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La historia de la desviación de los

cuáqueros de la verdad

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Es parte de la sabiduría común pensar que "aquellos que ignoran la historia están destinados a repetirla." Por esa razón, tanto por causa de los individuos, como por causa de una futura erupción de la verdadera iglesia de Cristo, que este análisis es presentado.

Por treinta años, los primeros cuáqueros estaban en gran unidad de Espíritu. Pero en 1672 ellos habían aumentado hasta llegar a ser varios miles. Los cuáqueros eran muchos grupos de asambleas individuales libres, con poca supervisión aparte de las recomendaciones del liderazgo nacional. En algunas de estas asambleas liberalmente reguladas había personas ambiciosas o engañadas que tomaron posiciones de ministros y supervisores; esto probablemente fue debido a una congregación inmadura, ya que había muchas más asambleas que ministros, evangelistas o maestros designados por el Espíritu Santo para supervisarlas. En la reunión general de 1672 se escribió una carta a todas las asambleas en Inglaterra, dirigidas a estos ministros y supervisores no regenerados e inacabados. A primera vista, uno se podría preguntar por qué ellos fueron tolerados, pero una extirpación de sus oficios por el liderazgo nacional hubiera violado el principio fundamental de los cuáqueros: Que todo miembro pueda actuar en su propia libertad, y toda reunión en su propia autoridad, como parte de ese cuerpo que Cristo Jesús había liberado. De modo que la carta fue escrita como un consejo y un súplica para mejorar. Una limpieza del liderazgo local por parte del liderazgo nacional hubiera sido una maldición peor que la enfermedad. Yo he oído la voz del Señor hablar acerca de este desconcertante problema, diciendo: "Nosotros escasamente podemos permanecer quietos cuando vemos que la belleza de nuestra iglesia es arruinada."

Sin embargo, el riesgo de un liderazgo inacabado es que ellos eventualmente llegarán a ser ambiciosos y querrán gobernar completamente, sin supervisión ni reprobación — llevando a otros hacia una separación y hacia la destrucción. Por lo tanto la carta del año siguiente de parte de la reunión general fue mucho más dura hacia estos líderes inacabados. Como se esperaba, esto resultó en división: la más considerable ocurrió mientras Fox todavía estaba vivo, la ruptura de Wilkinson/Story mencionada en el Diario de Fox y la historia de Sewel. Pretendiendo oponerse a las reuniones de las mujeres, el asunto verdadero era que ellos no querían ser censurados por las asambleas por su conducta que estaba claramente en conflicto con la ley de las escrituras: codicia, blasfemia, adulterio, etc. Esta ruptura se extinguió poco tiempo después. Todas las rupturas siguientes llevaron a la desviación de los cuáqueros de la verdad. Pero podemos señalar el surgimiento de los líderes no crucificados, sin el Espíritu Santo controlando sus palabras y conducta, como la fuente definitiva de la desviación.

William Sewel, quien conocía a varios de los líderes de las rupturas, tuvo varias gemas de sabiduría con respecto a aquellos que se separaron:

  • Pero como en las grandes comunidades generalmente se encuentran algunos hombres que aman gobernar, sin ser aptos para ello.
  • El dicho común de este pueblo había llegado a ser, que todos habiendo recibido una medida del Espíritu de Dios, deberían considerar sólo a ese líder, sin preocuparse de ninguna regla prescrita por otros.
  • Pero sin embargo esto no es tan extremadamente extraño como algunos pueden pensar que es; porque teníamos un registro de que aun en la iglesia apostólica primitiva había un Alejandro el caldereo, un Himeneo y un Filón, quienes arruinaron la fe, y causaron una separación hasta el punto de que se dijo que sus palabras comerían como una úlcera.

Las desviaciones de la fe de los primeros cuáqueros vinieron de dos direcciones de ataque:

  1. Una desviación de la doctrina fundamental de la armonía entre las escrituras y la gracia salvadora de la Luz: esa salvación resulta de la obra de la Luz de Cristo para quitar con el tiempo el pecado de los corazones de los creyentes que se esforzaron para escuchar en silencio y esperar la gracia y poder educativos del Señor; dando precedencia con el tiempo a esperar en la Palabra y la Luz en contraste con estudiar las escrituras pero usando las escrituras para recibir esperanza y para prevenir ser confundidos por las imitaciones de la luz que sugieren prácticas prohibidas por las escrituras. Las desviaciones ocurrieron en ambos extremos: (con 50 a 100 años entre medio de cada vuelco)

    a. Dependencia total en la Luz — dudando las escrituras, lo cual llevó a tener incredulidad de las verdades de las escrituras. Por lo tanto el organismo principal de los cuáqueros perdió completamente de vista el pecado: borracheras, codicia, inmoralidad sexual, avaricia, ira, envidia, ambiciones egoístas, fiestas, celos, contenciones, orgullo, codicia, insensatez, etc. — restringiendo su definición al mal de la guerra, el poder nuclear, la contaminación, etc. Así ellos llegaron a estar abiertos a la dirección de las voces falsas e imitaciones de la Luz, cayendo en prácticas y formas que fueron prohibidas en las escrituras, que los prevenían de alcanzar la madurez en Cristo.

    b. Dependencia total en las escrituras — creer que las escrituras eran la Luz, y esa salvación puede resultar por aceptar el registro de las escrituras de la muerte, la sangre y la resurrección de Jesús; así fallaron en su intento de dedicar su tiempo a recibir las enseñanzas y cambios de la gracia al morar en la Palabra viviente y la Luz, Cristo; lo cual les impidió alcanzar la madurez en Cristo.

    En cualquiera de los errores recién mencionados, vemos que ambos pierden el balance necesario de la gracia de la Luz que produce cambio en el corazón, mientras usan las escrituras para mantener la esperanza (de pureza, unión, y el reino) y evitar caer en la decepción en la caminata espiritual.

    El Espíritu Santo escribió las escrituras por medio de las mentes y plumas iluminadas de los profetas y apóstoles. Por lo tanto, cualquiera sea la Palabra verdadera y la dirección de la luz a sus seguidores, la Palabra o Luz (ambos de Cristo) nunca estarán en conflicto en las escrituras. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y para siempre; las escrituras también se aplican para siempre. Sin las escrituras como una verificación, los engaños serán fácilmente aceptados y seguidos, lo cual impide a todos de alcanzar la prometida pureza, unión y reino de Dios.

  2. Un movimiento paso a paso hacia las reglas y reglamentos (sin importar lo santos que parecieran), afectó la libertad cristiana, marcando ciertas acciones de sus miembros como impías. Los cuáqueros crearon estas reglas, a pesar de que las escrituras estaban en conflicto con las reglas impuestas (por ejemplo, la prohibición del alcohol, vestimentas actuales, apoyo o asociación con hijos naturales quienes se habían separado y habían contraído matrimonio por medio de un sacerdote, — y mucho después las protestas sociales organizadas que caracterizan el movimiento de hoy en día). Por causa del orden del evangelio en la iglesia, habrán algunos mandamientos dados por el Señor, para lo cual no hay referencias en las escrituras; tal como cuando Jorge Fox fue ordenado a hacer que todos los hombres se quitaran el sombrero antes de orar. Ciertamente aquellos deben ser obedecidos también. Vea Cartas históricas para ver los primeros reglamentos. Pero los mandatos del Señor nunca contradirán las escrituras.

En la etapa temprana la Sociedad vio como hombres se levantaron hasta llegar a posiciones de liderazgo en varias asambleas, quienes no habían padecido en la cruz para disfrutar el surgimiento de la luz dentro de ellos en suficiente cantidad para guiar sus palabras y acciones. Ellos eran las vírgenes insensatas que tenían lámparas, pero no tenían aceite para encender y crear luz para ver. Ellos tenían gran conocimiento de las escrituras e incluso habían disfrutado un número de revelaciones de parte del Señor, las cuales ellos añadieron a su conocimiento carnal, el cual les dio grandes palabras para hablar en su orgullo, dejándolos contentos de conocer muchas verdades sin realmente conocer al Señor y sin que el Señor realmente los conociera a ellos. Los ambiciosos comenzaron a enseñar en posiciones de liderazgo, llevando a otros al cautiverio con sus palabras que no fueron habladas por el Espíritu; al hacer esto ellos mismos llegaron a estar atrapados en el cautiverio.

Los ambiciosos y gregarios de las vírgenes insensatas se quedaron a cargo de la sociedad de los cuáqueros, creando nada más que vírgenes insensatas; y las vírgenes sensatas, que eran muchas menos, eventualmente se fueron muriendo. Los cuáqueros se deterioraron alejándose de la iglesia verdadera de Dios para ser sólo otra secta deficiente, sólo otro suburbio de Babilonia.

William Dewsbury, uno de los primeros cuáqueros que moraron en el reino, tiene un documento excelente acerca de Las vírgenes insensatas y las vírgenes prudentes, en el cual él habla en detalle acerca de las vírgenes insensatas dentro de la Sociedad. Esteban Crisp, uno de los primeros cuáqueros que moraron en el reino, a menudo habló y escribió extensamente apelando a aquellos miembros de la sociedad que no habían avanzado al reino, quienes estaban contentos de vivir en palabras en vez de la vida de Dios, (y esta vida es la vida de los hombres, pero no se había levantado en ellos). Poco después de su muerte, sus escritos fueron rápidamente desfavorecidos dentro de la Sociedad, pero muchos están disponibles en este sitio para su edificación.

Advertencias y recomendaciones
para evitar engaños y deterioros futuros que alejan de la Verdad.

  • Como fue mencionado, mantenga la Luz y la Palabra en su corazón como la fuente de convicción y cambio, usando las escrituras de esperanza y evitar el engaño.

  • Todos los ancianos y ministros, antes de asumir sus deberes, deberían estar sometidos a los miembros de más edad primero para ser aprobados, y después a toda la membresía para ser aprobados.

  • Todos los ancianos y ministros (sólo ellos, no la membresía general con varios grados de madurez), deberían estar sujetos a afirmar periódicamente su armonía con una Declaración de Creencias, como la que se encuentra en este sitio escrita por Jorge Fox y Edward Burrough.

  • Según la Palabra del Señor en el interior: "en cualquier reunión debe haber algo de uniformidad de mente y unidad de propósito." Debería ser universalmente aceptado por todos que su propósito en asociación y asamblea debe ser buscar el rostro de Dios a través de una fe en por lo menos el nombre de Jesucristo, para ser enseñados por la Luz (Cristo) de Dios directamente, y para compartir sus enseñanzas cuando sean así dirigidos; de modo que todos puedan alcanzar pureza, unidad con Dios en su reino, y para ser guiados por Él en obediencia a su voluntad — un deseo sincero para que sea hecha tu voluntad. Cualquier acción social no violaría las advertencias de las escrituras (es decir, no tener propósito político, y no inclinación anti-gobierno).

  • Si nadie es suficientemente maduro para hablar del espíritu, todos deberían estar en silencio, esperando en madurez; aun si no hay un ministro disponible. Esta es la manera como comenzaron las reuniones cuáqueras, muchas veces sin que se hable una palabra en ellas.

  • Si alguien tiene reservaciones acerca de las escrituras, no predique, enseñe, ni hable acerca de ellas; más bien, permanezca en silencio, esperando al Señor para que le revele el conocimiento requerido cuando usted lo necesite. Confíe en su Maestro para que provea su conocimiento cuando lo necesite; pero usted debe confiar en su juicio, no en su curiosidad intelectual que busca el conocimiento engreído. Recuerde, a muchos de los primeros cuáqueros Cristo les mostró los detalles y misterios de las escrituras a medida que entraron en el paraíso, el reino de Dios. Fox declaró que él tenía poco conocimiento de las escrituras antes de que Cristo personalmente lo instruyera después que él entró en el reino. De la Palabra del Señor en el interior: "Yo te abriré la Biblia." Por lo tanto busque el reino como su prioridad más importante; usted no necesita entender todo matiz de las escrituras para llegar a su meta. Use las escrituras para obtener esperanza; a menos que usted sea instruido por el Espíritu Santo, use las escrituras para su entendimiento de lo que es el pecado, la cual le ayudará a evitar tantos como sea posible.

  • No cometa el error de asumir que Jorge Fox, William Penn, Isaac Penington, James Parnell, Margarita Fox, Jorge Whitehead, William Dewsbury, Esteban Crisp, Ambrose Rigge, Edward Burrough, y Francis Howgill eran imperfectos y que tenían defectos en su entendimiento doctrinal; o como ellos han sido posteriormente acusados por los cuáqueros, que eran fanáticos alucinados. Un líder prominente de las cuáqueros conservadores, (quienes se enorgullecen de ser como los originales), me dijo: "¿Qué tenía Jorge Fox que yo no tengo?" Cuando yo respondí, "perfección," esta persona dijo "no me digas eso, incluso Pedro negó a Cristo tres veces." En un estado de shock, yo le dije "pero eso era antes que él hubiera recibido el poder del Espíritu Santo en el Pentecostés." La persona contestó: "Oh, ¿acaso eso hace la diferencia?"

    En una carta de advertencia Esteban Crisp, uno de los primeros gigantes cuáqueros, se refiere a los cuáqueros espiritualmente inmaduros, quienes desafiaron y ridiculizaron a los ancianos que habían sido trasladados hacia el reino de los cielos y quienes hablaron la palabra del Señor, en la presencia de Dios, como el espíritu de Dios les ordenó, (esto es lo mismo que un supuesto cristiano dirigiéndose desdeñosamente al apóstol Pablo). Pero debido a que el amor nunca se jacta, los siervos más dedicados del Señor sólo razonan, ruegan y advierten. Uno podría pensar, que así como los grandes hombres de Dios revelaron los misterios de las escrituras y el reino, que los más jóvenes serían humildes y respetuosos, defiriendo a la sabiduría y medida más grande de Cristo de ellos.

    Esteban Crisp escribe exactamente cómo ocurrió esta decepción en otra carta de advertencia:

    (Él se dirige a aquellos que están contentos con tener el nombre de cuáqueros, que asisten a reuniones silenciosas, y tienen una larga membresía sin experimentar nunca el reino). Otros sienten su presencia refrescante, la cual ya sea los llena con gozo y consuelo, o abre sus entendimientos en la luz hacia un cierto conocimiento de tales cosas, y un testimonio en contra de ellas, de que todavía están en el camino, y dificultan el gozo de su salvación en ellos. Pero ustedes, quienes se sientan en una formalidad seca sin un esfuerzo interno en sus espíritus, ustedes no conocen ninguna de estas cosas, sino salen hacia la oscuridad, sin saber hacia dónde van. Por lo tanto con el tiempo, ya que ustedes son tan extraños a la obra poderosa de la verdad en si mismos, esta crece en ustedes para cuestionar si otros realmente dan testimonio de tales poderosas obras. Porque todo lo que no se experimenta es vulnerable para ser cuestionado; como aquel que nunca ha visto no sabe lo que es ver, y aquel que nunca ha olido algo no sabe lo que es oler.

    Por lo tanto ellos, quienes a través de una larga continuidad en esta manera formal de ir a las reuniones, continúan todavía sin estar familiarizados con el poder, serán al final fácilmente llevados a cuestionar si realmente hay un poder así o no.

    El orgullo es ciego; por lo tanto tenemos 300 años de cuáqueros orgullosos e inmaduros, que dudan de la existencia de un glorioso paraíso o reino, concluyendo que Jorge Fox, Jorge Whitehead, Francis Howgill, Margarita Fox, etc., eran fanáticos alucinados — igual que muchos protestantes que ven incorrectamente al apóstol Pablo como un extremista o por lo menos una persona rígida y aburrida.

    Los primeros padres cuáqueros estaban en perfecta armonía con la Biblia; con las enseñanzas de Jesús, con Pedro, Pablo, Juan, etc. Ellos tenían el mismo Espíritu Santo que controlaban sus palabras y acciones. A menos que usted tenga al Espíritu Santo controlando todas sus palabras y acciones, usted no está en la misma medida de Espíritu que ellos; por lo tanto sea suficientemente humilde para admitir que alguien más puede tener más madurez espiritual que usted. Estudie sus escritos. Todo lo que usted necesita para entender el verdadero camino está en sus escritos.

    Menospreciar los escritos de los primeros cuáqueros es el gran error y es en sí mismo la fuente principal de la desviación de los cuáqueros de la Verdad.
    En una profecía del Señor por Mary Howgill, el Señor dijo: "dejarán registrada una declaración más clara y celestial, de la que mis siervos han dejado hasta ahora, y permanecerá por las edades, y en las generaciones por venir, para que ellos puedan ver cómo Dios se manifiesta sobre su pueblo en días de gran sufrimiento."

  • Tenga cuidado que una de las armas más grandes de Satanás en contra de cualquier creyente es la tentación a predicar o enseñar antes de ser específicamente perfeccionado, restaurado, y autorizado por Cristo; con el Espíritu Santo diciéndole a esa persona exactamente lo que debe hacer y cuándo hacerlo — y siendo capaz de hablar con palabras recibidas del Espíritu Santo, no palabras que vienen de la mente carnal, la cual es enemistad en contra de Dios. Si usted predica de la mente carnal, sus enseñanzas y predicaciones no son sólo inefectivas, ellas estarán en error y por lo tanto le traerán condenación a usted, la menor de las cuales es su propio retraso espiritual.

    La "New Foundation Fellowship" (NFF), un grupo cuáquero estrechamente aliado con el movimiento conservador de los cuáqueros, hace campaña a favor del mensaje de los primeros cuáqueros, pero desafortunadamente sin la autoridad, guía, y palabras proporcionadas por el Señor antes de ser pronunciadas. El fundador de la NFF, Lewis Benson, después de dedicarse a traer los escritos de Fox nuevamente hacia la corriente principal del movimiento cuáquero, dejó esta fundación para financiar la continuación de sus esfuerzos por otros después de su muerte. Sin embargo, Benson leyó sus sermones por muchos años, y limitó su trabajo a reformar a los cuáqueros. Ahora, hágase la siguiente pregunta: si él fuera un verdadero ministro de Dios, ¿estaría él leyendo sólo sus sermones, y acaso Dios lo enviaría sólo a hablar a los cuáqueros? Desafortunadamente, él era como los cientos de miles de ministros en el cristianismo: no fue completamente enseñado por la voz del Señor y su luz, no fue perfeccionado por el Señor, no estaba dotado con un ministerio autorizado, no fue enviado por el Señor, y no habló palabras del Espíritu del Señor; más bien habló (incluso leyó) de su mente carnal, la naturaleza de la muerte, y predicó sus opiniones vanas de la imaginación de su corazón impío. Considere el destino de aquellos que no son perfeccionados, guiados, y enviados por el Señor:

    Pondré sobre vosotros afrenta perpetua y eterna humillación que no serán olvidadas. Jer 23:40

  • Los primeros cuáqueros fueron enérgicamente aconsejados por Fox a nunca hacer ningún cambio en sus procesos con los cuales los miembros más antiguos no estuvieran de acuerdo. La iglesia de Cristo no es una democracia, a lo cual los cuáqueros posteriormente llegaron. Los más jóvenes debían someterse a los más ancianos (en años espirituales), quienes obviamente exhibían más madurez espiritual. Ellos entendieron que las personas diferentes tenían medidas diferentes del Espíritu de Cristo, no todos eran iguales.

    Asimismo vosotros, jóvenes, estad sujetos a los ancianos;
    [pero sólo si ellos muestran una obvia madurez espiritual para ser calificados como ancianos; Pedro le estaba escribiendo a grupos que tenían ancianos espirituales genuinos y auténticos]. Y revestíos todos de humildad unos para con otros, porque: Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios para que él os exalte al debido tiempo. 1 Pedro 5:5-6.

    Como Fox exhibió, él no le dio órdenes a otros, sino más bien era la fuente para que el Señor guiara en el establecimiento de una estructura gubernamental en la iglesia, con procedimientos y normas; Fox entonces reveló la guía que otros que eran maduros reconocerían inmediatamente como una norma sabia y valiosa. Sólo hay un rey, y este es Cristo para todos; pero entre sus seguidores, no todos tienen los mismos dones, autoridad, y responsabilidad.

    William Caton, un joven ministro cristiano, se estaba lamentando por su pequeña estatura en Cristo, comparado con algunos cuáqueros mayores dignos que él había observado, cuando el Señor le dio este clásico entendimiento:

    "El Señor me mostró que a aquellos que tenían mucho, no les quedaba nada; y a los que tenían poco, no les faltaba nada - así como fue con los israelitas de antaño. Porque los hermanos que eran sabios y eminentes, que habían recibido mucho del Señor, notaron que se requería mucho más de ellos; de manera que de todo lo que ellos tenían, no les quedaba nada aparte de lo que debían utilizar en la obra y el servicio de Dios."

    Otra manera de ver este asunto de medidas diferentes de Cristo es: cualquier cuerpo y cerebro que tengamos, cualquier conocimiento que tengamos de Dios, cualquier sabiduría que tengamos — todos nos fueron dados por el creador — y es de él para emplear en su servicio como mejor le parezca. Por lo tanto, no hay nada de qué enorgullecerse, y no hay nada por qué sentirse deficiente, porque todos somos sólo herramientas en las manos de Dios para adaptar y usar de la mejor manera posible. El gozo es ser obediente a su voluntad perfecta, cualquiera su elección para nosotros — es perfecta porque viene de la mente perfecta, de la sabiduría perfecta, y del amor perfecto. Y cuando estamos en la unidad del Espíritu no hay envidia, no hay sentimientos de superioridad ni inferioridad; porque todos somos uno, nuestros corazones unidos en amor, un Espíritu, un cuerpo de Cristo, una boca. Si somos del mismo cuerpo, ¿cómo puede el brazo resentir al ojo, o la mano envidiar al pie?

  • Reconozca que la única unidad del Espíritu que puede existir es cuando el Espíritu Santo está en control de cada miembro que tiene autoridad para hacer decisiones. Esto requiere madurez espiritual: a la pureza, a la muerte en la cruz de tales miembros — antes de que el Espíritu Santo y Cristo puedan tomar el control del trono de la mente y el espíritu egoístas que deben morir. Sin esa madurez no puede haber unidad. Esta es la razón por la cual la disciplina le fue encargada originalmente sólo a los miembros maduros, que estaban considerados por los miembros más experimentados como suficientemente maduros como para ser controlados y gobernados por el Espíritu Santo. Sin esta unidad, por lo menos en la membresía gobernante, el cuerpo es como niños, sacudidos a la deriva y llevados a dondequiera por todo viento de doctrina.

    hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,
    a un varón perfecto, hasta la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
    Esto, para que ya no seamos niños, sacudidos a la deriva y llevados a dondequiera por todo viento de doctrina,
    por estratagema de hombres que para engañar, emplean con astucia las artimañas del error;
    sino que, siguiendo la verdad con amor, crezcamos en todo hacia aquel que es la cabeza: Cristo. Efe 13-15

  • Tenga cuidado con aquellos que hacen preguntas de poca importancia. Pero evita las discusiones necias e ignorantes, sabiendo que engendran contiendas, 2 Tim 2:23. Estas personas inmaduras son ambiciosas y buscan controversia, la cual lleva a otros miembros inmaduros con ellos a sus nuevas doctrinas. A ellos se les debería responder: cuando ustedes tengan una necesidad de saber, el Señor se los revelará. Después deberían ser reprobados en privado por hacer preguntas irrelevantes que no tienen relación con el proceso de alcanzar madurez en Cristo, lo cual viene al sentarse diariamente en humilde silencio a medida que usted espera al Señor: escuchar, velar, oír, y obedecer sus mandatos, lo cual resulta en una creciente fortaleza y entendimiento. Vea la carta de Esteban Crisp acerca de este tema para obtener más información de cómo esta es la herramienta del enemigo: crear alguna controversia irrelevante hasta que el asunto importante que deberían haber considerado, a saber, cómo ser guardado en el amor de Dios y en la unidad celestial, en muchos se perdió y fue olvidado.

  • No importa cuánto tiempo usted haya creído, no deje que su ambición y orgullo lo derrote por medio de altercados y disputas. Sea paciente y espere a Cristo para que le enseñe, lo cambie, y le de entendimiento. Si el Espíritu Santo le dice claramente (no por sentimiento, opinión, especulación, una carga, un llamado, una puerta abierta, una emoción) que declare algo específicamente, hágalo de cualquier manera que pueda — y sólo haga eso, y entonces regresa al silencio. Sin embargo, basado en el consejo de Edward Burrough, (haga clic para leerlo), un gigante de los primeros cuáqueros, no deberíamos hacer nada sino arrepentirnos hasta que podamos distinguir entre la voz del Señor y la voz del enemigo; y William Penn escribió: "Aunque es el deber de todos caminar en la luz, y esperarla, para que por ella puedan ser instruidos en el camino de la vida y la salvación, sin embargo son solamente los que realmente son guiados por ella* (la luz), los que pueden discernir correctamente entre los espíritus falsos y los verdaderos."

    * A modo de repaso: para ser guiado o dirigido por la luz, la luz primero debe surgir en su corazón como una estrella magnífica, de modo que se le muestre todo lo que debe hacer y le diga todo lo que debe decir; el inequívoco surgimiento de la luz viene de la fe en la voz.

  • Cualquier acción en su carne para corregir los males de este mundo, no importa qué tan santos le parezcan los motivos; a menos que usted haya sido dirigido específicamente como se explicó anteriormente, esta acción sólo retardará o detendrá su progreso espiritual -- cualquiera sea el propósito: esclavitud, derechos de las mujeres, proteger el ambiente, prevención de la crueldad a los animales, campañas anti-drogas, abuso del alcohol, abuso de los niños, globalización, aborto, guerras, etc.

  • La corrección de cualquier miembro debe hacerse con gran paciencia y amor, usando las escrituras cuando sea posible para apoyar la posición. Las restricciones punitivas sólo deberían aplicarse cuando la persona consistentemente rehúse la corrección y cuando haya la probabilidad de que se repita la violación, lo cual dañaría la reputación del grupo o la conformidad al asunto mismo.

    Sin embargo, al intentar tener paciencia para llevar a las ovejas perdidas hacia el redil, no le den a los que estén en el error la oportunidad de engañar más al rebaño para que los sigan a la perdición. Adviértanles dos veces, y si ellos no reconocen su error ni se arrepienten, expúlsenlos rápidamente, permitiéndoles que regresen cuando (y si es que) ellos reconocen el error. En el nombre del amor, de la tolerancia, de no emitir juicios, y de la sensibilidad, divisiones en la membresía ocurrieron porque a los responsables de la controversia se les permitió continuar por mucho tiempo, lo cual resultó en que sacaron a miles de la sociedad y los llevaron hacia la oscuridad.

  • Las reglas nunca deberían violar la libertad cristiana de los miembros, particularmente con respecto a la comida, la bebida, muchos asuntos de la familia, y preferencias personales, incluyendo el vestido y las ropas. El razonamiento para las reglas debería ser declarado clara y lógicamente, disponible para que todos lo revisen y lo entiendan. Como dijo la Palabra del Señor en el interior: "Las reglas crean una sociedad legalista, no una sociedad libre." Ciertamente continuamos obedeciendo las leyes morales basadas en amor, pero evitamos las reglas. Ciertamente no podemos apoyar a Babilonia. Ciertamente debemos caminar de acuerdo a nuestra profesión. Pero déjeme darle un ejemplo que sería problemático: yo no tengo armas, pero conozco a mucha gente que sí las tienen. Si decidimos que las armas son impías (aunque no hay ninguna restricción de las escrituras con respecto a las armas), entonces podemos hacer una regla de que cualquiera que tenga un arma no puede estar en nuestro grupo — sin embargo lo que estamos diciendo es: no podemos confiar en Cristo para que decida cuándo y si es necesario que Él convenza y ordene a los miembros individuos a dejar sus armas. O ¿qué con respecto a la televisión? ¿Qué con respecto al largo de los vestidos de las mujeres? ¿Podemos confiar que Cristo decida si es que es necesario, y cuando sea necesario, y después convencer a cada miembro individual? Las reglas destruyen el concepto total de la consciencia individual y la libertad cristiana.

    Por causa del evangelio en la iglesia, habrá algunos mandatos dados por el Señor, para los cuales no hay referencias en las escrituras; como cuando a Jorge Fox se le ordenó que todos los hombres se quitaran los sombreros antes de orar. Ciertamente esos deben ser obedecidos también. Créalo o no, la práctica de quitarse el sombrero durante la oración fue la fuente de la primera división en el movimiento cuáquero: Juan Perrot era el líder que clamaba que quitarse el sombrero durante la oración era una violación de la consciencia; varios cuáqueros prominentes lo siguieron en esta división, la cual Fox y varios otros exitosamente vencieron con razonamiento paciente por medio del consejo del Espíritu. Vea la carta de Fox para un entendimiento completo de este asunto.

  • Con respecto a la frecuencia de buscar oír al Señor, como dice William Penn:

    Ustedes deben buscar bien, con todo su corazón, como hombres que buscan por sus vidas, sí, por sus vidas eternas: diligente, humilde y pacientemente, como aquellos que no pueden probar los placeres, el consuelo o la satisfacción en nada más, a menos que encuentren a aquel que sus almas añoran, y desean conocerle y amarle sobre todo. ¡Oh! ¡Es una labor, una labor espiritual! Dejen que el mundo carnal maligno piense y diga lo que quiera. Y por este camino ustedes deben caminar hacia la ciudad de Dios, que tiene fundamentos eternos, si es que llegas a ese lugar.

    Una reunión a la semana (3-4 horas por reunión en el primer día era común) no es "buscar con todo su corazón." Usted debe buscar en su casa también, diariamente. Este tiempo debe aumentar a medida que el Señor lo aleje del amor del mundo. Los primeros cuáqueros también se reunían una o dos noches por semana para esperar al Señor juntos.

  • Recibir algún toque con la Luz no es el resultado final; es sólo el comienzo. Junto con descartar los escritos de Fox, Penington, Dewsbury, Penn, Howgill, etc., los cuáqueros en el siglo 19 parecían pensar que debido a que tenían experiencias con la Luz, ellos eran iguales a los gigantes entre los primeros cuáqueros — y por lo tanto su opinión era tan importante como la de Fox o la de Penington. Pero lo que ellos no aceptaron era que el requerimiento para la muerte del yo en la cruz era necesario para ellos mismos, de modo que sus mentes fueran necesariamente destruidas por la Luz, y que sólo el Espíritu Santo dirigiera todos sus pensamientos, oraciones, acciones, escritos, y discursos; ellos rechazaron estos prerequisitos para la salvación y autoridad para hablar por Dios, de esa manera sellando la desviación de la fe apartándose de la Verdad. Así como Isaac Penington, quien moró en el reino, declaró tan bien:

    Que el Señor Dios es capaz de redimirnos perfectamente del pecado en esta vida; que él puede echar fuera al hombre fuerte, limpiar la casa, y hacerla apta para morar en ella, ya que él puede terminar con la transgresión y el pecado en el corazón, y traer justicia eterna; que él puede aplastar a Satanás bajo los pies de sus santos, y hacerlos más que vencedores sobre él; esto ellos confiesan, ellos creen continuamente. Sin embargo, todos los que son llevados a la luz del Espíritu de Cristo en su corazón, quien es presentemente avanzado a este estado, [esto] ellos nunca dejaron de hablar; sino que el camino es largo, el viaje es duro, los enemigos y dificultades son muchas, y que hay una necesidad de mucha fe, esperanza, paciencia, arrepentimiento, vigilancia en contra de las tentaciones, etc, antes de que la vida en ellos llegue hasta tal punto. Sin embargo, por todo esto, dijo Cristo a sus discípulos: 'Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto,' llevándolos a aspirar a tal cosa; y el apóstol dijo: 'sigamos adelante hasta la perfección;’ y Cristo nos dio un ministerio ‘para el perfeccionamiento de los santos;' y ellos no dudan de que aquel que comienza la obra, puede perfeccionarla aún en esta vida, y así los libera de las manos de Satanás, y todos sus enemigos espirituales, para que ellos puedan servir a Dios y ya no tener temor de ellos, en santidad y justicia ante él todos los días de sus vidas.

    Y como William Dewsbury, quien moró en el reino, escribió:

    Usted debe morir a su orgullo, y su arrogancia, y la corrupción de su voluntad,
    y usted debe permitir que Dios destruya todo egoísmo en usted.
    El Espíritu Santo no destruirá, ni quemará nada en usted,
    sino aquello que traiga un fuego eterno sobre su alma.'

    Muéstrame a quién ama tu alma,
    dónde está el camino de la vida, las pisadas de los rebaños de tus amigos.

    ¿Por qué debo ser yo el que ande vagando?'
    Ahora, todo los que se hallen cómodos en el seno del yo, tomen esto para ustedes,
    aunque ustedes profesen la Verdad, y vivan en una conformidad externa a ella,
    sin embargo si ustedes secretamente le dan el gusto a sus voluntades egoístas, y viven una vida auto complaciente,
    y consultan con carne y sangre, y no son alejados de sus deseos,
    ustedes no pueden disfrutar del Señor de la Vida;
    'entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor.'

    El cuerpo de pecado es una piedra magnética que lo aleja de la vida de Dios, y de la gloria en la cruz de Cristo:
    esta es la carne y la sangre, y la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios.
    Por causa del Señor, y por su alma, y por causa de su felicidad eterna,
    no postergue esta obra, sino que llévela a cabo, y será perfeccionada.
    Vea como Cristo es revelado en usted por medio del Espíritu Santo, y con fuego.
    Dios lo redimirá por el Espíritu de juicio y de ardor: éste no estará oscilando en el exterior de sus mentes,
    sino que ustedes deben saber "que Cristo está en ustedes a menos que estén reprobados:"
    si él ha puesto los ojos y los corazones de ustedes sobre sí mismo, y los ha hecho que mojen sus almohadas con lágrimas;
    si él ha roto su sueño, como ustedes han clamado,
    "Yo seré condenado, y nunca seré salvo;" (éste será el llanto de ustedes, como fue mi llanto;) 2

    Oh, no dejen que sus ojos de adormezcan, ni que sus párpados obtengan ningún reposo, hasta que estén seguros que el Señor es su Dios.
    si ustedes encuentran estas calificaciones, van por buen camino,
    de otra manera serán como un arco engañoso, y nunca estarán en el juicio;
    si ustedes rechazan el consejo del Dios en contra de ustedes, y rehúsan ser crucificados con Cristo,
    y si no son bautizados con su bautismo, nunca tendrán la vida;
    sino sólo por medio de su bautismo, y a través de la operación celestial de su Espíritu,
    si tienen fe en el nombre de Cristo, estarán desposados con él en la justicia eterna;
    la salvación será traída a nosotros, y se nos otorgará la vida eterna;
    aún esa vida que está escondida con Cristo en Dios,
    él le dará a cada pobre alma doliente que se somete a su bendita voluntad, y cree en el Señor Jesucristo.
    Esta no es una fe inventada por nosotros mismos, ni una prenda que nosotros hayamos bordado, sino aquello que el Señor nos ha dado.
    ¡Oh hombre o mujer feliz, el que obtiene este don de Dios!
    ¡Oh!, ¿quién no perderá su vida por esta vida eterna?
    ¿Quién no morirá por esta vida eterna?
    Ahora, este asunto depende de la muerte de su propia voluntad;
    cuando usted haya hecho la voluntad de Dios, entonces - asegúrese que su propia voluntad haya muerto,
    y que su yo maldito no se lleve las joyas de Dios, y sus brazaletes y adornos,
    y que nos las ponga sobre sí, para pintar y adornar el maldito yo;
    y no tome los miembros de Cristo para hacerlos miembros de una ramera.
    Si ustedes están muertos a su propia voluntad, se habrán levantado con Cristo, y recibirán la resurrección a la vida eterna.
    Crucifiquen el yo, y tengan el mundo como nada, y pisotéenlo,
    y todas las cosas que están en él, y ténganlo todo como pérdida y como basura comparado con Cristo,

    a quien el Padre ha revelado para que sea nuestra vida, en los días de nuestro dolor y nuestra pena,
    en el día de nuestra calamidad, en el día cuando nosotros clamamos: '¡Nuestra esperanza está perdida!' 3

    Así ha sido con la gente más santa de la tierra;
    no es por sus propias obras de justicia que usted puede ser salvo;
    Cristo viene a eliminar todas estas cosas, para que ustedes puedan ser injertados en él, y justificados por su gracia.
    No hagan de esto un asunto de habladuría, y digan, he oído esto o lo otro;
    sino que examinen sus propios corazones, y vean qué obras celestiales hay allí.
    Lo que hay allí es del poder del Señor Jesús,
    que ha hecho que ustedes odien este mundo, y el amor desordenado del hombre,
    para que puedan disfrutar de todas estas cosas como si no las disfrutaran.
    Cuando hayamos muerto y seamos crucificados a este mundo, no podremos hacer otra cosa más que decir:
    'Mi vida está en Cristo,’ cuando lleguemos a no atribuirnos nada a nosotros mismos, sino todo a Cristo.
    Así hay una bendita armonía, corazones quebrantados, espíritus derretidos, y aún así almas gozosas;
    pobres criaturas, que estaban llorando, y suspirando, y lamentándose ante el Señor en lugares escondidos,
    y aún así gozándose en Cristo Jesús, 'he resucitado con Cristo;'
    Yo dije, 'Mi esperanza ha sido destruida, me recostaré en tu voluntad, Oh Dios; haz lo que quieras conmigo,
    es tu soberano agrado y don gratuito, ya sea que me des la vida o que me la niegues.'
    Debe haber una sumisión de nosotros mismos a la voluntad de Dios.
    Así fue con el Señor Jesús y es así con cada verdadero santo de Dios.
    Ustedes deben ser humildes como niños pequeños, antes que el juicio sea quitado,
    y la bondad amante de Dios sea sellada sobre sus almas.
    Si ustedes buscan esta obra de Dios, la encontrarán;
    si ustedes la buscan sobre sus camas, en todas sus labores y preocupaciones, en todas sus estaciones y relaciones;
    si ustedes buscan el nuevo nacimiento, deben usar este mundo como si no lo usaran,
    y vivir una vida de casados como si no estuvieran casados,
    porque las modas de este mundo se pasan.
    No se trata de nociones altas.

Resumen de las grandes desviaciones

Tenemos una historia importante de la fe de los cuáqueros disponible para asistir en el entendimiento de cómo la desviación de la Verdad llegó a ocurrir. La mayor parte de la información en esta sección ha sido tomada de La Historia de la Sociedad Religiosa de los Amigos, vol. 3 y 4, escrita por Samuel M. Janney, publicada en 1867. Janney compiló los registros de muchos documentos y diarios para presentar esta historia, las citas de varios de los cuales han sido eliminadas por razones de simplicidad de lectura. Aparte de los comentarios que han sido marcados, las palabras que están entre [corchetes] son adiciones al texto de Janney. Algunos de los comentarios de Janney han sido omitidos, pero ninguno de los que se relacionan con los hechos de los eventos descritos.

(Lo que viene a continuación no incluye la ruptura de Wilkinson que ocurrió mientras Fox estaba vivo, la cual está abarcada en el diario de Fox; en la ruptura se disputó la autoridad de la Sociedad para disciplinar a aquellos miembros cuya conducta estaba claramente en conflicto con las escrituras y los estándares cristianos. Muchos fueron regresados al cuerpo principal por medio de razonamientos sensatos y amantes; el resto se marchitó rápidamente. Esteban Crisp, un eminente ministro cuáquero, trabajó duramente para sanar varias divisiones durante su vida; y en este sitio se encuentra una carta excelente, que detalla las maneras en las que el enemigo de las almas y de la verdadera iglesia obra para bloquearnos del reino y para destruir la verdadera iglesia.)

— La ruptura de Jorge Keith -1691

En Norteamérica, Jorge Keith lideró un grupo de 15 reuniones hacia una ruptura, alegando que la Luz no era suficiente para la salvación; manteniendo que una creencia en las escrituras era necesaria y que eso era todo lo necesario para alcanzar la salvación, incluyendo la justicia. Por lo tanto Keith estaba defendiendo la creencia anti-cuáquera, pero tradicionalmente protestante, de salvación instantánea por la gracia. Keith llegó a convertirse en un ministro episcopal, e intentó seducir a sus seguidores para que lo siguieran hacia la secta episcopal. Ellos habían tenido fe en el registro de la Biblia como la fórmula para la salvación. La mayoría de sus seguidores llegaron a ser bautistas.

Reglas 1700-1800

A pesar de las múltiples advertencias de Margarita Fox en 1698/1700, los cuáqueros irlandeses, ingleses, y norteamericanos habían establecido una conformidad no escrita de cuál era el vestido requerido por sus miembros; así como Margarita Fox les advirtió, ellos entraron en la muerte espiritual, creyendo que el vestido contribuía a su justicia, así cayendo en una forma de la negación original de los cuáqueros con respecto a las cintas superfluas, trenzados de oro sólido, rasgos disfuncionales en la vestimenta. En 1752, desde Amsterdam, Samuel Neale le escribió a Richard Shackleton con respecto a los cuáqueros en Holanda diciendo "no hay conformidad de vestido en los profesantes aquí, lo cual es peculiar para la simpleza del evangelio; yo espero que la labor que les fue otorgada, como viene de la fuente de todo bien, operará así con el don en ellos, como para llevarlos a un sentido de su error." Desafortunadamente, el supuesto error de los holandeses era la viga en el ojo de todo el movimiento cuáquero de habla inglesa.

Presagiando el generalizado Movimiento Americano de Temperancia en el siglo 19, cuyo liderazgo estaba ubicado en la ciudad cuáquera de Filadelfia, las reuniones anuales de la sociedad, en una serie de pasos pequeños e inocentes, finalmente tomaron el siguiente paso precipitado hacia la prohibición de beber alcohol en la última parte del siglo 18; ellos hicieron una regla en contra del uso por parte de los cuáqueros de bebidas espiritosas para tomar. Esto estaba en conflicto directo con el mandamiento de las escrituras: nadie os juzgue en asuntos de comida o de bebida, o respecto a los días de fiesta, lunas nuevas o sábados, Col 2:16.

La ruptura irlandesa -1794

En Irlanda había una creencia generalizada (y en Norteamérica) de que la Biblia estaba equivocada. Obsesionados con sus propias creencias anti-guerra, ellos llegaron a estar convencidos de que Moisés había mentido acerca de que Dios ordenó a los judíos hacer guerra en contra de los paganos dentro de la tierra prometida, estando absolutamente seguros de que su Dios nunca podía haber requerido un acto tan impío como la guerra. Ellos también llegaron a rechazar, o por lo menos cuestionar, el nacimiento virginal, los milagros y la resurrección de Jesús. Cuando a los ministros o ancianos que estaban predicando tal doctrina se les pidió que dejaran de predicar, ellos renunciaron y fueron seguidos por muchos simpatizantes. Al mismo tiempo, hubo renuncias generalizadas cuando se aplicó disciplina en Belfast por: 1) ser testigo de un matrimonio que no había sido sometido para ser revisado y aprobado, y 2) por apoyar o asociarse con hijos naturales que habían sido casados por un sacerdote.

La apostasía de Gurney — 1825

Joseph John Gurney había sido educado bajo el cuidado de los cleros de la iglesia episcopal y muchos de sus amigos íntimos eran rectores y obispos, miembros del parlamento, y colegas del reino. Por lo tanto, mientras disfrutaba de la forma de la adoración en silencio, y decía sus vos y vosotros, él aceptó y promulgó la misma doctrina por la cual Keith había sido expulsado un siglo antes — una doctrina que era exactamente lo que tantos de los primeros cuáqueros habían muerto en oposición. Él y sus amigos habían obtenido control total de la jerarquía de los cuáqueros alrededor del año 1825. Ellos aceptaron la salvación instantánea al creer en Cristo, la culpa por el pecado en la infancia, y la Trinidad (como tres personas distintas, sin base en las escrituras, en vez de un espíritu con tres testigos en el cielo, los cuales son Uno. 1 Juan 5:7). Que la Sociedad cuáquera británica aceptara a tales personas en el liderazgo, y que coincidiera con sus doctrinas, sólo indica que la gran mayoría de los cuáqueros eran indiferentes o sin guía divina, sin conocimiento de las creencias básicas de su sociedad, ni madurez para reconocer la antítesis total de las creencias fundamentales de su sociedad en los 150 años anteriores.

La apostasía de Gurney fue la causa de las dos siguientes separaciones, y ambas ocurrieron por los intentos de los secesionistas por preservar la fe original de los cuáqueros.

— La separación de Hicks en Norteamérica — 1827

Elías Hicks, el ministro cuáquero norteamericano, afirmó haber sido salvado por la Luz; sin embargo, sus predicaciones reflejaban errores gruesos, lo dejaron vulnerable a ataques y acusaciones de herejía. Los cuáqueros británicos seguidores de Gurney enviaron a varios ministros de visita a Norteamérica. Cuando ellos, o sus adherentes, oyeron o leyeron los errores doctrinales de Hicks, los atacaron con todas sus fuerzas. Debido a que las posiciones doctrinales de los atacantes eran menos sólidas que incluso las de Hicks, ellos fueron fácilmente expuestos en las discusiones subsiguientes o en los intercambios de documentación. Esto llevó a una creciente brecha de diferencias doctrinales entre los que eran leales a las doctrinas episcopales de Gurney y las doctrinas de Hicks que estaban más cerca a las doctrinas tradicionales de los cuáqueros, pero con errores groseros. Los ataques en contra de Hicks fueron tan virulentos que muchas personas se pusieron de parte de Hicks por compasión. Esta brecha llegó a ser tan disputada y amarga que resultó en una seria separación, con una cantidad estimada de 50.000 de los cuáqueros norteamericanos que siguieron a Hicks para establecer una sociedad separada, dejando a 20.000 seguidores de Gurney. Tan seria fue la separación que las cortes civiles tuvieron que dividir la propiedad de la sociedad. Ambas partes estaban equivocadas en esta disputa.

— La separación de los Wilburitas — 1845

Juan Wilbur lideró un grupo de 500 cuáqueros de Nueva Inglaterra en una división para separarse de la sociedad liderada por Gurney, más que nada por la misma razón que la separación de Hicks mencionada anteriormente — la creencia era que la reforma del corazón por la Luz era necesaria para alcanzar salvación, en vez de la creencia de los cuáqueros seguidores de Gurney en la salvación instantánea por creer en Jesús. Hubieron más divisiones, en números más grandes, en Nueva York, Ohio e Indiana. Este grupo, conocido como los Wilburitas, se esforzó para mantener la fe de los cuáqueros como había sido originalmente descubierta por sus fundadores. Ellos después se incorporaron con el movimiento de los cuáqueros conservadores.

La separación de Keith en Norteamérica, 1691
(Afirmando que la Luz no es suficiente para la salvación)

Jorge Keith era un cuáquero norteamericano que había emigrado de Inglaterra. Él había sido compañero de Roberto Barclay en sus debates universitarios con respecto a las doctrinas de los cuáqueros en la universidad de Aberdeen. Mientras estaba en Inglaterra, él había ministrado en Holanda con Jorge Fox y William Penn. En Norteamérica, él llegó a ser un maestro de escuela primaria. Poco después de que Jorge Keith dejó de enseñar en la escuela, viajó a Nueva Inglaterra, visitando reuniones y sosteniendo disputas con otros profesantes religiosos. Al ser extremadamente adicto a las disputas, y habiéndose envuelto en especulaciones sobre preguntas teológicas que no tenían importancia práctica, él buscaba la controversia, y se dice que satisfacía esta propensión de una manera muy impropia.

Tras su regreso a Filadelfia, él pronto comenzó a manifestar en su comportamiento algunos síntomas de una mente insatisfecha y aspirante, al encontrar culpa con sus hermanos en la profesión religiosa, exhortando a crear nuevas reglamentaciones en la sociedad, y quejándose que había mucha negligencia en la administración de la disciplina. Ya que sus propuestas no fueron acatadas en la manera en la que él esperaba, se hizo más vehemente, culpando algunos ministros, que eran estimados de manera general, con predicar falsas doctrinas. Al estar presente en una reunión donde William Stockdale y Tomás Fitzwater hablaban como ministros, él los culpó con predicar falsa doctrina porque "ellos describieron la luz de Cristo como suficiente para la salvación," y él le declaró a Tomás Fitzwater en la presencia de varios Amigos que él mismo no creía que la luz era suficiente "sin algo más."

Mucho después Keith admitió sus varios puntos de vista [acerca de algo más], los cuales eran idénticos a las doctrinas tradicionales romanas y protestantes del pecado original, la Trinidad, y la justicia imputada.

Comentario del editor del juicio: Las diferencias son:

No puede haber duda que Keith había abandonado el gran principio fundamental de la sociedad de los Amigos: la universalidad de la luz de Cristo o gracia divina, y su suficiencia, si obedecida, para efectuar la salvación, [mientras estamos probando los mandatos recibidos en contra de las prohibiciones de las escrituras].

Otra queja, hecha por Keith en contra de las reuniones trimestrales y anuales, era que ellos rehusaron sancionar el libro llamado La Fe Cristiana del Pueblo de Dios Llamado los Cuáqueros, en Rhode Island, y el hecho que William Bradford lo imprimió en Filadelfia, el cual había sido sancionado por la reunión que se había cerrado en la escuela. En el libro de Keith, llamado La Súplica de los Inocentes, él asevera que cientos de entre los Amigos ven la necesidad de una confesión de la Fe, [un credo]. Él también declara que él no sabía de ninguna confesión que había sido dada por los Amigos, y los desafíos en producirla, si es que hay una, con respecto a todas las cosas necesarias. Él admite que informes particulares habían sido dados por Amigos particulares, pero ninguno de entre los Amigos o de alguna de las reuniones anuales, excepto la hoja de Rhode Island, que él dijo "los Amigos aquí la opusieron."

Comentario del editor del sitio: Con puntos aparentemente menores de diferencia, Keith, en su orgullo y ambición, introdujo su disensión en los corazones de los creyentes simples y desprevenidos. Estos puntos menores (un credo con la necesidad de creer en los milagros de las escrituras), fueron entonces gradualmente expandidos hasta llegar a ser exactamente la fe falsa y la esperanza falsa que los cuáqueros originales murieron oponiéndose a ella y denunciándola.

En una reunión posterior, Keith abiertamente declaró las doctrinas que a él se le habían encargado, y que él había anteriormente intentado ocultar. Tomás Lloyd le dijo, por parte de él y otros a quienes Keith había acusado, que ellos [los acusados cuáqueros de la corriente principal] creían en todas las cosas escritas en las escrituras con respecto al nacimiento, muerte y resurrección de nuestro Salvador, a lo cual Keith respondió apresuradamente: "Pero ¿acaso es absoluta e indispensablemente necesario para todos y cada uno de los seres humanos creerlo? Porque si usted no lo cree, yo no tendré posesión de usted como cristiano, aunque usted sea un devoto pagano." En otra reunión él llamó al entonces gobernador cuáquero de Pensilvania, Tomás Lloyd, un hombre impudente y un gobernador deplorable, preguntándole por qué él "no lo envió a la cárcel," diciéndole que su espalda por mucho tiempo había tenido comezón de ser latigada, y que él lo imprimiría y lo expondría por toda Europa.

Las acusaciones negativas de Keith en contra de individuos y de reuniones continuaron aumentando en virulencia, hasta que al final él acusó a una reunión de ministros con haberse unido para encubrir herejías y engaños, y que habían más herejías y doctrinas de demonios condenables entre los cuáqueros que entre cualquier otra profesión de protestantes. Cuando esto le fue avisado y leído a él, no lo rechazó; y él le dijo al comité señalado para presentar ante él el daño que estaba haciendo a la causa de la Verdad, que "él pisoteó el juicio de la reunión como tierra."

Reuniones separadas fueron establecidas por Keith y sus adherentes en Filadelfia, Burlington, Neshaminy, y otros lugares, en las cuales ellos asumieron el nombre de "Cuáqueros cristianos y amigos."

Tomó algo de tiempo y varios intentos traer a las ovejas perdidas de vuelta al rebaño; pero la reunión de ministros en Filadelfia de veintiocho ministros cuáqueros condenó sus acciones, seguido por la reunión mensual y la reunión trimestral, que finalmente censuró a Keith. Tomás Ellwood, de Gran Bretaña, envió una carta detallada a Keith, señalando claramente sus errores con una apelación a la razón, pero Keith la ignoró. Cuando él apeló a la reunión anual, con una conducta indignante, ellos también finalmente lo censuraron en 1692.

Él publicó varios escritos, condenando a los veintiocho ministros cuáqueros que inicialmente habían dictaminado la sentencia en contra de él. Los documentos fueron ampliamente leídos por los cuáqueros y tuvieron una influencia considerable en muchos Amigos, lo cual resultó en una amplia división. "Padre e hijo, esposo y esposa, amigos y parientes, que habían normalmente adorado juntos, aunque todavía eran profesantes de la misma fe en lo principal, ahora estaban yendo a diferentes lugares de adoración."

Dentro de unos pocos meses después de la repudiación de Jorge Keith, sus adherentes habían llegado a ser considerables en número. Varios de ellos habían sido bien aprobados [previamente por el cuerpo principal de los cuáqueros] como ministros, lo cual contribuyó a fortalecer las manos de los disidentes. Ellos tuvieron reuniones para adorar a ciertos horas en Filadelfia, Burlington, y otros lugares, llegando a ser en total unas quince reuniones. "En Burlington ellos edificaron una iglesia, y en Filadelfia establecieron una reunión para disciplina. Jorge Keith, Jorge Hutchinson, Tomás Budd, y otros oficiaron como ministros entre ellos." Ellos adoptaron un credo, se llamaron a si mismos cuáqueros cristianos, y publicaron un testimonio en contra del cuerpo principal de la sociedad de los Amigos, indicando que no eran sólidos en la fe.

Para este tiempo Keith había seducido a tantos miembros, que en 1694 él decidió apelar la decisión en contra de él en Inglaterra, la cual no tenía autoridad sobre las sociedades americanas, aparte de ser una asesoría de importancia.

Tristemente, la reunión en Inglaterra criticó ambos lados de la disputa, mientras que definitivamente emitieron fallo en contra de la apelación y de Keith (haga clic aquí para ver la sentencia).

Comentario del editor del sitio: Pero su intento de resolver el problema al golpear las manos de ambas partes sólo prolongó la disputa, y esta vez se quedó en Londres para reclutar de las asambleas inglesas para añadir a su rebaño de ovejas seducidas. Esto finalmente forzó a la reunión anual a desasociarse de él.

El editor de la autobiografía de Tomás Ellwood, José Weyth, declara que Ellwood tuvo que entonces rebatir en contra de los escritos difamatorios de Keith en Inglaterra por casi diez años. Keith escribió varios libros criticando a los cuáqueros, y Ellwood respondió a todos ellos. Por lo tanto Keith era una gran espina en el costado de la sociedad, tanto en Norteamérica como en Gran Bretaña. Con el beneficio de poder analizar en retrospectiva, podemos ver que la reunión anual debería haber negado firme e inmediatamente a Keith como cuáquero, en vez de darle otro año para pelear, mientras retenía su fiable calificación de cuáquero.

Jorge Keith, habiéndose congraciado con el clero inglés, fue, en el año 1700, ordenado como sacerdote en la iglesia episcopal. Alrededor de dos años después de su ordenación, él fue a Norteamérica como misionero en el servicio de "La sociedad para propagar el evangelio en lugares extranjeros." Su objeto profesado era "reunir a los cuáqueros del cuaquerismo hacia la iglesia madre." Durante este recorrido él se encontró con Juan Richardson y Samuel Bownas, que estaban ministrando a los Amigos de Inglaterra, y los desafió ambos a reunirse con él. Después de su reunión en Nueva York, él entonces procedió a procesar severamente a Bownas por hacer declaraciones criticando a la iglesia de Inglaterra, lo cual resultó en el largo encarcelamiento de Bownas.

Unos pocos de los adherentes de Jorge Keith en Pensilvania y Nueva Jersey lo siguieron a la iglesia episcopal. Algunos regresaron y se reconciliaron con la sociedad de los Amigos; pero muchos continuaron en la separación. "Estos, al resignarse como dijeron, a la guía de las escrituras, comenzaron a encontrar agua en la comisión, Mat. 28:19; pan y vino en el mandato, Mat 26:26, 30; comunidad de bienes, fiestas de amor, besos de caridad, mano derecha de comunión, unción de los enfermos para recuperación, y lavamiento de los pies de los discípulos, en otros textos." Los cuáqueros keithnesianos terminaron en una clase de transformación hacia bautistas keithnesianos. Ellos fueron llamados cuáqueros bautistas, porque todavía retenían el lenguaje [vos y vosotros], vestido [estilo de 1680] y modales de los cuáqueros [colando los mosquitos mientras se tragaban los camellos]. Pero terminaron en otra clase de transformación, hacia bautistas del séptimo día, aunque varios se convirtieron en bautistas del primer día y miembros de otras sociedades. Ese fue el fin de la secta que asumió el nombre de cristianos cuáqueros. Después del regreso de Jorge Keith a Inglaterra él fue iniciado en la rectoría de Elbarton, donde él ofició como un sacerdote de la iglesia establecida. Sus ingresos eran buenos, pero él estaba enredado en disputas rabiosas con sus feligreses, demostró un grado inusual de voracidad clerical, y descendió a una gran maldad al exigir las décimas [diezmos] de los más indigentes, y en productos [bienes] también por las descripciones más insignificantes. Él comentó, poco antes de su muerte, la cual ocurrió en 1714, que "él creía que si Dios lo hubiera sacado del mundo cuando él se fue con los cuáqueros y a esa profesión, hubiera estado bien con él."

Comentario del editor de sitio: En Norteamérica no habían miembros suficientemente maduros para prevenir que Keith se convirtiera en un ministro auto proclamado. Si había un sistema de aprobación o examen, este falló en contener a Jorge Keith. Aún las propuestas de matrimonio eran presentadas a los Amigos importantes, y después a la asamblea, antes de ser permitidas por la Sociedad. En el nombre de la tolerancia, a Keith se le permitió progresar mucho más allá del punto en el que él debería haber sido censurado y expulsado de la Sociedad. Como dijo William Penn: "Eviten personas descontentas, a menos que sea para informarlas o reprobarlas. Aborrezcan las disensiones, que es el pecado de los ángeles caídos, y el peor pecado de los hombres caídos." De seguro, la falla más grande de todo el cristianismo es que las personas que no han sido acabadas, ni perfeccionadas, ni autorizadas por Cristo, en su orgullo y ambición, presuman que son dignos de predicar. Correr por delante de su guía, predicar y enseñar prematuramente, al ser una de las tentaciones más grandes ofrecidas por Satanás, asegura la destrucción de esa persona como también la destrucción de los que le oyen. De la página "A los ministros, maestros y predicadores":

El maestro es Cristo. Usted es un discípulo ciego. Si el discípulo comienza a enseñar antes que el maestro le haya autorizado, entonces el discípulo ciego piensa que puede ver y que es superior al maestro. (Lucas 6:39-40). Usted debe esperar al maestro para que pronuncie que usted está listo para enseñar; o con aún más entrenamiento, listo para predicar, y listo para sustituirlo a él. Usted debe esperar hasta que se le diga lo que debe hacer y cuando hacerlo. Si usted está enseñando o predicando ahora, ¿de dónde viene su autoridad? ¿Dice usted que viene de un colegio o una universidad, o su organización religiosa? ¿De dónde viene la autoridad de ellos? Jesús dijo que ustedes deben completar su aprendizaje, (estar autorizados para enseñar o predicar por Jesús mismo), ser restaurados, (a la imagen divina de Dios como estaba Adán antes de la caída) reajustados, y perfeccionados. (Lucas 6:39-40). De otra manera, usted estará pretendiendo tener superioridad sobre ÉL* al enseñar sin SU autoridad explícita y SU entrenamiento personal, de parte de ÉL para usted; sin esto, al enseñar o predicar, Jesús dice que usted se está considerando a sí mismo, un discípulo, como superior a Él, EL maestro. Y esta autorización de completar el aprendizaje con Cristo no viene por sentimiento, por abrir puertas, por un deseo de su parte, o su opinión - tiene que venir después de la perfección y de las palabras habladas de Cristo directamente hacia usted, y oídas por usted, que específicamente le dicen a usted lo que debe hacer y cuándo hacerlo. Tal autorización viene directa y específicamente de él; usted lo oye decir: tú ahora eres un maestro, o: predica arrepentimiento con remisión de pecadosHasta que su mente esté renovada por medio del arrepentimiento hacia la pureza con la gracia de Dios que produce cambio, sus predicaciones y enseñanzas vienen de la mente carnal, y la mente carnal es enemistad contra Dios. Rom 8:7. Hasta que su mente haya sido cambiada, sus palabras están sin vida, y usted habla de la naturaleza de la muerte. Usted puede ser un gran orador público que recibe elogios de los hombres, pero así fueron los profetas falsos del tiempo antiguo. Lucas 6:26. Para más información de este tema vea el escrito de Fox a los ministros, maestros y predicadores.

* Jesús sólo habló, juzgó, e hizo lo que Dios le ordenó específicamente; él no hizo nada por su propia decisión. Si usted está hablando y/o trabajando para Dios sin que Él le ordene específicamente cada palabra y acción, entonces usted está fundamentalmente afirmando que sus propias palabras y acciones son superiores a lo que las palabras de Jesús hubieran sido si él hubiera hecho sus decisiones acerca de qué decir y hacer; et el que habla de sí mismo busca su propia gloria. Juan 7:18

Ni siquiera Jesús juzgó, habló o actuó sin los mandamientos específicos del Espíritu.
Yo no puedo hacer nada de mí mismo. Juzgo sólo según lo que oigo [las palabras de juicio del Padre]. Juan 5:30
lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho. Juan 12:49-50
el hijo no puede hacer nada por su propia cuenta, sino solamente lo que ve que su padre hace,
porque cualquier cosa que hace el padre, la hace también el hijo. Juan 5:19
El que habla de sí mismo busca su propia gloria;
pero el que busca la gloria del que le envió,
éste es verdadero, y en él no hay injusticia. Juan 7:18
.
Cualquier hombre que hable de Dios o de Cristo sin las palabras específicamente proporcionados por el Espíritu, está buscando su propia gloria,
y se estima a sí mismo como mayor que Cristo, porque Cristo dijo: El discípulo no es superior a su maestro, mas todo el que fuere perfeccionado [purificado, restaurado a la imagen espiritual de Dios, específicamente autorizado, y perfeccionado] será como su maestro. Lucas 6:40.

Testificar, predicar o enseñar sin la inspiración específica del Espíritu Santo, es estimar que uno está más arriba que Jesús.
A menos que esté purificado con el Espíritu hablando por medio de usted, su enseñanza, atestiguar y predicación no alcanzará la parte santificada de cada persona, y su crecimiento será retardado o detenido. (La enseñanza es la razón por la cual la gente no puede oír, alcanzar pureza, y entrar al Reino; están en cautividad espiritual, porque están guiando a otros a la cautividad espiritual al enseñar errores).

De la carta de Jorge Fox número 83:

Y, amigos, en todos los lugares, examinen a cualquiera que pase cerca cuando estén yendo al exterior, 
para saber hacia dónde van, y cuáles son sus intenciones.
Y si ellos no pueden dar cuenta, exhórtenlos a regresar, 
y moren fielmente en sus lugares hasta que ellos vean que su camino está despejado. 

Mientras que un credo no es recomendable para la sociedad en conjunto, reconocer que muchas personas no acabadas pueden objetar a conformarse a las creencias que no entienden o de las cuales no tienen certeza; y una declaración de acuerdo a un credo que es emitida de manera insistente y periódica (tal como la declaración de creencia de Fox y Burrough) entre los ancianos y ministros sería una importante medida de disuasión para no caer en el error. Y como aquellos que buscan casarse, la intención de una persona para asumir un nuevo oficio de ministro, anciano, o maestro podría estar sujeta a la búsqueda del Señor en una reunión, antes de que se de la autorización.

La evolución de la oposición al alcohol

Comentario del editor del sitio: Jorge Fox nunca habló en contra del alcohol; sólo en contra de la borrachera y en contra de los dueños de bares que servían demasiado alcohol a sus clientes (también borrachera). En su diario él hace varias referencias a su uso de vino y cerveza con las comidas en la prisión, y cuando él estaba enfermo, ya que era lo único que podía mantener en el estómago. Él habló de usar alcohol para la salud. Decirle a alguien que no beba alcohol sería criticar a alguien en comida o bebida, una clara violación de la libertad cristiana: nadie os juzgue en asuntos de comida o de bebida, o respecto a los días de fiesta, lunas nuevas o sábados, Col 2:16. Desafortunadamente, por buenas intenciones esto cambió, particularmente en Norteamérica — resultando no sólo en la pérdida de la libertad individual, sino también en caer en una forma de religión con reglas acerca de la bebida. A continuación se encuentra la historia de este cambio, paso a paso:

Entre los muchos temas de mejoramiento moral que captaron la atención de los Amigos, en los cuales ellos probaron ser los pioneros de la reforma, su testimonio en contra del uso de licores espiritosos como bebida es digno de notar. Su consideración de este tema fue inducido por primera vez al observar los efectos ruinosos que resultaron de vender ron a los indios, y en el año 1685, tres años después de que Penn llegara allí, la reunión anual en Pensilvania y Nueva Jersey adoptó las siguientes minutas:- "Esta reunión acuerda unánimemente y emite el juicio, de que no es congruente con el honor de la Verdad, que ninguno haga profesión de esto, de vender ron o algún otro licor fuerte a los indios, porque ellos no los usan con moderación, sino se van hacia el exceso y la borrachera." En 1686 y 1687 el consejo fue reiterado, y en esta última ocasión se añadió la siguiente cláusula: "Y para más efectivamente prevenir esta práctica impía, aconsejamos que este nuestro testimonio pueda ser ingresado en el libro de cada reunión mensual, y que todo Amigo que pertenece a dicha reunión se suscriba al mismo." [Ciertamente no hay nada malo con este paso].

Se ha observado que esta suscripción en los libros de la reunión mensual es el primer compromiso de temperancia que se haya registrado. En el año 1726, se dio el consejo por la reunión anual de Pensilvania y Nueva Jersey en contra de la costumbre perniciosa de dar ron y otros licores fuertes para excitar, como por ejemplo en los remates, para inducirlos a avanzar el precio, el cual, aparte de lo injusto del artificio, es muy escandaloso y lleva a una gran intemperancia y desorden." Por lo tanto fue ordenado que si los miembros de la sociedad eran culpables de esta práctica, ellos deberían ser tratados como personas alborotadoras. En el preámbulo de la ley de Pensilvania, prohibiendo el uso de ron y otros licores en los remates, el lenguaje es casi el mismo, mostrando de dónde había sido derivado. De esta fecha en adelante, por una larga serie de años, las varias reuniones anuales de los Amigos en Norteamérica mantuvieron el tema de la temperancia constantemente en vigencia, y emitieron recomendaciones en relación a ella muy frecuentemente. Al principio, ellos advirtieron a sus miembros en contra del uso inmoderado de licores espiritosos, y disuadieron su destilación a partir de los granos; pero por un largo tiempo la destilación de la fruta era considerada justificable debido a su naturaleza perecedera y la supuesta necesidad de convertirla en algo rentable. [Aún no hay problema.]

A medida que los efectos perniciosos que resultaron de beber de licores intoxicantes, llegaron a ser completamente divulgados y considerados, los Amigos encontraron que era su deber religioso abstenerse del uso común de licores espiritosos, de la venta o destilación de ellos, y de moler granos o venderlos para el propósito de la destilación. El uso de licores espiritosos en el tiempo de la cosecha fue por mucho tiempo considerado necesario, pero en la última parte del siglo dieciocho, al ser llevada la atención de muchos seriamente al tema, ellos encontraron que era su deber descontinuar la práctica, como la fuente de mucho mal. Su ejemplo fue seguido por otros, en el curso de muchos años, llegando a ser general en la sociedad, la prohibición fue adoptada por las reuniones anuales, y encarnada en consejos a sus miembros. Así como en el caso del testimonio en contra de la esclavitud, también con respecto a beber los licores espiritosos, el progreso de la sociedad fue gradual, avanzando paso a paso a medida que fueron capaces de soportarlo, sin una seria ruptura de la unidad.

Comentario del editor del sitio: Por lo tanto la regla en contra de beber fue establecida, estando en conflicto directo con las escrituras: nadie os juzgue en asuntos de comida o de bebida, o respecto a los días de fiesta, lunas nuevas o sábados, Col 2:16. Y fue establecido en la sutileza de la serpiente, un pequeño paso a la vez, hasta el último paso, que parece tan santo, pero que resulta en pérdida para todos.

Janney, un cuáquero del siglo diecinueve, habló con gran orgullo del maravilloso ejemplo y liderazgo de la sociedad en su establecimiento de la prohibición del alcohol — un paso gigante para la humanidad. No importa cuán santa ellos piensen que era esta prohibición, no lo era — más bien claramente violaba las instrucciones del Nuevo Testamento y las enseñanzas de sus fundadores. El tema no es la borrachera, es el uso de alcohol sin borrachera. Si usted personalmente prefiere abstenerse del alcohol, esto está bien; simplemente no predique la abstinencia a otros, ni haga reglas para otros. Y por su puesto, todo lo que el Espíritu Santo pueda instruirle con respecto a su uso personal de alcohol, como se le diría a un bebedor abusivo, obedezca — deje que sea un asunto de consciencia.

La abstención del alcohol no fue la primera regla. En 1670, Fox comenzó a instar a los cuáqueros dueños de esclavos que le dieran la libertad a sus esclavos después de unos años de servicio. William Penn también le suplicó a los cuáqueros que dejaran ir a sus esclavos. Penn y los cuáqueros de Pensilvania pasaron una resolución en contra de la esclavitud en su legislatura colonial. Penn liberó a sus esclavos. Los primeros cuáqueros dejaron el asunto ya sea a la legislación secular, o la consciencia individual — no a una regla de la iglesia. Pero para el año 1761, los cuáqueros en Inglaterra crearon una regla que nadie podía tener esclavos y continuar siendo un cuáquero. Para el año 1825 en los Estados Unidos, la esclavitud se convirtió en la obsesión de los cuáqueros, avivando el odio de todos los dueños de esclavos, al punto que algunos llegaron a rehusar tocar cualquier cosa hecha de algodón, el producto del trabajo de los esclavos. La esclavitud llegó a ser el mal y el pecado más grande en el pensamiento de ellos. Los cuáqueros del norte miraban con desprecio a sus equivalentes en el sur que eran dueños de esclavos. Muchos cuáqueros incluso tomaron armas y pelearon en contra del sur en la guerra civil, sin la censura de sus hermanos, quienes permitieron su consciencia al luchar, mientras que negaban la consciencia de sus hermanos sureños.

Ciertamente yo detesto y deploro la esclavitud, junto con el resto de la civilización occidental del siglo 21 — pero ese no es el asunto de la iglesia. El asunto de la iglesia es la consciencia vs. las reglas. El asunto es: ¿confiamos en Cristo para convencer e inducir, con respecto a las prácticas externas que no están definidas como pecado en las santas escrituras
, o hacemos reglas restrictivas? Las reglas como cura pueden ser peor que la enfermedad. De hecho, la obsesión de los cuáqueros norteamericanos con la esclavitud selló el ataúd del movimiento cuáquero, consolidando su enfoque externo en la acción social, en vez del enfoque interno de la negación propia. Ellos escogieron luchar con el mal, en vez de buscar la gracia purificadora de Dios para llegar a ser un instrumento de la voluntad de Dios, en vez de sus propios deseos.

No importa cuán santas se sientan nuestras acciones sociales carnales, ellas sólo inflan nuestro orgullo — alejándonos aun más de la voluntad de Dios.

El cisma irlandés — 1794-1808
(Un grupo que declaró que las escrituras no eran santas o ni siquiera certeras)

LA sociedad de los Amigos en Irlanda había estado en declive por muchos años. No sólo estaba declinando en número, sino que su condición espiritual estaba lejos de ser satisfactoria. Ya para el año 1762, James Gough, quien había vivido en ese país por veinticuatro años, y estaba a punto de regresar a Inglaterra, expresó en su diario un lamentable sentido de la declinación predominante. Después de aludir a los dignos hombres y mujeres de una generación anterior, que habían mantenido sus filas en la justicia, continúa de esta manera:"De sus sobrevivientes, por una parte, un número considerable conservó la antigua claridad del lenguaje y el hábito, y al ser rígidamente censurantes de cualquier desviación de ella, se valoraron a sí mismos a partir de eso, como si fuera la única prueba y emblema del discipulado; mientras que sus corazones se habían ido tras su codicia persiguiendo ansiosamente y acaparando sordidamente las riquezas temporales [ellos habían caído en una forma de la fe cuáquera original, solamente imitando los efectos externos de un corazón cambiado, mientras que ignoraron los requerimientos de un cambio de corazón]. Por otro lado, un gran cuerpo de jóvenes y otros que estaban creciendo rápidamente en la auto-indulgencia, en conformidad con el mundo, y corriendo precipitadamente a las tentaciones de los tiempos. Sin embargo, en medio de esta inundación de negligencia y rebelión, en la mayoría de los lugares permanece un número de Amigos de corazón sincero, unos pocos ministros y ancianos dignos, pero en estos veinte años ha habido una gran alteración hacia el empeoramiento."

En el año 1794, en la reunión semestral celebrada en Dublín, un comité que había sido nombrado para visitar las reuniones en la provincia de Munster, informó que habían realizado el servicio, y encontraron "que en general el estado de cosas en ese lugar era muy bajo, sin embargo fueron consolados al encontrar un remanente preservado en diversos lugares, atado a la ley y al testimonio". La reunión, al tener en cuenta el estado de la sociedad en toda la nación, y sufriendo por las muchas deficiencias aparentes, nombró un comité para visitar las reuniones en la provincia de Leinster. En la siguiente reunión semestral, en la primavera de 1795, el comité informó que habían encontrado que el estado de la sociedad en Leinster era "en general, dolorosamente bajo; demasiados se acomodaron tranquilamente en sus posesiones, sin embargo había unos cuantos de arriba a abajo empleados en trabajo honesto para el bienestar de la causa. Ellos también tuvieron la perspectiva alentadora de que algunos entre los jóvenes se estaban uniendo mensurablemente con las visitas divinas de la verdad en sus mentes."

En una reunión de ministros y ancianos de la reunión mensual de Carlow, en el tercer mes del año 1777, Abraham Shackleton de Ballitore, un anciano influyente de esa reunión, siendo secretario, rehusó leer las advertencias a los ministros y ancianos emitidas por la reunión anual, y ordenó que se leyeran una vez en el año. Él declaró los motivos de sus objeciones de la siguiente manera: "Que, como se admitió, los ministros debidamente calificados entre los que hablan de la inmediata y directa revelación del Espíritu Santo, debe ser muy impropio prescribirlos, o hacer reglas para limitar su ministerio con respecto a modo, materia o tiempo; que las advertencias propuestas para ser leídos tenían una tendencia directa a producir este efecto, - y que por lo tanto la recomendación de dichos consejos debe ser considerada como limitante de la operación del espíritu, y enseñando como doctrinas los mandamientos de hombres". Como consecuencia de la negativa del secretario a leer las advertencias, fueron leídas por una miembro de esa reunión que era mujer, aunque ella también las desaprobó; y parece que otros miembros de la reunión seleccionada coincidieron en sus objeciones. Con el fin de transmitir una idea del espíritu que empezó a prevalecer en esa reunión, las excelentes advertencias, a las que algunos objetaron, están aquí subordinados.

ADVERTENCIAS A LOS MINISTROS Y ANCIANOS

I. Que todos sean cautelosos de usar preámbulos innecesarios, y de poner demasiado énfasis en su testimonio, afirmando demasiado positivamente un movimiento divino; el poder que bautiza de la verdad que acompaña las palabras es la verdadera evidencia,

II. Que todos tengan cuidado de no citar mal o aplicar mal las Sagradas Escrituras; y que las lean frecuentemente.

III. Que los ministros tengan cuidado de cómo entran en los puntos en disputa en su testimonio; o que hagan tales objeciones que no respondan claramente; o den repetidas expectativas de llegar a una conclusión.

IV. Que todos sean cautelosos de dañar las reuniones con adiciones innecesarias hacia el final, cuando la reunión fue dejada bien antes.

V. Que todos eviten tonos, sonidos, gestos y toda afectación indecorosos; que no son aceptables para la seriedad cristiana.

VI. Se advierte a los hombres y mujeres que no viajen como compañeros en la obra del ministerio; para evitar toda ocasión de ofensa.

VII. Que los Amigos ministradores tengan cuidado de no dañar el servicio mutuo en las reuniones; sino que cada uno tenga una tierna consideración por los demás. Que no se ofrezca nada con un deseo de popularidad, sino en la humildad y el temor del Señor,

VIII. Que nadie corra en su propia voluntad para molestar a alguna persona en su adoración; o presumir de profetizar en su propio espíritu, contra cualquier nación, pueblo, ciudad, tribu o persona.

IX. Que los ministros, cuando viajen en el servicio de la verdad, tengan cuidado de no hacer sus visitas onerosas, o el del evangelio algo exigible.

X. Que todos se cuiden de demasiada familiaridad, la cual, inclinando el juicio y produciendo un apego indebido, tiende a lastimar.

XI. Que los ministros tengan cuidado de mantener toda su conversación sin mancha, siendo ejemplos de mansedumbre, templanza, paciencia y caridad.

XII. Y por último, como la oración y la acción de gracias son una parte especial de la adoración, deben realizarse en espíritu y en verdad, con un entendimiento correcto, sazonado con gracia. Por lo tanto, que los ministros tengan cuidado de cómo y qué ofrecen en la oración, evitando usar demasiadas palabras y repeticiones; y que todos sean cautelosos de repetir con demasiada frecuencia el alto y santo nombre de Dios, o sus atributos, por una larga conclusión: ni sea la oración una manera formal y habitual de concluir una reunión; ni se haga sin un temeroso sentido de influencia divina.

Comentario del editor del sitio: Si sus ministros hubieran estado en espíritu y verdad, ninguna de estas advertencias sería necesaria; lo cual nos muestra que las personas que emitieron la advertencia: a) no estaban bajo el control del Espíritu, y b) eran ignorantes del consejo consistente de sus fundadores sobre el mismo tema. Los fundadores escribieron consistentemente: a menos que el Espíritu le ordene que hable, permanezca en silencio; y si usted ha recibido una enseñanza en el pasado, que parezca apropiada para añadir a la reunión, asegúrese de que la luz esté encendida, [que usted esté en el Espíritu], antes de repetir la enseñanza. En las reuniones que Jorge Fox designó, antes de hablar él a menudo permanecía en silencio, a veces durante la mayor parte de una hora, sólo de pie en silencio, esperando que el Espíritu tomara control de la audiencia y le permitiera hablar. Cuando hablaba, era del Espíritu con poder.

Como Jorge Whitehead declara tan bien en Un progreso cristiano:

Por lo tanto guardar silencio ante el Señor, y acercarse a él en un espíritu verdaderamente silencioso, para primero oír lo que el Señor nos dice a nosotros antes que hablemos con otros, ya sea juicio o misericordia, es la manera de renovar nuestra fortaleza, y ser sus ministros, para hablar con otros sólo lo que él nos diga primero. ¡Oh! Que la gente fuera realmente consciente de esto; que ellos consideraran esto seriamente; entonces no seguirían ni irían tras tales ministros, sacerdotes o profetas como los que tienen, quienes corrieron a predicar cuando Dios nunca los había enviado; y quienes dicen, "Así dice el Señor,” cuando Dios no les ha hablado; y, "quienes no serán de ningún provecho para el pueblo."

Estas advertencias fueron indudablemente sugerida por ministros experimentados, quienes habían visto y sentido la necesidad del cuidado y la precaución que les habían encomendado. ¿Acaso no se puede decir que, en este día, la estricta observancia de los ministros de todas partes sería, a veces, un gran alivio para sus oyentes?

El terreno tomado por Abraham Shackleton parece implicar que "los ministros correctamente calificados*" son infalibles; pero toda la historia de la iglesia cristiana demuestra lo contrario. Aquellos que han sido justamente llamados y son a veces favorecidos con una medida de la santa unción, deben recordar siempre que "tenemos este tesoro en vasijas de barro", y a menos que la vasija se mantenga limpia, el don celestial perderá una porción de su eficacia. Los mejores entre los ministros a veces pueden necesitar el consejo y la precaución de sus amigos; pues aunque el Espíritu de la Verdad es infalible, el hombre es siempre falible y, por consiguiente, susceptible de malinterpretar sus dictados, a menos que se mantenga continuamente atento. Las objeciones formuladas contra la lectura de las advertencias impresas se aplican igualmente bien al consejo o la precaución ofrecidos verbalmente por un miembro o anciano, y el resultado de esta doctrina, si se admite, sería conferir a los ministros una autoridad irresponsable en la iglesia.

*Comentario del editor del juicio: Sin embargo, no había un sistema de calificación. Cualquier predicación de la mente carnal no sería reconocida ciertamente como tal, a menos que los oyentes fueran suficientemente maduros en Espíritu para tener el necesario discernimiento. Este era el problema ruinoso. Todos habrían estado mejor sin ministros, para escuchar en silencio sin una palabra pronunciada, hasta que alguien fuera lo suficientemente maduro y llamado por Cristo mismo, con ciertas instrucciones, para convertirse en un ministro.

El primero de los avisos que advirtió a los ministros en contra de "reafirmar [presumir] demasiado positivamente una moción divina," es muy digno de atención; porque "si el poder de la verdad que lleva al bautismo" acompaña las palabras, ninguna otra evidencia es necesaria; pero si falta esta "verdadera evidencia", la profesión más alta de autoridad divina será inútil.

La referencia hecha en la última de las advertencias para tener "un correcto entendimiento, sazonado con gracia," está de acuerdo con el lenguaje del apóstol Pablo, "oraré con el Espíritu, y oraré con el entendimiento también."

Pareciera que la oposición que se sintió en contra de las advertencias a los ministros y ancianos no se limitó a las reuniones seleccionadas en Carlow; porque en la siguiente reunión trimestral de ministros y ancianos, celebrada en Mountmeleck, se recibió información de que en otras dos reuniones seleccionadas en ese trimestre la lectura de esos avisos también había sido rechazada y que las objeciones contra ellos eran sustancialmente las mismas.

Varios miembros de la reunión trimestral seleccionada estaban muy insatisfechos con esta oposición a una práctica establecida desde hacía mucho tiempo, que había sido recomendada por la reunión anual celebrada en Londres, y de la misma manera por la reunión semestral nacional de Irlanda; pero las objeciones a las advertencias habían sido instadas por miembros activos e influyentes, y se consideró conveniente no procesar más el asunto en ese momento. En la reunión trimestral de disciplina general para la provincia de Leinster, que inmediatamente se llevó a cabo, surgió otro tema de disensión, el cual se dio a conocer en Carlow, y sin duda originado por los mismos individuos.

Al leer la respuesta a la cuarta pregunta, que se refiere en parte a la "lectura frecuente de las Santas Escrituras", se observó que en la respuesta de la reunión mensual de Carlow se omitió la palabra santas. Esta omisión excitó mucha emoción, y la investigación fue inmediatamente hecha acerca de la causa de ella. El propósito de esta investigación era que el espíritu de verdad revelado interiormente en el corazón de cada hombre fuera lo único que pueda conducir, y que en verdad conduzca, a sus seguidores a toda verdad; que últimamente se había manifestado una disposición para perder de vista este principio fundamental de la Sociedad, mientras que se colocaba un valor indebido en las Escrituras, — y que la distinción de ellos por el término Santas tiene una tendencia a exaltarlas en nuestra estimación tan altamente como el Espíritu mismo de la verdad. Además, se dijo que aunque muchas partes de las Escrituras son verdaderamente excelentes, otras partes de ellas son objetables. Estas observaciones provocaron gran dolor y fueron generalmente desaprobadas.

Las objeciones impuestas en contra de las Escrituras y el uso del término Santas, como se les aplicó, dan una evidencia dolorosa de que el espíritu humilde, serio y devoto que caracterizó a los primeros Amigos, había sido sucedido por una disposición crítica y especulativa, que nunca puede ganar almas a Dios, ni construir una sociedad religiosa; sino que, por el contrario, mediante la introducción de disputas sobre cosas no esenciales, está bien calculado para se desperdiciado.

Respecto al término de las Santas Escrituras, se observa que fue aplicado a las Escrituras por el apóstol Pablo, y sin duda tenía la intención de distinguirlas de todos los demás escritos, porque se refieren principalmente a cosas sagradas o espirituales. El mismo término fue aplicado por los judíos a su templo y sus vasijas, — a sus altares y a todo lo relacionado con su religión. Puede considerarse, en cierto sentido, un término técnico, cuyo uso es bien comprendido, y absuelto de cualquier tendencia a la superstición.

Hay evidencia abundante para demostrar que los primeros Amigos, aunque a menudo escribían a partir de un sentido de deber religioso, y creían que a veces eran ayudados por la gracia divina, no presumieron poner sus escritos al nivel de las Escrituras, ni la Sociedad en ninguna etapa de su historia ha dado el menor semblante a tales pretensiones.

Comentario del editor del sitio: Esta declaración anterior del autor, Janney, es absurda. Jorge Fox y muchos de los primeros cuáqueros proclamaron consistentemente y en voz alta que "estaban en el mismo espíritu que los Apóstoles". Puesto que el Espíritu escribió las escrituras a través de las manos de los profetas y apóstoles, ¿por qué serían entonces los escritos del Espíritu menos importantes en el siglo diecisiete — o el siglo veinticinco? Como Janney confirma, en 1867 los cuáqueros habían perdido la confianza en la medida en Cristo de su fundador - evidentemente por el orgullo de sus propias opiniones diferentes, ya sea en ignorancia de las afirmaciones de su fundador o en la creencia de que sus fundadores estaban engañados.

Sin los escritos de Fox, Howgill, Burrough, Whitehead, Parnell, Penington, etc. - las escrituras son fácilmente mal entendidas, sobre todo cuando el resto del mundo cristiano está completa y consistentemente tergiversando sus significados. Esta subvaloración de los escritos de los primeros Amigos contribuyó a que los cuáqueros declinaran al: 1) ignorar los considerables entendimientos de las Escrituras, cuyos sus verdaderos significados fueron cuidadosamente explicados; 2) dejarlos sin el entendimiento de que aunque el Espíritu era su fuente primaria de fe y gracia, la verdadera comprensión de las Escrituras nunca entraría en conflicto con ninguna revelación del Espíritu; y por lo tanto era un control en contra de las imitaciones engañosas de las instrucciones que vienen del espíritu.

Jorge Fox instó a los Amigos a traducir los escritos cuáqueros a otros idiomas y enviarlos a esos países. Fox publicó libros a su propio costo. Al morir, Fox dejó fondos para las publicaciones continuas de los escritos de los primeros cuáqueros. Descartar los escritos de los primeros cuáqueros es un gran error y es en sí mismo un importante contribuyente a la desviación de los cuáqueros de la Verdad. En una profecía de parte del Señor por María Howgill, el Señor dijo: "Dejarán una declaración más clara y celestial en el registro, que mis siervos hasta ahora han hecho, y permanecerá en los siglos y en las generaciones venideras, para que ellos puedan ver cómo Dios se manifestó a su pueblo en un día de gran sufrimiento".

Estos escritos de los primeros Amigos documentan claramente el camino y las trampas de la caminata espiritual exitosa hacia la unión con Cristo y la entrada a su glorioso reino de Dios.

En la reunión nacional anual, celebrada en Dublín en la primavera de 1798, se declaró que "había razones para temer que la disposición a subestimar las Escrituras y producir el cisma estaba ganando terreno en la Sociedad y, en consecuencia, un comité fue nombrado para investigar el estado de la Sociedad en estos y otros aspectos."

Es obvio que en todos los cuerpos organizados, y especialmente en las iglesias cristianas, debe haber algunos puntos de acuerdo que deben considerarse esenciales, mientras que en otros puntos de menor importancia se puede permitir una considerable diversidad de opiniones. En la Sociedad de los Amigos, desde su primera ascensión, se insistió principalmente en tres puntos, a saber, la revelación inmediata, la divinidad de Cristo y la autenticidad de las Escrituras. Respecto a la última de estas doctrinas, se puede observar que los Amigos sostuvieron que los sagrados escritos estaban "subordinados al espíritu de la Verdad, de los cuales obtuvieron toda su excelencia y certeza", y en la interpretación de estos escritos permitieron una considerable diversidad de sentimiento.

Es obvio que Abraham Shackleton, y otros ancianos que estaban de acuerdo con él en sentimiento, no pudieron impresionar en las mentes de los miembros más jóvenes "una estima reverente de los escritos sagrados"; porque ellos mismos no sentían esa estima. Al no estar en unidad con la Sociedad en este particular, fueron descalificados por los ancianos, y debieron haber sido liberados de estar en esa estación. Sin embargo, no sigue como una consecuencia necesaria que deberían haber sido rechazados de la membresía; pues parece ser que fue admitido que su conducta era circunspecta y ejemplar.

Aparte de las causas de disensión ya recitadas, algunos de los miembros estaban insatisfechos con la conducta y los servicios religiosos de algunos que eran considerados como ministros reconocidos. Entre éstos, David Sands, del estado de Nueva York, entonces en una visita religiosa en Irlanda, era uno cuyo ministerio fue aprobado por una de las partes en las reuniones, y severamente censurado por la otra. Algunos de los que disintieron de sus doctrinas, y desaprobaron su ministerio, expresaron su disidencia al negarse a levantarse o a descubrir sus cabezas cuando él aparecía para hacer petición pública.

En Waterford, Irlanda, William Savery tuvo una entrevista con Abraham Shackleton, como se muestra en los siguientes extractos de su Diario, con la fecha del primer mes de 1798, octavo día. "Él tiene opiniones de una naturaleza singular; tiene objeciones de los primeros cinco libros de Moisés en particular, pero en general a los relatos de los judíos en el Antiguo Testamento y varias partes del Nuevo Testamento; profesa pensar que hay poca o ninguna necesidad de libros de cualquier tipo sobre temas religiosos, que sólo oscurecen la mente y le previenen que se de convierta completamente a Dios, fuente de toda luz y vida. Pero de todos los libros de tipo religioso le desagradan especialmente los diarios de los Amigos y no tiene más que una leve opinión del ministerio y la disciplina, y todas las ayudas secundarias en general; sino que apoya que todas las personas se vuelvan a la Luz Divina en sí mismas. "Cristo", dice él, "era un buen hombre - el líder del pueblo - porque era totalmente obediente a esta luz, de la cual estaba especialmente lleno". Él piensa que los "evangelistas [Mateo, Marcos, Lucas y Juan] son pobres historiadores, que Pablo trajo muchas de sus epístolas de los pies de Gamaliel [el maestro judío de la ley mosaica], y muchas partes de ellas son, por lo tanto, cosas rabínicas; el cristianismo era lo mismo para aquellos que eran obedientes a la unción antes de la venida de Cristo en la carne como desde entonces, etc." Percibí que todo esto fue acompañado con una mirada pretendida hacia un mayor estado de perfección y redención de lo que nuestra Sociedad aún ha llegado. Por mi parte, no pude ver como él veía, ni unirme a él en sus expresiones y opiniones erróneas, y siento temor de que ellos producirán mucho daño si él y otros en esta nación no son llevados a una profunda humillación; sus talentos y su moralidad hace que el error en sus manos sea más peligroso. Nosotros nos separamos sin mucha satisfacción, al menos en mi lado.

Comentario del editor del sitio: Barclay y Whitehead habían hecho declaraciones en este sentido: Si algún hombre está en un país donde nunca ha oído hablar de Jesús, o si un hombre no puede leer, siendo analfabeto, es posible que estos hombres alcancen la salvación por obediencia total a la Luz interior. Dos grandes condiciones que aquellos en Irlanda no cumplieron. Cualquiera que pueda leer, que tenga la Biblia disponible, sería aterradoramente arrogante al afirmar que las Escrituras eran de poco o nada de valor - y un cuáquero a quien también no le gustan los diarios de sus fundadores, no tiene esperanza. Si alguien está tan lleno de orgullo y autoestima como para creer que sus opiniones son superiores a la doctrina de la Biblia, ciertamente no deben estar en una capacidad de liderazgo; el hecho de que este hombre era un anciano prominente, sólo atestigua del deterioro de la fe cuáquera antes del año 1800, al menos en Irlanda.

Jorge Fox y los primeros Amigos testificaron de cómo Cristo les mostró los acontecimientos en las escrituras, cuando ellos entraron en el paraíso; de modo que cualquiera que no pueda aceptar ciertas partes no esenciales de las Escrituras, simplemente debe permanecer en la cruz, permanecer obediente y sufrir la tribulación, hasta que entre en el Reino, para recibir la revelación personal y la apertura de las escrituras. Fox dijo que fue testigo de los acontecimientos de la Biblia; de su Diario:

Pero a medida que el hombre pasa por el espíritu y el poder de Dios a Cristo, (quien cumple los tipos, figuras, sombras, promesas y profecías que eran acerca de él) y es guiado por el espíritu santo a la verdad y sustancia de las Escrituras, sentándose en el que es el autor y el final de ellas, entonces son leídas y entendidas con beneficio y gran deleite.

Y la Carta #239: Por lo tanto los que están en esta simiente real comprenden el estado y tiempo antes de la ley, el tiempo de la ley, el tiempo de los cristianos y el tiempo de la apostasía; porque la simiente de Cristo es la primera y la última, el principio y el fin; y en la simiente está la solidez y la claridad de las palabras y de la vida, pero un misterio para todos los que están fuera de ella. Y quienes están en la simiente comprenden y ven el estado de los sufrimientos de los justos antes de la ley y el estado de los sufrimientos de los justos en la ley, por quién y por qué sufrieron; y comprenden también el estado de los cristianos que vivieron en el fin de la ley, en Cristo la sustancia, y por quién sufrieron, y para qué; incluso por los que eran los más grandes profesantes, que estaban fuera de la vida de Moisés y de los profetas, los cuales, si hubieran estado en ella, habrían leído de Cristo la sustancia, y todos los que testificaron de él, y fueron testigos de él; y también comprender el estado, y ver quiénes son los que apostataron alejándose de los apóstoles, y la iglesia en los tiempos primitivos, que han sido los que sufren, y quienes son los que los han hecho sufrir, y para qué.

En Estados Unidos, Anthony Benezet había escrito un libro titulado "Consideración sobre la guerra", y después de citar el Sermón del Monte, dice: "Por lo tanto, tenemos razones para creer que el mandato y la concesión concedidos a los judíos, de hacer guerra con los enemigos de los judíos y los unos con los otros, fue por consecuencia de esa dureza de corazón que prevaleció entre ellos, y que este permiso fue concedido por el mismo motivo que fue mencionado por nuestro Señor cuando los judíos estaban defendiendo la licencia que les había dado Moisés para dejar a sus esposas y casarse con otras mujeres", Marcos 10: 5. "Por la dureza de vuestros corazones Moisés os escribió este precepto, pero desde el principio de la creación Dios los hizo varón y hembra — lo que Dios ha unido no lo separe el hombre". Esto, así como la guerra, así como la esclavitud y otras prácticas de la misma naturaleza, constituían una violación de esa unión, pureza y amor fraternal que subsistía al principio en la constitución original de las cosas, mientras el hombre conservó su inocencia primitiva. 1 Y que el derramamiento de sangre humana no era aceptable ante los ojos de la perfecta Deidad, a quien el apóstol denomina bajo la apelación del amor, Dios es Amor, aparece desde la prohibición establecida sobre el rey David, de no construir una casa a Dios a causa de su preocupación por la destrucción de otros de sus semejantes, como él mismo declaró, 1 Cron. 22: 8. "Y vino palabra de Jehová á David, diciendo: "Tú has derramado abundante sangre, y has hecho grandes guerras, y no edificarás casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre sobre la tierra delante de mí." No hay duda de que el breve tratado del cual este pasaje ha sido extraído, fue ampliamente distribuido en Norteamérica, y generalmente aprobado por los Amigos de allí.

También es posible que este libro circuló en Irlanda, y fue la fuente de tantas deserciones sobre el asunto de si las escrituras eran santas. Una vez que uno acepta que puede haber un serio error en una parte de las escrituras, uno tendría causa para dudarlas todas.

Comentario del editor del sitio: ¿Quién le dijo a los judíos que mataran a todos los cananeos dentro de las fronteras de la tierra prometida porque los cananeos practicaban prostitución ritual y sacrificio encendido de niños a su dios falso, Moloch? ¿Quién le dijo a los ángeles que destruyeran Sodoma y Gomorra? ¿Quién destruyó a toda la humanidad con el gran diluvio excepto Noé y sus hijos? ¿Quién destruyó 70.000 hombres por medio de una plaga en Jerusalén cuando David contó a los hombres que podían sacar espada? ¿Quién abrió la tierra para que tragara a Coré y sus hombres con todas sus posesiones, y después destruyó 250 hombres con fuego? ¿Quién derribó las murallas de Jericó y ordenó que todos fueran destruidos excepto Rahab? ¿Quién envió al ángel de Jehová a matar 145.000 hombres del rey de Asiria para salvar a Jerusalén?

Los mandatos de Dios a Moisés con respecto a eliminar a los cananeos vinieron 400 años después que Dios le había prometido a Abraham la tierra de los cananeos para sus descendientes, porque Dios le dijo a Abraham que pasarían 400 años antes que la iniquidad de los cananeos alcanzara su plenitud, (su maldad no había alcanzado todavía el punto de ser intolerable). Este pueblo que piensa que Dios no podía mandar a hacer guerra eran (¿y son?) ciegos en su obsesión en contra de la guerra. El testimonio de los primeros cuáqueros en contra de la guerra fue originalmente para mostrar como ellos estaban comprometidos a no pelear; esto llegó a ser una obsesión tan grande para los cuáqueros que 100 años después ellos concluyeron que Moisés era un mentiroso y la Biblia era una mentira, porque dice que Dios ordenó las guerras judías; 160 años después ellos comenzaron a criticar duramente a los soldados y los gobiernos. Para más información de esto, vea el documento titulado Sumisión.

No confunda lo que estoy escribiendo aquí. Desde el nuevo pacto de Cristo, la Luz ha reemplazado a la antigua Ley, y bajo ninguna circunstancia un cristiano verdadero será ordenado por Dios a matar, pero claramente los tiempos del Antiguo Testamento eran diferentes, con un estándar diferente. La regla de ojo por ojo del Antiguo Testamento ha sido reemplazada permanentemente por la regla de amar a nuestros enemigos.

El Antiguo Testamento es una alegoría física indeleble creada deliberadamente de la caminata espiritual que cada hombre debe hacer para matar a todos sus enemigos dentro de su corazón, en preparación para entrar en el Reino y el reposo. El libro de los Hebreos declara varias, pero hay muchas, muchas más. Cualquier pérdida que la gente haya experimentado para crear esa alegoría indeleble será compensado por un Dios perfectamente justo. Y recuerde, Dios conoce el futuro. Él sabe si un pueblo no hará nada más que ir más profundamente hacia el mal. Normalmente, él les permite cavar tan profundamente como ellos elijan, hasta el momento de la muerte normal. Pero si él sabe que ellos tendrán que pasar por el infierno después de la muerte, sin esperanza de reconciliarse con Dios mientras están vivo, y si encaja con su propósito más amplio, sus muertes pueden ser misericordiosas. Misericordiosas porque ellos cesan de cavar más profundamente en la fosa del mal, de la cual tendrán que cavar para salir en la próxima vida, llamada el Infierno. Vea Hay esperanza para todos para ver los detalles.

Afortunadamente, el dolor y sufrimiento que las personas experimentan en esta vida será compensado por Dios en la vida siguiente; y esta vida es como un sueño distante.

Y todos serán consolados.  Y todos dirán que Dios es justo.
Y todos dirán que Jesucristo es Señor. Y estas cosas serán dichas con sinceridad y honestidad por todos,
porque Dios no se agrada en que alguien mienta por fuerza o bajo la amenaza de fuerza;
estas cosas serán dichas del corazón por todos para la gloria de Dios el Padre.

Destruirá a la muerte para siempre, y el Señor Jehovah enjugará toda lágrima de todos los rostro. Quitará la afrenta de su pueblo de sobre toda la tierra, porque Jehovah ha hablado. Isa 25:8

Al mismo tiempo que la división sobre las Escrituras se produjo en Irlanda, otros dos problemas agotaron aún más a los rangos cuáqueros de Irlanda: 1) la severa censura de diez Amigos que habían sido testigos de un matrimonio en una asamblea cuáquera que no fue sometido para aprobación previa; 2) la prohibición de que los Amigos que hayan apoyado o se hayan asociado con hijos que se han casado fuera de la fe de los cuáqueros, como por un sacerdote, participen en reuniones de disciplina. Esto ocurrió principalmente en Belfast, pero el descontento por la disciplina fue generalizado y resultó en que muchos se separaran aun más.

Comentario del editor del sitio: Janney afirmó que la disciplina era demasiado severa y violaba el espíritu de reconciliación — y basado en los hechos relatados, estoy de acuerdo; particularmente la censura sobre la asociación con los hijos naturales — esto es una violación importante de la libertad cristiana. Fox probablemente habría se ganado a estas personas con advertencias amables y suaves. La jerarquía de la iglesia irlandesa parece haberse asustado, tal vez comprensiblemente, pero aun así con gran pérdida.

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al beneficiarse del poder de Dios que produce cambio a través de la cruz,
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