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La historia de la desviación de los

cuáqueros de la verdad
(continuado de la parte I)

La apostasía de Gurney — La toma de poder de la Sociedad Cuáquera Británica

Este fue el comienzo de quizás el capítulo más triste de la historia de los cuáqueros, la seria división de la mayoría de los cuáqueros norteamericanos en dos grupos: 1) los llamados ortodoxos que estaban de acuerdo con los cuáqueros británicos y 2) los llamados Hicksites que disintieron con las opiniones promulgadas por los británicos sobre la Sociedad Norteamericana.

Después del surgimiento de la disputa acerca de la exactitud de la Biblia y la separación irlandesa, la Sociedad Británica se volvió muy consciente de que necesitaban enfatizar más las Escrituras. Ellos estaban particularmente preocupados por mantener la divinidad de Jesucristo, tanto como mientras Él que caminó por la tierra, como cuando él ascendió al cielo. Su énfasis fue a expensas de Cristo, el principio y la Luz en el hombre; y esto dejó a la sociedad en un estado permanente de confusión con respecto a los lugares múltiples de Cristo, a que si es uno, el mismo, e indivisible. Oye, Israel, el Señor nuestro Dios es un solo Señor, y el Señor dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.

Su preocupación dio lugar a la oscilación del péndulo demasiado lejos en la dirección de las Escrituras, estableciéndose en una doctrina que era idéntica a las clásicas doctrinas protestantes en contra de las cuales los primeros cuáqueros habían pasado sus vida testificando, sufriendo y muriendo como consecuencia.

Joseph John Gurney había sido educado bajo el cuidado de los clérigos de la iglesia episcopal, y muchos de sus amigos íntimos eran rectores y obispos, miembros del parlamento y compañeros en el campo. Así, mientras disfrutaba de la forma de adoración silenciosa con los vos y vosotros, él abrazó la misma doctrina por la cual Keith había sido expulsado un siglo antes — una doctrina que era exactamente lo que tantos de los primeros cuáqueros habían muerto en oposición. Él y sus amigos controlaban totalmente la jerarquía cuáquera alrededor de 1825. Ellos abrazaron la salvación inmediata al aceptar el sacrificio de Cristo, la culpabilidad de los bebés por el pecado y la Trinidad. Que la Sociedad cuáquera británica aceptara a esas personas en el liderazgo, y que concordara con sus doctrinas, sólo muestra que la gran mayoría de los cuáqueros estaban sin guía divina o madurez para ser capaz de reconocer la antítesis total a las creencias fundamentales de su Sociedad de los 150 años anteriores. También muestra que la gran mayoría de los cuáqueros ya habían descontado las afirmaciones de los escritos de muchos de los fundadores — 528 de los primeros cuáqueros que dejaron un registro de 2800 libros y folletos, cuyo mensaje fue descontado con indiferencia.

Hubo, sin duda, algunos que disentían de algunos de sus puntos de vista, pero ellos eran una minoría en la reunión anual, o ya habían sido expulsados de las reuniones en lugar de escuchar la apostasía de la falsa doctrina que estaba siendo predicada. El amor no insiste en su propio camino; mientras que el orgullo sí lo hace.

Es doloroso detallar su clara apostasía de las creencias tradicionales cuáqueras. Sus escritos fueron altamente aprobados por los obispos de la iglesia anglicana. Estos son muy retorcidos, con una mezcla de verdad y mentiras — diseñadas para confundir, pero que conducen a Babilonia; "Porque tales personas no sirven a Cristo nuestro Señor, sino a sus propios estómagos [sus deseos], y con suaves palabras y lisonjas [mucha labia] engañan a los corazones de los simples." Romanos 16:18. Él había escrito varios libros anteriormente; las siguientes son citas del libro de Gurney escrito en 1825, "Essays on Christianity" (Ensayos sobre el cristianismo):

No creo que sirva para ningún propósito seguir detallando estas flagrantes tergiversaciones de un Episcopal, engañando secretamente los corazones de los cuáqueros sencillos (pero misteriosamente crédulos).

- La separación de Hicks en los Estados Unidos — 1827

No voy a citar las muchísimas acusaciones, contra-acusaciones, apelaciones, cartas, etc., que son citadas por Janney en esta separación. Usando algunas citas, voy a deducir mis conclusiones y observaciones en esta lamentable separación. De lo anterior ya sabemos de la apostasía de Gurney.

En cuanto a la otra parte: Elías Hicks, el ministro cuáquero americano, aseguraba que había sido salvado por la luz; pero a pesar de que él era elocuente en el buen discurso con un buen conocimiento de las escrituras, él parece haber sido mucho menos maduro que los primeros cuáqueros, quien predicó el extremo opuesto de la apostasía de Gurney. Aunque estaban de acuerdo con gran parte de las escrituras, las predicaciones de Hicks estaban seriamente opuestas a otra gran parte de las escrituras; sin embargo, los errores de Hicks eran mucho menos engañosos que la apostasía de Gurney.

Los cuáqueros británicos con el partido de Gurney en control, siguieron enviando a varios ministros de visita a Norteamérica. Cuando ellos, o sus partidarios, oyeron o leyeron de los errores doctrinales de Hicks, atacaron con toda su fuerza. Dado que las posiciones doctrinales de los atacantes eran mucho menos sólidas que las de Hicks, ellas fueron fácilmente expuestas en la discusión subsiguiente o en el intercambio de documentación. Esto condujo a un abismo cada vez mayor de diferencias doctrinales entre los leales a las doctrinas episcopales de Gurney contra las doctrinas cuáqueras más tradicionales de Hicks.

Este abismo llegó a ser tan disputado y amargo que se produjo una separación. El proceso de separación fue repetido dolorosamente en las reuniones anuales de Pensilvania, Nueva York, Ohio, Indiana y Baltimore. Las estadísticas disponibles son:

  Seguidores de Hicks Seguidores de Gurney no declarados
Pensilvania
18,485
7344
439
Nueva York
12,582
5,913
857
Ohio
cifra no disponible
cifra no disponible
cifra no disponible
Indiana
cifra no disponible
cifra no disponible
cifra no disponible
Baltimore
3500 est
135
cifra no disponible
Carolina del norte
No separación
No separación
 
Total estimado
50,000
20,000
2,000

Las demandas legales relacionadas con bienes y acciones, en particular los fondos destinados a los sufrimientos, tuvieron que ser resueltos en los tribunales civiles. Muchas de estas demandas continuaron por muchos años, y por lo menos una de ellas llegó la corte suprema de Pensilvania.

Con respecto a Hicks, él predicó que la luz interna era el único medio de salvación, y mucho de sus sermones muestran gran conocimiento de las escrituras; sin embargo, aparentemente debido a su celo en contra de las doctrinas de Gurney, él cometió algunos crasos errores. Mientras consistentemente atribuía la Luz interna a Dios, basado en algunas de sus afirmaciones a continuación, él parece no creer que la Luz interna y Jesucristo son lo mismo, y este error permanece entre la mayoría de los cuáqueros de hoy en día. Él estaba obsesionado con el problema de la esclavitud, rechazando una manta de algodón cuando estaba enfermo, creyendo que era el producto del trabajo de esclavos. Los errores doctrinales de Hicks se centraron en la contribución de la muerte de Jesús en la cruz; descontándola como un sacrificio para cualquiera excepto los judíos. No podía creer que Dios lo hizo a él [Hicks] responsable por los pecados de Adán, por lo tanto no vio ningún beneficio en la muerte de Cristo para él que era gentil, creyendo que las operaciones de salvación de la Luz eran completamente suficientes. Él era intransigente en este punto de vista, y esto llevó a otros defectos en su doctrina con respecto a Cristo. Los errores de Hicks muestran que las palabras que hablaba eran de su propia mente, no eran palabras que había oído del Espíritu inmediatamente antes ser pronunciadas, y como dice Juan 7:18: "El que habla de sí mismo [por sus propias palabras] busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y en él no hay injusticia."

Citando a Hicks: En cuanto a la doctrina del pecado original, según la aceptación de algunos profesantes del cristianismo, que estamos bajo la maldición por la transgresión de nuestros primeros padres, aborrezco la idea, ya que arroja una gran indignidad sobre el carácter divino pensar que un Dios de gracia y misericordioso nos condena por un acto que estaba totalmente fuera de nuestro poder para evitar. Lo considero muy cercano, si es que no completamente, una blasfemia en contra de Dios. Pues nunca me sentí condenado por ningún pecado que no fuera el mío.

Como todos los hombres, Hicks había nacido en la oscuridad, y esa es la condenación y maldición que todos nosotros sufrimos debido al pecado de Adán. A menos que la luz se levente como una magnífica estrella en nuestros corazones, nosotros nos sentamos en oscuridad y caminamos en oscuridad sin la guía de la luz de Dios en cuanto a qué hacer y qué decir. Hasta entonces, andamos a tientas en la oscuridad, nunca seguros de qué es lo mejor para hacer o decir, preocupándonos casi constantemente, cometiendo muchos errores a través de nuestra vida. La afirmación de Hicks revela claramente que él nunca había experimentado ser libre de la condenación de la oscuridad para caminar en la luz con su paz, gozo, y justicia que son infinitamente superiores. Nosotros, los descendientes de Adán, no conocemos ninguna otra vida aparte de esta vida de la carne en esta dimensión inferior de la tierra, por lo que somos más que nada ignorantes de nuestra maldecida existencia. Si supiéramos, estaríamos pasando todo nuestro tiempo libre buscando a Dios, buscando su justicia, buscando su reconciliación, buscando su reino, buscando su luz, buscando su comunión, buscando su amor, buscando su guía, buscando la vida superior de Dios; estaríamos obsesionados con ser restaurados a la imagen de la justicia y santidad de que Adán y Eva perdieron. Es como si nos hubieran golpeado en la cabeza con un martillo cada segundo de nuestra vida, por lo que creemos que es normal; la gran mayoría de las personas mueren sin darse cuenta de que había una vida mejor que se podía tener mientras todavía estamos vivos en la tierra — el paraíso, el reino de los cielos.

De la Palabra del Señor en el interior:

Pablo contradice la conclusión de Hicks: Por lo tanto, debido a que la desobediencia de un hombre llevó a todos los hombres a la condenación, así también el acto de justicia de un hombre exculpa a todos los hombres para llevarlos a estar bien con Dios y a la vida eterna. Romanos 5:18. No debía haber duda en la mente de Hicks de que había nacido en un mundo miserable comparado con el paraíso; por lo tanto, esta dimensión de la tierra (el lugar de destierro del jardín) se entendería fácilmente como un lugar de morada para los condenados. Una vez que usted comienza a luchar en contra de la exactitud de las Escrituras, se abres a toda clase de incredulidad y herejía.

Hicks otra vez: Pero, ¿qué es este Jesucristo? Él vino para ser un Salvador a esa nación, [Israel] y estaba limitado a esa nación. El vino a recoger y a buscar a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Note, su referencia a este Jesucristo es casi con desdén ¡como si él fuera una cosa inanimada! El desdén de Hicks por '¿qué es este Jesucristo?' rebaja quién era Jesús en realidad, (el rey de los ángeles y a través de quien fueron creados todos los mundos), antes que él viniera a la tierra como un Salvador, lo cual las escrituras a continuación declaran claramente:

Declarando que Jesús era el salvador sólo de la nación de Israel, Hicks parece haber olvidado los versículos a continuación:

Hicks de nuevo: ¿Y qué es lo que era un salvador? No lo que era exterior; no era carne ni sangre; porque "la carne y la sangre no pueden heredar el reino de los cielos"; debe descender a la tierra de la cual fue tomada. Era esa vida, la misma vida que ya he mencionado, que estaba en él y que es la luz y la vida de los hombres, que ilumina a cada hombre, y por consiguiente a toda mujer que viene al mundo.

  • Así que Hicks estaba equivocado en este error básico. El sacrificio de Cristo en su cuerpo exterior fue un acto de una salvador en carne y sangre, y de beneficio para todos nosotros: judío y griego (gentil), hombre y mujer. Él ha torcido el versículo acerca del hombre impío que no podía heredar el reino de los cielos, y lo usó para probar que el hombre más santo que ha vivido debe descender hacia la tierra — lo cual él ciertamente no hizo — su carne y sangre fue resucitada y ascendió al cielo.

  • Hicks no había presenciado la sangre de Cristo siendo rociada en su conciencia, purificándolo de todas las obras muertas de la carne y borrando los dolorosos recuerdos de sus pecados pasados. Hicks no había experimentado la salvación ni el nuevo nacimiento; él era sólo un hombre elocuente de la carne como sus predecesores, los falsos profetas de Israel.

Hicks estaba reaccionando muy exageradamente a la clásica presunción protestante de que el sacrificio de Cristo en su carne y sangre proporciona la salvación a todos los que creen; él disminuyó demasiado el sacrificio exterior de Cristo.

Hicks también rechazó la Biblia afirmando que causaba más daño que bien al cristianismo, citando las muchas sectas que eran aficionadas a apiñarse alrededor de grupos selectos de versículos para adaptarlos a su racionalización del deber apropiado y la adoración de Dios, evitando la muerte del yo en la cruz; lo cual es cierto, pero él no reconoció el valor de las escrituras que compensan por su abuso.

Además, él despreció el nacimiento virginal de Cristo en la carne al clasificarlo como sólo otra concepción milagrosa: como la madre de San Juan Bautista, anciana y estéril, y la madre muy anciana de Isaac; mientras enfatizó su segundo nacimiento espiritual después del bautismo y el descenso del Espíritu Santo sobre Él. Debido a la pasión de Hicks por mantener a todos enfocados en las operaciones internas del Espíritu Santo, él despreció gravemente la contribución de la vida física de Cristo. Esto fue explosivo para algunos, lo suficiente como para motivar a sus enemigos a acusarlo de herejía, lo que finalmente llevó a la separación.

En sus Obras de prosa, Walt Whitman, (el gran poeta, ensayista y periodista norteamericano), describe la blasfema final de Hicks, la cual selló la división:

Esta [separación] se había estado preparando por un tiempo. Una persona que estaba presente me ha descrito desde entonces el clímax, en una reunión de Amigos en Filadelfia muy bien concurrida por personas de ambos sexos, con Elías [Hicks] como orador principal. En el curso de su declaración o argumento, hizo uso de estas palabras: La sangre de Cristo —la sangre de Cristo— mis amigos, la verdadera sangre de Cristo en sí misma no era más eficaz que la sangre de toros y machos cabríos— ni un poco más, ni un poco. Con estas palabras, después de un silencio momentáneo, comenzó un gran tumulto. Cientos se pusieron de pie ... Los bastones fueron golpeados en el suelo. De todas partes de la casa se oían murmullos enojados. Algunos dejaron el lugar, pero más permanecieron, con exclamaciones, caras y ojos enrojecidos. Esta fue la manifestación definitiva, el acto manifiesto, que condujo a la separación. Las familias divergieron, incluso los esposos y esposas, los padres y los hijos, fueron separados.

Contraste la declaración de Hicks recién mencionada con las palabras de un verdadero profeta a continuación; de la carta a Ambrose Rigge acerca del verdadero cristianismo:

En tercer lugar, los que imploran por la continuación del pecado durante todos los días del hombre, han hecho que la sangre de Cristo no sea más valiosa que la sangre de los toros y machos cabríos, ofrecida en el primer pacto, rociando a los inmundos y que santifica a medida que toca la purificación de la carne. Pero, ¿cuánto más la sangre de Cristo, quien por el Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará vuestras conciencias de obras muertas para servir al Dios viviente? Hebreos 9: 13-14. Aquí estaba una purificación interna de la conciencia para sacarla de la muerte y de las obras muertas, por la virtud de la sangre de Jesús. Aquí está el anti-tipo de Moisés, rociando al pueblo bajo la ley, con agua y sangre de terneros y machos cabríos, con lana púrpura e hisopo; quien roció el tabernáculo con sangre, y todos los vasos de ministerio, diciendo: "Esta es la sangre del Testamento que Dios os ha designado" (Heb 9: 19-21).

Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos hubiese podido quitar el pecado, no habría necesidad de otro sacrificio; pero, hallando falla en ellos, dijo: He aquí vienen los días, dijo el SEÑOR, cuando haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá; no según el pacto que hice con sus padres, en el día en que los tomé de la mano, para sacarlos de la tierra de Egipto. Porque no continuaron en mi pacto, yo los ignoré, dijo el Señor."

Si Hicks hubiera verdaderamente nacido otra vez, él hubiera visto y hubiera sentido la sangre de Jesús siendo rociada en su corazón para purificar su consciencia de las obras muertas y para borrar las memorias de sus pecados, permitiéndole estar en la presencia de Dios sin vergüenza; y él tendría gran respeto por el valor de la sangre de Jesús. En lugar de eso, la afirmación descabellada de Hicks, (junto con muchas otras), prueba que él no había nacido otra vez y deja ver su afición de fomentar la controversia incendiaria, la herramienta del enemigo, la que se utiliza con éxito en este triste capítulo de la historia de los cuáqueros. Tal división es la señal de un hombre ambicioso, como dice Walt Whitman de Hicks: que estaba buscando poder y prestigio mediante el fomento de una separación que le dejaría como la cabeza indiscutida de un movimiento, en el que podía colocar su sello duradero para la posteridad. William Penn habló de la división en su carta de tesoros en su consejo a sus hijos, de esta manera: Aborrezcan la división, el pecado de los ángeles caídos y el peor de los hombres caídos.

Los ataques en contra de Hicks fueron tan virulentos que muchas personas se pusieron de parte de Hicks por compasión. También fueron los cuáqueros ricos de Filadelfia en contra de los cuáqueros pobres del campo que apoyaban a Hicks. Nunca mencionado, pero sin duda un contribuyente a la polarización de la opinión fue el ataque británico a sus primos estadounidenses pobres; los británicos habían quemado Washington DC sólo trece años antes. Es triste, porque si Hicks no hubiera entrado prematuramente en la enseñanza y la predicación, sino que hubiera más bien esperado la comprensión del Señor, él habría estado reconciliado con las declaraciones de las Escrituras; y en lugar de fomentar una división, tal vez podría haber enderezado la apostasía Gurney para beneficio de los cuáqueros en todo el mundo. ¡Pero ay! Como la mayoría de los hombres elocuentes, cayó por la admiración de los hombres y confió en el poder de la carne, en lugar de permanecer humilde para permitir que el Espíritu gobernara y hablara.

Y si todos los que tienen reservas sobre las Escrituras simplemente las pusieran a un lado, confiando en Dios para resolverlas cuando necesiten saber, ellos recibirán el entendimiento necesario. Mientras esperan esta comprensión, no deben predicar, enseñar ni discutir sus opiniones contradictorias, evitando así la condenación de engañar a otros; cuya condena incluye el cese de la enseñanza de la gracia. Mientras ellos esperan, necesariamente tendrían que permanecer en la Luz — el lugar donde recibirían enseñanzas adicionales, y la gracia del cambio, hasta que sean perfeccionados y autorizados por Cristo.

Los fundadores de los cuáqueros [Fox, Penington, Penn, Howgill, Whitehead, et. Al.] atribuyeron correctamente el sacrificio de la sangre de Cristo y su muerte externa en la cruz como de gran beneficio. Después de la Ley y antes de Cristo, las únicas personas que recibieron el favor de Dios fueron aquellos que estuvieron cerca de conformarse con las exigencias de la Ley; aquellos que ignoraron su Ley, fueron ignorados por Él, Heb 8: 9. Debido al sacrificio de Jesús en la cruz, con sólo una creencia en su nombre, con una humilde tristeza por el pasado, podemos acercarnos a Dios y recibir las operaciones de su gracia que produce cambio para purificar nuestros corazones y nuestras conciencias, sea cual sea nuestra carga de pecados pasados. Con fe en el nombre de Jesús, por la gracia y la cruz, Él puede ahora hacerlo perfecto en toda buena obra para hacer su voluntad, Hebreos 13:11; una limpieza y perfección para siempre con la resultante unión está ahora disponible para todos los que acuden a él para el cambio. Hicks recibió el beneficio de este sacrificio, aunque no lo entendiera — él creía en el nombre de Jesús, cuya creencia es suficiente para permitir que uno se llegue a ser [no que sea] un hijo de Dios.

Para que no haya malos entendidos, una enumeración breve de las contribuciones de Cristo, el Hijo del hombre incluye:

El péndulo cuáquero ahora había girado muy lejos en la dirección opuesta; de todo Biblia a todo Luz — sin entendimiento de la muerte de Cristo y su sacrificio, y un abandono eventual de las advertencias de la Biblia acerca de qué es el pecado y lo que es desagradar a Dios. Las diferencias subyacentes entre las dos partes (las verdaderas cuestiones de contención), eran idénticos a la misma gran controversia entre los primeros cuáqueros y otras sectas del cristianismo: ¿qué compraba la sangre de Jesús para el creyente? Citando de Fe Verdadera vs. Fe Falsa:

El hecho de que tanto Gurney como Hicks estaban terriblemente equivocadas en su disputa, lleva a varias conclusiones importantes:

  1. La sociedad cuáquera ya había sufrido una desviación masiva de la verdadera fe. La sociedad en Inglaterra y América había sido tomada por hombres ambiciosos de la carne, sin la capacidad de caminar en el Espíritu y la luz.

  2. La gran mayoría de los ministros cuáqueros si no todos, en Inglaterra y Norteamérica obviamente no estaban calificados, ya que todavía estaban sin alcanzar la suficiente pureza para que el Espíritu de Dios hable a través de ellos, controlando sus pensamientos, palabras, y acciones.

  3. Por lo tanto, dejando al Espíritu Santo sin la capacidad de reparar la grieta con la verdad. Todos estaban tan decididos a defender su posición incorrecta y atacar la posición del oponente, que no podían oír la voz suave y tranquila del Espíritu de Dios para corregirlos a ambos. Porque cualquiera que enseñe error pierde la capacidad de oír a Dios; él no promoverá el ministerio de un profeta falso.

Los dos principales acusadores de Hicks después admitieron por escrito que las doctrinas de Gurney eran totalmente anti-cuáqueras y eran imposibles de apoyar; justo antes que uno de ellos muriera, él apresuradamente hizo su confesión en escrito. La sociedad cuáquera británica también después discretamente moderó las posiciones extremas de la doctrina episcopal que Gurney había de alguna manera entrelazado con sus creencias; sin embargo, ellos todavía retuvieron las doctrinas básicas, en contra de las cuales los fundadores de los cuáqueros habían sufrido por mucho tiempo y habían muerto al oponerse a ellas.

La apostasía de Gurney continuó y produjo aún otra separación en Norteamérica.

- La separación Wilburita — 1845

(La Historia de Janney no tenía nada de información con respecto a esta separación, por lo tanto lo siguiente es de Wikipedia)

Wilbur nació de padres cuáqueros en Hopkinton, Rhode Island. Wilbur fue reconocido como anciano en 1802 y considerado ministro en 1812. Siempre intelectualmente inclinado, Wilbur fue maestro de la escuela local de los Amigos por muchos años. En 1822, Wilbur fue designado a un comité importante de Amigos en Nueva Inglaterra para investigar el movimiento de la "nueva luz" en Lynn, Massachusetts. Realizó unos cuantos viajes en el ministerio, por lo cual llegó a ser conocido como un exponente del cuaquerismo tradicional.

En 1831, Wilbur viajó por primera vez a Inglaterra y encontró un creciente impulso evangélico entre los Amigos de allí, lo cual le causó inquietud. Los Amigos ya habían pasado por un cisma unos pocos años antes, que implicó a Elías Hicks, quien había sido repudiado y había comenzado una nueva rama de cuaquerismo. Hicks había estado enseñando doctrinas que eran consideradas como heréticas por el cristianismo tradicional, basando sus opiniones en revelaciones personales de parte de Dios.

El cuerpo principal de los Amigos fue llamado ortodoxo porque habían permanecido ortodoxos en términos de cristianismo. Pero ahora Wilbur creía que algunos Amigos ortodoxos, especialmente aquellos que estaban en Inglaterra, estaban tan alarmados con respecto a la heterodoxia percibida de Hicks que ellos habían ido muy lejos en la otra dirección. Él vio que este grupo de Amigos estaba abandonando la práctica de los Amigos tradicionales de seguir la guía inmediata e interna de Dios para usar más bien su propia razón para interpretar y seguir la Biblia. Ellos estaban enfatizando una aceptación fría e intelectual de la Biblia en vez de una experiencia vital y directa del Espíritu Santo en el corazón de una persona. Wilbur citó a los primeros cuáqueros, como Robert Barclay, William Penn, y Jorge Fox para defender su argumento de que la opinión tradicional de los Amigos era que la luz interior tiene prioridad sobre el texto de la Biblia.* Al mismo tiempo, él acordó en que la Biblia era inspirada por Dios y útil como guía, como los primeros Amigos habían hecho.

*Comentarios del editor del sitio: Usted puede obtener la salvación de la operación del Espíritu (o Gracia, o Luz, o Verdad) en su corazón sin la Biblia; pero no puede obtener salvación de la Biblia, dejando fuera la operación del Espíritu en su corazón. Lo mejor es usar la Biblia para identificar lo que Dios desaprueba (el pecado), y por la esperanza de la pureza, unión, y el reino; mientras pasa la gran mayoría de su tiempo, diariamente, esperando al Señor en silencio, escuchando su Palabra, y velando para ver su Luz. El Espíritu nunca estará en conflicto con la Biblia, y si lo está, no es el Espíritu de Dios a quien uno está escuchando. Al descartar la Biblia, los cuáqueros llegaron a ser susceptibles a todo espíritu engañador que estaba alrededor pretendiendo ser el Espíritu de Dios; uno debe evitar el engaño de su adversario, y la Biblia es una tremenda ayuda para guardarnos de caer en error.

Wilbur regresó a los Estados Unidos en 1833. Él se vio envuelto en una disputa con Joseph John Gurney, un ministro cuáquero de Inglaterra que estaba predicando a través de todo Estados Unidos. Gurney había estado muy envuelto con la redacción de la epístola de la reunión anual de Londres en 1836. En esa epístola los Amigos en Inglaterra expresaron oficialmente su adopción de las opiniones más evangélicas* que Wilbur había encontrado y desaprobado. Durante la estancia de Gurney en los Estados Unidos, Wilbur hizo comentarios privados en contra de las opiniones de Gurney a algunos de sus asociados en la reunión anual de Nueva Inglaterra (que abarcaba a los Amigos en el 80% de la parte este de Nueva Inglaterra) y conocidos en la reunión anual de Filadelfia.

*Otros relatos indican que la disputa principal de Wilbur con Gurney era el mismo asunto: justicia y salvación instantánea por medio de la creencia en Cristo vs. la salvación por la muerte en la cruz, por medio de la convicción y el cambio de corazón por la gracia de la Luz con el pasar del tiempo. El mantenerse al margen de las causas sociales y asuntos civiles, incluyendo una renuencia votar, también ha sido acreditado a los Wilburitas.

En 1838 algunos miembros de la reunión anual de Nueva Inglaterra acusaron a Wilbur de hacer declaraciones derogatorias en contra de Gurney en violación del principio de manejar los conflictos pasando por los canales apropiados. Ellos le ordenaron a la reunión mensual de South Kingston (un cuerpo local al cual él pertenecía) a disciplinarlo, pero los Amigos locales apoyaron a Wilbur. Entonces la reunión trimestral de Rhode Island (un grupo intermediario) suspendió (disolvió) la reunión mensual de South Kingston y unió a sus miembros a la reunión mensual de Greenwich. Esta última reunión repudió a Wilbur en 1843. Esta repudiación fue confirmado por su reunión trimestral y después también por la reunión anual.

Wilbur continuó en el movimiento de los Amigos con el apoyo de muchos miembros de ideas afines. En 1845, ocurrió una división en Nueva Inglaterra por el tratamiento inusual de Wilbur y sus seguidores. El cuerpo más pequeño, que consistía en alrededor de quinientos miembros, llegó a ser llamado los "Wilburitas" por su apoyo de John Wilbur. El cuerpo más grande llegó a ser llamado los "Gurneyitas" por su apoyo de Joseph J. Gurney. En los años siguientes, otras reuniones anuales se dividieron: Nueva York en 1846 y Ohio, Indiana, y Baltimore en 1854. Los Amigos Wilburitas después entraron en la comunión con una rama llamada los Amigos conservadores.

Ciertamente los Amigos conservadores hoy en día son el grupo más cercano a la fe original de los primeros cuáqueros, pero incluso ellos han caído en una forma de vestido y habla, con líderes y maestros no acabados, sustituyendo las prácticas externas con la muerte del espíritu egoísta en la cruz interna de la negación propia.

Los cuáqueros de hoy en día

La apostasía de Gurney creó divisiones duraderas en la sociedad.

Los Hicksitas, con el péndulo alejándose de cualquier rol en las Escrituras, hacia la dependencia total en la luz, el impulso eventualmente los hizo negar las escrituras, los milagros en el interior, y la divinidad de Jesús. Obsesionados con eliminar los males de la esclavitud, su enfoque se redujo de la guía y conversión de la Luz, a los asuntos sociales. Ahora, incluso una creencia en Dios es opcional, con muchas asambleas que no dan homenaje a Cristo o Dios. Ellos han perdido totalmente cualquier entendimiento del pecado y la justicia.

Los Wilburitas se convirtieron en cuáqueros conservadores, muchos vistiéndose con ropas del siglo 17, diciendo todavía vos y vosotros, orientados bíblicamente, pero confundidos acerca del reino, el regreso de Cristo, el día del Señor, la pureza, y la cruz de Cristo. Ellos están en una forma de lo original.

En 1723, el último año de su vida, Jorge Whitehead, el gran estadista cuáquero, quien presionó personalmente a cuatro reyes y a todo los parlamentarios de su día, escribió su última carta conocida a los cuáqueros. Para el año 1850, los escritores cuáqueros describieron sus escritos como controversiales, aparentemente porque él escribió tan claramente en lenguaje inconfundible exactamente lo que se le exigió a cada individuo para ser un verdadero seguidor de Cristo; su maravillosamente instructivo diario fue ignorado durante los 150 años después. En su carta de advertencia y súplica, él describe precisamente las dos divergencias principales que los cuáqueros estaban comenzando, incluso entonces:

  • olvidando la necesidad de la negación propia, la necesidad de sufrir, y la necesidad de la muerte del yo en la cruz,
  • rechazando la divinidad de Jesús, reduciéndolo a sólo un hombre. Él nos recuerda de muchas profecías del Antiguo Testamento de la venida de Cristo a la tierra en un cuerpo terrenal, lo cual atestigua de su deidad y divinidad.

Las sectas protestantes tradicionales se parecen débilmente a la fe de sus fundadores, habiéndola diluido, un paso a la vez hasta que ellos eran sólo una caparazón delgada de sus profesiones y creencias anteriores. Lo mismo ocurrió con los cuáqueros. Pero los protestantes siempre estaban cortos de la verdad. Tristemente, los cuáqueros, habiendo una vez restablecido la gloria de la verdadera iglesia de Cristo, así como era en la iglesia primitiva, hoy en día están sin ninguna sustancia de la Verdad.

Mucho ya se ha dicho. Existen muchas sectas cuáqueras. Algunas en la teología tradicional protestante. La mayoría sin una creencia en la divinidad de Jesús. Algunas con una forma solamente de esperar en la Luz, dentro de las cuales están aquellos que sinceramente creen en Cristo, y aquellos que ni siquiera creen en Dios. No hay unidad del Espíritu, más bien hay muchos espíritus, y ninguno tiene madurez espiritual en Cristo, controlados en palabra y acción por el Espíritu Santo. Hay una confusión acerca del reino de Dios, ya que algunos asumen que ya ha sido alcanzado, algunos esperan un regreso físico de Cristo a la tierra, algunos esperan ir al cielo cuando mueran, algunos piensan que un toque con la Luz o la Palabra es el regreso de Cristo. Algunos donde se predican sermones, otros sin ellos. Algunos usan ropas del siglo 17, y todavía hablan con vos y vosotros. Hay muchas variaciones de los cuáqueros universalistas, quienes creen que Cristo no es necesario. La mayoría de las sectas cuáqueras han completamente perdido de vista el pecado: borracheras, codicia, inmoralidad sexual, avaricia, ira, envidia, ambiciones egoístas, parrandas, celos, contenciones, etc. — restringiendo su definición del mal a sólo la guerra, el poder nuclear, etc. Todo es Babilonia; sólo los edificios son diferentes.

El evangelio eterno, que los fundadores cuáqueros tan admirablemente desenterraron de las incontables mentiras que lo cubrían, fue olvidado, sólo para ser enterrado otra vez, incluso en la sociedad de los Amigos cuáqueros.

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres [en Espíritu]; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón [que lloran por causa de su esclavitud al pecado], a proclamar libertad a los cautivos [del pecado] y restablecimiento de la vista a los ciegos [espirituales], para liberar aquellos que están oprimidos [en su esclavitud al pecado]. Lucas 4:18

El evangelio es el ministerio del Espíritu para liberarlo completamente del pecado, a medida que usted se arrepiente de sus caminos antiguos de egoísmo en la cruz interna de la negación propia; para ser lavados, limpiados, y purificados; para entonces ser trasladados al reino de Cristo; y para entonces nacer otra vez para vivir en unión con Cristo y con Dios, en la tierra y para siempre, protegidos de pecar otra vez.

De la Palabra del Señor en el interior:
"Ten cuidado con los cuáqueros falsos;
ellos ya están desviando a muchos;
no entienden cómo dedicarse a Dios.
Aquellos que se convierten en Cuáqueros son anatema;

ellos entorpecen mis esfuerzos; inutilizan la tierra;
son imitadores del evangelio de Cristo; no hay cuáqueros.
La última sustancia de la fe cuáquera desapareció en 1880;
no hay temor de Dios ni obediencia."

El propósito de este sitio web es mostrar cómo llegar a ser
libre de pecado
al beneficiarse del poder de Dios que produce cambio a través de la cruz,
lo cual lleva a la unión con Dios en su reino.


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