La Cruz Perdida de la Pureza

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SERMÓN XXX

Cristo, el Camino a la vida eterna

Predicado en la iglesia de la calle Grace, el 6 de mayo, 1688

EL deseo de todas las naciones ha llegado; lo que toda la gente desea en su propio camino, ha venido en el camino de Dios; porque todas las naciones y todos los pueblos en la tierra desean vida eterna. Todos ellos serían felices en el próximo mundo, y para poder alcanzar esto, ellos se han hecho aptos para él con muchas maneras y métodos, en los cuales ellos han propuesto en si mismos el gozo de la vida eterna; pero por causa de la oscuridad en ellos, han errado. En sus caminos, ellos han sido esparcidos; ellos han sido llevados y sacudidos de allá para acá, y nunca pueden estar de acuerdo con respecto al camino que lleva a la vida eterna.

Esto viene debido a la gran oscuridad que está por encima de los hijos y las hijas de los hombres en general, en la cual ellos han perdido su camino, y están tratando de encontrarlo otra vez. Pero el adversario sutil los sacó del camino, y siempre y cuando él los guíe, ellos le siguen, y ellos nunca encontrarán el camino correcto. La gran calamidad que ha llegado sobre el mundo con respecto a esto es de mucho lamentar; porque cuando los ojos de la mente están abiertos, para contemplar el estado universal de la humanidad, y para ver cómo ellos están esparcidos aquí y allá, y a menudo son dejados en confusión por la destreza y en engaño del maligno, y que ninguno de los caminos que ellos han encontrado, tienen posibilidades de llevarlos al fin que ha sido propuesto, porque ellos están contaminados, porque ellos no son santos. Esto ha inclinado el espíritu de los siervos del Señor muchas veces, y un gran clamor se ha levantado en los corazones de aquellos que han visto la fruición y gozo de la vida eterna. ¡Oh, que los hijos de los hombres puedan oír! Y, ¡oh, que ellos puedan considerar sus caminos antes de que lleguen a su final! Porque, tomen nota amigos, esto ustedes lo pueden tomar como una doctrina certera y una regla segura en juicio, con respecto a todos los caminos en los cuales caminan los hijos e hijas de los hombres: si ellos son impíos, serán infructíferos. El camino del Señor era, y es, y siempre será el camino de la santidad, y el pueblo que camina en él, ellos eran, y son, y siempre serán un pueblo santo. Ahora, los hijos e hijas de los hombres no han llegado a medir su camino por esta regla. Más bien, los esfuerzos más grandes que han estado en el mundo, desde el comienzo (los esfuerzos más grandes que los hombres han emprendido), fueron para ver cuanto pueden aprobar su doctrina y práctica con las escrituras de la verdad. Esa ha sido la manzana de la discordia, en la que ellos han tropezado de una generación a la otra; una que clama que mi camino es correcto. Aquí ellos han estado luchando, disputando, tintineando, y debatiendo los unos a los otros, y nunca pueden estar de acuerdo, y nunca pueden llegar a este entendimiento, el cual es dado por el Espíritu Santo quien inspiró a los hombres santos a escribir las Santas Escrituras de la verdad. Si lo hubieran hecho, está manifestado que ellos hubieran estado de acuerdo, porque este único espíritu debe estar de acuerdo consigo mismo y juzgará de acuerdo a su propio juicio recto. Los hombres, estando alejados de la vida de Dios por las obras malas y por las sugerencias de Satanás, no han conocido el camino de paz y no han llegado a lo que es el deseo de todas las naciones. Ahora, en la plenitud del tiempo, el Señor Dios eterno, quien creó los cielos y la tierra, el mar y la fuente de las aguas, él ha mirado y ha contemplado el estado miserable y calamitoso de los hijos y las hijas de los hombres, y él ha visto como ellos han sido esparcidos y llevados de acá para allá por los pastores ociosos; y como todos se han complacido a sí mismos en sus propios caminos, aunque son impíos e impuros, debido la oscuridad de la noche de ignorancia que ha estado sobre el pueblo. Por lo tanto, en su amor y misericordia infinitos, él se ha levantado, y ha traído su luz y su verdad, para que las naciones puedan ser iluminadas, para que ellos puedan ir y ver con ojos divinos que la verdad no es más que una, y el camino sólo es uno, y todos los que realmente desean ser herederos de la vida eterna deben caminar en ese camino. Para que el pueblo nunca sea sacado otra vez de ese camino en el cual ellos han estado esparcidos y llevados, hasta que ellos lleguen a ver que el camino que ellos practican trae la iniquidad [transgresión, pecado, mal]. Entonces ellos ven que no hay luz que pueda haber en ellos, ellos ven que la ira de Dios ha sido encendida, y la indignación de Dios ha sido derramada debido al pecado y la impiedad.

Ahora, cuando ellos llegan a estar convencidos de su desobediencia por medio de la luz de Cristo Jesús, entonces ellos llegan a sentir y encontrar un principio, una semilla y raíz que les da una ley que ellos deben obedecer, y oír al dador de la ley, y tenerle respeto a él. Esta es la revelación de Cristo Jesús por su Espíritu, y ella se extiende a sí misma en su operación y obra a los hijos de los hombres, a quienes están más lejos, como también a aquellos que están cerca; por lo tanto nuestra continua exhortación, de vez en vez, de acuerdo a lo que el espíritu nos ha dado para que hablemos, no es tanto para hacer profesión de esta o la otra doctrina del cristianismo, como más bien para persuadir a todos los hombres en todas partes, para que ellos puedan creer en la luz, y hacer caso a la voz de la luz en sus propias conciencias, para que ellos puedan hacer caso a lo que es puramente de Dios en si mismos, como sabemos, el que llega a amar la luz de Cristo Jesús, con la cual ellos están iluminados, ella les descubre la doctrina, y les da a conocer la fe y práctica también; ella los guiará en el camino eterno, abrirá su entendimiento mucho más allá que todas las predicaciones de esta o la otra doctrina o principio.

Qué bien podría ser mostrarle los colores al ciego, o hablarles palabras a los muertos, si los hombres no llegan a tener sus sentidos abiertos, para que puedan discernir las cosas que pertenecen al espíritu de la verdad; el hombre carnal no puede entender las cosas del evangelio de Cristo, el hombre carnal no está sujeto a la ley de Dios, ni tampoco puede; debe haber algo que ocurre en el alma, para sacarla de su carnalidad, y llevarla a algo que es espiritual, antes de que sea capaz de entender las cosas del espíritu. Por lo tanto cuando nuestras mentes pueden testificar a qué vinimos aquí, cuando nos reunimos para servir y adorar a Dios, tendremos una esperanza de recibir alguna iluminación, algún refrigerio, algún consuelo, o algún conocimiento de las cosas divinas; es en vano atender doctrinas religiosas con una mente irreligiosa. Yo juzgo en amor que todo el que viene aquí tiene alguna expectativa de iluminación en su entendimiento, algún don, o alguna instrucción; ellos pueden recibir esto del Dios del cielo por el ministerio de aquellos que deben ser la boca de Dios, para hablarles a ellos en su nombre. Cuando la gente está así preparada, y sus mentes fijas para oír la verdad, si ellos no lo encuentran en sí mismos, si ellos no llegan a un sentido de la palabra de la vida en sus propios corazones, su oído no puede darles la vida. Nosotros nos encomendamos a la conciencia de cada hombre; que sus mentes sean llevadas al interior, busquen y consideren, ¿hay una luz que ilumina a cada hombre que viene al mundo? ¿Hay un deseo de vida eterna manifestado en mí? ¿Hay algo en mi que defienda la obediencia a Dios, para arreglar mi vida y mi conducta, para que yo pueda ser recomendado a Dios? ¿Hay algo en mi que me inspeccione cuando hablo incorrectamente, o cuando hago algo incorrecto? Yo apelo al testigo de Dios en ustedes; si es así, entonces créanme por causa de la palabra, el testimonio de Dios en sus corazones.

Consideremos a continuación si es mejor que lleguemos a esta conclusión: que Dios nos ha iluminado, y si no fuera mejor que obedeciéramos esa luz; este es el mejor camino, hagamos la pregunta y esperemos una respuesta de nosotros mismos. Hay mucho en realidad que se puede decir en el otro lado. "Si yo oigo y obedezco aquello por lo cual soy iluminado, si yo hago caso a la reprensión de mi propia conciencia, perdería mucho del placer y la comodidad del mundo; perdería muchas de las ganancias en mi oficio y llamado, y del deleite y placer que tengo con mi prójimo. "

Esto no se puede negar; yo quisiera tener las cosas en balance. Les garantizo que ustedes perderán algo de placer, y de ganancias impías, y la amistad del mundo; pero les ruego que consideren y hagamos cuentas. Si ustedes obedecen esta luz de Cristo Jesús, este es el camino de Dios para acercarlos a si mismo, para hacerlos herederos de su reino eterno. Por otro lado, si ustedes satisfacen sus partes carnales, perderán tu alma inmortal; si ustedes quieren ganar el mundo entero, y pierden su propia alma, ¿de qué les aprovechará? Ustedes deben considerar, ¿por qué estoy iluminado? ¿cómo sucedió que yo tuviera una naturaleza impía, y que haya caído de mi estado primitivo, del conocimiento de Dios, y del gozo de su presencia, y comunión con él? ¿Cómo llega Dios a tomar nota de mi, y a iluminarme y encender en mi un deseo de regresar a él? ¿Por qué debería él hacer esto para mi? Ustedes nunca encontrarán una razón en si mismos de esta bondad extraordinaria, de misericordia singular de Dios hacia ustedes; es porque su misericordia lo movió, y fue su compasión que los despertó. Él ha enviado a su Hijo Jesucristo al mundo para que los hombres puedan tener luz en él y por medio de él, y tenerla abundantemente. La misericordia de Dios es una fuente de la cual todo esto nos fluye. Si esto no prevalece en ustedes, ningún argumento prevalecerá. ¿Qué? ¿Fue mera misericordia, mera gracia, el hecho de que Dios no deseaba que yo pereciera, ni corriera hacia la destrucción? Él estaba renuente a ejecutar su ira sobre mi, por lo tanto encontró un camino por el cual yo puedo regresar a él. Esto ha hecho a buen hombre llorar: Mirad cuán grande amor nos ha dado el Padre. Esta es la gracia de Dios; esta es la buena voluntad de Dios; este es el camino; un camino, ¿qué camino? Un camino para ir a Dios, un camino para estar reconciliados con Dios otra vez, a quien nosotros provocamos por nuestros pecados; un camino de disfrutar la vida eterna, después que habíamos perdido toda pretensión de ello.

La siguiente pregunta es ¿quién caminará en el camino que lleva a la vida eterna? Todos pudiéramos tener vida eterna; es el consentimiento universal de todas las naciones; todos pudieran tener la vida eterna; pero la pregunta es ¿quién caminará en el camino que lleva a ella? Algunas de las otras naciones, y muchos en esta nación, caminarán en su propio camino, y sin embargo ellos quisieran tener vida eterna; pero su camino debe ser de la misma naturaleza y calidad con la vida que ellos quieren tener; si el camino en el que ellos caminan no es de la misma naturaleza y calidad, no los llevará a ella. Que todos examinen su camino; que todos examinen su progreso, y sus vidas y pasos en este mundo; si ellos siembran para la carne, cosecharán corrupción; y si ellos siembran para el espíritu, cosecharán del espíritu vida eterna; lo cual es un fruto apto para la vida que ellos viven, y para el camino en el que caminan. Si concluimos con la razón, con la razón pura y sólida, debemos concluir que es mejor para todos nosotros caminar en el camino de santidad; y tendremos más razón para creer que obtendremos vida eterna, que al caminar en un camino impío; por lo tanto deberíamos estar decididos a caminar en el camino de santidad; y si el pueblo es llevado a esto, es una cosa fácil llevarlos a la confesión. Ustedes dicen que es verdad, que es mejor caminar en el camino santo que en un camino impío; pero ¡ay! No tenemos el poder para hacer eso; somos enfermizos, débiles, sombríos e ignorantes; y tenemos muchos deseos, tentaciones e impedimentos sobre nuestro camino, de modo que no es posible para nadie caminar en ese camino. Nosotros conocemos el camino, entendemos el camino bastante bien; ustedes quisieran caminar por la luz de Cristo, y los dictados de nuestras propias conciencias, entonces nunca seríamos condenados por algo que hacemos, sino que tendríamos acceso abierto a Dios. Cuando el hombre peca en contra de Dios, el pecado está a la puerta; pero aquellos que no pecan, tienen acceso a Dios. Ay, ¡estas cosas no se pueden hacer! ¿Qué puede hacer una pobre criatura que no tiene poder?

Mis amigos, esta excusa no debe ir más lejos; tratemos y consideremos en la presencia de Dios este día, el poderoso Dios que es el ayudador de su pueblo; probemos hasta donde llegará esto. No tengo poder en mí mismo; todos los buenos hombres garantizan que es verdad, ustedes no tienen poder para caminar en el camino de santidad. Pero hagamos otra pregunta; ¿acaso Dios exige de ustedes y de mi caminar en el camino de santidad, y acaso él nos niega el poder para caminar en él? No podemos caminar en el camino de santidad, a menos que sea por la operación de su poder obrando en nosotros, para extinguir la vida de pecado y corrupción, que nos ha entorpecido todo este tiempo; Dios sabe que no podemos hacerlo nosotros mismos. Cristo le dice a sus discípulos, sin mi nada podéis hacer, nada bueno, nada que sea correcto. Al concluir esto, todo el poder viene de Dios; la próxima pregunta es ¿cómo y de qué manera debemos recibir poder de Dios que es más grande que nuestro propio poder? ¿De qué manera recibe la gente poder de Dios? Ustedes han leído cómo la gente llegó a tener poder: pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. ¿Qué significa esto para aquellos que no creen? Si creer es la manera de obtener poder, esto no es nada para aquellos que no creen; la fe es necesaria, en primer lugar, para obtener este poder. Este es un gran misterio, un dicho tan extraño, que el mundo no sabe que hacer con él. Creyentes, somos todos creyentes; yo creo la verdad de los principios de la religión cristiana, y yo creo todos los artículos del credo. Cuando hablamos de creer en este momento del día, hemos creído esto veinte, o treinta, o cuarenta años, pero el primer acto de fe todavía debe hacerse según el sentido que ustedes tienen. Esto es verdad en la parte más grande de la nación; el primer acto de fe aun no ha comenzado porque su fe es la fe de los hombres. Nosotros estamos de parte de la fe que fue entregada a los santos; es el don de Dios, y viene de la operación de Dios, para que yo pueda concluir que cualquiera que permanezca como un extraño a la operación de Dios, es un extraño a la verdadera fe; y aquellos que se alejan de lo que Dios obra, son extraños a la operación de Dios. Por lo tanto, a menos que las mentes se vayan hacia Cristo, a quien Dios ha enviado, quien es designado para ser para la salvación hasta los confines de la tierra; hasta que los hombres lleguen a reducir el gobierno tanto del alma como del cuerpo a él, como el capitán de su salvación; a menos que ellos lleguen a estar así resignados, no pueden llegar a la verdadera fe.

Ahora, cuando Dios obra esta resignación en nosotros, el hombre reflejará de sí mismo y dirá: ay, he sido mi propio guardador por demasiado tiempo. Veo que me he alejado de Dios; ahora regresaré a él, y me resignaré al Señor para que él pueda obrar en mi lo que él quiera obrar. Cuando los hombres lleguen a esta resignación del alma, tendrán la fe que se les ha dado; ellos deben creer que Dios nunca los dejará ni los abandonará, sino que él magnificará su poder en la debilidad de ellos. Yo haré que mi alma repose sobre él, y echaré mi ansiedad sobre aquel que cuida de mi. No es fe solamente en palabras y en los artículos del credo, sino que es una fe en el Hijo de Dios, a quien le es dado todo el poder en el cielo y en la tierra; yo puedo esperar tener parte de él, él me dará un poco, si yo voy a él para obtenerlo; y si soy fiel en lo poco, él me dará más; la razón por la cual ustedes carecen de poder es porque ustedes carecen de fe; y la razón de su falta de fe es porque ustedes carecen una resignación a la voluntad de Dios. Ustedes serán sus propios siervos, y sus propios guardadores y guías. Cuando ustedes lleguen a esta resignación a la voluntad de Dios, Dios les dará poder, y entonces ustedes encontrarán que él es el Dios de toda la gracia. Ustedes son lo que son por la gracia de Dios y por su poder, y por ese poder ustedes obedecerán su voluntad. Esta es la fe que le da gloria a Dios, a ese Dios que toma un hombre que no es santo y lo hace santo; ¿cómo hace esto? Por su santo espíritu, el cual es un fuego que quema lo que es corruptible; entonces el hombre está bien (yo hablo de acuerdo a los dictados del espíritu) cuando él es reconciliado con Dios por Cristo Jesús, el Mediador entre Dios y el hombre, el Mediador del nuevo pacto, quien nos da nuestra paz. Nuestras almas trabajan y se esfuerzan para que ustedes puedan llegar al conocimiento del día de la visitación del Señor, para que ustedes puedan estar en la unidad del mismo espíritu después que el deseo de todas las naciones haya llegado; él ha venido a ustedes, para que todos ustedes puedan decir dentro de sí mismos: este día ha llegado la salvación a nuestra casa y a nuestros corazones.

[No confundan el comienzo de la fe con el fin de la fe. La fe es una caminata. Tiene un comienzo y un final; escuchar y obedecer a Jesús es hacer que él sea el autor y consumador de nuestra fe. Cuando ustedes le oyen que él les habla, Jesús es el autor de su fe al poner en fundamento de su fe en la roca;

Yo os mostraré a qué es semejante todo aquel que viene a mí y oye mis palabras habladas, y las hace [las practica y las obedece]. Es semejante a un hombre que al edificar una casa cavó profundo y puso los cimientos de manera segura sobre una roca. Y cuando vino una inundación, el torrente golpeó con ímpetu contra aquella casa, y no la pudo sacudir, porque estaba fundada sobre una roca. Lucas 6:47-48.

Y cuando ustedes oyen a Jesús hablarles sus palabras a ustedes, y creen que es él, el fundamento de su fe ha sido establecido en la roca, una roca tan sólida que las puertas del infierno no pueden prevalecer en contra de ella.

Jesús consuma nuestra fe cuando lo vemos que trae nuestra salvación:

Y Él aparecerá una segunda vez, ya no para llevar el pecado, sino para traer completa salvación a los que le esperan persistente y pacientemente. Heb 9:28
Porque la gracia de Dios que trae salvación .. Tit 2:11
aguardando con esperanza la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. Judas 1:21
obteniendo así el fin de vuestra fe — la salvación de vuestras almas. 1 Ped 1:9

Y Pedro describe la necesidad de hacer todo esfuerzo para progresar en la caminata de la fe:

Y por esto mismo, poniendo todo empeño, añadid a vuestra fe, virtud [excelencia]; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia; a la perseverancia, piedad;  a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. Por eso, hermanos, procurad aun con mayor empeño hacer firme vuestro llamamiento y elección, porque si hacéis estas cosas nunca caeréis. 2 Ped 1:5-7,10.

Usted es salvo por medio de la fe, y por medio de la fe sus corazones son purificados; pero obviamente al comienzo de la fe, usted no está purificado, ni es salvo. Antes de la purificación y la salvación, su fe debe ser probada en varias pruebas, en las cuales usted debe sufrir gravemente para ser purificado del pecado. Usted debe contender por la fe, crecer en la fe, edificar su fe, aumentar su fe, perfeccionar lo que le hace falta a su fe, pelear al buena batalla de la fe, hasta la victoria cuando su fe es consumada por el consumador; la fe es un proceso y una caminata, el fin de la cual es ver a Cristo traerle la salvación, traerla la vida eterna.

Santiago corrigió el atajo de que creer en Jesús es todo lo que es necesario para la salvación, escribiéndole a los judíos cristianos: Tú dices que crees que Dios es uno. Bien haces. También los demonios creen y tiemblan, Santiago 2:19; tome en cuenta que Santiago estaba escribiendo a los creyentes judíos que el Padre, el Verbo (el Hijo), y el Espíritu Santo son un espíritu, quien sin conflicto les dice: Escucha, Israel: Jehovah nuestro Dios, Jehovah es uno. Deut 6:4. Por lo tanto Santiago en efecto está diciendo: "tú dices que crees en Jesús, y haces bien. Los demonios también creen, pero tiemblan ante su nombre. ¿Y tú?"

La fe es oír al Espíritu y seguirle
De manera que la ley ha sido nuestro tutor para llevarnos a Cristo, para que seamos justificados por la fe.
Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo tutor. Gál 3:24-25

Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Gál 5:18
¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley o por la fe en lo que oísteis? Gál 3:2
Entonces, el que os suministra el Espíritu y obra maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por la fe de lo que usted oye? Gál 3:5
Más bien, ¿qué dice? "La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón [para que la puedas oír y obedecer];" esta es la palabra de fe que predicamos. Rom 10:8
Por esto, la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios [Cristo desde el interior de su corazón]. Rom 10:17

Mirad que no rechacéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que en la tierra rechazaron al que habló, mucho más seremos nosotros responsables si nos apartamos del que habla desde el cielo. Hebreos 12:25
Hoy si oís su voz, no endurezcáis vuestros corazones como en la provocación [y rebelión]. Hebreos 3:15

SERMÓN XXXI

Cristo todo en todos

Predicado por Esteban Crisp en la casa de Devonshire, el 10 de junio, 1688

EL Señor Jesucristo es la única luz, vida, y virtud que puede satisfacer. Cristo es todo en todos. No hay nada que pueda satisfacer el alma de los rectos, a menos que ellos sientan la vida y la virtud fluir de Cristo Jesús; y esto, si fluye a través de las palabras que son habladas en espíritu por sus instrumentos escogidos, o si fluye directamente del corazón del oidor, siempre conforta, siempre consuela al recto en corazón.

Por lo tanto todos los que desean satisfacción para sus almas, y quienes se reúnen por causa de esto, deben llevar sus ojos al Señor para que puedan ser capaces de entender la ministración del espíritu, ya sea en si mismos, o por medio de otros. Porque mientras ellos están ejercitados exteriormente, y la dependencia de sus almas está sobre lo que es externo, permanece un velo sobre la mente, para que muchas veces ellos oigan cosas excelentes que se dicen del reino de Dios, pero realmente no las entiendan porque ellos están separados y aislados en sus mentes de eso que es de Dios en si mismos, lo cual debería darles un entendimiento. Como predicadores, nunca pretendemos darle a la gente un entendimiento; siempre hemos dicho que es la obra de Dios. Hemos hablado muchas cosas del reino de Dios; cosas excelentes han sido reveladas a nosotros por su santo espíritu, y el mismo espíritu nos ha dado declaración, para hablar las grandes cosas de la ley de Dios. Sin embargo muchos, que han sido oidores constantes de estas cosas, permanecen ignorantes, y son insensibles porque no están ejercitados en su propia medida de gracia y luz del Señor Jesucristo, por la cual ellos deben recibirlas y entenderlas. Esto me ha hecho a menudo lamentar el caso de muchas de las personas en esta ciudad y nación, quienes son oidores diariamente de la palabra predicada de Dios, y no la retienen en sus corazones. Los sembradores han ido a sembrar, pero muchos la reciben a un lado del camino; el camino por el cual todo puede pasar; allí ellos reciben la palabra que ha sido sembrada, y el diablo se las quita. Por lo tanto, aunque ellos han oído cosas excelentes de la fortaleza, habilidad y poder de Dios que él ministra a su pueblo, permanecen tan débiles y tan enfermizos que son movidos por cualquier viento del adversario, con toda tentación, y con toda trampa que es puesta sobre ellos. Ellos son atrapados, entrampados, y llevados; y por lo tanto estos llegan a las reuniones vez tras vez, año tras año. Yo les puedo decir a ustedes, ¿por qué vienen? Puede ser que ustedes digan: deseamos ser satisfechos; deseamos satisfacción para nuestras almas." ¿Será así? Entonces les digo que ustedes pueden venir todos los días de su vida, y no tenerla, y acostar sus cabezas en dolor al final por todo eso. Porque todas las palabras en el mundo nunca comunicarán la vida y virtud celestial que trae verdadera satisfacción para el alma de alguien, excepto a aquellos que han tenido un ejercicio en sus propias mentes y espíritus, en lo que ellos tienen de Dios; primero deben ser llevados a conocer el camino en el que deben caminar, y a creer que ese es el camino [lo suficiente como para caminar en él]. Cuando la gente cree "este es mi camino, la luz en el interior es mi camino, la gracia de Dios es mi camino, que escudriña y prueba mi corazón, ese es mi camino en el que debo caminar, hablar y pensar, y hacer todo lo que tengo que hacer;" cuando yo creo que este es el camino, entonces esta creencia obliga a los hombres a tener cuidado con su camino, y con sus pasos. Y así, aquellos que están así ejercitados, tienen cuidado de cada paso que toman en su camino; y así tal vez ellos pueden recibir grandes beneficios al oír los reportes que oyen diariamente de aquellos que estaban en su camino antes que ellos, y han viajado más lejos en él, de lo que ellos aun han hecho. Las experiencias de los siervos del Señor son útiles diariamente para ellos, y ellos diariamente son consolados, fortalecidos, y confirmados, para oír como ellos han corrido, quienes han viajado a través de su condición, y a través de su estado presente; la ayuda y ventaja que ellos han encontrado les hará bien, y les consolará. Pero, ¿qué es esto para aquellos que no están en el camino, quienes no tienen una fe activa en el camino? Aunque ellos tienen una creencia clara de la doctrina y el camino mismo, sin embargo no están ejercitándose a sí mismos para caminar en él; porque a ellos no les gusta el resto del mundo, ni dicen "este buen hombre, y el otro buen hombre, hicieron un buen sermón." ¿Por qué era bueno? No por causa de ningún bien que encontraron en él, sino porque él elevó su doctrina bien, y la probó con las escrituras, por lo tanto estuvimos obligados a creerla.

Pero ahora esta buena doctrina, independientemente de cuan buena, e independientemente de cuan firmemente haya sido probada, no produce ningún fruto para la corrección de la vida, excepto en aquellos que creen [para ser motivados]; ningún fruto excepto en aquellos donde hay un ejercicio en el temor de Dios, donde la gente está preocupada por la satisfacción de su alma. Porque aquellos que buscan la verdadera satisfacción por medio de este, o aquel, o del otro camino del mundo, gastan sus días sin satisfacción, y por lo tanto al final mueren en la tristeza; y así será hasta el fin de esta, y todas las generaciones subsiguientes.

Y por lo tanto, mis amigos, aunque que confieso que no es una pena para mi, sino un gozo, ver a las personas dispuestas a oír la verdad, y a reunirse en grandes asambleas; yo digo que esto no es una pena sino un gozo, porque no deseo disuadir a aquellos que lo hacen. Sin embargo debo ser claro con ustedes, yo sé lo que debo decir, y ustedes lo sabrán algún día también, que todas estas reuniones y grandes asambleas, y oír lo que se les predica con tanto deleite en sus mentes, no les hará ningún bien, a menos que ustedes crean en la gracia de Dios, que ha sido ministrada a ustedes por medio de Jesucristo.

Y cuando la gente llegue a este fundamento, y edifiquen sobre él, y lleguen a ser cada día más y más diligentes en el ejercicio de sus mentes hacia Dios, y examinen sus caminos, y examinen sus pasos, cómo ellos han caminado ayer, cómo ellos han caminado este día, y cómo sus mentes son ejercitadas en este tiempo presente, si es que ellos han respondido a la gracia de Dios; cuando ellos llegan a estar ejercitados de esta manera, se ven a sí mismos como obligados a rendir cuentas a Dios en cada momento por sus pensamientos, palabras y acciones. Cuando ellos se han ejercitado así, entonces dejen que vengan a las reuniones en el nombre de Dios, y oigan las experiencias de aquellos que han ido antes que ellos, y que atesorado los dichos en sus corazones para recibir ánimo, y ellos se darán cuenta que esto les ayuda. Pero si las personas van y edifican una religión sobre los dichos de este o el otro hombre, aún si está basado sobre los dichos de Cristo mismo o sus apóstoles si ellos estuvieran aquí para predicarlos; y si edifican una religión sobre sus palabras, y dichos, y doctrinas, sin las operaciones del Espíritu de Dios sobre sus corazones inclinándolos a la santidad y justicia; esta religión no les hará ningún bien. Por medio de esto, para hacer lo mejor, ellos pueden esforzarse a alcanzar una forma de piedad; lo cual es cuando la gente se conforma externamente al precepto externo, [ritual, o ceremonia] que viene del exterior. Esta conformidad puede llegar a ser una forma de piedad, sin embargo puede ser supuesta y asumida, para que el poder de Dios, el poder de la vida y virtud divina, donde se encuentra, santifica y sazona la mente, y lleva a los hombres a una reverencia terrible del Dios viviente, su Hacedor, para que ellos puedan permanecer en asombro y no en pecado en contra de él; porque esta es la vida de la religión.

Esto tiene una gran diferencia con la manera de edificar a los hombres en la religión con la que que muchos han sido familiarizados. Ellos nos dicen: nuestros padres antes de nosotros fueron edificados en estas formas, y modos, y métodos de religión; ellos recibieron tantas doctrinas, ordenanzas, sacramentos y artículos; y cuando estos son recibidos, creídos y profesados, usted es un santo, usted es un hijo de Dios, y usted es un miembro de la iglesia. ¿Cómo llegó al hombre a esto? Unos dicen que los hombres en el pasado fueron instruidos en todos los principios de la religión cristiana, y sujetos a todas las ordenanzas de la iglesia; y otros dicen que alguien puede hablar de manera excelente con respecto a la doctrina de nuestra religión; por lo tanto esa persona debe [ser creída] y ciertamente es un hijo de Dios, y un miembro de Cristo; pero toda esta aceptación de los principios de la religión cristiana, de doctrinas, y ordenanzas, y sacramentos - todo esto no resultará en la purificación del corazón, y limpieza y la purificación de la consciencia. No, y no alcanza para refrenar la lengua porque ellos llegan a la pasión con la más pequeña provocación; y con la más pequeña repugnancia y rechazo que se les de, sus lenguas caen en la ira, en la lascivia, y en la blasfemia. En cualquier ocasión y provocación que se les presente, sus palabras corruptas prevalecen, y los llevan a prácticas engañosas y codiciosas; y aunque los frutos y obras del hombre antiguo permanecen, ellos seguirán el principio de los regenerados, siempre y cuando consistan en palabras.

Si nuestro Señor Jesucristo dice a menos que uno nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios, entonces este nacimiento antiguo corrupto predica un sermón sobre este texto, y lo profesa. Cuantos se han propuesto predicar un sermón, sobre algún dicho excelente de Cristo, quienes nunca supieron lo que era la regeneración; porque el nuevo nacimiento siempre tiene una nueva vida; pero ellos han vivido la vida de los hombres carnales corruptos y caídos, y sin embargo predican un sermón sobre la regeneración. Por lo tanto los ministros han hecho esto, y la gente les ha creído, y al reunirse han caído en un hoyo* y una iglesia así; porque la mayoría se van a una iglesia o la otra; ellos han sido cristianos del pacto, miembros de una iglesia; pero han carecido de lo que realmente hace a un cristiano, un hombre religioso, es decir, la respuesta de una buena consciencia.

[*Entonces les dijo una parábola: "¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo? Lucas 6:39. Entonces ¿quién es espiritualmente ciego? Jesús nos dice en el siguiente versículo que un discípulo no perfeccionado es ciego. El discípulo no es superior a su maestro, mas todo el que fuere perfeccionado [purificado, restaurado a la imagen espiritual de Dios, específicamente autorizado, y perfeccionado] será como su maestro. Lucas 6:40.
¡Tome nota! Los líderes ciegos no perfeccionados no pueden guiar. Jesús está hablando de líderes espirituales ciegos. Un líder ciego es cualquier persona que no ha sido perfeccionada.
Pero todo el que está perfeccionado será como su maestro (Jesús). La perfección saca la viga de su propio ojo, para que usted pueda quitar la paja del ojo de su hermano.]

Como un verdadero cristiano, él está obligado a ser un hijo obediente de Dios, quien lo engendró por su propia voluntad, por la palabra de verdad; y esta persona puede esperar una respuesta de paz de Dios, por medio de Cristo Jesús, en quien él ha creído, y por medio de quien él está reconciliado con Dios. Si ustedes quitan este nuevo nacimiento, y esta nueva naturaleza, y una respuesta de paz, de parte de Dios al alma, entonces díganme lo que es la religión cristiana, más que la religión de los impíos y paganos que adoran el ganado y las piedras. Todo el resto es sólo palabras, y los hombres nunca resultan estar mejor por eso. Un hombre puede superar a otro en palabras y discurso. Un hombre depravado muchas veces ha sido capaz de hablar rápidamente, y hablar cosas notables; y algunos han estado listos para decir que es una lástima que un hombre de características tan excelentes viva una vida impía. ¡Pero ay! si una persona tal puede aún habar del poder de Dios, y el diablo tiene poder sobre él, o si él habla muy bien de la sabiduría de Dios, sin embargo él mismo se hace el tonto de manera abominable; de modo que por ese tipo de vida, y ese tipo de religión, la gente nunca alcanza la satisfacción; después de que cuarenta, o cincuenta, o sesenta años han pasado así, ellos deberán después de todo acostar sus cabezas con dolor, cuando ellos hayan sido guardadores constantes de la iglesia, y hayan dicho sus oraciones, y hayan recibido los sacramentos, y categóricamente crean los artículos del credo, y hagan la profesión de todas las partes de la religión cristiana; sin embargo después de todo, ellos deberán acostar sus cabezas [morir] en dolor. ¿Por qué? ¿Cuál es el problema? ¿Qué les faltó? Les faltó la fe en el poder de Dios que los habría capacitado para vencer su pecado, y vivir en obediencia a Dios; y ellos quedaron cortos de su profesión externa, la respuesta de una buena consciencia, y la justificación por medio de Cristo el Mediador.

[Tal vez porque las verdades de los primeros cuáqueros eran tan prominentemente predicadas en Inglaterra y Estados Unidos cuando este sermón fue predicado (al final del siglo 17), aquellos que murieron en la fe falsa de su iglesia tuvieron serias dudas cuando estaban en el lecho de muerte. Pero hoy esas verdades han sido sofocadas por la magnitud de Babilonia, que incluso ha prostituido la fe de los cuáqueros hasta que llegar a ser como nada; y así, yo me temo, muchos de los llamados cristianos acuestan sus cabezas en el lecho de muerte siendo completamente ignorantes del destino que les espera en la próxima vida.]

Ellos hablaron de redención por medio de Cristo Jesús, pero nunca fueron redimidos de sus pecados. Esto es tan evidente y claro que no se puede decir lo contrario. Si ustedes ven a un borracho, o un blasfemo, o una persona impía, y si él predica, y hace un excelente sermón de la redención que está en Cristo, y allí les hablan de los grandes beneficios que ellos reciben de Cristo, que ellos son verdaderos creyentes, y que Cristo es un Redentor, que los redime de la maldición de la ley y de la culpa del pecado, y los reconcilia con Dios; de modo que aquel que estaba bajo la maldición de la ley, y era un heredero de la ira, y ahora es un hijo de Dios. Ahora, si ustedes llegan a examinar a este hombre, y le preguntan si él está redimido, y si ha sido liberado del pecado, de modo que el pecado ya no tiene dominio sobre él, él les dirá que no. ¿Cómo? ¿no está redimido, cuando usted ha sido un creyente por tanto tiempo? ¿Está usted bajo la esclavitud y cautiverio del pecado? Entonces usted está bajo el gobierno de algún otro maestro que no es Cristo; algún otro maestro tiene gobierno sobre usted, si usted no está redimido de su blasfemia, mentira, borrachera e impureza. Si usted está haciendo estas cosas, usted está bajo el poder y gobierno de algún otro maestro que no es Cristo. Ahora, esto ha alarmado a la gente, cuando se han puesto a pensar que han sido bautizados, y que son cristianos profesantes. Ellos se han halagado a sí mismos con una confianza sin fundamento; "déjenme morir cuando yo quiera, esta noche, o mañana, seré salvo por medio Cristo; soy un heredero del reino de Dios." Déjenme decirles que ustedes deshonran el nombre de Dios con su presunción.

Cuando la gente llega a examinar estos asuntos, y leen en el libro acerca de las consecuencias, y ven que ellos han sido siervos del diablo, y como el diablo los ha llevado de allá para acá por su voluntad, aquellos que se suponía eran cristianos del pacto y seguidores de Cristo, cuando el diablo les ha dicho "sígueme", ellos respondieron "lo haré". Cuando el diablo dice "sígueme para hacer esta o aquella cosa impía" ellos dicen "veo que no puedo resistir; veo que no puedo soportar la tentación; fui vencido, sorprendido, y descarriado por esa seducción, y atrapada por ella”. Yo les pido a esas personas que dejen de hablar de Jesús, porque ustedes deshonran al Señor Jesucristo; él y sus discípulos no hicieron eso. Él fue tentado como ustedes, y sus discípulos fueron tentados como ustedes; y así lo fueron los cristianos en el tiempo antiguo; y los verdaderos cristianos que viven en el tiempo presente encuentran muchas tentaciones, pero no están a la entera disposición del diablo como ustedes lo están.

[Hoy en día, como pueblo, hemos llegado a ser tan intelectuales que la mayoría niega que realmente exista el diablo; la mayoría niega que sean controlados por un maestro que no sea su propio cerebro. Ellos prefieren decir que escogen consentir en cualquier pecado que estén cometiendo. Son pocos los que se dan cuenta que el espíritu de Satanás está dentro de ellos y de otros hombres, el espíritu del egoísmo, que racionaliza sus deseos, los cuales son una ilusión; son la ilusión que usted puede llegar a ser feliz con más dinero, más mujeres, una casa más grande, un automóvil más caro, un bote, un avión, una vacación en la estación espacial, una promoción, etc. Por esta razón, mientras el hombre piense crear su propia felicidad, al seguir sus deseos, el hombre no necesita a Dios; y como me ha dicho la palabra de Dios en el interior: “a menos que el hombre haya tenido una experiencia transformadora, no puede venir a mi.” El hombre tiene que dejar su búsqueda egoísta para obtener la felicidad en esta vida, y buscar la satisfacción en otro lugar, yendo a Dios con una esperanza apremiante.]

El apóstol Pablo, en un pasaje acerca de su vida, vemos que llegó a ser despertado y sobresaltado. Hubo una luz del cielo que brilló alrededor de él, y él oyó la voz de Cristo que le hablaba: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y él dijo: --¿Quién eres, Señor? Y él respondió: --Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón [de la consciencia]; y temblando y asombrado él dijo: “Señor, ¿qué quieres que haga? Hechos 9:3-6. Él fue llevado a esto después de que fue convencido, pero antes de eso él fue vencido y llegado cautivo; y cuando él quería hacer el bien, el mal estaba presente en él. El querer, dijo él, está en mi, pero no sé como hacerlo; pero él no le llamó a esto un estado feliz. Él no dijo entonces "estoy en una buena condición cuando soy llevado cautivo por el diablo como él quiere. El bien que quiero hacer no lo hago, y soy carnal, vendido al pecado. Él no dice "esta es una buena condición, estoy satisfecho con ella"; vean cómo le llama a esa condición; él le da un nombre más correcto de lo que muchos le llaman hoy en día, quienes dicen "este es el estado de los hijos de Dios"; dicen que los mejores hijos de Dios no tiene poder para vivir sin pecado, y vencer todas sus corrupciones; que ellos pecan en sus mejores deberes, y no pueden hacer nada más que pecar, y ese pecado se mezcla con todos sus deberes y acciones santas. Muchos en su ministerio les dicen que si ellos piensan que pueden realizar cualquier deber sin pecar, que se engañan a si mismos, y corren el riesgo de ser maldecidos. Pero esta no es una enseñanza de Cristo, sino más bien viene de un maestro diferente. Pablo le dio a este estado otro nombre, y yo quisiera que ustedes fueran así de sabios cuando están en este estado y condición: ¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Yo veo una miseria en esta condición; yo veo que si no soy liberado de ella, pereceré por toda la eternidad. Este no es un estado en el que debemos vivir; ¿quién puede vivir tranquilamente en un estado así? ¿Quien puede hacer otra cosa que clamar ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” ¡Ay! No escuchamos ningún clamor así ahora entre los sacerdotes o el pueblo, ni de las congregaciones separadas [aquellos a quienes se les ha designado su propio predicador]. Me temo que este clamor está casi perdido entre nosotros, a menos que esté en unos pocos que oyen la voz de Dios, y sienten un golpe así de divino poder como el que sintió Pablo, y responden a la voz celestial. Yo confieso que yo mismo he escuchado ese clamor, y he sido sensible de mi propio lamentable cautiverio y esclavitud, por causa del pecado. Y aunque tenía el propósito de hacer el bien, no pude hacerlo; fue mi deseo ya no pecar más. Yo deseé no pecar en contra del Señor, si podía evitarlo; y cuando quería hacer el bien, encontraba que el mal estaba presente en mi; pero estaba lejos de sentarme [darme por vencido] allí, y decir “este es el estado y condición del pueblo de Dios; está tan bien conmigo como lo fue con el apóstol Pablo, por lo tanto me sentaré [me daré por vencido y ya no trataré de cambiar] en este estado”. El pueblo de Dios no puede encontrar satisfacción en un estado como esto, aunque confieso que el pueblo especial de Dios al principio llegó a este estado, por su convicción, y al abrirse sus mentes, y al iluminarse su entendimiento, para ver el mal que estaba en sus caminos; pero ellos no llegaron a este estado como a su reposo, para después persuadirse a sí mismos de que estaban en la condición de los hijos de Dios. Más bien le dieron a este estado un nombre certero, y clamaron "¡miserable de mi! ¡En qué condición miserable he caído! No lo había visto antes. Ahora mis ojos están abiertos, ahora mi entendimiento está iluminado; ahora veo que la corrupción de mi naturaleza prevalece en contra de la gracia de Dios; y cuando me quiero unir con la gracia de Dios, y el movimiento de su Santo Espíritu, el enemigo está presente para descarriarme. No estoy en un estado feliz, sino que estoy tan avanzado que estoy convencido de mi estado y condición miserable y desdichado; si no encuentro un camino para mi libertad, nunca veré el rostro de Dios con consuelo”. Entonces surge ese clamor: ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” Así el apóstol Pablo (Rom 7:24) presenta el estado de su convencimiento, y cuán miserable era la condición en la que se encontraba. Entonces él va más allá, y les dice lo que sucedió en él. "Doy gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor".  ¡Oh! Tengo suficiente causa para dar gracias a Dios, ahora no soy un hombre miserable, no soy carnal, no estoy vendido al pecado; no soy llevado cautivo por el diablo como él quiere. ¿Por qué? ¿Cómo es esto? El apóstol dijo: la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Aquí hay algo en lo cual el alma se puede gloriar y encontrar consuelo. La ley del Espíritu de vida triunfó en su alma, y lo liberó de la ley del pecado y la muerte, y lo redimió del poder del pecado, y lo hizo siervo de Dios con libertad. Doy gracias a Dios por medio del Jesucristo nuestro Señor. Yo quisiera que todos llegaran a esto, a darle gracias a Dios, no sólo en palabras, sino en realidad, en acción y verdad. Porque alguien le puede enseñar a un perico a hablar estas palabras; pero es la ley del espíritu de la vida en Cristo Jesús, la que los hará libres de la ley del pecado y la muerte.

Esta es una dura lección; por lo tanto ustedes deben ir hacia el interior de sus propias conciencias, antes de que puedan hacer un juicio correcto y dar una respuesta correcta a si mismos. La ley del espíritu de la vida los liberará de la ley de sus pasiones, y de su orgullo y codicia, y sensualidad, y la ley de sus inclinaciones carnales. ¿Están ustedes libres de estas cosas?

Ahora, cuando la gente llega a examinarse a sí mismos, no tienen hacia donde escapar, sino que deben tomar su cruz diariamente, y confiar en el Señor Jesús para ser liberados, quien los ha iluminado, para que vean su estado miserable y desdichado; e iluminó su entendimiento para que ellos puedan ir a él, para poder ser liberados del dominio del pecado.

La mayor parte del mundo piensa que esto es algo imposible, y por lo tanto no esperan ser liberados de la esclavitud del pecado. ¿Cuál de estos caminos han tomado ustedes? Me temo que muchos de ustedes han tomado el camino incorrecto. Yo no juzgo a nadie en particular, sino que digo esto en fidelidad y con amor por sus almas.

Si hay alguien aquí que está consciente de su pecado, y en un estado de cautiverio bajo el pecado y Satanás, quien ha desesperado por ser puesto en libertad algún día, y ha dicho "es en vano esperar esto", porque algunos hombres eruditos les han dicho que no hay liberación del pecado en este mundo, por lo tanto es en vano que yo me esfuerce, en vano para mi entrar en un cuidado y conflicto continuo, en una guerra y vigilancia continua del pecado; porque esta liberación nunca puede ser obtenida en esta vida; es en vano buscar algo que nunca puede ser hallado, esforzarse por lo que nunca puede ser obtenido. Si hay alguien así que esté aquí presente, tengo esto para decirles, que el Señor, en su infinita misericordia, ha hecho dos grandes cosas por ustedes, para ayudarles a salir de su desesperación, y obtener una completa libertad de su esclavitud al pecado:

Primero. Dios ha puesto un testigo para si mismo en sus senos, en sus conciencias. Déjenme preguntarles: ¿acaso no han obtenido victoria sobre muchos pecados y tentaciones con las que ustedes han sido asaltados, desde la niñez hasta este día? Yo podría desafiar a cualquier persona en esta asamblea, cuando una tentación ha sido presentada ante ustedes, ¿acaso no ha habido algo dentro de ustedes, que les dice del peligro de caer en ella? ¿Acaso sus conciencias no les han advertido, ni les ha dicho: Oh haz caso, no hagas este mal, no engañes a tu prójimo, no cometas este pecado; ya sea borrachera, o impureza, o cualquier pecado con el que seas tentado? Ahora, ¿se unieron ustedes a esa voz en su propia conciencia? ¿Y acaso no les ayudó con la tentación? Y, cuando ustedes escaparon el pecado, ¿acaso no estuvieron contentos por ello? ¿Y no se regocijaron de que obtuvieron victoria sobre él? Satanás puso una trampa, y una oportunidad ante mi, para cometer tal pecado, pero no me uní con él, y ahora estoy feliz por ello. No sólo fue culpa del diablo, porque él vino a lo suyo, sino que hubo una inclinación impía en mi corazón para ello. ¿Cómo fue que no lo hiciste? Yo sabía que era un pecado en contra del Señor. ¿Cómo sabías eso? Yo sabía en mi consciencia que si lo hacía, pecaría en contra de la luz, y en contra de la convicción, y en contra de la gracia recibida; y esa fue la razón por la cual no lo hice. Así ustedes reconocen que sus propias conciencias les ayudaron en contra de la tentación.

Ahora, yo apelo a todas sus conciencias, que me oigan en este día, si es que Dios no ha hecho esta bondad por ustedes; y que no hay nadie aquí que no haya sido ayudado para vencer la tentación. Yo no creo ese mal de nadie, que ellos caen en todas las tentaciones con las que se encuentran, sino más bien la luz en sus conciencias les ha mostrado la impiedad del pecado, y ellos han sido guardados de él, y han estado contentos por ellos después.

Ahora, esta es una gran bondad, la cual Dios ha hecho por cada uno de ustedes, para ayudarles a salir de esta desesperanza de ser liberados de sus pecados.

La desesperanza en la noción común de esto es lo que hace al hombre dudar de su eterna salvación. "Yo iré al infierno cuando muera; no hay misericordia para mi." Esta desesperación ha obrado así sobre la gente, de modo que muchos han perdido su buen juicio y sentido común, y al final cometieron suicidio; muchos han sido distraídos y deshechos en este mundo, mientras vivían en él, y al final se han despachado de él. Y hay otra desesperación; una desesperación de obtener victoria sobre sus corrupciones, y obtener una libertad del pecado. Esta última desesperación, cae en esta noción;* aunque los efectos de la otra desesperación son lamentables de contemplar, los efectos de esto serán igual de malos algún día, si no se previenen al rectificar ese error en el cual están los hombres. ¿Por qué deberían ustedes desesperarse por el poder de Dios para ayudarles, y por la gracia de Dios, y la buena voluntad de Dios para su liberación? Si ustedes no se unen con la gracia de Dios, y el poder de Dios que está listo para ayudarles, y darles liberación de sus pecados, la consecuencias serán terribles al final. Por lo tanto crean en esa gracia de Dios, la cual les ha ayudado en contra de algunas tentaciones, y les ha dado victoria sobre algunos pecados, de modo que les dará, si ustedes se unen fielmente con ella, la victoria sobre todos.

[Esta es una medida de cuan diferente eran Inglaterra y Estados Unidos en el siglo 17. En ese tiempo había una desesperación general de no poder dejar de pecar. Hoy en día, la mayoría de la gente no puede darle una definición correcta del pecado, mucho menos expresar algún remordimiento. Nuestro mundo ha cambiado tanto que nuestras conciencias han sido entorpecidas hasta llegar a dejar de operar.]

Segundo. Consideren que Dios ha realizado otra acción bondadosa para ustedes, él ha enviado su luz y verdad a sus corazones, para involucrarlos en una guerra en contra del pecado. Hay muchos soldados fieles de Cristo que han peleado esta batalla antes que ustedes, y han obtenido la victoria, y ellos les dirán que nunca fueron a la guerra en sus propios nombres, sino en el nombre del Señor Jehová. Cuando ellos confiaron en él, y en mansedumbre y temor le esperaron, él les dio poder para vencer; y fueron hechos vencedores, y más que vencedores; porque ellos han vencido a esos enemigos, que a veces los han vencido a ellos; y Cristo los ha fijado y los ha establecido en esta conquista, para nunca ser vencidos otra vez. Esta es una evidencia tanto externa como interna. La evidencia externa no les hará ningún bien, hasta que ustedes lleguen a obtener la evidencia interna en sus conciencias; entonces la evidencia externa que Dios envía será servicial para ustedes.

Por lo tanto, mis amigos, yo les digo (como les dije antes), nada podrá satisfacer el alma, sino la virtud y la vida que fluye hacia ella desde la fuente de la vida; este es el camino a ella. Si ustedes oyeren de un tesoro y depósito de pan desplegados para todos los que están dispuestos a venir a él, y si ustedes no conocieran el camino a él, y estuvieran a punto de perecer de hambre; ¡qué clamor hubiera en ustedes! Si un hombre viene y les dice que hay un tesoro así de pan, cuando ustedes están a punto de perecer de hambre, y les dicen que el camino es intricado y estrecho, pero que él mismo ha estado allí, y que él puede decirles el camino que está listo para ir allí, y qué el mismo obtuvo asistencia y provisión, y mucho le ha sido otorgado, y que él los llevará allí; ¡Oh, qué bienvenido sería él con ustedes! ¡Oh, que ustedes fueran tan sabios en las cosas espirituales, y tan preocupados por sus almas como ustedes están por sus cuerpos, y que tomaran el consejo de los ministros de Dios! Eso los llevaría a la luz interior; la gracia de Dios en sus propios corazones, de la cual ustedes son partícipes; y hablándoles en el nombre de Dios, deseo que ustedes sigan los deberes de sus propias conciencias, y que lleguen rápidamente a donde hay suficiente pan. Por esa luz en el interior, ustedes ven que su estado no es tan bueno como ustedes imaginaron que era. Este oráculo en el interior, es aquello con lo cual ustedes deben vivir y morar; ustedes deben ir a casa con él, acostarse con él, deben levantarse con él, y seguir sus dictados; si ustedes lo hacen, antes de que se termine la semana, ustedes tendrán la experiencia para decirme, si yo vengo y les pregunto, "yo he obtenido más victoria sobre mis pecados, al seguir los dictados de la luz de la gracia de Dios dentro de mi propio seno, que por todo lo que he leído, oído y orado, y otros deberes que he realizado".

Prueben esto, y ustedes encontrarán la presencia de Dios con ustedes, y que él es un Dios que está cerca, y no lejos; y si ustedes se ponen su armadura espiritual, el capitán de su salvación no estará lejos, sino que estará presente ante ustedes.

Por lo tanto mantengan sus ojos en Jesús, el autor y consumador de su fe, y ustedes podrán hacer todo por medio de Cristo que los fortalece; y ustedes podrán conquistar esos pecados y tentaciones que los han conquistado a ustedes.

Que la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús quebrante el cuerpo de pecado y muerte y los lleva a la gloriosa libertad que Dios ha preparado para sus hijos.

SERMÓN XXXII

Los cristianos deben pensar a menudo en el nombre del SEÑOR

Predicado por Esteban Crisp en la casa de Devonshire, el 17 de julio de 1692

(Este último sermón fue predicado un poco antes de la muerte del Esteban Crisp) 2

EL pueblo de Dios en épocas anteriores a menudo pensó en el nombre del Señor. Yo quisiera que fuera la práctica diaria que todos hicieran profesión de ser el pueblo de Dios en nuestros días para pensar a menudo en el nombre del Señor. Ustedes saben que esto es un ejercicio interno, invisible y conocido para nadie más que para Dios; sólo él sabe cuando ustedes están reunidos, si ustedes están pensando en su nombre, si el ejercicio de sus mentes está en su poder, o sobre cualquier otra cosa en la que sus mentes estén ocupadas. Aquellos cuyo ejercicio y deseo es sentir el poder de Dios y estar familiarizados con su nombre, el Señor está cerca de ellos para revelar su gran poder y su nombre ante ellos; y ellos son un pueblo que participa de su bondad y de su virtud, y tienen un conocimiento que viene por la experiencia de las muchas administraciones tanto de su juicio como de su misericordia sobre sus almas. De modo que ellos pueden proceder de pensar a hablar de la bondad de Dios por la experiencia que ellos tienen en si mismos, que el Señor es bueno con ellos.

Porque todo lo que algunos hacen en su manera de hablar de Dios y de su bondad, y clamar el nombre del Señor, no vale nada; es sólo ruido. Pero todo el que es partícipe en su propia alma de algo de la virtud y bondad divina que fluye de Dios invisiblemente hacia él por medio de Jesucristo, tiene una seguridad en si mismo de que él habla la verdad. No es meramente palabras que están listas en su mano, sino que es su propio conocimiento y experiencia de lo que Dios ha obrado en él por medio de su propio Espíritu; no hay nadie que piense en el nombre del Señor, y su poder, y su obra, sino aquellos que son capaces de hablar de él efectiva y verdaderamente.

[¡Tome nota! Crisp está calificando a quién puede hablar de Dios: todo el que tome parte dentro de su propia alma de algo de la virtud y piedad divina que fluye de Dios invisiblemente hacia él por medio de Jesucristo, tiene la seguridad en sí mismo de que habla la verdad. Él está limitándola a los cristianos muy maduros, quienes tienen palabras que son proporcionadas por el Espíritu. Él no está sugiriendo que lo que cualquier persona tiene que hacer es pensar en el nombre del Señor para tener la seguridad de que sus palabras son verdad; eso sería completamente contrario a lo que los primeros cuáqueros consistentemente predicaron.] 

Yo sé que ha sido, y es la práctica entre ustedes, que son capaces de hablar de la bondad de Dios a partir de lo que encuentran en los escritos y dichos de algunos que vivieron antes que ellos, y que rindieron un testimonio honorable de la bondad de Dios en su religión; y ellos aprenden a decirlo otra vez en su época particular. Pero, ¿qué ha traído este cuento que ellos les han contado? Este reporte que ellos han hecho de cómo Dios estaba con los cristianos antiguos, los cristianos primitivos y los mártires, ellos han contado un cuento de estas cosas, y ¿qué ha afectado? Ha traído cristianos o no los ha traído.

La manera para que las personas sea ancladas y establecidas en el conocimiento divino, es que todos hablen de lo que saben. Y si ellos no saben nada de estas cosas [por experiencia], entonces no digan nada de ellas. Y la manera en que ellos llegan a recibir conocimiento divino, es al pensar, al meditar, al considerar la conversación que Dios ha tenido con sus propias almas; porque hay un camino que ha sido proveído para todos los hombres para conversar con Dios que los hizo. Cada hombre y mujer puede hacerle preguntas, y puede obtener respuestas de él, si tienen suficiente paciencia para esperarlas; cada alma aquí presente, que con seriedad en su mente [y humildad] le pregunta a Dios cuál es su estado y condición si ellos murieran en ese instante, Dios les dirá, él les responderá. Él resplandecerá sobre ellos por medio de la luz de su Hijo Cristo Jesús, y les dejará saber si ellos aún están en la hiel de amargura, y en las cadenas de su iniquidad, o si han sido redimidos de ellas, y llevados a un pacto con él. Pero, ¿creerán ustedes su respuesta? Yo no quisiera que ningún hombre fuera a hacerle tal pregunta a Dios a menos que tenga una mente para creer la respuesta que Dios le da. ¿Para qué propósito preguntan los hombres, si van a preguntar equivocadamente? Si ellos preguntan sin fe, no creen a menos que la respuesta les agrade.

[* Él no está sugiriendo que cualquier persona puede hacer alguna pregunta al Señor y esperar una respuesta; su declaración sólo se aplica a preguntas que realmente son pedidos para obtener convicción acerca de su condición, o como dijo Crisp: "el estado y condición de sus almas." Si usted hace preguntas como: "qué trabajo debería aceptar," probablemente nunca recibirá una respuesta. De la misma manera, si usted hace preguntas que realmente no necesita saber (en la opinión del Señor), probablemente nunca recibirá una respuesta hasta que esté en el Reino y conozca tocas las cosas. Es muy incorrecto esperar a Dios para que sus preguntas sean respondidas; al hacer eso, usted está estableciendo la agenda. Usted debe esperar a Dios en humildad, ansioso de recibir cualquier cosa que Él desee expresarle, no lo que usted desea oír. La oración apropiada es hecha con palabras que sólo son proporcionadas por el Espíritu; a menos que usted sea suficientemente maduro para poder formar una oración así, usted debe estar en silencio, y pensar en su nombre. Vea la nota en Efesios 6:18, en la cual tanto Isaac Penington como Jorge Fox explican esto en detalle.

Hay una excepción a esto: Oído de parte del Señor por un lector en este sitio, en voz alta como si alguien estuviera de pie a su lado, y hay versículos que lo prueban: "Yo sólo oigo la oración de un hombre justo la oración de un pecador que llega a arrepentirse." 

En referencia a la sugerencia de Crisp acerca de hacerle una pregunta a Dios con respecto a la condición espiritual de uno: una humilde y sincera pregunta a Dios acerca de nuestra condición es totalmente dependiente de nuestra disposición de aceptar una respuesta que requiere arrepentimiento; por lo tanto esa persona llega al arrepentimiento cuando se le ordena. Sin embargo, si usted viene a Dios (al esperarle a Élescuchando y velando), con una opinión exaltada de sí mismo, usted probablemente no recibirá una respuesta.]

Muchos en nuestros días han puesto sus peticiones y oraciones a Dios, para que él les revele el estado y condición de sus almas. El Señor les ha contestado, y a pesar de toda la profesión que ellos han hecho en el pasado de su nombre, y de su fe en su Hijo Cristo Jesús, y de la obra de redención, sin embargo él les ha declarado: ustedes aún no están redimidos, ustedes aún están en sus pecados, y lujuria, y los deseos sexuales prevalecen sobre ustedes; todavía están en esclavitud. Esta es la respuesta de Dios para muchos; pero hay algo que se levanta en sus mentes, las de aquellos que no están dispuestos a creer en esto; ellos piensan que son mejores de lo que Dios les ha dicho. ¿Qué pasa si ustedes creen que son mejores? Ustedes nunca son mejores, porque la palabra del Señor es segura [perfecta y verdadera]. No se puede evitar; no se puede negar la verdad. Si esta verdad los condena, nada en el mundo los podrá justificar; y esta verdad por la cual Dios condena al pecador está en el propio corazón del pecador. ¿Qué hará con ella? Está en la conciencia del pecador; no sólo le condena por el libro, en este capítulo y ese versículo, por este o el otro autor, sino que él es condenado por el testigo fiel y verdadero de Dios, en su propia conciencia. Ustedes no lo creerán; pero si no han creído en esto, entonces ustedes han permanecido en su incredulidad de la verdad; y nada más sino creerlo los puede salvar; ningún otro consejo los puede liberar ni redimir.

Por lo tanto el mejor consejo y recomendación que le puedo dar a las personas en este caso es esto: que cuando ellos vayan a tales reuniones religiosas como es esta, ellos deben ir con una mente preparada y apta para pensar en el Señor; pensar en su nombre, y la manera como él lleva a su pueblo a si mismo; porque ningún hombre puede ser llamado hijo de Dios, si no es partícipe de su naturaleza. Si el hombre es muy sabio, y rico, y grande en el mundo; si él es un príncipe o emperador, pero no es partícipe de la naturaleza divina, él es hijo de la ira. Ahora, si estos hijos de ira se reúnen con algo que los convence; si ellos son tocados y llegan a ser sensibles, entonces las coronas y diademas no son nada para ellos. Una persona tal dirá: "si soy un hijo de ira, un cautivo del pecado y mi propia lujuria y deseos sexuales, sin embargo por todo eso yo iré a una reunión religiosa, donde espero que la palabra de Dios sea predicada; espero encontrarme con algo allí que me hará bien; y tengo un deseo de poder ser trasladado fuera del estado natural, de ser un hijo de ira a ser llevado al reino de Dios. Si tengo este deseo en mi, Dios quien me hizo, lo obró en mi; porque por naturaleza no podemos ni siquiera pensar un pensamiento bueno." Cuando los hombres piensan acerca de ser mejor, y de corregir sus caminos, y hacer algún bien por sus almas, estos son buenos pensamientos en si mismos. Cuando tales pensamientos son engendrados en los corazones de algún hombre, yo quisiera que ellos se los atribuyeran a la gracia de Dios, y nada más. Los predicadores pueden hacer mucho cuando estos deseos son engendrados, pero no está en su poder engendrar estos deseos.

Muchos han llegado a las reuniones con mentes sueltas, profanas y desorientadas; y aunque muchas cosas buenas se han dicho de ellos, no ha llegado tan lejos como para engendrar buenos deseos; sus corazones han estado tan separados de la gracia de Dios en si mismos, la cual es la que obra de manera superior, a la cual somos siervos y ministros; no hay nadie que pueda engendrar nada, sino aquel en quien está todo el poder. Aquellos que están bajo el poder de la oscuridad, el diablo los acosa con inmoralidad y vanidad, blasfemia y dureza de corazón. Algunos se van de la reunión sin ser tocados ni persuadidos, y no tienen ninguna buena esperanza de ser mejores. Pero cuando la gente es realmente tocada en su espíritu, con un deseo de algo que les hará bien, ellos deben ir a la fuente de bien, el Dios que los hizo, y ellos deben pensar en él; si ellos no pueden ver su gloria ni oír su voz, aún así pueden pensar en él. Este es el mínimo deber de un cristiano, pensar en el nombre del Señor, cuando sus mentes están ejercitadas en asuntos divinos, acerca del estado y condición de sus pobres almas. Si yo muero esta noche, ¿qué pasará conmigo? He cometido este y el otro pecado; ¿cómo seré capaz de responder a Dios por cada uno de todos mis miles de pensamientos libertinos, y mis palabras y acciones? Aquellos que llegan a una consideración de esto, y a un sentido debido de su estado y condición, aunque a ellos no les gusta este estado, aunque no es lo que debería ser, pero no obstante puede ser mejor; ellos pueden ser sacados y llevados a una condición mejor.

Ahora, este es el deber de todos, esperar a Dios, la fuente de todo bien, para que ellos puedan recibir algo de Dios, porque toda buena y perfecta dádiva viene de arriba, del Padre de luces, el Padre de su luz y mi luz, esa luz viene a nosotros del Padre de luces. Si alguna dádiva perfecta es otorgada a nosotros, es otorgada por Dios; por lo tanto ustedes reconocerán que todos estamos obligados, del más grande al más pequeño, a esperar en él, si tenemos la expectativa más pequeña de Dios, al reunirnos, de otra manera sería mejor quedarnos fuera.

Pero soy apto a juzgar que la mayoría que están aquí han venido con algún deseo, que si le agrada a Dios, ellos puedan ser beneficiados por su reunión. ¿Dónde la tendrán? Ellos dicen que si tal hombre predica, entonces yo puedo ser edificado mucho por él. Este es un gran error, porque, sea quien sea que predique, nadie puede recibir ningún beneficio a menos que venga del Señor, como la fuente de bien; porque los mejores predicadores en el mundo son sólo instrumentos en las manos de Dios. Si Dios no bendice sus labores, el predicador no puede hacer nada por las almas del pueblo; él puede encontrar la verdad en sus oídos externamente, pero no puede alcanzar a nadie. Sólo Dios habla al corazón. Si ustedes oyen al predicador y no a Dios que los hizo, toda esa predicación no les hará ningún bien; ciertamente puede ayudarles a tener una noción o especulación, pero eso no llega al interior, que no resulta en ninguna mejoría, por lo tanto el interior necesita ser reparado.

Hay grandes deformidades, temores, manchas, heridas y lamentaciones en las almas de los hombres, por causa de sus pecados, lujurias y corrupciones; y falta un remedio, y no hay médico de valor excepto Dios quien nos hizo según su propia imagen. El diablo ha traído la deformidad; él ha hecho a uno orgulloso, otro cruel, otro lascivo, otro un opresor, otro malicioso; todo esto es la obra del diablo. Y para este propósito Cristo Jesús fue manifestado (revelado) para que él pueda destruir las obras del diablo [el pecado en nosotros]. Él vino a destruir el orgullo, la malicia y la lujuria; hay obras del diablo que Cristo fue revelado para destruir. ¿Por qué no lo hace? Él destruirá todo lo que el diablo ha obrado en cada hombre que está sujeto a él. ¿Puede un cirujano arreglar un hueso si el paciente no está sujeto a su mano?

Pero esto está más allá de toda comparación; Cristo ha recibido todo el poder en el cielo y en la tierra, sin embargo él siempre busca un pueblo dispuesto; él envía el día [la luz] de su poder sobre ese pueblo, y él obra sobre los corazones por un poder invencible; él los hace dispuestos a ser ayudados, y reparados, y sanados, y curados, y después él los cura. Yo me atrevo a decirles que no hay nadie aquí que esté dispuesto a ser reformado, y a someterse a Cristo para ser salvado y redimido por él, pero él lo hará; aquel que está dispuesto y es obediente comerá de lo mejor de la tierra, y conocerán el bien de la redención. Vean si esto ha llegado a un estado de redención; así se ofrece la gracia universal; porque la luz de Cristo ilumina a cada uno de ustedes; les muestra a ustedes su estado y condición perdida. Cuando vemos nuestra condición que es mala, que no es como debería ser, ¿quién no quisiera que sea mejor?

[De la Palabra del Señor en el interior: El Espíritu de gracia tanto ordena como quita, así como Jesús dijo 'arrepentíos,' y también sanó. Yo estoy con aquellos que son liberados del pecado. Vamos a él, y él derrama su ayuda sobre nosotros; bien purifica este ejercicio de Dios a aquellos que lo hacen. Bienaventurados son aquellos que están libres de las cadenas del encarcelamiento. La gente no ha oído la gracia de Dios, la cual los separa del pecado.]

¿Qué significa el deber cristiano de la oración? ¿De qué oraremos? ¿Acaso la gente no debe ser sensible en sí mismos acerca de lo que deben orar, antes de que lleguen a orar? ¿Y qué será lo que los haga sensibles sino la luz y la gracia de Dios? Ellos ven sus propias deficiencias cuando Dios obra la fe en sus corazones, y ellos creen que Dios puede suplir esas necesidades. ¿Por qué debería ir a un mendigo, para pedirle que me de cien libras? Yo no creo que él pueda dármelas, por lo tanto no se lo pediré. Ahora, la necesidad lleva a la gente a la oración, pero debe haber una fe en aquel a quien oramos, que él es capaz de proveer nuestros deseos, y aliviar nuestras necesidades. Sobre este asunto el apóstol dijo: el que se acerca a Dios crea que él es, y que es galardonador de los que le buscan diligentemente, Heb 11:6. Él debe saber primero que hay un Dios a quien buscar, y después que él es galardonador de aquellos que le buscan.

Muéstranos qué le hemos de decir, pues no podemos organizar nuestras ideas a causa de las tinieblas. Job 37:19

Aquí está el fundamento de toda verdadera religión y verdadera adoración; aquellos que van a Dios y dicen sus oraciones, y se unen con otros al decir sus oraciones; si ellos no tienen un sentido de Dios, mejor hubieran mantenido su boca cerrada, porque su oración no tiene propósito. La creencia de aquellos que pretenden creer en Dios, sin un poder que viene al experimentar a Dios obrando en sus corazones, no vale una paja; sin un respeto por el poder de Dios, toda su creencia no vale nada; pero si ellos saben que Dios tiene una operación así sobre ellos, que ningún hombre ni mujer en el mundo se los puede revelar, la cual Dios revela, entonces ellos saben que Dios es el que escudriña los corazones y el que prueba las mentes. Jer 17:10.

Supongan que yo sé que hay un Dios, y que al mismo tiempo yo creo que él nunca me oirá; que soy una criatura depravada, y que él me ha echado fuera para siempre, y que él ha sellado la condenación sobre mi para toda la eternidad. ¿Qué razón tendría para orar? Esta es una condición desesperada. Pero mientras nosotros creemos que hay un Dios, y que él es galardonador de aquellos que le buscan diligentemente, no es en vano orar; sin embargo también hay un requisito previo para la oración; hay conocimiento, y fe por causa de ese conocimiento, que Dios es galardonador de los que le buscan. El que tenga esto, que ore en el nombre de Dios. Pero, ¿para qué debe orar? No se debe ofrecer el sacrificio de los necios; se debe tener consideración de sus labios; si es una oración mental, debe orar por lo que necesita; es por algo que él ora, lo cual Dios ha revelado por su Espíritu Santo* de que él lo necesita; es por algo que él necesita; es el poder para vencer la corrupción, y el poder para vencer la tentación, que él necesita; él necesita un Mediador para procurar él el perdón de sus pecados. Estas cosas él necesita, entonces que ore; aquel que está afligido, que ore.

[*No confunda las necesidades de las que Crisp habla, con los deseos del hombre. Crisp está hablando de las necesidades espirituales que el hombre reconoce, no las necesidades materiales; Y él está hablando de una necesidad de superar una deficiencia espiritual, lo cual el Espíritu Santo le ma mostrado. A menos que el hombre haya recibido el encargo de Dios de no tener deseos, Dios no lo bendice materialmente porque entonces se gastaría esas bendiciones en sus deseos. Además recuerde que Dios conoce sus necesidades antes de que usted pueda pedir por ellas, y antes que usted pueda formar las palabras de su oración, él ya conoce sus pensamientos y sentimientos; esta es la razón por la cual la mayoría del tiempo que usted pase en oración, debería pasarlo en silencio, escuchando y velando. Cuando usted sea suficientemente maduro en el aspecto espiritual para orar con palabras proporcionadas por el Espíritu Santo, entonces por supuesto que usted orará con esas palabras.

Las escrituras no dicen que él es el galardonador de aquellos que oran a él, más bien dice que Dios es el galardonador de aquellos que le buscan. Orar a Dios, usando vanas repeticiones como los paganos con todos sus deseos y necesidades, no es buscar a Dios. Ir a Dios esperando que él le de una dádiva, no es buscar a Dios; busque al dador, no la dádiva. Ir a Dios con preguntas que usted piensa que deben ser respondidas es como ir a una clase e interrumpir al maestro para demandar una respuesta particular a sus preguntas, lo cual puede que no tenga nada que ver con lo que él quiere enseñarle ese día. Antes que usted pueda expresar sus preguntas con palabras, él ya se ha dado cuenta de su deseo de saber. Si usted va con una pregunta específica, y demanda saber, es posible que nunca oiga nada. Usted debe ir a Dios en humildad, sin intenciones ocultas aparte de llegar a agradarle a él, recibir instrucción de cómo agradarle, y recibir ayuda para eso. Usted debe ir a Dios con la esperanza de oír cuando él le habla a usted por medio de su palabra, o cuando él le muestra cosas por medio de la luz acerca de su palabra; él sabe lo que usted necesita oír, pero usted no lo sabe. Él tiene toda la sabiduría en el cielo, usted no tiene nada de ella. Él habla perfectamente, amablemente, humildemente, puramente, bondadosamente, amorosamente, y sabiamente; y sus palabras para usted son los únicos tesoros de esta vida que podemos tener.]

De manera que si un hombre o mujer va a la oración, debe orar a Dios creyendo en su bondad y misericordia, para que él le otorgue bendiciones, las cuales puedan para mejorarlo, que puedan ser para su bien. Cuando ellos vienen a una reunión a adorar a Dios, y oír la palabra que es pronunciada externamente, ellos deben orar por algo que pueda ser para su bien: Señor dame algo que pueda sostener mi alma, y algo que pueda capacitarme para soportar la tentación. Las personas deberían tener sus mentes así ejercitadas, y deberían pensar en el nombre del Señor de acuerdo con su necesidad particular; deberían derramar sus súplicas al Señor. Este es el tipo de adoración que Dios busca, y es el tipo que le agrada; él liberará a aquellos que oran así a él por sus tentaciones, para que estas no prevalezcan sobre ellos. Las tentaciones de un hombre son de una clase, y las de otro hombre son de otra clase, pero todos ellos son liberados por la gracia de Dios, y reciben ayuda para ellas cuando oran a Dios, porque ellos hallan por experiencia que él es un Dios que oye oraciones.

Ahora, después que nosotros hemos orado, ¿cuál es la siguiente obra? Es esperar una respuesta a nuestra oración. Yo oré el otro día a Dios pidiendo poder para soportar tal tentación; cuando esa tentación venga otra vez yo espero que Dios responderá mi oración. ¿Ustedes también? Entonces yo le pido a Dios que ustedes tengan sus ojos en la misma gracia de Dios que los convenció, y que les mostró la tentación; y que ustedes tengan su fe ejercitada sobre la gracia de Dios, y ustedes hallarán que es suficiente para ustedes, yo les garantizo. Aunque el diablo venga con una tentación muy apta y sutil, mantengan sus ojos sobre la gracia de Dios, y ella los liberará. Este fue el caso de Pablo; cuando un mensajero de Satanás fue enviado a golpearlo; él le rogó al Señor tres veces. La tentación lo dejó, y Dios le dio una respuesta a su oración: bástate mi gracia. Como si él hubiera dicho, aunque el diablo venga con mucho poder, nunca te vencerá.

Yo le hablo a aquellos que están muy habilitados en esta clase de obra*, y que se han encontrado con duras tentaciones, y a veces tal vez han sido vencidos por ellas, y otras veces ellos las han soportado. ¿Cuál es la diferencia? Bueno, una vino cuando ellos eran libertinos y descuidados, y no pidieron la asistencia de la gracia divina; la otra vino mientras ellos se mantuvieron cerca de ella, y fueron liberados.

[*Crisp está hablando a aquellos que están "bien habilitados" para vencer las tentaciones. No lea esto asumiendo que Dios va liberarlo de cualquier tentación que usted pida poder vencer; un ejemplo clásico de un caso en el que usted no recibiría esta asistencia es este:

Supongamos que usted es adicto a algún acto de inmoralidad sexual: fornicación, adulterio, etc.; y usted ora para recibir ayuda para conquistar esta adicción. Ahora, en el curso de su día usted mira algo en una película, DVD, video, YouTube, televisión (o peor aún, un sitio web de pornografía). Ahora usted se está quemando; su mente está en el sexo. Usted no podrá resistir su adicción; usted probablemente ha cometido inmoralidad sexual en su imaginación mientras mira las escenas de inmoralidad sexual.

Si usted tiene una adicción así, entonces usted debe dejar los detonadores que lo llevan al pecado. Si usted está en una relación adúltera, tiene que dejar de ver a esa persona; usted no puede matener una relación social con esta persona y esperar refrenarse del adulterio, y probablemente continuará cometiendo adulterio en su mente cuando se asocie con esa persona. 

O suponga que usted tiene un problema con la bebida o el cigarrillo. Usted no puede continuar asociándose con sus amigos que beben o fuman y esperar recibir ayuda para vencer esa adicción.

Con toda probabilidad, el Señor le dirá que abandone los actos que llevan a la inmoralidad sexual o hacia alguna otra adicción, y usted se sentirá tentado a pensar que son triviales; pero es obediencia a las cosas pequeñas que Él le dice lo que es la clave para el éxito en conquistar cualquier acto inmoral.]

Por lo tanto, cuando ustedes vengan a una reunión con el deseo de recibir beneficio de Dios, con sus expectativas hacia Dios, para recibir consuelo de las manos del Señor, que sus ojos estén sobre él, y en la obra de su gracia en sus propios corazones; y escuchen esa voz que está dentro de ustedes, y esta será más efectiva que la mía. Si ustedes encuentran que la obra de gracia en ustedes es la misma de la cual yo hablo, entonces créanme por causa de la verdad; créanme porque ustedes hallarán la misma obra y testimonio dentro de sí mismos. Y estoy persuadido de que no hay nadie aquí que en algún momento u otro no haya soportado esa tentación con la cual se encontraron. ¿Me quieren decir cómo lo hicieron? Bueno, la tentación vino a mi, y le agradó a Dios mostrarme lo malo en ella, que era algo malo ceder a ella. ¿Cómo la resististe? ¿Acaso el diablo no tuvo un poder coercitivo sobre ti, para forzarte a hacerlo, ya sea que tu quieras o no? Ese Dios que me mostró el mal de ella, me liberó del mal; no fui juzgado ni condenado yo mismo, porque me encontré liberado de ella; no hay ninguno de ustedes que si no fueran perezosos y holgazanes, no pudieran ser liberados todos los días, y tendrían una experiencia en sus propias almas, para cuando el diablo venga y los tiente, el Señor esté a la mano para liberarlos por su gracia y poder.

De modo que el único camino para que el pueblo sea guardado del pecado y la iniquidad, es tener un respeto reverente por esa gracia de Dios, que ellos ya han recibido. Yo quisiera que esa vana arrogancia que ha reinado por mucho tiempo en el mundo fuera quitada de sus cabezas. Cuando ustedes ven un esposo, esposa o niño impío, ustedes dicen que si tuvieran gracia serían mejores. Yo digo que ellos ya tienen una medida de gracia; Dios ha enviado su gracia y su verdad, para enseñarle a los hombres a negar la impiedad; de modo que yo no quiero orar que Dios le de gracia a mi esposo, esposa, niño o amigo; sino que él quebrante sus duros corazones para que ellos puedan someterse a la gracia de Dios que ya les ha sido otorgada. Yo creo que no hay una persona aquí que esté completamente vacía de toda gracia; pero no caminan de acuerdo a ella, sino que la pisotean. Porque todos son dotados con una medida de gracia, a través de Cristo; nuestro deber por lo tanto es tener una consideración reverencial de la gracia de Dios, la cual hemos recibido.

[Y aquellos que creen que el cristianismo enseña acerca de la gracia (como una excusa de pecar toda la vida y ser un pecador salvado), desprecian el espíritu de gracia, consideran como algo impío la sangre de Jesús, y pisotean al Hijo de Dios.]

¿Qué gracia he recibido de Dios? pueden decir algunos. He recibido tanta gracia de Dios (ustedes pueden verdaderamente decir) que yo puedo decir cuando el diablo me trae una tentación; cuando él me tienta para ir hacia la impureza, el robo, la ira, la malicia, o para engañar a mi prójimo, yo tengo tanta gracia que puedo decir que soy tentado en ese aspecto; la gracia de Dios me muestra que esto es una tentación del diablo. Pero la pregunta es si yo estoy sujeto a la gracia de Dios, y amo su gracia más que las ganancias o placeres de una tentación. Ella viene como un anzuelo, pero el diablo no puede obligarme a hacer lo que me tienta a hacer; no está en el poder de todos los demonios en el infierno, ni de sus siervos en la tierra, obligarme a hacer este mal. La luz de mi propia conciencia me muestra que es una tentación. Ahora soy libre y tengo la capacidad de elegir si amo la ganancia y el placer que vienen con la tentación más que la gracia de Dios. Yo creo que no hay nadie que haya sido probado por una tentación, sino aquellos que lo pueden decir. Yo se lo dejo a aquel que escudriña y prueba todos sus corazones, y conoce sus pensamientos, juzgar si ustedes están unidos con la tentación, para obtener la ganancia y el placer de ella, o unidos con su gracia, y así ustedes puedan resistir la tentación. Ustedes que han hecho la una o la otra, díganme cuál es la mejor oferta; cuando ustedes se han unido con la tentación, para que ustedes obtengan la ganancia y el placer que viene con ella; o cuando ustedes se han unido con la gracia de Dios que les mostró el mal y el peligro de la tentación. El mismo Dios les habla a ustedes que le habló a Caín: Si haces lo bueno, ¿no serás enaltecido? Pero si no haces lo bueno, el pecado está a la puerta. Si ustedes han cedido a la tentación, el pecado está a la puerta; hay una ruptura entre Dios y su alma.

El mismo hombre en otra ocasión, habiendo sufrido tan profundamente por causa de ello, al ser juzgado por su propia conciencia, cuando se encuentra con la tentación otra vez dice: que la ganancia y el placer vayan donde quieran, si yo cedo a esta tentación no puedo ir a Dios sino como un criminal va a un juez; que la ganancia o la tentación sean lo que quieran , yo no me uniré con la tentación. ¿Acaso puede el diablo forzarlos a obedecer esta tentación? No, si ustedes son fieles a la gracia de Dios en sus propios corazones, ella los capacitará para resistir al demonio más fuerte en el infierno. Cristo ha comprado para los hijos e hijas de los hombres un poder para resistir el poder del diablo, y todas sus estratagemas y tentaciones, y ustedes obtendrán la victoria, y tendrán dominio sobre ellas. Si ustedes en su mente quieren crecer en este dominio, cuando el diablo venga a tentarles, resístanle, y ustedes, por el poder de Cristo, serán capacitados para vencer.

[No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, quien no os dejará ser tentados más de lo que podéis soportar, sino que juntamente con la tentación dará la salida, para que la podáis resistir. 1 Cor 10:13

Someteos, pues, a Dios. Resistid al diablo, y él huirá de vosotros. Santiago 4:7
]

Si Satanás les habla de las ganancias y placeres del mundo, recuerden que el mundo está pasando, junto con su lujuria, pero la paz de Dios perdura para siempre. Por medio de la gracia de Dios ustedes serán capaces de vencer al diablo y todos sus ángeles. Este poder es dado a todos los que creen y obedecen el evangelio. Si ustedes quieren obtener su beneficio, deben ser ejercitados en resistir la tentación, y tener consideración de la gracia de Dios, y la obra de ella en sus propios corazones; y cuando ustedes sean capaces de decir: cuando la tentación viene, prometiendo ganancias y placeres, ¿cómo puedo hacer este gran mal, y pecar en contra de Dios? Fijen sus ojos en el favor de Dios, que es mejor que la vida, y serán más que vencedores; ustedes dirán: el temor de Dios se ha apoderado de mi alma, y la gracia de Dios vino para ayudarme, y fue un baluarte en contra de la tentación. Así las alabanzas van hacia Dios; esta será la ocasión para que ustedes hablen bien de su nombre. Recuerden que David dijo: mi alma, alaba al Señor, que me ha liberado del horrible hoyo. Así David y los antiguos santos alabaron a Dios en su día, ¿y no deberíamos nosotros? Ellos suspiraron alabanzas vivientes y acción de gracias por la liberación que fue obrada en ellos; y ¿no lo haremos nosotros?

Ahora, esto no se puede hacer sin pensar acerca de su nombre, el nombre de Dios que nos hizo. Así yo vivo en el mundo, todavía vivo y respiro, tengo salud, fuerza, y una propiedad, ¿cómo llegué a tener todo esto? ¿Lo hice yo mismo? No, hay un Dios que me dio la vida, y aliento, y el ser; él sostiene la mano de misericordia para unirme a sí mismo, y redimirme de toda iniquidad, para que yo pueda servirle sin temor, en santidad y justicia, todos los días de mi vida. Si yo creo esto, me regocijaré en él, y le amaré y alabaré, y diariamente le esperaré para que se realice su obra. Él no desea la muerte del pecador. Si ustedes creen al Todopoderoso, es imposible que él mienta, todas las cosas le son posibles a él, excepto eso; él dijo que no desea la muerte de aquel que muere. ¿Qué quiere él entonces? Él quisiera que ustedes se volvieran y vivieran. ¿Qué medios usa él? Lo que yo hubiera hecho si hubiera tenido los medios para lograrlo. Ustedes dirán: ¿qué medios él no ha usado? ¿Qué desea Dios más que el que los hombres se arrepientan, regresen y vivan, y sean felices para siempre? Él los ha creado, y les ha dado la vida y el aliento, y continuó dándoles su gracia, para que puedan tener tiempo para prepararse para la eternidad; y él les ha dado su buen espíritu para instruirlos, pero ellos se han rebelado en contra de él. Él ha enviado su palabra, el evangelio de la salvación, que ha sido predicado a ellos, y él ha esperado dar su gracia y ha ejercitado mucha paciencia y longanimidad hacia ellos; de modo que yo puedo decir ¿qué medios ha omitido él? Él les plantó una viña en una fértil ladera. Y él la había cercado y despedregado. Luego había plantado en ella vides escogidas. Había edificado en ella una torre y también había labrado un lagar. Esperaba que diese uvas buenas, pero dio uvas silvestres. Juzgad entre mí y mi viña, dijo el Señor. ¿Qué más se podía haber hecho por mi viña que yo no haya hecho en ella?

Pero a pesar de toda su falta de fruto, el día de su visitación ha continuado; el Señor está dispuesto a mostrarles misericordia a sus almas. Esto es todo lo que el Señor requiere de ustedes, que ustedes piensen en su nombre, crean en él y confíen en él, y esperen las operaciones de su gracia en el uso de sus ordenanzas, y la atención de ustedes sobre ellas, y que oigan su voz, y la obedezcan, y así escuchen para que sus almas puedan vivir.

Yo afirmaré que no hay nadie de ustedes aquí presente, ya sean cuáqueros o no, que no se encuentre con las operaciones del poder de Dios en sus propios corazones, si ustedes lo consideran; y cuando ustedes se encuentren con estas operaciones y no las consideren, yo no les puedo ayudar. Si ustedes resisten las cosas buenas del Espíritu de Dios, yo no les puedo ayudar. Si ustedes tienen eso en la mente, siempre resistir el Espíritu Santo; si, como hicieron sus padres, así hacen ustedes, entonces todos ustedes deben perecer, tanto ustedes como sus padres. No hay escape, sino al estar sujetos a Cristo Jesús, y su Espíritu vivificador; si hay alguna operación divina con la que ustedes se encuentren en sus propios corazones, déjenme persuadirles a someterse y tener consideración de ellas; porque yo sé que el diablo está cerca, a la mano; y cuando el pueblo se encuentra con las operaciones divinas en sus almas, las cuales los humillan, derriban su orgullo, y los convencen del peligro de su condición, él está en el camino y sugiere alguna cosa venenosa que suaviza estas operaciones, para que a ellos les puedan desagradar. Es verdad, ellos se encuentran con las convicciones de pecado; pero razonan que tienen esa fe y creencia en Cristo, que ante la vista de Dios excusa todos los pecados que pueden ser atribuidos a ellos, tanto en el pasado como por venir.* Si yo mirara, dicen ellos, la divina operación, o cualquier cosa que es obrada en mi, sería suficiente para volverme loco; yo miro completamente hacia los méritos de Cristo; mi mente está completamente fija en él quien es el autor de la eterna salvación; sus sufrimientos meritorios y obediencia pueden destruir y borrar todos mis pecados.

[*Esta es la licencia para pecar que la gracia supuestamente proporciona: sólo crea en Jesús y usted podrá vivir su vida en el pecado hasta que muera y aún así irá al cielo. De la Palabra del Señor en el interior: "Son mentiras torcidas y perniciosas."

El cristianismo considera un grupo pequeño de versículos y crea un dios que salva a los pecadores y los deja como pecadores. Ellos ignoran las escrituras que no apoyan al dios que ellos han creado; ignoran las exclusiones, los requisitos, y las condiciones calificadores, que están expresadas claramente en la Biblia. Hay 41.000 sectas diferentes dentro del cristianismo, cada una con un Jesús diferente, cada una con un evangelio diferente, cada una con la imagen de la conciencia colectiva de ellos.]

Mis amigos, yo les digo, muchas pobres almas han sido quebrantadas sobre esta roca al subestimar las divinas operaciones del Espíritu sobre sus corazones; ellos hacen una aplicación falsa e incorrecta de los méritos de Cristo, que en realidad son tan grandes que nadie los puede subestimar; pero no debemos hacer una aplicación falsa de ellos, porque para este propósito fue manifestado el Hijo de Dios, para destruir las obras del diablo; él quita la culpa del pecado, no para que ustedes puedan vivir todavía en él. El que cree en Cristo, tendrá poder sobre sus pecados y no estará bajo el dominio y el poder del pecado; el pecado no tendrá dominio sobre ustedes; porque ustedes no están bajo la ley, sino bajo la gracia. Pero gracias a Dios porque, aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de enseñanza a la cual os habéis entregado; y una vez libertados del pecado, habéis sido hechos siervos de la justicia. Rom 6:17-18.

Objeción: Pero ustedes dirán "yo ya soy culpable de mucho pecado. ¿Qué sucederá conmigo por la culpa que he contraído?"

Si no negamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda injusticia; y la sangre de su Hijo Cristo Jesús nos limpia de todo pecado, 1 Juan 1:7,9. Esta es una verdadera aplicación de Cristo, sus méritos y justicia; cuando hay una confesión de pecado a Dios, y un abandono de eso,* esta es una ofrenda y un sacrificio hecho a Dios por nuestro Señor Cristo Jesús para la expiación del pecado; con su preciosa sangre él ha comprado el perdón de todos mis pecados, para que él pueda presentarme a Dios sin mancha ni tacha; esta es una verdadera aplicación de la justicia de Cristo, pero ¿cómo puedo aplicarla a mi mismo mientras vivo en pecado?

[* Al comienzo, si usted se aleja del pecado lo mejor que pueda, esas cosas que tienen remordimiento por haber hecho y ha dejado de hacer son perdonadas. De la Palabra del Señor en el interior: "Aléjate del mal lo mejor que puedas y pon tu vista en el cielo". Entonces, a medida que espera en Dios, el Señor ordenará su arrepentimiento adicional y le mostrará más de cuáles son sus pecados. ¡Tome nota! Crisp, quien escribe con la autoridad de un hombre en el reino de Dios, ha desacreditado el eje de las falsas doctrinas del cristianismo, y definido los prerequisitos del"perdón" de Dios: 1) remordimiento* por su pecado, y 2) un abandono de eso. Por lo tanto, si no se abandona el pecado (no hay arrepentimiento, no hay cambio de comportamiento) — ¡entonces no hay perdón!!

* Tener remordimiento no es confesar. De la Palabra del Señor en el interior: "Mis verdaderos amigos no se preocupan del confesional; no tomes tiempo cuando recibas una visión clara." Cuando la luz le muestre claramente alguna práctica o deseo en su corazón, usted puede pensar que necesita comenzar a disculparse o a confesar el pecado que se le ha mostrado; pero eso sólo lo alejará de la luz e inhibirá su progreso. Es suficiente que usted no niegue que lo que ve es verdad, y el Señor sabe que usted cree que lo que él le está mostrando es cierto sin que usted tome tiempo para confesar; él notará su remordimiento sin que se forme ni un sólo pensamiento en palabras. Entonces él puede completar su deseo de impartirle la fortaleza para cambiar el comportamiento que él le está mostrando.

La doctrina del cristianismo con respecto a la falsa gracia ha fomentado el perdón sin arrepentimiento y entonces estas distorciones hechas por el hombre alientan una repetición continua del pecado deliberado en sus miembros, lo cual resulta en su gran destrucción. El Señor describe esta repetición del pecado — sacramentos, pecado otra vez — sacramentos otra vez,...... como una conflagración: un gran fuego o gran destrucción. De la Palabra del Señor en el interior:

Las iglesias han llegado a ser el campo de batalla para la simiente de Dios. Este pecado deliberado, perdón, pecado deliberado, perdón, .... crucifica al Hijo de Dios dentro de ellos. Sin embargo, antes de que ellos han destruído su conciencia a través del pecado repetido, ellos todavía pueden oír y posiblemente estar motivados a renovar sus esfuerzos para ejercitar su fe; pero por cada acto de desobediencia que ellos cometen, después de estar convecidos de algún pecado en particular en la luz, ellos deben primero efectuar el mismo número de actos de obediencia antes que ese pecado sea quitado de sus corazones. De la Palabra del Señor en el interior: "Cuando la luz te muestra algo que debes hacer, todo acto de desobediencia debe ser quitado por un acto de obediencia. Cualquier cosa que tú superes y después vuelvas a ello, es mucho más difícil de superar la segunda vez."]

Así, el testimonio de Dios en la conciencia del pecador ruega en contra del pecador; cuando él intenta creer que su culpa es quitada, y todos sus pecados, pasados, presentes y futuros, son perdonados, mientras él continúa viviendo en el pecado, y el pecado todavía tiene dominio sobre él. Tengan cuidado de no ser quebrantados sobre esta roca; si ustedes son cristianos humildes, ustedes pensarán en el nombre del Señor; y cuando ustedes encuentren las operaciones del poder de Dios que crean buenos deseos en ustedes para odiar el pecado y amar la justicia, entonces ustedes creerán; entonces ustedes orarán al Dios de toda gracia; porque la oración del fiel es aceptable ante él. La ferviente oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho, Santiago 5:16.

[Esto fue oído de parte del Señor por un lector de este sitio: "Yo sólo oigo la oración de un hombre justo la oración de un pecador que llega a arrepentirse." El hombre justo está bajo el control completo del Señor en pensamientopalabra, y acción; sus oraciones vienen del Espíritu. De la Palabra del Señor en el interior:  "Si se les dice por qué cosas orar, ellos pueden ser extremadamente efectivos; orar como fue oído — expectativa justa." El Señor no oye a aquellos que todavía están pecando a menos que sea una oración de una persona que llega al arrepentimiento. Las oraciones que son "respondidas" de aquellos que todavía están pecando que no han orado para arrepentirse son coincidencias o son respondias por el dios de este mundo.]

Que su súplica por lo tanto sea derramada hacia Dios, para dotarlos con el poder y la sabiduría para someter a todos sus enemigos espirituales, y conquistar sus deseos sexuales, y los deseos y afectos desordenados en sus propios corazones, para que ustedes puedan tomar la cruz de Cristo y seguirle como su gran modelo, y en su nombre, y por la ayuda y asistencia de su Santo Espíritu, ustedes puedan saber cómo superar todas las tentaciones.

Su oración después del sermón

¡SEÑOR Dios lleno de gloria! Tu gracia es maravillosa; y tu poder está sobre todo lo que tú has revelado y manifestado en este tu día bendito. Tu brazo, oh Dios Todopoderoso, se ha estirado; tú has tocado a un remanente con el sentido de tu amor divino, a quienes tú has reunido bajo tu nombre; tú has revelado tu gran salvación, y con eso tú has alegrado las almas de tus hijos; tú te has dado a querer por nosotros debido al descubrimiento y la manifestación de tu amor abundante, porque nos amaste cuando éramos extraños y nos guardaste cuando éramos enemigos, y trajiste un día glorioso de visitación sobre nosotros, y abriste nuestros ojos para contemplar su luz, para que fuéramos un pueblo comprometido a hablar bien de tu nombre. Tú has declarado y manifestado a los hijos e hijas de los hombres tu buena voluntad y gracia universal que tú extiendes a diario hacia ellos, para que todos puedan ser hechos partícipes de las riquezas de tu casa, y de tu gran salvación, la cual por medio del Señor Cristo Jesús tú has ordenado.

Y, ¡Oh Dios poderoso de vida! Desde el día que tú nos reuniste al principio, has estado con nosotros, has sido nuestra guía, y nuestros ojos han estado en ti para recibir instrucción; tú nos han enseñado y nos has guiado en el camino en el cual tú quieres que caminemos; tú nos has guiado, Señor, en el camino eterno con los pobres, humildes, y mansos de la tierra; y tú has puesto tus pies, oh Señor, cerca de la montaña eterna, la cual tú has exaltado sobre los altos montes de la tierra, y tú has revelado la gloria y el esplendor de tu casa, tu santa morada, y has levantado suspiros en los corazones de tu pueblo, para que ellos puedan morar en tus cortes para siempre. Y ahora, ¡Santo Padre! Tú has reunido a un remanente y has llevado a este pueblo peculiar a confiar en tu nombre; pero aún hacemos todo lo que hacemos por medio de ti; tú debes ser nuestro guardador, tú debes ser nuestro protector, por lo tanto esperamos en ti; esperamos todo de tu mano, por lo tanto nuestras aplicaciones son para ti, para que de día a día, y de momento a momento, podamos encontrar tu presencia viviente en medio de nosotros.

Y ¡Oh Dios viviente de la vida! Tú le has dado a tus hijos una gran muestra de que tú eres un Dios que estás cerca de nosotros, en nuestras pruebas, en todos nuestros ejercicios; a medida que nuestros ojos se han vuelto hacia ti, tú nos has guardado, y has revelado tu poder celestial, oh Señor, al guardar y liberar a tu iglesia y a tu pueblo, para que ellos puedan dar un testimonio en su generación de tu gran amor, y la gran salvación que tú has obrado para ellos y de la cual los has hecho partícipes.

Ahora, ¡bendito Dios de la vida! Los deseos y súplicas de tu pueblo son para ti, para glorificar tu poder, y exaltar tu glorioso nombre.

¡Oh Señor! Que la poderosa operación de tu poder incline a todos los fornidos y tercos, que se han revelado en contra de ti, y que han resistido las ofertas de tu gracia, y las nociones y esfuerzos de tu Santo Espíritu. Tú eres capaz de inclinarlos, y de quebrantar sus corazones de piedra; tú eres capaz de hablar efectivamente a sus almas, y para hacerlos someterse a ti.

¡Padre Santo y viviente! Que el progreso de tu palabra y tu evangelio sea grande en nuestro día; que tenga un curso libre y se extienda de manera poderosa a aquellos que no creen, para engendrar una semilla de fe en sus almas, para que ellos puedan creer en tu nombre y confiar en tu poder, y esperar para ver la gran obra de redención obrada para la salvación de sus almas inmortales, antes del día de su visitación se termine.

¡Poderoso Dios de la vida! El pequeño remanente que tú has redimido, guárdalos por tu poder, y consérvalos en justicia y pureza de la mente; guárdalos en los lugares y estaciones donde tú has designado que vivan, para que en todas las pruebas, y tribulaciones, y aflicciones que puedan venir sobre ellos, puedan estar quietos y callados, y en paciencia posean sus almas; y que tengan un fuerte consuelo en ese pacto eterno que en tu Hijo tú has hecho con ellos y les has revelado; y que no sean movidos y lanzados con la prisa de este mundo, con los tumultos y desórdenes que los hombres impíos hacen en él, y a través de las tormentas y tempestades que han surgido; sino que sus corazones y sus mentes estén en ti, para que ellos puedan saber cómo comportarse hacia ti y los unos con los otros, y hacia todos los que están en el exterior; y por lo tanto glorifica y magnifica tu gran nombre por la belleza de la santidad que está resplandeciendo en sus conversaciones, la cual puede alcanzar las conciencias de los hombres, para que todos los que los ven puedan decir "estas son las plantas que la mano derecha de Dios ha plantado, y vean los frutos que son producidos de la raíz de la vida revelada en Cristo Jesús".

¡Dios poderoso de la vida! Continúa tu propia obra en esta ciudad y en toda la nación, y en otros lugares entre el pueblo que tú has escogido y reunido contigo para sacarlos de este mundo.

¡Poderoso Dios de la vida! Recuerda a aquellos que gimen en pecado al dirigir sus gemidos hacia ti, diciendo que ellos no pueden obtener consolación para sus almas. Prepáralos para esa consolación de sus almas que ellos anhelan. Ellos están luchando día y noche contigo en oración sincera, pero ¿qué significarán sus luchas, a menos que s tu palabra y el poder de tu gracia los asista, y les enseñe a obtener tu fortaleza, para que ellos puedan pelear la buena batalla de la fe, para que ellos puedan obtener la victoria, y se gocen en tu salvación, y vean la gloria de ella? Tú ves cómo los hijos de los hombres están obrando y elaborando muchos caminos para su propia salvación; hazlos saber que todos sus propios caminos e inventos son en vano.

¡Bendito Dios de vida! Confunde las estrategias de los impíos que buscan destruir tu herencia; y todos aquellos que se han reunido por tu palabra, guárdalos para que ellos puedan servirte con mentes sinceras y rectas todos los días de sus vidas; y que te puedan ofrecer diariamente acción de gracias y alabanzas viviente a ti, el verdadero Dios viviente, y Jesucristo, a quien tú has enviado, por medio de tu eterno Espíritu, quien eres el único digno, Dios sobre todo, bendito para siempre. Amén.

Fin

 

El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.


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