1685-1690 Años finales en Londres y muerte
Parte 4 de 4

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Escribí otra epístola poco después, más particularmente a los Amigos en el ministerio, que se habían ido a Norteamérica, de la siguiente manera:

Estimados Amigos y hermanos, ministros, exhortadores, y amonestadores que se han ido a Norteamérica y a las islas del Caribe. Sacudan el don de Dios en ustedes mismos y la mente pura, y mejoren sus talentos; para que ustedes puedan ser la luz del mundo, una ciudad puesta sobre un monte, que no se puede esconder. Dejen que su luz brille entre los indios, los negros y los blancos; para que ustedes puedan responder a la verdad en ellos, y llevarlos al estándar y el emblema, que Dios ha establecido, Cristo Jesús. Porque desde que sale el sol hasta que se pone, el nombre de Dios será engrandecido entre los gentiles; y en todo templo, o corazón santificado, "se ofrecerá incienso al nombre de Dios." Y tengan sal en sí mismos, para que puedan ser la sal de la tierra, para que la puedan salar; para que pueda ser guardada de la corrupción y la putrefacción; para que todos los sacrificios ofrecidos al Señor puedan ser sazonados, y ser de buen sabor para Dios. Crezcan todos en la fe y la gracia de Cristo, para que no sean como enanos; porque un enano no vendrá a ofrecer sobre el altar de Dios; aunque pueda comer del pan de Dios, para crecer por medio de él. Y Amigos, no sean negligentes sino mantengan las reuniones de los negros y sus reuniones familiares; y tengan reuniones con el rey de los indios, y sus concilios y súbditos en todas partes, y con otros. Lleven a todos al espíritu que bautiza y circuncida, por el cual ellos pueden conocer a Dios, y servirle y adorarle. Y tengan todos cuidado de sentarse en la tierra, y tener sus mentes en las cosas terrenales, codiciando y esforzándose por la tierra; porque tener una mente carnal lleva a la muerte, y la codicia es idolatría. Hay muchas luchas y contiendas acerca de ese ídolo, que hace que muchos se salgan del sentido y el temor de Dios; de manera que algunos han perdido la moralidad, la humanidad, y el verdadero amor cristiano. Oh, por lo tanto despierten a la justicia y manténganse despiertos; porque el enemigo siembra su cizaña mientras los hombres y las mujeres duermen en el descuido y la seguridad. Por lo tanto, tantos holgazanes andan en sus trapos sucios y no tienen el lino fino de la justicia de Cristo; sino que están luchando y arando con sus bueyes y sus asnos en sus ropas de lana y de lino; cosas mezcladas, alimentándose de comida despedazada, que muere a sí misma, y bebiendo los desechos de su vieja botella, y comiendo el pan agrio y leudado, que hace que sus corazones se quemen los unos en contra de los otros. Pero todos deben de guardar la fiesta de Cristo, nuestra pascua, con el pan sin levadura de la sinceridad y la verdad. Este pan sin levadura de la vida que proviene del cielo hace que todos los corazones y las almas estén felices y gozosas, iluminadas y animadas, para servir y amar a Dios, y para amar y servirse los unos a los otros en la verdad pacífica, y para mantenerse en la unidad del espíritu de Dios, que es el vínculo de paz (del Señor de señores y Rey de reyes). En este amor y paz Dios Todopoderoso guarde y mantenga a todo su pueblo, y los haga valientes por su verdad sobre la tierra para esparcirla en el exterior en doctrina, vida buena, y conversación. Amén.

Todos los miembros de Cristo tienen necesidad los unos de los otros. Porque el pie tiene necesidad de la mano, y la mano tiene necesidad del pie; el oído tiene necesidad del ojo, y el ojo del oído. De manera que todos los miembros son serviciales en el cuerpo del cual Cristo es la cabeza; y la cabeza ve su servicio. Por lo tanto que nadie menosprecie ni al miembro más pequeño.

Tengan cuidado de controlar esa mente avara y terrenal, que saquea y codicia las riquezas y las cosas de este mundo; para evitar que caigan en las regiones bajas, como los gentiles y los paganos, y así perder el reino de Dios que es eterno; sino busquen el reino de Dios primero; y Dios sabe de qué tienen necesidad ustedes, quien cuida a todos tanto en el cielo como en la tierra; ¡gracias a Dios por sus dones inefables, tanto temporales como espirituales!

Jorge Fox

Tottenham, el día once del décimo mes, del 1690

No mucho tiempo después regresé a Londres y estaba con los Amigos en las reuniones casi diariamente. Cuando había estado en la ciudad por alrededor de dos semanas, el sentido de las grandes dificultades y terribles sufrimientos que los Amigos habían pasado y bajo los cuales estaban en Irlanda vino sobre mí con gran importancia, y fui inspirado a escribir la siguiente epístola, como una palabra de consuelo para ellos:

Estimados Amigos y hermanos en el Señor Jesucristo, a quienes el Señor por su brazo y poder eternos ha sostenido por medio de sus grandes sufrimientos, ejercicios, pruebas y dificultades (más, creo yo, que lo que se puede decir) por toda esa nación, de lo cual soy muy sensible; y el resto de los fieles Amigos que han sido partícipes con ustedes de sus sufrimientos; quienes no pueden sino sufrir con el pueblo del Señor que sufre. Mi confianza ha estado en el Señor, de que él los apoya en todos sus sufrimientos; y que él los guardará a todos los fieles en su sabiduría, para que ellos no le den ocasión a nadie de hacerlos sufrir; y si ustedes sufren equivocada o injustamente, que el Dios justo los asista y los sostenga; y los recompense a ellos de acuerdo a sus obras, a los que los oprimieron y los maltrataron. Y ahora mi deseo es para el Señor, que en la misma sabiduría santa y celestial de Dios todos ustedes puedan ser guardados hasta el fin de sus días, para la gloria de Dios, procurando su mano de apoyo y su poder; quien es Dios todo suficiente para fortalecer, ayudar, y dar consuelo en el tiempo de necesidad. Que nadie se olvide de las misericordias y la bondad del Señor, que perdura para siempre; sino siempre vivan en el sentido de estas cosas. Y verdaderamente, Amigos, cuando yo considero esto, es por la gran misericordia del Señor que todos ustedes no han sido consumidos, al ver con qué espíritus ustedes han sido guiados. Pero el Señor lleva a sus corderos en sus brazos, y ellos son tan delicados para él como la niña de sus ojos; y su poder es el cerco alrededor de su viña de plantas celestiales. Por lo tanto es bueno que todos sus hijos se entreguen al Señor con sus mentes y sus almas, sus corazones y sus espíritus, quien es un fiel guardador, que nunca se adormece ni se duerme; sino que puede guardarlos y mantenerlos, y salvarlos hasta lo sumo, y nadie puede dañar ni siquiera un pelo en sus cabezas, a menos que él lo permita, para probarlos; porque él sostiene todas las cosas en el cielo y en la tierra; por medio de la palabra de su poder; todas las cosas fueron hechas por Cristo, y por medio de él todas las cosas existen (tomen nota, existen) ya sean visibles o invisibles. Por lo tanto él tiene poder sobre todo; porque todo el poder en el cielo y en la tierra le es dado a él; y a ustedes que el han recibido, él les ha dado el poder y la autoridad para llegar a ser hijos e hijas de Dios; por lo tanto los miembros vivientes de Cristo, la cabeza viviente, implantados en aquel en quien ustedes tienen la vida eterna. Cristo, que es la simiente, reina, y su poder está sobre todo; quien hiere la cabeza de la serpiente, y destruye al diablo y sus obras, y existía antes que él existiera. Por lo tanto, todos ustedes vivan y caminen en Cristo Jesús; para que nada pueda estar entre ustedes y Dios, sino Cristo, en quien ustedes tienen salvación, vida, descanso, y paz con Dios.

En cuanto a los asuntos de la verdad en esta tierra y en el exterior, he oído que en Holanda y Alemania, y que en secciones del mundo los Amigos están en amor, unidad y paz; y en Jamaica, Barbados, Nevis, Antigua, Maryland, y Nueva Inglaterra no he oído nada más aparte de que los Amigos están en unidad y paz. El Señor los guarde a todos ellos alejados del mundo (en el cual hay aflicción) en Cristo Jesús, en quien hay paz, vida, amor y unidad, Amén. Mi amor en el Señor Jesucristo para todos los Amigos en todas partes en sus tierras, como los mencioné.

Jorge Fox
Londres, el día 10 del mes 11, del 1690

MUERTE Y SEPULTURA

Así, lector, usted ha recibido un informe de la vida y los viajes, labores, sufrimientos, y muchas pruebas y ejercicios de este hombre santo de Dios, desde su juventud hasta casi el tiempo de su muerte; de lo cual él mismo guardó un diario; donde las páginas anteriores fueron transcritas. Ahora resta que se de un informe del tiempo, lugar y detalles de su muerte y sepultura; lo cual fue como sigue:

Al día siguiente, después que él había escrito la epístola anterior a los Amigos en Irlanda, él fue a la reunión en la calle Gracechurch, la cual fue grande porque era el primer día de la semana, y el Señor le permitió predicar la verdad completa y efectivamente, abriendo muchas cosas profundas e importantes con gran poder y claridad. Después de lo cual habiendo orado, y después que la reunión había terminado, él fue a la casa de Enrique Gouldney, (la casa de un Amigo en White-hart Court, cerca del lugar de reunión), y algunos Amigos fueron con él, y él les dijo que él ‘pensaba que sentía que el frío golpeó su corazón, cuando salió de la reunión;' sin embargo añadió que estaba 'feliz de que estuvo allí; ahora estoy despejado, completamente despejado.' Tan pronto como esos Amigos se habían ido, él se acostó sobre una cama (como a veces solía hacer, cuando estaba cansado después de una reunión) pero pronto se levantó otra vez; y en un poco tiempo se acostó otra vez, quejándose todavía del frío. Y su fortaleza decaía seriamente, él estuvo feliz de ir pronto a la cama; allí él estuvo en mucho contentamiento y paz, y fue muy sensible hasta el fin. Y como en todo el transcurso de su vida, su espíritu, en el amor universal de Dios, estaba establecido e inclinado hacia la exaltación de la verdad y la justicia, y en dar a conocer el camino a la verdad y la justicia a todas las naciones y pueblos en lugares distantes; por lo tanto ahora, en el tiempo de su debilidad externa, su mente estaba resuelta, y completamente ocupada en ello; y mandó a llamar a algunos amigos en particular, a quienes él les expresó lo que estaba en su mente, y el deseo de esparcir los libros de los Amigos, y por lo tanto, la verdad en el mundo. Muchos Amigos vinieron a visitarle en su enfermedad, a quienes él les dijo: 'todo está bien; la semilla de Dios reina sobre todo, y sobre la muerte misma. Y aunque,' dijo él, ‘soy débil cuerpo, sin embargo el poder de Dios está sobre todo, y la semilla reina sobre todos los espíritus desordenados.' Estando así en un estado de ánimo celestial, con su espíritu completamente ejercitado hacia el Señor, se debilitó más y más en su fuerza natural; y en el tercer día de la semana, entres las nueve y las diez de la noche, él se fue silenciosamente de esta vida en paz, y se durmió dulcemente en el Señor, cuya bendita verdad él había predicado amante y poderosamente en la reunión sólo dos días antes. Así terminó él sus días en su fiel testimonio, en amor y unidad perfecta con sus hermanos, y en paz y buena voluntad con todos los hombres, en el día 13 del undécimo mes, del 1690, teniendo en ese entonces 67 años de edad. (Jorge Fox murió el 13 de enero, del 1691, el cual era el undécimo mes del 1690 del calendario juliano que se usaba en ese entonces, y fue enterrado en el cementerio cuáquero en Bunhill Fields en Londres. Tenía 66 años de edad.)

El día 16 del mismo mes (siendo el sexto día de la semana, y el día designado para su funeral) una gran concurrencia de Amigos, y otras personas de diferentes clases, se juntaron el lugar de reunión en la corte de White-hart cerca de la calle Gracechurch, alrededor del medio día, para poder presenciar el entierro de su cuerpo. La reunión se llevó a cabo por dos horas con gran solemnidad celestial, asistida manifiestamente con la bendita presencia del Señor y su glorioso poder; en la cual se dieron diferentes testimonios vivientes, de un recuerdo vivo y un sentido del bendito ministerio de este siervo querido y anciano del Señor, su temprana entrada en la obra del Señor en el surgimiento de este día del evangelio, su vida inocente, grandes y largos viajes, y trabajos de amor incansables en el evangelio eterno, para llevar y reunir a muchos miles alejándolos de la oscuridad y llevándolos a la luz de Cristo Jesús, el fundamento de la fe verdadera; los múltiples sufrimientos, aflicciones, y oposiciones, los cuales él enfrentó por su fiel testimonio, tanto por parte de los que son abiertamente sus adversarios como de los falsos hermanos; y sus preservaciones, liberaciones, y dominio en todo ello, y fuera de ello y sobre todo ello, por el poder de Dios; a quien fue siempre la gloria y el honor por parte de él, y es y siempre debe ser atribuido por todos.

Después de que había terminado la reunión, su cuerpo fue llevado por los Amigos y acompañado por grandes números al cementerio de los Amigos cerca de Bunhill-fields; donde, después de una solemne espera del Señor, y el nacimiento de varios testimonios vivientes, recomendando la compañía a la guía y protección de ese espíritu divino y el poder por el cual este hombre santo de Dios había sido levantado, proveído, apoyado y preservado hasta el fin de sus días, su cuerpo fue decentemente entregado a la tierra; pero su memoria todavía continúa, y será eternamente bendecida entre los justos.

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(Nota: La carta de Margarita Fell a continuación no estaba en el Diario de 1831, y el testimonio de Tomás Ellwood es una porción repetida de su Introducción a este Diario.)

Adición del libro de Margarita Fell, Celo impávido, las cartas de Margarita Fell, carta número 157:

A los Amigos y hermanas, 19 de noviembre, de 1691

"Y ahora él ha entrado en su reposo y Gloria Celestial, donde él vive para siempre; y su Espíritu vive con nosotros."

Jorge Fox murió en Londres el 13 de Enero de 1691. Él estaba rodeado de Amigos, incluyendo a William Penn, quien inmediatamente le escribió a Margarita:

"Yo soy el que debo entregarle las tristes noticias .. que su estimado esposo y mi estimado y querido amigo, Jorge Fox ha terminado su glorioso testimonio."

Hubo un gran duelo entre los Amigos, por el líder de los cuáqueros; a medida que se preparaban para el funeral, la 'sesión fue interrumpida por las lágrimas y los gemidos de los hombres destacados como William Penn y Jorge Whitehead, personas cuyas emociones estaban usualmente bajo más control.' Más de cuatro mil personas asistieron al servicio funerario, y le tomó más de dos horas a la procesión funeraria caminar una milla hasta Bunhill Fields, el cementerio cuáquero. (Ingle, pp. 844-285) .

La carta de Margarita Fell a los Amigos en Londres demuestra las conexiones cercanas que ligaban a las mujeres del movimiento. Margarita expresa su agradecimiento por su cuidado de su esposo y por su amor y amabilidad hacia ella, "mi muy estimado y tierno amor en el Señor, es recordado cariñosamente en ustedes, como si las nombrara una por una."

Swarthmore, el día 16 del noveno mes de 1691:

Estimados Amigos y hermanas en el Señor.

En lo que era en el comienzo, ahora es; y será eternamente para siempre; en estos sentidos les escribo estas pocas líneas a ustedes, reconociendo su tierno amor y cuidado por mí, y mi querido esposo, cuando él estuvo con ustedes, en su servicio y viajes por el Señor. En cuanto a su tierno cuidado y amor por él, ustedes tienen una recompensa eterna. Ahora él ha entrado en su reposo y gloria celestial, donde vive para siempre y su espíritu vive con nosotros. Estimados Amigos, a medida que nos mantenemos en su testimonio eterno, que él publicó al mundo, viviremos para Dios. Muchos miles se han reunido para Dios por este testimonio, y será hasta el fin de mundo. Recibí su amable y querida carta, y estoy muy consolada y satisfecha con el amor de ustedes en ella. Confío en el Dios Todopoderoso que a medida que nos mantenemos en el mismo espíritu, vida y poder, y permanecemos en él, seremos preservados y guardados para Dios, hasta el fin, y en el fin. Ahora, mis queridos Amigos, mi querido y tierno amor en el Señor, los recuerda con cariño, como si las nombrara una por una. Su tierno amor y bondad, cuando yo estuve con ustedes, no los puedo olvidar. Que el Señor continúe su amor mutuo entre nosotras, para que ninguna de nosotras nos enfriemos; sino que podamos vivir en el calor del Hijo de Justicia, y donde creceremos, y produciremos fruto para Dios, y seremos para él árboles de justicia, plantados por el Señor, para que él pueda ser glorificado, en nosotros y por medio de nosotros.

Estimados Amigos, no soy insensible a su gran cuidado y servicio por el Señor, y su eterna verdad. Por lo tanto yo les aconsejo, en el poder del Señor, que continúen en él y que lo den libremente, en la fortaleza y la sabiduría de Dios. Ustedes están seguros de tener consuelo y satisfacción en el presente, y en el fin, y una recompensa eterna y para siempre. Ahora yo les dejo saber que estoy bien en el Señor, de todas formas, alabado y honrado sea su santo nombre. Tanto mi hijo como mis hijas, sus hijos y familias, están todos bien. Y su estimado amor les recuerdan con cariño a todos ustedes, ya que estamos todos comprometidos con ustedes, por su lindo amor y bondad a ustedes, por su lindo amor y bondad a nosotros. - De parte de

Su estimada Amiga y hermana en el Señor,


Margarita Fox

De la Biblioteca de los Amigos,Volumen XI, Cartas de los primeros Amigos, pág. 387-388

Londres, el 15 del undécimo mes, de 1690

A Enrique Coward, Tomás Green, Tomás Dockrey, Ricardo Barrow, William Higginson, y Tomás Widders.

MIS estimados Amigos y bien queridos hermanos, con quienes mi vida está ligada en el pacto de la luz misericordiosa y gloriosa de Dios, en la cual consiste nuestra vida y paz. A medida que guardamos nuestras habitaciones y lugares de morada allí, seremos preservados cerca al océano de todo amor y vida, y sabemos que la fuente es abierta, y que de ella brota aquello que sube hasta nuestros pechos; en la cual todos podemos beber juntos en un Espíritu, por el cual somos sellados, en el gozo del poder celestial que santifica; en el sentido viviente y virtud consoladora de aquello, de acuerdo a la medida, yo valoro con cariño en todos ustedes.

Bueno, queridos Amigos, antes que esto llegue a sus manos, yo [concluyo] que ustedes tienen un informe de la partida de nuestro antiguo Amigo y honorable anciano en la iglesia de Dios, Jorge Fox; quien fue enterrado este día, en la presencia de una gran asamblea viviente del pueblo de Dios, quienes le acompañaron hasta el cementerio, y se suponía que había más de 4,000 Amigos. El lugar de reunión en la calle Gracechurch no los podía contener, ni la corte ante la puerta, muchos no podían entrar para oír los testimonios. Muchos testimonios vivientes, abiertos y poderosos fueron publicados en el lugar de reunión, y muchos en la tumba, entre muchos corazones enternecidos, ojos con lágrimas, y espíritus contritos. Los Amigos de Londres fueron muy discretos, para ordenar todos los pasajes y asuntos relacionados con la gran sabiduría en cada forma; habiendo seis reuniones mensuales que pertenecían a esta ciudad, seis Amigos escogidos fueron nombrados y designados de cada reunión mensual, quienes debían cargar el cuerpo, y nadie más; y que todos sus amigos debían ir cerca del cuerpo; para que todos los Amigos fueran en un lado de la calle, tres a tres en rango, tan cercanos como pudieran,—para que el otro lado estuviera abierto para los ciudadano y carruajes, que andaban en sus propios asuntos. El cementerio es un terreno grande, sin embargo estaba muy lleno, y algunas personas del mundo estaban allí.

La semana pasada Jorge Fox estuvo en la reunión trimestral, la reunión del segundo día, la reunión por los sufrimientos, y en las dos reuniones de adoración; aparte de la reunión del primer día en la mañana, la cual fue en el lugar de reunión de la calle Gracechurch. En el séptimo día él fue a quedarse en la casa de Enrique Gouldney, [en White Hart Court,] para estar cerca en el primer día de la semana donde él guardó la reunión; y dijo que estaba tan bien en esa reunión como había estado en mucho tiempo antes. Sin embargo comenzó a estar enfermo en la noche, alrededor de la quinta hora del primer día; y se fue antes de la décima hora en la noche del tercer día siguiente. Yo estuve con él la mayoría del tiempo; donde él habló muchas palabras poderosas, para enternecer al grupo que estaba presente. No había señal de ningún gran dolor sobre él, ni tampoco él se quejó para nada. La manera en que se fue Roberto Widders fue muy parecida, porque yo los vi a ambos; sólo que Jorge cerró sus ojos él mismo, y su barbilla nunca cayó, ni necesitó ser levantada, sino que se acostó como si se hubiera quedado dormido,— incluso se hubiera podido pensar que había sonreído. Él fue el cadáver más agradable que yo había visto, y muchos cientos de Amigos fueron a ver su rostro, teniendo la gran parte de tres días para contemplarlo, antes que el ataúd fuera clavado. Los Amigos cargaron el ataúd sobre sus hombros, sin ninguna anda, ni manto, ni cubierta, sino la madera natural; sin embargo el ataúd muy liso y bonito.

Bueno, Amigos, alrededor de dos horas o menos antes de morir, me tomó de la mano, y me dijo que recordara su amor hacia los Amigos donde yo viajara. Yo traté de salir de la ciudad a la mañana siguiente de que él comenzó a enfermarse; pero viéndolo tan enfermo, fue la idea de los Amigos que yo me quedara, y viera que sucedería con él; y tuve más libertad de quedarme que de irme. Me sentí feliz de ver tal conclusión celestial y armoniosa como la que tuvo Jorge Fox; el sentido y dulzura de ella, yo creo, nunca se apartarán de mí; en la virtud celestial de lo cual yo deseo reposar; y sigo siendo su hermano.

Roberto Barrow

Postdata.—Mañana voy a Oxfordshire. Les daré ahora un informe del los Amigos que declaré, y cómo ellos hablaron, uno después del otro, a saber: Santiago Parke, Roberto Barrow, Ambrosio Rigge, José Batt, William Penn, Francis Camfield, Carlos Marshall, Juan Taylor de York, Francis Stamper, Jorge Whitehead, Esteban Crisp; y Tomás Green terminaron en oración.

Los Amigos que hablaron en la sepultura fueron los siguientes: —William Penn, José Batt, Jorge W'hitehead, Juan Vaughton, y William Bingley. Yo quisiera que una copia de esto fuera a Yallows, y otra a Kendal.

De la Biblioteca de los Amigos,Vol XI, Cartas a los Amigos Condes, p. 389

Londres, el día 15 del mes once, del 1690, [primer mes del 1691 ]

ESTIMADO AMIGO JUAN AIREY,—La presente es para dejarle saber que ese hombre anciano, honorable y digno, Jorge Fox, se ha ido de esta vida. Él estaba en una reunión en la calle Gracechurch en el pasado primer día de la semana, y dio su testimonio entre ellos; después de la reunión él cayó en arrebatos de frío y temblor, y se puso peor y peor, y más débil hasta que el pasado tercer día de la semana en la noche, entre las nueve y las diez, él murió. En su debilidad él deseó ser recordado entre todos los Amigos, y aconsejó y amonestó a los Amigos para que huyeran hacia el poder de Dios. Murió dulce y tranquilamente, y fue sensible hasta lo último. Después de la reunión en el cuarto día en la calle Gracechurch, todos o la mayoría de los Amigos en el ministerio que estaban allí fueron a una habitación que estaba cerca; tanto como para consolarse de la pérdida y muerte de ese buen hombre, como también para encargarse de su entierro, el cual fue ordenado en este lugar de reunión para mañana [el sexto día], alrededor de las cuatro de la tarde. En la habitación estaban William Penn, Esteban Crisp, Jorge Whitehead, Juan Taylor de York, William Bingley, Juan Vaughton, Francis Stamper, Juan Field, Samuel Waldenfield, Juan Boucher, y otros; y sólo, como yo recuerdo, tres de nosotros no predicadores.

Mientras nos sentamos juntos bajo una profunda consideración de la pérdida de ese buen hombre, el maravilloso poder de Dios cayó sobre todos los que estaban en la habitación; de tal modo que nadie se pudo contener, sino que fue quebrantado por el peso de esa gloria; de manera que por una cantidad considerable de tiempo no había nada más que profundos suspiros, gemidos, y lágrimas. Y después de que todo se había calmado y tranquilizado en sus mentes, varios de ellos, bajo ese gran sentimiento, dieron testimonios con respecto a él, que fueron muy largos como para incluirlos aquí. Uno dijo: "un valiente ha caído en Israel este día, y su lugar estaría vacante, si algunos fieles no hubieran proporcionado esa estación gloriosa en la que él está." Otro dijo que "era su fe, y que estaba con él, que ese Espíritu y poder el cual [había] en tan gran medida, habitado en ese cuerpo, y que ahora se extendería a miles." Otro repitió la antigüedad de su permanencia, servicio y fidelidad hasta el fin. Otro dijo que él era una estrella fija en el firmamento de la gloria de Dios, y que allí brillaría para siempre. Espero que yo nunca olvide ese día; su recuerdo es dulce. Se ha ordenado que los ancianos y antiguos entre los Amigos tomen el cadáver primero, y que seis de cada una de las seis reuniones anuales alrededor de Londres sean escogidos y puestos en parejas para que lo carguen, de lo cual yo soy uno para nuestro trimestre, y J. Beliam.

Esta carta está sin firma, y está sellada para que sea registrada en un Libro de Registros de los Amigos en North Shields.

De la Introducción y Tributo Apropiado a Jorge Fox de Tomás Ellwood

Él fue un valiente por la verdad, audaz en afirmarlo, paciente para sufrir por ella, incansable en laborar por ella, constante en su testimonio de ella; inmovible como una roca. Era profundo en conocimiento divino, claro para abrir los misterios celestiales, sencillo y poderoso para predicar, ferviente en oración. Él estaba ricamente dotado con sabiduría celestial, rápido en discernimiento, sensato de juicio, capaz y listo para dar, discreto para guardar consejo; amante de la justicia, alentaba las virtudes, la justicia, temperancia, mansedumbre, pureza, castidad, modestia, humildad, caridad, y negación propia en todos, tanto por palabra como por ejemplo. Elegante en su semblante, varonil de personaje, serio en sus gestos, cortés en la conversación, formal en la comunicación, instructivo en sus discursos; libre de afectación en su manera de hablar o su porte. Reprendía severamente a los pecadores duros y obstinados; amonestaba suave y gentilmente a los que eran delicados y sensibles de sus fallas; no apto al resentimiento por las injusticias personales; fácil para perdonar daños; pero celosamente ferviente cuando se trataba del honor de Dios, la prosperidad de la verdad, la paz de la iglesia. Muy sensible, compasivo, y misericordioso era con todos los que estuvieran bajo algún tipo de aflicción; lleno de amor fraternal, lleno de cuidado paternal. Porque en realidad el cuidado de las iglesias de Cristo estaba sobre él diariamente, la prosperidad y la paz de la cual él buscó con aplicación. Amados él era de Dios, amado por el pueblo de Dios; y era (lo cual no era la menor parte de su honor) el blanco común de la envidia de los apóstatas, cuyo bien no obstante él buscó fervientemente.

Vivió para ver cumplirse el deseo de su alma, el esparcimiento de ese bendito principio de luz divina en muchas naciones europeas, y no pocas de las islas y provincias americanas, y la reunión de muchos miles para un establecimiento de ella; lo cual el Señor le dio el honor de ser el primer publicador efectivo en este mundo durante sus últimos días. Y habiendo tenido una buena lucha, habiendo terminado la carrera, y guardado su fe, su justa alma, liberada del tabernáculo terrenal, en el cual él llevó una vida ejemplar de santidad, fue trasladado a esas mansiones celestiales, donde Cristo nuestro Señor fue a preparar lugar para él; allí para poseer esa gloriosa corona de justicia que está dispuesta, y que el Señor juez justo dará, a todos los que amen su venida. Edades por venir en personas que aún no han nacido le llamarán bendito, y bendito el Señor por levantarlo, y benditos seremos nosotros también si así caminamos como le tuvimos por ejemplo: por quien este testimonio vive en mi corazón, él vivió y murió como SIERVO del SEÑOR.

(Tomás Ellwood era también cuáquero, amigo de Juan Milton, (autor de Paraíso Perdido), y el principal encargado por Fox, mientras todavía vivía, de la preparación del Diario a partir del diario escrito por Fox y sus cartas.)

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Tributo a Jorge Fox por le editor de este sitio:

Existe amplia evidencia que Fox tuvo una medida de Cristo la cual no podemos ni siquiera imaginar sin poder verle y oírle, para así oír al Espíritu Santo hablar por medio de él. Leer es bueno, pero no es lo mismo que oír la Palabra de Dios hablada por el Espíritu de Dios. Dos de los muchos ejemplos de la medida de Cristo que Fox tenía son las palabras de los grandes cuáqueros Eduardo Burrough y Francis Howgill:

En una carta a Margarita Fell, Francis Howgill dijo lo siguiente: "Salude cariñosamente a Jorge Fox; una hora con él sería un gran gozo para nosotros."

Cuando Eduardo Burrough yacía casi muerto en la prisión de Newgate, dijo: "si él [Jorge Fox] hubiera estado conmigo aunque sea una hora, yo estaría bien." (Fox estaba en Londres en esos momentos).

Si usted leyera las cartas históricas de los primeros cuáqueros en este sitio web, usted vería una estima hacia Fox sin paralelos por parte de todos. Estas cartas fueron escritas por personas que le habían oído, quienes habían visto y escuchado su autoridad, su medida de Cristo.

A pesar de que Fox no impuso su autoridad, él tenía una medida de Cristo que ningún otro de los primeros cuáqueros tenía; su vida es una tremenda demostración de su fe y poder. Como otro gran hombre digno del Señor, Isaac Penington, dijo:

Y Amigos, ustedes que son débiles, bendigan a Dios por los fuertes; ustedes que tienen necesidad de un pilar donde apoyarse, bendigan a Dios, que ha proveído pilares en su casa; y, con el temor y la guía de su Espíritu, hagan uso de estos pilares; quienes son fieles, y tienen la habilidad de parte de Dios, en su poder y gloriosa presencia en ellos, de ayudar a sostener su edificio, así como ellos tenían la habilidad de parte del Señor de reunirse con él. Aquel que desprecia al que es enviado, desprecia a Aquel que lo envió; y aquel que no valora ningún don, oficio, ni obra, que Dios ha otorgado sobre cualquier persona, desprecia la sabiduría y disposición del Dador. ¿Son todos padres? ¿Han todos vencido al enemigo? ¿Han crecido todos en la vida? ¿Son todos estrellas en el firmamento del poder de Dios? ¿Ha hecho Dios a todos iguales? ¿Acaso no hay diferentes estados, diferentes grados, diferentes crecimientos, diferentes lugares, etc.?

Entonces, si Dios ha hecho una diferencia, y ha dado grados de vida, y dones diferentes, de acuerdo a su voluntad; ¿qué sabiduría y espíritu es aquel que no reconoce esto, sino que quiere hacerlos a todos iguales? ¡Oh mis Amigos! Tengan temor ante el Señor; honren al Señor en su venida, y en las diferencias que él ha hecho entre los hijos de los hombres, y entre su pueblo. Él dio a los profetas del tiempo antiguo, y el resto del pueblo no eran iguales a ellos. Él dio evangelistas, apóstoles, pastores, maestros, etc., y los otros miembros de las iglesias no eran iguales a ellos. Él ha dado padres y ancianos ahora, y los niños y jóvenes no son iguales a ellos. Así es como es, en verdad, de parte del Señor; y lo que es de Dios en ustedes, también lo reconocerá.

Por lo tanto velen todos, para sentir y conocer su propio lugar y servicio en el cuerpo, y ser sensibles a los dones, lugares, y servicios de otros; para que el Señor pueda ser honrado en todos, y que cada uno pueda ser poseído y honrado en el Señor, y no de otra manera.

Estos es difícil de aceptar para algunos, pero la iglesia de Dios no es una democracia; y Dios es un Dios de orden, y el orden requiere una cabeza en la tierra. Así como Fox demostró, él no le dio órdenes a otros, sino más bien fue la fuente para que el Señor guiara el establecimiento de una estructura gubernamental en la iglesia, con los procedimientos y normas correspondientes; Fox entonces reveló la guía, la cual otros que fueran maduros reconocerían inmediatamente como una norma sabia y digna.

Sólo hay un Rey, y ese es Cristo para todos; pero entre sus súbditos, no todos tienen la misma autoridad y responsabilidad. Guillermo Caton, un ministro cuáquero joven, se lamentó acerca de su baja estatura en Cristo, comparada con algunos dignos cuáqueros mayores que él había observado (ya que Fox lo había convencido a una edad temprana); y el Señor le dio a Caton este clásico entendimiento:

El Señor me mostró cómo aquellos que tenían mucho, no les quedaba nada; y aquellos que tenían poco, no les faltaba nada - igual como sucedió con los israelitas del tiempo antiguo. Porque los hermanos que eran sabios y eminentes, quienes habían recibido mucho del Señor, noten que se exigió mucho más de ellos; de manera que no importa cuánto tuvieran, no tenían nada de sobra, sino lo que ellos empleaban en la obra y servicio de Dios.

Para mediados del siglo 18, los cuáqueros habían minimizado la contribución de Jorge Fox a la fundación de la Sociedad. Aquellos que entonces estaban en la Sociedad, no habían experimentado la necesidad de: el bautismo de la muerte; la crucifixión del espíritu egoísta en la cruz interna de la negación propia, obteniendo el mismo Espíritu que guió a los apóstoles; la regeneración; la santificación; la unión con Cristo y Dios; y entrar en el reino. Su definición de la cruz llegó a limitarse a usar ropas del siglo 17, mientras que decían vos y vosotros, y silenciosamente esperaban en las reuniones una vez por semana. Esto los hizo parecer iguales, pero ellos no buscaron con todo su corazón, ni siquiera entendieron el propósito de la búsqueda. Sin el Espíritu en control de sus mentes, los cuáqueros comenzaron a ignorar el consejo de Fox y de otros de los primeros cuáqueros, cambiando el gobierno que quedó (vea El alejamiento de los cuáqueros de la verdad para más información). Ellos concluyeron falsamente que Fox no tenía más medida de Cristo que ellos mismos. Disminuyendo a Fox, ellos comenzaron a enfatizar en cambio las contribuciones de los Sesenta Valientes, a pesar de que casi cada uno de los sesenta había sido convencido por Fox. Pero si usted nota a través de los escritos en este sitio web, Fox fue considerado con un amor y cariño sin comparación por cada uno de los escritores cuáqueros, de los cuales hay muchos que son citados aquí.

Yo creo que muchos miles de personas han subestimado grandemente la medida del espíritu de Cristo que moraba en Fox. Existen muchas cartas (pero pocas fueron publicadas) que muestran que Fox fue considerado por muchos otros de una manera que yo sólo puedo imaginar sea para Cristo mismo; sin embargo aún Margarita Fell y sus hijos lo sostuvieron en una estima que yo describiría como reverencia. A medida que usted lee los escritos de los otros primeros cuáqueros en este sitio web, usted notará que ellos frecuentemente se refieren a él como "estimado Jorge Fox," o "estimado Jorge;" una distinción que aparentemente estaba reservada para él; así sus pares en el reino habrían validado sus extraordinarios dones celestiales y su importancia.

Yo creo que Jorge Fox fue sin lugar a dudas el hombre más grande que vivió en la tierra desde los apóstoles; y en la próxima vida, la verdad de sus creencias será aclarada para todos. Él caminó en relativa inocencia como niño; buscó a Dios con todo su corazón en la última parte de su adolescencia; y no tuvo una guía escrita como la que nos dejó a nosotros; él después ministró cada día de su vida por los próximos 48 años; sufrió increíbles persecuciones; y edificó la iglesia de Cristo de una persona a 650.000. Descartar el patrimonio de sus escritos, sus advertencias, su aliento, sus exhortaciones, sus reprensiones, sus testimonios, sus explicaciones de la salvación - es un serio error para cualquiera y para todos. Habiendo estudiado por más de 25 años los escritos de Fox inspirados por el espíritu y su impecable record, estoy agradecido por su medida superior de Cristo; la cual me da esperanza de que por medio de Cristo, yo también puedo algún día disfrutar la comunión de Cristo y del Padre, en el reino de los cielos, caminando y hablando en una manera que honre y le dé gloria a mi Maestro, y a mi Padre en los cielos; como lo hicieron miles que le escucharon y le hicieron caso mientras vivía.

Cerraré con el resumen de William Penn, el fundador de Pensilvania y poderoso siervo de Cristo, quien describió a Fox como "cortés más allá de toda forma de crianza" y "él era en su oración el cuadro más tremendo, viviente y reverente que yo haya sentido o contemplado." Penn definió los logros superiores de Jorge Fox, con este epitafio inmortal de su vida:

"Muchos hijos han vivido virtuosamente en este día, pero estimado Jorge, usted los supera a todos."

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UNA EPÍSTOLA DEL ESTIMADO JORGE FOX,

Escrita con su propia mano, y dejada sellada con este sobrescrito: 'No se debe abrir antes de tiempo;' la cual se abrió después que él falleciera, y se estimó que era apta para ser impresa.

Para la reunión anual y la reunión del segundo día en Londres, y para todos los hijos de Dios en todos los lugares en el mundo.

Por Jorge Fox y de parte de él

Esto es para todos los hijos de Dios en todas partes, quienes son guiados por su espíritu, y caminan en su luz, en la cual ellos tienen vida, unidad, y comunión con el Padre y el Hijos, y los unos con los otros.

Mantengan todas sus reuniones en el nombre del Señor Jesús, ustedes que se reúnen en su nombre por medio de su luz, gracia, verdad, poder, y espíritu; por el cual ustedes sentirán su bendita y consoladora presencia entre ustedes y dentro de ustedes, para su consuelo y para la gloria de Dios.

Y ahora Amigos, todas sus reuniones, tanto las de los hombres como las de las mujeres, mensuales, trimestrales, y anuales, fueron establecidas por el poder, espíritu, y sabiduría de Dios; y en ellas ustedes saben que han sentido su poder, y espíritu, y sabiduría, y presencia bendita y consoladora entre ustedes y en ustedes, para su alabanza y gloria y para consuelo de ustedes; de modo que ustedes han sido una "ciudad sobre un monte, que no se puede esconder."

Y aunque muchos espíritus sueltos y rebeldes se han levantando en ocasiones para oponerse a ustedes y a ellos, con palabras impresas y de otras maneras, usted han visto que ellos no han llegado a nada. El Señor ha arremetido en contra de ellos y ha llevado sus obras a la luz, y los ha hecho verse como árboles sin fruto, pozos sin agua, estrellas deambulantes del firmamento del poder de Dios, y fieras olas del mar, arrojando todo su lodo y su suciedad, y muchos de ellos son como perros que han vuelto a su vómito y como la puerca lavada que vuelve después al cieno. ¡Dios y su pueblo saben que esta ha sido la condición de muchos!

Por lo tanto, permanezcan todos firmes en Cristo, que es su cabeza, en quien todos ustedes son uno, hombres y mujeres, y conozcan su dominio, ya que lo dilatado de su dominio y su paz no tendrá fin. Pero habrá un fin para el dominio del diablo y para todos los que están fuera de Cristo, que se oponen a su dominio y a él, cuyo juicio no se tarda, y su condenación no se duerme. Por lo tanto, vivan y caminen en la luz de Cristo y de Dios, y en su vida, espíritu y poder, que está sobre todo (y la semilla de ello) en amor, en inocencia, y sencillez. Moren en justicia y santidad, y moren en su poder y en el espíritu santo, en el cual permanece el reino de Dios. Todos los hijos de la Nueva Jerusalén celestial, que viene de arriba, y es libre, con todos sus hijos espirituales; mantengan sus ojos en ella.

En cuanto a este espíritu de rebelión y oposición que se ha levantado en el pasado y ahora otra vez: está afuera del reino de Dios y la Jerusalén celestial; y es para juicio y condenación, con todos sus libros, palabras y obras. Por lo tanto, los Amigos deben vivir y caminar en el poder y el espíritu de Dios que está sobre todo, y en la semilla que herirá ese espíritu y lo quebrantará en pedazos. Y en esta semilla ustedes tienen gozo y paz con Dios, y poder y autoridad para juzgarlo; y su unidad está en el poder y el espíritu de Dios, que sí lo juzga; todos los testigos de Dios en su tabernáculo van en contra de él, siempre lo han hecho y siempre lo harán.

Que ningún hombre viva para sí mismo, sino para el Señor, ya que ellos morirán en él; y busquen la paz de la iglesia de Cristo, y la paz de todos los hombres en él; porque "bienaventurados los que hacen la paz." Moren en la sabiduría pura, pacífica, y celestial de Dios, que es amable y complaciente, llena de misericordia; todos esforzándose para ser de una mente, corazón, alma, y juicio en Cristo, teniendo su mente y espíritu que mora en ustedes, edificándose los unos a los otros con el amor de Dios, que edifica el cuerpo de Cristo, su iglesia; él, quien es la santa cabeza de ella. Gloria a Dios por medio de Cristo, en esta edad y en todas las otras edades; quien es la roca y el fundamento, el Emanuel, Dios con nosotros, Amén.
Él está sobre todo, y es el comienzo y el fin.
En él vivan y caminen, en quien ustedes tienen vida eterna,
en él ustedes me sentirán, y yo los sentiré a ustedes.
Todos los hijos de la Nueva Jerusalén,
que desciende de arriba,
la santa ciudad,
cuya luz es el Señor y el Cordero,
y es el templo;

en ella ellos han nacido otra vez en el espíritu:
por lo tanto Jerusalén que está arriba,
es la madre de aquellos que han nacido del espíritu.

Aquellos que vienen y han venido a la Jerusalén celestial, reciben a Cristo;
y él les da la potestad de llegar a ser hijos de Dios,
y ellos han nacido otra vez del espíritu;
por lo tanto Jerusalén que está arriba,
es su madre.
Los tales vienen al monte Sión celestial,
y la innumerable compañía de ángeles,
a los espíritus de los hombres justos que son perfeccionados;
y a la iglesia del Dios viviente escrita en los cielos,

y tienen el nombre de Dios escrito sobre ellos.
Por lo tanto aquí está una nueva madre,
que produce una generación celestial y espiritual.

No hay cisma, ni división, ni desacuerdo,
ni contienda en la Jerusalén celestial,
ni en el cuerpo de Cristo,
que está hecho de piedras vivientes,
una casa espiritual,

Cristo no está dividido,
porque en él hay paz.
Cristo dijo: "En mí ustedes tienen paz."
Y él viene de arriba,
y no es de este mundo;

pero en el mundo de abajo,
en el espíritu de él hay aflicción;

por lo tanto manténganse en Cristo,
y caminen en él,
Amén.

Jorge Fox

Jerusalén era la madre de todos los verdaderos cristianos antes de la apostasía; y debido a que los cristianos externos están divididos en tantas sectas, ellos tienen muchas madres; pero para todos aquellos que han salido de la apostasía por medio del poder y espíritu de Cristo, la Jerusalén que está arriba es su madre (y ninguna que esté abajo de ella); quien nutre a todos sus hijos espirituales.

Jorge Fox

Para ser leída en la reunión anual en Londres, 1691.

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Lector, por favor note estos documentos y epístolas (algunas de las cuales han sido mencionadas en el Diario, volumen 2 pág. 258 y han sido omitidas allí) y son consideradas como apropiadas para ser incluidas aquí:

Una narración del esparcimiento de la verdad, y de la oposición de los poderes que existían en este entonces, escrita por Jorge Fox en el año 1676.

La verdad surgió primero con nosotros, para que fuéramos un pueblo para el Señor, en Leicestershire en 1644, en Warwickshire en 1645, en Nottinghamshire en 1646, en Derbyshire en 1647, y en los condados adyacente en 1648, 1649, y 1650; en Yorkshire en 1651, en Lancashire y Westmoreland en 1652, en Cumberland, Durham y Northumberland en 1653, en Londres y la mayoría de las otras partes de Inglaterra, Escocia e Irlanda en 1654.

En 1655 muchos fueron a lugares más allá del mar, donde la verdad también surgió, y en 1656 prorrumpió en Norteamérica y en muchos otros lugares.

En la autoridad de su divina verdad, los Amigos soportaron todas las crueldades y sufrimientos que fueron infligidos sobre ellos por el parlamento; incluyendo la toma de posesiones personales, encarcelamiento y muerte, y todos los reproches, mentiras y difamaciones; como también aquellos que sucedieron en el tiempo de Oliverio Cromwell, y todas las acciones de él y su parlamento; su hijo Ricardo después de él, y el comité de seguridad; y después soportaron y duraron más que todos los actos y proclamaciones desde el año 1660, cuando llegó el rey.

Los Amigos nunca temieron sus acciones, encarcelamientos, prisiones, correccionales, destierros, ni la toma de propiedades personales; no, ni la pérdida de la vida misma; ni tampoco hubo una persecución, pero vimos cómo resultaría en algo bueno; ni hubieron prisiones en las que estuve, ni sufrimientos, excepto por sacar a las multitudes de la prisión; aunque aquellos que encarcelaron la verdad, y apagaron el espíritu en sí mismos, querían encarcelarla y apagarlo fuera de ellos; por lo tanto hubo un tiempo cuando muchos estaban en la cárcel, que se convirtió en un dicho: "la verdad escasamente se puede encontrar en algún lugar aparte de las cárceles."

Y después que vino el rey, muchos Amigos sufrieron en gran manera, porque no querían brindar por su salud y decir: "Que Dios bendiga al rey;" de manera que la vida de muchos de los Amigos estaban en peligro por parte de personas groseras, que estaban listas para clavarles sus espadas por rehusar hacer eso, hasta que el rey dio la proclamación en contra de beber y decir “salud.” Porque nosotros estábamos y estamos en contra de decir "salud", y de todos los excesos, tanto antes de que él llegara como después. Deseamos el bien del rey, y que las bendiciones de Dios puedan estar sobre él y todos sus sujetos, y todo el pueblo sobre la faz de la tierra; pero no deseábamos que la gente bebiera para la salud del rey, sino que él tuviera su salud, y todas las otras personas también; y que bebieran sólo por su propia salud y necesidad. Porque esa manera de beber por la “salud” y excesivamente, no era para la salud del rey, ni la de ellos, ni la de los otros; ya que esos excesos a menudo producían riñas los unos con los otros, y a veces destrucción. Porque ellos destruyeron la creación y los unos a los otros; y esto no le traía riquezas al rey, ni salud, ni honor, sino podría afligirlo, el que las criaturas y sus súbditos fueran destruidos; y así el poder del Señor nos dio dominio sobre eso también, y todos nuestros otros sufrimientos. Pero, ¡Oh! El número de sufrientes en los días del Commonwealth y los días de Oliverio Cromwell, y desde entonces; especialmente aquellos que fueron arrastrados ante las cortes por no pagar sus diezmos, por rehusar jurar ante sus jurados, sin quitarse el sombrero, y por ir a las reuniones los primeros días de la semana; bajo el pretexto de quebrantar el día de reposo; y las reuniones en los otros días de la semana; quienes fueron abusados tanto en las reuniones como también en los caminos.

¡Oh! ¡Cuán grandes fueron los sufrimientos en ese entonces que nosotros soportamos por estas acciones! Porque a veces ellos llevaban a los Amigos en masa a las cárceles como ovejas a sus rediles, los encerraban los primeros días, y les quitaban sus caballos, y los dejaban encerrados por supuestamente quebrantar el día de reposo, aunque ellos iban en sus carruajes y sobre sus caballos gordos a la iglesia también, y sin embargo castigaban a otros. Muchos Amigos fueron sacados de sus casas y apartamentos acostumbrados, porque en obediencia a los mandamientos de Cristo y sus apóstoles, ellos no podían jurar; y cuando iban a sus reuniones, ellos eran apedreados en las calles, y abusados cruelmente de otras maneras. Muchos fueron multados con grandes multas, y estuvieron mucho tiempo en la cárcel por no quitarse el sombrero, y los Amigos nunca podían pagar estas multas, aunque los dejaron en la cárcel hasta que habían satisfecho sus deseos; y al final los dejaban ir, después de mantenerlos un año o más en la cárcel.

Muchos libros han sido publicados en contra de los diezmos, los cuales muestran cómo el sacerdocio que los tomaba fue cambiado; y que Cristo envió a sus doce, y después envió a los setenta discípulos, diciéndoles: "De gracia habéis recibido; dad de gracia." Por lo tanto a todos los que no obedecen esta doctrina y mandamiento de Cristo como él lo declaró, no los podemos recibir.

También fui inspirado a publicar varios libros en contra de dar juramentos, y que nuestro sí y no puedan ser aceptados en vez de un juramento, y si quebrantamos nuestra palabra, que suframos el mismo castigo como aquellos que quebrantaron sus juramentos. Y en Jamaica el gobernador y la asamblea concedió el asunto; y también ha sido concedido en algunos otros lugares; y varios de los miembros del parlamento en Inglaterra han reconocido lo razonable que es esto. Cuando los magistrados moderados vieron nuestra fidelidad en el sí y el no, tanto antes como después de que vino el rey, ellos quisieron poner a los Amigos en oficios sin un juramento. Pero los magistrados crueles y envidiosos querían multar a los Amigos para obtener dinero de ellos, aunque ellos no podían pagar por la conciencia.

Así el poder del Señor nos ha sostenido a través de todo, y sobre todo para su gloria eterna y su alabanza; porque el poder de Dios ha sido nuestra protección, y nuestra muralla y nuestro guardador (el que cuida sus plantas y su viña), que no han tenido la espada del magistrado y su vara para ayudarnos, ni tampoco han confiado en el brazo de carne, sino han andado sin estas cosas, o la bolsa de dinero de Judas, para predicar la palabra de vida, que existía en el comienzo antes que ellos existieran; y esta palabra nos reconcilia con Dios. Y miles han recibido su palabra de reconciliación, y han nacido otra vez de la semilla inmortal, por la palabra de Dios; y se están alimentando de la leche de la palabra, que vive y permanece para siempre.

Muchos han sufrido la muerte por su testimonio, en Inglaterra y más allá del mar, tanto antes como después que llegó el rey; que se puede ver en un informe dado al rey y a ambas cámaras del parlamento; el cual es un relato breve, sencillo y verdadero de los recientes y tristes sufrimientos del menospreciado pueblo de Dios llamado los cuáqueros, por adorar y ejercer una buena conciencia hacia Dios y los hombres.

Razón por la cual ochenta y nueve han sufrido hasta la muerte, treinta y dos de los cuales murieron antes que el rey llegara a Inglaterra, y cincuenta y siete desde entonces, por causa de duros encarcelamientos y trato cruel. Cuarenta y tres han muerto en la ciudad de Londres y Southwark desde que se promulgó la ley en contra de las reuniones, alrededor del año 1661, de lo cual fue dado un informe más particular, con los nombres de los sufrientes ante el rey y el parlamento, alrededor del año 1663.

[De sus verdaderos seguidores, Jesús dijo: 'Ningún siervo es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán.' (Juan 15:20). En el tiempo de Fox, hubieron cinco gobiernos en Inglaterra: Carlos I, Oliverio Cromwell, Carlos II, Santiago II, y Guillermo y María. Solamente durante el reino de Carlos II, 13.562 cuáqueros fueron encarcelados; 338 murieron por heridas infligidas en reuniones o encarcelamientos, y 198 fueron enviados a la esclavitud en otros países. (Fuente: Enciclopedia católica). Bajo los primeros cuatro gobernantes, Los sufrimientos de Besse cuenta 869 cuáqueros que murieron en la cárcel. Cuando fueron enviados a la cárcel, aún sus hijos fueron vendidos como esclavos. Muchos otros perdieron sus propiedades personales y casas, las que fueron confiscadas como 'botín' por las cortes; después de ser condenados por rehusarse a jurar, por no quitarse el sombrero en la corte, por viajar los días domingo, por no asistir a los servicios religiosos aprobados por el estado, por no pagar los diezmos a los párrocos aprobados por el estado, y por reunirse en servicios de adoración no aprobados por el estado.]

Y aunque muchas leyes fueron diseñadas en contra de nosotros, ninguna de ellas podía tocarnos justamente, ya que eran torcidas y estaban aplicadas de manera errónea en su ejecución por parte de nuestros adversarios, lo cual algunos han reconocido. Todas esas leyes que se hicieron, y el juramento por el cual ellos nos han encarcelado (porque, en obediencia al mandato de Cristo Jesús, nosotros no podíamos jurar de ninguna manera), no fueron destinados originalmente para nosotros; y sin embargo sufrimos por causa de los varios poderes, y sus leyes, tanto la toma de propiedades personales como el encarcelamiento, aún la muerte. Y el gobernador del castillo Dover, cuando el rey le preguntó si él había dispersado todas las reuniones de las sectas, dijo que él lo había hecho; pero las reuniones de los cuáqueros, el diablo mismo no podía dispersarlas; porque si él los encarcelaba, y dispersaba sus reuniones, ellos se reunirían otra vez; y si él los golpeaba o los derribaba, o mataba algunos de ellos, todos como uno se reunirían, y no resistirían otra vez. Por lo tanto el poder del Señor los apoyó y los guardó de sus perseguidores, y los hizo justificar nuestra paciencia y naturaleza como de cordero. Esto fue alrededor del año 1671.

Desde que llegó el rey, tres leyes se han promulgado en contra de nosotros, aparte de las proclamaciones, por las cuales muchos han sufrido encarcelamientos y destierros, y muchos hasta la muerte. Y sin embargo todos por estas leyes y proclamaciones, persecuciones, sufrimientos y destierros; los fieles Amigos están tan bien como siempre en el poder del Señor, y son valientes por su nombre y su verdad.

Cuando vino el rey, algunos eran débiles y tomaron el juramento; pero después que lo habían hecho, ellos se sintieron afligidos por desobedecer el mandato de Cristo y del apóstol Santiago; y así fueron a los magistrados, se condenaron a sí mismos, y ofrecieron ir a la cárcel.

Por lo tanto el Señor, en su poder eterno, ha sido el apoyo y estancia de su pueblo; y todavía reina su simiente, su verdad está sobre todo, y la esparce de sobremanera hasta este año, 1676.

Una advertencia a los magistrados y el pueblo de la ciudad de Oldenburgh:

Amigos, ¿Han visto y sentido los juicios de Dios sobre su ciudad, cuando Señor envía sus relámpagos desde el cielo, que la destruyeron y la quemaron? Cuando yo pasé por la ciudad de ustedes en el primer día de la semana, que ustedes llaman su día de reposo, yo vi algunos bebiendo, soldados jugando el juego de tejo, y otros que tenían sus negocios abiertos, y haciendo comercio, cuando ellos deberían haber estado esperando a Dios, y adorándole; y el pueblo era vano y ligero, sin ningún sentido de los juicios de Dios, o del arrepentimiento. Oh, por lo tanto arrepiéntanse, por temor de que el Dios que todo lo ve y que ve sus acciones, y que está sobre todo, traiga un juicio rápido sobre ustedes en su ira, furia e indignación. Arrepiéntanse y pongan a un lado toda clase de males, y a todos los obreros de iniquidad. Este poderoso día del Señor los hallará a todos, y quemará como un horno; quemará a todos los orgullosos y malos, y no les dejará raíz ni rama. Por lo tanto, todos ustedes magistrados, sacerdotes, y pueblo, busquen en sí mismos para encontrar la causa, y qué mal han cometido, que les ha traído la ira, la venganza, y los juicios de Dios sobre ustedes y su ciudad, y su destrucción por fuego. Regresen todos, y vayan a la luz de Cristo en sus corazones, al espíritu de Dios, a la gracia y la verdad en sus corazones, que viene por Cristo Jesús; para que con ella ustedes puedan escudriñar sus corazones. No aflijan, ni irriten, ni apaguen el buen espíritu de Dios en sus corazones; no caminen despreciando el espíritu de gracia, ni se alejen hacia su desenfreno; haciendo, sin embargo, una profesión de Dios y de Cristo en palabras, mientras sus corazones están lejos, viviendo en los placeres, y vagando sobre la tierra, mostrándose a sí mismos, matando a los justos, crucificando en sí mismos a Cristo otra vez, y poniéndolo en vergüenza, deshonrando así a Dios, y a la cristiandad, sin embargo haciendo profesión y un comercio de las escrituras; manteniendo al pueblo siempre aprendiendo (no llegando nunca a la verdad) para que ellos siempre estén pagando.

Dejad de confiar en el hombre, cuyo aliento está en su nariz, y miren al Señor, todos los confines de la tierra, y sean salvos; porque el Señor Dios del cielo y de la tierra ha llegado a enseñar a su pueblo él mismo por medio de su luz, espíritu, gracia y verdad, y a alejarlos de todos los maestros del mundo. Dios ha levantado a Cristo Jesús, su profeta, a quien el pueblo debe oír; y dijo: "Este es mi Hijo amado, a él oíd." Y Cristo dijo: "Aprended de mí, yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí." No hay salvación por ningún otro nombre bajo el cielo, sino por el nombre de Jesús, quien dijo: "Yo soy el buen pastor, y pongo mi vida por mis ovejas, y mis ovejas oyen mi voz y me siguen, y no seguirán a los asalariados." Porque Cristo los alimenta en los pastos de vida, que nunca se marchitarán. Dios ha ungido a Cristo Jesús para predicar, si ustedes quieren oírle; y Dios nos ha dado a Cristo como consejero y guía, si ustedes quieren ser guiados y aconsejados por él; y Dios ha dado a Cristo como obispo para supervisarlos, y un rey para gobernarlos si ustedes quieren ser supervisados y gobernados por él. Ustedes quienes no quieren que Cristo los gobierne, quien nunca pecó, ni se encontró engaño en su boca, ustedes pueden leer su sentencia en el Nuevo Testamento con respecto a eso. ¿No es Cristo un maestro suficiente, cuya sangre fue derramada por ustedes, y probó la muerte por todo hombre? ¿Acaso Cristo no le dijo a sus ministros: "De gracia habéis recibido, dad de gracia?" Y el apóstol dijo: "No he codiciado ni la plata ni el oro ni el vestido de nadie." Ellos trabajaron con sus manos, y predicaron el evangelio sin cobrar. ¿Acaso aquellos que se llaman ministros entre ustedes han hecho lo mismo, y guardado este mandato de Cristo Jesús? Que sean examinados, y se examinen a sí mismos. ¿Acaso ustedes no han lavado su exterior? Pero vean su interior con la luz y el espíritu de Cristo Jesús, y vean si su interior no es negro y repugnante. Porque Cristo Jesús, quien ilumina a todo hombre y mujer en el mundo con la luz en sí mismo, dijo: "Creed en la luz, para que seáis hijos de la luz." Con la luz ustedes pueden ver todo el mal y las acciones impías que ustedes han cometido, todas las palabras impías que han hablado, y todos los pensamientos impíos que han pensado; para que puedan alejarse de eso e ir hacia Cristo, de quien proviene la luz; quien es su Salvador y Redentor, quien les ha dado una luz para que vean su pecado, y para que vean que están muertos en Adán; para que con la misma luz ustedes puedan ver a Cristo, el espíritu vivificador, que los hace vivos para Dios, y los salva de sus pecados. Pero si ustedes odian la luz, que es la vida en Cristo, el Príncipe de vida; y aman la oscuridad y al príncipe de la oscuridad más que la luz o la vida en Cristo, porque ella los reprende; Cristo les dice: "esta luz será vuestra condenación." Juan 3:19-20. Por lo tanto, esta advertencia es para ustedes ahora en su día. Mientras tienen tiempo, vayan hacia el Señor. No apaguen el espíritu del Padre, por el cual él los acerca al Hijo; ni odien la luz de Cristo; porque si lo hacen, odian la vida en Cristo, y así permanecen bajo condena de Dios y Cristo con la luz, quien ahora le habla a su pueblo por medio de su Hijo, como lo hizo en los días de los apóstoles. El mismo Dios, que era el que hablaba por los profetas a los padres, y el que hablaba a Adán y Eva en el paraíso; y felices hubieran sido Adán y Eva, y los judíos, y todos los cristianos, si se hubieran mantenido en aquel que hablaba, y no hubieran seguido a la serpiente, el falso profeta, y sus instrumentos. Y ahora Dios es el que habla verdaderamente por su Hijo, quien hiere la cabeza de la serpiente, el falso maestro, la cabeza de todos los caminos falsos, falsos profetas, falsas iglesias, y falsas religiones y adoraciones. Por lo tanto Dios en Cristo está llevando al pueblo a la religión pura y no contaminada, que los guardará de las manchas del mundo, hacia el camino nuevo y viviente, que es Cristo Jesús; y a la iglesia en Dios, de la cual Cristo es la cabeza, como él lo fue en los días de los apóstoles; y a adorar a Dios en espíritu y verdad, y esta adoración fue establecida por Cristo más de mil seiscientos años atrás. Por lo tanto, todo el pueblo debe ir hacia la gracia y el espíritu de verdad en sus propios corazones, para conocer al Dios de verdad, quien es espíritu, y en espíritu y verdad para adorar, servir, honrar, y glorificar al Dios viviente, quien está sobre todo, y es digno de todo, bendito para siempre, ¡Amén!

Ustedes magistrados y oficiales, lean esto en todas sus asambleas, y hagan que todos sus sacerdotes lo lean en sus iglesias; para que ellos y ustedes y todo el pueblo pueda oír y temer al Dios de los cielos, así como ustedes responderán en el día grande y terrible de juicio, y venganza del Señor Dios Todopoderoso. Esto es escrito con amor por sus almas, y para su bien temporal y eterno.

Jorge Fox

Amsterdam, el día 19 del séptimo mes, de 1677

Una epístola con respecto al verdadero ayuno, la verdadera oración, el verdadero honor, y en contra de la persecución, y para la verdadera libertad en Cristo Jesús; para que todos puedan cuidar que el apóstol no haya hecho su labor en vano por ustedes en su observancia de los días, meses, tiempos, fiestas, y años, y de estar bajo los principios empobrecidos del mundo, y el yugo de esclavitud otra vez, y para llevar y forzar al pueblo en aquellas cosas.

¿Dónde es que Cristo o sus apóstoles le mandan a cualquier creyente o cristiano a observar los días santos o las fiestas? Veamos dónde está escrito en el Nuevo Testamento, en los cuatro evangelistas, las epístolas, o el Apocalipsis, que Cristo o sus apóstoles alguna vez mandaron a los cristianos a observar el tiempo llamado Navidad, o el día del nacimiento de Cristo, o la observancia del tiempo de la Pascua, el Pentecostés, o el día de Pedro, Pablo, Marcos o Lucas, o cualquier otro santo.

Ustedes, que se profesan a sí mismos como iglesias reformadas, alejadas de los papistas, los judíos y los paganos, y dicen que las escrituras son su regla, y son profesantes del nuevo pacto, ¿dónde prueban ustedes en el Nuevo Testamento que los apóstoles y la iglesia primitiva practicó o forzó tal cosa, o que Cristo y sus apóstoles le dieron tal mandamiento a la iglesias, que ellos debían practicar y observar tales días? Veamos dónde este mandamiento está escrito. ¿Acaso el apóstol no le dijo a los gálatas en el cuarto capítulo: En cambio, ahora que habéis conocido a Dios, o mejor dicho, ya que habéis sido conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a las reglas y tradiciones de la cultura del mundo? ¿Queréis volver a estar en esclavitud otra vez? ¡Vosotros guardáis los días, los meses, las estaciones y los años Me temo por vosotros, no sea que yo haya trabajado en vano a vuestro favor. Y en el tercer capítulo de gálatas, nos dice: "¡Oh gálatas insensatos, ante cuyos ojos Jesucristo fue presentado como crucificado! ¿Quién os hechizó?" Y en el quinto capítulo de gálatas, el apóstol los exhorta a "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres;" y además dice: "no os pongáis otra vez bajo el yugo de la esclavitud."

¿Acaso esto no muestra que había muchos maestros que estaban llevando a la iglesia de los gálatas a estos principios empobrecidos del mundo, y llevándolos otra vez a la esclavitud, al observar los días, meses, tiempos, y años? Era la obra del apóstol sacarlos de esa esclavitud y de esos principios empobrecidos del mundo; por lo tanto, cuando ellos estaban volviendo otra vez a la observancia de los días, meses, tiempos y años, él temía que les había "otorgado su labor en vano;" y él los exhorta a "permanecer firmes en la libertad con la cual Cristo Jesús los ha hecho libres, y a no enredarse otra vez con el yugo de la esclavitud." Y otra vez indica "que ellos se habían enredado una vez con ese yugo de esclavitud y principios empobrecidos del mundo." Pero, ¡oh! cómo la gente es llamada cristiana, desde los días de los apóstoles, quienes se han ido otra vez bajo este yugo de esclavitud, y estos principios empobrecidos del mundo, en la observancia de los días, meses, tiempos y años; que sus prácticas lo declaren. No, ¿acaso no es cierto que tanto los papistas como los protestantes fuerzan a la gente a observar los días, los meses, y los tiempos? Y por lo tanto, ¿acaso la labor y el doloroso ejercicio del apóstol no fueron dados en vano al cristianismo, los cuales debían sacar a la gente de tales principios empobrecidos del mundo y del yugo de la esclavitud, (que la ley exigía), para que ellos pudieran "permanecer firmes en la libertad con la cual Cristo los ha liberado, y no enredarse otra vez con el yugo de la esclavitud?" Fue Cristo y todavía lo es, quien ha liberado y libera a su pueblo de estos principios empobrecidos del mundo (que son elementos miserables); por lo tanto, los redimidos deben "permanecer firmes en esa libertad con la cual Cristo los ha liberado." Todos los verdaderos cristianos deben permanecer firmes en esta libertad. Ellos son liberados por Cristo, y no por el hombre; porque el hombre, sin el espíritu y la mente de Cristo, trata de forzar y obligar a los seguidores de Cristo, a los que él ha liberado del yugo de la esclavitud, a las cosas externas que la ley mandó; para la observancia de los días, los meses, los tiempos, las fiestas, y los años. Porque en cuanto a esos principios débiles y empobrecidos del mundo, aquellos que conocen a Dios, o son conocidos por Dios y por Cristo, deben permanecer firmes en su libertad, y no estar debajo o ser enredados otra vez con el yugo de esclavitud, al ver que él los ha liberado. Porque los que están en tales cosas, y quieren forzar a otros en ellas, se han alejado de lo que les da el conocimiento de Dios, y no han permanecido firmes en la libertad con la cual Cristo los ha liberado y los libera.

Con respecto a la oración, nunca leímos que Cristo o sus apóstoles trataron de forzar a alguien a ayunar o a orar con ellos. Pero Cristo les enseñó cómo debían orar, y ser distintos a los hipócritas. Sus palabras son las siguientes: "Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que aman orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres, … Pero tú, cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto te recompensará. Y al orar, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que serán oídos por su palabrería. Por tanto, no os hagáis semejantes a ellos, porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis.” Así como hicieron los apóstoles y santos, así hacemos nosotros; oramos en secreto, y oramos en público, como el espíritu nos da que hablemos, lo cual nos ayuda en nuestras debilidades, así como los apóstoles y cristianos oraron; nosotros oramos así por nosotros mismos, y por todos los hombres tanto grandes como pequeños.

Con respecto a ayunar, Cristo dijo: "Cuando ayunéis, no os hagáis los decaídos, como los hipócritas, que descuidan su apariencia para mostrar a los hombres que ayunan. Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lávate la cara, de modo que no muestres a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto. Y tu Padre que ve en secreto te recompensará."

Ustedes pueden ver en Isaías 58:1-6 cuál es el verdadero ayuno que el Señor exige, donde se le dice al profeta: "¡Proclama a voz en cuello! No te contengas; alza tu voz como corneta. Denuncia ante mi pueblo su transgresión, y a la casa de Jacob su pecado. Pero ellos me consultan cada día, y les agrada saber mis caminos, como si fuese gente que hubiera obrado con justicia y que no hubiese dejado el juicio de su Dios. Me piden justos juicios y quieren acercarse a Dios. Dicen: '¿Por qué ayunamos, y no hiciste caso? ¿Por qué afligimos nuestras almas, y no te diste por aludido?' "He aquí que en el día de vuestro ayuno lográis vuestro deseo y explotáis a todos vuestros trabajadores. He aquí que vuestros ayunos son ocasión de contiendas y de riñas, para herir con el puño de perversidad. No podéis seguir ayunando como ahora, con el objeto de hacer oír vuestra voz en lo alto. ¿Es éste el ayuno que yo escogí: sólo un día en que el hombre se aflija a sí mismo? ¿Acaso el doblegar la cabeza como junco y el acostarse sobre cilicio y ceniza es lo que llamáis ayuno y día agradable para Jehovah? ¿No consiste, más bien, el ayuno que yo escogí, en desatar las ligaduras de impiedad, en soltar las ataduras del yugo, en dejar libres a los quebrantados y en romper todo yugo?" Por lo tanto este ayuno que el Señor exige, no es poner yugos, ni oprimir, ni poner cargas pesadas, y atar las ligaduras de la impiedad; sino desatar y quebrantar tales cosas.

Además, con respecto al verdadero ayuno que el Señor exige: "¿No consiste en compartir tu pan con el hambriento y en llevar a tu casa a los pobres sin hogar? ¿No consiste en cubrir a tu prójimo cuando lo veas desnudo, y en no esconderte de quien es tu propia carne? (¿Guardan ustedes este verdadero ayuno?) Entonces despuntará tu luz como el alba, y tu recuperación brotará con rapidez. Tu justicia irá delante de ti, y la gloria de Jehovah irá a tu retaguardia. Entonces invocarás, y Jehovah te escuchará. Clamarás, y él dirá: '¡Aquí estoy!' "Si quitas de en medio de ti el yugo, el acusar con el dedo y el hablar vilezas; si tu alma provee para el hambriento y sacias al alma humillada, tu luz irradiará en las tinieblas, y tu oscuridad será como el mediodía. Jehovah te guiará siempre y saciará tu alma en medio de los sequedales. Él fortalecerá tus huesos, y serás como un jardín de regadío y como un manantial de aguas cuyas aguas nunca faltan.”

Esta es la práctica del verdadero ayuno que el Señor exige de su pueblo; y para aquellos que observan este ayuno, el Señor les dijo: "Cuando ellos invoquen, él responderá." Ustedes pueden ver qué consuelos gloriosos y felices reciben del Señor los que guardan este ayuno verdadero; pero golpear con los puños de la impiedad, "para hacer oír vuestra voz en lo alto, para afligir sus almas por un día, para inclinar sus cabezas como junco, y no desatar las ligadura de la iniquidad, ni ha deshacer toda carga pesada, romper todo yugo, y liberar a los oprimidos, quienes no comparten su pan con el hambriento, visten al desnudo, y llevan al pobre a su casa, sino que se esconde de su propia carne;" el Señor no acepta esos ayunos ni a esos ayunadores, ni tampoco los ha escogido. Ellos aparecen ante los hombres con caras desfiguradas, haciendo colgar sus cabezas como juncos por un día, como los hipócritas, para ayunar, como dice Cristo en Mateo 6:16-18.

¿Acaso no es el mandato de Cristo, que en sus ayunos ellos no deben parecer ante los hombres como si estuvieran ayunando? Y ahora ustedes, que quieren forzarnos a cerrar nuestros negocios en los días de ayuno, o por un día, ¿acaso este ayuno no se muestra ante los hombres? ¿Y acaso no es este el ayuno que el Señor dijo en Isaías que él no aceptaría? Porque él dijo: "¿Es éste el ayuno que yo escogí: sólo un día en que el hombre se aflija a sí mismo? ¿Acaso el doblegar la cabeza como junco y el acostarse sobre cilicio y ceniza es lo que llamáis ayuno y día agradable para Jehovah?" Isa 58:5.

Por lo tanto, todo el pueblo de Dios debe guardar el verdadero ayuno del Señor y no entrar en debates o contiendas o en los puños de la impiedad; ese "ayuno que quebranta las ataduras de la impiedad, deshace toda carga pesada, rompe todo yugo, libera al oprimido, le da pan al hambriento, ropas al desnudo, y trae al pobre que es echado de su casa." Todo el que guarda el verdadero ayuno, su salud aumentará; y cuando ellos llamen, el Señor los oirá; "él será su guía continuamente, satisfacerá sus almas en la sequía, engordará sus huesos, y ellos serán como un jardín regado, y como un manantial de agua, cuyas aguas no fallan." Ahora ustedes, que no guardan este verdadero ayuno, cuando ustedes llaman al Señor en sus propios días de ayuno, ¿acaso el Señor les responde y dice "aquí estoy?" ¿Acaso el Señor los guía continuamente? ¿Son sus huesos engordados por él, y sus almas satisfechas en la sequía? ¿Acaso son ustedes como un jardín regado y como un manantial cuyas aguas no fallan? Ustedes que no guardan este ayuno verdadero ¿acaso no quieren estas aguas que no fallan? Por lo tanto sus almas no están satisfechas en la sequía, sino que sus huesos son delgados, y ustedes no oyen la voz del Señor, quien dijo: "aquí estoy;" por lo tanto ustedes pierden el patrimonio de Jacob, no andan en altos lugares; sino que están abajo. Por lo tanto, a todo hombre y mujer, cierren sus corazones en contra de toda clase de males y no hagan comercio con los mercaderes de confusión de Babilonia; sino que guarden el día sobrenatural de Cristo, que ha surgido de lo alto, que es guardado al creer y caminar en la luz de Cristo, y ser implantado en él.' Esto los llevará al verdadero ayuno, y no se alimentarán de ningún mal, y los llevará a la verdadera oración en el espíritu, como Cristo y los apóstoles han enseñado. El fruto del espíritu es amor, paz, gozo, etc.

El nacimiento del espíritu no es un nacimiento perseguidor; sino que aquel que ha nacido de la carne perseguirá al que ha nacido del espíritu, porque él no sigue el nacimiento de la carne, con sus principios débiles y empobrecidos del mundo, que se enredan con su yugo de esclavitud, y sus observancias de los días, tiempos, meses, ayunos, fiestas, y años; y este nacimiento del espíritu debe permanecer firme en la libertad con la cual Cristo lo ha liberado.

¿Acaso ustedes no saben que los turcos guardan sus días de reposo en el sexto día, los judíos en el séptimo día, y los cristianos se reúnen en el primer día de la semana? Y en ese día que los turcos guardan, los negocios de los judíos y los cristianos están abiertos; y en ese día que los judíos guardan, los negocios de los cristianos y los turcos están abiertos; y que en el primer día de la semana, que los cristianos guardan, los negocios tanto de los judíos como de los turcos están abiertos? El turco no fuerza al judío ni al cristiano a cerrar sus negocios en su día de reunión, sino que les dejan tener su libertad en Turquía. ¿Y dónde han leído alguna vez que los turcos forzaron a algún cristiano a observar alguno de sus días festivos, o de ayunos, o fiestas? Si no que, ¿acaso los cristianos no debieran estar más allá que los turcos en dar libertad a todas las conciencias sensibles para servir a Dios, al ver que Cristo y los apóstoles mandan a no forzar a la gente a observar los días festivos, o tiempos, o meses, o años, sino que deberían orar siempre en el espíritu, y ayunar siempre para no entrar en la contienda ni el debate, para alejarse de toda forma de pecado y mal; y eso derribará el puño de la impiedad, y la atadura de la iniquidad? ¿Por qué no debería la gente de conciencia sensible tener la libertad de ejercer su conciencia hacia Dios, para que ellos puedan tener una "buena conciencia siempre, hacia Dios y el hombre," para realizar lo que Dios exige, y "para hacer con todos los hombres como ellos quieren que se hagan con ellos, y amar a su prójimo como a sí mismos;" al ver tantas conciencias libertinas, malignas, y cauterizadas, (como si se hubiera hecho con un hierro caliente), tener libertad en sus vidas y conversaciones sueltas, y en sus palabras sueltas, cuyas lenguas tienen libertad para jurar y maldecir, y sus espíritus están en libertad en borracheras e impurezas? Que los magistrados miren y vean cómo esta conciencia maligna y cauterizada tiene su libertad que debe ser ejercitada en toda clase de cosas malas a través del cristianismo; lo cual es una gran vergüenza y deshonor para Dios, Cristo, y el cristianismo, sí, y la humanidad. Por lo tanto, ¿por qué el pueblo de Dios no debiera ejercitar su buena conciencia sensible hacia Dios y el hombre? El misterio de la fe, cuyo autor y consumador es Jesucristo, es sostenido en una conciencia pura; ¿y acaso no debería la obra del verdadero magistrado cristiano ser el animar el ejercicio de esta conciencia pura hacia Dios y el hombre, y el desanimar el ejercicio de esta conciencia maligna y cauterizada que deshonra tanto a Dios como a Cristo, y el verdadero cristianismo? Si no, ¿cómo es que los magistrados son una alabanza para aquellos que hacen el bien, y un terror para los que hacen el mal?

Con respecto a no quitarnos nuestros sombreros en muestra de respeto hacia los hombres: muchos, bajo el nombre de cristianos, se han ofendido con nosotros porque no nos podíamos quitar los sombreros, e inclinarnos ante ellos; acerca de lo cual no encontramos ningún mandato de Cristo o de sus apóstoles, sino más bien lo contrario. Porque Cristo dijo: "No recibo gloria de parte de los hombres," (tome nota que él no recibió honor de los hombres), y además dijo: "¿Cómo podéis vosotros creer? Pues recibiendo la gloria los unos de los otros, no buscáis la gloria que viene de parte del único Dios." Ahora Cristo declara que esto es una señal de los no creyentes, que buscan "la gloria los unos de los otros," y no buscan esa "gloria que viene de parte del único Dios;" y ¿acaso no es el quitarse el sombrero, e inclinarse con él, un honor a los hombres, el cual ellos buscan los unos de los otros, y se ofenden si no lo reciben? ¿Acaso los mismos turcos no se burlan de los cristianos en su proverbio que dice: "El cristiano pasa gran parte de su tiempo quitándose su sombrero, y mostrándose sus cabezas descubiertas los unos a los otros?" ¿Acaso no debieran aquellos que están más allá de los turcos, que llevan el nombre noble de cristianos, y que están por encima de buscar el honor los unos de los otros, y de perseguir a aquellos que no lo dan, cuando todos los verdaderos creyentes cristianos deberían buscar el honor que viene sólo de Dios? Este es el deber de todos los verdaderos creyentes en Cristo Jesús, porque ellos no buscan el honor de los hombres, ni buscan el que los hombres los honren. Y, "aquel que cree en el Hijo de Dios tiene vida eterna; pero el que no cree en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él." Juan 3:36. ¿Acaso no es el proverbio del turco un reproche para los cristianos el cual dice que los cristianos "pasan mucho tiempo quitándose sus sombreros, y mostrando sus cabezas descubiertas los unos a los otros?" ¿Acaso ustedes no han multado y encarcelado a muchos porque ellos no se querían quitar sus sombreros ante ustedes, y mostrarles sus cabezas descubiertas? En muchas de sus cortes ellos no tendrán derecho ni justicia; ni libertad en las ciudades o en los estados, aunque ellos han cumplido verdaderamente su tiempo, y son hombres honestos y corteses, a menos que ellos se quiten sus sombreros, y muestren sus cabezas descubiertas. ¿Acaso ustedes no han hecho una ley en contra de ellos, quienes deben pagar dos florines si no lo hacen? ¿Acaso ustedes no tratan de obligarlos y forzarlos a hacerlo, y multan a los que no lo hacen, como en Lansmeer de Waterland? ¿Acaso no es este el honor que ustedes buscan los unos de los otros? ¿Acaso los fariseos y judíos no hacen lo mismo?

En cuanto a lo que ustedes dicen: "el apóstol manda a los creyentes a honrar a todos los hombres; y los que gobiernan bien son dignos de doble honor:" si esto de "honrar a todos los hombres" fuera el quitarse el sombrero ante todos los hombres, y mostrarle a todos los hombres la cabeza descubierta, entonces este mandato ustedes mismos quebrantan, porque ustedes no hacen esto con todos los hombres generalmente; y si aquellos que gobiernan bien deben recibir doble honor, entonces ante ellos se deben quitar el sombrero dos veces, y sus cabezas descubiertas se deben mostrar dos veces. Si este honor de sombrero, y el mostrar la cabeza descubierta, es un invento del hombre, y no de Dios, (y ustedes no pueden probarlo con las escrituras, sin embargo dicen "es nuestra regla,") entonces ustedes actúan aparte de la regla, y obligan a la gente a actuar de manera contraria a su regla. Porque ¿dónde es que los profetas, Cristo, o los apóstoles mandaron tal cosa? Muéstrennos un mandato, una práctica, y un ejemplo de ello. Nabucodonosor, quien fue un perseguidor, y echó a los tres hijos de Israel en el fuego con sus medias, capas, y sombreros; no leemos que él se haya ofendido con ellos porque ellos no se quitaron los sombreros, ni le mostraron sus cabezas descubiertas; sino porque ellos no se querían inclinar ante su imagen. Y ¿acaso no dice en el margen de la Biblia, donde dice "honra a todos los hombres," "ten a todos los hombres en estima?" Entonces aquellos que gobiernan bien, son dignos de doble estima; y esta estima debe estar verdaderamente en el corazón, sin ninguna envidia, malicia u odio. Así como todos los hombres son hechura de Dios, deben ser estimados en el corazón con el espíritu de Dios; y aquellos que gobiernan bien son dignos de doble estima. Este es el verdadero honor del corazón, tanto a Dios como a los hombres, su hechura. Porque la gente se puede quitar sus sombreros y mostrar sus cabezas descubiertas los unos a los otros, o dos veces ante los oficiales y magistrados, y sin embargo estar llenos de envidia, malicia, odio y asesinato en sus corazones los unos en contra de los otros; y darle a ellos ese honor, como ustedes lo llaman, y sin embargo hablarles o desearles el mal, cuando ellos le dan la espalda. El verdadero honor o estima en el corazón de todos los hombres, que son creación de Dios, es sin ningún mal deseo o pensamiento en el corazón de ninguno, y aquellos que gobiernan bien tienen doble estima, a quienes Dios ha puesto sobre el pueblo. No hay ningún mal en el corazón que otorga este respeto, estima u honor, y los lleva a amar a su prójimo como a sí mismos, y ha "hacer con todos los hombres como ellos quieren que se haga con ellos," en el hecho que ellos estiman a todos los hombres, y tienen una doble estima hacia aquellos que gobiernan bien. Esto está más allá que el honor de quitarse el sombrero una vez ante todos los hombres, y dos veces ante los que son dignos de doble honor, como ustedes lo pueden llamar. Pero nosotros le podemos preguntar a cristianos que practican este doble honor de sombrero, y mostrándole las cabezas descubiertas los unos a los otros, quienes inventaron este honor, al ver que ellos no pueden probar que Cristo o los apóstoles alguna vez mandaron o practicaron tal cosa, o Moisés en el tiempo de la ley? No digan o piensen que nosotros teníamos esta práctica de no quitarnos nuestros sombreros de los turcos oído el proverbio y práctica de los turcos, para dejar el honor que está por debajo, y buscar el honor que viene de arriba, cuando llegamos a ser verdaderos creyentes en Cristo Jesús.

Con respecto a la persecución, encarcelamiento y destierro del pueblo de Dios, en quienes Cristo es manifestado, y mora en sus corazones, ¿acaso Cristo no les dice que al hacer eso ustedes lo encarcelan a él? Y después ¿acaso ustedes no lo destierran, y lo persiguen sacándolo de sus ciudades y corporaciones? ¿Y cómo pueden ustedes entrar en su reino y tener una porción de él, aunque lo puedan profesar en palabras? ¿Acaso los tales no deben ir hacia el castigo eterno, quienes no visitan a Cristo en la cárcel? Entonces ¿que sucederá con ustedes, que lo destierran y encarcelan, donde él se manifiesta en sus miembros, y no les permiten que se reúnan para disfrutarlo entre ellos, de acuerdo a su promesa? Por lo tanto ustedes, que no dejan que Cristo reine en su pueblo, y tenga su libertad en ellos en sus ciudades y países, para ejercer sus oficios, ustedes no tendrán su libertad en el cielo. Ustedes que no dejan que Cristo reine en sus corazones, ni le permiten que reine en su pueblo aquí sobre la tierra, en su mundo, en sus reinos, tampoco reinarán con Cristo en el cielo, en su reino, ni en el mundo sin fin.

Ustedes, que destierran la verdad de sus ciudades, o países, o de sus pueblos por su nombre, ustedes destierran la verdad y a Cristo fuera de sus corazones para que no gobierne allí; por lo tanto no son templos de Dios. Cuando ustedes han desterrado a Cristo y su verdad fuera de sus corazones, destierran a aquellos en quienes él gobierna, fuera de sus propiedades y países; entonces vean qué juicios el Señor les trae, cuando ustedes son dejados solos; sí, temores y aflicciones, un juicio después de otro, viene sobre ustedes, hasta que estén llenos de ellos. Pero los desterrados y sufrientes por la verdad y el nombre de Cristo tienen una morada pacífica en la verdad, de la cual el diablo está fuera y no puede entrar en ella; y esta morada perdurará más que todas las moradas de los impíos y perseguidores, aunque nunca estén llenos de palabras sin vida y verdad. La vida y la verdad perdurarán más que todas las doctrinas altaneras; y Cristo el Cordero, y su paciente simiente, vencerán al devorador con su simiente impaciente; y aquellos que tienen la vestidura, la justicia de Cristo, que es el lino fino, encontrarán que perdura más que todas las vestiduras e inventos de los hombres. Cristo le dijo a sus seguidores: "Tened valor, yo he vencido al mundo, al mundo perseguidor." Él también le dijo a sus discípulos: "Y no os maravilléis, hermanos, si el mundo os aborrece." Por lo tanto que todos los que profesan ser cristianos, pongan a un lado la persecución por causa de religión, iglesias o adoración, ayunos o días de oración; porque ustedes no tienen ningún mandato de Cristo o de sus apóstoles para perseguir a nadie. Cristo, quien es el Rey de reyes, y Señor de señores, cuando ellos le llamaron engañador, lo blasfemaron, y dijeron que él "tenía un demonio," no persiguió a ninguno de ellos por eso, y no forzó ni obligó a nadie a oírle o creerle, ni los apóstoles que vinieron después de él; sino que él les dijo que eso hubiera sido como quitar la cizaña: "dejen que la cizaña y el trigo crezcan juntos hasta la siega." Por lo tanto ustedes no tienen ningún mandamiento de Cristo o de su apóstoles para perseguir, encarcelar, desterrar, o tomar como botín los bienes de nadie por causa de una conciencia pura o religión, adoración, fe, o iglesia en los tiempos del evangelio.

Jorge Fox

Harlingen en Friesland el día once del sexto mes, del 1677

Una advertencia a los magistrados, sacerdotes, y habitantes de al ciudad de Hamburg, para que se humillen a sí mismos ante el Señor, y no sean altaneros.

Amigos, ustedes han pintado y adornado el interior de sus casas externas y sus lugares altos; pero miren dentro de sus corazones con la luz de Cristo, con la cual él los ha iluminado y a todo hombre y mujer en el mundo, y con ella ustedes puedan ver cuán sucios están sus corazones y su interior con el pecado y el mal, que Cristo les dice que ustedes deben purificar; quien le dijo a los fariseos que ellos "pintaban los sepulcros de los justos," y ellos mismos estaban llenos de podredumbre y corrupción. Por lo tanto vean en sí mismos y sus propios corazones, de qué están llenos ustedes. Porque pintar los sepulcros de los justos apóstoles, y hacer comercio y profesión de sus palabras, sin el mismo Espíritu Santo, poder, luz, y verdad en la cual ellos estaban, no permanecerá en el día de la venganza de Dios. Por lo tanto arrepiéntanse mientras tienen tiempo, vayan hacia el Señor con todo su corazón, y no piensen que están seguros sin un sentido de su protección inmediata y todopoderosa. Porque no son todas sus obras, ni toda su propia fuerza, poder, y defensa lo que los puede proteger. No es asunto de ustedes mirar, y pensar que están seguros, y sentarse en su seguridad, y dejar que sus corazones estén contentos, y descansar, y estar en paz. Cuando el Señor les trae un azote, y ustedes están llenos de terrores y temores, recuerden que se les advirtió, que ustedes estaban en paz, pero no en el verdadero reposo. Entonces toda su propia fuerza y fortaleza no les será de ningún beneficio; ustedes reconocerán que Dios debe protegerlos. Por lo tanto tomen la advertencia; porque sus sacerdotes y su pueblo son muy altaneros, están demasiado absorbidos en este mundo. Las vanidades del mundo alejan sus mentes de Dios; se preocupan más del mundo que de Dios, y más de las riquezas de este mundo que de las riquezas del mundo que no tiene fin. ¿Acaso no saben que todos sus montones de tesoros externos deben tener un fin, y que ustedes deben dejarlos todos atrás? Por lo tanto yo debo advertirles y aconsejarlos, tanto a grandes como a pequeños, sacerdotes y pueblo, que vayan hacia la gracia, la luz, y la verdad que viene de Cristo Jesús; para la manifestación del buen espíritu de Dios, que les es dado para provecho; que con esta gracia, verdad, luz, y espíritu de Cristo, ustedes puedan ir a él de quien estas cosas provienen, quien dijo: "Aprended de mí;" y Dios dijo: "Este es mi Hijo amado, a Él oíd.” Por lo tanto todos los hijos del nuevo pacto, que caminan en el camino nuevo y viviente, oyen a Cristo su profeta, a quien Dios ha levantado, y ha ungido para que sea su maestro y sacerdote. Por lo tanto ahora Dios le habla a su pueblo por medio de su Hijo, como lo hizo en los días de los apóstoles. El Señor ha venido a enseñarle a su pueblo él mismo por medio de su gracia, luz, verdad y espíritu, y para alejarlos de los maestros del mundo, hechos por los hombres desde los días de los apóstoles; quienes han mantenido a la gente siempre aprendiendo, para que ellos siempre puedan estar pagándoles. Y él ha venido a alejarlos de las religiones del mundo, hacia la religión que él ha establecido en los días de los apóstoles en el nuevo pacto, que es puro y no está contaminado ante la vista de Dios, y nos mantiene alejados de las manchas del mundo. Y el Señor ha venido a alejarlos de las iglesias del mundo, y llevarlos hacia la iglesia en Dios, de la cual Cristo, el hombre celestial, es la cabeza; y para alejarlos de todas las adoraciones del mundo, para adorar a Dios en espíritu y en verdad, lo cual Cristo estableció más de mil seiscientos años atrás. Por lo tanto todos los hombres y mujeres deben ir al espíritu y la verdad en sus corazones, por los cuales ellos deben conocer al Dios de la verdad quien es espíritu; y después, en el espíritu y verdad, ellos le adorarán, y sabrán qué y a quién adoran. También el Señor ha venido a alejar a su pueblo de todos los templos del mundo, para que con el espíritu ellos puedan saber que sus cuerpos son templo del Espíritu Santo. Y el Señor ha venido a alejar a su pueblo de las cruces, cuadros, imágenes y semejanzas del mundo; para que sepan que el poder de Dios es la cruz de Cristo, que los crucifica al mundo, y los lleva hacia la semejanza y la imagen de Dios en la que el hombre y la mujer estaban antes de la caída; y así a Cristo quien nunca cayó. Esta obra todos la deben conocer en sus corazones por medio de la luz de Cristo Jesús, quien "es la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene al mundo." Es llamada la luz en el hombre y la mujer, y la vida en Cristo, la palabra; quien dijo: "Creed en la luz para que seáis hijos de la luz." Y la luz los deja ver todas sus acciones impías que han cometido, los caminos impíos sobre los cuales han caminado, y sus palabras y pensamientos impíos. Si ustedes odian esta luz, y aman la oscuridad, y al príncipe de ella, más que esta luz, que es la vida en Cristo, el Príncipe de la vida, y no vienen a ella, porque sus acciones son malas, y los reprobarán, Cristo les dice: "esta luz es su condenación." Entonces ¿de qué sirve toda su profesión, cuando ustedes permanecen bajo la condenación de la luz verdadera, en la cual ustedes deben creer, y así llegar a ser hijos de la luz, y estar fuera de la condenación? Por lo tanto, todos deben creer en la luz, si ellos reciben a Jesucristo; y a todos los que le recibieron, él les dio "derecho de llegar a ser hijos de Dios." El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida; y si ustedes no tienen la vida, ¿de qué les sirve toda su profesión de las escrituras desde el Génesis hasta el Apocalipsis, comparado con los judíos, escribas, y fariseos, que no quisieron recibir a Cristo, la vida, sobre quienes Dios derramó su desbordante azote? Por lo tanto, hagan caso ustedes, porque su fortaleza no será mejor que la de ellos, si no tienen el poder de apoyo de Dios y de Cristo, cuando el azote de Dios venga sobre ustedes, y ustedes estén llenos con horrores y temores. Mi deseo es que todos ustedes se puedan arrepentir, desde el más grande al más pequeño, y no afligir, ni apagar, ni irritar, ni rebelarse en contra del buen espíritu de Dios en ustedes, ni "caminar despreciativamente en contra del espíritu de gracia," ni se alejen de él hacia el comportamiento desenfrenado; y esta gracia quiere enseñarles, y traerles salvación. Si ustedes caminan despreciativamente, ¿cómo se pueden escapar de los desbordantes azotes del Todopoderoso, y de la ira del Cordero? Mi deseo es que todos ustedes puedan obedecer el buen espíritu de verdad de Dios, que los guiará para salir de todo mal hacia toda la verdad, y reprobarlos por su propia justicia, y por su propio juicio y pecado, y llevarlos a surcar lo que es bueno, para abandonar lo que es malo, y volverse hacia el Señor, quien los recibirá en su misericordia y bondad; por la cual ustedes pueden escapar el desbordante azote en el día de la venganza, y este día terrible viene sobre todos los que hacen el mal. Esta es una advertencia para ustedes, tanto por su bien temporal como por su bien eterno; para que ustedes lo lean en sus asambleas, y sus sacerdotes en sus iglesias; para que todo el pueblo pueda oír y temer, cuando ustedes respondan en el día grande y terrible de juicio.

Jorge Fox
Amsterdam, el día 19 del séptimo mes, del 1677

Para los embajadores que se han reunido para tratar acerca de la paz en la ciudad de Nimeguen en el dominio de los Estados.

Jesucristo dijo: "Bienaventurados los que hacen la paz porque ellos serán llamados hijos de Dios." Mat 5:9. Por lo tanto todos los hombres cristianos deben de dejar el mal y hacer el bien, buscar la paz y seguirla, si ellos desean "amar la vida, y ver buenos días." 1 Ped 3:11. Dios ha llamado a todos los verdaderos cristianos a la paz, 1 Cor 7:15. Por lo tanto, todos los cristianos deben seguir esta paz, a la cual Dios los llama. Ellos deben dejar que la paz de Dios gobierne sus corazones; la cual está por encima de la paz de este mundo que es quebrantada tan pronto. Porque el apóstol manda a los cristianos a permitir que la paz de Dios gobierne en sus corazones; a la cual todos los cristianos deben sujetarse. Esta práctica debiera estar entre todos aquellos que profesan el cristianismo; y esta paz está encima de aquella que Cristo toma de la tierra, Apoc 6:4, que es la paz de los impíos. El apóstol le dijo a los cristianos: "Vivid en paz los unos con los otros." 1 Tes 5:13. Todos los cristianos deben obedecer este mandamiento, y estar en paz los unos con los otros; no en guerras y contiendas. Además, el apóstol exhorta a los cristianos a "guardar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz." Por lo tanto esta unidad, este vínculo de paz debe ser guardado (y no quebrantado) por todos los que llevan ese noble nombre de cristianos. Ellos deben mantener la unidad del espíritu de Cristo en el vínculo de la paz del Príncipe de príncipes, Rey de reyes, y Señor de Señores, lo cual es el deber de todos los verdaderos cristianos. Con esto ellos pueden honrar a Cristo, al producir este fruto de paz, que es el amor y la caridad. Porque el apóstol les dice: "El fruto del buen espíritu es amor, gozo; y paz, paciencia, bondad, benignidad, etc." Gál 5:22-23.

El apóstol exhorta a los cristianos: "Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, tened paz con todos los hombres." Este debería ser el esfuerzo de todos los cristianos. Porque no es un honor para Cristo que los cristianos peleen y se destruyan los unos a los otros, quienes profesan el nombre de Cristo, quien dijo que vino a "salvar la vida de los hombres, y no a destruirla." Los cristianos tienen suficientes enemigos en el exterior, afuera, y por lo tanto deben amarse los unos a los otros, como Cristo manda, quien dijo: "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros." Se manda a los cristianos a amar a sus enemigos, mucho más entonces los unos a los otros. Y Cristo dijo: "Como el Padre me amó, también yo os he amado; permaneced en mi amor." Juan 15:9. "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros." Juan 13:35. Pero si los cristianos pelean y se destruyen los unos a los otros, esto hará que los judíos, turcos, tártaros, y paganos digan: ustedes no son discípulos de Cristo. Por lo tanto, así como aman a Dios, y Cristo, y el cristianismo, y su paz, hagan todos la paz, tanto como tengan la posibilidad entre los cristianos, para que ustedes puedan recibir la bendición. Ustedes pueden leer que los cristianos fueron llamados la casa de la fe, la casa de Dios, una nación santa, un pueblo peculiar; y a todos ellos se les manda a ser "celosos de buenas obras," no de malas. A los cristianos también se les manda a no morderse ni devorarse los unos a los otros, para que no sean consumidos los unos por los otros.

¿Acaso no es algo triste para los cristianos estar mordiéndose y consumiéndose los unos a los otros ante la vista de los turcos, tártaros, judíos, y paganos, cuando ellos debieran "amarse los unos a los otros, y hacer con los hombres como ellos quieren que se haga con ellos?" Tal obra devoradora abrirá la boca de los judíos, turcos, tártaros y paganos para blasfemar el nombre de Cristo, el Rey de reyes, y Señor de señores, y hará que ellos hablen mal del cristianismo, para que vean cómo la unidad del espíritu es quebrantada entre los que profesan a Cristo y la paz de Cristo. Todos los cristianos deben obedecer las enseñanzas de Dios y de Cristo, quien le enseña a los cristianos a amarse los unos a los otros, sí, aún a los enemigos; y persuade a los reyes y príncipes a darle libertad a todos los que tienen conciencias sensibles en asuntos de religión y adoración, a la vez que ellos viven pacíficamente bajo todo gobierno; de manera que en el tiempo que viene no puede haber más encarcelamiento y persecución entre cristianos por causa de las conciencias sensibles con respecto a asuntos de fe, adoración y religión; para que los judíos, turcos, tártaros y paganos no vean que los cristianos se están persiguiendo los unos a los otros por causa de la religión. Al ver por medio de Cristo y los apóstoles que los cristianos no tienen tal mandato, sino, por el contrario, deben amarse los unos a los otros; y sabiendo que Cristo les dijo que esto sería como quitar la cizaña: "Dejad crecer a ambos hasta la siega (que es el fin del mundo) no sea que ellos arrancaran el trigo;" y al fin del mundo Cristo enviará a sus ángeles, y ellos separarán el trigo de la cizaña. Por lo tanto Cristo les dice a ustedes que esta es la obra de los ángeles al final del mundo, y no la obra de los hombres antes de la cosecha del fin del mundo. ¿Acaso no han sido todas estas persecuciones, destierros, encarcelamientos y ejecuciones por causa de la religión, un pretexto de arrancar la cizaña? ¿Y acaso no ha sucedido todo esto antes de la cosecha, antes del fin del mundo? ¿Acaso no han actuado todos estos en contra del mandato expreso de Cristo, el Rey de los cielos? Todos los reyes y gobernantes, especialmente aquellos que se llaman a sí mismos cristianos, debieran obedecer el mandato de su Señor y Salvador; "Dejad crecer juntos la cizaña con el trigo hasta la cosecha;" y la cosecha es el fin del mundo. También, Cristo le dijo a algunos de sus discípulos que querían que "descendiera fuego del cielo para destruir a los que no le quisieron recibir (en su celo), que ellos no sabían de qué espíritu eran;" y los reprendió diciendo que él no había venido "a destruir la vida de los hombres, sino a salvarlas." ¿Acaso todos aquellos que han destruido las vidas de los hombres con respecto a la religión, y la adoración de Dios, han sabido de qué espíritu han sido? ¿Acaso no han hecho lo que no deberían hacer? Aquello que Cristo prohibió, quien dijo: "para que no arranquen el trigo junto con la cizaña," y dijo: "Es la obra de los ángeles al fin del mundo;" ¿acaso Dios no le ha mostrado al hombre lo que es bueno, y su deber "de amar la misericordia, y hacer justicia, y caminar humildemente con su Dios?" lo cual el hombre debe obedecer.

Y el apóstol exhorta a los cristianos a “procurar la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor." Heb 12:14. ¿Por qué los cristianos tienen que pelear y contender los unos con los otros, viendo que todos poseen en palabras a un Rey, y Señor y Salvador Cristo Jesús, cuyo mandato es que ellos deben "amarse los unos a los otros;" lo cual es una señal por la cual ellos serán conocidos como discípulos de Cristo, como dije anteriormente. Y Cristo, quien es el Rey de Reyes, y Señor de señores, dijo: "Como yo los he amado, así ámense los unos a los otros."Juan 15:12, y Juan 13:34. Y el apóstol dijo que los cristianos deben "ser paciente hacia todos los hombres." 1 Tes 5:14.

De parte de aquel que ama la verdad, la justicia y la paz, y desea el bien temporal y eterno de ustedes; y que en la sabiduría de Dios, que es pura, amable y pacífica desde arriba, ustedes puedan ser ordenados, y puedan ordenar todas las cosas que Dios les ha encargado para su gloria, y puedan detener aquellas cosas entre los cristianos, mientras tengan el poder, que deshonran a Dios, Cristo y el cristianismo.

Jorge Fox

Amsterdam, el día 21 del séptimo mes, del 1677

FIN DEL VOLUMEN II

<<<El testimonio de Margarita Fox,
con respecto a su difunto esposo, Jorge Fox;
también testimonios de otros familiares,
amigos y Tomás Elwood.>>>