La Cruz Perdida de la Pureza



 

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LA VIDA

de

MARGARET FOX,


ESPOSA DE JORGE FOX

COMPILADO DE SU PROPIA NARRATIVA,
Y OTRAS FUENTES

Y

UNA SELECCIÓN DE SUS EPÍSTOLAS, ETC.

Publicado en 1859

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Prefacio del editor del sitio

Margaret Fox es generalmente reconocida por todos excepto por si misma como la madre de la iglesia de los primeros cuáqueros. Su casa, la mansión de Swarthmore, fue verdaderamente la cuna de los comienzos de los cuáqueros. Swarthmore fue el refugio de muchos de los eminentes primeros Amigos, quienes fueron allí para recibir consuelo, crecimiento, compañerismo, inspiración, e indudablemente, reposo de sus pruebas físicas; porque las pruebas y las persecuciones fueron muchas en los primeros días en el norte de Inglaterra, donde los cuáqueros se habían establecido al principio. En ocasiones hubieron personas de cinco países diferentes allí para aprender y crecer. Ella había sido trasladada al reino de Dios. Ella es contada entre los Sesenta Valientes, esa primera ola de ministros levantados por el Señor, habiendo oído la Palabra de Dios de parte de Jorge Fox.

Ella fue la madre de nueve hijos por su primer esposo, el juez Fell; un gran partidario de los cuáqueros. Después que el juez Fell había estado muerto por once años, ella se casó con Jorge Fox, quien había sido ordenado por el Señor para casarse con ella.

Así, el generalmente reconocido padre de los cuáqueros se unió con la ya reconocida madre de los cuáqueros. Aunque ellos no pudieron pasar mucho tiempo juntos, el amor que tenían el uno por el otro era grande; y Jorge Fox, quien ya era un honrado y atesorado padre espiritual para los hijos de ella, se convirtió en su estimado padrastro también. Mientras Jorge Fox continuó viajando a través del mundo en su ministerio, debido a las responsabilidades de su hogar y su familia, Margarita pasó la mayoría de su tiempo cuidándolos y manteniendo la reunión de Swarthmore y otros grupos en el norte de Inglaterra.

Ella pasó un total de diez años en la cárcel. Fox mismo pasó 6 1/2 años, llevándolo a comentar que nunca había habido una injusticia más grande en Inglaterra que el encarcelamiento y privación de la propiedad de Margaret,* particularmente cuando consideramos que su posición se acercaba a la de la nobleza o alta burguesía. Como muchos de los primeros cuáqueros, ella fue llevada a juicio por una acusación relativamente menor, y después encarcelada y privada de su propiedad por rehusarse a tomar un juramento, lo que había sido prohibido por Cristo y el apóstol Santiago. Sin embargo, después de su encarcelamiento, su celo permaneció impávido, mientras sirvió a aquellos que permanecieron en la cárcel; y a medida que continuó haciendo apelaciones corteses en nombre de los que estaban encarcelados ante los varios reyes de su tiempo. Sus apelaciones fueron muchas cartas, como también varias audiencias personales con los reyes, lo que requirió un viaje largo y arduo desde su casa a Londres y de regreso, el cual hizo siete veces. Ella era brillante en su servicio y amor a los primeros Amigos y su eterno y estimado Maestro y Rey, el Señor Jesucristo. Varios de sus hijos, disfrutando la heredad eterna, llegaron a ser ministros de Cristo también.

* El diario de Cambridge, Vol II, página 169.

PREFACIO DEL AUTOR

Los primeros cuáqueros contaron en sus filas muchas mujeres eminentes, quienes han enunciado y explicado sus doctrinas y testimonios, tanto por su ministerio como por sus escritos; y han ilustrado su fe cristiana por la consistencia de sus vidas y conversación, y su paciencia bajo la persecución. Entre estas, nadie brilló más visiblemente, en los primeros días de la sociedad, que Margaret Fox. Habiendo sido convencida por la predicación de Jorge Fox, ella llegó a ser miembro fiel de la iglesia; su influencia y reputación en la comunidad, como también su ministerio y escritos, grandemente contribuyeron de antemano a la causa de la verdad. Como predicadora del evangelio, ella fue ferviente y seria; como escritora, audaz, esforzada y persuasiva; en su disposición, caritativa y hospitalaria; y cálida simpatizante de los afligidos y perseguidos. Sus obras han estado fuera de circulación por mucho tiempo, y son casi desconocidas en este país. Se cree que la siguiente compilación, que da un breve informe de su vida, un compilación de sus epístolas, y unos pocos extractos de sus propios escritos, mostrará ser aceptable para el lector.

LA VIDA

DE

MARGARET FOX

CAPÍTULO I
1614-1658

SU NACIMIENTO - LINAJE – MATRIMONIO CON THOMAS  FELL Y ESTABLECIMIENTO EN SWARTHMORE
- VIDA RELIGIOSA - VISITADA POR JORGE FOX – ELLA Y SUS HIJOS SON CONVENCIDOS -
EL DESAGRADO DE SU ESPOSO - CARTA DE RICHARD FARNSWORTH -
JUEZ FELL RECONCILIADO, Y UNA REUNIÓN ESTABLECIDA EN SU CASA -
EL TESTIMONIO DE ANTHONY PIERSON Y WILLIAM CATON ACERCA DEL CARÁCTER EJEMPLAR DE LA FAMILIA - MUERTE DE SU ESPOSO - SU CARÁCTER -
CARTA DE CONDOLENCIA DE ANTHONY PIERSON -  SUS HIJOS

MARGARET Fox nació en Marsh Grange, en la parroquia de Dalton, en Fournis, Lancashire, Inglaterra, en el año 1614. Ella era la hija de John Askew, quien venía de una familia antigua y honorable; él era honesto, piadoso y caritativo, y un hombre de bienes y educación.

Se casó a los dieciocho años de edad con Thomas Fell de Swarthmore, un abogado, después juez de rumbó en su condado, miembro de varios parlamentos, vice-canciller del condado de Palatine en Lancaster, y también juez en el circuito de West Chester y North Wales. La estricta integridad y el amor por la justicia, templados con misericordia y moderación, eran rasgos destacados en su carácter. A los setenta y seis años de edad ella escribió un breve bosquejo biográfico, repasando algunos de los eventos principales de su vida, que ha sido usado ampliamente en la preparación de esta obra; en el cual, hablando de su esposo, ella dice: “Vivimos juntos por veintiséis años, y en ese tiempo tuvimos nueve hijos. Él era un esposo tierno y amante, y un padre tierno con sus hijos, alguien que buscaba a Dios de la mejor manera que le fue revelada. Yo era dieciséis años menor que él, y era alguien que buscaba las mejores cosas, teniendo deseo de servir a Dios para ser aceptada por él; y estaba indagando acerca del camino del Señor, y fui a menudo a escuchar a los mejores ministros que vinieron a nuestra área. A menudo recibíamos visitantes en nuestra casa, muchos de los cuales eran contados como los hombres más serios y piadosos, algunos de los cuales después llamamos ministros predicadores; y a menudo tuvimos oraciones y ejercicios religiosos en nuestra familia. Esto esperé haber hecho bien, pero a menudo temí quedar corta del camino correcto; y de esta manera estuve investigando y buscando alrededor de veinte años cuando, en 1652, le agradó al Señor en su misericordia y bondad infinitas, enviar a Jorge Fox a nuestra área, quien nos declaró la verdad eterna como está en Jesús; y por la Palabra y poder del Dios eterno, llevó a muchos de la oscuridad hacia la luz, y del poder de Satanás hacia Dios."

La naturaleza poderosa e inspiradora del ministerio espiritual de Jorge Fox, y el efecto producido por él en su propia mente, y su discurso en esta ocasión, ella lo describe así:

Desde nuestra casa era un lugar abierto para entretener a los ministros y la gente religiosa, uno de los amigos de Jorge Fox lo llevó allí, donde permaneció toda la noche. Y al día siguiente, al ser un día de conferencia o de ayuno, se fue a la iglesia de Ulverston, [una secta calvinista puritana independiente; los independientes elegían sus propios pastores], pero él no entró hasta que la gente se había acomodado adentro. Mis hijos y yo habíamos estado allí mucho tiempo antes de que él llegara. Y cuando estaban cantando, antes del sermón, él entró. Cuando habían terminado de cantar, él se puso de pie en una silla y pidió si podía "tener la libertad para hablar"; y el que estaba en el púlpito dijo que sí podía. Y las primeras palabras que pronunció fueron las siguientes: "No es judío el que lo es en lo visible, ni es la circuncisión la visible en la carne; sino más bien, es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón." Y después continuó diciendo que Cristo era la luz del mundo, y que iluminó a todo hombre que viene a este mundo, y que por su luz ellos pueden ser reunidos con Dios. Yo me puse de pie en mi banco, y me pregunté acerca de su doctrina; porque yo nunca había oído algo semejante. Y luego continuó, y abrió las escrituras, y dijo: "Las escrituras son las palabras de los profetas, y las palabras de Cristo y de los apóstoles, y lo que ellos hablaron disfrutaron y las poseían, y habían recibido las palabras del Señor". Además dijo: "Entonces, ¿qué tiene que ver alguno con las escrituras, a menos que lleguen a poseer el espíritu que les dio las palabras. Ustedes dirán: Cristo dijo esto, y los apóstoles dicen esto; pero ¿qué pueden decir? ¿Son ustedes hijos de la luz, y ha caminado en la luz? Y lo que ustedes hablan, ¿es internamente, de parte de Dios"? Esto me abrió tanto, que me llegó al corazón; y entonces vi claramente que todos estábamos equivocados. Así que me senté en mi banco de nuevo, y lloré amargamente; y clamé en mi espíritu al Señor: "Todos somos ladrones, todos somos ladrones, hemos tomado las escrituras en palabras, y no sabemos nada de ellas en nosotros mismos". Por lo tanto eso me dio satisfacción, de modo que no puedo recordar lo que habló después; pero continuó declarando en contra de los falsos profetas, y sacerdotes, y engañadores del pueblo. Después de un rato terminó y volvió a nuestra casa esa noche. Se dirigió a la familia de los sirvientes, y todos fueron generalmente convencidos. Yo me llené de una gran tristeza; y debido a que mi marido estaba fuera de casa, no sabía qué hacer. Vi que lo que Jorge había dicho era la verdad, y no podía negarlo. Para mí, era como dijo el apóstol: "he recibido la verdad en el amor de ella", y se me reveló con tanta claridad que nunca tuve la menor reserva en mi corazón en contra de ella. Más bien yo deseaba que el Señor me preservara en mi entendimiento, y yo no deseaba una mayor parte.

Jorge Fox, al describir las circunstancias que asistieron su visita a Swarthmore en este tiempo, después de relatar las controversias con el sacerdote de la parroquia, Lampitt, y su discurso sobre asuntos religiosos con Margaret Fell y sus hijos, en la cual ellos se convencieron, dijo esto:

Poco después del convencimiento de ella, un día en el cual ocurrió una humildad observada; y Margarita Fell me pidió que fuera con ella a la iglesia, en Ulverston, pues todavía no se había librado del todo de los sacerdotes [la secta a la cual asistía Fell era una secta puritana calvinista], y yo le repliqué, "Yo haré lo que me mande el Señor," y dejándola, me fui a pasear por el campo, y entonces la palabra del Señor vino a mí, diciendo, "Ve tras ellos a la iglesia." Cuando llegué, Lampitt estaba cantando con sus feligreses, mas su espíritu era tan impuro, y lo que cantaban tan poco apropiado al estado de espíritu de todos ellos, que, luego que hubieron concluido sus cantos, el Señor me impulsó a que les hablara, y la palabra del Señor a ellos, fue, "No es judío él que lo es por fuera, mas lo es aquél que lo es por dentro, cuyo renombre no es de hombre, mas de Dios". Entonces, al recibir más revelaciones del Señor, les mostré que Dios venía a enseñar a su pueblo, por su Espíritu, y a sacarlo de sus antiguos senderos, religiones, iglesias y cultos, pues todas sus religiones, cultos y sendas no eran más que hablar con palabras ajenas; mas ellos estaban fuera de la vida y espíritu de aquellos que las habían proferido. En esto, un tal llamado Juan Sawrey se puso a gritar, "Échenle fuera;" pero la mujer del juez Fell, dijo a los oficiales, "Déjenlo en paz; ¿Por qué no ha de poder hablar él, igual que otro cualquiera"? Lampitt, el sacerdote, dijo también, mintiendo, "Dejen que hable." Finalmente, cuando hube hablado durante algún tiempo, el juez Sawrey, eclesiástico corrompido, lleno de hipocresía, de impostura y de envidia, hizo que el guardia me echara fuera, y entonces hablé a la gente en el cementerio y después me marché a Swarthmoor Hall.

Margaret Fell continúa:

Y en ese tiempo cuando yo y mis hijos, y una gran parte de nuestros siervos, nos convencimos y convertimos a Dios de tal manera, mi esposo no estaba en la casa ya que había ido a Londres. Cuando él volvió a casa y supo que la mayor parte de su familia había cambiado de sus principios y persuasiones anteriores, en las cuales nos había dejado, él estuvo muy sorprendido con nuestro cambio repentino; porque algunas personas envidiosas, nuestros vecinos, fueron y se reunieron con él, y le informaron que habíamos recibido a tales hombres que nos habían alejado de ir a la iglesia, por lo cual él estaba muy preocupado y parecía muy afligido. Y sucedió que Richard Farnsworth y algunos otros Amigos (quienes habían venido a nuestra área un poco después que Jorge Fox), estuvieron entonces en nuestra casa; y ellos discurrieron con él y lo persuadieron a estar en silencio y considerar las cosas antes de hacer algo apresuradamente; y su espíritu se calmó un poco. Después de haber escuchado por un rato, él estaba más satisfecho. Se ofrecieron y se prepararon para irse; pero yo les pedí que se quedaran y que no se fueran todavía "porque Jorge Fox vendría esta noche". Y quería mi marido escuchara de todos ellos, y que se sintiera más satisfecho con respecto a ellos, porque cuando recién había regresado la gente de la región tanto lo había predispuesto de tal manera en contra de ellos insinuando que eran peligrosos y otras cosas terribles. Él se comportó de manera relativamente moderada y tranquila. Cuando la cena estaba lista, fue a comer, y yo entré y me senté junto a él. Mientras yo estaba sentada con él, el poder del Señor se apoderó de mí, y él se llenó de asombro. Mi esposo no sabía qué pensar, pero permaneció quieto y en silencio. Todos los niños estaban quietos y en silencio, y habían llegado a estar muy serios; tanto así que no fueron capaces de tocar su música, la cual habían estado aprendiendo. Todas estas cosas hicieron que mi marido estuviera muy tranquilo y quieto.

Esa noche Jorge Fox regresó. Después de la cena mi marido estaba sentado en la sala, y le pregunté si Jorge Fox podría pasar. Y él dijo que sí. Por lo tanto Jorge entró sin ningún cumplido, entró en la habitación, y comenzó a hablar presentemente; y la familia, y Jaime Naylor, y Richard Farnsworth todos entraron. Él habló de manera tan excelente como yo lo había oído, y expuso las prácticas de Cristo y de los apóstoles en las que ellos habían sido estado durante su tiempo. Y habló de la la noche de apostasía que se había producido desde los días de los apóstoles, y expuso a los sacerdotes y sus prácticas en la apostasía. Tan bien habló que yo pensé que si todo en Inglaterra hubiera estado allí, no podrían haber negado la verdad de esas cosas.

Jorge Fox relata:

Poco después, habiendo regresado el juez Fell a su casa, su mujer, Margarita Fell, me mandó a buscar para que volviera allá, y sintiendo que el Señor me daba libertad de hacerlo volví a Swarthmoor. Encontré allí a sacerdotes y profesantes, y que aquel envidioso de juez había incitado en gran manera al juez Fell y al capitán Sands, en contra de la verdad, con sus mentiras; mas cuando fue que hablé con él, le allané todas sus objeciones y tan completamente lo satisfice con las Escrituras que se convenció en sus juicios. Luego que hubimos conversado por algún tiempo, el juez Fell también se satisfizo y llegó a ver, por revelaciones del Espíritu de Dios en su corazón, más allá que todos los sacerdotes y maestros mundanos, no yendo más a oírlos durante los últimos años de su vida, pues el comprendió que yo había declarado la verdad, y que Cristo era el Maestro de Su pueblo, y su Salvador.

Margaret Fell le escribe a Jorge Fox

de Margaret Fell, sus hijos y siervos.

Esta carta está incluida como testimonio de la presencia/poder del Señor dentro de Jorge Fox, como también el amor que él inspiró en aquellos que él llevó al Señor al hablar la Palabra del Señor en la presencia de Dios en su reino. Para aquellos quienes, por causa de la envidia, no pueden aceptar la unión de Fox con Cristo en el reino, estas palabras parecen ser efusivas y curiosas; pero piense, si usted se encontrara con Pedro o Pablo, ¿no se enamoraría del Cristo en el interior de ellos? Recuerde cómo los hijos espirituales de Pablo lloraron y se aferraron a él, besándolo, cuando él les dijo que no los vería otra vez. Tal fue el caso con Fox y sus hijos espirituales, y él fue un padre espiritual para decenas de miles. Sin embargo él nunca alentó tal alabanza, siempre enfocando al pueblo en el mensaje y su Maestro en el interior, en vez de si mismo en el exterior.

Algunos piensan que la primera parte a continuación fue mayormente escrita las transcripciones directas de Margaret por sus hijos: Susan, 3; Sarah, 10; Isabel, 12; y Mary, 5; [edades aproximadas]. Estos niños fueron tan afectados por el Espíritu del Señor que ellos inmediatamente abandonaron su música, y después llegaron a ser ministros prominentes en la fe; al igual que William Caton, el compañero en la adolescencia del hijo del Juez Fell y Margaret, Will Fell, quien vivió con ellos. Para obtener otro vistazo de la estatura de Fox en Cristo, lea sus declaraciones en Trasladado hacia el reino, Fox estuvo en la presencia de Dios, donde él habló y escribió palabras provenientes de Dios.

Por Jorge Fox:

Nuestro estimado Padre en el Señor, porque aunque tenemos diez mil tutores en Cristo, no tenemos muchos padres, porque en Cristo Jesús tú nos has engendrado por medio del evangelio, (1 Cor. 4: 15). Alabanza eterna sea a nuestro padre, nosotros tus hijos con un solo consentimiento reunidos en el poder del espíritu, tú estás presente con nosotros, nuestras almas tienen sed y languidecen por ti, y desafían ese derecho que tenemos en ti; oh tú, pan de vida, sin el cual nuestras almas morirán de hambre. Oh, para siempre danos más de este pan y ten piedad de nosotros, a quienes tú has amamantado con los pechos de la consolación. Oh, nuestra vida, nuestros deseos son verte a ti otra vez para que podamos ser refrescados y establecidos y así tener vida más abundantemente, (Juan 10: 10). Que ese poder bestial que nos mantiene en esclavitud no nos separe de tu presencia corporal, quien reinas como Rey sobre él, y te regocijarías en ver tu poder de realeza triunfar aquí sobre él, oh nuestro padre que nos amamantas, (Num. 11:12). Nosotros esperamos que no nos dejes sin consuelo, sino que vengas otra vez; aunque ese dolor sea por un tiempo, sin embargo la alegría viene al amanecer, (Sal. 30:51). Oh, nuestra vida, esperamos verte otra vez, para que nuestro gozo esté completo, porque en tu presencia hay plenitud de gozo, y donde tú moras hay delicias para siempre, (Sal. 16: 11). Oh tú, fuente de vida eterna, nuestras almas tienen sed de ti, (Sal. 63: 1), porque sólo en ti está nuestra vida y nuestra paz, y sin ti no tenemos paz, porque nuestras almas son refrescadas al verte, y nuestras vidas son preservadas por ti, oh, padre de felicidad eterna,

Oh mi amado Padre cuándo vendrás - Susan Fell,

Amado Padre ora por nosotros - Sarah Fell,

Oh mi estimado corazón, acaso no te veremos
                una vez más - Isabel Fell,

Tú eres la fuente de vida (Sal. 36:9) - Mary Fell,
                                                                   Margaret Fell,
                                                                   Thomas Salthouse,
   [mayordomo del Juez Fell]
                                                                   Ann Cleaton,
              [sirvienta del hogar]
                                                                   Mary Askew,
            [sirvienta del hogar]
                                                                   Margaret Fell,          
[hija]
                                                                   Bridgett Fell,
                                                                   William Caton
           [el compañero del hijo, Will Fell, que vivía con ellos y quien nunca llegó a ser cuáquero. Caton después llegó a ser un gran ministro del Señor en Inglaterra y los países bajos de Europa.]

(La segunda parte fue escrita aparentemente de manera exclusiva por Margaret Fell, y habla a la persona que de alguna manera estaba oprimiendo a la familia entera y a los siervos.)

Mi propio querido corazón, aunque tú has sacudido el polvo de tus pies ante aquel que no te quiso recibir ni es digno de ti, lo cual será un testimonio en contra de él para siempre; sin embargo tú sabes que te hemos recibido en nuestros corazones, y viviremos contigo eternamente, y es nuestra vida y gozo estar contigo. Y entonces, mi estimado corazón, que el poder de la oscuridad no separe tu presencia corporal de nosotros, lo cual será un dolor y dificultad para nosotros, y especialmente por medio de él, quien tú sabes que no puede llamar nada como suyo sino las plagas y la aflicción. Mi alma tiene sed de que tú vengas, aunque sea por dos o tres días, para derribar el engaño en él en nombre de la verdad. Y si tú no vienes, añadirá abundantemente a nuestro dolor, y fortalecerá el poder bestial. Yo sé que es una carga y sufrimiento para ti, pero has llevado nuestras cargas y has sufrido por nosotros y con nosotros; y ahora, estimado corazón, no nos dejes ni nos abandones, porque la vida y la paz están en ti.

Margaret Fell

1652

Nota: la persona problemática mencionada anteriormente probablemente no era el juez Fell, quien se convirtió para llegar a ser cuáquero. De acuerdo a la nota escrita a mano de Jorge Fox, después de una segunda visita y sacudiendo el polvo de sus pies por ser rechazado, la persona a la que se hace referencia (quien se piensa que era Thomas Ayrey), finalmente se convenció de la verdad.

(Actualizado de la fuente: Celo impávido: las cartas de Margaret Fell, 2003; Una valiosa colección de las cartas de Margaret Fell, por Elsa F. Glines, pág. 10-11)

La siguiente carta, dirigida a Margaret Fell por Richard Farnsworth, unos pocos meses después, puede ayudar a mostrar el continuo interés que él tenía en su convencimiento y establecimiento en la verdad:

"Balbie, Yorkshire, doceavo mes, 1652.

ESTIMADA HERMANA:

Procure estar en el consejo del Señor, que derribará todo lo que quisiera ser exaltado, y no permitirá que usted se conforme con nada que no sea lo que es puro. ¡Oh! sea fiel, sea fiel a lo que usted conoce; y permanezca perfecta en la voluntad del Señor; y el Señor la guardará en su propio poder para si mismo y la armará de todas las maneras con su amor y poder. Permanezca en su consejo, y éste le descubrirá todas las consultas del enemigo; y esparcirá todas las imaginaciones, y no permitirá que tengan lugar en usted, si usted es nada más que obediente a Él. No ame el mundo, sino procure aquello que la llevará a vivir en la obediencia pura de Aquel que es puro; y permaneciendo en el temor puro, quitará todos los temores serviles, y no le permitirá que usted se conforme al mundo en ninguna cosa; sino que usted será preservada en obediencia al Señor en lo que él requiere; porque el temor del Señor mantiene el corazón puro; y la mantendrá pura, y abierta a recibir las enseñanzas del Padre. ¡Oh! permanezca firme en la libertad con la cual Cristo la ha liberado, y esta la mantendrá lejos de los enredos del mundo; y su preservación será de acuerdo con el consejo del Señor, quien es el poderoso Consejero, el Príncipe eterno de paz; quien la dirigirá y la guiará hacia el reino eterno del Padre, donde hay paz y gozo, reposo, quietud y seguridad para siempre. Entréguese completamente al Señor, quien la preservará en fidelidad y pureza; y el Señor Dios eterno Todopoderoso la guarde, y todo el resto de nuestros estimados Amigos, en el poder de su amor, y en el poder de su verdad, perfecta en su voluntad; para que usted pueda crecer de fortaleza a fortaleza, y sea establecida en la verdad eterna; y que sólo Él sea glorificado, quien es Señor de señores, y Rey de reyes; a quien sea la gloria, y honor, y alabanza, y acción de gracias, por los siglos de los siglos. Amén.

Recibí su carta, la cual me regocijó mucho. Cuando llegó su carta con James y George, yo había ido entonces hacia Derbyshire, donde me encontré con una iglesia reunida. He estado muy ocupado en el servicio desde que la dejé. Los Amigos están muy incentivados y valientes, quienes han tenido mucha oposición y persecución aquí; pero todo está detenido; el enemigo está muy silenciado; y el Señor lleva a cabo su propia obra, para su propia alabanza; sólo para Él sea la gloria, y honor, por los siglos de los siglos.

Mi gran amor en el Señor se presenta a todos ustedes, a su hijo George, y a sus hijas, y a todos sus siervos que están en la verdad de Dios; y el Señor haga que todos crezcan en la verdad, para que él pueda ser exaltado entre todos ustedes. Todos ustedes mis estimados de corazón, aprecien el amor y la misericordia del Señor, y diariamente procuren su crecimiento hacia aquello que es eterno; y el amor y poder eternos del Señor los guarde a todos en fidelidad a Él en lo que ustedes conocen. Manténganse en la cruz, y la pureza crecerá. El camino más seguro es la cruz; tomen la cruz diariamente; procuren ser guiados por aquello que se cruza con su propia voluntad, y esto llevará cada palabra ociosa, y pensamiento y acción al juicio en ustedes; y así el hombre antiguo será crucificado, con sus afectos y deseos; y ustedes encontrarán al Señor que se sienta para afinar, para juzgar toda la levadura antigua, la naturaleza antigua; y así el nuevo hombre será levantado; y Cristo, el poder de Dios, gobernará y reinará en justicia en ustedes, quien es el Rey de los santos; sólo a Él sea toda la alabanza y acción de gracias para siempre. ¡Amén!"

Aunque el juez Fell no se unió abiertamente con los Amigos, ni asistió a sus reuniones, él era muy favorable a sus puntos de vista, y generalmente se sentaba en una habitación contigua donde él podía oír, sin aparecer como que se unía a su servicio de adoración. Cuando algunos Amigos, en su presencia, estaban hablando de la dificultad en obtener un lugar para tener sus reuniones en esa parte del país, él rápida y generosamente les ofreció su propia casa, diciendo: "Ustedes se pueden reunir aquí si quieren"; y se dio el aviso de que "había una buena y grande reunión allí el siguiente primer día de semana", que fue la primera que fue llevada a cabo en Swarthmore, donde una reunión fue establecida, y continuó desde 1652 a 1690. La habitación asignada para este propósito era el gran salón en la planta baja, en un extremo del cual, dentro del espacio de un ventanal, el piso está elevado con dos escalones. En este lugar, se dice que Jorge Fox y su esposa [la que después sería su esposa] generalmente tomaban asiento, y los otros Amigos ministradores, cuando estaban presentes. Desde esta ventana Jorge Fox a menudo predicaba al pueblo reunido en la huerta contigua, cuando ellos no podían, por causa de su número, reunirse adentro.

La fama de Jorge Fox, que se esparcía con su doctrina, generalmente causaba que un gran número de personas se reunieran para oírle cuando él visitaba Swarthmore. En una ocasión el juez Fell, después de regresar a casa, y al hallar sus establos llenos de los caballos de estas extrañas visitas, se quejó con su esposa del gran acceso de los recién llegados, diciendo que si esto continuaba ellos pronto serían devorados, y ya no tendrían provisiones para si mismos. A esto ella respondió que la caridad no empobrece; y a pesar de todo este consumo extra, ella creyó completamente que al final del año, él no tendría causa para lamentar su hospitalidad. Y así fue, porque ese mismo año la cosecha del heno fue tan abundante que ellos no sólo tuvieron suficiente para si mismos, sino que un gran excedente para vender. El ejemplo de esta excelente familia sin duda ejerció una influencia poderosa en las mentes de muchos que llegaron a estar dentro de la esfera de su influencia, invitándolos a venir a probar y palpar por si mismos la buena Palabra de vida, de la cual habían sido hechos partícipes, al dar obediencia a los requerimientos de la verdad. Varios de los de su casa llegaron a ser predicadores de justicia en palabra y conversación, y fueron instrumentales en llevar a muchos de la oscuridad a la luz, y del poder de Satanás a Dios. Anthony Pierson, en una carta fechada en 1653, describe así las impresiones que una visita a Swarthmore produjeron en su mente: "¡Oh! qué misericordioso fue el Señor conmigo al llevarme al hogar del juez Fell, para ver las maravillas de su poder y sabiduría; una familia que camina en el temor del Señor, conversando diariamente con Él, crucificados al mundo, y viviendo sólo para Dios. Yo estaba confundido, todo mi conocimiento y sabiduría llegó a ser necedad; mi boca fue cerrada, mi conciencia convencida. Y los secretos de mi corazón fueron manifestados, y descubrí que el Señor estaba cerca, a quien ignorantemente había adorado. He visto en el hogar del juez Fell, y he sido informado por esa alma preciosa de su esposa, en alguna medida qué significan esas cosas, que antes consideraba como el desborde de cerebros atolondrados. Estimados de corazón, tengan piedad y oren por mi, y dejen que todas las obligaciones de la amistad anterior sean descargadas, en buenos deseos para el alma del antiguo amigo de la familia, para que él pueda tomar parte con ellos de su posesión celestial".

En confirmación de esto, está el testimonio de William Caton, un amigo íntimo de la familia. Él dice: “¡Oh! ¡el amor que en ese día abundó entre nosotros, especialmente en esa familia!! ¡Y oh! ¡La frescura del poder del Señor Dios, que entonces estaba entre nosotros; y el celo por Él y su verdad, el consuelo y refrigerio que tuvimos con su presencia, la cercanía y cariño que teníamos los unos por los otros, las aperturas y revelaciones que tuvimos entonces! Mi corazón está afectado con el recuerdo de ellos en este mismo día. Y allí estaba esa familia, tan digna de ser reconocida en la nación, la fama de la cual se esparció mucho entre los Amigos; y el poder y la presencia del Señor estando de tal manera allí con nosotros, que fue un medio para inducir a muchos, incluso de lejos, a ir allí; de modo que al mismo tiempo habían Amigos de cinco o seis condados; todo lo cual tendía a aumentar mi refrigerio. Y por otro lado fui estimado y animado en el camino de la vida, por mi enteramente estimada amiga Margaret Fell, quien, como una madre preocupada y de tierno corazón, me cuidó y fue tierna conmigo, como si yo fuera uno de sus propios hijos. ¡Oh! la bondad, el respeto y la amistad que ella me mostró nunca debería ser olvidada por mi". Margaret Fell continúa, hablando de su esposo: "Él vivió alrededor después de seis años después que yo fui convencida, y en este tiempo le agradó al Señor visitarle con una enfermedad, con la cual él llegó a ser más amable y cariñoso que lo regular con nuestros amigos llamados los cuáqueros, habiendo sido un hombre misericordioso con el pueblo del Señor. Yo y muchos otros Amigos estuvimos muy satisfechos, que el Señor lo recibió con misericordia para si mismo".

Su muerte ocurrió en el octavo mes de 1658, cuando él tenía alrededor de sesenta años de edad, dejando un hijo y siete hijas.

(El nombre del hijo era George; las hijas, Margaret, casada con John Rouse; Sarah, con William Mead; Mary, con Thomas Lower; Susanna, con William Ingram; Rachel, con Daniel Abraham; Isabel, con -- Yeomans, después con Abraham Morris; y Bridget, con John Draper. Estos matrimonios todos ocurrieron después de su muerte.

John Rouse sufrió varias persecuciones en Nueva Inglaterra, y además de varios azotes crueles, le cortaron el oído derecho. Él era originario de y posteriormente se estableció cerca de Londres. William Mead era el compañero de William Penn en el tiempo cuando estaban siendo perseguidos y su celebrado juicio en el Old Bailey, familiar para todos los lectores de la historia de los Amigos.)

William Penn, hablando del Juez Fell, dice: "Siendo un hombre justo y sabio, y viendo en su propia esposa y familia una refutación completa de todos los clamores populares en contra del camino de la verdad, él los cubrió de la manera que pudo, y abrió sus puertas libremente, y cedió su casa a su esposa y sus amigos, sin valorar el reproche de las personas ignorantes o malvadas; lo cual yo menciono aquí para el honor de él y el de ella. Esa casa era, por algunos años al principio, hasta que la verdad había abierto su camino en las partes del sur de la isla, un receptáculo eminente de su pueblo."

Alexander Parker la consuela así con por la muerte de su esposo, y da el testimonio de su dignidad: "Estimada hermana, sea consolada y reconfortada; aunque una estancia externa le sea quitada, el Señor, yo sé, nunca la dejará ni la abandonará: su casa no será desolada, sino que el Dios de Jacob será su refugio, y el Señor su hacedor es su esposo. Fue sólo últimamente que oí del entierro del cuerpo de su esposo, y verdaderamente al principio entristeció mi espíritu, conociendo su gran amor y tierno cuidado por los corderos del Señor."

CAPÍTULO II
1658-1662

CARTAS A CROMWELL - CARTA DE A. RIGGE - JORGE FOX ARRESTADO EN SU CASA - SU INFORME DE EL ARRESTO – VA A LONDRES - ENTREVISTA DON EL REY CARLOS II - CARTA Y DISCURSOS A ÉL Y EL PARLAMENTO – INSURRECCIÓN DE LOS HOMBRES DE LA QUINTA MONARQUÍA – SOLICITA Y OBTIENE LA EMISIÓN DE VARIAS CARTAS DE J. FOX AL REY, EL DUQUE DE YORK, ETC. VISITA DEL CORONEL  HACKER  EN LA CÁRCEL - CARTAS A SUS HIJOS - REGRESA A LONDRES - OTRA ENTREVISTA CON EL REY CON RESPECTO AL ENCARCELAMIENTO DE LOS AMIGOS - REGRESA A CASA - CARTA AL REY – CARTA DE FRANCIS HOWGILL.

ESTA devota mujer, pronto después de su convencimiento, sintió que fue llamada a rogar por la causa de los perseguidos y oprimidos ante los gobernantes de la tierra. Ella sin temor se acercó a los monarcas y los que estaban en el poder varias veces durante el transcurso de su vida, y presentó ante ellos el sufrimiento de los Amigos, explicó sus principios, y tanto por palabra como por escrito les advirtió de las consecuencias que posiblemente seguirían; que los justos juicios del Señor vendrían en contra de aquellos que estaban persiguiendo a otros por causa de la consciencia. Sus servicios en esto fueron de la clase más perseverante y impávida, y manifestó que era una en espíritu y valor con su amigo, Jorge Fox. Alrededor de este tiempo, ella dirigió cuatro cartas al Protector, Oliverio Cromwell; en la segunda, ella "da testimonio a la adoración espiritual de Dios, y a su día poderoso, y de cómo él enseña a su pueblo Él mismo, y en contra de todas las adoraciones formales externas que están sin el espíritu de verdad, y de su derrota. Y en contra de todas las formas oscuras, y sombras, y cubiertas falsas, bajo las cuales él había estado; encargándole, en la presencia de Dios, a que no le diera lugar a los hombres del mundo, para hacer leyes sobre las consciencias de sus siervos, y a tener cuidado de escuchar a los consejeros impíos, que hacen presa del pueblo para sus propios fines, no sea que él traiga culpa, plagas y aflicción sobre si mismo."

Ambrose Rigge así da testimonio de la utilidad y dignidad de Margaret  Fell, en este tiempo, en la iglesia:

Binscombe, en Surry, el onceavo mes, 1659

ESTIMADA HERMANA,

A menudo usted está en mi memoria, en mi labor y mis viajes en la viña del Señor, la cual ha crecido para ser dulce y agradable para caminar en ella, para la alabanza de Dios. Recibí sus líneas en Hampshire, cuando estaba en mucha debilidad de cuerpo, por la cual fui muy fortalecido y reconfortado; y verdaderamente, estimada hermana, espero en el Señor, por medio de su fortaleza, que seamos aclarados de todo; pero nuestras pruebas son muchas, especialmente entre los hermanos falsos, lo cual por los particulares en el presente no pondré por escrito. ¡Oh! estimada hermana, si no fuera el poder viviente de Dios, no podría soportar todos los golpes que vienen en contra de él; pero en todo esto no desmayamos, sino que podemos decir verdaderamente, nuestra fortaleza es renovada cada mañana - gloria a Dios en lo alto.

Mi amor es grande hacia usted, más allá de lo que puede ser expresado en papel, por causa de la verdad, y su cuidado sobre el rebaño de Dios; por lo cual Dios la recompensará. Por lo tanto, con mi gran amor hacia todos ustedes estimados hijos y siervos en la verdad, permanezco

Su estimado hermano en la labor del Evangelio,

Ambrose Rigge

En el año 1660, Jorge Fox fue arrestado en la casa de ella, y encerrado en la cárcel de Lancaster. Gough, el historiador, relata que "Margaret Fell, considerando la entrada y búsqueda forzosa de su casa, y el arresto de su invitado allí, como una violación de la libertad del sujeto, y el que le causaron una lesión a ella, publicó la siguiente breve narrativa de su arresto;”

A todos los magistrados, con respecto al incorrecto arresto y encarcelamiento de Jorge Fox en Lancaster:

Le informo a los gobernadores de esta nación que Henry Porter, alcalde de Lancaster, envió una orden judicial con cuatro oficiales a mi casa, lo cual él no tenía autoridad ni orden. Ellos registraron mi casa y arrestaron a Jorge Fox dentro de ella, quien no era culpable de la infracción de ninguna ley, ni de ninguna ofensa en contra de ninguna nación. Ellos lo llevaron ante el mencionado Henry Porter, donde se ofreció pagar fianza (lo que él quería exigir para que él compareciera), para responder a lo se le acusaba. Pero él (contrario a la ley, si él lo hubiera arrestado legalmente) se negó a aceptar ninguna fianza, y lo retuvo en una prisión cercana. Después que él fue llevado a la cárcel, se demandó una copia de la orden de arresto, lo cual no debería ser negado a ningún prisionero, para que él pueda ver de lo que se le acusa; pero se le negó. Él no pudo obtener una copia, sólo se les permitió leerla, y todo lo que estaba allí de lo cual se le acusaba era completamente falso. Él no era culpable de ninguna de las acusaciones, como se probará, y como será manifestado a la nación. Por lo tanto, que los gobernadores lo consideren. Estoy preocupada con este asunto, ya que él fue arrestado en mi casa; y si él es culpable, yo también lo soy. Por lo tanto yo deseo que esto sea investigado.

Ella además determinó en un viaje a Londres solicitar la protección del rey, y exponer las circunstancias del encarcelamiento de Jorge Fox ante él.

Su narración procede de la siguiente manera:

"En el año 1660, el rey Carlos II vino a Inglaterra, y alrededor de dos semanas después fui inspirada por el Señor a ir a Londres a hablarle al rey con respecto a la verdad y los que sufren por causa de ella, porque en ese entonces habían muchos cientos de nuestros Amigos en la cárcel en las tres naciones que incluían Inglaterra, Escocia e Irlanda, quienes habían sido puestos allí por poderes anteriores. Hablé a menudo con el rey, y le escribí muchos documentos y cartas, y muchos libros fueron dados al Parlamento por nuestros Amigos, y gran servicio fue hecho en ese tiempo. Y ellos fueron completamente informados de nuestros principios y prácticas pacíficas. Yo me quedé en Londres un año y tres meses en ese tiempo, realizando servicio para el Señor al visitar las reuniones de los Amigos, y dando documentos y cartas al rey y al concilio cada vez que había ocasión. Y escribí y dí documentos y cartas a cada uno en la familia varias veces, es decir, al rey, a los duques de York y Gloucester, y a la reina madre, a la princesa de Orange, y a la reina de Bohemia. Fui inspirada por el Señor a visitarlos a todos, y a escribirles, y les dí muchos libros y documentos, y presenté nuestros principios y doctrinas ante ellos. Yo deseaba que ellos nos dejaran tener un discurso con sus sacerdotes, predicadores y maestros, y si ellos podían probar que habíamos errado, que entonces lo manifestaran; pero si se encontraba que nuestros principios y doctrinas estaban de acuerdo a la doctrina de Cristo y los apóstoles y santos en tiempos antiguos, entonces que nos dejaran tener nuestra libertad. Pero no podíamos hacer que ninguno de ellos se reuniera con nuestros Amigos. Sin embargo, ellos estuvieron muy silenciosos, y tuvimos gran libertad, y nos reunimos muy pacíficamente durante la primera mitad del año después de la llegada del rey, hasta que los hombres de la quinta monarquía comenzaron una insurrección y un tumulto en la ciudad de Londres, y entonces todas nuestras reuniones fueron perturbadas, y los Amigos arrestados. Fuimos informados que el rey había tenido la intención de darnos la libertad si la insurrección no hubiera sucedido. Porque en ese mismo tiempo hubo una orden firmada por el rey y el concilio para darle libertad a los cuáqueros, y justo cuando estaba por ir a la imprenta, los hombres de la quinta monarquía se levantaron, y entonces nuestros Amigos fueron usados duramente, y generalmente fueron arrestados en sus reuniones, hasta que muchas cárceles en toda la nación estaban llenas con ellos. Muchas veces fui al rey para hablarle acerca de ellos, quien me prometió siempre que ellos serían puestos en libertad; habían muchos en el concilio que eran amistosos con nosotros, y les dimos muchos documentos. Y con mucho alboroto y asistencia en ese tiempo, alrededor de tres meses después que ellos habían encarcelado a los Amigos, se dio una proclamación general del rey y del concilio para darle libertad a los cuáqueros. Entonces tuve libertad en espíritu para regresar a casa a visitar a mis hijos y mi familia.

El líder de los hombres de la Quinta Monarquía era Thomas Venner, un tonelero, quien en su pequeña tienda en la calle Coleman, incitó a sus admiradores con expectativas apasionadas de una quinta monarquía universal bajo el reino del Rey Jesús sobre la tierra, y que los santos tomarían el reino para si mismos. Para introducir este reino imaginario, ellos salieron marchando de su iglesia hacia el patio de la iglesia de St. Paul, en el día domingo 6 de enero del 1661, con alrededor de cincuenta hombres bien armados resueltos a subvertir el gobierno presente o morir en el intento. Este enloquecida insurrección la dio a la corte una excusa para quebrantar la reciente "declaración de indulgencia", alrededor de tres meses después de que fue publicada. – Neale .

Por medio de las solicitaciones de Margaret Fell y Anne Curtis (cuyo padre había sufrido la muerte por intentar previamente traer de regreso al rey), ellos obtuvieron en ese tiempo una orden para el traslado de Jorge Fox a Londres; él fue llevado por habeas corpus ante la corte de la banca del rey; donde el asunto fue referido al rey y al concilio. Sin un acusador que apareciera para testificar en contra de él, Fox fue dado de baja honorablemente, después de un encarcelamiento de veinte semanas.

En las cartas de Margaret Fell al rey Carlos II, y al duque de York y Gloucester, pronto después de su regreso al reino, ella "afectuosamente les advierte ante los ojos del Señor, el que escudriña el corazón, no menospreciar la ternura de su amor, no sea que ellos sean endurecidos. Ella desea que ellos consideren la bondad del Señor en sus varias preservaciones, y restauración, sacándolos de sus dificultades y hacia la deseada nación, trono y reino de su padre; y que no se tomaran la gloria y el honor para si mismos; sino que le dieran la gloria al Señor, quien los restauró sin el derrame de sangre ni la pérdida de vidas. Ella les dejó saber cómo Dios tenía un pueblo sufriente en la nación, que él había poseído y poseerá; y él había reprobado y derrocado poderes por causa de aquellos a quienes había bendecido. También significando que Dios había llevado al rey al trono para probarlo con respecto a lo que él y sus asociados harían por su pueblo, deseando que no olvidaran sus beneficios y misericordias hacia ellos, y que sus manos llegaran a estar libres de la sangre y la persecución; porque cuando los inocentes sean maltratados y perseguidos, Dios los defenderá y los respaldará". Ella insinuó que había sido "inspirada por el Señor a escribirles de antemano, que ellos no fueran hallados actuando en contra de Dios y su pueblo; también advirtiéndoles a que tuvieran cuidado de quién ellos dejan que se les acerque, no sea que sean traicionados por espíritus mentirosos, o maliciosos y contemporizadores que se han vuelto con cada poder por sus propios fines".

En la segunda carta al rey, ella desea que él "cuide a la nación como a su propia familia, que cada uno pueda disfrutar su derecho particular y propiedad, y libertad de consciencia; viendo que Dios está liberando a su pueblo de los opresores, que ellos puedan servirle en libertad de espíritu, quien ha oído el clamor de los oprimidos, y sus oídos están abiertos a las oraciones de los inocentes. Y que, por lo tanto, sería bueno para el rey que sus oídos no sean cerrados, no sea que su corazón se endurezca, que él no desprecie lo que ellos le dicen, quienes tienen un testimonio del Señor, y él los testificará cuando Él venga a hacer inquisición por la sangre".

En su tercera carta al rey, entregada por sus propias manos, por cuanta de su propia proclamación de llevar a juicio a aquellos que habían sido instrumentales en la muerte de su padre, ella dice: "Debido a que Dios lo trajo a esta nación en amor y misericordia sin el derramamiento de sangre, o la toma de venganza, ella desea que él considere esto y muestre misericordia; viendo que el Señor le dijo a los misericordiosos, yo mostraré misericordia, pero a aquellos sin misericordia, yo tampoco tendré misericordia. Aconsejándole a que no hiciera caso a aquellos que querían incitarlo a la venganza, lo cual no es la voluntad de Dios, ni es bueno para el rey, cuyo mejor modo es mostrar misericordia y perdón, y comprometer su causa al Dios del cielo; y que deje que su corazón sea inclinado hacia el amor y la misericordia, y a garantizar la libertad a las consciencias sensibles del pueblo; donde está el trono de Dios, donde no hay tramas, ni intenciones malvadas, ni conspiraciones secretas que prevalecerán en contra de él," ….

Ella dirigió la siguiente carta al rey después de la muerte del duque de Gloucester:

"El Señor se ha acercado a ustedes. ¡Oh! que ustedes lo consideraran, y vieran su mano, para que así ustedes puedan aprender justicia, y actuar justamente, amar la misericordia, y caminar humildemente con el Señor, para que así su trono pueda ser establecido; y que ustedes puedan ver al Señor testificando, que Él no ama el orgullo, la vanidad y la vanagloria; que ahora, en el momento mismo de su gozo, él lo ha transformado en lamentación. El Dios de poder les de un entendimiento de su voluntad y su mente, para que ustedes puedan hacerlo a él su gozo, quien tiene la vida y el aliento de todos los hombres en su mano."

Durante su estancia en Londres, ella visitó al coronel Hacker uno o dos días antes de su ejecución, ya que había sido uno de los jueces del rey Carlos I, y ahora era condenado por su parte en esa transición; él también había sido un violento perseguidor de Jorge Fox unos pocos años antes. Ella le recordó lo que él había hecho anteriormente en contra de los inocentes; él lo recordó, y dijo que sabía muy bien a quien ella aludía, y que tenía problemas con él por eso.

Se dice de ella que como tierna madre, siendo sensible del ejercicio y juicio de sus queridos hijos por su larga ausencia de ellos y familia, ella les escribió muchas cartas tiernas y consoladoras a ellos para animarlos en la verdad, y satisfacción en el Señor por ella; excluyendo su larga ausencia, y estando tan profundamente involucrada en su temor para aclarar su consciencia, y por su sufrimiento de su gente. Les dio a entender cuán deseable sería para ella regresar a su hogar para estar con sus amados hijos, tan pronto como el Señor se agradara en dispensarla de sus largas y laboriosas atenciones, para beneficio de su pueblo oprimido."

Lo siguiente parece ser una de las cartas a las que se aludió:

Londres, 25 del décimo mes, 1660.

Mis queridos y estimados corderos y bebés - Mi amor es para todos ustedes; y mis oraciones al Señor son por todos ustedes, que en su brazo y poder ustedes puedan ser guardados en el seno de su amor, para ser nutridos y amados allí para vida eterna.

Jorge Fox está ahora liberado, bendito sea el Señor Dios — cuyo su brazo y poder sólo lo han hecho. Después que él había aparecido ante el juez que lo mandó a llamar; entonces él apareció ante el señor jefe de justicia de Inglaterra en su cámara; y al siguiente día él apareció ante todos ellos en la corte abierta, en la banca del rey. Y todo esto después que el rey había garantizado una orden para liberarlo; pero ellos no lo querían liberar hasta que él hubiera aparecido en todos estos lugares, para ver si algo podría venir en contra de él. Fue de gran servicio para la verdad.

No puedo escribir en este momento puntualmente acerca del tiempo de mi regreso, porque siento que todavía no me he desligado de este lugar; sino que todavía espero la voluntad y el placer del Señor, y en su tiempo que me sea manifestado. Que ustedes puedan estar satisfechos en eso, porque hay paz eterna, y allí ustedes me disfrutarán. Yo no sé cuán repentinamente el Señor pueda darme mi libertad para venir a casa; pero cuando suceda, lo aceptaré con amor. Déjenme saber de los pequeños, cómo están todos ellos; ustedes mencionan poco de ellos cuando escriben. Mi deseo es oír de todos ustedes, y de su bienestar en el Señor. Puede ser que ustedes hayan oído esto antes, que James Naylor ha llegado al fin de su vida natural, y ha dejado este cuerpo terrenal alrededor de sesenta millas afuera de Londres. Entonces no más, sino mi amor en el Señor Jesús está con ustedes; y tan pronto como el Señor me de permiso, yo regresaré. El brazo eterno del Todopoderoso esté con ustedes.

Margaret Fell

"Me quedé en casa alrededor de nueve meses, y después fui ordenada por el Señor a ir a Londres otra vez, sin saber cuál podía ser el asunto o negocio por el cual yo debía ir. En Warrington descubrí una ley que el Parlamento había pasado en contra de los cuáqueros por rehusarse a jurar. Y cuando llegué a Londres, oí que el rey había ido a reunirse con la reina, y a casarse con ella en Hampton Court. En este tiempo las reuniones de los Amigos eran muy perturbadas por los soldados, quienes sacaban a los Amigos de sus reuniones, y los golpeaban con sus mosquetes y espadas; de modo que muchos fueron heridos y magullados por ellos; y muchos fueron echados en la cárcel, por lo cual muchos perdieron sus vidas. Todo esto fue hecho a un pueblo apacible, sólo por adorar a Dios, como eran persuadidos en sus consciencias. Entonces vi al rey y al duque de York en Hampton Court, y les escribí varias cartas a ellos, y en ellas les di a entender cuán desesperada y peligrosa era la obra en Londres; y cómo los soldados habían venido con cerillos encendidos y habían desenvainado sus espadas entre los Amigos, cuando ellos estaban reuniéndose en el temor y pavor del Señor para adorarle; y si ellos no detenían esa cruel persecución, era muy probable que más sangre inocente sería derramada, y que eso daría testimonio en contra de sus acciones, y estaría sobre ellos y sobre la nación. Dentro de ciertos días después ellos golpearon a algunos Amigos tan cruelmente en la reunión Bull and Mouth que dos murieron por los golpes. El rey me dijo que sus soldados no nos molestaron, ni lo harían, y dijo que los soldados de la ciudad no eran de él, y que ellos harían lo que quisieran con ellos; y después de un poco tiempo ellos fueron más moderados, y el rey me prometió que liberaría a los que estaban en la cárcel; y cuando él llevó a su reina a Londres, los puso en libertad. Y entonces regresé a mi hogar, habiendo estado por alrededor de cuatro meses en Londres y sus alrededores."

Lo siguiente es la sustancia de la carta escrita por Margaret y presentada al rey Carlos II en Hampton Court acerca de la renovación de la persecución bajo la ley para "la prevención de delitos y peligros que podrían surgir de ciertas personas llamadas cuáqueros, y otros, que rehúsan a tomar juramentos legales:"

'REY CARLOS -

A menudo el deseo de mi corazón ha sido hacia Dios por usted, para que pueda ser preservado de perseguir a los santos y al pueblo de Dios, quien ha sido misericordioso y paciente, mientras la moderación ha en alguna medida sido guardada por las consciencias sensibles. Ciertamente esa promesa que usted hizo con verdadera simplicidad, como yo creo que estaba entonces en su corazón, que usted "le daría libertad a las consciencias sensibles", lo cual estoy segura está en el registro ante la vista del Señor Dios; y usted está atado a él en su consciencia para llevar a cabo. Por lo tanto, mi corazón está afectado con el peligro que usted provoca; ya que hombres despiadados son puestos a trabajar para ir a las reuniones del pueblo de Dios con espadas, pistolas y mosquetes, como si estuvieran yendo en contra de ladrones o enemigos profesos. Una vez más tengo el firme deseo en mi corazón de darle una advertencia para que se haga cargo de estas cosas, para darle un pequeño vistazo a estas cosas a tiempo antes de que sea demasiado tarde. Usted ha proclamado una ley en contra de nosotros, por qué causa el Señor lo sabe, ya que nosotros somos inofensivos e inocentes, y sensibles hacia usted, aunque nuestros sufrimientos han sido grandes; pero debido a que usted ha hecho una ley, es irrazonable que usted la supere en severidad. Estas cosas, con muchas más, están puestas sobre mi por el Señor para poner ante usted, quien ha puesto poder en su mano para asegurarse que la justicia y la equidad se realicen en el reino; que usted no provoque al Señor es el mi deseo de mi corazón, teniendo yo un amor verdadero y fiel hacia su alma,"

Margaret Fell

La siguiente hermosa carta fue dirigida a ella en Londres por Francis Howgill, quien posteriormente terminó sus días en la cárcel por el testimonio de la verdad:-

Grayrigg, el día 29 del noveno mes, del 1661

ESTIMADA MARGARET -

En Él, quien se ha convertido en un lugar de anchos ríos y riachuelos para nosotros, y la porción de nuestra copa, y la porción de nuestra herencia, la saludo muy cordialmente. Los días anteriores no son olvidados por mi, ni los años pasados, cuando a todos se nos dio a beber de una copa, y fuimos bautizados en la muerte y sufrimiento de Cristo; y fuimos llevados a beberla voluntariamente, sabiendo que era nuestra porción asignada a nosotros por el Señor, la cual no quisimos pasar, sino que debemos beberla. Aunque fue fastidioso y doloroso para nosotros, cuando nuestra fortaleza no era sino pequeña, sin embargo Dios, por su infinito amor y misericordia, nos fortaleció para llevar, y sufrir, y negar lo que escondió la inmortalidad y la vida para nosotros. Él nos cargó en sus brazos, y nos hizo soportar con paciencia los sufrimientos y la muerte; para que nosotros podamos obtener la resurrección de los muertos; la cual en verdad fue un tiempo bendito, aunque por un momento pareció penoso. Pero ahora, habiendo obtenido la resurrección de los muertos, siendo bautizado en la resurrección y hacia la vida, más bendición es conocida, aún en cosas espirituales, que Dios nos ha dado para disfrutar en lugares celestiales en Cristo Jesús; que como nosotros sufrimos los unos por los otros, y los unos con los otros, así podamos regocijarnos los unos con los otros, y por otros, y sólo en Él; en quien están todos nuestros frescos manantiales, y de parte de quien brota nuestro gozo y felicidad y consuelo. Él ha abierto las fuentes del abismo, y ha hecho que la vida brote, con la cual son refrescados sus pequeños, y los jóvenes son fortalecidos, y los antiguos y honorables con confirmados y establecidos. Santo y reverenciado sea su nombre para siempre, quien está exaltando su gloriosa montaña sobre lo más alto de la tierra; y haciendo a Jerusalén la adoración y gloria y admiración de toda la tierra. Déjeme que le diga, no estoy más cansado que el primer día que la hoz fue puesta en la cosecha; cuando salimos a sembrar la semilla, llorando con lágrimas; pero al ver las gavillas que fueron traídas a casa, y cargas completas al granero, y calados enteros atrapados en la red, me ha hecho mirar más allá del desmayo - bendito sea el Señor.

Me alegra que usted se haya quedado tanto tiempo en esa ciudad (Londres), en la cual hemos tenido muchas cargas y un día cansado: pero ese fruto es llevado hacia Dios, equilibrando todo abundantemente, y me hace olvidar las penurias. He ido hacia el norte a Northumberland, Bishoprick, y sobre el mar del este, y de regreso a York; verdaderamente el jardín en su mayor parte es muy agradable, y da un buen aroma, ahora cuando el viento del sur sopla sobre él.

Me despido cariñosamente en el santo pacto de vida,

Francis Howgill

CAPÍTULO III
1662-1668

REALIZA UNA VISITA RELIGIOSA A VARIOS CONDADOS - SE REUNE CON JORGE FOX -
El ARRESTO Y ENCARCELAMIENTO DE ELLOS EN EL CASTILLO DE LANCASTER  - EL JUICIO DE ELLA – TESTIMONIO EN CONTRA DE JURAR - CULPADA Y ENVIADA A LA CÁRCEL - CARTA DE SU HIJA -
CARTA A SU YERNO Y ESPOSA - ESFUERZOS INEFECTIVOS PARA OBTENER SU LIBERACIÓN-
LAS DIFICULTADES Y PRIVACIONES DE SU ENCARCELAMIENTO -
CARTA DE PROTESTA AL REY – DESCRIPCIÓN DEL CASTILLO DE LANCASTER –
SU LIBERACIÓN

En el año 1663, en compañía de una de sus hijas, Margaret Fell realizó un viaje religioso de alrededor de mil millas, visitando Amigos en Somersetshire, Devonshire y Dorsetshire a Bristol, de allí a Yorkshire, hacia Northumberland y Westmoreland. En el curso de sus viajes ellas se reunieron con Jorge Fox, quien las acompañó a casa, poco después de lo cual él fue arrestado y enviado al castillo de Lancaster.

Ella dice: "Alrededor de un mes después los mismos jueces me mandaron a buscar para aparecer en Ulverston, y cuando llegué allí ellos me hicieron varias preguntas, y parecían estar ofendidos conmigo por tener una reunión en mi casa, y dijeron que ellos me presentarían un voto de lealtad. Yo respondí que ellos SABÍAN que yo no podía jurara, y ¿por qué me mandaron a buscar a mi propia casa, donde yo estaba ocupada en mis ocasiones legítimas, para atraparme? ¿Qué había hecho yo? Ellos dijeron que si yo no tenía reuniones en mi casa, que no me presentarían el juramento. Yo les dije que no negaría mi fe ni mis principios por ninguna cosa que ellos pudieran hacerme; y mientras le agradó al Señor permitirme tener una casa, yo me esforzaría a adorarlo en ella. Entonces ellos hicieron que se leyera el juramento, y me lo presentaron; y yo lo negué diciéndoles que yo no podía tomar ningún juramento por causa de la consciencia, ya que Cristo Jesús lo había prohibido. Entonces ellos emitieron una orden de arresto y me enviaron como prisionera al castillo de Lancaster, y allí Jorge Fox y yo permanecimos en la cárcel hasta las siguientes audiencias; y entonces ellos nos condenaron por el estatuto de negar el juramento de lealtad; porque ellos nos lo presentaron a ambos otra vez en las audiencias; pero me dijeron que si yo no tenía una reunión en mi casa, sería puesta en libertad. Pero yo le respondí al juez que yo preferiría escoger la prisión por obedecer a Dios, que mi libertad por obedecer a los hombres en contra de mi consciencia. Por lo tanto fuimos llamados muchas veces ante ellos en las audiencias, y las acusaciones fueron hechas en contra de nosotros. En las siguientes audiencias fuimos juzgados, y se halló que la acusación en contra de Jorge Fox fue fechada incorrectamente, tanto en el día como el mes, y en el año del reinado del rey, por lo tanto fue anulada; pero no permitieron que los errores que fueron hallados en la mía la anularan, aunque habían varios; por lo tanto pasaron la sentencia de ofensa eclesiástica sobre mi, la cual decía que yo debía estar fuera de la protección del rey, y entregar todos mis bienes, reales y personales, al rey, y ser encarcelada de por vida. Pero el gran Dios del cielo y la tierra sustentó del tal manera mi espíritu bajo esta severa sentencia, que yo no estaba aterrada, sino le di esta respuesta al juez Turner, quien dio la sentencia: 'Aunque estoy fuera de la protección del rey, sin embargo no estoy fuera de la protección del Dios Todopoderoso.' Por lo tanto permanecí allí en la prisión por veinte meses, antes de que pudiera obtener tanto favor de los alguaciles como para poder ir a mi propia casa; lo cual entonces hice por un corto tiempo, y regresé a la prisión otra vez."

Mientras estaba ante los jueces, ella dio este claro y noble testimonio en contra de los juramentos, y se vindicó a si misma de todas las causas de ofensa:

Estoy aquí este día por causa de mi consciencia, y no por ningún error o mal hecho a ningún hombre, sino por obedecer la doctrina y los mandatos de Cristo, quien ha dicho en las escrituras: 'Que Dios es un espíritu, y que su adoración es en espíritu y en verdad:' y por mantener las reuniones en la unidad de este espíritu. Ahora ustedes se profesan a si mismos como que son cristianos, y dicen que las escrituras son ciertas; y por la obediencia a las palabras claras de las escrituras, y por el testimonio de mi consciencia, estoy aquí.

Yo digo esto del juramento, como he dicho en este lugar anteriormente, Cristo Jesús me ha mandado a no jurar en absoluto; y esa es la única causa y ninguna otra; el justo Juez del cielo y la tierra lo sabe, ante cuyo trono de justicia ustedes deben comparecer un día. Sus ojos nos ven a todos, y nos contempla en este momento, y oye y ve todas nuestras palabras y acciones. Por lo tanto, todos deben ser serios porque el lugar de juicio es importante. Esto les testifico a ustedes aquí, donde los ojos del Señor nos contemplan a todos, que por el asunto o la sustancia del juramento, y el fin para el cual fue concebido, reconozco una parte y niego la otra. Es decir, reconozco la verdad, y fidelidad, y obediencia al rey, en todas sus justas y legítimas demandas y mandatos. También niego todos los complots y artimañas en contra del rey, y toda la supremacía y conspiración papista. Yo no puedo más transgredir en contra del rey Carlos en estas cosas, de lo que puedo desobedecer los mandatos de Cristo Jesús. Por el mismo poder, y por virtud de la misma palabra, que nos ha mandado a no jurar en absoluto, lo mismo me ata en la consciencia de que no puedo tramar ni idear en contra del rey, ni hacerle a él ni a ningún hombre sobre la tierra ningún mal. Yo no niego este juramento sólo porque es el juramento de lealtad, sino lo niego porque es un juramento y porque Cristo Jesús ha dicho: No juréis en ninguna manera, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; y si pudiera ganar todo el mundo por hacer un juramento, no podría; y cualquier cosa que tenga que perder este día por no jurar, estoy lista a ofrecerla."

Uno de los jueces observó: "Señora Fell, usted puede con buena consciencia poner seguridad para no tener más reuniones en su casa, si no puede tomar el juramento."

"¿Hará usted cumplir esto," dijo ella, "para que yo pueda con una consciencia segura hacer un compromiso de anular las reuniones, por temor de perder mi libertad y propiedad? ¿Acaso usted y todos los que están aquí no me juzgarán, que fue por salvar mi propiedad y libertad que yo lo hice? ¿Y acaso no debo, en esto, negar mi testimonio¿ ¿Y no contaminaría esto mi consciencia?"

Se hizo esfuerzo considerable por algunos de sus amigos en Londres para prevenir que la sentencia de ofensa eclesiástica fuera emitida sobre ella, y algunos de sus hijos suplicaron al rey por su causa, pero sin efecto. La siguiente es una carta de una de sus hijas sobre este asunto:

Mile EndGreen, cerca de Londres, el día 27 el cuarto mes, del 1664

QUERIDA Y TIERNA MADRE: - Mi deber y muy estimado amor es dado libremente y recordado por ti, como también mi muy estimado amor es para el querido Jorge Fox. Esto es principalmente para dejarte saber que ayer mi hermana y yo fuimos a Whitehall; donde le hablamos al rey, y le dijimos que si él podía por favor significar algo a los jueces, antes que fueran a sus circuitos, que te liberara; de lo contrario sería pasado, porque el tiempo de las audiencias se acercaba. Él dijo que te dejaría en libertad, si nosotras prometíamos que tú no irías a las reuniones. Hermana dijo que no podíamos hacer un compromiso tal porque la reunión había sido mantenida por muchos años y nunca había causado ningún daño. Él dijo, "¿no puede su madre mantenerse en su propia familia, ya que puede tener cinco personas presentes, sino que tiene que tener reuniones tan tumultuosas?" Nosotras dijimos que ella no tenía reuniones así; que eran sólo los vecinos que venían. El rey dijo que habían algunos cuáqueros en el último complot. Hermana dijo que eso no se podía probar. Él dijo que tenía cartas de eso y sus nombres. Por lo tanto Chifines, (uno de los pajes), nos dijo que viniéramos en el cuarto día; y tenemos la intención de ir mañana. Yo estuve allí alrededor de una semana después y le dije al rey que ahora las audiencias se acercaban, si él no hacía nada por ti, ellos te empujarían hacia una condena de ofensa eclesiástica, y obtendrían los bienes de ti y de tus hijos; y yo deseaba que él lo tomara en consideración. Él fue entonces muy amoroso conmigo, y dijo que él lo consideraría. Y él dijo: 'ellos no le quitarán su propiedad;' él me tomó de la mano tan pronto como se acercó a mi. Yo también le hablé al príncipe Rupert, y deseé que él pusiera esto en la mente del rey. Él dijo que haría lo que él pudiera, y fue entonces al rey y habló con él. El príncipe Rupert siempre ha sido muy amoroso con los Amigos y a menudo ha hablado al rey acerca de ti.

Hermana envía el renovado recuerdo de su completo amor hacia ti y el estimado Jorge Fox, como también lo hace mi hermano; supongo que las hermanas Isabel y Sarah se habrán ido. Recuérdame a las hermanas Susanna y Raquel. Soy tu hija diligente y obediente,

Mary Fell

La siguiente carta, escrita por Margaret Fell cuando estaba en la cárcel a su yerno, John Rouse, y su esposa, después que había sido culpada de ofensa eclesiástica, muestra que, habiendo sido profundamente enseñada en la escuela de Cristo y fortalecida por Él, ella había aprendido, como el apóstol Pablo, que en cualquier estado que ella se encontrara, a estar contenta:

"Castillo de Lancaster ,el primero del décimo mes, del 1664.

"Como les he dicho a ustedes, ríndanse a la cruz; ese es el camino para agradar al Señor, y seguirle a Él en su propia voluntad y camino, cuyo camino es el mejor. No dejen que nada entre en sus mentes con respecto a cualquier cosa acerca de mi, porque yo estoy bien contenta en la obra del Señor. Yo sé que el cuidado y ternura de ustedes por los Amigos no faltaron; y así estén todos satisfechos en la voluntad del Señor Dios. Espero en el Señor que ustedes estén todos juntos, como sea que esto les llegue. Estén todos satisfechos y contentos con la voluntad del Señor; y no dejen que ni el murmullo ni las quejas entren en alguna de sus mentes; y no dejen que el que tristeza llene sus corazones, porque todos tenemos causa para regocijarnos en el Señor para siempre, y yo más que nadie.

El coronel Kirby hace que nuestros vínculos sean renovados y enderezados más y más; y ellos encierran a Jorge Fox con el pretexto de una orden que debería venir desde Londres. Obtengan esta carta adjunta de Jorge Fox enviada a Gilbert Latey, que George Whitehead y ellos puedan extraer lo que ellos consideren conveniente.

Margaret Fell

Algunos intentos fueron hechos posteriormente para obtener su libertad, o por lo menos alguna mitigación de los rigores de su encarcelamiento, pero sin mayor éxito. Gilbert Latey, en una de sus cartas, dando un informe de una entrevista que él tuvo con Lord D'Aubigny a favor de ella, dice:

"Que ni el rey ni el canciller quisieron hacer absolutamente nada por nosotros. Tampoco se podía oír a ningún hombre que hablara por nosotros. Entonces yo le hablé de la injusticia de su encarcelamiento, y de la maldad del jurado, y de que era contrario a la ley, y que usted no deseaba nada sino una cárcel justa, y que los ladrones y homicidas tenían más libertad que usted, y que usted fue encerrada en una mala celda, y a los Amigos no se les permitió venir a hablar con usted; y yo le dije que yo tenía un documento de eso, y que deseaba que él lo pasara. Él me dijo que lo lamentaba con todo su corazón, pero que no me mentiría; él estaba seguro que no se podía hacer nada, y creía que ellos lo hicieron a propósito para irritarnos. Por lo tanto me despedí de él porque él dijo que no podía hacer nada debido a que todo el clero estaba en contra de nosotros, y no se podía hacer nada en lo absoluto; ni él deseaba inmiscuirse con el documento. Así que estuve feliz de dejarlo."

Gough, el historiador, comenta:

"Tan riguroso encarcelamiento al que estas personas, particularmente Jorge Fox y Margaret Fell, fueron sometidos, estando en habitaciones llenas de humo, en condiciones tan malas que la lluvia cayó sobre ellos en abundancia, fue más que suficiente castigo para delincuentes menores, y una evidencia de la insensible malicia de sus perseguidores para exponer innecesariamente a Margaret Fell en particular a tales dificultades, una mujer de bienes, la viuda de un juez y un hombre de consecuencia en el país, quien había estado acostumbrado a comodidades en su propia casa, y estaba en todo sentido al mismo nivel que sus perseguidores, excepto la posesión del poder. Pero todas las dificultades que ella sufrió, al ser forzada arbitrariamente a salir de su casa y alejarse de su familia sin causa o motivo, y llevada apresuradamente a esta lúgubre prisión, no fue suficiente gratificación de la enemistad infundada de estos magistrados, hasta que ellos fueron lo más lejos que pudieron, al culparla de ofensa eclesiástica, cumpliendo el proverbio, summum jus, summa injuria: la ejecución de la ley pervertida es un daño acumulado."

Ella razonó seriamente acerca del mal con el rey, de la injusticia de la ley que autorizaba el destierro de los Amigos, recordándole de su antigua entrevista con él, y los rigores de su propio encarcelamiento, en una carta dirigida a él; algunos extracto de la cual están aquí insertados:

"de mi prisión en el castillo de Lancaster, el día 6 del sexto mes, del 1666,"

"REY CARLOS:

Deseo que usted lea esto, lo cual puede ser para su satisfacción y provecho. En el temor del Señor Dios permanezca quieto y considere lo que usted ha estado haciendo estos seis años, desde que el Señor lo llevó pacíficamente a su reino, y lo hizo gobernador sobre su pueblo. El ojo justo del Todopoderoso ha estado sobre usted, y ha visto todas sus obras y acciones. ¿Qué leyes ha hecho usted o cambiado, excepto aquellas que han traído opresión y esclavitud a las consciencias del pueblo de Dios, y eso de no menos penalidad que el destierro fuera de su país natal? El crimen más grande que usted puede encontrar en el pueblo de Dios es que ellos obedecieron y adoraron a Cristo Jesús; de modo que el golpe más grande que se ha evidenciado de su justicia ha estado sobre aquellos que usted contó como ofensores por adorar a Dios, de tal manera que varios de sus jueces en la tierra han dicho varias veces, en la corte abierta, a cualquiera que confesara que se reunieron para adorar al Señor Dios, que ese era un crimen suficiente por el cual ellos podían ser enviados al destierro. Cuando se preguntó en la corte abierta si ahora era una transgresión o un crimen en Inglaterra adorar a Dios, aquel que era entonces juez principal de Inglaterra respondió: 'Sí, sí. ¡Oh! maravilloso, que se haga una crónica de esto en Inglaterra para el futuro, que todos los magistrados puedan temer de tal manera ofender al Todopoderoso; a menos que ellos se atrevan a decir que son más fuertes que él.'

Todo esto ha sido sin que se de una causa justa en ningún momento por ese pueblo, lo cual era el objetivo de esta ley; de modo que los hombres que tenían nada menos que la medida más pequeña de justicia y equidad, nunca pudieran proceder para infligir tal nivel de castigo sin alguna base justa.

Todo lo que alguna vez se fingió no fue más que sospecha, lo cual nunca puede ser igualado; ser procesado ante la ley a tal punto de sufrimiento sin que se de una base justa, aunque se ha buscado continuamente y se ha velado por una ocasión, pero nunca se encontró; pero el Señor ha preservado a su pueblo inocente e inofensivo; y, por lo tanto, él está ocupado en rogar por su causa, hacia cuyas manos es entregada completamente y cometida.

Yo deseo que usted también considere seriamente, en el temor del Señor, qué efectos y frutos estas cosas han producido.

Yo creo que esto ha llevado a cientos de hijos de Dios a sus tumbas; también ha hecho a este reino, y sus gobernadores, cruel en los ojos de todo el pueblo, tanto dentro de su propio territorio como en otras naciones; además de la culpa de la sangre inocente que está sobre este reino.

Y desde ese tiempo el Señor en sus juicios ha quitado a muchos miles de su pueblo por sus dos juicios, pestilencia y espada.

Antes de todo esto, cuando usted entró por primera vez en este reino, yo fui enviada por el Señor a usted, para informarle verdaderamente del estado y condición de nuestro pueblo; y cuando yo vine ante usted, oh rey, le dije que había venido a usted en nombre de un pueblo inocente, inofensivo y pacífico; y yo debí en esos momentos, y desde entonces, y debería en este día, sellar estas palabras con mi sangre, si fuera puesta en esa situación. Su respuesta para mi fue: 'si ellos son pacíficos serán protegidos.'

También le escribí en varias ocasiones con respecto a nuestra fe y principios, que no podíamos jurar por causa de nuestra consciencia; ni tampoco podíamos tomar las armas, ni conspirar, ni idear hacer daño o herir a algún hombre, mucho menos al rey. También le dije que nosotros debemos adorar a Dios, porque Dios lo requiere de nosotros.

De la misma manera le dimos muchos de nuestros libros, que contenían nuestra fe y principios y doctrina, por lo cual podemos ser probados por las escrituras de Verdad (que todos ustedes profesan), si nuestros principios son erróneos o no; y para ese propósito le dimos nuestros libros al rey y al parlamento, y a los obispos y ministros, tanto eclesiásticos como civiles. Todo esto, con mucho más, yo le escribí a usted, y le advertí (puedo decir verdaderamente en el temor del Señor), con mucho amor y ternura hacia usted. Ahora yo le puedo decir, por estas cosas usted me ha mantenido en la cárcel por tres largos inviernos, en un lugar que no es apto para que una persona esté allí; a veces por el viento, o la tormenta, o la lluvia, y a veces por el humo; de modo que sólo estoy viva por el poder y bondad de Dios que ha estado conmigo. Fui mantenida un año y siete meses en esta cárcel antes que se me permitiera ver la casa que era mía, o a mis hijos y mi familia, excepto cuando ellos vinieron a mi sobre dos arenas peligrosas en el frío invierno, cuando ellos vinieron con mucho peligro para sus vidas; pero desde las últimas asambleas he tenido un trato un poco más respetuoso de este alguacil, que antes de otros. En todo esto estoy muy satisfecha; y alabo al Señor, quien me considera digna de sufrir por su causa.

Ahora, después de todos mis sufrimientos, en el mismo amor con el que lo visité al comienzo, deseo una vez más que usted tema al Señor Dios, por quien los reyes gobiernan y los príncipes declaran justicia; quien establece a uno y derroca al otro, de acuerdo a su voluntad.

Que la culpa de la carga por causa del incumplimiento de esa palabra que pasó de usted en Breda esté sobre su consciencia, sino como usted prometió cuando estaba en aflicción, y de otra manera la renovó muchas veces desde entonces, que usted le daría libertad a las consciencias sensibles; para realizarlo en el temor del Señor, y limpiar su consciencia de ello. No escuche a los consejeros malvados, quienes lo han detenido en usted todo este tiempo porque ellos no llevarán su carga por usted, cuando el Señor abogue por incumplimiento de su pacto entre Él y su pueblo. Yo sé que ha estado en su corazón a menudo realizarlo, y usted ha visto qué fruto la falta de esto ha producido. De modo que si usted ama su paz eterna y consuelo con el Señor, pruebe qué producirá la realización de esto, y usted así verá que ha escuchado a los consejeros equivocados. Y todo hombre mortal tiene sólo un momento en esta vida, ya sea para servir, temer y honrar al Señor, y así para recibir Su misericordia; o de otra manera transgredir, pecar, desobedecer, y deshonrarle, y recibir el juicio de miseria eterna.

Entonces ninguno de usted sabe cuán largo o cuán corto su día puede ser; por lo tanto, no teman al hombre que puede destruir el cuerpo; sino teman al Señor, quien puede destruir tanto el cuerpo como el alma, y después puede echar el alma y el cuerpo en el infierno; sí, yo les digo que lo teman a Él.

De una persona que verdaderamente ama sus almas (aunque sufriendo con ustedes), y el deseo de mi corazón es que ustedes puedan tomar estas cosas en consideración a tiempo, antes de que sea demasiado tarde, y abran las puertas de las prisiones, y dejen que los inocentes salgan libres, y eso les quitará parte de la carga y culpa, por temor de que la puerta de misericordia sea cerrada en contra de ustedes."

Margaret Fell

El castillo de Lancaster, la cárcel de Margaret Fell, en su forma presente, fue fundado por John de Gaunt, duque de Lancaster, en el siglo XIV. Este castillo y su predecesor han sido reconocidos como fortalezas, famosos en la historia británica desde el tiempo de los romanos hasta los días de Cromwell y el Pretendiente. Una carta reciente describe así el castillo, y la habitación ocupada por Jorge Fox:

"Aquel que penetra el recinto del castillo se maravillará con el tipo de vida que los reyes y príncipes deben haber llevado en los días de su construcción. Allí están las mismas habitaciones de John de Gaunt, visitado a veces por su padre, Edward III - apartamentos pequeños, majestuosos y sólidos, que tenían pocas ventanas en el exterior, y estas estaban reducidas a las dimensiones más pequeñas posibles - bien adaptadas para servir como las prisiones en que ellas se han convertido. La habitación de Fox estaba en el calabozo, y la ventana de lo que era su residencia durante muchos meses largos y lúgubres, es visible sobre la mayor parte de la ciudad antigua. Fue evidentemente, en un período, una habitación de tamaño considerable, pero en los días de Fox estaba vieja y arruinada. Él apenas podía caminar por su apartamento, debido al estado dilapidado del piso. El humo que venía de las otras prisiones era tan denso que a veces una vela encendida a penas se podía ver, y él estaba en peligro inminente de ahogarse; y el carcelero con dificultad era persuadido a abrir una de las puertas superiores, para dejar que salga el humo. Cuando había clima lluvioso, caía lluvia sobre su cama. Las inconveniencias de su estadía en cárcel afectaron a Fox de tal manera durante un invierno frío y prolongado, que su cuerpo se hinchó y sus extremidades se entumecieron. Cuando él fue llevado a las audiencias de marzo, 1665, estaba tan débil que apenas podía pararse o moverse.”

"Ni se les permitió a los amigos de Fox en este vecindario escapar. Muchos de sus seguidores, y entre ellos Margaret Fell, en cuya casa él había sido arrestado, también fueron encerrados en el castillo, donde existe un apartamento, todavía llamado la habitación de los cuáqueros, porque fue la escena de los sufrimientos de muchos de estos cristianos oprimidos y pasivos."

Habiendo soportado un encarcelamiento de alrededor de cuatro años, Margaret Fell fue finalmente liberada por una orden del rey y del concilio en el año 1668. Nota: Hubo un tiempo en que había 4.500 Amigos en la cárcel en Inglaterra y Gales. En el año 1662, 20 murieron en diferentes cárceles en Londres, y 7 más después de su liberación por los malos tratos. En el año 1664, 25 murieron; y en el año 1665, 52 más. El número que pereció de esta manera a través de todo el reino llegó a 869. Para ver un informe completo de las crueldades practicadas en contra de los primeros Amigos, el lector es referido a dos volúmenes folio titulados Los sufrimientos de Besse."

CAPÍTULO IV
1668-1690

VISITAS A AMIGOS ENCARCELADOS - SU MATRIMONIO CON JORGE FOX EN BRISTOL - OTRA VEZ ENCARCELADA POR LA ANTIGUA OFENSA ECLESIÁSTICA - SU ESPOSO Y DOS DE SUS HIJOS OBTUVIERON UNA ORDEN PARA SU LIBERACIÓN - LA CUAL ES IGNORADA - ELLA OBTIENE UNA LIBERACIÓN BAJO EL GRAN SELLO, QUE LE CONCEDIÓ ABSOLUCIÓN A ELLA Y SU PROPIEDAD POR LA OFENSA ECLESIÁSTICA - VISTA LONDRES PARA DECIRLE ADIÓS A SU ESPOSO, QUIEN VA A ESTADOS UNIDOS - SU REGRESO Y ENCARCELAMIENTO EN LA CÁRCEL EN WORCESTER – ÉL ES CULPADO DE OFENSA ECLESIÁSTICA - LOS ESFUERZOS DE ELLA EN SU NOMBRE - SU LIBERACIÓN Y REGRESO A SWARTHMORE - CARTA A THOMAS LOWER - REGRESA A LONDRES - VISITA AL REY - LA MUERTE DE ÉL - ENTREVISTA CON EL REY JAMES - NUEVO ENCARCELAMIENTO - EPÍSTOLA A LAS MUJERES AMIGAS EN LONDRES.

Poco después de su liberación, "ella fue conmovida por el Señor" a hacer un viaje extendido por muchos de los condados de Inglaterra, visitando más de los Amigos que estaban encarcelados en la nación, y pasando varias semanas en Londres y Bristol. Fue a su regreso de esta visita que ella otra vez se encontró con Jorge Fox, y comenta: "Fue once años después de la muerte de mi esposo anterior, y Jorge Fox había entonces regresado de visitar Amigos en Irlanda; en Bristol él declaró sus intenciones de casarse conmigo. Allí nuestro matrimonio fue solemnizado, en una reunión pública con muchos Amigos, quienes fueron nuestros testigos.”

Jorge Fox, en su diario, da el siguiente informe de su matrimonio. Antes de proceder con eso, él tuvo cuidado de que los derechos de sus hijos no sufrieran, y obtuvo su libre consentimiento, porque, él dijo: "yo quería que todas las cosas fueran hechas claramente, porque no buscaba ninguna ventaja para mí mismo."

"Después de esta reunión en Gloucestershire, viajamos hasta que llegamos a Bristol, donde me reuní con Margarita Fell, quien había venido a visitar a su hija Isabel Yeomens. Hacía ya bastante tiempo que comprendiera que era voluntad del Señor que tomase por esposa a Margarita Fell; y cuando por vez primera lo dije a Margarita, sintió ella la respuesta de vida viniendo del Señor. Pero si bien el Señor me había revelado esto, no me había entonces dado mandato de llevarlo a cabo, a pesar de que la gente mucho había hablado de ello y algunos andaban en gran confusión sobre el asunto. En consecuencia había yo dejado la cosa de lado, pero ahora, estando en Bristol, y encontrándome allí con Margarita Fell, me reveló el Señor que el matrimonio debía de llevarse a cabo. Luego que lo hubimos discutido, le dije que de estar ella también conforme, en que la cosa se efectuase, tenía primero que llamar a sus hijos. Le h izo así y cuando vinieron, les pregunté, a las hijas y a los yernos, si estaban de acuerdo con nuestro proyecto; y todos expresaron varias veces su satisfacción porque se realizara. Pregunté entonces a Margarita si había cumplido y ejecutado el testamento de su marido, con respecto a sus hijos; y me replicó que eso los hijos ya lo sabían. Por donde pregunté a los hijos si, en el caso de que su madre contrajese matrimonio, tenían ellos algo que perder; y a Margarita si tenía que responder a sus hijos de haber hecho algo diferente a lo que se decía en el testamento. Dijeron los hijos que su madre les había doblado la herencia y que desearían que no se hablase más de ello; a lo cual les respondí que como yo era muy sencillo quería que todas las cosas se hiciesen con sencillez, ya que no estaba buscando ninguna ventaja material para mí. Después de haberlo comunicado a los hijos de Margarita, anunciamos a los Amigos, en privado y en público, nuestra intención de contraer matrimonio; lo cual les causó gran satisfacción y muchos hubo que dieron testimonio de que era cosa de Dios. Y habiéndose después fijado fecha para una reunión, en la casa donde se celebraban las reuniones públicas en Broadmead, en Bristol, para llevar a cabo nuestro proyecto, nos tomamos uno a otro, uniéndonos el Señor en honorable matrimonio, en el pacto infinito y en la semilla de vida inmortal. Se leyó públicamente un certificado en que constaban las cláusulas del matrimonio, firmado por los parientes y por la mayoría de los antiguos Amigos de aquella ciudad y de diferentes lugares de la nación."

Nota: Como confirmación de esto, y mostrando la justicia y diligencia que caracterizaba a Jorge Fox, con respecto a la propiedad, y a que sus opiniones se adelantaban a aquellas que entonces prevalecían sobre este tema, las siguientes circunstancias, relatadas en su diario, servirán para ilustrar. Al ser llevado a juicio por diezmos contra la propiedad de su esposa en Swarthmore, William Mead, el yerno de ella, compareció ante la corte, "cuando", dijo él, "William Mead le dijo a los jueces que yo me había comprometido a nunca entrometerme con la propiedad de mi esposa. Los jueces apenas podían creer que algún hombre haría eso; ante lo cual les mostró el escrito bajo mi mano y sello; ante lo cual se maravillaron.

Nota: La siguiente es una copia de su certificado de matrimonio:

Estas son para indicar ante todos a quienes esto pueda concernir que en el día dieciocho del octavo mes en el año mil seiscientos sesenta y nueve, Jorge Fox y Margaret Fell propusieron sus intenciones de unirse en honorable matrimonio, en el pacto de Dios en las reuniones de hombres, en Broad Mead, dentro de la ciudad de Bristol (habiendo antes hecho mención de tales intenciones a varios amigos), a favor de lo cual se han dado varios testimonios, tanto por los hijos como los parientes de la dicha Margaret, entonces presente, y varios otros, en el poder del Señor, tanto de hombres como de mujeres, declarando su satisfacción y aprobación de su intención declarada de matrimonio. De la misma manera en otra reunión tanto de hombres como de mujeres, en el lugar recién mencionado, en el día veintiuno del mes y año recién mencionados, el dicho Jorge Fox y Margaret Fell entonces publicaron otra vez sus intenciones de unirse en el honorable matrimonio en el pacto de Dios, para lo cual hubieron otra vez muchos testimonios vivientes que surgieron de los parientes y amigos que entonces estaban presentes, tanto hombres como mujeres. Las mismas intenciones de matrimonio fueron otra vez publicadas por Dennis Hollister en nuestra reunión pública recién mencionada, el día veintidós del mes y año recién mencionados, y otra vez un testimonio público fue dado de lo mismo, que fue Dios quien hizo que sucediera. Porque el logro completo de la recién mencionada propuesta y aprobada intención, en una reunión pública, tanto de hombres como de mujeres, nombrada a propósito para lo mismo, en el lugar recién mencionado, y en el día veintisiete del mes y año recién mencionados, de acuerdo con la ley y ordenanza de Dios, y el ejemplo y buen orden de su pueblo, mencionado en las escrituras de Verdad, quienes se tomaron el uno al otro ante testigos, y los ancianos del pueblo, así como Labán designó una reunión en el matrimonio de Jacob; y como una reunión fue designada a propósito cuando Boaz y Ruth se unieron; y también como fue en Canaán, donde Cristo y sus discípulos fueron a una boda. Jorge Fox solemnemente, en la presencia de Dios y nosotros su pueblo, declaró que él tomó a Margaret Fell en el eterno poder y pacto de Dios que es para siempre, y en el honorable matrimonio, para ser su esposa, y su mujer. De la misma manera Margaret solemnemente declaró que, en el poder eterno del Dios poderoso, y en la palabra inalterable, y en la presencia de Dios, sus ángeles, y su santa asamblea, ella tomó a Jorge Fox para ser su esposo, y ante este matrimonio se dieron muchos testimonios vivos en el sentido del poder y presencia del Dios viviente, manifestado en la asamblea; de lo cual nosotros, cuyos nombres están aquí suscritos, somos testigos.

Firmado por 92 Amigos hombres y mujeres." – Friends Review, vol 1. p. 270..

Su narración continúa: "Poco después de que volví a casa, llegó otra orden para echarme en la cárcel; y el sheriff de Lancashire envió a su alguacil, y me sacaron de mi propia casa, y me llevaron a la cárcel del castillo de Lancaster, donde continué por un año completo; y la mayor parte de ese tiempo estuve enferma y débil. Y después de un tiempo mi esposo se esforzó para sacarme de la cárcel; y al final una orden de liberación fue obtenida, bajo el gran sello, y fui puesta en libertad."

Continuación de la Parte II, haga clic aquí>>>>>

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