1677-1685 Ingleterra, Europa y de regreso
Parte 2 de 4

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El Diario de Jorge Fox - 1677 - 1685 - Inglaterra, Europa y de regreso

Viví en el norte por más de un año, habiendo servido al Señor entre los Amigos de allí, y estando tan ocupado con escribir en respuesta a los libros publicados por los adversarios; y por abrir los principios y doctrinas de la verdad al mundo, para que ellos puedan llegar a tener un entendimiento correcto de ellos, y para ser unidos a la verdad. También escribí varias epístolas a los Amigos durante este tiempo. Una fue para la Reunión Anual llevada a cabo en Londres este año, 1679; cuya copia sigue a continuación:

Mis estimados Amigos y Hermanos,

Quienes están reunidos juntos en el nombre y el poder del Señor Jesucristo, gracia, misericordia, y paz de Dios el Padre, y del Señor Jesucristo, llene todos sus corazones, y los establezca en su gracia, misericordia, y paz sobre Cristo, la roca viviente y el fundamento, quien es el primero y el último, y sobre todos los fundamentos y rocas en el mundo entero; una roca y fundamento de la vida para que todos los vivientes edifiquen en ella, que permanece segura en su luz celestial divina, que es la vida en él; por quien todas las cosas fueron hechas, quien es la piedra preciosa establecida en Sión (y no en el mundo), que todos los edificadores sabios rechazaron, quienes aparentaron edificar a la gente hacia el cielo con las palabras de los profetas, y la ley del monte Sinaí, pero fuera de la vida de ambos: por lo tanto esos edificadores no pudieron recibir la ley de la vida de Cristo, la piedra preciosa establecida en Sión, no la palabra de la Jerusalén celestial. Pero ustedes, mis estimados amigos, que han recibido esta ley de la Sión celestial, y la palabra de la Jerusalén celestial, en el nuevo pacto, donde se disfruta la vida y la sustancia, ustedes ven el final y la abolición de la ley y las ceremonias de los judíos, sacadas fuera del monte Sinaí. Y por lo tanto mi deseo es que todos ustedes puedan mantenerse en la ley de la vida y el amor, que ustedes tienen en Cristo Jesús, y por este amor es edificado el cuerpo, y es tejido y unido junto a Cristo Jesús, la cabeza. Y este amor soporta todas las cosas, cumple la ley, guardará a todos en humildad, y en ella para ser de una mente, corazón y alma. Para que todos puedan llegar a beber en ese espíritu, que los bautiza y los circuncida, sumergiendo y cortando el cuerpo de los pecados de la carne, que se ha levantado en el hombre y la mujer por su transgresión de los mandamientos de Dios. Para que en ese santo espíritu puro todos puedan servir y adorar al Dios puro en espíritu y en verdad, el cual está sobre todas las adoraciones que están fuera del espíritu de Dios y de su verdad. En este espíritu todos ustedes tendrán una unidad espiritual y comunión sobre todas las comuniones de los espíritus impuros, que están fuera de la verdad en el mundo. Por este Espíritu Santo todos sus corazones, mentes, y almas pueden estar tejidas junto con Cristo, de donde proviene; y por la gracia y la verdad, y no bajo la ley, como los judíos externos estaban en el viejo pacto. Por esta gracia y verdad en el nuevo pacto, todos pueden ser hechos hombres y mujeres libres de Dios, para servir a Dios en la nueva vida, el camino nuevo y viviente: mostrando los frutos del nuevo corazón y el nuevo espíritu, en el nuevo pacto, sobre la muerte y la oscuridad. ¡Gloria a Dios para siempre! En esta gracia y verdad está la verdad celestial, misericordiosa y verdadera para cada mente espiritual, que lo hace libre de aquel que está fuera de la verdad, donde estaba su cautiverio. También su libertad en la fe santa, divina y preciosa, que le da la victoria sobre aquello que una vez lo separó de Dios y de Cristo por cuya fe usted tiene acceso a Dios otra vez por medio de Jesucristo. Por lo tanto en esta fe divina y santa, usted tiene libertad divina, santa y preciosa, sí, y victoria sobre aquel que lo separó de Dios; y esta fe es mantenida en una conciencia pura. De modo que la libertad en el espíritu de Dios está en aquello que bautiza y sumerge el pecado y la iniquidad, y quita el pecado de muerte y los pecados de la carne, que se obtienen al transgreder el mandamiento de Dios. Y también la libertad del evangelio, que es enviado del cielo por el espíritu santo, que es el poder de Dios, que fue y es otra vez predicado a todas las naciones; en este evangelio que es la verdadera libertad, y la comunión y orden del evangelio. Para que el espíritu maligno o la conciencia, o la fe falsa muerta, lo que es descortés, fuera de la verdad, y no en el espíritu de Dios, ni en su evangelio, ni en la fe divina, su libertad está en la oscuridad; porque toda verdadera libertad está en el evangelio, y en la verdad que los hace libres; en la fe, en la gracia, y en Cristo Jesús, que destruye al diablo y sus obras, que ha llevado a toda la humanidad hacia el cautiverio. De modo que en este espíritu, verdad y fe celestial y apacible, que obra por amor, y el evangelio de paz, y en Cristo Jesús está la paz de todos los santos y la libertad pura, verdadera y santa; en la cual ellos tienen sal, sentido, sentimiento, discernimiento, y sabor, sí y unidad y comunión los unos con los otros, y con el Hijo y el Padre, esa comunión celestial y eterna. De modo que estando todos sujetos a la gracia y la verdad, y a la fe y el evangelio (el poder de Dios), y a su buen espíritu, en esto ellos distinguen toda la libertad verdadera, pura y santa de lo que es falso. Esto llevará a todos a sentarse en humildad; porque la paciencia nos hace correr la carrera, y el Cordero debe tener la victoria; y no los que hablan de manera ruda, rebelde y vana, los que no están bautizado, ni circuncidados, ni santificados. Los tales no andan en el camino de la regeneración, sino en el camino de la no regeneración; ni tampoco ellos descienden a la muerte con Cristo en el bautismo. Los tales no reinarán con él en su resurrección, sino que son sepultados con él en su bautismo. Por lo tanto, todos deben descender hacia la muerte de Cristo, y ser crucificados con él, si quieren levantarse y seguirle en la regeneración antes que lleguen a reinar con él. Y, amigos, muchos pueden tener preciosas revelaciones; pero deseo que todo se comprendida en aquello que se les revela, y que todos ellos puedan mantenerse en la cruz diaria; entonces ellos se mantienen en el poder que mata y crucifica aquello que quisiera llevarlos entre las bestias y los machos cabríos, para leudarlos con su espíritu rudo y rebelde; para que, por medio de la cruz, que es el poder de Dios, eso pueda ser crucificado, y ellos, en el poder, puedan seguir al Cordero. Porque el poder de Dios guarda a todos en orden, sujeción, y humildad, en aquello es hermoso, virtuoso, decente, atractivo, temperante, y moderado; de manera que su moderación llega a aparecer en todos los hombres. Mi deseo es que todas sus luces puedan brillar como en una ciudad sobre un monte, que no se puede esconder; y que ustedes puedan ser la sal de la tierra, para salarla, sazonarla, y hacerla agradable para Dios, y que todos ustedes puedan estar sazonados con ella. Entonces todos sus sacrificios serán un olor dulce para el Señor, y ustedes serán como los lirios y las rosas, y el jardín de Dios, que da olor agradable para él: cuyo jardín es guardado por su poder, el cerco que encierra todo lo rebelde y desagradable, los destructores y dañadores de las vides, los capullos, y las plantas, y las briznas delicadas de Dios, que brotan de su semilla de vida, quien la riega con su agua celestial y su palabra de vida en todo momento, para que ellos puedan crecer y ser fructíferos; para que él pueda tener un jardín agradable y fructífero. Así todos son guardados frescos y verdes, siendo regados cada momento con el agua santa y eterna de vida del Señor, que es la fuente. Mis estimados amigos, mi deseo es que esta semilla celestial, que hiere la cabeza de la serpiente tanto por dentro como por fuera, pueda ser su corona y vida, y ustedes en él puedan ser la corona y el gozo los unos de los otros, para alabar al Señor Dios sobre todo, bendito sea por siempre. Esta semilla santa perdurará más y desgastará todo lo que la mala semilla desde la caída ha producido y establecido. Así como cada uno ha recibido a Cristo Jesús el Señor, así caminen en él en la humildad que él enseña; y rechacen las ocasiones para conflictos, argumentos vanos, y disputas con hombres de mentes corruptas, quienes están destituidos de la verdad; porque la verdad es pacífica, el evangelio es una habitación pacífica en el poder de Dios; su sabiduría es pacífica y suave, y su reino permanece en la paz. Oh, ¡su gloria brilla sobre todas sus obras! En Cristo Jesús ustedes tendrán paz, que no es del mundo; sí, una paz que el mundo no puede quitar; porque la paz que ustedes tienen de él estaba antes de la fundación del mundo, y estará cuando todo se haya acabado. Esto mantiene a todos en lo que es importante y sustancial, sobre la paja. ¡Gloria al Señor Dios sobre todo, por siempre y para siempre! Amén.

Y ahora, mis estimados amigos, el Señor requiere más de ustedes que de otras personas, porque él se ha comprometido más con ustedes. Él requiere los frutos de su espíritu, de la luz, del evangelio, de su gracia, y de la verdad; porque por sus frutos él es glorificado, (como dijo Cristo), en que ustedes producen mucho fruto, frutos de justicia, santidad, piedad, virtud, verdad, y pureza; para que ustedes puedan responder a aquello que es de Dios en toda la gente. Sean valiente por su evangelio eterno y glorioso en el Espíritu Santo de Dios y su verdad, manteniéndose en la unidad, y en el Espíritu Santo, la luz y la vida, que está sobre la muerte y la oscuridad, y que existía antes que la muerte y la oscuridad. En este espíritu tenemos un vínculo de paz, que no puede ser quebrantado a menos que ustedes se alejen del espíritu, y entonces perderán esta unidad y vínculo de paz, que ustedes tienen del Príncipe de paz.

El mundo también espera más de los Amigos que de otras personas, porque ustedes profesan más. Por lo tanto, ustedes deberían ser más justos que otros en sus palabras y negocios, más rectos, santos y puros en sus vidas y conversaciones, para que sus vidas y conversaciones puedan predicar. Porque las lenguas del mundo y sus bocas han predicado por suficiente tiempo; pero sus vidas y conversaciones niegan lo que sus lenguas han profesado y declarado.

Y, estimados amigos, esfuércense para destacarse los unos con los otros en virtud para que ustedes puedan crecer en amor, ese camino excelente que une a todos con Cristo y con Dios. Levántense por la gloria de Dios, y piensen en aquello que incumbe al honor del Señor, para que de ninguna manera su poder pueda ser abusado, ni su nombre maligno sea pronunciado por ninguno de los impíos habladores o caminantes; sino para que en todas las cosas Dios pueda ser honrado, y ustedes puedan glorificarlo en sus cuerpos, almas, y espíritus, el corto tiempo que ustedes tienen para vivir. Mi amor para todos ustedes en la semilla santa que reina sobre todo, y es el primero y el último, en quien todos ustedes tienen vida y salvación, y su elección y su paz con Dios, por medio de Jesucristo, que destruye al que ha estado entre ustedes y Dios; para que nada pueda estar entre ustedes y el Señor, sino Cristo Jesús, Amén.

Mi vida y amor es para todos ustedes, y entre todos ustedes. El Señor Dios Todopoderoso por su gran poder, por lo cual él ha guardado a su pueblo hasta esta día, los guarde y los mantenga a todos en su poder, y santa verdad pacífica, en unidad y comunión los unos con los otros, y con el Hijo y el Padre. Amén.

Jorge Fox
El día 14 del tercer mes, del año 1679

Escribí varias otras epístolas y documentos a los Amigos durante mi estadía en el norte; una era para ‘Para animar a lo Amigos para que sean audaces y valientes por la verdad, de la cual el Señor los ha llamado a testificar. Eran como sigue:

Estimados Amigos, Sean todos valientes por la verdad del Señor sobre la tierra, de la cual la serpiente, Satanás, y el diablo están fuera; y en la verdad manténganlo alejado, en la cual todos ustedes tienen paz, vida, y unidad con Dios y su Hijo, y los unos con los otros. Dejen que el amor de Dios llene todos sus corazones, para que en él ustedes puedan construir y edificarse los unos a los otros en la luz, la vida, el espíritu santo, y el poder de Dios, el evangelio glorioso y confortable de Cristo, el hombre celestial, su Señor y Salvador, quien llena todas sus vasijas con su vino celestial y su agua de vida, vístanse con su ropa celestial, su lino fino que nunca se envejece; y ármense con su armadura celestial, para que ustedes puedan permanecer como testigos fieles para Dios y su Hijo, quien ha venido y les ha dado entendimiento para que lo conozcan, y ustedes están en él. Por lo tanto caminen en él, en quien todos ustedes tienen vida y salvación, y paz con Dios. Mi amor para ustedes en el Señor Jesucristo, en quien he trabajado, y que Dios Todopoderoso, en su poder eterno y su sabiduría, los guarde para su gloria. Amén.

Jorge Fox
Swarthmore, el día 29 del décimo mes, del año 1679

El próximo día sentí que algunos que habían recibido la verdad, tuvieron revelaciones acerca de la verdad, pero después se habían alejado de la verdad; esto sucedió porque ellos no habían permanecido mansos y humildes. Fui inspirado a escribir la siguiente epístola, como una 'advertencia y exhortación a todos para que moren en la humildad.

Mis queridos amigos,

A quienes el Señor en su misericordia ha visitado con el manantial de lo alto, y les ha inspirado a confesar e inclinarse ante su nombre; manténganse humildes en sus mentes, y aprendan de Cristo quien les enseña en humildad, y manténganse en eso; de modo que en ninguna manera ustedes que son más jóvenes lleguen a ser exaltados, engreídos, o presuntuosos por sus revelaciones, y por medio de eso, pierdan su condición siendo llevados hacia la presunción y después a la desesperación, y así abusen del poder de Dios. Porque era la preocupación de los apóstoles, que ninguno debía abusar del poder del Señor Dios; pero en todas las cosas su fe debía permanecer dentro del poder, para que ellos pudieran se comprendidos hacia la verdad que ellos le hablaron a otros, para que no fueran predicadores a otros y ellos mismos fueran eliminados. Por lo tanto les concierne a ustedes ser comprendidos en aquello que ustedes le predican a otros, y manténganse humildes en eso; entonces el Dios de verdad exaltará a los humildes en su verdad, luz, gracia, poder, y espíritu, y en su sabiduría hacia su gloria. Así todos son guardados en sus medidas de gracia, luz, fe y el espíritu de Cristo, quien es el hombre celestial y espiritual. Por lo tanto no dejen que nadie apague el espíritu, ni sus movimientos, ni lo aflijan, ni se alejen de él; sino sean guiados por él, que mantiene a todos en sus tiendas; y este espíritu de Dios les da un entendimiento, cómo servir, adorar, y agradar al Dios puro y santo, su hacedor y Creador en Cristo Jesús, y cómo esperar, hablar, y responder al espíritu de Dios en su pueblo: en ese espíritu santo que es la unidad y comunión santa. El espíritu santo le enseña a la mente santa, amable, mansa, y quieta a responder a la semilla que Cristo ha plantado sobre todos los terrenos; y a responderle a la luz, la gracia, y el espíritu, y el evangelio en cada criatura, aunque ellos se han alejado del espíritu, la gracia, la luz y el evangelio en el corazón. Para que por la caminata santa todos puedan llegar a hacerlo, como también por medio de la predicación santa, que Dios en todas las cosas pueda ser glorificado en todas las cosas por ustedes, y que ustedes puedan producir frutos para su adoración. Amén.

Jorge Fox
Swarthmore, el día 30 del décimo mes, del año 1679

Hacia finales de este año, fui inspirado por el Señor a viajar hacia el sur otra vez. Comencé mi camino al inicio del primer mes del año 1679, y al pasar por Westmoreland y Lancashire, visité a Amigos en varias reuniones, y entré en Yorkshire. Tuve varias reuniones grandes e importantes en Yorkshire, antes de ir a la ciudad de York. Cuando llegué allí, era el tiempo de los tribunales, y puesto que había muchos amigos en la cárcel por causa de la verdad, les di la libertad de documentar los sufrimientos de los Amigos en la cárcel, para que fuera presentado ante los jueces, y yo les ayudé en esta tarea. La reunión trimestral de Amigos también era durante ese tiempo, así que tuve una oportunidad magnífica entre ellos. El Señor reveló muchas cosas importantes y serviciales a través de mí a la reunión, relativas al estado el interior del hombre, cómo el hombre por la fe en Cristo llega a ser injertado en él, y transformado en un miembro de su cuerpo espiritual, y también el estado externo de la iglesia, cómo cada miembro debe vivir y actuar según su lugar en el cuerpo. Pasé varios días en York, después de haber celebrado varias reuniones, y todo fue pacífico y bueno. Fui también al castillo para visitar a los presos, con los que he pasado algún tiempo, alentando y reforzándolos en su testimonio.

Entonces, dejando York, viajé hacia el sur, teniendo reuniones entre Amigos, hasta que llegué a Burton en Lincolnshire, donde el primer día tuve una reunión grande y maravillosa. Luego, yendo hacia Nottinghamshire, viajé a través de una buena parte de ese condado, en la que tuve varias reuniones muy buenas, y luego pasé a Derbyshire, Leicestershire, y Warwickshire, tendiendo reuniones en el camino, hasta que llegué a Warwick donde William Dewsbury y otros Amigos se unieron a mí, y tuvimos una pequeña reunión en la ciudad. Al pasar a través de Southam y Radway, tuvimos una reunión muy buena en cada uno de estos lugares, después de lo cual fui a la casa de Nathaniel Ball, del norte de Newton, en Oxfordshire, y después hacia Banbury para una reunión mensual. Después de haber visitado Amigos en sus reuniones en las regiones fronterizas de Oxfordshire, Gloucestershire, y Northamptonshire, pasé a la casa de Richard Baker, de Biddlesden, en Buckinghamshire, y al día siguiente, siendo el primer día, tuve una reunión muy importante en Biddlesden, en una abadía antigua, la que un Amigo rentaba y vivía en ella. Muchos amigos y personas vinieron a esta reunión de Oxfordshire, Northamptonshire, y las partes adyacentes, y fue de buen servicio. Después de esto, visité Amigos en esas partes, con reuniones en Lillingstone, Lovel, y Bugbrook. Entonces, al pasar Stony Stratford, fui a algunas partes de Bedfordshire, hasta que llegué a la casa de Eduardo Chester en Dunstable. Al pasar por el mercado de la calle, tuve una reunión en Albans, e invitando a los Amigos en Mims y Barnet, llegué a la casa de viuda Haly, en Guttershedge, en Hendon, Middlesex, en una noche del séptimo día, y tuve una reunión muy grande y buena allí al día siguiente.

Pasé de allí a Londres, el tercer día siguiente, y me dirigí directamente a la reunión Peel en la casa de John Elson, ya la mañana siguiente a la reunión en la calle Gracechurch, que estuvo muy grande y tranquila, y los Amigos se regocijaron en el Señor al verme. La Reunión Anual fue la siguiente semana, a la que fueron muchos Amigos de la mayor parte de la nación, y el Señor nos dio una oportunidad bendita el Señor de estar juntos, en la que el antiguo amor se sintió con dulzura, y la vida celestial fluía abundantemente sobre todos. Después de la Reunión Anual, seguí un mes o cinco semanas en Londres y sus alrededores, trabajando en la obra del Señor dentro y fuera de las reuniones, porque además de los testimonios públicos, que el Señor me dio para dar tanto a los amigos como al mundo en las reuniones, me fue puesto un gran servicio sobre mí con respecto a los sufrimientos de los Amigos, buscando conseguir alivio y libertad para ellos en esta y otras naciones. Pasé mucho dolor y tiempo mientras estaba en Londres, al escribir cartas a sus amigos en diversas partes de Inglaterra y en Escocia, Holanda, Barbados, y en otras partes de Norteamérica.

Después de esto, fui inspirado por el Señor a visitar a los Amigos en algunas partes de Surrey y Sussex. Me fui a Kingston por agua, y me quedé algunos días, porque mientras estaba allí, el Señor me inspiró a escribir, tanto al gran turco como al gobernador de Argel para advertirles a ellos y las personas bajo su cargo a que se convirtieran de su maldad, y para temer al Señor, y hacer justicia, con temor por los juicios de Dios que vendrían sobre ellos, y los destruirían sin remedio. Les escribí específicamente a los argelinos, con respecto a la crueldad que ejercían con los Amigos y otras personas que tenían cautivos en Argel. Cuando terminé el servicio y visité Amigos en sus reuniones en Kingston, me adentré más en el campo y tuve reuniones con Amigos en Worplesdon, Guildford, Esher, Capell, Patcbgate, Worminghurst, Bletchington, Horsham, Ifield, Ryegate, Gatton, y de vuelta en Kingston, y desde allí a Hammersmith. Después de haber pasado unos días en el servicio de la verdad entre los Amigos de Hammersmith, Battersea, Wandsworth, y sus alrededores, pasé por Kensington, hacia Hendon, donde tuve una reunión muy buena en el primer día, y desde allí me fui a Londres.

Cuando tenía unos diez días en Londres, me sentí llevado de nuevo a visitar a unos Amigos en el campo, y fui a Edmonton con Christopher Taylor, quien tenía una escuela para la educación de los hijos de los Amigos. Tuve algunos servicios entre los niños, y luego me dirigí hacia Hertford, visitando Amigos en el camino. En Hertford, me reuní con Juan Story y algunos otros de su grupo, pero el testimonio de la verdad estuvo sobre ellos, y los mantuvo humildes, de modo que la reunión estuvo tranquila. Fue el primer día, y al ser el día siguiente la reunión de los hombres y de las de mujeres para tratar asuntos de negocios, los visité también, y fue muy bueno porque algunos en ese lugar había despreciado la importancia de ellas. Luego fui inspirado a abrir el servicio de dichas reuniones, así como hablar de la utilidad y el beneficio de eso a la iglesia de Cristo, como el Señor me lo reveló en pensamientos; y fue un buen servicio para los Amigos. Tuve una reunión también con algunos de los que se habían ido hacia la lucha y la contención, para mostrarles cómo se equivocaron, y habiéndome quitado la carga de ellos, se los dejé al Señor. Después de otra reunión pública en la ciudad, regresé a Londres por Waltham Abbey, donde tuve una reunión pública el primer día siguiente, y otra con los Amigos en la noche. Al día siguiente fui a la casa de Christopher Taylor en Edmonton, y me quedé un día o dos, teniendo algunas cosas que escribir para el servicio de la verdad. Cuando terminé ese servicio, me fui a Londres pasando por Shacklewell, donde los Amigos tenían una escuela de Amigos para la educación de las jóvenes doncellas que eran hijas de Amigos.

Residí en Londres la mayor parte de este invierno, haciendo mucho servicio allí para el Señor, tanto dentro como fuera de las reuniones. Debido a que fue una época de grandes sufrimientos entre los Amigos, fui llevado en el espíritu, a visitar las reuniones de los Amigos con más frecuencia, para estimular y fortalecer por medio de exhortaciones y ejemplo. El Parlamento también se encontraba en período de sesiones, y los Amigos fueron diligentes al esperar para exponer sus quejas ante ellos. Recibimos nuevos informes casi todos los días de los tristes sufrimientos que los Amigos experimentaron en muchas partes de la nación. Pasé mucho tiempo junto con otros Amigos que se dieron libremente al servicio, buscando alivio para mis hermanos que sufren, asistiendo juntos a la cámara del parlamento por muchos días, y buscando cualquier oportunidad de hablar con los miembros de cualquiera de esas cámaras, quienes parecieron dispuestos a oír nuestras justas quejas. Y de hecho algunos de los miembros de cada cámara fueron muy corteses, y se mostraron dispuestos a ayudarnos si hubieran podido. Sin embargo, después, el Parlamento estuvo ocupado examinando el argumento papista y elaborando formas de descubrir quienes eran simpatizantes de los papistas. Aunque nuestros adversarios en su conciencia sabían que no éramos papistas y tenían experiencia como para saber que no éramos conspiradores, se apoderaron de las oportunidades en contra de nosotros (porque sabían que no podíamos jurar ni pelear), para exponernos a las sanciones que fueron hechas en contra de los papistas. Para demostrar nuestra inocencia y cerrar las bocas de nuestros adversarios, elaboré un corto documento para ser entregado al Parlamento, como sigue:

Es nuestro principio y testimonio negar y renunciar a todas las conspiraciones y conspiradores en contra del rey, o cualquiera de sus súbditos, porque tenemos el espíritu de Cristo, por el cual nosotros tenemos la mente de Cristo, que vino a salvar las vidas de los hombres, y no para destruirlos. Deseamos la seguridad del rey y de todos sus súbditos. Por lo cual declaramos, que nos esforzaremos con todo nuestro poder para salvar y defenderlos tanto a él como a ellos, al descubrir todas las conspiraciones y conspiradores, que lleguen a ser de nuestro conocimiento, que quisieran destruir al rey o a sus súbditos. Esto les ofrecemos con sinceridad. Pero en cuanto a jurar y pelear, que por la sensibilidad de nuestra conciencia no podemos hacer, ustedes saben que hemos sufrido todos estos años por nuestra la negativa en conciencia a hacerlo. Y ahora que el Señor nos ha reunido, deseamos que nos alivien y nos liberen de esos sufrimientos, y que no pondrán sobre nosotros el hacer esas cosas que por no hacer hemos sufrido tanto y durante tanto tiempo, porque si ustedes lo hacen, harán que nuestros sufrimientos y cadenas sean más fuertes en lugar de aliviarnos.

Jorge Fox

En este tiempo he recibido dos libros muy envidiosos escritos en contra de la verdad y de los amigos, uno de ellos por un (así llamado) médico de Bremen, en Alemania, y el otro por un sacerdote de Dantzig, en Polonia. Ambos estaban llenos de falsedades y calumnias reprochables. Sentí que debía darles una respuesta, y para no ser seriamente interrumpido por otros asuntos y otra compañía, me fui a Kingston sobre el Támesis, donde escribí una respuesta a cada uno de ellos, y también a otros papeles escandalosos que habían sido impresos y esparcidos para desacreditar a los Amigos.

Mientras estuve allí, escribí también el siguiente documento, para persuadir a los magistrados a que fueran moderados con los disidentes, y que quitasen su tendencia a la persecución. Debido a que debía tener su servicio completo, yo la dirigí como sigue:

A todos los gobernantes, magistrados y legisladores, en Inglaterra, Escocia e Irlanda, desde el más alto al más bajo, y a todos los demás magistrados en todo lo que se denomina cristiandad, deseando su salud, paz, tranquilidad, vida y salvación en Cristo Jesús, el Señor de gloria, y el Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo, y es el Rey de reyes y Señor de señores, a quien todo el poder en el cielo y en la tierra es dado, y quien recompensará a cada uno conforme a sus palabras y sus obras.

Ustedes que llevan el nombre de magistrados cristianos, mi deseo es que puedan todos ser hallados en Cristo, y no sólo tener el nombre, sino ser hechos partícipes de su naturaleza divina, que no sólo sean decidores de la palabra, sino hacedores de la palabra, no sólo profesantes de Cristo, y habladores por Cristo, sino que dejen que Cristo reine en vuestros corazones por la fe, y ser caminantes en Cristo. Porque así como gran apóstol de Cristo dijo: "Como todos han recibido al Señor Jesucristo, así caminen en él, porque en él hay paz". Si todos los que profesan a Cristo caminaran en Cristo, caminarían en paz, y estarían en unidad; porque el apóstol exhorta a los cristianos en su día para mantener la unidad del espíritu, que es el vínculo de la paz, sí, de Cristo, la paz del Rey de reyes. Todos los cristianos que tienen las escrituras y no están en este espíritu de Cristo, no se encuentran en unidad los unos con los otros, y así han roto este vínculo de paz, que debe entretejerlos y unirlos. Así como todos los que profesan la verdad de Cristo deben vivir en ella, porque es pacífica, y el evangelio es el evangelio de la paz; y si todos los cristianos vivieran en ella, estarían en paz los unos con los otros, y en la comunión gloriosa de los evangelios. Y si todos los cristianos se mantienen en el temor de Dios, que es el principio de la sabiduría pura y celestial, pacífica, y amable, en la que es fácil ser tratado, (por encima de la sabiduría que es terrenal, animal, diabólica, y destructiva), no habría nada diferente ni destructivo con respecto a los asuntos de la religión.

Yo declaro que el día poderoso del Señor ha venido y viene, y el Señor Dios ha venido a enseñar a su pueblo Él mismo por medio de su Hijo (Hebreos 8:8-11), quien hiere la cabeza de la serpiente, el falso maestro, que alejó a Adán y Eva de Dios, quien era su maestro. Dios le enseñará a su pueblo por medio de su Hijo, el maestro de Adán y Eva en el paraíso, antes de caer, que desobedecieron al Señor y le abandonaron y siguieron a la serpiente, cuya cabeza hiere Cristo, y renueva al hombre y la mujer a la imagen de Dios, en la que estaban Adán y Eva antes de su caída. Gloria y honra a Dios, por Jesucristo, que nos ha llamado por su Hijo a su gloriosa imagen, para servirle y adorarle en espíritu y en verdad; y el diablo está fuera de este espíritu santo y esta verdad, y no puede entrar en ellos.

Yo deseo que todos los magistrados cristianos tengan cuidado de no perseguir a nadie, aunque tengan diferencias con usted en materia de fe, de culto y de religión. Porque Cristo dijo: "Que la cizaña y el trigo crezcan juntos hasta la cosecha", y prohibió que se quitaran las malas hierbas. La razón era que "sin querer pudieran dañar el trigo también", porque Cristo dijo que debía ser el trabajo a sus ángeles el separar la cizaña del trigo. Además Cristo dijo que debían ir al castigo eterno los que no lo visitaron en la cárcel en sus miembros; entonces ¿qué será de ellos que le echaron en la cárcel, donde él se manifiesta en sus miembros? ¡Oh! ¡tomen estas cosas en serio! Un día de juicio vendrá, la venganza y la retribución le será dada a cada uno según sus obras.

A los discípulos, que hubieran querido que descienda fuego del cielo para consumir a aquellos que no lo recibieron, él se dio la vuelta hacia ellos, los reprendió, y les dijo que "Ellos no sabían de qué espíritu eran; porque él no vino a destruir la vida de los hombres, sino para salvarlas."

Por lo tanto, vamos a todos los magistrados y sacerdotes, en lo que se llama la Cristiandad, tenga en cuenta que han destruido vida de hombres y mujeres desde los tiempos de los apóstoles, porque no reciben las religiones, formas, y adora, que han hecho y configurar. ¿Han sabido lo que el espíritu que han sido de? ¿No son todos los reprendió por, y están bajo el juicio de Cristo? Por lo tanto, vamos a todo tipo de persecución se dejó a un lado en materia de religión, dejen que el amor gobierne, para vencer el mal y los enemigos; tenga la paciencia de hacer caso omiso de la pasión de todo, que todos puedan mantener la razón por la celeste y el entendimiento puro, que su moderación en el verdadero cristianismo puede ser conocido por todos los hombres. Para que no te los turcos, Judíos, los tártaros, los indios, los ateos y los ojos 'sobre ti? Por lo tanto, estar en la unidad, y no dejar que el nombre de Dios y de Cristo sea blasfemado entre ellos por medio, de todas las que llevan el nombre de cristianos. Así que Dios sea glorificado por todos y en todos a través de Jesucristo, que está sobre todos, que llama a todos a la paz, y es bendito por los siglos.

Quisiera que fueran tan nobles como los de Berea y en la búsqueda de las escrituras de Cristo y los apóstoles. ¿Dónde dio él o ellos algún mandamiento de encarcelar, desaparecer, perseguir y dar muerte a cualquiera que no reciba o se conforme a ellos, o que eran contrarias a su espíritu en la religión, o diferentes a ellos en materia de culto?

Una vez más deseo que todos los magistrados cristianos busquen tanto las escrituras y crónicas, y vean cuál era el final de todos los perseguidores, y los juicios que cayeron sobre ellos. ¿Qué cayó sobre Caín, que fue el primer perseguidor por cuestiones de fe y sacrificio? ¿No se convirtió en un vagabundo y un fugitivo sobre la tierra? ¿Qué pasó con el viejo mundo que afligió a Dios, y a Noé, un predicador de justicia? ¿Qué fue de Sodoma que asedió al justo Lot? ¿Qué fue de Faraón, que persiguió al pueblo de Dios en Egipto? (aunque mientras más los persiguió más crecieron), que fue de Acab y Jezabel, que persiguieron a los profetas del Señor? ¿Y qué fue de Amán que hubiera querido destruir a los Judíos? ¿Qué fue de los Judíos y Jerusalén, que persiguieron a Cristo y los apóstoles? ¿Cuál fue el final de todo esto? ¿No se han convertido en vagabundos en la tierra, y expulsados de su país de origen? Por lo tanto, os ruego en el amor y el temor de Dios, sean tan nobles como para buscar tanto en la Escritura como en la historia, y que no se vea empañada su comprensión divina. ¿Qué será de la bestia y la ramera que habla el Apocalipsis, con sus falsos profetas, que han bebido la sangre de los santos, mártires, profetas y de Jesús? No deben todos ir con el diablo, que es un asesino, destructor, y adversario de la humanidad, en el lago de fuego que arde con azufre? Pueden estar seguros de que el espíritu que los mueve a la persecución, en quien quiera que esté, no es de Cristo ni de su naturaleza de cordero, que quita el pecado del mundo, no la vida de los hombres. Pablo era un perseguidor, que enviaba a la cárcel, antes de que se convirtiera al cristianismo, pero nunca después. Y por lo tanto ¿no están todos en la naturaleza de Saúl, sea cual sea el nombre o la profesión de Sión tienen que perseguidores y no convertidos en la vida de Pablo del cristianismo? Después de su conversión, Pablo dijo que la vida que vivió, fue por la fe en el Hijo de Dios, y "ya no vivo yo, sino que Cristo que vive en mí." Y Cristo, para salvar vidas de los hombres, no para destruirlas. Esta vida debe ser la vida de todos los cristianos de hoy, en la que vivió Pablo en su estado convertido, y el apóstol dijo: "La ley es buena, si un hombre la usa de legítimamente, sabiendo esto, que la ley no fue hecha para el hombre justo, sino para los rebeldes e insubordinados, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para las personas sexualmente inmorales, y para los homosexuales, para los secuestradores, ladrones, mentirosos y perjuros. " 1 Timoteo 1:9-10. Por lo tanto la ley en su lugar es buena contra tales cosas. De nuevo el apóstol dice: "La ley fue añadida a causa de la transgresión." Gál 3:19. Aquí todos los magistrados pueden ver para qué es buena la ley, y para lo que se hizo, a favor y en contra, y los males, el apóstol dice, de los que se apodera. Él no dice que la ley debe ser puesta sobre los hombres que diferían de ellos en su religión y de la sentencia, ni a los hombres justos. Así que podéis ver en qué condiciones la ley es buena, y lo que se hizo en contra, no contra los hombres justos, en contra de quienes no tienen nada, sólo porque se diferencian de ellos en materia de religión; dejando que los homicidas, los fornicarios, perjuros, impíos, personas profanas, mentirosos, etc., queden impunes, y por lo tanto no utilizando, o ejecutando la ley legítimamente. Como dice el Apóstol, "La ley es buena, si el hombre la usa legítimamente." Por lo tanto, debe ser utilizados legítimamente; y esta ley, el apóstol dice, es para el castigo de los impíos, y una alabanza a los que hacen bien, como puede verse. Rom 13:3 Así que, como el apóstol dijo: "Luego, ¿invalidamos la ley por la fe? ¡De ninguna manera! Más bien, establecemos la ley." Rom 3:31.

Esto proviene de aquel que desea el bien eterno y la salvación de todos ustedes en Cristo Jesús, Amén.

Jorge Fox
En Kingston sobre el Támesis, el día 4 del primer mes, del año 1680

Después que había terminado estos servicios, regresé a Londres, donde estuve alrededor de un mes, trabajando entre los Amigos en la obra del Señor, tanto en reuniones públicas de adoración como en aquellas relacionadas con los asuntos externos de la iglesia. Después, al sentir que mi espíritu era llevado a visitar a los Amigos alrededor de Enfield, fui a Waltham Abbey, donde tuve unas preciosas reuniones, y otra en Flamstead Heath. Habiendo pasado algún tiempo entre los Amigos del área, y teniendo muchas buenas reuniones en Edmonton, Enfield, Winchmore-hill, y otros lugares, volví a Londres un poco antes de la reunión anual, la cual fue en el tercer mes del año 1681. Fue una reunión preciosa, en la cual la gloriosa presencia y poder del Señor se sintió y se disfrutó eminentemente.

Algún tiempo después fui inspirado a escribir la siguiente epístola:

A las reuniones trimestrales de hombres y mujeres que se reúnen en el nombre y el poder de Jesús

Cristo, el segundo Adán, quien es tanto la cabeza como el esposo de su iglesia, el redentor, comprador, Salvador, santificador, y reconciliador de sus hijos e hijas a Dios, yo siento la presencia de Cristo entre ustedes, para ejercer su oficio profético, al inspirarles con su luz, su gracia, su verdad, su poder y su espíritu; y para ejercer su oficio, ya que él es un obispo, para supervisarlos con su luz, su gracia, su poder, y su espíritu, para que ustedes no se descarríen de Dios. Ya que Cristo es el pastor, sientan, vean, y óiganle ejerciendo ese oficio, quien ha dado su vida por sus ovejas, y las está alimentando en sus pastos vivientes de vida, y les hace beber de sus manantiales vivientes y eternos. Dejen que él gobierne en sus corazones, ya que él es rey, para que todos puedan vivir bajo su gobierno celestial y espiritual, como verdaderos súbditos de su reino justo y pacífico, que está establecido en la justicia, paz, y gozo en el espíritu santo, por encima de Satanás y su poder, el espíritu impuro e impío, y sobre toda injusticia. Por lo tanto, todos ustedes súbditos del reino de paz de Cristo, si ustedes quieren sabiduría, conocimiento, vida o salvación, Cristo es el tesoro; siéntanlo como un tesoro entre ustedes. Y cada uno, a medida que ustedes reciben a Cristo, caminen en él, en quien ustedes tienen paz; quien hiere la cabeza de la serpiente, el autor de toda lucha, distracción y confusión: sí, ustedes tienen paz con Dios, y los unos con los otros, aunque el conflicto viene del mundo y del espíritu del mundo. Por lo tanto, mis queridos amigos, hermanos, y hermanas, ámense los unos a los otros con el amor que es de Dios en sus corazones, para que ustedes puedan llevar las marcas de los discípulos de Cristo, y pueda parecer que Cristo está en ustedes, y ustedes en él, de manera que el Dios Todopoderoso pueda ser glorificado en ustedes. Sea lo que sea que ustedes hagan, que sea hecho en el nombre de Jesús, para alabanza de Dios el Padre, manteniéndose en unidad en el Santo Espíritu de Dios, que existía antes que existiera el espíritu impío; y este Espíritu Santo es su vínculo de paz, sí, el santo Rey de reyes y Señor de señores, su paz. Y en este espíritu santo y puro está la unidad y comunión eterna de ustedes; y en espíritu de verdad ustedes sirven y adoran al Dios de verdad, quien es Dios sobre todo, bendito para siempre, Amén. Por lo tanto que el Señor los guíe con su palabra de paciencia, palabra de vida, poder y sabiduría; en todas sus acciones, sus vidas, sus conversaciones, y sus reuniones para la gloria de Dios. Mi amor para todos ustedes en el Señor Jesucristo, por medio de quien fueron hechas todas las cosas, quien está sobre todo, el primero y el último.           

Jorge Fox
Londres, el día 9 del 4to mes, del año 1681

Alrededor de este tiempo tuve la oportunidad de ir a la cámara de varios jueces, por causa de una demanda acerca de los diezmos. Porque mi esposa y yo, junto con varios otros Amigos, fuimos demandados en la corte de Cartmel Wapentake, en Lancashire, por pequeños diezmos, y nosotros habíamos objetado a la jurisdicción de esa corte. Entonces los demandantes nos acusaron en la corte del tesorero público en Westminster; donde ellos nos emitieron una orden judicial por rebelión, por no responder a la acusación con un juramento, y nos dieron una orden de la corte de parte del sargento para ponernos a mí y a mi esposa bajo custodia. Esto fue un poco antes de la reunión anual, durante la cual se pensó que me llevarían; y de acuerdo a la apariencia externa parecía posible, y hubiera sido muy fácil para ellos hacerlo, ya que yo me estaba alojando en los mismos lugares que solía alojarme, y estaba en las reuniones de manera muy pública. Pero el poder del Señor estaba sobre ellos, y los restringió, de modo que no me llevaron. Sin embargo, entendiendo que había una orden de arresto en contra mía, tan pronto como se acabó la reunión anual, tomé a William Mead conmigo, y fuimos a varias cámaras de jueces, para dejarles saber tanto el estado del caso, como el motivo y razón de nuestra negativa a pagar diezmos. El primero a quien fuimos fue el juez Gregory, a quien le entregué mi respuesta y la de mi esposa a la acusación de los demandantes; en la cual se expresaba que mi esposa había vivido cuarenta y tres años en Swarthmore, y en todo ese tiempo no se habían pagado diezmos ni demandado su pago; y un viejo hombre, quien había sido por mucho tiempo recaudador de diezmos, había hecho una declaración jurada de que él nunca recolectó diezmos en Swarthmore Hall en el tiempo del juez Fell, ni desde entonces. Había muchos detalles en nuestra respuesta, pero no sería aceptada sin un juramento. Yo le dije al juez que tanto los diezmos como jurar entre los cristianos venía del papa; y que era un asunto de conciencia para nosotros no pagar diezmos, ni jurar; porque Cristo le dijo a sus discípulos que ellos habían recibido libremente, y que dieran libremente; y les mandó a que no 'juraran por ninguna razón.' El juez dijo que en Inglaterra se había pagado diezmos antes que estuviera allí el papado. Yo le pregunté por qué ley o estatuto eran pagados en ese entonces. Pero él estuvo en silencio. Entonces le dije que habían ocho hombres pobres llevados a Londres desde el norte, alrededor de doscientas millas, por pequeños diezmos; uno de ellos no tenía familia, aparte de sí mismo y su esposa, y no tenía criatura viviente aparte de un gato. Yo le pregunté también si es que ellos podían tomar a un hombre y su esposa, y encarcelarlos a ambos por pequeños diezmos, y destruir así una familia. Si ellos podían hacerlo, yo deseaba saber por causa de cuál ley. Él no me respondió; sino que sólo dijo que ese era un caso difícil. Cuando yo encontré que no había ayuda allí, lo dejamos, y fuimos a la cámara del juez Montague. Con él tuve una gran discusión con respecto a los diezmos. A lo cual él mandó a buscar al abogado de nuestro adversario; y cuando éste vino, yo le ofrecí nuestra respuesta. Él dijo que si nosotros pagábamos los costos de la corte, y si comparecíamos para ser juzgados, y nos ateníamos a la decisión de la corte, no se nos pediría un juramento. Yo le dije que ellos nos habían culpado de esos cargos al requerir que diéramos nuestra respuesta con un juramento; lo cual ellos sabían que no podíamos hacer por causa de nuestra conciencia; entonces como no podíamos pagar ningún diezmo, ni jurar, tampoco podíamos pagar nada por esos cargos. Al decir esto él no quiso recibir nuestra respuesta. Entonces nos fuimos de allí a la cámara del juez Atkyns; y ya que él estaba ocupado, nosotros le dimos nuestra respuesta y razones en contra de los diezmos y de jurar a su ayudante; pero tampoco pudimos encontrar en él ninguna esperanza de recibir un reparo. Después de dejarlo, no fuimos con uno de los más notables abogados, y le mostramos el estado de nuestro caso, y nuestras respuestas; él fue muy cortés con nosotros, y nos dijo que este tipo de procedimiento en contra de nosotros era como una inquisición. Unos pocos días más tarde, esos ocho pobres Amigos que fueron llevados tan lejos desde el norte, comparecieron ante los jueces; y el Señor estuvo con ellos, y su poder estuvo sobre la corte, de modo que los Amigos no fueron condenados al Fleet. Nuestra causa fue postergada hasta el próximo término (llamado el término Michaelmas), y entonces fue llevada ante cuatro jueces otra vez. William Mead le dijo a los jueces que yo me había comprometido a nunca inmiscuirme con las propiedades de mi esposa. Los jueces apenas podían creer que algún hombre pudiera hacer eso; ante lo cual él les mostró los escritos por mi mano y mi sello; con lo cual se asombraron. Entonces dos de los jueces y algunos de los abogados se levantaron y me defendieron, de que yo no era responsable por pagar diezmos; pero los otros dos jueces y varios de los abogados presionaron en gran manera para que me confinaran, alegando que yo era un hombre público. Al final ellos prevalecieron con uno de los otros dos jueces para que se uniera con ellos, y entonces ordenaron un confinamiento (toma de propiedad) en contra mía y de mi esposa. En esos momentos, por consejo de un abogado, hicimos moción para una limitación, la cual fue otorgada; y eso derrotó el plan de nuestro adversario de demandarnos por un confinamiento; porque esto limitó al demandante a que no tomara más de lo que había sido probado. Uno de los jueces, el barón Weston, era muy implacable, y gritaba con mucha ira en contra mía en la corte; pero un poco tiempo después el murió.

Después de la reunión anual yo me quedé alrededor de un mes en Londres; después fui a Sussex a visitar a los Amigos allí, entre quienes tuve muchas reuniones preciosas y grandes en varias partes del país. No pasé mucho tiempo en Sussex sino que regresé pronto a Londres donde sentí una atracción en mi espíritu; y tuvimos un muy buen servicio para el Señor allí tanto en reuniones públicas como entre los Amigos. Cuando había estado algún tiempo en Londres, me fui a Edmonton; de allí me fui a Buckinghamshire, donde visité a los Amigos en varias reuniones en la parte norte de ese condado; después pasé por Henly a Reading, donde asistí a varias reuniones. No me fui más al oeste que Ore en ese tiempo, donde tuve una reunión muy grande; después de la cual, pasando por la orilla de Oxfordshire, tuve una reunión grande y preciosa en Warborough, en la cual la gloria del Señor brilló sobre todos. Muchos Amigos vinieron a esta reunión desde Berkshire, Buckinghamshire, y Hampshire. De allí pasé a Ilmore en el Valle de Buckinghamshire, donde tuvimos una reunión gloriosa. El día siguiente regresé a la casa de María Penington. De allí visité las reuniones mensuales de los hombres y las mujeres en Hungerhill, y algunas reuniones en el área. Y después pasé a Watford donde estuve presente en la boda de dos Amigos. Tuvimos una reunión muy grande en esa ocasión, y el poder del Señor estuvo sobre todos. Me fui de Watford a Longford en Middlesex, visitando Amigos en Uxbridge por el camino. En Longford, debido a que era el primer día, tuvimos una reunión muy grande, y la presencia del Señor se sintió de manera preciosa entre nosotros; ¡bendito sea su nombre! Pasé de Longford a Kingston, a medida que fui visitando Amigos en Staines y Sunbury. En Kingston asistí a dos reuniones con Amigos, en las cuales fuimos dulcemente refrigerados juntos en el Señor. Pasando de allí hacia Londres, tuve una preciosa reunión en Wandsworth; entonces, cruzando a Hammersmith, tuve una buena reunión allí; la cual era más grande por causa de un entierro, y ya que la gente estaba abierta en esa ocasión, tuve una buena oportunidad de abrir el camino de la verdad entre ellos.

Después que vine a Londres, fui inspirado a escribir el siguiente documento con respecto al espíritu que había llevado a algunos que profesan la verdad, hacia el conflicto y la división, y a oponerse al camino y la obra del Señor:

Amigos, ustedes que guardan su habitación en la verdad que está sobre todo, vean que es el mismo espíritu que ahora aleja a los caídos y los apóstatas de la comunión espiritual y la unidad de la iglesia de Cristo, que alejó a Adán y Eva de Dios. Este espíritu era el mismo que estaba en el mundo, que se metió en los judíos cuando se habían apartado del espíritu de Dios; y después se fueron en contra de Dios y sus profetas, y en contra de Cristo y sus apóstoles. Ese espíritu los llevó a ser tan malos como Pilato, o peor. El enemigo o adversario se había metido dentro de ellos en contra de la verdad, y aquellos que caminan en ella, y el espíritu del Señor; de modo que ellos mataron y destruyeron a los justos. Este era el espíritu del diablo, el destructor, que buscó no sólo destruir la verdad, sino el orden de ella, y aquellos que caminaron en ella cuando la verdadera cristiandad fue plantada entre los poseedores de la luz, la gracia, y la verdad, la santa fe y espíritu del evangelio, quienes disfrutaban a Cristo en su corazón. Pero cuando algunos comenzaron a errar del espíritu y la fe, a odiar la luz, desobedecer el evangelio, alejarse de la gracia de Dios hacia la lascivia, a caminar despreciativamente en contra del espíritu de gracia, alejarse de la verdad, crucificar a Cristo para sí nuevamente, y ponerlo en vergüenza; éstos fueron los que dejaron que entrara el espíritu del mundo, quienes sostuvieron la apariencia de piedad, pero negaron su poder; y afligieron las iglesias en los días de los apóstoles. Cuando el espíritu de Satanás había entrado en ellos, fueron más problemáticos para la iglesia que los perseguidores que están fuera de ella. Éstos entraron en las asambleas para engañar los corazones de los simples; teniendo las buenas palabras y discursos justos, las ropas de cordero. Pablo, Pedro, Juan, Judas y Santiago, tuvieron mucho que ver con ellos, para evitar que alborotaran la iglesia de Cristo; porque ellos están fuera de la luz, el poder, y el espíritu; por lo tanto, los apóstoles de Cristo exhortaron a los santos a mantener la palabra de vida en el interior; a mantener el ungimiento; a mantener la gracia, la verdad, y el espíritu santo en sus corazones. Este espíritu inmundo profesará todas las escrituras en palabras; pero por el espíritu de Dios, que es santo, ese espíritu es probado, y sus frutos. Por lo tanto los apóstatas se alejaron del poder y el espíritu de Dios, y se volvieron en contra de los profetas y los mártires de Jesús; y se convirtieron en la ramera, de cuya copa bebieron todas las naciones. El dragón con su cola derribó muchas de las estrellas, y hubiera devorado a la mujer con su inundación; pero la mujer, la verdadera iglesia, fue preservada, porque las puertas del infierno no pueden prevalecer en contra de ella; y entonces el dragón hizo guerra con su simiente. De modo que el dragón, la ramera, la bestia, y los falsos profetas, todos hicieron guerra en contra del Cordero y sus santos, pero el Cordero y los santos los derrotaron, y tienen la victoria. Y ahora el evangelio eterno es predicado otra vez en todas las naciones, lenguas y pueblos; y muchos son unidos al evangelio, al poder de Dios, llevados a la luz, que es la vida en Cristo, injertados en él, y han llegado a caminar en el orden del nuevo pacto de luz y vida, en el evangelio de paz y salvación. El mismo espíritu que se opuso a los apóstoles y las iglesias en sus días, se opone ahora; sí, es el mismo que se opuso a Cristo y lo despreció, desprecia a los siervos de Dios ahora. El mismo que se opuso a los profetas y se rebeló en contra de Moisés, se opone y se rebela en contra de los siervos de Dios y su pueblo ahora. Es el mismo espíritu oscuro, ciego, desobediente, infiel, obstinado, y celoso, que persigue algunos con las manos, y otros con la lengua. Es el mismo espíritu que ahora anda rondando, a veces como un león rugiente, a veces como una serpiente retorcida para tentar, para engañar y devorar, en aquellos que tienen discursos justos y buenas palabras, las vestimentas de cordero, con una forma de piedad, bajo la pretensión de la luz y la libertad, pero niegan su poder, y en el interior son lobos rapaces. Si fuera posible ellos engañarían aún a los escogidos. Pero los escogidos están en un pacto de luz y de vida, en el poder de Dios que está sobre ellos, y en Cristo, quien los triturará en pedazos, y destruirá a sus enemigos con su espada espiritual, quienes no quieren que él gobierne sobre ellos o en ellos. En Cristo todo su pueblo tiene descanso y paz, quien es su santuario durante todas las tormentas y tempestades. En Cristo, el santuario, no puede venir ningún engañador ni destructor; porque él es un lugar de dulce descanso y seguridad. ¡Aleluya! Alabado sea el Señor por su santuario. Amén.

Jorge Fox

Los sufrimientos continuaron de manera severa sobre los Amigos en Londres, por lo tanto encontré que mi servicio se encontraba más que nada allí. Por esa razón rara vez salía fuera de la ciudad, y si salía no iba muy lejos. Frecuentemente iba a la mayoría de las reuniones públicas a animar a los Amigos, tanto por palabra como por ejemplo, a mantenerse firmes en el testimonio al cual Dios los había llamado. En otras ocasiones fui de casa en casa, visitando a aquellos Amigos a quienes se les confiscaron los bienes por causa de su testimonio de la verdad. Los informantes impíos habían llegado a ser muy audaces, porque recibieron mucha simpatía y ánimo de algunos jueces, quienes, confiando completamente en su información, procedieron en contra de los Amigos sin escucharlos; por lo cual a muchos se les hizo sufrir, no sólo de manera contraria al derecho moral, sino aún contrario a la ley también. Me reuní con algunos Amigos acerca de esto; y echamos suertes para determinar quién de nosotros entregaría a la mayoría de los los magistrados en la cuidad y sus alrededores, lo siguiente:
 
Los informantes han obtenido órdenes judiciales de algunos jueces de paz, que han condenado a muchos de nosotros sin oírnos, o siquiera citarnos para aparecer ante ellos. Por medio de estos procedimientos judiciales a muchos se les han confiscado sus bienes personales, y generalmente se les multaban con diez libras cada cosa por ser "un orador desconocido" en alguna reunión, cuando algunas de esas personas multadas ni siquiera habían estado en las reuniones por las cuales se les multó por "hablar.” Y esta multa ignoraba que el verdadero orador ya había sido multado por la misma reunión, el mismo día que los otros fueron multados como “oradores desconocidos.” Los jueces podrían ver la impiedad de estos informantes, por cuyo juramento falso hemos sido condenados como “predicadores desconocidos,” cuando el predicador ya ha sido conocido y multado. Los jueces también podrían notar que los informantes juraron que tales personas estaban en una reunión tal en tal día, cuando en realidad aquellos en contra quienes se había jurado de esta manera nunca habían estado en tal reunión. Y por estos procedimientos judiciales siete familias de los súbditos apacibles del rey corren el riesgo de ser arruinados a menos que estos procedimientos sean interrumpidos rápidamente. Por lo tanto esperamos y deseamos que en el futuro ustedes, los jueces del rey, cuando algún informante venga a alguno de ustedes con alguna información en contra de alguno de nosotros, mandarán a comparecer a aquellos acusados ante ustedes y nos oigan a nosotros y nuestros acusadores cara a cara para que los inocentes no sufran injustamente. Porque Pilato el gobernador oyó a Cristo y sus acusadores cara a cara antes de condenarle. Juan 19. El concilio y los principales sacerdotes oyeron a Esteban y sus acusadores, con los testigos que fueron llevados en contra de él, cara a cara antes de condenarlo. Hechos 7. El capitán romano oyó a Pablo y sus acusadores cara a cara. Hechos 23. Félix, el gobernador, oyó a Pablo y Ananías, el sumo sacerdote, y los ancianos que acusaron a Pablo, cara a cara. Hechos 24. Y cuando el sumo sacerdote y los principales de los judíos acusaron a Pablo ante Festo, él oyó a Pablo y sus acusadores, y aquellos que testificaron en contra de él, cara a cara. Hechos 25. ¿Acaso la ley de Dios, o la ley romana en ese entonces, o la ley de la tierra juzga a algún hombre antes que él y sus acusadores, y aquellos que tengan testimonio en contra de él, sean oídos cara a cara?'

Esto de alguna manera moderó a los jueces; y después de esto varios Amigos, que habían sido ilegalmente acusados y afligidos, presentaron su apelación; y con este juicio ellos fueron absueltos, y los informantes fueron condenados. Esto resultó en un gran impedimento para los informantes, y algo de alivio para los Amigos.

Un poco antes del tiempo de escoger los nuevos alguaciles para la ciudad, a aquellos que se postularon como candidatos que deseaban el apoyo de los Amigos, escribí unas pocas líneas, tratando de descubrir de qué espíritu eran y qué valor le daban a la verdadera libertad; fue una indagación como se presenta a continuación:

¿Hay alguno aquí en Londres, de los que están para ser elegidos como alguaciles, que tienen a ese Cristo, que fue crucificado afuera de las puertas de Jerusalén, para ser luz del mundo, quien "alumbra a todo hombre que viene al mundo," quien dijo: "creed en la luz, para que seáis hijos de luz?" ¿Está alguno de ustedes en contra de perseguir a la gente por su religión y su adoración a Dios en espíritu y en verdad, como Cristo manda? Porque Cristo dijo: "Yo no soy de este mundo y mi reino no es de este mundo:" por lo tanto él no sostiene su adoración espiritual ni su religión pura con armas mundanas y carnales. Cristo dijo: "No juréis en ninguna manera;" y su apóstol Santiago dijo lo mismo; pero al darnos juramentos, ¿acaso ustedes no nos están forzando a jurar y a quebrantar los mandamientos de Cristo y de sus apóstoles? Cristo le dijo a sus apóstoles: "De gracia habéis recibido, dad de gracia." ¿No nos forzarán ustedes a dar diezmos y mantenimiento a esos maestros que nosotros sabemos que Dios no ha enviado? Si les damos el apoyo de nuestras voces, ¿seremos libres para servir y adorar a Dios y guardar sus mandamientos y los de su Hijo? Porque no estamos dispuestos a dar nuestras voces por aquellos que pudieran encarcelarnos y perseguirnos, y tomar nuestras propiedades personales.

Pero no importa el candidato que fuera, observé luchas acaloradas en los espíritus de las personas que estaban para ser elegidas; por lo tanto escribí unas pocas líneas para que fueran esparcidas entre ellos dirigidas,

A las personas que estaban eligiendo alguaciles en Londres:

A todas las personas, manténganse todos en la sabiduría amable y apacible de Dios, que está por encima de lo que es terrenal, sensual, y diabólico; y vivan en ese amor de Dios que no se jacta, ni es indecoroso; que no envidia, sino que aguanta y soporta todas las cosas. En este amor ustedes buscarán el bien y la paz de todos los hombres, y el daño de nadie. Manténganse alejados de todas las contiendas, no sean temperamentales; sino que sean pacientes, y amables para que su moderación cristiana pueda ser aparente ante todos los hombres; porque el Señor está a la mano, quien contempla todas las palabras, pensamientos, y acciones de los hombres, y recompensará a todos de acuerdo a su obra; todo lo que el hombre siembre, eso cosechará.
 
Tuve alguna inclinación de ir hacia el campo a una reunión; pero al oír que habría problemas en nuestra reunión, y sintiendo gran inquietud en el espíritu de las personas en la ciudad con respecto a elegir un alguacil, me vino la inspiración de ir a la reunión en la calle Gracechurch en el primer día de la semana. William Penn fue conmigo y habló en la reunión. Mientras él declaraba la verdad, un guardia vino con su numeroso personal, y le dijo que se rindiera y fuera con él; pero William Penn siguió hablando, declarando la verdad en el poder de Dios. Después de un tiempo el guardia se retiró; y cuando William Penn había acabado, yo me levanté y le declaré a la gente el evangelio eterno que fue predicado en el tiempo de los apóstoles y de Abraham; el cual la iglesia en los días de los apóstoles sí recibió, y llegaron a ser herederos de él. Este evangelio, yo declaré, fue enviado del cielo por el Espíritu Santo en los días de los apóstoles, y lo es ahora también; y no era del hombre, ni vino por medio de un hombre, sino por la revelación del Espíritu Santo. Y ahora este evangelio es predicado otra vez, (como Juan vio y dijo que debía ser), a todas las naciones, lenguas, y pueblos; y todas las gentes ahora deben oír a Cristo el profeta, en este su evangelio del nuevo pacto. Porque como Moisés dijo: "Porque Dios levantará un profeta como yo, y a él escucharéis en todas las cosas que os hable;" por lo tanto yo dije que este profeta Cristo ha venido, y todos los judíos en espíritu, los verdaderos creyentes cristianos en la luz, quienes tienen la ley de Dios escrita en sus corazones, y puesta en sus mentes, han de oír a Cristo en su evangelio, el Nuevo Testamento, el nuevo pacto, el cual es la ley del espíritu de la vida en Cristo Jesús, quien hiere la cabeza de la serpiente (que es la cabeza del enemigo), y nos hace libres de la ley del pecado y la muerte. Yo mostré que todos aquellos a quienes Cristo vivifica, él los hace sentarse con él "en los lugares celestiales en sí mismo." De modo que ellos no andan vagando de allá para acá, como los ojos del necio en los confines de la tierra; ni ellos tienen sus ojos en el exterior en el mundo, para sentarse en los asientos inventados de la religión del mundo; sino que se sientan junto a él, como lo hicieron los santos en los días de los apóstoles. Por lo tanto Cristo era y es el tesoro de sabiduría, vida, conocimiento y salvación.' Cuando yo estaba hablando estas cosas, dos guardias vinieron con sus grandes duelas, y me mandaron a que dejara de hablar y fuera con ellos. Pero al sentir el poder del Señor conmigo, hablé con este poder en el interior tanto a los guardias como a la gente. A los guardias les declaré que ellos eran gente pacífica, que se reúnen a esperar a Dios y a adorarle en espíritu y en verdad; y por lo tanto ellos no necesitan haber venido con sus duelas en contra de nosotros, quienes nos estábamos reuniendo de manera pacífica, deseando y buscando el bien y la salvación de toda la gente. Entonces, dirigiendo mi discurso hacia el pueblo otra vez, declaré las otras que estaban sobre mí para ellos. Mientras estaba hablando, los guardias se acercaron a la puerta, y los soldados estuvieron de pie con sus mosquetes en el patio. Cuando yo había terminado de hablar, me arrodillé, y oré, deseando que el Señor abriera los ojos y los corazones de todo el pueblo, los altivos y los humildes, que sus mentes puedan ser llevadas hacia Dios por su santo espíritu: para que él pueda ser glorificado en todo y sobre todo. Después de la oración se levantó la reunión, y se fueron los Amigos, entraron los guardias otra vez sin los soldados; y en verdad ellos y los soldados se comportaron civilmente. William Penn y yo fuimos hacia un cuarto cercano, como solíamos hacer, y muchos Amigos fueron con nosotros; y en caso que los guardias puedan pensar que nos escaparíamos de ellos, un Amigo fue y les dijo que si ellos tenían algún asunto con nosotros y si querían vernos, que debían ir hacia donde nosotros nos encontrábamos. Uno de ellos vino a mí poco después, pero sin su cayado; lo cual él escogió hacer, para no ser observado; porque él dijo que la gente le había dicho que se ocupaba más de lo que era necesario. Nosotros quisimos ver su orden de arresto; y allí encontramos que el nombre del informante era Hilton, del norte del país, y con reputación de papista. Al guardia se le preguntó si él nos arrestaría usando su orden de arresto ese día, ya que era el primer día de la semana, el cual en su ley era llamado el día del Señor. Él dijo que él pensaba que no podía. Él también nos dijo que él había encargado al informante a venir con él a la reunión, pero que se había escapado de él. Nosotros le mostramos al guardia que tanto él como nosotros estábamos libre de obligación; sin embargo para liberarlo de todo temor de peligro, nosotros iríamos libremente al concejal que emitió la orden. Un Amigo que estaba presente dijo que él iría con el guardia a hablar con el concejal; lo cual ellos hicieron y rápidamente volvieron otra vez porque el concejal se había ido de la casa. Viendo que el guardia estaba en un aprieto, y al encontrarlo un hombre compasivo, le dijimos que decidiera una hora para volver y reunirse con nosotros, o enviar a llamarnos y nosotros vendríamos a él. Por lo tanto él designó la quinta hora de la tarde, pero ni vino ni envió a llamarnos; y cuando un Amigo lo vio después en la noche, el guardia le dijo que él pensaba que el asunto llegaría a ser nada y por lo tanto nos volvió a ver.' Por lo tanto el poder del Señor estaba sobre todos; ¡a él sea la gloria!

 

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