CAPÍTULO XII

Oliver Cromwell 1658

Dejamos Nottingham, y nos fuimos a Warwickshire, Northamptonshire, y Leicestershire, visitando Amigos, y celebrando reuniones durante nuestros viajes. Fuimos a Bedfordshire, donde tuvimos grandes reuniones en el nombre de Jesús. Al cabo de algún tiempo, fuimos a casa de Juan Crook, donde iba a celebrarse una reunión general, anual, a la que asistirían todos los Amigos, de toda la nación. Duró tres días y vinieron muchos Amigos de casi todo el país; las posadas y pueblos de alrededor estaban atestados, pues se reunieron allí varios miles de personas; y, a pesar de que hubo algunos altercados, provocados por personas rudas que se habían apartado de la verdad, el poder del Señor descendió sobre todos y fue una reunión gloriosa. Se predicó el evangelio infinito que muchos recibieron, y dándoles vida e inmortalidad en la luz, que era en ellos, brilló sobre todos.

Fui inspirado por el poder y el espíritu del Señor a abrir ante ellos 'la promesa de Dios, que fue hecha a la semilla, no las semillas como si fueran muchas, sino a una; la cual semilla era Cristo: y que toda la gente, tanto hombres como mujeres, debían sentir su semilla dentro de ellos, la cual era heredera de la promesa; para que todos puedan testificar a Cristo en ellos, la esperanza de gloria, el misterio que había sido escondido por las edades y las generaciones, el cual fue revelado a los apóstoles, y ahora es revelado otra vez, después de la larga noche de apostasía. De manera que todos puedan llegar a estar en esta semilla, Cristo Jesús, a caminar en ella, y a sentarse juntos en lugares celestiales en Cristo Jesús, que era el fundamento de los profetas y los apóstoles, la roca eterna, y ahora es nuestro fundamento. Todos se sientan en él, sentándose en la sustancia, el primero y el último, quien nunca cambia, la semilla que hiere la cabeza de la serpiente, que existía antes que existiera ésta, quien acaba con todos los tipos, figuras, y sombras, y es la sustancia de todas esas cosas; en quien no hay sombra.' Ahora, estas cosas estaban en mí para que yo las revelara a todos, para que ellos puedan pensar y ver en qué es lo que ellos están sentados.

Primero, aquellos que se sientan en Adán en la caída, se sientan en la miseria, en la muerte, en la oscuridad y la corrupción.

Segundo, aquellos que se sientan en los tipos, figuras, y sombras, y bajo el primer sacerdocio, la ley y el pacto, se sientan en lo que debe tener un fin, y que no hace nada perfecto.

Tercero, aquellos que se sientan en la apostasía, que se ha levantado desde los días de los apóstoles, se sientan en la Sodoma y el Egipto espiritual; y están bebiendo de la copa de la ramera, bajo el poder de la bestia y el dragón.

Cuarto, aquellos que se sientan en el estado en el cual estaba Adán antes de la caída, se sientan en algo de lo cual pueden caer; porque él cayó de ese estado, aunque era perfecto.

Quinto, aquellos que se sientan en los profetas, se sientan en aquellos que se debe cumplir; y aquellos que se sientan en la comunión del agua, el pan y el vino, siendo éstas cosas temporales, se sientan en aquello que está corto de Cristo, y de su bautismo.

Sexto, el hacer profesión de todas las escrituras, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, y no estar en el poder y el espíritu en el cual estaban aquellos que las escribieron; de esto se deben alejar aquellos que llegaron a estar en el poder y el espíritu en el que estaban aquellos que escribieron las escrituras.

Séptimo, aquellos que se sientan en lugares celestiales en Cristo Jesús, se sientan en aquel que nunca cayó, y que no cambia. Esto es lo más seguro para todos sus elegidos, su iglesia, sus miembros espirituales, para los cuales él es la cabeza viva, sus piedras vivas, la familia de la fe; y él es la piedra angular para esta casa, que permanece y soporta todos los azotes. "Porque," como dijo el apóstol, "él nos ha revivido, a nosotros que estábamos muertos en nuestros pecados y transgresiones, etc., y nos hizo sentar en los lugares celestiales junto con Cristo Jesús; para mostrar en las edades venideras las superabundantes riquezas de su gracia, por su bondad hacia nosotros en Cristo Jesús." Ahora ha llegado el tiempo en que su bondad y sus abundantes riquezas para nosotros en Cristo Jesús son verdaderamente manifestadas en nosotros, como lo fueron durante los días de los apóstoles; aún en nosotros, que hemos estados muertos en nuestros pecados y transgresiones, como estuvieron ellos; pero ahora han sido revividos, y se han sentado en los lugares celestiales junto con Cristo Jesús, el primero y el último, quien creó todas las cosas; quien ha ascendido sobre todas las cosas, y está por encima de todo, y su gloriosa presencia ahora es conocida. Todos los que se sientan aquí, en Cristo Jesús, ven el lugar donde se sientan todas las otras personas, y en qué se sientan. Siendo la promesa de Dios para la semilla, la cual es una, Cristo Jesús; cada hombre y mujer debe llegar a testificar de esta semilla, Cristo en ellos, para que puedan ser herederos de la promesa; y heredando esto, heredarán la sustancia. Estas cosas fueron grandemente declaradas; y fue revelado el estado de la iglesia, el estado de la iglesia falsa desde los días de los apóstoles; y cómo la iglesia verdadera huyó hacia el desierto: y el estado de los falsos profetas, los cuales Cristo dijo que vendrían, y Juan vio que habían venido, y cómo todo el mundo siguió tras de ellos; y cómo ellos habían llenado el mundo con doctrinas falsas, y caminos, adoraciones, y religiones falsas: y cómo el evangelio eterno ahora es predicado otra vez a todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, y la gente había bebido de la copa de la ramera, y ella estaba sobre ellos, y se sentó encima de ellos. En esta noche de apostasía se ha perdido la religión pura y la adoración en el espíritu, la cual existía en los días de los apóstoles, y el camino de la vida y la fe viviente, y el poder y el espíritu santo; pero ahora ellos han llegado a estar establecidos otra vez por Cristo Jesús, sus mensajeros y ministros del evangelio, como en los días de los apóstoles. Porque como Cristo envió a sus discípulos para ir y predicar el evangelio a todo el mundo, y después de eso, los falsos profetas y los anticristos anduvieron por todo el mundo, y predicaron sus doctrinas y tradiciones falsas, y los rudimentos paganos y judíos, así otra vez el evangelio eterno debe ser predicado a todas las naciones, y a toda criatura, para que ellos puedan llegar a estar en la religión pura, para adorar a Dios en el espíritu y la verdad, y puedan conocer a Cristo Jesús, que es su camino hacia Dios, y a él que es el autor y consumador de la fe, para que puedan recibir el evangelio del cielo, y no de los hombres; y en este evangelio, recibido del cielo, está la comunión celestial, la cual es un misterio para todas las comuniones en el mundo.

Después que estas cosas habían sido reveladas en gran manera, junto con muchas otras con respecto a Cristo Jesús y su reino, y la gente se había acercado a la luz divina de Cristo y su espíritu, por el cual ellos pueden llegar a conocer a Dios y a Cristo, y las escrituras, y a tener comunión con ellos, y los unos con los otros en el mismo espíritu, fui inspirado a declarar y revelar varias otras cosas a esos Amigos que habían recibido una parte del ministerio, con respecto al ejercicio de sus dones espirituales en la iglesia; las cuales escritas por uno que estaba presente, eran como sigue.

Amigos,

Tengan cuidado en no destruir lo que hayan engendrado, porque lo que destruye, se aparta, y es lo que es repudiado; y a pesar de que esto es verdad, si bien puede ser la pura verdad, que uno habla, sin embargo, si uno no permanece y no vive en eso, en su interior, sino que se aparta, lo mismo de que se aparta cae sobre él. También lo que calma y serena los espíritus, irrumpe por el mundo y lleva al Padre para heredar la vida eterna; y llega a los espíritus que están en prisión dentro de cada uno. En consecuencia, moren en la palabra viviente e inconmovible y en su renombre; y manténganse sobre la base que es pura y segura, porque todo aquél que se aparta de la pureza, y ejerce así su ministerio, se acaba y no permanece; a pesar de que pudo haber sido en un tiempo, y pudo haber hecho servicios, por un tiempo, mientras vivía en la pureza.

Tengan cuidado de las muchas palabras; lo que llega a la vida, en la vida queda; lo que viniendo de la vida es recibido de Dios, llega hasta la vida; porque el trabajo no es ahora como fue en los comienzos; el trabajo ahora es, afirmar y permanecer en la vida. Porque a medida que los Amigos han sido guiados a ejercer su ministerio, en el poder, y el poder ha seguido, pasando a través de todo, de manera que el mundo y los Amigos han llegado a una convivencia, los Amigos deben de permanecer en la vida que es pura para que así puedan responder a la vida pura de Dios que es en los otros. Si los Amigos no viven la vida pura de que hablan, para así responder a la vida que es en aquellos a quienes hablan, la otra parte se retrae; y así se produce una relación externa y tales hay que se dejan dominar por ella. Mas así como cada uno se guarda viviendo en la vida de Dios, manteniéndose por sobre todo lo que es contrario a ella, no pone sus manos impensadamente sobre cualquiera; lo cual es ahora el peligro; porque de hacerlo puede perder su discernimiento y poner sus manos sobre lo malo, dejando así que el engaño se le acerque demasiado; y el engaño robará, y luego será difícil para él, el hundirlo. No hay nadie que golpee a su compañero, sino que primero se sale de lo que es puro dentro de sí; porque cuando se sale de la luz con la cual es iluminado, entonces el golpea; y entonces él tiene su recompensa; la luz, de la cual él se ha salido, Cristo, viene y le da a él su recompensa. Éste es el estado de los siervos malignos. Los bulliciosos, apresurados y precipitados, no engendran nada para Dios; pero la vida, que sí alcanza la vida, es lo que engendra para Dios. Cuando todos son establecidos en la vida, están en aquello que permanece para siempre; y lo que se recibe allí, se recibe del Señor; y lo que uno recibe del Señor, lo conserva; y así queda quieto, calmado, y callado en su propio espíritu, y lo da a otros a medida que es inspirado; pero para las rameras habrá juicio.

Y así Amigos, éstas son las palabras del Señor para vosotros todos: Estén vigilantes y con cuidado en todas las reuniones a las que vayan, porque allí donde los Amigos estén juntos, sentados en silencio, muchas veces se hallan recogidos en su propia dimensión. Cuando un hombre viene recién salido del mundo, de ejercer su ministerio entre las gentes del mundo, sale de la inmundicia; y entonces tiene que cuidar de no ser temerario, porque al entrar en una reunión, que se celebra en silencio, es éste un diferente estado. Tiene que entrar, y sentir su propio espíritu al acercarse a los que están sentados en silencio; y de ser temerario lo juzgarán, porque de haber estado en el mundo y entre las gentes mundanas, la vehemencia no lo ha dejado todavía. Porque puede él llegar del mundo con la vehemencia en su espíritu, mientras que los otros, están quietos y serenos; y no siendo agradable su condición a los demás, puede más bien herirlos, por sacarlos de su estado sereno para llevarlos a la vehemencia; de no estar él en lo que manda a su propio espíritu y le hace ver su propio estado.

También hay gran peligro en ir viajando por el mundo. El mismo poder que impulsa a salir por él, es el que guarda. Porque de no ser dirigido por el poder del Señor, e ir en el poder del Señor, es éste el mayor peligro; ya que entonces guardado en el poder, será protegido por él, en su jornada y en su misión: Y lo capacita para que responda al transgredido manteniéndolo por encima del transgresor. De modo que sintiendo cada uno su propio peligro, en ir por el mundo, he aquí lugar para el puro temor del Señor y para guardarse en él. Si bien los que viajan pueden tener revelaciones, mientras en su misión andan fuera de su casa, no obstante, para su mayor bien deben de morar en la vida propicia a revelaciones. Y ello apartará de la jactancia. Porque el ministro va a la muerte, para salvar a lo que está en muerte y prisión; y luego vuelve a elevarse a la vida, y al poder, y a la sabiduría que lo preservan puro.

Estas son las palabras de Dios a todos ustedes; dense cuenta de que están en la presencia del Señor Dios; porque las palabras de cada hombre serán su carga; mas la palabra de Dios es pura y responde a la pureza que está en cada uno. La palabra del Señor existió en el principio y lleva hacia el principio. Es el martillo que golpea al transgresor (no al transgredido) y que como fuego hace arder lo que sea contrario a ella. De modo, Amigos, que vengan a lo que está por encima de los espíritus del mundo, que descifra a todos los espíritus del mundo, y permanece en la paciencia; con ello podrán ver donde están los otros, y podrán llegar a lo que es de Dios en cada uno. No hay contienda, no hay altercados, fuera de la transgresión; porque el que cae en contiendas y altercados está fuera del espíritu puro. Porque cuando alguien cae en la contienda, si antes algo fue engendrado en él, esta naturaleza pendenciera se sobrepone, estropea lo que fue engendrado, y extingue sus propias profecías. De manera que si lo que quiere levantarse en altercado, no es dominado por el propio poder, eso es peligroso.

De modo que si alguno se sintió dirigido a ir a algún lugar, y allí habló cuanto, por voluntad del Señor, tenía que hablar, que regrese luego a su morada y que viva en la vida pura de Dios, y en el temor del Señor, que así será guardado en la vida; en el espíritu sólido y fragante; y predicará con su vida tan bien como con palabras, porque ninguno debe se ligero o feroz. Porque la semilla de Dios es seria, lleva al individuo a ser sólido, y guía hacia la sabiduría de Dios, por la cual es conocida la sabiduría de la creación. Pero si esa parte está arriba la cual corre hacia las imaginaciones, y esa parte permanece en aquello en lo cual corren las imaginaciones, y el espíritu puro no ha llegado completamente a gobernar y reinar, entonces eso surgirá en aquello que se gloría, se jacta y expira; y así arruinará en una persona tal aquello que le da revelación; y esto es para condenación. Que cada persona piense en aquello que siente y manda a su espíritu, a través de lo cual todos pueden saber de qué espíritu son; porque primero deberían probar sus propios espíritus, y entonces probar los de otros; primero deberían conocer sus propios espíritus, antes de que conozcan los de otros. Por lo tanto lo que manda a todos estos espíritus, donde vienen y se levantan los calores y las quemazones, en esto esperen, lo cual los encadena y los enfría: éstos son los elegidos, los herederos de la promesa de Dios. Porque ningún espíritu apresurado, precipitado o frágil, (aunque tengan profecías), ha resistido, y ha pasado, por no estar ellos sujetos a la profecía. Lo terrenal no aguantará, porque es frágil; y en ese estado el ministerio era de otros, y no del hijo; porque el hijo tiene vida en sí mismo, y el hijo tiene el poder, el cual si el hombre le es obediente, puede ser servicial; pero si se sale del poder puro, se cae y lo abusa. Por lo tanto dejen que su fe permanezca en el poder puro del Señor Dios, y no lo abusen; sino dejen que éste busque completamente, y obre; y que cada uno permanezca en el poder del Señor Dios, el cual alcanza a la semilla de Dios; la cual es heredera de la promesa de vida eterna. Y que ninguno se apresure a hablar; porque ustedes tienen suficiente tiempo, y con la vista pueden alcanzar a los testigos; y que ninguno vaya hacia atrás cuando sean inspirados; porque esto trae destrucción. La verdad tiene honor en los corazones de la gente que no son Amigos; porque todos los Amigos que son guardados en la verdad, y son guardados en el honor, son honorables, porque esto los honrará; pero si alguno de ellos pierde el poder, pierde la vida, pierde su corona, pierden su honor, pierden la cruz que debería crucificarlos, y ellos crucifican al justo; y al perder el poder, el cordero llega a ser inmolado. Y así como está aquí, así será en otras naciones; porque todos los Amigos, aquí y allá, son como una familia: la semilla y las plantas, son como una familia. Todos son guardados en lo que sujeta a todos, y mantiene todo abajo, es decir, la semilla misma, la vida misma, que es heredera de la promesa; y ése es el vínculo de la paz: porque hay unidad en el espíritu de Dios y en los unos con los otros. Aquel que está guardado en la vida oye a Dios, y ve la condición del hombre; y con ello responde a la vida en otros que también oyen a Dios; y así un Amigo que está en ella comprende el mundo. Mas los Amigos tienen que vivir en aquello de lo que hablan, y así podrán esperar que otros puedan venir a aquello de lo que ellos hablan, para vivir en la misma vida. Entonces entra el agua de vida; y el ministro bebe y da a los otros a que beban.

Porque el poder de Dios ha sido abusado por algunos, y se le ha dado importancia al valor de la verdad. Se ha pisoteado y se ha estropeado con los pies, y esto abusa el poder. Pero ahora cada Amigo debe ser guardado en el poder, y lo debe tener en cuenta; porque aquello que pisotea y estropea con los pies debe ser mantenido fuera, y la vida y el poder puro de Dios debe vivir sobre esto; para que ninguno pueda ensuciar ni estropear con los pies, sino que todos deben ser guardados en el poder puro y la vida de Dios. Entonces entra el agua de vida; y entonces el que ministra bebe, y le da a beber a otros.

Ahora cuando alguien sea inspirado a ir a hablar en una iglesia o mercado, acérquense a aquello que los inspiró, y séanle obedientes; para que aquello que prefiere no ir pueda ser limitado; porque aquello que no quiere ir tratará de tomar control. Y por otro lado tengan cuidado que la parte aduladora no se levante, porque es un olor desagradable; por lo tanto debe ser limitado y mantenido sujeto. Así que esperen en el Señor para que todos ustedes puedan ser guardados en la sabiduría de Dios. Porque cuando la semilla se levanta en cada individuo, no hay peligro; pero cuando hay una iluminación y una profecía, y el poder sacude antes que se levante la semilla, hay algo que estará listo para correr apresuradamente; allí está el peligro, y allí ustedes deben ser pacientes en el temor. Porque es una cosa seria estar en la obra del ministerio del Señor Dios, y en el seguir adelante. Porque no es como la predicación acostumbrada, sino que es llevar a la gente a terminar con todas las predicaciones externas. Porque cuando ustedes hayan declarado la verdad a la gente y ellos la hayan recibido, y hayan llegado a estar en aquello de lo cuales ustedes hablaron; el pronunciamiento de muchas palabras y largas declaraciones fuera de la vida, pueden engendrar en ellos el llegar a tener sólo una apariencia. Y si alguno se lanza apresuradamente otra vez a decir muchas palabras, sin la fragancia de vida, aquellos que lleguen a lo que él está hablando lo juzgarán; y con ello él puede herir otra vez lo que él había levantado anteriormente. De modo que Amigos, todos ustedes deben ir a aquello que les ha hablando en las revelaciones de la vida celestial entre ustedes, y caminar en el amor de Dios para que ustedes puedan responder a lo ustedes han hablado.

Y todos ustedes tengan cuidado de correr hacia los afectos desordenados; porque cuando la gente llega a poseerlos a ustedes, entonces hay peligro de que la parte equivocada se levante. Hubo una disputa entre los discípulos de Cristo, acerca de quién debía ser el mayor. Cristo les dijo: "Los gentiles se enseñorean y sus grandes ejercen autoridad sobre ellos; pero no es así entre vosotros." Porque Cristo, la semilla, se levantará en cada uno de ellos; entonces, ¿quién será el mayor? Esa parte que estaba en los discípulos, que quería ser lo más grande, era la misma que estaba en los gentiles. Pero el que llega a vivir en la palabra que lo santificó, (teniendo el corazón santificado, y la lengua y los labios santificados), viviendo en la palabra de sabiduría, que limpia el corazón, y reconcilia con Dios, siendo todas las cosas sostenidas por la palabra y el poder; así como hay una permanencia en la palabra de Dios que sostiene los tiempos y las estaciones, y le da aumento a todas las cosas, así morando en la palabra de sabiduría, aunque no hayan más do dos o tres sobre la tierra que estén de acuerdo con esto, será hecho por ellos en el cielo. De modo que todas las cosas deben ser ordenadas en esto por la palabra de sabiduría y poder, que sostiene todas las cosas, los tiempos, y las estaciones, que están en las manos de Padre, para la gloria de Dios, a través de la cual sus bendiciones se pueden sentir entre ustedes; y esto nos lleva hacia el principio. Esta es la palabra del Señor Dios para todos ustedes: manténganse sumisos, para que nada pueda gobernar o reinar en ustedes, sino la vida misma.

Ahora, viviendo en el poder, se vive en la cruz; y donde sea que los Amigos lleguen a estar en esto, ponen sobre sí mismos el poder y la vida; dejan un testimonio detrás de sí, respondiendo al testimonio de Dios en otros. Y donde sea que se vive en esto, no hay falta de sabiduría, ni falta de poder, ni falta de conocimiento; sino que aquel que ministra en esto ve, con el ojo que el Señor abre en él, lo que está para el fuego, y lo que está para la espada, lo que debe ser juzgado, y lo que debe ser nutrido. Esto derriba todas las cosas, y lleva a la gente a ser sumisos, manteniéndose todos en el poder; porque si un hombre se levanta muy alto, debe ser derribado otra vez por el poder del que se salió; de aquello de lo que se salió, debe llegar a estar otra vez. De manera que ahora, antes que todos estos espíritus malignos puedan ser derribados, que están divagando en el exterior, los Amigos deben tener paciencia, y deben esperar en la paciencia, en la vida con calma; y aquel que en la paciencia está haciendo la obra del Señor, es aquel que ha probado y ha sentido el poder y la autoridad del Cordero. Por lo tanto, Amigos, manténganse calmados y quietos en el poder del Señor Dios; y todo lo que sea contrario será sujeto; de modo que el Cordero tiene la victoria, en la semilla, por medio de la paciencia.

Si alguno ha sido inspirado a hablar, y ha apagado aquello que lo inspiró, que no salga después hacia las palabras hasta que sienta el poder para levantarse y se sienta inspirado para ir hacia allá otra vez; porque después que la primera inspiración sea apagada, la otra parte estará lista para levantarse; y si alguno sale adelante en esto, esa persona sale en sí mismo, y el traidor vendrá hacia eso. Y, Amigos todos, tengan cuidado de no entrometerse con los poderes de la tierra; sino que apártense de todas tales cosas; y a medida que ustedes se mantengan en la autoridad del Cordero, responderán a aquello de Dios que está en ellos, y los llevarán a hacer justicia, la cual es el fin de la ley. Manténganse lejos de todas las discusiones; porque todos los que están en la transgresión están fuera de la ley del amor; pero todos los que están en la ley de amor vienen al poder del Cordero, en la autoridad del Cordero, quien es el fin de la ley externa. Porque siendo la ley añadida debido a la transgresión, Cristo, quien fue glorificado con el Padre antes de la fundación del mundo, es el fin de la ley; llevando a los que viven en la luz de la vida, a vivir sobre todas las transgresiones; lo cual cada individuo debe sentir en sí mismo.

Más fue entonces hablado a los muchos de estos individuos; que no se escribió a medida que se decía.

Después de terminarse esta reunión, y que la mayor parte de los Amigos se marcharon, estaba paseándome por el jardín de Juan Crook cuando llegó un grupo de a caballo, con un guardia que venía a arrestarme. Oí que preguntaban quién estaba en la casa y que alguien respondía que estaba yo allí, a lo cual dijeron que era yo el hombre a quien buscaban, y entrando en la casa tuvieron muchas palabras con Juan Crook y con unos Amigos que estaban con él. Mas el poder del Señor los confundió de tal manera que, sin venir a buscarme al jardín, se marcharon enfurecidos. Cuando entré en la casa, los Amigos estaban muy contentos de haberlos visto marchar tan confundidos y de que yo hubiera escapado a sus manos. Al día siguiente, salí de allí, y luego de visitar a los Amigos de diferentes lugares, conforme iba viajando, llegué a Londres; siendo acompañado por el poder del Señor que me sostenía en Su servicio.

No había estado por mucho tiempo en Londres cuando escuché a un jesuita, quien vino con el embajador de España, que había desafiado a todos los cuáqueros para disputar con ellos en la casa del conde de Newport; con lo cual algunos Amigos le dijeron que se reunirían con él. Entonces él me envió a decir que se reuniría con doce de los más sabios y educados hombres que nosotros tuviéramos. Después nos envió a decir que él se reuniría sólo con seis; después de esto nos mandó a decir que sólo quería que fueran tres. Nosotros nos apresuramos cuanto pudimos, por temor a que, a pesar de todos sus grandes alardes, él al fin cancelara la reunión. Cuando llegamos a la casa, yo le pedí a Nicolás Bond y a Eduardo Burrough que fueran y entraran en discusión con él; y yo iba a estar caminando un rato por el patio, y después iría con ellos. Les aconsejé que le hicieran esta pregunta: si es que la iglesia romana, como se encontraba ahora, no se había degenerado de ser la verdadera iglesia que había sido al principio, de la vida y la doctrina, y del poder y el espíritu en el cual estaban. Ellos expusieron la pregunta como corresponde; y el jesuita afirmó que la iglesia de Roma ahora estaba en la virginidad y la pureza de la iglesia primitiva. Para ese entonces yo me les había unido. Entonces le preguntamos si el espíritu santo había sido derramado sobre ellos, así como lo había sido con los apóstoles. Él dijo que no. ‘Entonces,' yo dije, ‘si ustedes no han recibido el derramamiento del espíritu santo, y el mismo poder y espíritu que tenían los apóstoles, ustedes se han degenerado del poder y el espíritu en el que estaba la iglesia primitiva.' No fue necesario decir mucho después de eso. Entonces le pregunté ‘¿Qué escritura tenían para justificar el establecimiento de claustros para las monjas, abadías y monasterios para los hombres; para todas sus muchas órdenes; para sus oraciones con cuentas y oraciones a las imágenes; por hacer cruces; por prohibir las comidas y los casamientos; y por ejecutar personas por razones de religión? Si es que (yo le dije), ustedes están en la práctica de la iglesia primitiva, en su pureza y virginidad, entonces muéstreme las escrituras donde ellos practicaban tales cosas. (Porque ambos lados habíamos acordado que probaríamos lo que decíamos con escrituras). Entonces él nos habló de la palabra escrita y la palabra no escrita. Él dijo: ‘Las palabras escritas son las escrituras, y las palabras no escritas es aquello que los apóstoles transmitieron oralmente; lo cual (el dijo), son todas esas tradiciones que nosotros practicamos.' Le pedí que lo probara por medio de las escrituras. Entonces él mencionó la escritura donde el apóstol dice, 2 Tes 2:5. 'mientras yo estaba todavía con vosotros, os decía esto. Esto es,' dijo él, 'yo les hablé acerca de los conventos y los monasterios, y de matar por causa de la religión, y de orar con cuentas, y de orar a las imágenes, y todas las otras prácticas de la iglesia de Roma; las cuales,' dijo él, ‘eran las palabras no escritas de los apóstoles, las cuales ellos hablaron en ese entonces, y las cuales han desde entonces continuado por medio de la tradición hasta estos tiempos.' Entonces yo quise que leyera esa escritura otra vez, para que él pudiera ver cómo había pervertido las palabras de los apóstoles; ‘porque aquello que el apóstol le dice allí a los tesalonicenses," él les había dicho anteriormente,"no es una palabra que no esté escrita, sino que está escrita allí; es decir, que el hombre de pecado, el hijo de la perdición será revelado antes que llegue el día terrible y grande de Cristo, de lo cual él estaba escribiendo: de manera que esto no les estaba diciendo acerca de las cosas que practica la iglesia de Roma. De la misma manera el apóstol, en el tercer capítulo de esa epístola, le habla a la iglesia acerca de algunas personas escandalosas, "que él había oído que estaban entre ellos; entrometidos, que no hacían ninguna obra; y acerca de ellos él les había mandado por su palabra no escrita, cuando él estuvo entre ellos, que si alguno de ellos no quería trabajar, que tampoco debería comer: lo cual él ahora les mandaba otra vez en su palabra escrita en esta epístola.' 2 Tes 3:10. De manera que esta escritura no contiene ninguna prueba de sus tradiciones inventadas, y él no tenía ninguna otra escritura para ofrecer. Por lo tanto yo le dije que ‘ésta era otra degeneración de su iglesia con respecto a tales invenciones y tradiciones, las cuales los apóstoles y primeros santos nunca practicaron.'

Después de esto él [el jesuita comenzó a hablar acerca de la comunión] se fue a su sacramento del altar, comenzando con el cordero de pascua, y el pan de la proposición, y llegó a las palabras de Cristo, 'Éste es mi cuerpo,' y de ello el apóstol les escribió a los corintios; concluyendo 'que después que el sacerdote ha consagrado el pan y el vino, es inmortal y divino, como también el que le recibe, recibe a todo Cristo.' Yo lo seguí a través de las escrituras que él mencionó, hasta llegar a las palabras de Cristo y los apóstoles. Le mostré 'que el mismo apóstol le dijo a los corintios, después que habían tomado el pan y el vino en memoria de la muerte de Cristo, que ellos estaban reprobados, [el pecado todavía vive en ellos] "si Cristo no estaba en ellos;" pero si el pan que ellos comían era Cristo, él debe por necesidad estar en ellos después que lo comían [lo cual, si son reprobados, es imposible: Prueba no. 1]. Además, si este pan y este vino, los cuales los Corintios comieron y bebieron, era el cuerpo de Cristo, entonces ¿cómo tiene Cristo un cuerpo en el cielo?' [Prueba no. 2]. Yo también le hice notar 'que tanto los discípulos durante la última cena, como los corintios después, debían comer el pan y beber el vino en "memoria de Cristo," y debían "anunciar su muerte hasta que él venga;" lo cual prueba claramente que el pan y el vino, el cual ellos tomaron, no era su cuerpo. Porque si ellos hubieran comido su verdadero cuerpo, entonces él ya hubiera venido, y estaría allí presente, y hubiera sido inapropiado hacer tal cosa en memoria de él, si él hubiera estado presente con ellos, como él debía estarlo si ese pan y ese vino que ellos comían y bebían hubieran sido su cuerpo verdadero.' [Prueba no. 3]. Como esas palabras de Cristo, 'Éste es mi cuerpo,' yo le dije, 'Cristo se llama a sí mismo la vid, y la puerta, y es llamado una roca por las escrituras. Por lo tanto ¿es acaso Cristo una roca, una puerta o una vid externa?’  'Oh,' dijo el jesuita, 'esas palabras deben ser interpretadas;' 'También,' le dije yo, 'deben serlo estas palabras de Cristo “Éste es mi cuerpo."' [Prueba no. 4]. Habiendo cerrado su boca como para argumentar, le hice al jesuita la siguiente propuesta: 'que ya que él decía que "el pan y el vino eran inmortales y divinos, y el Cristo mismo; y que quien sea que los recibiera, recibía a Cristo completo;" que se organizara una reunión entre algunos de los que el papa y sus cardenales nombraran, y algunos de nosotros; que se traiga una botella de vino y una barra de pan, y que ambos sean divididos en dos partes, y que ellos consagren la parte que quieran. Y entonces que se pusieran el vino y el pan consagrados y no consagrados en un lugar seguro, con un guardia seguro para cuidarlos; y que así se haga una prueba, para ver si es que el pan y el vino consagrados no perdían su frescura, y si el pan no se ponía seco y mohoso, y si el vino no se hacía malo y agrio, de la misma manera y al mismo tiempo que el que no estaba consagrado.' Por este medio,' le dije yo, 'la verdad de este asunto se podría hacer manifiesta. Y si el pan y el vino consagrados no cambiaban, sino que retenían su sabor y su frescura, esto podría ser un medio de llevar muchos a la iglesia; pero si éstos cambiaban, se descomponían y perdían su frescura, entonces ellos debían confesar y abandonar su error, y no derramar más sangre por causa de esto; porque mucha sangre ha sido derramada por causa de estas cosas; como en los días de la reina María.' A esto el jesuita me respondió de esta manera: 'Toma un pedazo de tela nueva, y córtala en dos pedazos, y hace dos prendas con ellos, y pon una de ellas sobre la espalda del rey David, y la otra sobre la espalda de un vagabundo, y la una se gastará igual que la otra.' Yo le pregunté: '¿Es ésta tu respuesta?' 'Sí,' dijo él. 'Entonces,' le dije yo, 'por esto los presentes pueden estar todos satisfechos que el pan y el vino consagrados de ustedes no es Cristo. [Prueba 5]. ¿Le ha dicho usted a la gente por tanto tiempo, que el pan y el vino consagrados eran inmortales y divinos, y que eran el verdadero y real cuerpo y sangre de Cristo, y ahora usted dice que se arruinará o descompondrá igual que el otro? Yo le debo decir,"Jesucristo es el mismo ahora que ayer," y nunca se descompone; sino que es la comida celestial de los santos para todas las generaciones, como si ellos tuvieran vida.' Él no respondió nada más a esto, estando dispuesto a dejarlo pasar; porque los que estaban presente vieron su error, y que él no podía defenderlo. Entonces yo le pregunté: ‘¿por qué la iglesia había perseguido, y ejecutado al pueblo por causa de religión?' Él respondió, ‘que no era la iglesia la que lo hacía, sino los magistrados.' Yo le pregunté si ‘esos magistrados no eran contados y llamados creyentes y cristianos.' Él dijo que sí; entonces, le dije yo, ‘¿acaso no son miembros de su iglesia?' ‘Sí,' dijo él. Entonces yo lo dejé a la gente para que juzgaran por sus propias conciencias, si la iglesia de Roma no perseguía, y ejecutaba a la gente por causa de la religión. Así nos separamos, y su sutileza fue refutada por la simplicidad.

Por voluntad del Señor, mandé a dos Amigos que salieran del condado para ir a Swarthmoor a organizar las reuniones de hombres donde no las hubiere; y para organizar las reuniones de Skipton, que trataran de los asuntos concernientes a nuestra iglesia, las cuales duraron hasta 1660.

Al principio, el Norte tomó seiscientos ejemplares de cada libro que se imprimió; y así continuó por muchos años, hasta que la Verdad se difundió por toda la nación; quedando así organizado cuando empezamos a imprimir; y luego, cuando la verdad se hubo difundido, fue dejado al criterio de los Amigos que cada condado enviara cuantos libros les pareciese a todos los lugares de la nación. El Norte pagó al principio, por varios años, todos los gastos de impresión; mas cuando la verdad del Señor se hubo difundido por toda la nación ya no les fue tan penoso.

Durante el tiempo que estuve en Londres, muchos servicios se requerían de mí, porque era tiempo de muchos sufrimientos, y me sentí dirigido a escribir a Oliver Cromwell, poniéndole de manifiesto los sufrimientos de los Amigos, tanto en Inglaterra como en Irlanda. También se hablaba en aquellos días de hacer rey a Cromwell; y para hablarle de ello me sentí dirigido a ir a verlo. Lo encontré en el parque, y le dije que los mismos que lo querían coronar, le quitarían la vida; me preguntó qué era lo que le había dicho, y le repetí que los mismos que pretendían coronarlo le quitarían la vida; y lo amonesté a que pensara en la corona que era inmortal. Me dio las gracias y me pidió que fuera a su casa. Más tarde me sentí dirigido a escribirle más extensamente de lo concerniente a este asunto.

Por esta época, la llamada Lady Claypole estaba muy enferma y andaba perturbada sin que nada pudiera confortarla; y cuando lo supe me sentí dirigido a escribirle la siguiente carta:

Amiga,

Esté quieta y calmada en su propia mente y espíritu de sus propios pensamientos, y entonces usted sentirá el principio de Dios que llevará su mente al Señor Dios, de quien proviene la vida; a través de lo cual usted puede recibir su fortaleza y su poder para despejar todas las ráfagas, tormentas y tempestades. Esto es lo que obra para llegar a la paciencia, la inocencia, la sobriedad, la tranquilidad, la seriedad, la quietud, hacia Dios, con su poder. Por lo tanto tenga en cuenta que ésta es la palabra del Señor para usted, en la que puede sentir la autoridad de Dios, y su fe en ella, para quitar aquello que la preocupa. Porque esto es lo que guarda la paz y lleva el testimonio en usted, el cual ha sido transgredido, para sentir a Dios con su poder y su vida, quien es un Dios de orden y de paz. Cuando usted está en la transgresión de la vida de Dios en su persona, la mente vuela en el aire, la criatura es llevada hacia la noche, la naturaleza se sale de su camino, se pone prendas y una ropas para cubrirse; y siendo su naturaleza sacada de su camino, llega a estar toda en el fuego en la transgresión, y esto desfigura la gloria del primer cuerpo. Por lo tanto, quédese quieta por un tiempo, alejándose de sus propios pensamientos, búsquedas, deseos e imaginaciones, y permanezca en el principio de Dios en usted, para que pueda levantar su mente hacia Dios, y quédese en Dios, y encontrará fortaleza en él, y encontrará que él es un Dios dispuesto, pronto auxilio en las tribulaciones y en la necesidad. Y llegando usted a estar en el principio de Dios, el cual ha sido transgredido, éste la mantendrá en la humildad; y el Dios humilde le enseñará este camino, el cual es paz, y a los tales él exalta. Ahora que el principio de Dios ha sido transgredido, venga a él, para que él guarde su mente en humildad para el Señor Dios; para negarse a sí misma, y de su propia voluntad, que es lo terrenal, de lo cual usted debe mantenerse alejada. Entonces usted sentirá el poder de Dios, el cual traerá la naturaleza hacia su camino, y le dejará ver la gloria del primer cuerpo. Así recibirá la sabiduría de Dios (la cual es Cristo, por medio de quien todas las cosas fueron hechas y creadas), y de ese modo usted será guardada y ordenada para la gloria de Dios. Así usted llegará a recibir y sentir a un médico de valor, quien viste a la gente en su sano juicio, a través de lo cual ellos pueden servir a Dios y hacer su voluntad. Porque todas las distracciones, la rebeldía, y confusión se encuentran en la transgresión; la cual debe ser derribada, antes que el principio de Dios, contra el cual se ha transgredido, sea levantado; a través de lo cual la mente puede ser sazonada y aquietada, y se puede recibir un entendimiento correcto del Señor; a través de lo cual entra su bendición, y se siente sobre todo lo que es contrario en el poder del Señor Dios, lo cual levanta el principio de Dios en el interior, da un sentido de Dios, y después de un tiempo da dominio. Manténgase en el temor del Señor Dios; ésta es la palabra de Dios para usted. Porque todas estas cosas le suceden a usted por su bien, y por el bien de aquellos que se preocupan por usted, para hacerle conocerse a sí misma y sus propias debilidades, y que usted pueda llegar a conocer la fortaleza y el poder de Dios, y que usted pueda confiar en él. Que el tiempo que ha pasado sea suficiente para todos, quienes en cualquier cosa han sido levantados en la transgresión fuera del poder del Señor; porque él puede derribar y humillar al poderosos, y echarlos en el polvo de la tierra. Por lo tanto, todos manténganse humildes en su temor, para que de ese modo puedan recibir los secretos de Dios y su sabiduría, puedan conocer la sombra del Todopoderoso, y sentarse bajo ella en la tempestad, la tormenta y los calores. Porque Dios es un Dios dispuesto, y el Altísimo gobierna en los hijos de los hombres. Ésta es la palabra del Señor Dios para todos ustedes; lo cual la luz hace manifiesto y descubre, como las tentaciones, las distracciones y las confusiones; no mire las tentaciones, las confusiones, o las corrupciones; sino que miren a la luz que las descubre y las manifiesta; y con la misma luz usted pueda sentir por encima de ellos, y pueda recibir poder para resistirlos. La misma luz que le deja ver el pecado y la transgresión, le dejará ver el pacto de Dios, que borra sus pecados y sus transgresiones, la cual le da la victoria y el dominio sobre ellos, y lo lleva al pacto con Dios. Porque al despreciar el pecado, la corrupción, y la distracción, ustedes son tragados por ello; pero al mirar a la luz, la cual los descubre, ustedes verán por encima de eso. Esto les dará la victoria, y usted encontrará gracia y fortaleza; éste es el primer paso a la paz. Esto traerá salvación; y por medio de ello usted verá el principio, y la "Gloria que estaba en el Padre antes de la fundación del mundo;" y llegarán a conocer la semilla de Dios; la cual es heredera de la promesa de Dios, y del mundo que no tiene fin; y que hiere la cabeza de la serpiente, la cual detiene a la gente para que no vayan a Dios. Para que usted pueda sentir el poder de la vida eterna, el poder de Dios que es inmortal, que lleva el alma inmortal hacia el Dios inmortal, en quien se regocija. Así en el nombre y el poder del Señor Jesucristo, que el Dios Todopoderoso la fortalezca.
 
Jorge Fox  

Cuando le hubieron leído mi escrito, dijo que por el momento ello la tranquilizaba y asentaba su mente. Más tarde muchos Amigos consiguieron copias de este escrito; y, en Inglaterra y en Irlanda, se lo leyeron a personas perturbadas y fue muy útil para asentar las mentes.

Alrededor de este tiempo se proclamó una declaración de Oliverio Cromwell, el protector, para hacer una 'colecta para la ayuda de varias iglesias protestantes, que fueron echadas de Polonia, y veinte familias protestantes, que fueron echadas fuera de los confines de Bohemia.' Y habiendo una declaración similar publicada un tiempo antes para invitar a la nación a un día solemne de ayuno y humillación, para poder hacer una contribución para los protestantes sufrientes de los valles de Lucerne, , Angrona, etc., quienes fueron perseguidos por el duque de Savoy; fui inspirado a escribirle al protector y al magistrado principal en esta ocasión, tanto para mostrarles la naturaleza del verdadero ayuno, (el cual Dios requiere y acepta), como para hacerlos más sensibles a sus injusticias y auto-condenación en culpar a los papistas por perseguir a los protestantes en el extranjero, mientras que ellos, llamándose a sí mismos protestantes, estaban al mismo tiempo persiguiendo a sus prójimos protestantes y Amigos en casa. Aquello que les escribí fue de la siguiente manera:

A los líderes y gobernadores de esta nación, quienes han proclamado una declaración para celebrar un día solemne de ayuno y humillación, por la persecución (como ustedes dicen) de varias personas más allá de los mares profesando una religión reformada, la cual, ustedes dicen, ha sido transmitida a ellos por sus antepasados.

La profesión de una religión reformada puede ser transmitida de generación en generación, y por lo tanto creída solamente por causa de la tradición. Y donde se tiene una profesión y una tradición, el día de ayuno y humillación se hace solamente por voluntad del hombre. Éste no es el ayuno que el Señor requiere, “doblegar la cabeza como un junco por un día," y al día siguiente estar en la misma condición en que estaban el día anterior. Le hablo a la luz de Cristo Jesús en sus conciencias, lo cual testifica a Dios cada día, y testifica en contra de todo el pecado y la persecución; y esta medida de Dios, si ustedes son guiadas por ella, no limita a Dios a un sólo día, sino que lleva al ayuno que Dios requiere; el cual es "desatar las ligaduras de impiedad, en soltar las ataduras del yugo, en dejar libres a los quebrantados y en romper todo yugo." Isa 58:6-7. Éste es el ayuno que el Señor requiere, y éste no se transmite con el tiempo, ni con las tradiciones de los hombres. Si no que permanece en aquello que existía antes de los tiempos, y nos lleva más allá del tiempo, y que todavía existirá aún cuando el tiempo ya no exista. Éstos que enseñan como doctrinas los mandamientos de hombres, y aquellos que alguna vez persiguieron la vida y el poder, cuando vinieron. Y mientras que ustedes proclaman decretos o edictos que son declarados en contra de los así llamados protestantes perseguidos, todos los tales decretos o edictos proceden del fundamento de la religión y la supremacía del papa. En esto permanecen la tiranía y la crueldad, actuado en esa voluntad que está en la naturaleza que ejercita el señorío de los uno sobre otros, como ustedes lo pueden leer en Marcos 10:42, y Lucas 22:25, como lo hacen todos los paganos, y siempre lo han hecho. Y en la naturaleza pagana se ejercita toda la tiranía y la persecución por aquellos que están fuera de la obediencia de la luz de Cristo Jesús en la conciencia, la cual es la guía y líder de todos, que son sensibles a aquello que es de Dios en la conciencia. Pero los que no son guiados por esto, no saben lo que es sufrir por causa de la conciencia. Ahora, mientras que ustedes toman en consideración la triste persecución, tiranía, y crueldad que se lleva a cabo sobre aquellos que ustedes llaman sus hermanos protestantes, contribuyen y administran a las necesidades de otros, y le hacen bien a todos; y nosotros, que sufrimos por una ley que se deriva del papa, estamos dispuestos a unirnos y contribuir con ustedes para sus necesidades externas. Porque "del Señor es la tierra y su plenitud;" quien es bueno con todos, generoso con todos, y quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Pero mientras tanto, mientras ustedes están haciendo esto, y están tomando nota de la crueldad, la tiranía y la persecución de otros, vuelvan sus ojos sobre ustedes mismos,, y vean lo que ustedes están haciendo en casa. Yo le hablo a la luz de Cristo Jesús en todas sus conciencias, la cual no puede mentir, ni errar, ni llevar falso testimonio; sino que da testimonio para Dios, y clama para que se haga igualdad, justicia y rectitud. Vean lo que ustedes están haciendo, ustedes que profesan las escrituras, las cuales fueron dadas por los santos en la luz, los que moraron en la luz y en su vida. Porque éstos son los que ahora testifican de la misma luz, la misma vida, y el mismo poder que nos dio las escrituras, las cuales ustedes profesan en palabras, y a ellos persiguen, a ellos ustedes sacan de las sinagogas y de los mercados; a ellos ustedes golpean, torturan y encarcelan. Dejen que aquello que es de Dios en sus conciencias, lo cual es justo, recto y es igual, dejen que examine y pruebe si es que ustedes tienen algún ejemplo o precedente para llevar a cabo esta persecución, la cual ahora muchos en esta nación sufren, que son personas inofensivas e inocentes, que caminan en la obediencia hacia Dios y al hombre. Y aunque ustedes hablan del camino de la verdad, que ellos caminan en herejía, sin embargo en el interior ellos se ejercen a sí mismos, quienes siempre tienen una "conciencia sin remordimiento delante de Dios y los hombres;" como ustedes pueden leer que hicieron los santos del tiempo antiguo en Hechos 24:14-16, no haciéndole mal a ningún hombre, ni dando ninguna causa justa de ofenderse, sino que sólo siendo obedientes a los mandamientos del Señor, los cuales declaran a medida que son inspirados por el espíritu santo: y defienden el testimonio de la buena conciencia, hablando la verdad de Cristo, y sus conciencias dan testimonio que ellos no mienten: porque ellos sufren por lo que hacen, quienes en palabras profesan lo mismo por lo cual ellos sufren. Ahora vean si es que en alguna era o generación persiguieron como ustedes persiguen. Porque ustedes profesan a Cristo Jesús quien revela al Padre, y persiguen a aquellos que testifican de la revelación del Padre por Cristo Jesús hacia ellos. Ustedes profesan a Cristo Jesús, quien es la luz del mundo, "que alumbra a todo hombre que viene al mundo;" sin embargo persiguen a aquellos que dan testimonio de esta luz. Ustedes profesan que el verbo se hizo carne, y sin embargo persiguen a aquellos que lo testifican en sí mismos. Ustedes profesan que quien no confiesa que Jesucristo ha venido en la carne es un anticristo, y sin embargo persiguen a los que confiesan que él ha venido en la carne, y los llaman anticristos y engañadores. Ustedes profesan que el reino de Cristo ha venido, y sin embargo persiguen a los que testifican que ha venido. Ustedes profesan que Cristo Jesús es la resurrección y la vida, y sin embargo persiguen a aquellos que testifican que él lo es. Si ustedes dicen, "cómo sabremos si esta gente, que dicen que ellos testifican estas cosas, lo son o no", yo les respondo, lleven sus mentes a la luz con la cual Cristo Jesús los ha iluminado, la cual es una en todos; y si ustedes caminan en la luz, ustedes tendrán la luz de la vida; entonces ustedes conocerán y verán lo que han hecho, ustedes que han perseguido al Señor de gloria, (en su pueblo), en quien está la vida, y la vida es la luz de los hombres. No los llevaremos hacia ningún otro ejemplo, sino a sus propias conciencias; y allí ustedes encontrarán la verdad de lo que nosotros les hemos declarado, de acuerdo a las santas escrituras. Cuando los libros de las conciencias sean abiertos, y todos sean juzgados por ellos, entonces ustedes testificarán que nosotros somos de Dios, y que nuestro testimonio es cierto. Aunque ahora ustedes puedan cerrar sus oídos, y endurecer sus corazones, que hoy reciben el llamado, ustedes sabrán lo que han hecho, y contra quien han transgredido; entonces ustedes verán que ningún perseguidor, en ninguna época ni generación antes de ustedes, ha transgredido en contra de la luz y la medida de Dios que es hecha manifiesta de la manera como ustedes lo han hecho. Porque aunque Cristo y los apóstoles fueron perseguidos en su tiempo, los judíos en su mayoría no sabían que él era el Cristo cuando vino, a pesar que ellos tenían las escrituras que profetizaban acerca de él; ni tampoco creyeron que él había resucitado cuando los apóstoles les predicaron de su resurrección. Pero ustedes dicen que creen que él ha venido y que creen en su resurrección; y sin embargo persiguen aquellos que testifican que él ha venido en la carne, a aquellos que están sepultados con él en el bautismo, aquellos que son semejantes a él en su muerte, y conocen el poder de su resurrección: aquellos que ustedes persiguen, arrojan en frente de los magistrados, y soportan ser golpeados en las sinagogas; aquellos que ustedes causan que sean azotados y puestos en el cepo, tratados vergonzosamente, echados en la cárcel, y dejados allí, como lo testifican hoy en frente de sus rostros las muchas cárceles de esta nación. Por lo tanto consideren honestamente lo que ustedes están haciendo mientras que toman nota de las crueldades de otros, por temor a que ustedes pasen por alto las suyas propias. Hay algunas diferencias entre la religión papista y la que ustedes llaman protestante, pero en esta persecución de ustedes no hay ninguna diferencia; porque ustedes confiesan que el fundamento de la religión de ustedes está puesto en las escrituras, y sin embargo persiguen a aquellos que están en la misma vida en la cual estaban los que nos dieron las escrituras, estando ustedes mismos entre tanto bajo una profesión de las palabras que ellos hablaron: esto ustedes lo testificarán algún día. De modo que ustedes tienen una profesión y una apariencia de piedad, y persiguen a aquellos que están en posesión de la vida y del poder. Sepan por cierto que ustedes llegarán a ser juzgados; porque él se manifiesta a aquel a quien el juicio es dado. Lleven sus mentes a la luz de Cristo Jesús en sus conciencias, la cual los examina y los prueba; estén quietos, y esperen allí para recibir la ley justa, la cual está de acuerdo con aquello que es de Dios en sus conciencias, la cual ahora se está levantando y está dando testimonio en contra de toda impiedad e injusticia de los hombres; y aquellos a quienes ustedes persiguen son hechos manifiestos delante de Dios, y aquello de Dios en sus conciencias testificará de nosotros que somos de Dios; ustedes testificarán algún día de esto, ya sea que ustedes oigan o se abstengan. Nuestro regocijo está en el testimonio de nuestras conciencias, que en la simplicidad y la sinceridad piadosa, (no con sabiduría carnal, sino con la gracia de Dios), nosotros hemos tenido nuestra conversación en el mundo, no adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios; y si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto. Porque sufrimos el testimonio del misterio de la fe en una conciencia pura, y estamos sujetos a él por causa de la conciencia. Es digno de agradecimiento si un hombre, por causa de la conciencia, soporta angustias y sufrimientos injustamente. En esto se encuentra nuestro gozo y regocijo, teniendo una buena conciencia, que aunque somos acusados injustamente de hacer el mal, pueden ser avergonzados los que nos acusan falsamente de nuestras buenas conversaciones en Cristo; lo cual no es sólo el quitar las inmundicias de la carne, sino la aspiración de una buena conciencia hacia Dios, por la resurrección de Jesucristo. Nosotros testificamos que esto ha sido hecho manifiesto (¡alabanzas eternas al Dios eternos!) y testificamos de aquello que habló de esto en el apóstol de la vida y el poder. Por lo tanto nosotros testificamos en contra de aquellos quienes, teniendo una apariencia y haciendo profesión de ello, persiguen en la vida y el poder. Lleven sus mentes a la luz eterna de Cristo Jesús, el que examina y prueba todos sus corazones, y vean lo que ustedes están haciendo; por temor a que ustedes derriben su fundamento, en el cual ustedes pretenden estar, mientras que ustedes profesan las escrituras, y persiguen la vida, la luz y el poder, en los que estaban aquellos que las escribieron. Porque la piedra que fue cortada del monte, no con manos, ahora está golpeando los pies de la imagen, la profesión de lo cual está establecida, y permanece en la voluntad del hombre. Ahora esto es hecho manifiesto, a lo cual todos deben responder, y comparecer ante el tribunal de Cristo; para que todos puedan recibir las cosas hechas en su cuerpo, de acuerdo con lo que él ha hecho, si es que es bueno o malo. Conociendo por lo tanto el terror del Señor, nosotros persuadimos a los hombres; pero somos manifestados delante de Dios, y seremos manifestados en todas sus conciencias, lo cual ustedes testificarán.

Jorge Fox

Varias veces, tanto en los tiempos del Parlamento Largo, en los de Oliver Cromwell como en los del Comité de Seguridad, cuando proclamaban ayunos, me sentía dirigido a escribirles para decirles que sus ayunos eran como los de Jezabel; porque, en general, cuando proclamaban ayunos siempre iban unidos a alguna maldad en contra nuestra. Bien sabía que sus ayunos eran pretexto para altercados y debates, para golpear con el puño de la maldad; como hicieron después los profesantes de Nueva Inglaterra; quienes, antes de ejecutar a nuestros Amigos, también proclamaron un ayuno.

{Tuve grandes sufrimientos alrededor de este tiempo, y hubo una gran confusión y distracción entre los poderes y la gente. Me fui a varios lugares en el campo, y tuve una gran reunión en Sergeant Bricketts, donde había mucha gente y algunos de alta posición en una gloriosa reunión. Las escrituras fueron reveladas a ellos, y Cristo fue puesto sobre todo, {de manera que un hombre entre ellos fue afectado de tal manera que dijo 'este hombre es una perla.'}

Eran estos días de grandes sufrimientos; muchos Amigos estaban por las prisiones, y muchos otros se sintieron dirigidos a presentarse al Parlamento para ofrecerse a ir a los mismos calabozos donde estaban sus Amigos; para que estos pudieran salir y no pereciesen en las cárceles asquerosas. Esto hicimos, en el amor de Dios y en nuestra hermandad, para que no muriesen en prisión; y en amor hacia los que los encarcelaban, para que no hicieran caer sobre sus cabezas la sangre inocente; la cual sabíamos que clamaría al Señor, y traería Su sombra, Su venganza y Sus plagas que caerían sobre ellos. Poco favor encontramos en aquellos parlamentarios profesionales, que antes bien se enfurecían y más de una vez amenazaron a aquellos Amigos, que tal cosa le pedían, de que los harían azotar y luego los mandarían a su casa. Mas aconteció que a esos, que en el día de su poder no tenían corazón para hacer el bien, poco después el Señor los hizo caer en desgracia y ellos fueron los que se marcharon a su casa. Mas no se iban sin que antes no fueran advertidos, porque yo me sentí dirigido a escribirles, en sus diferentes turnos; como también lo hice al Parlamento Largo, al que declaré, antes de que se disolviera, las espesas tinieblas que venían a cernirse sobre todos ellos, e incluso el día de tinieblas que caería.

Y debido a que el parlamento que ahora presidía estaba compuesto mayormente de personas de alta profesión, quienes, pretendiendo ser más religiosos que otros, eran en realidad grandes perseguidores de aquellos que eran verdaderamente religiosos, fui inspirado a enviarles las siguientes líneas, como reprobación por su hipocresía:

Oh Amigos, no se tapen ni se cubran a sí mismos: hay un Dios que conoce sus corazones, y él los descubrirá. Él ve sus caminos. "¡Ay que los que cubren, pero no con mi espíritu, dice el Señor!" Ustedes actúan contrario a la ley, y después la alejan de ustedes. Desatienden la misericordia y el juicio verdadero. Vean lo que se ha dicho en contra de los tales. Mi salvador habló en contra de tales personas: "Estuve enfermo, y ustedes no me visitaron; tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; fui forastero y ustedes no me recogieron; estuve en la cárcel y no me visitaron." Pero entonces ellos dijeron: "¿Cuándo te vimos en la cárcel y no te visitamos?" “en cuanto no lo hicieron a uno de estos más pequeños, tampoco a mí me lo hicieron." Amigos, ustedes encarcelaron a aquellos que están en la vida y el poder de la verdad, y sin embargo profesan ser ministros de Cristo; pero si Cristo los hubiera enviado, ustedes sacarían a los que están en la cárcel, en la esclavitud y recibirían a los forasteros. Ustedes han vivido en deleites sobre la tierra, y han sido disolutos; han engordado sus corazones como en el día de la matanza; han condenado y dado muerte al justo, y él no les hace resistencia. 

Jorge Fox

Después de esto, salí de la ciudad con dos Amigos cuando, estando a poco más de dos millas fuera de la ciudad, nos encontramos con dos soldados del regimiento del coronel Hacker, los cuales me cogieron, como también a los Amigos, y nos volvieron a llevar a las caballerizas donde nos hicieron prisioneros. Mas el poder del Señor fue de tal manera sobre ellos que, sin llevarnos ante ningún oficial, poco después nos pusieron en libertad. El mismo día tomé un barco y me fui a Kingston; y de allí a Hampton Court para hablar con el Protector de los sufrimientos de los Amigos. Lo encontré en el parque de Hampton Court, y antes de que me acercase a él, mientras cabalgaba a la cabeza de su guardia personal, vi y sentí un aliento de muerte que iba hacia a él; y cuando estuve a su lado vi que parecía un hombre muerto. Luego que le hube expuesto los sufrimientos de los Amigos, y le hube advertido de acuerdo con lo que me sentía dirigido a decirle, me pidió que fuera a su casa. Regresé a Kingston, y al día siguiente volví a Hampton Court para hablar más con él; pero cuando llegué estaba muy enfermo y Harvey, que era uno de los que le atendían, me dijo que los doctores no veían con gusto que hablara con él. Me marché y ya no lo volví a ver.

De Kingston me fui a la casa de Isaac Penington, en Buckinghamshire, donde yo tenía una reunión ya organizada; y la verdad y el poder del Señor fueron manifestados preciosamente entre nosotros. Después que había visitado a los Amigos en esa región, regresé a Londres; y poco después fue a Essex, donde no había estado por mucho tiempo, antes de escuchar que el protector había muerto, y que su hijo Ricardo había sido hecho protector en su lugar. Por lo cual me fui a Londres otra vez.

Antes de esto, había sido proclamada la así llamada Fe de la Iglesia, la cual se decía que había sido hecha en el Savoy en once días. Conseguí una copia, antes de que se publicara, y escribí la respuesta; y cuando su libro de la Fe de la iglesia se vendió por las calles, de un lado a otro, también se vendió mi respuesta. Esto enfadó a algunos parlamentarios, de manera que uno me dijo que tendrían que tenerme en Smithfield*, y respondí le que estaba yo por encima de sus ataques, que no temía. Razonando con él, quise que él considerara si toda la gente había estado sin fe durante estos mil seiscientos años, que ahora los sacerdotes tenían que hacerles una. ¿Acaso los apóstoles no dijeron que Jesús era el autor y consumador de su fe?' Y ya que Cristo Jesús era el autor de la fe de los apóstoles, de la fe de la iglesia en los tiempos primitivos, y de la fe de los mártires, ¿acaso no debería la gente mirar hacia él para ser el autor y consumador de su fe, y no de los sacerdotes? Tuvimos mucha obra con respecto a la fe creada por los sacerdotes; porque ellos nos llamaron trepadores de casa, que llevaban cautivas a las mujercillas, porque nos reuníamos en sus casas, y no apoyábamos sus sacerdotes y sus templos que ellos habían construido y establecido. Yo les dije que eran ellos los que llevaban cautivas a las mujercillas, y que se trepaban en las casas, y que mantenían a la gente siempre aprendiendo con ellos, que eran codiciosos, y que tenían una forma de piedad, pero negaban el poder y el espíritu, en el cual estaban los apóstoles. Los tales comenzaron a aparecer en los días de los apóstoles; pero ahora tenían a los magistrados de su lado, quienes sostenían sus casas, en las cuales se habían trepado, sus templos, con sus diezmos; mientras que los apóstoles sacaron a la gente aún de ese templo, y de esos diezmos y ofrendas, las cuales Dios había mandado por un tiempo. Y los apóstoles se reunieron en varias casas privadas, siendo dirigidos a predicar el evangelio en todas las naciones; lo cual ellos hicieron gratuitamente, como Cristo les había mandado. Así hacemos nosotros, que alejamos a la gente de estos sacerdotes, templos, y diezmos (los cuales Dios nunca mandó), para que se reúnan en casas, o en las montañas**, como lo hicieron los santos en el tiempo antiguo, quienes se juntaron en el nombre de Jesús; y Cristo era su profeta, su sacerdote y su pastor.

*Smithfield era el lugar en Londres donde los herejes religiosos (aquellos que tenían una opinión diferente que aquellos que estaban en el poder), fueron quemados en la hoguera, particularmente cuando la reina católica romana María de Inglaterra quemó a 274 protestantes en la hoguera.

**Los cuáqueros frecuentemente se reunieron en graneros, casas privadas, y en los campos – por muchos años antes de que tuvieran lugares de reunión. Ellos fueron menospreciados por causa de esto, porque se decía que eran incivilizados, y eran llamados “house-meeters” (personas que se reúnen en las casas); no se reunían en los grandes edificios que reflejaban la vanidad y el orgullo del hombre. Jorge Fox tiene escritos detallados que muestran como Cristo, los discípulos, y los apóstoles a menudo se reunían en casas, o afuera. Esta es una anécdota interesante: Antes que fueran edificados los lugares de reunión de los cuáqueros (sencillos y funcionales), ellos se reunían afuera. Jorge Whitehead informa acerca de reuniones afuera en la lluvia y la nieve por dos años, entre el aguanieve del invierno; a pesar de estar quietos por varias horas, ellos no tenían frío, y nunca se enfermaron – lo cual muestra un cuidado sobrenatural de nuestro amante Padre e Hijo, quienes cuidan a sus ovejas.

El mayor Wiggan, un hombre muy envidioso, estaba presente pero se restringió a sí mismo ante los miembros del parlamento, y algunos otros que estaban en el grupo. Él decidió declarar que ‘Cristo había quitado la culpa del pecado,* pero había dejado el poder del pecado todavía en nosotros.' Yo le dije que ésa era una doctrina extraña; porque Cristo vino a destruir al diablo y sus obras, y el poder del pecado, y a limpiar al hombre de pecado. De modo que la boca del mayor Wiggan fue cerrada en esos momentos. Pero al día siguiente el deseó hablar conmigo otra vez, así que yo tomé a uno o dos Amigos conmigo y fui a verlo. Y él descargó una gran cantidad de pasión y rabia, más allá de los límites de un cristiano, o de un hombre moral; en esos momentos se me dijo que lo reprendiera; y poniendo el poder del Señor sobre él, dejándole ver la condición en la que se encontraba, lo dejé.

*El cristianismo quiere que usted crea que Cristo lo excusa de todo pecado, para que usted pueda pecar libre de culpa. Si Cristo nos salva de la culpa, entonces él hace que el pecado sea más fácil. Si Cristo hace que el pecado sea más fácil, entonces él promueve el pecado. Si él promueve el pecado, entonces Cristo es malo. Si él es malo, él no es Cristo; por lo tanto él no salva al pueblo de la culpa por el pecado; sólo el diablo impersonando a Cristo salva a la gente de la culpa de sus pecados.

Una persona que piensa que la sangre de Cristo le permite continuar en sus pecados, sin que la furia de Dios descienda sobre él, ha pisoteado bajo sus pies al Hijo de Dios, ha considerado de poca importancia la sangre del pacto por la cual fue santificado y que ha ultrajado al Espíritu de graciaa. Heb 10:29. La iglesia falsa hace que su sangre cuente como una excusa para el mal, haciendo de su sangre algo impuro, y así ha pisoteado a Jesús y ha mostrado desprecio por su gracia.

La doctrina del cristianismo es la doctrina del diablo que le dijo a Adán y a Eva: tú puedes ser como Dios, conociendo el bien y el mal; y ellos comieron esperando llegar a ser sabios, para poder decidir lo que era bueno y lo que era malo, para poder hacer sus propias decisiones, para poder vivir sus vidas como ellos escojan, incluyendo el pecado. Por lo tanto cualquier doctrina que le diga que Dios le aceptará en el cielo mientras usted todavía sea esclavo del pecado (De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado es esclavo del pecado. Juan 8:34), es la doctrina disfrazada del antiguo diablo. Para ir al cielo, debemos ser restaurados a ser continuamente guiados y liderados por el Espíritu de Dios; caminar por medio de su mente carnal, la cual es enemistad contra Dios, y por la imaginación de su corazón es peor que adorar ídolos de piedra o de madera. Jer 16:11-12. Jesús expulsó a Satanás del cielo debido a su pecado. Jesús expulsó a Adán y a Eva del paraíso debido a su pecado. Jesús no ha cambiado y no cambia; él no permitió al pecado o a los pecadores entonces, y él no permitirá al pecado o a los pecadores en el cielo ahora, ni en el futuro. El pecado debe desaparecer antes que usted pueda entrar en el cielo; nada que sea impuro o que contamine entrará en el cielo.

Al cabo de algún tiempo, salí de Londres y celebré una reunión en Twickenham, en casa del sargento Birkhead, a la que vino mucha gente; alguna de considerable importancia en el mundo. Fue una gloriosa reunión, en que se revelaron claramente las Escrituras, y Cristo fue elevado por encima de todos.

Había gran persecución en muchos sitios, encarcelando y disolviendo nuestras reuniones. En una reunión que se celebraba a unas siete millas de Londres, sucedía que muchas veces la gente ruda, luego que salían de varias parroquias, rodeaba la casa esperando que salieran los Amigos para insultarlos, y más de una vez les pegaron y los magullaron en gran manera. Un día pegaron y maltrataron a cerca de ochenta Amigos, que de Londres fueron a aquella reunión; les despedazaron las casacas y las capas, que les quitaron de mala manera, y los tiraron a zanjas y estanques; y después de ensuciarlos con inmundicias, les dijeron que parecían brujas. El Primer día siguiente fui a aquella reunión, por voluntad del Señor, a pesar de que en aquellos días me sentía muy débil. Cuando llegué, pedí a los Amigos que trajeran una mesa para subirme al cercado en donde acostumbraban a reunirse, y según era su costumbre compareció aquella gentuza. Con una Biblia en la mano les mostré sus frutos y los de sus sacerdotes y maestros, y, avergonzándose, estuvieron quietos. Les revelé las Escrituras y como nuestros principios se acordaban con ellas, los volví de las tinieblas a la luz de Cristo, y a Su espíritu, por el cual podrían comprender las Escrituras, verse a sí mismos y sus pecados, y saber que Jesucristo era su Salvador. La reunión se terminó en calma, y el poder del Señor, descendió sobre todos para Su gloria. Pero fue un tiempo de gran sufrimiento; porque aparte de los encarcelamientos, (con los cuales muchos murieron), nuestras reuniones fueron grandemente interrumpidas. Ellos habían tirado huevos podridos y combustible ardiendo en nuestras reuniones; y tocaron los tambores y las ollas para hacer un ruido tan grande que la verdad no pudiera oír; y entre estos, los sacerdotes eran tan rudos como cualquier otro: como se puede ver en el libro de los sacerdotes combatientes, el cual contiene una lista de algunos sacerdotes que en realidad habían golpeado y abusado a algunos Amigos.

Muchos Amigos fueron llevados prisioneros a Londres para ser juzgados ante el comité; donde Enrique Vane, siendo el presidente, no permitía que los Amigos entraran, a menos que se quitaran sus sombreros; pero al final el poder del Señor descendió sobre él, y a través de la mediación de otros, los Amigos fueron admitidos. Habiendo sido muchos de nosotros encarcelados por causa de desacato (como ellos le llamaban), por no quitarnos nuestros sombreros, no era probable que los Amigos, que habían sufrido tanto tiempo a manos de otros por esta causa, se quitaran sus sombreros ante él. Pero el poder del Señor descendió sobre todos ellos, y fue tan efectivo, que varios fueron puestos en libertad por ellos. Puesto que los sufrimientos aumentaron agudamente, fui inspirado por el Señor a escribir unas pocas líneas, y a enviarlas a los Amigos, para animarlos a continuar fiel y audazmente a través de las pruebas del día; a continuación una copia de esta carta:

Mis estimados Amigos en todas partes, tanto en la cárcel como fuera de ella;

No teman, por causa de los reportes de sufrimientos; no dejen que los espías malignos en la buena tierra los atemoricen, si ellos les dicen que las murallas son altas, que los anaceos están en la tierra; porque las paredes de Jericó cayeron ante el sonido de las trompetas, y los que trajeron el informe negativo murieron en el desierto. Moren en la fe, la paciencia y la esperanza, teniendo la palabra de vida para guardarlos, lo cual está más allá de la ley; y tendiendo el juramento de Dios, su pacto, Cristo Jesús, quien divide en dos las aguas, y las hace amontonarse; permanezcan en esto y ustedes verán que todas las cosas le ayudan a bien a aquellos que aman a Dios. Estén ese triunfo, cuando vengan los sufrimientos, sean los que sean. La fe de ustedes es su escudo, su yelmo, la coraza sobre su cuerpo. Ustedes están listos para saltar sobre una montaña, una muralla, o un monte, y para caminar a través de aguas profundas, como si éstas estuvieran amontonadas sobre montones. Los espías malignos en la tierra buena pueden predicar acerca de la dificultad; pero Caleb, que significa un corazón, y Josué, un salvador, triunfan sobre todo.

Jorge Fox

Al poco tiempo fui a Reading, donde pasé cerca de dos semanas, bajo grandes sufrimientos, angustias y grandes ansias espirituales. Porque vi al pueblo en gran confusión y desvarío y que los poderes se despedazaban mutuamente, y vi también cuantos destrozaban la simplicidad y traicionaban a la verdad. Mucha hipocresía, engaño e instinto pendenciero se había apoderado de la mayoría, de tal manera, que estaban dispuestos a hundirse unos a otros la espada en los intestinos. En un tiempo, cuando [los puritanos] no eran nada, hubo piedad en muchos de ellos, mas al elevarse, mataron, se apoderaron de bienes, y llegaron a ser tan malos como cualquier otro; de modo que tuvimos mucho que hacer con ellos, en lo se refería a no quitarnos el sombrero y a tutearlos. Convirtieron la profesión que hicieron, de paciencia y moderación, en ira y locura; y muchos parecían como locos, por lo de no quitarse el sombrero; porque se habían endurecido persiguiendo al inocente y estaban crucificando a la semilla, Cristo, en sí mismos y en los otros; hasta que finalmente, se devoraron hasta consumirse mutuamente, por haberse vuelto contra lo que Dios había en ellos embellecido, y por juzgar lo que El les había enseñado. De modo que, poco después, Dios los demolió, los puso de lado y trajo al rey, poniéndolo por encima de ellos, que tantas veces sospecharon que los Cuáqueros se reunían para traer al rey Carlos, cuando los Amigos no se mezclaban nunca en las cuestiones externas del gobierno. Mas finalmente, el Señor trajo al rey, y muchos, cuando vieron que vendría, votaron para que viniera; y así en el corazón como con la voz, ensalcemos el nombre del Señor que tanto merece y que sobre todos tiene supremacía, y que hará bambolear las naciones porque El está por encima de todo. Tuve yo la visión, y ya lo presentía desde mucho antes, de que el rey volvería, y también otros lo preveían. Varias veces escribí a Oliver Cromwell y le hice saber que, mientras el perseguía al pueblo de Dios, se estaban preparando para caer sobre él, los que él tenía por sus enemigos; y cuando unos espíritus vehementes quisieron comprar Somerset House, para que celebrásemos reuniones, les prohibí que lo hicieran, porque entonces ya previa la venida del rey. Además vino a la costa a verme, una mujer llamada Ester Biddle, de Londres, que profetizaba la venida del rey, tres años antes de que así fuera, y dijo que tenía que ir a verlo y declarárselo. Le dije que esperase en el Señor, y lo guardara para ella, porque de saberse que iba con tal mensaje, lo tomarían como traición; mas ella insistió en que tenía que ir y decirle al rey que tenía que volver a Inglaterra. Vi que su profecía era cierta, y que caería gran golpe sobre los que estaban en el poder, porque, los que entonces lo tenían, se sentían tan altos, y tal persecución salió de los que a sí mismos se llamaban santos, que hasta querían quitarle a los Amigos las escrituras de sus tierras, porque no podían jurar en sus tribunales de justicia. Algunas veces, cuando le explicábamos tales sufrimientos a Oliver Cromwell, no quería creerlo; por lo que, Tomas Aldam y Antonio Pearson, se sintieron dirigidos a ir por todas las cárceles de Inglaterra para procurarse copias de los autos de prisión de los Amigos, que estaban en manos de los carceleros, y así poder echar sobre Oliver Cromwell tanto sufrir; y como no quiso dar orden de que los soltaran, Tomas Aldam se sintió dirigido a quitarse la gorra, hacerla pedazos y decirle, "Así se rasgará tu gobierno, de ti y de tu casa." También una Amiga, se sintió impelida a ir al Parlamento (lleno de envidia contra los Amigos) con un cántaro, que allí hizo pedazos y les dijo que así serían ellos despedazados; lo cual sucedió poco después. Y en mi gran sufrimiento, y tribulaciones de espíritu por la nación, siendo gravemente agobiado por su hipocresía, traición y falsedad, vi que Dios traería esto sobre ellos, sobre lo cual ellos habían estado; y que todo debe ser derribado a lo que los convenció, antes que puedan vencer a ese espíritu maligno en el interior y en el exterior; porque es el espíritu puro e invisible, que puede y derriba todo el engaño en la gente.

Mientras estaba en Reading, bajo aquel penoso trabajo, sucedió que, a causa de la aflicción y las penas mentales y de los grandes ejercicios que pesaban sobre mi espíritu, me adelgacé y se alteró mi aspecto, que era muy miserable; y un grupo de espíritus inmundos vino a verme para decirme que las plagas de Dios eran sobre mí; y les respondí que el espíritu que en ellos decía eso, era el que dijo lo mismo de Jesús, cuando fue azotado y escarnecido; y escondieron su rostro de Él. Mas después de que tanto sufrí por el Espíritu de Dios, que ellos habían extinguido, en El salí de todo y pasé por encima de toda aquella hipocresía que poseía a los profesantes del mundo; y luego que vi como todo ello se hundiría y desaparecería, y como la vida se sobrepondría, me sentí mejor y la luz, espíritu y poder brillaron sobre todo, y, habiéndome repuesto, después de pasar por tanto dolor y sufrimiento, mi cuerpo y mi faz se engordaron cuando salí al aire; y entonces los malos espíritus dijeron que me ponía obeso y también esto me envidiaron. De modo que comprendí que de ninguna manera les agradaría. Pero el Señor me protegió con Su espíritu y poder, de y por sobre todo, y en Su poder volví a Londres otra vez.

Cuando llegué, había allí gran bullicio, con respecto a la imagen o efigie de Oliver Cromwell, de cuerpo presente; hombres formados y tocando trompetas al lado de su imagen, después de muerto. Ante esto mi espíritu se sintió muy herido, y el Señor, pude ver que estaba altamente ofendido. Entonces escribí las siguientes líneas, y las envié entre ellos, para reprender su maldad, y advertirle a que se arrepintieran.

Oh Amigos, ¿qué están haciendo? ¿Por qué tocan trompetas ante una imagen? ¿No pensará toda la gente sobria que ustedes son como gente demente? "Oh, ¡cómo estoy agobiado con las abominaciones de ustedes! Oh, ¡cómo estoy cansado! Mi alma está cansada de ustedes, dice el Señor, ¿no piensan ustedes que me vengaré por causa de sus abominaciones?" ¡Oh! ¡Cómo ustedes han arrancado y establecido! ¡Oh! ¡Cómo sus corazones son hechos completos, y no desgarrados! Cómo ustedes se han ido hacia las tonterías, sobre las cuales ustedes estuvieron en tiempos pasados. ¡Cómo ustedes han perdido el temor por mí, dice el Señor! ¡Oh! Por lo tanto teman y arrepiéntanse, por temor que el foso y a red estén sobre todos ustedes! El gran día del Señor ha venido sobre sus abominaciones; la mano veloz del Señor se ha vuelto sobre todos. La gente sobria en estas naciones se queda sorprendida son las acciones de ustedes, y están avergonzados, como si ustedes trajeran al papado.'

Jorge Fox

Alrededor de este tiempo hubo gran revuelo en la nación, y las mentes de las personas estaban inquietas. Había muchas conspiraciones e inventos en las muchas facciones, para llevar a cabo sus intereses. Y teniendo yo mucho cuidado, por temor a que alguna persona joven o inexperta, que alguna vez pueda venir entre nosotros, pueda ser llevado hacia esa trampa, fui inspirado a escribir la siguiente epístola, como una advertencia a los tales:

Amigos Todos,

En todas partes, manténganse alejados de las conspiraciones y los bullicios, y del brazo de la carne; porque todas estas cosas están entre los hijos de Adán en la caída, donde están destruyendo las vidas de los hombres como perros, bestias y cerdos; ensangrando, destrozando y mordiéndose los unos a los otros, y combatiendo contra carne y sangre. ¿De dónde provienen las guerras y los pleitos, sino de los pasiones? Ahora, todo esto está en Adán en la caída, fuera del Adán que nunca cayó, y en quien hay paz y vida. Ustedes son llamados a la paz, por lo tanto síganla. Esa paz está en Cristo, no en Adán en la caída. Todos los que pretenden pelear por Cristo, son engañados; porque su reino no es de este mundo, por lo tanto sus siervos no pelean. Los peleadores no son del reino de Cristo, sino que están fuera del reino de Cristo; porque su reino permanece en la paz y la justicia, pero los peleadores están en la pasión, y todo lo que destruye la vida de los hombres no es de la mente de Cristo, quien vino a salvar las vidas de los hombres. El reino de Cristo no es de este mundo; es apacible, y todos los que están en la contienda no son de su reino. Todos los que pretenden pelear por el evangelio, son engañados; porque el evangelio está en el poder de Dios, el cual existía antes que existiera el diablo, o que el hombre cayera. Y el evangelio de paz existía antes que existieran las luchas. Por lo tanto aquellos que pretenden pelear por Cristo, y hablan así de luchar, son ignorantes del evangelio. Todos los que hablan de pelear por el cielo están en la oscuridad, el cielo no necesita tales ayudantes. Todos los que se profesan a sí mismos como ministros de Cristo, o cristianos, se propagan para derribar a la ramera con armas externas, carnales; la carne y la ramera se ha subido dentro de ellos, y ellos están en un celo ciego, porque la ramera se levantó por medio de voracidad interna del espíritu de Dios; y la ramera debe ser derribada por medio del golpe interno de la espada del espíritu que está en el interior. Todos los que pretenden poseer a Cristo Jesús y le confiesan, y sin embargo llegan a usar las armas carnales, luchando contra carne y sangre, se deshacen de las armas espirituales. Aquellos que quisieran luchar con carne sangre se deshacen de la doctrina de Cristo; la carne se levanta en ellos, y ellos están cansados de sus sufrimientos. Los que se quisieran vengar, están fuera de la doctrina de Cristo. Los que al ser golpeados en una mejilla, no entregan la otra, están fuera de la doctrina de Cristo. Los que no se aman los unos a los otros, ni aman a sus enemigos, están fuera de la doctrina de Cristo. Por lo tanto, ustedes que son herederos de las bendiciones de Dios, las cuales existían antes de la maldición y la caída, vengan a heredar sus porciones. Y ustedes que son herederos del evangelio de paz, el cual existía antes que existiera el diablo, vivan en el evangelio de paz, buscando la paz y el bien de todos los hombres: y vivan en Cristo, quien vino a salvar las vidas de los hombres, fuera de Adán en la caída, donde ellos destruyen las vidas de los hombres, y no viven en Cristo. La espada de los judíos en el exterior, con la cual ellos derribaban a los paganos, era un tipo del espíritu de Dios en el interior, que derriba la naturaleza pagana interna. Así que vivan en el reino pacífico de Cristo Jesús. Vivan en la paz de Dios, y no en las pasiones, de las cuales nacen las guerras. Vivan en Cristo, el príncipe de paz, el camino hacia Dios, el segundo Adán que nunca cayó. No vivan en Adán en la caída, en la destrucción, donde ellos se destruyen los unos a los otros. Salgan de Adán en la caída, y vayan hacia el segundo Adán que nunca cayó. Vivan en amor y paz con todos los hombres; manténganse alejados de todas las agitaciones del mundo. No se entrometan con los poderes de la tierra; sino que pongan sus mentes en el reino, el camino a la paz; ustedes que son herederos de la gracia, herederos del reino, herederos del evangelio, herederos de la salvación, santos del Altísimo, e hijos de Dios, la ciudadanía de los cuales está en el cielo, que está más allá de los disturbios de la tierra; que su conversación predique a todos los hombres, y a sus vidas inocentes, para que aquellos que hablan cosas malas de ustedes, al ver que ustedes tienen una conversación piadosa, puedan glorificar a su Padre que está en los cielos. Amigos en todas partes, esto les encargo, lo cual es la palabra del Señor Dios para todos ustedes, "Vivid en paz, en Cristo, el camino a la paz;" por lo tanto, busquen la paz de todos los hombres y no busquen el mal de ningún hombre. En el Adán que está en la caída no hay paz; pero en el Adán que está fuera de la caída hay paz. De modo que al estar ustedes en Adán, quien nunca cayó, es el amor el que vence, no el odio con odio, ni la contienda con contienda. Por lo tanto, todos ustedes vivan en la vida pacífica, haciendo el bien a todos los hombres, y buscando el bien y el bienestar de todos los hombres.

Jorge Fox

No mucho tiempo después de esto, Jorge Booth se levantó en armas en Cheshire, y Lambert se fue en contra de él. Y durante este tiempo algunos espíritus precipitados e imprudentes que a veces venían para estar con nosotros estaban listos para tomar las armas; pero yo fui inspirado por el Señor a advertirles y prohibírselo, y ellos se silenciaron. Durante el tiempo del (así llamado) comité de seguridad, fuimos invitados por ellos a tomar las armas, y grandes puestos y mandos fueron ofrecidos a algunos de nosotros; pero nosotros nos negamos a aceptarlos, y nos declaramos en contra de tomar las armas tanto por escrito como oralmente; testificando que nuestras armas no eran carnales, sino espirituales. Y en caso que alguien de los que estuvieran entre nosotros fuera atraído hacia esa trampa, me vino la inspiración del Señor a escribir unas pocas líneas en esa ocasión, y se las envié como una advertencia a todos los que estaban entre nosotros. De la cual esta es una copia:

A todos los Amigos en todas partes,

Tengan cuidado de mantenerse alejado de los poderes de la tierra, que se van hacia las guerras y las luchas, que no hacen la paz, sino que se alejan de ella; los tales no obtendrán el reino. Y Amigos, tengan cuidado de unirse a esto o lo otro, o de entrometerse con alguno, o de ocuparos con los asuntos de otros hombres; sino que pongan sus mentes en el Señor, su poder y su servicio. Que los Amigos se mantengan alejados de lo asuntos de otros, y se mantengan en aquello que responde al testimonio en todos ellos, fuera de la parte de los asuntos de los hombres, donde ellos pueden esperar guerras, y la deshonra. Amigos en todas partes, moren en lo que es de ustedes, en el poder del Señor, para guardar sus mentes en Dios, para que no caigan ante la fortaleza de Egipto, o de ir hacia allá para obtener fortaleza, después que ustedes salgan de allí, como el pueblo de Israel, después que ellos habían salido externamente de Egipto. Sino que moren en el poder del Señor Dios, para que puedan mantenerse sobre todos los poderes de la tierra, entre los cuales ha venido la mano justa de Dios; porque ellos se han ido en contra del justo, y han desobedecido al justo de manera individual, y se han ido en contra del justo; por lo tanto el justo los pone los unos en contra de los otros. Ahora el que sale a ayudar entre ellos, él mismo está lejos del justo, en el estado demente e inestable, y no conoce a través del ojo que todo lo ve, (que contempla a aquel que recompensa y galardona), y no vive en la mano o en el poder (que destroza y derriba), el cual desconcierta a los transgresores, quienes llegan a ser ciegos y celosos, no sabiendo a causa de qué. Por lo tanto manténganse en la paz, y en el amor y el poder de Dios, y en la unidad y el amor de los unos por los otros, por temor que alguno se salga, y caiga con los incircuncisos; esto es, aquellos que en sí mismos están alejados del espíritu. Y aquellos que se alejan de él, van hacia la fosa juntos. Por lo tanto permanezcan en aquello, (es la palabra del Señor Dios para todos ustedes), en el temor y el miedo del Señor Dios, su poder, vida, luz, semilla y sabiduría, por medio de las cuales ustedes pueden quitar la posibilidad de las guerras, y así conocer un reino que no tiene fin, y pelear por ello con armas espirituales, lo cual quita la posibilidad de lo carnal; y allí (en el Reino) junten a los hombres para la guerra, tantos como ustedes puedan, y establezcan tantos como ustedes puedan con estar armas (espirituales).

Jorge Fox

CAPÍTULO XIII

A Swarthmoor pasando por muchos Condados 1659-1660

Después de pasar algún tiempo en Londres, y de visitar las reuniones de los Amigos, en la ciudad y por los alrededores; luego que el poder del Señor fue sobre todos, seguí viajando y, pasando por Essex y Suffolk, fui a Norfolk, visitando a los Amigos, hasta que llegué a Norwich; y allí celebré una reunión por los días llamados de Navidad. El alcalde de Norwich, que ya sabía de antemano de la reunión que yo pensaba celebrar, autorizó un decreto de prisión para que me prendiesen. Cuando llegué y supe del decreto, mandé a unos Amigos que fueran a hablar de ello con el alcalde; y su respuesta fue que los soldados no se reunirían y, preguntándonos si pensábamos reunirnos, dijo que en tal caso lo hiciéramos fuera de la ciudad, porque, según él decía, la gente era tan brutal que apenas conseguía que se cumpliesen sus órdenes, y temía que nuestras reuniones causaran desórdenes en la ciudad. Nuestros Amigos le dijeron que éramos nosotros gentes pacíficas y que él debía de hacer que la orden se guardara, ya que nosotros nos reuníamos con la única intención de rendir culto a Dios, como era nuestra costumbre. Ante esto, cedió y no mandó sus oficiales a la reunión, que fue larga, asistiendo a ella abundancia de gente ruda con intención de hacer alguna maldad; mas el poder del Señor descendió sobre ellos, encadenándolos, a pesar de que estaban allí varios sacerdotes, eclesiásticos y Ranters. Entre los sacerdotes estaba uno, llamado Townsend que, poniéndose en pié, gritó, "Error, blasfemia, reunión impía es esta." Lo amonesté a que no echara sobre sí lo que no podía probar; y le pregunté cual era nuestro error y blasfemia; añadiéndole que tenía que probar sus palabras, antes de que yo terminara la controversia con él, o de lo contrario, tendría que avergonzarse de haberlas pronunciado. En cuanto a lo de reunión impía, le dije que yo creía que había allí muchas personas que temían a Dios, y, en consecuencia no era cristiano ni justo de su parte que acusara a gentes piadosas de asistir a una reunión impía. Dijo él que mi error y blasfemia consistían en lo que yo decía de que se debía de esperar a Dios, por Su poder y Espíritu, y sentir Su presencia cuando se estaba en silencio. Le pregunté entonces, si los apóstoles y hombres santos de Dios no oyeron como Dios les hablaba, en sus silencios, antes de que proclamaran las Escrituras y antes de que fueran escritas; y el replicó, "Sí, David y los profetas oyeron a Dios en silencio, antes de escribir las Escrituras y antes de proclamarlas"; ante esto, dije yo, "Que todos lo sepan; este hombre dijo antes, que el decir yo tales palabras, era error y blasfemia y ahora confiesa que de esto testificaron, en tiempos pasados, los santos hombres de Dios." Entonces demostré a todos, que, así como los santos hombres de Dios, que dieron a la luz las Escrituras a medida que eran inspirados por el Espíritu Santo, oyeron y aprendieron de Dios, antes de proclamarlas, así también tenían ellos que estar atentos para oír lo que dijera el espíritu, lo cual los guiaría a toda Verdad y podrían conocer a Cristo y a Dios y podrían comprender las Escrituras, "¡Oh!" exclamó el sacerdote, "Este no es el «Jorge Fox con quien yo quiero hablar, éste es un hombre sutil," añadió. El poder del Señor descendió sobre todos, y las gentes rudas se aquietaron, siendo alcanzadas por él; y algunos profesantes, que se acercaron a los sacerdotes, dijeron, "Prueben las blasfemias y errores de que los acusan; ustedes hablan mucho en contra suya, a su espalda, pero, ahora que están ante ellos, no pueden probar nada. Viendo que aquel sacerdote se disponía a marchar, le dije que teníamos muchas cosas de que acusarlo y que, por lo tanto, fijara hora y lugar en que pudiera contestarnos; lo cual hizo, siguiendo luego su camino. Este fue un día glorioso, porque la verdad estuvo sobre todos, y la gente se acercó a Dios por medio de su poder y su espíritu, y al Señor Jesucristo, su maestro gratuito, quien fue exaltado sobre todos. Y cuando nos fuimos, los corazones de la gente en general estaban llenos de amor hacia nosotros; sí, aún los que eran más groseros de ellos desearon otra reunión; porque las intenciones malignas que ellos tenían en contra de nosotros se salieron de sus corazones. Durante la noche me fui a las afueras de la ciudad hacia la casa de un Amigo, y de allí a la casa del coronel Dennis, donde tuvimos una gran reunión; y después seguimos viajando, visitando amigos en todas partes de Norfolk, Huntingtonshire, y Cambridgeshire. Pero Jorge Whitehead, y Ricardo Hubberthorn se quedaron en Norwich, para encontrarse con el sacerdote que pronto estuvo desconcertado y humillado, ya que el poder del Señor vino de tal manera sobre él.

Después de viajar por varias regiones, en el servicio del Señor, y que muchos se convencieron, con todo y que, en algunos lugares, la gente era muy ruda, volví a Londres, cuando el general Monk iba a entrar en la ciudad y habían bajado las puertas y los letreros. Mucho antes de esto, había tenido una visión de la ciudad, yaciendo en escombros, con las puertas bajas; y se me representó igual como la vi algunos años después, arruinada y deshecha, cuando se quemó.

Varias veces advertí a los varios poderes, tanto por palabra como por escrito, tanto en el tiempo de Oliverio como después, del día de la recompensa que venía pronto; pero ellos rechazaron el consejo, y habiendo ellos desairado esas visitas de amor, fui movido ahora, antes de que ellos fueran volteados completamente, a presentar sus caídas, hipocresía, y tratos traicioneros ante ellos, de esta manera:

Amigos,

Ahora son cumplidas las profecías y se cumplen entre ustedes, las cuales les han sido habladas a ustedes por el pueblo de Dios en sus cortes, en sus iglesias, en sus pueblos, ciudades, mercados, carreteras, y en sus fiestas, cuando ustedes estaban en sus placeres, y envanecidos, de manera que no oían a Dios ni a los hombres; cuando ustedes estaban elevados, y en la cima de su autoridad. Aunque estén por encima del estado promedio, ninguno puede acercarse a ustedes sin inclinarse, o haciendo acepción de personas, porque ustedes estaban en los caminos del mundo, los cumplidos, y las modas, en lo cual, por causa de la consciencia hacia Dios, los Amigos no podían entrar, habiendo sido redimidos de estas cosas. Por lo tanto ellos fueron odiados por ustedes por causa de esto, pero ahora ustedes son humillados, ustedes que se exaltaron encima de sus hermanos, y echaron a los justos e inofensivos de entre ustedes, hasta que al fin Dios los quite a ustedes. Y cuando ustedes quitaron la inocencia de entre medio de ustedes, entonces comenzaron a pelear los unos con los otros, hasta que fueron consumidos los unos por los otros. Y así el día ha venido sobre ustedes, del cual ustedes fueron advertidos antes, aunque ustedes no lo creyeron. ¿Y no están sus corazones tan endurecidos que todavía apenas lo creen, aunque están a punto de ir hacia la cautividad? ¿No se les dijo a ustedes, cuando derramaron la sangre de los inocentes en sus iglesias, en sus mercados, en sus carreteras y ciudades, sí, y aún también en sus cortes, porque ellos los trataron de 'tú', y no se podían quitar sus sombreros ante ustedes, "que si algo no se levantaba entre ustedes, para vengar la sangre de los inocentes, que algo vendría de más allá del mar, que estaba reservado allí; lo cual cuando fue traído por el brazo de Dios, el brazo de carne y la montaña más fuerte no pudo soportar?" Sin embargo ustedes no lo consideraban, ni respetaban, ni escuchaban; sino que clamaron paz, paz, y se festejaron, y se sentaron en la propiedad decomisada de sus enemigos, habiendo traicionado a Dios y al hombre; ¿y en quién confiarán ahora? ¿No han tomado ustedes pactos y juramentos? ¿Y no han quebrantado pactos y juramentos entre Dios y el hombre, y han hecho a las naciones que quebraran tanto los pactos como los juramentos; de manera que no había nada entre ustedes sino hipocresía, y podredumbre, y falsedad bajo justa pretensión? Cuando ustedes pretendieron establecer la antigua causa, fue sólo para ustedes mismos; por lo cual ustedes fueron detestables por mucho tiempo hacia la gente sobria, quienes vieron que ustedes no hacían ningún bien. Pero fue un gozo para cualquiera de ustedes subir a una posición de autoridad, para que ustedes puedan obtener alabanza, y honor, y respeto; y los que estaban en la negación propia eran un escarnio para ustedes; entre los cuales la búsqueda del honor del hombre está desterrada. Así ustedes se convirtieron en los amos de la nación, y no los siervos; mientras los más grandes de todos debían haber sido los siervos de todos. Pero así ustedes perdieron su autoridad, sin considerar sus bienes, de donde ustedes eran, y para qué fin Dios los había levantado; pero ustedes se olvidaron del Señor, y apagaron lo que era bueno en ustedes mismos, y persiguieron a aquellos que vivían en el bien: y así se han hecho tan asquerosos y perversos, que al final no son aptos para Dios ni para el hombre. ¿Acaso ustedes no llamaba a los cuáqueros un pueblo fanático, y gente tonta? ¿Pero hacia dónde están tambaleándose ahora ustedes? ¿Hacia Nod, la tierra de Caín, que significa fugitivo, o errante? ¿Acaso ustedes no han perseguido y encarcelado hasta la muerte a aquellos que Dios había respetado, y ahora él está reprendiéndolos por causa de ellos, por medio de aquellos a quienes ustedes odiaron? ¿Acaso no fueron muchos de ustedes cortados por causa de su persecución, y el resto de ustedes no quisieron hacer caso de las advertencias? ¿Acaso no había un libro de ejemplos dado a ustedes, de las repentinas y extrañas muertes que sucedieron a los perseguidores de los inocentes? Y aún así ustedes no aceptaron la advertencia, hasta que el azote desbordante vino sobre ustedes. ¿No son ustedes, que mataron como Caín, quienes han matado por su sacrificio, y lo han mezclado con la sangre de los inocentes? ¿No los ha hecho Dios ahora como vagabundos, para que ustedes se conviertan en una maldición sobre la tierra, quienes han perseguido a los Amigos hasta la muerte? ¿No clamó por venganza desde la tierra la sangre de los inocentes? ¿Y no será requerida la sangre de los justos? ¿Acaso piensan que el Señor los dejaría estar para siempre con manos ensangrentadas? ¡Ah! ¿Qué sucedió con todas sus fiestas y ayunos, las oraciones y las bendiciones de sus sacerdotes?

Jorge Fox

Estando ahora lejos de la ciudad, y hallando a mi espíritu inclinado a visitar a los Amigos en las partes occidentales de Inglaterra, me fui de la ciudad; y pasando primero por Surry y Sussex, vine a una gran ciudad, donde había una reunión grande, a la cual vinieron varios Amigos de Reading; y fue una reunión bendita. El sacerdote de la ciudad estaba muy enfurecido, pero no salió de su casa. Por lo tanto, oyéndolo hacer mucho ruido en su casa, a medida que pasábamos al salir de la reunión, le pedimos que saliera a la calle para que pudiéramos debatir con él; pero él no quiso. De modo que el poder del Señor descendió sobre todos y los Amigos fueron refrescados en él. De allí me fui a otra ciudad de mercado, donde tuvimos una reunión preciosa en la noche; y un sentido fresco de la presencia del Señor Dios se sintió dulcemente entre nosotros. Entonces, yendo hacia Hampshire y Dorsetshire, fui a Ringwood y Pool, visitando Amigos en el poder del Señor, y tuve una gran reunión entre ellos.

En Dorchester, celebramos, al atardecer, en nuestra posada, una gran reunión; a la que asistieron muchos soldados, que se comportaron muy civilmente. Pero vinieron los guardias y los oficiales de la ciudad, con el pretexto de que andaban buscando a un Jesuita que llevaba la cabeza afeitada; y querían que todos nos quitásemos los sombreros, o, de lo contrario, nos los quitarían ellos para buscar la cabeza afeitada del Jesuita. Quitándome el sombrero (porque yo era el hombre a quien se referían) miraron mi cabeza con gran detenimiento, y no como no encontraron ni un pedazo calvo ni rasurado en mi cabeza, se marcharon avergonzados; y los soldados y otras personas austeras que allí estaban, se ofendieron mucho con ellos. Mas todo ello fue gran servicio para el Señor, y todo sucedió para bien, porque, impresionada la gente, por lo que había visto, luego que los oficiales se marcharon, celebramos una bella reunión, y todos volvieron al Señor Jesucristo, su Maestro, que los había rescatado y los reconciliaría con Dios.

Entonces pasamos a Somersetshire, donde eran muy malvados los Presbiterianos y otros eclesiásticos que más de una vez iban a causar disturbios en las reuniones de los Amigos. En una ocasión, especialmente, había un hombre muy malo, que llevaron a la reunión; y este hombre se cubrió con una piel de oso, con la intención de ponerse a dar brincos en la reunión general de los Cuáqueros. Con tal propósito se acomodó enfrente del Amigo que estaba hablando y se puso a sacar la lengua cubierto con la piel de oso; causando así gran diversión a sus malvados compañeros y produciendo gran alboroto en la reunión. Pero cuando regresaba, se detuvo a ver un combate de perros contra un toro, y poniéndose al alcance del toro, éste embistió y le metió el cuerno debajo del mentón, hundiéndoselo en la garganta, de manera que le hizo salir la lengua que le quedó colgando; como antes la tenía, cuando se mofaba en la reunión, y, entrando el cuerno del toro hasta dentro de la cabeza, lo volteó por el aire. Y así pasó, que aquel que hacía el mal a las gentes de Dios, fue castigado por el mal; y sería bueno que tales ejemplos de la venganza divina sirvieran para enseñar a otros a tener cuidado de oponerse a la verdad de Dios.

Viajamos por Somersetshire y Devonshire, hasta que llegamos a Plymouth, y así hasta Cornwall, visitando las reuniones de los Amigos, hasta llegar a la costa. Tuvimos muchas reuniones preciosas y benditas por todas partes que íbamos, en las cuales eran establecidos los que estaban convencidos, y muchos otros se añadieron a ellos. En la costa un pescador honesto fue convencido, que se convirtió en un ministro fiel de Cristo. Yo les hablé a los Amigos de él, diciéndoles que 'él era como Pedro.'

Mientras estaba en Cornwall, acontecieron grandes naufragios en la costa, y era la costumbre de aquella región, que así el rico como el pobre fueran al saqueo de los naufragios sin preocuparse de las vidas de los náufragos; y en algunos lugares llamaban a los naufragios, "Merced del Señor." Esto me disgustó en gran manera, ofendiendo a mi espíritu el oír que se cometían tales acciones, nada cristianas, y, en consecuencia, me sentí dirigido a escribir a todas las parroquias, sacerdotes y magistrados, reprendiéndoles a todos por tales rapiñas, y advirtiéndolos y exhortándolos a que emplearan su celo en ayudar a salvar las vidas de los náufragos y en salvar los barcos y sus bienes; y a que considerasen que, de hallarse ellos en el mismo caso, les sería muy duro ver que venía la gente a disputarse sus bienes, mientras se estaban ahogando.

Amigos y pueblo,

Tengan cuidado de la avaricia y la codicia, porque esto es idolatría; y el idólatra no puede entrar en el reino de Dios. Tengan cuidado con la borrachera, los juramentos, y las maldiciones, porque estas cosas destruyen la creación, y la hacen gemir. Pongan a un lado todas las luchas, disputas, riñas, y malas palabras, las cuales son las obras de la carne y no del espíritu, porque los que siguen estas cosas no heredarán el reino de Dios. Quiten todas las palabras corruptas, las cuales son desagradables, y dejen de llamar a la gente con sobrenombres, porque ustedes tendrán que dar cuentas por cada palabra ociosa. Pongan a un lado toda profesión y religión que sea vana, y vayan a la posesión, la religión pura, que consiste en visitar a los huérfanos, las viudas, y los forasteros, y recíbanlos, porque así algunos pueden recibir a ángeles y a siervos de Dios sin saberlo, como Pablo fue alojado después del naufragio en Malta. No tomen los bienes de la gente por la fuerza de sus barcos, marineros u otros, ni los codicien; sino esfuércense para preservar sus vidas y sus bienes para ellos, porque esto muestra un espíritu de compasión, y el espíritu de un cristiano. Pero si ustedes son avaros y codiciosos de los bienes de otros hombres, sin importarles lo que suceda con los hombres, ¿quisieran que otros hicieran esto con ustedes? Si en otros lugares hubieran naufragios, y la gente viniera a saquear los bienes y el barco en pedazos, sin tener la intención de salvar las vidas de ustedes, sino que estuvieran listos para pelear los unos con los otros por sus bienes, ¿no creen ustedes que esos bienes llegarían a ser una maldición para ellos? ¿No creerán ustedes seguramente que este tipo de acciones se convertirán en una maldición para ustedes? Cuando el botín de los bienes de un barco se gasta ociosamente y es consumido en lujuriosamente en los bares, las tabernas, y de otras maneras, y después buscan otros. ¿Es esto "hacer con otros lo que usted quisiera que hicieran con usted?" Lo cual es la ley y los profetas. Sacerdote Hull, ¿son estos sus frutos? ¿Por qué toma los bienes y el trabajo de la gente? ¿No le ha enseñado a la gente mejores modales y conversaciones, los que son tan brutos y paganos? Nosotros juzgamos estas cosas en quien sea que las haga. Pero si algún Amigo u otra persona trata de preservar las vidas de los hombres, y tratan de salvar sus bienes y posesiones; y restauran lo que pueden salvar del naufragio a sus dueños, si los dueños les pagan por su trabajo, haciendo en este caso con ellos lo que ellos hubieran hecho consigo mismos, que nosotros aprobamos. Y si ellos compran o venden, y no saquean si se les permite, y de esta manera “hacen con otros como quisieran que se hiciera con ustedes" guardando la ley y los profetas. Si ustedes naufragaran en otro país, ustedes esperarían que otras personas salvaran sus vidas y bienes, y que sus bienes les fueran restaurados otra vez; y ustedes debieran pagarles por hacer esto. Todos los que hagan de otra manera, que estén esperando que suceda un naufragio y así tomar los bienes para sí mismos, sin considerar las vidas de los hombres; y si alguno se escapa de ahogarse, causan que ellos anden pidiendo limosna por todo el país; y si alguno se escapa con un poco, se lo roban. Todos los que hacen esto no están preservando la creación, sino destruyéndola; y esos bienes que se obtienen de esta manera serán una maldición, una plaga, y un juicio para ellos, y el juicio de Dios los seguirá por actuar de esta manera; el testigo en sus consciencias responderá por estas cosas. Por lo tanto, todos ustedes que han hecho estas cosas "ya no las hagan," de otra manera cosas peores les ocurrirán a ustedes. Sino hagan lo que es bueno: preserven las vidas y los bienes de los hombres, y trabajen para restaurar la pérdida y la brecha; lo cual el Señor requiere. No sean como un grupo de perros codiciosos, y peores que los paganos, como si nunca hubieran oído acerca de Dios, ni de Cristo, ni de las escrituras, ni de la religión pura. Y, sacerdote Hull, ¿ha gastado la gente su dinero en usted para obtener algo que no es pan? ¿Para obtener algo que no vale nada cuando ustedes tienen tales frutos? Todos los tales maestros, que comercian con las escrituras, (las cuales son dadas por el espíritu de Dios, para que sean creídas, leídas, y practicadas, y para disfrutar de Cristo, de quien testifican), negamos completamente; que poseemos a Cristo, y hemos salido de sus iglesias, las cuales eran las antiguas casas de misas; porque allí están escondidos estos malos frutos, éstas son las jaulas de ellos. Pero vengan a la iglesia que está en Dios, (1 Tes 1:1) y vengan todos a la luz con la cual Cristo Jesús los ha iluminado, que les enseña a todos sus palabras impías, pensamientos impíos, y acciones impías. Ésta será su guía si ustedes la aman, y su condenación si la odian. Porque el día poderoso del Señor vendrá sobre toda la impiedad y la maldad; por lo tanto pongan de lado su prostitución y fornicaciones. Y sus magistrados, que deben hacer justicia, ¿no piensan ustedes que la mano del Señor Dios está en contra de ustedes, y que sus juicios vendrán sobre ustedes que no ven estas cosas, y no las detienen con la ley, que dice que "hagamos con otros hombres lo que quisiéramos que ellos hagan con nosotros," para que ustedes puedan ser algo agradable en su país? ¿Acaso no es la ley preservar la vida de los hombres y sus bienes, "haciendo con los hombres como quisieran que los hombres hicieran con ellos?" Porque todos los hombres quisieran que sus vidas y sus bienes fueran preservados; por lo tanto ¿no deberían ustedes preservar a otros, y no dejar que sean devorados y destruidos? La maldad de estas cosas estarán sobre ustedes, tanto sacerdotes como magistrados.

Jorge Fox

Post data- A todos los estimados Amigos que temen al Señor Dios, manténganse fuera del espíritu hambriento del mundo, que lleva a devorar y a destruir, y está fuera de la sabiduría de Dios. Cuando los barcos naufragan, no corran para destruir y causar estragos con los barcos y los bienes con el mundo; sino corran para salvar a los hombres, y los bienes para dárselos a ellos; y así niéguense a sí mismos, y hagan con ellos como ustedes quisieran que ellos hicieran con ustedes.

Jorge Fox

Este escrito hizo un gran bien; y los Amigos hicieron grandes esfuerzos para salvar las vidas, cuando sucedieron los naufragios, y para defender los barcos y los bienes de los náufragos para luego dárselos. Y cuando los náufragos, que se salvaban, estaban casi muertos y hambrientos, los Amigos los llevaban a sus casas para socorrerlos y reponerlos; lo cual deben de imitar todos los verdaderos cristianos.

Tuve muchas reuniones preciosas, benditas, y vivificantes en Cornwall; varias personas eminentes fueron convencidas en ese condado, a quien ni los sacerdotes ni los magistrados, por medio de la toma de bienes o los encarcelamientos, podían llegar a abandonar a su pastor, el Señor Jesucristo, quien los compró; y los Amigos que se acercaron a Cristo, su maestro y salvador, estando establecidos en la paz y la quietud sobre él, su fundamento, los dejamos en las enseñanzas y las órdenes del Señor, frescos y verdes. Tomás Lower, que me había acompañado a través del condado, me llevó desde Horse-bridge a Devonshire otra vez: y después de varias reuniones en Devonshire fuimos a Somersetshire, donde tuvimos varias reuniones grandes y pacíficas, y visitamos Amigos hasta que fuimos a Bristol.

Entré en Bristol, el Séptimo día de la semana; y el día antes, los soldados habían entrado en la reunión, armados de sus mosquetes con los que pegaron y maltrataron a los Amigos que echaron fuera del huerto, y enfurecidos los amenazaron de que harían algo terrible si volvían a reunirse allí. Todo debido a que, según parece, era el alcalde y el comandante los que querían que los Amigos se dispersaran. Cuando los Amigos me contaron del furor que, en contra de ellos, había en la ciudad, de como el alcalde y los soldados los amenazaban, y de la manera brutal como los soldados se habían comportado el día antes, mandé a dos Amigos que fueran a hablar con el alcalde y con el concejal y los requirieran a que, siendo ellos los que habían disuelto nuestra reunión, nos dejaran reunirnos en el ayuntamiento; por lo cual los Amigos les darían veinte libras al año que tendrían que ser distribuidas entre los pobres; y cuando el alcalde y el regidor tuvieran asuntos que ventilar, los Amigos no los molestarían porque solo se reunían los Primeros días. Los Amigos quedaron atónitos al oír esto, y dijeron que el alcalde creería que estaban locos de hacerle tal proposición; mas yo dije, 'No, porque esto será de gran beneficio para los pobres." El Señor me impelía a que los enviara. Finalmente, consintieron y se marcharon, aunque de mala gana. Cuando le hubieron expuesto la idea al alcalde; se sintió dirigido a decir que sí consentía en ello, pero que él no era solo en decidir; y dijo a los Amigos de otro gran recinto que podían conseguir, pero que no aceptaron por no estar en condiciones. Se marcharon dejando al alcalde en muy buena disposición con ellos; pues sintieron que el poder del Señor estaba sobre él. Cuando regresaron, les pedí que también fueran a ver al comandante de las tropas, y le hablaran de la mala conducta de sus soldados, que cayeran sobre gentes inocentes e indefensas, que estaban esperando al Señor, adorándolo; pero no pude conseguir que fuesen a verlo. A la mañana siguiente, siendo el Primer día, nos fuimos a una reunión en el huerto, donde los soldados habían sido tan groseros la última vez. Después que había declarado la verdad por un tiempo largo en la reunión, vinieron muchos soldados y personas groseras, algunos con espadas desenvainadas. Los posaderos pusieron a algunos de ellos borrachos; y uno de ellos se ligó a sí mismo con un juramento 'de quitar y matar al hombre que habló.' Él vino oprimiendo a la muchedumbre hasta llegar a estar a una distancia de dos metros de mí, y se detuvo delante de los cuatro Amigos mencionados anteriormente, (quienes deberían haber ido con el coronel como yo lo hubiera querido), y comenzó a discutir in con ellos. De repente vi que su espada había sido levantada y había desaparecido; porque el poder del Señor descendió sobre todos, y lo encadenó a él y al resto. Tuvimos una bendita reunión, porque el poder eterno y la presencia del Señor se sintió entre nosotros. Al día siguiente, esos cuatro Amigos fueron y hablaron con el coronel, y él mandó a llamar a los soldados; entonces él procedió a cortar y acuchillar a algunos de ellos en frente de sus Amigos. Cuando oí esto, los culpé por dejar que él lo hiciera y también por no ir en el séptimo día como les dije que lo hicieran, lo cual hubiera prevenido que este soldado fuera cortado así, y los problemas que nos causaron en nuestra reunión. Así el poder del Señor vino sobre todos aquellas mentes perseguidoras y sanguinarias, y la reunión fue llevada a cabo en paz por un buen tiempo después de esto.

También tenía que asistir, en aquellos días, a una reunión general que iba a celebrarse en casa de Eduardo Pyot, cerca de Bristol, a la que se esperaba que asistirían miles de personas; porque además de los Amigos de por aquellos contornos, vendrían también algunos Bautistas e Independientes, con sus maestros, y muchas personas sobrias de Bristol. Y luego dijeron, los que se quedaron en la ciudad, que parecía despoblada, de tantos que salieron para asistir a la reunión. Se celebró en calma, y muchas verdades gloriosas fueron reveladas, y el Señor Jesucristo fue establecido, quien es el fin de todas las figuras y las sombras de la ley y el primer pacto. Le fue declarado a la gente que todas las figuras y las sombras fueron dadas al hombre después de la caída, y que todos los rudimentos e inventos de los hombres que han sido establecidos en la cristiandad, muchos de los cuales eran judíos y paganos, no fueron establecidos por los mandamientos de Cristo; y todas las imágenes y la semejanza del hombre ha sido para sí mismo o como él mismo, ya sea las cosas en el cielo o las cosas en la tierra, las cuales existen ya que él perdió la imagen y la semejanza de Dios, en la cual Dios lo hizo. Pero ahora Cristo ha venido a redimir, trasladar, convertir y regenerar al hombre de todas estas cosas que él estableció en la caída, para sacarlo de los verdaderos tipos, figuras y sombras; y también, fuera de la muerte y la oscuridad, hacia la luz, la vida y la imagen de Dios otra vez, en la cual estaban el hombre y la mujer antes de caer. Por lo tanto ahora todos deben venir, y todos deben venir a recibir a Cristo Jesús, la sustancia; por medio de su luz, su espíritu, su gracia y su fe; y deben vivir y caminar en él, el redentor y salvador.

Y como teníamos una obra muy grande con los sacerdotes y los profesantes, quienes defendían la imperfección, fui inspirado a declarar y manifestar a ellos que Adán y Eva eran perfectos antes de la caída; y que todo lo que Dios hizo, él vio que era bueno, y lo bendijo; pero la imperfección vino por la caída, por medio de que el hombre y la mujer escucharon al diablo que estaba fuera de la verdad. Y aunque la ley no hizo nada perfecto, aún así permitió que que hubiera una mejor esperanza, y esta esperanza es Cristo, quien destruye al diablo y sus obras, las cuales hicieron al hombre y a la mujer imperfectos. Cristo le dijo a sus discípulos: 'Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto;' y él, quien es perfecto, llega a hacer al hombre y a la mujer perfectos otra vez, y los lleva otra vez al estado en el cual Dios los hizo. De modo que él es el que tapa la brecha, y el que hace la paz entre Dios y el hombre. Para que esto se pueda entender mejor por las personas simples, usé una comparación de dos personas ancianas a las que el enemigo les derribó la casa, de modo que ellos, con todos sus hijos, estaban expuestos a todas las tormentas y tempestades. Y algunos vinieron a ellos fingiendo ser trabajadores, y ofrecieron construir la casa de los ancianos otra vez, si ellos le daban un año de paga; pero cuando ellos habían obtenido su dinero, dejaron la casa como la encontraron. Así también vino un segundo, tercero, cuarto, quinto y sexto, cada uno con varias pretensiones de construir la vieja casa, y cada uno le sacó dinero a las personas, y después dijeron que no podían tirar la casa, la brecha no se podía tapar; porque allí no había perfección. Ellos les decían que la casa no podía ser construida perfectamente otra vez en esta vida, aunque ellos habían tomado el dinero de la gente para hacerlo. Porque todos los maestros de las sectas en la así llamada cristiandad han pretendido construir la casa caída de Adán y Eva, y cuando ellos obtenían el dinero de la gente, les decían que el trabajo no podía hacerse completamente allí; de modo que la casa se quedó como estaba. Pero yo le dije a la gente que Cristo había venido a hacerlo gratuitamente, quien por medio de una ofrenda ha perfeccionado para siempre a todos aquellos que son santificados; y él los renueva hacia la imagen de Dios, en la cual estaban el hombre y la mujer antes de la caída, lo cual hace la casa del hombre y la mujer tan perfecta otra vez como Dios la hizo al principio; y este Cristo, el hombre celestial, hace todo esto sin cargo, libremente. 'Por lo tanto todos deben mirar hacia él, y todos los que le han recibido deben caminar con él, la vida, la sustancia, el primero y el último, ‘La roca eterna, el fundamento de muchas generaciones.' Estas y muchas otras cosas fueron abiertas a la gente en gran manera, la palabra de vida fue predicada, la cual vive y permanece, y todos fueron exhortados a oírla y obedecerla, para que por ella pudiera nacer otra vez de la semilla inmortal, y se pudieran alimentar de la leche de la palabra. Se hizo una reunión gloriosa, donde la semilla eterna del Señor, Cristo Jesús, fue establecida sobre todos, y los Amigos partieron en el poder y el espíritu del Señor, en paz, y en su verdad, que está sobre todo.

Alrededor de este tiempo los soldados bajo el mando del general Monk eran groseros y molestos en las reuniones de los Amigos que se llevaban a cabo en muchos lugares; y por ésta razón se le hizo una queja a él, y él dio la orden, lo cual los restringió de alguna manera:

En St. James, el 9 de Marzo, del año 1659.

‘Yo exijo que todos los oficiales y soldados se abstengan de perturbar las pacíficas reuniones de los cuáqueros; porque ellos no hacen nada perjudicial al parlamento o la Commonwealth de Inglaterra.'

Jorge Monk

Después de esta reunión, me fui a Oldeston, a Nailsworth, y a la casa de Nataniel Crips; donde hubo una reunión grande y varios soldados estaban allí, pero estaba tranquila. De allí nos fuimos a Gloucester, visitando las reuniones de camino, y allí celebramos una pacífica reunión, a pesar de que eran muy rudos en aquella ciudad y andaban divididos; ya que una parte de los soldados era por el rey y la otra por el parlamento. Cuando salía de la ciudad, al cruzar el puente, en compañía de Eduardo Pyot, los soldados que allí estaban, nos dijeron que eran ellos por el rey; mas así que pasamos, y se dieron cuenta de quien era yo, se enfurecieron, de haberme dejado escapar, y dijeron que de haber sabido quien era, antes me hubieran disparado una descarga, que dejarme pasar. Mas el Señor evitó que se realizaran tan diabólicos designios y me llevó seguro a la casa del coronel Grimes, donde tuvimos una reunión general grande, y la verdad y el poder del Señor fueron establecidos sobre todos; los Amigos fueron establecidos sobre la roca y bajo las enseñanzas del Señor Cristo Jesús.

Pasamos entonces a Tewkesbury, y también fuimos a Worcester, visitando a los Amigos, conforme íbamos de camino. En toda mi vida jamás vi tantos borrachos en las ciudades, por haber sido elegidos miembros del parlamento. En Worcester, el poder del Señor fue sobre todos, en él se asentó la gente, alabando los Amigos al Señor; y vi que la tierra entera se regocijaba. No obstante, muchos sentían grandes temores, pensando en si el rey volvería y en si todo se trastornaría, y querían preguntarme que pensaba yo de aquellos tiempos y de tales cosas. Les dije, que el poder del Señor era sobre todo, y que Su luz brillaba por encima de todo; y que tales temores eran propios de los hipócritas, que no habían sido fieles a Dios, y de nuestros perseguidores; pues tanto si el rey venía como si no, todo sería bien para aquellos que amaban al Señor siéndole fieles. En consecuencia, pedí a los Amigos que no temieran a nada, más que al Señor, y que se guardaran en Su poder, que estaba por encima de todo.

[De Valiente por la Verdad: Las facciones contendientes de Inglaterra se hallaban en gran tumulto, y los realistas ansiaban aprovechar la hora oportuna para restaurar a Carlos Estuardo al trono de su padre. El General Monk, hombre cuyos principios cambiaban fácilmente, estaba al mando del ejército en Escocia, era agraciado y temido de todos. Había sido realista antes de parlamentario, y no hallaba dificultad en usar su prestigio para efectuar la restauración del rey.

Él le envió cartas a Carlos, que se hallaba en Colonia, esperando la oportunidad para reclamar para sí el trono, y el resultado de esta correspondencia fue la famosa declaración de Breda, que Carlos envió a la Cámara de Londres, y un duplicado a la Cámara de de Loores, y un duplicado a la Cámara de los Comunes. Este documento, que llevaba fecha del 14 de abril de 1660, fue lleno de promesas halagüeñas, y un párrafo interesaba mucho a los Amigos, de quienes había aun en la cárcel ciento cuarenta y cuatro personas que estaban en la cárcel por causa de la consciencia:

"Y porque la pasión y la falta de caridad del siglo ha producido diferencias de opinión en la religión, por lo cual los hombres se hallan divididos en facciones con animosidades los unos para los otros, que cuando ya tengan más libertad de conversación llegarán a entenderse mejor, nosotros declaramos libertad de conciencia, y nadie será estorbado o molestado por sus diferencias de opinión en materias de religión, con tal que dichas diferencias no sean de tal naturaleza que peligre la paz del reino, y que estaremos listos para consentir en tal acta de indulgencia como el Parlamento después de una seria deliberación se nos presentará para la concesión completa de esa indulgencia."]

Como el partido realista predominaba en la Cámara de Loores, decidieron invitar a Carlos a ocupar el trono de su padre. El joven se embarcó en el puerto de la Haya, y se desembarcó en Dover, el 25 de mayo de 1660, acompañado de sus dos hermanos, Jaime Duque de York, y Enrique Duque de Gloucester. De allí fueron a Londres, saludado en todo lugar por los alegres gritos de sus súbditos. Hombres y mujeres se arrodillaban con toda seriedad para pedir su bendición, y alzaron sus pequeñuelos para que pudiesen platicar a sus hijos, nietos, y bisnietos de aquel día glorioso. La ciudad de Londres se conmovió en lo más íntimo, el repique de las campanas resonó en los aires, se prendieron fogatas por toda la ciudad y muchedumbres con vestidos de gala invadieron las calles. La sencillez de los puritanos se evitaba en todo, no se veía más que los vestidos de los caballeros, y los hidalgos y señoritas de la corte aparecían vestidas a la francesa en colores brillantes, y era día de gala ciertamente cuando el rey volvió a los suyos."

En medio de este bullicio los Amigos seguían su obra sin mezclarse en el tumulto popular, no obstante regocijándose en el restablecimiento de la paz y esperando algún alivio de persecución.

Ricardo Hubberthorn, escribiendo a sus Amigos en Swarthmore, el cinco de mayo de 1660 les dice: "Hoy el Rey Carlos y sus dos hermanos, Jaime y Enrique, entraron en la ciudad. Carlos es de hermosas facciones, un tanto serio, pero el orgullo y vanidad de los que le acompañaron es indescriptible. Él está en peligro de ser llevado a mezclarse en aquellas cosas a que él mismo no se inclina."

De Worcester visité reuniones de Amigos hasta que llegué a Badgely; de allí me fui a Drayton, en Leicestershire, a visitar a mis parientes. Mientras estaba allí, un juez llamado Burton, oyendo que yo tenía un buen caballo, envió una orden para buscarme a mí y a mi caballo; pero yo me había ido antes que ellos llegaran, por lo tanto él perdió la oportunidad de llevar a cabo su fin impío. Pasé por Twycross, Swanington, y Derby, donde visité Amigos, y encontré a mi viejo carcelero entre ellos, quien me había tenido anteriormente en el correccional de ese lugar, y quien que ahora estaba convencido de la verdad por la cual sufrí por él en ese entonces; y, pasando por Derbyshire y Nottingamshire, fui a Balby, en Yorkshire, donde, en aquellos días, iba a celebrarse nuestra junta anual, en una huerta grande de Juan Killam; suponiéndose que se reunirían algunos miles de personas y Amigos. Por la mañana, oí de un grupo de a caballo que enviaban de York para disolver nuestra junta, y que la milicia, recién llamada, iba a reunírsele. Fui a la reunión, y, luego que hube hablado, estaba aún subido encima de un gran taburete, cuando llegaron dos trompetas, que se pusieron a tocar cerca de mí, mientras gritaba el capitán de la tropa, "Apártense a la derecha y a la izquierda, dejando el paso libre"; y a caballo llegaron hasta donde yo estaba. Estaba yo declarando la Verdad infinita y la palabra de vida, en el poder del Señor, y el capitán me ordenó a que me bajara del taburete, porque había venido a disolver la junta. Al cabo de un rato, le dije que ya todos ellos sabían que éramos nosotros gentes pacíficas que acostumbrábamos a celebrar tan grandes reuniones; mas, de creer él que nos reuníamos con malos propósitos, quería yo que nos registrara y si encontraba en alguno espada o pistola, que lo castigase; pero él me respondió que tenía que disolver la junta, porque con este fin había pasado toda la noche cabalgando. Entonces le pregunté qué honor era para él, atacar con espadas y pistolas a tantos indefensos, hombres y mujeres; y le dije que si quería estarse allí, tranquilamente, nuestra reunión no duraría más de dos a tres horas; y que luego nos separaríamos en paz, como nos habíamos reunido; pues él ya podía ver, que, siendo reunión tan numerosa, no podrían alojarse, los que allí estaban, por aquellos contornos y tendrían que volver a sus hogares, llegada la noche. Me respondió que no podía quedarse hasta que se terminara la reunión, y que antes de marcharse tenía que dispersarnos; a lo cual le dije que, si él no podía quedarse, dejara una docena de sus soldados para que estos pudieran ver el orden y la paz de nuestra reunión. Me respondió, que solo nos daba media hora más; y, dejando media docena de soldados, se marchó con el resto de su tropa. Los Amigos de la casa le dieron algunas viandas a los soldados que se quedaron. Cuando el capitán se hubo marchado, los soldados nos dijeron que podíamos quedarnos hasta la noche, si queríamos; pero sólo estuvimos reunidos tres horas más, celebrando una reunión gloriosa, llena de poder; por que la presencia de Dios viviente se manifestó entre nosotros; la semilla, Cristo, fue ensalzada sobre todo, y los Amigos se fortalecieron en Él, el fundamento, y se recogieron bajo Sus enseñanzas gloriosas y celestiales. Después de la reunión, los Amigos se marcharon, lozanos y puros, por la presencia del Señor; y gozosos y alegres de que el Señor les diera tal dominio. También se quedaron muchos de la milicia, que se sentían vejados de que el capitán y los soldados no hubieran disuelto la junta, por lo cual murmuraban de ellos. Se dijo que, aquel día, intentaban hacernos alguna maldad; pero que los soldados en vez de ayudarlos, estaban más bien a nuestro lado, no uniéndose a ellos y evitando que llegaran a hacer la maldad que tenían pensada. Sin embargo este capitán era un hombre desesperado; porque este era el mismo capitán que me había dicho en Escocia que él obedecería los mandatos de sus superiores; si fuera a crucificar a Cristo él lo haría, o ejecutar el mandato del gran Turco en contra de los cristianos si él estaba bajo él.' De modo que era un poder eminente del Señor, el cual lo ataba tanto a él como a sus soldados, y aquellos envidiosos de la milicia también, que se fueran, sin tener el poder de herir a ninguno de nosotros, ni a deshacer nuestra reunión. Y uno de los soldados dijo que más gente fue detrás de Jorge Fox de los que estaban en la corte de su señor protector.

Al día siguiente tuvimos una reunión divina en Warmsworth, de amigos en el ministerio y con varias otras personas, y entonces los Amigos se separaron. Cuando pasaban por el campo, varios de ellos fueron arrestados; porque el primer día que nuestra reunión se llevó a cabo, Lambert fue guiado, y esto causó una gran confusión en el campo; pero los amigos no fueron dejados por mucho tiempo en la prisión en este tiempo. Cuando yo fui a esta reunión, varias personas vinieron a mí en Skegby, en Nottinghamshire; ellos iban a ser soldados bajo Lambert, y hubieran querido comprar mi caballo; y debido a que yo no lo quería vender, ellos se enfurecieron grandemente en contra mía, y me dijeron muchas palabras amenazantes; pero yo les dije: 'Dios los confundirá y los esparcirá;' y después de unos dos o tres días, ellos fueron esparcidos de verdad.

De Warmsworth me fui con el poder del Señor a Barton-abbey, donde tuve una reunión muy grande; de allí me fui a la casa de Tomás Taylor, y de allí a Skipton, donde se llevó a cabo una reunión general de varones Amigos provenientes de muchos condados, con respecto a los asuntos de la iglesia. Un Amigo pasó por la ciudad desnudo declarando la verdad, y fue golpeado en gran manera. Algunos otros Amigos vinieron hacia mí también todos ensangrentados. Cuando caminaba por la calle, un tipo desesperado tenía la intención de hacerme daño; pero no se le permitió, y nuestra reunión estuvo tranquila. Muchos Amigos vinieron a esta reunión de la mayor parte del país, y de otros países. Varios años atrás, cuando yo estaba en el norte, fui inspirado a recomendar a los Amigos a que establecieran esta reunión para llevar a cabo ese servicio; porque muchos Amigos sufrían en varias partes de la nación, sus bienes les eran confiscados en contra de la ley, y ellos no sabían como resolverlo, o dónde buscar compensación. Pero después que esta reunión fue establecida, varios Amigos que habían sido magistrados y otros que entendían algo de la ley, fueron allí, y pudieron informar a los Amigos, y los asistieron para que recopilaran todos sus sufrimientos, y así los pudieran presentar ante los jueces, magistrados, o el parlamento. Esta reunión había existido por muchos años, y muchos jueces y capitanes habían venido a dispersarla; pero cuando ellos entendieron la razón por la cual se reunían los Amigos, y vieron los libros de los Amigos y los informes acerca de las colectas para el socorro de los pobres, cómo nosotros nos preocupábamos que un condado ayudara al otro, y de ayudar a nuestros Amigos en otros países, y proveíamos para los pobres entre nosotros de modo que ninguno fuera una carga para sus parroquias, etc.; los jueces y oficiales confesaron que nosotros hacíamos el trabajo de ellos, y pasaban pacífica y amistosamente, elogiando la práctica de los Amigos. A veces habían doscientos de los otros pobres que venían y esperaban hasta que la reunión se acabara, (porque por todo el país se sabía que nosotros nos reuníamos por causa de los pobres); y después de la reunión, los Amigos mandaban a pedir pan de los panaderos, y darle a todos esos pobres una barra, no importando cuantos fueran; porque a nosotros se nos enseñó a 'hacer bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.'

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libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
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