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William Dewsbury

Cartas de ánimo seleccionadas de Dewsbury

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Introducción del editor del sitio

William Dewsbury fue uno de los más dotados de los primeros cuáqueros. Él fue llevado a la completa madurez en Cristo, comenzando a la temprana edad de siete años, y terminando en sus veinte. Claramente, él experimentó la traslación hacia el reino de los cielos. Él escribió muchas cartas directamente de la presencia de Dios, y de la inspiración de las palabras de Dios. Él sufrió el encarcelamiento más largo de todos los primeros cuáqueros más importantes — veinte años en total. Su vida y su registro son un testimonio maravilloso de la poderosa gracia que produce cambio de nuestro Señor Jesucristo.

William Dewsbury fue creado por Cristo completamente independiente del ministerio de Fox, sin embargo, si usted ha leído el diario y las cartas de Fox usted habrá oído exactamente el mismo mensaje, razonamiento, fortaleza, valor y fe que Fox exhibió. En menos de cincuenta años después de la muerte de los más importantes de los primeros cuáqueros, los cuáqueros posteriores comenzaron a dudar las afirmaciones de perfección de Fox, Dewsbury, y muchos otros, reduciéndolos a fanáticos ingenuos. Ellos no podían entender por qué los primeros cuáqueros eran tan groseros como para ir al servicio de otra secta a declarar la verdad. Estos cuáqueros posteriores, quienes ellos mismos obviamente no la poseían, no podían entender las consecuencias de morir sin estar en unidad total con Cristo, la Verdad. Cuando usted lee las cartas de Dewsbury, junto con otros de los primeros cuáqueros más distinguidos en este sitio, descartar un grupo entero de personas como ingenuas llega a ser cada vez más difícil. Todos ellos tenían el mismo mensaje; todos ellso tenían la misma experiencia; todos ellos tenían el mismo Cristo en gran medida — de manera que todos hablaban la Palabra de Dios. Quinientos veintiocho cuáqueros escribieron dos mil ochocientos libros en un período de cincuenta años — todos con el mismo mensaje, el mismo lenguaje, el mismo apoyo bíblico, el mismo Espíritu de Dios, la misma esperanza, la misma fe, y el mismo evangelio que promete la libertad del pecado, pureza, unión, y traslación al reino de Dios mientras todavía estamos en la tierra y después para siempre.

Las siguientes son algunas de las cartas más destacadas de William Dewsbury.

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El siguiente fragmento extraído es un destacado escrito que describe la obra del Espíritu para enseñar, convencer, y llevar a la salvación, mientras esperamos al Señor en silencio; él relata el proceso en un lenguaje particularmente bíblico:

Todos los que desean conocer al Dios viviente, dejen que pase el tiempo en el cual ustedes han seguido a los hombres que los han engañado, y aléjense de ellos; y vayan hacia el verdadero Profeta, de quien Moisés, el siervo del Señor, declaró que el Señor levantaría, Deut 18:15, su elegido y siervo escogido, para levantar la tribu de Jacob, y para restaurar a los que han sido guardados de Israel; a quien él también ha dado como una Luz a los gentiles, y para que sean su salvación hasta los últimos confines de la tierra. De quien Isaías, el profeta, también declaró que el Señor levantaría, para abrir la fuente de la vida y la salvación a todos los que tienen sed, Isa 55:1-3, y ahora es testificado por todos los que oyen su consejo, quien llama,Oh, todos los sedientos, ¡venid a las aguas! Y los que no tienen dinero, ¡venid, comprad y comed! Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no satisface? Oídme diligentemente y comed del bien, y vuestra alma se deleitará con abundancia. Inclinad vuestros oídos y venid a mí; escuchad y vivirá vuestra alma.Yo haré con vosotros un pacto eterno, las fieles misericordias demostradas a David." Pueblos todos, no busquen ya más; la buenas nuevas del evangelio de la eterna salvación se oyen en el interior, en este día de las misericordias del Señor, en el cual él está enseñando a su pueblo él mismo, como fue declarado por el profeta. Isaías 54:13, y ahora es testificado por todos los hijos de la luz, las mentes de quienes son llevadas hacia el interior para esperar al Señor y sus enseñanzas, para establecerlos en el pacto de vida y paz, que está llevando a cabo su promesa, lo cual él declara por su siervo el profeta Jeremías a todos aquellos que lo esperan; a saber 'Porque éste será el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehovah: Pondré mi ley en su interior y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Ya nadie enseñará a su prójimo, ni nadie a su hermano, diciendo: 'Conoce a Jehovah.' Pues todos ellos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehovah. Porque yo perdonaré su iniquidad y no me acordaré más de su pecado.'

Por lo tanto, cada uno que desee conocer el único y verdadero Dios y a Jesucristo a quien él ha enviado, lleven sus mentes hacia el interior, y examinen sus corazones, busquen y prueben sus caminos con la luz de Cristo Jesús que los ha iluminado a todos ustedes, que les muestra lo que es pecado en sus corazones, y que el orgullo y la codicia, el mentir y el jurar, la disimulación y el fraude, las conversaciones vanas y ociosas, las bromas necias y la incredulidad, son pecados. Ustedes saben en sus propias conciencias que estas cosas son pecados, por la ley justa de Dios en el corazón, que los reprende por ellos en secreto. Esta es su guía, el Espíritu del Señor dentro de ustedes: el cual, en este gran día de su poder, él está derramando sobre toda carne, de acuerdo con su promesa declarada por el profeta Joel 2:28-29, y que ahora es testificado por sus hijos y por sus hijas, quienes caminan en la luz, y son llevados y guiados por su Espíritu dentro de ellos, el cual guarda la conciencia sin ofensas hacia Dios y hacia el hombre. "Oigan todos diligentemente el consejo del Señor, la luz que testifica por Dios en la conciencia; ríndanse para ser guiados por ella; entonces ya no necesitarán ser enseñados por los hombres, ni tu maestro será llevado a una esquina ya más; sino que sus ojos verán a su maestros y 'Entonces tus oídos oirán a tus espaldas estas palabras: «"¡Éste es el camino; andad por él!", ya sea que vayáis a la derecha o a la izquierda»,' como fue declarado por el profeta, Isaías 30:20-21, lo cual ahora es testificado: — y esta es la palabra viviente de Dios dentro de ustedes, la cual ha creado deseos dentro de ustedes hacia Dios. Todos aquellos en los cuales estos deseos son creados, esperen en la luz y el poder que está dentro de ustedes, el cual ha creado los deseos; y el Señor los fortalecerá, y les dará poder para esperar en él en el camino de sus juicios, hasta que la mente carnal, terrenal y sensual, la cual los ha llevado a deleitarse en los deseos y los placeres, y en gozos creados, debajo de Dios, sea cortada y eliminada por la palabra de Dios en el interior, la cual es una espada cortante de doble filo, para eliminar el primer hombre, el cual es de la tierra, terrenal; y entonces ustedes llegarán a testificar ser 'los muertos por Jehová.' La sentencia de muerte será pasada sobre el primer hombre que los ha alejado de Dios, y sobre toda la fuerza, la sabiduría, y la justicia que ustedes tenían en él; y ustedes serán llevados en el poder del Espíritu, en el verdadero sentido de la pobreza de sus espíritus, para tener hambre y sed de la justicia de Dios en Cristo Jesús, para apreciarle y amarle, y para juzgar y negar el yo con su luz, y con ella esperar su poder para guiarlos en cada palabra y cada obra."

William Dewsbury

 

 

Una epístola general dada a partir del Espíritu del Señor, para ser leída en su temor en las asambleas de la iglesia de los primogénitos, reunidos en estos países del norte, y en todos los países e islas donde quiera que el pueblo del Señor esté esparcido sobre la faz de la tierra.

Estimados Amigos,

LLAMADOS en la luz del Señor para permanecer como testigos vivos para él sobre la tierra entre los hijos de los hombres:

¡Oh! las entrañas del amor del Señor que está en mi corazón por ustedes, que cuando yo estaba cerca de la muerte, ante la vista de todos los que me vieron, como para el hombre externo, y escasamente capaz de hablar, me sentí obligado a dar la sustancia de lo que es ahora enviado entre ustedes, para un descubrimiento perfecto de sus condiciones. Al ver que muchos son llamados y pocos los escogidos, y muchos convencidos que no están convertidos; por lo tanto estas líneas son escritas, para que ustedes puedan verdaderamente saber si han nacido otra vez, y redimidos de la tierra, sí o no.

Con respecto a eso, que cada hombre y mujer escudriñe su propio corazón con la luz del Señor, y ella manifestará verdaderamente si ustedes han nacido otra vez, y si se han alimentado con el árbol de la vida, o si ustedes descansan en una conformidad externa a la Verdad, teniendo el corazón en la tierra, porque ese espíritu se volverá en contra de la Verdad, como lo ha hecho. Algunos otros son llevados a deleitar sus corazones en los dones, las partes, y el conocimiento, que el Señor les ha dado, más que en el Señor, la fuente de donde ellos vienen; y así abusan el don, y se alimentan del fruto del árbol del conocimiento, que infla y hace al hombre sabio en sus propios ojos, y a decir en su corazón: —'soy sabio y rico, y veo, y no me hace falta nada,' cuando ellos son ciegos, miserables, desnudos, y necesitan todo. Cualquier cosa que alguien profese, como para el servicio de Dios, quienes están en esta condición, ellos tienen un fin para sí mismos en lo que hacen, lo cual aflige al Espíritu del Señor, cuando los hombres y las mujeres en un espíritu charlatán se proponen por sí mismos declarar la verdad, cuando el Señor ni los llama, ni habla por medio de ellos; de modo que los hijos que nacen de la semilla real son cargados, (porque los tales se han alejado de la verdad, y los hijos nacidos de ella), que el Señor tiene y aliviará en el día determinado, cuando todas las bocas se cerrarán en silencio, excepto aquellas que sean abiertas por él, y ninguna voz se oirá, excepto su propio Espíritu hablando en sus hijos y por medio de ellos, nacidos de él, quienes sólo buscan su gloria, y nada para sí mismos, lo cual debe ser negado. Por lo tanto, al ver que las trampas del enemigo son grandes y muchas, que todos teman al Señor; y aquellos que han sido descarriados, esperen en la luz que escudriña el corazón, para ver dónde el miserio de la iniquidad los llevó, y regresen a la luz, para juzgar al yo orgulloso y exaltado que se ha ido en contra de la Verdad, y para llevar a la verdadera pobreza y aborrecimiento del yo; esperando en el trono de gracia, para que el Señor los levante en la resurrección que levantó a Jesús de los muertos; y en esta vida, el yo contencioso es enterrado en la muerte, y la verdadera unidad es conocida, donde sólo el Señor es exaltado en pureza, gozo, amor y paz en todos los suyos, desde el crecimiento menor hasta el mayor, y toda carne es humillada ante él, quien es digno de toda obediencia, adoración y gloria para siempre, Amén.

Y para todos los estimados amigos y hermanos que aman la luz, y se regocijan en los juicios del Señor, para tener el yo sutil sepultado en la verdadera muerte, para que cualquiera sean los dones del Espíritu que el Señor les de, y el enemigo los tiente fuertemente a inflarlos en un espíritu de auto orgullo, en lo que han recibido del Señor; sin embargo su temor es considerado así por ustedes, el cual los mantiene en un verdadero sentido de su inexistencia y vacío en ustedes mismos, lo cual causa que ustedes esperen en verdadera negación propia, por la asistencia diaria, y la renovación de su fortaleza en la resurrección de la vida en el Señor Jesús; y mientras más él manifieste su poder en ustedes, más vacíos e inexistentes ustedes parecen ante sus propios ojos. Así se conoce el verdadero nacimiento, que hace al yo sin reputación, para que el Señor pueda ser exaltado en su poder ilimitado, al manifestarse a sí mismo en la pobreza, vacío e inexistencia de su pueblo que nace de él, para que ninguna carne pueda glorificarse ante él; sino para que todos digan en la verdad: —'El Señor hace todo en mí, y por medio de mí, y el Señor tendrá la gloria; y yo me sentaré en el polvo a sus pies con todos mis hermanos y hermanas, para servirle (por medio de quien somos elevados para sentarnos en los lugares celestiales en Cristo Jesús), y para servir a su pueblo, en lo que yo pueda, mientras esté entre los hijos de los hombres, para la gloria de su nombre para siempre.' Este es el estado de los verdaderos discípulos de Cristo, quienes no se pueden alimentar del fruto del árbol del conocimiento; aunque en su caminata y sus viajes, estimadas vasijas del Señor, ustedes vean el árbol del conocimiento como algo bueno, donde está en su lugar, pero el fruto no es bueno para comer y alimentarse de él porque el conocimiento infla, pero la gracia nos hace humildes.

Por lo tanto, estimados hermanos y hermanas, nacidos de Dios, quienes no pueden vivir en ningún placer, sino a medida que ustedes disfrutan de la vida y la presencia de Dios, de quien proviene todo don bueno y perfecto; y, estimados corderos, aunque algunos de ustedes son, ante sus propios ojos, los más pobres entre el pueblo del Señor; sí, a veces sus pruebas son tan grandes, que ustedes están listos para considerarse a sí mismos como indignos de ser contados entre el pueblo del Señor, y sin embargo ustedes no se atreven a desobedecerle, ni tampoco pueden vivir sin su presencia.—¡Oh, ustedes queridos hijos de Dios! Levanten sus cabezas sobre todas las tentaciones y acusaciones del enemigo porque sus gemidos y llantos han entrado en los oídos del Señor Dios, quien en las entrañas de su amor y misericordias me constriñe a proclamar el día de la tierna compasión del Señor, a todos ustedes que son verdaderamente pobres en sus espíritus. ¡Oh! Bienaventurados son ustedes entre los hijos de los hombres, porque de ustedes es el reino de Dios;—por lo tanto no se cansen de esperar al Señor porque en su propio tiempo él convertirá sus dolores en gozo, y les dará el espíritu de alabanza en lugar del espíritu desalentado, como él ha hecho con muchos que han soportado similares tentaciones, pruebas y sufrimientos, bajo los cuales ustedes esperan este día por la liberación; y el Señor será igual con ustedes. Por lo tanto sean consolados; porque como la serpiente fue levantada en el desierto, así es el Hijo del Hombre levantado en la luz y el pacto de vida, para sanar sus heridas, y salvarlos del pecado, y darle la victoria sobre el enemigo en todas sus apariencias; para que ustedes, por medio de la fe en el nombre de Cristo, haciendo guerra en la justicia, y peleando la buena batalla al guardar la fe, serán hechos más que vencedores por medio de su amor para que él sea emitido exteriormente en sus corazones, lo cual hará que ustedes hablen de su bondad, y adoren su nombre por todas sus misericordias.

A todos los queridos hijos del Señor, quienes testifican en medida que ustedes son verdaderamente bautizados en su muerte, y así son hechos partícipes de su resurrección, como fue escrito anteriormente, lo cual es la vida que lo adora de acuerdo a su propia voluntad, y por lo tanto es aceptado verdaderamente por él,—velen y oren, para que puedan ser guiados en el poder de su Espíritu en todos sus caminos. Tengan cuidado para que ninguno se apresure a pronunciar palabras ante el Señor, ni sufrir ningún suspiro o gemido, ni cosa alguna sea oída que pase entre ustedes, sino así ustedes tengan el sello del Espíritu del Señor, que él requiere de ustedes; esto se me ha mandado a que les encarge a ustedes, para que toda carne pueda estar en verdadero silencio ante el Señor, y que ninguna voz sea oída, sino el Espíritu viviente del Señor hablando en su pueblo, lo cual ustedes que esperan en el temor del Señor, y hacen caso de su guía, pueden conocer verdaderamente; como está escrito, así testifican sus hijos:—'El que tenga mi palabra, que hable mi palabra con fidelidad.  ¿No es mi palabra como el fuego y como el martillo que despedaza la roca?' Por lo tanto, traten todos de sentir la palabra del Señor que habla en ustedes, para que el fuego puro del Espíritu pueda ser probado y sentido en cualquier cosa que ustedes se ejerciten, para que ustedes puedan ser completamente asegurados que no es su propia obra, como un hombre que habla de Dios, sino que sólo en Señor hable con su propia voz en el poder contundente de su propio Espíritu, en lo que ustedes estén ejercitados, ya sea orar en suspiros, gemidos, o en palabras, o hablar en exhortaciones y adoraciones. Ustedes no deben apagar el Espíritu del Señor en este su día, para que él venga y aparezca, al dar diversos dones a su pueblo, en su venida, como lo hizo entre sus discípulos que esperaron en Jerusalén por el derramemiento del Espíritu desde lo alto; pero aquellos que eran extraños a la obra del Espíritu, no pudieron probar la vida que habló en ellos, sino dijeron que ellos estaban locos, y llenos de vino nuevo; pero el Señor los justificó, siendo la obra de su propio Espíritu, y aunque él les dio varios dones, todos fueron en la unidad de sí mismo, en la cual ellos sacrificaron, al regresar al Señor lo suyo con ganancia, para la gloria de su gran nombre, como todos sus hijos hacen este día. Bienaventurado sea su nombre para siempre, para que de la boca de los niños sea declarada su alabanza, en sus medidas, como lo es con aquellos que tienen crecimiento más alto en el Señor; y así cosechan los obreros fieles el fruto por el cual ellos se esforzaron, para que todo el pueblo del Señor pueda ser lleno con su Espíritu, y en su ejercicio y guía, lleguen a ser un cuerpo de ministros vivos, y una familia de profetas; los fuertes lideran a los débiles de la mano y con tierno amor, edificándose los unos a los otros en su fe más santa, lo cual les da la victoria sobre el mundo, para reinar en el dominio celestial, que hace que los hijos del Altísimo, en la autoridad del Señor, digan a sus perseguidores más grandes,—'¡0h hombre! haz lo que tengas el poder de hacer, el Dios a quien servimos nos puede librar de tu mano; pero si no lo hace, estamos resueltos en su fortaleza a sufrir lo que él le permita al hombre sufrir;' y esta es la santa resolución de todo aquel que ha nacido otra vez, y que no puede esconder su cabeza en el tiempo de la persecución, porque ustedes han nacido de la simiente real, y han vencido al espíritu mendigante, cobarde y mundano por medio de la sangre del Cordero, y la palabra de su testimonio, y ya no aman sus vidas hasta la muerte.

A todos las queridas vasijas escogidas del Señor, al ver que él ha manifestado su gracia tan grandemente en ustedes, con toda diligencia sean obedientes al caminar de manera apropiada al amor y misericorida que han recibido; para que como testigos vivos para Dios, ustedes puedan resplancecer, en la belleza de la santidad en todos sus caminos. Sean cuidadosos en mantener sus reuniones a la hora señalada, cada uno esforzándose para ser el primero en la reunión, para que ninguno le de lugar a un espíritu descuidado, como algunos han hecho, y vienen a las reuniones cuando otros han estado reunidos por un tiempo considerable, y así llegan a ser una carga para los siervos diligentes y obedientes del Señor; así las reuniones no son tan provechosas para su consuelo, como cuando ustedes se reunieron diligentemente a la hora, esperando en el temor del Señor para sentir su dulce presencia, la cual los despertará en la vida de su propio Espíritu, para la gloria de su nombre, y el consuelo los unos de los otros, lo cual hará que ustedes aprecien las oportunidades que Dios les da, sin saber qué tan pronto ustedes podrían ser privados de ellas. Sean amorosos los unos con los otros, y velen los unos por los otros con un ojo singular puro, y cada uno vea que la viga sea quitada de su propio ojo, antes de que ustedes vayan a espiar la paja en otros; y si algún hermano o hermana ofende, ustedes que saben, háblenles en privado, con toda ternuna, para restaurarlos; y sepan esto, 'el que haga volver al pecador del error de su camino salvará su vida de la muerte, y cubrirá una multitud de pecados.' Pero si ellos no oyen, tomen dos o tres más, y háblenles otra vez en el espíritu de mansedumbre, esperando y buscando al Señor para su recuperación; pero si ellos no oyen, sino que persisten en la iniquidad, entonces infórmenles a la iglesia, a quien el Señor en su sabiduría ordenará que traten con ellos para su propia gloria.

En todas las cosas que ustedes hagan, yo les ruego, hagan con otros como ustedes quisieran que hicieran con ustedes, para que ustedes puedan en todas sus medidas, permanecer como salvadores sobre el monte de Sión, para la gloria del Señor, en el poder de su propio Espíritu, que hará que el susurrador, el murmurador, el acusador falso, y el chisomoso sean limpiados, y hechados fuera de la casa del Señor; para que así, en el buen orden del Santo Espíritu de nuestro Dios, todos podamos vivir; para que sólo él en su dominio pueda reinar sobre nosotros, y entre nosotros, cuyo gobierno está sobre su hombro, y todas las coronas de la gloria del hombre echadas a sus pies, para que él pueda ser exaltado al ordenar a todo miembro del cuerpo en su lugar y servicio, para su alabanza y gloria eterna. —¡Aún así, querido Padre! Continúen su obra en todas las iglesias de los santos, esparcidas sobre la faz de la tierra, para que en la unidad eterna ustedes puedan ser establecidos en el Señor, (siendo uno, y su nombre uno), y todo lo contrario sea arrasado con el aliento de su boca, y el resplandor de su venida.—Por lo tanto ¡ven, Señor Jesús! Toma tu gran poder, y reina con autoridad en tus queridos hijos, y entre ellos, para el asombro de las naciones, y todo el pueblo que no ha nacido otra vez, y la exalatación de su propio nombre y su reino sobre todo, quien es digno de reinar, bendecido para siempre, ¡y cuyo domino no tiene fin!

Todos ustedes fieles obreros en el evangelio de Cristo, quienes en verdadera inocencia se esfuerzan en su fortaleza, y no buscan ninguna cosa para sí mismos en lo que ustedes hacen, sino para glorificar al Señor al establecer a su pueblo en la unidad de la vida en su propio espíritu.—¡Oh! Benditos son ustedes entre el pueblo; mi alma alaba al Señor por ustedes, y bendice su nombre, porque alguna vez él levantó tal espíritu en ustedes; ya que todos en las riquezas más grandes del Espíritu que Dios les da, ustedes permanecen verdaderamente pobres en sí mismos, y en profunda humildad llegan a ser siervos para su pueblo por causa del Señor; y siendo pobres, ustedes hacen a muchos ricos en aquello que permanecerá fresco y verde en las tormentas de invierno, y no se desvanecerá en las terribles ráfagas que vendrán para probar a su pueblo, y para hacer que todos los corazones desmayen, sino que son nacidos de su propia naturaleza. ¡Oh! Estimados y queridos hermanos, sientan mis entrañas de amor engrandecido, que fluye a ustedes en el amor y la vida recibidas y disfrutadas por medio de la muerte, donde no hay variabilidad ni sombra de cambio.

Yo continúo siendo vuestro hermano, en la palabra de su paciencia, para soportar el sufrimiento, de acuerdo a su determinación, con todos los que aman al Señor más que a sus vidas.

William Dewsbury

Warwick [cárcel común,]
el 14 del décimo mes, del 1668

 

William Dewsbury a los Amigos.

Estimados Amigos,

EN la luz de Cristo espérenlo, para que él los renueve en el espíritu de sus mentes para servir al Dios vivo. Mis queridos Amigos, piensen en su llamado, al cual ustedes han sido llamados, para esperar en la luz, para retener a Dios en su conocimiento, para sentir la obra de la regeneración perfeccionada en ustedes; para que ustedes puedan verdaderamente aprender a tomar la cruz diariamente, y para sentir el poder celestial manifestándose a sí mismo en la luz, para levantarlos en la vida que hace que el yo no tenga reputación, y que seca la lengua del mar egipcio, y lleva a toda carne al verdadero silencio en ustedes ante el Señor. Entonces ninguno se apresurará a pronunciar palabras ante él, sino que todos en verdadera vigilancia y oración esperen la inspiración celestial de su Santo Espíritu, para vencer a sus espíritus, y para santificarse, al hacerlos obedientes al gobierno celestial de Cristo Jesús en ustedes; quien los guiará para sacarlos de sus propios pensamientos y voluntad, en una sujeción humilde a su bendita luz, vida, pensamiento, y voluntad, la cual los ordenará en toda fidelidad, para caminar con Dios en sus familias, para ser buenos ejemplos por su buena conducta; para que así ustedes puedan establecer un trono en las conciencias de sus hijos y su siervos, y todos con quienes ustedes tienen que hacer, al tener todas sus palabras y sus obras sazonadas con el buen sabor del Espíritu del Señor; para que él pueda darles la seguridad de que la iglesia de Dios está en toda familia, y que ustedes son su lugar de morada entre los hijos de los hombres. Entonces los ángeles de su presencia pondrán sus tiendas alrededor de ustedes, en el día cuando esta escritura se cumpla, como está escrito: 'Derrama tu ira sobre las naciones que no te conocen y sobre las familias que no invocan tu nombre.'

Y, estimados Amigos, sean vigilantes siempre en oración, para que ustedes puedan disfrutar de la vida celestial, para ejercitarlos en toda fidelidad; esfuércense para exceder en humildad y cuidado. En el nombre del Señor Jesucristo reúnanse, para que él pueda ejercer, guiar, y ordenarlos en todo los servicios sobre el informe de la bendita verdad de nuestro Dios; para que, en la vida espiritual mansa y el amor, ustedes sean sujetos a servir al Señor, y los unos a los otros en todo amor y ternura de corazón, al hacer a otros como ustedes quisieran que ellos hicieran con ustedes. Entonces el Señor se deleitará en ustedes, y manifestará que ustedes son sus joyas escogidas y salvadores sobre el monte Sión, al reparar las brechas, y restaurar lo desolado, y en las entrañas de amor trayendo otra vez a aquellos que han sido ahuyentados, o alejados, ya sea hacia la mano derecha o izquierda, en la hora de la tentación y los días de prueba.

¡Oh, ustedes pueblo del Dios Todopoderoso que tienen espíritu manso y humilde! Levanten sus cabezas, y mantengan sus mentes en el Señor, para que él les ayude a mantener sus habitaciones de paz dentro de las puertas de Sión, donde tenemos salvación como muros y antemuros; cuya confianza está sólo en el Señor, en quien, y les ruego, vivan en el amor de Cristo Jesús, quien dio su vida para redimiros para sí mismo, y le dio la fortaleza a sus redimidos para abandonar esposa e hijos, para abandonar nuestras vidas diarias, en tumultos, en llagas, derramamiento de sangre, con sufrimientos crueles, tanto en la prisión, como cuando estábamos en libertad, para sacar a los enemigos de la enemistad, para estar en unión con Dios en la luz. ¡Oh! Para que se nos ruegue que busquemos al Señor, para sujetar todas sus mentes a este amor de Dios en Cristo Jesús, para que los gobierne; entonces será contestado el amor de mi alma, en la restauración y reunión de ustedes con Dios, como fue escrito anteriormente, quien entonces los edificará en la unidad del Espíritu, y el vínculo de paz, que los capacitará con la paciencia y la mansedumbre, para desgastar y vencer cualquier cosa que sea contraria a su naturaleza pura, pacífica y bendita:—la boca del Señor lo ha hablado, por medio de su hermano y compañero en el reino de paciencia y tribulación en el Señor Jesucristo.

William Dewsbury

Cárcel de Warwick,
el día 10 del mes 12, del 1680

Una epístola general para ser leída en el temor de Dios, en las asambleas de su pueblo y entre ellas.

Mis estimados Amigos,

EN la luz del Señor, todos velen y oren, para que puedan recibir el poder por medio de la fe en el nombre de Cristo para reinar sobre sus propios pensamientos y voluntad; entonces ustedes se deleitarán al tomar la cruz diariamente para la mortificación de los miembros terrenales, para que su conducta pueda ser como corresponde al evangelio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo; lo cual los pondrá de manifiesto con el testigo de Dios en toda conciencia, que ustedes son la sal de la tierra, que han mantenido su estado y habitación en Dios, y retienen el espíritu dulce de la vida, que sazona todas sus palabras y obras, y ministra la gracia a todos aquellos de quienes ustedes se preocupan, para exaltar la verdad bendita de Dios sobre todos los que velan por el mal, lo cual causará que sus ojos les fallen, y frustrará sus expectativas para siempre. Amén. "

Y, estimados Amigos, les ruego, sean fieles en todo informe para el servicio de la bendita verdad de Dios, para reunirse en su santo temor; para que ustedes puedan recibir la santa inspiración de su Espíritu, para ejercitarlos en el servicio al que a Dios le ha agradado llamarlos, ya sea en oración a Dios, o en exhortación para edificarse los unos a los otros en su fe más santa; para elevar la vida en todos, para todos los que sean vencidos con las mociones poderosas y celestiales, pongan sus tantos en la tesorería de Dios, y le dan a él su propia ventaja; por lo tanto ustedes sentirán el crecimiento de su gobierno en ustedes que son fieles, en la verdadera medida de luz y vida:— más y más él les dará, para la edificación de los unos a los otros en amor. Así ustedes llegarán a ser epístolas escritas en los corazones los unos de los otros, con el Espíritu puro del Dios viviente, que los atará en la unidad del Espíritu y el vínculo de paz; y cualquier ejercicio con el cual se encuentre, mientras ustedes están en el cuerpo mortal, oren al Señor para que los mantenga en la vida de su propio Espíritu, para que la paciencia tenga su obra perfecta; que si ustedes son golpeados en una mejilla, den la otra mejilla también al que les golpea; y si ustedes son injuriados, no injurien otra vez, sino en profunda humildad y paciencia, esperen en el Espíritu puro, manso y pacífico de nuestro Señor Jesús, que fue perfeccionado por medio de los sufrimientos;—así son sus queridas y escogidas joyas, que llevan su nombre en justicia, y tienen sus ojos en el Dios que les ayuda, y su confianaza sólo en el Señor.

¡Oh ustedes benditos del Señor! Estén felices en su nombre, quien no dejará que ningunos de ustedes, cuya confianza está sólo en él, sufra más de lo que él les dará la fortaleza para soportar, y endulzará la copa de su tribulación con su bendita presencia, que causará que sus corazones se regocijen, y canten en todas sus pruebas; y les dará su porción para siempre con la bendita asamblea, de la que Juan habló en el capítulo 7 de Apocalípsis—un número que ningún hombre puede contar, que habían pasado por la gran tribulación, y habían lavado sus ropas y las habían emblanquecido en la sangre del Cordero; por lo tanto ellos están ante el trono de Dios, y le sirven día y noche en su santo templo;—y aquel que se sienta en el trono morará entre ellos, y los alimentará, y los guiará a las fuentes vivas de aguas, donde Dios limpiará todas las lágrimas de dolor de sus ojos, para siempre. Esta es su porción, queridos hijos del Dios viviente, quienes en verdadero amor a él, le han esperado en la luz de Cristo, para ser sepultados con él en su bautismo espiritual y conformados con él en su sufrimiento y su muerte—y en el sentido profundo de su apuro presente, conformados en medida a nuestro Señor y Salvador, ustedes claman como él lo hizo en la cruz, cuando él llevó los pecados y las transgresiones de su pueblo: 'Mi Dios, mi Dios, ¿por qué me has abandonado?' Así ustedes sus queridos hijos, en su medida, pasan por las grandes tribulaciones, siendo hechos del número de los que son destruídos por el Señor.

Aquí primero está una pasada a través de la gran tribulación, y para ser hechos del número de los que son destruídos por el Señor; y, siendo verdaderamente humillados en su bendita voluntad, en un profundo sentido de la pobreza del espíritu,— allí, esperen al Señor, hasta que él los cree para una esperanza viva, y les de una posesión de su bendita vida, que está escondida con Cristo en Dios, y así haga que ustedes se desponsen con él mismo en su propia justicia, la cual él les da como vestiduras de bodas. Ahora, este amor de Dios los constriñe a caminar en todas las observaciones estrictas que son requeridas para que ustedes las hagan; pero ya no para descansar sobre ellas de por vida, sino ahora tienen toda su obediencia aceptada por Dios por medio de la fe en la luz, la vida, y el nombre de Cristo, en quien ahora ustedes son ahora la justicia de Dios para siempre, al darse libremente para ser guiados por su Espíritu en fidelidad hasta el fin.

¡Oh! Ustedes, pueblo bendecido y feliz, quienes dan testimonio del cumpliento en ustedes de lo que está escrito aquí; levanten sus cabezas y regocíjense en el Señor, y en el gran poder de su Espíritu humilde, manso y puro, que hace que uno no tenga reputación; sino por medio de su obediencia a Cristo Jesús la Luz verdadera, en quienes ustedes llegan a testificar que el Señor es uno, y su nombre es uno—(y ustedes que nunca tuvieron el poder para creer en su nombre, hasta que él les dio el poder para creer)—ustedes son uno en el Señor para siempre. Esta es la unidad gozosa y eterna con el Padre en el Hijo, y los con los otros en el amor de Cristo, quien nos compró con su sangre, en contra de la cual las puertas del infierno nunca pueden prevalecer.

Todos ustedes, mis antiguos hermanos y hermanas, quienes han obtenido este dominio bendito y heredad eterna,—bendigo a Dios por ustedes, quienes yo creo que tendrán cuidado de responder el deseo de mi alma, como fue escrito antes, para el consuelo de los jóvenes y bebés pequeños, por quienes yo tuve preocupación en mi espíritu, para ponerlos ante el verdadero pasaje hacia los pasos, donde los compañeros atribulados han viajado, que están desposados con el Señor de la vida, y tienen sobre ellos las vestiduras de bodas, para que no queden cortos quienes están en sus viajes hacia la misma heredad en Cristo la Luz verdadera, como fue expresado anteriormente. Yo les ruego con amor, a ustedes quienes el Señor ha sellado con su Santo Espíritu, que tengan la seguridad completa del amor eterno de Dios en Cristo Jesús, para que ustedes velen por los sensibles y atribulados, y dentro de lo que sea posible, fortalezcan su fe; para que ellos puedan llegar a la unidad celestial con el Padre en el Hijo, y se sienten con todos aquellos que se han llegado a conformar con Cristo en sus sufrimientos y muerte; y para que, en la resurrección celestial, paz bendita y eterna, ellos puedan cantar aleluyas y alabanzas al Señor su Dios,—sobre toda la ira que está en los hijos de los hombres, la cual llegará a su fin, y se desvanecerá como humo, ante ustedes quienes el Señor ha llamado, en mansedumre, y paciencia, para llevar su nombre en justicia, en el Espíritu dulce de Cristo Jesús, sobre todo, bendito para siempre, Amén.—En la cual el Señor los guardará a todos, con mi alma, fiel hasta el fin, es el aliento del espíritu de su hermano y compañero en el reino de paciencia y tribulación en el Señor Cristo Jesús. Además, tengo que comunicar a mis Amigos y hermanos: que lo que ha pasado en estos últimos años, ha sido el deseo de ustedes de tener vigilancia para ser guiados por el Espíritu del Señor, —el amor ha sido apagado en muchos en quienes han entrado las ofensas, y a eso siguió la separación; lo cual hirió mi espíritu profundamente, habiendo intentado, con todo mi poder en el amor de Dios, prevenir tales procedimientos; y así he hecho en muchos años anteriores, al prevenir que fueran publicados documentos que estaban listos para ser impresos, que tenían una tendencia de apagar el amor de los unos hacia los otros. Cuando los escritos de Jeffery Bullock fueron publicados en forma impresa, los cuales aparecerían al lector como teniendo una tendencia hacia el quebrantamiento de la unidad, que causarían que los enemigos de Dios se regocijaran; hirió de tal manera mi espíritu, que por muchas semanas aquellos que me vieron no esperaban que yo pudiera continuar por mucho tiempo en el cuerpo; pero Dios en su misericordia restauró la fortaleza a su tiempo señalado. Y cuando yo oí que algunos en el oeste trataron de publicar en forma impresa algo en contra de algunos Amigos, yo dí testimonio en contra de tales procedimientos, y le dijo a uno que favorecía lo se intentaba hacer, que yo preferiría que se me cortara la mano antes de usarala en tal empresa; y deseé que le hablara a William Rogers, para que él no procediera en publicar ninguna cosa de esa naturaleza; porque si lo hacía, sería un prejuicio para la Verdad, y produciría consecuencias muy tristes que procederían, y mi espíritu sería profundamente herido, como lo está este día, por medio de estos procedimientos, que voluntariamente, por causa de la falta de amor, hechan fuera el juicio que le es dado al pueblo de los santos del Dios Altísimo, (para mantener todo dulce y de buen sabor entre nosotros), hacia las manos de los enemigos de Dios, como una entrada para que ellos vengan a estar en medio de nosotros, para sentarse como jueces y pisotearnos. Por lo tanto, [esto está escrito] para aclarar mi conciencia de todo reporte falso que sea echado sobre mí, que yo he alentado lo que es producido de esta forma, para satisfacer a todos los Amigos en Dios, que yo he obrado de acuerdo a la habilidad que Dios me dio, para prevenir que se publiquen todas las cosas de esa naturaleza, como he dicho antes. Yo he amonestado a todos los interesados con los que me he reunido, o que tengan el deseo de velar por el mal, no sea que se provoquen los unos a los otros en ira, y así apagar el amor; sino más bien para mirar lo bueno los unos en los otros, y, en el amor de Dios, obrar para preservarlos fuera de cualquier debilidad que ellos vean cerca de ellos para que los atienda; para que así el Espíritu puro y santo de la vida y el amor, que al principio nos unió consigo mismo, para ser un pueblo en Dios, y en su bendita autoridad para reinar sobre lo que es contrario a su naturaleza bendita, pueda restaurar otra vez, (donde hace falta), en la universalidad de su bendito poder,— cerrando las brechas, y restaurando las desoladas, y haciendo que todos profesen la bendita Verdad de Dios, amando a su prójimo como a sí mismos; y por lo tanto haciendo con otros como ellos quieren que se haga con ellos. Entonces, todos los que están preocupados en este ejercicio, quienes buscan la paz de su pueblo en la medida de la gracia de Dios en Cristo, puedan permanecer como salvadores sobre el monte Sión, para honrar el nombre del Señor nuestro Dios, y el consuelo eterno de todos los que no aman sus vidas hasta la muerte, sirviendo al Señor, y su pueblo querido y escogido, en el Espíritu manso, paciente, y pacífico de nuestro Señor Cristo Jesús.

En el cual, el Señor los guarde con mi alma; que, en su dominio puro y pacífico, todos reinamos, y echamos nuestras coronas ante su trono, y todos cantamos unánimemente:—"Toda la gloria, honra, alabanza, acción de gracias y dominio sean dados a él, quien fue hallado digno de sentarse en su trono en todas nuestras conciencias, Cristo Jesús, la Luz verdadera, y esperanza de nuestra gloria. Aún así sea con todos quienes porfesan su bendita Verdad," dijo mi alma en el nombre del Señor.

William Dewsbury

Desde Warwick,
el día 8 del tercer mes, del 1682

William Dewsbury a los Amigos en Bristol

MIS estimados, fieles, sufrientes hermanos y hermanas en Bristol, Gloucester, y otras partes, por la palabra de Dios, y testimonio de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo:

Oh, levanten sus cabezas, ustedes benditos del Señor, cuyos días son prolongados para ver este día bendito que sonó en sus oídos hace más de veinte años atrás, y que los ha contado como dignos de recibir esta corona bendita de su Espiritu sufriente; porque todos ustedes que libremente se resignan a sufrir por causa de su nombre en verdadera sinceridad, reinarán para siempre con él en gloria eterna. Por lo tanto, en el nombre del Señor yo les ruego a todos, convencidos de la bendita Verdad de Dios, no le den oído a ningún consejo en ustedes, o fuera de ustedes, que cause que ustedes huyan de los sufrimientos, y así nieguen a Jesús sufriente ante los hombres; porque si lo hacen, ustedes saben que está escrito, que él los negará ante su Padre celestial.* Pero, todos ustedes joyas escogidas, que aman así al Señor, que se atreven a hacer como hizo el piadoso Daniel, caminen con su Dios como en otros tiempos, con el riesgo de que les quiten tanto la propiedad, como la libertad y la vida.— ¡Oh! bendito, bendito sea el día que el Señor los coronó con este marco bendito de espíritu al recibir a Jesús para que sea su guía; aún así, el Señor los guarde, y los lleve a las fuentes vivientes de agua viva, que en la luz siempre está abierta en ustedes. No le den lugar a sus propios pensamientos, sino en la luz júzguenlos tan pronto como aparezcan; entonces ustedes no serán dejados fuera de lo estrecho de sus propias entrañas, en el engrandecimiento celestial en la luz, el pensamiento, y la voluntad de Dios, cuyos pensamientos son buenos y no impíos, para darles a todos ustedes un fin esperado, al responder a todos los deseos que él ha levantado en ustedes, para hacer su voluntad.” Por lo tanto levántense en el Espíritu puro y pacífico del Señor;—pongan su cuidado en él; él los armará con paciencia para soportar la tribulación, que causará que los que contemplan admiren, (así como está escrito en las escrituras de la verdad:—he aquí la paciencia y la fe de los santos), que vencerá a todo lo que resista que su gloria se levante, quien es el Dios que nos ayuda, sobre todo bendito para siempre—donde están el resto de sus hermanos atribulados en el reino de paciencia en Cristo Jesús.

*Un entendimiento muy importante: huir del sufrimiento infligido por los hombres es negar a Jesús como Señor y Maestro porque todo poder en los cielos y en la tierra le es dado a él, y nada sucede a aquellos que están compromeditos a buscarle, a menos que él lo permita, incluyendo el sufrimiento. El sufrimiento es la clave para ser liberado del pecado, como Pedro declara tan elocuentemente:

Puesto que Cristo ha padecido en la carne por nosotros, armaos también vosotros con la misma mentalidad, porque el que ha padecido en la carne ha terminado con el pecado,
para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino en la voluntad de Dios. 1 Ped 4:1-2.

William Dewsbury

Warwick, el 17 del quinto mes, del 1682

 

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Mis estimados Amigos,

Esta es la palabra del Señor para todos ustedes, a quienes mi Padre ha escogido del mundo en su amor eterno, para dar a conocer su poder en ustedes.

"No miren hacia atrás, sino juzguen esa mente con mi palabra pura, con la cual yo iluminé sus conciencias, para ejercitarlas hacia mí y hacia los hombres.

Y lo es mando, hijos míos, que permanezcan en el consejo puro y me miren a mí; y yo los acompañaré con mi poder, y allanaré el camino ante ustedes, al derribar aquello que es indigno dentro de ustedes y desobediente a mi voluntad. Por lo tanto mis caminos no serán gravosos, ni mis mandamientos penosos para ustedes, mis queridos hijos. Y esta es mi palabra para ustedes:—echen fuera cualquier cosa que yo les deje ver que es ofensivo para mi voluntad, para que sus almas puedan descansar en el seno de mi amor, para que yo los pueda cargar en mis brazos de poder eterno, fieles hasta el fin, y coronarlos con gloria, que yo ha preparado para ustedes en el Señor Jesús. No desprecien mi consejo, sino sean valientes y osados para la gloria de mi nombre, dice el Señor Dios; y no se apresuren a pronunciar palabras ante mí; sino que sus palabras sean pocas y dulces en todo tiempo, ministrando gracia a todos los que los oyen. Que mi nombre pueda ser honrado en todos ustedes, mis queridos hijos, en todas sus palabras y acciones. Entonces yo los acompañaré con mi poderosa presencia, y los haré un terror para los que hacen el mal, para que uno persiga a mil y viva para poder diez mil a huir. Así yo obtendré un nombre glorioso, en la manifestación de mi poder en ustedes, mis hijos e hijas, quienes permanecen fielmente en mi consejo y caminan en mi temor. Y sus almas serán refrigeradas en la fuente de mi amor en el Señor Jesús, donde ustedes reinarán para siempre en mi presencia. Reúnanse frecuentemente para esperarme, en el temor de mi nombre, y velen los unos por los otros en amor; yo estaré con ustedes, mis estimados hijos, para ordenarlos en mi sabiduría pura, para la alabanza y gloria de mi gran nombre, dice el Señor Todopoderoso."

William Dewsbury

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La siguiente es una carta de aliento al rebaño de Cristo.

Estimados Amigos,

Caminen en el nombre del Señor Jesucristo, para reinar sobre todo lo que es contrario a la luz; para que en la luz y la gloria de Dios, ustedes puedan ser testigos resplandecientes y vivos del nombre del Dios eterno, santo y puro, quien los ha mirado en su tierno amor, para reunirlos de manera que permanezcan en contra de todo engaño, en su poder eterno. Benditos ustedes que son fieles al obedecer la luz de Cristo, que lo siguen en la cruz y el camino estrecho de la negación propia. Ustedes son mis hermanos y hermanas en el Señor Jesús, nuestro capitán. Él los coronará con su gran poder para permanecer sobre todas [las tentaciones] y seguirle a él con fe y paciencia, hasta que toda lengua que se levanta contra ustedes, caiga en juicio, junto con todos los que tropiezan en Cristo Jesús, nuestra luz y vida, quien reunirá un gran pueblo para sí mismo. En ese lugar, muchos vendrán, que todavía están divagando por las montañas, donde ellos no encuentran reposo. Bienaventurados todos ustedes que moran y caminan fielmente con el Señor, a quienes él ha llamado y ha escogido para que sean los primeros frutos. Cualquier cosa que se levante en contra de la luz, adentro o afuera, velando en la luz, ustedes lo discernirán; mantengan sus corazones en el Señor, aferrando su confianza a él. Él los liberará de todo lo que es contrario a la luz, y hará que ustedes se regocijen en la cruz diara, crucificándolos al mundo y el mundo a ustedes. Él hará que ustedes se regocijen sobre el mundo, y ustedes permanecerán sobre él en el poder de Dios, con toda su pompa y gloria y el mal que está en él, para su alabanza y gloria. Aún así que él esté con todos ustedes, en el gran poder de Dios, en el cual mi alma los saluda para que ustdes caminen fiel y humildemente ante el Señor, en obediencia a su consejo.

Estimados corderos, llamados a recostarse en el redil seguro del reposo, en Cristo nuestra vida, en tierno amor les ruego, que sean fieles al reunirse en el amor del Señor Jesuscristo; y diligentemente velen para conocer su propia medida de la gracia en Cristo, para sentirle en ustedes juzgar sus pensamientos, y toda vana imaginación, para que ustedes puedan reinar sobre ellos, y deleitarse en el refrigerio de su presencia. Y todos hagan caso de muchas palabras; en todo tiempo que sean pocas, y del dulce espíritu de la vida, en Cristo. En él, la bendición del Señor permanezca en ustedes para siempre; allí para despedirse conmigo en el amor eterno del Padre en Cristo, amén.

William Dewsbury

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Que esto vaya al exterior entre todos los afligidos y los heridos de espíritu. Con el cuidado enviar esto a ellos.

Querido hijo, que lloras sobre todo el mundo, y más allá de todo placer, pompa, y vanidad que hay en él, para disfrutar de la luz y el semblante de Dios;—no temas, ni te desanimes, por causa de los violentos asaltos del enemigo, quien busca alejarte hacia los razonamientos carnales de tu espíritu, y en él encender un fuego para tí mismo, y causa que tú camines en la luz de las antorchas que tú has encendido;—y esto tú recibes de la mano del Señor, al alejarte de su consejo, te acuestas en pesar. Pocos conocen tu gran angustia; pero para el Señor es conocida, y para aquellos que han caminado en los mismos caminos. Oh, querida alma afligida, que vives en el sentido profundo de la obra del maligno en tu mente, y muchas veces estás listo para decir: — Nunca fue uno así para mí, ni tampoco ningún pesar como mi pesar:—y en este duelo lánguido y desesperado de tu alma, todas las cosas son hechas amargas para tí como las aguas de Mara. Así tú eres alejado de todo consuelo, como un niño sin padre, una viuda desolada sin esposo o un forastero de quien ningún ojo tiene lástima, en tu aprehensión; a veces dices en tu corazón, en el calor de la tentación, y el fuego que tú has encendido: ¡Oh, que yo hubiera sido cualquier criatura en vez de la que soy! O, ¡si fuera la voluntad de Dios, que él pueda acortar mis días, para que yo no esté ya más en la tierra para pecar contra él! Porque en tu propio sentido y sentimiento, tú, caminando en las antorchas que tú has encendido, en razonamientos carnales, no disciernes nada sino ira, en cada lado, horror, miseria, y angustia, y gran languidez; clamando secretamente en tu corazón: —Oh, que yo estuviera solo en el desierto, o en una cueva, o en una guarida de la tierra, de manera que yo no pueda ver ni oír a ninguno de los hijos de los hombres ya más, sino en un retiro secreto, aún rugir y llorar todos mis días hasta que muera. Oh, tú hijo de la mañana del día puro y eterno del Dios de Israel, ya no prestes atención al enemigo, quien dijo que nadie ha viajado hacia donde tú estás [viajando,] ni ha bebido de la copa de la que tú estás bebiendo. Él es un mentiroso, quien sale para destruir tu alma preciosa. En la palabra del Señor Dios, yo te declaro, yo bebí de la misma copa, con mis fieles amigos, quienes han nacido de la simiente real, cada uno en su medida han viajado por el mismo camino, y han soportado las mismas tentaciones, y caminado en la luz de las mismas antorchas, y se han acostado en pesar, en el sentido de la misma miseria como tú lloras hasta este día. Ya no le des oído al enemigo, ni a los pensamientos de tu corazón. Levántate, levántate, en la luz del pacto, y quédate en tu corazón; y el Señor Dios, él derribará el enemigo de tu paz, destruirá los razonamientos carnales de tu mente, y apagará el fuego que tú has encendido. Él te liberará de la horrible fosa, y pondrá tus pies sobre la Roca Eterna. Tú pisotearás al enemigo de tu alma, en el sentimiento sensible del seno del amor del Padre, quien se manifestará a sí mismo como un padre para lo huérfano en tí, y un esposo para la viuda en luto, y un consuelo para el bebé inmortal que lloró en tí, en la rectitud de tu corazón, para hacer la voluntad del Dios viviente. Por lo tanto, en el poder de su fuerza, mantiene tu corazón; y pisotea todas las dudas, temores, pensamientos desesperados, cuestionamientos, razonamientos, contemplaciones, imaginaciones, y consultas. Levántate sobre todas ellas en la luz de Cristo. Él te guiará hacia el banquete del placer de nuestro Dios, donde tú te sentarás conmigo y todos los redimidos de mi Padre, quienes han nacido de la simiente inmortal, y han pasado por grandes tribulaciones, y han lavado sus ropas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por lo tanto ahora estamos de pie ante el trono de Dios, alabándolo día y noche en su santo templo. Y esta será la porción de tu copa, si tú diligentemente oyes el consejo del Señor, que te llama a confiar en él. Él te abrazará en los brazos de su amor, ¡y tú alabarás su nombre para siempre! Dios Todopoderoso, en su luz y vida, levantará tu alma, y establecerá tu corazón el su consejo, firmemente para esperar que su poder los guíe, en la cruz, fuera de toda incredulidad, y haga que te acuestes en reposo en la obediencia a su voluntad: donde tú beberás de la copa de la salvación de Dios para siempre.

William Dewsbury

dado en el castillo de York, (una prisión)
el día 23 del tercer mes, del 1661

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Las vírgenes insensatas y las vírgenes prudentes

Estimados Amigos, siervos e hijos del Dios Altísimo, a quienes él ha llamado y ha escogido del mundo; sean fieles, todos ustedes, en su consejo. Esperen su poder para que los guíe en todos sus pensamientos, palabras, y obras, en su temor puro y en obediencia a su voluntad. Yo les encargo en su presencia, sean valientes en su libertad, para permanecer en el poder del Dios viviente; para que él pueda armarlos en contra de los dardos de fuego del maligno, para resisterle en sus apariencias en todas sus artimañas, quien anda como un león rugiente, para alejarlos en todo camino, buscando alejar sus mentes de aquello que es puro, hacia las cosas visibles, allí para cautivar sus afectos, para satisfacer sus deseos en objetos creados y perecederos, o en el conocimiento de la Verdad en la sabiduría carnal. (Éstos) se alimentan con los cerdos de las cáscaras, la forma y la imagen de lo que ustedes han disfrutado, o lo que ustedes ven en la visión pero no disfrutan en la posesión, y hablan en un espíritu embriagado, palabras sin conicimiento. Con estas, allí se sienta una bestia pintada, la voluntad en libertad, fuera de la cruz.

Ustedes cuya condición es esta, son las vírgenes insensatas, alejadas de la sabiduría pura de Dios, la luz de Cristo que los convenció de pecado; y ahora aparecen en la formalidad externa, ante la vista de los hombres con una lámpara como las vírgenes prudentes; pero que no moran en el poder de Dios, carecen del aceite del gozo y la felicidad en el poder de su amor. Las vírgenes tienen esto en sus lámparas, lo cual ejercita sus conciencias y mantiene todos sus afectos en orden ante el Espíritu de verdad, que frena sus lenguas para que no pronuncien palabras ante el Señor; sino que en verdadero silencio esperen en él, hasta que su espíritu los mueva a declarar su mente, del poder viviente que el alma posee y disfruta en Cristo, el esposo de las vírgenes prudentes. Él por su poder mantiene recortada la lámpara de su novia, la esposa del Cordero, y ella siempre respira y tiene sed de que él manifieste su poder para quitar el pecado y renueve la imagen de Dios; y en Cristo Jesús, la vida del alma, para dar testimonio del hombre perfecto que reina en ella para siempre.

Ustedes que tienen hambre y sed de justicia son amados porque son los hijos del reino de mi Padre. Con ustedes mi vida está atada; y para ustedes esta es la palabra del Señor:—no teman, levanten sus cabezas, y esperen en la luz con audacia. En esto, eleven su vista hacia Cristo, su Rey; él aparecerá como un rayo del este hacia el oeste, y ustedes lo contemplarán sujetando su naturaleza desenfrenada a él. Él sanará sus enfermedades, y satisfará sus almas sedientas, y les dará el fin de su esperanza, la salvación de sus almas. Ustedes se sentarán con él en el reino del Padre, para regocijarse en el poder del amor eterno y la vida, que está en su presencia por siempre y para siempre; y este es el pan de los hijos, que desciende del cielo.

Pero ustedes vírgenes insensatas, que se sientan en la forma externa y la profesión de la Verdad, sus lámparas están vacías del poder de Dios, que debería derribar la voluntad de ustedes y guardarlos en la cruz diariamente. Así ustedes son poseídos con un espíritu apagado, embrutecido, adormecido, terrenal y descuidado, que está cansado de esperar al Señor en silencio. Ustedes no tienen aceite en sus lámparas, ustedes se han alejado de la luz que los hubiera llevado al poder de Dios, que los preservaría en la verdadera sed, para esperar el refrigerio que está en su presencia. Por lo tanto, mientras ustedes están sentados en una reunión silenciosa entre las vírgenes prudentes, quienes se alimentan del pan inmortal que desciende del cielo, la carne y la sangre de Jesús, ustedes están encarcelados y muertos de hambre por falta de alimento, que diariamente las fortalece (a las vírgenes prudentes) en el poder de Dios, y reune a todos sus corazones en uno, donde la unión está en el Ser invisible, en silencio, regocijándose junto con el Señor.

A las conciencias de ustedes, vírgenes insensatas, yo les hablo; ustedes son extraños a la vida que las vírgenes prudentes disfrutan. Aunque ustedes vienen con ellas, sus vidas están en embellecer el exterior de la lámpara con palabras que se pronuncian rápidamente; pero el temor de Dios no está ante sus ojos, sino que su voluntad está fuera de la cruz. Un gozo falso se levanta en ustedes, hablando lo que ustedes no poseen, glorificándose con orgullo en las líneas de otros hombres, y contendiendo por la Verdad, con esa mente que está fuera de la Verdad. De manera que ustedes llegan a ser como árboles, con hojas y flores, que no llevan fruto. Aquí se manfiesta la locura de ustedes; mientras ustedes le hablan a otros, ustedes mismos están bajo reprobación, en que ustedes son extraños a la vida de Dios. Yo les encargo y les mando, silencien la carne. No hablen ante el Señor, ustedes que son insensatos, mientras el que obra iniquidad reina en ustedes, a quien el Señor destruirá, a menos que ustedes se arrepientan. Por lo tanto, Amigos todos, quienes hacen mención del nombre del Dios viviente, examinen sus corazones, escudríñenlos, y prueben sus caminos con la luz que viene de Cristo; con ella lean su condición en el libro de la conciencia. Allí ustedes verán cómo estar de pie en la presencia del Dios vivo, puro y santo; ya sea en el estado de las vírgenes insensatas, que se alejaron de la luz de Cristo, que las convenció de pecado, y llegando a la forma de la Verdad, pero enemigos de la cruz, por lo tanto hacen naufragar la fe y la buena conciencia; o si ustedes están en el estado de las vírgenes prudentes, quienes aman la luz, y esperan en ella para morar en el poder que reprende la naturaleza, que aleja de la verdad y contamina sus ropas. Pero en la cruz diaria sus almas son mantenidas puras y castas, para seguir al Cordero donde quiera que él vaya; y ustedes entran con él en el reposo preparado para el pueblo de Dios, donde las vírgenes insensatas no entrarán, hasta que ellas, a partir de su sabiduría insentata, regresen a la verdadera obediencia al Padre de la luz.

Estimados hijos del Señor Dios, sean valientes, audaces, y fieles en sus medidas; para que en la luz, la vida, y el poder de Dios, ustedes puedan permanecer en el día de la gran prueba, que el Señor traerá sobre todos ustedes que hacen mención de su nombre. Porque le será dado poder a la bestia para exaltar su cuerno, incluso hasta el ejército de los cielos, para limpiar el santuario del Señor. Entonces las vírgenes insensatas y bestias pintadas, que son enemigas de la cruz de Cristo, que han contaminado el santuario del Dios viviente, vienen ante él entre sus santos y sus hijos. Entre ellos vendrán, temblando ante el poder de la bestia, cuando ella haga sonar su voz y mande que todos adoren su imagen. Pero entonces ustedes, hijos del Dios Altísimo, a quienes él ha llamado a serle fieles a él, se regocijarán en su poder eterno; quien los guardará en ese día en reposo y paz, en el Anciano de días; que se sentará a juzgar en justicia a todos los que soporten el surgimiento de su gloria; y su dominio no tendrá fin. Amigos, reúnanse en el verdadero silencio de sus espíritus; esperen en la luz el Espíritu ilimitado del Señor, para que manifieste su poder en ustedes, y hiera la cabeza de la serpiente en todas sus apariciones en ustedes, y ponga fin al pecado y traiga justicia eterna. Para que en Él ustedes puedan crecer, en la naturaleza pura del Dios Altísimo sobre todo, benditos para siempre, amén. El Dios Todopoderoso los guarde a todos fieles en su poder eterno en sí mismo, para llevar su nombre en justicia. Para que su nombre pueda ser escrito en sus frentes, y todos los que los ven, puedan dar testimonio de que ustedes son la simiente justa que el Señor ha bendecido. Su poder eterno y presencia los guarde en la unidad eterna del Espíritu y vínculos de paz, donde yo estoy con ustedes en el amor y vida que no cambian.

William Dewsbury

1655

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La palabra del Señor a esta ciudad amada, Nueva Jerusalén, descendida de Dios, vestida con la exelencia de la gloria de su amor, y es la novia, la esposa del Cordero; en las corrientes de las entrañas tiernas y compasivas del Señor Jesús, para todos los que lloran en Sión; y las personas afligidas y desoladas, que esperan su venida, como la mañana, y no tienen satisfacción en ninguna cosa sino en disfrutar su presencia dulce y confortable.

¡Oh Jerusalén! Tú amada entre el pueblo, que has llegado a ser la hermosa novia, la esposa del Cordero:—Oh, cómo él te buscó en el día de tu divorcio, cuando tú estabas llorando en el árido desierto, como una viuda desconsolada, que no tenía a nadie que la consolara; ¡entonces tus llantos más grandes y quebrantamientos de corazón fueron tu consuelo más grande! Mientras más tus lágrimas fueron derramadas de deseo por él, más grande fue tu satisfacción. Oh, los días cansados que tú tenías sobre la tierra porque tu alma lánguida no sabía dónde reunirse con tu Amado, ni sabías tú cómo caminar en los pasos del rebaño de tus compañeros; que fuiste consolada con su presencia de quien carecía tu alma. Entonces, aunque tú no lo sabías, él no estaba cerca de tí, reavivando los deseos que tenías por su nombre. En el tiempo aceptado él envió a aquel a quien él había ordenado, para declararte la gloria de su amor, en la luz de su propia vida, en la cual él te ha cubierto este día como con una vestimenta de boda, y en ella tú te veías hermosa ante su vista, y aceptable ante su presencia.

Por tu causa, oh Jerusalén, tú ciudad del Dios viviente, ¿qué se ha soportado? Cuántos corderos inocentes han sufrido por traerte buenas nuevas de parte de Él, de quien tenía sed tu alma, es difícil de expresar. Como, en la autoridad de Dios, han corrido los mozuelos de allá para acá sobre la tierra, dispuestos a gastar y ser gastados en el servicio de amor, para persuadirte a que abandones todo lo que ha enredado tu mente, y te ha impedido que disfrutes de la vida inocente de tu Amado. Tus hombres poderosos, con muchos de los hijos e hijas de la gloria, han sellado su testimonio vivo con su sangre, en la paciencia y sufrimientos del Cordero de Dios, para que tú seas afectado en la excelencia de la gloria de aquel que tu alma desea.

Ahora el Señor exige de cada hijo e hija de Sión en particular, que velen y oren para que nadie entre en tentación; y todos los que tienen cualquier mancha en sus vestidos, vengan a la fuente que está abierta para que Judá y Jerusalén se laven, que es el amor de Dios que quebranta el corazón, manifestado en la luz de su pacto, y sellado para el alma en la sangre de Jesús.

Oh, salid, salid, fuera de sus pensamientos, deseos, dudas e incredulidad, que los alejaría del gozo del amor de Dios en Cristo Jesús. Que nadie se quede lejos por causa de su pequeñez, cojera, ceguera, debilidad o enfermedad, y ustedes no pueden vivir hasta que ustedes sean sanados por la sangre del Cordero.

Levántate, levántate, tú pueblo necesitado, en la luz del Señor. Entrégate a la guía del espíritu de vida en la luz de Cristo Jesús. Él te llevará, tú que no puedes ir, en los brazos de sus compasiones; él hará que el cojo camine; y que tú, que eres sensible a tu ceguera, recuperes la vista; sí, él te sanará de todas tus enfermedades, tú que esperas en la luz, para ser ordenado y guiado como un niño pequeño por el Espíritu del Señor Jesús que lava y santifica; quien se ha convertido en un esposo para la viuda desconsolada, un reparador de brechas, y un restaurador de lugares desolados; en quien los huérfanos han encontrado misercordia este día, por causa de su nombre.

¡Oh! Qué diré del indescriptible amor de Dios en Cristo Jesús, el esposo de la novia. ¡Oh! Ustedes hijos del día glorioso, lean y sientan en los gustos profundos del amor inescudriñable; y ustedes siervos de gloria, beban el océano inagotable, que en la luz fluye sobre toda oposición. Este es el amor del Hijo del Padre, quien ha sido "varón de dolores, experimentado en el sufrimiento." "Él fue herido por nuestras transgresiones, y por sus heridas fuimos sanados;" y esta es la obra del Señor.—Sean todas las coronas echadas ante él, y sólo él recibirá la gloria, porque aparte de él no hay ninguno. Por lo tanto en la medida de él, que todo hijo, hija, y siervo de Dios, velen y oigan diligentemente su consejo; y cualquiera se aquello que el hombre natural se sienta más inclinado a hacer, cuando la tentación los acose, juzguen por sí mismos, miren al Señor, y resistan al diablo con audacia en el primer ataque, y el Señor les dará dominio sobre ellos, y el vínculo de iniquidad no tendrá poder sobre ustedes. En su santa autoridad, estén todos en dominio sobre la cabeza del primer hombre, con toda su excelencia y gloria; para que en la libertad perfecta todo individuo en particular pueda reinar, en la medida de la luz, sobre todo pensamiento y deseo que es contrario a la voluntad de Dios; para que en su voluntad eterna, ustedes hijos e hijas del Altísimo, todos ustedes moren en la fe santa, que será evidencia de ustedes más allá de lo que se ve, y los armará en contra de los dardos de fuego del diablo. Ustedes quebrantarán a Satanás bajo sus pies, y vencerán en el dominio triunfante, por medio de la sangre del Cordero y la palabra de su testimonio; y beberán continuamente de los ríos de placer, la presencia del Señor Jesús, nuestra Luz, Vida y Justicia para siemrpe. Porque él ha llegado a ser nuestro Esposo, y nosotros somos la esposa de su seno, en el deleite de su amor glorioso.

Que los que lloran en Sión se regocijen, y los afligidos entre el pueblo estén felices, y teman al Señor. Que ninguno que desea la salvación en rectitud de corazón diga: "El Señor no me tiene en cuenta;" porque de cualquier cosa que tengan hambre y sed en esta vida, ustedes son herederos de eso, y el Señor satisfará el hambre de ustedes con sus refrigerios por causa de su nombre. Esta es la porción de aquellos que son los más bajos ante sus propios ojos entre el pueblo; el Señor lo ha dicho.

Todos ustedes, habitantes de la ciudad del gran Dios, quienes el Cordero ha prosperado en su testiminio viviente, en lo que él ha llamado,— Bienaventurado sea el Señor Dios por ustedes que retienen la sensibilidad de que no son nada en el yo, y así llegan a ser pobres con los más pobres, y débiles con los más débiles, y verdaderamente se hacen a sí mismos sin reputación, sino que la humillan ante la cruz, y no sirven al yo sino a Dios y su pueblo, con todos sus dones y adornos con los cuales él los ha adornado;—debido al olor de este ungüento que ustedes tienen en Cristo, las almas de todos los rectos de corazón alaban al Señor por ustedes. ¡Oh! Sus esfuerzos firmes, valientes e incansables, y sus labores y sufrimientos por el Señor, hacen que los corazones de este pueblo se agranden con aleluyas y alabanzas en la asamblea santa de sus santos. Ustedes saben que su recompensa está con ustedes; y ay de aquellos que planean hacerles daño, a quienes el Señor ha bendecido.

Oh, hijos de Sión, del más pequeño hasta el más grande, amen al Señor Jesucristo. No dejen que ningún pensamiento del corazón tenga poder alguno para alejarlos de la luz, la vida y el amor del Señor Jesús. Que el día de la resurrección se levante sobre ustedes, la cual establecerá sus almas en el amor perfecto, sobre toda infidelidad e incredulidad. ¡Oh! Beban, beban, beban hasta la plena satisfacción de sus almas, porque es dado libremente a todos los que lo aman, que tienen sed de sus misericordias, y que pisotean el espíritu que obra para sí mismo; para que todo esté atado en silencio, y sea mantenido en la muerte, que quisiera en cualquier ejercicio pronunciar precipitadamente palabras ante el Señor. Pero en la resurrección, luz, poder, vida y nacimiento inocente, entren en el reino y reinen en su dominio.

¡Oh! Aquí, mis estimados Amigos, confortemos y consolemos nuestras almas juntos porque este es nuestro Amado; le hemos esperado, y ahora él ha llegado con poder y gran gloria a liberar a sus cautivos, y a establecerlos en su libertad gloriosa, donde el maligno no prevalecerá en contra de ellos; y a desposar consigo el alma que ha esperado por él como se espera la mañana. Todos, en la unión de matrimonio, sientan su poder para guiarlos a la cruz diaria que abunda en ustedes, y a permanecer sobre todo lo que quisiera alejarnos de la dulce unión, que está en los pasos del rebaño de sus compñaneros que caminan en la luz. Despierten el don de Dios en ustedes, en toda obediencia fiel. A medida que sus corazones estén llenos con el poder celestial del Señor, y quebrantados en el sentido de lo que han derrotado en su vida, y movidos en su fortaleza, en cualquier ejercicio en sus familias, o en las asambleas de su pueblo,—no apaguen el Espíritu del Señor, sino sean obedientes, y manténganse dentro de los confines de un corazón quebrantado y un espíritu contrito, ya que este sacrificio es aceptable en su presencia. Sientan todos el amor de Dios agrandando sus corazones los unos hacia los otros, para que los fuertes puedan llevar las cargas de los débiles, y en la vida pura de amor todos puedan crecer como plantas fructíferas en la viña que la mano derecha de Dios ha plantado.

En cuanto a nuestra hermana pequeña, esparcida entre los pueblos de las naciones, quien no tiene los pechos de la consolación, sus cisternas rotas le han fallado; ¿qué haremos por ella? En este día que ha llegado a nosotros, se hablará de ella, aunque en el presente ella no se puede acercar, sino que llora a la distancia, y llora en secreto por no disfrutar al Dios de nuestra salvación. ¡Oh! Que sus entrañas se abran hacia ella, y dejen que sus corazones respiren hacia el Señor, para que él pueda sellar su consejo hacia ella, y hacer que ella camine con nosotros en la luz del Señor; con nosotros, a quienes él ha levantado para ser las primicias entre muchos hermanos, para llevar su glorioso testimonio sobre las cabezas de los hijos de los hombres y sobre toda su ira, quienes aguantan la venida de Dios; quien hará que ellos se inclinen ante su gloria, en el día en el cual él aclarará la inocencia de su amado pueblo. Ni por espada, ni lanza, ni por el brazo de carne, sino por el aliento de su boca, golpeará él los corazones de aquellos que no lo conocen, y por el resplandor de su venida, quien esparcirá su alma sobre todas las naciones, para reunir a nuestros hermanos de lejos, y hermanas de los confines de la tierra. Sí, el poderoso se inclinará ante su cetro, y las naciones que son salvas caminarán en su luz, con nosotros, a quienes él ha hecho tan queridos para sí mismo como la niña de su ojo. Aunque una mujer pueda olvidarse de su niño que amamanta, el Señor no se olvidará de ninguno que le tema. Sino él los guiará a través de todas las tribulaciones, con gozo en su poder celestial, hasta que hayamos terminado nuestro camino con alegría, para la gloria de su nombre para siempre.

Esta es la porción de tu heredad, tú hermosa Novia, la esposa del Cordero, contra quien toda lengua que se ha levantado caerá en juicio, y las armas que se han formado contra tí no prosperarán. Porque el Señor te ha hecho como una piedra pesada para las naciones, y la alabanza de toda la tierra. Los deseos del pueblo serán para el Dios Altísimo, quien mora en medio de ustedes; quien ha desplegado su bandera de amor sobre ustedes, y ha alejado la furia de su ira de ustedes. Ustedes, que aman la luz, y bañan su alma en el océano de sus misericordias inexpresables, nunca más tendrán falta de los manantiales frescos de agua. El Señor los guardará en la seguridad de su poder, — y las puertas del infierno no prevalecerán en contra de ninguno de los hijos e hijas que caminan en la luz de vuestra ciudad, Oh Jerusalén, en quien no hay más maldición; sino que el trono de Dios y del Cordero está en tí, y tus siervos sí te sirven, y ellos contemplan su rostro, y su nombre está escrito en sus frentes. No hay noche allí, ni tampoco necesidad de vela, ni luz del sol, porque el Señor Dios les da la luz, y ellos reinan para siempre,— como el Señor ha dicho por medio de vuestro hermano y compañero en las tribulaciones y el reino de paciencia en el Señor Jesús.

William Dewsbury

Dado en el castillo de York, (una prisión)
el día 19 del primer mes, de 1663

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