La Cruz Perdida de la Pureza



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Sermón XXI

La Necesidad de Una Vida y Conducta Santas

Sermón de Esteban Crisp en St. Martin's-Le-Grand, 26 de marzo, del 1687

En él Crisp explica a una asamblea cuáquera que muchos de ellos no habían progresado espiritualmente hacia el bautismo de fuego y muerte, seguido por la resurrección de Cristo dentro de ellos. Él clama que ellos están muy contentos con ir a la iglesia (reuniones), muy satisfechos con haber oído la Voz del Señor—y así todavía con la duda y el temor con respecto a su destino final. Él los exhorta en cambio a tomar el dolor y el reproche de la cruz de la negación propia que lleva a la paz y la confianza eterna de la verdadera justicia y la santidad.


Y habrá allí una calzada a la cual se llamará Camino de Santidad.
No pasará por ella ningún impuro, sino que será para los redimidos.
Isa 35:8


Antes bien, así como aquel que os ha llamado es santo,
también sed santos vosotros en todo aspecto de vuestra manera de vivir,
1 Ped 1:15


Así que, amados, ya que tenemos tales promesas,
limpiémonos de toda impureza de cuerpo y de espíritu,
perfeccionando la santidad en el temor de Dios.
2 Cor 7:1


Porque Dios no nos ha llamado a la impureza, sino a la santificación.
1 Tes 4:7


Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
Heb 12:14

¡Oh, qué felices son aquellos que tienen pan en sus propias casas! ¡Y que pueden sacar aguas de sus propios pozos! Éstos tienen un lugar glorioso de morada, éstos son los hijos para los cuales provee el Padre. Todos los tesoros divinos y las riquezas de las cosas celestiales son almacenadas para ellos. ¡Oh! ¡que ellos pudieran ver este estado bendito, y que lo pudieran poseer! Que sus mentes ya no anden vagando; que la gente no sea distraída en sus pensamientos; que cuando ellos se reúnan, que puedan tener sus expectativas completamente en aquel Dios a quien profesan adorar. Señor, tú has dicho que enseñarías al pueblo tú mismo. Así sube un clamor al Señor, y sus esperanzas por la fe son echadas sobre Dios. Ellos nunca se reúnen en vano, sino que surge un pozo, y el agua de vida viene a ellos, por la cual ellos encuentran refrigerio divino. Porque, ustedes saben, la promesa que nuestro Señor le hizo a sus discípulos, Aquel que bebe del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás. ¿Por qué servirá uno que bebe? Porque he probado el agua viviente que el Señor Jesús me da; ¿servirá esto? No, pero en vez de una probada, él me da un río abundante; esta es la razón por la cual ya no tendré más sed, y habrá dentro de mí un pozo de agua viviente, que brota para vida eterna. Benditos son los testigos de esto. Éstos son los que son satisfechos con respecto a la religión y la doctrina; ellos están satisfechos con respecto a la adoración; ellos no buscan nada nuevo. Cuando se reúnen, se reúnen en el nombre del Señor, y tienen sus ojos sobre él, quien es una fuente, y disciernen un brillo y una gloria que son indescriptibles.* La gloria que es descriptible, que aparece muchas veces por medio de experiencias provisionales, no los satisfacerá. Hay algo más allá de esto, que debe satisfacer; esto nunca lo logrará: la gente nunca estará satisfecha con oír, ni nunca estará satisfecha con ver, hasta que ellos lleguen a oír y ver lo que es indecible, y entonces serán satisfechos. Cristo ha predicado muchos sermones en el oído de sus discípulos, y hubieron muchos hombres grandes que dijeron que nunca hubo un hombre que habló como él, ni predicó como él. Sin embargo uno de ellos que estaba más cerca a él, y más allegado y conocido por él, después de algunos años de reunirse con él y oír sus sermones, clamó muéstranos al Padre, y esto nos basta.

*Comentario del editor del sitio: Indescriptibles e indecibles no significa revelaciones prohibidas, sino más bien que son imposibles de describir con palabras. Las palabras no pueden describir la dimensión de Dios, porque nuestro vocabulario está limitado a las experiencias de la dimensión más baja de la tierra.

Mis amigos, esto llega cerca al estado de muchos de ustedes. Muchos de ustedes han oído por mucho tiempo, y han escuchado la voz del Señor, lo puede ser pronunciado, lo que puede ser declarado, por la demostración del Espíritu Santo, por aquellos que han recibido del Padre. Esto ustedes han oído por mucho tiempo, y sin embargo hay muchos de ustedes, que si buscan seriamente, encontrarán una necesidad; encontrarán que todavía no tienen esa satisfacción que los pone más allá de las dudas, más allá del temor. Hay algo que está en el camino, que impide que ustedes gocen de la gloria indescriptible de la palabra viviente indescriptible; y esto nunca será quitado, sino por su sometimiento inocente a la obra del poder de Dios en sus propios corazones, de modo que no sólo sean creyentes, sino que lleguen a ser realmente bautizados, [por fuego con el bautismo de la muerte] y entonces todo estará fuera de la duda; porque nuestro Señor dijo: aquel que crea y sea bautizado será salvo. Él no dice "puede ser salvo," sino, será salvo.

Las experiencias tristes nos han enseñado en nuestros días, que muchos han creído la verdad, y sin embargo nunca se salvarán. Ellos han naufragado en cuanto a la fe; pero si ellos hubieran sido bautizados, si hubieran obtenido el bautismo, si ellos hubieran sido sepultados con Cristo en el bautismo, todos hubieran sido salvos. Y ahora hay muchos que permanecen en la creencia de la verdad, y sin embargo no están bautizados. No están muertos, no están sepultados, a pesar de que ellos han recibido una fe igualmente preciosa que la nuestra; esa fe que es en el poder de Dios, y es preciosa en su naturaleza para todos los que la reciben, la cual tendría el mismo efecto en todos también, si no fuera obstruida. Pero a pesar de que ellos han recibido la fe para la salvación de sus almas, sin embargo sus almas están prisioneras; sus almas están sujetas a los deseos y placeres, y vanidades, y cosas vacías y necias, y las pasiones y las corrupciones, después que han recibido la fe.

Porque si tomamos uno que es creyente de la verdad, que está dominado por sus deseos, pasiones y corrupciones, éste comúnmente admitirá que cree en lo contrario; que cree que estas cosas no deberían suceder, que debería ser de otra manera. Ésta es una señal de la verdad en contra de la falsedad. Si debería ser de otra manera, ¿entonces por qué es así? ¿Por qué encuentra una vida que surge en aquello que es corruptible, que siempre es contraria a la vida de Dios, y está en enemistad con ella? ¿Qué haré yo? Creo en la verdad. Yo sé que la verdad es una cosa santa, que lleva a todos los que se someten a ella hacia una vida santa; pero hay una y otra cosa profana, una y otra cosa corrupta que permanece, ¿qué haré?

Esta una demostración evidente de que ustedes no tienen el bautismo de aquel en quien creen. Ustedes han creído en Cristo Jesús, quien vino después de Juan, y existía antes de él; y ahora, aunque han creído en él, no están bautizados por él. Y por causa de la falta del bautismo de fuego, la contaminación y la corrupción ha crecido en la naturaleza de ustedes en el tiempo de la separación que todavía prevalece en ustedes, contraria a su fe. No se puede obtener este bautismo, sino al hundirse en aquello que los destruirá, aquello que los matará. Pero hay tantos cambios para salvar la vida, hay tantas distorsiones y tergiversaciones que hace la gente para salvar su vida, que al final las pierden. Pero nadie puede encontrar la vida eterna, salvo aquellos que están dispuestos a entregarse a la muerte, y a someterse a este bautismo—es decir, por el Espíritu Santo y el fuego. Sólo los tales vienen a la vida; y llegan a la resurrección. Porque no conocemos a nadie que haya muerto por esta muerte, salvo aquellos que llegaron a vivir otra vez; es tan imposible que esta muerte retenga a alguien que ha sido sepultado en este bautismo, como fue imposible retener a Cristo, cuando él estaba en la tumba. El mismo poder que levantó a nuestro Señor Jesús de los muertos, es el poder que nos vivifica, mientras nosotros permanecemos en estos cuerpos mortales, después que hemos pasado por esta muerte y crucificción.

¿Pero quién puede creer estas palabras? Porque estas palabras son duras, ¿quién las puede oír? ¿Acaso no es suficiente que yo sea un creyente, lo cual me hace un amigo, y me da derecho a tener comunión con ustedes, y mientras yo sostenga la verdad, y profese la verdad, no soy considerado como parte de la sociedad de ustedes? Esto es muy cierto, esto sí me da derecho a los privilegios externos de la iglesia de Cristo; pero hay otro patio interior, que está debajo de la caña del ángel, la caña de medir, que debe ser medido, el templo es medido, y cada adorador en el templo es medido; hay un patio que está afuera, que representa a la iglesia de Dios en general, a diferencia de en particular; el patio exterior no era medido, para que los gentiles pudieran entrar; los que no están bautizados, quienes nunca han sido regenerados, pueden llegar hasta el patio exterior, pero esto no les da derecho a los privilegios de la casa de Dios, ni a ninguna adoración o sacrificio que sea aceptado sobre el altar de Dios.

Comentario del editor del sitio: Todos los que no encuentran la santidad en esta vida "sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor, y de la gloria de su poder;" 2 Tes 1:9  Note que él no habla de destrucción de la vida o de tortura eterna, sólo de estar excluido para siempre de la presencia del Señor y la gloria de su poder. Los adoradores celestiales en el templo están en el patio interior, que ha sido medido, junto con cada adorador que está dentro de él, que también han sido medidos (esto significa que son un número finito). Los gentiles que no han sido circuncidados (espiritualmente) están en el patio exterior, sin medir (infinito). Pero ellos deben pasar por el lago de fuego antes de llegar al patio exterior. (Vea ¿Hay esperanza para todos? para obtener más detalles). Usted puede pasar por el fuego del bautismo purificador y que circuncida, mientras esté en la tierra, o pasar por el lago de fuego purificador en la vida siguiente. Y después de que llegan al patio exterior, para siempre lamentarán no haber aprovechado la oportunidad que tuvieron durante su vida en la tierra para alcanzar la recompensa de la pureza, la unión, y el reino del cielo; aquellos que viven en el templo están unidos celularmente con Cristo, adorando a Dios y contemplando la gloria de Dios y su poder, con todos los placeres y privilegios indefinidos a los que se refiere la Biblia.

Nos concierne a ustedes y a mí (amigos), que pensemos seriamente acerca de los asuntos de estos tiempos, los cuales son de importancia, y que no pasemos nuestros días, como si fueran dichos de memoria, bajo una profesión despreocupada, (aunque sea de la verdad misma), sin considerar el progreso que hemos alcanzado, el beneficio que hemos obtenido, y si hemos llegado no sólo a la sombra de los bienes venideros, sino a la sustancia misma de las cosas celestiales. Porque los que se acercan a la adoración externa nunca pueden, por medio de esos sacrificios, llegar a ser perfectos; los que se acercaron a ellos no fueron perfeccionados en cuanto a lo que se refiere a la conciencia, hablando así de la adoración externa, Heb. 10:1. Pero al acercarse a las cosas celestiales, mientras que las otras eran sólo una sombra, éstas perfeccionaron a la gente, en cuanto a la conciencia, y sí los llevaron a la salvación. El apóstol habla de este bautismo, cuando hace referencia a las ocho personas que se salvaron en el arca de Noé. Entonces él derriba la alegoría del bautismo cristiano, no sólo el bautismo de Juan, el precursor de Cristo, sino del bautismo cristiano mismo. El bautismo que ahora corresponde a esto nos salva, dijo el apóstol, no quitando las inmundicias del cuerpo, sino como la aspiración de una buena conciencia. ¿Qué quiere decir con el bautismo que nos salva? El quiere decir la aspiración de una buena conciencia hacia Dios, mediante la resurrección de Jesucristo de los muertos. De modo que el bautismo cristiano sí produjo la limpieza y la purificación de todos los pecados de la conciencia, los cuales los pueden llevar a las dudas y los escrúpulos; y así nos levantamos en Jesús, el salvador de la conciencia, el mediador que nos lleva a responder por ellos ante Dios. Si la gente estuviera consciente del pecado y si restringieran el pecado, aún así esto no limpiaría sus conciencias; porque todavía permanece una conciencia de pecado. No es el restringir el pecado lo que produce nuestra expiación ante Dios, o que expía nuestra culpa, o que quita la culpa de los pecados que hemos cometido. No, sino que debemos abandonar y evitar el pecado por medio del poder del Espíritu, por el cual somos capacitados no sólo para evitar el pecado, sino que somos guiados y dirigidos hacia el mediador, cuya sangre es la única que nos puede reconciliar con Dios, y nos limpia de todo pecado. Si yo nunca cometiera pecado por el resto de mi vida, esto no me llevaría a la aspiración de una buena conciencia ante Dios. Porque todavía permanece la culpa del pecado en los días de la incredulidad, la cual es un obstáculo y un impedimento para que nadie se pueda acercar al Santo Dios, sino por medio de la expiación y la salvación que viene de Cristo Jesús. Porque todos los que creen y obedecen el evangelio son aceptados en Cristo, y por medio de la sangre preciosa de Cristo, que nos limpia de todo pecado e injusticia. ¿A quién limpia? Sólo a aquellos que abandonan sus pecados, y por medio de su poder son llevados a una vida santa. Entonces, en virtud de su poder, y la purificación de su sangre, llegan a ser alejados de sus pecados, tan lejos como está el oriente del occidente.

¿Pero qué significa esto para aquellos que permanecen en sus pecados? ¿Qué significa para aquellos que no están bautizados? Porque los muertos que no se han despojado del viejo hombre, ni se han vestido el nuevo hombre, sino que sólo se han vestido del nombre y la profesión de Cristo, sólo se han vestido de su exterior, su vestido, pero no se han vestido de él; ellos no son creados nuevamente en Cristo Jesús para buenas obras, para que puedan andar en ellas. Con razón todavía perdura una conciencia de pecado en ellos, hay un obstáculo que impide que estén ante la gloria de Dios, y en la satisfacción real y verdadera, con respecto a su expiación y reconciliación con Dios, y esto les impide encontrar el gozo de esa paz que sobrepasa todo entendimiento. Esto no sorprende, porque ellos no han llegado a este bautismo que produce la aspiración de una buena conciencia ante Dios; ellos no han resucitado con Cristo; ¿cómo podrían? si no están sepultados con él, Rom 6:3. ¿O no saben que todos (dijo el apóstol) los que hemos sido bautizados en Cristo, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva; así se produce un cambio entre aquellos que han tomado parte en el bautismo espiritual, y han llegado otra vez a la participación de la vida en la resurrección de Jesucristo, y aquellos que no son bautizados.

Así es ahora con todos los que llegan a creen en la verdad, y hacen profesión de ella. Hay un camino preparado, y hay una puerta abierta para la salvación; pero la gran pregunta que todos deberían estar haciendo y preguntándose a sí mismos es: ¿Qué progreso han hecho en este camino? ¿Están bautizados o no? ¿Se han despojado del hombre viejo con sus hechos, y revestido con el hombre nuevo, y las obras del hombre nuevo, las cuales son justicia y santidad? Ellos hallan que, aunque son creyentes, quedan cortos de esto. Ellos también en encuentran que sus defectos son su obstáculo, sus defectos al no llegar al patrón que se les ha mostrado. Éste es su obstáculo, de modo que ellos no disfrutan la cosas de las que se habla aquí de el ser en este sentido, y realmente sentados en este sentido en una reunión. Aunque no debería haber ningún hombre que les hable externamente, sin embargo, al venir a esta fe, y al ser hechos partícipes de este bautismo, la gente encontraría en sus propios pechos la palabra escondida de la vida ministrando a su condición. Ellos tendrían suficiente; no tendrían hambre de la palabra, ni necesitarían estar a la expectativa de salir de este o del otro instrumento. Ellos estarían satisfechos cuando estuvieran unidos juntos en la presencia del Señor, ya que el Señor está en medio de ellos, ministrándoles la palabra de la vida, en sus operaciones y sus obras, hablando en una lengua que todos puedan entender, hablando con una voz y un lenguaje amable, para que cada uno pueda entender su propio estado y condición. Esta es la manera en que Dios ha enseñado a su pueblo desde el principio, en el conocimiento de las cosas celestiales, y abriendo los misterios de la salvación. Nosotros no lo recibimos de ningún hombre, sino de Jesús nuestro Señor. Él fue nuestro gran ministro; nosotros lo esperamos, y confiamos en él, y él nos enseñó. El ha ministrado a nosotros en nuestra espera quieta y silenciosa de él, por estas cosas que eran convenientes para nosotros. Nosotros bien podríamos decir: Él nos dio nuestra comida a su tiempo. Él no sólo les ha dado alimento sólido para hombres maduros, sino que ha ministrado de la leche sincera de su palabra a los niños, que vivieron en la sinceridad y la negación propia, amando a Dios sobre todas las cosas; y él nos enseñó y nos condujo en nuestro camino, este camino de simplicidad, hasta que nuestros entendimientos llegaran a estar abiertos, hasta que nuestras almas lleguen a ser preparadas para recibir los misterios de su reino.

En aquellos días habían algunos que comenzaron en el conocimiento, y esto elevó sus nidos hacia lo alto, y tomaron lino y lana, y plata y oro, y se adornaron con ellos; pero el Señor los descubrió y los derribó, y tomó la corona de su cabeza, y los vistió con deshonor. Esto hace Dios de tiempo en tiempo, su juicio comenzará en su propia casa. Si ustedes desean crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, entonces crezcan en humildad y negación propia, y vigilen constantemente sus corazones. Examinen sus corazones, y mediten en sus corazones estando en su cama, y callen. Tengan esto en cuenta para que no pequen en contra del Señor, y lo provoquen. Algunos provocaron al Señor en el tiempo antiguo, y cometieron dos grandes males. ¿Cuáles son? Se alejaron y abandonaron la fuente de agua viva; tanto como para decir que ellos no dependen del poder invisible, como deberían depender. Porque yo soy una fuente viviente, y es por medio de un poder invisible que yo puedo aconsejar y enseñar, dirigir, y purificar y abrir sus entendimientos; pero me han abandonado, y este es un gran mal; y el otro es que ellos no querían estar sin una cosa que era pequeña. Ellos han abandonado al Señor, y prefieren tener una cosa pequeña en vez de Dios. Ellos se cavaron para sí cisternas rotas, que no retienen agua. ¿Y cuántos en esta era han cometido estos dos grandes males?

Amigos míos, examínense a sí mismos; ¿acaso no hay muchos que son culpables de estos dos grandes males? Ellos no mantienen su dependencia cercana, su confianza en el poder invisible de Dios, como ellos profesan que deben hacer, sino que son alejados rápidamente de él; algunos por el amor al mundo, algunos por los deseos y placeres, algunos por las pasiones, y otros por los intereses mundanos, son alejados del poder, para hacer y decir aquellas cosas en contra de las cuales está el poder. ¿Acaso esto no es abandonar al Señor, quien es la fuente viviente? ¿Qué hacen ellos entonces? ¿Acaso no están de parte de este, y de aquel, y del otro hombre? ¿No están de parte de oír la palabra de este y del otro hombre, y de cavar para sí cisternas rotas? ¿Acaso no han puesto su confianza y seguridad en ir a las reuniones, en elogiar este o el otro camino? ¿Acaso no han puesto su confianza en su profesión externa, cuando ésta no ministra para nada a sus almas, de modo que secretamente se marchitan por causa de esto? Si ustedes tuvieran a todos los hombres y ángeles que alguna vez fueron enviados por Dios, designados para que les predicaran a ustedes, que no pueden ministrar la vida a ustedes, a menos que sea en esa fe que permanece en el poder de Dios. La fe que permanece en las palabras del hombre, no vencerán sus deseos; pero la fe que permanece en el poder purifica el corazón, y no permitirá que ninguna cosa impura esté allí. En cuanto a la predicación, que los hombres prediquen en contra de estos y los otros deseos y corrupciones. Allí permanecerá durante todas sus predicaciones, a menos que los hombres conozcan el poder de Dios y la vida en la cual hay justicia; porque las palabras y el conocimiento, y la vista y la especulación, nunca le darán a la gente la victoria sobre sus pecados.

Por lo tanto, ustedes saben, todos los que son establecidos deben ser establecidos donde está el fundamento de la religión. No es ir a las reuniones, y defender esta o la otra doctrina, el fundamento de nuestra religión. Dios ha revelado su poder a cada uno de nosotros. Dios no ha dado su Espíritu a predicadores y profetas solamente, porque entonces habría hambre en el mundo, como la hubo en Israel, Los labios del sacerdote guardaron la sabiduría. Si ustedes quitaran al sacerdotes, ustedes quitarían su conocimiento. Los profetas tenían la palabra de Dios, y solamente ellos hablaron la palabra de Dios. Si el profeta era quitado, entonces la palabra de Dios era quitada. El Señor amenazó con enviar hambre entre ellos, ellos se lamentaron y se desconcertaron, y mataron y destruyeron a los sacerdotes y los profetas; por lo tanto el Señor dijo: Enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. E irán errantes de ciudad en ciudad, buscando la palabra de Jehová.

Esto era en la iglesia judía; si había un profeta, ellos viajaban 30, 40 o 100 millas para ir a hacia aquel que tenía la palabra de Dios; ellos iban errantes de ciudad en ciudad, buscando la palabra del Señor. Pero, bendito sea Dios, nosotros vivimos en una época diferente; porque ahora la palabra del Señor es manifestada en los corazones de todos los que creen. Ellos conocen la palabra. Yo no digo que todos los que creen predican la palabra, o que deben predicarla, sino que la palabra les predica a ellos; ellos no son como cisternas rotas que no retienen agua. Cuando encuentran la palabra y la oyen, ellos hablan en el presente de lo que es ministrado a su propia condición, lo cual le dicen a otras personas. Cuando la gente se acerca a la bendición de esta dispensación que la palabra de Dios revela en sus corazones, ellos entonces conocen lo que es el significado de esto, ellos entienden la doctrina de esto; la doctrina les predica santidad a ellos, no para que ellos puedan predicar santidad y aún así permanecer en la impiedad; no para que ellos puedan predicar de la humildad, y aún así permanecer en el orgullo. Predica santidad, humildad y unidad de corazón al remanente, para que como buenos estudiantes y discípulos, aprendan las lecciones y la doctrina de la palabra de Dios.

Ahora, cuando ustedes las han aprendido bien, y llegan a ver su efecto en el mundo, y producen los actos y las obras que son los frutos de la santidad, perfeccionando la santidad en el temor de Dios, y con humildad han conocido y testificado en Cristo Jesús, y no sólo son mansos en apariencia, sino mansos y humildes de corazón. Cuando la gente llega a ser mansa y humilde, y de conciencia limpia, purificadas de todas las obras muertas para servir al Dios vivo; entonces si el Señor les da una palabra de exhortación, de doctrina o de consejo, es muy bienvenida, y tiene un sabor agradable por medio de la bendición de Dios, y por medio de ella, ellos llegan a ser edificados en su fe más santa. Esta palabra es producida en santidad y justicia en sus vidas, y se manifiesta a sí misma en una vida de santidad. Entonces todos ustedes brillarán en su conducta con todos, de modo que ellos puedan ver que ustedes son hombres y mujeres que han estado con Jesús, y han aprendido de Jesús, y reciben la palabra implantada. Cuando ustedes reciben la palabra en sus corazones, ésta es implantada. Si ésta no tiene raíz allí, entonces, dijo Cristo, mi palabra no permanece en ustedes. Si ustedes sienten que hay algo de esta palabra invisible en sus corazones, ésta los lleva a hacer una resolución para servir a Dios, y a alejarse del pecado, y a responder a la profesión que ustedes han hecho de Dios. Éste es el efecto de la palabra de Dios, si ésta permanece en ustedes. ¿Y permanece? Ustedes lo sabrán en un poco tiempo o mañana, tan pronto como la tentación llegue a provocarlos a tener orgullo o pasión, a la estafa o al engaño, entonces ustedes sabrán si la palabra permanece; Si permanece, ustedes no pecan.

Esta es una escritura, una cierta doctrina de fundamento, que puede ser tan seguramente predicada como cualquier doctrina. Si la palabra permanece en ustedes, ustedes no pecan. ¿Qué hay con esto? Si permiten que la palabra se aleje, ustedes pecarán cuando sean tentados. Les escribo a ustedes, jóvenes, porque han vencido al maligno, ustedes son fuertes, y la palabra de Dios permanece en ustedes, y han vencido al maligno. Veremos tan pronto como la tentación los encuentre, si la palabra permanece en ustedes. Si ésta permanece, ustedes no pecarán, sino que resistirán al tentador. Pongan su pie sobre la tentación, y pasen sobre ella, y tendrán el dominio; y esto los hará hombres y mujeres libres, y ustedes estarán firmes en la libertad con la que Cristo los hizo libres. El apóstol supone que ellos son libres, y que han obtenido el dominio; entonces estén firmes, dijo él, en la libertad con la cual Cristo los ha hecho libres. Es una libertad no de los deseos y del pecado, sino una libertad del alma; el alma ahora no está en la voluntad ni el llamado del diablo.

Porque es una vergüenza para la doctrina de la cristiandad, que profesemos cosas, y después las neguemos en la práctica. Profesamos que hay un poder en Cristo para guardarnos y preservarnos fuera del pecado, y profesamos que creemos que este poder es comunicado a aquellos que creen en el Señor Jesucristo para su conservación; es decir, que él no lo retiene de ellos. Profesamos estas cosas en frente de todo el mundo; y, sin embargo, cuando el diablo lleva a un hombre a la codicia, y a otro a estafar a su prójimo, y a otro a contaminarse a sí mismo, son llevados por esto. ¿Qué hipocresía es esta, profesar algo, y actuar contrario a ello? Yo no me pregunto si aquellos que profesan que no pueden vivir un día sin pecado, caerán o no; pero aquellos que profesan que creen que hay suficiente poder en Cristo, y que se le es ofrecido; para ellos vivir en pecado y rendirse a la tentación, es una impiedad horrenda. Aquellos que son de mente unida y justa, preferirían morir antes de pecar, sabiendo que Dios es Omnipotente y lleno de gracia, y dispuesto a otorgar su poder y su sabiduría, y gracia a aquellos que la piden; ellos preferirían morir antes de pecar contra Dios presuntuosamente: que me cueste mis bienes, mi hacienda, mi libertad, o mi vida, ¿Cómo puedo hacer este gran mal, y pecar contra Dios? Ellos aman a Dios sobre todo; nunca se les oye quejándose de que quieren poder, porque el Señor está a su diestra, y no serán conmovidos. No pueden caer; aunque sean tentados, ellos no caerán en la tentación. Ellos tienen poder cuando ven al diablo ante ellos, para ponerlo por detrás de ellos; la nobleza de su extracción, de su nuevo nacimiento y regeneración pone a este tentador y disposición en sus almas, que ellos desdeñan el estar al mandato del diablo, como si fueran sus hijos.

¡Oh! Es una cosa noble y honorable el ser un hijo de Dios, una dignidad muy alta el estar en una relación tan honorable con Dios, y tener derecho a las mansiones celestiales, para sentarse en los lugares celestiales con Cristo Jesús. Yo espero que ustedes estén listos para ellos, que ustedes tengan puesto el vestido de bodas, para que no sean atados de pies y manos, y echados en las tinieblas. ¿Cuál es la razón que ustedes no se sientan en este esquema y temperamento celestial, y sacan las aguas de salvación de sus propias almas? ¿Podría el Señor hacer alguna otra cosa más de lo que ha hecho, y podrían sus siervos hacer más de lo que han hecho para obtener su ayuda? ¿Acaso no son sus labores demostraciones de esto? Hemos sido como epístolas de Cristo escritas en sus conciencias: Hemos estado testificando que hay algo que falta en muchos: la falta de resignarse al bautismo de la cruz. La gente está dispuesta a ser considerada como amigos; pero los amigos de Dios son aquellos que hacen lo que él les manda; esa es la lección cristiana, no decir 'yo seré un amigo para ti, y un amigo de la iglesia, y de este tipo de personas'; sino decir 'yo seré un amigo de Dios, y haré lo que él me manda'; cualquier mandamiento que Dios ponga sobre ustedes, ya sea tomar la cruz, o negarse a sí mismos y seguirle a él.

Aprendan esta lección, y ustedes serán en verdad discípulos, y miembros de la iglesia también; no miembros de una iglesia privilegiada sólo exteriormente, sino miembros de la congregación de los primogénitos, y sus nombres estarán inscritos en el cielo. Cuando uno llega a tener su nombre inscrito en el cielo, llega a conocer su nombre, el cual es una piedrecita blanca, no una manchada; aquellos que la tienen lo conocen, no son ignorantes de los nombres que están escritos en este libro. Tienen una comunión que nadie puede declarar. Su comunión está en ese pan y esa copa. Ésta es de verdad la copa de la bendición, y nos ha bendecido, y nos bendecirá. Dios guardará un pueblo en esta comunión. Ustedes que ahora están a una distancia, ahora deberían venir más cerca de él. Dios escogerá un pueblo por medio de quien su nombre sea magnificado. Ya que el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, no podemos hacer menos que desear esto para todos, especialmente a los de la familia de la fe; no podemos hacer menos que desear su perfección, su crecimiento en la gracia de Dios, para que puedan ser partícipes del cielo. Y además, nuestro amor es para toda la gente, en todo lugar. Estaríamos felices de que todos fueran salvos. Aquellos que nos desprecian cuando estamos hablando de cosas celestiales, hablando como un niño, como un niño tartamudo, hablando de la gloriosa excelencia de Dios, de la misericordia de Dios, hablando de aquellas cosas que Dios ha hablado a sus almas, aquellos que desprecian estas cosas, estaríamos contentos de que fueran salvos. Si ellos fueran partícipes de estas cosas, ellos serían tan felices como nosotros, y ellos estarían más felices con respecto a este mundo, durante el tiempo que ellos deben vivir aquí; ellos vivirían una vida más feliz, aún en este mundo, y tendrían vida eterna en el siglo venidero.

El amor de Cristo constriñe a los hombres para que juzguen así, para que cada uno que lo ha recibido como una fe preciosa, responda a aquella gracia y fe con la cual Dios a ministrado a ellos, en una vida y conducta santa, y a todos los que son extraños de esta cosa, que deben tener una mente inquisitiva y un corazón abierto para esperar el día cuando Dios los visitará con la misma gracia. Cuando ustedes se entreguen a la cruz diariamente, como discípulos de Cristo, no irán detrás de ninguno que les enseñe acerca del Señor, porque todos ustedes conocerán al Señor, desde el menor hasta el mayor. Yo que estoy un poco convencido, ¿conoceré al Señor? Ustedes conocerán al Señor, ustedes que están muertos en sus pecados y sus delitos; ustedes que no han conocido la sangre que limpia, ustedes conocerán que el Señor es su juez y su legislador, que les enseña cómo deben vivir, caminar y actuar; y ¿acaso éste no es buen conocimiento? Ésta es la manera en que aquellos dependían en el tiempo antiguo. Es una notable expresión la que dice: El Señor es nuestro juez; hay un comienzo, ya que él comenzó allí. El juicio comenzó en la casa de Dios; aquellos que él lleva a su casa, él los pone bajo la disciplina de su casa. El Señor es nuestro juez, él es nuestro Rey y legislador, y él nos salvará. Éste es el mismo ejercicio de disciplina bajo el juicio que les trajo la fe y la experiencia de que él es un legislador, y esto los llevó a tener fe en la última sentencia: seremos salvos; y el Señor les responde a tales personas, que él les traerá la salvación, la salvación será por muros y baluartes. Si sólo la gente de esta nación supieran que la salvación es puesta cerca de ellos, y que es su baluarte, no pedirían que esta o la otra cosa podrida sea su baluarte.

Hablamos de un baluarte así como los otros; tenemos un baluarte, bendito sea el Dios del cielo, hecho de cosas mejores que los de ellos. Porque es la salvación de Dios, quien nos ha guardado de la contaminación del pecado, y de correr hacia todos los desenfrenos de disolución a la cual otros han corrido. Esto nos ha guardado del mal, ha mantenido a los males lejos de nosotros, y hemos visto que es realmente cierto, que todas las cosas les ayudan a bien a los que aman a Dios, y que temen a Dios; que todas las providencias de Dios han obrado para nuestro bien; y este es el baluarte en el cual hemos confiado, y ha servido hasta ahora, y nos servirá a nosotros y a nuestra posteridad hasta el fin del mundo. Este es un baluarte que nunca será asaltado, que nunca será derribado ni abandonado. Aunque todos los poderes de la tierra, y todos los gobernantes del mundo se pusieran de acuerdo, ellos no prevalecerían en contra de él. Tenemos a la salvación como muralla y baluarte. Si yo estoy en estas murallas, la salvación está alrededor mío. Si yo he entrado en este baluarte eterno, estoy seguro en contra del diablo y sus instrumentos. Éste es un baluarte en el que se puede confiar.

Muchos se preguntan por qué diferimos con ellos en algunas opiniones. Nosotros tenemos confianza en este baluarte, de modo que no deseamos otro. Dios permanecerá y vivirá para siempre, y así también este baluarte. Toda mi preocupación, y toda la preocupación de ustedes debería ser mantenerse dentro de estas murallas. No se atrevan a salir. Si se salen, el diablo está vigilando, y buscando constantemente a quien devorar; él alcanzará a los rezagados. Si la gente se sale por ganancia, o por placer, o por interés, el diablo los agarrará. ¿Qué, aún cuando esta gente habla de la salvación como murallas y baluartes? El diablo los ha atrapado en su trampa, y ellos son sorprendidos en su borrachera, impureza y otros pecados. La razón es que ellos se han salido de su baluarte; se han atrevido a salirse de sus murallas, porque el diablo nunca los podría haber sacado.

Oh, tengan cuidado, dice el apóstol, para que no haya en ninguno de ustedes un corazón tan malo e incrédulo que se aparte del Dios vivo. Es como si él hubiera dicho: Ustedes ahora son cristianos, ustedes son un pueblo que ha llegado a estar en un buen lugar en Cristo; pero consideren que no tienen fuerza para permanecer en ningún otro lugar sino en él, ningún poder para guardarse a sí mismos sino en él. Tengan cuidado en todo tiempo para que no surja en ustedes un corazón tan malo e incrédulo, que se aparte del Dios vivo. Tengan cuidado para que no surja en ustedes pensamientos como estos: quisiera tener este placer, o esa ganancia. Consideren que morirán y se marchitarán si se separan del Dios vivo. Tengan cuidado de tomar libertades por encima del temor de Dios. No son nuestros discursos acerca de la salvación como muralla y baluarte lo que nos ayudará, sino que nos mantengamos dentro de estas murallas.

Recuerdo un dicho notable del apóstol, que pone un gran énfasis en esto, y mucha doctrina, y le escribe a la iglesia después de que se han convertido en un pueblo de cristianos profesantes, tengan cuidado para que no sean engañados por la serpiente, así como Eva fue engañada. Él no estaba hablando de Jezabel, la mujer impía; sino que habla de Eva, una mujer buena, creada de acuerdo a la imagen de Dios, en justicia y santidad. Ellos habían llegado a una vida de santificación, a una vida que estaba oculta desde los siglos y edades. Ustedes deben mirarse a sí mismos, y verse en el estado de su madre Eva, una mujer creada en rectitud y santidad, que hubiera podido permanecer en ese estado primitivo, a pesar de toda la sutileza de todas las serpientes en el mundo. Pero cuando dejó que sus oídos oyeran a la vieja serpiente, fue engañada; así surgió una pregunta en su razonamiento. Puede ser como él dijo, lo probaré.

De modo que yo les digo a ustedes que han llegado a este estado de santificación, y en alguna medida han llegado a conocer el poder de Dios, y que no han creído en él en vano, sino que en efecto éste ha creado algún cambio o alteración en ustedes, y todavía está llevando a cabo la obra de su salvación: muchas tentaciones les asaltarán, y muchas trampas serán puestas en su camino, pero Dios los ha guardado hasta este día. Yo sé que las tretas y tentaciones del diablo son múltiples; ellas están adaptadas a las inclinaciones de cada uno, ajustadas a cada oportunidad, y a cada ocasión de este mundo. Los hombres son probados de todas formas por el tentador, para ver de qué manera los puede atrapar. Él intenta de todas formas atrapar y enredar a los simples, para poder llevaros hacia la derecha o la izquierda, para que sus almas puedan ser destruidas y que perezcan.

No les puedo hablar con palabras más enfáticas, con una exhortación más familiar que esta: Tengan cuidado de no ser engañados como lo fue Eva. Muchos serán tentados como ella lo fue; pero yo no quisiera que ustedes hicieran como ella hizo, y que no cedieran a la tentación. Tengan cuidado de no contaminarse, sino que mantengan sus vestiduras blancas. Ustedes que han sido lavados y limpiados, esfuércense para guardarse sin mancha en el mundo. Esta es la religión pura y sin mancha, que ha iluminado a muchas naciones, e iluminará a muchos de aquellos cuya religión debe ser pura, para guardarse sin manchas en el mundo. Le pido a Dios que aumente el número de ellos, para que la bendita obra de la santificación, que ha comenzado en esta manera, pueda ser llevada a su adoración, y a la salvación de nuestras almas, para propagar su gloria, y exaltar su nombre; que los forasteros que están dispersados y desconsolados, puedan ser llevados hacia su camino santo, para que caminen en él; para que todos nosotros, unidos en comunión, caminando en ese camino santo, podamos por el Espíritu eterno, rendir alabanzas y acción de gracias a Dios, quien en es digno de recibir gloria y honor, poder y dominio, eternamente y para siempre. Amén.

SERMÓN XXII

La afirmación del bautismo y la santa cena

Predicado por Esteban Crisp en la iglesia de la calle Grace, el 15 de abril, 1688

Si alguno no tiene el Espíritu de Cristo [para que lo gobierne como rey, haciendo su voluntad], no es de él.

SI yo no digo nada más, hay algo en la conciencia de cada uno que dará un testimonio; si aquel que no tiene el Espíritu de Cristo no es de él, ustedes pueden decir, ¿de quién es él entonces? Si aquellos que no tienen su Espíritu no son de Cristo, ¿entonces de quién son? Todos ellos pertenecen al Espíritu que los gobierna; cada uno de nosotros le pertenecemos a aquel cuyo espíritu gobierna sobre nosotros, a cuyo poder estamos sujetos. Ustedes saben que esto distingue a la gente del mundo; un rey distingue a sus súbditos de los súbditos de otro rey; ellos están bajo la obediencia de este, aquel, o el otro rey o príncipe, su ley está sobre ellos, y ellos están sujetos a esa ley; por lo tanto esta es una decisión de toda la gente en el mundo, decidir a quien le pertenecen.

Nosotros, todos nosotros, yo espero, tenemos la expectativa de que habrá una decisión en el día del juicio, y creemos las cosas que leemos al respecto, de que habrá una decisión, y algunos serán puestos a la mano derecha, y otros a la mano izquierda; algunos recibirán la sentencia: venid benditos, y otros la sentencia: apartaos malditos; pero ahora hay un camino para llegar a saber la decisión con respecto a ese asunto antes que nos salgamos del mundo, antes del día del juicio, cuando no habrá remedio, y lo que entonces es debe ser y quedarse así. Ahora, no hay necesidad de que continúe así; si está equivocado, puede ser reparado; si no pertenezco al príncipe correcto, si no estoy bajo el poder y espíritu correcto, yo puedo estarlo, porque hoy es el día de la gracia, el día de la misericordia; si yo he sido rebelde con el príncipe correcto, puedo ser perdonado y recibir favor; es mucho mejor para la gente conocer su estado ahora, que saberlo entonces, porque entonces no habrá remedio.

El apóstol, al establecer doctrinas fundamentales y apostólicas, que debían ser creídas y notadas, y existen en nuestra época, para que nosotros podamos decir: las cosas escritas en el tiempo antiguo, fueron escritas para nuestra enseñanza; él hace esta afirmación y posición de doctrina: aquel que no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él, él no le pertenece; aunque es llamado cristiano, él no es cristiano. Si él no tiene el Espíritu de Cristo, es sólo un nombre que él ha obtenido; él no tiene lo que lo hace esencialmente cristiano, porque nada puede hacer a un cristiano, sino tener el Espíritu de Cristo. Por lo tanto cuando ellos quieren vindicar que son cristianos, ellos lo prueban así; porque él (hablando de Dios), ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, y nosotros conocemos la mente de Cristo; nosotros le conocemos a él quien es verdadero, o estamos en él quien es verdadero. Estas cosas, si eran correctas, si eran verdaderas, eran evidentes demostraciones de que ellos eran la clase de hombres que dependían más del Espíritu y las enseñanzas espirituales, y la guía espiritual, que de todas las reglas y métodos de enseñanza que estaban en el mundo.

Yo hablo de esto, amigos, porque ustedes saben tan bien como yo cuan adversa esta nuestra época ha sido, para que cualquier cosa se diga con respecto a dispensaciones espirituales, o acerca de enseñanzas espirituales; aunque el hombre ha sido contado anteriormente como un hombre sabio, un hombre erudito, o un hombre de partes, si alguna vez él llegó a hablar un poco acerca de enseñanzas internas, eso es suficiente para reconocerlo y ridiculizarlo por su conocimiento, como si no hubiera una cosa así en el mundo. Nosotros tenemos un libro, llamado la Biblia, que está de principio a fin lleno de tales expresiones, de ser guiado por el Espíritu, de que ustedes tienen una unción que les enseña todas las cosas. Todo el tono del Nuevo Testamento es acerca de enseñanzas espirituales y operaciones divinas, y de que la fe es la operación de Dios; y el Antiguo Testamento tiene una abundancia de expresiones por medio de la profecía, que en los días del Nuevo Testamento, si la gente buscaba la ley de Dios, ellos debían buscarla en sus corazones; y si ellos querían conocer a Dios, ellos debían mirar al Mediador, al Señor Jesucristo. El Nuevo Testamento también nos dirige de esta manera, los cristianos deben ser las personas más espirituales del mundo; esa es la guía, la regla.

Pero, ellos dicen, "las escrituras son el fundamento de la fe y los modales, la creencia y la práctica"; esto es muy a menudo nada más que una disimulación, y me temo que puede ser encontrada en algunos; ¿qué? ¿es la escritura la regla de la fe? ¿Y puede la gente creer lo que encuentra en las escrituras? Sí, pero algunos dicen, es mejor estar conscientes por temor al error. Lo que está en las escrituras es serio, sólido y ortodoxo; ¿piensan ustedes que los cuáqueros nunca encontraron en las escrituras que la gente debía esperar al Espíritu, y orar en el Espíritu, y servir a Dios en el Espíritu, y que toda religión que no está en el poder, no está disponible? ¿acaso no lo encontraron en las escrituras? ¿Y ustedes que no son cuáqueros, alguna vez han leído el Nuevo Testamento? ¿Cómo puede ser que ustedes nunca encontraron estos textos? Pero algunas personas leen y leen el Nuevo Testamento veinte veces, y se burlan y ridiculizan, y persiguen al hombre que habla de las enseñanzas del Espíritu.

Yo he admirado como los hombres inteligentes, a quienes Dios ha dado un entendimiento competente, pueden estar tan cegados; ellos han aprendido a leer inglés, y han leído el Nuevo Testamento varias veces, y el Antiguo Testamento también, y han leído esas frases de la doctrina de Cristo, que actual y unánimemente hablan de enseñanzas divinas y operaciones espirituales, adoración espiritual y religión espiritual, que debe obtener algún movimiento y sacudida del Espíritu Santo para que él sea su originador, y que todas las otras no son aceptables para Dios; sin duda ellos han leído estas cosas, pero yo a menudo he deseado y todavía deseo que ellos lo lean una vez más, y prueben y vean lo que Dios hará; él a menudo ha usado las santas escrituras como un medio para despertar a la gente y para abrir sus entendimientos, y revelarles la mente del espíritu por el cual las escrituras fueron escritas; y la próxima vez si ellos pueden encontrar el texto de las escrituras y la doctrina apostólica, para enseñarle a la gente a esperar al Espíritu, yo espero que ellos dejarán de mofarse y burlarse.

Previamente se ha considerado como un invento hablar de las enseñanzas del Espíritu, y esperar al Espíritu, y ser movido por el Espíritu. Esta doctrina, oración y adoración apostólica, han sido vistas como un invento que nosotros hemos traído. Buscar al Espíritu Santo en esa manera que nunca fue conocida por nuestros padres, es una increíble arrogancia de los cuáqueros, dicen ellos. Decirle a la gente que deben ser guiados por el Espíritu en las cosas divinas, como en oración y adoración, y esas cosas, que en estas cosas ellos deben esperar al Espíritu; ¿hubo alguna vez algún hombre que fue contado como bueno por alguna cosa así predicada, antes de que vinieran los cuáqueros? ¿Acaso leemos de algo así en las escrituras?

¡Oh! ¡La ceguera que ha ocurrido en esta nación! Yo he considerado, no sin admiración, como el diablo (él es un espíritu también, y uno que es impío), cómo él puede tener poder para prevenir nuestro reconocimiento de la creencia, sentido y sentimiento del Espíritu de Dios en estos días; hay miles en esta nación que anteriormente han creído que era tan imposible para un hombre creer los movimientos divinos y las luchas del Espíritu de Dios en esta vida, que levantar a su padre y su madre de la tumba; algunos de sus maestros eruditos nos han dicho que es una extravagancia y un capricho, y que no hay inspiración del Espíritu en estos días, sino que es un capricho necio en nosotros esperar tal cosa, que no es necesario; ellos dicen que había una enseñanza inmediata en los días de los apóstoles, y que ellos tenían un sentido del Espíritu de Cristo obrando en ellos, para enseñarles a escribir cartas y epístolas a la iglesia, y estas cartas y epístolas fueron escritas por la inspiración del Espíritu Santo, pero que nosotros no tenemos necesidad de él ahora porque el Espíritu Santo ha traído orden y gobierno a la iglesia. Ahora lo tenemos en blanco y negro impreso en nuestros libros, por lo tanto, ellos dicen, no hay necesidad del Espíritu, y la gente no necesita estar familiarizada con la operación del Espíritu en estos días, con respecto a lo cual ellos tienen en sus libros qué manera de adoración ellos deben realizar.

[Los ministros que promueven este mito de que el Espíritu ya no habla, son los guías ciegos de quienes Jesús nos advirtió. ¿Qué dijo Jesús que hace a un guía ciego? Si él es un discípulo imperfecto, él es un guía ciego. Los hombres que promueven estos mitos también niegan que la perfección sea posible - por lo tanto ellos obviamente no están perfeccionados y son ciegos. Y ellos permanecerán ciegos y sordos porque están enseñando una salvación falsa; ellos están obrando en contra del evangelio y de la salvación de Cristo al máximo. Por lo tanto, por supuesto que el Espíritu de Dios no va a revelar nada a los ministros de Satanás, transformados para parecer ministros de justicia.]

Yo les concedo lo que les corresponde, que ellos tienen la dirección de las escrituras. Yo puedo entender que la gente debe adorar a Dios, y orarle a Él, y deben reunirse y observar este y el otro precepto doctrinal que fueron allí establecidos; yo confieso que me puedo arreglar con las escrituras para enmarcar una forma de religión, y si yo no me equivoco en abrir y explicar las escrituras, también puedo tener una forma correcta, pero estoy en peligro de equivocarme; otro hombre que entiende el griego mejor que yo, me dice que la palabra griega debe ser traducida así, y la forma debe diferir en tal respecto. Algunos dicen que el único medio de gobierno es por medio de los obispos, y la palabra lo presenta en el original; y otras creencias han estirado la palabra, porque la palabra significa presbítero; y en otra creencia presbítero significa nada más que una opción de ancianos y diáconos de iglesia, y cosas así; y esto esto es a partir de un libro, el establecimiento de obispos, presbíteros y ancianos.

Así, un número de hacedores de formas caen todos por el significado de la palabra; ¿qué remedio puede algún hombre mortal proveer para esto? Nosotros no debemos estar matando y destruyéndonos los unos a los otros por causa de las palabras. Si yo soy un hombre episcopal y digo que la palabra significa obispo, aun así puedo ser un hombre impío; y si otro dice que debe ser presbítero, él puede ser un hombre impío también; y si otro dice que debe ser pastor, ancianos y diáconos, no obstante él puede ser un hombre impío.

Por lo tanto ellos se han rasgado y arrancado los unos a los otros por causa del gobierno de la iglesia; ¿qué remedio tendremos para que estas peleas y contiendas acerca de términos y palabras pueda llegar a su fin? ¿Acaso puede un hombre prescribir un remedio más certero para todos estos errores que este, si ellos tenían la medida de este Espíritu que obró en los apóstoles cuando ellos escribieron estas palabras, que los apóstoles tenían al escribirlas? Entonces puedo decir que ellos les pueden decir a ustedes lo que el Espíritu quiso decir, porque el Espíritu es el mismo y no ha cambiado, y las palabras son las mismas para un asunto pequeño. Por lo tanto si el hombre tuviera el Espíritu, él podría terminar con toda la controversia; pero ¿dónde encontraremos a un hombre que tenga este Espíritu para darle fin a la controversia? No hay ninguno en estos días, dicen los protestantes, y dicen los papistas que no hay ninguno excepto uno que tienen infalibilidad; y muchos no apoyan eso tampoco, porque algunos de ellos dicen que un hombre es tan infalible como otro hombre. Hay una gran disputa acerca de si algún hombre es infalible, o si muchos hombres juntos son infalibles con respecto a la doctrina y la adoración. Esto podría curarse de una vez si pudiéramos llegar a esta conclusión. Papistas, protestantes, y cuáqueros, este es el fin de toda adoración externa: aquel que no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Si no hay Espíritu en ella, no es la religión ni la adoración de Cristo.

De modo que los que discuten, ladran y muerden están afuera, entre los perros y los hechiceros,* quienes son extraños al Espíritu de Cristo; hay un espíritu en aquellos que niegan al Espíritu de Cristo; hay un Espíritu que gobierna en aquellos que están fuera del Espíritu, porque nadie que yo conozco añade cosas sin un espíritu, o sin ser inspirado. ¿Qué? ¿Acaso son todos los buenos y malos inspirados por el Espíritu, y aun así no hay inspiraciones? A veces le hago esta pregunta a las personas, y les pregunto si no hay inspiraciones del espíritu impío, si no tiene este tipo de influencia que puede moverse en nuestros espíritus, de modo que nosotros nos podemos sentir empujados a tomar tal acción. Yo nunca he conocido a algún hombre que lo niegue, generalmente ellos son favorables al espíritu impío; ningún hombre lo negará pero el diablo tiene una manera de inspirar y despertar el espíritu del hombre, y sugerirle una cosa tan mala. Como he dicho algunas veces, es una opinión generalmente aceptada, que cuando el criminal llega a ser enjuiciado en una corte por algún crimen severo, ellos proponen un fundamento de la formulación de cargos que diga: "en tal día él fue movido e instigado por el diablo a hacer tal cosa." Esta es una moción establecida del diablo, que él tiene influencia en el espíritu de las personas, pero ellos no admiten un camino para que el buen espíritu de Dios influencie el espíritu de los hombres. Lo cual no deja nada sino una mala instigación; y no es de esperarse hoy en día que haya un conocimiento de las mociones internas de las cosas buenas.

[*Los perros y los hechiceros son los ministros del cristianismo. En el Antiguo Testamento, los perros lamían la sangre de los hombres muertos. Los perros eran los predicadores que se alimentaban a sí mismos, sin poder obtener suficiente. Los perros eran ciegos, mudos, ignorantes, centinelas (predicadores) incapaces de dar una advertencia, echados, y que aman el dormitar. En el Nuevo Testamento Pablo se refirió a los perros judaizantes que predicaban de la circuncisión, cuya confianza se encontraba en las obras de la carne. Los perros arrancan a los corderos; ellos son hombres carnales (que todavía están en su naturaleza), que persiguen a quienes son nacidos del espíritu. Los perros eran aquellos que predicaban la forma externa y observaciones religiosas, tratando de preservar y justificar al hombre de pecado para que continúe en su naturaleza egoísta, pecaminosa y carnal. Por lo tanto hoy en día, los perros serían los predicadores y maestros del cristianismo. Ellos también son defensores de Hare Krishna, o el hinduismo, o el budismo. Si ustedes les hablan acerca de sus santos entendimientos, es una pérdida de tiempo, porque todo lo que ellos quieren es convertirlos a su manera de pensar. Por lo tanto ustedes cierran su boca. Ustedes no tratan de educar a los sabios o de corregir a aquellos que piensan que pueden ver, pero no pueden.

Como hechiceros, ellos practican brujería con rituales y ceremonias (bautismo de bebés, pan/vino, bautismo de agua, la oración del pecador), que supuestamente hacen al hombre aceptable ante Dios, mientras que el hombre permanece esclavo del pecado, y así, sirve a Satanás, no a Dios.]

¿Cómo se supone que la astuta serpiente, que puede tener poder sobre los mejores de todos nosotros, pueda separarnos? Cristo le indicó a Pedro, un discípulo audaz y resuelto: Satanás desea tenerte para zarandearte como trigo; si el diablo tiene poder sobre todos, para hacerlos sus siervos y esclavos, ¿qué remedio tenemos excepto que todos debemos perecer e ir directo al infierno con él, a menos que haya alguna manera de resistirle? Eso es verdad, dice la gente, el diablo debe ser resistido; nosotros encontramos en el Nuevo Testamento: resistan al diablo; esto es un buen ejercicio; pero díganme una cosa, cuando yo resisto al diablo, ¿debo resistirlo con mi propio poder? Si yo les dijera que ustedes pueden hacerlo, ustedes dirían que yo soy un predicador erróneo, y bien podrían hacerlo. Esta es una antigua doctrina de libre albedrío, que un hombre puede resistir al diablo por su propio poder, y escapar sus trampas, y hacer la voluntad de Dios. Esto ha sido clamado por los doctores de la iglesia anglicana, y por la mayoría de todos los tipos de cristianos; y por nuestra parte, debido a que el Señor ha abierto nuestras bocas, nosotros nunca dijimos ninguna palabra en favor de ello, como si hubiéramos resistido al diablo con nuestra propia fuerza; si lo hiciéramos, el diablo nos haría vernos como necios. Aquel que trata de resistir al diablo con su propia fuerza, será enredado y atrapado por él, ya que los hombres tienen una propensión al pecado, y por su astucia y sutileza, pueden ser llevados a una trampa antes de que se den cuenta.

Por lo tanto estamos de acuerdo en todo sentido, que nuestro poder, como hombres, es muy débil para resistir las tentaciones de Satanás, de modo que ustedes ven que debemos tener la asistencia del divino poder, o iremos todos al infierno; no hay un intermedio entre esos dos extremos, algún poder extraordinario debe asistirme, o de otra manera el diablo me atrapará. Si ustedes no admiten un poder sobrenatural que viene a ayudarme a mí y a ustedes, todos iremos al infierno, no hay remedio. Yo voy a orar, dice uno; háganlo, pero en la mejor de sus oraciones habrá pecado; y si yo considero la iniquidad en mi corazón, el Señor no me oirá. Yo iré a escuchar un sermón, ustedes dicen; el mismo hombre que predica les dirá que oír sermones no les hará ningún bien a menos que haya inspiración del Espíritu Santo, de modo que ustedes puedan ser llevados de una cosa a otra, y tener diversidad de doctrinas, y así no estar en lo que está fijo; y mientras ustedes se preocupan de las doctrinas, y mientras esto sucede, el diablo prevalece en ustedes. Con respecto a la lengua, él gobierna sobre ella, y con respecto a las manos, él gobierna sobre ellas, y les hace hacer esas cosas a las cuales él los inspira por su sugestiones perpetuas; de modo que cuando ustedes van a la iglesia y oran, eso no indica nada con respecto a apartarlos de la ira de Dios, y de la capacidad del diablo. ¿Acaso el diablo no tiene en cautividad a esas personas que van a la iglesia, y dicen sus oraciones, y dan ofrendas? Estas son cosas que ustedes pueden hacer por su propio poder, decir sus oraciones, y ayunar, y dar ofrendas, estas cosas ustedes pueden dar, y el diablo no los estorbará, porque él sabe que estas cosas no los sacarán de sus garras, ni de sus cadenas y trabas.

Hay sólo una manera y un medio por el cual el diablo debe ser eficazmente resistido, y es al aceptar la ayuda de uno que es más fuerte que él. Yo le he pedido ayuda a muchos que son más fuertes que yo, en los días de mi juventud, que yo pensé que eran cristianos más fuertes, y muchos de ellos ofrecieron su ayuda en la obra, por consejo, por persuasión, por exhortación y por doctrina, pero todo esto no fue suficiente; y la razón es esta, porque el diablo era muy fuerte para mi, y él lo era para ellos. Siempre y cuando ustedes pidan ayuda en este o el otro lugar, a menos que ustedes encuentren a uno que sea más fuerte que el diablo, no esperen tener libertad o ayuda para liberarlos de cualquier cosa en el mundo, pero hagan a un lado toda confianza en la carne, en cualquier hombre en la tierra, o en todas las palabras de los doctores [de divinidad] y las mejores predicaciones que ustedes oirán. Pongan a un lado su confianza en ellos; ellos no les harán ningún bien con respecto a esto, porque ellos nunca quebrantarán sus cadenas. Muchos están cargados con cadenas, pero algunos, yo espero, están cansados y cargados, y sienten el peso del pecado (y yo le pido a Dios que aumente el número de ellos); aunque es un estado de tristeza, es mejor que el estado de los necios, que se burlan del pecado. Yo quisiera que ustedes estuvieran cansados y cargados con sus pecados, y que fueran llevados a este estado, para verse a sí mismos como cautivos del poder de la oscuridad, y para ver que ustedes son incapaces de liberarse a sí mismos de él por su propio poder.

Si yo caigo en las manos de un tirano que es más fuerte que yo, y ningún hombre puede liberarme, qué triste sería eso. Si yo pudiera encontrar un hombre más fuerte que este tirano, y si él lo pudiera matar, yo sería su siervo y tendría un maestro mejor. Ningún hombre puede matar a este tirano que me ha llevado cautivo y me ha hecho esclavo; si este tirano dice "emborráchate", yo debo emborracharme; si él me dice que jure, yo debo jurar. Esta es la esclavitud a la que el diablo ha llevado a sus siervos, y cualquier cosa que él diga ellos deben hacer si él les dice que lo hagan: ¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Yo no puedo liberarme a mi mismo, y ningún hombre puede liberarme; yo conocería a todos los cristianos si ellos pudieran ayudarme; yo probaría todas las religiones que están en el mundo en este día, para ver si hay ayuda para mi. Muchos son oprimidos con pecado, y ellos van de un lado a otro, para ver qué ayuda se les puede dar para liberarlos de la esclavitud en la cual los tiene el diablo. Este tipo de personas deben ser compadecidas, porque ellos buscan a los vivos entre los muertos, ellos tratan de redimir lo que no puede redimirlos. Nosotros hemos luchado, dicen ellos, para obtener poder y fortaleza de aquellos que no tenían suficiente para si mismos, ellos eran cautivos como nosotros, y todo esto porque no fuimos a aquel que es más fuerte que el diablo. Ustedes tomarán el mismo curso, y se quedarán en él hasta que lleguen las canas, y ustedes vayan a la tumba con dolor, a menos que ustedes vayan a aquel que es más fuerte que el diablo, y después confíen en él, crean en él, y esperen liberación por medio de él. La razón por la cual la gente no espera liberación es porque estas dos cosas están fuera de su creencia:

I. Ellos no creen que a vida pecaminosa los llevará a la destrucción.

II. Ellos piensan que no es posible en este mundo vivir nada más que una vida pecaminosa.

El diablo ha llevado a los hombres a este lugar, para que ellos vivan tan fácilmente una vida pecaminosa, como un pez en un arroyo. "Nosotros estamos en el camino," dicen ellos; "cuando nosotros fuimos bautizados, fuimos iniciados en la iglesia cristiana; fuimos bautizados con la señal de la cruz; esto muestra que somos soldados de Cristo y llevamos su emblema y estandarte sobre nosotros." Como dijo el hombre en ese tiempo: "yo fui hecho hijo de Dios y heredero del reino del cielo. Si esto no es verdad, entonces soy engañado y entrampado, porque yo debo creer que esto es cierto; la iglesia ha afirmado que estas cosas deben ser creídas; y cuestionar la veracidad de la iglesia es cuestionar todo."

Yo cuestionaría si es que miles encuentran la verdad de esto. Cuando ustedes fueron bautizados, hubo un tipo de pacto y acuerdo hecho con respecto a ustedes en el que "este hijo de Dios y heredero de vida eterna, debe abandonar al diablo y todas sus obras, y las pompas y vanidades de este mundo impío, y los deseos pecaminosos de la carne." Y hubo una promesa que fue dada, que "este hijo nunca servirá al diablo ni los deseos pecaminosos, y nunca será orgulloso, sino que servirá a Dios y guardará sus mandamientos." Ahora que esta promesa ha sido dada, entonces ellos suponen que este hijo ciertamente será heredero del reino de Dios. Es muy verdad, permanezcan en sus iglesias; si esta promesa que ha sido dada por un hijo es guardada, entonces no hay duda que él es hijo de Dios y heredero del reino del cielo. Pero si esta promesa falla, ¿se debe culpar a la iglesia si las esperanzas de vida eterna de los hombres fallan? ¿Acaso no era mi condición que ustedes abandonen al diablo y todas sus obras, y las pompas y vanidades del mundo impío, y los deseos pecaminosos de la carne? ¿Y si ustedes quebrantan el acuerdo, y su parte del pacto, y no heredan al vida eterna, a quien se puede culpar? Miren la promesa, que ustedes deben abandonar al diablo y todas sus obras, y las pompas y vanidades del mundo. Pero tal vez ustedes prefieren decir: “Yo he disfrutado tantas de ellas como pude;” y de los deseos de la carne: “he disfrutado tantos de ellos como pude.” ¿Y qué, acaso ustedes creen que son hijos de Dios y herederos del reino del cielo, a pesar eso?

Si yo prometo entregarle a algún hombre alguna clase particular de bienes, después haber recibido el pago por cierta cantidad de dinero, si yo no entrego los bienes él no me dará el dinero; el hombre debe abandonar al diablo y todas sus obras, y nunca ir detrás de las pompas y vanidades de este mundo, para ser como un hijo de Dios. Veámoslo crecer, y si él continúa siendo fiel en este pacto hasta morir, en ese caso yo no cuestiono si él será heredero de la vida eterna; pero cuando todo esto es quebrantado, y la promesa no significa nada, y el hombre se entrega a servir al diablo, quebranta todas las leyes de Dios, yerra y se separa del camino de los mandamientos de Dios como una oveja perdida, y se aferra de las pompas y vanidades del mundo, tanto como puede, y piensa que no obtendrá mas que lo que viene en su trampa; y cuando él se satisface con los deseos de su carne, él es hijo del diablo. Él es hijo del espíritu que era mentiroso desde el principio. Nunca hablen de ser hijos y herederos del reino de Dios, un hombre tal está encadenado, él debe consentir con el diablo y sus ángeles, y hay un reino preparado para ellos, y un reino de oscuridad, y él debe tener su porción con ellos en la miseria eterna. El tofet está preparado desde hace mucho tiempo por todos los trabajadores de iniquidad,

¿Qué? ¿Para aquellos que están bautizados? Sí, pero ¿acaso ustedes no niegan el bautismo?

No, no yo. Yo quisiera que los hombres y mujeres fueran bautizados con un bautismo que les hará algún bien. Algunos incluso han visto la vanidad y la debilidad de esta clase de bautismo que es llamado el bautismo de bebés; y por lo tanto quieren ir y ser bautizados y sumergidos en el agua sobres sus cabezas y oídos, pero se levantan otra vez con el mismo corazón y mente, y la misma alma contaminada. Juan el bautista en el Jordán, y en toda Jerusalén y Judea, vinieron a ser bautizados por él. Ellos eran de una clase que incluía personas que habían crucificado al Señor Jesucristo, quien nunca les hizo daño en su vida, sino mucho bien.

Este bautismo nunca tuvo un patrocinador apostólico, sino que había otro bautismo que era tan infalible, que si un hombre era bautizado de cierto con él, estaba seguro de obtener el cielo, y nunca tendría necesidad de ninguna otra seguridad del cielo que ser bautizado con el bautismo de Jesucristo. El labio de verdad habla de él: aquel que cree y es bautizado, será salvo. Será salvo a pesar del diablo y todas sus tentaciones, a pesar de las persecuciones y piedras de tropiezo puestas ante él. Este es un bautismo que vale la pena para el hombre, digno de toda su labor, si él puede obtenerlo. El que viene después de mi, dijo Juan el Bautista, él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego; este es un bautismo que pertenece a los cristianos, una ordenanza ordenada. Que esté lejos de nosotros negar el bautismo; pero debemos identificarnos con el bautismo correcto, ya que existen muchas clases. Este bautismo es tan correcto y certero que le asegura al hombre su salvación, pero es hecho por el Espíritu Santo y con fuego. Si es por medio del Espíritu Santo, entonces está suficientemente lejos de nosotros porque no hay Santo Espíritu en nuestros días, dicen algunos, por lo tanto este bautismo ha cesado, su consecuencia no puede seguir; ustedes y yo no podemos ser bautizados porque no hay obra del Espíritu Santo en nuestros días; algunos dicen que este bautismo es con el Espíritu Santo y con fuego; con fuego para quemar nuestras corrupciones, y purificar nuestros corazones. Pero el Espíritu Santo ha dejado de obrar en los hombres, dicen algunos; entonces, dicen ellos, hay un fin para el bautismo. Un hombre tiene hambre, y cuando llega su tiempo de comer no tiene comida, sin embargo se sienta como si estuviera a punto de comer; pero, ¿será que esto lo alimentará y lo nutrirá? Por lo tanto los hombres en estos días, tienen el bautismo con el cual son bautizados; pero el bautismo con el Espíritu Santo y con fuego es el bautismo correcto; por lo tanto no bauticen hasta que encuentren al Espíritu Santo, esto será mucho mejor. Este es el bautismo con el cual aquellos que llegan a conocerlo están seguros de su salvación; porque por este bautismo, ellos son llevados y tocados en sus almas con el Espíritu divino de Cristo Jesús, que procede del Padre en el Hijo, hasta que reciben su semejanza y así mueren al pecado. Aquellos que fueron bautizados, fueron bautizados en la muerte de Cristo. El apóstol lo introdujo diciendo: Porque en cuanto murió, para el pecado murió una vez por todas; pero en cuanto vive, vive para Dios. Por lo tanto aquellos que fueron bautizados, fueron bautizados en la muerte de Cristo; y ustedes que están muertos al pecado, ¿cómo pueden seguir viviendo en él?s

Estos que fueron bautizados estaban sin pecado; ¿puede ser eso verdad, cuando nadie vivió sin pecado sino sólo Cristo? Sí, dijo el apóstol, ustedes que son libres de pecado, están vivos a la justicia. La vida de ellos antes estaba en pecado, y ahora que la vida es quitada por el bautismo ellos están vivos para Cristo, y aquel que vive, vive para Dios. Aquel que llega a ser partícipe de la primera resurrección vive diez, veinte, cuarenta, o cien años, y no vive en las pompas y vanidades del mundo, ni los deseos pecaminosos de la carne, sino viven para Dios. Cualquiera que llegue a ser bautizado por este bautismo será salvo; por lo tanto no negamos el bautismo.

Pero oímos que es dicho, que ustedes niegan la santa cena del Señor.

Nosotros nunca hemos tenido un pensamiento así, Dios lo sabe; no hay nada que nuestras almas anhelen más; pero la gente ha estado haciendo su propio tipo de obra [el sacramento inventado de la comunión]; ellos se han alejado de la realidad, y hacen sombras, como hacen los niños, quienes cuando ven cosas hechas para el servicio en casa, hacen una semejanza en arena y barro. La gente no ve que cosa tan grande es asistir a la santa cena del Señor; a medida que las cosas llegan a una apertura evangélica, nosotros hablamos más animadamente de esas cosas. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo. Apoc 3:20. Para entender este texto, vayan y busquen todos los comentadores que ustedes puedan encontrar, y vean lo que los hombres eruditos dicen de esto; vean si es que ellos no aplican esto al llamado interno del Espíritu y la gracia de Cristo, para dejarlo entrar en nuestros corazones; ¿acaso alguien pensaría que aquellos que escribieron esas cosas están en contra de la dispensación espiritual de las cosas? Ellos dicen que esto de golpear a la puerta del corazón significa el llamado del Espíritu de Dios a la puerta del corazón. Hay dos tipos de pecadores a los cuales Dios toca a la puerta de sus corazones. Uno es un hombre que está cansado de su pecado; por su parte él desea nunca más volver a pecar. Tan pronto como percibe que alguien llama a su puerta, y que es llamado a dejar entrar la gracia de Dios para ayudarle en contra de la tentación, él abre su corazón para recibirla, y dice "con todo mi corazón recibiré y le daré la bienvenida a la gracia de Dios; estoy feliz de que Dios tiene tanta paciencia conmigo; y ya que Dios ofrece su gracia, yo aceptaré esta gracia de Dios más que todos los placeres, y la tomaré en mi corazón. La gracia de Cristo es la joya más grande que yo conozco. El honesto Pablo tomó este curso, y oró "Señor, quita este tentador; aquí está una tentación que me preocupa, y no estoy dispuesto a ceder, porque el diablo me sigue con ella"; él clamó al Señor, y lo buscó tres veces, fervientemente, para que le quitara la tentación. Lo que el Señor le dice en respuesta es: bástate mi gracia. ¿Qué importa si el tentador te abofetea y te angustia? ¿Acaso no has recibido mi gracia en tu corazón? Tú eres un creyente, y tu confianza está en mi, y mi gracia es suficiente para ti. Aunque el tentador haga su peor esfuerzo, mantente en la gracia de Dios, y podrás soportar la tentación cuando venga.

Si un hombre abre su corazón y recibe a Cristo cuando él viene, entonces ustedes encontrarán una alteración tal en ese hombre, que aunque ustedes vayan y lo prueben con la misma tentación que prevaleció sobre él la semana pasada, ahora no hará lo mismo; aunque él sea tan débil como el agua, y tan propenso a la corrupción y la iniquidad como antes, sin embargo ahora que la fe se ha engendrado en él que la gracia de Dios lo defenderá, él se mantiene alejado de las trampas del diablo. Ahora que este hombre confía en esta gracia hasta que su pecado y su iniquidad son eliminados, ahora es el momento de extender la mesa; hay un corazón limpio, y el huésped celestial ha llegado, y las delicadezas del reino son llevadas ante él para su nutrición. Ahora, dice Cristo, yo entraré y cenaré con él, y mi Padre también entrará, y cenaremos con él y él con nosotros. Esto nunca le sucede a nadie mientras la mesa y el corazón estén sucios; porque la mesa debe estar limpia, y el diablo y el pecado deben ser echados fuera, y entonces el Señor confirmará y ratificará, y sellará el pacto; de modo que hay un sello con un testigo. Cuando el hombre tiene este testimonio del amor de Dios, que Dios lo ha reconciliado con Cristo, entonces Cristo entrará, y él traerá a su Padre, y ellos cenarán con él; y esto es lo que le dará completa satisfacción a cada alma.

Todas las lenguas de los hombres y los ángeles son muy cortas para hablar de estas cosas, como están en ellos mismos, pero son manifestadas por el Espíritu. Todos los misterios del reino de Dios son manifestados por el Espíritu de Dios; ahora, decir que no hay un espíritu que debe ser considerado hoy en día, es lo mismo que decir que nunca debemos considerar el reino de Dios, porque ningún hombre puede discernir las cosas de Dios sino el Espíritu de Dios, ningún hombre puede decir lo que ellos son; así como ningún hombre puede saber las cosas del hombre sino el espíritu del hombre.

[Algunos dicen incorrectamente], pero yo debo buscar esta o la otra forma, y tomar nota, arreglarlas, porque los hombres pueden en sí mismos no saber nada de las cosas de Dios.

Yo espero que todos ustedes sean de otro juicio, y crean que esta es una trampa o engaño del maligno; la gente encuentra el Espíritu y lo siente, si ellos esperan en sus movimientos. Yo no quiero decir solamente cuando ustedes están aquí reunidos, sino cuando ustedes están separados los unos de los otros; cuando ustedes sienten las mociones de este buen Espíritu, y las hacen suyas. Este Espíritu es un regalo que es dado; por lo tanto una moneda o un pedazo de pan es sostenido ante una pobre criatura, pero si él no la recibe, puede perecer por todo eso; no es de él, aunque yo lo he señalado como suyo, y he lo he separado de mi otra sustancia para que sea suya. Si él no recibe lo que yo ofrezco y le quiero dar, él puede perecer por todo eso.

Aquí está la gracia y verdad que vienen por medio de Jesucristo, y Dios la ha ofrecido a todos los hombres, al haber resucitado a Cristo de los muertos; la gracia de Dios que trae salvación, ha aparecido a los todos los hombres; pero no todos los hombres la han recibido, por lo tanto no todos los hombres la tienen; y aquellos que no tienen la gracia de Cristo, y el Espíritu de Cristo, no son de él; pero no significa que ellos nunca serán de él. Cuando ellos hayan recibido el regalo de Cristo y digan: "yo seré su oveja o cordero", ellos irán hacia su favor por medio de ese regalo, y tomarán parte de las cosas buenas del reino de su Padre; pero a menos que ellos hayan recibido este regalo no serán mejores; ellos no obtienen ningún beneficio de la muerte de Cristo; ellos no tienen ninguna ayuda, ningún beneficio de ello, excepto en la paciencia y longanimidad de Dios, quien por causa de Cristo les ofrece favor; pero ellos no llegarán a poseerlo, hasta que abran sus corazones, y reciban la gracia de Cristo; entonces ellos se convencerán del fin de Cristo, y de que hay una posibilidad de disfrutar del Espíritu de Dios, y de ser enseñados y guiados por él.

Tomen esto con ustedes, lo cual es su deber absoluto e indispensable para esperar de día a día al gran Dios del cielo, el dador de todo don bueno y perfecto, para que ustedes puedan tener ese bendito don, para que ustedes puedan tener la asistencia de un gran poder que les pertenece, para ser guiados lejos del pecado y hacia la justicia, para que por medio de Jesucristo, ustedes puedan ser aceptables a Dios.

SERMÓN XXIII

Cristo el camino, la verdad y la vida

Predicado por Esteban Crisp en la iglesia de la calle Grace, el 18 de abril, 1687

ME temo que los lugares altos no han sido quitados; ha sido así en todas las edades, y es así manifiesto en este día; donde el corazón no está preparado correctamente para el Señor, allí los lugares altos no son quitados. Porque todos los lugares altos en el tiempo del la idolatría de Israel fueron establecidos cuando ellos se separaron del Señor, y todos los lugares altos están ahora establecidos en un tiempo de ignorancia de Dios, cuando la gente se ha olvidado del Señor; ellos entonces se exaltan a sí mismos, después viene el orgullo y la arrogancia, y todo camino impío prevalece sobre nosotros ', pero cuando los hombres llegan a buscar al Señor con justicia, eso derriba su arrogancia, lo cual lleva a todos a la humildad; porque todos llegan a estar convencidos en sí mismos que nadie puede encontrar al Señor, sino a medida que son llevados a ser humildes; no, en verdad, nadie puede buscarle correctamente sino ellos, y nadie tiene la promesa de hallarle sino los humildes.

Por lo tanto es el deber de todo aquel que verdaderamente investiga y busca a Dios, conocer la preparación correcta de la mente, para conocerse a sí mismos en un estado espiritual así, para que ellos puedan buscar con esperanza, para que ellos puedan tener la expectativa correcta y justa de encontrar a aquel a quien ellos buscan; porque esta ha sido la razón por la cual un gran número han estado frustrados en sus esfuerzos, y en su propósito de buscar al Señor, ellos no han sido correctamente preparados para que él se manifieste a ellos, ellos no han conocido la preparación de su santuario [la limpieza de su corazón]. Había una preparación peculiar que se requería de aquellos que se acercaban al santuario de Dios; ellos eran santificados, es decir, hechos santos, antes de que se acercaran al lugar santo; pero ¡ay! Esto ha sido grandemente descuidado en nuestros días porque personas no santas con mentes no santas han estado buscando al Santo Dios. Ellos han estado investigando el camino santo, y no estaban preparados para caminar en él; no había nada que se despertara en sus mentes, que fuera apto para caminar en ese camino.

Porque mientras los hombres y las mujeres permanezcan en unidad con su lujuria y deseos sexuales, con el espíritu de este mundo y su camino, ellos no son capaces de recibir lo que debería llevarlos al camino de santidad; no, les parece a ellos que no pueden recibirlo porque están con ellos como con otros invitados. Hay otros amantes que ya están en sus corazones, que emplean los poderes y facultades de sus almas, de modo que son los más amados de todos, los más excelentes, o si el más grande de diez mil aparece, ellos no podrán ver su atractivo. El profeta, hablando de este estado y condición de los hombres, profetizó con respecto a nuestro Señor Jesucristo, que cuando lo viéramos no encontraríamos atractivo en él; y así le ha sucedido a muchos hoy en día, aunque la verdad les ha aparecido a ellos, sin embargo no la vieron como un camino agradable, como un camino deseable, sino un camino que debía ser evitado si fuera posible. Qué racionalizaciones han hecho muchas personas para mantenerse, si fuera posible, fuera del camino de la verdad, discutiendo por esto o lo otro, y disputando por un camino que esté fuera del camino para la verdad, fuera del camino de la santidad. ¿Cuál era el resultado de todos sus argumentos, sino decirnos que ellos querían ser felices, querían ser salvos, aunque no habían ido hacia el camino de la verdad, ni caminado en el camino de la verdad? Y aunque ellos no moraban en esas cosas que eran contrarias al testimonio de la verdad en sus propios corazones, ellos pensaban que todavía les iría bien.

Esta es la fortaleza de los argumentos de todo tipo, de todas las creencias en el mundo, que han estado discutiendo y alejándose de la verdad, y quisieran discutir y alejarnos de la verdad también, y quisieran tomar la libertad para hacer cosas que no están de acuerdo con esa verdad; pero ahora la razón de esto es porque hay una falta de preparación, ellos son los que no tienen necesidad de la verdad, y no tienen necesidad de Dios, ni de un Salvador; sino que ellos piensan que pueden estar seguros sin ellos; él no ha llegado a ser la prioridad principal para ellos. Ellos piensan que pueden morar en los lugares altos, que pueden invocar el nombre del Señor, y que pueden adorar tanto en los árboles como en los lugares altos al mismo tiempo. Esto es como aquellas naciones que fueron llevadas a habitar en el reino de Israel cuando las diez tribus habían sido dispersadas; ellos mandaron a pedir sacerdotes para que les enseñaran. Le mandaron a pedir al rey de Asiria para que les prestara algunos sacerdotes, para enseñarles a adorar al Dios de su país [ellos estaban ocupando Israel], y cuando el sacerdote vino a enseñarles, les enseñó las ceremonias de la ley, y las muchas ordenanzas que los judíos usaban para practicar en ese país; y así crecieron en un formalismo de servir al Dios de Israel. Ellos invocaron el nombre del Señor, mientras todas las otras naciones continuaron en la adoración de sus propios dioses.

Cómo está esta nación, y las naciones de Europa, ahora habitada por un pueblo que es llamado por el nombre del Señor, pero con cada persona adorando a su propio dios; uno hace que el oro y la plata sean su dios, otro hace que su placer sea su Dios, otro su honor, y otro ese o el otro deseo. Y ellos se inclinan ante tales cosas, esto es, se entregan a sus deseos, inmoralidad sexual, y corrupciones, con las cuales están en unidad, pero también invocan el nombre del Señor. Ellos se aplican a alguna forma de adoración, la cual ellos dicen está dirigida al Dios inmortal e invisible; pero ¡ay!, ellos no llegan al conocimiento de Dios por medio de esto. No importa lo que los sacerdotes puedan hacer, a quienes el rey de Asiria envió a los ocupantes de Israel, ellos no pudieron llevar a los samaritanos al conocimiento del Dios de Israel; ellos sólo los llevaron a un informe de un Dios que había establecido tal ley. Ellos tenían el informe, y temiendo que los leones los hicieran pedazos, ellos prefirieron entrar en esa forma, pero aun adoraban a sus propios dioses.

[Crisp está distinguiendo entre el conocimiento que viene de leer o de otro hombre que esté hablando de Dios, en comparación con el conocimiento de Dios que viene por experiencia y que se obtiene al aprender de Dios mismo — lo cual es oír su voz y ver sus revelaciones acerca de sí mismo, su justicia, y la condición espiritual de sus corazones.]

Así es ahora, la gente no viene al conocimiento del Dios verdadero, del Dios viviente, al entrar en cualquier forma de religión; por ejemplo, la oración, el oír cualquier ordenanza o comunión en la iglesia, estas cosas no le dan al hombre el conocimiento de Dios, porque sólo hay un camino para ir a esas cosas, y sólo uno. Los hombres han encontrado muchos, para los cuales está más allá de las habilidades de ustedes y las mías el reconocer las muchas maneras en que los hombres han hallado sobre la faz de la tierra cómo llegar al conocimiento de Dios, y a la paz y reconciliación con él; pero ellos sólo han fingido ser necios, y pasaron su tiempo en vano, especialmente aquellos que tienen las escrituras de la verdad para que sean un registro verdadero y fiel de la mente y la voluntad de Dios. Ellos juegan el papel del necio de manera abominable; porque las escrituras a las que dan tanta reputación en sus profesiones testifican que el camino es sólo uno, y no hay ningún otro camino para que la gente sea reconcilia con Dios, que por medio de ir a Cristo; ser hallado en él, ser regenerado y nacido en esta naturaleza, y recibir sus cualidades, para que así como él era puro, ellos puedan ser puros; para que aquel que santifica, y aquellos que son santificados por él, puedan llegar a ser como uno, y así sean reconciliados con el Padre por medio de él. Ustedes saben que esta es la profesión común del cristianismo, o por lo menos nuestra nación. Y en otras naciones, la profesión común es que no hay ningún Mediador sino este, ningún Reconciliador, sino sólo uno. Ciertamente algunos otros sostienen que pueden haber otros mediadores [María y sus así llamados “santos”], y que hay otros que pueden contribuir con ellos por medio de su mediación, y por sus oraciones y méritos, pero la mayoría de las naciones son de otra manera.

Ahora, que la gente caiga y diga "mi camino es el mejor, y tu camino no es el mejor", y caiga en competencias acerca de los muchos caminos, cuando las escrituras concluyen que sólo hay un camino, esto no está bueno; sería mejor que todos acordáramos acerca de esta doctrina, que no hay posibilidad de reconciliación con Dios, habiendo caído de su presencia, y debido a que el pecado ha hecho una separación, no hay manera de ser reconciliados con Dios otra vez, sino por medio de nuestro Señor Jesucristo; ni por medio de él, a menos que recibamos el Espíritu para vivificarnos. Nade puede vivificarnos, animarnos, o recomendarnos a Dios, excepto por el Espíritu de Cristo que abre y obra en nuestros corazones, para que él pueda prepararnos para el reino de su Padre.

[El Señor nos vivifica a la vida de Dios, el fin de la cual es vivir en la luz, ver a Dios, para que se nos diga qué hacer, y se nos muestre qué hacer. Estar preparados para el reino es ser limpiado, purificado, y liberado del pecado.]

Si la gente estuviera de acuerdo con esto, habría un fin de todo trabajo, y esfuerzo, y disputas acerca del camino correcto, porque la consecuencia y la conclusión serían esta: Que el hombre que no conoce por sí mismo el poder del Espíritu de Jesucristo, está fuera del camino a la reconciliación con Dios, no importa cuál sea su forma o profesión. Por lo tanto, si él está reconciliado con Dios, debe ser por medio y a través del Mediador, quien nunca lo recomendará con el Padre hasta que lo haya convertido en un templo en el cual pueda entrar el Espíritu de Cristo, para obrar en su corazón, para hacerlo apto para el reino de Dios. Y los hombres no tienen ningún otro camino para llegar a esto; porque aunque ellos son celosos en cada oración y forma, esto no significa nada con respecto a ningún gran propósito. La esperanza de ellos será frustrada; no hay ningún otro camino, dijo Cristo, para ir al Padre sino por mí; yo soy el camino, la verdad y la vida. Si estoy fuera de la verdad, estoy fuera del camino; y si estoy fuera del camino, entonces no puedo ir al fin del camino. Este es un razonamiento simple para los hombres. Si digo una mentira, eso está fuera de la verdad. Si tengo una vana comunicación, o engaño o daño a mi prójimo, eso está fuera de la verdad; si estoy en lo que es manifestado en mi conciencia como contrario a la verdad, estoy fuera del camino; aunque soy estricto en ese camino, como con la profesión, sin embargo estoy fuera del camino hacia Dios, estoy fuera de la verdad; no hay ningún camino hacia Dios sino por medio de Cristo, quien es el camino, la verdad y la vida; cualquiera que esté fuera de él, está fuera del camino; lo cual hizo al apóstol decir, que su labor, esfuerzo y deseo era poder ser hallado en Cristo, no teniendo su propia justicia, sino vistiéndose de la justicia de Cristo.

Muchos hombres piensan que pueden recomendarse a Dios por medio de sus acciones rectas, justas y honestas, y al no hacerle mal a nadie. Esto es bueno en sí mismo, pero no nos recomienda con Dios, a menos que lo hagamos por medio del Espíritu justo y santo de Cristo Jesús, a menos que sea su obra; él debe tener la obra de la justicia y la verdad en nosotros; él debe plantarla, y debe crecer por su propia obra, si es aceptable para el Padre; porque sin mí, dijo Cristo, nada podéis hacer. Un hombre que esté fuera de Cristo, extraño a su Espíritu, puede hacer algo, pero nada que esté disponible para el bienestar de su alma, a menos que tenga reconciliación por medio de Cristo Jesús. Si él está reconciliado con Dios, el Mediador debe ser el Reconciliador, quien debe hacerlo apto y prepararlo para la reconciliación con el Padre.

Todas las divisiones, tipos y sectas de la religión deben llegar a un fin; si esta línea de medir es puesta ante ellos, ellos se verán muy cortos; y no hay nada que le hará bien el hombre, sino la religión que lo obliga y lo ata a lo que le agrada a Dios, por medio del Espíritu del Mediador, el cual él siente que obra en él, por medio del cual él es levantado de la muerte hacia algún grado de vida. Cuando él es sensible a la carga que el pecado es para su vida, esa vida piadosa que él tiene, él se siente cargado con todo pecado, y oprimido con todo pensamiento vano, y toda palabra vana, si él no es vivificado en alguna medida, él no es sensible a esta carga; pero al ser vivificado, él es sensible a la carga que está en su vida por razón de su pecado; y después, al estar bajo el peso de su pecado, clama a Dios por su asistencia; él clama a Dios para que lo ayude; él ahora sabe que se ha esforzado y laborado en vano. Oh Dios de toda gracia, si tú no ayudas a mi alma, si tú no intervienes por medio de la asistencia de tu gracia, yo no puedo vencer este pecado. Hay un continuo clamor a Dios para recibir asistencia divina, y a medida que ellos claman a Dios para recibir asistencia, él les ministra su ayuda, por medio de la cual ellos pueden vencer al enemigo de sus almas, y todas las tentaciones cuando vengan. Y cuando el hombre encuentra una asistencia divina así, su fe es fortalecida y confirmada, y así él pelea la buena batalla de la fe, y al final obtiene la victoria; victoria sobre su pecado, y su propia lujuria, y deseos sexuales, y victoria sobre los asaltos y tentaciones del adversario; y al final él llega, por medio de la gracia de Dios, a negar toda impiedad y deseos del mundo, y a vivir justa, sobria y piadosamente en este mundo presente.

Ahora, cuando la gente hace esto, es por medio de la gracia de Dios. Esta vida de justicia, sobriedad y piedad no es el efecto de su labor y ejercicio, y de su esfuerzo en esto, sino que este es el efecto del Espíritu Santo que ha sido nuestro maestro. Cuando ustedes ven a un hombre que ha llegado a ser un buen erudito, eminente en toda clase de aprendizaje, ustedes concluirán que él no alcanzó todo esto por sí mismo; él no aprendió este y el otro lenguaje, este y el otro arte y ciencia por sí mismo; no, sino que él tuvo un maestro y profesor sensato y capaz, quien le comunicó su aprendizaje y conocimiento a su discípulo y estudiante. Esta es la causa eficiente de su mejoramiento. Ahora, si el hombre, por medio de la gracia y el Espíritu de Dios, y la enseñanza de él, vive una vida santa y piadosa, esto es el efecto de algo; él no siempre vivió una vida tal, por lo tanto ¿cómo llega a vivir esta vida ahora? ¿Acaso es por medio de su propia diligencia, labor y ejercicio? No, es por medio de ser ejercitado, enseñado y guiado por el Espíritu de Dios; de manera que es el efecto de la gracia de Dios que él viva una vida así de santa, este es la causa meritorio, ya que él es una criatura, y por medio de esto sólo es aceptable a Dios en Cristo el Mediador.

Así el hombre llega a ser justificado y aceptado, no porque él es un hombre piadoso, sino que es hecho así por el Espíritu de Dios. Ustedes no están bajo la ley, dijo el apóstol, sino bajo la gracia. Ustedes están bajo sus enseñanzas, bajo su dirección. La gracia puede reprender a la gente; porque esa gracia y esa verdad que viene por medio de Cristo, y que se manifiesta como una luz en los corazones de los transgresores, reprende su pecado, y los llama a salir de él; los reprende por él, y los exhorta a dejarlo, ambas cosas al mismo tiempo; de modo que debemos reconocer que toda nuestra justicia, santidad y obediencia es de Dios, y todo lo que hacemos para esto, así como lo que es hecho por la enseñanza, por la influencia y por la operación de la gracia de Dios dada a nosotros en Cristo Jesús, es el efecto de aquel que es nuestro Mediador; él lo obra en nosotros, y para nosotros, por su buena voluntad.

Si somos justificados, no somos justificados por una vida justa y santa, o por nuestra obediencia; sino que somos justificados por medio de Cristo, quien obra una vida piadosa en aquellos que creen, de modo que el hombre no es justificado por ningún otro camino ni otros medios; y todos los otros caminos que el hombre toma para ser reconciliado con Dios son vanos e infructuosos, y han sido denunciados por todos los que fueron movidos por el Espíritu Santo en el Nuevo Testamento. Dijo el profeta, ¿con qué me presentaré ante el Señor? He caído bajo la muerte y el pecado, y en una separación de Dios; yo estoy dispuesto a ser reconciliado con él. ¿Qué haré para estar reconciliado con Dios? Él continúa su vida sin Cristo, y sin fe ni santidad. ¿Aceptará Jehovah millares de carneros o miríadas de arroyos de aceite? ¿Me acercaré aún más? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mi vientre por el pecado de mi alma? ¿Ofreceré a mi primogénito de Dios para no ser rechazado ni llevado a una separación de él? Así los hombres, cuando llegan a ser sensibles, sienten en sí mismos que todo esto no tiene propósito. La respuesta es: ustedes pueden vivir, pero todas sus ardides con respecto a hacer una ofrenda son en vano. ¡Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno! No es que ustedes encuentren este camino o el otro, por ejemplo, sus machos cabríos, o su aceite, o su primogénito; no es ningún camino que ustedes conciben o imaginan que puede reconciliarlos conmigo; yo te he mostrado, hombre, lo que es bueno. ¿Qué es esto que ha sido mostrado? Se trata de un pequeño encargo: él debe amar la misericordia, hacer justicia, y caminar humildemente con su Dios. ¿Acaso servirá esto sin ofrecer machos cabríos ni aceite, ni ofrecer a mi primogénito? Esto será suficiente si ustedes no pueden evitar amar la misericordia cuando les es mostrada, es decir, aceptar la misericordia y amarla. Él le ha mostrado su misericordia a todos los hombres; entonces ámenla y recíbanla; hagan justicia, dejen todo lo que sea injusto, y hagan lo que es justo ante la vista de Dios, pero no se jacten de su rectitud ni su justicia, sino caminen humildemente con su Dios; este es todo el deber del hombre. Esta no es dependencia en las obras muertas, ni en mi propio esfuerzo, para obtener mi justificación.

Ciertamente la consideración de este tipo de lección corrompe a algunos hombres, y los hace hacer esto o lo otro, o evitar esto o lo otro, y ha llevado a muchos a la confesión y una gran abstinencia, y los ha hecho hacer grandes actos, pensando que esto responde a la justicia de Dios. Yo he amado la misericordia, y le he dado todo lo que tengo a los pobres. Si actúo justamente, y me abstengo de esta o la otra libertad, si camino humildemente, es decir, si me humillo por medio este o este otro tipo de penitencia o contrición, entonces hago lo que Dios demanda, y es entonces que he agradado a Dios.

Ahora, todos los que han ido por este camino a obrar, a hacer justicia, y a amar la misericordia, y a hacerse a sí mismos humildes, y se han humillado a sí mismos de tal manera; ellos han desacertado en esto. ¡Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno!; que es imposible para el hombre caído responder a esto por sí mismo; él puede estar convencido de su deber para hacer justicia, pero por su propio poder y fortaleza no puede hacerlo; hay tantas tentaciones de afuera, y tantas de adentro, una propensión tal en la naturaleza, que prevalecerá en contra de todos los vínculos de caridad que él puede hacer.

Por lo tanto el socorro es puesto sobre el valiente; sin la gracia de Dios que viene de Cristo Jesús, el hombre nunca puede hacer el bien, aunque esté convencido. Aunque el Señor nos ha mostrado lo que es bueno, él nos muestra que somos incapaces por nosotros mismos; él ha tenido cuidado de enviar a su Hijo. Dios amó tanto al mundo, que envió a su Hijo al mundo para poder ayudar a aquellos que tienen necesidad de su ayuda, para que cada uno que está en angustia pueda tener sus ojos en Cristo, el autor y consumador de su fe. Cuando los hombres tienen una referencia de su fe en Cristo, esto hace que su deber sea aceptable. Yo no puedo hacerlo a menos que el Señor me fortalezca; por lo tanto tendré respeto por el Mediador, Cristo Jesús, quien fue enviado como una luz al mundo. Dios envía su gracia a cada uno para que nos aferremos de ella, a los que creen en general, para que aunque ellos sean incapaces de hacer lo que Dios les pide, él los capacite para hacerlo; porque los que le recibieron, a ellos él les da poder para llegar a ser hijos de Dios, aunque ellos antes eran hijos del diablo; él es el mismo ayer, hoy y para siempre. Él habita siempre el mismo en su gracia a los hombres; él está lo mismo en su operación hacia ellos; él ofrece su gracia a aquellos que están en el estado mental para recibirla de modo que puedan saber que su poder les dará habilidad; y para que cualquier cosa que ellos hagan por sí mismos sea infructífero, porque no está hecho en el nombre y el poder de Cristo, y por lo tanto no es aceptable para Dios.

El asunto más grande que debe preocuparnos, si queremos ser religiosos, y si nos preocupamos de asuntos divinos, y acerca del reino de Dios y del mundo por venir, es ver en qué estado mental nos encontramos en el presente, ver si es que los lugares altos han sido quitados, ver si no estamos exaltados en nuestra propia arrogancia de conocimiento y sabiduría, y no reconocemos que estamos en deuda con él por su gracia. Si somos muy arrogantes y pensamos que podemos ser auto-suficientes, entonces los lugares altos no son quitados. Los hombres que están en este estado no están preparados para buscar al Dios de sus padres; por lo tanto, que cada uno se acerque a Dios, y vea cómo le va; que vea si tiene una mente suficientemente humilde como para estar sujeta a Cristo, y a las enseñanza de gracia de su Espíritu.

El hombre puede decir "Yo puedo hacer un sermón, yo puedo hacer una oración y una exhortación, y puedo hacer un libro, y enviarlo al exterior. Yo puedo hacer todo esto por medio de mis propios talentos y habilidades". Ustedes pueden hacer esto, y pueden llenarlo de buenas palabras, pero nunca pueden hacerlo aceptable ante Dios porque sin mi, dijo Cristo, nada podéis hacer. Ustedes deben tener la asistencia del Espíritu de Cristo; de otra manera ustedes no pueden hacer una buena oración, ni un buen libro, ni nada bueno; Dios estima la oración misma del impío como una abominación ante él. Cuando la mente no está ejercitada por el Espíritu de Dios, si esa persona ora desde la mañana hasta la noche, y pasa todos los días en penitencia, esto no le hará ningún bien. Si yo, dijo David, hubiese consentido a la iniquidad; ustedes pueden pensar que soy un hombre que tengo el favor de Dios, que soy un hombre conforme al corazón de Dios; sin embargo si yo hubiese consentido a la iniquidad en mi corazón, el Señor no habría escuchado mi oración. ¿De qué sirven las oraciones y los sermones, hechos con buenas palabras, si no vienen de un corazón separado de la iniquidad? Si no es así, no les hará ningún bien, con respecto a la aceptación de Dios.

¡Oh que el temor del Señor entre en cada corazón! Esperen para sentir el poder divino del Señor, que derriba todo pensamiento altanero, para que ustedes puedan ver la preparación en sus corazones, que es una preparación correcta; cuando la gente es tan humilde, tan quebrantada y tan sensible, que no son nada ante sus propios ojos, sino lo que el Señor les permite ser, entonces ellos son como barro en las manos del alfarero, ellos son moldeados por sus manos, y son hechura de Dios en Cristo Jesús, el único Mediador entre Dios y el hombre. Ellos deben llevar la semejanza de Cristo Jesús, llevar su imagen celestial; ellos deben tener sus cualidades, y tener la misma mente que aquellos que estaban en él. Yo siempre hago lo que le agrada a mi Padre, dijo el Señor Jesucristo. Ciertamente él está trabajando en los corazones de los hombres, y Dios está contento con él; y cuando los hombres están haciendo sus propia obras, son echados como estiércol en sus propios rostros; cuando alguien desea apropiadamente la justificación, cuando los hombres tienen la preparación correcta del corazón para buscar al Dios de sus padres, para encontrarle y ser aceptados por él, es por medio de Jesucristo, en quien él tiene contentamiento.

En todas sus asambleas, oraciones, ejercicios y meditaciones, ustedes deben estar separados y alejados de sus antiguos amantes, y ustedes deben estar unidos con aquel a quien Dios ha enviado como un líder y guía para ustedes. Entonces ustedes hallarán su asistencia diariamente; y a medida que ustedes reciben la asistencia de él, serán aceptados por Dios, y él les mostrará al Padre. Eso, y nada más, satisfará al alma que tiene hambre y sed de Dios. Muéstranos al Padre, y nos basta. Por lo tanto cuando Cristo, el Mediador, llega a obrar la purificación del alma, y la santificación de ella, y así hacerla apta para su gloria, tales almas santas contemplarán su gloria; porque el Señor dará gracia y gloria, y no privará* del bien a los que andan en integridad.

[*¡Tome nota! Dios sólo le da a aquellos que caminan en justicia (con integridad). No confunda esto con el evangelio falso de la prosperidad, que es una abominación. A menos que los deseos del hombre hayan sido crucificados en la cruz interna de la negación propia, el Señor ciertamente lo privará de la prosperidad; porque si le diera riquezas temporales a un hombre que está en la vieja carne no regenerada, él sólo las desperdiciaría en sus propios deseos. Pero, cuando el hombre camine con integridad, el Señor se asegurará que sus amados tengan las cosas buenas de esta vida que pueden disfrutar para su gloria.]

Espero que ustedes puedan ser llevados a este estado, y ser guardados y preservados en él; que los cielos puedan hacer llover las abundancias sobre ustedes, y que ustedes puedan sentir las virtudes vivientes que fluyen de Cristo a cada miembro, que es la labor y el esfuerzo de los siervos de Dios, para sus propias almas, y las almas de otros que están en unidad y comunión con el Espíritu Santo.

<Continuación de los sermones>>>>

El propósito de esta página web es mostrar cómo llegar a ser
libres de pecado
al beneficiarse del poder de Dios que produce cambio a través de la cruz,
que lleva a la unión con Dios en su reino.


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