El testimonio de Margarita Fox,


con respecto a su difunto esposo, Jorge Fox:
junto con un informe breve de algunos de sus viajes,
sufrimientos, y dificultades soportadas por causa de la verdad
.

Le ha agradado a Dios Todopoderoso quitarme a mi querido esposo llevándoselo de este mundo maligno y conflictivo, quien no era un hombre de él, siendo elegido para ser sacado de él. Él tenía su vida y al estar en otra región, [Jorge Fox dijo que vivía en el paraíso; hoy él describiría el paraíso como otra dimensión] y su testimonio fue en contra del mundo, que sus acciones eran malas, y por eso el mundo lo odiaba. Ahora estoy libre para dar en mi informe y testimonio de mi querido esposo, a quien el Señor ha tomado para su bendito reino y gloria; y está ante mí de parte del Señor, y en mi opinión, para dar una relación y dejar un registro de los tratos del Señor con nosotros desde el principio.

Él fue el instrumento en las manos del Señor en este tiempo presente, el cual él usó para enviar hacia el mundo a predicar el evangelio eterno, que había estado oculto desde muchos siglos y generaciones; el Señor se lo reveló a él, y que le hizo abrir ese camino nuevo y viviente que lleva a la vida eterna, cuando sólo era un joven recién pasada la adolescencia. Y cuando él declaró que en su propia región de Leicestershire, y en Derbyshire, Nottinghamshire, y Warwickshire, se levantó una gran furia y oposición entre los sacerdotes y el pueblo en contra de él; debido a que su declaración estaba en contra de los sacerdotes asalariados y sus prácticas. Sin embargo, siempre hubo algunos que le reconocieron en varios lugares, pero muy pocos que se mantuvieron firmes con él cuando llegó la persecución. Él y otro fueron puestos en la prisión en Derby, pero el otro hombre renunció a su fe y dejó Jorge allí solo en prisión, donde continuó casi un año entero. Fue liberado de la prisión, y continuó con su testimonio en el extranjero, pero fue encarcelado de nuevo en Nottingham; y allí continuó un tiempo, y después fue puesto en libertad de nuevo.

Y luego viajó hacia Yorkshire, y fue de allá para acá en ese gran condado, y varios lo recibieron; como William Dewsbury, Richard Farnsworth, Thomas Aldam, y otros, quienes todos llegaron a ser fieles ministros del espíritu para el Señor. Y él continuó en esa región, y viajó a través de Holderness y Woulds, y muchas personas fueron convencidas; y varios de ellos fueron llevados a prisión en York por su testimonio acerca de la verdad, tanto hombres como mujeres. Habíamos oído que un grupo así de personas se había levantado, y que habíamos hecho investigaciones serias sobre ellos. Después de un tiempo él viajó más allá hacia los valles en Yorkshire, como Wensdale y Sedbur; y anduvo entre las colinas, valles y montañas, y convenció a muchos acerca de la verdad eterna.

En el año 1652, le agradó al Señor traerlo hacia nosotros; así que vino desde Sedbur en Westmoreland, a Firbank Chapel, donde John Blaykling vino con él; y luego a Preston, Grarig, Kendal, Under-barrow, Poobank, Cartmel, y Staveley, y luego a Swarthmore, mi casa, donde él trajo las benditas nuevas acerca del evangelio eterno, por lo cual yo y muchos cientos de personas en estas partes tenemos causa para alabar al Señor. Mi marido en ese entonces, Thomas Fell, no estaba en casa en ese momento, sino que se había ido al circuito de Gales, siendo uno de los jueces de la sesión; y debido a que nuestra casa era un lugar abierto para entretener a los ministros y la gente religiosa, uno de los amigos de Jorge Fox lo llevó allí, donde permaneció toda la noche. Y al día siguiente, al ser un día de conferencia o de ayuno, se fue a la iglesia de Ulverston, [una secta calvinista puritana independiente; los independientes elegían sus propios pastores], pero él no entró hasta que la gente se había acomodado adentro. Mis hijos y yo habíamos estado allí mucho tiempo antes de que él llegara. Y cuando estaban cantando, antes del sermón, él entró. Cuando habían terminado de cantar, él se puso de pie en una silla y pidió si podía "tener la libertad para hablar"; y el que estaba en el púlpito dijo que sí podía. Y las primeras palabras que pronunció fueron las siguientes: "No es judío el que lo es en lo visible, ni es la circuncisión la visible en la carne; sino más bien, es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón." Y después continuó diciendo que Cristo era la luz del mundo, y que iluminó a todo hombre que viene a este mundo, y que por su luz ellos pueden ser reunidos con Dios. Yo me puse de pie en mi banco, y me pregunté acerca de su doctrina; porque yo nunca había oído algo semejante. Y luego continuó, y abrió las escrituras, y dijo: "Las escrituras son las palabras de los profetas, y las palabras de Cristo y de los apóstoles, y lo que ellos hablaron disfrutaron y las poseían, y habían recibido las palabras del Señor". Además dijo: "Entonces, ¿qué tiene que ver alguno con las escrituras, a menos que lleguen a poseer el espíritu que les dio las palabras. Ustedes dirán: Cristo dijo esto, y los apóstoles dicen esto; pero ¿qué pueden decir? ¿Son ustedes hijos de la luz, y ha caminado en la luz? Y lo que ustedes hablan, ¿es internamente, de parte de Dios?" Esto me abrió tanto, que me llegó al corazón; y entonces vi claramente que todos estábamos equivocados. Así que me senté en mi banco de nuevo, y lloré amargamente; y clamé en mi espíritu al Señor: "Todos somos ladrones, todos somos ladrones, hemos tomado las escrituras en palabras, y no sabemos nada de ellas en nosotros mismos". Por lo tanto eso me dio satisfacción, de modo que no puedo recordar lo que habló después; pero continuó declarando en contra de los falsos profetas, y sacerdotes, y engañadores del pueblo. John Sawrey, un juez de paz y profesante, le dijo al capillero que se lo llevara. El capillero puso sus manos sobre él varias veces, y luego se las quitó de nuevo para dejarlo solo.

Después de un rato terminó y volvió a nuestra casa esa noche. Se dirigió a la familia de los sirvientes, y todos fueron generalmente convencidos: en concreto William Caton, Thomas Salthouse, Mary Askew, Anne Clayton, y varios otros sirvientes. Yo me llené de una gran tristeza; y debido a que mi marido estaba fuera de casa, no sabía qué hacer. Vi que lo que Jorge había dicho era la verdad, y no podía negarlo. Para mí, era como dijo el apóstol: "he recibido la verdad en el amor de ella", y se me reveló con tanta claridad que nunca tuve la menor reserva en mi corazón en contra de ella. Más bien yo deseaba que el Señor me preservara en mi entendimiento, y yo no deseaba una mayor parte.

Luego pasó a las iglesias y capillas en Dalton, Aldingham, Dendrum, y Ramsyde, y varios lugares de arriba a abajo, y la gente lo siguió poderosamente. Un gran número de personas estaban convencidos y vieron que lo que hablaba era la verdad, pero los sacerdotes estaban todos enojados. Y alrededor de dos semanas después de eso, Jaime Naylor y Richard Farnsworth también se fueron, y buscaron este lugar, hasta que todos volvieron a Swarthmore. Ellos se quedaron un rato conmigo en nuestra casa, y me hicieron mucho bien; porque yo estaba bajo una gran pesadez y el juicio. Pero el poder del Señor entró en mí después de unas dos semanas después que Jorge había llegado. Unas tres semanas después de eso, mi marido llegó a casa. Muchos en la región estaban muy enojados, y muchos de los capitanes y la aristocracia de la región fueron a encontrarse con mi marido en ese entonces, cuando volvía a casa. Le informaron que un gran desastre había ocurrido en su familia, y que los hombres implicados eran brujos, que nos había sacado de nuestra religión; y que a menos que él los despidiera, toda la región se arruinaría. Pero no ningún arma forjada contra el Señor prosperará, como se puede de lo que sucedió después.

Por lo tanto mi marido llegó a casa muy ofendido; y cualquiera podría pensar que en la condición en la que yo estaba, que yo desagradaría a mi marido u ofendería a Dios. Ellos lo habían predispuesto de tal manera en contra de nosotros que él estaba muy preocupado con todos nosotros en la casa y la familia. Tanto Jaime Naylor como Richard Farnsworth estaban entonces en nuestra casa, y yo quería que ellos fueran a hablar con él. Y por lo tanto ellos le hablaron de forma muy moderada y sabia. Al principio estaba disgustado con ellos, hasta que ellos le dijeron 'que habían venido en amor y buena voluntad a su casa'. Después de haber escuchado por un rato, él estaba más satisfecho. Se ofrecieron y se prepararon para irse; pero yo les pedí que se quedaran y que no se fueran todavía "porque Jorge Fox vendría esta noche". Y quería mi marido escuchara de todos ellos, y que se sintiera más satisfecho con respecto a ellos, porque cuando recién había regresado la gente de la región tanto lo había predispuesto de tal manera en contra de ellos insinuando que eran peligrosos y otras cosas terribles. Él se comportó de manera relativamente moderada y tranquila. Cuando la cena estaba lista, fue a comer, y yo entré y me senté junto a él. Mientras yo estaba sentada con él, el poder del Señor se apoderó de mí, y él se llenó de asombro. Mi esposo no sabía qué pensar, pero permaneció quieto y en silencio. Todos los niños estaban quietos y en silencio, y habían llegado a estar muy serios; tanto así que no fueron capaces de tocar su música, la cual habían estado aprendiendo. Todas estas cosas hicieron que mi marido estuviera muy tranquilo y quieto.

Esa noche Jorge Fox regresó. Después de la cena mi marido estaba sentado en la sala, y le pregunté si Jorge Fox podría pasar. Y él dijo que sí. Por lo tanto Jorge entró sin ningún cumplido, entró en la habitación, y comenzó a hablar presentemente; y la familia, y Jaime Naylor, y Richard Farnsworth todos entraron. Él habló de manera tan excelente como yo lo había oído, y expuso las prácticas de Cristo y de los apóstoles en las que ellos habían sido estado durante su tiempo. Y habló de la la noche de apostasía que se había producido desde los días de los apóstoles, y expuso a los sacerdotes y sus prácticas en la apostasía. Tan bien habló que yo pensé que si todo en Inglaterra hubiera estado allí, no podrían haber negado la verdad de esas cosas. Y así que mi marido llegó a ver claramente la verdad de lo que hablaba, y él estaba muy tranquilo esa noche, no dijo nada más, sino que se fue a dormir. El siguiente mañana Lampit, el sacerdote de Ulverston, vino y se llevó a mi marido hacia el jardín, hablándole mucho a él allí; pero mi marido había visto tanto la noche anterior, que el sacerdote hizo poca impresión sobre él. Cuando Lampit, el sacerdote, entró en la casa, Jorge le habló duramente, y le preguntó que cuándo Dios había hablado con él, y lo había llamado para ir a predicar a la gente. Después de un rato el sacerdote se fue. Esto fue en el sexto día de la semana, alrededor del quinto mes de 1652.

En nuestra casa varios amigos estaban discutiendo el hecho de que había varias personas convencidas de la verdad en la zona, y no podíamos decidir dónde tener una reunión con todos. Mi marido también estaba presente, y él escuchó nuestra discusión y dijo por su propia voluntad 'pueden reunirse aquí si lo desean". Esa fue la primera reunión que tuvimos, la cual él ofreció por su propia voluntad. La notificación de la reunión que se iba a llevar a cabo fue dada ese día y el día siguiente a los Amigos; y una buena reunión de buen tamaño se llevó a cabo el primer día de la semana, la que fue la primera reunión que se llevara a cabo en Swarthmore. Las reuniones continuaron llevándose a cabo allí desde 1652 a 1690. Ese día mi marido se fue a la iglesia, pero nadie ' fue con él, excepto su secretario y su peón. El sacerdote y el pueblo estaban afligidos y temerosos; pero alabado sea el Señor, nunca lograron sus deseos en contra de nosotros hasta este día.

Después de unas pocas semanas, Jorge fue a la iglesia de Ulverston otra vez, y el juez Sawrey, con los demás, pusieron a la muchedumbre grosera en contra de él; y ellos lo golpearon de manera que se cayó y perdió el conocimiento; y fue duramente golpeado y tenía moretones en su cuerpo, cabeza y brazos. Mi marido no estaba en casa en ese momento; pero cuando llegó a casa, estaba disgustado por lo que le habían hecho a Jorge, y le habló al juez Sawrey diciendo que 'estaba en contra de la ley para hacer disturbios'. Después de eso Jorge fue duramente golpeado y apedreado en Walney hasta que cayó al suelo, y también en Dalton fue golpeado y abusado; por lo que recibió un trato muy duro en varios lugares en estas áreas. Cuando una reunión se había establecido aquí, se fue otra vez a Westmoreland y estableció reuniones allí. Había muchos convencidos de la veracidad de sus testimonios, y una abundancia de ministros valientes surgieron allí: como John Camm, John Audland, Francis Howgil, Eduardo Burrough, Miles Halhead, y John Blaykling, y varios otros. También pasó por las arenas hacia Lancaster, y Yelland, y Kellet, donde Robert Widders, Richard Hubberthorn, y John Lawson fueron convencidos con otros muchos. Alrededor del mismo tiempo que él estuvo en aquellas partes, muchos sacerdotes y profesores se levantaron, lo acusaron falsamente de blasfemia, y trataron de matarlo, haciendo a la gente jurar ante el tribunal en Lancaster que él había blasfemado. Pero mi marido en ese entonces y el coronel West, después de haber tenido algo de visión y el conocimiento de la verdad, resistieron a los dos jueces perseguidores, John Sawrey y Thompson, y lo rescataron y lo dejaron libre de cargos; porque en realidad él era inocente. Después de las sesiones de la corte, hubo una gran reunión en la ciudad de Lancaster. Muchas de las personas de la ciudad asistieron, y muchos fueron convencidos de la verdad en el mensaje de Jorge. Y así Jorge viajó por Lancaster, Yelland, West Moreland, y algunas partes de Yorkshire, y nuestras partes, durante más de un año. Durante este tiempo, surgieron más de veinticuatro ministros, que estaban listos para salir con su testimonio de la verdad eterna al mundo. Y poco después, Francis Howgil y John Camm fueron a hablar con Oliverio Cromwell.

Y en el año 1653 Jorge fue atraído a Cumberland por Milholm, Lampley, Embleton, y Brigham, Pardsey y Cockerrnouth; donde, en Embleton o cerca de allí, tuvo una disputa con algunos sacerdotes llamados Larkham y Benson. Pero principalmente tuvo disputa con John Wilkinson, un predicador en Embleton y Brigham, quien fue convencido después, y llegó a tener la verdad, y era un ministro servicial tanto en Inglaterra, como en Irlanda y Escocia. Y luego se fue a Coldbeck y varios lugares, hasta que llegó a Carlisle, y fue a su iglesia. Aquí lo golpearon y abusaron de él y lo llevaron ante los magistrados, quienes lo examinaron, y lo pusieron en la cárcel común allí entre los ladrones. En las sesiones jurídicas fue Anthony Pearson, que había sido un juez de paz, y que había sido convencido en Appleby, cuando estaba en la magistratura por Jaime Naylor y Francis Howgil, quienes eran entonces prisioneros allí, y habían sido llevados ante él. Entonces Anthony Pearson le habló a los jueces en Carlisle, habiéndose familiarizado con ellos y habiéndose casado con su esposa fuera de Cumberland; y después de un tiempo lo liberaron. Posteriormente, Jorge entró en varias otras partes de Cumberland, y muchos fueron convencidos, y poseyeron la verdad. Él reunió y estableció reuniones en medio de ellos, y en varias partes allí en el norte.

En el año 1654 fue el sur hacia su propia región de Leicestershire visitando Amigos. Y luego el coronel Hacker le envió a Oliverio Cromwell; y después de haber sido encarcelado por un tiempo, fue llevado ante Oliverio y fue puesto en libertad. Se quedó en Londres para visitar a Amigos y reuniones allí. Después viajó hacia el oeste a Bristol, y visitó Amigos allí. Cuando fue a Cornwall, ellos lo pusieron él y a Edward Pyot en la prisión en Launceston. Aquí tuvo un encarcelamiento duro y largo . Al ser liberado, pasó a muchas partes en el condado de Cornwall, estableciendo reuniones allí. Luego viajó a través de muchos condados, visitando Amigos y estableciendo reuniones a lo largo del camino; después fue hacia el norte a Swarthmore y Cumberland.

Jorge, Robert Widders, James Lancaster, Juan Grave, y otros viajaron a Escocia en el año 1657. Él viajó por muchos lugares en esa nación, entre ellos Douglas, Heads, Hamilton, y Glasgow. En Edimburgo lo detuvieron, lo llevaron ante el general Monk y el concilio, donde lo examinaron y le preguntaron cuál era su motivo de estar en Escocia. Jorge respondió que había venido a visitar la semilla de Dios. Después de que lo habían amenazado y le habían ordenado salir de Escocia, lo dejaron en libertad. Desde allí se trasladó a Linlithgow, Stirling, Johnston, y muchos otros lugares, visitando a la gente, varios de los cuales fueron convencido. Después de que se había quedado un corto tiempo y había establecido algunas reuniones, regresó a Northumberland hacia el obispado de Durham, visitando Amigos y estableciendo reuniones a su paso. A continuación regresó de nuevo a Swarthmore, y se quedó entre los Amigos por un tiempo antes de volver de nuevo al sur. En 1658, mi marido, el juez Fell, murió.

En 1660 él salió del sur hacia el norte, y tuvo una gran reunión general alrededor de Balby en Yorkshire; y por continuó viajando, visitando Amigos en muchos lugares, hasta que llegó otra vez a Swarthmore. Debido a que el rey Carlos había sido restaurado, los jueces enviaron órdenes de arresto y lo detuvieron en el Swarthmore. Sus órdenes lo acusaron haber alejado a los vasallos del rey, quienes amenazaron con empapar la nación en sangre; y lo enviaron como prisionero al castillo de Lancaster. Dado que el juez Fell había sido un terrateniente influyente, y debido a que Jorge había sido detenido en mi casa, yo fui inspirada por el Señor para ir al rey en Whitehall. Me llevé una declaración e información de los principios de los Amigos. Después de un gran retraso y gran dificultad, me reuní con el rey. Cuando por fin llegué a él, le dije que si Jorge era culpable de esas cosas por las que había sido acusado, entonces yo también era culpable, porque él fue arrestado en mi casa. Y yo le di el documento de nuestros principios y le pedí que pusiera a Jorge en libertad, porque el rey había prometido anteriormente que nadie sufriría por tener conciencia sensible en su reinado. Yo le dije que éramos de conciencias sensibles y no deseábamos nada más que la libertad de conciencia. Con una gran cantidad de dificultades, después de haber sido mantenido prisionero cerca de la mitad del año en Lancaster, conseguimos un hábeas corpus, y le llevamos al tribunal del rey, donde fue liberado. Con gusto habría ido a casa a estar con mi familia; pero fue estaba atada en espíritu, y no tuve la libertad para regresar durante todo un año. El rey me había prometido en varias ocasiones que los Amigos tendrían su libertad, pero luego los hombres de la monarquía se levantaron, lo que resultó en un gran y general encarcelamiento de Amigos en toda la nación. Hasta el día que conseguimos una proclamación general para la libertad todos nuestros Amigos, yo no tuve la libertad de volver a casa, lo cual al fin ocurrió.

En 1663 él llegó de nuevo al norte, y a Swarthmore. Aquí enviaron órdenes, lo detuvieron de nuevo, se lo llevaron Holcrof ante los jueces; le presentaron el juramento de fidelidad, el cual no pudo jurar, y lo enviaron preso al castillo de Lancaster. Aproximadamente un mes después de esto, los jueces también me ordenaron salir de mi casa para comparecer ante ellos, donde me presentaron el juramento; y luego me condenaron a ser prisionera en Lancaster. Y en las siguientes sesiones jurídicas nos presentaron el juramento de lealtad y supremacía otra vez a los dos, y me culparon de ofensa de deslealtad; pero habían perdido la fecha y habían hecho otros errores en su acusación, por lo que fue anulada; pero le presentaron el juramento a él de nuevo, y lo mantuvieron preso un año y medio en el castillo de Lancaster. Y luego lo enviaron al castillo de Scarborough en Yorkshire, donde lo mantuvieron prisionero, bajo estrecha vigilancia de los soldados durante casi un año y medio. Lo vigilaron tan estrechamente que los Amigos apenas podían hablar con él; sin embargo, después de eso, le agradó al Señor que fuera puesto en libertad. Pero yo seguía en la cárcel y había estado prisionera cuatro años para ese entonces. Una orden fue dada por el concilio del rey, por la cual finalmente fui puesta en libertad. En ese día fui hacia Cornwall con mi hija e hijo Lower, y volví por Londres a la reunión anual; y allí me encontré con Jorge otra vez. Me dijo que el tiempo se estaba acercando de nuestro matrimonio, pero tal vez iría primero a Irlanda. Y un poco antes de este tiempo fue que había sido prisionero en su propia región de Leicester por un tiempo; y luego fue puesto en libertad. Y así se fue a Irlanda; y yo fui a Kent y Sussex; y volví a Londres otra vez. Después me fui hacia el oeste, hacia Bristol, en 1669, y permanecí allí hasta que él regresó de Irlanda, lo cual fue once años después del fallecimiento de mi primer esposo. En Irlanda él tuvo un gran servicio para el Señor y su verdad eterna entre Amigos y muchas personas, escapando muchos peligros y veces de ser encarcelado, siendo que lo habían estado esperando en muchos lugares. Y al haber regresado, en Bristol él declaró sus intenciones de matrimonio; y allí por consiguiente fue solemnizado nuestro matrimonio. Dentro de diez días después de nuestro matrimonio, vine a casa; y mi esposo se quedó yendo de allá para acá en las regiones, entre los Amigos, visitándolos.

(Nota: ser condenado de ofensa de deslealtad era ser condenado de apoyar a una autoridad que no fuera el rey, tal como una autoridad extranjera. La negativa de los cuáqueros de tomar el juramento de lealtad era considerada como evidencia de su apoyo a una autoridad extranjera al rey, y esto permitió que la corte confiscara todos sus bienes: propiedades, cultivos, ganado, cuentas bancarias, etc. El misericordioso rey Carlos II le dio la propiedad confiscada en Swarthmore a los hijos de Margarita, asegurando de esa manera que ella pudiera vivir el resto de su vida en su casa; él también la perdonó después que ella había pasado más de diez años de duro encarcelamiento.)

Poco después de llegar a casa, otra orden vino del concilio de echarme en la cárcel otra vez; y el alguacil de Lancashire envió a su agente judicial y me sacó de mi propia casa, llevándome como prisionera al castillo de Lancaster, usando la vieja acusación de deslealtad. Fui encarcelada durante todo un año, y la mayor parte de ese tiempo estaba enferma y débil. Mi marido también estaba débil y enfermizo durante ese tiempo. Después de un tiempo él se recuperó y trató de que me liberaran de la prisión. Por fin se obtuvo una anulación de los cargos con el gran sello del rey, y por lo tanto fui puesta en libertad. Me propuse viajar a Londres otra vez porque mi marido se disponía a viajar a América. Él se había ido a América por dos años antes de volver de nuevo a Inglaterra. Al llegar a Bristol, se fue a Londres, y tenía la intención de viajar al interior de la nación conmigo. Pero cuando habíamos entrado en algunas partes de Worcestershire, se notificó a las autoridades; y por su orden, el juez Parker envió a Jorge y mi hijo Lower a la cárcel de Worcester. Allí, los jueces de ese lugar le presentaron el juramento, y lo acusaron de deslealtad, pero dejaron en libertad a mi hijo Lower; pero él se quedó con Jorge la mayor parte del tiempo que estuvo preso allí.

Y después de algún tiempo cayó enfermo de una enfermedad larga y persistente, y muchas veces que estaba muy enfermo. Por lo que me escribieron desde Londres, que si quería verlo con vida tenía que ir a él, lo que en consecuencia hice. Y después de haber permanecido diecisiete semanas con él en Worcester, sin probabilidades de que fuera puesto en libertad, fui a Londres y le escribí al rey un informe de su largo encarcelamiento, que él había sido detenido en el camino durante un viaje con su familia; y que estaba enfermo y débil, y que si lo mantenían durante mucho tiempo allí, era probable que no viviera. Fui con esta carta a Whitehall por mí misma y me encontré con el rey para darle el papel. El rey dijo que yo debía ir con el canciller; él no podía hacer nada con ella. Así que también le escribí al Lord canciller y se fui a su casa para darle mi papel y decirle que el rey había dejado el asunto completamente en manos de él. Le dije que si él no tenía piedad y lo liberaba de esa prisión, yo me temía que iba a terminar allí sus días. Y el Lord canciller Finch era un hombre muy sensible, y habló con el juez, quien hizo entrega de un habeas corpus. Y cuando lo recibimos, lo enviamos a Worcester. Al principio no lo querían liberar, diciendo que había sido culpado de deslealtad y no se le permitía ser liberado sobre la base de un habeas corpus. Así que nos vimos obligados a ir al juez North y al fiscal general, donde nos dieron otra orden enviada por ellos; y con mucha dificultad y el gran trabajo y el esfuerzo de William Mead y otros Amigos, que lo dejaron en libertad en Londres, donde se presentó en Westminster Hall en el tribunal del Rey ante el juez Hales, que era un hombre muy honesto y sensible. Él sabía que habían encarcelado a Jorge por nada más que envidia. Por lo que los cargos contra él fueron leídos, y nuestro abogado declaró que había sido detenido mientras viajaba camino a casa con su familia; se dijeron unas pocas cosas más, y él fue absuelto. Esta fue la última prisión en la que estuvo, siendo liberado por la corte del tribunal del rey.

Cuando estuvo en libertad, se recuperó de nuevo; y luego yo quería que fuéramos juntos a casa, cosa que hicimos. Esta fue la primera vez que él había estado en Swarthmore desde que nos casamos, y él se quedó con nosotros alrededor de dos años, yéndose a Londres otra vez para la Reunión Anual. Después de algún tiempo en Londres, fue a Holanda y algunas partes de Alemania, donde permaneció un largo tiempo, regresando de nuevo a Londres para la siguiente Reunión Anual. Después de que él había estado en Londres y sus alrededores, entró en el norte de Swarthmore nuevamente, y esta vez permaneció durante casi dos años. Se debilitó, siendo inquietado con dolores y sufrimientos, habiendo tenido muchos viajes largos y dolorosos, golpizas, y duros encarcelamientos. Pero después de algún tiempo fue hacia York, y por lo tanto pasó por Nottinghamshire y varios condados, visitando Amigos hasta que llegó a Londres para la reunión anual. Se quedó en Londres y sus alrededores hasta que había terminado su curso y acostado su cabeza en paz.

Y aunque el Señor le había proporcionado una vivienda exterior para él, sin embargo, no él estaba dispuesto a permanecer en ella, porque era tan remota y lejos de Londres, donde estaba su servicio más que nada. Y mi preocupación por Dios y su santa verdad eterna estaba entonces en el norte, donde Dios me había puesto y establecido; y lo mismo para el ordenamiento y el gobierno de mis hijos y la familia; de modo que los dos estábamos dispuestos a vivir separados unos años por causa de Dios y el servicio de su verdad, y negarnos a nosotros mismos el consuelo que podríamos haber tenido de estar juntos, por el bien y el servicio del Señor y su verdad. Y si alguno tuvo ocasión, o nos juzgó duramente por esa separación, el Señor los juzgará a ellos, porque éramos inocentes. Y por mi parte, yo estaba dispuesta a hacer muchos viajes largos para estar con él, deteniendo así toda ocasión de malos pensamientos con respecto a nuestra separación. Aunque yo vivía a doscientas millas de Londres, sin embargo, he estado allí nueve veces, por causa del Señor y su verdad. De todas las veces que estuve en Londres, esta última vez fue la más cómoda , porque el Señor se agradó en darme la fuerza y la capacidad de viajar ese gran viaje, teniendo setenta y seis años de edad, para ver a mi querido esposo, que estaba en mejor salud y fuerza que las muchas veces que lo había visto antes. Yo lo veo como que la mano especial del Señor estaba en esto y que yo debía ir entonces, porque él sólo vivió alrededor de medio año después que me fui, lo que me hace admirar la sabiduría y la bondad de Dios en ordenar mi viaje en ese momento.

Y ahora ha terminado su curso y su testimonio, y ha entrado en su eterno reposo y felicidad. Confío en el mismo Dios poderoso, que su santo brazo y poder van a llevar a mí a través de cualquier cosa que aún tiene para mi; y que él va a ser mi fuerza y apoyo, y el portador de mi cabeza hasta el fin y al final. Porque yo conozco su fidelidad y bondad, y tengo la experiencia de su amor; a quien sea la gloria y poderoso dominio por los siglos. Amén.

Margarita Fox


El testimonio de algunos de los parientes del Jorge Fox

Ni los días, ni la duración de su tiempo con nosotros puede disipar la memoria de nuestro querido y honrado padre Jorge Fox, a quien el Señor ha tomado para sí mismo: y aunque su morada terrestre de este tabernáculo se disuelve, y la mortalidad es presentada, sin embargo, creemos que él tiene una 'morada con Dios eternamente en el cielo, y ha entrado en el reposo,' como recompensa por esas grandes labores, sufrimientos duros, y dolorosas pruebas, que él pacientemente soportó por Dios y su verdad. De esta verdad él fue hecho un ministro capaz, y uno de verdad, si no el primero en proclamarla en nuestra época; quien, a pesar de no ser de gran literatura, ni tener apariencia de ser muy instruido en lo exterior, estando escondido de la sabiduría de este mundo, sin embargo tuvimos la lengua de los sabios, quien podía hablar una palabra a su debido tiempo con respecto a las condiciones y las capacidades de la mayoría, especialmente a los que estaban cansados y querían reposo del alma, estando en la profundidad de los divinos misterios del reino de Dios. Y la palabra de vida y salvación a través de él alcanzó a muchas almas, a través de la cual fueron convencidos de su gran deber de retirarse hacia el interior para esperar en Dios; y a medida que ellos llegaron a ser diligentes en el desempeño de ese servicio, también fueron levantados para ser predicadores del mismo evangelio eterno de paz y buenas nuevas a los demás; quienes son como sellos de su ministerio, tanto en ésta y otras naciones, y, posiblemente, pueden dar una explicación más completa del mismo. Sin embargo, nosotros conociendo su infatigable diligencia, quien no se perdonaba, sino gastándose a sí mismo en el trabajo y servicio en el que fue elegido y llamado por Dios, no podíamos sino dar este breve testimonio de su fidelidad a Él, y así mismo de su tierno amor y cuidado hacia nosotros; quien como padre cariñoso hacia sus niños, y en esa capacidad estábamos, estando así relacionados con él, nunca dejó de darnos su sano consejo. Y no sólo esto, sino como un padre en Cristo, que se hizo cargo de toda la familia de la fe, de la cual el Señor le había hecho un supervisor eminente, y lo dotó con un excelente espíritu de sabiduría y entendimiento, para proponer y dirigir ayudas y ventajas para la buena ordenación y establecimiento de los asuntos y el gobierno en la iglesia, como los que ahora con considerados como muy útiles, y han decepcionado grandemente e impedido el espíritu suelto, libertino y falso en algunos, quienes para su confusión se han esforzado, para la separación y división, para perturbar la paz de la iglesia. Y aunque muchos de los que son de ese tipo muchas veces han disparado sus dardos venenosos hacia él, públicamente de manera impresa, y en privado de otras maneras, sin embargo, él siempre ha sido preservado por el poder celestial de Dios fuera del alcance de la envidia de ellos, y todos los peligros y dificultades que asistieron su informe; quien, como una estrella fija en el firmamento del poder de Dios, habitó constantemente, y mantuvo su integridad hasta el fin, teniendo una vida de dulce sabor, y en cuanto a la conversación mantuvo sus ropas limpias, y aunque exteriormente muerto sin embargo vivía, y su memoria es recta y preciosa para nosotros; y es y será para todos lo que permanecen en el amor a la verdad, y que no han disminuido la forma de la misma. Porque él era uno de los merecedores del Señor, valiente por la verdad sobre la tierra, no dando la espalda en el día de la batalla; pero mientras su arco aún permanecía en su fuerza, él, por muchas dificultades, trajo alegría y alivio al campamento de Israel, siendo asistido por la fuerza de ese poder que siempre pone a los ejércitos de los extranjeros y los enemigos en fuga. Y ahora, después de haber terminado su curso, es tomado de nosotros hacia un estado glorioso de inmortalidad y dicha, y es reunido con el Señor como una mata de maíz en su temporada, y hacia la habitación de seguridad, donde los impíos dejan de perturbar, y el cansado está en reposo.
           
            JOHN RODS,                          MARGARET RODS,
            WILLIAM MEADE,               SARAH MEADE,
            THOMAS LOWER,                MARY LOWER,
            WILLIAM INGRAM,            SUSANNA INGRAM,
            DANIEL ABRAHAM,            RACHEL ABRAHAM,
            ABRAHAM MORRICE,         ISABEL MORRICE,

Una epístola a modo de testimonio a los Amigos y hermanos
de las reuniones mensuales y trimestrales
de Inglaterra, Gales, y en otros lugares,
en relación al fallecimiento de nuestro fiel hermano, Jorge Fox.

De nuestra reunión del segundo día en Londres,
el día 26 del onceavo mes, 1690,

Estimados y verdaderamente queridos amigos, hermanos, y hermanas en Cristo Jesús, nuestro bendito Señor y Salvador, los saludamos sinceramente y con ternura a todos en el amor libre y tierno de él, con el cual él nos ha visitado con gracia, y en gran medida lo derramó extensamente en nuestras almas, para nuestra propia comodidad y consuelo indecible, y hacia toda su herencia y descendencia real. Bendito sea su nombre puro y poderoso para siempre. Y nuestras almas verdadera y fervientemente desean, y respiran hacia el Dios de todas nuestras misericordias, que todos ustedes sean conservados y mantenidos verdaderamente fieles y diligentes en su obra y servicio, de acuerdo a su vocación y dotaciones celestiales, con su luz, gracia , y verdad hasta el final de sus días; como estando amorosamente comprometidos en todo su tiempo designado para servirle, y esperar hasta que venga su cambio; que ninguno pueda descuidar el verdadero mejoramiento de sus tiempos y talentos que Dios les ha dado aquí, para su ventaja eterna en el más allá en la herencia y la vida inmortal que nunca se desvanece. Y que todo el rebaño y el patrimonio de Cristo Jesús, que él ha comprado y adquirido para sí mismo con un precio incorruptible, siempre pueda ser conservado en su amor puro y vida, con el fin de crecer, aumentar, y prosperar en ello. Por lo tanto para ser mantenido en el amor, la unidad y la paz entre sí, como corresponde a sus seguidores fieles y verdaderos. Esto es lo que nuestros propios corazones y almas desean, siendo a menudo realmente reconfortadas y ampliadas en el sentido y sentimiento viviente del aumento y abundancia que hay entre los fieles amigos y hermanos.

Y queridos hermanos y hermanas, a esta nuestra salutación tierna nos concierne, en el amor fraternal y la verdadera y tierna compasión, añadir e impartir a ustedes algún informe del fallecimiento de nuestro querido y hermano mayor en Cristo, es decir, el verdadero y fiel servidor y ministro de él y su iglesia, Jorge Fox, a quien ha querido el Señor tomar para sí mismo, como lo ha hecho con varios otros de sus fieles servidores y ministros en este último tiempo. Los que han servido fielmente a su generación, y terminado su testimonio y curso con alegría y paz. Sin embargo, oh queridos hermanos y amigos, que tantos notables en Israel, e instrumentos útiles en la mano del Señor, sean últimamente quitados y alejados de nosotros, tan pronto uno tras el otro, aparece una dispensación que nos afecta profunda y dolorosamente a nosotros y a muchos más, cuyos corazones son rectos y sensibles hacia Dios y los unos con los otros en la verdad. La consideración de la profundidad, el peso, y el significado de esto es muy pesado en nuestro espíritu, aunque su preciosa vida y testimonio vive con nosotros, como si fuera de un mismo cuerpo, unido a una cabeza, esto es, Cristo Jesús. En Cristo tenemos todavía la esperanza de que podremos llegar a tener el consuelo secreto y la unión con ellos, a quienes el Señor ha retirado y se los ha llevado para sí mismo, sacándolos de sus tabernáculos y casas terrenales, hacia sus mansiones celestiales y eternas.

Este nuestro querido hermano, Jorge Fox, fue habilitado por el poder del Señor para predicar la verdad plena y eficazmente en nuestra reunión pública en WhiteHartCourt, por Gracechurch-street, Londres, en el onceavo día de este undécimo mes de 1690; después de lo cual él dijo: "me alegro de haber estado aquí; ahora tengo claridad, completa claridad". Ese mismo día él fue tomado con alguna enfermedad o indisposición del cuerpo que era más de lo habitual, y continuó débil en el cuerpo durante dos días después en la casa de nuestro amigo Henry Goldney en la misma corte, cerca del lugar de reunión, con mucha la alegría y paz, y muy sensible hasta lo último. En aquel mismo tiempo él mencionó a varios amigos, y mandó a buscar a algunos en particular; a quienes le expresó su idea para la difusión de los libros y la verdad de los Amigos en el mundo y a través de las naciones, a medida que su espíritu en el amor y el poder del Señor fue establecido universalmente para la verdad y la justicia, y para dar a conocer el camino a las naciones y las personas que están lejos; dando a entender también a algunos Amigos que todo está bien, y la semilla de Dios reina sobre todos, y sobre la misma muerte; que a pesar de que él estaba débil en el cuerpo, que el poder de Dios está por encima de todo, y la semillas reina sobre todos los espíritus desordenados; las cuales eran sus expresiones sensibles, estando en la fe viva y el sentido de la misma, la cual él mantuvo hasta el final. Y en el décimo tercer instante, entre la hora novena y décima de la noche, se marchó en silencio de esta vida en paz, siendo dos días después de que el Señor le permitió publicar y predicar la verdad bendita en la reunión como se dijo anteriormente. Por lo que terminó de manera clara y evidentemente sus días en su fiel testimonio, en perfecto amor y unidad con sus hermanos, y paz y buena voluntad con todos los hombres, siendo de sesenta y seis años de edad, tal como tenemos entendido, cuando se fue de esta vida.

(Nota: la fecha del onceavo mes del calendario juliano, del año 1690, se traduce a la fecha actualmente usada del primer mes del año 1691. Fox tenía 66 años de edad cuando murió. H.W.)

Y el décimo sexto de este instante, siendo el día fijado para su entierro, una gran concurrencia de Amigos y otras personas se reunieron en nuestro lugar de reunión en WhiteHartCourt como se ha dicho anteriormente, alrededor del mediodía, con el fin de atender su cuerpo hacia nuestro lugar de entierro cerca de Bunhillfields, para ser sepultado, como último acto de amor y respeto que los Amigos le debían por causa de eso. La reunión se llevó a cabo por alrededor de dos horas, con solemnidad grande y celestial, manifiestamente asistida con el poder y la presencia bendita del Señor; y varios testimonios vivientes fueron dados a partir de recuerdos vivientes y un sentido de este su querido siervo antiguo, su bendito ministerio y testimonio de la irrupción de este día del evangelio; su vida inocente; viajes largos y grandes, y los trabajos de amor en el evangelio eterno, para el alejar y reunir a muchos miles de la oscuridad a la luz de Cristo Jesús, el fundamento de la verdadera fe. También de sus múltiples sufrimientos, aflicciones y oposiciones con las que se encontró debido a su fiel testimonio, tanto de los que eran abiertamente sus adversarios abiertos como de los falsos hermanos; y sus de preservación, dominio, y liberaciones de todos ellos por el poder de Dios; para quien fue la gloria y el honor fue y le fue atribuido, en levantar y preservar este su fiel testigo y ministro hasta el final de sus días, cuya bendita memoria permanecerá eternamente.

Él amaba la verdad y la justicia, y dio testimonio fiel en contra del engaño y la mentira, y el misterio de la iniquidad; y, a menudo, sobre todo en los últimos tiempos, advirtió a los Amigos en contra de la codicia, la mentalidad terrenal, en contra de entrar en la tierra, y en un espíritu frágil; y a los que eran más jóvenes, en contra del libertinaje y la vanagloria de la vida.

Unos días antes de morir, él tuvo una gran preocupación en su mente por algunos en quienes el poder del Señor estaba obrando, para guiarlos hacia un ministerio y testimonio de su verdad; quienes, al enredarse demasiado en las cosas de este mundo, se hicieron a si mismos insuficientemente preparados para responder al llamado y dirección del poder de Dios, e hirieron el regalo que fue otorgado a ellos, y no tuvieron consideración en lo que respecta a su servicio y ministerio como deberían. Él mencionó la exhortación del apóstol a Timoteo, a 'tener cuidado de su ministerio, y presentarse aprobado.' El expresó su dolor con respecto a los que prefirieron sus propios asuntos antes de los asuntos del Señor, y buscaron avanzar los intereses mundanos antes de las preocupaciones de la verdad. Concluyó con una tierna y paternal exhortación a todos aquellos a quienes Dios había impartido su tesoro celestial, que ellos lo mejoraran con fidelidad; y que fueran diligentes en la obra del Señor, para que la tierra pueda ser sembrada con la simiente del reino, y la cosecha de Dios pueda ser atendida por los que él había llamado y capacitado para trabajar en ella; y que ellos le entregaran el cuidado de sus preocupaciones externas al Señor, quien desea cuidar de ellos, y darles una bendición. Sin embargo, esto no se menciona para animar a nadie correr sin haber sido enviado, o sin ser llamado por Dios.

Muchos son testigos vivientes que el Señor lo levantó por su poder para anunciar su gran día para las naciones, y los hizo un instrumento eficaz en nuestro día para volver a muchos de la oscuridad a la luz, y del poder de Satanás a Dios; y a sufrir libremente y soportar todos los reproches, múltiples persecuciones, bofetadas, arrastramientos, lapidaciones, encarcelamientos, y crueldades, que sucedieron en el principio, y durante algún tiempo fueron infligidos en él y en otros, por el nombre de Cristo Jesús.

Él estaba en su testimonio como una estrella fija en el firmamento del poder de Dios, donde todo lo que es verdaderamente sabio, y que lleva a muchos a la justicia, resplandecerá como el resplandor del firmamento, y como las estrellas por siempre. El conoció y anunció el misterio de Cristo revelado, la vida y la sustancia, y el poder de la piedad, por encima de todas las sombras y formas. El Señor le dotó con una sabiduría oculta y con vida. Él amaba la paz, y trabajó fervientemente por el amor universal, la unidad, la paz, y el orden en las iglesias de Cristo. Dondequiera que se encontró con lo contrario, fue su gran dolor y carga. Él estaba grandemente a favor de animar a los obreros fieles en la obra del Señor. Era una gran ofensa y dolor para él que su testimonio fuera debilitado, o sus labores menospreciadas, a través de los prejuicios de cualquiera que profesara la verdad.

Y a medida que el Señor le permitió no ser entregado a la voluntad de sus enemigos y perseguidores, quienes a menudo antes de eso respiraron crueldad en contra de él, y diseñaron su destrucción. En su beneplácito, de forma tan justa y en silencio, el Señor se lo llevó en su propio tiempo, cuando su testimonio fue tan felizmente terminado, y su trabajo realizado. Todo esto es notable, y digno de observación seria y en debida forma, como por una providencia especial y divina y por sabiduría de Dios; a quien atribuimos la gloria de todo, y no al hombre ni a las criaturas. Aunque debemos permitir y reconocer ese buen informe y debida estima que los ancianos fieles, ministros y servidores de Dios y de Cristo por la fe han obtenido, para alabanza de ese bendito poder que los sostuvo, en todas las épocas, en su día; muchos aún en los últimos tiempos están siendo quitados del mal que está por venir, y están en el reposo en el Señor, fuera del alcance de toda envidia y persecución, donde los malvados no pueden molestarlos nunca más.

Y debemos pacientemente soportar nuestra separación con ellos, y nuestra pérdida y dolor por esa causa, con respecto a su ganancia indescriptible. Pero, ¿cómo podemos evitar ser profundamente afectados por la tristeza de espíritu y de corazón quebrantado, bajo el sentido y la consideración de dicha pérdida y revoluciones, los cuales tenemos motivos para creer que son ominosos de calamidades al mundo malvado, aunque de bien para los justos? ¿Acaso la muerte del simple y recto Jacob, es decir, Israel, quien era como un príncipe de Dios, no afectó profundamente sus propios hijos y parientes, que hicieron un gran y grave lamentación por él; e incluso los egipcios también, quienes lo lloraron por setenta días? Y la muerte de Moisés afectó profundamente a los hijos de Israel, ya que 'lloraron y se lamentaron por él en la llanura de Moab por treinta días?' ¿Y la muerte de Esteban, ese testigo fiel de Jesús, afectó tan profundamente a ciertos hombres temerosos de Dios, que 'hicieron un gran llanto por él'? ¿Y el apóstol Pablo, al despedirse de los ancianos de la iglesia de Éfeso, y diciéndoles que 'ya no verían su rostro?' Si esto les afectó tan profundamente, que lloraban todos con abundancia, doliéndose en gran manera por estas palabras, que no verían su rostro ya más;' con muchos más de este tipo, ¿cómo se puede de otro modo elegir sino estar profundamente afectados por el dolor y la tristeza de corazón, aunque no como los que no tienen esperanza, cuando muchos de nuestros antiguos hermanos, queridos y fieles, con los que hemos tenido una sociedad muy dulce, son quitados de entre nosotros, uno tras otro? (¡Rogamos a Dios que levante y aumente más como ellos!) Sin embargo, debemos todos contentos someternos a la buena voluntad y la sabiduría del Señor nuestro Dios en todas estas cosas; quien quita, y nadie lo puede impedir, ni nadie puede decirle a él, '¿qué estás haciendo?' Sin embargo, tenemos motivos para bendecir al Señor que ha levantado en los últimos tiempos, y está levantando más personas para publicar su nombre en la tierra. Y nosotros que aún permanecemos tenemos poco tiempo para quedarnos después de aquellos que se han ido, pero nos iremos con ellos también. El Señor Dios de la vida nos mantenga a todos fieles en su santa verdad, amor, unidad y vida hasta el final. Él tiene una gran obra todavía para traer a la tierra, y grandes cosas para llevar a cabo, con el fin de dar paso a que la verdad y la justicia tengan su lugar en ella; y que su semilla puede ser presentada y reunida, y el poder y reino de nuestro Dios y de su Cristo sea dado a conocer y exaltado en la tierra, hasta los confines de ella.

Estimados amigos y hermanos, sean fieles hasta la muerte, para que puedan obtener la corona de la vida. Moren todos en el amor de Dios en Cristo Jesús, en unión y paz en él; a quienes con ternura los encomendamos para que los mantenga y los fortalezca, los bendiga y los guarde hasta el final de sus días. En cuyo querido y tierno amor seguimos siendo sus queridos amigos y hermanos,
           
            STEPHEN CRISP,         GILBERT LATEY,
            GEO. WHITEHEAD,     CHARLES MARSHAL,
            FRA. CAMFIELD,         RICH. NEEDHAM,
            JAMES PARK,               JAMES MARTIN,
            JOHN ELSON,               DANIEL MONRO,
            PETER PRICE,              JOHN HEYWOOD,
            JOHN FIELD,                GEORGE BOWLES,
            JOHN EDRIDGE,          WILLIAM ROBINSON,
            NICHOLAS GATES,     WILLIAM BINGLEY,
            FRANCIS STAMPER,  JOHN BUTCHER,
            JOHN VAUGHTON,    BENJAMIN ANTROBUS.

Estos nombres han sido añadidos desde entonces, por el deseo de las siguientes personas:

SAM. GOODAKER,
AMB. RIGG,
WILLIAM. FALLOWFIELD.

 

POSTDATA

ANTES de su muerte él escribió un pequeño documento, deseando todos los Amigos en todas partes, que solían escribirle acerca de los sufrimientos y los asuntos de los Amigos en sus varios países, escriban de ahora en adelante a sus varios corresponsales en Londres, para que lo comuniquen a la reunión del segundo día de la semana, para cuidar que sean contestados.

El informe de Tomás Ellwood de ese eminente y honorable siervo del Señor, Jorge Fox.

Comentario del editor del sitio: Tomás Ellwood fue el biógrafo oficial de Jorge Fox; él había sido tutelado por John Milton, (el famoso escritor inglés, quien era ciego, y quien había escrito el poema épico de doce libros El Paraíso Perdido), pero luego se convertiría en un escritor muy conocido por su propio derecho. Por varios años Ellwood vivió en el Swarthmore, (el hogar de Jorge Fox), coordinando la recopilación de los escritos de Fox y entrevistando a Fox acerca de su recuerdo de las muchas cartas y eventos que no habían sido copiados o grabados previamente. Después de completar el Diario de Jorge Fox, Ellwood escribió incansablemente muchos libros y documentos en respuesta al flujo sin fin de libros que criticaban las creencias de los cuáqueros. La autobiografía de Ellwood y su extensa poesía también se encuentran en este sitio, disponibles para su lectura. En su autobiografía, su informe de primera mano de las terribles condiciones de las prisiones inglesas de ese entonces, es considerado el mejor informe disponible.

ESTE santo hombre fue levantado por Dios de una manera extraordinaria, para una obra extraordinaria, incluso para despertar al mundo dormido, proclamando el día poderoso del Señor a las naciones, y publicando de nuevo el evangelio eterno a los habitantes de la tierra, después de la larga y triste noche de apostasía y oscuridad. Para esta obra el Señor comenzó a prepararlo por medio de muchas y diversas pruebas y ejercicios desde su misma infancia; y después de haberlo adaptado y preparado para esta obra, lo llamó a ella dese muy joven; y lo hizo instrumental, según la operación efectiva del Espíritu Santo, a través de su ministerio, para llamar a muchos otros a la misma obra, y convertir muchos miles de la oscuridad a la luz de Cristo, y de la potestad de Satanás a Dios. Yo no lo conocí hasta el año 1660. Desde ese momento hasta el momento de su muerte, lo conocí muy bien, conversé con él a menudo, lo observé mucho, lo amé mucho, y lo honré verdaderamente; y por la buena experiencia puedo decir que él era en realidad un hombre con mente enfocada en el cielo, celoso por el nombre del Señor, quien prefería el honor de Dios ante todas las cosas.

Él era valiente por la verdad, audaz en afirmarla, paciente en sufrir por ella, incansable en trabajar en ella, firme en su testimonio por ella; inamovible como una roca. Tenía un profundo conocimiento divino, era claro en la apertura de los misterios celestiales, simple y de gran alcance en la predicación, ferviente en la oración. Fue dotado ricamente con sabiduría celestial, rápido en discernimiento, sensato en el juicio, capaz y dispuesto a dar, discreto en mantener un consejo; amante de la justicia, fomentador de la virtud, la justicia, templanza, humildad, pureza, castidad, modestia, humildad, caridad y abnegación en todo, tanto por palabra como por ejemplo. Era de rostro elegante, de carácter varonil, serio en sus gestos, cortés en la conversación, solemne en la comunicación, instructivo en su discurso; libre de afectación en el habla o el transporte. Un reprensor severo de los pecadores obstinados y duros; un amonestador suave y ligero de los que eran tiernos y sensibles de sus fallas; no apto a resentir ofensas personales; fácil para perdonar las injurias; pero con celo ardiente cuando se trataba del honor de Dios, la prosperidad de la verdad, y la paz de la iglesia. Era muy tierno, compasivo y piadoso con todos los que estaban bajo cualquier tipo de aflicción; lleno de amor fraternal, lleno de cuidado paternal. Porque en realidad diariamente se preocupaba de las iglesias de Cristo, cuya prosperidad y paz buscaba aplicadamente. Era amado por Dios, amado por el pueblo de Dios; y, (que no era la menor parte de su honor), el blanco común de la envidia de todos los apóstatas, cuyo bien él procuraba fervorosamente a pesar de todo.

Él vivió para ver el deseo de su alma, la difusión de ese principio bendito de la luz divina a través de muchos de los países europeos, y no pocas de las islas y provincias americanas, y la reunión de muchos miles de personas en un establecimiento; que el Señor le dio el honor de ser el primer editor eficaz en este mundo en los últimos días. Y habiendo peleado una buena pelea, terminó su curso, y se mantuvo la fe, su alma justa, liberada del tabernáculo terrenal, en el que había llevado una vida ejemplar de santidad, fue trasladado a las mansiones celestiales, donde Cristo nuestro Señor fue preparar un lugar para él; para allí poseer esa gloriosa corona de justicia que está guardada, y le será dada por el Señor, juez justo, a todos los que aman su venida. En las edades por venir las personas que aun no han nacido lo llamarán bienaventurado, y bendecirán al Señor por haberle levantado, y benditos seremos nosotros también, si caminamos como él nos dejó como ejemplo: para quien este testimonio vive en mi corazón, él vivió y murió el SIERVO del SEÑOR.

Tomás Ellwood