la transgresión pueda acabar y el pecado y la iniquidad puedan llegar a su fin; y que la verdad y la justicia puedan ser establecidas y resplandezcan entre nosotros, y que nuestras almas se regocijen en ti, para que podamos magnificar y adorar tu poder, y glorificar tu nombre; porque tú eres digno de todo honor, alabanza y gloria, y humilde acción de gracias, por la manifestación de tu amor y poder. Todo lo cual deseamos ofrecerte a través de Jesucristo, quien es Dios sobre todo, bendito por siempre y para siempre. Amén.

 

SERMÓN VII

El predicador interno; o, el oficial de la conciencia

Predicado por Esteban Crisp en iglesia de la calle Grace, el 21 de junio, del año 1692

Mis amigos,

MUCHOS han sido enviados entre ustedes y han declarado su testimonio por la verdad de la experiencia viviente, para que todos ustedes puedan ser llevados a esperar el testimonio de la verdad en sí mismos. Esto es lo que les ayudará a ustedes, saber que el testimonio de la verdad en sus propios corazones es para ustedes; por lo tanto ustedes deben esperar, especialmente en tiempos como estos, oír la voz de la verdad en sus propias almas. Porque no importa lo que el predicador predique, si la verdad en sus propios corazones no habla paz, no es buena para ustedes. Cualquiera sea el testimonio que nazca de la verdad misma, es la verdad la que debe dar testimonio de ustedes, esa palabra certera, que le da a cada uno una evidencia infalible de su paz con Dios, o en contra de lo que los estorba.

Ustedes saben que nuestra labor ha sido persuadir a todo el pueblo a que presten atención a la verdad en sí mismos, y a convertirla en su asunto, y esfuerzo, y empeño, para que ellos puedan tener unidad con la verdad en sus propios corazones, para que sus conciencias no los condenen.

Porque los que son como ustedes, en quienes Dios ha levantado su testimonio y ha exaltado la verdad como un juez, ustedes no son ignorantes ni están velados por la oscuridad, como muchos otros están; ustedes no permanecen en duda, sino que conocen la verdad, y reciben una respuesta de paz al hacer el bien, y una condena al hacer el mal; no administrada a ustedes sólo por predicadores externos, sino por la evidencia y la demostración del Espíritu de Dios en sus propios corazones. Este es ese misterio permanente que Dios ha elevado, el cual nunca puede ser derribado otra vez, sino a medida que cada uno lo derriba en sí mismo.

Yo concedo que los hombres lo pueden derribar. Ustedes lo han leído, y fue testificado a ustedes claramente, incluso al matar al justo y crucificar al Señor de la gloria; y por la Sodoma espiritual, y Egipto. Ustedes han leído acerca de estas cosas, y ustedes que se han acercado a la luz conocen el significado de esos dichos, por medio de su experiencia desdichada; porque cuando ustedes se han hecho a un lado por causa de una debida sujeción a la gracia de Dios, por la cual somos convencidos, entonces ha habido una perforación, y crucifixión del Hijo de Dios otra vez, y una irritación y aflicción del Espíritu Santo, por el cual ustedes deben ser salvos hasta el día de la redención. Entonces ha habido angustia y tribulación sobre sus almas; y si le hacen caso a esto, pondrá temor en sus mentes, y les dará temor de morir otra vez; pero cuando esta tribulación y angustia es abandonada y postergada, el hábito del pecado quita el sentido del pecado. Ustedes saben que muchos han recibido más juicio en algún momento por alguna palabra vana, o pensamiento vano, que después han llegado a tener por las acciones más abominables e impías. ¿Cómo es que sucedió esto? ¿Acaso alguna vez el pecado fue mejor? ¿O ha cambiado su naturaleza? No; pero ellos están más alejados del sentido de lo malo que es. Esta es la palabra de verdad, en la cual ustedes deben estar o caer; esta es la piedra, y cualquiera que cae sobre ella será quebrantado y ablandado; pero si se quedan hasta que el peso de la verdad cae sobre ellos, esta los hará polvo.

Ellos tendrán una vida de libertad, no importa lo que diga la verdad. Yo tendré mi libertad, y usaré mi lengua como yo quiera; yo seré lascivo y orgulloso, y envidioso y malicioso, aunque sé que estas cosas no tienen valor, y el testigo en mi conciencia testifica que estas cosas son impías, y contrarias a la voluntad de Dios; sin embargo yo las quiero. Aquellos que lleguen a pensar de esta manera, la piedra está cerca de caer sobre ellos, y serán hechos polvo; ellos son como la tierra estéril, que produce espinos y cardos, y es rechazada, y está cerca de ser maldecida, cuyo fin es ser quemada. Por lo tanto, amigos, yo les ruego que oigan la palabra del Señor, es una palabra santa, y una palabra antigua; muchos la han profesado. Hay muchos predicadores que les predicarán que oigan la palabra del Señor en tal capítulo, y tal versículo. Mi testimonio este día es: presten atención a la palabra del Señor. Pero, ¿dónde la encontraremos? dirán algunos. Yo les digo, está escrita con el dedo de Dios en sus conciencias; ya sea a favor de ustedes, o en contra de ustedes. Sea cual sea la profesión de ustedes entre los hombres, este ministro del pacto no hace distinción de personas, ni considera la profesión; él no hará excusa por este hombre ni el otro, porque hace una profesión más grande de su nombre que otros. Este es más bien su juicio, y la condena será más rápida y aguda sobre aquel que hace profesión de Cristo. Si el juicio comienza en la casa de Dios, cuál será el fin de aquellos que no obedecen el evangelio de Dios. Aquellos que asumen una estricta profesión, le hacen un deshonor más grande a Dios que aquellos que claman que no hay reforma; que no se puede vivir sin pecado. Estos profesan lo que hacen, y hacen lo que profesan. Pero cuando la gente llega a profesar santidad y justicia, y también profesan un poder por el cual se obtiene la justicia, pero no viven estrictamente de acuerdo a su profesión, estos son los que hacen que el nombre de Dios sea blasfemado entre los paganos más que aquellos que dicen que no se puede vivir sin pecado.

Ahora, este testigo de Dios no hace distinción, pero hace distinción del estado de la persona y el estado mental del hombre o la mujer, con el cual sirven a Dios, si es que es con sinceridad y rectitud de su mente, y con deseo vivo, para que ellos puedan conocer la voluntad de Dios buena y aceptable, y que es agradable ante su vista; y que ellos puedan realizar lo que está de acuerdo a su voluntad celestial. Donde está esta sinceridad, donde está este clamor del alma, el Señor lo considera; pero donde la religión de las personas es sólo para cargar una profesión, y sustentar una profesión, y sostener una comunión externa los unos con los otros; cuando esta sinceridad hace falta, el Señor aborrece su adoración, es una abominación ante Dios, y no tiene beneficio o ventaja para ellos. No es para la gloria de Dios, que ellos hacen una profesión, sino para un designio de ellos mismos, y así llegan a ser abominables.

Este era el estado del Israel antiguo, y es el estado de muchos hoy en día, que piensan que hacen grandes cosas, si ellos se conforman tanto a la verdad, de manera que exteriormente no puedan ser culpados de mentir, y que ellos son de esa sociedad. Sería bueno para los que quieren ir tan lejos como mantener su sociedad con el pueblo de Dios, y su profesión externa; pero si ellos no tienen consideración de la verdad en sus propias conciencias, ¿cuánto vale su profesión? ¿Qué significará toda la unidad de ustedes con ellos? Si hay una ruptura entre Dios y el alma de ustedes, ¿quién podrá sanar esa ruptura? ¿Qué significará la profesión y a qué llegará al final, excepto, vayan ustedes que son maldecidos hacia el fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles? Y toda la razón que se debe dar por ello es esto: apártense de mí, obradores de iniquidad. Él no dijo en esa frase, ustedes son mentirosos, ustedes nunca profesaron en mi nombre, y ustedes nunca predicaron en las calles; pero Él permitió lo que ellos dijeron que era verdad, de lo cual ellos habían hecho una profesión, y tuvieron comunión con otros cristianos, permitiendo estas cosas, sin embargo, a pesar de esto, sigue siendo: apártense ustedes que son maldecidos; y la razón de esta frase es: ustedes son obradores de iniquidad.

Que el temor de Dios del cielo esté sobre ustedes. Mis amigos, es otra cosa hacer una profesión del Señor Dios del cielo y de la tierra, de lo cual la mayoría están conscientes; que todos los que nombran el nombre de Cristo, se alejen de la iniquidad. ¿Qué es iniquidad? Es todas las cosas que los hombres y mujeres hacen para agradar su propia voluntad, lo cual es contrario a la voluntad de Dios;* eso es iniquidad. ¿Dónde tenían libertad todos los hombres? ¿Dónde tenían Adán y sus hijos su libertad para satisfacer su propia voluntad, e ir en contra de la voluntad de Dios? Sin embargo nada es más común en las naciones, países y familias, que la gente asuma una libertad para realizar y satisfacer su propia voluntad, y así dar lugar a su propio interés, sus designios y ardides, aunque al mismo tiempo están convencidos de que es contrario a la voluntad de Dios. Donde se toma esta libertad, allí se comente iniquidad. La iniquidad es injusta porque es cometida en contra de aquel en quien dependemos completamente en cada momento para la vida y el aliento, para el alimento y la vestimenta, y todo lo que disfrutamos; tenemos una dependencia de Dios que nos hizo, sin embargo los hombres y mujeres vanos asumen una libertad de satisfacer su propia voluntad, y establecer la carne.

[* Porque la carne desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu lo que es contrario a la carne. Ambos se oponen mutuamente, así usted no puede hacer las cosas que desea hacer. Gál 5:17

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: --Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Mat 16:24

Para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino [vivir] a la voluntad de Dios.
1 Ped 4:2


No todo el que me dice 'Señor, Señor' entrará en el reino de los cielos, sino [sólo] el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mat 7:21]

Tal vez ustedes recuerdan ese pasaje del buen apóstol, cuando él vio algunos profesantes libertinos del cristianismo, llegar a ser más sueltos y descuidados; ellos pensaban que estaba bien si ellos reconocían a Dios en sus reuniones y adoraciones, pero acerca de los asuntos del mundo, ellos se habían olvidado que Dios estaba interesado en esas cosas. El apóstol le pone atención a esa soltura libertina, vamos pues ahora los que decís: "Hoy o mañana iremos a tal ciudad, estaremos allá un año y haremos negocios y ganaremos"; esto aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece. Más bien, deberíais decir: "Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello." Ustedes deben vivir en sujeción a aquel que los hizo; ustedes deben tener consideración del honor de Dios en cualquier cosa que hagan. Por tanto, ya sea que comáis o bebáis, o que hagáis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios. ¿No es esto la escritura? ¿No se encuentra esto entre los escritos del apóstol? ¿Acaso no tenemos el nombre de cristianos, el cual les fue dado en Antioquía? Sí, somos llamados cristianos, y estos escritos del apóstol son escritos santos, y ¿cuál es entonces el problema por el cual apenas notamos esto? Que los hombres no aplican estas buenas exhortaciones a los detalles particulares de su conducta, sino que van de país en país, y de un lugar a otro y hacen lo que quieren, sin tener ninguna consideración de darle su sujeción al gran Dios. Esta soltura ha traído a las mentes de algunos tal libertad, que ellos viven sin Dios en el mundo; cuando ellos van algunas veces a las reuniones religiosas, y cuando ellos oyen el nombre de Dios que es mencionado, puede que haya un poco de asombro en sus mentes; y tal vez ellos tienen alguna consideración de ese Dios que les dio aliento y su ser en el presente. Pero si no hay religión, si no hay una atadura (la religión significa atadura, estar atados a Dios), si los hombres no están vinculados y atados a Dios, por lo que es dado a conocer a ellos, todos desearán aquello que es bueno en sus propios ojos.

Caminar según la imaginación de sus propios corazones es peor que adorar ídolos. Jer 16:11-12
Sin embargo le dicen a cualquiera que anda tras la imaginación de su propia corazón: 'No vendrá el mal sobre vosotros.' Jer 23:17

Por lo tanto es necesario para ustedes, mis amigos, sobre todo el pueblo, ustedes que han llegado a la medida de la ministración del Espíritu, conocer y obedecer lo que dice. Eso hice esta mañana, y soy reprobado por eso; eso hice bien, y soy justificado y garantizado al hacerlo. Así es cuando algo es hecho bien o mal. A veces algunos hombres actúan dos o tres días seguidos, y nunca llevan sus acciones a la regla; es decir, como un hombre que está edificando y nunca se preocupa de su regla, por lo tanto él edifica, y se cae otra vez sobre su cabeza. Ustedes saben que hay algo en ustedes que tiene una voz que habla, una voz infalible, y le da juicio a sus acciones, y pasa una sentencia, ya sea de justificación o condena sobre ustedes. Si ustedes quieren vivir de manera que responde a Dios en lo que hacen, no necesitan tener temor de responder a los hombres. Yo no tengo temor de responder a los hombres en todo lo que hago o hablo. Si yo sólo respondo a mi propia conciencia, no tengo temor de ningún hombre, aunque ese hombre sea de otra persuasión o de un juicio que esté opuesto a mí. Si yo tengo paz en mi propia conciencia, responderé al principio de la verdad en la conciencia de mis adversarios, aunque ellos me odien, y me desprecien, y busquen ocasión de actuar en contra de mí. Si mis acciones responden a la verdad de Dios en mi propio corazón, ellas responderán a la verdad en el corazón de cualquier hombre. Esto hace al hombre audaz como un león.

Cuando el pueblo de Dios obtiene una reputación de ser verdaderos y justos, y santos y rectos, todos los hombres esperarán santidad y justicia de sus manos. ¿Qué pasaría si yo profeso ser una de estas personas? Si yo no tengo la verdad en mi propio corazón, aunque llegue a tener esta reputación como una capa para esconder mi insinceridad, la falta de esa verdad quitará mi valentía. Es la verdad la que tiene poder en todos los hombres en el mundo, y es el poder de santidad y justicia que hace que los hombres impíos teman; y por lo tanto el apóstol alega acera de este tema, que el magistrado está vestido con poder. ¿Qué poder tiene él? el poder de la justicia y el poder de la espada. ¿Qué espada tiene él? Una espada de justicia; y es un terror para los hacedores de maldad, pero una alabanza para aquellos que hacen el bien. Es verdad, si he hecho mal, si me encuentro con un hombre que es igual a mí; si al comprar, y vender, y hacer comercio, yo le he hecho mal, y lo he engañado, aunque él no lo sepa, sin embargo tendré medio de él, tendré temor de que él me descubra. Pero si hablo con la verdad, y hago lo que es honesto ante la vista de todos los hombres, no temeré a ningún hombre. No hay ninguna nación bajo el cielo, pero hay un principio de verdad que se encuentra entre ellos en los corazones de los hombres. Si yo actúo de acuerdo al principio de la verdad en mi propio corazón, el mismo principio de verdad está en todos los hombres. Si yo camino hacia el principio de la verdad en mí mismo, de la misma manera caminaré hacia el principio de la verdad en el corazón de todos los hombres; si mi propio corazón no me condena, todo el mundo no me podrá condenar.

Si los profesantes estuvieran resueltos a responder a los principios de verdad en sus propios corazones, y se adhirieran a cumplir lo que ellos profesan, podrían vivir valientemente. La verdad los coronaría con victoria. Pero si ellos no viven de acuerdo a la regla y estándar de la verdad, son como la sal que ha perdido su sabor, que es pisoteada bajo los pies de los hombres. Pero cuando todos son uno en verdad, ellos se reúnen en la verdad, y vivirán de acuerdo a ella, hasta donde estén convencidos de ella. Si ustedes les dieran un mundo, ellos no darían ni un pelo por la verdad que ellos han profesado. Cuando la verdad llegue así a tener dominio, entonces será esparcida por la tierra, y los reinos del mundo llegarán a ser los reinos del Señor, y de su Cristo, y la justicia gobernará, y su cetro será mecido sobre las naciones, y aquellos que se rebelen en contra de él serán quebrantados por él,* y aquellos que se encuentren en él tendrán dominio, y condenarán a los hipócritas y disimuladores. Ahora, si ustedes desean crecer en este dominio, tienen oportunidad de hacerlo, porque la verdad es revelada en sus propios corazones.

[Crisp y otros de los primeros cuáqueros hablan del tiempo de justicia que se esparce sobre la tierra, todos los reinos son sujetados a Cristo, y el pecado es eliminado en el mundo. Esto también ha sido discutido por la mayoría de los profetas. El tiempo se acerca rápidamente cuando el mundo será gobernado por el Señor, por medio de su presencia en sus santos.]

Aquellos que comienzan a caminar en la verdad, meramente a partir de lo que ellos oyen a los ministros de verdad predicar, poniendo en sus mentes un montón de doctrinas, nociones y principios, ellos tropezarán y caerán; pero aquellos que oyen la verdad en sus propios corazones, y consideran su voz en todos sus caminos y proyectos; tienen un ministro en el hogar con ellos, ellos tienen un capellán en sus propias casas. Si hay alguna cosa que ellos no saben, si ellos no saben qué hacer, le preguntan al ministros del santuario; otros le preguntarán a sus ministros, pero su ministro está en casa [en su corazón] con ustedes. ¿Dónde ha Dios designado a algún hombre a gobernar sobre sus conciencia? No, Dios ha designado sólo a Cristo para gobernar sus conciencias, para ser autor de la fe y el consumador de ella también. Ustedes han llegado a la dispensación del Espíritu de Cristo, a mantenerse en el testimonio en sus propios corazones; entonces ustedes tienen comunión los unos con los otros en la verdad; y ustedes tienen causa para bendecir a Dios por ello, que Dios ha abierto así sus corazones hacia otros, de modo que el sufrimiento de uno, es el sufrimiento de todos; y la consolación de uno, consuelo y gozo para todos. ¡Pero ay! ¿Quién está en esta comunión? Sólo aquellos que están en comunión con la verdad, en sus propios corazones, y de verdad así. Si el hombre quebranta la comunión con la verdad en su propio corazón, a él no le importará si quebranta la comunión con sus hermanos. Tan pronto como los hombres quebrantan la comunión con la verdad, ellos son rebeldes, impetuosos, problemáticos, y no tienen ningún problema con dividir, rasgar y desgarrar la comunión con otros. Cómo puede ser que ustedes hagan esto; ustedes no hacían esto cuando temían pecar en contra del testimonio de Dios en sus propios corazones. Pero cuando los hombres le restan importancia al gran ministro del evangelio en sus propios corazones, es fácil quitarle la importancia al resto; si, como Cristo dijo, ellos han hecho esto con el árbol verde, con razón le hacen esto al árbol seco. Si ellos me despreciaron (dijo Cristo) ¿acaso piensan que los amarán a ustedes?

Es muy evidente en muchos en este día, que ellos disputan en contra de la verdad, ellos han tomado la libertad de hablar en contra de la verdad en sus propios corazones, y ellos entonces claman en contra de sus ministros. ¿Piensan ustedes que los que mantienen su primer amor hacen esto? Cuando ellos fueron convencidos, el poder del Señor estuvo sobre ellos; cuando el poder del Señor obró al principio en ustedes, y los llevó al y al no, y al lenguaje y hábito simples y claros, esto era con gozo y deleite por causa de Cristo. Para aquellos que mantienen este amor y simpleza de mente, no hay esparcimiento, no hay rasgaduras, ni desgarro entre ellos, ellos guardan la unidad del Espíritu y el vínculo de paz, y se mantienen unidos en uno.

Amigos, ustedes tienen una oportunidad en sus manos; asegúrense que la usen. Ustedes pueden aguantar, y no ser engañados por los hombres, ni los demonios, si ustedes se mantienen fieles al principio de la verdad en sus corazones. No importa qué reproche ni persecución venga, este es un estándar, un fundamento y una regla, para que ustedes sean gobernados por él cada hora del día; escudriñen sus corazones, y prueben sus conciencias por medio de él. A medida que hacen esto, y se mantienen en la regla de la nueva criatura, de la regeneración, al ser cambiados de un nacimiento carnal a un nacimiento incorruptible. Si ustedes nacen de la semilla incorruptible, el diablo no puede corromperlos, las pasiones impías no pueden corromperlos; si ustedes mantienen este fundamento que es incorruptible en sí mismo, entonces nada los corromperá, ni sus caminos ni sus modales. Si ustedes viven de acuerdo con la sencillez del evangelio, ustedes servirán a Dios y serán ejemplos para otros en la vida de santidad y rectitud; y por medio de esto Dios será glorificado. Esto es lo que resplandecerá ante toda la nación, y dará un buen informe de la verdad. Pero si algunos que profesan la verdad, son hallados como falsos a su profesión, y son hallados como profanos, y engañan y se exceden con su prójimo, ellos lo pierden, y el diablo se regocija por esto.

Así sabemos que la vida de justicia es producida por el Espíritu de verdad, y brilla más que todo, y alcanzará el testimonio de Dios en aquellos que están lejos, y los acercará; y felices y bendecidos son aquellos que son hallados en esta obra divina, conformando sus vidas y su conducta de acuerdo a la nueva criatura; paz sea sobre ellos, y sobre todo el Israel de Dios. Hay un ministro que mora con ustedes, que va a casa con ustedes, es el testimonio por el cual ustedes deben permanecer o caer. Si alguno es un falso profesante, y clama, si él no es sincero, no tiene paz; aunque él se agite por un momento, y haga un espectáculo, el gusano de la culpa lo carcome y la atormenta; los que son como ellos no tienen la paz de Dios, ni comunión con la iglesia. Aunque ellos parecen estar vivos, están muertos; como lo fue con las iglesias en Asia, ellos tenían un nombre para vivir, sin embargo estaban muertos; aunque ellos tengan un nombre vacío, una persona tal es un hombre o mujer viviente, ellos son estimados como amigos de la iglesia, pero aunque eran condenados y aunque se clame contra ellos, y tengan un nombre para vivir, sin embargo están muertos. Hay unos pocos nombres en Sardis que no han contaminado sus vestiduras; ellos andarán conmigo en vestiduras blancas, dijo Cristo, porque son dignos. Yo conozco tus obras, que tienes un nombre de que vives, pero estás muerto. Vean lo que Cristo, el lucero resplandeciente de la mañana, puede hacer: Él podía mirar a una reunión, y ver si es que muchos o pocos tenían sólo un nombre para vivir, o si estaban realmente vivos; si ellos estaban muertos a la sinceridad y la verdad, aunque ellos habían estado en la iglesia, habían ayudado a quebrantarla, pero no a edificarla.

Ustedes que tienen esta vida divina todavía moviéndose en ustedes, y sienten la operación que al principio los despertó hacia Dios; aprecien este principio de la vida divina sobre todo. ¿Qué es lo que se los puede robar? No valoren la amistad del mundo. Ay, ¿a qué puede llegar? Considérenlo como basura en comparación con Cristo Jesús; miren todas las cosas con ojos sensatos. La paz con Dios es de esta consideración, que ustedes no pueden ser felices ahora o de aquí en adelante, sin ello; yo puedo estar sin la amistad del mundo, y puedo estar sin las costumbres y modas del mundo, puedo prescindir de estas cosas; pero no puedo estar sin el favor de Dios, y crecer en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y una profesión sincera del evangelio; no puedo estar sin estas cosas.

Mis amigos, aunque ustedes no hagan un espectáculo ni una agitación en el mundo, como lo hacen otros, sin embargo la gloria de ustedes están en el interior; aquellos que son miembros vivientes de este cuerpo divino, la gloria, la belleza y el resplandor de ella, aparece ante la vista de Dios. Si ustedes crecen en la gracia, ustedes serán un consuelo los unos para los otros; y como dijo el apóstol, ustedes son una epístola escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres. El Señor los preserve y los mantenga sencillos, los guarde en toda sinceridad, en esa verdad que ha obrado en sus propios corazones, para que ustedes puedan tener una familiaridad con su maestro, para que él no sea puesto en una esquina; porque ustedes lo pueden hacer, y cerrar su boca, y silenciarlo también. Si ustedes dejan que la perversa voluntad de su mente gobierne, ustedes pueden destruir a los justos; pero llegará el día en que él se levante, entonces ustedes irán hacia abajo. Cualquier cosa que los hombres puedan obtener por ello en el presente, cuando la verdad se levanta, cuando el Justo que fue destruido tiene una resurrección en ellos, entonces ciertamente ellos irán hacia abajo. Mientras ustedes tengan una oportunidad en sus manos, y un interés en el pacto de la vida, caminen con Dios de acuerdo al consejo y dictados de su Santo Espíritu, para que ustedes pueden ser llevados a una comunión celestial, y tomar parte de las cosas buenas que Dios ha preparado para sus hijos.

Mis amigos, oren y aprecien sus temporadas, no dejen que ningún día pase, no sea que al final se pierdan de un día; esperen al Señor, y dejen que su temor y santo asombro esté siempre en sus corazones. Entonces la paz estará sobre ustedes, y habrá una aceptación de todo lo que ustedes hacen. Tomen nota del hombre imperfecto, y contemplen al recto, porque el fin de ese hombre es paz; cuando él pueda reflejar acerca de su vida pasada, y decir "yo he caminado ante el Señor con un corazón perfecto, y he hecho lo que es bueno y agradable ante sus ojos, y no me he apartado ni a la derecha ni a la izquierda, sino que el estándar de la verdad ha sido la guía de todas mis acciones espirituales y temporales". Si la verdad ha sido la guía de ustedes aquí, entonces la verdad será la porción de ustedes en el más allá. Si la verdad los guía en su camino, entonces ustedes se regocijarán con los santos, y recibirán una herencia con el pueblo de Dios, y gozarán esa gloria y felicidad que Dios ha preparado para aquellos que lo aman.

Su oración después del sermón

¡ETERNO, glorioso, inmortal Dios de vida! Cuyo reino gobierna sobre todo; tu reino es un reino eterno; un día glorioso y bendecido ha amanecido, en el cual tú estás dando a conocer que tu reino es un reino eterno; un día glorioso y bendecido ha comenzado, en el cual tú te estás dando a conocer a los hijos e hijas de los hombres; y tú has abierto los ojos del remanente (el cual el dios de este mundo había cegado), para ver la gloria de este día. Porque aunque vivimos sin Dios en el mundo, sin embargo tú estás cerca de nosotros, y tú nos has llamado al arrepentimiento, y has inspirado nuestras almas con un deseo de ti, y de recordar tu nombre. La alabanza y eterna acción de gracia te pertenece a ti, quien eres el autor de nuestra salvación; quien has estirado tu mano y nos has alcanzado, y nos has buscado cuando nosotros no te buscamos a ti, y has dado a conocer tu poder y amor por nuestra redención y salvación; y tú te darás a conocer más y más a toda mente recta y sincera.

¡Oh poderoso Padre de la vida! ¿Cómo ha sido tu poder y bondad revelado a nosotros por causa de tu nombre? Tú has permanecido con nosotros en todos nuestras pruebas y ejercicios, y hemos hallado que tú eres un Dios cercano, y has llevado al remanente a desear ninguna otra cosa tanto como el gozo de tu presencia; tú los has llevado a ser sensibles, de que sin ti no pueden hacer nada; por lo tanto, en todas nuestras asambleas y reuniones, deseamos estar familiarizados con tu poder, para oír tu palabra que le habla vida a nuestras almas, por la cual podemos vivir.

¡Y querido y poderoso Padre! La continuación de tu bondad entre nosotros estimula grandemente los corazones de tus hijos, a ofrecerte alabanzas y acciones de gracias. Tú has inclinado las mentes y corazones de tu pueblo a esperar en ti, y has abierto sus entendimientos para recibir tu verdad celestial, y esos ricos tesoros celestiales que tú les ofreces, y has proveído la copa de salvación para refrescar a la pobre y necesitada alma.

¡Oh Dios viviente de vida! Estira tu mano para apoyar y salvar a aquellos que están suspirando por ti; aquellos que son sensibles a la falta de tu presencia, y que están frecuentando las asambleas de tu pueblo, con una esperanza y deseo de que ellos puedan disfrutar de una bendición proveniente de ti.

¡Dios viviente de vida! Toca sus corazones con el dedo de tu poder, déjales saber que tú estás listo para abrir el tesoro de tu amor y de vida hacia ellos, por medio del Señor Cristo Jesús, para que sus almas puedan ser consoladas, y ellos puedan ofrecer sacrificios de acción de gracias. Y permite que todos sus hijos en todas partes le den a tu nombre, por medio de Jesucristo, bendición, y honor, y alabanza; tú, que eres Dios sobre todo, bendito para siempre. Amén.

 

SERMÓN VIII

La fe que salva, el don que sólo viene de Dios

Predicado en la iglesia de la calle Grace, el 9 de marzo, 1687

USTEDES que son hechos partícipes de esa fe preciosa, que los ha llevado a una expectativa de redención y liberación que viene sólo por medio de Cristo Jesús, sus mentes deberían estar continuamente ejercitadas en esa fe que Dios les ha dado, porque es un gran don, un bendito don que él nos ha dado para que creamos. Esto nunca vino de nosotros mismos, nunca hubo un verdadero creyente en Cristo Jesús, que no haya recibido su fe de parte de Dios; que no sea por el don de Dios; que no le haya sido dado a él para que crea. Hay otros tipos de creyentes en el mundo que pueden comunicar su fe los unos a los otros, pero los únicos verdaderos creyentes tienen una fe que es comunicada por el Espíritu de Jesucristo; les es dada a ellos para que crean; y debido a que es un don tan excelente y celestial, y tiene tantos grandes privilegios, es necesario que todos los que lo reciben tengan un continuo ejercicio de ella; para que ustedes puedan conocer lo que es, y lo hace por ustedes, y así llegar a ser cristianos experimentados. Ahora, todos los que son partícipes de ella, ellos creen, y saben en quién han creído, y por qué ellos han creído, para salvación de sus almas.

La verdadera fe que es el don de Dios, no está de ninguna manera corta de una completa salvación de sus almas; aquellos que creen verdaderamente, su fe permanece en aquel que ellos saben que es capaz de salvarlos completamente; y por lo tanto un verdadero creyente tiene gran consuelo en su fe por encima de todos los otros creyentes en el mundo; porque él sabe que su fe alcanza una completa redención, una completa santificación, para hacerlo completamente apto para el reino de Dios.

[Sin tener fe en llegar a ser libre de pecado, redimido, santificado, purificado, santo, y recto, el poder de Dios no es liberado. Pero con fe en la verdadera esperanza y evangelio, los cuales son dados en revelación por parte de Dios al hombre, el poder de Dios es liberado para leudar toda la masa, para hacer crecer la semilla de mostaza más pequeña hasta llegar a ser el más grande de todos los árboles, para llevar al hombre a ver la salvación de su Dios. De la Palabra del Señor en el interior: "La fe en el interior purifica." Esto toma tiempo y paciencia; usted verá' un mejoramiento gradual, hasta que finalmente usted habrá vencido al mundo y sus deseos la victoria sobre el pecado y el diablo.]

Ahora, no hay tal fe que haya sido hecha por el hombre, no hay tal fe que todos los hombres sabios y eruditos sobre la faz de la tierra hayan predicado o presentado para ser recibida; porque si ustedes llegan a considerar las muchas formas de fe que los hombres han ministrado, ellas quedarán cortas de salvar sus almas, ellas quedarán cortas de la redención, ellas quedarán cortas de hacerlos aptos y prepararlos para el reino de Dios, y así ellos no tendrán ese consuelo, esa satisfacción y ese refrigerio interno que le pertenece a otros, o que se acumula en las almas de los que tienen la fe de los elegidos de Dios.

Y este ha sido el privilegio del pueblo de Dios en todas las edades, como también en nuestra época; su fe ha tenido una extensión más amplia, ha alcanzado más allá para el bien de sus almas, que lo que la fe de todos los otros ha logrado. ¿Qué consuelo puede obtener un cristiano serio de una fe que queda corta de la justicia y la redención? ¿Acaso no le produciría dolor en el corazón de un hombre o una mujer el pensar que yo soy un creyente, pero sin embargo no tengo la fe que alcanza la santificación, y la vida santa, y la redención del pecado? Toda mi fe me deja como un pecador durante todos mis días; hasta la hora de mi muerte no podría tener dominio, ni obtener la victoria sobre el pecado, el cual prevalecerá sobre mi mientras yo viva.

Esta no es la fe preciosa de la cual los elegidos de Dios han sido hechos partícipes, que obra efectivamente en sus almas; esta no es esa fe que puede ministrar verdadero consuelo a la pobre alma que está cargada con iniquidad, y cansada del pecado. La fe que queda corta de la santificación, y la redención del pecado, es la fe que Dios nunca le dio a su pueblo; vino de otro lugar hacia el mundo, y ha cautivado a la mayoría de los hijos e hijas de los hombres, y ellos han expulsado la verdadera fe (tanto como está en ellos), esa fe salvadora que purifica y limpia a los hombres de pecado, y les da la victoria sobre el mundo, y tienen otra fe en su lugar; y ellos viven en sus pecados, y en su lujuria y deseos sexuales, y todavía permanecen en cautiverio.

Pero a Dios le agradó oír y responder al clamor de las almas del remanente (por lo cual muchos de nosotros tenemos razón para magnificar el nombre de nuestro Dios), cuando habíamos viajado de la montaña a la colina, para buscar dónde el verdadero consuelo puede ser hallado, dónde alguien nos dirá que nosotros podremos vencer. Sabemos que no podemos comer del árbol de la vida hasta que alcancemos la victoria; ni podemos entrar en el reino de Dios hasta que hayamos sido limpiados. Algunos nos dijeron que ese camino era imposible, lo cual hizo que muchos de nosotros nos apenáramos. ¿Qué? ¿Acaso no seremos limpiados? ¿Acaso ese corazón deshonesto, y voluntad perversa, siempre deben permanecer? ¿Acaso debo ser tanto pecador como creyente? ¿Acaso debo ser pecador y también llamarme hijo de Dios? ¿Cómo pueden estar juntas estas cosas? Esto ha hecho que muchos desmayen en sus mentes, y decir como dijo David en su angustia: algún día voy a perecer por la mano de Saúl. Un día esta corrupción será mi ruina, por todas mis oraciones, y lo que he oído, y otros deberes y acciones, este pecado será mi ruina completa al final.

Después que muchos se han lamentado, y han sido afligidos por causa de la carga que estaba sobre ellos, le agradó al Señor visitar al remanente, y abrir sus corazones para dar a conocer la preciosa fe, la fe de los elegidos de Dios; la fe que una vez fue entregada a los santos. ¿Es esta la fe que es digna de que luchemos seriamente por ella, y prediquemos, y suframos? ¿Quién ha estado tan loco como para sufrir por una fe que deja al hombre bajo el poder de Satanás y sus propios deseos? Can razón los tales tienen una fe que no es digna de que ellos luchen o sufran por ella. ¿Quién se va a exponer por una fe que nunca les hará bien? Ahora, esa fe que pertenece al alma purificada, a una que está santificada, esa fe es entregada a los santos, y es llamada un escudo; una vez que un cristiano haga uso de esta fe como un escudo, él encontrará el poder de ella. El escudo es algo que es usado por una personas que está entre sus enemigos; es para defensa y seguridad de aquel que es acosado con enemigos; y un buen cristiano está situado de esta manera.

Hay un tipo de cristianos ciegos, amigos del mundo; su cristianismo es mundanal, y su fe es mundanal; pero todos los verdaderos cristianos están en medio de sus enemigos, internos y externos; y si ellos no tuvieran el escudo de la fe para defenderlos, ciertamente serían heridos cada día, ellos serían destruidos y perderían sus vidas. La fe que es llamada un escudo, es aquella por la cual un cristiano debe ser defendido o salvado del daño designado en contra de él a cada hora; porque el diablo anda como un león rugiente, buscando continuamente a quien devorar. El apóstol habla más particularmente a los creyentes; el diablo, el adversario de ustedes, es un adversario en sí mismo, pero más especialmente es el adversario de aquellos que son creyentes; quienes han creído para la salvación de sus almas. Si ustedes creen que Cristo es enviado por Dios, dotado con suficiente poder para herir su cabeza, y poder para redimirlos y sacarlos de su servicio y esclavitud, el diablo será su adversario. Que así sea, si yo tengo mi escudo. Este escudo de fe es lo que, si el hombre lo usa, apagará todos los dardos encendidos del diablo.

Si el hombre llega alguna vez a recibir la fe, la verdadera fe, fe en el poder de Dios, esta fe permanecerá victoriosa sobre la tentación, pero si ustedes no mantienen su fe en un ejercicio continuo, no merecen el nombre de verdaderos creyentes. Si el hombre recibe la verdadera fe, y llega a ser descuidado en su ejercicio cristiano, ¿acaso este adversario, el diablo, no estará en sus oídos? ¿Acaso él no enviará sus dardos encendidos hacia él; sus tentaciones, y trampas, para enredarle, aunque él sea un creyente, si él no se mantiene en el continuo ejercicio de su fe? Pero un verdadero cristiano, que siente el poder de la gracia de Dios, y está en el ejercicio continuo de la verdadera fe, él es como un atalaya o centinela, que tiene puesta una armadura, y su escudo está listo. Él sabe que está en la frontera del cuartel de sus enemigos, y él se mantiene en vigilia perpetua, en expectativa diaria de los dardos encendidos del diablo. Él mantiene su escudo listo. Yo veo una tentación en eso, pero veo que el poder del Señor me puede guardar de ella. Veo que hay un beneficio o placer en la trampa; es un anzuelo con carnada, pero yo veo el anzuelo a través de la carnada, bendito sea el Señor; y tengo confianza en su poder, y que él es capaz de guardarme de eso, de todos los anzuelos de ganancia, placer o amistad del mundo.

Un creyente se mantiene en el ejercicio de su fe, y considera que su salvación está más cerca que cuando él creyó al principio. Las personas que creyeron al principio, no son salvados inmediatamente porque la obra de salvación debe ser obrada después que ellos creen; porque sin fe, es imposible agradar a Dios; sin embargo el fundamento de Dios permanece seguro porque está fundado sobre el poder de Dios. Cuando el hombre cree, la obra ha comenzado; aunque algunos profesantes necios nos dicen que al obra está hecha cuando el acto está sólo en la mente. Ellos les dirán qué día del mes, y qué día del año sucedió su conversión; pero ellos no saben lo que dicen. Un hombre puede posiblemente saber cuándo sucedió: un hombre puede saber acerca del momento cuando Dios le comunicó la fe a él; pero después debe saber que es un creyente y que él entonces comienza la obra de salvación. El creyente debe ser salvado de este o el otro enemigo; él no es salvado inmediatamente de todos. Debe haber una guerra, se debe pelear la buena batalla de la fe, antes que estos enemigos de su salvación sean vencidos. El diablo no se dará por vencido sólo porque soy un creyente, y porque Cristo prometió herir su cabeza. La simiente de la mujer herirá la cabeza de la serpiente.Ahora me estoy poniendo mi armadura porque la batalla no se ha peleado; todavía no he pasado por el peligro de la pelea. Ahora me estoy abrochando mi armadura; cuando venga la pelea, si no tengo listo mi escudo y mi armadura, puedo ser destruido por todo esto. Algunos han naufragado con respecto a la fe; ellos no la han sostenido, ni han guardado la fe, sino que la han regalado. Pero el apóstol dijo: he peleado la buena batalla, he guardado la fe, he obtenido la victoria.

Jesús, el autor y consumador [perfeccionador] de nuestra fe. La fe es revelada, Gál 3:23, por revelación a una persona. Aprender acerca de Jesús, de su crucifixión, resurrección, y creer que esos eventos son verdad, no es fe y no es creer en Jesús. La fe es oír la palabra de Dios (y creer que es el Hijo de Dios el que está hablando); oír la palabra de Dios en su corazón, para que usted pueda obedecerla. La fe es escuchar, oír, y obedecer. La fe viene cuando usted es guiado por el Espíritu de Dios. A menos que usted sea guiado por el Espíritu de Dios, usted está bajo la ley, la cual es su tutor; Pablo dice en Gál 5:18: si (y cuando) ustedes son guiados (inspirados, ordenados, mandados) por el Espíritu, no están bajo la ley. La ley ha sido nuestro tutor para llevarnos a Cristo, para que seamos justificados por la fe. Gál 3:24. Cuando ustedes oyen la Palabra de Dios en sus corazones, y cuando ustedes obedecen la Palabra de Dios en sus corazones, entonces ustedes dan evidencia de su creencia al caminar en la fe.

La fe es una caminata. Tiene un comienzo y un final [o un perfeccionamiento de su fe]. La fe es una serie de revelaciones. Escuchar y obedecer a Dios es hacer que él sea el autor y consumador de su fe. Uno no oye al Señor hablarle sólo una vez para ser justificado. Usted debe seguir oyendo y obedeciendo hasta que su naturaleza pecaminosa haya sido crucificada en la cruz interna de la negación propia, para entonces recibir la fe que es parte del fruto del Espíritu, que nos libera de la ley y nos justifica. Jesús debe ser el autor de la fe, y él llega a ser su autor por medio de la revelación, y no sólo por su creencia de que la Biblia realmente declara que Jesús es el Hijo de Dios. De la Palabra del Señor en el interior: "A menos que tú puedas testificar de haber recibido la fe de Cristo, estás bajo la ley." Cuando usted oye y testifica que Él es el autor de su fe, él pone el fundamento de su fe sobre la roca;

Todo aquel que viene a mí y oye mis palabras habladas, y las hace [las practica y las obedece] es semejante a un hombre que al edificar una casa cavó profundo y puso los cimientos de manera segura sobre una roca. Y cuando vino una inundación, el torrente golpeó con ímpetu contra aquella casa, y no la pudo sacudir, porque estaba fundada sobre una roca. Lucas 6:47-48.

Y cuando usted oye a Jesús hablarle sus palabras, y usted cree que son de él, el fundamento de su fe ha sido puesto en la roca, una roca tan sólida que las puertas del infierno no pueden prevalecer contra ella.

Uno no oye al Señor hablar una sola vez para ser salvo o justificado. Usted debe seguir oyendo y obedeciendo hasta que su naturaleza pecaminosa haya sido crucificada en la cruz interna de la negación propia, para entonces recibir la fe como parte del fruto del Espíritu, lo cual lo libera de la ley y lo justifica.

Jesús consuma [perfecciona
] su fe cuando usted lo ve que él le trae su salvación:

Él aparecerá una segunda vez, ya no para llevar el pecado, sino para traer completa salvación a los que le esperan persistente y pacientemente. Heb 9:28
Porque la gracia de Dios que trae salvación... Tit 2:11
aguardando con esperanza la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. Judas 1:21
Obteniendo así el fin de vuestra fe - la salvación de vuestras almas. 1 Ped 1:9
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Usted es salvo por medio de la fe, y por medio de la fe sus corazones son purificados; pero obviamente al comienzo de la fe, usted no está purificado, ni es salvo. Antes de la purificación y la salvación, su fe debe ser probada en varias pruebas, en las cuales usted debe sufrir gravemente para ser purificado del pecado. Usted debe contender por la fe, crecer en la fe, edificar su fe, aumentar su fe, perfeccionar lo que le hace falta a su fe, pelear al buena batalla de la fe, hasta la victoria cuando su fe es consumada por el consumador; la fe es un proceso y una caminata, el fin de la cual es ver a Cristo traerle la salvación, traerla la vida eterna.

Por lo tanto las personas, después de que se transforman en creyentes, deben esperar para que su fe sea fortalecida por las manifestaciones renovadas del mismo poder en el cual estuvo al principio. Ellos deben esperar al Señor, y él renovará la fortaleza de su fe, su celo y valor; y a medida que las tentaciones son renovadas, ellos tienen nuevo valor, y nueva fuerza y nueva habilidad, y todo esto por medio de este ejercicio divino, espiritual y cristiano; ellos vienen todos los días a ver la obra en la que ellos creyeron, lo que su fe prefiere, ver la obra realizada en alguna medida. Ellos ven al enemigo de sus almas que es derribado y destruido, y ellos ven que sus almas se elevan para tener un poco más de dominio de lo que ellos tenían antes; ellos ven el poder del diablo que es debilitado más que antes, y que ya no tiene tanto poder como ha tenido sobre ellos. Estas cosas dan algo de aliento para que en algunos cristianos se levanten alabanzas vivas a Dios; viendo, que al creer, él ha encontrado así mucho aliento por medio de la obra de la palabra. Entonces, ¿por qué no debería él esperar al Señor para la realización de la obra, en la cual él puede creer para salvación de su alma, para que él pueda llegar a recibir el fin de su esperanza y fe, la salvación de su alma? Ahora, al mantener así su fe ejercitada ellos saben que su salvación está más cerca ahora que cuando ellos creyeron al principio.

No es así con todos, porque muchos que han creído, encuentran que su salvación está más lejos por causa de su negligencia, profesando una cosa con sus bocas, y haciendo otra cosa en la práctica. Hay algunas cosas que ellos creen y profesan, y sin embargo hacen lo contrario; que pone su salvación más lejos, y los lleva secretamente hacia el desaliento, y hacia la pérdida de su valor y celo por Dios; la costumbre del pecado al final quita el sentido del pecado. Es así con el hombre cuando al principio él transgrede la regla, él es algo sensible, y lo hace con algo de remordimiento; pero después que él llega a acostumbrarse a hacerlo, está más bien relajado; y así por pasos él va hacia el estado de estar más allá de los sentimientos. Al final esos pecadores llegan a morir; ellos estaban muertos antes, y fueron vivificados por medio de la operación del Espíritu de Cristo Jesús; ellos fueron vivificados, y morirán otra vez.

Si ustedes mueren una segunda vez, oren y recuerden que es una segunda vez; ustedes que son descuidados y están listos para morir, recuerden que están yendo hacia la segunda muerte; y consideren que si mueren la segunda muerte, no tendrán parte en la primera resurrección. Hubiera sido mejor que ellos no hubieran nacido, que después que han vivido en la esperanza, la pierdan otra vez.* Esto es lo que estaba en mi corazón para recomendarles a ustedes, para que ustedes puedan tomar parte de esta preciosa fe que tiene una tendencia a la salvación del alma, y hacerlos aptos para el reino de Dios. ¿Les ha dado Dios algo para creer? ¿Acaso ustedes no creerán que vivirán sin pecado? Si ustedes no llegan a obtener esta preciosa fe, no creerán que pueden llegar a vivir sin pecar en contra de Dios, y a tener la luz de su semblante brillando sobre ustedes. Aquel que cree de verdad, su fe alcanza esto, y él se dirá a sí mismo: "Soy salvo de la libertad de mi lengua, y de los muchos pecados de una práctica impía. Dios me ha redimido de mi vanidad, orgullo y pasión, y otras cosas que eran malas; el Señor me ha redimido de ellas. Veo que la obra continúa, y estoy más cerca del reino de Dios que cuando creí al principio. He llegado a tener la victoria sobre muchos de mis enemigos espirituales, y espero que el Señor me conserve, y me guarde por su poder por medio de la fe para salvación. Hasta ahora el Señor me ha ayudado, no he luchado en vano; no he estado golpeando el aire, sino que Dios me ha dado victoria sobre el tentador en el interior y el exterior, para que él no pueda prevalecer, mientras he mantenido el escudo o la fe sobre mi cabeza; pero cuando he sido descuidado, y no he ejercitado mi fe como un escudo, he sido débil como otros hombres."

*Aquellos que sería mejor si nunca hubieran nacido: 1) ellos tenían la verdadera fe, basada en su creencia en el poder de Dios para liberarlos de todo pecado, la verdadera esperanza 2) ellos no ejercitaron su fe para edificar más su fe, 3) ellos pecaron repetidamente hasta que cauterizaron su conciencia, al llegar más allá de sentir remordimiento por el pecado y dos veces muertos. De ellos habló el Señor diciendo: Porque aquel siervo que entendió la voluntad de su señor y no se preparó ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Lucas 12:47. Debido a que Cristo es el autor de la fe, y es el don de Dios, que no todos los hombres reciben, entonces no continuar hasta llegar a la verdadera salvación es digno de un castigo más grande.

A menos que ellos hayan destruido su conciencia en el pecado, todavía pueden oír y posiblemente estar motivados a renovar sus esfuerzos para ejercer su fe; pero por cada acto de desobediencia que ellos cometan, después de estar convencidos de algún pecado en particular en la luz, primero deben efectuar el mismo número de actos de obediencia antes que el pecado sea quitado de sus corazones. De la Palabra del Señor en el interior: "Cuando la luz te muestre algo que debes hacer, todo acto de desobediencia debe ser quitado por un acto de obediencia."

Ustedes no son llamados a la debilidad y la flaqueza, sino al poder de Dios, para que sean ejercitados en él, y por él puedan ser guardados del mal de este mundo. Es posible ser guardados, si ustedes son fieles a él cuando les haya llamado, es decir, Cristo Jesús, el capitán de nuestra salvación, si ustedes le siguen a él paso a paso, y no corren apresuradamente todos de una vez. Cuando ustedes vean la gran cantidad de pecado y corrupción ante ustedes, y busquen dominarlo con su propia fuerza, perderán la victoria. La misma palabra que nos muestra nuestro pecado, nos muestra nuestra propia incapacidad de vencerlo, y que no podemos hacer nada sin ayuda divina; aunque estemos mucho tiempo luchando bajo el peso y la carga del pecado, no podemos por nosotros mismos obtener la victoria sobre él, no podemos llevar juicio hacia la victoria. Dios debe tener la gloria de esto.* Si ustedes se mantienen en Jesús, él continuará la obra; ustedes creyeron en él, porque él obró esta fe en ustedes, y él llevará a cabo su obra, y sus propias obras le alabarán. Todos los otros que hablan de fe, y hacen una profesión vacía, deshonran a Dios; ellos hablan de perfección, y de vivir sin pecado, pero nunca lo experimentan, y por lo tanto deshonran a Dios. Si ustedes esperan para ver continuada esta obra, si ustedes creen y ejercitan su fe para vencer sus pecados, y perfeccionan la santidad en el temor de Dios, ustedes le darán así gloria a Dios, quien es el único digno de toda alabanza; quien es Dios sobre todo, bendito para siempre. Amén.

[*Ningún hombre es capaz de cambiar su propio corazón por medio de esfuerzos carnales. Sólo el poder sobrenatural de Dios puede cambiar al hombre. Ningún hombre puede siquiera entender su corazón; sólo la sabiduría de su creador le puede mostrar al hombre su verdadera condición. Somos salvos por gracia. Ningún hombre puede gloriarse en frente de Dios. Toda la gloria de nuestra salvación, el milagro de nuestro cambio, la misericordia sobrenatural que nos libera de la esclavitud del pecado, es para la gloria de nuestro creador, y sólo su gloria.]

Su oración después del sermón

¡EL más bendecido, santo e inmutable Señor Dios! Tú nos has visitado por medio de tu querido Hijo y nuestro Salvador, Jesucristo, para reunirnos para ser un pueblo para ti, quienes una vez no éramos un pueblo, y no nos reuníamos.

¡Eterno Padre! Tu misericordia es grande, y tu bondad es grande, y ha de ser grandemente apreciada por todos nosotros; tú tuviste compasión de nosotros para ayudarnos cuando no podíamos ayudarnos a nosotros mismos; y tú has entregado a uno que es poderoso y capaz de salvarnos completamente a todos los que vienen a ti por medio de él.

¡Bendito Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo! Te damos gracias por tu abundante misericordia y bondad que has extendido hacia nosotros. ¡Señor Dios eterno! Extiende tu misericordia más y más y visita a los hijos de los hombres en todas las naciones con el conocimiento de tu verdad.

¡Bendito Padre de vida! Oramos y clamamos a ti, para que tu obra continúe, y para que pueda prosperar y aumentar, y que el día de tu visitación sea extendido; y extiende tu brazo poderoso, para que los hijos de los hombres puedan reunirse en ti.

¡Bendito Padre de la vida! Tú has mostrado misericordia a nuestras almas, y hemos visto los movimientos de Dios en su santuario; tú nos has reunido con brazo extendido para ser un pueblo para ti Tú has aparecido a tu pueblo en todas las edades, y tú los has salvado de la opresión, y has acallado la furia del enemigo. Tú has cortado a Rahab, y herido al dragón, y has hecho un camino para tu pueblo Israel, para que ellos pasen por el Mar Rojo como si fuera tierra seca. Señor, haz eso por tu pueblo espiritual en nuestros días, y haz un camino para ellos, y abre la puerta para que tu evangelio pueda ser esparcido, y operado, y sea glorificado, y tenga una trayectoria libre entre nosotros; y que tu adoración pueda ser establecida, y que podamos ofrecerte incienso puro. ¡Señor! Este es el clamor de tus siervos, y la voz de sus súplicas ante ti, para que tu Espíritu pueda ser derramado abundantemente y opere sobre ellos, para que tu palabra pueda ser beneficiosa y bienvenida para sus almas.

¡Bendito Padre de misericordia! Tú has bendecido a tus hijos y tu pueblo con bendiciones espirituales en Cristo Jesús. Tú nos has dado de tu placer en este día; y bendito sea tu nombre, tú has consolado nuestras almas en este tiempo. Que nuestras alabanzas asciendan como un aroma dulce, y como servicio aceptable a ti. Y por todas tus misericordias y favores renovados y bendiciones hacia nosotros, y a todo tu pueblo, tanto aquí como en todas partes, que la acción de gracias y las adoraciones vivientes sean dadas a ti; porque sólo tú eres digno de bendición y adoración, quien eres Dios sobre todo, bendito para siempre. Amén.

<Continuación de los sermones>>>

El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.


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