La Cruz Perdida de la Pureza

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SERMÓN XXIV

Pecadores cautivos puestos en libertad por Jesucristo

Predicado por Esteban Crisp en Devonshire-House, el 29 de abril de 1688

 El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque me ha ungido para anunciar
el evangelio a los pobres;
me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón,
a proclamar libertad a los cautivos [del pecado]
restablecimiento de la vista a los ciegos, para liberar
aquellos que están oprimidos [esclavos del pecado]
,
Lucas 4:18-19

NO hay nada que haga a la gente vivir para Dios, sino lo que ellos reciben de Dios. Porque así como todos los hombres están por naturaleza en un estado de muerte, también así debe haber algo más allá de la naturaleza que los haga vivir otra vez; y esto es lo que todos deben esperar a Dios para recibir, para que puedan sentir algo que es sobrenatural, y que usted pueda conocer el don de Dios; el don de Dios, dicen las escrituras, es la vida eterna. Muchos encuentran una vida en este mundo que no es el don de Dios. La vida que la gente tiene en el pecado no es el don de Dios; los deleites y placeres del mundo se han convertido en la vida para ellos. El mundo es aquello ante lo cual todos deben morir; aquellos que no están muertos al mundo viven para sí mismos; ellos no viven para Dios porque nadie puede vivir para Dios, a menos que sea por la vida que viene de él. Lo que la gente recibe del hombre, los reúne al hombre; lo que ellos reciben de Dios, los lleva hacia Dios.

Por lo tanto los hombres han hecho reuniones, y han comunicado lo que ellos tienen los unos a los otros, y por virtud de sus comunicaciones los unos a los otros, se han convertido en un pueblo. Muchos hombres han reunido a muchas personas, muchas iglesias, y ellos viven para aquellos que los han reunido. Ellos no viven para Dios, ya que nunca han recibido algo de Dios; sino todos los que llegan a recibir el don de Dios, mueren al mundo, y llegan a vivir una vida que el mundo no ama, ni le interesa, y en la que no tiene placer. Si ustedes fueran del mundo, dijo Cristo, el mundo los amaría; pero debido a que no son del mundo, ellos los odian. ¿Cómo se debe entender esto, acaso ellos no eran hombres de esa generación? ¿Qué significa que ellos no eran de este mundo? Bueno, porque los he sacado de él, aún así ellos estaban allí todavía, y se les dieron ciertos nombres, los hijos de tales y tales hombres; sin embargo por todo eso, ellos no eran del mundo; y lo que difería en ellos era el ser hechos partícipes de esa vida que el mundo no conocía [o apreciaba].

Y entonces habrá una enemistad en el mundo en contra de la vida de santidad; aquellos que son del mundo odiarán a cualquiera que viva en él; y así como era entonces, así es en este día, aquellos que son del mundo, oyen y reciben aquellas cosas que son del mundo, de los hombres de este mundo; pero aquellos que son de Dios, oyen a los que son de Dios, y reciben las cosas de Dios, y el consuelo y gozo más grande que tienen está en su comunión con Dios en Cristo Jesús, a través de quien, como por medio de un conducto, las bendiciones del padre les son ministradas, y por medio de quien, como de la fuente de vida, su vida es renovada día tras día.

Pero estas cosas están escondidas del mundo, prudentemente escondidas de aquellos que son sabios de la mente; ellos no pueden cavar a la profundidad, ni ascender a esta altura; ellos no pueden comprender la longitud ni la anchura de las cosas de Dios, que están en Cristo Jesús. Ellos pueden alcanzar algo del amor de Dios que está en la creación; ellos pueden decir cuando el sol brilla sobre ellos, y cuando la lluvia cae sobre sus campos, y cuando cae en su debida temporada. Ellos lo llaman una bendición; y mientras el pacto con el invierno y el verano permanece, ellos lo ven como cómodo, y tal vez a veces llegan a decir, le doy gracias a Dios por ello. Todas estas cosas están debajo de nosotros, y no hay ni amor ni odio que sea conocido por todos ellos. Yo vi al impío, dijo uno, y contemplé su morada, y él floreció como un árbol verde, y todavía era impío, a pesar de todo esto.

Pero ahora, aquellos que ven donde viven, quienes viven para Dios, ellos pueden decir que sus hojas nunca se marchitan, sino que ellos producen su fruto en el tiempo debido. Pero él no hizo lo mismo, es decir que el hombre impío que floreció como un árbol verde; he aquí miré, y él fue quitado, y su lugar ya no se podía encontrar más. Vino una demolición de todas sus bendiciones y su florecimiento llegó hasta el final; sus riquezas perecieron, y sus cosas buenas se alejaron de él. Pero el hombre cuyo deleite está en al ley de Dios, y la hace su placer tanto de noche como de día, es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, cuyas hojas nunca se marchitan, y produce fruto en su debido tiempo.

Pero esto está escondido; no hay nadie en el mundo a quien no le gustaría tener algo de esta vida también, porque entonces tendrían la seguridad de la vida eterna; pero ellos no morirían a la otra vida, ellos no serían crucificados al mundo, ellos no se separarían de sus amantes. Si ellos pudieran llegar al estado de un hombre justo, una hora o dos antes de morir, cuando estuvieran seguros de que van a morir, esto les agradaría; pero vivir esa vida que es para Dios, es morir al mundo, y dejar aquello que tienen, sus comodidades, su gozo, su paz y honor, y todo sus gozos mundanos en él, antes de que puedan recibir el don de Dios, ellos piensan que es difícil. Pero aquellos que anhelan una vida piadosa, y piensan que pueden encontrarla sin separarse de la vida del mundo, se engañan a sí mismos.

¿Acaso no ven cómo los hombres se han engañado a sí mismos en estos días? Ellos han buscado el reino de Dios hasta que son esparcidos en su propio camino; ellos están disputando acerca de su propio camino, como si nunca hubieran tenido ninguna escritura como su regla. Ellos claman que las escrituras son su regla; este es el camino a la vida eterna, dice uno; y este es el camino, dice otro; y el uno y el otro dicen que todos estos caminos son falsos excepto el suyo; y todos estos contendientes del camino de la vida eterna, todos ellos dicen que las escrituras son la regla.

[Todos ellos dicen que las escrituras son la regla, pero todos ellos tienen versículos diferentes que consideran como verdaderos, e interpretaciones diferentes, mientras que ignoran muchas otros que están en conflicto; por lo tanto, hay 41,000 sectas en el cristianismo. Cada secta ha tomado un conjunto de versículos y han creado su propio Jesús y su propio Dios. Estas sectas son la ramera de Babilonia. La ramera y sus miles de millones de seguidores adoran a un Jesús diferente, creado a partir de un conjunto de versículos, ignorando los cientos de otros que están en conflicto con su creación, y torciendo otros para hacerlos opuestos a su significado. Su Jesús creado no les habla; su dios no les enseña, su dios no los limpia de pecado, ni los purifica, ni los perfecciona; su dios tiene la apariencia pero no el poder. Y aquellos que siguen estos ministros de este otro Jesús no se darán cuenta de su error hasta que mueran, el cual será el momento en que el Jesús real, quien tiene poder, les dirá: Apartaos de mí, obradores de iniquidad, porque nunca los he conocido.]

Y sin embargo las escrituras hablan del camino también, y nos hablan del camino claramente; el camino al reposo, la paz y la vida eterna. Si las escrituras hubieran estado en silencio con respecto este camino, y no hubieran hablado de nada más aparte de las genealogías y las historias de los ejércitos y las guerras, sería un caso diferente; pero las escrituras del Antiguo y el Nuevo Testamento hablan de un cierto camino a la vida eterna; y dicen que es el camino de la santidad, un camino que será establecido para los redimidos y los que han sido rescatados por el Señor para que caminen en él, y el hombre caminante, aunque sea necio, no se equivocará en él. Aunque él nunca obtenga un título en la universidad, no se equivocará en él; aunque sea un necio ante el mundo, y nunca entienda griego ni latín, sin embargo no se equivocará en este camino.

El camino que lleva al reino de Dios es llamado el camino de la santidad; pero mientras muchos han estado leyendo en sus libros, ellos han estado contendiendo por un camino de impiedad; con razón entonces ellos han estado disputando acerca de él, y todos se lo han perdido, y ese es el punto principal de todo.

Que ellos hagan un camino, lo cual ellos harán, y lo enmarcarán de manera sabia, de acuerdo a su mejor inteligencia, ya sea un camino que tenga todas las calificaciones materiales que lo puede hacer un camino de santidad, estos hombres pueden caminar en él; pero ellos nunca encontrarán el camino al reino de Dios, aunque lo han buscado. Vayan de un lugar a otro, y pregúntenles, ¿cuál es su camino? Nuestro camino, dicen ellos, es el camino correcto, el camino más seguro y certero que se puede encontrar para que la gente camine en él. ¿Pero hacia dónde me llevará? Lo llevará hacia el reino de Dios. Esto es lo que yo quisiera tener; pero, ¿me llevará hacia la santidad? No, nunca en este mundo, usted nunca llegará a la santidad; aunque haga lo mejor que pueda hacer aquí, no es nada más que pecado; el mejor trabajo que usted haga en un día no es nada más que pecado; el mejor hijo de Dios en la tierra no puede vivir ni un día sin pecado. ¿Necesita usted esto en su camino? Sí; entonces lo he hecho con eso, y debo ir a otra gente.

Por lo tanto muchos han ido en muchos caminos hacia el reino de Dios, y cuando llega el resultado, ellos encuentran que todo camino es un camino contaminado, un camino pecaminoso. Yo sé que este camino nunca me llevará a Dios; el pecado primero me apartó de Dios; yo hubiera estado bien cuando fui creado al principio, si nunca hubiera pecado en contra de Dios; un camino pecaminoso me alejará de Dios. Está en contra del sentido común, y en contra de la racionalidad, decir que al principio nos alejamos de Dios por medio del pecado, y que debemos ir a Dios otra vez a Dios por medio del camino pecaminoso. ¿Quién va a creer que un camino así llevará a los hombres hacia el reino de Dios? ¿y que algún camino llevará a los hombres a Dios, que no los lleva a la santidad?

El Salmista dijo: Si en mi corazón yo hubiese consentido la iniquidad, el Señor no me habría escuchado; aunque el hombre se mantenga cerca de las reuniones, y las ordenanzas, y deberes, y actuaciones, parece que la iniquidad todavía permanece; no se puede erradicar en este mundo. Esta iniquidad, que continúa y permanece en el hombre, hace que todas sus actuaciones, deberes y oraciones sean inaceptables ante Dios; todos ellos son echados otra vez sobre él, y echados como estiércol sobre su cara, y esto es suficientemente verdadero también; por lo tanto no se puede ir a Dios por este camino; aquellos que van a Dios saben suficientemente bien que no están reconciliados con Dios [mientras están pecando], si ellos son hombres que son conscientes.

Hay un tipo de persona que es tan estúpida y sórdida en sus juicios, que si un hombre les dice que están reconciliados con Dios, ellos le creerán aunque sus conciencias los reprochen cien veces al día. Si el clérigo de la parroquia dice que él ha hecho a este niño un heredero del reino de Dios y un heredero de la vida eterna; yo sé que algunos han creído cuarenta años después, y han tomado la palabra de este hombre toda su vida. ¿Piensan ustedes que hay un peligro de que yo en el bautismo fui hecho heredero de la vida eterna, y heredero del reino de Dios? Dios no ha designado ordenanzas en su iglesia por nada. No estoy hablando acerca de personas sórdidas de corazones duros, quienes nunca han ido hacia el interior de sí mismos para preguntar acerca de su situación ante Dios, si es que están convertidos; sino que hablo acerca de personas sobrias y conscientes, quienes no desean ser engañados en algún punto de salvación, aunque ellos han sido engañados por largo tiempo, ellos puedan estar sin ser engañados. Entonces ellos deben tomar esto como una doctrina segura, que nada puede reconciliarlos con su Hacedor sino aquello que quita el pecado. Dios no escucha a los pecadores, él nunca será reconciliado con un hombre que en este mundo sea un pecador; pero hay muchos miles (bendito sea Dios) en esta era, como también en otras eras, que eran pecadores, y fueron reconciliados con Dios a través de Cristo, y tuvieron remisión del pecado; pero nunca hubo un hombre que en su pecado haya sido reconciliado con Dios, aunque él haya creído la verdad; si no llega a la santificación del espíritu, nunca puede ser reconciliado con Dios.

Por lo tanto ha habido en todas las edades un camino de la obra del Espíritu de Dios en los corazones de aquellos que creen, para prepararlos para el reino sin pecado, para el reino glorioso, dentro del cual nada que hiere, profana o corrompe, puede entrar. Y debido a que no podemos entrar con la corrupción y lo profano, él ha asignado la ministración de su Espíritu para trabajar con lo que pueda dificultar el que seamos limpios del pecado, para que podamos tener una entrada abundante en su reino glorioso; para que por mientras que ellos dicen que es imposible vivir sin pecado, bien podrían haber dicho que es imposible entrar en el reino de Dios; porque nunca entrará alguien en el reino de Dios, sino aquellos que están sin pecado; porque no hay purgatorio después de la muerte.

Los papistas tienen una mejor presunción que los protestantes en ese aspecto. Los protestantes conciben que el pecado debe ser expulsado hasta el punto de la muerte; y ellos dicen que todos los pecados de los creyentes, toda la culpa del pecado, después que somos creyentes, es disculpada, perdonada y terminada, por medio de la muerte de Cristo sobre la cruz; nosotros la obtendremos si podemos. Si los hombres pueden imaginar un camino hacia el reino de Dios, ellos lo obtendrán. Ellos creen que el hombre puede pecar y no tener culpa; y que él puedo pecar hasta el día de su muerte, y después todo el pecado pasará, y él entrará en el reino de Dios. Los papistas dicen que nadie puede ir al cielo hasta que son purgados del pecado; y ellos dicen que Dios ha asignado un lugar para ese propósito, y las personas deben ir al purgatorio, y ellos deben estar allí hasta que hayan sido purgados, y purificados, y hechos aptos para el Cielo. Ahora, dicen los protestantes, verdaderamente; no hay tal cosa, no encontramos ninguna de esas cosas mencionadas en las escrituras, por lo tanto esto no puede ser; porque el apóstol dijo, "les hemos declarado todo el consejo de Dios," y él no menciona ni una palabra del purgatorio en todo el Nuevo Testamento. Los protestantes se han imaginado un camino para ayudarse a sí mismos,* y los papistas también, para ayudarse a sí mismos, y ambos están en peligro. Y con respecto a los papistas, si su sacerdote está equivocado, y no hay tal lugar como el purgatorio, entonces ellos deben ser llevados otra vez a la doctrina de las escrituras, la cual declara que cuando la muerte nos deja, así el juicio nos encontrará; y así como sembramos, así cosecharemos; si sembramos en la carne, entonces de la carne cosecharemos corrupción. Entonces los protestantes, de la misma manera, si ellos estuvieran equivocados al decir que un hombre puede actuar en pecado y aún así no tener culpa, entonces ellos deben ser llevados otra vez a la doctrina de las escrituras, que nos dicen: el alma que peca debe morir. Si un hombre justo se aparta de su justicia y hace lo que el malo, su justicia no será recordada ya más, sino en el pecado que él ha cometido, morirá.

[*La doctrina protestante de justificación instantánea, santidad, y salvación por medio de la primera creencia, fue creada por Martín Lutero, quien creó su doctrina demoníaca al ignorar los libros de Hebreos, Judas, Santiago, Ester y Apocalipsis. Él llamó al libro de Santiago una "carta de paja," y dijo con respecto al libro de Apocalipsis que él no podía "de ninguna manera detectar que el Espíritu Santo la produjo." Todas las escrituras son verdaderas. Si usted tiene que ignorar ciertos versículos para mantener sus creencias en otros versículos, entonces usted no entiende los versículos que usted piensa que entiende.]

Esta es doctrina sana. Yo prefiero confiar en la doctrina de los profetas y los apóstoles antes que la doctrina de todos los otros, ya sean protestantes o papistas; y prefiero depender de lo que fue inspirado por el Espíritu Santo para la doctrina de la salvación, que en las doctrinas de aquellos que dicen que no hay inspiración en estos días. Algunos conciben estas escrituras para interpretarlas de esta manera o de esta otra; y otros conciben que significa esto o esto otro, pero ellos deben, dicen ellas, someterse a mejor juicio. Yo soy un hombre falible; yo me someto a mejores juicios. Ahora cuando la gente está preocupada con la inmortalidad y la eternidad, para tener estas cosas repartidas de esta manera, ¿qué almas estarán tan apagadas que no se despertarán y considerarán y mirarán alrededor suyo antes que se alejen de esto, y cómo les irá después que dejen esta vida?

Nosotros ahora debemos obrar por nuestra propia salvación; esta es nuestra parte. Nunca nadie ha obrado esta salvación, ya es obrada en la parte de Dios, y debe ser hecha nuestra; aquel que es nuestro Salvador, él ha sufrido por nuestros pecados, y resucitó otra vez para nuestra justificación; él fue hecho para nosotros, de Dios, sabiduría, justicia, santificación y redención. Ahora la sabiduría significa la apertura del consejo de Dios, la justicia significa la sujeción de nuestra voluntad a la voluntad de Dios; santificación significa obediencia al Espíritu de Cristo. Santificación significa obediencia a algo; ¿a qué? ¿a qué seremos obedientes? ¿cuál es nuestra regla? Aquel que es guiado por el Espíritu de Cristo, es de él; pero aquel que no es guiado por el Espíritu de Cristo no es de él; esto es tan claro, la santificación significa obediencia al Espíritu de Cristo, y redención significa comprar otra vez, o liberar de la esclavitud.

Ustedes saben que cuando nuestros amigos están en cautiverio, como en Turquía, o en otro lugar, pagamos con nuestro dinero su redención, pero no pagaremos con nuestro dinero si ellos todavía están encadenados. ¿Acaso ninguno pensaría que ha sido engañado si él paga tanto dinero por su redención, y se hace un acuerdo para poder decir que está redimido, y ser llamado un cautivo redimido, pero que todavía debe llevar sus grillos? ¿Cuánto tiempo? Mientras tenga un día para vivir [lo cual es la cantidad de tiempo que se nos dice que debemos permanecer cautivos del pecado, hasta la muerte].

Esto es para los cuerpos; pero ahora yo estoy hablando de las almas. Cristo debe ser hecho para mí redención, y rescatarme de mi cautiverio. ¿Acaso soy un prisionero en algún lugar? Sí; de cierto, de cierto, aquel que comete pecado, dijo Cristo, es un esclavo del pecado; él es un esclavo del pecado. Si usted ha pecado, usted es un esclavo, un cautivo, que debe ser redimido del cautiverio. ¿Quién pagará precio por mí? Yo soy pobre, no tengo nada; no puedo redimirme a mí mismo; ¿quién pagará el precio por mí? Hay uno que vino, que ha pagado el precio por mí; eso es bueno, eso es buenas noticias, entones espero poder salir de mi cautiverio. ¿Cuál es su nombre? ¿es llamado Redentor? Entonces yo espero el beneficio de mi redención, y de que yo saldré de mi cautiverio. No, dicen ellos, tú debes permanecer en el pecado, todo el tiempo que vivas. ¿Qué beneficio obtengo por mi redención? Ya no podía estar en mi cautiverio; si no hubiera sido redimido. Debo usar todos mis grillos y cadenas, y ser sujeto a mi antiguo amo y patrón, y cuando él quiera que me emborrache, me debo emborrachar; y cuando él quiera que sea impuro, debo ser impuro.

Así hay muchos que profesan ser cristianos (ustedes lo ven con sus ojos), que les dicen que ellos creen todos los artículos del credo, y ellos han sido bautizados en la fe cristiana, y pueden recitar todos los principios de la religión cristiana, y realizar el deber de los cristianos al ir a la iglesia, decir sus oraciones, y posiblemente aún dando limosnas; ellos son los que son llamados cristianos. Ellos son llamados así, sin embargo ellos no están redimidos de sus vanas conversaciones; ¿porque qué constituyen los grillos y cadenas alrededor de ellos? Cuando su antiguo amo les dice que se emborrachen, ellos se emborrachan; y cuando él les dice que cometan fornicaciones, o mientan, o engañen a su prójimo, ellos lo hacen. ¿Acaso ustedes piensan que el diablo los lleva a hacer estas cosas? Ustedes no dicen que el Espíritu de Dios los lleva a hacerlo. Si alguien demanda: "¿por qué lo haces?" ustedes contestan: "el diablo prevaleció sobre mí." ¿Qué? ¿El diablo tiene poder sobre los hombres después que han sido redimidos? ¿Qué clase de redención es esta? Entonces viene el antiguo engaño otra vez: "somos redimidos del castigo de nuestro pecado, pero no del acto."

Cómo si aquellos que son llamados Ranters* me hubieran contado este cuento, sería típico; pero cuando los doctores de divinidad nos cuentan este cuento, es tan diferente a la divinidad, que es carnal, sensual, y diabólico decirle a los creyentes que ellos son redimidos del castigo del pecado, pero no del acto del pecado; que este es el beneficio que nosotros recibimos de los sufrimientos de Cristo; para que podamos seguir pecando sin costo; para que no haya culpa contraída por eso; ¿acaso algún hombre o mujer, que entienden que tienen un alma, arriesgará su alma en esta divinidad? Espero que no. Ellos no arriesgarán su alma en este doctrina de fundamento. Espero que Dios despertará las conciencias de las personas, para que ellos no arriesguen un fundamento tan carnal y diabólico; porque por si el diablo predica, él no puede predicar una doctrina peor que esta, persuadir a los cristianos de que pueden vivir en pecado, y el pecado no los dañará, ni afectará o quebrantará su paz con Dios, y su reconciliación con él.

[*Los Ranters creían que Cristo los había liberado de toda ley y por lo tanto ellos eran libres para cometer cualquier pecado definido por la ley sin culpa. Para la mayoría del cristianismo en el siglo 17, esta era una creencia radical. Los Ranters participaban en borracheras y adulterios abiertamente mientras decían ser hijos de Dios con derecho a su libertad. La mayoría de los Ranters se convirtieron en cuáqueros al ver el error de sus caminos. Note la similitud de los Ranters con el cristianismo de hoy en día, que piensan que toda la ley está muerta, (excepto por los diezmos, en insisten en pedirle su dinero), y la gracia excusa su pecado de toda la vida; cuando la realidad es que las leyes morales del amor y el comportamiento todavía están muy vivas y requieren obediencia, mientras que los diezmos, los sábados, los alimentos, los días, etc., están muertos. El cristianismo por lo tanto se ha deteriorado hasta haber hecho de la sangre de Jesús algo impío, quebrantando el pacto eterno, fastidiando al Espíritu de Gracia, y pisoteando bajo sus pies al hijo de Dios. Hoy en día la retribución por esta abominación no está muy lejos.]

Yo les diré cómo ha sido conmigo. En mi niñez si hubiera hablado una palabra vana, o una palabra falsa, hubiera sentido una culpa tan grande por ello, que me hubiera sentido avergonzado de acercarme a Dios o de orarle a él; yo sabía que él no necesitaba mentirosos, yo sabía que no había manera de ser aceptado sin arrepentimiento o cambio de vida. Yo creo que otros han encontrado el mismo trato de parte de Dios, por los golpes de convicción que han llegado a sus corazones, cuando han pecado en contra de Dios.

Por lo tanto yo todavía tengo la opinión de que las personas que dependen de esta clase de doctrina, a veces [dudan sus creencias], especialmente cuando llega la enfermedad, y la muerte los mira en el rostro, o en tiempos de contagio o pestilencia común, en esos tiempos tienen un tal peso de culpa sobre sus conciencias; porque esta doctrina no los apoya en el momento de la muerte, cuando ellos entonces creen que han llegado a ser culpables, o cometido pecado.

Yo he deseado muchas veces que el Señor abra los ojos y los corazones de las personas de esta ciudad y de esta nación, para que vean lo miserablemente que han arriesgado sus almas. ¿Acaso los mercaderes de esta ciudad arriesgarán sus dioses a tal punto como los hombres comúnmente arriesgan sus almas? ¿Qué? ¿Arriesgarán sus dioses en un barco sin fondo, antes de que vaya hacia el mar? Ahora, esta doctrina no tiene fundamento; ¿acaso le creeré a una persona que me diga que yo no tengo culpa, cuando yo la siento en mi corazón; cuando cometo fornicación y borrachera, o engaño a mis prójimos, alguno me persuadirá que no tengo culpa?

¡Oh amigos! Estamos hablando de grandes asuntos; es acerca de la eternidad que estamos hablando, es acerca del peligro de la felicidad eterna; por lo tanto yo oro que cada uno sea serio, y considere lo que digo, porque hablo en el nombre de Dios, y para el beneficio de ustedes. Los hombres deben llegar a una verdadera búsqueda en sí mismos con respecto al camino de la vida en el que ellos viven. Muchos se apoyan a sí mismos por las doctrinas y preceptos de los hombres, y se elevan a sí mismos hasta la presunción de la salvación. Que ellos examinen si es que es una vida que tiene su apoyo del Espíritu de Dios; que es material para que todos la consideren. No hay nadie que pueda vivir para Dios, sino por medio de la vida que reciben de Dios; la gracia de Dios, que trae salvación ha aparecido a todos los hombres. Ahora, esta es una doctrina universal.

Hay un tipo de hombres en esta ciudad y nación que nos dicen que la gracia salvadora es dada sólo a los elegidos. La gracia salvadora es dada a todos los hombres; pero ustedes deben interpretar esas palabras, todos los elegidos, donde ellas son algo dañinas, y quitarían la condición del texto, si ellos hacen una distinción en la última parte de la frase, porque no será de buen sentido. La gracia de Dios que trae salvación ha aparecido a todos los elegidos, enseñándonos a negar toda impiedad y deseos mundanos.  Aquí estamos nosotros quitados del todo. La misma gracia, que es nuestra maestra, parece ser la maestra de otros, aunque ellos la convierten en libertinaje [una licencia para la lujuria]. La gracia es la misma, aunque ellos puedan hacer muchas distinciones entre la gracia común y la gracia salvadora. El apóstol la explica al decirnos cuál era la gracia a la que él se refería; la gracia de Dios, que trae salvación, ha aparecido a todos los hombres, y esto es, al enseñarnos; ¿qué nos enseña? Yo les pido que lo consideren; nos enseña cómo negar toda la impiedad y los deseos del mundo, y vivir sobra, justa, y piadosamente en el mundo presente. Dónde está el pecado ahora, si el hombre es enseñado por esta gracia, y sus dictados. ¿Acaso puede un hombre vivir en pecado, y aún así vivir justa, sobria y piadosamente también? ¿Puede el hombre vivir en pecado, y aún así negar toda impiedad al mismo tiempo? ¿Dónde han estado los entendimientos de los hombres, que no pueden entender su lengua materna, y considerar el sentido? ¿Dónde están los entendimientos de los hombres que dirán "yo puedo negar toda la impiedad y los deseos mundanales, y aún así seguir los deseos de mi propio corazón"? Ustedes piensan que yo estaría hablando tonterías si hablara así; y sin embargo hemos sido repugnados por tales cosas sin sentido como estas. Debemos orar que Dios envíe su Santo Espíritu a nuestros corazones para permitirnos vivir una vida piadosa, justa y sobria, y al mismo tiempo creer que nunca lo haremos; sino que es un asunto de imposibilidad.

Ahora, cuando los hombres llegan a decir estas cosas juntas, y cuando ellos consideran a Dios y sus propias almas, en qué condición están ellos, cuantos de ellos están sorprendidos de pensar que debieran estar repugnados con tal cosa incongruente, desagradable y disonante que no son consistente los unas con los otros.

¿Pero piensan ustedes que es posible que algún hombre viva sin pecado? Sí, o de otra manera yo diría que es imposible para alguien ser reconciliado con Dios; porque Dios nunca será reconciliado con los pecadores, como tales; porque su acuerdo y pacto está compuesto de estos artículos: Lavaos, limpiaos, quitad la maldad de vuestras acciones de delante de mis ojos. Dejad de hacer el mal. Aprended a hacer el bien, etc. Venid, pues, dice Jehová; y razonemos juntos: Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Isaías 1:16-17; estos son todavía los términos, quiten el mal de sus acciones, entonces paciencia, misericordia y longanimidad, serán extendida a ti. Dios dará gracia y gloria, y ninguna cosa será retenida; ¿qué, de aquellos que dicen sus oraciones, o que van a la iglesia o la reunión? No, pero no privará del bien a los que andan en integridad. Sal 84:11. Estos son los hombres que recibirán gracia.

Y cuando el Señor distingue por sus profetas a quién él tendrá entre ellos; él habla de una clase de persona que llama el nombre del Señor; aquellos que temieron al Señor, y hablaron a menudo los unos a los otros; es decir, de la bondad de Dios; ellos eran un tipo de persona que temblaban ante la palabra de Dios; un tipo de persona que no hizo lo que otros hicieron: cazar los placeres, riquezas, y los honores del mundo, sino están familiarizados con la palabra interna que obró en sus corazones; en ese día que yo preparo mis joyas, ellos serán míos, dijo el Señor. ¿De quién serán los otros? Tú clamas estos para ti., pero ¿de quién serán los otros: aquellos que no piensan en tu nombre, y no tiemblan ante tu palabra? Hay un lugar para ellos también. Desde hace tiempo está listo el Tófet. Su pira se ha hecho profunda y ancha, con su hoguera y abundante leña. El soplo de Jehová la encenderá como torrente de azufre. Esto es para todos los que son impíos, y que obran iniquidad.

Esto está en el Antiguo Testamento; entonces viene el Nuevo Testamento, en el Apocalipsis de Juan; hay una separación otra vez. Hay un tipo de persona que son llamados los verdaderos adoradores, y el ángel fue ordenado a ir y medir el templo, y aquellos que adoraron allí. El templo externo no fue medido, sino dejado para que los gentiles pasaran, y se fueran sin la medida; porque afuera están los perros y los hechiceros,* y fornicarios, y homicidas, e idólatras, y todo el que ama y habla mentira. Y entonces el Señor habla a sus profetas en el Antiguo Testamento otra vez, si ustedes ponen una diferencia entre lo precioso y lo vil, entonces ustedes serán como mi boca ante ellos; pero si los apiñan todos juntos, y cosen cintas sobre las muñecas de las manos, entonces ustedes no serán como mi boca.

[*perros y hechiceros son los ministros del cristianismo. Como perros, ellos lamen las heridas de su congregación; ellos se alimentan de los pecados del pueblo en sus congregaciones, diciéndoles que son justos, recibiendo su gratitud continua por darles la seguridad del favor de Dios y el cielo por venir; ellos son falsificadores de mentiras y médicos inútiles. Como herederos, ellos practican brujería con rituales y ceremonias que supuestamente hacen al hombre aceptable ante Dios, mientras el hombre permanece como un esclavo del pecado, sirviendo así a Satanás, no a Dios.]

Por lo tanto en todas las edades Dios aspiró a la separación del estado y la condición de su pueblo; y un tipo de personas fueron purificados, por medio de la santificación del Espíritu, y la creencia en la verdad; y la otra clase no fue santificada o purificada, y permanecieron en su pecado; y el fin de la venida de Cristo al mundo, fue llamar al pueblo al arrepentimiento. Él no vino a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento, y a dejar su pecado. A todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio poder de llegar a ser hijos de Dios. ¿Hijos de quién eran los otros? Ellos hicieron mucho ruido acerca de la profesión como los otros. Él les dice quién es su padre: ustedes son de su padre el diablo; y él lo probó precisamente, por la siguiente razón: porque ellos hacían las obras del diablo, por lo tanto, eran hijos del diablo. Fue Cristo mismo, el doctor de divinidad más grande que haya venido al mundo, quien dijo estas palabras. Y esta es el tipo de lógica con la cual él discute con los fariseos, para hacerles creer que ellos eran hijos del diablo; aquellos que hacen las obras del diablo son los hijos del diablo; pero ustedes hacen sus obras, por lo tanto ustedes son sus hijos; entonces trataron de matarlo, ellos no podían soportar tales argumentos.

Si uno debe ir y buscar un pueblo en esta ciudad y nación, y ver un hombre de esta religión, otro de aquella religión, y escogerlos y usar este argumento con ellos: hay un hombre que profesa altamente, él profesa tener luz en su interior; si ustedes miran sus acciones ellos están muertos y oscuros, ¿por qué entonces él es uno de los hijos del diablo? Si ustedes me ponen a probar esto, yo dijo porque él hace las obras del diablo; él es un extorsionista, un engañador, un borracho, una persona impura, y hace las obras del diablo, y por lo tanto no es de los hijos de Dios. Y así vayan a otro tipo y usen este argumento; es suficientemente seguro, ustedes nunca pueden fallar en esta clase de argumento que Cristo usó; y la gente lo usaría con sí mismos, y no pensarían que son mejores, entonces veríamos a las personas confesándose a sí mismos como hijos del diablo.

Nadie puede llegar a ser hijo de Dios hasta que lleguen a reconocer su estado perdido, su condición deplorable; que ellos han caído de Dios, y por medio del pecado y la iniquidad han llegado a estar en una naturaleza que está en enemistad con Dios. Entonces clamarán: ¿quién me librará de este cuerpo de muerte, y de ser hijo de Satanás, esta heredad de ira? Yo soy heredero de una heredad; soy un heredero de ira, y voluntariamente me desharía de esta heredad y herencia, y tendría una herencia con los santos en luz. Nunca conoceremos esto, hasta que lleguemos a la divinidad sin sofistería, y sin trampas ni rarezas, y hasta llegar al razonamiento de Cristo. Aquel que hace la obra del diablo es hijo del diablo; entonces ellos confesarán que esto es del diablo, y aquello es del diablo. Esta es una obra impía; y yo veo que tengo necesidad de ser llevado a otra condición.

Cuando la gente llega a un reconocimiento de la verdad, y de su propia condenación, entonces ellos están un paso más cerca de la redención y la salvación. Nadie nunca tomó un paso hacia su salvación, antes de que reconocer primero su propia condenación. Aquel que santifica, y aquellos que son santificados, todos son de uno; y aquellos que se han unido al Señor, son un Espíritu. Un árbol malo, dijo Cristo, no puede producir buen fruto. Cuando Cristo dijo esto, él se lo dijo a hombres y mujeres, y lo dijo acerca de hombres y mujeres, y no de árboles. Y cuando dijo que ningún hombre puede juntar uvas de las espinas, o higos de los cardos, él hablaba de una generación de hombres. Como si él hubiera dicho, esta espina debe ser trasladada y cambiada a otra naturaleza antes de que pueda producir uvas; y este cardo debe ser cambiado a otra naturaleza antes que pueda producir higos.

Debe haber un cambio en la naturaleza del hombre antes de que pueda haber un cambio del fruto y del efecto de sus acciones; cualquier cosa que él siembre, también eso segará; lo que un hombre haga en el cuerpo, él debe dar cuenta de ello en el día del juicio; porque los libros serán abiertos, y los hombres serán juzgados de acuerdo a las cosas escritas en esos libros. Si hay un libro para ustedes y para mí, y les garantizo que hay mucho en él; hay un registrador y un secretario para el libro, que Dios ha abierto en la consciencia de cada hombre; y allí están las transgresiones y pecados de cada hombre. Dijo uno, tú has escrito mis transgresiones como con punta de diamante; tú las has grabado tan profundamente, que parece imposible que pueda ser borrada otra vez. Algunos han tenido sus pecados tan profundamente grabados en sus conciencias, que ellos han pensado que nunca serían borrados; ellos fueron escritos como con la punta de un diamante.

Cuando la gente ve y considera que han arriesgado sus almas en terreno inestable, yo espero que ellos sean despertados para que busquen la justicia; cuando ellos vean que no hay nada bueno en ellos. Donde hay algo bueno, es Dios quien se los ha dado. Algunos dirán: si yo soy perverso, corrupto e impío, no puedo evitarlo, por lo tanto debo ponerme en deuda con mi Hacedor para que me ayude, de otra manera nunca obtendré ayuda. Ahora, debido a que Dios sabe que somos impotentes, él ha puesto su ayuda en uno que es poderoso, a saber, nuestro Señor Cristo Jesús, y Cristo ha enviado su Espíritu al mundo para convencer al mundo de pecado, y para llevar a su pueblo hacia toda la verdad. Y esta gracia que viene de Jesucristo ha sido mostrada tan universalmente, y extendida tan universalmente a todos los hombres, que yo nunca conocí a ningún hombre todavía que no tuviera nada de ella. Y aunque ellos sean tan malos y tan oscuros como puedan, sin embargo la luz de Cristo brilló en su oscuridad, en el corazón más oscuro que yo pude conocer en toda mi vida. Él le muestra a los hombres, que su luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad no puede comprenderla.

Por lo tanto la obra en la que Dios nos ha puesto, y el servicio que él requiere de las manos de muchos de nosotros, es volver a los hombres de su propia oscuridad hacia la luz del Cristo su Salvador, y del poder del diablo, que los ha esclavizado, al poder de Dios que puede redimirlos; y sin embargo estamos suficientemente lejos de lo que ellos llaman libre albedrío; es la voluntad de Dios que cada uno sea salvo. Pero algunos no serán salvos; ellos mantendrán su propia voluntad y no la resignarán a Dios; ellos tienen un libre albedrío para ir a la destrucción. En cuanto a la salvación, si ellos la obtienen, deben abandonar su propia voluntad, y deben tomar el yugo y la carga sobre ellos, antes que puedan ser salvos. Si el pueblo puede tener su voluntad, no tomarán el yugo de Cristo sobre ellos. Aquel que quiere ser discípulo de Cristo debe negar su propia voluntad y tomar su cruz diariamente; estos son los términos del evangelio.

Pero ustedes dirán, ningún hombre, por todo el poder que él tenga, puede redimirse a sí mismo, y ningún hombre puede vivir sin pecado. Nosotros diremos amén a eso. Pero si los hombres nos dicen que cuando el poder de Dios viene a ayudarnos, y a redimirnos del pecado, que eso no puede ser efectuado, entonces nosotros debemos negar tal doctrina, y yo espero que ustedes hagan lo mismo. ¿Acaso la aprobarían ustedes si yo les dijera que Dios expresa su poder para hacer tal cosa, pero el diablo lo estorba? ¿Que es imposible que Dios haga eso, porque al diablo no le gusta? ¿Que es imposible que alguno pueda ser libre del pecado, porque el diablo tiene tal poder sobre ellos que Dios no lo puede quitar?

Esta es una doctrina lamentable. ¿Acaso esto no ha sido predicado, esta doctrina de la imposibilidad de vivir sin pecado? Ella dice en términos claros que aunque Dios interpone su poder, es imposible porque el diablo ha arraigado de tal manera el pecado en la naturaleza del hombre. ¿Acaso no es el hombre una criatura de Dios, y no puede él crearlo otra vez, y quitar el pecado de él? Si ustedes dicen que el pecado está arraigado profundamente en el hombre, yo digo también eso, sin embargo no tan profundamente arraigado sino que Cristo ha entrado tan profundamente en la raíz de la naturaleza humana, y él ha recibido poder para destruir al diablo y sus obras, y para recuperar y redimir al hombre a su naturaleza inicial de justicia y santidad; o de otra manera es falso que él puede salvar hasta lo sumo a todo el que viene a Dios por medio de él; y nosotros debemos tirar la biblia, si decimos que es imposible para Dios liberar al hombre del pecado. ¿Acaso Cristo no ha entrado en la raíz de nuestra naturaleza? ¿Y acaso él no ha tomado sobre sí mismo la simiente de Abraham, según la carne? ¿Acaso él no ha entrado en la raíz de la naturaleza de todos los hombres, y probado la muerte por todo hombre para que él pueda reavivar a todo el que está muerto en sus pecados y transgresiones? Todas estas cosas hablan del amor de Dios a la humanidad, para su salvación.

Mucho se puede decir de estas cosas, estas nubes de error y oscuridad que han sobrecubierto a la nación; sin embargo, esto digo yo: si alguno hablara de eso por bastante tiempo, debe ser por el ojo que Dios les da, que ustedes deben verlo. Es él quien abre los corazones de los hombres como abrió el de Lidia. Si no hubiera sido el poder de Dios que alcanzó su corazón, Pablo no hubiera podido abrirlo.

Cuando todo lo que se puede decir haya sido dicho, el consejo de Dios que ha sonado en sus oídos, es recomendado a ustedes, para que cada uno puede retirarse en la quietud y silencio de la mente para esperar el sentimiento de ese poder vivificador del Espíritu de Cristo que es enviado a los corazones de los hombres; para que pueda abrir sus ojos para ver su estado presente. Entonces ustedes verán un estado mejor, un estado más allá; y cuando ustedes vean con un ojo interno que su estado no es tan bueno como ustedes quisieran que fuera, entonces confíen y dependan en la operación todo suficiente y poderosa del Espíritu Santo de Dios para corregir su estado, y darles poder sobre sus corrupciones, y para ir de un paso a otro, hacia la limpieza y la santificación de sus almas, para que puedan recibir algo de Dios para capacitarlos para vivir para Dios. Porque todo lo que ustedes reciben de los hombres sólo los hará vivir para los hombres, pero lo que ustedes reciben de Dios les ayudará para vivir para Dios; quien los purificará y santificará, y los limpiará a través de la palabra. Así por medio de la palabra ustedes llegarán a la limpieza, pureza y santidad. Y cuando ustedes hayan llegado al camino de la santidad, ustedes podrán creer que han encontrado el camino hacia el reino de Dios, y nunca hasta entonces.

No es suficiente hacer una profesión, sino que debemos vivir a la altura de la profesión de esa religión que nosotros hacemos; no es sosteniendo este principio o este otro principio, y diciendo "este ministro, estoy seguro, predica la verdad;" ustedes pueden ser hijos del diablo por todo eso. Ahora yo hablo indiferentemente a todas las personas, sin hacer excepción de ninguna clase. Aquellos que creen que están caminando hacia el reino de Dios, y sin embargo su camino no es un camino santo, se han engañado a sí mismos, y han engañado sus almas, y mejor sería que miraran a su alrededor y pusieran atención a lo que hacen. El reloj está avanzando, y el tiempo se está desvaneciendo, y no sabemos qué tan pronto nuestra vida puede terminar. Es bueno apreciar y redimir el tiempo, mientras lo tengan, y traigan sus obras a la luz; vean qué reprensiones, instrucciones, consejos e inspiraciones ustedes han obtenido del Señor, y vean cómo ustedes han respondido y han sido obedientes a ellos, y así ustedes llegarán a dar cuentas sólidas y infalibles de su condición; y si no son tan buenas como debieran ser, esperan al Señor para que las enmiende; aquel que lo creó, lo puede enmendar; aquel que tiene sus oídos, debe destapar sus oídos para oír la palabra de Dios.

A ese poder que continúa las obras de la santificación y redención por su palabra, a esa palabra yo debo dejarlos, y a su espíritu los debo cometer. Esta palabra estará con ustedes, y si ustedes no se apartan de ella, ella no se apartará de ustedes; ella irá con ustedes a sus casas, y a sus tiendas, y a sus camas; se acostará con ustedes en la noche, y se levantará con ustedes en la mañana. Para ese fin, Cristo es un líder y gobernador, y el capitán de nuestra salvación, para liderar la vanguardia, y llevarlos en el camino de la salvación; y porque todos los que siguen a Cristo, y son guiados por el espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

SERMÓN XXV

Las ovejas de Cristo oyen su voz

Predicado por Esteban Crisp en Devonshire-House el 10 de mayo de 1688

El verdadero pastor dice: Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen. Juan 10:27

LAS ovejas del verdadero redil oyen y conocen la voz de Cristo, el buen pastor, y oyen la voz de los extraños también. Pero, dijo él, los extraños no seguirán. Este versículo ha sido una marca de distinción en todas las edades que ha sido una peculiaridad otorgada sobre el pueblo de Dios, para que ellos tengan un conocimiento discernidor para hacer ciertas distinciones entre aquellos que eran de Dios, y aquellos que eran del mundo. Ahora, aquellos que son de Dios nos oyen, dijo el apóstol.

Ahora, para que ustedes puedan encontrar en sí mismos este don particular de Dios, para poder entender y discernir entre lo precioso y lo vil, para que ustedes puedan conocer la ministración de la vida y la ministración de la muerte, todos ustedes deben ser reunidos internamente hacia lo que han recibido de Dios; porque aquellos que sólo están ejercitados con dones y partes, y adquisiciones que tienen relación con este mundo, ellos siempre han sido sujetos a engaños, aptos de ser llevados hacia un camino desviado y torcido, que lleva a la destrucción. Pero aquellos que están bajo el gobierno y la dirección del don de Dios, ellos han sido capaces así hacer una distinción tal de voces, y de sonidos, para que ellos sean guardados de los engaños de esta era.

Esta era la diferencia en el tiempo antiguo entre los profetas de Dios y los profetas falsos, entre los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo, y los apóstoles falsos; la diferencia no era tan grande en sus palabras, porque ellos tenían en gran medida las mismas palabras. Si los profetas verdaderos solían decir, así dijo el Señor, los profetas falsos decían lo mismo también. Si los profetas verdaderos declaraban en contra del pecado, los profetas falsos de la misma manera hacían, porque los profetas falsos robaron su palabra de su prójimo. Pero el asunto más grande por el cual el pueblo del Señor fue guardado, fue esa sabiduría escondida y divina que recibieron de Dios, por la cual ellos discernieron la voz del espíritu de la voz de extraños, de la voz de aquellos que eran de la carne; y esa fue la causa que los cristianos en los tiempos primitivos no se adhirieron, y siguieron a esos falsos profetas que vinieron a ellos con sus propios nombres, y tuvieron una forma de piedad, pero negaron su poder.

Pero aquellos en quienes entraron sus brujerías, ellos se alejaron del espíritu, y buscaron ser hechos perfección de la carne; ellos se fueron a la observación externa, y a los rudimentos empobrecidos de las cosas que perecen con el uso y se alejaron de la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús.

Y como ha sido en aquellos tiempos de los cuales hemos leído, así llega a suceder en nuestra era, en la cual una dispensación del espíritu de la verdad es manifestado y revelado a los hijos de los hombres; hay un remanente que ha recibido el testimonio de la vida eterna, y ha creído el testimonio, y a esperado a aquel en quien es nacido el testimonio, no para tener vida por el testimonio, sino para tener vida en él; por lo tanto ellos reciben su vida por el ministerio del Espíritu de Cristo, y ellos viven para Dios. Otros que no han recibido vida de él, sino que tienen una vida en las palabras, y sonidos, y ruidos y términos, y distinguiendo frases de cosas; su vida está allí, y ellos no viven para Dios, sino para sí mismos. Su gloria no está en la cruz de Cristo, sino en las palabras y cosas externas. Por lo tanto todos tenían necesidad, en un tiempo como este, de aprobar sus corazones ante el Señor, quien conoce lo interior de la profesión de la gente, quien conoce cómo el corazón está afectado hacia Dios, y lo que ellos dicen y hacen ante el informe de su servicio; para que todos los que están reunidos juntos puedan llegar a recibir más y más de la vida y virtud que santifica el alma de aquel que lo recibe.

Porque ¡ay mis amigos! no es la reunión de las palabras más excelentes acerca de la religión, y acerca de la adoración y el servicio, que aprobarán al hombre ante Dios; eso sólo es pintar el sepulcro, y cubrir la putrefacción que está en muchos; pero el Señor ve adentro de cada profesante. Cualquiera que nombre el nombre de Cristo y que no se aparte de la iniquidad, sólo toma su nombre en vano, y contrae culpa sobre su propia alma. Para que todo aquel que parezca ser religioso, debe informarse acerca de dónde brota su profesión; si brota de una profesión real de una medida de lo que santifica la Vida, y se muestra a sí misma en su obra y operación, muchas veces más abundante, de lo que hace en palabra y profesión; se manifiesta a sí misma en santidad y justicia, para honor de Dios. Es el propósito y diseño de todos los tales exaltar el nombre de aquel a quien profesan, por la santidad y justicia que brilla en sus obras, porque nunca brillará a través de sus palabras solamente; muchas buenas palabras pueden ser pronunciadas, sin embargo Dios no es glorificado, sino que su nombre puede ser deshonrado por ellos; pero el que llegue a sentir lo que la vida es en sí mismos, ellos saben lo que honra a Dios; ellos sienten el nacimiento inmortal que es de Dios, de su propio engendramiento por la palabra de verdad.

Este nacimiento viviente es lo que produce alabanzas vivientes; lo otro no es nada más que carne, lo que es nacido de la carne es carne, y glorifica la carne, y cuando la carne es más que nada glorificada, más que nada exaltada, entonces es como la flor del campo; entonces es cortada y se marchita. El sol de justicia brilla con los rayos de la gloria eterna de Dios, y hace que se marchite y llegue a ser como nada.

Por lo tanto, amigos, que sus mentes sean unidas en el interior, para que ustedes en sí mismos, por virtud del don divino de Dios, puedan distinguir entre la voz del verdadero pastor, y la voz de un extraño, para que sus mentes no conozcan la voz de un extraño.* Para que ustedes puedan seguir al Señor con todo su corazón, con un completo propósito de corazón; porque hay una palabra real de profecía descubierta en las partes internas, lo cual distingue entre lo precioso y lo vil en el particular de cada uno; y lo que es precioso en uno, responde a lo que es precioso en otro; y lo que es vil en uno, responde a lo que es vil en otro.

[*Hasta la madurez espiritual, la voz de la oposición puede ser indistinguible de la voz del espíritu Santo. El enemigo pretenderá ser el Señor, siempre tentándolo a hacer algo malo que usted quiere hacer, o tentándolo a hacer algo que a usted se le ha dicho que no haga. Cuando el enemigo tenga éxito en tentarlo, entonces los mensajes que usted recibirá llegarán a ser más del 90% del enemigo, y el Señor sólo repetirá sus advertencias y órdenes suavemente y muy infrecuentemente, las cuales serán contrarias a lo que usted estará haciendo; pero porque usted va a tener tantos mensajes más de parte del enemigo animándolo a continuar en el camino equivocado, será muy fácil pensar que los mensajes del Señor son del enemigo. El enemigo también habla con mensajes que son obviamente no del Señor, pero que critican o se quejan acerca de lo que usted está haciendo mal, convenciéndolo aun más de que usted está en lo correcto.

Hay una voz del Señor que es como un trueno sobre las aguas descrita en muchos pasajes del Antiguo Testamento. Esto es radicalmente diferente que la voz apacible y delicada que oímos desde el interior de nuestros corazones proveniente del Espíritu Santo. La Palabra del Señor en el interior y el Espíritu Santo nos hablan con palabras de Jesús, por lo tanto, estamos escuchando de el Hijo de Dios. Pero a menos que podamos realmente escuchar la Voz del Señor, no vamos a saber con certeza que es el Señor quien nos habla. De la Palabra del Señor en el interior: "Siempre tendrás dudas hasta que oigas su voz. Mi voz es como un trueno sobre las aguas. Oirás su voz cuando Él te llama". Nosotros escucharemos la voz del Señor como trueno sobre las aguas por primera vez después que nos hayamos sometido al bautismo de fuego y muerte para ser llamados a venir fuera y resucitados como una nueva criatura. Entonces, como Juan 10:3-5 declara: conoceremos su voz, él nos guiará fuera del mundo hacia el reino, y huiremos de otras voces. Cuando oyes su voz por primera vez, has pasado de la muerte a la vida; y una vez que usted ha oído su voz como truenos sobre aguas, usted siempre sabrá si es el Señor que le habla o no.

Primero debemos escuchar al Espíritu Santo y la Palabra del Señor en el interior para oír y obedecer sus muchas enseñanzas y órdenes. Luego, con larga persistencia y paciencia en hacer obras de arrepentimiento obediente, experimentamos el bautismo de fuego y muerte, para luego oír la Voz del Señor mientras pasamos de la muerte a la vida. Hasta entonces, tenemos que estar vigilantes para no ser engañados por el enemigo, quien pretende ser el Señor que nos habla. Basado en el consejo de Eduardo Burrough, (haga clic para leerlo), un gigante de los primeros cuáqueros, no deberíamos hacer nada sino arrepentirnos hasta que podamos distinguir entre la voz del Señor y la voz del enemigo. Usted podría escuchar al Señor decirle que siga adelante con su consideración de comprar algo o hacer algo que usted considere necesario; y siempre y cuando no haya nada que usted sepa que está equivocado, o que no sea nada que Él le haya dicho en el pasado que no haga, usted puede seguir las sugerencias de Él antes de poder distinguir su voz. Si usted no necesita lo que está considerando comprar, Él podría simplemente decirle: "no lo necesitas". Si no es necesario hacer algo que usted está considerando, puede que él le diga: "no es necesario". Si es necesario, él podría alentarlo a seguir adelante.

William Penn escribió: "Aunque es el deber de todos caminar en la luz, y esperarla, para que por ella puedan ser instruidos en el camino de la vida y la salvación, sin embargo son solamente los que realmente son guiados por ella* (la luz), los que pueden discernir correctamente entre los espíritus falsos y los verdaderos."

* A modo de repaso: para ser guiado o dirigido por la luz, la luz primero debe surgir en su corazón como una estrella magnífica, de modo que se le muestre todo lo que debe hacer y se le diga todo lo que debe decir; el inequívoco surgimiento de la luz viene de la fe en la voz.]

Porque hay un misterio interno y secreto de iniquidad, como también un misterio de piedad. El misterio de piedad es cuando Dios es manifestado en la carne; el misterio de iniquidad es cuando el impío se está manifestando a sí mismo, y aparece y se muestra a sí mismo en la carne, para que él pueda levantarse y glorificar en la carne.

Ahora, la eterna verdad, que nunca cambia, esto es lo que da un discernimiento que siempre ha puesto una diferencia entre los profetas verdaderos y falsos, los apóstoles verdaderos y falsos, y entre los ministros verdaderos y falsos. La diferencia no ha sido tanto en palabra como en poder. Como dice el apóstol con respecto a algunos que vivían en su tiempo, quienes habían procurado engañar y alejar a los hombres de la simpleza del evangelio: cuando yo venga, dijo él, yo lo sabré. Ahora, él no afirma que él pondrá atención en particular a sus palabras, si son juiciosas o no; porque él dice, yo no conoceré sus palabras, sino su poder. ¿Cómo puede él conocer su poder si él mismo no está en el poder? Ahora este poder divino, a medida que cada uno se familiariza con él, obra para la santificación de ellos, cuando ellos tienen comunión con los movimientos de todos los otros que son partícipes de ella. Esto es lo que establecerá y confirmará sus mentes en la fe verdadera y la simpleza de la verdad, para que ustedes no se alejen hacia la mano derecha o la izquierda. Si ustedes tienen consideración del principio de verdad divina que ustedes han recibido de Dios, entonces ustedes pueden recibir confirmación de cualquiera que tenga una medida de acuerdo a ella. Hay una línea de medida y la caña del santuario que mide el templo y todo lo que habita dentro de él; que los mide con esa caña y esa medida, y todos responden a esa medida, de acuerdo a la estatura y el grado de crecimiento de la gracia de Dios a la cual llegan; y ahora ellos llegan a un fundamento fijo.

Hay otros en el mundo que han puesto su fundamento sobre esta ayuda de criatura, y la otra ayuda de criatura, sobre este hombre, y el otro hombre; pero ahora los cristianos verdaderos llegan a tener su fundamento, sus raíces y su edificación sobre Cristo Jesús, sobre esa palabra de vida que primero que nada reunió sus mentes en un deseo de santidad, en un deseo de conocer al Dios que los hizo.

Ustedes que son verdaderos cristianos pueden recordar cómo ustedes fueron engendrados, y lo que los engendró; esa palabra de Dios que es incorruptible, que es inmortal, que no era de una calidad moribunda, que no necesita ser apoyada por este, y aquel, y el otro medio, sino que tiene su apoyo en sí misma, tiene su alimento en sí misma, y crece en sí misma, y todo el que la recibe crece en ella, hasta que llegan a ser partícipes más y más de su vida y sus cualidades; para que como él es, así puedan ser ellos en el mundo presente.

Pero esto nunca es conocido, sino donde la palabra de Dios tiene un pase libre: Muchos han probado esta palabra de Dios, y al probarla, se han familiarizado con el poder del mundo por venir; ellos conocían bien el poder que trae el otro mundo, un cielo nuevo y una nueva tierra, y justicia en ella. Muchos han sentido el poder y nunca han continuado viendo este poder, nunca han continuado viendo y testificando lo que este poder obra; apartándose del poder del mundo que estaba por venir, ellos nunca han visto su venida, sino que sus necios corazones han sido oscurecidos otra vez, y sus imaginaciones han crecido en vano, y ellos han concebido para sí mismos una libertad falsa de la carne, y su voluntad ha sido fuerte, y han prevalecido sobre ella; de manera que aunque ellos han probado los poderes que pertenecían al mundo por venir, ellos nunca vieron la obra y la operación de ese poder para realizar lo que por vista y visión ellos contemplaron.

Por lo tanto es necesario que cada uno de ustedes, en cada estado y condición en la que el Señor los haya llevado, que se mantengan en profunda humildad; para conocer las aflicciones, tentaciones y pruebas bajo las que están, y para ejercitar sus mentes, no sólo a cuenta de lo que han vencido, sino que cada uno conozca el estado y condición en el que están laborando en el presente; porque cuando algunos llegan a ver qué sufrimientos y dificultades han vencido, ellos son aptos de ser exaltados sin media, y elevados en sus mentes; que cada uno considere cuál es su estado y obra presente, su ayuda está en esa condición. Algunos siempre tienen un fundamento de su fe presente con ellos, para que puedan sentir el objeto de su fe donde ellos esperan ayuda, donde ellos esperan consuelo y fortaleza para que esté presente con ellos.

Ahora cada persona que cree en la palabra de Dios, su cuidado es que puedan conocer esta palabra de Dios, que puedan oírla, sentirla y contemplar la belleza de ella bajo sus ejercicios; cómo conduce y guía, cómo aconseja y recomienda, para que así, en todas las cosas por las que ellos tienen que pasar, ellos no sean como los que han corrido hacia ella; como los que hacen esto y aquello por su propia voluntad, sino que puedan ser apropiadamente seguidores de algo.

Todo aquel que es de la verdad oye mi voz. Juan 18:37
Porque Jesús es la verdad, Juan 14:6, para ser de la verdad es estar en unión con Jesús y Dios,
uno con ellos, ellos en usted y usted en ellos
.
Cuando logres la unión con el Señor, quién es la verdad,
oyes su voz que es como un trueno sobre las aguas;
hasta entonces oyes la voz apacible y delicada
de la Palabra del Señor dentro de nuestros corazones o del Espíritu Santo

Yo voy hacia esto, o aquello, o la otra cosa, no para hacer mi propia voluntad; no corro hacia ello, sino que soy llevado allí. Mi guía va ante mí, la palabra de Dios, que me ha conducido y me ha guiado. Yo soy seguidor de Dios en todas sus dispensaciones, y en todas su guía y liderazgo; yo debo seguirle, porque él me enseña su camino, él me instruye en el verdadero camino. Los mejores de todos sus eruditos y discípulos deben ser llevados y guiados hacia esa obra y servicio que deben hacer, para que no lleguen a ninguna irregularidad o cosa absurda, porque él los guiará hacia la santidad, justicia y humildad, donde todos llegan a ser los siervos de Dios en Cristo Jesús, y siervos los unos de los otros. Hay un mutuo acuerdo y armonía en la obra de este espíritu, en el servicio de este poder, donde cada uno encuentra aquello a lo que han sido designados y dirigidos, y todos los miembros del cuerpo de Cristo saben que no deben estar dislocados y desgarrados, y separados los unos de los otros, sino unidos juntos en coyunturas y ligamentos, para edificarse los unos a los otros en el amor de Dios; para que aquí haya un espíritu que ha sido la guía de este pueblo en todas las edades.

Muchos pueblos han sido guiados por muchos guías, y han sido esparcidos, divididos y separados los unos de los otros, y han estado bajo este, aquel y el otro nombre; pero todo el pueblo de Dios ha sido guiado por el Espíritu de Cristo, ese Espíritu universal que es uno con Dios. En los tiempos del Antiguo Testamento, y los tiempos del Nuevo Testamento, todos ellos eran guiados por el Espíritu universal de Cristo, y eran de un corazón, y una mente, sirviendo al Señor. Había un acuerdo y unidad entre ellos; y si en algún momento ocurría alguna discordia o división, era porque el león rugiente que anda continuamente buscando a quien devorar había encontrado alguno u otro a quien pudo devorar, y llevar hacia sus trampas; porque hay algunos que él puede, y otros que él no puede. ¿De quién son aquellos que este león rugiente puede destruir? El diablo sabe quienes son aquellos sobre los cuales puede prevalecer; él sabe que aquellos que están en las manos de Dios están fuera de su alcance. Mi Padre, dijo Cristo, es más grande que todos, y ninguno lo puede quitar de las manos de mi Padre; sin embargo no hay duda de que aquellos que están en las manos del Padre son tentados y probados, el león rugiente anda buscando devorarlos si puede; el hombre al que él devora, él lo traga con prejuicio, enemistad, codicia y orgullo, y él lo guiará hacia cualquier mal; él tiene muchas bocanadas para tragarse a los hombres, pero si se encuentra a uno que es guardado en las manos de Dios, él sabe que uno así está fuera de su alcance, y no puede atraparlo.

Si él se encuentra con un hombre sobre el cual puede prevalecer, como lo hizo sobre su padre Abraham y madre Eva, como los que están en su mano, que están sobre su inteligencia y sus partes, y conocimiento y elocuencia. Aquellos que permanecen sobre estas cosas como su fundamento, ellos están en su propio cuidado. Estos son los que él puede devorar y atrapar, y poner en una u otra de sus trampas, y tragarlos en una de sus bocanadas y tentaciones. Pero al ver a Dios que ha abierto y manifestado estas cosas por su Espíritu, y ver las tretas secretas de Satanás que son descubiertas y dadas a conocer por el brillo de su luz, cómo debería cada uno que es creyente de la verdad depender de Dios para su protección, y tener cuidado de que no se salga de las manos de su Padre, y así él nunca confíe en sí mismo para su propia seguridad y preservación, de manera que no se encuentre con una tentación que se lo pueda tragar y devorar.

Yo recuerdo que nuestro Señor Jesucristo cuando estaba sobre la tierra, puso en las mentes de los discípulos lo que había sucedido mucho tiempo antes: recuerden la esposa de Lot. Ustedes pueden prestarle atención a ella; el poder de Dios la tomó y la sacó de Sodoma, y estaba guiándola hacia un lugar seguro, pero ella tenía algo de la apostasía de Adán en su naturaleza, ella miró hacia atrás, y se convirtió en una columna de sal. Nuestro Salvador se agradó de hacer uso de este pasaje que sucedió algunos cientos de años antes, para mostrar cómo ella falló al ir al lugar seguro, aunque fue guiada fuera para salir de Sodoma por las manos de uno de los ángeles de Dios. ¡Oh! Recuérdenla, ella se convirtió en una columna de sal, y esto sigue siendo instructivo hasta el día de hoy.

Si nosotros recordamos dónde está nuestra seguridad, y de la mano de quién debemos esperarla, necesitamos ir a mirar a la esposa de Lot. Hemos visto a muchos en nuestros días que han estado listos para la redención. A ellos se les ha revelado el poder que es capaz de redimirlos, y salvarlos hasta lo sumo; pero después, al exaltarse a sí mismos por encima de este poder, y tomar el gobierno de sí mismos en sus propias manos, ellos le han robado a Dios de su gloria, y él se ha retirado de ellos, y entonces sucedió con ellos como con Saúl; cuando el Señor se apartó de él, el espíritu maligno entró en él.

Tenemos ante nuestros ojos de día a día, aquellos que han conocido el comienzo de la redención del poder de Dios, y han sido en gran medida sacados de Sodoma, y fuera del camino de Egipto, y a ellos se les ha abierto el misterio del reino de Dios para su ánimo, pero al final ellos han tomado y se han atribuido estos dones para sí mismos, y mirándose a sí mismos como mucho más destacados que otros, magnificando sus partes como si ellas fueran propias, cuando ellas eran dones de Dios. Entonces el Señor los ha dejado, para dejarlos ver si ellos podían permanecer por sí mismos, y ellos han caído, y han sido llevados hacia las trampas del diablo, como un león rugiente que anda continuamente buscando a quien devorar.

Ahora, mis amigos, nos preocupa grandemente a todos nosotros saber a qué refugio debemos huir en el tiempo de prueba; tenemos un tiempo de prueba ahora, aunque no un tiempo de sufrimiento y persecución externa, ni de soportar aflicción todavía sobre nosotros, para probar nuestra fe y confianza en Dios; sin embargo no tenemos razón para estar seguros, descuidados o negligentes en nuestro deber presente, ni para alejar de nosotros el día malo, sino para estar en el ejercicio de la humildad y la vigilancia como corresponde a los cristianos; porque ahora hay mucho riesgo y peligro en este tiempo de libertad y tranquilidad, como había antes.

Si alguno en el tiempo de persecución y sufrimiento se ha dicho dentro de sí mismo: sería mejor que dejara y me apartara de la verdad, y abandonara los caminos del Señor, y dejara mi testimonio por su nombre, porque seré deshecho y arruinado en el mundo, este hombre por sus temores carnales ha perdido su testimonio.

Por lo tanto, de la misma manera, si un hombre en este tiempo de libertad de servir al Señor, y dar testimonio de su nombre, no confía completamente en el Señor, para llevarlo adelante en su obra y servicio, y no continúa su dependencia en él, ni espera la asistencia del Espíritu Santo de Dios para que obre en él para querer y hacer su buena voluntad; este hombre perderá su testimonio, como también el otro. Por lo tanto, que cada uno de ustedes mantenga una dependencia en el Espíritu Santo de Dios para llevar adelante la obra que él ha comenzado en sus almas. Consideren en qué obra está Cristo ahora en cada uno de ustedes. Yo sé cual era su obra cuando yo fui convencido por primera vez; él estaba quemando y extrayendo todo lo que dificultaba que él llevara adelante la obra de santificación y redención, y firmeza y estabilidad en el pacto de la vida y la paz.

Y ahora nuestra reunión debe ser en el nombre de Cristo. Yo espero que así sea con la mayoría de ustedes. Espero que no sea el ver y oír lo que este o aquel hombre dice, sino conocer dentro de ustedes mismos qué parte de la obra de redención el Señor Jesucristo está llevando adelante, para que ustedes se puedan unir con él, y ser un pueblo dispuesto en el día de su poder, y digan como Pablo: Señor, ¿qué quieres que haga? Si tú quieres que me separe de todo, Señor aquí está, lo ofrezco; y si tú quieres que se haga algún servicio; Señor aquí estoy, habla, porque tu siervo oye. Que haya en cada uno de ustedes una atención, y una espera humilde del Señor, y que digan como el salmista: He aquí, como los ojos de los siervos miran la mano de sus amos, y como los ojos de la sierva miran la mano de su ama, así nuestros ojos miran a Jehová, nuestro Dios, hasta que tenga compasión de nosotros.

Cuando un cristiano tiene su dependencia en la sabiduría y poder de Dios, un siervo así nunca carecerá de sabiduría; el Señor le dará sabiduría para guardarlo en contra de todas las trampas de Satanás; y él nunca carecerá de poder, porque el Señor lo capacitará para cumplir y realizar lo que exigió de él. Él será llenado otra vez con juicio y entendimiento, habilidad y poder, para dirigirlo hacia los caminos buenos de Dios, y para capacitarlo para caminar en ellos.

Es el ferviente deseo de mi alma que cada uno de ustedes puede estar ejercitado en aquellas cosas con son provechosas para ustedes, y que son consoladoras para sus amigos y hermanos; para que todos ustedes puedan crecer en una estabilidad y firmeza en los buenos caminos del Señor, para que ustedes no sean sacudidos ni zarandeados con cada tormenta y tempestad; para que cuando llegue el tiempo para la prueba de su paciencia, y fortaleza y valor, ustedes no sean zarandeados de un lado a otro como niños, sino que sean firmes e inmovibles, siembre abundando en la obra del Señor, para que cuando vivan así en toda santa obediencia y paciencia, y continúen en hacer el bien, ustedes puedan tener un suministro constante de fortaleza y poder de Dios ministrado hacia ustedes por medio de su Espíritu Santo.

SERMÓN XXVI

No hay verdadera adoración sin el conocimiento correcto de Dios

Predicado por Esteban en Grace-Church-Street, el 24 de mayo de 1688

Mis amigos,

NINGÚN hombre puede adorar verdaderamente a Dios a menos que él llegue a una medida de cierto conocimiento de él; porque toda la adoración en el mundo donde el velo de ignorancia todavía prevalece sobre la mente, es todo abominable; no hay aceptación con Dios. Debe haber un conocimiento de Dios antes de que pueda haber una adoración verdadera de él; porque aquellos que lo adoran antes de conocer a Dios, adoran lo no saben. Ellos adoran a un Dios del que han oído, pero que no conocen; por lo tanto todo el que quiera ser un verdadero adorador, primero debe ir hacia lo que le da el verdadero conocimiento, que levanta una certeza en la mente que este es el Señor, confiaremos en él; este es nuestro Dios, le serviremos.

[Leer acerca de Dios en la Biblia, y oír a otros hablar acerca de Dios, no es conocer a Dios. Dios es conocido por medio de la revelación, cuando él se revela a usted, en su corazón, por medio de sus enseñanzas de la palabra dentro de su corazón y las revelaciones de su luz: Porque lo que se conoce acerca de Dios se revela en ellos, pues Dios se lo manifestó. Rom 1:19. El Padre es revelado por el Hijo, en quien el Hijo escoge. De la misma manera, nadie conoce a Jesús, excepto por la revelación. Así también, nadie conoce el misterio del evangelio, excepto por revelación de Dios al individuo. De la misma manera, la fe es recibida cuando usted experimenta el poder de Dios por medio de la revelación.]

Y para que todo el pueblo pueda llegar a esta certeza del conocimiento es que Dios ha enviado su Espíritu, para que las cosas de Dios puedan ser comunicadas por el Espíritu de Dios, porque sin la asistencia de su Espíritu, los hombres buscan el conocimiento de Dios en vano. Si ellos buscan el conocimiento de Dios, no lo pueden encontrar, y si ellos buscan la adoración de Dios, y buscan la aceptación de Dios, no pueden encontrarla. Para que toda la religión, y las actividades religiosas en las cuales el pueblo está ejercitado, donde el espíritu de verdad no tiene el comienzo, todo terminará siendo infructífero al final.

Hay hombres sabios en el mundo que han empleado su sabiduría para encontrar al verdadero Dios; pero Dios en su sabiduría ha ordenado que el mundo con toda su sabiduría no lo conozca. Porque hay un fin de toda su labor. ¿Entonces cómo le conocerán? Como nadie puede conocer la cosas del hombre, excepto por el espíritu del hombre que está en él, así nadie puede conocer las cosas de Dios, sino el espíritu de Dios; de modo que aquellos que resisten la guía, dirección, y consejo del Espíritu de Dios, son como los que desean entrar en una casa o palacio, y no encuentran la puerta que los lleva allí.

La gente voluntariamente iría hacia el conocimiento divino y hacia el entendimiento de los misterios divinos, pero ellos tratan de ir allí por otros medios. Ellos quisieran estudiar para eso, quisieran aprenderlo por medio de las artes y las ciencias, quisieran alcanzarlo por medio de su propia laboriosidad, y en esto ellos laboran para sobresalir de los otros. Si un hombre llega a estar entre aquellos que buscan así, y les dice: "amigos, ustedes están fuera del camino," ellos se enojan; y en vez de preguntar cuál es el camino, ellos se enojan porque su camino debe ser rechazado. Amigos, ustedes nunca llegarán al conocimiento de Dios a menos que sea por el Espíritu de Dios; entonces ellos se burlan, y después se mofan y desprecian la doctrina del Espíritu, porque la enseñanza del Espíritu ha sido el desprecio y el escarnio común de nuestra edad.

Así es con muchos en nuestra era; si ellos no pueden llegar al conocimiento de Dios de ninguna otra manera aparte de por medio del Espíritu, ellos negarían hacer uso de ello, para ser sujetos a ello. Ellos ponen su confianza en su propia poder y laboriosidad para encontrar el misterio del conocimiento de Dios; por lo tanto ellos siempre están aprendiendo, pero nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. ¿Cómo podrían? ¿Cómo puede un pueblo llegar al conocimiento de la verdad, sin el espíritu de la verdad que la revela? ¿Puede alguno llegar al conocimiento de Cristo a menos que aquel que lo envió se lo revele? ¿Dónde están los libros de la gente? ¿Dónde están sus biblias? ¿Dónde está su regla (ellos así la llaman) porque todos sus esfuerzos por mucho tiempo han probado ser infructíferos con respecto al conocimiento de Dios?

Esta es sólo tu opinión, dicen algunos; ¿cómo es que parece que no hemos alcanzado el conocimiento verdadero de Dios? ¿Y la verdadera adoración, y la verdadera religión?

Yo les diré cómo es que parece; porque todos los que, en todas las edades, han alcanzado el conocimiento de Dios, han sido hechos partícipes de su naturaleza divina y sus cualidades divinas; ellos han producido un tipo de fruto en sus vidas y conversaciones que ha sido de la misma naturaleza, ha sido santa y divina. Ellos han conocido al santificador, y han sido un pueblo santificado, de manera que ellos han llegado a ser uno con él, y han demostrado la belleza de la santidad en sus vidas, lo cual es una demostración de que muchos pueden mostrar el conocimiento de Dios. Porque sin el verdadero conocimiento de Dios, ellos viven otra vida; una vida que no es santa, una vida corrupta, un vida de amor propio, una vida de orgullo, vanidad y enemistad, y todo no ha venido de Dios, sino de otra raíz, una vida de iniquidad y pecado; vino de otra semilla, de modo que ellos todavía están sin el conocimiento de Dios.

Y nuevamente, todos los que han llegado al conocimiento de Dios, han confiado en él; eso la gente no lo puede hacer hoy en día, excepto aquí y allá unos pocos que no lo conocen; la mayoría en esta era no pueden confiar en Dios; ellos deben tener algo más en lo que confiar y fiarse, porque no pueden confiar en él. Ahora, el Señor dijo por medio del profeta del tiempo antiguo, aquellos que conocen mi nombre confiarán en mí; eso es suficiente si la gente conoce a Dios, ya que conocerle a él es vida eterna; aún conocerte a ti., el único Dios verdadero, y Jesucristo, a quien has enviado. Esto es vida eterna; si la gente llegara a tener este conocimiento divino, ellos nunca cuidarían ni estudiarían ningún otro refugio, ni establecerían esto, o aquello, o la otra cosa sobre lo cual apoyarse. Un hombre rico confía en sus riquezas. Uno confía en una cosa y otro en otra, pero ellos confiarían en el Dios viviente, y él sería su Dios y su roca, y ellos expresarían sus preocupaciones ante él, tanto en este mundo como en el por venir, si ellos sólo le conocieran. La gente puede hablar tanto como quiera, pero nunca se puede, apropiadamente, decir que él es mi Dios, o su Dios, hasta que hayamos puesto nuestras preocupaciones sobre él, y podamos expresarle nuestros problemas, tanto en este mundo como en el por venir; y poder decir, él es nuestro Dios, y nuestra confianza y dependencia está sobre él.

[Nadie puede conocer a Dios, a menos que oiga su voz y le obedezca. Escuchad y obedeced mi voz; y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo. Andad completamente en todo camino que os he mandado, para que os vaya bien. Jer 7:23.]

Ahora, este es el efecto y consecuencia de este conocimiento de Dios; aquellos que vengan a tomar parte de él no tienen necesidad de que se les diga que lo adoren. Ustedes no tendrán necesidad de hacer una ley que este pueblo debe adorar al Dios que ustedes conocen; no hay necesidad de una ley para ordenarle a la gente a adorar a Dios; su ley está escrita en sus corazones, aquellos que lo conocen, le adorarán. Nunca hubo un hombre en la tierra que tuviera el conocimiento del Dios verdadero y viviente, que necesitara ser presionado para adorarle, que necesitara una ley para obligarle a hacerlo; porque el conocimiento mismo que es dado de Dios por medio de Cristo, esto produce naturalmente una adoración del poder invisible en que los hombres confían; éste produce una adoración que es verdadera; produce una reverencia humilde de ese poder. Lleva al alma a inclinarse de rodillas, por así decirlo; lleva al alma a agacharse y doblarse, e inclinarse en todas las ocasiones ante Dios, como su Dios. Eleva sus expectativas de recibir consejo, y juicio, y entendimiento de él, como la fuente de sabiduría; y por su pueblo son enseñados a adorar en el conocimiento divino correcto.

Pero decirle a los hombres acerca de la adoración de Dios antes que ellos le conozcan; aunque ustedes hagan tantas leyes como ustedes quieran para forzarlos a adorar a ese Dios que no conocen, aún así ustedes nunca podrán hacerles ningún bien, ni hacer su adoración aceptable, ni hacerlos devotos; ustedes nunca pueden traer devoción, ni adoración divina a sus corazones, con todas las leyes que ustedes puedan hacer.

Pero hay un espíritu de vida que pone el alma en libertad de su antigua esclavitud al pecado y Satanás; y cuando su ley llega a ser revelada en mi corazón, ¿qué dice esta ley? Adora a Dios, dale honra y gloria a él. Esta ley dice: sométete a aquel quien te redime, tú eres de él, tú ya no eres tuyo; esta ley al estar escrita en el corazón lleva al hombre a la verdadera adoración, y a adorar a Dios en espíritu y verdad porque este hombre ha tenido imaginaciones con los paganos, que hay muchos dioses, y muchos señores. Él ha tenido imaginaciones de lo que Dios es, y dónde está, porque ahora ha venido a él; él es instruido más que el mejor erudito en Atenas, aunque sea muy pobre y despreciable en el mundo; si es un muchacho o muchacha muy pobre, está más allá que los mejores eruditos en Atenas; porque los mejores eruditos llegaron sólo tan lejos como contradecir a otros eruditos. Algunos de ellos eran de Martes y algunos de Júpiter, algunos por un dios y algunos por otro. Estos eruditos, por alguna vislumbre de luz divina que brilló sobre ellos, habían llegado a percibir que las influencias que estaban en Martes, Júpiter y Venus, y el sol y luna, y otros planetas, ellos las recibieron de un poder más alto, es decir, de Dios. No negaron que estos planetas tenían poder e influencias que se les había dado; a veces ellos llamaban a los cuerpos celestiales; el cielo, o o bóveda celestial, y el sol, la luna y las estrellas son llamadas cuerpos celestiales, y tienen poder e influencia; pero ésta fe les fue dada, y ese poder debe ser más grande que el de aquellos de quienes recibieron su poder, virtud e influencia, es decir ese Dios que es el hacedor de todas las cosas. Los eruditos en Atenas entendieron tanto como para ver que había un Dios más grande que los plantes que las naciones adoraban; ellos pensaron que ese Dios debía tener un altar así como Júpiter y Martes, y aquellos otros dioses, y por lo tanto le construyeron un altar al Dios desconocido, a quien ignorantemente adoraron.

Si ustedes y yo hemos llegado al conocimiento del Dios verdadero, entonces debemos saber más que estos eruditos de Atenas, quienes erigieron un altar al Dios desconocido. Cuando el apóstol llegó a predicar acerca de la divinidad entre esos eruditos de Atenas, quienes eran maestros de artes y ciencias, él les predicó diciendo: ese Dios desconocido, al que ignorantemente adoran, a él yo les declaro. No necesitamos declararles a ustedes los dioses de las naciones, para que ustedes los adoren, sino les declaramos acerca del Dios desconocido a quien ustedes adoran ignorantemente; estos eran grandes eruditos de Atenas a quienes les habló el apóstol. ¿Qué declaran ustedes de Dios? Él es el Dios que hizo el mundo y todas las cosas que están en él, siendo que él es Señor de los cielos y de la tierra, y no habita en templos hechos con manos, ni tampoco es adorado con las manos de los hombres, como si él necesitara alguna cosa, siendo que él le da a todos la vida y el aliento, y todas las cosas, y ha hecho de una raza a todas las naciones de los hombres para que habiten sobre la faz de la tierra, y ha determinado de antemano el orden de los tiempos y los límites de su habitación, para que ellos busquen al Señor, si es que ellos de alguna manera palpasen y le hallasen, aunque él no está lejos de ninguno de nosotros; porque en él vivimos y nos movemos y somos. Como también han dicho algunos de vuestros poetas: "Porque también somos linaje de él." Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte e imaginación de hombres.

Esta es una manera de aprender para que ustedes no necesiten ir a los libros ya más. Si yo conociera al Dios verdadero, yo debo conocer quién me dio la vida y el movimiento, y quién me creó, que no está lejos de mí; ¿y cómo podré encontrar el conocimiento de él? Pálpenlo, si de alguna manera pueden hallarlo; porque él no está lejos de ninguno de nosotros; en él vivimos y nos movemos, y somos; no podemos vivir sin él ningún momento; él da vida, esencia, y poder, a todas las criaturas en el cielo y en la tierra; debemos tenerlo con nosotros, o no podemos vivir. Yo muero tan pronto como mi vida se aleja de mí, y también ustedes. Si mi aliento y vida continúan en mí, es por el poder de aquel quien lo da, en quien yo vivo, y me muevo, y soy; todavía está en él quien la dio primero.

Así todos los grandes eruditos y filósofos fueron aconsejados a sentirlo; así también es toda la gente hoy en día. Este es nuestra responsabilidad, cuando vamos a predicar el conocimiento de Dios a aquellos que carecen de él; nuestra misión no es que debemos leer este libro, o aquel autor, o dar vuelta aquella página, y allí ustedes tendrán un descubrimiento, y una demostración justa de los atributos de Dios: de su sabiduría, poder, bondad, misericordia, omnipotencia y omnisciencia. Nuestra misión no es esa, sino que nuestra misión es la siguiente: que podamos convertir a la gente de las tinieblas a la luz; y del poder de Satanás a Dios; sacar sus mentes de aquello que pueda impedir el conocimiento de Cristo, de la oscuridad, ceguera e ignorancia; Dios no está lejos de ellos; tal vez ellos lo puedan encontrar, si ellos lo buscan.

Hay un tipo de hombres hoy en día (como en los tiempos antiguos), que le dicen a Dios: "apártate de nosotros, no deseamos el conocimiento de tus caminos;" este tipo de personas son sombrías, y ciegas e ignorantes, y lo más seguro es que continúen siendo así, quienes le dicen a Dios "apártate de nosotros;" Dios ha venido a ellos, pero ellos le dicen que se aparte de ellos. Somos enviados a esta gente que es sombría e ignorante, y que no tienen el verdadero conocimiento de Dios, aunque tienen una abundancia de nociones, conocimiento proveniente de rumores, aprendizaje y especulaciones; nuestra responsabilidad es convencerlos de su ignorancia y llevarlos de la oscuridad hacia la luz.

Hay un pueblo que se ha mofado y burlado de nosotros por muchos años. "¿Qué?" dicen ellos, "¿hay una luz en el interior? ¿Acaso debemos ir a la luz en el interior? ¿Acaso todos tienen una luz en el interior?"

Sí, yo así lo creo; y ustedes deben creerlo también, si creen lo que dicen las escrituras. Cristo es la luz verdadera, y él ha iluminado a todo hombre que viene al mundo. Si él los iluminó, ¿cómo lo hizo? "Yo les diré," dicen ellos; "él habló muchas palabras misericordiosas, y alguien las ha escrito." ¿Qué, acaso esto prueba la luz en el interior? Porque hemos obtenido un Nuevo Testamento, y porque Cristo ha hablado muchas palabras misericordiosas que están escritas y registradas, ¿acaso esto prueba la luz en el interior? No, las personas todavía pueden estar en la oscuridad, con todos los libros del Nuevo Testamento, y del Antiguo Testamento también, y con todos los libros en el mundo; porque ellos nunca hubieran transmitido la luz a los corazones y las conciencias de los hombres, si Dios no la hubiera puesto allí.

En verdad estos libros pueden ser instrumentales, y Dios los usa como un medio de transmitir luz y gracia, y obrar una verdadera conversión; pero las santas escrituras no pueden hacerlo por sí mismas, a menos que haya una coacción y cooperación del Espíritu de Cristo dentro de ellos; sin este espíritu ellos no pueden transmitirnos la luz salvadora; ¿entonces cómo ustedes prueban que hay una Luz en el interior? El apóstol les dice, si ustedes le creen, 2 Cor 4:6, Dios, quien mandó a que la luz resplandeciera de las tinieblas, ha resplandecido en nuestros corazones, para dar la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo; para que cada uno que se aparta hacia sí mismo, sepa rápidamente, y entienda su error, y confiese que hay una luz en el interior, y que por esta regla, porque hay algo en el corazón, eso pone de manifiesto lo que es reprochable; si ellos hacen o dicen algo que sea reprobable, lo que lo pone de manifiesto es la luz; lo que pone de manifiesto las palabra u obras oscuras es la luz. Ahora, cuando ellos han encontrado esta luz en el interior, la siguiente pregunta controversial es que si esto les dará a los hombres suficiente Luz para el verdadero conocimiento de Dios; si es que esto es suficiente para llevar al hombre a la vida y la salvación?

Yo soy de ese juicio, eso es suficiente; y lo creo de todo corazón, y lo predico valientemente en el nombre del Señor, que la luz que brilla en su corazón brille allí para darles el verdadero conocimiento de Dios, en el rostro del Mediador, el Señor Cristo Jesús. Ustedes dirán que no pueden creer esto, porque ustedes lo han tenido desde que eran niños, y no han sabido que les haya hecho ningún bien; todos sus hombres eruditos y ministros, vayan con la clase que ustedes quieran, ellos hablan muy bajo de esto; esta luz en el interior no es nada sino conciencia natural, una luz pobre, no es nada más que un ignis fatuus [una ilusión engañosa], que nos engañará. Pero déjenme decirles, la razón por la cual no les hace más bien es porque ustedes han sido sueltos y lascivos, y vanos, y no quisieron recibir sus reproches; recuerden el tiempo, y hagan recordar, cuando ustedes recibieron sus reproches, entonces les hizo un bien, y los llevó al remordimiento, y les trajo angustia y pena, y molestias a su mente, y los llevó a un sentido correcto de lo malo que ustedes habían hecho; pero si ustedes no lo contemplaron, con razón no les hizo ningún bien; sus reproches y consejos fueron como la semilla sembrada a un lado del camino, las aves del cielo la juntaron, y no creció; es decir, el diablo la arrebató, y entonces el alma es como una semilla que no produjo fruto para Dios, y el diablo puede tener al ventaja que él quiere.

Y les diré la razón por la cual tantos hombres eruditos, hombres de grandes habilidades, hablan tan mal y tan pobremente de esto: porque no les ha hecho nada de bien, en el interior o el exterior, que ellos sepan. ¿Cómo puede hacerles algún bien a ustedes cuando no les ha hecho ningún a ellos? La razón por la cual no les hace ningún bien es porque ellos no creen en esto; ¿y acaso Cristo le hizo algún bien a alguien que no creyera en él? Él le dio a los hombres poder en verdad para llegar a ser hijos de Dios, el bien más grande que ellos son capaces de tener; pero fue a aquellos que creyeron en su nombre. ¿Acaso todos los que oyeron a Cristo predicar son hijos de Dios? No, algunos eran hijos del demonio; nuestro Salvador les dijo que ellos eran de su padre el diablo, y que hacían sus obras; ellos fueron a las reuniones y oyeron a Cristo predicar, él les disertó, pero no les hizo ningún bien, porque no creyeron en su nombre, [ellos no creyeron que era Cristo quien les estaba hablando; ellos no creyeron que lo que él les dijo era verdad].

Y entonces aparece en el siguiente lugar, que si hacemos caso a esta luz, y si los hombres llegan a ser enseñados por ella y reciben instrucciones, ellos obtendrían todo sin ningún costo; ellos obtendrían todo por causa de Dios en todos los consejos y entendimientos de los misterios divinos, todas las inspiraciones de Dios, y todo su conocimiento sería obtenido sin costo. Qué pasaría entonces con el comercio de la predicación de Cristo, y los atributos de Dios; entonces su comercio de plata sería arruinado, y entonces su Diana se acabaría; y esta luz no les ha hecho ningún bien en el interior por causa de su incredulidad, y no les hace ningún bien en el exterior porque arruina su comercio de predicación porque le enseña a los hombres gratuitamente, pero les enseña, en el nombre de Dios, la luz del conocimiento de Dios, que brilla en el rostro de Jesucristo, en quien está la inspiración de los misterios del reino de Dios.

Por lo tanto si alguno llega a conocer la virtud y el poder que convierte a los hombres de la oscuridad a la luz, ellos han llegado a otro estado, y se han alejado del poder de Satanás hacia el poder de Dios; y cuando el poder de Dios es revelado en ellos, entonces ellos dicen este es mi Dios; ahora yo conozco al verdadero Dios. Ellos hablan como aquellos que lo conocen a él; esta es la vida eterna, conocerte a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado. No es conocerlo a la distancia, sino como siempre presente. El alma llega a conocer a Dios, tan familiarmente como un hombre está familiarizado con su amigo, y mejor todavía. Un hombre que conoce a su amigo, sólo conoce algunas cosas acerca de él, pero aquellos que conocen a su Maestro, conocen todo el consejo de Dios, tanto como tenga que ver con su alma; por lo tanto no se dijo en vano en el tiempo antiguo: conócelo a él y ten paz. Estén nada más que familiarizados con ese poder interno que conoce sus pensamientos, y entonces nadie les necesita predicar un sermón de la omnipresencia de Dios, nadie necesita hacerles una doctrina acerca de esto, y ofrecer razones y motivos para que ustedes lo crean; todo esto es labor insensata. Yo sé que Dios está conmigo, y cerca de mí; yo lo siento en mí y conmigo, cuando me acuesto y cuando me levanto; cuando estoy en mi taller y haciendo mis negocios, él está conmigo en todos los lugares; y un hombre así también está bien instruido acerca de la omnisciencia de Dios; que Dios lo sabe todo. Yo he aprendido que desde que llegué a conocerlo, todos los doctores [de religión] en Europa no me podían decirme nada más de lo que yo ya sabía en ese momento: el Señor observa todas mis salidas y cuenta todos mis pasos; Señor, tú pones de manifiesto los pensamientos de mi corazón, tu escudriñas mi corazón y examinas mis íntimos pensamientos. Esta es la omnisciencia de Dios y el conocer todas las cosas. Esta es la divinidad que sale de la vida.

Entonces la sabiduría de Dios es infinita; así también son todos los atributos de Dios infinitos, incomprensibles e indecibles, todos son así en él, pero él pone de manifiesto una medida de su sabiduría. Él lleva al hombre de ser necio como lo era antes, a llegar a ser un hombre sabio. Él era tan borracho y necio al punto de emborracharse y tambalearse en la tierra. No podía pararse sobre sus piernas, pero ahora ha llegado a ser sabio y sobrio. Otro era tan necio que se contaminaba a sí mismo y se revolcaba en su impureza. Ahora, un hombre así llega a la verdadera sabiduría, y comienza en el temor de Dios porque el temor del Señor es el comienzo de la sabiduría. ¿Qué hace su sabiduría? Lo mantiene fuera de la tierra; lo hacer vivir, primero como un hombre, después como un cristiano, para vivir justa, sobria, y piadosamente, en este mundo presente. Lo lleva al conocimiento de los misterios del reino de Dios; a conocer y comprender con todos los santos, cual es la anchura, y la longitud, la altura y la profundidad, y a conocer el amor de Cristo, que sobrepasa el conocimiento. Esto es más que pura sobriedad y vivir moderadamente; los tales son enseñados a vivir sobria, justa, y piadosamente, a vivir por fe, y a ser llevados hacia el conocimiento del misterio del reino de Dios; a conocer al Señor Cristo Jesús para su justificación. Este es el hombre erudito y sabio; él ha obtenido la sustancia como también la sombra; él tiene la médula como también el hueso; él es reconciliado a Dios, por medio de Cristo; él tiene perdón de los pecados por medio de Cristo Jesús, que murió por él y resucitó otra vez.

Cuando ustedes llegan a ser partícipes de esto, les hará bien; las nociones no lo harán. Cuando ustedes lleguen a conocer a Dios por sí mismos, y le entiendan por sí mismos, a conocerle como su Salvador y Redentor, quien los ha rescatado de las trampas del maligno; el que haga esto adorará a Dios; cuando tengan conocimiento de él, ellos se inclinarán a él, ellos serán como aquellos que en el tiempo antiguo dijeron: él es nuestro juez, él es nuestro legislador, él es nuestro rey, y él nos salvará. Allí surgió un testimonio en los corazones de la gente buena de esa época, que Dios era su juez que los juzgaba, su legislador que los dirigía. Cómo debían ellos ir hacia él, para que él fuera su rey, y él debía ser su gobernador, porque él debe salvarlos.

Entonces cuando el pueblo llega a conocer a Dios por sí mismos, para estar familiarizados internamente con Dios por sí mismos; cuando un grupo de estas almas se reúne, cuando ellos han estado en esta escuela, y aprendido esta lección de divinidad, ellos entonces se sientan y esperan al Señor, para que Dios que escudriña los corazones y examina los pensamientos íntimos, y observa cómo ellos hacen este servicio para el honor de su nombre; y ellos reciben dones espirituales de él para su edificación y consuelo; y ellos reciben el juicio de él cuando hacen cualquier cosa contraria a su mente.

El Señor Jesucristo es el ministro del santuario que él Señor ha establecido. Si los hombres llegan a tener una iglesia, como ellos la llaman, ellos deben tener a Bill o Bob como su ministro. Nosotros sabemos quién es el ministro de un lugar así; pero aquí está un ministro establecido en el santuario de Dios, los labios de este ministro guardarán el conocimiento. Todos los que vienen a la iglesia de Dios son enseñados por este sacerdote; él es grande, el sumo sacerdote de nuestra profesión; no tenemos ningún otro. Él no ha sido establecido por un mandamiento carnal; su inducción no vino de ningún sacerdote de este mundo, sino que su inducción vino del Dios del cielo y de la tierra. Su padre lo estableció como un sacerdote; él viene por una inducción y misión celestial. Él es sacerdote para siempre, según la orden de Melquisedec, no según la orden de Aarón. Si ustedes van a la iglesia de Dios, ustedes podrían oír a este Ministro.

Algunos han llamado a un edificio de piedra, o madera, una iglesia; pero eso ahora no basta. Por lo tanto hay personas que saben lo que es mejor; ellos ven iglesias reunidas de piedras vivientes; hombres y mujeres están reunidos en estas iglesias. Ahora, el apóstol dijo: la iglesia está en Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Si ustedes quieren venir a la iglesia deben venir a Jesucristo; la iglesia está en Dios, el padre de nuestro Señor Jesucristo, la asamblea general, la congregación de su pueblo fiel. ¿Qué quieren decir con una iglesia? preguntó un hombre erudito, que entiende griego y hebreo, ¿cuál es el significado de la palabra? Una iglesia, dijo él, es la congregación de los fieles; es una asamblea de la gente fiel que se congrega. ¿Dónde deben reunirse? Ellos deben reunirse en la asamblea general de los primogénitos, cuyos nombres están escritos en el cielo. Los hebreos habían llegado a esa iglesia, aunque vivían mucha cientos de millas aparte, en Asia, Cappadocia, y Bitinia. Ustedes han llegado a la asamblea general de los primogénitos; hay un sacerdote, hay un sumo sacerdote de nuestra profesión, el Señor Jesucristo, quien es un sacerdote según la orden de Melquisedec, no según la orden de Aarón. ¿Cuánto tiempo es posible que este sacerdote permanezca en su sacerdocio? Para siempre; él es un sacerdote para siempre, no según un mandamiento carnal, sino de acuerdo al poder de la vida eterna.

Los sacerdotes que eran según la orden de Aarón, no pudieron continuar. La muerte quitaba a uno, entonces tenían que tener a otro sacerdote; pero este es uno que tiene un sacerdocio más alto que los cielos, por el poder de una vida eterna. Este es el sacerdote de la iglesia de Dios, y el maestro del pueblo de Dios; para que cuando el pueblo de Dios venga a la iglesia, es decir, a Dios el Padre, allí Cristo les enseña, de acuerdo a la antigua profecía, yo le enseñaré a mi pueblo.

Nosotros hemos trabajado para llevar a la gente a esta enseñanza, para que ellos puedan llegar al conocimiento del Dios viviente. Ahora nadie necesita enseñarles porque ellos son enseñados por Dios; bendito sea Dios, nuestra labor no ha sido en vano porque vemos el fruto de nuestra labor y estamos satisfechos. Hemos estado trabajando para llevar a los hombres a conocer al Señor; ahora todos conocerán al Señor, del más grande al más pequeño, y se inclinarán ante él, y lo adorarán; aquellos que oyen que los labios de su sumo sacerdote guardarán el conocimiento. Si ellos hacen algo incorrecto, él los reprende por ello; si ellos hacen lo bueno, entonces él los consuela con su Espíritu. Ahora nuestra labor es que todos puedan ser llevados hacia esto, y que cada uno pueda conocer al Señor, y pueda temerle y servirle, y adorarle en su templo. Nuestros cuerpos son un templo para ese uso, en el cual adorar a Dios: ¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? Ustedes deben adorar en sí mismos, ustedes deben ir hacia su interior, ustedes deben conocer el ejercicio de la gracia de Dios en sí mismos, y la obra del espíritu de verdad en ustedes mismos, para que sus alma en sus cuerpos puedan ser inclinadas al poder del espíritu, y para que su adoración pueda ser en el espíritu; ustedes deben orar en el espíritu, y dar gracias en el espíritu.

Aunque aquellos que establecieron la adoración en la iglesia, hablaron de la divinidad y la religión en todas las partes de ella, la sustancia de todas las sombras de la ley se cumplen en el evangelio; la sustancia de todos los modos, y ritos, y formas de religión, se cumplen en el camino del evangelio. Por lo tanto entonces que cada uno compare y examine su estado, y considere como está el caso entre ellos y su Creador, qué conocimiento ellos tienen de Dios, y qué confianza ellos ponen en él, para que ellos puedan ser persuadidos y preparados para ir hacia el interior del recinto de esta iglesia. Pero ustedes deben salir primero del mundo, de otra manera nunca podrán ir a esa iglesia que está en Dios; si ustedes están en el mundo, ustedes deben ir a la iglesia del mundo y ser miembros de la iglesia del mundo; y tendrán esto como su dolor: el mundo los amará, pero si ustedes salen de la iglesia del mundo y van a la iglesia de Dios, el mundo no puede amarles.

Sean tan buenos como quieran ustedes ser, aún así nunca podrán ser tan buenos como Cristo Jesús, y ellos no lo amaron porque él no era de este mundo; si ustedes fueran de este mundo, dijo Cristo, el mundo amaría lo suyo; pero ya que ustedes no son de este mundo, yo los he sacado de él, por lo tanto el mundo los odia. Si ellos hacen eso con el árbol verde, ¿qué harán con las ramas? acaso ustedes son mejor que yo, dijo nuestro Salvador; el siervo no es más grande que su Señor: aquellos que son los discípulos de Cristo deben estar contentos de ser perseguidos, injuriados y odiados por su nombre; porque así lo trataron a él, quien era santo, e inocente, e incorrupto, quien les dio un buen ejemplo, y no los dañó, sino que les hizo bien; sin embargo el mundo lo odió, y es muy razonable esperar que ustedes tengan que sufrir por causa del mundo de la misma manera, y sufrir eso de manos de ellos.

Si ustedes llegan a esta iglesia que está en Dios el Padre, y Jesús, el Mediador, la iglesia de los primogénitos que están escritos en el cielo, y salen de la iglesia del mundo, entonces el mundo caerá sobre sus cabezas. Todo el mundo se opondrá a esta iglesia, en contra de la mujer que dará a luz a uno que regirá sobre todas las naciones. Apareció una gran señal en el cielo, una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona con doce estrellas, y estando encinta clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento. También apareció otra señal en el cielo (una cosa terrible); he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como naciese. Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. Cuando el dragón estaba listo para devorar a su hijo, Dios lo tomó en su propio cuidado, a pesar del diablo y todos sus instrumentos; y él salvará al hijo y guardará a la mujer; el que mora en los cielos se reirá de sus enemigos y los vencerá. Hay un lugar designado para la mujer en el desierto, donde ella será guardada por el gran Todopoderoso; donde ella será sustentada por un tiempo, y tiempos, y medio tiempo, [1260 días]* y protegida de la serpiente; pero ella debe salir otra vez después de un tiempo, a pesar del diablo y todos sus instrumentos, a todos sus dragones y serpientes. La mujer debe salir del desierto; y el niño varón debe descender con gran poder, para regir a las naciones.

[*La mujer es la iglesia verdadera, la cual fue forzada por el diablo a huir hacia el desierto por 1260 días (años) por causa de las persecuciones de la iglesia falsa en la cual gobierna Satanás. Jorge Fox se refiere a esto a través de todos sus escritos. La iglesia verdadera de Cristo regresó del desierto en 1648, al comienzo del increíble ministerio de Fox, que resultó en que miles entraron en el reino del cielo para ser reyes y sacerdotes de Dios. Contar hacia atrás, la iglesia verdadera desapareció completamente justo antes del año 388 d. C.; unos pocos años después, el emperador romano Teodosio I había promulgado una ley en el año 380 estableciendo el cristianismo católico romano como la religión oficial del imperio romano. La bota aplastante de la religión romana patrocinada por el imperio fue usada para perseguir y matar a la iglesia verdadera. La iglesia del imperio romano, tanto del este como del oeste, tenía doctrinas, las cuales habían sido dictadas por los emperadores santificados Constantino y Justiniano el déspota, eliminando así el verdadero evangelio para el año 388 d. C. Como fue profetizado en Apocalipsis, la iglesia fornicó con los reyes de la tierra. Así como la iglesia primitiva verdadera fue eliminada para el año 388 d. C., así también la fe inicial de los primeros cuáqueros se perdió completamente, y la mujer y su niño fueron forzados a ir al desierto. El tiempo se acerca cuando el niño varón aparecerá otra vez con sus santos, y esta vez aparecerá en poder para regir la tierra con vara de hierro.]

Esto se logró, dicen algunos, más de mil cuatrocientos años atrás; y si ustedes toman su palabra, la iglesia ha estado fuera del desierto por esa cantidad de tiempo. Pero la iglesia de la que ellos hablan [la secta romana], ¿acaso no ha carecido de santidad y justicia? ¿Le ha dado gloria a Dios en lo alto, con paz en la tierra y buena voluntad con los hombres? No, su iglesia ha vivido en tiranía y crueldad bárbara, y ha derramado sangre. Ellos dicen que la iglesia estaba en el desierto en el tiempo de Diocleciano, y cuando Constantino llegó al imperio entonces ella salió del desierto.

Si hubiera sido una iglesia santa, nosotros deberíamos haber visto al niño varón descender de Dios, y la santidad y justicia hubiera corrido como un impetuoso arroyo, y la verdad hubiera llenado toda la tierra. Todas estas cosas no se habían cumplido, porque nosotros hemos visto a los profesantes de la verdad caídos en las calles; ellos han sido perseguidos y afligidos, y llevados a las cárceles y los calabozos; pero hay una iglesia mejor en algún lugar.

Yo leo acerca de la santa iglesia, la esposa del cordero, la esposa de Cristo que ha sido escondida en algún lugar, por bastante tiempo, en algún rincón u otro del desierto; pero ella saldrá otra vez del desierto, apoyándose de su amado. Ella no sale, apoyándose de algún príncipe o rey [habiendo fornicado con los reyes de la tierra como en Apocalipsis]. Ella no sale del desierto apoyándose en los capitanes, generales, y ejércitos, sino apoyándose de Cristo su amado, el poder inmortal e invisible del Hijo de Dios, en quien ella confía.

Todas las otras iglesias de las cuales he leído, ellas se han apoyado sobre un príncipe o rey, o un emperador u otro, y ellas han confiado en estos grandes hombres como en su baluarte; pero esta iglesia que sale del desierto, llegará apoyándose sólo sobre su amado, el Señor Jesucristo, quien es el autor y consumador de su fe; ella pondrá su confianza en él, porque él librará a su iglesia de todos sus enemigos. Y aunque la serpiente arrojó de su boca agua como un río, tras la mujer, para hacer que ella fuera arrastrada por el río, sin embargo el Señor hará que la tierra ayude a la mujer, y la tierra abrirá su boca y tragará el río que el dragón había echado de su boca. Que el dragón haga lo que pueda para destruir a la mujer y su simiente, ella sabe lo que su amado puede hacer; él mandará a la tierra a que se abra y se trague el río, y ella se mantendrá seca al hacerlo.

¡Cuán felices son aquellos que se apoyan sobre Cristo, y su amado! La iglesia de Cristo en todas las edades se ha apoyado sobre él, y él ha fundado su iglesia sobre la roca, para que el diablo y todos sus instrumentos, y las mismas puertas del infierno no prevalezcan en contra de ella. Los miembros de esta iglesia tienen a Cristo Jesús como su maestro, y ellos reciben consejo y guía de él. Él es su sacerdote y maestro, y él les enseña por medio de su espíritu y su palabra, la cual él ha puesto en sus corazones, y les ha dado un entendimiento para conocer a aquel que es verdadero. Ustedes deben guardar las palabras de Cristo, si ustedes quieren ser verdaderos eruditos. Esta es la verdadera divinidad; si ustedes quieren que se les comunique y se les abran los misterios del reino de Dios, hagan caso a su palabra y esa verdad que está en sus partes internas. Ocúpense de esa gracia que es manifestada en sus corazones, y el Señor les mostrará más del poder y eficacia de ella; y si ustedes son fieles en lo poco, él los hará gobernar sobre mucho; vivan de manera que sean responsables a los entendimientos y el conocimiento que Dios les ha dado, y si ustedes son fieles en lo poco, él comunicará más y más de su mente y su voluntad a ustedes; y si ustedes son guiados por el espíritu de verdad, ustedes confiarán en él, y lo escucharán, y entenderán el lenguaje de él en sus propios corazones; y si ustedes son un pueblo dispuesto en el día del poder de Dios, él obrará todas las cosas en ustedes y para ustedes, y obrará en ustedes tanto el querer como el hacer por su buena voluntad.

<Continuación de sermones>>>>

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