CAPÍTULO VI

Arrestado en Leicestershire y libertado en Londres 1654-1655

Después de esto fui al campo, celebré varias reuniones y luego fui a Swannington donde vinieron varios soldados; mas la reunión se celebró en calma; el poder del Señor fue sobre todos y los soldados no intervinieron. Entonces fui a Leicester y después a Whetstone, y allá vinieron cerca de diecisiete soldados, del regimiento del coronel Hacker, con su mariscal, y me prendieron; a pesar de que los Amigos empezaban solamente a reunirse, por venir varios de diferentes lugares. Dije al mariscal que podía dejar en libertad a todos los Amigos pues yo respondía por todos; y ante esto me prendió y dejó libres a los demás, con excepción de Alejandro Parker que vino conmigo. Por la noche me llevaron a presencia del coronel Hacker, su mayor, y muchos de sus capitanes; y tuvimos gran discusión sobre los sacerdotes y las reuniones, porque en aquella época corría el rumor de una conspiración en contra de Oliver Cromwell. Tuve con ellos muchas razones sobre la luz de Cristo, que ilumina a todo hombre que viene al mundo, y el coronel Hacker preguntó, ¿No fue esta luz de Cristo la que hizo a Judas que traicionara al Maestro y que luego se ahorcara? A lo que respondí, "No, esto fue obra del espíritu de las tinieblas que odia a Cristo y a Su luz." Entonces, el coronel Hacker me dijo que podía ir a mi casa y quedarme en ella, sin ir por ahí celebrando reuniones; y le respondí que yo era un hombre inocente, que no intervenía en conspiración alguna, pues era contrario a tales cosas. Su hijo Nedham, le dijo, "Padre, hace ya demasiado tiempo que este hombre reina, y es ya hora de acabar con él." Yo le pregunté, "¿Por qué? ¿Qué he hecho? ¿O a quién he perjudicado, desde niño?" Porque habiendo nacido y sido criado en aquel lugar, ¿Podía alguien acusarme de alguna mala acción, desde mi infancia? Entonces el coronel Hacker me volvió a preguntar si quería ir a mi casa y estarme en ella; y yo le respondí que de prometerle tal cosa, ello sería prueba de que yo era culpable de algo, yéndome a mi casa y haciendo de ella mi prisión, y que si iba a las reuniones, entonces dirían que no cumplía sus órdenes, y les añadí, que yo iría a las reuniones siempre que el Señor me lo ordenare y que, por consiguiente, no podía someterme a sus requerimientos; mas les afirmé, "Nosotros somos gentes pacíficas." "Bien, entonces," dijo el coronel Hacker, "le voy a mandar a mi señor, el Protector, con el capitán Drury, uno de sus guardias personales." Aquella noche la pasé como prisionero en la Marshalsea; y a la mañana siguiente, a las seis, estaba ya preparado y me entregaron al capitán Drury. Quise que, antes de marcharnos, me dejase hablar con el coronel Hacker, que me recibió en la cama, y volvió a instarme a que me volviera a mi casa y no celebrara más reuniones. Volví a decirle que no podía comprometerme a esto, debido a que tenía que ser libre de servir a Dios y celebrar reuniones. "Entonces," dijo, "tiene que ser llevado a presencia del Protector." Ante esto, arrodillándome al lado de su cama, pedí al Señor que lo perdonara, pues era él como Pilato, a pesar de que lavara sus manos. Y lo advertí a que cuando el día de su desgracia y de su juicio llegara, recordara entonces todo cuanto le había dicho. Mas él estaba incitado e influido por el sacerdote Stephens y los otros sacerdotes y profesantes; que con esto bien ponían de manifiesto su envidia y su bajeza, y que al no poder vencerme en discusiones y con argumentos, ni resistir al espíritu de Dios que estaba en mí, hacían que los soldados me prendieran.

Más tarde, cuando este coronel Hacker estaba en la torre de Londres, uno o dos días antes de ser ejecutado, se le hizo memoria de lo que había hecho en contra del inocente; y, recordándolo, lo confesó a Margarita Fell diciendo que bien sabía de quien le hablaba y que por causa de ello estaba muy afligido. Y su hijo, que dijo a su padre que yo había reinado demasiado y era ya tiempo de acabar conmigo, pudo ver más tarde como acabaron con su padre, siendo él ahorcado en Tyburn, cuando entró el rey.

{A Oliverio el Protector, por Jorge Fox, 1654

A Oliverio el Protector [Cromwell era bien versado en las escrituras y parecía muy religioso en el exterior.]

Amigo, haga caso a la sabiduría de Dios, no deje que aquellos que pretenden ser sus amigos se acerquen a usted, ni a sus enemigos, porque hay peligro.

Jorge Fox

Isaías 8: Si alguno corre hacia usted, el muerto [el hombre carnal] por el vivo [supuestamente hablando por el Dios viviente]: Si algún hombre quiere luz, que vea la ley y el testimonio para asegurarse de que no hable en contra de este significado. Si no lo hace, sufre de hambre; [él no tiene justicia, todavía es carnal] está fuera de la paciencia, [no tiene fruto] y blasfema a su rey y a su Dios. [al darle consejo de sus mentes carnales, pero pretendiendo hablar con la autoridad de Dios, sus palabras dañan tanto a Dios como al rey.]

Esto fue sacado de la Biblia en Gravesend.}

(Nota del editor del sitio: la nota del diario de Cambridge dice: un experto en los manuscritos de la Biblia no puede encontrar nada en Isaías para apoyar esto. Sin embargo, está exactamente donde Fox dijo que estaba, Isaías capítulo 8, tres versículos seguidos, 19-21. Por cierto, cómo los versículos son usados por Fox para construir una advertencia a Cromwell está sujeto a la opinión personal, de lo cual la mía se muestra en las paréntesis dentro de la construcción críptica, pero Cromwell era muy bien versado en la Biblia. Yo pienso que esta es una carta inspirada que le advirtió a Cromwell de exactamente lo que llevó a su caída, o a su destitución por parte del Señor, de lo cual el Señor amenazó explícitamente más adelante. En vez de oír esta advertencia de Fox, Cromwell escuchó a los aduladores religiosos que estaban alrededor de él.)

En esto, salí de Leicester con el capitán Drury, en calidad de prisionero suyo, y, cuando llegamos a Harborough, me preguntó si quería ir a mi casa y pasar allí la noche, añadiendo que sería libre, si no viajaba ni celebraba reuniones; a lo cual le respondí que no podía prometer tal cosa. Varias veces, por el camino, me hizo la misma pregunta, y me probó de la misma manera, manteniéndome yo en las mismas respuestas. Me llevó a Londres y me alojó en la Sirena, junto a las caballerizas, en Charing-Cross; y, conforme viajábamos, el Señor me impelía a que advirtiera a la gente, por las posadas y los lugares por donde pasaba, del día del Señor que venía sobre ellos. Él me dejó ir a visitar a William Dewbury y Marmaduke Storr quienes estaban encarcelados en Northampton.

Nota de Valiente por la Verdad: El Londres de 1654 en que entró Jorge Fox, con dificultad sería conocido por los que hoy residen en aquella ciudad. Estaba cercado por un muro, cuyos fundamentos fueron puestos por los romanos, y solamente podía entrar el viajero por las puertas guardadas con sus fortalezas. Dentro de este muro había un Laberinto de calles angostas, de que Chapside y Cornhill eran los más conocidos. El segundo piso de las casas proyectaba sobre el primer piso a manera de balcón, y los conocidos podían darse la mano desde las ventanas opuestas a través de la calle, mientras la calle debajo parecía como una avenida cubierta.

No había provisión alguna para iluminar las calles de noche, y las diferentes clases de la sociedad mantuvieron celosamente las distinciones de rango. Los cortesanos solamente tenían derecho de usar linternas, los comerciantes y abogados iban acompañados de muchachos con hachas de viento, mientras mecánicos y artesanos tenían que contentarse con antorchas. El Strand, hoy escena de tanto bullicio que fue el eslabón que unía Londres con Westminster, entonces una ciudad distinta, que en vez de estar ocupada como en el día con tendajos y tiendas amontonados, fue cinteada a cada lado deste Temple Bar hasta Charing Cross por las casas y huertas de obispos y nobles.

Durante el protectorado de Cromwell la religión fue el asunto principal de toda discusión. Dogmas complicados fueron discutidos con tanto entusiasmo como hoy en día cuando hablan de la alza o baja de precios en el mercado. Predicaciones al aire libre eran frecuentes, y muchedumbres quedaban en pie tres o cuatro horas seguidas escuchando a eminentes predicadores. De uno de estos el Sr. Howe se dice que un día predicó en la plaza siete horas con una intermisión de una hora para la comida. Sin embargo de su extensión estos sermones no produjeron el resultado apetecido y muchos deseaban oír a los Amigos que venían del Norte.

La predicadora Isabel Butten llegó a Londres a principios de 1654 y halló dos hermanos que se prestaban a abrir sus casas para los cultos de la nueva secta. Estos fueron los primeros cultos que se verificaron en Londres. Un Domingo se hallaba ocupada en repartir folletos escritos por Jorge Fox dentro del patio de la catedral de San Pablo y fue arrestada por violación del Domingo y llevada ante el Lord Mayor, quien la remitió con los que le acompañaban a la cárcel de Bredewell, donde fueron encerrados con los criminales; que nos muestra la intolerancia de aquel siglo.

Entre los sesenta ministros mencionados en el capítulo anterior como dispersándose del Norte de Inglaterra de dos en dos en el servicio de su Maestro, había dos muy diversos en edad y carácter, mas unidos en su celo por la verdad. Refiero a Francisco Howgill y Eduardo Burrough. Ambos eran de Yorkshire, y su aspecto sencillo y dialecto provincial no hizo por lo pronto impresión sobre los astutos habitantes de la metrópoli. Su celo y sabiduría, sin embargo, dieron fruto; y sostenidos por una fuerza superior, un brazo omnipotente, en tres meses otras reuniones fueron establecidas además de las dos en las casas de los hermanos Dring, y era difícil hallar local para las multitudes que se congregaban.

Por fin hallaron un local amplio, conocido por el nombre de Bull and Mouth, en donde cabían mil personas. Aquí, entre disputas y contención, algunos alabando a los Amigos, otros acusándoles de herejes, Eduardo Burrough, el más joven de los dos, parándose sobre una banca con la Biblia en la mano, predicaba a la muchedumbre tumultuosa con tanto poder que todos llegaban a prestar entera atención. Francisco Howgill y Eduardo Burrough, ambos perdieron sus vidas a causa de su fe religiosa, el primero en la cárcel de Appleby y el último en la de Newgate. Después de diez años de ministerio fecundo el joven Boanerges, como llamaban a Eduardo Burrough, fue encerrado con cien otros en un recinto tan limitado que la fiebre que en tales casos infesta las cárceles causó la muerte de muchos presos, entre ellos a este celoso evangelista, que tenía entonces 28 años.

Luego que el capitán Drury me hubo alojado en la Sirena, allí me dejó, y fue a darle al Protector un informe de mí. {Escribí un documento y le pedí que se lo llevara a Oliverio, el cual se presenta a continuación:

A Oliverio Cromwell por Jorge Fox alrededor del año 1654

Estimado Amigo

Esté quieto, y permanezca en el consejo de Dios, y esto le dará sabiduría para que usted pueda frustrar los fines de los hombres [sus propósitos egoístas]; y calmar los espíritus de los hombres; y desmenuzar a los hombres [gobernar con la autoridad que hace ceder a los hombres]; y levantarse en el poder del Señor Dios y la autoridad del Cordero. No tema el rostro del hombre, sino tenga temor y terror del Señor Dios. Entonces usted tendrá su presencia, sabiduría y consejo para tirar la basura [confusión] y acallar todos los espíritus malos bajo su dominio. Tema aquellos que lo rodean [tenga cuidado de los aduladores de la corte]. Viva en el poder y la vida del Señor, y él entonces le dará sabiduría; usted llegará a sentir lo puro, con lo cual el alma es refrigerada. Será su deleite hacer la voluntad de Dios, y será su alimento y bebida [comida y bebida espiritual que satisface], a medida que usted mora en el puro y eterno poder, consejo, voluntad y sabiduría de Dios. Todas las cosas le serán aclaradas a usted, y para usted, de parte del Señor Dios. En lo que haga por el Señor Dios, usted tendrá paz (y bendición); y al hacer eso, todo las personas sobrias y honestas de corazón serán una con usted en todas sus tribulaciones, penas y dolores de sentimientos. En esto, una bendición del Señor vendrá sobre usted en gran medida, y lo protegerá a medida que usted viva y sea guardado por el poder y el temor del Señor Dios del cielo y la tierra. Aquí la sabiduría no falta ni se carece de paz, sino que se goza de la paz, y el consejo y la instrucción del Señor son dados. Usted sentirá el brazo ayudador y la mano que es extendida sobre todas las naciones del mundo. Con eso usted llegará a quebrantar todos los fines de los hombres [sus propósitos egoístas], que ellos tienen para sí mismos, y quebrantará las adoraciones que los hombres inventan y las imágenes que ellos han establecido. Porque el brazo del Señor ayuda los justos; con su mano él lleva a sus ovejas; cuyo brazo está en contra de los impíos y está extendido sobre las ovejas. La mano del Señor está en contra de aquellos que hacen el mal; en cuya mano está el alma, y cuya mano lleva el alma hacia la paz.

Por lo tanto, viva en el poder del Señor Dios, y sienta su mano extendida sobre las naciones; porque el Señor tiene una obra poderosa para hacer en otras naciones. Su temblor y agitación apenas está comenzando. Por lo tanto esta es la Palabra del Señor para usted, y un mandato para usted del Señor Dios en la presencia del Señor Dios: viva en la presencia del Señor Dios del cielo y la tierra, eso hará que todas las naciones tiemblen y se sacudan. Por aquellos que están fuera de su poder y consejo. Y sea fiel a Dios solamente sin hacer distinción de personas, sino respete al Señor y su obra; y sea obediente a su voluntad solamente sin seguir sus propios deseos. Al vivir en la sabiduría pura, y el puro consejo, y la instrucción pura de Dios, usted verá a los enemigos de Dios, que aman por medio de su sabiduría, poder y consejo; los tales caen en sus propias fosas, se entrampan a sí mismos, y temen donde no hay temor, destruyéndose a sí mismos con su enemigo. El poder del Señor mantendrá a todos los impíos alejados de usted, a medida que usted vive en el poder y es guardado en él. Esta es la Palabra del Señor Dios para usted. Viva en la sabiduría y la vida de Dios, para que con ella usted pueda ser ordenado para su gloria. Esté quieto y en silencio con respecto a su propia sabiduría, inteligencia, oficio, sutileza, o políticas que pueden despertarse en usted; pero permanezca sólo con el Señor sin ningún fin par sí mismo. Entonces Dios lo bendecirá y lo prosperará en sus caminos. Usted sentirá su bendición en su generación. Con su mente en el Señor, usted será guardado en perfecta paz, sin ninguna intención para sí mismo, para la gloria de Dios. Allí a usted no le faltará nada, ni fallará, ni se sentirá abandonado; sólo la presencia del Señor Dios de vida con usted. Porque en el estado de esta edad presente ahora es que el Señor está llevando a su pueblo hacia la vida, por la cual las escrituras fueron dadas; y en esta vida la gente llegará a tener unidad con Dios, con las escrituras, y los unos con los otros - para establecer justicia, verdad, y paz - en lo cual está el reino de Dios.

Del que ama su alma y el bien eterno

Jorge Fox }

Cuando volvió me dijo que el Protector me requería a que prometiese no llevar conmigo espada carnal o arma alguna, en contra suya o del gobierno; lo cual debía escribir con las palabras que creyese mejor y poner mi mano de que así era. Muy poco le repliqué al capitán Drury, mas, por voluntad del Señor, escribí al día siguiente una carta, "Al Protector, de nombre Oliver Cromwell," en la que declaraba, en la presencia de Dios, que yo condenaba el llevar espada carnal y su uso o el de cualquier otra arma externa, en contra de él o de cualquier otro hombre; siendo yo enviado de Dios para dar testimonio en contra de toda violencia, en contra de la obra de las tinieblas, y para volver a la gente de la oscuridad a la luz y a sacarlos de la ocasión de guerras y luchas para llevarlos al evangelio de paz, y de evitarles de ser malhechores que la espada de los magistrados aterroriza. Cuando hube escrito, lo que el Señor me había inspirado que escribiese, puse mi nombre y le dije al capitán Drury que lo llevara a Oliver Cromwell, lo cual hizo. {El quinto día del primer mes, Jorge Fox fue inspirado por el Señor a dar las siguientes palabras, las cuales fueron entregadas a Oliverio Cromwell; y Jorge Fox entonces fue presentemente llevado ante él por el capitán Drury.

Jorge Fox a Oliverio Cromwell 1654

Yo, quien soy por el mundo llamado Jorge Fox, niego el llevar o sacar cualquier espada carnal en contra de cualquier persona, o en contra de usted, Oliverio Cromwell, o cualquier hombre; en la presencia del Señor Dios lo declaro (Dios es mi testigo, por quien soy inspirado a pronunciar esto por causa de la verdad, de aquel a quien el mundo llama Jorge Fox, quien es el hijo de Dios), quien es enviado al mundo para ser testigo en contra de toda la violencia y en contra de todas las obras de la oscuridad; y para llevar a la gente de la oscuridad a la luz; y para llevarlos de la ocasión de hacer guerra, a la ocasión de la espada del magistrado; la cual es un terror para los que hacen el mal, quienes actúan en forma contraria a la luz del Señor Jesucristo. La cual [la espada del magistrado] es una alabanza para ellos que hacen el bien y la cual es una protección para aquellos que hacen el bien, pero no para los que hacen el mal. Cualquier soldado que sirve como un magistrado no debe ser un acusador falso, no debe hacer violencia, sino debe estar contento con su salario. Y ese magistrado no lleva su espada en vano. A la ocasión de esa espada yo busco llevar a mi pueblo. Mis armas no son carnales, sino espirituales. Y mi reino no es de este mundo, [el reino de Cristo, en el cual estaba Fox, no es este mundo]. Por lo tanto, con las armas carnales no peleo, sino estoy muerto a tales cosas por medio de aquel que no es de este mundo [Cristo]; llamado del mundo por el nombre Jorge Fox [todos en el reino tienen un nombre nuevo, que les es dado por Cristo]. Esto estoy listo para sellar con mi sangre, y esto soy inspirado a decir por causa de la verdad. Yo, que soy un testigo, estoy en contra de toda injusticia e impiedad; yo, que soy sufriente por causa de la simiente justa, esperando la redención de la simiente. Yo, que no busco una corona que es mortal y que se desvanece, sino la que vive en la luz, que comprende esa corona [mortal, que se desvanece], y esa luz es la condenación de todos ellas [coronas]. En cuya luz yo testifico que la corona es inmortal, que no se desvanece. [La luz] de quien que es amigo de todas sus almas, y [la luz] es para establecer la justicia, y limpiar la tierra de los que hacen el mal; y [la luz] es un testigo en contra de los inventos impíos [planes inventados] de hombres, y planes asesinos. La luz en todas sus conciencias responde [les dice la verdad de estas palabras escritas]; esta luz no hace pacto con la muerte. A la luz en todos ustedes, yo hablo y soy claro.

Jorge Fox
quien es llamado por el mundo Jorge Fox
quien tiene un nombre nuevo, que el mundo no conoce.

Somos testigos de este testimonio, cuyos nombres en la carne* son llamados:
Tomás Aldam, Roberto Craven}

*Ellos también estaban en el reino con nombres nuevos, no de la carne, que les fueron dados.

Comentarios del editor del sitio: Fox al referirse a sí mismo como "el hijo de Dios" es sujeto de una controversia posterior; pero esta es sólo la manera en la cual la Biblia se expresa también. (Rom 8:14, 1 Juan 3:2, y Fil 2:15). Si yo soy uno de los cinco hijos de Juan Smith, y si me describo a mí mismo como "el hijo de Juan Smith," mi descripción no dice que soy el hijo exclusivo de Juan Smith - tal lógica incorrecta es usada por los críticos de Jorge Fox. Cromwell era un gran estudiante de la Biblia; si él hubiera encontrado cualquier cosa censurable en la afirmación de Fox recién mencionada, él la hubiera criticado mucho; más bien, Cromwell elogia grandemente la carta de Fox a continuación.

Al poco tiempo, el capitán Drury me llevó a Whitehall, a presencia del Protector. Ello fue por la mañana, antes de que el Protector se hubiera vestido, y un tal Harvey que frecuentaba un poco a los Amigos, pero que era desobediente, lo asistía. Cuando entré sentí el impulso de decir, "La paz sea en esta casa," y lo amonesté a que se mantuviera en el poder del Señor para que así pudiera recibir sabiduría de Él; y que por ella fuera dirigido y ordenare todas las cosas, bajo su mano, para gloria del Señor. Mucho le hablé de la verdad y muchas razones tuve con él sobre la religión, conduciéndose él con gran moderación; mas dijo que nosotros nos peleábamos con los sacerdotes, que él llamaba ministros, y yo le respondí que nosotros no peleábamos con ellos sino ellos conmigo y con mis amigos. "Mas," dije, "si nosotros poseemos los profetas, Cristo y los apóstoles, no podemos consentir a maestros, profetas y pastores, tales como aquellos contra quienes declararon los profetas, Cristo y los apóstoles, sino que debemos también declarar en contra de ellos, por el mismo espíritu y poder." Entonces le demostré que los profetas, Cristo y los apóstoles predicaron gratuitamente y en contra de aquellos que no predicaban gratuitamente; tales como los que predicaban por lucro inmundo, o eran ministros del Señor por dinero, o predicadores asalariados y los avarientos e insaciables, como los perros voraces que nunca tienen bastante; y que, por esta razón, los que tienen el mismo espíritu que tenía Cristo y los profetas y los apóstoles, no pueden menos de declararse en contra de todos estos de ahora, como ellos hicieron entonces con los de antaño.

Conforme yo hablaba, dijo varias veces que estaba muy bien y que era cierto cuanto decía. Le dije que toda la llamada cristiandad tenía las Escrituras, mas carecía del poder y Espíritu de los que las produjeron, siendo ésta la razón por la cual no estaban en armonía con el Hijo, o con el Padre, o con las Escrituras, o el uno con el otro. Tuve con él muchas más palabras, mas como entraba gente me separé un poco, y al ir a darme vuelta me cogió con la mano y, con lágrimas en los ojos, me dijo, "Ven otra vez a mi casa, porque si tú y yo estuviéramos juntos, no fuere más que una hora por día, estaríamos más cerca uno del otro," añadiendo que no me deseaba mayor mal que el que deseara a su propia alma; y yo le dije que de hacerlo perjudicaría a su propia alma; y lo amonesté a que prestara oído a la voz de Dios, que así pudiera estar atento a Sus consejos y obedecerlos, y, que de hacerlo así, ellos lo apartarían de la dureza de corazón, mas que si no escuchaba la voz de Dios, su corazón se endurecería; y él me dijo que era cierto. Entonces salí, y cuando el capitán Drury vino a buscarme dijo que su señor el Protector había dicho que yo estaba en libertad, pudiendo ir a donde quisiera, "Y mi señor, dice," añadió, "que usted no es ningún loco, y dijo que nunca vio escrito semejante en su vida," como el que yo le había mandado.

En esto me llevaron a un gran vestíbulo, donde comían los caballeros del Protector, y, cuando pregunté para qué me habían llevado allí, me dijeron que era orden del Protector que comiera con ellos; y yo, negándome, les pedí que hicieran saber al Protector que no comería un mordisco de su pan ni bebería un sorbo de su bebida. Cuando lo supo, dijo, "Ahora veo que se levanta y eleva una gente que no puedo ganar ni con honores, dones, oficios o plazas, lo cual puedo con todas las otras gentes y sectas." Y le fue dicho, otra vez, que nosotros habíamos abandonado nuestro propio interés y no éramos como para esperar tales cosas de él.

Estando en libertad, volví a la posada donde antes me había alojado el capitán Drury. A pesar de que este capitán, se comportaba algunas veces con nobleza, era mi enemigo y de la Verdad a la que se oponía; y cuando venían a verme los profesantes (mientras estaba bajo su custodia) y andaba él por allí cerca, se mofaba de que tembláramos y nos llamaba cuáqueros, como ya nos habían apodado los independientes y los presbiterianos. Pero más tarde, un día vino a verme y me dijo que, estando una vez echado en la cama, descansando durante el día, sintió un temblor que sus articulaciones chocaron unas con otras, y su cuerpo recibió tal sacudida que no podía levantarse de la cama; y tembló de tal manera que no le quedaron fuerzas y gritó al Señor, y sintió que Su poder era sobre él, y volcó de su cama y gritó al Señor, diciendo que nunca jamás hablaría en contra de los cuáqueros, ni de otros semejantes que temblaran a la palabra del Señor.

Durante el tiempo que estuve preso en Charing-Cross, vino a verme abundancia de gente de todas clases, sacerdotes, profesantes, oficiales del ejército . . . y en una ocasión, estando conmigo un grupo de oficiales quisieron que orase con ellos; yo estaba quieto con la mente recogida en el Señor, y al final, sentí en mí el poder y el Espíritu de Dios, y el poder del Señor los sacudió y trastornó de modo tal que se maravillaron, a pesar de que no vivían en él.

Entre aquellos que venían a verme, venía también un coronel Packer, con varios de sus oficiales; y estaban un día conmigo, cuando entró un tal Cobb, junto con un grupo muy numeroso de Ranters. Empezaron estos a pedir por bebida y tabaco, mas yo quería que en mi habitación se abstuviesen de ello, y les dije que si tanto lo deseaban podían ir a otra habitación; y uno gritó, "Todo es nuestro," y otro dijo, "Todo es bueno." Y yo repliqué, "¿Cómo, todo es bueno, mientras tú eres tan impertinente, envidioso y áspero?" porque yo vi que era de naturaleza impertinente. Les hablé de su condición y fueron sensibles a ello, mirándose uno a otro maravillados.

Entonces el coronel Packer, empezó a hablar ligeramente y sin sentido de lo concerniente a Dios y a Cristo y a las escrituras; y sintiéndome ofendido, en mi alma y en mi espíritu, al oírlo hablar tan ligeramente, le dije que era demasiado vano para hablar de las cosas de Dios, pues no sabía lo que era la solidez de un hombre. Esto enfureció a los oficiales y me replicaron que como era posible que dijera tales cosas de su coronel. Este Packer era bautista, y él y los Ranters se hacían muchas inclinaciones y reverencias, a tal punto, que los Ranters usaban de tantos extremos en sus cumplidos, que Packer les pidió que se dejaran de tanta ceremonia; mas yo les dije que eran todos tal para cual, pues todos eran del mismo espíritu.

Este coronel vivía cerca de Waltham en Theobald y fue hecho juez de paz. Él organizó una gran reunión de los bautistas en el parque de Theobald, porque él y otros oficiales lo habían comprado. Ellos eran muy elevados y recriminantes en contra de los Amigos y en contra de la verdad; y amenazaron con arrestarme con sus órdenes judiciales si yo alguna vez llegaba a ese lugar. Sin embargo, después que fui puesto en libertad, fui inspirado por el Señor para ir a Theobald y programar una reunión cerca de ellos; a la cual vinieron muchos de los de su gente, y varios de sus oidores quienes fueron convencidos del camino de la verdad, recibieron a Cristo, el maestro gratuito, y se salieron de los bautistas; lo cual hizo al coronel enfurecerse más. Pero el poder del Señor vino sobre él de manera que él no pudo interferir conmigo. Entonces me fui a Waltham que estaba cerca y tuve una reunión allí. La gente era muy grosera, se reunieron alrededor de la casa, y rompieron las ventanas. En esos momentos yo salí para hablar con ellos con la Biblia en la mano y les pedí que entraran, y les dije que les mostraría escrituras que se aplicaban a sus principios y prácticas. Cuando hube hecho esto, yo les mostré también que sus maestros estaban en los pasos de los falsos profetas, contra los cuales habían hablado Cristo y los apóstoles. Entonces los dirigí a la luz de Cristo, el espíritu de Dios en sus propios corazones; para que con él ellos pudiesen llegar a conocer a su maestro gratuito, el Señor Jesucristo. La reunión se terminó, y ellos se fueron aquietados y satisfechos; y se ha establecido una reunión en esa ciudad desde entonces. Pero esto fue algún tiempo después que fui puesto en libertad por Oliverio Cromwell.

Cuando vine de Whitehall a la Sirena en Charing-Cross, (la cual había sido mi prisión), no me quedé por mucho tiempo; sino que me fui a la ciudad de Londres, donde tuve grandes reuniones llenas de poder: tan graves eran las multitudes de gente que yo apenas podía ir y venir de la reunión; y la verdad se esparció en gran manera. T. Aldam y R. Craven, quien había sido representante de la corona en Lincoln, y varios Amigos vinieron a Londres después de mí; pero A. Parker se quedó conmigo.

Poco después volví a Whitehall, y allí me sentí inspirado a declarar el día del Señor, y que Él venía a enseñar a Su pueblo; y prediqué la verdad, así a los oficiales como a los llamados caballeros de Oliver, que formaban su guardia. Mientras predicaba la palabra del Señor, se me opuso un sacerdote, pues Oliver tenía a varios sacerdotes cerca de él, de los cuales éste era su nuevo gacetista; sacerdote envidioso y hombre ligero, desdeñoso y vano, lo llamé al arrepentimiento; y, a la semana siguiente, puso en su libro de las noticias que yo había estado en Whitehall, y allí había llamado al arrepentimiento a un ministro piadoso. Un día que volví a Whitehall me encontré con él, y, rodeándome abundancia de gente, le manifesté que era un embustero en varias cosas que afirmara, y ante esto quedó en silencio. Puso en el libro de las noticias que yo llevaba botones de plata, lo cual era falso, pues eran de alquimia; después dijo también, en el libro de las noticias, que yo ataba cintas al brazo de las gentes, que hacían que me siguieran, lo cual fue otra de sus mentiras, pues yo jamás en mi vida llevé ni usé cintas. Tres Amigos fueron a interrogar a este sacerdote, que publicó esta falsa información, para saber de él de donde había sacado tal cosa. Dijo que una mujer se lo había dicho y que si querían volver les diría su nombre; y cuando volvieron les dijo que había sido un hombre, que en aquel momento no mencionaría su nombre, pero que si querían volver se lo diría, y donde vivía. Volvieron por tercera vez, y entonces no quiso decirles quien se lo había dicho, mas ofreció que si yo escribía con mi propia mano que no había tal cosa, lo pondría en el libro de las noticias; y ante esto los Amigos, volvieron llevando el escrito de mi puño y letra, mas cuando los vio, rompió su promesa, no lo quiso insertar e iracundo los amenazó con llamar al agente de la guardia. Estos fueron los hechos de este forjador de mentiras, que esparció por toda la nación, en los libros de las noticias, para hacer odiosa la verdad y para meter en la cabeza de las gentes malas ideas en cuanto a los Amigos y a la verdad. Estos sacerdotes, los gacetistas, eran de la secta independiente, mas el poder del Señor descendió sobre todas sus falsedades y los destruyó, y muchos vieron la maldad de estos sacerdotes. El poder del Señor irrumpía por la nación, de tal manera, que por esta época muchos Amigos se sintieron dirigidos a ir de un lado a otro, así por casi toda la nación como también por Escocia; proclamando el evangelio infinito, y la gloria del Señor que se elevó sobre todos, para Su infinito renombre. Hubo en Londres un gran convencimiento; y también se convencieron algunos en la casa y en la familia del Protector. Fui a verlo otra vez, mas no conseguí acceso a él, ya que los oficiales eran tan rudos.

{Y a veces ellos levantaban mi chaqueta para ver mis pantalones de cuero, y estaban con una furia muy grande}.

Los presbiterianos, independientes y bautistas estaban preocupados en gran manera; debido a que muchos de los suyos se volvían al Señor Jesucristo, recogiéndose bajo Sus enseñanzas, y recibieron Su poder sintiéndolo en sus corazones; y se sintieron dirigidos por el Señor a declarar en contra de ellos.

Organicé una reunión en el campo cerca de Acton en la cual la palabra de vida y la verdad salvadora fueron declaradas libremente. El poder del Señor fue manifestado eminentemente, y su día bendito fue exaltado sobre todo.

Alrededor de este tiempo fui inspirado a escribir un documento, y a enviarlo entre los profesantes, de esta manera:

A todos los profesantes de la cristiandad.

Todos aquellos que profesan a Jesucristo en palabras, pero que no lo reconocieron cuando vino, dijeron que él era un engañador y un demonio. El sacerdote principal y los judíos dijeron “Demonio tiene y está fuera de sí. ¿Por qué le escucháis?" Pero otros dijeron,"Estas palabras no son las de un endemoniado. ¿Podrá un demonio abrir los ojos de los ciegos?" Entonces los judíos dudaron si él era o no el Cristo. De manera que como todos los judíos que tenían conocimiento de que Cristo vendría, los cristianos falsos profesaron a Cristo en el cielo solamente, pero de que Cristo ha resucitado en el hombre, ellos no pueden aceptar esto y dudan que exista esta posibilidad; aunque Cristo es el mismo ahora y para siempre. Jesucristo dijo: "Yo y el Padre una cosa somos", entonces los judíos tomaron piedras para apedrearlo; y aunque Jesucristo ha venido ahora y ha sido enseñado espiritualmente, estos cristianos de profesión externa solamente tienen los mismos corazones duros en su interior ahora, que los judíos tenían en ese entonces; y ellos apedrean a aquellos en quienes él ha resucitado. Jesús dijo, "Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de estas obras me apedreáis?" Los judíos le respondieron, "No te apedreamos por obra buena, sino por blasfemia y porque tú, siendo hombre, te haces Dios." Jesús les respondió: "¿No está escrito en vuestra Ley:"Yo dije, sois dioses"? Así que él es llamó "dioses", hombres a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), ¿decís vosotros: "Tú blasfemas" a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dije: "Soy Hijo de Dios"? Los judíos le dijeron, "¿no decíamos bien que tú tienes un demonio?" Jesús les contestó "Yo honro a mi Padre, pero vosotros me deshonráis." Y los que estaban en la sinagoga se levantaron, y le echaron fuera de la ciudad. Luego le llevaron hasta un precipicio del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. Los fariseos dijeron, “Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios." Jesucristo fue llamado un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores; pero la sabiduría es justificada por sus hijos. Los alguaciles vinieron a los principales sacerdotes y a los fariseos; y éstos les dijeron: "¿Por qué no le trajisteis?" Los guardias respondieron: "¡Jamás hombre ha hablado como este hombre!" Entonces los fariseos les respondieron: "¿Será posible que vosotros también hayáis sido engañados? ¿Habrá creído en él alguno de los principales o de los fariseos? Pero esta gente que no conoce la ley es maldita." Nicodemo les dijo (Nicodemo era el fariseo que fue a cuestionar a Jesús de noche): "¿Juzga nuestra ley a un hombre si primero no se le oye y se entiende qué hace?" Cuando Esteban confesó a Jesús, la sustancia de todas las figuras y los tipos, y fue traído ante los principales sacerdotes a su juicio, él les dijo: "El Altísimo no habita en templos hechos por mano;" y trajo las palabras del profeta para testimonio, y les dijo que eran duros de cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos; y que siempre resistían al Espíritu Santo, como lo habían hecho sus padres. Esteban estaba lleno del Espíritu Santo, y dijo que él había visto a Jesús; y ellos arremetieron en contra de él, y lo apedrearon hasta la muerte, mientras él invocaba al Señor. Cuando Pablo confesó a Jesucristo, y su resurrección, Festo dijo que estaba loco. Cuando Pablo predicó la resurrección, algunos se burlaron. Los judíos persuadieron a la gente, y lo apedrearon, y lo sacaron de la ciudad, pensando que estaba muerto. Los judíos provocaron a los gentiles, y corrompieron los ánimos de ellos en contra los hermanos. Los judíos instigaron a las mujeres piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad, y levantaron persecución contra Pablo y Barnabás, y los expulsaron de sus límites; y los judíos y los gentiles, junto con sus gobernantes, se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos. De la misma manera, todos en la misma naturaleza de esos judíos, la religión de quienes está en las nociones, instigan a los gobernantes y la gente ignorante, y los enfurecen en contra de Jesucristo, para apedrear a una a toda la gente en quienes él ha resucitado. Esto se hace para que la escritura se pueda cumplir, y la ceguera de la gente pueda ser descubierta. Y el mismo poder ahora es revelado, y derriba al mundo, para la exaltación del Señor y para tumbar el reino de Satanás y de este mundo, y para establecer del reino de Cristo, para su alabanza eterna. El Señor está ahora exaltándose a sí mismo, y derribando el yo del hombre. La cabeza de un hombre orgulloso es arrogante, y teme la pérdida de su orgullo y su corona. El sacerdote indigna a la gente ignorante, por temor a que sus ganancias disminuyan; y los profesantes se muestran a sí mismos llenos de cólera; lo cual muestra que Cristo Jesús, la sustancia, no se encuentra en ellos; sino un corazón de piedra, que apedrea a los preciosos seguidores de Cristo cuando él ha resucitado en ellos. La mente carnal se alimenta de la letra externa; la tierra se alimenta de la tierra; y la viña de la tierra no está labrada, sino que está llena de zarzas y de ortigas; y de bestias hambrientas, puercos, perros, lobos y leones, y toda clase de criaturas venenosas se alojan en esa habitación. Esa casa está sucia y no ha sido barrida. Estos son perseguidores de los justos, enemigos de la verdad y de Cristo. Estos son los que blasfeman a Dios y su verdad. Estos son los que claman a Dios con sus labios, pero sus corazones están lejos de él. Estos son los que se alimentan de mentiras, sacerdotes y gente. Estos hacen a la gente enfurecerse, y fomentan la envidia; porque ésta engendra lo suyo, como a sí misma. Estos son como las olas del mar, llenándose de espuma por su propia vergüenza. Estos tienen ojos dobles; los cuerpos de quienes están llenos de oscuridad. Estos se pintan a sí mismos con las palabras de los profetas, las de Cristo y la de los apóstoles para aparecer santos. Ustedes son las murallas emblanquecidas, sepulcros pintados, asesinos de los justos. Sus ojos son dobles, sus mentes son dobles, y sus corazones son dobles. Ustedes son aduladores, arrepiéntanse y aléjense de sus propósitos carnales; ustedes están llenos de malicia, pretendiendo ser de Dios, pretendiendo tener piedad, y tomándolo a él como su capa. Pero Dios los descubrirá, como él los a descubierto ante sus hijos. Él los desnudará, descubrirá sus secretos, quitará sus coronas, quitará sus mantos y sus velos, y les quitará sus ropas; para que la desnudez de ustedes pueda aparecer, y como ustedes engañan a las naciones. Su abominación y su falsedad ahora es manifiesta a aquellos que son de Dios; los que triunfan por su poder sobre ustedes, y se regocijan sobre ustedes, sobre la bestia, el dragón, el falso profeta, el seductor, el hipócrita, la madre de todas las rameras. Ahora ustedes deben doblar sus copas. Dénle a ella el doble. Canten sobre ella, ustedes los justos, canten sobre todos ellos, ustedes los santos; triunfen en gloria, triunfen sobre el engaño; canten el cántico del Cordero; triunfen sobre el mundo, esparzan la verdad en el exterior. Salgan de la prisión, ustedes cautivos, y regocíjense unánimemente, porque los días de gozo están por venir. ¡Estemos felices y regocijémonos para siempre! Ha venido la unidad de corazón; la pureza de corazón ha venido; el gozo y la felicidad han venido. El Dios glorioso se exalta a sí mismo: se ha hablado de la verdad; pero ahora es poseída. Se ha hablado de Cristo; pero ahora él ha venido y es poseído. Se ha hablado de la gloria; pero ahora ésta es poseída, y la gloria del hombre se ha desfigurado. Se ha hablado del hijo de Dios, pero ahora él ha venido, y nos ha dado un entendimiento. Se ha hablado de la unidad, pero ahora ésta ha llegado. Se ha hablado de las vírgenes, pero ahora ellas han llegado con aceite en sus lámparas. Él solamente será glorificado. Donde el orgullo es derribado, la tierra y la voluntad carnal son derribadas, y lo puro es elevado; solamente así es exaltado el Señor. Que los cielos se inclinen ante él, y que la tierra se tambalee de un lado a otro, y de arriba para abajo. El Señor está estableciendo su trono y su corona, y derribando la corona del hombre; y solamente él será glorificado: a quien es dada todo el honor y la gloria, toda la alabanza, y todo el agradecimiento. Él da a sus hijos sabiduría y fortaleza, conocimiento y virtud, poder y riquezas, bendiciones y sustancia duradera; un ojo para discernir, y un oído para oír cosas por separado; derriba el orgullo del corazón de los hombres, y echa a los malvados del reino. Los justos heredan la justicia; los puros la pureza; los santos la santidad. Alabanzas, alabanzas al Señor, la gloria de quien ahora brilla, el día de quien ha alumbrado; el cual está escondido del mundo, escondido de todos los sabios del mundo, de todos los prudentes de este mundo; de todas las aves del cielo; de todos los ojos de buitre, de todas las bestias venenosas, todos los mentirosos, todos los perros, y todos los cerdos. Pero a los que temen su nombre, los secretos del Señor son hechos manifiestos, los tesoros de la sabiduría son abiertos, y la plenitud del conocimiento; porque tú, ¡Oh Señor! te haces manifiesto a tus hijos

Jorge Fox

Mi espíritu estuvo grandemente agobiado por ver el orgullo que existía en la nación, aún entre los profesantes; por lo tanto fui inspirado a escribir un documento, de la manera que fui dirigido

A los que siguen las modas del mundo.

¡Qué mundo es este! ¡Cómo el diablo se adorna a sí mismo! ¡Y cómo las personas son tan obedientes para hacer su voluntad y seguir su mente! Ellos se dejan llevar completamente por la estupidez y las vanidades, tanto hombres como mujeres. Ellos han perdido el hombre escondido del corazón, y el espíritu manso y quieto, el cual es de gran valor para el Señor. Ellos han perdido el adorno de Sara; ellos se han puesto la ropa alegre de oro; las mujeres se trenzan el cabello, los hombres y las mujeres se lo empolvan; haciendo que sus espaldas parezcan sacos de harina. Ellos se ven tan extraños que apenas se pueden ver los unos a los otros; están tan elevados en orgullo. El orgullo se les ha subido a la cabeza; y los ha levantado de tal manera, que ellos braman como asnos salvajes; y como Efraín, se alimentan del viento. Ellos son como ganado salvaje, el cual se alimenta sobre los montes. El orgullo ha inflado a cada uno de ellos. Ellos están fuera del temor de Dios; hombres y mujeres; jóvenes y viejos; los unos inflan a los otros. Ellos deben estar en la moda del mundo, de otra manera no son estimados; no, ellos no serán respetados si no tienen oro o plata sobre sus espaldas, o si su pelo no está empolvado. Pero si uno tiene un almacén de cintas colgando de su cintura, de sus rodillas, y de su sombrero, de diferentes colores, rojo, blanco, negro o amarillo, y con su pelo empolvado, entonces uno es un hombre valiente; entonces uno es aceptado, entonces uno no es un cuáquero. Uno tiene cintas en su espalda, su vientre, y sus rodillas, y su pelo empolvado. Esta es la selección del mundo. ¿Pero no es éste el deseo de los ojos, el deseo de la carne y la vanagloria de la vida? De la misma manera las mujeres tienen su oro, parches en sus rostros, narices, mejillas, frentes; anillos en sus dedos, usando oro, con puños dobles por arriba y por abajo, como un carnicero con sus mangas blancas; sus cintas amarradas alrededor de sus manos, y tres o cuatro encajes de oro en sus ropas; ésta no es de los cuáquero, dicen ellos. Este atavío agrada al mundo; y si ellos no pueden obtener estas cosas, entonces están descontentos. Pero éste no es el atavío de Sara, el adorno de quien estaba escondido en el hombre escondido del corazón, de un espíritu quieto y manso. Éste es el adorno del pagano; no del apóstol, ni del santo, el adorno de quien no es usar el oro, ni el trenzar el cabello, sino el de un espíritu manso y quieto, el cual es de gran valor para el Señor. Aquí estaba la sobriedad y el buen adorno que era aceptado por el Señor. Ésta era la exhortación y la predicación de Pablo. Pero vemos que los que hablan las palabras de Pablo viven los mandamientos de Pablo, y el ejemplo de Sara, y son hallados en los pasos del gran pagano, quien en sus fantásticas ropas viene a examinar a los apóstoles. ¿No son estos los que tienen cintas colgando de sus brazos, manos, espaldas, cinturas, rodillas, sombreros, como los hijos de los violinistas? Esto muestra que ellos han llegado a la vida más baja y más despreciable, que están en la moda de los hijos de violinistas y los actores de teatro, muy alejados de los caminos y los pasos de los hombres sólidos. Ellos están en los pasos y los caminos de la gente escandalosa, quienes se entregaron a cada invención y vanidad que aparece en el mundo, y están inventando como subírselas sobre sus espaldas, cabezas, pies y piernas; y dicen, si está fuera de moda, no vale de nada. ¿No son estos destructores de la creación, quienes tienen la grosura y lo mejor de ella, y la desperdician y la destruyen? ¿No obstruyen estos la tierra de Dios? Que aquello que es de Dios en todas las conciencias responda, y que aquellos que están en la sabiduría juzguen. Y aún más; si alguno tiene un par de pantalones como una capa, y los cuelga con puntos, y hacia arriba casi hasta la mitad, y un par de puños dobles sobre sus manos, y una pluma en su sombrero, él es un caballero; inclínense delante de él, quítense sus sombreros, hagan reverencia, pongan un grupo de violinistas, y pongan música y a mujeres para que bailen. Este es un hombre valiente. Arriba en el aposento; arriba en el aposento exterior, y arriba en el aposento interior. ¿Son acaso estos cristianos finos? Sí, ellos dicen, ellos son cristianos; pero la gente seria dice que ellos están fuera de la vida de Cristo, fuera de los mandamientos de los apóstoles, y fuera de los adornos de los santos. Para verlos a ellos en las modas del mundo que fueron mencionadas anteriormente, un grupo de ellos jugando a los bolos, o en las mesas, o a juegos de fichas, o cada uno tomando su caballo, con un montón de cintas en su cabeza, como el jinete tiene en la suya, tal vez un arete en la oreja también, y así se va a las carreras de caballo para estropear las criaturas; ¡Oh! en realidad estos son caballeros, estos son caballeros criados, estos son individuos valientes, ellos deben tener sus entretenimientos; porque todos los placeres son legítimos. Estos chillan en sus deportes y gritan como asnos salvajes. Son como el ganado o las bestias cuando son puestas a pastar, mugiendo cuando están llenas. Esta es la gloria de los mencionados anteriormente; pero esto es en la carne, no en el Señor. Estos son malos cristianos y muestran que se han llenado de glotonería con las criaturas, y entonces la carne se regocija. Esta es la mala crianza de los jóvenes y las jovencitas, que son llevados por las vanidades de la mente en sus propias invenciones, orgullo, arrogancia, lujuria, glotonería, impureza. Ellos comen y beben, y se levantan a jugar. Esta es la generación de la cual Dios no se agrada; porque sus ojos están llenos de adulterio, los cuales no pueden dejar de hacer el mal. Estos son los que viven en los placeres sobre la tierra; estos son los que están muertos en vida; que no se glorían en el Señor, sino en la carne: estos son los que están fuera de la vida de la cual fueron dadas las escrituras, quienes viven en las modas y vanidades del mundo, fuera del adorno de la verdad y en el adorno del demonio (quien está fuera de la verdad), no en el adorno del Señor, el cual es un espíritu manso y quieto, y es de gran valor para el Señor. Pero este ornamento y este adorno no está en los que se adornan a sí mismos, y tienen el ornamento del que está fuera de la verdad. Y esto que es aceptado por sus ojos no es aceptado por el Señor.

Jorge Fox

Me vino durante este tiempo la inspiración del Señor para escribir un documento corto y enviarlo como un exhortación y advertencia al papa, y a todos los reyes y gobernantes de Europa.

Amigos,

Ustedes cabezas, gobernantes, reyes y nobles de todas clases, no estén en la amargura, ni se apuren a perseguir a los corderos de Cristo, ni se vuelvan en contra de la visitación de Dios, y su tierno amor y misericordias de lo alto, quien los envió a visitarlos a ustedes; por temor a que la mano, el brazo y el poder del Señor los agarren a ustedes rápidamente; ya que este poder ahora está desplegado sobre todo el mundo. Éste se ha vuelto en contra de los reyes, y volverá a los hombres sabios hacia atrás, y llevará sus coronas al polvo, y las pondrá por lo bajo y las nivelará con la tierra. Dios y Cristo serán rey, quien da las coronas a quien obedece su voluntad. Este es el tiempo cuando el Señor Dios del cielo y de la tierra está manchando el orgullo del hombre y desfigurando su gloria. Ustedes que profesan a Cristo, y no tienen amor por sus enemigos, sino que al contrario, encierran y encarcelan aquellos que son sus amigos; estas son señales que ustedes están fuera de su vida y no aman a Cristo, ustedes que no hacen las cosas que él manda. El día de la ira del Señor se está levantando, su fuego está quemando a los impíos, el cual no dejará ni raíz ni rama. Aquellos que han perdido la habitación con Dios están fuera del espíritu que dio las escrituras, y de la luz con la cual Cristo Jesús los ha iluminado; y así del verdadero fundamento. Por lo tanto, sean rápidos para oír, lentos para hablar, y aún más lentos para perseguir; porque el Señor está trayendo a su pueblo a sí mismo, de todos los caminos del mundo, hacia Cristo, el camino; de todas las iglesias del mundo, a la iglesia que está en Dios, el padre de nuestro Señor Jesucristo; de todos los maestros del mundo, a enseñar a su pueblo él mismo por medio de su espíritu; de todas las imágenes del mundo, a la imagen de él mismo; y de todas las cruces del mundo que son de piedra o madera, a su poder el cual es la cruz de Cristo. Porque todas estas imágenes, cruces, y semejanzas están entre los que han apostatado de la imagen de Dios, el poder de Dios, el cual es la cruz de Cristo, el cual ahora entiende al mundo, y está derribando aquello que es contrario a ella; y este poder de Dios nunca cambia.

Que esto vaya a los reyes de Francia y España, y al papa, hacia ellos para probar todas las cosas, y para sostener aquello que es bueno. Y primero para probar que ellos no han apagado el espíritu; porque el día poderoso del Señor ha llegado, y está llegando sobre toda la maldad, impiedad e injusticia de los hombres, quienes rogarán con toda la carne por el fuego y la espada. Y la verdad, la corona de gloria, y el cetro de la justicia serán exaltados sobre todos;lo cual responderá a aquello de Dios en todos los que están en la tierra aunque para ellos sea extraño. Cristo ha venido como una luz para el mundo, e ilumina a cada uno que viene a este mundo, para que todos por medio de él puedan creer. Aquel que siente la luz con la cual Cristo lo ha iluminado, siente a Cristo en su mente, y la cruz de Cristo, la cual es el poder de Dios; y éste no necesitará de una cruz de madera o de piedra para ponerlo en la mente de Cristo, o en su cruz, la cual es el poder de Dios mostrado en las partes interiores.

Jorge Fox

Aparte de esto fui inspirado a escribir una carta al (así llamado) protector, para advertirle de la poderosa obra que el Señor tiene que hacer en todas las naciones, incluyendo el sacudirlas; y de tener cuidado de su propia agudeza, destreza, sutileza, y principios, o de buscar cualquier fin por sí mismo.

Fue por esta época cuando salió una orden para juzgar a los (así llamados) ministros, y aprobarlos o echarlos de sus plazas o beneficios; en consecuencia escribí a los jueces y otros, comisionados para cumplir esta orden (El examen judicial de los sacerdotes empezó en Marzo de 1654. ), de la siguiente manera:

Amigos,
       
Ustedes que son jueces que han sido comisionados a juzgar a los ministros, que han estado por tanto tiempo en la viña de Dios. Vean si los ministros son como los mencionados en las escrituras, quienes los profetas, Cristo y los apóstoles desaprobaron. Y si ellos son como los que Cristo y los suyos desaprobaron, ¿cómo pueden estar ustedes aprobados en la vista de Dios si ustedes los envían otra vez a sus viñas y los aprueban? Ellos son los que los adularán para buscar el favor de ustedes; y si ustedes no se los dan, ellos no los admirarán (de los que habla Judas 1:16). Vean si ellos no son los que enseñan por ganancias deshonestas, por amor al dinero, y por codicia; y vean si estos no son lo que se aman así mismos, que tienen la apariencia de piedad, pero niegan su eficacia; el apóstol nos manda a que los evitemos. Los apóstoles dijeron que sus bocas deben ser calladas, las de los que no sirvieron al Señor Jesús, sino que a sus propios vientres; siendo bestias malignas, vientres lentos, que ocupan sus mentes en las cosas terrenales. Pablo le dio a Timoteo una descripción con la cual probar a los ministros: él dijo que ellos no deben ser codiciosos, ni dados al vino, ni a las ganancias deshonestas, ni nuevos en la fe; porque al ser nuevos ellos pueden ser llevados por el orgullo y caer en la condenación del diablo. A éstos él debía juzgar y probar sin parcialidad. Tengan cuidado de no aprobar a aquellos que él desaprobó; porque desde los días de los apóstoles, aquellos que son como los que él desaprobó han tenido su libertad; y ellos nos han dicho que las lenguas eran las suyas originales, que ellos eran hombres ortodoxos, y que la casa con el campanario, con una cruz sobre ella, era la iglesia (la casa de misa de los papistas, ustedes pueden ver la parte de arriba de éstas y ver la señal). Pero las escrituras nos dicen "Toda la tierra tenía un solo lenguaje antes de la construcción de Babel." Y cuando Pilato crucificó a Cristo, él puso las lenguas del hebreo, griego y latín sobre su cabeza. Y Juan nos dice que la bestia tenía poder sobre las lenguas, razas y naciones; y que la ramera se sienta sobre las lenguas, la copa de la cual todas las naciones han bebido, y los reyes de la tierra han cometido fornicación con ella. Juan también dijo que las lenguas eran aguas. Cristo les dio la señal a sus discípulos, y a la multitud, de cómo probar a los tales que son como los que ustedes tienen que probar. Ellos son llamados maestros por los hombres, ellos aman los asientos más altos en las asambleas, ellos son los que dicen pero no hacen; y él dijo que ellos los sacarán de las sinagogas. Él pronunció siete ayes en contra de ellos, y de esa manera los desaprobó. Cristo dijo que los falsos profetas vendrían; y Juan vio que ellos vendrían; porque ellos salieron de aquellos; y desde entonces el mundo ha ido tras ellos. Pero Babilonia debe ser confundida, la madre de todas las rameras; y el diablo debe ser tomado, y con él la bestia; y el falso profeta debe ser echado al lago de fuego: porque el Cordero y sus Santos deben reinar sobre todo y tener la victoria. El Señor Dios envió a sus profetas de antiguo a clamar en contra de los pastores que buscaban la lana, Eze 34, y a clamar en contra de los pastores que buscan ganancias de su congregación, y nunca tienen suficiente, Isa 56:11, y a clamar en contra de los profetas que profetizaron falsamente, y de los sacerdotes que gobernaron por sus propios medios; lo cual era una cosa sucia y horrible, Jer 5:31. Y si ustedes se abstuvieran de darles dinero, ustedes verían por cuánto tiempo ellos se abstendrían de perseguirlos. Había en el tiempo antiguo un depósito para los huérfanos, forasteros y viudas, para que vinieran y fueran recibieran lo necesario; y aquellos que en esos tiempos no prosperaron no trajeron sus diezmos al depósito. ¿Pero acaso Cristo no puso fin a ese sacerdocio, diezmos, templo y sacerdotes? ¿Y no dice el apóstol que el sacerdocio ha cambiado, la ley ha cambiado, y el mandamiento anulado? ¿No hubieran dicho ellos que la ley de Dios justificaba que ellos recibieran los diezmos? ¿Han alguna vez prosperado los sacerdotes que toman diezmos desde que lo hacen por la ley del hombre? ¿No fue el papa el primer autor de éstos desde el tiempo de Cristo, o alguien de su iglesia? ¿Pusieron los apóstoles a la gente en la prisión por causa de diezmos, como los ministros de ustedes hacen ahora? Por ejemplo: Ralph Hollingworth, sacerdote de Phillingham, por diezmos insignificantes que no excedían a los seis chelines, a echado en la cárcel de Lincoln a un pobre techador, Tomás Bromby; donde él ha estado alrededor de 38 semanas, y todavía permanece encarcelado: y el sacerdote le pidió al juez que el pobre hombre no pudiera trabajar en la ciudad para ganar un poco de dinero para su mantención en la cárcel. ¿Es acaso este un buen sabor entre ustedes que están comisionados para elegir a los ministros? ¿Son estas buenas nuevas, el echar en la prisión un hombre que no está en su congregación porque no puso dinero en su boca? ¿Pueden acaso los que están en el temor de Dios y en su sabiduría soportar tales cosas? Los ministros de Cristo deben plantar una viña y comer de su fruto; deben arar, sembrar y trillar, y obtener el grano; y entonces que cosechen; pero no echen en la prisión aquellos para los cuales ellos no trabajan. Cristo, cuando él envió a sus ministros, les dijo que dieran gratuitamente como ellos habían recibido gratuitamente; y en la ciudad o pueblo donde ellos entraran, que preguntaran quién era digno y que se quedaran allí; y les dijo que comieran lo que se pusiera ante ellos. Y cuando éstos volvieron otra vez a Cristo, y él les preguntó si ellos querían alguna cosa, ellos dijeron que no. Aquellos que están en apostasía van a una ciudad y llaman a la gente a que se reúna para saber cuánto podrían recibir por el año; los apóstoles de Cristo nunca hicieron tal cosa. El apóstol dijo: '¿no tengo yo potestad (derecho) de comer y beber?' Pero él no dijo que tomaría los diezmos, ofrendas de pascua, cuotas de medio verano, aumentos, o grandes sumas de dinero; sino que dijo 'no tengo potestad para comer o beber?' Sin embargo él no usó esa potestad entre los corintios. Pero aquellos que han apostatado de él toman los diezmos, grandes sumas de dinero, ofrendas de pascua, y cuotas de medio verano; y echan en prisión aquellos que no se los dan, para los cuales ellos no trabajan. La boca del buey que pisa el grano* no debe ser puesta en un bozal; sino que asegúrense que el grano no sea pisado en ustedes, y que el trigo no sea recogido. Esto viene de un amante de sus almas, y uno que desea su bien eterno.

*Al buey se le debía permitir comer del grano que pisaba. Pero ¿acaso el ministro pisa el dinero, o debería él estar desarrollando amor? Crear dinero es un negocio; crear amor es religión. Por lo tanto el ministro tiene derecho a compartir en el amor que él crea dentro de su congregación, así como el buey comparte el grano que él pisa. Pero citar este versículo justificando la toma de dinero de la congregación hace que la religión se convierta en una mercancía, a lo cual se opuso Jesús en el templo, y contra lo cual Pedro nos advirtió, a los que albergábamos tales ideas vergonzosas.

Jorge Fox

 

CAPÍTULO VII

Cortos viajes desde Londres 1655

Luego que me hube detenido algún tiempo en la ciudad de Londres, y hube cumplido el servicio que, en aquella época, me estaba encomendado que hiciera allí; fui, por voluntad del Señor, a Bedfordshire, a casa de Juan Crook, donde se celebró una gran reunión estando casi todos convencidos de la verdad del Señor. Cuando llegué, Juan Crook, me dijo que al día siguiente varios de los llamados caballeros del condado vendrían a comer con él, que era juez de paz, para discutir conmigo; vinieron y yo les declaré la verdad eterna del Señor. Aquel día varios Amigos fueron a la iglesia, y en el campo se celebró una reunión a la que fue Alejandro Parker; hacia la mitad del día me vino la idea de ir a ella, a pesar de que era a varias millas de distancia, y Juan Crook vino conmigo. Cuando llegamos, estaba allí un tal Gritton, que había sido bautista, pero que elevándose por encima de ellos se calificaba de espiritista. Decía la suerte a la gente y pretendía que, cuando les robaban o les destruían la casa, adivinaba quien había sido, por lo cual se había ganado el afecto de varias personas de por allí. Cuando llegué, estaba este hombre hablando en la reunión, dando gritos horribles a los Amigos, que no hacía mucho se habían convencido; y mandó a Alejandro Parker a que le diera una razón de su esperanza. Éste le dijo que Cristo era su esperanza; pero por no haberle contestado tan deprisa como él esperaba, se puso a gritar jactanciosamente, "Su boca está sellada." Entonces este Gritton me dedicó su discurso, mientras yo me estaba quieto, oyendo como decía muchas cosas en desacuerdo con las Escrituras. Le pregunté si podía probar con las Escrituras las cosas que estaba diciendo, y él me respondió, "Sí, sí," ante lo cual, pedí a los allí reunidos que sacaran sus Biblias para buscar los pasajes que el citara en apoyo de sus aserciones; mas no pudo probar con las Escrituras la veracidad de cuanto había dicho, y avergonzado salió huido de la casa; y al descubrirse así su espíritu, los suyos se convencieron, en general, y no volvió más a junta de ellos. Cuando sus partidarios se convencieron y se recogieron en la verdad del Señor, publicaron un libro en contra suya, negando su espíritu y sus descubrimientos falsos. Muchos volvieron aquel día al Señor Jesucristo, y vinieron a recogerse bajo Sus enseñanzas, de tal manera, que los jueces y muchos de los magistrados de Bedfordshire, estaban enfurecidos al ver que tantos se volvían de los sacerdotes asalariados a las enseñanzas gratuitas del Señor Jesucristo. Mas a Juan Crook* lo guardó el poder del Señor, a pesar de que estaba dispensado por ser un juez.

*Juan Crook aparece muchas veces más en este diario, ayudando a Jorge Fox y los cuáqueros. Él también fue llevado a juicio, y estando familiarizado con el ambiente de la corte, él mantuvo un registro de su juicio, el cual ilustra la injusticia de las cortes y está disponible en este sitio.

Algún tiempo después, volví otra vez a Londres, donde finalmente los Amigos se habían afirmado en la verdad, siendo muchos los que se les unían. Alrededor de este tiempo varios Amigos fueron al extranjero, a declarar la verdad eterna de Dios. Cuando me había quedado un tiempo en la ciudad, me fui a Kent. Cuando llegamos a Rochester, había allí un guardia que examinaba a los pasajeros; pero nosotros pasamos por allí y no nos detuvieron. De manera que me fui a Cranbrook, donde había una gran reunión; varios soldados estaban en ese lugar, y muchos se convirtieron al Señor ese día. Después de la reunión algunos soldados fueron algo groseros; pero el poder del Señor estuvo sobre ellos. Tomás Howsigoe, un predicador independiente, que vivía no muy lejos de Cranbrook, fue convencido, y se convirtió en un ministro fiel del Señor Jesús. Algunos Amigos habían viajado a Kent antes, incluyendo a Juan Stubbs y William Caton. Los sacerdotes y profesantes habían provocado a los magistrados en Maidstone para que azotaran a Juan y William por declararles la verdad de Dios. Esto puede ser leído con detalles en el diario de la vida de William Caton. El capitán Dunk también fue convencido en Kent. Él fue conmigo a Rye, donde tuvimos una reunión a la cual vinieron los oficiales del alcalde y varios capitanes. Ellos escribieron lo que yo dije; con lo cual yo estaba muy complacido. Todo estaba en silencio, y la gente fue influenciada con la verdad.

De Rye me fui a Rumney, donde la gente había sido avisada de mi venida un tiempo antes. Tuvimos una gran reunión. También vino Samuel Fisher, un predicador eminente entre los bautistas. Él había tenido previamente una casa parroquial que se decía que tenía un valor de 200 libras al año, y por causa de su conciencia la había abandonado. También había un pastor de los bautistas y una abundante cantidad de personas. El poder del Señor estuvo tan poderosamente sobre la reunión, que muchos fueron alcanzados, y uno de ellos fue sacudido grandemente; y la vida surgió en varios. Uno de los pastores de los bautistas, estando asombrado por la obra del poder de Dios, le pidió a uno de nuestros Amigos que estaba afectado de esta manera, que tuviera buena conciencia. Habiendo oído esta frase, fui inspirado por el Señor a pedirle que tuviera cuidado con la hipocresía y el engaño; entonces él se quedó en silencio. Hubo un gran convencimiento en ese día. Muchos se alejaron de la oscuridad a la luz divina de Cristo, y llegaron a ver los errores de sus maestros y a sentarse bajo las enseñanzas del Señor Jesucristo; a conocerlo a él que era su camino, y el pacto de luz que Dios había dado para que fuera su salvación; y ellos fueron traídos al único bautismo, y al único que bautiza, Cristo Jesús. Cuando la reunión se había acabado, la esposa de Samuel Fisher dijo: 'ahora podemos discernir en este día entre la carne y el espíritu, y distinguir las enseñanzas espirituales de las carnales.' La gente estuvo en general muy satisfecha con lo que había sido declarado; pero los dos maestros bautistas y su grupo, cuando ellos se habían ido de la reunión, cayeron en el razonamiento con la gente. Samuel Fisher, con varios otros, razonaron por la palabra de vida, la cual había sido declarada ese día, y el otro pastor y su grupo razonaron en contra de ella; de manera que esto los dividió y los cortó por la mitad. Un Amigo vino y me dijo que los bautistas se estaban disputando entre ellos, y deseaban que yo fuera a ellos. Yo le dije: 'déjalos solos, el Señor los dividirá, y los que razonan por la verdad serán muy difíciles para los otros.' Y así fue. Samuel Fisher recibió la verdad en el amor de ella, se convirtió en un ministro fiel, predicó de Cristo gratuitamente, y trabajó mucho en la obra y el servicio del Señor; y fue movido por el Señor a ir y declarar la palabra de vida en Dunkirk, en Holanda, y en diversas partes de Italia, como Leghorn, y la misma Roma; y el Señor lo protegió a él y a su compañero Juan Stubbs de la inquisición.

De Rumney me fui a Dover, y tuve una reunión donde varios fueron convencidos. Cerca de Dover un gobernador y su esposa fueron convencidos, quienes habían sido bautistas. Los bautistas de esa área se ofendieron mucho y se pusieron muy envidiosos; pero el poder del Señor vino sobre todos. Lucas Howard de Dover había sido convencido un tiempo antes, y se convirtió en un ministro fiel de Cristo.

De regreso de Dover me fui a Canterbury, donde unas pocas personas de corazón honesto se convirtieron al Señor, y se sentaron bajo las enseñanzas de Cristo. De allí me fui a Cranbrook otra vez, donde tuve una gran reunión. Un Amigo que estaba conmigo fue a la iglesia y fue echado en la prisión; pero el poder del Señor fue manifestado, y su verdad se esparció.

De allí fui a Sussex, a una pequeña casa cerca de Horsham, donde se celebraba una gran reunión, y muchos se convencieron. También en Stenning tuvimos un gran reunión en el mercado, y muchos fueron convencidos allí y en el área; porque el poder del Señor estaba con nosotros. Tuve varias reuniones en esa área; entre esas reuniones estuvo una que fue organizada en la casa de un hombre importante, y él y su hijo fueron a traer a varios sacerdotes que habían amenazado con venir y disputar. Pero ninguno de ellos vino, porque el poder del Señor estaba de manera poderosa con nosotros. Tuvimos una reunión gloriosa. El hombre de la casa y su hijo estaban desconcertados porque ninguno de los sacerdotes había querido venir. De manera que los corazones de la gente fueron abiertos por el espíritu de Dios, y ellos fueron alejados de los asalariados para venir a Cristo Jesús, su pastor, quien los había comprado sin dinero y los alimentaba sin dinero o precio. Muchos que habían venido esperando escuchar una disputa también fueron convencidos; entre ellos estaba Nicolás Beard.

Así el poder del Señor vino sobre todos, y muchos vieron el día del Señor. Había muchos Ranters en esas partes. También habían profesantes que habían sido libertinos en su manera de vivir de manera que ellos comenzaron a estar hartos con sus propias vidas, y se fueron a Escocia a vivir privadamente; pero la red del Señor los capturó, y sus entendimientos se abrieron por medio de su luz, su espíritu, y su poder, por medio del cual ellos llegaron a recibir la verdad, y a ser establecidos sobre el Señor. De manera que ellos se convirtieron en hombres muy sobrios y buenos Amigos en la verdad. Hubo una gran bendición y alabanza del Señor entre ellos, y hubo una gran admiración de Dios en ese país.

Saliendo de Sussex me fui por las comarcas hasta que llegué a Reading, donde encontré unos pocos que estaban convencidos del camino del Señor. Me quedé allí hasta el Primer día, y tuve una reunión en el huerto de Jorge Lamboll; y gran parte de los habitantes de la ciudad vinieron a ella. Fue una gloriosa reunión; hubo un gran convencimiento, y la gente estuvo poderosamente satisfecha. Dos de las hijas del juez Fell vinieron a mí en ese lugar, y Jorge Bishop, de Bristol, con su espada en su costado, ya que él era un capitán. Después de la reunión muchos bautistas y Ranters vinieron privadamente, razonando y haciendo discurso; pero el poder del Señor vino sobre ellos. Los Ranters alegaron que Dios había hecho al diablo. Yo lo negué y les dije que yo había venido al poder de Dios, la semilla de Cristo, la cual existía antes que existiera el diablo, la cual hiere su cabeza; y él se convirtió en el diablo al salirse de la verdad; y así se convirtió en un asesino y destructor. De manera que les mostré que Dios no hizo al diablo; porque Dios es un Dios de verdad, e hizo todas las cosas buenas, y las bendijo; pero Dios no bendijo al diablo. Y el diablo es maligno y es un mentiroso y un asesino desde el comienzo, y habla de sí mismo y no de Dios. Así la verdad los detuvo y los ató, y vino sobre todas las nociones de la nación, y las confundió. Porque por el poder de Dios fui evidenciado, y busqué ser evidenciado por el espíritu de Dios en todos, para que por medio de él, al cual ellos desconcertaron, y apagaron, y agravaron, ellos pudieran llegar a Dios; y muchos fueron llevados al Señor Jesucristo por el espíritu santo, y llegaron a sentarse bajo sus enseñanzas.

Después de esta reunión en Reading volví a Londres, donde me quedé unos días celebrando grandes reuniones, y luego fui a Essex, y me llegué hasta Coggeshall, donde se celebró una reunión de cerca de dos mil personas, según dijeron, que duró varias horas; fue una reunión gloriosa, siendo declarada de gracia la palabra de vida y todos volvieron a Jesucristo, su Maestro y su Salvador, que es el camino, la verdad y la vida.

Después que la reunión se hubo terminado, me fui a pasear por el campo, como era mi costumbre, y, luego que me hube marchado, llegaron dos o tres jueces de paz, que se acercaron a mí llevando sus caballos al galope. Me volví y los miré, pero sin hablarme una sola palabra uno dijo a otro, "Qué, ¿Se quiere marchar, señor?" y respondió el otro, "Sí," y se fueron a la casa donde los Amigos tenían varios libros de nuestros principios: compraron algunos y se marcharon siguiendo su camino. Pero el mal estaba en sus corazones.

El sexto día de esta semana, celebré una reunión cerca de Colchester, a la que vinieron muchos eclesiásticos, y profesores independientes de religión. Después que hube hablado y me había bajado de donde estaba subido, un profesor independiente empezó a provocar un altercado, y el capitán Stoddard, que se dio cuenta, me dijo, "Sube otra vez, Jorge," porque yo me disponía ya a marcharme no habiéndolo oído al principio. Pero cuando oí al independiente provocador, volví a subir y al poco rato el poder del Señor descendió sobre él y los suyos; quedaron confundidos y la Verdad del Señor fue sobre todos. En esta región tenía el Señor un gran rebaño de ovejas que se alimentaban de sus pastos de vida. El Primer día siguiente, celebramos una gran reunión cerca de Colchester, en la cual se manifestó de un modo eminente el poder del Señor, y la gente estaba muy satisfecha de haber vuelto a las enseñanzas de Cristo, que de gracia recibieron con gran júbilo; muchos de ellos han llegado a ser de la calidad de los mártires.

A medida que pasaba por Colchester, fui a visitar a Jaime Parnell en la cárcel; pero el carcelero apenas nos dejaba entrar o quedarnos con él. Ellos eran muy crueles con él. La esposa del carcelero amenazó con tomar su sangre; y en esa cárcel lo mataron, como el lector puede ver un un libro que se imprimió poco después de su muerte, el cual da un relato de su vida y muerte; y también una epístola que se imprimió con los libros y escritos que él había coleccionado.

De Colchester me fui a Ipswich, donde tuve una pequeña reunión, y muy descortés; pero el poder del Señor vino sobre ellos. Después de la reunión yo les dije que si alguien tenía deseo de oír más, que podían ir a la posada; y vino un grupo de carniceros groseros que habían abusado a los Amigos: pero el poder del Señor los encadenó de tal manera que no pudieron hacer ninguna malicia. Entonces escribí un documento y lo entregué a la ciudad, advirtiéndoles acerca del día del Señor, para que ellos se pudieran arrepentir de los males en los que vivían; dirigiéndolos a Cristo, su maestro y el camino; y exhortándolos a dejar sus maestros asalariados.

Pasamos de Ipswich a Mendlesham, en Suffolk, donde vivía Roberto Duncan. Allí tuvimos una gran reunión que estuvo tranquila, y el poder del Señor se sintió preciosamente entre nosotros. Entonces nos fuimos a una reunión en la casa del capitán Lawrence en Norfolk, donde se estimó que habían asistido más de mil personas; y todo estuvo tranquilo. Muchas personas de renombre estaban presentes, y hubo un gran convencimiento. Ellos fueron llevados a Cristo, su camino y su maestro; y muchos de ellos le recibieron, y se sentaron bajo él, su vid. Aquí nos separamos de Amor Stoddart y otros, quienes intentaron reunirse con nosotros otra vez en Huntingdonshire.

Alrededor de la segunda hora en la mañana nos fuimos en caballo a Norwich, donde vivía Christopher Atkins; él era ese hombre sucio que había dejado la fe y había traído deshonra a la bendita verdad y al nombre del Señor. Pero él había sido negado por los Amigos, y después él entregó un documento de condenación de su pecado y maldad. Vinimos a Yarmouth, y nos quedamos por un tiempo. Aquí había un Amigo, Tomás Bond, que estaba en la prisión por la verdad de Cristo. Allí tuvimos un servicio y algunos fueron llevados al Señor en esa ciudad. De allí cabalgamos a otra ciudad que estaba a unas veinte millas, donde había mucha gente sensible. En varios de los lugares donde yo pasé, fui inspirado por el Señor a hablar a la gente cuando que estaba sobre mi caballo.

Nos fuimos otra ciudad que estaba a unas cinco millas de allí y alojamos nuestros caballos en una posada; Ricardo Hubberthorn y yo habíamos viajado cuarenta y cinco millas ese día. Había alguna gente amigable en la ciudad, y tuvimos una reunión afectiva y desgarradora entre ellos en el poder del Señor para su alabanza.

Le pedimos al mesonero que tuviera nuestros caballos listos para las tres de la mañana, porque teníamos la intención de cabalgar las treinta millas hacia Lynn esa mañana. Pero como a las once de la noche cuando estábamos acostados, el guardia y los oficiales con una gran multitud de gente vinieron a la posada, y dijeron que ellos habían venido con una protesta de un juez de paz que vivía cerca de la ciudad donde yo había hablado a la gente en las calles mientras pasaba a caballo. Ellos habían venido a buscar a dos jinetes que cabalgaban caballos grises con ropas grises, porque habían entrado en una casa para robar el día séptimo anterior en la noche. Nosotros les dijimos que éramos hombres honestos e inocentes, y que aborrecíamos tales cosas; sin embargo ellos nos detuvieron, y nos pusieron un guardia con alabardas y picas esa noche; haciendo que algunas de esas personas amigables nos vigilaran junto con otros. La siguiente mañana nos levantamos prontamente, y el guardia con sus oficiales nos escoltaron para ir con el juez de paz que estaba a unas cinco millas. Tomamos dos o tres de los hombres con recursos económicos con nosotros, quienes habían estado en la reunión en casa del capitán Lawrence, y podían testificar que nos habíamos quedado la noche del séptimo día y la noche del primer día en la casa del capitán Lawrence; fue en la noche del séptimo día que ellos dijeron que habían entrado en la casa para robar. El lector debe ser informado que durante el tiempo que fui prisionero en la Sirena en Charing-Cross, este capitán Lawrence trajo varios jueces independientes para verme allí, con quienes yo tuve varias discusiones de las cuales ellos se ofendieron. Porque ellos alegaron a favor de la imperfección, y del pecado mientras ellos vivieran; pero a ellos no les gustaba oír de que Cristo enseñaba a su pueblo él mismo y que hacía a la gente tan puros mientras estén en la tierra como lo eran Adán y Eva antes de la caída. Estos jueces habían conspirado en el campo hacer esta malicia en contra mía, fingiendo que se habían metido a roban a una casa para que pudieran acusarnos falsamente y arrestarnos. Ellos también estaban enojados y perturbados de oír de la gran reunión en casa de Juan Lawrence; porque un coronel fue convencido allí ese día, quien vivió y murió en la verdad. Pero la Providencia ordenó las cosas de tal manera que el oficial de la guardia nos llevó a un juez a una cinco millas camino hacia Lynn, que no era un juez independiente, como lo había sido el resto. Cuando fuimos llevados ante él, comenzó a enojarse porque no nos quitamos el sombrero en su presencia. Yo le dije que había estado ante el protector, y que él no se había ofendido por mi sombrero, así que ¿porqué tenía que ofenderse él cuando él solamente era un siervo del protector? Entonces él leyó las acusaciones y cargos; y yo le dije: 'la noche que se supone que entraron a robar a esa casa, nosotros estábamos en la casa del capitán Lawrence'; y que habían varios hombres presentes que podían testificar de la verdad de esto. En esos momentos el juez, habiéndonos examinado a nosotros y a ellos, dijo que él creía que nosotros no éramos los hombres que habían entrado en la casa; pero dijo que lo sentía, que no tenía nada más en contra de nosotros. Nosotros le dijimos que no debía disculparse por no tener cargos criminales en contra nuestra, sino que debía estar contento; porque el regocijarse cuando tuviera cargos criminales en contra de alguien, así como robar casas o cosas por el estilo, no mostraba que estuviera bien de la mente. Pasó un buen tiempo aún antes que pudiera resolver si nos dejaría ir o si nos enviaría a la cárcel; y el guardia impío lo provocó en contra nuestra, diciéndole que teníamos buenos caballos; y que si le complacía él podía llevarnos a la cárcel de Norwich. Pero nosotros repetimos la confesión declarada por el juez, que él creía nosotros no éramos los que habían entrado a robar la casa; y después que lo amonestamos a temer al Señor en su día, el poder del Señor vino sobre él, de manera que nos dejó ir. Así fue rota la trampa del conspirador. Mucha gente se unió después al Señor en esa ciudad, donde fui inspirado a hablarles en la calle, y de donde vinieron las acusaciones falsos.

Habiendo sido puestos en libertad, viajamos a Lynn; llegamos allí como a las tres de la tarde. Habiendo guardado nuestros caballos, nos reunimos con José Fuce, quien era un abanderado. Nosotros le pedimos que anunciara una reunión en la ciudad para tanta gente que temiera a Dios como él pudiera; y que le anunciara a los capitanes y oficiales que también asistieran; lo cual él hizo. Tuvimos una reunión muy gloriosa entre ellos, y los llevamos al espíritu de Dios, por el cual ellos podían conocer a Dios y a Cristo, y entender las escrituras; y aprender de Dios y de Cristo, como lo hicieron los apóstoles y los profetas. Muchos fueron convencidos ese día; y una reunión muy fina se lleva acabo con aquellos que se salieron de las enseñanzas de los asalariados para sentarse bajo las enseñanzas del Señor Jesucristo.

Lynn era entonces una guarnición, y nosotros deseábamos que José Fuce nos abriera la puerta para las tres de la siguiente mañana; porque teníamos que cabalgar cuarenta millas el día siguiente. Al salirnos temprano, llegamos a Sutton a la mañana siguiente como a las once o doce. Sutton está cerca de la isla de Ely, donde Amor Stoddart y los Amigos que estaban con él se reunieron con nosotros otra vez. Una multitud de gente se reunió allí, incluyendo por lo menos cuatro sacerdotes. El sacerdote de la ciudad hizo una larga declaración doctrinal; pero el poder del Señor lo confundió de tal manera que se fue. Los otros tres sacerdotes se quedaron; y uno de ellos fue convencido. Mientras yo hablaba, uno de los otros dos vino para recargarse sobre mí: pero yo le dije que se sentara porque era tan indolente. Hubo un gran convencimiento ese día. Muchos cientos de personas se convirtieron de la oscuridad a la luz, del poder de Satanás a Dios, y del espíritu de error al espíritu de la verdad, para ser guiados por él a toda verdad. La gente vino a esta reunión desde Huntingdon y más allá; la esposa del alcalde de Cambridge estaba allí también. Fue una reunión gloriosa; muchos fueron establecidos bajo las enseñanzas de Cristo, y lo conocieron como su pastor que los alimenta; porque la palabra de vida fue declarada libremente y recibida alegremente por ellos. La reunión se terminó en el poder del Señor y en paz; y después que se terminó, yo caminé hacia un jardín, donde no había estado por mucho tiempo cuando un Amigo vino y me dijo que varios jueces habían venido a deshacer la reunión. Pero muchas de las personas ya se habían ido; de manera que se perdieron sus designios, y después que los jueces se habían quedado por un rato, ellos también se marcharon en un estado agitado.

Fui a Cambridge, y, cuando entré en la ciudad, los estudiantes al saberlo se alborotaron, comportándose muy rudamente; montado en mi caballo pasé por en medio de ellos, en el poder del Señor, y decían, "¡Oh! él resplandece, él reluce"; mas desmontaron al capitán Amor Stoddart antes de que llegara a la posada. Cuando estábamos en la posada, se comportaron tan brutalmente, por los patios y las calles, que jamás pudieron mineros, carboneros ni carreteros ser más brutos. Los posaderos nos preguntaron que queríamos de cena, como es uso en las posadas, "¡Cena!" exclamé, "Si el poder del Señor no fuera sobre ellos, parece como si esos brutos de estudiantes nos fueran a despedazar y a hacer cena de nosotros." Sabían ellos que yo era tan contrario al comercio de la predicación, en el que allí estaban de aprendices, que se enfurecieron de la manera, como siempre los artífices de Diana se enfurecieron contra Pablo. Cuando llegó la noche, el alcalde de la ciudad, que era un simpatizante, vino para llevarme a su casa, y, mientras íbamos por las calles, había un gran tumulto por la ciudad, pero no me reconocieron por ser muy de noche; y no solo estaban enfurecidos contra mí, sino también contra el alcalde, de tal manera, que éste, a causa del tumulto, tenía casi miedo de andar conmigo por las calles. Mandamos, una vez en su casa, a buscar a los simpatizantes, y celebramos una bella reunión, en el poder del Señor; después pasé allí la noche. A la mañana siguiente, habiendo dado orden de que allá por las seis nuestros caballos estuvieran preparados, salimos pacíficamente de la ciudad; y los destructores quedaron chasqueados, porque creyendo que me iba a quedar allí más tiempo, tenían pensado hacernos alguna maldad; mas el salir nosotros por la mañana, tan temprano, frustró sus propósitos diabólicos contra nosotros.

Entonces cabalgamos hasta Bishop-Stortford, donde algunos fueron convencidos; y a Hertford, donde algunos también fueron convencidos; y donde ahora se lleva a cabo una gran reunión.
 
De allí nos regresamos a Londres, donde los Amigos nos recibieron gozosamente; porque el poder del Señor nos había llevado por muchas trampas y peligros. Tuvimos un gran servicio porque muchos cientos fueron llevados a sentarse bajo la enseñanza del Señor Jesucristo su salvador, y ellos alabaron al Señor por medio de Cristo. Jaime Naylor también vino a Londres; mientras Ricardo Hubberthorn y yo nos quedamos un tiempo en la ciudad, visitando Amigos, y respondiendo a los sacerdotes por paga; porque tuvimos grandes disputas con profesantes de todas clases. Ellos echaron muchos reproches sobre la verdad, incluyendo libros mentirosos y calumniadores, los cuales ellos publicaron contra nosotros; pero nosotros les contestamos y defendimos la verdad de Dios poniéndola sobre ellos; y el poder del Señor estaba sobre todos.

Entre otros servicios por el Señor, los cuales se requerían de mí en la ciudad, fui inspirado a publicar un escrito para aquellos que desdeñaron el temblar y temer, una copia del cual se presenta a continuación: *

La palabra del Señor a todos ustedes, que hacen desdén del temblar y temer, que desdeñan, apedrean, y arrojan juramentos en contra de aquellos que tiemblan y temen, amenazándolos y odiándolos. Ustedes son forasteros para todos los apóstoles y profetas; y son de la generación que apedreó y se burló de los profetas en aquellos tiempos. Ustedes son de los desdeñadores de los cuales ellos hablaron, que iban a venir en los últimos tiempos. Ustedes son testigos en contra de ustedes mismos. Yo le hablo a la luz en todas sus conciencias, para que con ellas ustedes puedan verse a sí mismos fuera de la vida de los hombres santos de Dios.

Moisés, quien era juez sobre todo Israel, se estremeció, temió y tembló cuando el Señor le dijo 'Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob'; entonces él tembló y no se atrevió a mirar a Dios. Ustedes, maestros y el resto de la gente, se burlan y desdeñan aquellos que en sus calles testifican del poder del Señor, el cual hace temblar. Moisés abandonó los placeres del mundo, los cuales él pudiera haber disfrutado por un tiempo. Él podía haber sido llamado el hijo de la hija del faraón; él lo rehusó, y dejó la casa del faraón; sin embargo, él no era un vagabundo. David, que era rey, tembló. Se burlaron de él; hicieron canciones acerca de él; menearon la cabeza ante él. ¿Profesarán ustedes las palabras de David y las palabras de Moisés; ustedes que están en la generación de sus padres, burladores, desdeñadores, dudosos y despreciadores, los cuales han de perecer? ¡Oh avergüéncense! ¡Tengan vergüenza de toda su profesión, y sean confundidos! Job tembló, su carne tembló, y ellos se burlaron de él; así también ustedes se burlan de aquellos en quienes es revelado el mismo poder de Dios; sin embargo ustedes profesan las palabras de Job. ¡Oh, hipócritas engañadores! ¿No reconocerán las escrituras? ¡Oh, para vergüenza! Nunca profesen las palabras de las escrituras, y nieguen el poder, el cual, de acuerdo a las escrituras, hace que el guarda de la casa tiemble, y que se encorve el hombre fuerte. Estas son las cosas que los sacerdotes, magistrados y la gente desdeña; pero ustedes son juzgados con el poder, y son condenados por el poder y la vida.

El profeta Jeremías se estremeció, se sacudió, sus huesos temblaron, y él se tambaleó de un lado a otro como un hombre borracho, cuando vio el engaño de los sacerdotes y los profetas que se habían alejado del camino de Dios; y estos profetas engañadores no estaban avergonzados, ni se ruborizaban. Los tales estaban lejos de la luz; y eran los que gobernaban sobre el pueblo. Pero él fue llevado a llorar, Oh pueblo necio; que tenía ojos, pero no podía ver; tenía oídos, y no podía oír; que no temía al Señor, ni temblaba en la presencia de aquel que puso arena por término del mar como un decreto perpetuo, para que las olas no puedan pasar. Y él dijo, "Cosas espantosas y horribles suceden en la tierra: los profetas profetizan mentira, y los sacerdotes gobiernan por su propia cuenta. ¿No dejaré salir mi ira por estas cosas, dice el Señor? ¿No será mi alma vengada sobre una nación como esta?" Ellos eran los que no temblaban con la palabra del Señor; por lo tanto él los llamó un pueblo necio. Todos ustedes oigan la palabra del Señor, ustedes pueblo necio, quienes se mofan de los que se estremecen y tiemblan; dejen de profesar las palabras del profeta Jeremías, y de hacer comercio con ellas; porque con sus palabras ustedes son juzgados como menospreciadores, burladores, y torturadores. Porque él fue ridiculizado en el cepo por la generación de ustedes; y ahora ustedes ridiculizan en el cepo a los que tiemblan con la palabra del Señor, la potencia del poderoso Dios, la cual eleva la semilla de Dios, y derriba la tierra que la ha mantenido abajo. De manera que ustedes que están en la caída, donde reina la muerte, enemigos de la verdad, despreciando el poder de Dios, como lo hicieron siempre los de su generación, la aflicción y la miseria son la porción de ustedes, a menos que se arrepientan prontamente. Isaías dijo, "Escuchad la palabra del Jehovah,vosotros los que tembláis ante su palabra". Y él dijo, "Este es el hombre que Dios considera, el que tiene un corazón quebrantado y contrito, y tiembla ante mi palabra. Cuando sus hermanos los odiaron y los persiguieron, diciendo, Jehovah sea glorificado; y veamos vuestra alegría. Pero ellos serán avergonzados". Isaías 66:5. Ahora todos ustedes burladores y despreciadores, que desprecian a los que tiemblan, ustedes no consideran la palabra del Señor; aquellos que tiemblan con la palabra no son considerados por ustedes, pero sí son considerados por el Señor; por lo tanto ustedes son contrarios a las palabras de Isaías. Sean avergonzados de profesarle a él y sus palabras o de hacer comercio con ellas. Ustedes que buscan ganancias por sus posiciones, ustedes perros comilones codiciosos, que son insaciables, ustedes son los que desprecian a los que tiemblan; ustedes son aquellos contra quienes clamó Isaías, quien testificó el estremecimiento por sí mismo. Así, por lo tanto, ustedes son testigos en contra de ustedes mismos, para que con la luz en sus conciencias ustedes puedan ver que ustedes estaban fuera del espíritu del profeta Isaías, y odian a aquellos que tiemblan, aquellos a quienes el Señor considera; pero ustedes no los consideran, sino que los odian, los persiguen, se burlan de ellos y los recriminan. Se ha hecho manifiesto que ustedes caminan en los pasos de sus antepasados, quienes persiguieron a los profetas. Habacuc, el profeta del Señor, tembló. Joel, el profeta del Señor, dijo: “Tocad trompeta en Sión, tiemblen los habitantes de la tierra." La gente temblará, y todos los rostros se pondrán pálidos; y la gente sufrirá mucho dolor. Y ahora este temblor es testificado por el poder del Señor. Este poder del Señor ha venido; la trompeta está sonando, la tierra está siendo sacudida; los habitantes de la tierra están temblando; los muertos se están levantando; y los vivos están alabando a Dios: el mundo está airado; los burladores están despreciando; y aquellos que testifican que el poder de Dios ha obrado el estremecimiento y el temblor apenas pueden viajar por las calles sin que les tiren piedras y golpes, puños y palos, o perros contra ellos, o son perseguidos con burlas y reproches. De esta manera ustedes descargan su malicia en contra de aquellos que testifican del poder de Dios, como lo hicieron los profetas; aquellos que han llegado a tener un corazón quebrantado y un espíritu contrito; que tiemblan ante la palabra del Señor, y a quienes el Señor considera: a éstos ustedes apedrean, torturan, y les tiran los perros; a estos ustedes menosprecian y se burlan de ellos; a estos ustedes injurian y reprochan; pero estos reproches son nuestras riquezas; alabado sea el Señor quien nos ha dado poder sobre ellos. Si ustedes ven a uno, como Habacuc, que le temblaron los labios, que sus entrañas se conmovieron, quien dijo: "penetró podredumbre en mis huesos," y que se estremeció dentro de sí mismo; si ustedes ven a uno en tal condición ahora, ustedes dicen que él está embrujado. Así otra vez ustedes se muestran a sí mismos como extraños ante ese poder, ante esa vida que estaba en el profeta. Por lo tanto, por vergüenza, nunca hacen profesión de sus palabras; ni hacen comercio con sus palabras; ni las de Joel, quien testificó el estremecimiento, del cual ustedes se burlan y lo desprecian. Ustedes burladores y desdeñadores orgullosos, la miseria es el fin de ustedes, a menos que se arrepientan prontamente. Daniel, un siervo del Dios Altísimo, tembló; su fuerza y su aliento se habían ido. Él fue encarcelado, él fue odiado, y él fue perseguido. Ellos pusieron sus carnadas y sus trampas para él, en quien estaba el Espíritu Santo de Dios. Ahora por vergüenza, ustedes que hacen profesión de las palabras de Daniel; abandonen su profesión, sacerdotes y pueblo, que se burlan y que desprecian el estremecimiento: con la luz se ve que ustedes están fuera de la vida de Daniel, y por el mismo poder ustedes son juzgados, contra el cual ustedes se burlan y lo desprecian. Así ustedes nuevamente son testigos contra sí mismos, ustedes que son burladores y menospreciadores de la verdad; ustedes son juzgados con la escritura y son hallados contrarios a la vida de los hombres santos de Dios. Pablo era un ministro de Dios, hecho un mensajero del Señor Jesús por la voluntad de Dios, una vasija del Señor, para llevar su nombre hacia el exterior a varias naciones. Cuando el mundo oscuro y ciego obtiene alguna de sus palabras y epístolas, ustedes maestros sucios hacen comercio con ellas, y obtienen grandes sumas de dinero por ella, y de esa manera destruyen almas por ganancias deshonestas; haciendo comercio con sus palabras, y las del resto de los apóstoles, profetas y con las palabras de Cristo, pero niegan el espíritu y la vida con la cual ellos eran guiados, y ese poder que sacudió la carne y la tierra. Este apóstol testificó, quien dijo que cuando él vino entre los corintios, él estuvo con ellos en la debilidad y el temor, y con mucho temblor, para que su fe no estuviera fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios; en ese poder que lo hizo temblar. Este es el temor contra el cual se burla y menosprecia el mundo y todos los maestros burladores en sus ciudades, y en sus pueblos, y en sus asambleas, y en sus tabernas. ¡Por vergüenza dejen a un lado todas las profesiones de las palabras y las condiciones de los apóstoles! Y algunos que se burlan de este poder lo llaman el poder del diablo. Algunos persiguen, apedrean, torturan, encarcelan y azotan a aquellos en los cuales este poder es hecho manifiesto, y los cargan con reproches, como si no fueran dignos de caminar en la tierra; odiados y perseguidos, como el oprobio de todas las cosas. Así ustedes pueden ver que están en los pasos de sus antepasados, que persiguieron a los apóstoles, y actuaron de esta manera en contra de ellos; los pusieron en el cepo, se burlaron de ellos, los encarcelaron, los apedrearon, los azotaron, los echaron de las sinagogas, los reprocharon, y los trataron vergonzosamente. ¿No cumplen así ustedes las escrituras, y las palabras de Cristo, quien dijo: "¡Si los matan, pensarán que le están haciendo a Dios un servicio!" y aún así ustedes hacen profesión de las palabras de Cristo, de las palabras de los apóstoles y los profetas, y se llaman a sí mismos iglesias, y ministros del evangelio. Yo les encargo, en la presencia del Dios viviente, que estén en silencio, ustedes que hacen tales cosas. Presten atención a la luz en sus conciencias, ustedes burladores y despreciadores, con la cual Cristo los ha iluminado; para que con ella ustedes se puedan verse a sí mismos, lo que ustedes hacen, y lo que han hecho; porque los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios: porque todas esas cosas son condenadas por la luz.

Ustedes que llegan a testificar del estremecimiento y el temblor, el sacudimiento de los poderes de la tierra, la destrucción de la naturaleza concupiscente, el juicio por medio de la luz de la naturaleza que se burla y desprecia, esperen en ella para recibir poder de aquel que sacude la tierra. Nosotros poseemos ese poder, y nuestra fe está establecida en él, del cual todo el mundo se burla; los arrogantes, los orgullosos, los presuntuosos, y que aún así hacen profesión de las escrituras, como sus padres, los fariseos, lo hicieron, que eran sepulcros pintados y serpientes; y como lo hicieron los escribas, que tenían los lugares principales en las asambleas, estaban orando de pie en la sinagoga, y eran llamados maestros por los hombres, contra quienes clamó Cristo. Estas personas no han llegado tan lejos como los demonios, los cuales creyeron que Cristo era el hijo de Dios y temblaron. Dejen que esto los juzgue. La luz y la vida de las escrituras es vista y hecha manifiesta; y con ella son vistos todos los burladores, menospreciadores, perseguidores y recriminadores.

Tomen esta advertencia, todos ustedes poderes de la tierra, de cómo ustedes persiguen aquellos a quienes el mundo apoda y llama cuáqueros, que moran en el poder eterno de Dios; no sea que la mano de Dios sea puesta en contra de ustedes, y que ustedes sean cortados. Esta es la palabra de Dios para ustedes; teman y tiemblen, y tomen en cuenta esta advertencia; porque éste es el hombre a quien el Señor considera, aquel que tiembla con su palabra; de quien ustedes, que son del mundo, se burlan, y lo torturan, persiguen y encarcelan. Así ustedes pueden ver que son contrarios a Dios y contrarios a los profetas; y que son los que odian lo que el Señor considera; lo cual nosotros, de quienes el mundo se burla y a quienes llama cuáqueros, poseemos. Nosotros exaltamos y honramos ese poder que hace a los demonios temblar, sacude la tierra, derriba la altivez del hombre, la soberbia del hombre, y hace temblar las bestias del campo, y causa que la tierra tambalee de allá para acá, la parte por la mitad, y derriba el mundo. Nosotros poseemos este poder, y lo honramos y predicamos de él, el cual mundo llama desdeñosamente cuáqueros. Pero todos los perseguidores, recriminadores, y desdeñadores, torturadores, y azotadores; nosotros los negamos a ustedes por medio del poder que derriba toda esa naturaleza; al ver que todos los que actúan estas cosas, sin arrepentimiento, no heredarán el reino de Dios, sino que están para la destrucción.

Por lo tanto regocíjense, todos ustedes los justos, que son perseguidos por causa de la justicia, porque grande es el galardón de ustedes en el cielo. Regocíjense, ustedes que sufren por hacer el bien, porque ustedes no perderán su galardón. Y esperen en la luz, para que puedan crecer en la vida que dio las escrituras, para que con ella ustedes puedan ver las condiciones de los santos, y todo aquello en contra de lo cual testificaron; con ella ustedes verán el estado de aquellos que los reprocharon y se burlaron de ellos, y los persiguieron, azotaron, torturaron en el cepo, y los arrastraron para sacarlos de las sinagogas ante los magistrados. A ustedes que están en la misma luz y vida, ustedes ven a los perseguidores haciendo los mismas cosas ahora que fueron descritas en las escrituras, para que ellos puedan llenar la medida de sus padres. Ahora ellos son vistos con la luz, donde la luz, la vida y el poder de Dios son hechos manifiestos; porque como ellos le hicieron a aquellos, así ellos harán con ustedes. Aquí está el gozo de ustedes; la escritura es cumplida, y se está cumpliendo; con la luz que existía antes de la fundación del mundo, la cual ahora es hecha manifiesta en los hijos de la luz. Ellos ven el mundo, lo comprenden, y las acciones de él; porque el que ama el mundo, y se aleja de la luz, es un enemigo de Dios; él se vuelve a la impiedad; porque todo el mundo está en la impiedad. Aquel es el que se aleja de la luz, se va hacia las obras de la maldad, contra las cuales testifica la luz de Cristo. Por medio de esta luz, donde es hecha manifiesta, todas las obras del mundo son vistas y son hechas manifiestas.

Jorge Fox

Grande era la ira y la enemistad de la gente, tanto de los "cristianos" como de los impíos, en contra de la verdad y el pueblo de Dios en este tiempo; y el gran desprecio y desdén que mostraron ante la sencillez de los Amigos. Por lo tanto fui movido a escribir el siguiente documento y enviarlo; dirigido de la siguiente manera

Una epístola a las iglesias reunidas en las formas externas, sobre la tierra.

A todas ustedes iglesias reunidas en las formas externas sobre la tierra: el hijo de Dios ha venido a reinar; y él pisoteará y atropellará, sacudirá, y los hará temblar, a ustedes que son hallados fuera de su vida, su luz, y su poder. Su día ha aparecido; ustedes serán hallados como el mortero y la arcilla. ¡El quebranto, la sacudida; y el temblor están llegando a ustedes! Sus edificios altos van a ser dejados desiertos; la libertad profesada de ustedes será su esclavitud: la boca de Jehová de los ejércitos ha hablado. Tiemblen, ustedes hipócritas, ustedes presumidos. Las ciudades cercadas serán dejadas desiertas, los campos fructíferos se convertirán en un desierto; su gozo falso se convertirá en dolor: ¡el tiempo de llanto y desolación se acerca! Vengan ustedes los ingeniosos, vean cómo ustedes pueden permanecer ante el Todopoderoso, quien ahora ha venido a rogar con ustedes. ¡Ustedes caerán como las hojas, y se marchitarán como las malezas! Vengan ustedes que han hecho alarde de mi nombre, dice el Señor, y se han glorificado en la carne, ustedes se desvanecerán como una flor: ustedes que han asesinado a mi testigo, y sin embargo hacen alarde de mis palabras, las cuales han sido como una canción para ustedes. Vengan ustedes novelistas, que aman las novedades, los cambios de ropa, que están en las modas externas e internas, poniéndose una cosa en este día, y otra cosa en otro día. "Los despojaré," dijo el Señor, "los dejaré descubiertos y desnudos, y ustedes sabrán que yo soy el Señor." ¡Qué! ¿ustedes han profesado las palabras de los profetas? ¿Han ustedes profesado las palabras de los apóstoles, y las palabras de mi hijo? ¿Se han cubierto con sus expresiones? ¿Piensan ustedes que yo no puedo ver que están fuera de mi camino de vida? ¿Piensan ustedes, ingeniosos, que se pueden esconder donde nadie los ve? ¿Piensan ustedes, que si huyen hasta los confines de la tierra, que Yo no estaré allí? ¿No es mía la tierra y su plenitud, dijo el Señor? Vengan todos ustedes que han confiado en su propio conocimiento y sabiduría vanidosa, quienes todavía nunca han estado fuera de la tierra y de los deseos de ella, nunca se han quitado la gran carga de barro de encima de ustedes, nunca han estado fuera del espíritu de la borrachera, las imperfecciones de quienes se dejan ver, que deben ser tratados como una vasija de alfarero; como cisternas rotas; ustedes que han sido sabios en su propia vanidad, sabios en sus propios ojos, ante los cuales el orgullo los ha levantado, y no la humildad; ustedes deben ser humillados. Ustedes han seguido corriendo, cada uno tras su propia invención, y cada hombre ha hecho lo que le parecía bien ante sus propios ojos, aquello que le agradaba. Este ha sido el curso de la gente sobre la tierra. Ustedes deben seguir corriendo sin un rey, sin Cristo, la luz del mundo, la cual ha iluminado a todos los que han venido al mundo. Pero ahora la verdad se ha levantado, ahora sus frutos se están marchitando. Ustedes que están fortificados, y han fortificado sus fortalezas, a las que llaman sus iglesias, hacen sus cuerdas más fuertes, el Señor los quebrantará, ustedes que se están reuniendo, y ustedes que están reunidos. Porque el Señor se ha levantado para dispersarlos, su testigo se ha levantado en los corazones de su pueblo; ellos no serán alimentados con palabras muertas, ni con aquello que se muere por sí mismo; ni estarán satisfechos con las algarrobas con las cuales se alimentan los cerdos. Y todos ustedes sacerdotes en la nación, y maestros, que ahora permanecen en contra de la luz, su envidia muestra que están en el camino de Caín; la avaricia de ustedes muestra que ustedes están en el camino de Balaam; el que ustedes permanezcan en contra de la luz, la cual ilumina a cada hombre que viene al mundo, manifiesta que ustedes están en el camino de Coré, que habló palabras altaneras de vanidad; ustedes, las conciencias de quienes están cauterizadas como con un hierro caliente, el juicio de quien no persiste, la condenación de quien no se adormece, quienes no sirven al Señor Jesucristo, sino que en cambio sirven a sus propios vientres; quienes son como las bestias malignas de las cuales se ha hablado, la cual ha destruido a muchas familias, quitado su ganado, sus caballos, sus bienes, incluso los bienes de sus hogares; han destruido a muchos hombres pobres, incluso familias enteras, tomando todas sus herencias, por las cuales ustedes no trabajan. ¡Oh! las graves acciones que se ha visto que ustedes cometen, ministros de injusticia: los frutos de quienes declaran a toda la nación que ustedes son los mensajeros del diablo. Sus acciones lo declaran; ustedes toman los diezmos, aumentos, daños triples, cuotas de medio verano, como ustedes las llaman, de aquellos para los cuales ustedes no trabajan o ministran.
 
Todos ustedes poderes de la tierra, tengan cuidado de sostener a los que son injustos. No dejen que las palabras de los injustos los abrumen, por temor a que el Dios justo, el juez de los cielos y la tierra, se apodere de ustedes; el juicio de quien está de acuerdo con aquello de Dios en ustedes, lo cual los dejará ver cuando ustedes transgredan. Vengan, ustedes los orgullosos y sublimes, que no han considerado las hábiles obras del Señor, sino que las han destruido; ni han considerado el camino del Señor, sino que han tenido abundancia de criaturas, y de esa manera se han engordado, y han olvidado al Señor y sus caminos: ¡Oh! ¡Que la vergüenza cubra sus rostros aquí en la tierra! Vengan ustedes que son dados a los placeres, que gastan su tiempo en los deportes, la ociosidad y la abundancia: los frutos de ustedes declaran los pecados de Sodoma: sin embargo ustedes harán conversación de mi nombre, y de las palabras de mis santos. "Pero yo los contemplo desde lejos," dijo el Señor. Ustedes son orgullosos y sublimes; ustedes son malos modelos, malos ejemplos, llenos, ricos y ociosos; que dicen: otros son ociosos, que no pueden mantener sus concupiscencias. ¡Oh! ¡las balanzas injustas que están entre la gente! ¡Oh! ¡la iniquidad en las medidas! ¡Oh! ¡la opresión en el gobierno y la autoridad! Debido a estas cosas mi mano estará sobre ustedes, dijo el Señor. Porque la opresión ha sido oída por el Señor, quien le da descanso a los cansados, a los cargados, a los oprimidos; quien alimenta a los hambrientos, y viste a los desnudos; quien quita a los poderosos de sus asientos, golpea a los sublimes hasta dejarlos en el suelo, y hace que los arrogantes se doblen. Vengan, dijo el Señor, ustedes burladores, desdeñadores, y rebeldes, gente ligera y salvaje, vanidosos y embriagadores; ustedes han tenido su día de gozo, ustedes han desdeñado, ustedes se han burlado y han ridiculizado mis mensajes, a mis embajadores, que han predicado en sus calles, y han llorado en sus sinagogas y en sus templos; el día de temblar y lamentar vendrá sobre ustedes cuando no estén conscientes. Yo les quitaré su orgullo y su estatura; yo los sacudiré como una hoja, y los llevaré a ser como hombres distraídos. Yo los distraeré y los haré que no confíen los unos en los otros en la tierra; ustedes que han se han unido mano a mano en contra de mis siervos en la verdad. Yo los golpearé con terrores, y pondré inquietudes y temores sobre ustedes; ustedes beberán la copa de mi indignación y mi ira. Dónde aparecerán ustedes, cuando el arrepentimiento esté escondido de sus ojos; cuando el profano Esaú, el padre de ustedes, esté ante ustedes, e Ismael y Caín, salvajes y envidiosos, los frutos de quienes declaran su valor. Vengan, ustedes sacerdotes orgullosos, que se han comido la gordura de la nación, quienes por violencia han tomado los bienes de otros hombres, la envidia de ustedes ha asesinado a muchos, la maldad y la oscuridad de ustedes ha abundado, y la injusticia de ustedes aparece diariamente. Los frutos de ustedes lo declaran cada día, al convocar por orden judiciales y citaciones de la mayor parte de la nación por ganancias y diezmos, por trabajo que ustedes no hacen. ¡Oh! ¡la abominable injusticia! ¡cómo se ha perdido el estado del hombre, que ellos no toman estas cosas a pecho para sentirlas! ¡Qué caos se produce en la mayor parte de la nación por causa de ellos! Y todos ustedes sacerdotes y maestros, que están recriminando y peleándose en el púlpito, hacen que las personas discrepen las unas con las otras, que odian y son odiosos, provocando a la gente a que se odien los unos a los otros; así se ve la semilla de la enemistad que ustedes han sembrado y están sembrando, la semilla de quien debe ser herida por la semilla de la mujer, la cual está puesta sobre sus cabezas.

Jorge Fox

En este año fue cuando se hizo público el juramento de Abjuración, del que sufrieron muchos Amigos, y muchos fueron a hablar de ello al Protector; mas él empezaba a endurecerse. Y aumentaron los sufrimientos de los Amigos, por razón de que los magistrados envidiosos hacían de este juramento una trampa en que los cogían, pues bien sabían que no podían jurar nada; yo me sentí dirigido a escribir al Protector de la siguiente manera:

Los magistrados no debe llevar la espada en vano, y ésta debe infundir temor a los que hacen el mal; mas el magistrado que lleva la espada en vano, y de esa manera no infunde temor a los que hacen el mal, no es una alabanza para aquellos que hacen el bien. Dios ahora ha levantado un pueblo por medio de su poder, al que la gente, los sacerdotes y los magistrados, que están fuera del temor de Dios, llaman desdeñosamente cuáqueros, que claman en contra de la borrachera, (porque los borrachos destruyen las criaturas de Dios), y claman en contra de los juramentos, (porque por causa de los juramentos llora la tierra), y estos borrachos que juran, para quienes la espada de los magistrados debiera infundir temor, están como vemos, en libertad; pero por clamar en contra de los tales muchos son echados en prisión, y por llorar en contra de su orgullo y suciedad, su mercancía engañosa en los mercados, sus engaños, sus estafas, sus excesos y atrevimientos, sus juegos de bolos, y sus juegos de fichas, de cartas, y de dados, y sus otros placeres vanidosos y sensuales. Los que viven en los placeres están muertos en vida, y los que viven en la lujuria matan a los justos. Esto lo sabemos por el espíritu Dios que nos dio las escrituras, el cual Dios el Padre nos ha dado, y ha puesto su ley justa en nuestros corazones; y esta ley es un terror para los que hacen el mal, y responde a aquello de Dios en la conciencia de cada hombre. Aquellos que actúan contrario a la medida del espíritu de Dios en la conciencia de cada hombre, ponen la ley de Dios en sus espaldas, y caminan de manera despectiva en contra del espíritu de gracia. Vemos que la espada del magistrado es llevada en vanidad, mientras que los que hacen el mal están en libertad de hacerlo. Aquellos que claman en contra del mal son castigados por los magistrados; ustedes han dirigido sus espadas en contra del Señor. Ahora el maligno se protege a sí mismo, y persigue a los inocentes, como vagabundos y trotamundos, por clamar en contra del pecado, la injusticia, y la impiedad abiertamente, en los mercados y las carreteras; o como recriminadores, porque ellos les dicen que el juicio vendrá sobre aquellos que siguen tales prácticas. Así, aquellos que se apartan de la iniquidad se han convertido en presa, y pocos lo toman de corazón. Pero Dios trillará las montañas, golpeará las colinas, partirá las rocas, y las echará en el lagar que es pisado fuera de la ciudad, y bañará su espada en la sangre de los malvados y los injustos. Ustedes que han bebido de la copa de las abominaciones, tendrán que tomar de una dura copa, ustedes que son enemigos de Dios; él se vengará de ustedes. Ustedes en los que todavía permanece algo de Dios, consideren; si la espada no es llevada en vano, y ahora es dirigida en contra de los que hacen el mal, los justos no sufrirán ni serán echados en hoyos, calabozos, esquinas, prisiones, ni correccionales, como los que rompen la paz, por clamar abiertamente en contra del pecado, como el Señor se los ha mandado, y por clamar en contra de la codicia de los sacerdotes y sus falsas adoraciones; quienes exigen dinero de los pobres, para quienes no trabajan. ¡Oh! ¿dónde aparecerán ustedes en el día del Señor? ¿O cómo permanecerán en el día de su justo juicio? ¿Cuántas cárceles y correccionales son ahora convertidas en lugares donde se ponen a los corderos de Cristo; por seguirlo a él y obedecer sus mandamientos? La ley real de Cristo, "hagan con otros como ustedes quisieran que otros hicieran con ustedes," es pisoteada y puesta bajo los pies; para que los hombres puedan profesarlo en palabras, pero crucificarlo cuando él aparezca, y echarlo en la prisión, como los que hablan de él hicieron siempre en las generaciones y las edades pasadas. Y los obreros, a quienes Dios, el señor de la cosecha, ha enviado a su viña, los principales de los sacerdotes y los gobernantes ahora toman en consejo para echarlos en la cárcel: aquí están los frutos de los sacerdotes, del pueblo y de los gobernantes, que no tienen el temor de Dios. El día ha llegado y está llegando en el que la obra de cada hombre ha aparecido y aparecerá; ¡la gloria sea para el Señor Dios por siempre! Vean y consideren los días que ustedes han gastado, y los días que ustedes gastan; porque éste es el día de su visitación. Muchos han sufrido por causa de las grandes multas, porque no podían jurar, pero ellos permanecen en la doctrina de Cristo, quien dijo, no juren por nada: y por este medio son hechos víctimas por obedecer los mandamientos de Cristo. Muchos son echados en prisión y son hechos víctimas, porque ellos no pueden tomar un juramento de abjuración, aunque ellos negaron todo lo que es abjurado en ello; y por ese medio muchos de los mensajeros y ministros del Señor Jesucristo son echados en la prisión, porque ellos no juran ni desobedecen los mandamientos de Cristo. Por lo tanto, ¡oh hombres! consideren; yo le hablo a la medida de la vida de Dios en ustedes. Muchos también están en las cárceles, porque no pueden pagar los diezmos a los sacerdotes; a muchos les han tomado sus propiedades, y han tomado una cantidad triple de daños y perjuicios de ellos; muchos son azotados y golpeados en las correccionales, quienes no han quebrado ninguna ley. Estas cosas son hechas en el nombre de ustedes, para protegerlos en estas acciones. Si hombres temedores de Dios llevaran la espada, y la codicia fuera odiada, y los hombres de valor que están por Dios fueran establecidos, entonces serían un terror para los que hacen el mal, y una alabanza para aquellos que hacen el bien; y no causarían que aquellos sufrieran. Así se oirá de la equidad en nuestra tierra, y la justicia será establecida y tomará su lugar; la cual no da lugar a la injusticia, sino que la juzga. Yo le hablo a la medida del espíritu de Dios en ustedes, para que puedan considerar y llegar a gobernar para Dios: para que ustedes puedan responder a aquello que es de Dios en la conciencia de cada hombre; porque es esto lo que trae honor a todos los hombres en el Señor. Por lo tanto consideren para quien ustedes gobiernan, para que ustedes puedan llegar a recibir el poder de Dios para gobernar por él; y todo lo que es contrario a Dios pueda ser condenado por su luz.

De parte de un amante de sus almas, quien desea su bien eterno.

Jorge Fox

*Al continuar y aumentar los sufrimientos y los encarcelamientos, y el protector, bajo el nombre de quien éstos fueron infligidos, endureciéndose en contra de las quejas que se hicieron a él. Fui inspirado a escribir las siguientes líneas entre los Amigos para poner el peso de sus sufrimientos más pesadamente sobre las cabezas de los perseguidores.

¿Quién es movido por el poder del Señor para ofrecerse a la justicia por su hermano o hermana que está en prisión, para estar encarcelados en lugar de ellos, para que su hermano o hermana pueda salir de la cárcel, y así ofrecer su vida por su él o ella? Si alguno está en la prisión por diezmos, testificando que el sacerdocio que tomaba los diezmos ha cambiado, y ha venido el sacerdocio inmutable; si algún hermano en la luz, que testificó del cambio del antiguo sacerdocio que tomaba los diezmos, y una completa anulación de los mandamientos concernientes a los diezmos, para ser movidos por el Señor a ir al sacerdote o el apropiador, para ofrecerse a sí mismo para estar en la prisión en lugar de su hermano, y entregar su vida para que su hermano pueda ser dejado en libertad, el puede hacerlo alegremente, y de esa manera amontonar ascuas de fuego sobre la cabeza del adversario de Dios. De la misma manera si alguno sufre por la verdad por aquellos que están en la falsedad, si algún hermano es movido por el Señor a ser magistrado, juez, general o protector, y se ofrece para estar en prisión, para poner su vida por sus hermanos; como Cristo ha entregado su vida por ustedes, de esa manera ofrezcan su vida los unos por los otros. Así ustedes podrán ir sobre las cabezas de los perseguidores, y alcanzar el testigo de Dios en todos. Y este será un juicio sobre todos para siempre, y será testificado por aquello que es de Dios en sus conciencias. Esto ha sido entregado por el espíritu del Señor por medio de.

Jorge Fox
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Aparte de esto, también escribí una corta epístola a los Amigos, como ánimo para ellos en sus severas pruebas.

Mis estimados Amigos,

En el poder del Dios eterno que comprende el poder de la oscuridad y todas las tentaciones, y aquel que sale de ello; en este poder de Dios moren ustedes. Esto los llevará y los guardará en la palabra en el comienzo; los mantendrá en la vida, para de esa manera se alimenten, en la cual ustedes están sobre el poder de la oscuridad, en el cual ustedes sentirán el dominio y la vida. Y esto les dejará ver antes que existiera el tentador y también sobre él, en lo cual el tentador no puede entrar; porque él está fuera del poder y la verdad. Por lo tanto moren en esa vida, en la cual ustedes conocerán el dominio. Dejen que su fe esté en el poder sobre la debilidad y las tentaciones; no las miren, sino miren a la luz y el poder de Dios, miren la fortaleza del Señor, la cual será hecha perfecta en el estado de debilidad de ustedes. De manera que en todas las debilidades miren a la gracia de Dios para que les traiga salvación, la cual es la que les enseñará; porque cuando ustedes miren o escuchen estas tentaciones, ustedes se alejan de lo que les enseña, la gracia de Dios; y de esa manera son oscurecidos al alejarse de lo que les enseña, lo cual les debiera traer la salvación, la gracia de Dios, la cual es suficiente en todas las tentaciones para alejarlos de ellas y mantenerlos por encima de ellas.

Jorge Fox

Luego que en Londres hube cumplido los servicios que me estaban encomendados, fui a Bedfordshire y a Northamptonshire; y en Wellingborough celebré una gran reunión, en que el poder y la verdad infinita del Señor fueron sobre todos; y muchos en este lugar volvieron al Señor. En los profesantes era grande el furor, debido a que los sacerdotes perversos, presbiterianos e independientes, iban diciendo la mentira de que llevábamos botellas que dábamos a beber para que así las gentes nos siguieran; mas el poder, el espíritu y la verdad de Dios, guardaron a los Amigos de las iras de la gente; y también los sacerdotes independientes y presbiterianos y algunos bautistas, que se metieron en las iglesias, hicieron gran despojo de los bienes de los Amigos, por causa de los diezmos.

De Wellingborough fui a Leicestershire, donde el coronel Hacker me había amenazado de que si volvía por allí, me volvería a encarcelar, a pesar de que el protector me había dado libertad; mas cuando llegué a Whetstone (en donde me prendió cuando fue la otra reunión) todo estaba en calma. La mujer del coronel Hacker, y también su mariscal, vinieron a la reunión y se convencieron, porque el glorioso, todopoderoso día del Señor fue exaltado sobre todo, y muchos se convencieron aquel día. A esta reunión asistieron dos magistrados de la paz, cuyos nombres eran Pedro Price y Walter Jenkin y los dos llegaron a ser ministros de Cristo.

De allí me fui a Sileby, a casa de William Smith, donde se llevó a cabo una gran reunión, a la cual vinieron muchos bautistas; uno de ellos, un maestro bautista, fue convencido, y vino a sentarse bajo las enseñanzas del Señor por su espíritu y su poder. Este bautista dijo que había bautizado a treinta personas en un día.

De aquí fui a Drayton, mi ciudad natal, donde anteriormente tantos sacerdotes y profesantes se habían reunido en contra mía; mas esta vez no apareció un solo sacerdote o profesante. Pregunté a mis parientes, "¿ Dónde están ahora todos los sacerdotes y profesantes?" y me dijeron, "El sacerdote de Noneaton ha muerto y de los nueve, ocho pretenden obtener su puesto, el cual garantizaba ingresos; ahora te dejarán en paz, porque están como una bandada de cuervos ante un cordero muerto, todos unidos para devorarlo; así hacen los sacerdotes por una posición vacante con beneficios," y esto lo decían algunos de sus propios feligreses. Habían ellos echado su veneno sobre mí y el Señor, por Su poder, me salvó de sus trampas.

Entonces me fui a Badgley, donde se llevó a cabo una gran reunión. Muchas personas viajaron largas distancias para venir a ella. Muchos fueron convencidos y se volvieron al Señor; ellos vinieron para estar bajo las enseñanzas de Cristo, y fueron establecidos sobre él, su fundamento y roca.

De allí pasé a Nottinghamshire, donde celebré grandes reuniones. Después fui a Derbyshire y allí el poder del Señor fue sobre todos, y muchos volvieron de la oscuridad a la luz, y del poder de Satanás a Dios; y recibieron el Espíritu Santo. Muchos milagros se llevaron a cabo en muchos lugares por el poder del Señor por medio de varios diferentes Amigos.
 
En Derbyshire me encontré con Jaime Naylor, y él me dijo que siete u ocho sacerdote lo habían desafiado a una disputa. Yo fui inspirado a decirle que prosiguiera, ‘y que el Dios Todopoderoso estaría con él, y le daría la victoria en su poder.' Y el Señor lo hizo así; lo hizo de tal manera que la gente se dio cuenta que los sacerdotes estaban frustrados, y clamaron, 'un Nailor, un Nailor los ha confundido a todos.' Después de la disputa él vino a mí otra vez, alabando al Señor. Así fue proclamado el día del Señor, y fue establecido sobre todas sus cabezas. La gente comenzó a ver la apostasía y la esclavitud en la cual estaban con esos maestros asalariados, y llegaron a conocer a su maestro, el Señor Jesús, quien los había comprado, y hicieron la paz entre ellos y Dios. Mientras estuvimos allí, los Amigos vinieron de Yorkshire para vernos, y estuvimos felices por la prosperidad de la verdad.
 
Después de esto pasé por Warwickshire entre Amigos, visitando sus reuniones; y de la misma manera fui a Worcestershire. Tuve una reunión en Birmingham donde varios fueron convencidos, y se acercaron al Señor. Llegué a una casa que pertenecía a un hombre viejo llamado Cole, cerca de Chattan. Cole le había dado un lugar de reunión a un predicador independiente que llegó a estar convencido; después de lo cual él dejó a un lado su predicación; por lo cual Cole le dio cien libras al año. Tuve una reunión allí; fue una reunión magnífica, de manera que el lugar grande de reuniones no podría sostener a toda la gente. Mucha gente se volvió al Señor ese día. Después, cuando llegó el tiempo de las pruebas, este independiente no permaneció en aquello que lo había convencido; sino que se volvió hacia el mundo; y con eso Cole le dejó de dar las cien libras al año. Pero Cole murió en la verdad de Dios.
 
Escuché que en Evesham los magistrados habían echado a varios Amigos en diferentes cárceles: y que al oír que yo venía, habían fabricado un par de cepos altos. Mandé a llamar a Eduardo Pittaway, un Amigo que vivía cerca de Evesham, y el pedí que me dijera la verdad del asunto. Él dijo que era cierto. Me fui con él esa noche a Evesham; y en la tarde tuvimos una reunión grande y preciosa, donde los Amigos y la gente fueron refrescados con la palabra de vida, y con el poder del Señor. La siguiente mañana me fui cabalgando a una de las prisiones, y visitamos a los Amigos en ese lugar, y los animamos. Entonces cabalgué a la otra prisión, donde habían varios prisioneros. Entre ellos estaba Humphry Smith, quien había sido sacerdote, pero ahora se había convertido en un ministro de Cristo que predicaba gratuitamente. Cuando había visitado a los Amigos en ambas prisiones, y me había dado la vuelta para irme de la ciudad, divisé a los magistrados viniendo hacia la ciudad para detenerme y encarcelarme. Pero el Señor frustró su intento, los inocentes se escaparon de su trampa, y el poder bendito de Dios vino sobre todos ellos. Pero alrededor de este tiempo los sacerdotes y los profesantes en estas partes fueron muy groseros y envidiosos.

Me fui de Evesham a Worcester, y tuve una reunión maravillosa y calmada. Después de la cual, al irnos a nuestra posada, algunos profesantes comenzaron una discusión con los Amigos y casi crearon una revuelta en la ciudad. Cuando nos íbamos a la posada, los profesantes se reunieron ruidosamente en el patio de la posada; pero yo me fui con ellos y logré que estuvieran en silencio. Al siguiente día me fui caminando hacia la ciudad y tuve muchas discusiones con algunos de los profesantes con respecto a Cristo y el camino y la verdad. Uno de ellos negó que Cristo fuera de Abraham de acuerdo a la carne, y que él fuera declarado hijo de Dios de acuerdo con el espíritu. Yo les probé con Romanos capítulo 1 que él era de la simiente de Abraham, siendo de la simiente de David de acuerdo a la carne; y que de acuerdo al espíritu él había sido declarado hijo de Dios. Después escribí un documento acerca de esto.

De Worcester fui a Tewkesbury, donde por la noche celebramos una gran reunión a la que asistió el sacerdote de la ciudad, que acompañado de toda una gentuza, empezó a jactarse de que quería ver si él o yo conseguiríamos la victoria. Yo los volví a la divina luz con que Cristo, el Hombre espiritual y celestial, los ilumina; que en esta luz pudieran ver sus pecados y como estaban en muerte y tinieblas y en un mundo sin Dios; y que por esta misma luz pudieran también ver a Cristo, su Salvador y Redentor, que la envía; el cual derramó Su sangre y murió por ellos, y que es el camino a Dios, la verdad y la vida. En esto el sacerdote empezó a enfurecerse contra la luz, y la negó; pues nunca sacerdote o profesante alguno pudo resistir que se hablara de la luz, y sucedió que el sacerdote, maldiciendo de la luz, se marchó, dejando entre nosotros la gentuza que le acompañaba; mas el poder del Señor descendió sobre ellos, a pesar de que el mal estaba en sus corazones.

Luego que dejamos Tewkesbury fuimos a Warwick, donde por la noche celebramos, en casa de una viuda, una reunión de muchas personas tranquilas: celebramos una bella reunión, en el poder del Señor, convenciéndose varios, que se volvieron al Señor. Después iba yo andando por la calle, cuando un bautista del grupo empezó a provocar un altercado, y acercándose el alguacil de la ciudad con sus hombres, preguntó, "¿Qué hace aquí esta gente a esta hora de la noche?" y detuvo a Juan Crook a Amor Stoddard a Gerardo Roberts y a mí, mas luego conseguimos licencia de ir a nuestra posada, a condición de que nos presentásemos a la mañana siguiente. A la mañana siguiente, se presentaron en la posada muchas personas groseras, y varios individuos furiosos entraron en nuestras habitaciones, mas el poder del Señor nos dio dominio sobre ellos. Gerardo Roberts y Juan Crook fueron a ver al alguacil para saber qué era lo que tenía que decirnos y les dijo que podíamos seguir nuestro camino pues muy poco tenía que decirnos. Salíamos a caballo, de la ciudad, cuando se me ocurrió volver para ir a su casa, y hacerle saber que el protector había proclamado una medida de gobierno garantizando la libertad de conciencia, y que era muy extraño que en contra de esto molestara a personas pacíficas que temían al Señor. Los Amigos vinieron conmigo, mas la gente ruda se reunió a nuestro alrededor y se proveyó de piedras: una se apoderó de la rienda de mi caballo y la rompió, mas el caballo echándose hacia atrás lo tiró debajo de sus patas. A pesar de que el alguacil veía todo esto, ni lo evitó ni menos reprendió a la multitud grosera, de modo que mucho fue que no nos mataran o nos hirieran por las calles, porque nos apedrearon y nos apalearon todo a lo largo de la ciudad.

Cuando ya habíamos salido de la ciudad, yo les dije a los Amigos que estaba sobre mí la impresión del Señor de que debía ir otra vez a la ciudad; y que si alguno de ellos sentía alguna inspiración del Señor, que me podía seguir; el resto que no me siguiera podía continuar hacia Dun-Cow. De manera que pasé por el mercado en el terrible amor de Dios, declarando la palabra de vida a ellos; y Juan Crook me siguió. Algunos me golpearon; pero el poder del Señor estuvo sobre ellos, y me dio dominio sobre todo. Y les mostré que no eran dignos del nombre cristianos, y la indignidad de sus maestros, que no los habían llevado a tener más sobriedad; ¡y qué vergüenza eran ellos para la cristiandad!

Habiendo aclarado las cosas acerca de mí mismo, me fui de la ciudad otra vez, y pasé por Coventry; donde encontramos que la gente estaba cerrada en la oscuridad. Fui a la casa de un profesante donde yo había estado anteriormente, y él estaba borracho, lo cual afligió mi alma de tal manera que no me fui a ninguna casa en la ciudad. En cambio cabalgué hacia alguna de las calles y hacia el mercado. Sentí que el poder del Señor estaba sobre la ciudad.

Entonces me fui a Dun-Cow, y tuve una reunión en la noche, y algunos se acercaron al Señor por medio de su espíritu, como también lo hicieron algunos en Warwick y Tewksbury. Nos quedamos en Dun-Cow esa noche donde nos encontramos con Juan Camm, un ministro fiel del evangelio eterno. En la mañana un grupo de sacerdotes y gente grosera se reunió, quienes se comportaban más como bestias que como hombres; porque alguno de ellos vinieron cabalgando hacia adentro de la habitación donde nosotros estábamos; pero el Señor nos dio dominio sobre ellos.
 
De allí nos fuimos a Leicestershire, donde tuvimos una gran reunión en el lugar donde yo había sido previamente arrestado. Después de esto vinimos a Badgley, en Warwickshire. Allí William Edmundson, un Amigo que vivía en Irlanda, habiendo recibido sugerencias en su espíritu de venir a Inglaterra a verme, se reunió conmigo; por medio de él escribí unas pocas líneas a los Amigos que para entonces habían sido convencidos en el norte de Irlanda.

Amigos,

Esperen en aquello que los convenció;
para que puedan tener aquello de lo que están convencido quitado de ustedes.
Y, amigos todos, moren en la vida, y el amor, y el poder, y la sabiduría de Dios,
en unidad los unos con los otros, y con Dios;
y que la paz y la sabiduría de Dios llene todos sus corazones,
para que nada pueda gobernarlos 'sino la vida que permanece en el Señor Dios.'            

Jorge Fox

Cuando estas pocas líneas habían sido leídas entre los Amigos en Irlanda durante su reunión, el poder de Señor asió a todos aquellos que estaban en la habitación.

Cuando llegamos a Baldock, en Hertfordshire, pregunté, "¿No hay en esta ciudad secta o profesión religiosa alguna?" y me respondieron que había algunos bautistas y una mujer bautista que estaba enferma. Fui a verla con Juan Rush, de Bedfordshire, y cuando llegamos estaban con ella muchas personas piadosas. Me dijeron que ya no pertenecía a este mundo, pero, si tenía algo que decirle, que la consolara en lo concerniente al otro. Le hablé, por voluntad del Señor, y el Señor la levantó y estaba completamente bien, para asombro de toda la región. Esta mujer y su marido, llamado Baldock, se convencieron y desde entonces se reúnen en su casa muchos cientos de personas. Después de esto se convencieron muchos por aquellos contornos, se celebraron grandes reuniones, y muchos recibieron la palabra de vida, recogiéndose bajo las enseñanzas de Cristo, su Salvador. Luego que visitamos a esta mujer enferma, volvimos a nuestra posada, donde, furiosos, se estaban peleando dos individuos, en tal forma, que nadie se atrevía a acercarse a ellos ni menos a separarlos. Mas yo, dirigido por el poder del Señor, me acerqué y separando sus manos, tomé la de uno en una de las mías y la de otro en la otra, y, mostrándoles lo malo de su acción, los convencí y los reconcilié; y fueron tan afables conmigo y estaban tan agradecidos que la gente quedó admirada.

De aquí pasé a la calle del mercado, donde el Señor tenía adeptos; y por Albans fui a Londres, donde los Amigos estaban llenos de júbilo por la prosperidad de la verdad y las manifestaciones del glorioso poder del Señor que nos había librado y sacado a través de tantos peligros y dificultades. También yo me regocijé de hallar a la verdad próspera en la gran ciudad, y que todo iba bien entre los Amigos. Solamente que había un Juan Toldervey, que había sido convencido de la verdad y se había alejado de ella; y los sacerdotes envidiosos se aprovecharon de eso para escribir un libro malvado en contra de los Amigos, el cual llenaron con muchas mentiras, para presentar la verdad y a los Amigos como repulsivos. Ellos le dieron al libro el título de 'El pie fuera de la trampa.' Pero este pobre hombre llegó a ver su insensatez, y regresó, condenó la caída que había tenido, respondió al libro de los sacerdotes, y expuso todas sus mentiras y su maldad. De esa manera el poder del Señor vino sobre todos ellos, y su semilla eterna reinó y reina hasta este día.
 
Después que me había quedado un tiempo en Londres, y había visitado a los Amigos en sus reuniones, me fui de la ciudad dejando allí a Jaime Naylor. A medida que pasaba en frente de él, puse mis ojos sobre él y un temor me golpeó con respecto a él; pero se desvaneció, y yo cabalgué hasta Ryegate, en Surry, donde tuve una pequeña reunión. Allí los Amigos me hablaron de Tomás Moore, un juez de paz que vivía no lejos de Ryegate, quien era un hombre amigable y moderado; así que me fui a visitarlo a su casa, y él se convirtió en un hombre servicial en la verdad.
 
Nos pasamos a la casa de Tomás Patching, de Binscombe en Godalming, donde tuvimos una reunión, a la cual vinieron muchos Amigos de Londres. Juan Bolton y su esposa vinieron a pie por el hielo y la nieve. Después de separarnos de los Amigos allí, nos fuimos hacia Horsham Park; donde habiendo visitado Amigos, nos fuimos a Arundel y Chichester, donde tuvimos reuniones. En Chichester muchos profesantes vinieron e hicieron sus declaraciones doctrinales; pero el poder del Señor estuvo sobre ellos. La mujer de la casa donde estaba la reunión, aunque convencida de la verdad y todavía manteniendo su mente cerca de aquello que la convenció, se enamoró de un hombre del mundo, que estaba allí durante ese tiempo. Cuando yo me enteré, me la llevé a un lado y fui inspirado a hablar con ella y a orar por ella; pero una cosa de luz se le subió a su cabeza, y ella la despreció. Después ella se casó con ese hombre; y poco después se volvió loca; porque él tenía muchas deudas, y ella estaba muy desilusionada. Entonces fui enviado a ella; y el Señor fue solicitado. Él la levantó otra vez y calmó su mente. Después de esto su esposo murió, y ella reconoció que los justos juicios de Dios habían venido sobre ella por despreciar la exhortación y el consejo que se le había dado.
 
Después que nos fuimos de Chichester, viajamos a Portsmouth. Allí los soldados nos llevaron a la casa del gobernador. Después de examinarnos, el poder del Señor vino sobre ellos, y fuimos puestos en libertad, y tuvimos una reunión en la ciudad. Después de lo cual vinimos a Ringwood, donde en la tarde tuvimos una reunión. Muchos fueron convencidos, y se acercaron al espíritu del Señor, y a la enseñanza de Cristo Jesús su salvador.

De Ringwood nos fuimos a Pool, y habiendo amarrado a nuestros caballos en la posada, enviamos a averiguar en la ciudad quien temía al Señor, y quiénes eran dignos; y tuvimos una reunión con varias personas sobrias. William Bayly, un maestro bautista, fue convencido en esa ocasión. Las personas recibieron la verdad en las partes internas, y se volvieron al Señor Jesucristo, su roca y su fundamento, su maestro y salvador; y se había desarrollado una gran reunión en el nombre de Jesús con gente muy sensible que continuaron bajo las enseñanzas de Cristo.

También fuimos a Southampton, y tuvimos una reunión, donde muchos fueron convencidos. Eduardo Pyot de Bristol viajó conmigo en todo ese recorrido por el oeste.
 
De allí nos fuimos a Dorchester, y nos detuvimos en la posada, que era la casa de un bautista: enviamos a alguien a la ciudad con los bautistas, para que nos dejaran usar su lugar de reunión para reunirnos allí, y a invitar a la gente sobria a la reunión; pero ellos se negaron. Nos fuimos con ellos otra vez, para saber por qué ellos no nos permitían usar el lugar de reunión, para que así los habitantes de la ciudad pudieran enterarse de su negación. Entonces les enviamos un mensaje que si ellos no nos dejaban venir a su iglesia, ellos o cualquier persona que temiera a Dios podían venir a la posada si deseaban; pero ellos estaban muy enfurecidos. Su maestro y muchos de ellos vinieron y tiraron sus Biblias en la mesa. Yo les pregunté: ‘¿Por qué están tan enojados? ¿Están enojados con la Biblia?' Pero ellos entraron en una discusión acerca del bautismo por agua. Yo les pregunté si ellos podían decir que eran enviados de Dios a bautizar a la gente, como lo había sido Juan; y si ellos tenían el mismo espíritu y poder que tenían los apóstoles. Ellos dijeron que no. Entonces les pregunté cuántos poderes habían y si habían otros poderes aparte del poder de Dios y el poder de diablo. Ellos dijeron que no había ningún otro poder aparte de esos dos. Entonces yo les dije que si ellos no tenían el poder de Dios que tenían los apóstoles, entonces que seguramente actuaban por el poder del diablo. Muchas personas sobrias estaban presentes que dijeron: 'Ellos se han tirado a sí mismos sobre sus espaldas.' Muchas personas importantes fueron convencidas esa noche; tuvimos un servicio precioso allí para el Señor, y su poder vino sobre todos. La siguiente mañana, a medida que pasábamos cerca de los bautistas, ellos estaban furiosos y comenzaron a sacudir el polvo de sus pies yendo tras nosotros. '¡Qué,' dije yo 'en el poder de la oscuridad! Nosotros, que estamos en el poder de Dios, sacudimos el polvo de nuestros pies en contra de ustedes.'

Dejando Dorchester llegamos a Weymouth; donde también preguntamos acerca de la gente sobria; y alrededor de ochenta se reunieron en la casa del sacerdote, todas personas muy sobrias. La mayoría de ellos recibieron la palabra de vida, y se volvieron hacia su maestro Cristo Jesús, quien los había iluminado con su luz divina, por la cual ellos podían ver sus pecados y a aquel que salva del pecado. Tuvimos una reunión bendecida con ellos, y ellos recibieron la verdad en el amor de ella, con alegría de corazón. La reunión duró por varias horas. El estado de sus maestros, y la apostasía fue abierta a ellos; y el estado de los apóstoles y de la iglesia en sus días; y el estado de la ley y de los profetas antes de Cristo, y cómo Cristo vino a cumplir lo que habían dicho; que él era su maestro en los días de los apóstoles; y que ahora él había venido a enseñarle a su pueblo él mismo por su poder y su espíritu. Todo estaba en calma, la reunión se terminó en paz, la gente era muy cariñosa; y una reunión se lleva a cabo en esa ciudad hasta el día de hoy. Muchos son añadidos a ellos; y algunos que habían sido Ranters vinieron a poseer la verdad y a vivir sobriamente.

Había un capitán de caballería en esa ciudad, quien me envió a traer, y gozosamente me hubiera permitido quedarme más tiempo; pero yo no me podía quedar. Él y su ayudante cabalgaron hacia la ciudad conmigo como por siete millas; Eduardo Pyot también estaba conmigo. Este capitán era el hombre más gordo, feliz y alegre, y el más dado a la risa, que yo jamás había conocido; de tal manera que varias veces fui inspirado a hablarle en el terrible poder del Señor; sin embargo esto ya se había convertido en una costumbre para él, y se reía de cualquier cosa que viera. Pero aún así yo lo amonesté para que fuera sobrio, y para que temiera el Señor y fuera sincero. Nos quedamos en una posada esa noche; y a la mañana siguiente fui inspirado a hablar con él otra vez, cuando él se separó de nosotros. La próxima vez que lo vi el dijo que cuando le había hablado al momento de separarnos, el poder de Dios lo alcanzó de tal manera que antes de llegar a su casa se había hecho suficientemente serio, y había dejado de reírse. Él fue convencido después, y se convirtió en un buen hombre serio y murió en la verdad.

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