<


Nuestro pan diario, Jesús, el Pan de Vida

El texto en azul claro o azul claro “en negrita” se puede presionar para obtener la escritura correspondiente.

Juan 6:27-63 comienza:
Trabajad no por la comida que perece, sino [más bien trabajad] por la comida que permanece para vida eterna, que el Hijo del Hombre os dará; porque Dios el Padre lo ha autorizado y certificado con su sello.

¿Cuáles son las obras que usted debe hacer que perduran para vida eterna?—exponerse persistente y pacientemente a oír a Cristo hablar sus órdenes y enseñanzas a usted, al sentarse, esperar en Dios, escuchar, velar, oír, creer y obedecer; eso es lo único que se necesita y las únicas obras que sobreviven al fuego que todos deben atravesar. Esto es parte de la cruz que usted debe llevar diariamente, negando su propia voluntad, y más bien obedeciendo la voluntad de Dios.


Entonces le dijeron: --¿Qué haremos para que podamos obrar las obras de Dios"?

Obrar las obras de Dios es escuchar a Dios y obedecer lo que él ordena, así como Jesús sólo juzgó como se le dijo que juzgara, habló sólo las palabras que se le dijo que dijera, e hizo sólo lo que el Padre le indicó que hiciera; todo lo que hizo Jesús estuvo exactamente de acuerdo con la voluntad de Dios, haciendo su voluntad en la tierra como es hecha en el cielo por los ángeles; y eso es lo que debemos hacer para obrar las obras de Dios que es obrar justicia como Jesús obró justicia.

Respondió Jesús y les dijo: --Ésta es la obra de Dios: que creáis [dependan, confíen, obedezcan] en aquel que él ha enviado. Juan 6:27-29

Los guías ciegos del cristianismo señalan estos versículos y dicen: "¿Ven? las obras no son necesarias para la salvación; todo lo que tienes que hacer es creer". Sin embargo, solo creer que Jesús es el hijo de Dios no es obrar, ni incluso hacer un pequeño esfuerzo. Jesús nos advirtió que debemos "esforzarnos" (que es trabajar duro), "Esforzaos a entrar por la puerta angosta, porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán". Lucas 13:24. Jesús quería que ellos y nosotros creamos y actuemos en obediencia a lo que él dijo: si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente, Lucas 13:3,5; no peques más, Juan 8:11,5:14; Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Mateo 16:24; Porque el que quiera salvar su vida la perderá, y el que pierda su vida por causa de mí la hallará. Mateo 16:25; Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo. Lucas 14:33; Sed misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. Lucas 6:36; Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Mateo 5:48, etc. Haga clic aquí para ver una lista completa de sus mandatos. De la Palabra del Señor en el interior: "Jesús no murió para que tú puedas continuar pecando. No es suficiente creer en Jesús; nosotros debemos creer lo que Él dice y después hacerlo. ¿Usted está de acuerdo con alguien que en su arrogancia haya dicho que Dios excusa el mal en los creyentes? No es justo, pero a ellos no les importa. Dios es justo más allá de cualquier medida. Escucha mi voz, y yo seré tu pastor".

Si lo único que alguien debe hacer para tener vida eterna y salvación es creer que Jesús es el hijo de Dios, entonces sus discípulos lo habrían dejado e se hubieran ido a sus casas mucho antes de los tres años que pasaron con él día y noche, durmiendo en el suelo; sabían que él era el Hijo de Dios, pero Pedro dijo que la vida eterna viene al escuchar sus palabras: "Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios". Juan 6:68. No tiene sentido pensar que todo lo que uno tiene que hacer es creer que Jesús es el hijo de Dios. Eso es ignorar que cada hombre debe diariamente negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguir (obedecer) a Jesús; eso es ignorar que uno debe perder su vida para salvarla; eso es ignorar todas las escrituras que especifican las exclusiones, requisitos y condiciones calificativas de la salvación; eso es ignorar que cada hombre será juzgado por sus obras y palabras. Aún los demonios creen que Jesús es el Hijo del Altísimo, y tiemblan por temor de su destino final.

Si usted cree en él, usted le obedecerá. Sin obediencia, su creencia es la palabrería de los hipócritas. Si usted no cree lo suficiente como para seguir los mandatos que Jesús nos dejó en las escrituras, usted no cree en Jesús. Si usted cree sus mandatos, entonces debe seguir sus prioridades: 1) buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, Mat 6:33; y después 2) hacer "la única cosa necesaria", sentarse a los pies de Cristo y oír sus palabras que él le habla a usted, Lucas 10:39-42, lo cual es parte de tomar la cruz. Usted debe exponerse a oír a Cristo hablar sus mandatos y enseñanzas a usted, al sentarse, esperar en Dios, escuchar, velar, oír, creer, y obedecer; esa es la única cosa necesaria y las únicas obras que sobreviven el fuego por el que todos deben pasar.

Cristo es la Palabra de Dios, y la Luz es la luz de la Palabra, y esta palabra y luz es Cristo.
Dios nos ha enviado a Cristo como la Palabra y la Luz dentro de cada uno de nosotros;
Él nos ha dado todo el Espíritu Santo de Dios para beneficiarnos; y la gracia ha aparecido a todos los hombres.
De modo que usted no necesita que ningún hombre que le enseñe; sino que la misma unción le enseña todas las cosas, y es verdad.
Cristo está dentro de cada uno de nosotros, pacientemente esperando para enseñarnos todas las cosas.
Para ser verdaderos creyentes, debemos escuchar a Cristo dentro de nosotros y recibirlo como el Hijo de Dios que nos enseña.
Lo recibimos al ser obedientes a lo que le oímos a él decirnos que hagamos (los mandatos al arrepentimiento),
y a lo que él nos muestra por su Luz que es nuestra condición y cómo necesitamos mejorar.
Oímos su Palabra Viviente y vemos nuestra condición por su Luz.

Entonces le dijeron: --¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra [milagrosa] haces?
Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. Por tanto Jesús les dijo: --De cierto, de cierto os digo que no os ha dado Moisés el pan del cielo, sino mi Padre os da el verdadero pan del cielo.
Porque el pan de Dios es aquel que desciende del cielo y da vida al mundo.

Le dijeron: --Señor, danos siempre este pan.
Jesús les dijo: --Yo soy el pan de vida. El que a mí viene nunca tendrá hambre,
y el que en mí cree no tendrá sed jamás.
Pero os he dicho que me habéis visto, y no creéis.
Todo lo que el Padre me da vendrá a mí; y al que a mí viene, jamás lo echaré fuera.

Y venir a él es, con su nombre en la mente, sentarse en humilde silencio mientras lo esperamos a Él paciente y persistentemente para hablar, a medida que usted escucha, vela, oye, cree que lo que usted oye es de Él, y entonces obedecer lo que Él manda.
El que viene a mi, y escucha mis palabras habladas y las hace [practica, obedece] ... [Escucha su Voz]
Es semejante a un hombre que al edificar una casa cavó profundo y puso los cimientos de manera segura sobre una roca. Lucas 6:47-48

Asumiendo que ustedes realmente le habéis oído y habéis sido enseñados por él, así como la verdad está en Jesús. Efe 4:21
Considerad lo que oís; Con la medida con que medís, será medido para vosotros y os será añadido. Mar 4:24-25

Porque yo he descendido del cielo, no para hacer la voluntad mía, sino la voluntad del que me envió.
Y ésta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de todo lo que me ha dado, sino que lo resucite en el día final.
Y esta es la voluntad del que me ha enviado:
que todo aquel que ve al Hijo y cree
[depende, confía, obedece] en él tenga vida eterna,2 y que yo lo resucite en el día final.

[Usted lo ve después que usted es bautizado con fuego en el bautismo de la muerte, el último día de su naturaleza pecaminosa, la vida antigua de la carne que ha sido crucificada y ha muerto. Usted pierde su vida para salvar su vida, la vida de Dios en usted. Usted lo ve mientras él viene, trayendo su salvación, para resucitarlo a la nueva vida de una nueva criatura, y para después entrar en el reino con vida eterna.

De la Palabra del Señor en el interior:

¿Qué obras debe usted hacer para obtener un corazón puro y la vida eterna? Jesús nos dice cómo: no es al leer la Biblia, no es al ir a un edificio y escuchar a alguien hablar, no es pedirle a Dios lo que usted quiere. Usted debe ir a él. Usted debe esperarlo a élescuchar en humilde silencio, con la humildad de un pecador con necesidad de su poder que produce cambio — la gracia. Espere, vele, escuche, oiga, obedezca... espere, vele, escuche, oiga, obedezca..... busque, escuche, obedezca. Usted debe soportar hasta el fin, cuando Cristo trae la salvación. Busque al Señor su Dios, y usted lo encontrará, si lo busca con todo su corazón y con toda su alma. Deut 4:29]

Entonces los judíos murmuraban de él porque había dicho: "Yo soy el pan que desciende del cielo."
Y decían: --¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo es que ahora dice: "He descendido del cielo"?
Jesús respondió y les dijo: --No murmuréis más entre vosotros.

Nadie puede venir a mí, a menos que el Padre que me envió lo traiga y le de el hambre para venir a mí;3 y yo lo resucitaré en el día final.
Está escrito en los Profetas: Y serán todos enseñados por Dios.

(Dios enseñará personalmente a cada uno de nosotros, ahora o después de la muerte.
Aprender en esta vida es más fácil, y el resultado es mejor.)
Así que, todo aquel que oye y aprende del Padre viene a mí.
No es que alguien haya visto al Padre, sino que aquel que proviene de Dios, éste ha visto al Padre.
De cierto, de cierto os digo: El que cree [depende, confía, obedece] tiene vida eterna.
Yo soy el pan de vida.
Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron.
Éste es el pan que desciende del cielo, para que el que coma de él no muera.    
Yo soy el pan vivo que desciende del cielo;
si alguno come de este pan, vivirá para siempre. El pan que yo daré por la vida del mundo es mi carne.

Él no sólo está hablando a los judíos 2000 años atrás, sino también a nosotros. Su pan todavía desciende del cielo.
Sus palabras que nosotros le oímos hablar son pan. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y dan vida. Juan 6:63
No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Mat4:4
Danos hoy el pan de cada día, Mat 6:11las palabras que Jesús nos habla.

Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: --¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
Y Jesús les dijo: --De cierto, de cierto os digo que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final.

Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece [continuamente] en mí, y yo en él.

Así como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre,
de la misma manera el que me come también vivirá por mí.

.....
El Espíritu es el que da vida; la carne no aprovecha para nada.
Las palabras que yo os he hablado son espíritu y dan vida
.

Las palabras del Señor que usted oye son el pan de vida, el pan del cielo.
Las palabras son vida, su vida, porque Cristo es la vida; las palabras son su carne y sangre.
Cada palabra que usted oye del Espíritu en la vida de Jesús (su carne y sangre), que está implantada en su corazón.
En resumen:

Cristo declaró: Yo soy el pan de vida.
Éste es el pan que descendió del cielo. No como los padres que comieron y murieron, el que come de este pan vivirá para siempre.
Juan 6:48,58

Cristo termina con esto: El Espíritu es el que da vida; la carne no aprovecha para nada.
Las palabras que yo os he hablado son 
espíritu y dan vida. Juan 6:63

y esta vida de Dios es Cristo, Juan 1:5,14:6, de modo que Cristo es formado dentro de usted, Gál 4:19.
Hasta que finalmente Cristo es completamente formado y en realidad es resucitado en usted. 2 Cor 4:14,Col 2:11-12,3:1, Efe 2:5-6,Rom 6:13.
Y Pablo dijo: Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mi.
Entonces usted ve a Cristo, la gloria de Dios, aparecer en su corazón y testifica que él le trae la salvación y la vida eterna.

Claramente, sus palabras, que debemos esforzarnos para oír al estar en silencio para esperar y escuchar, son el pan diario que debemos comer, al escuchar, oír y obedecer (al arrepentirnos), Lucas 6:47-48.

Las palabras del Señor que usted oye son el pan de vida, el pan del cielo. Las palabras son su carne y sangre. Cada palabra que usted oye del Espíritu en la vida de Jesús (su carne y sangre), que está implantada en su corazón, formando a Cristo dentro de usted hasta que Cristo está completamente formado y resucitado en usted para ser su verdadero Señor, gobernando sus pensamientos, sus palabras, y sus acciones. De la Palabra del Señor en el interior, "Cristo es en realidad resucitado en cada persona que viene de Él y le obedece repetidamente. Con persistente y fiel obediencia, usted también será resucitado."

Tal vez usted puede ver cómo el ritual de "comunión" ha sido sustituido por la comunión real — un diálogo de Cristo a usted; un diálogo de palabras de Él que usted retiene, que usted come, de modo que sus palabras habladas son implantadas en su corazón, para después permanecer en usted, y después controlarle. Más palabras, más control. Vea la página web acerca de los Sacramentos, que muestra cómo la comunión está arraigada en un sacrificio de la religión pagana.
(Se supone que debemos recordar a Cristo cada vez que comemos o bebemos, hasta su regreso, no el jugo de uva y las obleas en un servicio de una secta.)

En el siguiente pasaje de Lucas 13:23-28, Jesús dice que él va a excluir del cielo a aquellos que piensan que tienen derecho al cielo porque supuestamente comieron y bebieron con Él, lo cual prueba que los rituales de la comunión y la eucaristía no tienen valor.

Y la verdadera Santa Cena es revelada en Apocalipsis 3:20:

"He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo". Apoc 3:20

La puerta está en el corazón de cada hombre; el llamado es su ruego suave y anónimo para que usted se aleje del mal. Abrir la puerta es creer que su ruego es verdadero y arrepentirse del mal que él expone, cambiando su conducta apropiadamente.

Esteban Crisp, quien fue uno de los primeros cuáqueros y quien habitó en el reino, habló de la cena que el Señor prometió:

"Si un hombre abre su corazón y recibe a Cristo cuando él viene, entonces ustedes encontrarán una alteración tal en ese hombre, que aunque ustedes vayan y lo prueben con la misma tentación que prevaleció sobre él la semana pasada, ahora no hará lo mismo; aunque él sea tan débil como el agua, y tan propenso a la corrupción y la iniquidad como antes, sin embargo ahora que la fe se ha engendrado en él que la gracia de Dios lo defenderá, él se mantiene alejado de las trampas del diablo. Ahora que este hombre confía en esta gracia hasta que su pecado y su iniquidad son eliminados, ahora es el momento de extender la mesa; hay un corazón limpio, y el huésped celestial ha llegado, y las delicadezas del reino son llevadas ante él para su nutrición. Ahora, dice Cristo, yo entraré y cenaré con él, y mi Padre también entrará, y cenaremos con él y él con nosotros. Esto nunca le sucede a nadie mientras la mesa y el corazón estén sucios; porque la mesa debe estar limpia, y el diablo y el pecado deben ser echados fuera, y entonces el Señor confirmará y ratificará, y sellará el pacto; de modo que hay un sello con un testigo. Cuando el hombre tiene este testimonio del amor de Dios, que Dios lo ha reconciliado con Cristo, entonces Cristo entrará, y él traerá a su Padre, y ellos cenarán con él; y esto es lo que le dará completa satisfacción a cada alma".

Por lo tanto, recuerde que Cristo nos dijo: "Trabajad, no por la comida que perece,
sino [más bien trabajad] por la comida que permanece para vida eterna".

Todos los supuestos sacramentos son inventos del hombre de una salvación fácil, ritualizada, auto-realizada que escasamente se puede describir como la puerta angosta, por la cual debemos esforzarnos para entrar, y que pocos encontrarán porque muchos aceptan el camino ancho y fácil que lleva a la destrucción.
Esforzarse es ejercer mucho esfuerzo o energía; pocos dirían que ser mojado con agua, o comer pan y beber vino,
es trabajar con mucho esfuerzo o energía. Más bien forma una salvación de fantasía sin esfuerzo, sólo un ritual
yo incluiría decir la "oración del pecador" (decir las palabras mágicas) como sólo otro invento supersticioso de evangelistas auto-proclamados, quienes están ansiosos de recibir crédito por su imaginada "salvación" de las almas.

Todo aquel que viene a mí y oye mis palabras habladas, y las hace [las practica y las obedece].
Es semejante a un hombre que al edificar una casa cavó profundo y puso los cimientos de manera segura sobre una roca. Y cuando vino una inundación, el torrente golpeó con ímpetu contra aquella casa, y no la pudo sacudir, porque estaba fundada sobre una roca. Lucas 6:47-48


¡Él no puede hacerlo más sencillo! Él dijo: vengan a mi, escuchen mis palabras (no la Biblia), y háganlas [practíquenlas, obedézcanlas].
Hacerlas es practicarlas y obedecerlas; y cuando usted las obedece, ha recibido a Cristo por reconocimiento y obediencia.
De este fundamento seguro él edifica verdadera fe y esperanza que lo purifica.

El que me ama, mi palabra guardará [me obedecerá, practicará mis enseñanzas]. Y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos nuestra morada con él. Juan 14:22-23

Las enseñanzas recién mencionadas de Jesús son el mensaje principal de este sitio web:

  1. Venga a él, escuche sus palabras, haga las palabras que él le da — obedezca sus mandatos.
  2. Si usted ama a Jesús, usted le obedecerá. El padre entonces le amará, y él y Jesús vendrán a usted y morarán con usted; y su morada es el Reino de Dios dentro de usted.

Escriba lo que oye en un cuaderno; revise sus mandatos periódicamente para que no se le olvide ni uno y siga arrepintiéndose. Apoc 3:2-3

Sus palabras le enseñan y le ordenan, y si usted continúa alimentándose de ellas y obedeciéndolas,
él vive a través de usted, y él regresa en plena gloria a usted.

A sus discípulos él les dijo: No los dejaré sin consuelo como huérfanos; vendré a ustedes [mientras los discípulos estaban en la tierra].
En poco tiempo el no me verá más; pero vosotros me veréis. Porque yo vivo, también vosotros viviréis.
En aquel día vosotros conoceréis que yo soy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros
            Este es el regreso de Cristo. El mundo no lo ve. Él regresa con el Padre. Ellos llegan a ser uno con nosotros.
            Es una experiencia personal. Esta no es la resurrección. Él está hablando acerca de llegar a ser uno [unión] con los discípulos.
El que tiene mis mandatos y los obedece, él es quien me ama. Y el que me ama será amado por mi Padre,
y yo lo amaré y me manifestaré a él.
Le dijo Judas, no el Iscariote: --Señor, ¿cómo es que te has de manifestar a nosotros y no al mundo?
Respondió Jesús y le dijo: -- El que me ama, mi palabra guardará [me obedecerá, practicará mis enseñanzas].
Y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos nuestra morada con él. Juan 14:18-23

Yo habitaré en ellos y andaré en ellos; y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 2 Cor 6:16

Este es el regreso de Cristo en su gloria con el Padre. Ellos llegan a ser uno con nosotros.
Es una experiencia personal, ver a Cristo y llegar a ser uno con Cristo y el Padre. El mundo no lo ve.
Aparte del fruto del Espíritu, el mundo no ve a Cristo; porque la vida de tal persona está escondida en Cristo Jesús.
Este es el legendario regreso de Cristo, y su hogar es el glorioso reino de los cielos establecido en su corazón.
Esto es unión con Dios en el reino de los cielos.


Cuando él sea revelado, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él [Jesús] también es puro. 1 Juan 3:2-3

Y Él aparecerá una segunda vez, ya no para llevar el pecado, sino para traer completa salvación a los que le esperan persistente y pacientemente. Heb 9:28

Porque la gracia de Dios que trae salvación se ha manifestado a todos los hombres,
enseñándonos a negar la impiedad y los deseos mundanales,
y cómo vivir sobria, justa y piadosamente en este mundo presente,
y recibimos la esperanza bienaventurada, la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo,
Tit 2:11-13


No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Lucas 12:32

Por lo tanto, espere, vele, escuche, oiga, obedece...espere, vele, escuche, oiga, obedece..... busque, escuche, obedezca. Siga haciendo esto y Cristo lo guiará por medio del arrepentimiento hacia la pureza, la verdad y el reino.
Él es galardonador de los que le buscan diligentemente. Heb.11:6
(La diligencia es definida como la atención continua y el esfuerzo por lograr un objetivo; laborioso; perseverante.)

Jesús dijo, Mirad, pues, cómo oís; porque a cualquiera que tenga, le será dado más, y a cualquiera que no tenga, aun lo que piense tener le será quitado. Lucas 8:18

Para obtener más entendimiento acerca de la necesidad de aprender en silencio,
vea los destacados escritos de Jorge Fox en ¿Por qué el silencio? (también en la barra lateral)

Jesús dijo, mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen [obedecen]. Juan 10:27
En el juicio, Jesús dijo que él rechazaría a muchos que le llamaron Señor y que incluso realizaron milagros en su nombre
al decirles claramente: Nunca os he conocido. ¡Apartaos de mí, obradores de iniquidad [
pecado, infracción de la ley o de maldad]. Mat 7:21-23
Pero, si le escuchamos, le obedecemos, permanecemos en él, y somos purificados por él; no pecamos y él nos conoce.
Si vosotros permanecéis [continuáis] en [obediencia a] mi palabra [enseñanzas y mandamientos que oímos], entonces seréis verdaderamente mis discípulos; y [entonces] conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Juan 8:31-32
Así que, si el Hijo os hace libres, seréis verdaderamente libres. Juan 8:36
Jesús vino para poder destruir al diablo y sus obras [pecado] en nosotros — si vamos a él.
Para esto es revelado el Hijo de Dios [en nosotros]: para deshacer [en nosotros] las obras [pecado] del diablo. 1 Juan 3:8
Todo aquel que es de la verdad oye mi voz. Juan 18:37

El que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto, (amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, benignidad, y dominio propio. Gál 5:22-23). Pero separados de mi, nada podéis hacer. Juan 15:5. A menos que sus obras sean hechas en amor obediente a Dios, no sirven de nada. 1 Cor 13:3
Producir fruto es poseer el amor de Dios; entonces sus obras son hechas en fe obediente, que son impulsadas y ordenadas por Dios. Gál 5:6
Permanecer es la clave para tener éxito como cristiano. Estudiar la Biblia sólo nos dice lo que debemos lograr y evitar.
Para conocer la verdad, usted tiene que ser enseñado por Jesús mismo, personalmente, con respecto a él. Sus palabras vivientes deben permanecer en usted.
Permanecer en Cristo es permanecer en su Luz, en su presencia, en su palabra viviente (no leer la Biblia).

¡Esta es la manera de obtener el reino de Dios mientras estamos en la tierra!

Él, con su reino para dárselo a usted,
¡espera que usted venga!


El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.


Arriba | Quienes Somos | Inicio