La Cruz Perdida de la Pureza

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SERMÓN  IX

EL TESTIMONIO DE LA VERDAD EN CONTRA DEL poder del pecado y Satanás

Pronunciado por Esteban Crisp en la iglesia de la calle Grace en el 3 de Junio, del año 1688

Mis amigos,

DIOS los ha hecho testigos de la gran obra de este día; el Señor, yo digo, les ha dado ojos para ver, y corazones para entender la gran obra de este día; él los ha llamado para que ustedes puedan ser fieles testigos, todos ustedes en su medida de lo que él ha hecho pasar ante la vista de ustedes, porque él ha revelado su poder, el poder eterno por el cual el mundo fue hecho, él ha revelado y manifestado ese poder para levantar la vida, para sujetar y darle muerte, y su poder; por mucho tiempo un testimonio que ha nacido en la nación ha estado ha sido para muerte; aquel que tiene el poder de la muerte, este es el diablo, él ha hecho que muchos que encontraron su poder, declaren su continuación, para que reine la muerte, y para que continúe la oscuridad, y que el reino del hombre de pecado nunca sea derribado.

Pero ahora en nuestro día, gloría a Dios en las alturas, hay otro que ha venido, el Señor Jehová ha pronunciado su voz, y ¡quién puede hacer alguna otra cosa que no sea profetizar! La palabra de la profecía es dada a Dios, y muchos se levantan para publicarla, y para pronunciar el nombre del Señor en la extirpación, la ruina, y destrucción, que es y será llevada sobre el reino de la iniquidad, sobre el reino del hombre de pecado, y para profetizar y declarar en el nombre del Señor, que la justicia correrá como una corriente; este es el evangelio, las buenas nuevas que hemos recibido de Dios y ministrada a ustedes, para que ustedes puedan creer, y que al creer ustedes puedan llegar a esperar al Señor, y contemplar sus logros.

Porque, mis amigos, en esto ha consistido todo el trabajo, tribulaciones y ejercicios, de los siervos del Señor; y por esta causa hemos sufridos muchas cosas, y pasado por muchas pruebas, porque hemos creído tenazmente, y por lo tanto lo hemos dicho; que el Señor, por su poder Omnipotente, arrasará, destruirá y le dará un fin a ese poder, que el maligno, el diablo, ha tenido sobre las mentes y los espíritus de los hijos y las hijas de los hombres, y que él pondrá y establecerá, en el alma misma, una ley de justicia, y una ley de verdad, y causará que la belleza de la santidad brille a través de ellos, donde la iniquidad se ha presentado, donde el maligno ha gobernado.

Ahora ustedes que han creído en este testimonio, lo han recibido, como buenas nuevas para ustedes, porque ustedes están cansados de ese viejo servicio, ustedes son oprimidos bajo el poder de ese príncipe extraño. Había una clase de espíritu y poder que había gobernado sobre ustedes, que no les había dado ni la vida ni el aliento, ni había hecho nada bueno, y sin embargo ustedes estaban sujetos a él; y muchos hubieron, que por medio de la gracia de Dios, llegaron a ver que un estado y una condición de pecado e iniquidad no era un estado feliz; y por medio de un encendido secreto de la chispa de amor de Dios en sus almas, allí ustedes lo conocieron, hubo un llanto para ser liberados; si es posible, hay una liberación, ¿Oh, por qué no seré yo liberado? Si hay alguna redención, ¡por qué no seré yo redimido! Si hay un poder que puede liberarme del servicio de este maligno, ¿por qué no seré yo liberado?

¡Ah, amigos! Recuerden los días y las noches en las cuales estos llantos vivientes pasaron a través de ustedes, en ese entonces ustedes eran realmente pobres; entonces ustedes fueron humillados y quebrantados, y el Señor los contempló en esos días, él vio el estado y condición de ustedes, él vio lo impotentes que ustedes eran, y acaso no se levantó para ayudarles. ¿Acaso no surgió un poder en el día de su humildad, en el día de la ternura, por la cual ustedes pudieron hacer guerra en contra de los deseos de su propio corazón, y acaso no vencieron y prevalecieron ustedes en su guerra? ¿Acaso no progresaron ustedes ni ganaron control, como yo podría decir, de sus propias corrupciones, su fe llegó a fortalecerse, y ustedes fueron confirmados en la creencia y en la obediencia a la verdad; y mientras más confiaron ustedes y se fiaron en él, más él manifestó su poder a ustedes; él les hizo conocer su habilidad y su fortaleza en su debilidad, de manera que ustedes llegaron a ser justos, cada uno en su medida, que un poder así existía; y que ese poder no sólo los pudo salvar de un poco, o unos pocos, sino que los pudo salvar hasta lo sumo, para salvar a todo el que estaba contaminado y corrompido, y para limpiar y purificar la conciencia de las obras muertas, y para permitirles servir al Dios viviente.

Ahora habiéndolos establecido así el Señor, y confirmado por medio de su poder, que ustedes fueron encontrados en la fe, y firmes en la creencia de la verdad, mis amigos, todo el trabajo, tribulación y doctrina, y ejercicio de los predicadores del evangelio, a aquellos que fueron convertidos y confirmados, llegaron a ser muy aceptables. Por lo tanto, nosotros predicamos, y así ustedes creyeron; aquí había una unidad en nuestra fe, aquí creció una comunión en la fe, y el Señor llegó a ser glorificado en la asamblea, no sólo de aquellos que predicaron, sino de aquellos que oyeron, porque cada uno tenía un lugar en el cuerpo, y cada uno tenía un favor del mundo de la vida por el cual el cuerpo era nutrido.

Ahora, mis amigos, aquello que está particularmente en mí para dejarles como testimonio (y yo le pido a Dios que pueda ser puesto en los corazones de todos ustedes que han creído), es que que todos ustedes pueden esperar al Señor, para que ustedes vean a todo lo que ha pasado, que ustedes han creído. Porque yo tomo nota por medio del ojo que el Señor ha abierto en mí, por lo cual él me ha hecho cuidar a su rebaño, y a veces ha puesto su palabra en mi boca, para que yo pueda hablar un palabra en el momento debido. Yo digo que por medio de este ojo yo puedo notar que muchos han recibido esta preciosa fe, y así han creído el estado grande y alto; su fe alcanzó tan lejos, que ellos supieron que ese poder tenía la capacidad de llevarlos hacia el dominio perfecto sobre sus deseos y pasiones, y corrupciones, y sobre el espíritu del mundo; sobre el orgullo, sobre el enojo, sobre todas las cosas que están opuestas a la vida divina; la fe de ellos es tan sólida como lo que nosotros podemos predicar con respecto a su extensión, pero su fe no se ha alistado hasta ahora en su operación sobre sus corazones; ellos no han tenido el poder para lograr y cumplir lo que queda.

¿No hay algunos aquí que están establecidos en la creencia de la verdad, pero que han entrado en un desahogo con respecto a la obra de la verdad? Pero si soy hallado en la fe, mi entendimiento es abierto; yo no sólo creo en este asunto, sino que tengo la evidencia interna y la demostración, de que tengo la certeza, más allá de toda duda, que el Señor revela su poder en aquellos que creen, que los purifica, y los hace limpios en todo aspecto; y aquí yo tengo una comunión y compañerismo con aquellos que predican, y aquellos que creen.

Pero, mis amigos, todo esto no les dará comunión con Dios; aunque hay comunión con la iglesia de Dios, con respecto a los hombres, quienes han entrado en una fe y una doctrina, aunque por una comunión con Dios, permanece en una vida más allá de todas las doctrinas, y más allá de todas las palabras y expresiones. Por lo tanto el asunto de ustedes y el mío, y de todos, es lo que nosotros emprendimos cuando nuestros rostros se volvieron hacia Dios al principio, para que nosotros podamos ser seguidores de Cristo en la regeneración. Porque muchos pueden ser firmes en los puntos de doctrina, y aún así puede que no sigan a Cristo Jesús. Muchos tienen la verdad, pero no la tienen en justicia, sino en injusticia.

Ahora, mis amigos, cuídense por lo que respecta a su religión y el bienestar eterno de sus almas. Esta doctrina yo les dejo encargada en el nombre del Señor Dios. Que ninguno de ustedes se halague a sí mismo por lo sólido de su creencia, sino que busquen lo sólido del corazón y que el espíritu correcto sea creado en ustedes; un espíritu que de ninguna manera pueda soportar ninguna cosa que la luz de Cristo haya manifestado como malo; si es la verdad que ustedes tienen, entonces ejerciten la fe sobre ella, y cualquier pecado o tentación que los asalte, digan, venceré en el nombre del Señor Jehová; yo lo derribaré, cualquiera sean los deseos, pasiones, o corrupciones que hayan, en el nombre del Señor, lo venceré y lo derribaré.

Sigan viajando en la fe confiada a ustedes, y que ustedes sean más que vencedores; ustedes no sólo crecerán en la comunión externa con el pueblo de Dios ante la vista de los hombres, sino en una comunión [espiritual, interna] con la iglesia de los primogénitos, cuyos nombres están escritos en el cielo; y su comunión no será en palabras ni doctrinas, ni principios de fe, sino que su comunión será con Dios el Padre, y su Hijo, Jesucristo; y entonces en todas sus reuniones, el gozo del Señor será su fortaleza, y el gozo de su gran salvación será su cubierta, y él manifestará su misericordiosa presencia con ustedes; y el poder que los ha guardado hasta este día desde su niñez, y los ha preservado en todas sus batallas y conflictos con el mundo, y los ha fortalecido y animado cuando ustedes a veces anduvieron lamentando y llorando noche y día, y por temor a que no vencieran a sus adversarios; ese poder que los ha guardado hasta ahora, hará cosas más grandes por ustedes que lo que ustedes han testificado.

Por lo tanto, estimados amigos, esto les dejo, no hay nada que los guardará a ustedes o a mí en este corto tiempo que nos queda aquí para pasar en la tierra, sino aquello que nos guardará en el ejercicio de la fe hacia Dios, y su Hijo Jesucristo, quien es capaz de salvarnos hasta lo sumo. Esperemos para ver el poder de Dios para la santificación y la santidad; que alcanzará tan lejos como para salvarnos de nuestros pecados.

Este ha sido el reproche más grande que nuestros adversarios nos han arrojado, que hay algunos entre nosotros que hablan de creer en el poder de Dios, y hablan de una habilidad de vencer sus pecados, y vivir una vida santa, y vivir sin pecado, mientras ellos mismos viven en él.

Este ha sido el reproche más grande que nuestros adversarios alguna vez nos han arrojado. El que haya sido causa de este reproche, Dios se los pedirá, porque el Señor es celoso de su nombre y su gloria; y para él será toda la alabanza y el honor que se le debe dar a su gran nombre, por obrar en nosotros tanto el querer como el hacer para cumplir su buena voluntad, dijo el apóstol; aunque yo no se nada de mí mismo, aún así no estoy absuelto. Cuando usted llega a eso, que usted no puede cambiar en sí mismo, entonces sólo el Señor lo puede cambiar; pero tenga cuidado de no poner esto como su justificación; porque por esto usted no es justificado.

Por lo tanto ustedes tienen un ojo para Jesús, el autor y consumador de nuestra fe. Él comienza la obra de la fe, y él la llevará hasta que él sea su consumador, y el justificador de ella; él es el mediador del Nuevo Pacto quien es el único que justifica a los hijos de Dios. Dependiendo no de su propia santidad y justicia para la justificación.* Mantengan sus ojos en Jesús, el autor de su fe, quien también será el consumador de ella; guarden sus corazones en toda diligencia, y caminen humildemente con Dios, velando, para que su adversario no prevalezca contra ustedes. Al alejarse del poder, no hay seguridad en el rebaño, sino que sólo mientras se mantengan en el redil del pastor. Sean fieles y manténganse en el amor de Dios, y él será perfecto con ustedes, y los guardará para sean sus testigos hasta el fin de sus días, él levantará otra generación para ser testigos de su poder, cuando él los haya llevado hacia sí mismo.

[*No hay justicia ni santidad aparte de Dios. Usted debe poseer el Espíritu de Cristo en suficiente medida como para estar en el Reino comiendo del árbol de la vida, con la vida y la luz de Dios como su guía en cada pensamientopalabra, y obra.]

A ese poder los comprometo, para guardarlos en la humildad de la mente y el alma; y mi oración por ustedes será que ustedes puedan continuar, y progresar en los buenos caminos del Señor, hasta que su obra en ustedes haya sido terminada.

[Ser terminada es ver a Cristo traerle su salvación, verle a él resucitado en usted, verse a sí mismo como la nueva criatura, para sentarse con Cristo en los cielos, para entrar en el reposo, para entrar en unión con Dios, y ser trasladado hacia el reino de los cielos, donde usted camina en la luz de Dios en la herencia de los santos en la luz.]

Su oración después del sermón

¡SANTO y poderoso Dios de Vida! Quien es el Creador de todos nosotros; en quien vivimos, y nos movemos, y somos; tú nos has hecho a todos con el propósito de tu alabanza y gloria para que podamos servirte en la tierra de los vivientes entre los hijos y las hijas de los hombres; y no sólo eso, sino que tú nos has dado tu Santo Espíritu como se lo diste a la gente en el tiempo antiguo.

¡Oh Dios viviente de Vida! Tú has ordenado un remanente para que se den a sí mismos para ser guiados por él; tú los consideras y estás con ellos, y ellos disfrutan de vez en cuando de tu santa presencia, lo cual alegra sus almas; y ellos tienen comunión contigo, y tu Hijo, a través de tu Espíritu, por medio del cual ellos son reciben vida para ofrecer alabanzas puras y vivientes sobre tu altar.

¡Oh Dios viviente de Amor y Vida! Tú has derramado tu amor exteriormente sobre sus corazones, por el cual ellos son habilitados para orar por sus enemigos, para que ellos puedan ir hacia la salvación, y los placeres que están a tu diestra, que son infinitamente mejor que todos los placeres de este mundo vano.

¡Santo y poderoso Padre! Ten consideración por todas nuestras almas, y toca todos nuestros corazones con un sentido de tu amor divino, para que nosotros podamos sentir las cuerdas de tu amor atrayendo a nuestras almas hacia ti y asegurándonos que tú tienes un propósito misericordioso para salvarnos.

¡Oh poderoso Dios de Vida! Muestra tu poder, para que nuestros corazones puedan ser tocados y así puedan recibir vida, para llegar a temerte, y reverenciar tu nombre, y ser familiarizados con tu operación en nuestros propios corazones, para que puedan ser humillados y quebrantados ante ti, y para que se inclinen y adoren con sinceridad y rectitud. Para que ¡Dios santo de Vida! si es tu voluntad, nadie se separe de esta asamblea sin algún sentido de tu amor y de la poderosa atracción de tu gracia, y sin ser elevados a la pureza de corazón, y convencidos del mal de todo lo que es contrario a ti, y que te sirvan en santidad y rectitud y que la busquen con todo su corazón, sus mentes, y su alma, y fortaleza, para que tú puedas tener misericordia de ellos, y perdonar su iniquidad, y amarlos libremente, porque así tú lo has ordenado en tu Hijo Jesucristo, para que podamos recibir remisión de pecados a través de la creencia de tu santa verdad.

Y, ¡santo, poderoso, Dios de Vida! que todo tu pueblo pueda tomar parte de la santidad y la sobriedad, para alabar tu nombre, y para que todos ellos puedan venir y obtener victoria sobre todos los enemigos espirituales que hacen guerra en contra de sus almas, para que tu santa obra de redención y regeneración pueda ser llevada a cabo; para la alabanza de tu gracia, y la exaltación de tu santo nombre, a quien pertenece la adoración, la honra, y la sabiduría, y el agradecimiento puro y humilde; y a ti, Dios viviente de Vida, deseamos ofrecer nuestra alabanza y adoración, porque sólo tú eres digno; que eres Dios sobre todo, bendito para siempre. Amén.

SERMÓN X

Llevar la cruz de Cristo, la verdadera marca de un cristiano

Pronunciado por Esteban Crisp en Devonshire-House, en el 12 de Octubre, del año 1690

AQUEL que conoce el día del Señor, y la extensión de su brazo, recibe la vida para sentir el poder que está en Cristo Jesús, la cabeza de la iglesia; para que pueda ser así habilitado, por medio de su poder, para producir fruto para Dios. El ojo del Señor está sobre todos ustedes, él espera de la mano de cada uno, que puedan producir fruto para Dios, para que de acuerdo a la abundancia de su misericordia hacia ustedes, y de su paciencia con respecto a ustedes, que pueda haber por lo menos una respuesta en el alma de cada uno, de la misericordia y la bondad de Dios. Aquellos que no conocen ni experimentan esto, que la misericordia y la paciencia de Dios lleva al arrepentimiento, no conocen ninguna parte del cristianismo; que ellos hagan que su profesión sea tan alta, y proclamen sus nociones a voz tan alta, que aquellos que no conocen la obra del arrepentimiento en sus corazones, todavía, necesitan aprender el primer principio de la religión cristiana. Ustedes saben que ha sido la costumbre de la gente enseñar a sus hijos principios, y aquellos que han aprendido sus principios, son llamados cristianos, ya sea que se arrepientan o no; aunque ellos continúen en el pecado y la iniquidad todos sus días, aún así ellos están bajo la reputación de los cristianos; y es hora de examinar y encontrar (si pueden) una razón para esto, que el hombre pueda ser contado como cristiano por otros términos ahora en esta época, que el Señor Cristo predicó y publicó en los días de su carne; porque él negó absolutamente que algún hombre pueda ser su discípulo, sin tomar su cruz diaria, y sin la negación propia. Ahora, ¿cómo debiera un hombre en estos días ser cristiano, o un discípulo de cristo, sin tomar la cruz diaria, y sin negación propia?

Puede ser que algunos les digan, que han sido bautizados en la fe cristiana, y han sido enseñados, y han hecho profesión de los principios cristianos, y se han asociado entre aquellos que hacen profesión de Cristo; pero aquí no hay ninguna palabra de una cruz diaria en todo esto, ni de la negación propia; para que ellos puedan hacer que ustedes entiendan esto, que los términos de la cristiandad han cambiado, y que los hombres pueden ser cristianos sin los términos de Cristo, o por lo menos decir eso.

[La tierra ha sido profanada por sus habitantes, porque han transgredido las leyes, han falseado el derecho y han quebrantado el pacto eterno. Por esta causa una maldición ha devorado la tierra, y los que la habitan son culpables. Por esta causa han disminuido los habitantes de la tierra, y quedan muy pocos seres humanos. Isa 24:5-6.

¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha considerado de poca importancia la sangre del pacto por la cual fue santificado y que ha ultrajado [despreciado] al Espíritu de gracia? Heb 10:29]

Y esto ha sido ocasionado por la gran apostasía que ha sido traída hacia la iglesia por una larga noche de oscuridad, y la revelación del anticristo. El anticristo ha sido descubierto y revelado, y ha sido establecido, a pesar del cristianismo, un cristianismo falso; y, vino en los términos de la aceptación del hombre, y de ser considerado cristiano por los términos del anticristo. Y si usted se conforma a hacer esto, y a decir esto, usted será admitido en la sociedad cristiana. Ahora, todos estos términos del anticristo, han sido cosas como las que el hombre puede aceptar y conformarse a ellas.

Y al abrir esta puerta han entrado en la iglesia una abundancia de hipócritas y malhechores, quienes estaban en un estado muy degenerado como para conformarse con esas cosas que se requerían de ellos; porque en la sociedad pública de los cristianos, no se dijo que uno debía tomar su cruz diaria, y negarse a sí mismo, y caminar como corresponde a los santos, y así comportarse de tal manera que Dios sea glorificado, y la profesión de la cristiandad sea honrada por uno. Estos eran los términos en el tiempo antiguo; pero hay otros términos de ser cristianos, que son de un tiempo posterior.

Pero hubo falsos profetas entre el pueblo en aquellos tiempos, como también entre vosotros habrá falsos maestros que introducirán sutil y esquivadamente enseñanzas destructivas y distorsionadas, llegando aun hasta negar al soberano Señor [al continuar pecando] que los compró, acarreando sobre sí mismos una súbita destrucción.
Y muchos seguirán sus caminos destructivos, y por causa de ellos será difamado el camino de la verdad.
Por avaricia harán mercadería de vosotros [aceptarán dinero] con palabras engañosas. 2 Pedro 2:1-3

Ahora, esta apostasía ha prevalecido y se ha esparcido sobre naciones y países completos, no unos pocos, de modo que reinos completos se han convertido en cristianos por causa de estos términos posteriores, y Dios es grandemente deshonrado entre nosotros, y Cristo el Santo horriblemente profanado. No es tan común entre los paganos e infieles, encontrar personas que se hacen mal y se engañan las unas a las otras, y se matan y se destruyen las unas a las otras; y sin embargo es la práctica de muchos de los que se llaman cristianos. Estos son los frutos y los efectos de esos últimos días de la cristiandad. Ahora, viendo que es así, lo cual ningún mortal puede negar, yo tengo esta pregunta para hacer, y deseo que ustedes la consideren seriamente en sus corazones y almas, tanto mientras están juntos, como cuando están separados los unos de los otros, si es que ya no es hora de que todos nosotros regresemos otra vez a los primeros términos de la cristiandad, y que no consideremos a ningún hombre como cristiano, ya sea que él lo profese, a menos que esa persona conozca y sea testigo de que la misericordia, la paciencia, y la bondad de Dios, lo lleva al arrepentimiento; y a menos que esa persona tenga tanta fe hacia Dios, que por amor a Dios se negará a sí mismo, y tomará su cruz, y será un seguidor de Jesús en ese camino y esa vida en la que él vivió.

Ya es hora para que todos nosotros regresemos otra vez a los términos de la cristiandad, que fue establecida por una autoridad más alta que la que tuvo alguna vez el anticristo, y antes que el anticristo fuera revelado; porque aunque es verdad que el anticristo ha obtenido poder sobre la tierra, para establecer este tipo de cristiandad, es decir, sin la cruz, y una clase de religión por la cual ellos se consienten a sí mismos con cualquier cosa que le agrade a sus corazones carnales, y sus mentes corruptas; sin embargo el anticristo no tiene todo el poder, él no es todopoderoso. Yo espero que ni el anticristo, ni la bestia, ni el dragón, ni el falso profeta, ni la ramera, tengan todo el poder sobre la tierra, aunque tienen una gran cantidad, y por ese poder ellos han establecido leyes, decretos, cánones, y cosas innumerables acerca de la religión; y algunos claman que este es el camino en el que debemos caminar; otros claman que el camino al cielo está aquí, y aquí uno tiene que viajar si quiere ir hasta allá. Algunos claman, esta es la verdad; otros dicen que es un error. Por lo tanto el mundo está dividido; el gobierno del anticristo en el mundo está dividido; y cuando la casa está dividida en contra de sí misma, hay esperanza de que al final caerá.

[La tierra ha sido profanada por sus habitantes, porque han transgredido las leyes, han falseado el derecho y han quebrantado el pacto eterno. Isa 24:5.]

Pero hay uno, a quien es dado y comprometido todo el poder en el cielo y la tierra; y sus cristianos no están divididos entre sí, sino que son de un corazón, y de una mente; y aquel que tiene todo el poder en el cielo y en la tierra, puede aplastar y herir el poder que los otros tienen. Herodes tenía algo, y Pilato tenía algo; pero Cristo dijo: tu poder es limitado, esta es tu hora y la del poder de las tinieblas; y tú no tendrías poder, le dijo Cristo a Pilato, si no te fuera dado desde arriba. Así le es dado el poder al dragón, al falso profeta, y a la bestia, para hablar grandes cosas; pero este poder del anticristo se está desapareciendo. Cristo Jesús fue enviado al mundo en este día, para hacer que la gente vuelva a Dios, y a la cristiandad primitiva y la obediencia, y los primeros términos de la sociedad y la comunión, y a la comunión en Cristo Jesús por medio del Espíritu Santo.

Ahora, si nosotros hubiéramos establecido un tipo de religión, como otra gente lo ha hecho, que está contenida en algunos cánones, artículos, doctrinas, y tales mandamientos de los hombres; y si los hombres confiesan estos artículos, y observan estos cánones, ellos serán de nuestra sociedad; entonces nosotros haríamos como el resto de los cristianos caídos. Sin embargo, hemos declarado desde el comienzo que profesar nuestra doctrina y los principios de la religión no le da a ningún hombre comunión con nosotros. Nuestra comunión está en la vida que se niega a sí misma, y una cruz diaria, en oposición a los deseos sensuales, la vanidad, el orgullo, la amargura del espíritu, la corrupción, la enemistad y la ira. Esto nos ha llevado hacia una comunión santa y comunión en el Espíritu Santo, y a vivir en unidad con una cabeza, que es Jesucristo; para que no haya la iglesia de este hombre, y la iglesia del otro hombre entre el pueblo de Dios.

¿Acaso ustedes leen que en los tiempos primitivos Pablo tenía su propia iglesia, y Pedro su iglesia, y Santiago su iglesia, y Judas su iglesia? Por cierto ellos tenían sus reuniones como nosotros las tenemos ahora, en muchas ciudades y países entre los judíos y gentiles; pero estos santos apóstoles fueron los primeros en publicar el evangelio eterno, de su gran Señor y Maestro, Jesucristo. Ellos nunca se apropiaron de ninguna iglesia para sí mismos; esa no era su intención. Nuestra obra y nuestra preocupación, dijo el apóstol, es unirlos a Cristo, y presentarlos como una virgen casta a Cristo; nuestra obra es alejarlos de la oscuridad hacia la luz para que ustedes caminen en ella, y sean los hijos de ella; nuestra obra es edificarlos como una casa espiritual para ser presentada a Cristo el Mediador.

Esta es la cristiandad primitiva que tiene su fundamento en la santidad y la justicia, la sinceridad y la verdad, no en las palabras, ni términos, ni artículos, ni cánones, ni decretos, ni otras observancias. Este no es el fundamento de la verdadera cristiandad, ni nunca lo será, porque el reino del diablo debe ser destruido; y su reino está temblando, porque Aquel en quien creemos, tiene poder del Padre para destruir la cabeza del diablo, el anticristo, y la cabeza del dragón. Cristo Jesús es significado por muchos nombres, el segundo Adán, Señor de los cielos, el Camino, la Verdad, y la Vida; pero él es el mismo Cristo. De la misma manera, el anticristo es expresado con muchos términos y nombres, pero él es el mismo poder de la oscuridad; él ha hecho que las naciones se embriaguen, que se tambaleen y se destruyan, y se devoren las unas a las otras.

[La gente del mundo está embriagada con la búsqueda de deseos, placeres, y pasiones; completamente inconscientes del pecado, totalmente sin el amor de Dios, totalmente revolcándose en la impiedad, hundiéndose en la iniquidad, desprovistos de sentido común.]

Esto se ha hecho en el estado caído del los cristianos, y el plan que el Señor Jesús tiene al enviar a sus ministros y obreros para trabajar entre ustedes, es restaurar a los hombres al primer cristianismo, y llevar a los hombres a Dios. Esa religión no está hecha de doctrinas, artículos, cánones y decretos de hombres, sino que tiene la palabra de Dios como su fundamento; el que tenga oído que oiga. Hay algo de espíritu, y poder, y obra visible en un cristiano verdadero, que el cristiano falso nunca tuvo. Los cristianos falsos han tomado el nombre y la profesión de Cristo, y sus frutos han sido deshonorables para él; bien podrían hacer profesión del anticristo y Satanás. Ellos tienen una apariencia de piedad, tienen algunas de las palabras, pero niegan su poder. ¿Cuál es su religión y profesión externa, cuando ellos carecen la vida interna, y la inspiración del Espíritu Santo; si ellos producen los frutos malditos de la carne, la enemistad, la ira, el pecado y la corrupción, que pertenecen a la naturaleza caída y el odio no regenerado?

El apóstol toma nota de este engaño e hipocresía en la religión, que estaba creciendo antes que él muriera; los hombres que tienen una apariencia de piedad, y niegan el poder de ella, de ellos aléjate. Si hay algún hermano que camine desordenadamente, no tengan compañía o comunión con él, si ustedes quieren tener el santo nombre de Jesús libre de escándalos.

Esta ha sido la obra de todos los ministros fieles de Cristo, mantener su santa profesión del nombre de Cristo libre de reproche; para que la santidad de los caminos de Dios pueda verse en las vidas santas de los que los profesan. A menos que los hombres lleguen a saber esto, y tomen su cruz diariamente, y ejerciten una negación propia completa, su cristianismo no vale nada. Yo les diría que no confiaran en él; ni tampoco en los artículos, principios, ni observaciones; pero vean cómo ustedes responden a su profesión con sus vidas. Cristo era santo, inofensivo, no contaminado, separado de los pecadores. ¿Y por qué no lo deberían ser los cristianos también? ¿Cómo pueden los cristianos ser seguidores de Cristo, y no estar separados de los pecadores? Cristo lo estuvo. Él iba hacia un lado, y los pecadores iban hacia otro; ellos siguieron sus pecados y deseos, pero él siguió la obra que su padre le envió a hacer. Si usted es un seguidor de Cristo, usted debe ser digno del nombre de un cristiano. ¿Acaso los borrachos y los maldicientes siguen a Cristo? ¿Acaso los disipados y los orgullosos le siguen? ¿Acaso los impuros y los hipócritas le siguen? Usted sabe que no lo hacen, entonces ¿por qué les llama cristianos? Esto es un reproche y vergüenza para el nombre santo de Jesús, y para la verdadera cristiandad, que algunas de estas personas se llamen cristianos; sino los que son seguidores de Cristo, que son santos, inofensivos, no contaminados, y separados de los pecadores.

Esta parece una doctrina extraña, sin embargo, si hubiera sido predicada en los tiempos primitivos, habían personas que la hubieran recibido como doctrina apostólica, que el hombre debe crucificar la carne con los afectos y deseos. Porque dijo el apóstol: mortificad vuestros miembros que son de la tierra; si por el Espíritu hacéis morir las prácticas de la carne, viviréis; pero si vivís conforme a la carne, moriréis. Y la intención de la carne es muerte, pero la intención del Espíritu es vida y paz. Esta era doctrina sólida en ese entonces.

Ahora vayan y díganle al hombre que ciertamente morirá y será maldecido por toda su profesión, si él no mortifica las obras de la carne; si él vive en pecado y muere en él, es probable que perezca. ¿Cuántos han sido llevados a las cárceles y los calabozos, sólo por predicar esta doctrina, y cuando nosotros fuimos enviados primero a predicar, y no osamos hacer otra cosa? Y Dios no nos envió a predicar hasta que nos hallamos lavado, y santificado, y nos hizo aptos para la obra del ministerio. Ahora, cuando nosotros vimos en las santas escrituras, que Dios obró en otros por su Espíritu, antes que él los enviara a predicar el evangelio, ¿acaso no había aquí suficiente autoridad dada para predicar la caída del pecado, y su destrucción? Uno podría pensar que una persona tal, así llamada y enviada por Dios, tiene una autoridad tan válida para predicar el evangelio eterno como las leyes promulgadas por todos los príncipes del mundo le puedan dar. El hombre seguro que tiene autoridad para predicar el evangelio, no necesitaría esperar órdenes ni aprobación; él no esperaría una inducción. El apóstol Pablo lo tomó como una misión que era encomiable, cuando él le dice que su misión, no fue por medio del hombre, sino por la voluntad de Dios, que él fue llamado a predicar el evangelio. Si nosotros decimos que fuimos hechos predicadores, si ustedes preguntan por medio de quién, ningún hombre en el mundo les puede decir; pero nosotros fuimos hechos predicadores muchos años atrás. No por medio del hombre, ni por la autoridad del hombre, sino por la voluntad de Dios. ¿Cuál era la misión de ustedes? Sacar a los hombres de la oscuridad (la oscuridad en la cual nosotros vivimos anteriormente), para llevarlos de la oscuridad hacia la luz, y del poder de Satanás hacia Dios. El apóstol resume la misión en unas pocas palabras; el Señor me dijo que debo llevar a los hombres de la oscuridad a la luz. Esta es nuestra misión que hemos recibido de Dios en esta era, sacar a los hombres de la oscuridad.

Pero algunos dirán que no tenemos aprendizaje humano ni calificaciones para la obra del ministerio. A esto yo respondo que si yo oyera a un hombre jurar o decir una mentira, yo podría decirle que esto no es de Dios. Yo tengo suficiente aprendizaje para saber y decirle a los hombre esto, y decir que la fornicación, la borrachera, el maldecir, y la mentira, son obras de la carne y frutos del poder del diablo. Yo les diría que se alejaran de estas cosas hacia el poder de Dios. ¿Qué es el poder de Dios?* Yo les digo, es una manifestación de gracia en sus corazones que los alejará del amor de todas estas cosas; la gracia de Dios es el poder de Dios para salvación de aquellos que creen. A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio poder de ser hechos hijos de Dios. Tales cristianos mostrarán el poder y la vida de la religión es sus conversaciones. Por lo tanto aquí hay suficiente autoridad y no hay falta de autoridad.

[*Sin el poder de Dios obrando en usted, no hay victoria, no se puede vencer. Hay tres fuentes del poder de Dios que es desatado para purificarle: 1) poder en la esperanza verdadera y el evangelio, 2) poder en la cruz interna de la negación propia, y 3) el poder en el nombre de Jesús. Este poder de Dios obra en nosotros, y nos guarda por medio de la fe para la salvación, lo cual es ser liberado del pecado. El cristianismo hoy en día está sin la cruz y sin la esperanza verdadera; y así sin el poder de Dios, sólo queda como una apariencia (una caparazón vacía) de la cristiandad original, sin la nueva vida de la nueva criatura, sin santidad, revolcándose en el pecado, haciendo alarde de su imperfección, pereciendo, cuyo fin es la destrucción. Porque sin el poder de Dios desatado para cambiar al hombre, su corazón permanece lleno de pecado y es inaceptable para Dios, sea lo que sea que digan sus labios en forma de alabanza. La verdadera esperanza es ser liberado del pecado y entrar en su reino de los cielos. Esto ocurre al cargar la cruz interna de la negación propia con obediencia a la palabra que él habla y nosotros oímos, mientras meditamos en el nombre de Jesús: la combinación de todo, es tener acceso al infinito poder de Dios que produce cambio que está dentro de usted, que lo limpia, que lo purifica, liberándolo de todo pecado, y llevándolo hacia la unión con Dios hacia su reino, mientras estamos en la tierra y después para siempre.]

A veces se me ha preguntado por qué autoridad predico. Por la autoridad más alta en el cielo y la tierra, por la autoridad de Dios que vino por medio de Cristo, el Redentor. ¿Qué predico? Predico la verdad en el interior, la gracia y la verdad, y en contra de toda la inmundicia de la carne y el espíritu.

[Ellos dicen] Siempre y cuando el anticristo gobierne, usted no debe predicar en contra del pecado sin autoridad; usted debe tener poder, debe ser ordenado, y tener una inducción antes de emprender la predicación del evangelio, y predicar en contra del pecado y la iniquidad. El diablo tiene un poder y gobierno tal, que algunos nos dicen que ningún hombre puede vivir sin pecado; si le agrada a Dios aquí o allá levantar a un hombre y llevarlo hacia una vida santa y recta, este hombre no tiene permiso, ni misión, ni inducción, ni una ordenanza para predicar y reclamar que hay pecado en otras personas; que misión tenía el salmista cuando dijo: Venid; oíd, todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho por mi vida.

¿Acaso no es hora de que la gente que tiene evidencia del amor de Dios que es esparcido en el exterior sobre sus corazones por medio del Espíritu Santo, de dar su testimonio en contra del pecado y la iniquidad? ¿Acaso no es hora de que la boca de cada uno se abra, para testificar en contra de tal horrible niebla de oscuridad que ha venido sobre los hombres; para testificar en contra de la hipocresía, la inmundicia, y la injusticia?

Fue el gran designio de los predicadores primitivos del evangelio, de minimizar lo que algunos ministros proclaman, para que la cristiandad no sea lo que antes era, por cuanto ellos le dijeron a aquellos en quienes no había felicidad sino al alejarse del pecado por medio del arrepentimiento. No había posibilidad de salvación sin confesar y abandonar el pecado, y confiar en la misericordia de Dios por medio de Cristo para el perdón. Háblenles acerca de la misericordia de Dios, y de la sangre de Cristo, y ellos les dirán que no pueden ser limpiados de todo pecado, no pueden vivir sin pecado. ¿Cómo puede ser que haya ministros que predican acerca de una imposibilidad de vivir sin pecado, cuando somos advertidos por las santas escrituras, que sin santidad nadie verá al Señor? ¿Y que de ninguna manera entrará en el reino de Dios alguna cosa que esté contaminada, o que hace abominación y mentira? Apoc 21:27. ¿Cómo pueden los ministros predicar la imposibilidad de vivir sin pecado? “¿Será alguno de ustedes,” dice tal falso ministro, “tan presumido como para decir que un hombre puede vivir sin pecado? Yo les probaré con buena autoridad, tanto de las escrituras como de los padres, que ningún hombre en el mundo puede hacerlo.”

Si alguno se establece a sí mismo en esto por su propia fuerza, el diablo lo engañará; algunos de verdad lo han hecho con su propio poder y voluntad, y se han enclaustrado a sí mismos en monasterios, y se han encerrado entre dos paredes para que puedan estar separados de toda la sociedad y vivir sin pecado; ellos lo quieren hacer por su propio poder, y el diablo es más fuerte que ellos.

Déjenme decirles, hombres de gran sabiduría, valor y fortaleza, que los talentos más excelentes que algún hombre pueda tener, no pueden luchar en contra de su enemigo el diablo por medio de su propio poder; hay semillas de pecado, lujuria, y deseos sexuales que han sido sembradas en todos sus corazones; hasta ahora esta es una doctrina correcta y sólida, el que ningún hombre puede hacer nada por medio de su propio poder y fortaleza. Pero este es el error: que un hombre ha estado luchando con sus pecados y deseos por mucho tiempo, para obtener victoria sobre ellos; pero por medio de alguna experiencia lamentable él se da cuenta de su debilidad e insuficiencia; él está hundido en su esclavitud, y por lo tanto se da por vencido en la batalla, diciendo: “nunca venceré al diablo y sus tentaciones, mis pecados y deseos son muy difíciles para mí, he perdido las esperanzas de algún día vencerlos con mi propia fuerza, por medio de todo lo que puedo hacer.” Esto es suficientemente cierto, pero ¿acaso su necesidad de ser liberado del pecado debe perecer porque uno nunca puede vencer su corrupción por sí mismo? Si alguna vez soy salvo, debe ser por medio del poder de Dios, la gracia gratuita de Dios que debe salvarme. ¿Cómo se puede obtener la gracia gratuita de Dios? Se me ha dicho que debo aferrarme a Cristo por fe, quien es el Mediador entre Dios y el hombre, y es mi único Redentor; no hay salvación en ningún otro. Esto está muy bien; ahora ustedes son creyentes, ¿qué esperanza tienen, qué esperan que Cristo les de? Él no me dará poder para vencer mi corrupción, para vivir sin pecado, lo cual es más de lo que puedo esperar; pero espero que Cristo revele su poder en mí, y me de tanta fortaleza y poder en contra de mis deseos y corrupciones, que ellos ya no tengan dominio sobre mí. Ahora, si ustedes me dicen que esperan obtener fortaleza y poder de Cristo en contra del pecado, de Satanás y la corrupción; ¿me están diciendo ahora que todavía es imposible? En realidad antes era imposible vivir sin pecado, cuando ustedes sólo confiaban en su propia fortaleza; pero ahora que ustedes han llegado a tener la gracia y la ayuda del Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, el Salvador del mundo, quien les da la habilidad de soportar la tentación, y vencer sus corrupciones, y los deseos de su propio corazón, ¿acaso todavía es imposible vivir sin pecado? Entonces ustedes debieran decir: “soy esclavo del diablo y lo debo ser;” porque no hay poder en el cielo o la tierra del que ustedes se puedan aferrar, si su propio poder, no el de Cristo, puede ser suficiente. Si ellos dicen esto, están diciendo que el diablo es todopoderoso. Así nos dicen que, cuando Cristo ha revelado su poder, todavía es imposible.

Si yo llamara esto una doctrina anticristiana, tendría más sentido. Bendito sea Dios, yo creo que Cristo puede guardarme de las tentaciones del diablo, y de todos sus instrumentos, si yo creo; aunque no puedo hacerlo con mi propio poder, sin embargo con el poder de Cristo puedo ser guardado una hora sin pecado. Si una hora, entonces un día, y si un día, entonces mil días, si vivo tanto tiempo; Cristo ha prometido que él herirá la cabeza de Satanás, y lo aplastará bajo sus pies, y destruirá sus obras. Ahora ustedes mismos juzguen si el pecado no es la obra del diablo; ¿me desanimaré o desesperaré para que la obra de Satanás sea destruida en mí?

[Y aunque Cristo en el comienzo nos da fortaleza para no pecar, también eventualmente incluso quita el deseo de pecar de nuestros corazones, particularmente a medida que mostramos actos de arrepentimiento, no importa lo débiles que seamos en cumplirlo. Recibimos poder inmediatamente para no permitir que nuestras manos o pies corran hacia el pecado, pero no tenemos control sobre nuestra boca o nuestra mente hasta que más obras del poder de Dios se manifiesten en nuestro interior, por medio de su gracia que va en aumento.]

Esto es motivo para que todos ustedes crean, aquel que tiene fe se puede aferrar de este poder que es ofrecido por Dios; por lo tanto aférrense de él, de otra manera su religión no servirá de nada. Este es el gozo de un verdadero creyente, que recibe poder de Cristo para negarse a sí mismo; por lo tanto todo su cristianismo fingido y su profesión en el día del juicio se derretirán como la nieve. Estos cánones, artículos, formas, y liturgias, se derretirán cuando el Señor venga y los queme; nadie aparte de los que sienten las virtudes redentoras de la sangre de Cristo, que tienen sus almas llenas del amor de Dios; y aquellos que abandonarían cualquier cosa que aman en el mundo, por causa de Cristo, serán aceptados.

No estoy estableciendo esta ni alguna otra secta u opinión; si esto está entre aquellos de mi propia profesión, si ellos profesan santidad, y producen injusticia, todos son parte de la misma hipocresía, y no valoraré su profesión. Hay muchos en esta ciudad y esta nación, que se han refugiado bajo esta profesión de verdad, y hablan de perfección, y han llevado sus deseos e imperfecciones con ellos. Así el anticristo está probando otra estrategia para llevarlos hacia una profesión que servirá su propósito; el diablo le permitirá a los hombres profesar perfección, si ellos viven de acuerdo a los deseos de su propio corazón, para que ellos puedan salvar su cabeza del golpe del poder de Dios le dará, para que ellos puedan deshonrar el nombre santo y la religión de la que hacen profesión. Como dijo el apóstol, os hablaba muchas veces, y ahora hasta lo digo llorando; ellos eran los así llamados cristianos, de quien él habló, pero son enemigos de la cruz de Cristo, no de la profesión de Cristo; él no dijo que ellos eran extraños a la cruz de Cristo, sino enemigos de ella; ellos la dejaron caer, mantuvieron el nombre, la palabra, y la doctrina, pero dejaron que la cruz cayera; ¿cuánto valen estos cristianos? Sin duda sólo un poco.

No, el anticristo ha sido tan necio, que debido a que las palabras están así puestas sobre la cruz, no se puede ser discípulo de Cristo sin la cruz; las palabras de las escrituras están así puestas, el anticristo piensa para sí mismo: "nunca persuadiré a la gente a estar tranquila, a menos que les de una cruz;" por lo tanto él los lleva a hacer cruces. Ellos deben ser bautizados con la cruz; ellos dicen que no negamos la cruz de Cristo; la colgamos alrededor de nuestros cuellos; la ponemos en nuestras reuniones y academias. Muchos príncipes, hombres sabios y educados, han estado tan embrujados y embriagados con engaños, que han llamado esto el Cristo que ellos han hecho con sus propias manos; ellos han construido Cristos, han orado a ellos; y toda su religión ha sido puesta junto a las cruces, crucifijos, formas y liturgias, las cuales ellos han hecho con sus propias manos.

Así está el cristianismo en una profesión falsa, pero ¿dónde está su alma? Yo averiguaría acerca de su vida; yo vería al cristianismo viviendo en amor a Dios sobre todo, y amando a nuestros prójimos como a nosotros mismos. Cuando venga este cristianismo, no habrá asesinatos, ni persecuciones, ni satisfacción de los deseos de la carne, ni la defensa estas cosas tampoco.

Bendito sea Dios, que nuestros ojos han visto al testimonio que ha surgido, y la vida del cielo ha llegado a ellos; y ahora la religión comienza a tener vida y alma, y se manifiesta a sí misma en un pequeño remanente. Hay un pueblo que ha sido levantado por Dios que siente vida en su adoración, en sus familias, en sus conversaciones, y en su comportamiento con respecto a las relaciones; ellos hacen lo que hacen como para Dios. Muchos muchachos y muchachas, siervos y siervas, hacen su obra y servicio, no sólo para complacer a sus amos y amas, sino para agradar a Dios. La vida que ellos viven es por fe en el Hijo de Dios; ellos viven como le corresponde a los miembros de su cuerpo. Los esposos aman a sus esposas, no simplemente porque son sus esposas, como lo hacen los hombres del mundo, sino lo hacen a cuenta de la religión interior, y de la comunión divina que tienen en Cristo Jesús. Los esposos deben amar a sus esposas como Cristo amó a su iglesia, y dio su vida por ella; por lo tanto el hombre debe amar a su esposa, y ser sensible con ella, y ministrar a ella.

La vida del cristianismo nos ha enseñado a comportarnos como si estuviéramos haciendo todo para Dios; que él tenga la gloria y el cristianismo sea restaurado al brillo y belleza que tenía en los tiempos antiguos.

Pero algunos dirán: “aunque hagas lo mejor que puedas, los hombres nunca te amarán; si tienes el alma del cristianismo, nunca serás injuriado ni escandalizado. Los hombres harán obras en contra de ti; y emitirán documentos legales en contra tuya, y harán que los magistrados estén en tu contra; aunque vivas tan bien como puedas, ellos te seguirán y te perturbarán."

Esto es más de lo que ustedes conocen. Si un hombre llega alguna vez a sentir la vida del cristianismo obrando en él, y el poder de ella que lo guarda de hacer el mal, y de desearle el mal a sus enemigos, y disponer su mente para orar por ellos, inclinándolo a tener compasión de ellos; si algún hombre llega a este estado, él está en paz consigo mismo, y disfruta tranquilidad en su mente; él admira al Mediador, Cristo Jesús, y siente una respuesta de paz en su propia alma, y ha llegado a descansar en sí mismo.

Ahora con respecto a la persecución, el odio y la enemistad, entre la simiente de la mujer y la simiente de la serpiente, y cuánto durará. Dios, a quien servimos, le dijo al diablo en el paraíso: pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre su simiente y la simiente tuya; ella te herirá en la cabeza y tú le herirás el calcañar. Por lo tanto no se debe esperar que la simiente de la serpiente (aquellos que nacen de la simiente), pueden amar a aquellos que han nacido de la simiente de la mujer. Es posible que aquellos que han nacido de la simiente de la serpiente, sean trasladados y sacados del estado corrupto; pero es imposible que aquellos que han nacido de la carne amen a aquellos que han nacido del espíritu, mientras continúan en su estado no regenerado, sino más bien los persiguen. Es como un instinto natural, como agua que corre hacia abajo, o fuego que vuela hacia arriba. ¿Acaso no nacieron todos los hombres y las mujeres hijos de la ira, y naturalmente enemigos en sus mentes de Jesucristo? ¿Y acaso él no murió y sufrió por todos ellos? Por lo tanto la naturaleza misma de las cosas es la razón por la cual Cristo murió para redimir aquellos que eran sus enemigos para que sean sus amigos.

Supongan que yo, o algún otro miembro de Cristo es perseguido por los hombres que me injurian, y me odia; ¿no debería amarlos, y hacerles bien, cuando veo uno que es infinitamente mejor que ustedes o yo, lo hace por nosotros? Cuando éramos enemigos, Cristo envió su Espíritu a nuestros corazones, para que podamos llegar a ser sus amigos, y de aquel que le envió. Este es el efecto de la justicia de Cristo y su inocencia, que los enemigos pueden llegar a ser amigos; así muchos han sido llevados a una amistad de verdad, los que eran enemigos de ella. Si no podemos sufrir el testimonio que hemos recibido de Dios, ¿cuánto vale? Pero ya que Dios no sólo nos ha dado que creamos, sino que suframos por su nombre, muchos se han ido por este medio de la oscuridad hacia la luz, y muchos más lo harán; la luz irrumpe rápidamente, a pesar de que ha habido tanto esfuerzo para detenerla.

Ha sido el designio de muchos hombres educados en esta nación: “¿cómo cerraremos las bocas de estos hombres que predican la doctrina de la verdad en las partes internas, la luz en el interior, y Cristo en el interior de ellos?” No repetiré las muchas leyes que han sido creadas en contra de aquellos que no quieren predicar mentiras, sino que predican el poder de Cristo y su verdad; ahora, ¿qué harán ustedes? Ustedes no pueden poner sus manos [pelear] contra ellos como solían hacerlo; no, pero nosotros los reprenderemos con la lengua. Los haremos odiosos para el gobierno, como personas que derrocarán tanto la iglesia como el estado, y que predican doctrinas falsas, y cuando todo se acabe, y ellos hayan dicho lo peor, la gente todavía creerá que el pecado y la iniquidad son aborrecibles para Dios, que Dios no se deleita en el pecado, y que el diablo nos llevará hacia el pecado; aquel que guarda a la mayoría del pecado, guarda a la mayoría de las garras del diablo; y aquel que vive más santamente, es más como Dios.

Estas cosas predicaremos, y continuaremos en su testimonio, que el mejor camino que podemos tomar es terminar con el pecado por medio del arrepentimiento e ir hacia Dios el creador con todo el corazón; y ellos mirarán sus caminos, y buscarán, y probarán y examinarán sus corazones, y si ven mal en ellos, para mantenerse alejados de él. Esta es una cosa que no se puede resistir, continuará a través de esta nación y todas las naciones de la tierra.

Qué pasaría si un grupo de personas se juntaran, y dijeran que no permitirán que el sol brille sobre la ciudad de Londres; ¿qué decisión deberíamos tomar? Cuando el sol se haya ocultado, construiremos un terraplén o una muralla alta para interceptar su luz; pero no obstante todos nuestros esfuerzos, cuando salga el sol, pasará por encima de los terraplenes y murallas. De manera similar todos sus designios y todas las artimañas en contra de la luz del evangelio, y en contra de Cristo el Hijo de la justicia, y en contra del Espíritu de Cristo, la luz ascenderá y pasará por sobre las cabezas de ellos, y los confundirá, y superará toda oposición.

Yo los exhorto a todos ustedes, mis amigos, que haciendo a un lado todas las doctrinas, principios, y artimañas entre los cristianos, a llegar a esta simple tesis y posición; no importa lo que yo profese de la religión, si mi vida no está conforme a ella, si no hay un amor a Dios, y a mi prójimo, y a mi propia alma; no hay vida ni poder en mi profesión de religión. Descansaré satisfecho en la medida del conocimiento que Dios me ha dado; no debo hacerle a mi prójimo lo que no quisiera que mi prójimo hiciera conmigo; debo ser recto y sincero hacia Dios; Dios no aceptará ninguna adoración de mí, cuando yo soy inmundo de cuerpo y de mente también; debemos asegurarnos que lleguemos a estar purificados, porque Dios no aceptará una ofrenda de un corazón inmundo; no se puede sacar una cosa limpia de un corazón inmundo, dijo nuestro Señor Jesucristo, el gran predicador de la verdad y la justicia; yo debo primero hacer que el árbol sea bueno antes de que el fruto lo sea; ustedes y yo somos estos árboles; a menos que tengamos algo bueno en nosotros, no podemos producir buen fruto.

Por lo tanto ustedes deben respetar el principio de santificación en sus propios corazones, e irse hacia aquello que ustedes pueden sentir como una experiencia en sí mismos, algún principio de gracia y luz en sus corazones, que pueda distinguir entre los pensamientos buenos y los malos. ¿Es esto bueno para mí también? Yo continuaré en esto con fe y valor; pero si es malo, no lo tocaré, aunque haya provecho y placer para atraerme y llevarme a eso; no lo tocaré, aunque pueda ganar el mundo por medio de ello.

Este es el cristianismo que tiene vida y alma; hemos sido escandalizados como si predicáramos error por justificación. Decimos que no hay justificación sin santificación; para que ustedes que conocen el poder, vivan así en él; y ustedes que desean conocer el poder, dirijan sus mentes a la luz y la gracia de Dios, y sentirán el poder que se opondrá al pecado en sus sugerencias, y nunca los molestará en sus acciones y obras. Si yo no le hago mal a mi prójimo, y juzgo una sugerencia así cuando venga, nunca molestará mi conciencia, porque cuando el diablo me sugirió que lo hiciera, yo lo rechacé, no lo quise seguir. No es pecado ser tentado; porque nuestro Salvador, que fue perfectamente santo, y libre de todo pecado, fue sin embargo tentado; él tuvo sugerencias en su mente, pero las resistió, y resistió al diablo en todas sus tentaciones; Cristo fue tentado para que pueda ser capaz de socorrernos cuando nosotros seamos tentados; y él lo hará por todos aquellos que lo esperan.

Por lo tanto, amigos, confíen en el nombre del Señor, y ustedes sentirán el estímulo de ese poder, que los ha llamado a salir de la oscuridad hacia la luz maravillosa del sol de justicia en el cual ustedes viven, y que brillará en su gloria y adoración inmortal, y el consuelo eterno de sus almas inmortales.

SERMÓN XI

El Espíritu de Cristo, el único que nos puede guiar verdaderamente

Pronunciado por Estaban Crisp en la iglesia de la calle Grace, en el 10 de octubre, del año 1690

USTEDES que se han reunido en el nombre del Señor, y tienen sus expectativas en Dios, y están realmente esperando recibir una bendición de su mano generosa; ustedes son aquellos a quienes el Señor comunicará las buenas nuevas de su reino, y los instruirá en el conocimiento divino que la sabiduría de esta palabra no puede encontrar; ustedes tendrán su porción en las bendiciones que han sido preparadas para ustedes y establecidas en Cristo para que les sean entregadas a ustedes para apoyo día a día. Y así ustedes han sido guardados y mantenidos vivos hasta este día. Ustedes han recibido su alimento y refrigerio divino y espiritual, siempre en la presencia de Dios; cuando ustedes han estado fuera de su presencia, han tenido problemas, y la oscuridad se ha generado sobre sus mentes y ha velado y nublado sus entendimientos, al punto que a veces han estado en peligro de perder su camino, hasta que han regresado otra vez al gran pastor y guardador de sus almas, por medio de quien ustedes han tenido acceso a Dios. Ustedes que han tenido estas experiencias, oh dejen que sus corazones y almas sean llevadas a continuar unidas en un corazón y una mente, sirviendo al Señor y esperando de él algo que pueda hacerles bien; que pueda fortalecerlos y confirmarlos en la bendita verdad.

Porque hay muchos que son convencidos, quienes sin embargo carecen de un establecimiento. Hay muchos que conocen la verdad, sin embargo no pueden ser llevados a permanecer en ella, sino que a veces son llevados fuera de ella; y entonces se reúnen con preocupación en sus mentes, y la aflicción y la angustia se apodera de ellos; y no disfrutan de tranquilidad, paz y gozo interior, que creen que otros disfrutan al mismo tiempo; y que hubieran disfrutado si hubieran vivido firmes en la verdad. Ahora, ¿qué establecerá a una persona , sino que espere a Dios para recibir poder de él y resistir las tentaciones, y las múltiples artimañas y trampas del enemigo de su alma, por las cuales está en peligro diario de ser alejado de Dios y sacado del camino?

Ustedes saben, amigos, cómo el Señor nos trajo a este ejercicio de esperarlo a él al hacernos sensibles de que no hay nadie que pueda ayudarnos sino él. Siempre hemos tenido maestros, y hombres que han hablado de Dios, hablado de su poder, y hablado de su sabiduría; pero cómo morar en ese poder, y permanecer establecidos en él, para que en todo tiempo resistamos el poder del maligno, es lo que ningún hombre nos puede ayudar a hacer; y por cuenta de esto fue que el pueblo del Señor estuvo dispuesto a acercarse a él, y por fe depender de él; y clamar en sus almas "Señor, a menos que tu me establezcas, nunca seré establecido."

El poder confirmador que hace que sus mentes se queden y se establezcan en el Señor viene de él, y nos es dado a nosotros por medio del Señor Jesucristo, en quien creemos; aquellos que guardaron su fe en él han tenido los anhelos y suspiros del alma, para que ellos puedan recibir alguna bendición divina de él, y por medio de él. De manera que aquellos que se reúnen con este pensar encuentran establecimiento en la verdad como está manifestada y revelada en ellos, y va hasta lo profundo donde se conoce la unidad. Allí ellos son de una mente, y el alma es capaz de producir clamores para Dios, y suspiros y oraciones vivientes a Dios para que él les enseñe cómo pueden obtener provecho, como crecerán, y cómo ellos le servirán y honrarán en su día; para que él revele su poder en ellos, para expulsar cualquier oscuridad o velo que se haya acumulado sobre sus mentes, que no les dificulte contemplar tanta gloria y excelencia en la verdad, y en los caminos de Dios, como algunos han contemplado. Y por lo tanto éstos son viajeros que está viajando con el Señor en fe, para recibir una bendición de sus manos. Sus mentes no son dejadas a este, o aquel, o el otro hombre, o a meras palabras y cosas visibles; sino que ellos sienten la palabra de la verdad que responde a la verdad en sí mismos, y ellos reciben un consuelo y beneficio, porque encuentran una bendición que surge en ellos. Estas palabras alcanzan mi alma; ellas me administran ayuda, y soy consolado en ellas, porque encuentro esas obras en mí, o que son obradas en mí.

Porque ¡ay! mis amigos, muchos de ustedes saben que hay algunos que oyen la palabra, y las declaraciones en la palabra se encuentran en aquellos que no tienen experiencia de la obra que es significada por la palabra. Mucha gente así oye el lindo sonido, y son afectados muchas veces para oír las palabras de regeneración y de los gozos del pueblo de Dios y cómo ellos son guardados en todos las pruebas por un poder interior y divino, y cómo ellos siempre se mantienen vivos gracias Dios, y son guardados en su presencia viviente; pero esto no los ayuda en el tiempo de prueba. Porque si viene alguna prueba o aflicción, ellos se hunden debajo de ella, y están llenos de angustia y perplejidad; de modo que la palabra que apenas es oída, y no está arraigada en la mente, no ministra a la obra; las palabras que son habladas no llevan esa clase de operación sobre sí mismas para testificar de una obra interna que es obrada sobre ellos. Pero hay una obra y una operación efectiva en el alma, que continúa en su labor y en su viaje de la muerte a la vida. Y con respecto a esas cosas celestiales, se habla de esas operaciones divinas del poder de Dios, hay un amén en sus almas, que dice que tan lejos como ustedes han viajado, así el Señor ha lidiado conmigo, él de verdad ha llevado por su poder a algunos más allá de mi estado y mi condición, y mi fe así se ha fortalecido, y mi esperanza es confirmada. Aquel que ha comenzado una buena obra tan misericordiosamente en mi alma, terminará su propia obra, y me llevará hacia logros más altos, y más experiencias de las que algunos de sus siervos dan testimonio. De modo que ahora que está ejercitada, la obra continúa, y el placer del Señor prospera en los cristianos, que cuando ellos se juntaron en el nombre del Señor, porque ellos saben por sí mismos que el Señor está presente en ellos; ellos saben que la palabra del Señor está en ellos. Si ellos oyen que la palabra es predicada a otro estado y condición, aún así ellos permanecen y guardan aquello que les manifiesta su propio estado. Y esto previene que el alma sea llevada con la palabra, y visión de un estado más alto que su fe puede testificar; y ellos se mantienen sencillos, y humildes, y tiernos, y tienen un cuidado de sus propias almas; como el apóstol cuando él había llegado a los logros grandes y gloriosos en la obra del Señor, sin embargo él no se glorificaba en nada sino en lo que la gracia de Dios obró en él. Nosotros no nos jactamos de cosas que no son obradas en nosotros.

Es de provecho para la criatura reunirse y comprender la forma de las cosas, por lo cual la obra no ha sido hecha en ellos; y muchos han hecho esto con gran daño, y algunos, se teme, para su ruina completa. Ellos han comprendido cosas altas, y las nociones de los grandes logros; ellos las han oído y las han declarado de esta manera, y así algunos han declarado a otros en sus especulaciones sus conceptos acerca de estas cosas, sin embargo esas cosas nunca fueron obradas en ellos. Ellos podían predicar de humillación, cuando la raíz del orgullo fue quitada; ellos podían predicar de regeneración, mientras el viejo hombre había sido quitado, y el nuevo hombre creado en justicia no había sido puesto. Toda esta clase de predicación ha estado en el mundo, y todavía está de gran manera en el mundo, pero no ha producido ni traído ningún provecho ni ventaja para el alma, ni para el predicador ni el oyente; porque no ha sido acompañada de una bendición divina y celestial; pero el verdadero ministerio ordenado de Dios produce una obra de santidad y justicia en el alma.

Y por lo tanto cualquiera a quien Dios ha alcanzado así, y ha abierto su entendimiento, y los ha hecho capaces de comprender y entender las cosas divinas, presten atención, para que por la sutileza de Satanás y las artimañas de su gran enemigo, ustedes en alguna ocasión no sean elevados y exaltados en sus mentes en las nociones de las cosas que no han alcanzado; no quiere decir que ustedes no deben entender las cosas de Dios que Dios les revele, como muchas veces son reveladas a las criaturas antes que la obra de ellas esté en el corazón de la criatura. ¿Y por qué así? ¿Por qué me son reveladas? Es para mi aliento, si ustedes se aferran, y son firmes en esperar al Señor, estas cosas Dios ha guardado para ustedes [una muestra de las cosas que están por venir].

Ahora la criatura espera, y dice “aunque no he logrado tales cosas como las que he visto, sin embargo el verlas me anima a esperar al Señor, para que yo pueda experimentar el testimonio de ellas en mí mismo.” Hay muchos que tienen una muestra del gran gozo, y aprensiones de las cosas celestiales, que ellos no han alcanzado, sino que saben que están esperando a Dios por ellas; no para que tengan un poco de gozo, que pasa a través de ellos, sino que lleguen a tener ese gozo y tranquilidad que los acompañará en todas sus acciones, y en toda su conducta. Dios les ha revelado muchas cosas, y ustedes han visto el camino de justicia que él les ha puesto en frente; y muchos han tomado pasos estrechos para sí mismos, hasta que han alcanzado el poder decir “ahora mi salvación está más cerca que cuando creí por primera vez.” Que ellos continúen y sigan esa guía por la cual ellos han sido dirigidos, y ellos al fin alcanzarán un estado más avanzado, no sólo para saber que su salvación está ahora más cerca de cuando ellos creyeron al principio, sino para que ellos puedan llegar a través del Espíritu Divino que ellos siguieron , y al que se aferraron tanto, como su guía bendita en su camino, a tener una entrada administrada a ellos abundantemente en la salvación de Dios, en la cual ellos se pueden sentar, en el reino de Dios, con Abraham, Isaac y Jacob, y tener una muralla alrededor de ellos, que es la salvación de Dios.

Este es un gran aliento para los pecadores y los rectos, continuar para conocer al Señor, y entonces ellos están seguros que lo conocerán, porque ellos contemplarán su gloria, y sus almas estarán satisfechas, porque ninguna otra cosa los satisfacerá.

La gente puede tener grandes revelaciones, y grandes descubrimientos de cosas, y pueden tener deleite y gozo en las revelaciones de las cosas, como fue con los discípulos, cuando Cristo nuestro Señor los convirtió en la carne; él les reveló muchas cosas, y ellos tuvieron gran gozo y consuelo en esas cosas que él les reveló, sin embargo había algo que les faltaba para sentirse satisfechos. Felipe le dijo a Cristo: “Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.” Juan 14:8. Había algo más para descubrir y para ser revelado, por lo tanto ellos no podían encontrar satisfacción en sus almas, hasta que lo tuvieran. Cristo les dio una respuesta que se relaciona con la ministración bajo la cual estamos ahora; aquel que ha visto al Hijo, ha visto al Padre.* Ahora, ellos habían visto a Cristo diariamente, y habían conversado con él, y habían comido y bebido con él en esa aparición carnal y corporal en la cuál él conversó con ellos; pero ellos no tenían una luz del Eterno Hijo de Dios en una manera espiritual, ya que él era el Hijo de Dios, y su Salvador; ellos no lo habían visto así. Y aquel que ha viso a Cristo de manera espiritual también ha visto al Padre.

[*Jesús es la única representación visible del Padre que se podía observar, "Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación;" Col 1:15.]

Así es con nosotros en nuestro tiempo. Nosotros tenemos, en nuestra profesión, las enseñanzas de este y de aquel hombre. Hemos conversado con Cristo, por así decirlo, con su aparición carnal. Hemos leído la historia de su nacimiento, y de su vida y grandes milagros, y del gran amor que él tenía por la humanidad, por el cual dio su vida por ellos. Hemos estado conversando con Cristo acerca de su manifestación carnal; pero consideramos si es que, hasta ahora, permanece un lugar vacío en nuestras almas, algo que no es suficiente y no satisface.

¿Qué quieren ustedes tener? ¿Acaso no tienen las escrituras? ¿Acaso no leen allí acerca del nacimiento, la vida, la muerte y la resurrección y ascensión de Cristo? Yo todavía quisiera algo más, porque eso no es suficiente para mí. Yo quisiera el perdón de los pecados, y la paz con Dios, y la luz de su rostro sobre mí y más manifestaciones de Cristo en mi alma. No podemos nunca ver la gloria de Dios, sino en el rostro de Jesucristo. Este es el descubrimiento que Cristo le hace al alma que creen en él; esto es lo que da satisfacción.

La obra de un cristiano es estar conversando con él, y ejercitando su mente bajo la reunión y la enseñanza de aquel que lo puede llevar al Padre. Nadie sino Cristo puede hacer eso, llevarlos al Padre, y mostrarles al Padre; y él en se ha revelado a sí mismo en nuestro día, y se ha manifestado por medio de su espíritu, ese espíritu por el cual llegamos a conocer sus santas enseñanzas, su reprobación e instrucción, descubiertas diariamente en nuestras almas. El espíritu es nuestra guía; por ese espíritu somos guiados, y en él debemos caminar. Que los hombres se vayan hacia cualquier forma y denominación que ellos quieran, aquellos que no tienen el espíritu de Cristo no son de él, hasta que lleguen a ser guiados por su espíritu.

La gente no es guiada hacia el pecado por el espíritu de Cristo; ellos le dirán que son las tentaciones del diablo, y la debilidad de nuestra naturaleza, y la corrupción de nuestros corazones, lo que nos lleva al pecado; no es el espíritu de Cristo. Sería una cosa horrible que los hombres dijeran que el espíritu de Cristo los llevó al pecado; hay pocos o nadie que sea tan impío como para decir eso. La empresa que debemos realizar en el mundo es obedecer la voluntad de Dios. Y donde el entendimiento de los hombres es así iluminado, aquellos que están satisfechos en sus mentes, que Dios se ha agradado en darles una manifestación del espíritu para provecho; todos aquellos que tienen este espíritu de Cristo, son dirigidos por él para hacer la voluntad de Dios, y a negar su propia voluntad, y la voluntad de otros, que los alejaría del deber que deben a Dios en su generación.

Es un estado y una condición excelente para el hombre ser guiado por el espíritu, y ser llevado bajo el gobierno de Cristo, quien es el camino, la verdad y la vida. De modo que aquellos que llegan a estar bajo este gobierno, son dirigidos y señalados todos los días a hacer la voluntad de Dios. Esto deben hacer, y Dios se agradará de ustedes; y esto esto ustedes no deben hacer, porque si lo hacen, el Señor se enojará con ustedes: es el pecado en contra de Dios. De modo que tenemos una ventaja celestial de ser enseñados de Dios por su espíritu, para tener la enseñanza divina y celestial del espíritu de Dios revelada en nosotros; si estamos perdidos, o tenemos una pregunta, o disputa acerca del asunto, el espíritu nos llevará hacia toda la verdad, si nos damos a nosotros mismos a su guía y su enseñanza.

Este ha sido nuestro deseo y nuestra labor por muchos años, no llevar a la gente a observar lo que decimos, porque ¿quién puede dirigir a otro hombre en todas las cosas relacionadas al servicio de Dios? Si alguna vez estamos tan seguros de nosotros mismos, no podríamos transmitir certeza e inefabilidad a otros en toda ocasión, si hablamos tanto alguna vez, y alguna vez somos tan versados con ellos. Por lo tanto nuestra obra es que toda la gente en todas las cosas relacionadas a su alma puedan tener un recurso continuo con el maestro y guía infalible, que Dios, por medio de Cristo Jesús, les ha dado a conocer. Si las personas son gobernadas por esto, no pueden sino vivir en unidad y amor los unos con los otros; no caerán en la malicia, desacuerdo, o en el odio los unos en contra de los otros. Es imposible para las naciones hacer guerra, y destruirse las unas a las otras, si son guiadas por el infalible espíritu de Cristo, porque ¿cómo se puede contradecir a sí mismo? Porque ¿cómo puede algo estar de acuerdo con el estándar de la verdad, que Cristo ha establecido, si lo contradice? Porque nada es verdad excepto aquello que está de acuerdo con ella; por lo tanto debe estar de acuerdo con sí misma. Si somos dirigidos por el espíritu, llamaremos algo bueno si realmente es bueno; y algo malo que en realidad lo es. Si hay miles que son dirigidos por el espíritu de Cristo, que lleva hacia toda la verdad, lo que es bueno para uno, es bueno para todos; y lo que es malo para uno, lo es para todos. Primero debemos saber lo que es bueno, y después recibir el poder para hacerlo. Si llegamos a ser instruidos por el infalible espíritu, y saber cuál es la voluntad buena y aceptable de Dios, recibiremos diariamente el poder de él para hacer la voluntad de Dios; todos hablaremos lo mismo, y tendremos un mismo pensamiento, y estaremos en amor y unidad. No hay mal que sea hecho voluntariamente en contra de Dios, donde el espíritu de Cristo, el espíritu del evangelio, llega a prevalecer sobre nosotros; esto nos llevará a la paz de espíritu, a vivir en amor y unidad. Y la gran obra que tenemos en el mundo, será hacer la voluntad buena y aceptable de Dios, tanto con respecto a nuestra adoración solemne de Dios, como nuestros deberes hacia nuestro prójimo. Entonces habrá tranquilidad, paz, gozo, y consuelo en todas las iglesias de Cristo que están bajo su gobierno. Y esto le es dado a los hijos e hijas de los hombres en todas partes, cuando ellos llegan a estar bajo el yugo de Cristo, y toman su cruz diariamente, y viven en negación propia; esto traerá paz y concordia entre ellos.

Muchos vendrán a nuestras reuniones, y pasarán un poco de tiempo oyendo lo que decimos. Nosotros les exhortamos a rendirse a sí mismos al gobierno pacífico del espíritu de Cristo, que terminará con la transgresión y pondrá fin al pecado, y llevará al alma (donde reinó el pecado) justicia eterna. Donde hay gran cantidad de orgullo, malicia y envidia, el espíritu de Cristo los desarraigará, y todo ese mal que el enemigo ha plantado en los hombres, él lo arrancará, y traerá justicia eterna, y plantará amor en el alma, y la establecerá y se asentará. Una persona así tendrá tanto gozo, placer y deleite, bajo el gobierno del Espíritu de Cristo en un día, como lo que cualquier persona puede tener, que es gobernada por el espíritu maligno, en mil días.

Ustedes dicen que la manifestación del Espíritu es dada a cada hombre para provecho; ¿qué provecho obtendremos? ¿Cómo aparece, para que la manifestación del Espíritu sea dada para provecho? Porque está esa vida y gracia que conmueve el corazón que la hace provechosa, y la verdad así prevalece, que nos hace hacer cosas que son buenas y provechosas, y evitar aquellas cosas que son reprochables. Si ustedes escucharan al espíritu que es el reprensor que nos convence de pecado, ustedes deben alejar su mente de aquello que nos lleva hacia esas cosas que son reprensibles, de otra manera estarán bajo condena en su propio seno.

Cuando el Espíritu de Dios ilumina a los hombres para que vean el pecado, la maldad del pecado, él les dará poder en contra de ese pecado; pero cuando ellos lleguen a recibir poder en contra de él, y firmeza en los caminos de Dios, ¿cuál será el efecto de esto? Si yo llego a ser justo y vivo una vida santa, y mis compañeros son impíos, ellos se burlarán de mí, y me reprocharán; ¿qué beneficio tendré de ser justo? Yo veo que evidentemente perderé muchas ventajas que pudiera haber obtenido, y alcanzado con mi propia mano. Debo abandonar mis ganancias y placeres, y otros deleites de este mundo.

Los discípulos le dijeron a Cristo que habían abandonado todo y le habían seguido; ¿y qué obtendrían? Las personas, antes de abandonar todo, quieren tener algo en su lugar. Cristo les dice que aquel que ha abandonado todo, padre y madre, hermano y hermana, y casa y tierra, por causa de su nombre, tendrá en esta vida cien veces más, y en el mundo venidero, vida eterna. ¿Cuál es el significado de “recibirán en esta vida cien veces más”? Cristo, quien es la verdad misma y no puede mentir, ha prometido que aquellos que abandonan todo, recibirán cien veces más. Ahora la gente está lista para aprovecharlo; piensan que es algo que responderá a la pérdida de aquello que abandonaron; lo que ustedes reciben en esta promesa no debe ser de la misma clase que aquellas cosas que abandonaron, sino que cuando hayan abandonado todo por causa de Cristo, y del evangelio, recibirán lo que ustedes reconocerán como cien veces mejor, y les hará cien veces más ricos y más felices, y les dará cien veces más que aquello que ustedes abandonaron les hubiera podido dar.

Si nos separamos del pecado, nos alejamos de aquello que trae esclavitud y el temor de la muerte; habiéndonos separado de ello, entonces el temor y la esclavitud desaparecen, y entonces ustedes viven el resto de sus vidas en libertad. Pero esto no es todo, ustedes viven en el gozo del favor de Dios; ustedes tendrán un sentido de su amor, y el consuelo de su Santo Espíritu; y vivirán en paz y justicia, y atesorarán para sí mismos gloria, honor, inmortalidad, y vida eterna. Mientras que antes ustedes atesoraban sólo ira en contra del día de la ira, y la revelación de los juicios justos de Dios; ustedes recibirán cien veces más, lo que es cien veces mejor. Aquellos que se separan de las cosas que son reprensibles, y hacen lo que Cristo en sus días realizó, la voluntad buena y aceptable de Dios, el gozo que ellos tienen en Cristo; y el consuelo, paz y tranquilidad que disfrutan, son cien veces mejor y más agradables que los placeres del pecado, y los placeres y deleites de los espectáculos, y peleas y obras de teatro, y comedias, con las cuales los hombres vanos se entretienen en su estado carnal. Un hombre carnal no puede entender ni discernir las cosas de Dios, y los placeres que se pueden tener en sus santos caminos; él sólo ve las cosas que se ven, que son temporales, y no las cosas que no se ven, que son eternas.

Pero, mis amigos, aquellas cosas que no ven, no son tan invisibles, sino que cuando el hombre tiene los ojos abiertos dentro de él de la misma naturaleza de aquellas cosas, él las puede ver. Bendito sea Dios que tenemos los ojos abiertos para ver cosas espirituales, para ver el tesoro celestial, y disfrutarlo en estas vasijas terrenales.

Porque todos los que tienen oídos para oír, sería un cambio provechoso abandonar todo lo que es malo ante Dios, y ponerse a sí mismos bajo el yugo de Cristo, y recibir un principio de gracia que él les comunicará, para que puedan hacer la buena y aceptable voluntad de Dios, y así puedan disfrutar cien veces más, y tener consuelo, paz y gozo antes de dejar este lugar y no ser vistos más. Ustedes a quienes Dios ha aparecido tan misericordiosamente, que tienen un entendimiento, y un sabor y sentido de aquellas cosas que son divinas y espirituales, y que le pertenecen a la vida y a la piedad; de toda la gente en el mundo, ustedes son un pueblo comprometido para servir al Señor; él pone sobre ustedes grandes obligaciones, para que ustedes puedan permanecer y continuar en aquello que Dios ha revelado y descubierto en ustedes; me refiero a la gracia. Porque ustedes nunca crecerán hasta que estén bajo el gobierno de la gracia de Dios, esa gracia que les apareció a ustedes antes de que llegaran al conocimiento de Dios y sus caminos, que ha estado con ustedes en su caminata de la muerte a la vida, y de la oscuridad a la luz. Aprécienla ya que es una joya celestial, ya que contiene en sí misma todas aquellas cosas que sus almas necesitan. Si ustedes tienen alguna fortaleza para resistir la tentación, es de la gracia de Dios que ustedes reciben poder para soportar las tentaciones; si ustedes tienen alguna inspiración viva en sus corazones, viene a ustedes de la gracia que está en Cristo. Cuando esta, y aquella, y la otra profecía del tiempo antiguo les sea revelada, profetizando y prediciendo ese estado y condición a la cual ustedes están yendo, y cómo el Señor someterá a sus enemigos debajo de sus pies, ustedes así serán alentados a continuar alegremente su camino, hacia ese reposo al cual ustedes van.

Hay muchos de aquellos que creen en la verdad, que no han llegado al establecimiento; y ellos encontrarán la razón y la causa en sí mismos. Pregunten e investiguen cómo sucede esto, que los tales son establecidos, y no están sujetos al temor, y el horror, y la perplejidad, como yo lo estoy. Una cosa pequeña me volteará, y me sacudirá y alterará mi mente; esta ha sido la causa, la falta de mantenerse cerca de la gracia de Dios en su conducta en el mundo. Cuando ustedes, y sus hijos, y sus siervos sean gobernados por la gracia de Dios en todo lo que emprendan, entonces el diablo se esforzará para llevarlos a la oscuridad, y darle incomodidad a sus espíritus; porque el propósito de Cristo Jesús, nuestro Salvador, es establecerlos, y el propósito del destructor es incomodarlos y alterarlos, y encadenarlos a esta o la otra cosa que cambia; si él puede fijar sus corazones sobre este o el otro objeto, entonces hay inestabilidad en el alma; quiten esa cosa, y les producirá una alteración. Si ustedes tienen cualquier objeto en el que su mente se ha fijado, estarán muy alterados cuando se separen de ello; ¿pero de quién es la culpa? La verdad que les fue manifestada a ustedes desde el principio de su conversión, los comprometió a separarse de toda cosa sensual y visible, para que Dios pueda tener el corazón y el amor principal de ustedes. Si él hubiera sido su Dios, ninguna cosa los hubiera inquietado, al separarse de ustedes. Si ustedes tienen otros dioses aparte de él, perderán esos dioses; y cuando ellos les sean quitados, ustedes serán como Micaías y dirán “Tomasteis mis dioses que yo hice, ¿qué más me queda?” Jueces 18:24. La razón de su descompostura, y angustia, y dolor, fue esta: cuando ustedes tenían otros dioses aparte del Señor, y sus corazones se aferraron a alguna cosa temporal, y vino la prueba para alejarse de eso, ustedes no lo pudieron soportar.

Si ustedes quieren vivir una vida serena y una vida de tranquilidad, pongan sus mentes en nada más que el Señor; dejen que él sea el objeto del amor de sus almas; vivan en la luz de su semblante, y ustedes siempre se podrán regocijar. Consideren las cosas temporales como si las estuvieran guardando para el Señor. Dios les da este esposo, esa esposa, ese hijo, esa propiedad, que Dios les ha confiado. Pero no piensen que aquel que lo tenga necesariamente tenga que dejarlo y estar afligido por eso cuando a Dios le plazca. Ahora, si ustedes le dan sus corazones a Dios, ese será su establecimiento y asentamiento, y ustedes tendrán una entrada abundante al reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Y buscarían conocer y sentir en qué comunión de los santos permanece; ¿acaso no permanece en tomar parte juntos del pan de vida, que nuestro padre nos da del cielo? El padre nos adereza una mesa para nosotros en presencia de nuestros enemigos, y somos satisfechos. Aquellos que vienen a tomar parte de esta mesa del Señor, encuentran fortaleza y refrigerio; como también yo, y también mis hermanos y hermanas que se sientan en la misma mesa. Somos confirmados diariamente y fortalecidos por aquello que recibimos de Dios y que disfrutamos allí; esta es nuestra comunión celestial y nuestra sociedad; y donde está esta raíz de amor, el amor no puede faltar en las ramas. Debe haber un alejamiento del pan de vida, antes de que pueda haber alguna discordia o desacuerdo entre los miembros del mismo cuerpo, porque recibimos vida de la misma cabeza, de la cual todo el cuerpo, por coyunturas y manos, habiendo recibido nutrición, son enlazados juntos, y aumentan con el aumento de Dios, y son edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Jesucristo mismo la piedra de ángulo principal, en quien todo el edificio, construido aptamente, crece hasta llegar a ser un Santo Templo en el Señor.

Ahora que ustedes pueden ser todos guardados en Cristo, este es el fin de nuestra labor, que así cada uno que ha comenzado en el espíritu, pueda continuar en el espíritu, y nunca buscar la perfección en la carne. Para que ustedes que han comenzado en humildad, ternura, y quebrantamiento de corazón, puedan en eso reunirse en tiempos y estaciones, y tener diariamente la presencia de Dios entre ustedes, y tener el pan de vida, que los nutrirá para vida eterna, y que ustedes puedan mostrarle al mundo la gloria, el brillo, y la excelencia de la vida santa, que en Cristo Jesús es manifestada a ustedes.

Sermón XII

Adoración pura y espiritual

Pronunciado por Esteban Crisp en la casa de Devonshire, el día 12 del undécimo mes, del año 1690

Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores
adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre busca a tales que le adoren.
Dios es espíritu, y los que le adoran, deben adorarle en espíritu y en verdad.

Juan 4:23-24


Y en vano me rinden culto, enseñando como doctrina los mandamientos de hombres.
Marcos 7:7

La adoración de Dios, el gran Dios, es pura; Él es un Dios Santo, de ojos más puros que contemplar el mal. Aquellos que están resueltos a adorar a Dios, cuyas almas están suspirando para tener un regreso del testimonio ante su vista, deben ofrecer una adoración pura, y ésta debe venir en lo que es puro. Para ese propósito la grandeza del amor de Dios se ha manifestado en Cristo Jesús. Hay una difusión de su gracia y virtud en los corazones de los hijos y las hijas de los hombres, con lo cual él ha puesto un fundamento para su propia adoración; porque su adoración debe ser pura. Por lo tanto, él nos ha dado gratuitamente, por medio de su hijo, el conocimiento de ese principio puro de vida y de gracia, del cual brota toda adoración verdadera, y se levanta todo verdadero honor a Dios, y la obediencia real a su santa voluntad brota de lo que viene de él mismo.

Por lo tanto todos los que desean adorar a Dios correctamente, primero deben conocer y ser sensibles de la habilidad y capacidad en la cual está; lo que les puede capacitar para hacer una obra tan buena y tan grande. Algunos se la han imaginado como permaneciendo en su propia voluntad; y de acuerdo con la acción de su propia voluntad, han formulado adoraciones, religiones, observaciones, pensando que agradará a Dios. Pero ustedes saben que el apóstol en unas pocas palabras establece una doctrina cristiana positiva, que sin fe es imposible agradar a Dios.

Ahora esto declara y significa que debe haber algo sobre lo cual esta fe debe obrar, que debe ser el objeto y el fundamento de la fe. La fe como trabaja en la criatura, obra sobre algo. Se agarra de algo en lo cual hay una capacidad de agradar a Dios. Ahora, si todos somos por naturaleza hijos de la ira, y ninguno por sí mismo puede agradar a Dios, entonces debe haber algo que es sobrenatural que debe ser el objeto de esa fe, sólo por medio de la cual los hombres pueden agradar a Dios. Esto debe ser manifestado a la criatura para su ayuda; debe ser su director y su apoyo en esa obra, la cual es muy poderosa para él, una obra muy grande para el hombre o la mujer, muy honda, muy profunda para la habilidad de cualquier hombre, o su poder, sabiduría, y adquisición, que él puede alcanzar en este mundo, para adorar a Dios correctamente. Para adorar a Dios, esto es, para realizar una adoración pura a un Dios puro; ¿quién puede sacar algo puro de lo impuro? Ahora, todos estamos obligados a traer una adoración limpia, una adoración pura a un Dios puro y santo, quien nos ha creado a nosotros y a todas las cosas; ¿de dónde lo obtendremos? No de un corazón impuro; no de una mente contaminada. No puede haber una producción a partir de eso, porque es un estado y una condición en la cual los hombres han caído en el pecado, en la cual sus mentes y sus conciencias están corruptas, sus corazones están contaminados, y sus afectos están depravados y puestos sobre los objetos equivocados; y en este estado nadie puede servir a Dios apropiadamente. Lo que es puro y santo primero debe ser conocido, revelado, descubierto y creído, antes de que la gente pueda realizar una adoración apropiada a Dios.

Por lo tanto es vano ir y obligar a la gente a hacer esta o aquella adoración, y forzar a la gente a este o aquel servicio y conformidad, para supuestamente adorar a Dios. Cuando ellos han hecho todo, y no es aceptable para Dios, esta es una adoración vana; la pobre criatura no tiene el regreso del Señor, porque Dios no acepta servicio ni adoración, sino sólo a través de su hijo. Si esto es cierto, los hombres no pueden orar ni predicar en el Espíritu de su Hijo, y no pueden presentar sus quejas y súplicas a Dios sin la asistencia y ayuda de su bendito Espíritu; no hay razón en la religión de por qué la gente debe esperar un regreso y una respuesta de Dios a las oraciones que ellos hacen. Porque es la doctrina del cristianismo, que Cristo Jesús es asignado por Dios como mediador entre Dios y el hombre, y toda la aceptación que tenemos, o deseamos tener, debe ser por medio de él. Por lo tanto, si oramos sin él, y realizamos este o aquel deber sin él, es contrario a la doctrina del cristianismo pensar que podemos tener aceptación ante Dios.

[Para verdaderamente adoración, usted deben conocer a Dios. El cristianismo adora lo que no saben, y por lo tanto su adoración es grave error. De la Palabra del Señor en el interior: "El cristianismo no tiene idea de lo que soy yo o de lo que represento. Hay quienes profesan conocer la verdad, que tienen sólo conocimiento de la Biblia. No tiene valor para mí conocer las verdades y no conocer al Señor. ¿Lo conoces o simplemente pretendes conocerlo; conocerlo es haber tenido un encuentro con él y haberlo escuchado? Busca la reunión." De acuerdo con el cuáquero primero William Penn, quien habitó en el reino: "la deidad que ellos realmente adoran es el dios de este mundo, el gran señor de la lujuria", quien es Satanás; de acuerdo con el cuáquero primero Isaac Penington, quien habitó en el reino: "en la apostasía, los hombres no han conocido a Dios ni a Satanás, la luz o la oscuridad; sino que los han confundido, habiendo tomado el uno por el otro, adorando al diablo en vez de a Dios."]

Por lo tanto hay una necesidad de todo hombre y mujer que desea ser religioso, que tiene una mente religiosa, y desea adorar a Dios, y servir a Dios correctamente, hay una necesidad que vengan al conocimiento de Cristo, que nos dice que él es el camino al Padre. Aquellos que van por cualquier otro camino, van por el camino equivocado; pero aquellos que van a Dios por medio de Cristo, reciben de él poder para acercarse a Dios; y por medio de él reciben de Dios todas las bendiciones que sus almas necesitan.

De modo que este sería un fin de todas las religiones de las que el mundo está lleno, de todas las varias adoraciones que los hombres han hecho. Ellos han inventado y encontrado varias maneras para que la gente adore y sirva a Dios. Esta y aquella ceremonia, esta y aquella observación y método de predicar y orar. Si todo esto no se hace con la asistencia y ayuda divina del mediador, por medio de quien solamente podemos justamente esperar la aceptación en las manos de Dios, todo eso de nada sirve. Por lo tanto la primera lección de un cristiano en el punto de la adoración, es que él llegue al conocimiento de Cristo, por medio de quien, y a través de quien él puede esperar tener favor con Dios.

Ahora algunas personas dicen: ya hemos llegado al conocimiento de Cristo; hemos leído el relato en el evangelio de su concepción, nacimiento, vida y muerte, resurrección y ascensión. Ahora, si es que esta creencia le da al hombre esta clase de conocimiento cristiano que abre una puerta y un camino para que él vaya a la presencia de Dios, esta es una pregunta que debe ser considerada seriamente, porque si erramos en esta cuestión, erramos en todo. Esto es como tropezar en el umbral, y nunca llegar a la casa. Si nos equivocamos al aferrarnos de Cristo, nos equivocamos en nuestra adoración, y en todos los asuntos que se relacionan con la vida y la salvación.

Porque si debemos tener otra clase de conocimiento de Cristo que lo que podemos obtener del relato de otros; si yo debo tener a Cristo revelado en mí antes que pueda tener la esperanza de gloria; si debo tener el Espíritu de Cristo en mí, para ayudarme a poner mis peticiones y súplicas antes que él las pueda presentar al Padre, entonces todo el conocimiento y la fe que leemos no tiene ninguna ventaja para los hombres. Pero esto es evidente por el testimonio de todos los escritores del Nuevo Testamento. Cristo y sus apóstoles expresaron simultáneamente, que la esperanza de un cristiano, que el poder y la fortaleza de un cristiano, permanece en esto: en que ellos habían conocido la revelación de Cristo, y la poderosa operación del Espíritu obrando en ellos; esto era lo que agradaba a Dios. Se puede hablar de muchas escrituras, pero ustedes conocen las escrituras, y las pueden leer, y ver en ellas el testimonio simultáneo de todos los hombres santos hasta este día, que el conocimiento que ellos tenían en Cristo era conocimiento divino, un conocimiento espiritual; era conocerlo según el Espíritu, y era una revelación de Cristo en ellos, que los separaba y distinguía de los reprobados, aún el conocimiento de Dios por medio de Jesucristo su Señor. ¿Por qué no deberíamos llegar a este conocimiento así como ellos? El Señor es el mismo, y su poder es el mismo y su brazo no se ha acortado. Podemos ver tanta necesidad de asistencia divina, y Amor divino como cualquier otro hombre ha visto; no podemos realizar ningún deber, ni por oración ni predicación, sin asistencia divina; no tanto como suspirar o gemir, que pueda tener aceptación con Dios, sin la ayuda de su espíritu, Rom 8:26, el Espíritu nos ayuda en nuestras debilidades; porque cómo debiéramos orar, no lo sabemos; pero el Espíritu mismo intercede con gemidos indecibles. Si emprendemos el deber de la oración sin asistencia divina, veremos que obra triste haremos de ellos; si no oramos en el Espíritu con el entendimiento, ¿cómo podemos recibir aquello por lo que oramos? Pero si oramos en el Espíritu, y con el entendimiento también, entonces el Espíritu ayuda a nuestras debilidades; el Espíritu que viene de Dios nos da las cosas de las cuales tenemos necesidad.

De modo que un cristiano tienen un fundamento para su adoración y realización cristiana; ¿cuál es ese fundamento? Nada que sea corrupto, si es corrupto, no sirve para nada; porque nada que es corrupto y que contamina puede ser aceptable y agradable a Dios. Todos somos contaminados y corruptos por naturaleza, por lo tanto ¿cómo pueden los hombres carnales adorar un Dios espiritual? Los hombres carnales que están en la muerte y la oscuridad no pueden adorar a Dios, quien es Luz, y mora en la luz que es inaccesible, quien es de ojos más puros que contemplar la iniquidad. Los hombres carnales carecen un fundamento de su adoración, y carecerán, hasta que lleguen a ese fundamento que Dios ha puesto.

Ahora, que puedo hablar comprensiblemente lo que el Señor ha puesto en mi corazón, yo diría esto: hay un beneficio y privilegio universal que es distribuido y dado gratuitamente por Dios, a los hijos y las hijas de los hombres, en su estado natural, por medio de su hijo Jesucristo, que él ha hecho que brille su Luz, y su gracia para ser extendida a cada hombre; porque la gracia de Dios que trae salvación (porque no es por obras) ha aparecido a todos los hombres, y trae Luz, por la cual todo hombre puede ver cómo adorar a Dios. Dios ha iluminado a cada hombre, y esta luz viene de Cristo el mediador. Este mediador es el camino en que los hombres deben caminar, si ellos vuelven otra vez a Dios, porque los hombres se han ido y se han alejado de Dios. Si los hombres desean acercarse a Dios, y tomar algunos pasos hacia el reino de Dios, alejándose del reino del pecado y de Satanás, ellos deben obedecer el camino, el camino debe ser quien los dirige, y ellos no deben ir hacia donde ellos quieren.

Esto es lo que fue profetizado por Cristo, dijo Dios por el profeta Isaías, yo les daré un líder. [Un hombre dice], "Yo regresaría a Dios de buena gana, y saldría del reino del pecado y de Satanás, al reino de Dios." Dios les ha dado a Cristo para que los lidere. [Un hombre dice], "Si yo supiera por qué camino el me guiará, iría por ese camino." Tan pronto como el hombre se aferra a Cristo, su gracia y su Espíritu, y la vida, él estará listo para decir: "soy corrupto, mis sentidos son corruptos, mi mente está depravada, mi conciencia corrupta y contaminada; pero he sabido de algo que Dios me ha otorgado, que es esencial, santo y puro, que nunca consintió en mi corrupción, pero es un testigo para Dios en contra de ella." Ahora, cuando un cristiano se aferra de Cristo, el líder, ¿hacia dónde lo guiará? Si ustedes se aferran de esta guía, él los alejará del mal, él les enseñará a dejar de hacer el mal, y de hablar el mal. Esta Luz no los llevará hacia nada que deshonre a Dios, o contamine su propia alma. Pero esto no es todo, no sólo debemos cesar de hacer el mal, sino debemos estar haciendo algo; debe haber un desprendimiento del orgullo, bromas necias, y la comunicación impía. Pero esto no es todo a lo que él me guiará; aprendamos esa lección, dejemos de hacer el mal. Esta doctrina fue predicada antes que el cristianismo fuera predicado, como ahora es predicado. Los profetas en el tiempo antiguo predicaron esta doctrina a los judíos que estaban bajo una administración externa, "Dejen de hacer el mal, y aprendan a hacer el bien, entonces alegaré con ustedes, y conversaré con ustedes", dice el Señor: "Venid, pues, dice Jehovah; y razonemos juntos: Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana."

Esta es la primera lección que el verdadero cristiano aprende cuando se acerca a Dios, en su cambio y traslación: dejar de hacer lo que es malo. Este es un cese de la rebelión, y aquí hay alguna esperanza de ser reconciliado con Dios. El hombre ha sido un rebelde en contra de su creador, pero ahora ha recibido ayuda para resistir aquellas tentaciones que prevalecen sobre él. Pero no hay adoración todavía. Hay una mente adelantada en los hombres para hacer algo que es agradable a Dios. Pero hay algunos que no se aprobleman para nada por sus caminos impíos, y no temen la ira de Dios, sino que se burlan del pecado, y esta burla atrae a otros hacia él, y se alegran en el pecado. Pero hay una clase que ha sido tocada de tal manera con un sentido divino del amor de Dios en ellos, que también tienen un sentido de su ira y su indignación, debido a su pecado; y de buena gana se alejarían de su ira; y ¿quién los puede culpar? Cuando el hombre siente la ira de Dios que quema como un fuego en su seno, ¿quién puede culpar a ese hombre si desea paz con Dios? Si él está bajo un sentido del desagrado e indignación del Todopoderoso, no se debe alejar muy pronto de esa condición a la cual es llevado. Porque este es el propósito de Dios, y este es el fruto de todas sus angustias y aflicciones, quitar el pecado. Dios no tiene otro fin ni designio en la aflicción que vino sobre el hombre, sino quitar el pecado. Cuando Dios ha traído un pueblo hacia un estado afligido y abatido, que resulta del pecado, el fruto que Dios espera es la eliminación de su pecado, y él quitará el orgullo de ellos, y los humillará ante sí mismo. Si este es el propósito de Dios, que él tiene la intención de limpiar y purificar a su pueblo; entonces dice la pobre criatura, si Dios designa purificarme del pecado, entonces oraré a Dios para que me ayude, y para sobrellevarme bajo su indignación. Ese es el clamor del alma, que él no sea llevado muy pronto bajo el juicio de Dios, sino que pueda ser ayudado y escondido en el hueco de la mano de Dios, hasta que venga el tiempo de la remisión y el refrigerio, para que pueda contemplar la luz del semblante de Dios.

Este es un aliento para todos los que están familiarizados con este principio divino de gracia, quienes desean ser guiados por ella, y seguir tan lejos como para ser alejados del mal. Entonces estarán preparados para hacer algo en la obra de Dios. Cada suspiro y gemido, en el cual ustedes han tenido la asistencia del Espíritu de Dios para ayudarles, es parte de la adoración. Todo su quebrantamiento de corazón es parte de la adoración. Por esto ustedes reconocen al gran Dios, que él puede ayudarles en su camino, y perdonarles su iniquidad, y borrar sus transgresiones, y darles todas las bendiciones que su alma necesita. Entonces su alma se inclinará a Dios en actos de santa adoración, y dirán, con humilde confianza y expectación: Dios hará todas estas cosas en mí, y para mí, que promoverán mi salvación. No es nada en la religión que la gente vaya de orar y predicar a cantar; porque Dios debe recibir un sacrificio santo, y esto debe salir de un corazón puro. Ahora, cuando el hombre es llevado por la ayuda de Dios, y por la asistencia divina al mediador, Jesucristo, para desprenderse de su pecado, entonces él es digno de llegar a ser hijo de Dios, y de ser siervo de Dios, y de hacer algo por Dios en su generación, y para ofrecer a Dios alabanza y acción de gracias, y realizar todos los otros deberes a los cuales Dios lo llevará.

Pero algunos dirán: ¿Qué? ¿debemos hacer algo? He considerado esa pregunta profundamente, ¿qué debe hacer el pobre hombre o mujer, que ha salido de la esclavitud? Hay una propensión en la gente para estar haciendo cosas; de buena gana harían algo. Estarían haciendo. Ellos dicen: ¿Qué haré? Si hago algo que no agrada a Dios, mejor no intento hacer nada para agradarle; porque no puedo hacer nada aceptable para Dios sin asistencia divina. Una persona así que ve su propia impotencia e inhabilidad, pondrá sus preocupaciones sobre Dios, y dirá: El Señor puede liderarme y guiarme; estoy listo para hacer tu voluntad, oh Dios. Aclárame cuál es tu voluntad, y qué es lo que tu pides. Estoy listo para hacerlo, aunque es una cruz para mi propia voluntad. Él está listo para seguir en el camino de Dios, en el camino del cristianismo. Una persona tal que tiene el verdadero conocimiento de Cristo. Si él habla, el Espíritu de Cristo habla en él; si él ora, es por medio de la asistencia del Espíritu de Cristo, por medio de quien solamente Dios es aplacado y reconciliado, y por medio de quien ellos pueden recibir una bendición de la mano de Dios. Pero si los hombres andan en su propia voluntad, y hacen cualquier cosa porque desean hacerla, mejor sería que ellos se quedaran sentados; este hacer su propia voluntad, ha llenado el mundo con una clase de cristianos que carecen de la aceptación de Dios, que sólo se puede tener por medio del Señor Jesucristo. Y la falta de guía del Espíritu Santo de Dios, es la miseria y la caída del cristianismo en nuestros días.

Por lo tanto es nuestra obra y nuestro asunto edificar sobre ese fundamento que Dios ha puesto; ninguna adoración es agradable a Dios, sino aquella que surge de ese manantial que es puro y santo. Si no puedo encontrar aquello que me guardará de toda contaminación y corrupción, si no puedo encontrar eso, debo decir hasta que pueda. Porque comenzar una adoración y una religión sin lo que yo sé que es aceptable a Dios, es sólo una obra sin valor, y tiempo que se pasa en vano.

Por lo tanto, amigos, que todos los que desean ser religiosos, lleven sus mentes hacia el interior, esperen el don de Dios, que es esencialmente puro, que nunca consintió en hacer el mal, que nunca se mezcló con la corrupción de la naturaleza, sino que da testimonio de la Luz, que los guiará y los liderará, y los conducirá, primero lejos del pecado, y después los llevará hacia esa adoración y religión, y la realización de aquellas cosas que son agradables a Dios. Aquellos, que han venido a esta adoración no sólo saben lo que Dios pide de ellos, sino que se han entregado en las manos de Dios; ellos oran, predican, exhortan y viven de acuerdo a la voluntad de Dios.

Es difícil que las personas que están en un estado carnal crean esto; pero ustedes que son creyentes, que han llegado a conocer el don de Dios en sí mismos, y la necesidad de ser gobernados por él; ustedes lo creerán, porque nadie más nos creerá. Aunque prediquemos a tanta gente y a tantas naciones como podamos, nadie nos recibirá como verdaderos ministros, sino aquellos que tienen la verdad en sus propios corazones. Si hay alguno que desprecia la gracia de Dios en su propio corazón, odia aquello que lo reprende o lo reprocha. Si hay algún hombre así, él me odiará porque soy un ministro y testigo de la gracia de Dios, y de esa verdad en las partes interiores, lo cual es el motivo y el fundamento que el hombre tiene de la aceptación de Dios. Un hombre carnal, miserable e impío dirá: yo odio a esa persona; odio la Luz, que me examina y testifica en contra de mí.  Usted es una persona que da testimonio en contra de mí; por lo tanto yo lo odio. Es muy cierto, no puede ser de otra manera. Ahora, nuestro deseo y nuestra obra es que los hombres puedan llegar al amor de la verdad en sí mismos.

Ustedes saben que hay muchos otros ministros, cuya obra es persuadir a la gente a creer lo que ellos dicen; a establecer una doctrina, y probarla por la escritura y la razón, y fijarla en sus mentes por medio de un testimonio como el que nos da las escrituras; y por medio de esto ellos prevalecen sobre las mentes y el juicio de las personas, para creer lo que han establecido.

Es fácil establecer una posición y probarla, y convencer a la gente que ésta debe estar de acuerdo con las escrituras; pero cuando una persona se ha convencido de algún principio de la verdad, él no está regenerado y no viene a Dios. Por lo tanto, aunque no puede negar la doctrina de la verdad con palabras, sin embargo puede negarla con obras, y no llega a amarlas rectamente. Si la gente creyera lo que decimos, y observara qué argumento traemos para dar una profesión de ello, y todavía somos extraños a eso, hasta que ellos llegan a amarlo en sí mismos. Si no fuera por esto, dejaríamos la predicación. Si Dios no hubiera dado una medida y una manifestación del Espíritu a cada hombre para su provecho, [no seríamos efectivos]. Ustedes lo tienen en sí mismos, nosotros sólo somos sus monitores, para hacérselos saber. Ustedes tienen tantos negocios en el mundo, que no han tenido el tiempo para notarlo.

Un hombre puede tener una joya preciosa, y todavía ser pobre hasta que llegue a conocer su valor. El hombre tiene una joya valiosa y preciosa, una perla que le es otorgada por aquel que quiere hacerle rico en la fe y el amor a Dios, y calificarlo para el reino de Dios, y hacerlo heredero de él; pero él no sabe, ni entiende cuál es su valor, y no lo estima. Por lo tanto Dios ha levantado ministros para hacerles saber esto, para que ustedes puedan ser felices para siempre, y vivir en bendición por toda la eternidad. El que tenga oído para oír, oiga; y cuando ellos oyen lo que decimos, que ellos toman el beneficio de ello en sus almas. Nosotros no les traemos la verdad a ustedes, porque Dios se las ha otorgado. Ustedes en verdad serán ricos, si hacen como el hombre que compró el terreno donde estaba la perla preciosa, y cavó hasta que la encontró. Vengan al fundamento sobre el cual ustedes deben edificar todas sus esperanzas de felicidad, y no depender en sus propias obras, ni acciones religiosas, para obtener aceptación de Dios. Porque no hay aceptación con Dios, sino sólo por medio de Cristo, sólo somos aceptados por Dios por medio de él. Aquellos que en verdad quieren convertirse en cristianos, y adoran a Dios como él ha ordenado y se ha asignado a sí mismo para ser adorado; ellos deben llegar al principio de la Luz y la gracia en sus propios corazones, el cual ellos tienen en Cristo, por medio de Cristo, y encontrarán aceptación con Dios.  Amén.

El tema del sermón anterior es Adoración pura y espiritual. Isaac Penington nos da un excelente explicación acerca de la verdadera adoración:

La verdadera adoración de Dios es el evangelio, es en el Espíritu. "Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre busca a tales que le adoren." Juan 4:23. La verdadera adoración es en el espíritu, y en la verdad, y los verdaderos adoradores adoran allí; y el Padre busca esos adoradores, y él acepta esos adoradors; pero toda otra adoración es una adoración falsa, y todos los otros adoradores son adoradores falsos; Dios no busca a esos adoradores, ni puede aceptar su adoración. ¿Acaso Dios no rechazó el sacrificio de Caín en el pasado? ¿Puede él aceptar cualquier sacrificio o adoración que ahora sea ofrecida en la misma naturaleza? Pues aquel que adora fuera del Espíritu, adora en la naturaleza de Caín; pero aquel que adora correctamente, su naturaleza debe ser cambiada, y debe adorar en aquello en lo que él fue cambiado, en esa fe, en esa vida, en esa naturaleza, en ese Espíritu por el cual y al cual él es cambiado. Porque sin estar en esta [verdadera fe, vida, y Espíritu], y sin guardarla, es imposible agradar a Dios en alguna cosa. Aquel que es verdadero adorardor es un creyente, y en su adoración debe mantenerse en su regla, la ley de la fe, la ley del Espíritu de la Vida en él, la ley que él recibe por fe del Espíritu de Vida continuamente. Él debe oír y observar la voz de la Palabra viviente en toda su adoración, y adorar en la presencia y el poder y la guía de aquello, a medida que se mueve, y medida que eso continúa, de otra manera Dios no es adorardo en Espíritu. Yo daré ejemplo sólo en oración. "Orando en todo tiempo en el Espíritu con toda oración y ruego." Efe 6:18. Tome nota: toda oración y ruego debe ser en el Espíritu; sí, debe ser siempre en el Espíritu, que habla en el corazón a Dios, y hace intercesión, o si no, no es oración. Si un hombre habla así de su propio espíritu, con un fervor y un afecto tal, sin embargo no es una oración, no una oración verdadera, sino sólo mientras el Espíritu la inspire, y tanto como el Espíritu la conduzca y la guíe. Si un hombre comienza sin el Espíritu, o continúa sin el Espíritu, esto está fuera de la adoración; esto es en su propia voluntad, y por lo tanto es una adoración de la voluntand; y de acuerdo a su propio entendimiento, y por lo tanto es una adoración carnal; ambas deben ser crucificadas, y no deben ser seguidas en ninguna cosa bajo el evangelio. "Nosotros somos la circuncisión, los que adoramos a Dios en el Espíritu," (estos son los verdaderos adoradores, "la circuncisión;" y esta es la verdadera adoración, "en el Espíritu;" y ellos no tienen límites en la carne, en la cual su fortaleza y su confianza son quebrantadas), "y no confiamos en la carne." Si un hombre se dirige a sí mismo en cualquier adoración de Dios sin su Espíritu, ¿acaso no tiene confianza en la carne? Si él comienza sin la inspiración de su Espíritu, ¿acaso no comienza en la carne? Si continúa, sin la continuación del Espíritu, ¿acaso no procede en la fortaleza y la confianza de la carne? Pero la adoración del Espíritu está en su voluntad, y en su tiempo, y es continuada por su luz y su poder, y limita la parte del hombre del entendimiento y el afecto, en la cual todo el mundo adora, y ofrece los sacrificios inaceptables, aún el ciego y el cojo,* que el alma de Dios odia.

*[En el Antiguo Testamento, Dios no permitía que los cojos y ciegos se acercaran al altar; la restricción es una alegoría al rechazo de Dios de ser adorado por aquellos que no pueden ver por su luz ni caminar por su espíritu.]

Ahora, esta adoración, así como está fuera de la voluntad y el tiempo del hombre, y en lo que continúa, así es continua. Hay una oración continua hacia Dios [en el Espíritu]. Hay una bendición continua y adoración de su nombre, en el comer, o el beber, o lo que sea que se haga. Hay una inclinación continua a la majestad del Señor en cada pensamiento, en cada palabra, en cada acción, aunque sea en cosas y ocasiones mundanas; sin embargo el Espíritu del Señor se ve allí, y la lengua lo confiesa allí, y la rodilla se inclina hacia él allí. Esta es la verdadera adoración, y este es el reposo o sábado en el cual los verdaderos adoradores adoran. Cuando la creación de Dios está terminada; cuando el hijo es formado en la luz, y el aliento de vida le es dado; entonces Dios lo trae a su tierra santa, donde él guarda su sábado. Aquellos que están en la fe, que es la sustancia de las cosas que se esperan bajo la ley, han salido de las sombras y los tipos de la ley, y de todas observanzas paganas de los días y los tiempos en el espíritu de este mundo, donde el espíritu del hombre está trabajando duramente, en el verdadero sábado, en el verdadero reposo, donde no tienen que trabajar más, sino Dios obra todo en ellos en su propio tiempo, de acuerdo a su propio agrado. "Los que hemos creído sí entramos en el reposo." Heb 4:3. "Y el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, así como Dios de las suyas." Heb 4:10. Aquel que tiene el menor gusto de la fe, conoce una medida de resposo, y encuentra la vida obrando en él, y su alma diariamente es llevada más y más allá hacia la vida por la obra de la vida, y el pesado yugo de su propia labor después que la vida es quitada de sus hombros. Ahora, esta es la verdad, esta es la vida, este es el sábado, esta es la adoración del alma, que es llevada hacia la verdad, y guardada en la verdad.

Penington nos recuerda acerca de la idolatría en la adoración, escribiendo en Babilonia la Grande:

Idolatría es adorar a Dios sin su espíritu, (esta es la pura y simple verdad del asunto). Inventar cosas de la mente carnal, o imitar cosas, que otros que tenían el espíritu, hicieron en el espíritu, por el mandato del espíritu, que usted imite y practique estas cosas sin el espíritu, es idolatría. Una iglesia inventada, un ministerio inventado, una adoración inventada; una iglesia imitada, un ministerio imitado, una adoración imitada, sin la vida, sin el espíritu, todas estas cosas son las obras de las manos de los hombres, y son ídolos, y todo lo que es realizado en el interior es idolatría. Apoc 9:20. Esta es una religión sin vida, una adoración sin vida, una estructura para la idolatría; y el trayecto entero de adoración, y servicio en ella, es idolatría. Porque el Dios viviente, el Señor Dios de vida y poder sin fin, sólo él es adorado por su espíritu, y en la verdad de esa vida que él engendra en el corazón; y toda otra adoración, aunque parezca siempre muy espiritual, es idolatría. ¡Ah! ¡creyentes, creyentes! Si ustedes supieran con cuántas oraciones y servicios a los ídolos ustedes han sobrecargado al Señor, y cómo ustedes han cometido adulterio y se han alejado de él, mientras ha parecido que ustedes se han acercado a él, ustedes bajarían sus cabezas y se lamentarían! Porque lo que ustedes han hecho en la adoración a Dios, sin la inspiración y la presencia de su espíritu, ha sido idolatría. Ya que la alabanza a Dios, bajo el evangelio, "es en el espíritu y en la verdad," y es necesaria en aquellos que están en el espíritu y en la verdad, y no en otros. Juan 4:23. Porque el Señor sólo los busca a ellos para que le adoren; y el Señor no admitirá a nadie en su alabanza, sino a aquellos a quienes él busca. Y si algún otro se lanza en esta alabanza, no será aceptada; ni ellos adoran al Dios verdadero, sino que "adoran lo que no conocen;" y toda la trayectoria y el estado de ellos es un estado y una trayectoria de idolatría.

Eduardo Burrough escribió lo que nos da más percepciones de la verdadera adoración a Dios:

Primero, la adoración de Dios en sí misma esto: Es una caminata con Dios y vivir con él en conversación y comunión, en Espíritu y Verdad; porque él es sólo adorado así, y para hacer la Verdad, y hablar la Verdad. Esta es la verdadera adoración de Dios, en la cual la mente es guiada con el Espíritu de Verdad, y la presencia del Señor que se siente en todo tiempo, y su temor en los corazones del pueblo, y donde estuvo su consejo, y se sintió su pacto, el cual une con el Señor en Espíritu; esta es la verdadera adoración de Dios; y no hace distinción de tiempos ni cosas.

Ahora nadie sobre la tierra puede adorar a Dios así, sino aquellos que son cambiados y renovados en el corazón y la mente, y nacidos del Espíritu, y guiados así, cuando el cuerpo de pecado y muerte es quitado, y ellos son redimidos del mundo, y de todos sus caminos y su naturaleza; los tales sólo pueden adorar a Dios en el Espíritu y la Verdad, y a los tales el Padre busca para que le adoren ahora en esta era presente. Y nunca hay alguien sobre la tierra que pueda adorar a Dios como él exige, quien permanece sin cambiar, y están en la transgresión, sin ser renovados ni convertidos; los tales no pueden adorar al Dios Verdadero y Viviente, sino lo que ellos realizan y practican como pretención de su adoración es idolatría y abominación, y el Señor no lo ha pedido de sus manos; porque nadie puede caminar con Dios, ni tener unidad con él, sino aquellos que son renovados y cambiados; ni nadie puede hacer la verdad, ni hablar la verdad en todas las cosas, sino aquellos que son guiados por el Espíritu de la Verdad, y los tales están en el pacto de Dios, y son verdaderos adoradores de Él; y todo lo que es contrario, no es adoración de Dios, sino adolatría, como he dicho.

Ahora, con respecto a cómo esta adoración es practicada en Inglaterra, en estas casas de adoración, las así llamadas iglesias: no es la adoracion del Dios viviente, sino superstición e idolatría; porque la gente no lo ha aprendido por medio de las enseñanzas del Espíritu, ni el Espíritu los guia de esta manera; sino que están en forma y sin poder, y en los inventos y las tradiciones de los padres, y no está en ellos la manifiesta presencia de Dios, ni los adoradores se encuentran con el Señor, ni disfrutan su vida pura y su presencia en sus prácticas;— y la sustancia de la adoración de ustedes (como es practicada ahora) está compuesta por inventos, alguna parte de ustedes mismos, y alguna parte traída de la iglesia de Roma.

Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad porque también el Padre busca a tales que le adoren. Dios es espíritu, y los que le adoran, deben adorarle en espíritu y en verdad. Juan 4:23-24. A menos que sus palabras de adoración, oración, o cantos sean proporcionadas por el Espíritu, sus palabras son pronunciadas por su mente carnal y su imaginación impía, las cuales son repugnantes para el Señor. La adoración en Espíritu y Verdad es una adoración con palabras que son proporcionadas por el Espíritu de Dios a alguien que también está en la verdad, (es decir que está en Jesús, trasladado al reino, en su presencia); cualquier otra adoración es idolatría y abominación, incluyendo los así llamados sacramentos. De la Palabra del Señor en el interior: "El pecado en los creyentes es intolerable. El cristianismo no tiene idea de lo que soy o lo que represento. Ninguna de las iglesias reflejan el verdadero cristianismo. Cuando ellos oran, no le oran a Dios; ellos oran a su conciencia colectiva." En vano el cristianismo adora a Jesús y a Dios porque ellos oran a una imagen que han creado basada en qué escrituras ellos piensan que son válidas y su opinión acerca de qué significan esas escrituras; y así crean una imagen imaginaria de Dios de acuerdo a su conciencia colectiva. Ellos adoran en vano y por lo tanto toman su nombre en vano.

SERMÓN XIII

La vida divina de Cristo Jesús

Pronunciado por Estaban Crisp en la iglesia de la calle Grace, el 16 de marzo, del año 1691

La bendita vida de Cristo no es de este mundo; y debe ser su preocupación que en todas sus reuniones religiosas ustedes estén reunidos en el interior, teniendo un sentido de esta vida divina; para que ustedes puedan sentir su comunión en esa vida de Cristo que no es de este mundo. Y que todos ustedes puedan aferrarse a ella; porque es el alimento y el pan celestial, con el cual los hijos del reino son alimentados y nutridos día tras día. Hay muchos que se alimentan de palabras, que no son hijos del reino de Dios; pero los que son engendrados de Dios han llegado a conocer la virtud de la vida divina, Cristo Jesús. Su alimentación y su nutrición es por medio de cada palabra que procede de la boca de Dios, y ellos crecen en la vida eterna por ese don divino y celestial, que Dios el Padre les ha otorgado, por medio de su Hijo Jesucristo; y ellos disfrutan de la comunión de los santos, por medio de esta cabeza divina de la iglesia, que comunica su vida y su virtud por medio cada miembro, por lo cual ellos son santificados, y cada día más y más preparados para esa vida y herencia eterna establecida para los hijos de Dios.

Y cuando hay un pueblo que está así reunido en la vida del Señor Jesucristo, ellos son capaces de acercarse a Dios; ellos sienten el poder de entrada, porque su pecado es quitado, que antes estaba a las puertas; y el camino es abierto y consagrado para que ellos se acerquen y tomen parte de la mesa del Señor, por la cual ellos crecen más y más fuertes en su poder, y así tienen la capacidad de cumplir toda la voluntad de Dios, y esa adoración divina y servicio religioso, que Dios requiere de sus manos en su día.

Porque es muy seguro, y hemos aprendido por experiencia, que las palabras de nuestro Señor a sus discípulos en el tiempo antiguo eran ciertas; sin mí (sus órdenes y dirección para la acción, y fe para obedecer) no pueden hacer nada. Porque aunque la gente pueda reunirse, y pueda pretender y establecer una forma de adoración, y de religión en su propia voluntad, sin embargo todo eso no es nada, con respecto a la aceptación con el Señor. No hay regreso en sus almas, no añadidura de la vida, no hay aumento ni crecimiento de la vida; ellos no están más cerca del reino que cuando recién creyeron, sino muchas veces más lejos, al confiar en las formalidades, y al no entrar realmente en la obra de Dios, ni alejarse de la muere para ir a la vida; porque debe haber un camino, y un viaje por medio de él. El alma debe tener un ejercicio por medio del poder y la vida de Jesús, para vencer la muerte, que la separó de Dios, y una preparación para la vida, una vida que nos une a Dios otra vez. Y cuando las personas están seriamente en este viaje, se han resignado al gobierno, la dirección y la guía de aquel que ha ido antes, que ha hecho un camino para nosotros, y promoverá nuestro progreso hacia el reino de Dios.

Y, por lo tanto, mis amigos, ustedes conocen el camino, y saben cómo el poder de Dios los ha alcanzado, y ha abierto sus entendimientos para que ustedes puedan ser fieles a ese poder en sus propias almas, y puedan tener el uso y el verdadero perfeccionamiento de esto, y todas las otras cosas como esta, para la reunión de sus mentes fuera de todos los objetos visibles y cambiantes, hacia esa vida que Dios ha revelado, para que en el ejercicio de ella, ustedes puedan tener su comunión con Dios, y los unos con los otros. Este es el vínculo de la perfección, esto es aquello en lo que Dios ha creado paz y reposo, y gozo para su pueblo. A medida que todo hombre sea partícipe de esta vida inocente, y se sienta que ha cambiado en ella, es unido a la iglesia, y es unido a la comunión con la cabeza de ella, y es consolado en su membresía, en tomar parte juntos.

Aunque sólo soy pequeño, sin embargo tomo parte de la misma virtud que el Señor administró a los santos más grandes, mientras estoy esperándolo a él, y de la misma consolación divina, y operación, y poder que aleja más y más del mundo, y lo que es corruptible, y levanta en mí diariamente deseos más y más fervientes de ese pan que no perece.

Ahora, en esto los hombres y mujeres tienen una evidencia de ese cristianismo en sí mismos, el Espíritu de Dios que lleva un registro y un testimonio con sus Espíritus, que todos los profesantes libertinos del cristianismo en el mundo son extraños a su evidencia en sí mismos, estando en contra de ella; ellos buscan tener una evidencia fuera de ellos, y reúnen alguna clase de marcas y señales, y dichos, y frases, desde el exterior de ellos, para hacerlos creer que están en un pacto con Dios, y que están en un estado de salvación por medio de Cristo; pero aquel que cree verdaderamente, tiene una evidencia de su cristianismo, y de su reconciliación con Dios; y aquel que tiene esta evidencia en sí mismo, un testimonio divino y espiritual que responde a su propio espíritu, le testifica que él es uno de los hijos de Dios.

Y, mis amigos, para esto han sido llamados, ya sea que hayan llegado allí o no; es esto a lo que han sido llamados con un llamado celestial, para que ya no vivan en los rudimentos del mundo, para estar buscando y mirando por aquí y por allá, un motivo de paz y reposo; un motivo de esperanza, pero pueden conocer y sentir lo mismo, el mismo motivo de esperanza eterna que tenían los santos en el tiempo antiguo.

Ahora, ¿cuál es esta esperanza? ¿Qué razón dieron y entregaron ellos de su esperanza de gloria eterna? El apóstol les dice claramente que el motivo o razón de su esperanza de ser glorificado en el mundo venidero, era Cristo en ellos la esperanza de gloria. Ellos testificaron que Cristo dio su vida por el mundo. Tomen el testimonio glorioso que el apóstol dio en una de sus epístolas cuando dijo: “la vida fue manifestada en mí, no estaba cubierta ni escondida, para que la gente no la pudiera encontrar;” Dios se agradó de llevarlo a la luz por medio del evangelio; cuando una cosa es llevada a la luz, ustedes puedan verla. Esto él afirmó en su día, y lo mismo es afirmado en nuestros días. La vida es manifestada; ¿qué vida? No la vida de este mundo, sino la vida que no está contaminada, ni corrupta, la vida que está en Dios, una vida celestial que es santa y pura; esa vida es manifestada. La hemos visto, y exhortamos a todos a aferrarse de ella, para aferrarse a la vida eterna. Algunos tuvieron una visión de ella, y no se habían aferrado de ella; ellos la vieron en una visión, y podrían haber dicho: oh, que que yo pudiera vivir una vida así, que no hubiera pecado en mí, en mis palabras, o pensamientos, o acciones, ¡qué vida tan linda sería! Ellos habían visto esa vida, ellos la habían probado, pero no se aferraron a ella, sino que la dejaron pasar. Tomen esto en cuenta, cuando lo hayan visto con sus ojos abiertos. Benditos son sus ojos, porque ellos han visto, y sus oídos que han oído, le dijo Cristo a sus discípulos. Ellos vieron la vida que era santa, inofensiva e incorrupta. Aférrense de esta vida, especialmente cuando ustedes se hayan juntado así, de una manera solemne en la presencia del Señor, esperando contemplarla, y verla más y más descubierta en ustedes, y laboren para tener ese poder de reunión que los llevará a ella, para que ustedes puedan conocer la fortaleza que viene por ella al alma. No hay ninguno de ustedes, pero ustedes encontrarán tentaciones en este mundo que los llevarán a la muerte y la oscuridad, a las cosas que son carnales, y sensuales, y a veces diabólicas. ¿Cómo permaneceré si no estoy centrado en esa vida que existía antes que el mundo existiera, y antes que el diablo? Si yo me esfuerzo para sentir la influencia de ese poder divino que me puede guardar, mi fe me lo dice. Yo sé que ese poder puede guardarme, si yo me mantengo en su ejercicio. La confianza de un verdadero creyente es que cualquiera sea la tentación y las pruebas con que ellos son ejercitados, ellos saben que uno ya ha venido, en quien ellos han confiado, quien tiene el poder y la voluntad de liberarlos. Por lo tanto, por medio de esto él es mantenido inofensivo, e inocente, y sin culpa en su vida y conversación. Así ustedes pueden ser guardados, si ustedes consideran, y tienen respeto por la vida que es manifestada en ustedes.

Aquel que llegue a conocer, y sentir y ser testigo en sus almas del descubrimiento y revelación de la vida de Jesús, llega a saber que en ella hay un cierto dominio sobre lo que es contrario a ella; y muchos de ustedes tuvieron una experiencia del poder de Dios en sus propios corazones, que les ha permitido dominar esas cosas, que en el tiempo antiguo los gobernaron a ustedes. Que ahora ustedes pueden subyugar los pensamientos vanos, y los deseos impíos, que pueden soportar las tentaciones que vienen del exterior, y las que vienen del interior. Ahora, si ustedes pueden hacer esto, y si alguna vez lo han hecho, lo hicieron por medio de ese poder que Dios descubrió y reveló en ustedes por medio de Jesucristo. Ustedes no tuvieron esto en una época, antes de que creyeran, pero al creer, la palabra de Dios fue enviada a ustedes; al ser fijada en el corazón, esa fe que es la operación de Dios. Ustedes pueden entonces hacer lo que antes no podían hacer, y dejar ir aquello que los descarrió. Estas experiencias que Dios les ha dado deberían animarlos a continuar en sus labores y su viaje, y llevarlos a crecer en la gracia de Dios, y en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Lo que los hombres dicen en la profesión de la religión, ese debe ser nuestro designio y nuestro fin, en el descubrimiento que es hecho a nosotros acerca de la vida de Cristo; para que podamos crecer en ello, y vivir en ello; (en realidad, se habla mucho de esto) pero deberíamos esforzarnos para mostrar la resurrección de esa vida en nosotros.

Aquellos que vienen al único bautismo, son bautizados en la muerte de Cristo; el apóstol les dice, que si él murió, murió al pecado. No hay ninguno que sea bautizado en Cristo, y hecho partícipe de la muerte de Cristo, sino aquellos que murieron al pecado, como él murió. Aunque Cristo no tenía pecado, sin embargo murió al pecado. ¿Qué uso tiene esto, que Cristo no conoció el pecado, sin embargo tomó nuestro pecado sobre sí? Él murió al pecado, para que aquellos que pueden tomar parte de su muerte, sean partícipes de su resurrección. Él vive otra vez, y después de la muerte, se levanta otra vez.

Aquellos que toman parte de su muerte al pecado, están crucificados para este mundo, y han tomado la cruz de Cristo, y están muertos a todos los placeres y deleites de este mundo, que se han marchitado hasta llegar a ser nada. ¿Para qué viven ahora? Para justicia, santidad, amor, temperancia; estas cosas son agradables para ellos; éstos llegan a vivir en la justicia, por medio del poder de aquel que los amó. Esto muestra la gloria y el poder de la gracia de Dios. Es la gracia de Dios que obra un cambio así en el hombre o la mujer. Aquellos que se deleitan en el pecado y la impiedad, en lo que es corrupto e impío, no tienen deleite en esto, no tienen deleite en la sobriedad, el amor, la santidad, y la pureza de la mente.

Por lo tanto, ¿en quien ocurre tal cambio? En todos los que se han dado libremente a él, porque donde haya alguien que se haya rendido a esa vida, la gracia de Dios tiene la alabanza. Esta es la exaltación y la alabanza del poder de Dios; para que otros puedan encontrar esto, para que ellos puedan llegar a creer, y al creer, a ser salvos.

Así el evangelio ha salido adelante, de uno a muchos, y de éstos a muchos más, y está aumentando más y más, por la gracia, la misericordia, y la paz, son multiplicados, por lo cual la herencia de Dios, y así cada hombre y mujer que toman parte de esta vida, son reunidos en comunión.

Por lo tanto, el fin de ustedes al venir a estas reuniones, no es tanto oír lo que este, o aquel, o el otro amigo dice; sino lo que ustedes tienen en sí mismos para testificar; que son las operaciones divinas del poder de Dios en sus almas, derribando algo que debe ser derribado, y levantando algo que debe ser levantado. Si ustedes excusan el pecado al decir que ustedes están más sujetos a la tentación que otros, porque no han llegado a su grado, pero piensan que son mejores que cuando se convencieron la primera vez del verdadero camino; si ustedes dicen esto y engañan a otros, claman a Dios, y oran de todo corazón que todo lo que está en ustedes pueda ser derribado, que es contrario a su gracia. Si ustedes dicen esto y profesan esto, para fortalecer por la excusa lo que ya se conoce por medio de la luz de Cristo, y en contra de la verdad de Dios, si al mismo tiempo hay un corazón engañoso, ¿cómo aparecerá esto en el gran día del Señor? El ojo de Dios está sobre su hipocresía; aquel que nunca dormita ni duerme, él los contempla, si hay algún pecado que ustedes guarden y mantengan vivo. Si ustedes lo hacen una profesión, y no obstante dicen, este pecado guardaré, el Señor me perdone por esto; como Naamán, el siervo del rey de Asiria, quien le dijo al profeta: de aquí en adelante tu siervo no ofrecerá holocausto ni sacrificio a otros dioses, sino sólo a Jehovah. Pero Jehovah perdone esto a tu siervo: Cuando mi señor entre en el templo de Rimón para adorar allí, y él se apoye en mi brazo y yo me incline en el templo de Rimón (cuando yo tenga que inclinarme en el templo de Rimón), que Jehovah perdone esto a tu siervo. Él sabía que si no se inclinaba, el rey hubiera notado la alteración de su gesto, por lo tanto él se inclinaría en la casa de Rimón. Ese pecado él mantendría vivo bajo una profesión. Esa hipocresía el Señor abominó.

Sean rectos ante Dios, y sean fieles a sus propias almas; si lo hacen, entonces todo pecado será una carga, y ustedes anhelarán deshacerse de él; si lo hacen, ustedes saben la mano de quién es la que los ha llevado tan lejos; si ustedes son realmente cordiales, y se dan a sí mismos a Jesús, esa obra, que él ha comenzado en ustedes, él terminará en ustedes. Él la terminará para ustedes; sin ocultar nada de él; ríndanse a él, y no se unan con los enemigos; tengan cuidado de oírles a ellos; tengan cuidado de todo pecado que al final será una carga y una opresión para sus almas.

Pero si ustedes viven en esta vida celestial de Jesús, ustedes serán puestos en libertad, para tener dominio sobre el pecado, y para estar sin culpa ante el trono de Dios. Amigos, que sus corazones sean afectados profundamente con las grandes misericordias que Dios les ha otorgado, y por el don que él les da de vida divina que es aceptable ante su vista.

Muchas cosas se han hecho en nombre de la religión, y nunca podemos estar satisfechos si es que los pecados eran aceptables ante Dios; no podemos estar satisfechos si hicimos alguna cosa agradable ante Dios. Podemos decir de ellas como él apóstol Pablo dijo de los sacrificios judíos, permanece una conciencia de pecado, una conciencia acusadora, que nos dice que la culpa no es quitada, ni el pecado es quitado, hasta que el Señor abra su misterio divino a nosotros, para que nuestra justificación pueda ser por medio de la fe en Jesús; que nada nos puede reconciliar a Dios sino la vida de Jesús, y el mérito de su muerte.

La vida de Jesús fue santa, sin mancha, inofensiva, e inocente, y esa vida él la dio por el mundo; y esa vida es la luz de los hombres; y nuestras almas se han acercado a esta vida, vemos su gloria y su excelencia, y deseos se encienden en nuestros corazones por ella. Muchos han buscado, y trabajado, y han pasado por tribulación, para poder llegar a disfrutarla. El descubrimiento mismo de esta vida debe ser altamente apreciado, y sus almas deben ser afectadas por ella; y cuando la hayan obtenido, dirán: ¡Oh! ¡A qué condición bendita he llegado! Que Cristo ha manifestado su poder divino en mí, no sólo al reconciliarme con Dios, sino al quitar la conciencia de pecado; con sólo esto el acusador es echado fuera, y yo ahora le puedo cantar a Dios cánticos de liberación. Ahora ustedes prueban las misericordias que Dios les ha otorgado; esto afectará sus almas con la sumisión y sujeción de un niño, quien ha comenzado a salvarlos y liberarlos, para que ustedes se puedan resignar a su voluntad, y abandonar el mundo y las cosas que hay en él.

Ahora, cuando estas cosas lleguen a una reunión como esta, sus mentes se puedan retirar, y puedan ser sensibles al poder de la verdad sobre sus corazones; pero por falta de guardar su sujeción al poder divino, que ha abierto su entendimiento, cuando ellos vienen a este mundo otra vez, son engañados y enredados, y muchas veces, por no vigilar, por un descuido de la mente, y un descontrol de la lengua, ellos llegan a la ira y la pasión, y esto aflige al Espíritu Santo de Dios. Y cómo se puede venir a Dios por medio del Mediador, cuando uno aflige su Espíritu, y apaga su inspiración.

Estas cosas han sido dañinas para muchos, que en su tiempo pueden haber sido pilares en la casa de Dios. Hagan caso de esto, y dejen que la bondad de Dios more en sus mentes, para que ustedes puedan sentir y experimentar las ministraciones internas de ella; hay muchos que han sido muy afectados con el ministerio externo, y tienen muchos deseos de oír a los siervos de Dios declarar las cosas que Dios ha obrado por ellos, y en ellos, y las cosas maravillosas que Dios les ha revelado; sin embargo cuando ustedes han oído todo lo que el hombre puede decir acerca de esto, si el ministerio divino de la palabra de Dios no hace una impresión poderosa en ustedes, y santifica y renueva sus almas, el ministerio externo de la palabra no les hará ningún bien.

Ahora que ustedes pueden estar establecidos en la verdad que han aprendido, este testimonio surge en mí, para desear que cada uno haga caso y ponga atención a la manifestación de esta vida de Jesús en sí mismos. Lo que sea que Dios me haya otorgado a mí o a otro, ustedes pueden perecer por todo eso, y yo no soy mejor por lo que Dios les a otorgado a ustedes, sino que no obstante puedo perecer; pero el hecho que Dios ha manifestado vida eterna a mi alma, que eso sea el centro de todos. Esto los hará santos y sin mancha, y los guardará en todo estado, y en la hora de la tentación, y en el medio de las trampas; esto será un baluarte para ustedes; esto será como las murallas de Sión, que es la salvación del Señor. Para que ustedes puedan mantenerse sensibles a la bondad del Señor. Para que la gracia, misericordia, y paz puedan ser multiplicadas en su seno; esto hará que sean cariñosos y afectuosos los unos con los otros.

Aunque pueda haber una comunión externa entre aquellos que predican y profesan la misma doctrina, sin embargo cuando salen de eso, cuando alguna vez los hombres se alejan del poder de la verdad, llegan a ser obstinados y rebeldes; pero cuando los hombres llegan a estar reunidos en la comunión interna que no permanece en términos ni palabras, sino en la revelación de Cristo, y en la participación de su virtud y bondad; mientras más unidos estén ustedes en esto, más ligados están los unos con los otros, y llegan a ser útiles y serviciales los unos con los otros.

El Señor les da a cada uno de ustedes una prueba de su bondad, y ustedes la preferirán más que todo lo que tenga el diablo, y lo que sus instrumentos puedan presentar; y si ustedes se retiran más hacia la vida celestial y divina de Jesús, ustedes sentirán y gozarán más paz y satisfacción, y verdadera consolación en sus almas, que lo que yo, o cualquier otro hombre en el mundo, les pueda hablar.

<Continuación de los sermones>>>

El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.


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