La Cruz Perdida de la Pureza

soQuienes Somos | Inicio |Las Cartas | El Diario | Biblia Comentada Bajar el sitio en español|


El texto en azul claro o azul claro en negrita se puede hacer clic para obtener la referencia bíblica o detalles escritos.

SERMÓN XVIII

Verdadero cristianismo

Predicado por Esteban Crisp en la iglesia de la calle Grace, el 10 de abril, 1692

LA institución de la religión cristiana era para este propósito: que la santidad y la justicia puedan ser traídas a la tierra; que Dios, por medio de su Hijo Jesucristo, pueda deleitarse en los hijos e hijas de los hombres, para que ellos puedan ser reconciliados con él; porque aquello que la ley no pudo hacer, por razón de la debilidad, Dios ha tenido el propósito de hacer por su Hijo, y a él le dio todo el poder en el cielo y en la tierra, para que así él pueda ser capacitado para realizar la gran obra de Dios, al establecer la justicia, y al presentar un pueblo santo, para servir a un Dios santo. Esta es la gran bendición que ha venido a nosotros, y a toda la humanidad, a través de nuestro bendito Señor y Salvador, Cristo Jesús, que vino a alejar a cada uno de sus malos caminos. Este es el camino y el método por el cual nuestro Señor Jesús realizó el propósito de su venida, y la voluntad de su Padre celestial. Moisés y todos sus lavamientos, ofrendas y sacrificios, no pudo limpiar ni purificar la conciencia; y con todas sus ofrendas y sacrificios, no nos pudo reconciliar con Dios. Pero Jesús, al ofrecerse a sí mismo una vez, para siempre perfeccionó a aquellos que son santificados; y por medio de una ofrenda, nos reconcilió con el Padre y así produce una generación santa para Dios, por medio de la regeneración y santificación del Espíritu.

Y viendo que han rogado al Señor en las riquezas de su gracia para que abra su camino nuevo y viviente, para el regreso del hombre a la unidad y comunión con su Maestro, la pregunta, amigos, que yo quiero hacerles en nombre de Dios es que todos ustedes consideren si es que no es mejor que cada uno de nosotros nos aferremos de la salvación, nos aferremos de esa bendición con la cual el Señor nos ha bendecido, para que la institución principal del cristianismo no sólo sea nombrada y mencionada, sino pueda llegar a ser disfrutada y testificada en cada una de nuestras almas; y que todos puedan esperar con expectativa al Señor Jesucristo, para cumplir esta gran obra en sí mismos.

Hay una noción general entre el pueblo, que el cielo es un lugar santo, y que nada que es impuro puede entrar en él, para tener habitación allí, cuando el tiempo en este mundo se haya acabado. El tiempo que se nos ha dado es, estoy seguro, dado a nosotros por Dios como una oportunidad para hacernos aptos y prepararnos para su morada;* y cada día y cada hora de él deben ser empleados en esa gran obra, para que podamos acercarnos más y más al estado y condición que se acomoda y conviene a esa santa morada donde los santos y los ángeles para siempre alaban el grande y glorioso Dios. Por lo tanto estoy persuadido de que ustedes creen que ustedes y todos nosotros debemos ser responsables ante Dios por todo el tiempo que él nos ha otorgado, ya sea que lo usemos para los propósitos por los cuales él nos lo ha dado, o si pasamos nuestro tiempo en esas cosas no que no son provechosas para nosotros; y sobre estas consideraciones, todos nosotros tenemos necesidad de poner atención a nuestro estado presente al cual hemos llegado, y al que hemos arribado en este tiempo presente; con respecto al tiempo futuro, en el cual todos sabemos que no tenemos seguridad, y del destino futuro que podemos esperar a llegar, no hay certeza de él, a menos que haya una mejoría en el tiempo presente, y de las oportunidades de nuestro estado presente. Por lo tanto cada uno debería aplicar su corazón a buscar la sabiduría y el entendimiento, y a Dios, para que él pueda hacernos entender nuestro estado, y nuestra presente aptitud o falta de aptitud para el reino de gloria y felicidad, y de esa santa morada que esperamos disfrutar para siempre.

[Buscar a Dios es el único propósito de la vida:
[Dios] De uno solo ha hecho toda raza de los hombres
para que habiten sobre toda la faz de la tierra.
Él ha determinado de antemano el orden de los tiempos y los límites de su habitación,
para que busquen a Dios, si de alguna manera, palpasen y le hallasen.
Aunque, a la verdad, él no está lejos de ninguno de nosotros; porque "en él vivimos, nos movemos y somos". Hechos 17:26-28
un solo Dios y Padre de todos, quien es sobre todos, a través de todos y en todos vosotros. Efe 4:6]

Si yo llevo mi mente al interior, a la seria consideración de mi estado y condición presente, puedo decir si estoy calificado o no para acercarme a la presencia de Dios; y si encuentro que no estoy calificado, debo tener un remedio que consiste en la obra divina de ese gran poder, que Dios ha ordenado y señalado para este propósito; debo ir a él para que él obre sus obras en mi, y para mi, de acuerdo a su buena voluntad; y él nunca hará eso a menos que sea al enfrentarme en mis placeres carnales e inclinaciones corruptas; porque aquello que le agrada al hombre, no le agrada a Dios. Y Dios no revocará las santas escrituras que nos dicen que aquellos que viven en los placeres están muertos en vida; aquellos que son permisivos con sus propios afectos, y sus propios deleites, y sus propios humores, no están listos para agradar y glorificar a Dios; ellos no son aptos para eso, y por lo tanto él nunca los santifica, ni los lleva al verdadero estado cristiano, sino a través de una cruz diaria, de modo que si no estoy calificado ni preparado para hacer lo que le agrada a Dios, puedo ser calificado al llevar la cruz diaria, para glorificar a Dios aquí y después disfrutarlo para siempre.

Cuáles son esas cosas que ustedes deben haces, no necesito decirles, ni lo que ustedes han hecho. No juzgo a ningún hombre. Hay uno que juzga; él les dirá, si ustedes le preguntan, cuál es su estado y condición; él le dirá al borracho, si él le pregunta, si es que él es apto para el cielo; y también a las personas orgullosas y altaneras, si es que ellas son aptas para el cielo. Que los que son culpables de estas cosas y cualquier otro pecado indaguen del oráculo en su propio seno: “¿acaso no soy apto para el cielo, a pesar de todo esto?” Él les dirá que no, que ninguna cosa impura entrará allí; nada que contamine, nada que hiera ni oprima; la persona orgullosa, irritada, o maligna, que hiere a otros, que hiere a su prójimo, es dejada fuera. Y de ninguna manera entrará en en ella [al cielo] ninguna cosa que está contaminada. Apoc 21:27. Pero afuera quedarán los perros, los hechiceros,* los fornicarios, los homicidas, los idólatras y todo el que ama y practica la mentira. Apoc 22:15. Nadie entrará en la santa ciudad de Dios, sino aquellos que están purificados y limpiados de toda iniquidad. Por lo tanto Dios ha enviado a su hijo Jesús, al ver que nadie más puede hacerlo. Moisés y los profetas no pudieron hacerlo, por lo tanto él envió a Jesús para bendecirnos, al alejar a cada uno de nosotros de nuestras iniquidades, y de nuestros malos caminos. Un hombre tiene un camino impío, otro hombre tiene otro. Para él todos son como uno; su obra es alejar a cada uno de nosotros de nuestros malos caminos.

[*los perros y los hechiceros son los ministros del cristianismo. Como perros, ellos lamen las heridas de su congregación; ellos se alimentan de los pecados de las personas en su congregación, diciéndoles que son justos, recibiendo su gratitud continua por darles la seguridad del favor de Dios y del cielo que está por venir; ellos recubren todo con mentiras y son médicos inútiles. Como hechiceros, ellos practican hechicería con rituales y ceremonias que supuestamente hacen al hombre aceptable ante Dios, mientras ese hombre sigue siendo esclavo del pecado, y por lo tanto sirve a Satanás y no a Dios.]

¿Pero por qué entonces (ustedes pueden decir) son tan pocos los que son alejados de sus malos caminos en todo el cristianismo, donde se cree en Cristo, y él es profesado, leído, y escuchado; que tan pocos son los que se han convertido y han cambiado? Porque vemos un gran número de mentirosos, blasfemadores, borrachos, y personas impuras entre nosotros, donde Cristo es clamado en gran manera, y sin embargo la gente no se aleja de sus malos caminos; seguro hay algo que es la razón.

Yo quisiera que todos consideraran cuál es la razón de esto, que aquellos que profesan ser cristianos no se han alejado de sus malos caminos; porque a Cristo se le ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra y él puede hacerlo, y él fue enviado de Dios con el propósito de hacerlo; pero esta es la verdad: no se hace; ¿y cuál es la razón de esto? Él vino a los suyos, y los suyos no le recibieron; ¿cuál es la razón? Él ha hecho que su gracia sea manifestada a cada hombre en el mundo, y sin embargo ellos no son enseñados por ella. Este es un objeto de fe para todos, y Dios ha ofrecido la fe a todos los hombres, desde que él levantó a Jesús de los muertos, sin embargo los hombres no la tienen. ¿Cuál es la razón por la cual esta nación, como también otras naciones, han estado desconcertados con respecto a esto, para entender las cosas que son tan claras en las escrituras, con relación al amor de Dios a la humanidad, y en relación a Cristo Jesús el Salvador, y tan poco de esta realizada es hecha entre nosotros?

Algunos dicen que ningún hombre en el mundo es alejado del mal de sus caminos; ellos viven en el pecado, y están bajo una necesidad fija de continuar en él, y están bajo esto todos los días de sus vidas, a pesar de toda esta creencia del amor de Dios, y del poder de Cristo, y de hacer profesión de él. Algunos dicen que ningún cristiano en el mundo puede vivir un día sin pecar, sino que se contamina a sí mismo con una cosa o la otra; que el diablo prevalecerá sobre los hombres, y el pecado se mezcla con nuestras oraciones y limosnas, y todos nuestros santos deberes, de manera que no hay nada limpio, nada puro que podamos hacer para Dios. Hay otros que no son tan rápidos en su juicio, y no son tan inconsiderados, sino que creen que algunos hombres y mujeres pueden llegar a tener el poder y la habilidad de resistir a Satanás, y resistirlo en sus tentaciones; y que hay algunos que han sido alejados de sus malos caminos, pero ellos no; ¿cuál es el problema? Ustedes han pasado tiempo en esto, ¿cuál es la razón por la cual ustedes no se han alejado de sus malos caminos? El diablo le ha dicho a la gente en los tiempos antiguos que la razón por la cual los hombres viven en pecado es porque Dios ha designado que sea así. Y eso ha cerrado la boca de muchos cristianos de corazón simple; ellos han clamado a Dios bajo el peso de su pecado, y no ven liberación después de todas sus oraciones y lágrimas, porque se les ha dicho que no pueden hacerlo, y que Dios ha designado que así sea, y les ha exigido que hagan lo que no pueden hacer; y a algunos el hábito del pecado les ha quitado la culpa del pecado, y van a la perdición en su seguridad.

Espero, mis amigos, que Dios haya abierto sus ojos, y que ustedes tengan mejores pensamientos en Dios de que él les ha exigido una obra y una labor para hacer, y que por su poder eterno y decreto, ha ordenado que ustedes nunca lo hagan, sino que los ha maldecido después de todo. Consideren que hay hombres y mujeres en esclavitud y cautiverio, y Dios ha enviado a su Hijo al mundo para redimirlos de toda iniquidad, y alejarlos de sus malos caminos; nosotros no nos hemos alejado, ¿cuál es la razón de esto? Yo les ruego en el amor de Dios, sean serios en este asunto; ustedes deben ser serios, en un momento u otro; cuando ustedes lleguen al tribunal de Dios, se debe dar una razón, o si no, ustedes deben estar callados; por lo tanto averigüen aquí. ¿Cuál es la razón por la cual no me he alejado de mis malos caminos, a pesar de que Dios ha enviado a su Hijo para hacerlo, y le ha dado el poder para hacerlo? ¿Por qué, entonces, no se ha hecho?

Algunas personas después de investigar, y después de su búsqueda, han presentado esta razón. Ellos han afirmado el gran poder que tiene el diablo. El diablo es tan fuerte, y tiene tal poder para oscurecer sus mentes, y encantar sus afectos; él inyecta y pone cosas en sus mentes antes de que ellos se den cuenta. Yo confieso esto, y diré un poco acerca de ello. Yo confesaré tanto como el argumento soporte, que el diablo tiene gran poder, y una manera de inyectar cosas en los espíritus y los afectos de las personas. Él es el enemigo de Dios y nuestro también, y él está esperando, y hará tanto como pueda en contra de nosotros, para que nadie pueda entrar en el cielo; si llegamos allí, será en contra de su voluntad. Yo he oído a algunos magnificar el poder del diablo hasta tal punto, que él tiene tal poder sobre el hombre o la mujer, que él puede mantenerlos en el pecado toda su vida, aunque Dios ha demostrado la excelente grandeza de su poder para redimirlos. Esto es difícil de creer, que el diablo sea más fuerte que Cristo Jesús. Bueno, a pesar de lo grande de su poder, nosotros tenemos la capacidad de conocer un poder más grande; el apóstol consoló a los cristianos, a pesar de todo el poder que el diablo usó en ellos para contaminarlos, y no permitirles que hereden el reino de Dios, 1 Juan 4:4. Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido, porque el que está en vosotros es mayor que el que está en el mundo. Yo quisiera que ustedes creyeran esto; yo lo creo completamente. El diablo sólo gobierna en los corazones de los hijos de la desobediencia; y aquel que tiene el Espíritu Santo en si mismo, tiene a uno que es más grande que aquel que está en el mundo. Si ustedes creen esto, entonces la pregunta es contestada, que tenemos un Salvador, un Liberador, que es más capaz de redimirlos, que el diablo es capaz de mantenernos en esclavitud. Espero que nos sintamos asegurados, ahora que sabemos que tenemos un guardador. Somos asaltados con las tentaciones del diablo, y ellas son poderosas; ¿qué tan poderosas? Él tiene sólo tanto poder como la inclinación que encuentra en nosotros a ceder y unirnos con sus tentaciones. Si él viene con una tentación a un hombre o una mujer que no tiene inclinación para aquello a lo que él lo tienta, si esa persona odia eso, entonces allí tiene un fin. El poder del diablo se encuentra en esto, cuando él trae una tentación en la cual yo estoy inclinado a caer, entonces él tiene una fiesta dentro de mi; si eso es quitado, ¿qué significa su poder? Entonces que traiga todas estas tentaciones.

Hay muchos de ustedes que entienden lo que yo digo; si a un hombre le viene una tentación de cometer un acto de impureza, si él es un hombre casto, no habrá inclinación en él para ceder a ella, ni unirse a ella; él la odiará, será una abominación en sí misma, y si él lo hace, será una grave provocación ante Dios; si el hombre la aborrece, ¿entonces qué tan poderosa es la tentación? Si viene sobre un hombre de mente sucia, que está contaminado en su corazón, él no sólo tiene al diablo, sino sus propios deseos e inclinaciones corruptas con las cuales contender; pero si el hombre cree en Cristo, confiará en Él, y dirá "Señor, tú ves que estoy bajo una tentación; esta es una grande y poderosa tentación; yo nunca podré soportarla, pero confío en tu nombre y poder. Por favor ven y libérame de ella". Así, cuando Dios viene, sus enemigos serán esparcidos; aunque el poder del diablo es grande, sin embargo hay una liberación que es más fuerte que él. La razón por la cual el hombre es vencido no está en la grandeza del poder del diablo, sino en la fragilidad de nuestra naturaleza.

Algunos dirán que nuestras naturalezas son tan frágiles, débiles y depravadas, que no podemos hacer nada como deberíamos hacer. Esto es dado como otra razón, y hay verdad en ello, pero esa verdad no es más que un engaño; ellos quieren excusarse a sí mismos cuando han cedido a la tentación, y decir "yo soy débil y frágil, no puedo resistir al diablo; aunque el diablo no es más fuerte que Cristo, sin embargo es más fuerte que yo; él obra con toda su fuerza, poder y sutileza para engañarme, y atraparme, y vencerme; yo soy una criatura pobre y frágil, por lo tanto debo ceder a él". Esta es una razón carnal, como si yo tuviera que pelear contra el diablo con mi propia fuerza, y liberar mi alma, como si Dios me hubiera dejado solo. Si ustedes dicen: “Señor, tú me has dejado para que pelee con el diablo, y para que resista sus tentaciones. Señor, no soy capaz de hacerlo por mí mismo”. Dios les contestará: "Yo he dado ayuda a través de uno que es poderoso, que puede salvar por completo a todos los que vienen a mi por medio de él;" de modo que ustedes no deben vencer al diablo por medio de su propio poder y habilidad. Si algún hombre razona de esa manera, su razón está fuera de la realidad; porque somos salvos por Cristo, por lo tanto yo no puedo declarar mi propia fragilidad, al ver que Dios ha proporcionado una roca para mi defensa que es más fuerte y más alta que yo, para que yo pueda confiar en ella.

De modo que ustedes ven que la fragilidad de nuestra naturaleza no es una razón suficiente, debemos buscar más aun por ello; y cuando llegamos a buscar más limitadamente, y en el fondo de nuestro corazón, yo les diré que allí está, tiene su centro en la perversidad de la voluntad que está en el hombre, que es contraria a la voluntad de Dios; es la oposición de nuestra voluntad a la voluntad de Dios. Podemos decir lo que queramos acerca de la salvación y del cristianismo, que tenemos una mente para ser salvos, y para ir a Dios. Podemos hablar así; pero mientras continúe la perversidad de la voluntad, yo soy la causa de mi propia ruina. Si crezco en una profesión, esta voluntad perversa crecerá conmigo bajo esa profesión, y bajo cualquier profesión. Cambien su juicio y su opinión tan seguido como ustedes quieran, pero esto irá con ustedes, la razón y el fondo de las cosas llegará a esto: nadie puede vencer al diablo, ni ser un discípulo de Cristo, sin una cruz diaria. Cuando la gente llega a este punto, a ver una necesidad de tomar la cruz de Cristo, y negarse a sí mismos; cuando lleguen a esto, habrá tales movimientos y evasiones, y artes que los hombres tienen para cubrirse a sí mismos, para hacerse creer y hacer a otros creer que tal o cual cosa es consistente con la voluntad de Dios, y que ellos puedan hacerlo, y aun así salvar sus propias almas; pero ellos se jactan de su propio engaño, y están felices que pueden hacer pretensión para engañar sus propias almas; de modo que no hay esperanza de que ellos alguna vez sean purificados y limpiados, y de que alguna obra santa sea producida por ellos; pero cuando el hombre llega a ser sensible de su condición espiritual, y es sincero y honesto, él estará listo para decirle a Dios: “si soy engañado en alguna cosa, abre mis ojos, Señor; si me consiento a mi mismo en cualquier cosa que sea contraria a tu santa voluntad, Señor, te ruego que me lo muestres.” Un hombre así hará de lado su propia voluntad, si es contraria a la voluntad de Dios. Ahora, este hombre es un objeto muy apto para que Cristo obre en él; no pasará mucho tiempo antes de que él esté convencido de la liberación por venir. Cuando el hombre llega al mundo, él es convencido de este mal en su conciencia, donde nadie sino Dios y él mismo están al tanto de esto, o tienen algún conocimiento de él. Se ha descubierto que aquel que vive en una práctica así es contrario a la mente de Dios. Dios los ha convencido que ustedes la aman, y viven en ella, y si ustedes se separan de esa práctica maligna, él ha enviado a su Hijo Jesucristo para alejarlos de todo mal camino, y para redimirlos de toda iniquidad.

Esta verdad tiene un sabor; y si ustedes son sinceros y rectos, no hay nada para que ustedes digan o hagan, sino establecerse a sí mismos en contra de todo lo que es contrario a la mente de Dios, y ustedes tendrán luz del cielo que será enviada para guiarlos y dirigirlos en el camino; si ustedes solamente reciben esa gracia que es dada libremente de parte de Dios por medio de Jesucristo, él ciertamente los purificará y los limpiará de sus pecados, y los alejará de todo camino impío, a pesar de la perversidad de su propia voluntad y del poder de Satanás; y él obrará en el corazón de ustedes por su gracia, hasta que los haya sacado de su iniquidad, y haya quitado la iniquidad de ustedes, y de esa manera haya producido una obra santa de Dios.

Sin fe es imposible agradar a Dios. No podemos agradar a Dios sin fe, ni con ella tampoco, a menos que Dios sea el autor de la fe y que sea dada a nosotros como el don de Dios. Hay una gran cantidad de [así llamada] fe en esta nación, y en esta ciudad; pero ¿creen ustedes que todos sus caminos son agradables a Dios?' Debemos distinguir entre las diferentes clases de fe aquí; cuando el apóstol quiere dar una descripción de la fe que salva, él les dice que esa es la operación de Dios; si yo no tengo esa operación, y una consideración por ella, ¿cómo puedo tenerla y que esté obrando? Pero debido a que es la dispensación del evangelio de Cristo, y el designio de Cristo, acercar a las personas a la operación de Dios en sus propios corazones, nosotros queremos que lo crean.

Si hay un borracho o persona profana, si Dios obra fe en el corazón de esa persona, él estará convencido y dirá: "qué golpe le ha dado el Señor a mi conciencia;" y él se asegurará de que sea la obra del Señor. Entonces crean, quienes sean ustedes, y aférrense de esto, porque esta es la operación de Dios sobre el alma que cree, el golpe de la mano del Dios y el poder de Dios; y entonces ustedes tendrán la obra de la fe, por la cual ustedes son capacitados para mantenerse alejados de aquello por lo cual Dios los golpeó, y antes de que él los entregue, en esa misma hora ustedes hallarán la misma mano que los golpea por otro pecado; esto será como fuego en sus huesos, encendiendo su celo y odio en contra del pecado, y encenderá en ustedes un alto fuego de amor a Dios, quien no los ha dejado quedarse en su miseria, sino que se preocupó de su condición, y tiene compasión de ustedes. Este amor Dios lo esparce en el exterior, el cual estará sobre sus corazones; él ha esparcido su amor en el exterior, dijo el apóstol, Rom 5:5, en nuestros corazones por el Espíritu Santo para constreñirnos a ceder a la obediencia; cuando ustedes caen en el camino de la fe, el cual es la operación de Dios, el diablo viene y golpea y salta de acá para allá, pero Dios no dejará de darles el poder para soportar la tentación.

El Señor Jesucristo obra en el corazón de las personas, para alejarlos de sus malos caminos, para que él pueda traer santidad y justicia, y redimir a la gente de estar bajo la esclavitud del pecado, y hacerlos aptos para el reino de su Padre, y usando las palabras del apóstol, para presentarlos ante el trono de Dios, sin mancha ni culpa; el los purificará, y los limpiará de su mala conciencia, al lavar sus cuerpos con agua pura, él santificará a la criatura; su palabra está cerca de ellos, y en sus corazones, él comienza una obra en muchos, y la llevará a cabo en uno, y en otro.

Aquí está la obra principal; es la buena mano de Dios la que debe obrar todas nuestras obras en nosotros, de acuerdo a la buena complacencia de su voluntad. Él debe obrar en ustedes el deseo de llevar la cruz de Cristo, y de negarse a sí mismos; él operará en ustedes para este propósito, por lo tanto ustedes deben hacer un compromiso con él.

No es nuestra predicación la que convertirá a los hombres a Dios, sino que es la obra de Dios que es pura, que convierte el alma a Dios, y que la limpia, la hace apta, y la prepara para el reino del cielo, Salmo 19:7. Debemos ir a la palabra de Dios [en nuestros corazones], que nos convencerá, nos reprenderá, nos fortalecerá, nos animará y nos iluminará, y hará en nosotros y por nosotros todo lo que necesitamos: A él sea toda la alabanza que obra todo en ustedes, y los prepara para ser un pueblo peculiar para sí mismo. La palabra de su gracia yo les encargo a todos ustedes, tengan cuidado de no hacer ninguna cosa que sea contraria a ella; si lo hacen, aquello que sería su consuelo, será su condena.

Su oración después del sermón

¡BIENAVENTURADO Dios y Padre de la vida! Tú eres glorioso en santidad, infinito en poder, el Dios eterno; tu dominio es un dominio eterno, tu reino es sin fin.

¡Oh Señor! Te bendecimos y alabamos tu glorioso nombre, que tú te has dado a conocer entre los hijos e hijas de los hombres; tú nos has revelado en tu palabra la forma de tu reino entre nosotros, al establecer justicia y verdad, y derribar la iniquidad.

¡Poderoso Dios de la vida! Sujeta las mentes y los corazones de todo tu pueblo a tu divino poder y placer, y que el temor de ti descanse sobre nuestro espíritu, para que cada uno de nosotros pueda temer llegar a pecar contra ti, y despreciar tu Espíritu, el Espíritu de tu gracia; para que cada uno de nosotros podamos alejarnos de nuestras iniquidades, el mal de nuestros corazones y nuestros caminos, para que podamos adorarte en la tierra de los vivientes, y podamos llegar a ser fieles testigos de esa salvación que tú has obrado para nosotros, y para todos aquellos que creen.

¡Poderoso Dios de la vida! Las almas del pueblo que tú has recogido del mundo, adoran y magnifican tu nombre por lo que ellos han visto, y por lo que tú has obrado; tú has aparecido maravillosamente en tu amor, y has traído la salvación más cerca, y has reunido a muchos llevándolos hacia ella; ella se ha convertido en una muralla y un baluarte para ellos, para ser defendidos del maligno, y de los males del mundo.

¡Oh querido Dios de la vida! Levanta las almas pobres y necesitadas del polvo, para que ellos puedan servirte, y obedecerte, y hacer tu voluntad, y muestra tu poder y fortaleza en su debilidad y dolencia, para que ellos puedan confiar en ti, y depender de ti en el tiempo de su angustia.

¡Bendito Padre de la vida y el poder! Dale la gracia al humilde y al manso, y enséñales en tus caminos. Hemos experimentado ¡oh Señor! que tú cumples tus promesas; tú estás todavía cumpliéndolas en todos los que realmente te esperan; tú has comenzado una buena obra; continúala para la alabanza y exaltación de tu gran nombre.

¡Bendito Padre! Revela tu poder más y más en las naciones de alrededor, para que aquellos que anhelan la vida del Dios viviente, puedan venir y encontrarte, y contemplar tu divina venida a través de tu amado Hijo, en sus propios espíritus; para que ellos puedan recibir tu palabra, y tu palabra pueda revivirlos; para que ellos puedan levantarse de los muertos, y vivir; porque son los vivos, ¡los vivos, Señor! los que te adoran, que honran tu nombre, que ofrecen adoración, y te glorifican.

¡Oh Padre bendito de la vida! Continúa tu gran obra con poder a través de toda la tierra; reúne al remanente de tu semilla que está esparcido, y tráelo hacia el reino de tu estimado Hijo para que podamos alabarte juntos, y regocijarnos en tu nombre.

¡Estimado Padre! Tú has salvado a esta nación, nuestra tierra natal, para este día, por un poder maravilloso, por medio de tu brazo poderoso; nuestras almas son profundamente sensibles al estiramiento de tu mano todopoderosa para guardarnos en este día; por lo tanto, Padre viviente, si es tu agrado celestial, alarga nuestra tranquilidad; y los gozos de tu misericordia y bondad a los habitantes de esta tierra, para que ellos puedan aprender a temerte, e ir hacia ti con todo su corazón, y alejarse, por medio del verdadero arrepentimiento, de todos esos pecados que afligen a tu Santo Espíritu; para que así, Padre viviente de vida, ellos puedan llegar a caminar en amor y en unión con tu poder celestial, y tener concordia los unos con los otros y mostrar el poder de tu gracia manifestada en ellos, y magnificar tu amor y poder, y darte honor y renombre por esa gran salvación que tú has obrado para ellos; para que tu gran nombre sea exaltado, y tu voluntad sea hecha en la tierra así como en el cielo; para que las almas de los que son de tu pueblo puedan ser consoladas con tu amor, y los gozos de tu presencia, y la revelación de tu poder celestial. Por causa de esto te ofrecemos alabanzas vivientes, y acciones de gracia cristianas, en el Señor Jesucristo y por medio de él; porque tú eres digno de toda alabanza, y gloria, y dominio, por siempre y para siempre. Amén.

SERMÓN XIX

La poderosa obra de la redención del hombre

Predicado por Estaban Crisp en la iglesia de la calle Grace, el 8 de febrero, de 1687

Mis Amigos,

NOS hemos encontrado con el asunto más importante que puede estar sobre cada uno de nosotros, que incluye esperar para que podamos tener un verdadero conocimiento del principio, continuando y perfeccionando la poderosa obra de redención, para que las personas puedan saber que la redención es obrada en sus almas; porque el alma de cada persona está perdida y ha sido tomada cautiva, y se ha descarriado de la pura presencia de Dios; todos han sido distanciados por causa del pecado, el cual ha sido una muralla universal de separación y ha alejado a las almas impías del Dios Santo. Todos han sido manchados y contaminados, han sido alejados de su lugar de morada, han sido llevados hacia el mundo, y el mundo ha llegado a ser un mundo de miseria, y de distracción y confusión para los hijos e hijas de los hombres. Ha habido angustia, tribulación e ira en todas sus almas, y ha ocurrido una insensibilidad en muchos, de modo que ellos no han estado inquietos por la gran depravación bajo la cual están, y no han sido sensibles a la gloria de ese estado y condición que ellos deberían haber disfrutado; y en ese estado de insensibilidad ellos no han buscado al Señor, sino que han sido cautivados y descarriados por muchos deseos y placeres, con lo cual han herido sus almas más y más.

Y en un estado como este, en el que el Señor nos ha hallado, él nos ha buscado, y él nos ha encontrado desterrados en la superficie del campo, y revolcándonos, por así decirlo, en nuestra propia sangre. Sin embargo este ha sido un tiempo de amor; y él ha manifestado su amor hacia nosotros en esta medida, en que él nos ha despertado y nos ha llevado a un sentido de nuestra condición depravada y deplorable, y ha dado un remanente para percibir que hay una gloria más excelente, y un gozo más excelente que podemos tener que cualquiera que este mundo pueda darnos. Pero muchos de aquellos cuyos ojos están tan abiertos, pueden ver y discernir una gloria más excelente, sin embargo no pueden recibirla, porque no están en capacidad de disfrutarla. Muchos tienen la vislumbre, y algún pequeño vistazo de las cosas celestiales, pero ellos mismos son terrenales. Muchos perciben que hay una vida santa, pero no es suya ya que su propia vida es impía; y sin embargo ellos saben que hay una vida que es santa y pura. Por medio de esto se inculcan deseos, por medio de la palabra de vida en los hijos e hijas de los hombres, por medio del Señor Jesucristo, el Mediador; por medio de él los deseos son inculcados en el pueblo para que ellos puedan llegar a disfrutar esa vida de santidad, para que ellos no sólo vean un mejor estado de lo que ellos disfrutan, sino que ellos puedan llegar a disfrutarlo, y tenerlo como suyo.

Hay un deseo universal en el pueblo de tener la vida eterna, y ellos creen que hay una vida eterna para disfrutar; pero no todos la tienen, y la razón es porque no están aptos ni preparados para disfrutarla; porque es un tipo de tesoro que nunca se pone en una vasija impura. Debe haber una limpieza y una purificación, para que así las vasijas terrenales puedan retener y contener este tesoro celestial; y cuando se llega a esto, a que el pueblo debe ser limpiado y purificado, el mundo se va hacia muchos medios y métodos; algunos se han ido a los lavados externos, limpiezas externas y observaciones de esta o la otra ordenanza; y cuando todo eso se ha hecho, ellos mismos siendo los jueces, siguen todavía siendo impuros. Cuando ellos han hecho todo lo que está en su poder y habilidad, con respecto a su lavado y limpieza, y con respecto a prepararse, ellos han hallado algún testimonio secreto en sus propias conciencias que sus corazones todavía estaban sucios, y que todavía había contaminación morando en el secreto de sus almas, y esto ha dejado a muchos perplejos con respecto a qué hacer; cuando ellos han llegado al final de todo, no han sabido qué hacer. Muchos han clamado secretamente "¿qué tenemos que hacer para ser salvos?" Porque todo lo que nosotros podemos hacer, no nos puede salvar. Nosotros hemos retenido esta o la otra doctrina, hemos seguido este o aquel camino, y hemos hecho muchas observaciones; pero nada de esto limpia nuestra alma, ni purifica nuestras conciencias de las obras muertas; esto no nos traerá a la herencia de esa vida inmortal que nos dará santificación. Nosotros oímos a muchos hablar de satisfacción y de gozo inestimable y lleno de gloria; pero este es un peso y una carga que todavía está sobre nuestras almas.

Por lo tanto, mis amigos, que todos los que son llevados hasta ese punto, de estar bajo tal carga y opresión, puedan ser informados y lleguen a entender dónde está el verdadero reposo, y dónde puede ser hallado ese poder, que puede responder a esos tiernos deseos que se engendran en ellos; por esta causa el Señor nuestro Dios ha comunicado y ha dado la dispensación del evangelio de su hijo, a un remanente que él ha santificado, para que ellos puedan responder palabra al cansado. Este no es un día para burlarse del pecado, este no es un día para hacer un pacto con la muerte y el infierno, ni para decidir continuar viviendo una vida impía, y continuar en ella todos sus días.

Pero sin embargo hay una clase de persona que desea que se le responda una palabra cuando están cansados. ¿Cuántos hay en nuestra era y nuestra generación, que alguien pueda contar el número de ellos, que son pecadores y han sido vencidos por sus deseos y sus corrupciones, y por la tentación de Satanás y sus instrumentos? Pero ellos están cansados de eso, es una carga para sus almas, les cuesta muchas lágrimas amargas, y muchos suspiros, y muchos pensamientos tristes y dolorosos en secreto, el que ellos tengan un vistazo de una gloria más excelente, y de una vida mejor que la que ellos tienen, y sin embargo no sepan cómo obtenerla.

Mis amigos, esa misma palabra divina de vida, por la cual cualquier hijo de Dios, en cualquier época, fue restaurado, redimido y comprado otra vez para el Señor; esa palabra de vida debe haber estado obrando en sus corazones, y ha estado obrando en ellos, o de otra manera ustedes nunca hubieran estado tan abiertos; ha habido algo que ha destapado sus oídos, para que ustedes puedan oír; y la razón de que ustedes continúen en sus cadenas es, después que ustedes han sabido de aquello que pudiera haberlos liberado, es porque ustedes no han aceptado con entusiasmo aquello que ha comenzado la obra, la cual Dios, por su poder redentor, ha efectuado en los corazones de aquellos que creen en Cristo, y así se ha producido una inclinación en el pueblo a buscar al Señor.

Ustedes saben lo que dijo el apóstol: no está en nosotros tener un buen pensamiento. Pero toda la gente dirá que este es un buen pensamiento, cuando un pecador piensa en volver a Dios, y dejar sus malos caminos, si él tiene la capacidad y habilidad, y clama: "si yo supiera como resistir la tentación, nunca más pecaría contra el Señor;" este debe ser un buen pensamiento en la mente de ustedes. ¿Cómo llegó a estar allí? ¿Quién es el autor de este pensamiento, ustedes dirán? Esto se debe atribuir al amor de Dios en Cristo, que nos ha convencido y persuadido; y que aunque hay pecado y contaminación, sin embargo él no nos ha abandonado, tanto como para echarnos de su presencia, sino que él ha enviado su espíritu vivificador, que es el Señor del cielo, de modo que él pueda sacudir y despertar al pueblo para que considere su condición, y los lleva a un sentido de su estado presente, para que ellos lleguen a un mejor estado que aquel en el cual están en el presente.

Si esto es admitido, que el Espíritu de Dios y la gracia de Dios es el autor de estos deseos, entonces se admitirá al mismo tiempo que cada uno de ustedes debe ser sensible, que esos deseos espirituales que se despiertan en ustedes son de la obra y la operación del Espíritu de Dios que los ha levantado en sus almas; y entonces espero que ustedes admitan que si se hubieran unido con ese Espíritu, y con la asistencia de ese Espíritu, todas las cosas hubieran sido posibles por medio de Él.

[Porque la gracia de Dios que trae salvación se ha manifestado a todos los hombres,
enseñándonos a negar la impiedad y los deseos mundanales,
y cómo vivir sobria, justa y piadosamente, en este mundo presente,
y recibimos la esperanza bienaventurada, la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo,
quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad [infracción de la ley, pecado]
y purificar para sí mismo un pueblo propio, ferviente por buenas obras. Tito 2:11-14

La gracia nos muestra de qué nos debemos alejar en esta vida y nos enseña cómo vivir justamente en esta vida. Nos muestra nuestros pecados y después los quita - más que el perdón, la gracia nos libera de la esclavitud del pecado, incluso del deseo de pecar. Obtenemos fortaleza inmediata para renunciar al pecado, pero la eliminación del deseo sucede con el tiempo.]

Por lo tanto esta es la primera cosa que quisiera que todos estuvieran satisfechos en su entendimiento, si están totalmente exonerados de todos esos toques y operaciones de Dios o no; porque algunos dicen ignorantemente que una gran parte de la humanidad nunca ha recibido tal divina obra del Espíritu de Dios en ellos, para su conversión; por lo tanto no es en vano que ustedes consideren su estado y condición; porque si ustedes, o yo, o cualquiera que esté aquí, llegan a estar bajo tales circunstancias, que ellos nunca tuvieron, ni tienen posibilidades de tener tales divinas operaciones o toques del espíritu de vida, para su conversión, entonces estoy seguro que hubiera sido mejor que nunca se les hubiera dicho a ustedes ni a mi.

Si ustedes consideran y hacen a un lado las disputas de los doctores [de divinidad] y los hombres eruditos, ustedes pueden llegar a conocer las cosas que tienen que ver con ustedes mismos. Las cosas relacionadas con otros, yo puedo alejarme de las disputas acerca de ellas; pero con respecto a las cosas relacionadas a mi salvación, debo tener un cierto conocimiento de ellas. Si les concierne, mis amigos, conocer dentro de si mismos, por medio de una evidencia infalible del Espíritu de Dios, si ustedes han tenido tales toques divinos, obras y operaciones sobre sus corazones, como los que los que les dieron la inclinación de buscar al Señor. Yo espero poder creer que no hay nadie que esté aquí sino aquellos que tienen en su corazón esta respuesta: he tenido tales toques y operaciones en mi. Este es el gran amor de Dios, más que lo que cualquier lengua pueda expresar. Ustedes estarán listos para decir: “Yo no merezco esto; no me he comportado de tal manera hacia mi Creador como para merecer que él me espere, y me llame.” ¿Cuándo se volverán y arreglarán sus vidas, y lo escucharán a aquel que los hizo? ¿Cuándo dejarán de servir al enemigo de Dios, y servirán a aquel que es su verdadero Señor?

De modo que ahora esto es una gran exasperación de nuestro pecado, el continuar en él, y sin embargo tener una creencia de que Dios todavía nos está esperando, y que él es bondadoso con nosotros, como para ahora y entonces tocar nuestros corazones por medio de la operación interna de su espíritu y gracia, para la conversión.

Ahora, cuando estamos de acuerdo en esto, y los hombres se establecen en esta creencia, ustedes saben cual será la consecuencia. Cuando yo considero conmigo mismo que he estado bajo esta obra, que he sido rebelde, impío y desobediente hacia Dios, sin embargo el Señor no está tan enojado conmigo como para desterrarme completamente, sino que más bien está esperando ser misericordioso, por medio de la operación de su espíritu, para unirme con él, para poder santificarme, y sanar mi caída, curar mi debilidad y dolencias, para al final salvarme, y hacerme heredero de su reino eterno; ¿cuál es la consecuencia de este amor? Bueno, la próxima resolución debe ser esta: Yo me rebelaré en contra de su gracia, y resistiré su poder, o me someteré a él, y esta sumisión es el mejor camino, ¡el camino más seguro!

¿Acaso no hay muchos en esta época, que son sensibles a la obra de la gracia de Dios para su conversión, como eran ustedes y yo; que son tan sensibles que Dios los ha llamado a la santidad y la justicia, como cualquiera de nosotros podemos ser, y que sin embargo resisten la gracia de Dios? Ellos han dicho en su corazón: “No nos someteremos a este poder, que nos hará tan santos, y tan vigilantes, y tan cuidadosos, diligentes y obedientes, por esta misma razón; porque contradecirá mi interés, contradecirá mi placer, y estorbará mis preferencias en el mundo, y mi reputación entre los hombres; y por esta razón no llevaré su yugo.” Yo estaría feliz de saber que no hay nadie así aquí, que haya hecho un pacto así con la muerte y el infierno, entregándose al diablo para servirle todos sus días.

Que nosotros, los que estamos en estos momentos, y en esta reunión, bajo la operación de la gracia de Dios, y sentimos que el Señor nos llama por su gracia, y obra sobre nosotros por medio de su espíritu; que nosotros entremos juntos en una resolución santa y solemne, de que obedeceremos su buen Espíritu, y lo aceptaremos como nuestro líder, y nos someteremos, aunque sea a una cruz. Así pensarán las personas, y llegarán a esta resolución, cuando la obra de redención haya comenzado en sus almas, y cuando ellos estén convencidos de su pecado, y sus ojos estén abiertos para ver el camino de santidad; y aunque ellos nunca hagan una resolución para caminar en él, sin embargo alguien se convencerá, y verá que hay un mejor camino que el suyo propio, y será convencido por la gracia de Dios en un momento u otro,* que aquel que con respecto a la obra de Dios en eso, no esté comenzando, porque no tiene deseo de esas cosas que no conoce; él aun depende de si mismo; pero cuando el alma llega a estar convencida de que es la visitación de Dios, y se une a él en una santa resignación de su voluntad, y de fe que es el Señor, "él ha llegado a obrar sobre mi, él ha llegado a cambiarme y alterar el estado de mi mente." Eso es el Señor, dejen que haga lo que él quiera; así es la mente llevada a someterse a la gracia de Dios, y Dios es capaz de hacer por él aquello que él no puede hacer por si mismo.

[*Este momento u otro en el cual todos serán convencidos, sucede ya sea en esta vida o en la siguiente, cuando la persona toma su parte en el lago de fuego. Vea "Hay esperanza para todos" para más información.]

Cuando las personas llegan al objetivo correcto de su fe, y ejercen su fe sobre ese objeto, ellos ven progreso cada día, un avance en la obra de la gracia, de acuerdo a la obra de gracia en sus almas; y hay un poder que los lleva a creer; no está en ellos decir que si tuvieran poder harían más; aquel que tiene el espíritu de gracia, el Espíritu de Cristo, a quien le fue dada toda la potestad en el cielo y en la tierra, lo presenta con el propósito de llevar a los hombres y mujeres de vuelta a Dios; aquel que tiene este objetivo de fe ante él, no buscará que el poder de su propia voluntad y sus afectos le redima, sino que espera un poder que sea ministrado y dispensado diariamente a él, a medida que él lo necesite, por medio del Señor Jesucristo, quien está presente con él en todas sus pruebas y tentaciones. Él clama: "esta es una tentación que me descarriará. Oh Señor, ayúdame, estira el brazo de tu poder y sálvame; pon tu temor en mi corazón y libérame;” sus ojos verán a su Salvador, dijo el profeta.

Por lo tanto cuando el hombre llega a unirse con el objeto correcto de la fe, y se ejercita para presentar actos vivientes de fe en Cristo, sus ojos verán a su Salvador; la luz que brilla en su corazón lo descubre a la tentación, y también le muestra un redentor que está a la mano; su Salvador está cerca de él, y él confía en Él, y depende de Él, y dice: "Esta palabra de Dios está en mi corazón, y yo realmente creo que, aunque la tentación que me asalta es fuerte, sin embargo no prevalecerá, ya sean ganancias, placeres, o los honores del mundo. Si yo pongo mi confianza en este poder, no puedo acercarme al mal. Soy un cristiano. He entrado en un pacto en el cristianismo, en el cual no me uniré con nada que no sea lo que Dios aprueba. Ahora, cuando yo haya representado en mi mente la tentación del diablo, y ese mal que él pone ante mi, y yo sepa que es eso contrario a la mente de Dios, ¿cómo podré ir hacia ese mal, y quebrantar mi pacto con Dios, después de que he entrado en un pacto con él para amarle, servirle y obedecerle?" El poder de la gracia sobre tales almas, la operación de la gracia, es tan poderosa, que la tentación viene y se va, y ellos son salvados y liberados de ella, porque Dios les ayuda; pero si ellos obedecen a la tentación, entonces la tribulación, la ira y la angustia seguirán a todos los que sean rebeldes y desobedientes a la voluntad de Dios.

Ahora, esta redención es realizada gradualmente de día a día a partir de la verdad que ustedes creen que opera por grados; ustedes son liberados, primero de una práctica maligna, y después de otra obra impía. Pero hay mucho más; ustedes se regocijan y están felices de ser liberados de un pecado; pero estarían más felices de ser liberados de todos ellos. Yo les hablo a todos aquellos que son serios con respecto a su alma; cuando ellos se vean a si mismos liberados de un mal, en el cual ellos estaban listos para caer, ellos estarían felices si fueran liberados de todo mal; para que su enfado y mal humor, su descaro y lascivia sean quitados. Ellos deberían estar felices de ser liberados de todos sus pecados.

¿Qué piensan, dicen algunos, que un hombre, mientras vive aquí, puede llegar a ver todo pecado, todo mal y corrupción que es producida, y nada más que santidad, justicia y verdad queden en él; y que no haya nada sino simpleza e inocencia? ¿Piensan ustedes que esto puede ocurrir?

¿Por qué no debería pensar que esto es así? Ustedes me concederán que el poder de la gracia es capaz de obtener tal poder y victoria sobre el pecado y la corrupción, de modo que ustedes lleguen a odiarlo tanto como alguna vez lo amaron; si ustedes me conceden eso, las consecuencias seguirán, de que aquel que me dio la victoria sobre el pecado me puede dar el poder sobre todo pecado. Todos los cristianos creen que el poder de Dios es infinito; las escrituras testifican que todas las cosas son posibles para Dios, con quien tenemos que hacer. Si todas las cosas son posibles para Dios, seguro que esto es posible también; no hay nada tan contrario para Dios como el pecado; y Dios no permitirá que el diablo siempre gobierne sobre su obra maestra, que es el hombre. La humanidad es la obra maestra de Dios, la criatura más eminente en este mundo bajo, creado según la imagen de Dios; y aunque el diablo ahora ha llevado a los hombres a tener su propia imagen, sin embargo nada puede ser más contrario a la mente de Dios que el diablo gobierne sobre nosotros, porque Dios quiere tener el gobierno de nosotros para sí mismo.

Cuando consideramos lo infinito que es el poder de Dios para destruir lo que es contrario a él, ¿quién puede creer que el diablo debe siempre permanecer y prevalecer? Yo creo que es inconsciente y desagradable para la verdadera fe que las personas sean cristianas y sin embargo crean que Cristo, el Hijo eterno de Dios, a quien le es dada toda potestad en el cielo y la tierra, permitirá que el pecado y el diablo tengan dominio sobre ellos; no hay otro nombre bajo el cielo por el cual yo puedo ser salvo, por lo tanto he puesto mi confianza en él. Si el diablo debe gobernar sobre mi aquí, entonces yo no puedo estar sujeto a Cristo en todas las cosas; puedo ir a las reuniones, pero nunca puedo dominar al diablo y sus tentaciones; esto es tan inconsistente con la fe del cristiano como la luz con la oscuridad, y como Cristo con Belial. Si los cristianos piensan que son verdaderos creyentes, entonces que vean cuan lejos alcanzará su fe, si es que es como esa fe que una vez fue entregada a los santos, porque por esa fe sus corazones fueron limpiados, y ellos llegaron a estar libres de pecado, Rom 6:22. Pero ahora, siendo libres del pecado y habiendo llegado a ser siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto a la santidad, y al fin la vida eterna; ustedes eran siervos del pecado, pero ahora están libres del pecado; por lo tanto esta fe es sólo una, y si los hombres han obtenido otra, no les hará ningún bien. Presten atención, ustedes no están equivocados acerca de su fe.

He oído que algunos hombres eruditos dicen que un creyente es un siervo del pecado, y que es probable que siempre lo sea; pero que no está al mismo tiempo libre de justicia, porque tiene la justicia de Cristo imputada en él, y Dios lo mira como justo en su justicia. No puede haber una doctrina más anti-apostólica que creer que uno puede ser sirvo del pecado y aun así tener la imputación de la justicia de Cristo. “Yo puedo ser un siervo del pecado,” dicen ellos, “sin embargo Cristo es justo, él es la justicia de Dios, y él ha cumplido la voluntad de Dios, y ha comprado la salvación para mí, y él es el objeto por medio del cual yo soy hecho justo."

Consideren esto: la imputación de la justicia de Cristo nunca me hará bien, a menos que yo llegue a tomar parte de su justicia, a menos que su justicia sea hecha mi justicia, en mi y para mi. Dios hace que Cristo sea sabiduría, justicia, santificación y redención para nosotros; de modo que si un pecador, uno que era pecador el otro día, llega a través de la fe en Cristo, a que su corazón sea limpiado y purificado, y a que la verdadera justicia sea plantada en él, donde el pecado fue plantado; allí el pecado, a través de la sangre de Cristo, es limpiado y quitado.

De modo que Cristo es hecho justicia para mi, y no su justicia apenas imputada y reconocida en mi; Cristo es mi sabiduría, yo soy un necio sin él; Cristo es hecho justicia para mí; porque mis buenas obras y vida santa no pueden ser aceptables para Dios hasta que ellas sean hechas en él, y recomendadas a Dios por él. La obra apropiada de la fe es fijar el alma en aquel que obra todas las cosas en nosotros y para nosotros, quien obra en nosotros tanto el querer como el hacer, de acuerdo a su buena voluntad; y es la buena voluntad de Dios que nosotros vivamos en toda justicia.

Aquellos que llegan a recibir esta fe al principio, tienen que recibirla de un sentido interno de que ellos tienen la operación de la palabra de Dios en sí mismos; por lo tanto el apóstol considera la fe, no porque tal hombre oye, y tal hombre cree que tal hombre predica, sino que la fe es la operación de Dios; ustedes pueden oírme, y a miles otros predicar, y ustedes pueden morir siendo incrédulos por todo eso, a menos que ustedes lleguen a esto: a conocer la operación de Dios, y la obra de la fe en ustedes. ¿Cómo se acerca mi corazón a esto? ¿Cómo se une mi alma con esto? ¿Qué virtud y poder siento en mi mismo? Pueden ser otros los que predican, y sienten el poder, ¿pero será que yo lo siento? Si no, yo voy a ser sólo a un ruido y un sonido. Si la gente no siente en su corazón el deseo de unirse con la palabra que es predicada, entonces no tienen ninguna ventaja; ustedes leen en las escrituras que la palabra predicada no les aprovechó porque no estaba mezclada con la fe en aquellos que la oyeron. Este es el caso de ustedes que van a las reuniones, y les gusta oír la doctrina de la verdad predicada; pero les digo, y les hablaré claramente, a menos que ustedes lleguen a sentir la operación de la palabra de verdad en sus corazones, ustedes podrán oír el evangelio, y la palabra de vida que les es predicada, pero no les aprovechará mucho.

¿Cómo es posible que un hombre tenga un testimonio en contra de la borrachera, y aun así sea borracho? ¿Cómo puede tener un testimonio en contra de la impureza, y aun así estar impuro? ¿Cómo puede un hombre oír tal testimonio y creerlo, y sin embargo cometer pecado? Él lo oye, pero no siente la virtud de ello dentro de si mismo, y por lo tanto no mortifica el pecado al cual estaba inclinado; pero aquellos que llegan a unirse con la verdad, con la mansedumbre, reciben la palabra implantada, ellos hallan el poder y la habilidad de ella, ellos se dan cuenta de lo capaz que es de salvar sus almas, ellos llegan a saber como obra, no sólo cuando ellos la oyen, sino que está con ellos, y mora con ellos, y ellos encuentran que la virtud de ella eclipsa sus almas con el temor y el terror del Señor, no con las palabras que algún hombre pronuncia; yo no confío en ellos, pero este es el poder y el temor del Señor que preservará mi alma y me guardará seguro; esto es lo que mantendrá mi mente fija en él, y mantendrá mi mente en el interior, para que yo no contemple lo que está a mi alrededor; para que cada uno pueda tener un testimonio infalible de lo que ha oído y conocido.

Yo he conocido la doctrina de varias sectas que han estado entre nosotros, y la cosa principal por la cual muchos han ido de un lugar a otro es esto: para que ellos puedan saber que un hombre sostiene más que otro, y ellos piensan que la verdad es más perspicua entre tales personas que entre otros; si ustedes examinan el asunto, es esto lo que predicó y probó su doctrina de la mejor manera. ¡Ay! Si todos ellos coincidieran y predicaran una doctrina certera e infalible como Cristo y sus discípulos predicaron, esto les no les haría ningún bien ni a ustedes ni a mi, a menos que conozcamos el poder. Ustedes saben que hubieron miles que oyeron a Cristo predicar, como ahora ustedes me oyen a mi, y hubieron algunos que fueron tan sobrecogidos por él, que se fueron diciendo: jamás hombre ha hablado como este. ¿Pero eran todos cristianos? ¿Tomaron parte de la vida por medio de él? No, algunos de ellos estaban listos para apedrearle.

Ahora, lleven esto a sus casas y consideren ustedes mismos si algunos de ustedes no están en este mismo estado; cuando ustedes oyen la verdad predicada, hay un consentimiento y un acuerdo con ella en las mentes de ustedes; pero cuando un mandamiento llega a ser obedecido, y una cruz tomada, al mostrar una negación propia, o con algún aumento del comercio en el camino, permitan que la verdad vaya hacia donde debe ir, ustedes deben seguir su interés; hay una falta de algo que sostenga el principio de la verdad, la cual puede santificarlos y perfeccionarlos, para que ustedes puedan ser reconciliados a Dios a través de Cristo.

Es posible que aquellos que se han resignado y se han dado por vencidos con respecto a la verdad estén satisfechos; ellos tienen un testimonio infalible del espíritu de la verdad que testifica a sus espíritus que tal cosa es mala, y aunque todo el mundo pueda estar haciéndolo, ellos no lo harán. ¿Cuál es el provecho y el placer para mi? Mi placer está a la diestra de Dios, y mi provecho es obtener la gracia, y tener una entrada abundante al reino eterno de Dios. Aquellos que tienen el verdadero conocimiento de Cristo, tienen suficiente provecho y ventaja, placer y deleite, que está escondido del mundo, y siempre existirá. Esas cosas son para el provecho y el placer, lo cual ellos pueden tener con buena conciencia. Ellos no desprecian aquellas cosas que Dios les otorga como bendiciones en este mundo, sino las toman con acción de gracias, y las usan para su gloria. Porque si ellos no pueden obtener provecho o placer sin pecar en contra del Señor y sus propias conciencias, entonces que aquellos que sí lo hacen obtengan ese provecho y placer.

Aquellos que vienen así a cerrar con la verdad, tienen una evidencia infalible dentro de ellos; ellos no conciben que sea de esta o la otra manera porque algún hombre dijo que así es; sino que ellos tienen una evidencia infalible en ellos. Esta es la mente del Señor; Dios lo ha indicado por su Espíritu, y lo ha sellado sobre mi espíritu, y no puedo más que saberlo.

¿Qué? ¿Acaso profesas infalibilidad? Sí, de otra manera cerraría mi boca; si no supiera de manera infalible lo que afirmo, nunca más predicaría. La verdad puede ser ocultada muchas veces. Un hombre puede haber engañado y perjudicado a su prójimo, sin que él lo sepa; este hombre se va, y su prójimo no lo reprende; pero cuando él llega a estar en su cama, tiene el aguijón y el reproche en su conciencia, pensando "yo sé que le hecho mal a él". ¿Acaso esto no es infalible? Déjenme consultar con algunos eruditos para que yo pueda saber si es que he dicho una mentira. No necesito ir a los eruditos y filósofos, para saber si es una mentira. Soy infalible en esto, yo sé con certeza que no es una mentira; tengo cierta evidencia, y si mil hombres me dicen lo contrario, no les creeré. Si hay infalibilidad en esto, ¿entonces acaso no hay infalibilidad en la palabra de verdad? ¿La cuestionaré, o la dudaré, si tengo un testimonio infalible de ella?

Aunque los hombres tengan tan poca aptitud, si ellos la tienen en términos seguros, y fundamentos duraderos, aunque mil hombres vengan con toda sus habilidades de lógica y filosofía, ellos nunca podrán alejar al hombre del testimonio en sí mismo. El remanente que Dios ha traído a este fundamento tiene una certeza e infalibilidad en su obediencia que ellos le dan a la voluntad de Dios, y en el consuelo que ellos tienen en la obediencia a la ley de Dios, la cual él ha escrito en sus corazones. Venga lo que venga, ellos nunca pueden ser alejados porque esto excede todos los preceptos y doctrinas de los hombres; es el precepto y la doctrina de Cristo y sus apóstoles. Que el pueblo lea esto, y que se esfuerce en practicarlo. Pero aquí viene el testimonio, el poder divino por el cual el precepto les fue dado, y ahora nos es dado otra vez a ustedes y a mi, con la misma vivacidad y poder. Llevémoslo a cabo como lo hicieron los cristianos primitivos.

Entonces, ahora el consuelo llega a fluir de un fundamento establecido que nunca será movido. Los vientos han llegado y han sopado sobre la religión; dejen que el viento sople, si puede soplar; Dios ha edificado su iglesia sobre una roca, y permanecerá inamovible en contra de toda la oposición; benditos son aquellos que están fundados sobre ella. Dios nos ha fijado y establecido los unos con los otros en nuestra sociedad, y con nuestro Señor Jesucristo. Este es el fundamento sobre el cual Dios lo ha puesto, y nosotros deseamos que todos los hombres puedan llegar a la misma estabilidad y asentamiento, y que nunca más sean sacudidos con los vientos de doctrina, sino que sean edificados sobre Cristo Jesús, la roca eterna, la roca que es nuestra y de nuestros hijos. Que Dios nos conserve en esta sociedad, es el deseo de nuestras almas, para nosotros mismos y para todos nuestros amigos y compatriotas. La manera en que ustedes pueden ser bendecidos, y tener una ventaja para sus almas inmortales por el testimonio que ha sido dado, es tener consideración de la obra de este poder, para que ustedes puedan llegar a tomar parte del beneficio de esos dones y gracias que Dios le ha concedido a su iglesia.

Su oración después del sermón

¡Muy bendecido y glorioso Dios y Padre de vida! Qué maravilloso eres en tus manifestaciones a tu pueblo en el día de tu poder, en el cual tú has estirado tu brazo, y has reunido a un remanente de aquellos que estaban diseminados, y sin embargo se están reuniendo y están llevándote a aquellos que se han alejado; y tú has dado a conocer tu poder y bondad en los corazones de los hijos y las hijas de los hombres, para que ellos te puedan amar. Para poder engendrar amor hacia ti, tú has dado a conocer tu amor en sus corazones; si tú no nos hubieras amado primero nosotros nunca te hubiéramos amado. Pero tú has estado derramando tu amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, para constreñirnos a amarte. Tu amor es manifestado a todos los que suspiran buscándote, y nadie suspiraría buscándote, sino fuera a través de la vida que tú les has dado; y aquellos que estaban muertos en los pecados y las transgresiones, tú los has vivificado, y nosotros te queremos dar alabanzas y gracias por las grandes cosas que has hecho por nosotros en Cristo Jesús. Todas tus obras te alaban, y tus santos te bendicen.

¡Santo Padre de vida! Aumenta y multiplica esas gracias y santos deseos que tú has comenzado a obrar en nosotros, y arranca cada planta que tu mano derecha no haya plantado. Que la Sodoma espiritual sea quemada, y todos los que son corruptos; que esas cosas que tú has plantado broten para alabar tu nombre, y para salvación de las almas que tú has reunido.

¡Oh Dios poderoso de vida! Que tu bendita presencia y temor viviente esté entre nosotros, para que todos tus hijos puedan ofrecer alabanzas, y los sacrificios de humilde acción de gracias sobre tu santo altar.

Levántate ¡oh Señor! más y más en la grandeza de tu poder, y disipa las nubes de oscuridad que han estado sobre los hijos y las hijas de los hombres, y despierta en cada uno de nosotros más y más deseos santos y suspiros por esa vida que es eterna. Aquellos que han sido esparcidos, que ahora sean reunidos; y aquellos que han sido alejados en una noche nublada y oscura, tú los ha llevado hacia un día glorioso y bendito, en el cual ellos pueden disfrutar del evangelio que trae luz a las almas en tinieblas, para que alabanzas y acciones de gracias puedan ser ofrecidas en tu casa; porque tu santa presencia está con nosotros, para que nosotros podamos ser alimentados allí cuando nos reunamos en tu nombre, de acuerdo a tu promesa. Continúa estando en nuestro medio, para que alabanzas vivas y acciones de gracias sean ofrecidas a ti, por medio de Cristo Jesús; porque solo tú eres digno, que eres Dios sobre todo, bendito por siempre. Amén.

SERMÓN XX

La Palabra de Dios, la vida de un cristiano

Predicado por Esteban Crisp en al iglesia de la calle Grace, el 4 de marzo de 1687

FUE la doctrina del gran maestro de la religión cristiana, el Señor Cristo Jesús, mientras él estaba predicando y publicando, y dando a conocer el camino de la salvación entre los hijos e hijas de los hombres; entonces él predicó y declaró que no era sólo pan aquello por lo cual el hombre vive, sino por toda palabra que sale de la boca de Dios. Ahora, el camino y los medios de la preservación del hombre en la vida, en el estado viviente, el método y camino que el Dios de los cielos abre para mantener vivos a los hijos y las hijas de los hombres, es por esta palabra. Cada palabra que procede de la boca de Dios tiene una ministración de vida en ella;* y, por lo tanto, todos los que tienen el deseo de disfrutar de la vida inmortal, y de preservarla y aumentarla, ellos deben esperar diligentemente para ser hechos partícipes de esta divina ministración. El pan externo es para la preservación externa, pero el hombre es hecho interno así como externo, él tiene un alma como también un cuerpo. Ahora, Cristo para indicarnos qué es lo que nutre y alimenta al hombre interno, nos dice que el hombre no vive sólo de pan, sino de cada palabra que procede de la boca de Dios.

[Las palabras que oímos que son habladas a nosotros imparten la vida de Dios, Juan 6:63, si nosotros obedecemos, practicamos y guardamos los mandamientos y las enseñanzas que oímos.]

Por lo tanto, en este nuestro día, como también en los días pasados, le agradó a Dios darle al remanente un conocimiento experimental de la verdad de esto, de que ellos han sido vivificados y revividos por la palabra de Dios; es decir, ellos han oído y sentido, y han probado la palabra de vida que estaba con el Padre antes de la fundación del mundo, que ha sido divinamente ministrada a ellos, por la misericordia de Dios, por medio de Cristo Jesús; a muchos que estaban muertos en transgresiones y pecados, él les ha dicho: vive. Él le ha dado a muchos un sentido interno de su estado, quienes previamente no tenían sentido de él; él ha llevado a muchos a sentir que el pecado es una carga opresiva, quienes en ocasiones anteriores se habían deleitado y gozado en el pecado. Este es un gran cambio que es obrado en la mente del hombre, que él llegue a estar cargado con eso, y oprimido por aquello que antes era su placer y deleite; sin embargo este cambio ha sido obrado en muchas almas, por la operación de la palabra de Dios, de esa palabra interna, esa voz interna, cuando el Señor ha tomado a los hombres en su propia mano.

Hay muchos que han tomado a los pecadores de la mano, y han tratado de convencerlos y convertirlos, pero no han podido hacerlo; pero cuando el Señor ha tomado a los hombres en su mano, cuando el Creador ha prometido lidiar él mismo con el hombre, entonces el hombre clama "soy un gusano, y no un hombre"; entonces él clama bajo un sentido de juicio de Dios, entonces él clama bajo la indignación del Señor, que él mismo ha encendido por medio de sus pecados, él clama por misericordia, entonces él pide remisión, entonces él desearía nunca haber provocado al Señor; porque la palabra que sale de la boca de Dios tiene una gran fuerza y poder sobre el espíritu del hombre, de modo que él es convertido y cambiado por ella; como dijo el profeta antiguo: la palabra de Dios es pura, que convierte el alma.

Ahora, cuando alguno llega a tener un conocimiento experimental de la palabra del Señor, de esta voz interna por medio de la cual Dios le habla a los hijos y las hijas de los hombres, él recibe de este modo una visión infalible de su estado y su condición; esta es la primera lección que se aprende por medio de esto. Esas personas llegan a tener un conocimiento certero e infalible de su propio estado, y están seguros de que no pueden ser engañados; porque este conocimiento trae una evidencia a sus conciencias, de modo que cualquier cosa que esta Palabra signifique para el hombre, él tiene el conocimiento de esta cosa que lo pone en evidencia en su propia conciencia, como dijo el apóstol: si nuestro corazón nos condena, Dios es más grande que nuestro corazón y sabe todas las cosas. Ahora, este es un camino por el cual los hombres pueden obtener conocimiento divino por medios divinos; porque el Señor habla por su Espíritu, y si los hombres escuchan esa voz, esas palabras, ellos perciben pronto lo que les dice. El Señor le dice al pueblo, tanto ahora como en los tiempos antiguos, lo que él tiene en contra de ellos; y todos, en el secreto de su propio corazón, llegan a entender esto. Nosotros leemos en el libro de Apocalipsis, que nuestro Señor Jesucristo designó a Juan para escribirle a las siete iglesias en Asia que él tenía unas pocas cosas en contra de algunos, y muchas cosas en contra de otros.

Ahora, ¿cuál es el diseño de nuestra reunión cuando estamos congregados, para que podamos conocer cuál es la mente y el juicio de Dios con respecto a nosotros? ¿Cómo sabremos eso a menos que le preguntemos y lleguemos a esperarlo a él, y a preguntarle al oráculo del consejo que Dios ha designado en el seno de cada hombre? Porque él representa su mente en los hijos de los hombres, por medio de esa luz y gracia que Cristo Jesús ha plantado en ellos, él ha iluminado a cada hombre que viene al mundo, con una luz desengañadora, y él ha ministrado su verdad y su gracia a cada hombre; aunque el hombre sea impío y falso, y esté en la oscuridad, y haya una oscuridad en él, aun así la luz brilla en la oscuridad. El hombre puede ser un hombre falso, sin embargo puede haber un verdadero conocimiento en él, si este hombre escucha la voz de la verdad, cuando el Dios de verdad representa lo que está en su mente y su juicio con respecto a él, y su estado presente.

Por lo tanto hay una oportunidad que es ofrecida, y si el hombre cree la palabra de verdad que es administrada a su propia mente; él no puede decir que algún hombre lo ha engañado, porque es la verdad misma que es representada a aquel que cree. Porque la verdad es el objeto de su fe, y él cree que ha venido de sí mismo; él cree eso mientras permanece siendo impío en su estado no renovado, está fuera del pacto de Dios, y en el camino a la destrucción, si él no se sale de él, y regresa a Dios, y se ocupa de su deber. Él cree esto, y él cree en la verdad. Ha sido así con muchos, ha sido así con todos nosotros; esta es la primera clase de fe y de creencia que hemos recibido; porque cuando la verdad nos representa nuestro estado caído, nuestro estado alienado, cuando la verdad nos representa y nos descubre la división del pecado y de la iniquidad que hemos erigido, por lo cual la gloria y el favor de Dios se han escondido del alma, y nosotros creemos que esto es cierto. Hubiéramos sido considerados como herederos del reino de Dios, sin embargo cuando hemos llegado a escuchar la verdad, hemos hallado que somo somos hijos del diablo y hacemos sus obras; ¿acaso el hombre creerá esto después que ha sido un profesante de Cristo por cuarenta años? Si el hombre cree la verdad, no hay peligro en creerla, aunque su propia destrucción es amenazada.

Ahora, el asunto importante que he llevado a los corazones de los hombres es que ellos puedan creer la verdad por causa de la verdad misma. Si los hombres creen en la verdad, ellos deben creer muchas cosas en contra de sí mismos que ellos no están dispuestos a creer; pero Cristo dijo que ningún hombre puede ser sabio o ser su discípulo a menos que se niegue a si mismo. Yo debo negarme a mi mismo, mis pretensiones de cristianismo, mi supuesta santidad, y el título al reino de Dios. Ahora, si yo me convenzo de que soy un hombre impío, un hombre profano, uno que no vive como corresponde al evangelio, debo creer la verdad, ya que la voz de la verdad tiene certeza infalible; es representada divinamente por la palabra inmortal que no puede engañarnos. Esta debe ser la razón por la cual la gente cree en su testimonio, aunque es en contra de ellos mismos. Aquellos que hacen esto, inmediatamente llegan a ver los efectos de ella, porque ellos estaban en sus pecados y transgresiones antes, y todavía lo están. Ellos antes estaban en un tipo de libertad, en un tipo de comodidad e indulgencia propia, y todavía su pecado permanece en ellos, y ellos permanecen en él; pero ahora están bajo un sentido de tristeza, bajo un peso, bajo una carga, bajo una opresión, lo cual significa que están vivos, y vivificados porque (si ustedes hacen una comparación externa) ellos no están sin sentidos ni muertos; ahora, cualquier carga que ustedes pongan sobre un hombre muerto, él no gemirá, ni se quejará de ella; pero si él viene otra vez a la vida, él clamará "quita la carga, el peso y la opresión, que pesa mucho sobre mi".

Esta es la diferencia entre estar muertos en los pecados y las transgresiones, y ser llevados a la vida y al sentido nuevamente; esta palabra de vida que viene de la boca de Dios engendra un sentido en todo el que lo recibe; es de gran servicio y uso, para que todo el pueblo esté familiarizado con ella, quienes desean ser herederos de vida eterna, quienes desean ser herederos del reino de Dios. Pero ¿cómo deben ellos venir a ella? Ellos piensan que pueden obtenerla por medio de este o el otro deber, o desempeño temporal; no, más bien si ellos quieren tener la vida, deben obtenerla del Dios de vida que los creó; él debe crearlos otra vez para buenas obras. Ellos pueden tenerla pero sólo de una manera; todos deben ser llevados a ella de esa manera. No puede hacerse al oír al hombre predicar, a menos que el espíritu proporcione las palabras predicadas con la palabra de Dios; no hay posibilidad de ser vivificados, y la necesidad me obliga a hacer caso y tener consideración de ese único medio. Ahora, yo les digo, dijo Cristo, hablando del camino del pueblo para vivir eternamente, el hombre no vive sólo de pan, sino de cada palabra que procede de la boca de Dios; ahora, cuando llegamos a entender este texto, como fue pronunciado por nuestro Señor Jesucristo, concluimos que había una posibilidad de entender y de oír esa voz interna y palabra de verdad en nuestros propios corazones, que Dios nos habló por medio de su Hijo, Jesucristo, quien nos ilumina. A partir de esto las reuniones fueron asignadas primero, para que la palabra pudiera ministrar la vida en ellos, y la vida a aquellos que asistían a ellas; y hasta este día nuestras reuniones son asignadas para este propósito, para que nosotros podamos tener la manifestación de la vida y la virtud de Cristo, la fuente de vida y virtud, por medio de quien nosotros fuimos vivificados y enderezados, y por quien aquellos que están muertos en pecados y transgresiones fueron vivificados.

Por lo tanto, yo quisiera que todos siempre tuvieran una reverencia hacia la palabra de vida, que habla en ellos; porque si hablamos a medida que somos inspirados por el Espíritu de Dios, y pronunciamos esas cosas por medio del testimonio verbal que Dios nos ha dado a conocer; si ustedes no tienen un oráculo en su seno, si ustedes no perciben al mismo tiempo un eco de verdad en sus propias almas, esto no les hará bien, sino será un sonido vacío que pasará otra vez; pero la mente que es seria y que está establecida en esperar a Dios con deseo ferviente, para que pueda recibir un beneficio al ir hacia esta o la otra reunión, ella dirá: "Yo le pido a Dios que me bendiga en esta oportunidad, para que yo pueda recibir un beneficio para mi alma." Donde sea que la gente se reúne de esta manera, ellos no tienen una administración de la doctrina desde el exterior, de este o del otro instrumento, sino que tienen una ministración de la palabra de Dios en si mismos, por la cual el hombre vive.

Que no seamos arrastrados y alejados rápidamente con el gran error de los tiempos, el gran error de esta época, y de las épocas pasadas, de modo que no hay posibilidad para que la gente entienda y oiga esta voz de Dios, esta voz interior. No hay, dicen ellos, enseñanzas directas de Dios en estos días, no hay inspiraciones ahora; en ese caso podrían decir que no hay conversiones en estos días. Yo lo probaré con las santas escrituras, que no hay ningún hombre en esta época que sea convertido a Dios, o redimido de su iniquidad, y llevado al conocimiento de su Maestro, a menos que sea por medio de la obra interna del Dios eterno. No es por la predicación ni la instrucción de los hombres, ni al leer todos los buenos sermones que alguna vez se hayan predicado, sin la cooperación del Santo Espíritu santificador que engendra la vida en aquellos que creen; y si estos hombres dicen que nadie puede ser convertido, entonces todos debemos ir de cabeza al infierno, incluso ellos y todos.

[En el siglo 21, oímos que muchas sectas claman que la profecía y la revelación han cesado y que la Biblia es la única manera de aprender de Dios; y ellos dicen esto sin ni una pizca de apoyo de las escrituras para sus afirmaciones. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre; hubo revelación ayer, hay revelación hoy, y habrá revelación siempre. Las escrituras dicen que lo que debemos saber de Dios es revelado dentro del hombre, como Dios les ha mostrado. Rom 1:19. Las escrituras dicen que el Hijo, y Dios, son revelados por el Hijo. Las escrituras dicen que no hay nada oculto que no será revelado, o que esté escondido que no llegará a ser conocido. Mat 10:26. Los ministros que niegan la revelación y la profecía son espiritualmente sordos y espiritualmente ciegos, están en cautiverio porque han llevado a otros al cautiverio. Ellos quieren convencerle de que usted tiene que limitarse a las escrituras, y particularmente al subconjunto limitado de las escrituras que ellos consideran verdaderas; de esa manera ellos pueden controlarlo a usted. Porque si usted comienza a escuchar a Dios, ellos pierden su control; usted pronto verá que ellos son los profetas falsos que Jesús dijo que vendrían, quienes los apóstoles vieron que habían salido de ellos como anticristos hacia el mundo, y quienes ahora el mundo entero sigue, como predijo el libro de Apocalipsis.

Jesús dijo: aprended de mi; todos los hombres aprenderán de Dios; el Espíritu Santo les enseñará todas las cosas; el Espíritu de Verdad los guiará a toda verdad. Jesús no mintió y él enseña todas las cosas.]

Estos cuáqueros pueden decir lo que ellos quieran, pero no hay enseñanza inmediata hoy en día, ningún hombre puede conocer la mente de Dios, ni entender las escrituras; nadie puede abrírselas a ustedes.

Pero, bendito sea Dios, esta oscuridad es quitada; este velo es retirado y arrebatado, el resplandor de la gloria del evangelio ha expulsado esta oscuridad, y miles hoy en día no sólo oyen a los ministros cuando los reprenden, sino que oyen una voz en el interior que los reprende por iniquidad, y ellos encuentran y sienten un juicio y un tribunal dentro de si mismos, y sienten que Dios tiene una manera directa de aconsejarlos e instruirlos si ellos le oyen.

Ustedes que están bajo cualquier sentido de esto, quienes han llegado a tener tal sentido interno de la operación de la palabra de Dios, si ustedes la han oído que los reprende, los exhorta, los juzga y los condena, consideren que esta palabra procedió de la boca de Dios, y no de la boca de cualquier hombre. Ustedes oyen la sentencia de Dios sobre ustedes en sus propias conciencias. ¿De dónde viene? Esto está fuera de la boca de Dios. Toda palabra que sale de la boca de Dios administra vida, sentido y convicción; y ustedes la sienten y la reciben, y ustedes pueden tener un conocimiento más familiar de ella. No hay ni un día ni hora que pase sobre sus cabezas o la mía, pero si escuchamos esta voz interna, podemos saber lo que nos dice, por sus consejos, doctrinas, reprensiones, convicciones e iluminaciones; porque el Espíritu habla expresamente, con un mensaje expreso al espíritu del hombre. Si el hombre está bajo una tentación de mentir, y él llega a una pequeña pausa o pregunta, ya sea que la diga o no; si él escucha esta palabra interna, él no pausará por mucho tiempo por eso porque una sentencia sí se despertará en él, como lo fue en José, diciendo ¿cómo puedo hacer esta gran maldad y pecado en contra de Dios? ¿Cómo puedo decir una mentira, hablar una mentira, cuando al hacer esto peco contra Dios? Esta es una sentencia de la verdad; ¿ustedes la recibirán o no? “No,” ustedes dicen, “me atreveré a decir una mentira;” entonces ustedes llegarán a estar en el rango de aquellos que desprecian el Espíritu de gracia y pisotean al Hijo de Dios, y cuentan la sangre del pacto como una cosa impía. Qué sentencia tendrán aquellos en el fin, ustedes pueden leerlo en las santas escrituras.

Ahora, hay una gran necesidad de que todos sean persuadidos a oír su voz, no sólo en una reunión, sino en todas las ocasiones que tienen en el mundo. Yo espero hablar con muchas personas serias y religiosas que están indagando acerca de su alma con respecto a qué es mejor para sus almas, si es que es mejor continuar en la impiedad, o dejarla; y quienes toman la decisión y dicen: “yo estaría contento de dejar mis pecados así como ustedes, si tuviera el poder, y de vivir una vida santa.” Con respecto a la falta de poder (que ustedes no tienen poder), no me sorprende. Porque a menos que ustedes lleguen a ejercitar su fe, en lo que ha fortalecido al pueblo de Dios en todas las edades, no me sorprendo de que ustedes no tengan poder. Ustedes dicen: “Estoy tan débil que soy vencido antes de darme cuenta; el diablo es tan sutil y astuto con sus tentaciones, que soy sorprendido y arrebatado hacia las tentaciones, y vencido con el mal antes de darme cuenta.” Él es como un león rugiente, que anda de un lugar a otro continuamente, buscando a quien devorar. ¿Pero a quién puede devorar? ¿Acaso puede devorar a aquellos que oyen y se someten a la palabra de Dios? Si él pudiera, entonces nadie podría escaparse de él; si el diablo puede arrancarnos de las manos de Dios, entonces nadie podría ir al cielo, ni jamás podrán, si él [el diablo] tiene poder.

Cuando el diablo encuentra a alguna persona en sus propias manos, como supone una persona religiosa de esta o la otra religión, quien nunca ha experimentado este poder de Dios, sino que confía en sus deberes y acciones, este hombre está en su propia mano; ahora, el tentador tiene el poder sobre una persona como esta. Él puede hacerle engañar a su prójimo, y a veces llevarlo hacia la borrachera e impureza, y hacia una abominación más grande; pero si el hombre llega al ejercicio de la fe y la dependencia en Dios, y deja de confiar en si mismo y tiene fe, él dirá: "Veo que no me puedo proteger a mi mismo del pecado. Veo una necesidad de poner mi confianza en el Señor, y de esperar en el poder de Dios para guardarme." Si el tentador llega a una persona así, no puede prevalecer, todos los demonios en el infierno no pueden moverlo ni un poco; el diablo puede tentarlo, pero él permanece en el poder de la fe; él conoce su nombre, y dice: quítate de mi Satanás; cuando el diablo llega ante él, y pone sus tentaciones ante él, él las pone detrás suyo; si el diablo se levanta otra vez en su contra, él puede encadenarlo, él puede decir en el nombre del Señor, aléjate de mi Satanás.

Esta es la razón por la cual muchos son tentados, y no superados, y la razón por la cual muchos son tentados a pecar y no vencidos; así es como no hacemos todo lo que somos tentados a hacer.

Hay algo que nos guarda; no es que el diablo sea tan malo como para tentar, sino que nosotros somos tan malos en nuestras propias inclinaciones como para ceder a él; el corazón es engañoso, más que todas las cosas;¿quién puede conocerlo? Hay más impiedad en él, que lo que puede pronunciarse. Si las personas son tentadas y no vencidas, algo debe guardarles; si hay algo que guarda el hombre de caer en el mal, lo puede guardar de todo mal.

La razón por la cual algunas personas a veces son llevadas a la tentación, y la resisten, es porque a veces la tentación no se ajusta a sus inclinaciones; a veces la reputación está en el camino, a veces una cosa, a veces la otra. Pero cuando aquello a lo cual son tentados se acomoda a su provecho y placer, entonces pierden el temor de Dios, y nada los puede estorbar; "yo tendré mi placer".

Pero aquellos que entienden al guardador de Israel, y llegan a conocer su poder que se encuentra en sus corazones, siempre llevan sus acciones y actitudes ante él, y ellos llegan a él para un veredicto y juicio, y ellos preguntan: ¿tiende esto al honor o el deshonor de Dios? ¿es bueno o malo? El oráculo de Dios en el corazón de ustedes dice "no lo hagas, encenderás la indignación del Señor en contra de ti; ¿de qué te servirá ganar el mundo entero y perder tu propia alma? ¿O qué darás en cambio de tu alma? Aquí hay algo a la mano que puede darnos un consejo a todos nosotros, en todo tiempo; este es aquel a quien debemos avanzar; nuestra labor y trabajo sobre el escenario de este mundo, entre los hijos e hijas de los hombres, es avanzar hacia la virtud y la gran autoridad del poderoso Consejero, Cristo Jesús; nosotros decimos y afirmamos, en el nombre de Dios, que la misma luz por la cual Dios nos ha sacado de la oscuridad hacia su maravillosa luz, y del poder del mal hacia el reino de su querido Hijo; el mismo poder es extendido a ustedes para que puedan ser santificados y salvos de sus pecados.

Alguna secta dirá "mis doctrinas son así y así, y nuestras ordenanzas son así y así, ¿quieres venir a nosotros? Serás miembro de nuestra iglesia."

Nuestro deber es ir hacia la gracia de Dios que resplandece en nuestros corazones. Ahora somos testigos para Dios, de que él no desea la muerte de aquellos que mueren, sino más bien que ellos vuelvan a él y vivan, porque su palabra ha salido, y su luz brilla, y su gloria se ha levantado sobre las naciones, para que aquellos que habitan en la tierra puedan temerle. Teman a Dios y denle honra a su hombre, porque la hora de su juicio ha llegado. ¿Ustedes saben que esto es cierto? Para que ustedes no sean engañados, ciertamente sabrán que la hora del juicio de Dios ha llegado.

Así cuando alguien se deje ser llevado por el maligno, cuando sienta después de eso un remordimiento sobre su propio corazón, encontrará un juicio y un tribunal secreto que es llevado a su propio seno, en contra de la fornicación, la mentira, la borrachera, el fraude y otros pecados; él sabrá que ha hecho algo incorrecto. No puede ir a un confesor que le saque y quite la culpa de su conciencia. Él ha ofendido la majestad del gran Dios, y Dios se lo ha indicado; ¿acaso no ha venido el juicio, y no lo ha establecido Dios en su propio corazón? Si a través de la costumbre del pecado ustedes pierden el sentido de su juicio, no es porque Dios ha determinado tomar provecho en contra de ustedes, sino porque ustedes actuaron en contra de sí mismos, y llegaron a estar más allá de los sentimientos. Ustedes una vez estuvieron bajo el sentido de estas cosas, y no estaban más allá de los sentimientos. Si ustedes en algún momento le mintieron a sus padres, sintieron remordimiento; pero ahora ustedes pueden decir una mentira, y no sentirlo. Ustedes están más allá de los sentimientos; ¿quién tiene la culpa de esto? El Señor hubiera querido llevarlos a amar la verdad, pero ustedes escogieron la mentira; si ustedes perecen, su sangre estará sobre sus cabezas, el Señor está libre de ella.

Aquellos que reciben la palabra de Dios tienen vida. Porque el hombre no sólo vive de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios. Ustedes son sensibles a que Dios les hable esta palabra. Yo les exhorto en el amor de Dios a que ustedes aprecien esta manera de hablar, y la vean como la misericordia más grande que ustedes han disfrutado, que Dios no se ha dado por vencido en cuanto a hablarles, y que sus conciencias no se ha dado por vencido en cuanto a hablarles a ustedes, y que el Espíritu del Señor todavía contiende con ustedes; él no siempre contenderá con ustedes; ustedes pueden ser esa clase de necios antes de morir, que se burlan del pecado y son como árboles dos veces muertos, y arrancados de raíz. Ustedes que son sensibles a esta voz interna, aprécienla más que todas sus misericordias; la salud y las riquezas, y todas las otras misericordias, no son dignas de ser comparadas a esta voz de Dios que le habla a ustedes. Aquellos que aprecian esto nunca se quejarán de falta de poder; ellos encontrarán poder en él; todo el poder del cielo y la tierra está contenido en esta verdad que brilla para ustedes. Aquellos que llegan a ser ejercitados en esta palabra, reciben poder de Dios, porque Dios se los da a ellos; él les da poder por grados (de ser hijos de Belial, hijos del diablo) a llegar a ser hijos de Dios, a todos los que creen en su nombre. Aquellos que reciben esta verdad, llegan a ser sensibles a la mentira y la palabra vana; ellos encuentran que llegan a ser más tiernos y sensibles. Esta es una señal de que el Dios de la vida los está vivificando; ahora yo soy sensible con respecto a mentirle a mi prójimo; yo no le haré a otros lo que no quiero que otros me hagan a mi. Cuando ustedes llegan a tener un estado sensible, el cual es mucho mejor que un estado de corazón duro, ustedes tendrán una evidencia en sí mismos de que el hombre no vive sólo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios.

Bienaventurados son aquellos a quienes Dios ha llevado al conocimiento de su palabra; de todas las naciones y pueblos sobre la tierra, ellos son un pueblo bendito. Aunque hay muchas bendiciones que alcanzan indiferentemente a todos, el sol brilla, y la lluvia cae sobre el bueno y el malo, y sobre el justo y el injusto. Sin embargo esta es una bendición que sólo puede hacer al alma feliz, que hay un diálogo abierto entre ella y su Hacedor; que hay un diálogo abierto para que el Señor oiga al hombre clamar, y que él reciba su palabra. Todos aquellos a quienes Dios ha llevado a un pacto consigo mismo por medio de Cristo han sido hechos sensibles a este diálogo y manera de hablar de Dios a su pueblo, por medio de la cual él les habló en los días antiguos. Tengan cuidado de que este camino no sea cerrado; ustedes saben por medio de qué fue abierto, y qué lo cerrará otra vez; cuando ustedes estaban en aflicción y dolor, ustedes clamaron al Señor y él los liberó. Pero si yo consiento a la iniquidad en mi corazón, dijo David, el Señor no me oirá. Ustedes clamaron al Señor otra vez, y puede ser que él no les respondió; y el Señor clamó a ustedes y ustedes no le respondieron, sino que se endurecieron en sus deseos.

Sin embargo el Señor por medio de su longanimidad y paciencia ha ganado al remanente, y los ha llevado a creer y confiar en su poder, para quitar del camino lo que estorbaba la relación entre Dios y sus almas. ¿Qué gran revuelo hubo al quitar del camino el orgullo, la corrupción, la enemistad, la soltura, la disipación, y una abundancia más de cosas malignas que hicieron al alma como un desierto? ¿Qué machetazos y quemaduras hubo? La palabra de Dios, como un martillo, y como un fuego, quebrantó y quemó estas cosas; y la misma palabra de Dios, como una espada, cortó esos pecados y deseos que prevalecieron contra ustedes anteriormente. Por este medio Dios ha abierto un camino para ustedes, para tener acceso a él, y para que su palabra tenga acceso a ustedes. Cuando ustedes van al Señor en esta manera, ustedes saben que viven por esta palabra, y si ustedes oyen la palabra del Señor hablada inmediatamente a ustedes, el gozo y consuelo de ustedes aumentará, y ustedes tendrán una comunión dulce y un compañerismo con Dios y con Cristo, y los unos con los otros, por medio de este pacto de vida. ¿Cómo llegaron a él? Fue por medio de quitar un montón de basura del camino. Si ustedes dejan que esta basura crezca otra vez, la cual los alejó del gozo del Espíritu Santo, ¿acaso no lo hará otra vez? Si su orgullo, corrupción, enemistad, prejuicio, soltura y disipación, si permiten que estas cosas crezcan en alguno de ustedes, ellas harán lo que hicieron antes, los separarán del Señor y los unos de los otros. Así como la verdad los trajo a Dios y esta comunión celestial con él, así si una mente iracunda y un espíritu lascivo se levantan otra vez, los separará de Dios, y los alejará los unos de los otros, entonces ustedes vivirán en la vida externa, y morirán a la interna, y perecerán. Recuerden que se les dijo.

Todo el que se aleja de esta palabra viviente, y permite que cualquier parte de la antigua naturaleza se levante, así como eso se levante, así será cerrado el camino de la relación de ustedes con Dios; a veces los hombres claman a Dios, pero ellos tienen una barrera en su camino; y ellos van al trono de Dios por consuelo, pero no pueden recibir esas ministraciones de gozo y paz que ellos desean; sus corazones necios están oscurecidos, y sus mentes cegadas, y ellos continúan en oscuridad, y son dejados fuera del pacto santo al cual Dios ha llamado a su pueblo.

Ustedes a quienes Dios ha involucrado para que sean de él por la operación de su poder, oh, vivan en temor santo y vigilancia; y sepan esto, que aunque sus entendimientos y dones estén establecidos, ustedes no tienen nada sino lo que les es dado, y lo que Dios les ha dado, él se los puede quitar. Ustedes se han vestido con mi lino, y mi lana, y con mi plata y oro, y otros adornos, y han seguido a sus amantes; por lo tanto yo se los quitaré y los desvestiré de todo en lo cual ustedes se glorían. Aquellos que se olvidan de Dios, de quien ellos obtuvieron estas cosas, que se olvidan de lo quebrantado que está su corazón, y la sujeción de sus espíritus a Dios; si ellos se olvidan de esto, déjenles saber, para no importa lo sean sus partes, ciertamente se marchitarán, y su vida interna fallará. Ustedes que tienen consideración de sus propias almas, y desean entusiasmadamente, en estos momentos, ser vivificados, y encuentran que el Señor ha quitado su falta de vida, y los ha vivificado y los ha levantado a tal grado y medida de vida, que ustedes pueden decir: "Yo hallo comunión con Dios, y hermandad con mis amigos y hermanos en esa única vida eterna;"* yo le pido a Dios que ustedes continúen en él por mucho tiempo, y recuesten sus cabezas en esta vida bendecida y celestial. Ahora que ustedes pueden hacerlo, manténganse mansos y humildes, y en el temor de Dios, y mantengan sus oídos siempre abiertos a su palabra, y vivan como corresponde a aquellos que han nacido otra vez y son engendrados por Dios, y son llevados a tomar parte de la vida divina. Aunque las tentaciones los rodeen, esa vida los guardará; aquel que nunca pecó está con ustedes, para guardarlos del pecado; y aquel que nunca engañó a nadie, los guardará de ser engañados. A su consejo y conducta, y a su divino cuidado y protección, ahora los encargo.

[*Los primeros cuáqueros se reunían a esperar en humilde silencio al Señor, y en ese silencio carnal aquellos que son suficientemente maduros en el Espíritu adoraban a Dios mientras su Espíritu guiaba sus palabras y alabanza silenciosa. Las únicas palabras audibles eran aquellas que el Señor ordenaba; los únicos cantos audibles eran ordenados por el Señor. La única interacción entre los miembros no era con palabras carnales y audibles, sino en el Espíritu, con lo cual los miembros llegaban a conocerse los unos a los otros sin palabras — más bien a través de la comunicación silenciosa, no verbal, en el Espíritu. A estas reuniones a menudo asistía la presencia del Señor, (que se veía con los ojos y los oídos del corazón), la cual ministraba a todos ellos; y esa presencia dejaba a los miembros muy revitalizados.

Jorge Fox habló más acerca de la verdadera comunión en el pasaje que se presenta a continuación, de la carta 149, (una comunión en el Espíritu a la cual Juan se refirió también: Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Cristo Jesús nos limpia de todo pecado. 1 Juan 1:7.)

A todos los Amigos en todas partes,

Reúnanse y esperen en la medida del espíritu de Dios,
para que con él sus mentes sean guiadas hacia Dios, para recibir sabiduría de Dios.
Para que todos ustedes lleguen a saber cómo pueden caminar hacia él en su sabiduría.
Para que ésta sea justificada en ustedes, y ustedes sean guardados en ella para Dios, y sean glorificados.
Y, Amigos, reúnanse y conózcanse los unos a los otros en aquello que es eterno,
que existía antes de la fundación del mundo.

Porque al conocerse los unos a los otros solamente en la carne y la letra,
esto los diferencia poco de las bestias del campo;
porque lo que saben lo saben naturalmente.
Pero al conocerse todos en la luz que existía antes de la fundación del mundo,

esto los diferencia de las bestias del campo,
y del conocimiento del mundo,

y los lleva a conocerse los unos a los otros en la semilla elegida que existía antes de la fundación del mundo.

En una carta a creyentes recién convertidos, Francis Howgill nos da un poco más de entendimiento acerca de la comunión en el espíritu en contraste con la comunión en la carne:

Y esperen el discernimiento, para tener sal en sí mismos, para conocerse y saborearse los unos a los otros en el espíritu, y la operación, y la obra de él; para que al ser sensibles, y sentir la condición de otros en el espíritu, ustedes puedan hablar para informarse los unos a los otros, para la edificación de los unos a los otros, en la preciosa fe. Pero sean lentos para hablar, y rápidos para oír; no alimenten la sabiduría sensual de otros, la cual es la sede de la serpiente. Porque las palabras sin conocimiento oscurecen el consejo, y traicionan la simpleza.

Algunas personas quieren compañía humana. Pocos buscan sólo a Dios, atesorando sus palabras, enseñanzas, amor, convicciones y alientos, sin importar lo escaso que parezca el pan del cielo cuando es comparado con la televisión, los libros, la radio, la música y las reuniones sin límites de Babilonia. A menos que se le diga específicamente que se reúnan con otros, sean reservados.]

<Continuación de los sermones>>>>

El propósito de esta página web es mostrar cómo llegar a ser
libres de pecado
al beneficiarse del poder de Dios que produce cambio a través de la cruz,
que lleva a la unión con Dios en su reino.


Arriba | Quienes Somos | Inicio