1673-1677 A Holanda y de regreso
Parte 2 de 3

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Durante este tiempo yo reuní tantas epístolas como pude de las que había escrito en años anteriores a los Amigos. También recolecté varios de los documentos que le había escrito a Oliverio Cromwell y su hijo Ricardo, en el tiempo cuando ellos eran los protectores, y a los parlamentos y magistrados en su tiempo. También reuní los documentos que le había escrito al rey Carlos II desde su regreso, y a su concilio y parlamento, y a los jueces y otros magistrados que están bajo su mando. Hice otra colección de certificados, los cuales había recibido de varios gobernadores de ciertos lugares, jueces, miembros del parlamento, y otros, que me absolvían de muchas calumnias, que los sacerdotes y profesantes envidiosos, tanto aquí como en otros países, habían echado sobre mí. Esto lo hice por causa de la verdad, sabiendo que sus designios al calumniarme era difamar la verdad publicada por mí, y obstaculizar su propagación entre el pueblo. Aparte de estos, hice dos libros de colecciones; uno era una lista o catálogo de los nombres de aquellos Amigos que salieron del norte de Inglaterra, cuando la verdad primero irrumpió en ese lugar, para proclamar el día del Señor por esta nación. El otro era de los nombres de aquellos Amigos que salieron primero a predicar el evangelio en otras naciones, países, y lugares, en qué años, y a qué lugares fueron.

Hice otra colección en dos libros: uno de epístolas y cartas de Amigos y otros, en varias ocasiones, para mí; el otro de cartas mías a los Amigos y otros.

También escribí un libro acerca de los tipos y las figuras de Cristo, con su significado; y muchas otras cosas, que serán de servicio para la verdad y los Amigos en el futuro. También tomé nota de aquellos que habían salido de la verdad, y habían alejado a otros consigo, y se habían vuelto en contra de la verdad y de los Amigos, desde el momento en que la verdad primero surgió en este último tiempo, y qué sucedió con ellos; notando en particular el arrepentimiento y regreso de aquellos que volvieron a la verdad otra vez. Algunos se alejaron mucho, y nunca regresaron, sino que fueron alejados en su desafío y rebelión; porque la palabra y el poder de Dios ha arremetido, y los está arremetiendo, y la santa semilla tiene terreno, y está partiéndolos en pedazos. He observado que aquellos que han sido convencidos y que no han vivido ni caminado en la verdad, han sido los peores enemigos de la verdad y han hecho la mayor cantidad de daño entre los Amigos en la verdad y a otros. En estos he visto cumplido lo que el Señor me mostró hace tiempo, que 'los tales serían engañadores más grandes que todos los sacerdotes y profesantes. Porque ellos llegaron tan lejos como Caín, Balaam, Coré, y Datán, quienes podían 'predicar a Cristo,' y decir que ellos 'habían predicado en su nombre;' ‘los que llegaron a ser apóstoles, y habían probado el poder de Cristo, y después se alejaron de él, los tales podían aun hablar de sus experiencias pasadas, y tener palabras buenas como Coré y Balaam; pero al no mantenerse en la vida y la verdad, ellos engañaron los corazones de los simples. Los tales llegan a ser del diablo, quien no permaneció en la verdad; como fueron Caín y todos los judíos que no permanecieron en la verdad. Porque aunque Caín le sacrificó a Dios y habló con Dios, y los judíos podían hablar de Abraham, Moisés, y los profetas, sin embargo Cristo les dijo que ellos eran 'de su padre el diablo.' De la misma manera, aquellos que se llaman cristianos pueden hablar de Cristo y usar sus palabras y las palabras de sus apóstoles y discípulos, sin embargo, al no permanecer en al verdad, en el poder, y en el espíritu en el que estaban los apóstoles, ellos eran del diablo, y estaban fuera de la verdad, y hacían su obra. Así son aquellos se han convencido de la verdad eterna de Dios desde que surgió en esta nación, quienes no han vivido en la verdad, en el espíritu y en el poder de Cristo Jesús, sino que se han ido en contra del poder y se han opuesto a su obra; aunque ellos puedan retener sus experiencias pasadas, y puedan hablar muchas buenas palabras, sin embargo al no vivir en la vida ni en el poder que les dio esas experiencias, ellos viven en el poder de las tinieblas, las cuales son del diablo; y por la luz y el poder tanto él como ellos son condenados; y si ellos alguna vez llegan a la verdad otra vez, deben reconocer su condenación. Porque resistir el poder celestial y oponerse a las obras y manifestaciones divinas que vengan por alguna persona no es asunto pequeño. Y como yo fui inspirado por el Señor a viajar en su poder por toda esta nación, y a otras partes, para predicar el evangelio eterno, y a declarar la palabra de vida, la cual existió en el principio, por medio de muchos encarcelamientos, dificultades, sufrimientos, y pruebas; así yo fui después inspirado a viajar en el mismo poder celestial por la nación otra vez (y a escribirle a los lugares donde no fui), para recomendarle a los Amigos el establecimiento de las reuniones trimestrales y mensuales en todos los países, para cuidar a los pobres, para que se encargaran de los procedimientos ordenados en los matrimonios, y otros asuntos relacionados con la iglesia de Cristo. Aunque algunas reuniones fueron establecidas para este fin en el norte de Inglaterra en el año 1652.

Después de esto, cuando la verdad todavía se esparcía más allá de la nación, y los Amigos aumentaban en número, fui inspirado por el mismo poder eterno a recomendar el establecimiento de las reuniones de mujeres también. Para que todos, tanto mujeres como hombres, que habían recibido el evangelio, la palabra de vida eterna, puedan ir hacia el orden del evangelio, producido por el poder de Dios, y puedan actuar por Dios en el poder, y así hacer obra y servicio por él en su iglesia. Todos los fieles deben trabajar en la viña de Dios; al ser ellos los siervos que él ha empleado, al haberles él dado el depósito de su espíritu. Porque un amo que emplea a un siervo, y le da el depósito por su salario, espera que él haga el trabajo después que se entere de su voluntad en la creación externa; así todo el pueblo de Dios que son de la nueva creación y han recibido el depósito de su espíritu, deben trabajar por medio, y con, y en su espíritu, poder, gracia y fe, en la luz, en la viña de Dios para que ellos puedan recibir su salario cuando hayan hecho la obra de Dios y su voluntad en su día, lo cual es vida eterna. Pero nadie puede trabajar en su viña, y hacer su obra y su voluntad, sino aquellos que caminan en la luz divina, su gracia, y el espíritu de Cristo; lo cual ha sido, y es mi tribulación y obra en el Señor para llevar a otros a ello.

Comentarios del editor del sitio: El depósito es el sello del Espíritu Santo, el cual es dado a aquellos que han demostrado obediencia y que son probados. Entonces usted estará calificado para ser siervo del Señor, pero usted todavía debe servir sólo de la manera que su maestro le ordene, en obediencia a sus mandatos. Esto no le da a usted el derecho de servirle como usted piense que sea mejor.

Algunos que profesaron la verdad e hicieron una gran exposición de ella, habiéndose ido de la simplicidad del evangelio hacia las discusiones, la división, y un espíritu de separación, se esforzaron para desanimar a los Amigos (especialmente a las mujeres), de su cuidado piadoso y su vigilancia en la iglesia los unos por los otros; oponiéndose a las reuniones, que en el poder del Señor fueron establecidas para ese fin y servicio. Por lo tanto fui inspirado por el Señor a escribir la siguiente epístola, y enviarla entre los Amigos, para descubrir ese espíritu por el cual esos opositores estaban actuando, su obra y la manera por la cual esto se logró, y para advertirle a los Amigos de esto para que ellos no fueran traicionados por ellos.

A todos mis estimados Amigos,

Vivan en la semilla de la paz, Cristo Jesús, en quien ustedes tienen vida. Ese espíritu que viene entre ustedes para levantar contiendas, está fuera de Cristo; porque es el espíritu que no es complaciente, ni amable, por lo tanto no es la sabiduría de Dios, que es justificada en sus hijos. Aquellos que siguen ese espíritu, no son los hijos de la sabiduría. Hay un espíritu que ha hecho una separación, y ha estado en contra de las reuniones de hombres y de mujeres. Sin embargo ellos han establecido una reunión propia, lo cual tienen poder para hacer; y nadie se sentará entre ellos sino aquellos a quienes les den poder para hacerlo, pero serán vistos como usurpadores de la autoridad. Este espíritu y obra no son de Dios, aunque han hecho confusión entre algunos. Y el camino en el que puede pasar es el camino de afectos terrenales, entre los que no están establecidos o los apóstatas. Pero todos los que están en la vida, el espíritu, la luz, la gracia, la verdad, y el poder de Dios, lo dejan fuera; y los que se sientan bajo su propia viña, Cristo Jesús, y están implantados en él, no tienen necesidad de su exhortación o consejo; porque los verdaderos creyentes han entrado en su reposo. Por lo tanto, manténganse todos en el evangelio de paz, y los que son herederos del reino mantengan sus posesiones allí.

Algunos de los que tienen este espíritu me han dicho que ellos "no ven el beneficio de las reuniones de mujeres." Mi respuesta es, y ha sido a los tales, que si ellos son ciegos y sin vista, ellos no deben oponerse a otros; porque nadie impone nada sobre ellos. Dios nunca recibió al ciego como sacrificio, ni tampoco puede su pueblo. Pero Cristo ha iluminado a todos; y a tantos como le reciben, él les da "derecho de llegar a ser hijos de Dios." Los que son herederos de su poder, y de su evangelio, que trae vida e inmortalidad a la luz, pueden ver sobre aquel que los ha oscurecido; y todos ellos mantienen el orden del evangelio, el poder de Dios, y sus reuniones en estas cosas, las cuales los mantienen en la vida y la inmortalidad. Ellos ven el gran beneficio de las reuniones de los hombres y mujeres, en el orden del evangelio, el poder de Dios; porque ellos son ayuda idónea en su poder, el cual es la autoridad de sus reuniones. Yo le digo a todos ustedes que están en contra de las reuniones de hombres y mujeres, que dicen que "no ven beneficio en las reuniones de las mujeres," y se oponen a ellas; ustedes están fuera del poder de Dios, y no viven en su espíritu. Porque Dios sí vio el beneficio para las asambleas de las mujeres en el tiempo de la ley, con respecto a aquellas cosas que estaban relacionadas a su adoración y servicio, y a las cosas santas de su tabernáculo; y ellos en su espíritu ahora ven su beneficio en el evangelio, que muchas cosas en estas reuniones son más apropiadas para las mujeres que para los hombres. Y ellas, en el poder y sabiduría de Dios, pueden informar a los hombres de tales cosas que no son apropiadas para ellos; y los hombres pueden informarle a las mujeres de las cosas que no so apropiadas para ellas, como ayuda idónea los unos para los otros. Porque en el tiempo de la ley, las mujeres debían ofrecer de la misma manera que los hombres; por lo tanto en el tiempo del evangelio ellas deben ofrecer sus sacrificios espirituales. Porque tanto los hombres como las mujeres son llamados un real sacerdocio, una casa de fe, piedras vivientes, que componen el edificio espiritual, del cual la cabeza es Cristo; y deben ser animados en su labor en el evangelio; porque todas las cosas que tanto los hombres como las mujeres hacen, deben ser hechas en el poder de Dios. Los que no ven beneficio en las reuniones de las mujeres, o de los hombres, sino que se oponen a ellas, y producen contiendas entre los Amigos, están en el espíritu del mundo que está en contra y prohíbe nuestras otras reuniones. En el mismo espíritu que ha estado y está en contra de que las mujeres hablen en las reuniones, y dicen que "ellas deben estar en silencio," aunque el mismo apóstol manda a que "los hombres estén en silencio al igual que las mujeres," si ellos no son intérpretes. Ustedes pueden ver que el espíritu del mundo ha entrado en esos opositores, aunque ellos vengan bajo otra apariencia; porque ellos prefieren que no nos reunamos para nada. Ellos están en contra de las reuniones de las mujeres y algunos de ellos en contra de las reuniones de los hombres también, y dicen que "no ven ventaja en ellas;” entonces ellos deben mantener la boca cerrada, y no oponerse a aquellos que ven el beneficio para Dios en estas reuniones.

Por lo tanto, todos ustedes que sienten el poder de Dios, y su servicio de Dios en él, tanto hombres como mujeres, mantengan sus reuniones en el poder de Dios, que es la autoridad de ellas, a medida que se establezcan en él; entonces ustedes serán guardados tanto sobre este espíritu que se opone a ellas, como sobre el espíritu del mundo que se opone a sus otras reuniones; porque todo es básicamente un espíritu en su fundamento, y quiere llevarlos a la esclavitud. Aquellos que están fuera del evangelio pacífico, se oponen a su orden; y están fuera de la fe que obra por el amor, fuera de la sabiduría que es amable, fácil, y pacífica, etc. y fuera del reino que está en paz y gozo. Por lo tanto, manténganse sobre ese espíritu que siembra discordia o disensión, y que quiere alejarlos de su habitación y posesión en el orden del evangelio. Porque es el mismo espíritu que engañó a Adán y a Eva, por el cual ellos perdieron su habitación en la justicia y santidad, y su dominio; por lo tanto ese espíritu estuvo sobre ellos; y está tratando de estar sobre ustedes. Una vez mientras les está diciendo que "no ve beneficio para sus reuniones;" y otra vez se les opone. Pero yo les digo, este es el espíritu que está fuera del poder de Dios, y el poder de Dios está por encima de él. Por lo tanto, manténganse en el poder, para que ustedes defiendan su libertad en Cristo Jesús, hombres y mujeres, herederos de él, de su evangelio, y de su orden. Defiendan su libertad en el evangelio, y en la fe, de la cual Cristo Jesús es el autor; porque si ustedes la pierden, y dejan que otro espíritu esté sobre ustedes, no la recuperarán pronto. Yo sabía que Satanás se apresuraría en sus instrumentos, cuando las reuniones de los hombres y las mujeres llegaran a ser establecidas en el poder, la luz, y la verdad. Y para que los herederos del evangelio tomen posesión de ella en cada condado y ciudad; caminen en ella, cuídense los unos a los otros, y cuiden la gloria y el honor de Dios, y su preciosa verdad. Y para asegurar que todos caminen en la verdad como corresponde al evangelio, y para asegurar que nada falte; y para entonces seguir cualquier cosa que sea decente, modesta, virtuosa, amable, bonita, justa, y de buen nombre; y para amonestar y exhortar a todos los que no sean fieles, y para reprender a todos lo que hacen el mal. Yo sabía que esto le daría control a todos los oradores, habladores y caminantes que eran sueltos, que habría una oposición en contra de tales reuniones. Pero no hagan caso, la verdad vendrá sobre todos ellos, y está sobre todos ellos, y la fe debe tener la victoria. Porque el evangelio y su orden son eternos, la semilla (Cristo) es el comienzo y el final, y perdurará más que todos; el amén, en quien ustedes tienen paz. Yo digo, todos los que se oponen a las reuniones de los hombres y las mujeres; o dicen que los matrimonios deben ser puestos ante ellos, o el registro de las condenas del pecado y el mal, o amonestar o exhortar a los que no caminan en la verdad, son de espíritu suelto, y sus espíritus tienen tendencia a la soltura. Que ellos acepten el espíritu engañoso que lo hará; la verdad no los tendrá, ni su sacrificio; porque nada es aceptado de Dios sino lo que es hecho en la verdad, y en su espíritu, el cual es pacífico. La autoridad de nuestras reuniones de hombres y mujeres es el poder de Dios; todos los herederos del evangelio son herederos de esa autoridad y dignidad; esto es de Dios, y responderá al testigo de Dios en todos. Los más grandes opositores de esta práctica y obra son los que han sido convencidos de la verdad de Dios, pero no han vivido en ella. Los tales fueron los más problemáticos de la iglesia del tiempo de Moisés y en los días de los apóstoles; pero noten su fin, y lean lo que pasó con todos ellos. Por lo tanto, mantengan todos su habitación en la verdad, y allí ustedes podrán ver lo que sucedió con todos los opositores de ella en los últimos veinte años; todos ellos se han ido, y la verdad vive y reina; la semilla está sobre todos, y todos son uno en ella, en reposo, paz, y vida eterna; y allí ellos se sientan juntos en los lugares celestiales en Cristo Jesús, el Amén.

Jorge Fox
Swarthmore, el quinto día del octavo mes, del año 1676

Mientras yo estaba en Swarthmore, William Lampit murió; el sacerdote de Ulverstone, (la parroquia en la que está Swarthmore). Él era un viejo engañador, y pervertidor del camino correcto del Señor, y un perseguidor del pueblo de Dios. Yo tuve muchas contiendas con él cuando vine por primera vez a estas partes. él había sido un falso profeta, porque en el año 1652 él profetizó (y dijo que él apostaría su vida por esto) ‘que los cuáqueros todos desaparecerían y llegarían a ser nada dentro de un año y medio;' pero él fue el que llegó a ser nada. Porque él continuó en su falsa acusación en contra del pueblo de Dios hasta un poco antes de morir, y entonces clamó por un poco de reposo a uno de sus oyentes, quien vino a visitarlo antes de que muriera, él dijo: ‘he sido predicador por mucho tiempo, y pensé que había vivido bien; pero no pensé que morir sería una cosa tan difícil.'

Después que yo había terminado los servicios que en ese entonces debía hacer, sintiendo que mi espíritu era llevado hacia el sur (aunque estaba débil, y no podía viajar muy lejos en un día), dejé Swarthmore el día veintiséis del primer mes, del año 1677, y fui a la casa de Tomás Pearson en Powbank en Westmoreland, donde tuve una reunión el día siguiente; y de allí a la casa de Tomás Camm en Camm's-gill, donde Roberto Widders, con su esposa y varios otros Amigos llegaron a verme antes que dejara esa región, y para asistir a la reunión allí el día siguiente, que fue muy grande, y en la cual fui llevado de gran manera en el testimonio de la verdad. Tuve muchas discusiones con algunos en esa reunión, quienes no estaban en unidad con las reuniones trimestrales a las cuales pertenecían; pero después varios de ellos, que eran algo amables, llegaron a ver su error, y emitieron condenas en contra de sí mismos. El siguiente día Juan Blaykling llegó a la casa de Tomás Camm para llevarme a su casa en Drawell en Sedberg en Yorkshire; y fui con él hacia allá, visitando Amigos en el camino. Me quedé en Drawell dos o tres noches, teniendo reuniones allí y en los alrededores; porque mientras estuve allí, las reuniones de hombres y mujeres fueron llevadas a cabo, las cuales fueron muy grandes y preciosas. El primer día de la semana después que tuve una reunión en Brigflats, a la cual vinieron la mayoría de los Amigos de varias de las reuniones de los alrededores con una gran grupo de otras personas; se pensaba que habían quinientas o seiscientas personas. Fue una reunión muy buena, donde la verdad fue declarada grandemente y abierta de manera preciosa, para el consuelo y refrigerio de los fieles, y el acercamiento de aquellos que estaban lejos. Tuve otra reunión en la casa de Juan Blaykling, donde muchos Amigos vinieron, quienes estaban yendo a la reunión trimestral en Kendal. Mi esposa volvió con ellos. Ella junto con su hija Raquel me habían acompañado hasta ahora; y Leonardo Fell y yo entonces pasamos por Sedberg y Garsdale hacia Wensydale, visitando Amigos por el camino. En la noche llegamos a la casa de Ricardo Robinson en Counterside, donde varios Amigos vinieron a mí esa noche, algunos de ellos fueron conmigo el día siguiente a la casa de la viuda Tenant en Langstroth-dale. Tuvimos dificultad para llegar allí, la nieve era tan profunda, aunque era la primera semana en el segundo mes [Abril en el calendario de hoy]. Allí, en un primer día de la semana, tuvimos una gran reunión, y los Amigos vinieron a ella de varias partes de los alrededores; y el Señor me dio un testimonio muy conveniente para dar entre ellos, lo cual hice por varias horas, para la gran satisfacción y consuelo de ellos. Por lo tanto, pasando por Bishopsdale, Mildum, Barton, y por Bedal y Northallerton, llegué a la casa de Jorge Robinson en Burrowby, donde los Amigos también vinieron de varias partes, y tuvimos una reunión muy grande y buena, y muy pacífica. No mucho tiempo después, un juez envidioso, oyendo que yo había tenido una gran reunión en ese lugar, molestó a varios Amigos por esto, y los hizo aparecer ante los tribunales, donde él les hizo muchas preguntas para atraparlos; porque él no sabía cómo convencerlos, porque no tenía pruebas en contra de ellos. Cuando vio que sus preguntas no podían atraparlos, les dijo que él 'había oído que Jorge Fox estaba en una gran reunión con ellos, y que todos se sentaron en silencio, y nadie habló en la reunión.' Esta historia falsa él fingió astutamente; pensando con esto llevar a algunos Amigos a contradecirlo y decir 'yo hablé en la reunión;’ para poder condenarlos por causa de su propia confesión, y multarlos. Pero los Amigos, permaneciendo en la sabiduría de Dios, no le contestaron de acuerdo a su deseo, y así se escaparon de su trampa. Pero dos Amigos que habían venido de Irlanda estaban teniendo reuniones esa tarde a unas tres millas de allí, y este juez maligno obtuvo información de ella, y multó a los Amigos, y los saqueó mucho por ello.

Fui de Burrowby a la casa de Isaac Lindley, llamando a los Amigos cuando pasaba. Roberto Lodge y algunos Amigos que estaban conmigo, pasaron por York al siguiente día, y el día después, al ser el primer día de la semana, fui a la reunión de los Amigos en York, la cual estuvo grande y pacífica. El segundo día también me quedé en York, y tuve dos reuniones con Amigos en la casa de Juan Taylor, desde donde le escribí a mi esposa como sigue:

Mi querido corazón,

Para quien es mi amor, y para tus hijas, y todos los Amigos que preguntan por mí. Mis deseos son que tú seas guardada en la semilla eterna del Señor, en quien tú tendrás vida y paz, dominio y establecimiento en el hogar o morada eterna, en la casa construida sobre el fundamento de Dios. En el poder del Señor yo soy llevado a York, teniendo muchas reuniones en el camino. El camino estuvo lleno de nieve profunda varias veces, y nuestros caballos a veces se cayeron; y no pudimos montarlos, y a veces tuvimos grandes tormentas y lluvia, pero por el poder del Señor pasé por todo eso.

En Scarhouse tuvimos una reunión muy grande y otra en Burrowby, a la cual vinieron los Amigos de Cleveland y Bishoprick; y muchos otras reuniones hemos tenido. En York ayer tuvimos una reunión muy grande a la cual fue una gran muchedumbre, Amigos que asistieron de muchos lugares, y todo estuvo muy tranquilo, y los Amigos estuvieron muy satisfechos. ¡Oh! La gloria del Señor resplandeció sobre todo. Este día tuvimos una reunión muy grande de hombres y mujeres, con muchos Amigos, tanto hombres como mujeres, y todo estuvo tranquilo. Esta noche vamos a tener la reunión de hombres y mujeres de los Amigos de la ciudad. Juan Whitehead está aquí, con Roberto Lodge y otros. Los Amigos estuvieron contentos sin medida. Por lo tanto yo estoy en mi elemento santo y mi santa obra en el Señor; ¡gloria sea a su nombre para siempre! Mañana planeo salir de la ciudad yendo hacia Tadcaster, aunque no puedo cabalgar como en los días anteriores; sin embargo ¡alabado sea el Señor que puedo viajar tan bien como lo hago! Por lo tanto mi amor en la fuente de la vida, en la cual todos ustedes habitan y tendrán el refrigerio de la vida; para que por medio de ella ustedes puedan crecer y reunir fortaleza eterna para servir al Señor y estar satisfechos. Al Dios de todo poder, quien es todopoderoso para guardarlos, yo los encargo a todos ustedes a su orden.

Jorge Fox
York, el día 16 del segundo mes, del año 1677

Dejando York, visité Amigos en Tadcaster, Nottingly, Doncaster, y Balby, teniendo reuniones por el camino. En Balby me quedé para la reunión del primer día de la semana, y fui al siguiente día a la casa de Tomás Stacy en Ballowfield, donde en la noche tuvimos una reunión, para mediar una diferencia que había sucedido entre algunos que profesaban la verdad, y ellos se reconciliaron. Al día siguiente vine a Stainsby en Derbyshire, un lugar donde había vivido anteriormente, alrededor del tiempo cuando la verdad surgió por primera vez. Allí tuve una buena reunión con los Amigos, y después pasé a Skegby en Nottinghamshire, y de allí a Nottingham, a la casa de Juan Reckless. Tuve una reunión con Amigos en su casa esa noche, y al otro día en el lugar público de reunión de los Amigos, la cual fue pacífica y estuvo bien.

Al día siguiente fui a la casa de Juan Fox en Wymeswould en Leicestershire, donde tuve una reunión esa noche; y al siguiente día fui a la casa de William Smith en Sileby, donde, al ser el primer día de la semana, tuvimos una reunión muy grande. Porque además de Amigos de varios lugares, muchas personas del pueblo, oyendo que yo estaba allí, vinieron a la reunión, y oyeron felizmente la verdad declarada. Al siguiente día fui a Leicester, donde encontré que muchos Amigos habían salido de los campos para estar en la feria de caballos al día siguiente. Tuve una muy buena reunión con ellos esa noche, y otra la siguiente noche en la casa de William Wells en Knighton, que quedaba alrededor de una milla de Leicester. Al siguiente día pasé por Swanington, y tuve una reunión allí; desde allí fui a la casa de Samuel Fretwell en Hartshorn en Derbyshire, donde tuve una reunión también; después a la casa de Henry Sidon en Badgely en Warwickshire, y me quedé para la reunión allí, la cual, siendo el primer día de la semana, fue muy grande y pacífica, a pesar de que un juez había amenazado con ir y dispersarla. Fui en la tarde a la casa de Ricardo Baal de Whittington, donde varios Amigos vinieron a visitarme. Al día siguiente fui a la casa de Nataniel Newton en Hartshill, donde varios Amigos vinieron a verme, con quienes tuve un buen servicio. Después de esto seguí adelante, visitando Amigos en varios lugares, hasta que llegué a Dingley, donde una reunión había sido asignada antes, la cual fue muy numerosa, y la verdad fue abierta de manera importante al pueblo. La reunión fue pacífica, y la gente estuvo generalmente sobria; excepto por el hecho de que, mientras yo estaba mostrando cómo el así llamado cristianismo se había alejado de una religión pura que no está contaminada, un hombre salió de manera furiosa, y dijo: 'yo niego eso.' Después de esta reunión, fui con Tomás Charles a su casa en Adingworth; y al día siguiente a Northampton, donde me quedé a la reunión del primer día de la semana, la cual fue muy grande y pacífica. Aparte de eso tuve muchos servicios entre los Amigos. Al día siguiente Eftward Cooper de Northampton me acompañó a Olney en Buckinghamshire, donde me quedé en la casa de James Brierlie, y varios Amigos vinieron a verme en la tarde. Al siguiente día fui a una reunión en Turry en Bedfordshire, a la cual vinieron Amigos de varios lugares. Fue una reunión muy grande. Allí me encontré con William Dewsberry, quien después de la reunión me llevó con su yerno Juan Rush de Kempston, donde me quedé con William esa noche y la mayoría de día siguiente; pasando de allí hacia la noche por Ampthill a la casa de Tomás Gamboll en Bullock's hill. William Dewsberry fue conmigo, y varios Amigos vinieron a visitarnos. Al día siguiente, pasando por Luton, fui a la calle del mercado, y William Dewsbury me acompañó por parte del camino, y al día siguiente Leonardo Fell estaba conmigo. Tuve una reunión en Kensworth, que fue bastante grande y pacífica; después de la cual visitamos Amigos en Alban, y el día siguiente en South Mims y Barnet. Llegamos esa noche a la casa de la viuda de Haley en Guttershedge en Hendon, Middlesex. Al día siguiente, siendo el primer día de la semana, tuvimos una reunión muy grande allí, y varios Amigos vinieron de Londres. Me quedé el segundo día, y en el tercero fui a la casa de William Mead en Highgate, con quien fui a Londres el día siguiente. Siendo el cuarto día, fui a la reunión en la calle Gracechurch, donde los Amigos y yo fuimos refrigerados grandemente los unos en los otros en el Señor, y el poder del Señor y su semilla fue establecida sobre todo; ¡bendito sea su nombre para siempre!

Por lo tanto le agradó al Señor llevarme con seguridad a Londres, aunque estaba muy cansado. Porque aunque no cabalgué muy lejos en un día, mi cuerpo estaba debilitado, ya que los viajes continuos eran difíciles para mí. Además, no reposé mucho en la noche para reponerme, porque a menudo me quedaba hasta tarde con Amigos donde me alojaba, para informarles y aconsejarles de las cosas que les hacían falta; y cuando estaba en cama, muchas veces fue cortado mi sueño por grandes dolores de mi cabeza y mis dientes, causados, pensaba yo, por un resfrío que me había dado por cabalgar frecuentemente en la lluvia. Pero el poder del Señor estaba sobre todo, y me llevó a través de todo, para su alabanza.

En mi viaje observé descuido y falta en algunos que profesan la verdad, en guardar el antiguo testimonio de la verdad en contra de los diezmos; porque donde el espíritu logró entrar creó división en la iglesia, y se opuso a las reuniones de los hombres y las mujeres, debilitó a aquellos que lo recibieron en su testimonio en contra de los diezmos. Por lo tanto, fui inspirado por el Señor a escribir una 'epístola a los Amigos,' para provocar la mente pura en ellos, y para animarlos y fortalecerlos en su testimonio cristiano en contra de ese yugo anticristiano de opresión.

Mis queridos Amigos,

Sean fieles al Señor en su testimonio por Jesús, quien ha terminado con el sacerdocio levítico de Aarón que tomó los diezmos, y envió a sus misioneros a dar libremente de lo que ellos habían recibido de él libremente, sin bolsa ni vara. Los discípulos de Cristo no debían unirse con aquellos que hacían de la predicación un comercio. Y había un testimonio que debía ser en contra de aquellos diezmos que fueron ordenados en la ley por Leví y Aarón, por lo tanto hay un testimonio que debe ser dado en contra de aquellos diezmos que han sido establecidos por el hombre en los tiempos oscuros del papado, y no establecidos por Dios o Cristo. Clamar en contra de los sacerdotes con palabras, pero sin embargo darles dinero y poner comida en sus bocas para que no preparen guerra en contra de ustedes, es una contradicción. Por lo tanto hagan caso; porque si el Señor los bendice con criaturas externas, y ustedes se las dan a los sacerdotes de Baal, él puede exigir otra vez justamente las cosas externas de ustedes, las cuales él les ha dado; (quien dijo que sus ministros deberían dar libremente, así como ellos recibieron libremente). Por lo tanto, se debe testificar en contra de todos los predicadores que predican a favor de los diezmos y ofrendas, y los que toman y pagan diezmos, en el poder y el espíritu del Señor; para que todos puedan permanecer en su testimonio por Jesucristo, en su poder y su espíritu, en contra de los que defienden los diezmos. Consideren cómo muchos fieles y valientes siervos del Señor han puesto sus vidas en contra de ellos, en este día del Señor; y en los días de los mártires que testificaron en contra de ellos. Consideren también qué juicios han caído sobre aquellos que confiscaron las propiedades de los Amigos y los echaron en la cárcel por causa de los diezmos y las mantenciones. Por lo tanto, en el poder del Señor, mantengan la guerra en contra de la bestia, y no pongan alimento en su boca, para que ella no clame paz a ustedes; ya que ustedes no deben recibir esta paz, sino que debe ser quebrantada y echada fuera por el espíritu de Dios. Entonces, en el mismo espíritu, ustedes recibirán la paz del Hijo de la paz, la cual la bestia, la ramera, y el mundo, con todos sus maestros terrenales (hechos por los hombres), no pueden recibir, ni privarlos de ella. Por lo tanto, mantengan su autoridad y dominio con el poder, espíritu, y nombre de Jesús, en quien está mi amor para ustedes.

Jorge Fox
Tercer mes, 1677

Regresé a Londres diez o doce días antes de la reunión anual; cuando me uní con los Amigos allí en el servicio de la verdad, visitándolos durante las reuniones. El parlamento estaba en sesión en ese entonces, por lo tanto preparamos algo para presentar ante ellos, con respecto a la toma de la tercera parte de las propiedades de los Amigos por ser disidentes papales; lo cual fue un gran sufrimiento, y una angustia de la cual nos quejamos; pero no recibimos ninguna otra enmienda.

Muchos Amigos vinieron a la reunión anual de la mayor parte de la nación, y algunos de Escocia, Holanda, etc. Tuvimos reuniones muy gloriosas, donde la presencia poderosa del Señor se sintió grandemente, y los asuntos de la verdad fueron llevados en la unidad del espíritu, para la satisfacción y consuelo de los de corazón recto; ¡bendito sea el Señor para siempre! Después de la reunión anual, habiéndome quedado una semana o dos con los Amigos en Londres, fui con William Penn a su casa en Sussex; Juan Burnyeat y algunos Amigos estaban con nosotros. A medida que pasamos por Surrey, oímos que la reunión trimestral para esa región se llevaba a cabo ese día, y William Penn, Juan Burneyeat, y yo nos desviamos del camino para ir a ella; y después de la reunión regresamos a nuestra otra compañía, fuimos con ellos a la casa de William Penn esa noche, la cual está a cuarenta millas de Londres. Me quedé en Worminghurst por alrededor de tres semanas, y durante ese tiempo Juan Burneyate y yo respondimos a un libro muy malvado y envidioso, que Roger Williams, un sacerdote de Nueva Inglaterra (o alguna colonia cerca de allí), había escrito en contra de la verdad y los Amigos. Cuando habíamos terminado ese servicio, fuimos con Esteban Smith a su casa en Warpledon en Surrey, donde tuvimos una reunión grande. Los Amigos de ese lugar habían sido saqueados de manera extrema alrededor de dos meses antes por causa del sacerdote; porque ellos tomaron de Estaban Smith cinco vacas (siendo eso todo lo que él tenía), por alrededor de cincuenta chelines de diezmo. De allí fuimos a Kingston, y así a Londres, donde no me quedé por mucho tiempo; porque el Señor me inspiró a ir a Holanda, a visitar a los Amigos y a predicar el evangelio allí y en algunas partes de Alemania. Por lo tanto, al poner las cosas en orden para mi viaje tan rápido como pude, me alejé de los Amigos en Londres, y con varios otros Amigos fui a Colchester en Essex, para arreglar mi pasaje a Holanda. Al día siguiente, siendo que era un primer día de la semana, fui a la reunión pública de los Amigos en ese lugar, que era muy grande y pacífica. En la noche tuve otra reunión grande, pero no tan pública, en la casa de Juan Furly, donde me alojé. Al día siguiente se llevó a cabo la reunión de las mujeres, que también era muy grande. Al día siguiente pasamos a Harwich, donde Roberto Duncon, y varios otros Amigos vinieron a vernos; y algunos de Londres que tenían la intención de ir conmigo. Debido a que el barco no estaba listo, fuimos a la reunión en esa ciudad, y tuvimos una oportunidad preciosa juntos; porque el Señor, de acuerdo a su bondad familiar, por su poder que ayuda a vencer y vivifica, abrió muchas bocas para declarar su verdad eterna, y para alabarle y glorificarle. Después de la reunión, regresamos a la casa de Juan Vandewall, donde me alojé; y cuando el barco estuvo listo, apartándome de los Amigos, los que íbamos a Holanda abordamos alrededor de la hora novena en la noche, el día 25 del quinto mes, del año 1677.

Los Amigos que fueron conmigo eran William Penn, Roberto Barclay, Jorge Keith y su esposa, Juan Furly y su hermano, William Tailcoat, Jorge Watts, e Isabel Yeomans, una de las hijas de mi esposa. Alrededor de la primera hora en la mañana levantamos ancla, y había un viento bueno y fresco, el cual para la mañana siguiente nos llevó a las cercanías de Holanda. Pero ese día estaba claro y calmado, por lo tanto hicimos poco progreso hasta la cuarta hora en la tarde cuando se levantó una tormenta, que nos llevó a una legua de distancia de la orilla. Entonces, estando el viento en calma, echamos el ancla por la noche entre las nueve y las diez. Pero William Penn y Roberto Barclay (entendiendo que Benjamín Furly había venido de Rotterdam al Briel para encontrarse con nosotros), hicieron que dos de los barqueros nos bajaran un bote pequeño que le pertenecía al paquete y remamos hacia la orilla. Pero antes de que pudiéramos alcanzarla, las puertas se cerraron; y como no había ninguna casa afuera de las puertas, ellos se vieron forzados a acostarse en un bote de pescador toda la noche. Tan pronto como las puertas se abrieron en la mañana, ellos entraron y encontraron a Benjamín Furly con otros Amigos de Rotterdam quienes habían venido encontrarnos; y enviaron un bote, con tres muchachos jóvenes, que vivían con Benjamin Furly, quienes nos llevaron al Briel, donde los Amigos nos recibieron con gran alegría.
 
Nos quedamos por alrededor de dos horas para descansar; y después tomamos un obote, con los Amigos holandeses, hacia Rotterdam, donde llegamos alrededor de la hora once ese día, el día veintiocho del quinto mes, del año 1677. Yo estuve muy bien en este viaje, pero algunos de los Amigos estaban muy mareados. Tuvimos un buen viaje, y todos llegamos bien y seguros a tierra; ¡bendito y alabado sea el nombre del Señor para siempre!

Al siguiente día, siendo el primer día de la semana, tuvimos dos reuniones en la casa de Benjamín Furly donde vinieron muchas de las personas del pueblo y algunos oficiales, y todos fueron muy corteses. Benjamín Furly y Juan Claus interpretaron, cuando algún Amigo declaraba. Pasé el siguiente día visitando Amigos. Al día siguiente, William Penn y yo con otros Amigos fuimos hacia Amsterdam, con algunos de esa ciudad, quienes vinieron a Rotterdam para conducirnos hacia allí. Tomamos un bote en la tarde, y pasamos por Overkirk, fuimos a Delft, a través de la cual caminamos a pie; y después tomamos un bote otra vez hacia Leyden, donde nos alojamos esa noche en una posada. Esto estaba a seis millas holandesas de Rotterdam, que son iguales a dieciocho millas inglesas y cinco horas navegando o viajando; porque nuestro bote era arrastrado por un caballo que caminaba en la orilla. Al día siguiente, tomando un bote otra vez, fuimos a Harlem, catorce millas de Leyden, donde habíamos organizado una reunión, la cual llegó a ser muy grande. Muchas de las personas del pueblo vinieron, y dos de sus predicadores. El Señor nos dio una oportunidad bendita, no sólo con respecto a los Amigos, sino con otras personas sobrias, y la reunión terminó apaciblemente y bien. Después de la reunión pasamos a Amsterdam, acompañados por varios Amigos de esa ciudad y de Alkmaer.

Al día siguiente se llevó a cabo la reunión trimestral en Amsterdam, a la cual llegaron Amigos de Harlem, y Rotterdam, y con ellos aquellos de nuestro grupo, a quienes habíamos dejado en Rotterdam, Roberto Barclay, Jorge Keith y su esposa, etc. La reunión fue en la casa de Gertrudis Dirick Nieson. Fue una reunión muy grande y servicial. William Penn y yo fuimos llevados a explicar muchas cosas con respecto al orden del evangelio, y a mostrar el beneficio y servicio de las reuniones anuales, trimestrales, y mensuales de hombres y mujeres. Tuvimos otra reunión en la casa de Gertrudis al día siguiente, más pública, y muy grande, en la cual habían profesantes de varias clases, a quienes el camino de la vida y la salvación fue abierto grande y amorosamente; lo cual ellos escucharon muy atentamente, nadie hizo ninguna objeción a lo que fue declarado. En la tarde tuvimos otra reunión en el mismo lugar, pero con menos personas, y más privada. Al día siguiente tuvimos una reunión de Amigos solamente, donde por mutuo acuerdo fueron establecidas varias reuniones: mensuales, trimestrales, y anuales, para que fueran llevadas a cabo en Amsterdam para los Amigos en todas las provincias unidas de Holanda, y en Ernbden, el Palatinado, Hamburgh, Frederickstadt, Dantzig, y otros lugares en Alemania y en sus alrededores; por las cuales los Amigos estaban muy contentos, y ha sido un gran servicio para la verdad.

Al día siguiente me vino a la mente un ejercicio con respecto a ese espíritu engañoso que obró en algunos para hacer divisiones en la iglesia, y el cuidado de las iglesias estaba sobre mí, y fui llevado a escribir unas pocas líneas para advertir a los Amigos de esto, como sigue:

A todos los Amigos,

Manténganse en ese espíritu de separación y división, en la verdad pacífica, y en la semilla de la vida, que gastará todo, y durará más que todo. Porque el Cordero obtendrá la victoria sobre todos los espíritus de la contienda, como lo ha hecho desde el principio. Y ellos se marchitarán como otros lo han hecho; pero todos los que se mantienen en la semilla, que siempre es verde, nunca se marchitarán; como los Amigos que han sido guardados hasta este día. Si alguno ha apostatado, ha tirado la cruz, y se ha hecho suelto y lleno, y se ha ido hacia la contienda y los conflictos con sus espíritus terrenales, y allí ruegan por la libertad, este espíritu toma espíritus sueltos y terrenales, y clama imposición a los que los amonestan a ir a la vida, la luz, el espíritu y el poder de Dios, para que ellos sean vivificados, y vivan otra vez con los vivos. Después de esta amonestación sus espíritus se levantan en la contienda y los conflictos, y la separación, volviendo sus almas en contra de lo viviente, en sus espíritus sueltos y terrenales, que quisieran tener el nombre de la verdad, pero no están en la naturaleza de ella, sino están para el juicio eterno de la semilla viviente. Este es el espíritu que engaña, pero es juzgado por lo que libera del engaño y salva.

Jorge Fox
Amsterdam, en Holanda, el quinto día del sexto mes, del año 1677

Siendo este el primer día de la semana, tuvimos una reunión grande, donde hubo una gran concurrencia de personas de varias opiniones, bautistas, buscadores, socinianos, brownistas, y algunos de los colegiales. Roberto Barclay, Jorge Keith, William Penn, y yo, todos separadamente declaramos la verdad eterna entre ellos; explicando el estado del hombre en la caída, y mostrando el camino en que el hombre y la mujer deben ir hacia la restauración por Cristo Jesús. El misterio de la iniquidad y el misterio de la piedad fueron explicados claramente, y la reunión terminó tranquilamente y bien.

Al día siguiente, Jorge Keith, Roberto Barclay, y William Penn, dejándome a mí y algunos Amigos en Amsterdam, partieron hacia Alemania, donde viajaron muchos cientos de millas, y tuvieron un buen servicio para el Señor, y Benjamín Furly fue con ellos, e interpretó.

Ese día y el siguiente me quedé en Amsterdam, visitando Amigos, y asistiéndoles en algunos asuntos con respecto a las reuniones. Tres bautistas vinieron a discutir conmigo, a quienes expliqué cosas para su satisfacción y ellos se separaron de mí amablemente. Yo le escribí una carta también a la princesa Elizabeth, la cual Isabel Yeomans le entregó, cuando la esposa de Jorge Keith y ella fueron a visitarla.

Princesa Elizabeth,

He oído de su amor hacia el Señor y su santa palabra, de algunos Amigos que le han visitado, y también por algunas de sus cartas, las cuales he visto. Lo cual en verdad es una gran cosa, que una persona de su rango tenga una mente tan amante hacia el Señor y su preciosa verdad, ya que tantos han sido arrastrados por el lujo, y los placeres de este mundo. Sin embargo todos hacen una profesión externa de Dios y de Cristo de una u otra manera, pero sin ningún sentido profundo de sentimiento hacia él. Porque no muchos de los poderosos o los sabios del mundo pueden ser necios por causa de Cristo, o pueden ser humildes en la humildad de Cristo Jesús en su estado poderoso, por medio del cual ellos reciben propiedades más poderosas, y un reino más poderoso, por medio del espíritu santo interno, la luz divina y el poder de Dios. Y una sabiduría más poderosa, que viene de arriba, y es pura y pacífica: y esta sabiduría está por encima de lo que es de abajo, que es terrenal, sensual y diabólico, por medio de lo cual los hombres se destruyen los unos a los otros por sus religiones, sus caminos, adoraciones, e iglesias; pero esto no es de Dios ni de Cristo. La sabiduría que es de arriba, por la cual todas las cosas fueron hechas y creadas, de lo cual el santo temor de Dios en el corazón es el comienzo, y mantiene el corazón limpio. Por esta sabiduría todos los hijos de Dios deben ser ordenados, y con ella llegan a ordenar todas las cosas para la gloria de Dios. Esta es la sabiduría que es justificada por sus hijos. En este temor de Dios y sabiduría, mi deseo es para que ustedes puedan ser guardados para la gloria de Dios. Porque el Señor viene a enseñarle a su pueblo él mismo, y a establecer su estandarte, para que las naciones puedan ir hacia él. Ha habido una apostasía, desde los días de los apóstoles para alejarse de la luz divina de Cristo, que debiera haberles dado la "luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo Jesús;" y del espíritu santo, que los hubiera guiado a toda la verdad. Y por lo tanto la gente ha establecido tantos líderes fuera de sí mismos, para darles conocimiento. Y también de la santa y preciosa fe de la cual Jesucristo es el autor y consumador, y esta fe purifica el corazón, y nos da la victoria sobre lo que nos separa de Dios; por medio de esta fe ellos pueden tener acceso a Dios, y en esta fe ellos agradan a Dios, el misterio de la cual es tenido en una conciencia pura. Y también del evangelio que fue predicado en los días de los apóstoles (y este evangelio es el poder de Dios), que trae la vida y la inmortalidad a la luz en el hombre y la mujer, por la cual la gente debería haber visto por encima del diablo que los ha oscurecido; este evangelio guardará a todos los que lo reciban en la vida y la inmortalidad. Porque los ojos de la gente han ido tras el hombre, y no tras el Señor, quien escribe su ley en los corazones, y la pone en las mentes de los hijos del nuevo pacto de la luz, la vida y la gracia; por medio del cual todos llegan a conocer al Señor, desde el más pequeño hasta el más grande; para que el conocimiento del Señor pueda cubrir la tierra, como las aguas cubren mar. Esta obra del Señor está comenzando otra vez, como sucedió en los días de los apóstoles; las personas vendrán a recibir un ungimiento en ellos de parte del Santo, por el cual ellos conocerán todas las cosas, y no necesitarán que ningún hombre les enseñe, sino como el ungimiento les enseña. Y también para conocer cómo habla la justicia de la fe, la palabra en el interior del corazón y la boca, para obedecerla y hacerla. Esta era la palabra de fe que los apóstoles predicaron; que ahora es recibida y predicada otra vez, y es el deber de todos los cristianos recibirla. Por lo tanto ahora la gente está saliendo de la apostasía, a la luz de Cristo y su espíritu; para recibir fe de él, y no de los hombres; para recibir el evangelio de él, su ungimiento de él, la palabra. Y como ellos lo reciben, ellos lo declaran libremente, y su mandamiento era para sus discípulos, y todavía lo es para los que aprenden de él y le reciben. Porque el Señor Dios y su hijo Jesucristo han venido a enseñarle a su pueblo, y a llevarlos de todos los caminos del mundo a Cristo que es el camino, la verdad, y la vida, quien es el camino al Padre; y de todos los maestros y oradores del mundo, a aquel quien es el orador y el maestro, Heb 8:10-11. Y de todos los adoradores del mundo, a adorar a Dios en espíritu y verdad, y esta adoración Cristo estableció más de mil seiscientos años atrás, cuando él menospreció la adoración de los judíos en el templo de Jerusalén, y la adoración en el monte donde estaba el pozo de Jacob. Y a sacar a la gente de todas las religiones del mundo, que ellos tienen desde los días de los apóstoles, a la religión que fue establecida por Cristo y sus apóstoles, la cual es pura y no está contaminada ante Dios, y nos guarda de las manchas del mundo. Y a sacarlos de todas las iglesias y grupos del mundo, que han sido edificados y establecidos desde los días de los apóstoles, a la iglesia que está en Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 1 Tes 1:9. Y a llevarlos a la unidad y la comunión en el Espíritu Santo, que hace morir, circuncida, y bautiza, para sumergir el pecado y la corrupción, que ha surgido en el hombre y la mujer por medio de la transgresión. En este Espíritu Santo hay una santa comunión y unidad; sí, es el vínculo de paz del Príncipe de Príncipes, el Rey de Reyes, y el Señor de Señores; y todos los verdaderos cristianos deben mantener esta paz celestial con armas espirituales, no carnales.

Y ahora, mi amigo, los hombres santos de Dios escribieron las escrituras a medida que fueron inspirados por el Espíritu Santo; y todo el cristianismo está en contienda con respecto a las escrituras, porque ellos no eran guiados por el mismo Espíritu Santo como los que escribieron las escrituras; y a este Espíritu Santo ellos deben ir en sí mismos, y ser guiados por él, si ellos van hacia toda la verdad de ellos, y a tener consuelo en Dios, en Cristo, y en ellos. Porque nadie puede llamar a Jesús Señor sino por medio del Espíritu Santo; y todos los que llaman a Cristo Señor sin el Espíritu Santo, toman su nombre en vano. De la misma manera todos los que nombran su nombre deben apartarse de la iniquidad; entonces ellos nombran su nombre en reverencia, en verdad y en justicia. Oh por lo tanto sientan la gracia y la verdad en sus corazones, que viene de Cristo Jesús, que les enseñará como vivir, y lo que deben de negar. Ella establecerá sus corazones, sazonará sus palabras, y les traerá salvación, y será un maestro para ustedes en todo tiempo. Por ella ustedes pueden recibir a Cristo, de quien ella procede; y a los que le reciben, él les da poder no sólo para estar en contra del pecado y el mal, sino para ser hijos de Dios. Y si hijos, entonces herederos de una vida, y un mundo y reino que no tiene fin, y de las riquezas eternas y tesoros de ese reino. Por lo tanto apresuradamente, con mi amor en el Señor Jesucristo, quien probó la muerte por todo hombre, y hiere la cabeza de la serpiente, que ha estado entre Dios y el hombre. Para que a través de Cristo el hombre pueda ir hacia Dios otra vez, y alabarle a través de Cristo Jesús el Amén, la roca espiritual y celestial, y fundamento de todo el pueblo de Dios para edificar sobre él, y para la alabanza y gloria de Dios, quien está sobre todo, bendito para siempre.

Jorge Fox
Amsterdam, el día siete del sexto mes, del año 1677

Postdata

La portadora de esta carta es una nuera mía,
que viene con Gertrudis Dirick Nieson y la esposa de Jorge Keith, para visitarle.

La respuesta de la princesa Elizabeth

Estimado Amigo, no puedo sino tener un amor tierno hacia aquellos que aman al Señor Jesucristo, a quien es dado no sólo el creer en él, sino también sufrir por él. Por lo tanto su carta, y la visita de sus amigas, han sido muy gratas para mí. Seguiré el consejo de ellas y el suyo, mientras Dios me de luz y unción; permaneciendo todavía

como su estimada amiga,

Elizabeth
Hertford, el día 30 de agosto, del año 1677

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