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A SUS OVEJAS DISPERSAS

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A todos los que aman al Señor Jesucristo, que la misericordia y la paz les sean multiplicadas.

Los que han sido dispersados en el exterior en el día oscuro y nublado de montaña a montaña, y adorando aquello que ustedes no conocen, siguiendo la imaginación de otro, de lo cual hablaron a partir de la adivinación de su propio cerebro, y no de la boca del Señor, pastores que se alimentaron a sí mismos, y se vistieron a sí mismos con la lana, y buscaron el vellón, y así nos hicieron presa, y al pueblo. Nuestro Dios (como él prometió, diciendo: Yo reuniré a mis ovejas de sus bocas, y buscaré a aquellos que han sido esparcidos en el día oscuro y nublado) nos ha reunido, y nos alimenta sobre la montaña en buen pasto; y por lo tanto testificamos que la promesa del Señor se ha cumplido: y como dijo el Señor buscaré aquello que se perdió, y traeré otra vez aquello que fue alejado, por medio de ese pastor Jesucristo; así somos testigos del Señor cumpliendo las escrituras en nosotros, y yo soy testigo de que la oveja perdida es encontrada; y el Señor ha traído otra vez aquello que fue alejado; y así nosotros negamos a todos los maestros del mundo, quienes hablan de adivinación de sus propios cerebros, y no de la boca del Señor; porque los que hablaron de la boca del Señor, entonces los negaron; nosotros también por la misma palabra: y nosotros negamos a todos aquellos que buscan ganancia de sus habitaciones, quienes son perros mudos y codiciosos, como dicen las escrituras; y todos aquellos que toman el dinero del pueblo, y venden la letra [les cobran por repetir la palabra de la Biblia], que fue pronunciada libremente; porque Isaías que habló de la boca del Señor, él negó tales cosas, y le dijo a todos que vinieran libremente, sin dinero, y sin precio, a oír la voz del Señor, para que sus almas puedan vivir, y para hacer con ellos un pacto eterno, las misericordias seguras de David: y este pacto yo testifico; por lo tanto niego con la misma palabra, con la cual ellos hablaron, las mismas cosas que las escrituras niegan, y todos aquellos que gobiernan por su propia cuenta, y asalariados que predican por contrato, y profetizan por dinero. Porque Jeremías, quien tenía la palabra eterna, negó tales cosas, Miqueas negó tales cosas; y Jesucristo quien era la palabra, dijo que el asalariado huiría porque es un asalariado: y esa palabra el Señor ha manifestado, que reúne nuestros corazones con Dios, y nos abre las escrituras, por la cual vemos los engaños del los sacerdotes del mundo ahora, de la misma generación y naturaleza, y actuando esas cosas para las cuales no hay escritura, que los hombres santos de Dios no practicaron. Y por tomar diezmos, en el tiempo antiguo Leví debía recibir los diezmos, y los forasteros, los huérfanos y las viudas debían ir y comer, y saciarse dentro de sus ciudades; pero esto era de acuerdo a la ley; y aquí ustedes ven que los sacerdotes del mundo no actúan de acuerdo a la ley, en la cual eran tipos y figuras de Cristo; y cuando Cristo vino, aquellos que él envió no debían llevar bolsa, ni un bastón para defenderse, ni dos abrigos, ni bronce, ni plata; sino que de gracia habéis recibido, dad de gracia: el obrero es digno de su salario; por lo tanto ellos ni caminan de acuerdo a la ley, ni al evangelio, por lo tanto los negamos; y los ministros de Jesucristo, que fueron hacia el mundo, no tenían una porción del mundo, sino azotes, cepo, encarcelamiento (2 Cor 11:23-25, también: Hechos 4:3, Hechos 5:40, Hechos 7:58).

Pero aquellos que fueron reunidos y sacados del mundo en la palabra eterna, quienes se reunían y eran de un corazón, una mente, un alma, a los tales dijeron: Si nosotros hemos sembrado cosas espirituales para vosotros, ¿será gran cosa si de vosotros cosechamos bienes materiales? Esto se les dijo a aquellos sobre quienes vino el fin del mundo; y esto yo testifico, lo que dicen las escrituras: Dios ordenó un templo externo, circuncisión, el sábado, dados como figuras y tipos, y sombras de Jesucristo; pero cuando Jesucristo, la sustancia, vino y cuando él fue crucificado y resucitó, los que creyeron en él predicaron su resurrección, y así fueron por todas las sinagogas, y hacia el templo, razonando y debatiendo con aquellos que los sostuvieron, para sacarlos fuera de la figura, hacia Jesucristo, quien era la sustancia; por lo tanto todos aquellos que estaban reunidos en la sustancia, se juntaron, y entonces la iglesia estaba en Cristo, y ellos negaron el templo externo, que Dios ordenó, siendo hechos templos de Dios y negaron la circuncisión externa, siendo circuncidados con el espíritu; y negaron el sábado judío externo, y la observación de los días, Col 2:16 también: Gál 4:9-10; porque aquel que cree entra en su reposo, y ha cesado de toda su propia obra, así como Dios de la de él. Y todos ellos saben, quienes han recibido a Jesucristo la sustancia, quien es la cabeza de la iglesia, niegan todos los tipos y figuras de él, y testifican que las escrituras se han cumplido; y Jesucristo, quien es el mediador entre Dios y el hombre, siendo manifestado en ellos, los hace a todos de una mente, y de un corazón, y para negar a los sacerdotes del mundo, quienes lo profesan en palabras, y actúan esas cosas que él prohíbe. 1 Ped 2:25, Col 1:26-29

Como, primero, rociar a los bebés, y decirle a la gente que ellos los bautizan en la fe, en la iglesia, para la cual no hay escrituras; pero el bautismo por un espíritu en un cuerpo, esto poseemos; y la iglesia está en Dios, y Silvano, y Timoteo escribieron a la iglesia de los tesalonicenses, que estaba en Dios. Y ellos le hablan a la gente del sacramento, para el cual no hay escrituras; que nosotros negamos, y a ellos; pero poseemos la Santa Cena: el pan que partimos es la comunión del cuerpo de Cristo, la copa de la cual bebemos es la comunión de la sangre de Cristo, todo hecho para beber en un espíritu. Y ellos hablan una adivinación de sus propios cerebros, y no de la boca del Señor; y para clamar en contra de ellos el Señor envió a sus profetas; todos estos ahora que estudian una adivinación de sus propios cerebros, y no hablan de la boca del Señor, nosotros negamos: y todos los que son hechos ministros por Oxford y Cambridge, criados con aprendizaje, y así hechos ministros por la voluntad de los hombres, y hablan lenguajes naturales, como hebreo y griego, y dicen que es el original, que un hombre natural puede aprender, y el hombre natural no conoce las cosas de Dios, y todas esas cosas negamos; porque Pablo fue criado a los pies de Gamaliel, en la religión judía, pero eso no lo hizo un ministro de Jesucristo; porque él declara que él no fue hecho un ministro por la voluntad del hombre, ni del hombre, ni por él hombre, sino por la voluntad de Dios, (también: Gál 1:1), y todas esas cosas poseo, que sobresalen de la voluntad del hombre, negando todos los fines carnales; porque este ministerio se acerca de Dios alejándose del mundo, y no hace acepción de ningún hombre, sino ministra a aquello que está en la prisión. Pero aquellos maestros que son hechos por el hombre, dicen, la letra [Biblia] es la luz, la letra [Biblia] es la palabra; ellos dicen que los cuatro libros, Mateo, Marcos, Lucas y Juan, son el evangelio, cuando la Biblia dice que Cristo es las buenas nuevas que fueron prometidas, el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, y nosotros damos testimonio de que esto se ha cumplido. (El evangelio de Cristo, que es el poder de Dios para salvación, Rom 1:6, existía antes de que existieran los cuatro libros, aunque ellos contienen verdaderas declaraciones de esto.)

Todos los que están en la luz están en unidad; porque la luz es solo una, y los que conocen la luz están en unidad; todos los que conocen la palabra, la cual es un misterio, han llegado al comienzo, son santificados por la palabra, y limpiados por la palabra; porque esta palabra es un fuego, que quema toda la corrupción, como un martillo golpea todas las mentes altaneras, la naturaleza elevada, para que la simiente pura pueda ser levantada; como una espada corta en pedazos, y separa lo precioso de lo vil, y hace una separación interna y externa de la inmundicia; y esta es la palabra de reconciliación, que reconcilia a Dios, y reúne los corazones de él, para vivir en amor y unidad los unos con los otros, y los deja ver como ellos han sido forasteros y extraños a la vida de Dios; la luz y la palabra se extraen de la ocasión de todas las leyes externamente, resolviendo esa naturaleza sucia a la que la ley externa se aferra; así caminando en el espíritu, no hay un cumplimiento de los deseos de la carne; y el espíritu es sólo uno, que bautiza en un cuerpo, de lo cual somos testigos que se cumplirá; alabado sea el Señor.

Y aunque somos un pueblo acusado de comenzar una nueva guerra, [en 1661, los cuáqueros fueron acusados de estar aliados con la sublevación de la Quinta Monarquía] esto es falso; porque habitar en la palabra quita la ocasión de guerra, y une nuestros corazones a Dios, y los unos a los otros, y nos lleva al comienzo, antes que existieran las guerras; porque los ministros de Dios, que tenían la palabra de reconciliación para alejarlos de toda ocasión de guerra, trabajando en esa naturaleza que ocasiona la guerra, dijo, ¿de dónde surgen las guerras? Aún de los deseos. Por lo tanto, todas las personas estimadas que aman al Señor Jesucristo, y la venida de Jesucristo en sus almas, no sean habladores de la verdad, ni seguidores de los guías ciegos, sino tengan en cuenta la luz pura de Dios en ustedes, que les muestra su pecado y su mal, y como ustedes han gastado su tiempo, y les muestra como sus mentes continúan, y todo pensamiento carnal; y si ustedes aman esa luz, ustedes aman a Cristo, y caminan en la luz en medida, no habrá ocasión de tropezar, porque todo tropiezo ocurre al ser desobedientes, y esperen para encontrar la palabra en ustedes, como dicen las escrituras; no para sacarla de arriba, ni de abajo; sino ¿qué dice? Está cerca de ustedes, en su corazón, porque con el corazón el hombre cree, y con la lengua se hace confesión para salvación; y habitando internamente en la luz, ésta les dejará verse los unos a los otros, y la unidad de los unos con los otros, y que los maestros del mundo son los ministros de la letra [y no del Espíritu].

Aunque somos acusados de ir a las iglesias, era la práctica de los apóstoles ir a las sinagogas, razonando y discutiendo acerca de las escrituras, mostrándoles la sustancia; y ellos les dijeron que Dios no mora en templos hechos con manos de hombres, ni es adorado con las manos de los hombres; Esteban dijo que el Altísimo no mora en templos hechos con manos de hombres, y por dar testimonio de la sustancia fue apedreado hasta la muerte; pero estos eran tipos de Jesucristo. Y los santos que fueron hechos los templos de Dios, negaron el templo externo; pero hay un ministerio ahora que con palabras profesa a Jesucristo, sostienen estos templos externos, y como Moisés, quien fue un tipo de Cristo, quien fue un siervo, fue fiel en su casa, de modo que el engaño (después de él) entró en su lugar, y fue llamado maestro por los hombres, que se sentaron en sus tronos, que pretendieron justicia, y no la hicieron; y ese era el tiempo antes de que Cristo fuera sacrificado, quien vino a cumplir la ley, y no a quebrantarla; pero él clamó aflicción a aquellos que fueron llamados maestros por los hombres, y que tenían los lugares más importantes en las asambleas, y que ponían cargas pesadas sobre el pueblo, y se pintaban a sí mismos con las palabras de los profetas. Pero cuando Jesucristo fue sacrificado y resucitado, y sus ministros predicaron su resurrección, ellos no sostuvieron los tipos y figuras entonces, sino sostuvieron la sustancia, Jesucristo; y todos los que fueron reunidos en la sustancia, eran de un corazón, una mente, un alma, y se reunían, y se exhortaban los unos a los otros, y se edificaban los unos a los otros en la fe más santa, y toda verdadera edificación está en aquello que es santo; (y yo doy testimonio de esta fe) que no es sino una, y todos son uno los que están en ella, ya sea diez mil, que purifica el corazón, permanecen en Dios; gloria y honor al altísimo; y a quienes Jesucristo hizo ministros, él no los hizo maestros; sino dijo no sean llamados maestros, porque ustedes tienen un maestro, a Jesucristo. Pero los maestros del mundo, quienes en palabra profesan al Señor Jesucristo, son llamados maestros por los hombres, y ponen cargas pesadas sobre el pueblo, andan en túnicas largas, teniendo el lugar más importante en las asambleas, de pie orando en las sinagogas; y aquellos que hacen esto, Jesucristo dijo, sus oraciones son paganas; lo cual muestra que ellos nunca aprendieron de él, porque ellos no moraron en su doctrina; y aquel que no mora en la verdad es del diablo; y así ellos muestran que ellos no siguen a Jesucristo, el ejemplo, ni los apóstoles como un ejemplo, sino toman las escrituras para ganar dinero, enseñando acerca de ellas.

Y todos aquellos a quienes Jesucristo, los profetas y los apóstoles niegan, nosotros negamos. Cuando el apóstol habló a los santos, él les dijo que hicieran caso a la luz que brillaba en un lugar oscuro, hasta que el día amaneció, y el lucero de la mañana se levantó en sus corazones; y a medida que la luz apareció, ellos se exhortaron los unos a los otros; porque habían falsos profetas, y falsos maestros entre el pueblo, que con palabras pretenciosas y codiciosas hicieron mercancía de ellos, quienes habían abandonado el camino correcto, siguiendo los caminos de Balaam, yendo en el camino de Caín, cuyo sacrificio Dios no aceptó. Ahora, todas las personas que aman al Señor Jesucristo, ustedes pueden ver a todos los maestros del mundo allí, yendo según los caminos de Balaam; porque entonces esa doctrina se infiltró, que es esparcida en todo el mundo, y los apóstoles vieron cierta infiltración en las casas, que llevaba cautivas a las mujercillas cargadas de pecado, y diversas pasiones, que siempre estaban aprendiendo, y nunca pudieron llegar al conocimiento de la verdad, que él describe; ellos eran amantes de sí mismos y del dinero, orgullosos, altaneros, soberbios, implacables, quebrantadores de tregua, calumniadores, sin control propio, aborrecedores de los que son buenos, y amantes de los placeres más que amantes de Dios; teniendo una apariencia de piedad, pero negando su poder; como Janes y Jambres se opusieron a Moisés, así hacen estos; hombres de mentes corruptas, réprobos [el pecado todavía vive en ellos] con respecto a la fe; pero ellos no irán muy lejos, porque su insensatez será evidente a todos los hombres.

Ahora el apóstol invita a los tales a que se alejen; aunque alguna vez él dijo que algunos predican a Cristo por envidia, algunos por conflicto o contienda, algunos por buena voluntad, aunque su intención no era más que añadir aflicción a sus cadenas, sin embargo él se regocijó en ellas; y ese fue un tiempo cuando pocos creyeron que ese era el Cristo; de modo que su nombre fue esparcido en el exterior, sin importar lo que fuera; pero cuando su nombre fue esparcido en el exterior, y muchos tenían la apariencia, y no tenían el poder, los tales eran anticristos, y fueron negados por aquellos que tenían poder, y así son ahora.

Y ahora todas las personas consideren (ustedes que por mucho tiempo se han sentado y aprendido), si ustedes todavía han de llegar al primer principio de la religión, a aquello que lleva la mente a Dios: todos aquellos que tienen una fe que no purifica son reprobados [el pecado todavía vive en ellos] con respecto a la fe. Por lo tanto pregúntenle a cualquier ministro y persona, si ellos vencerán el cuerpo de pecado mientras estén sobre la tierra. Ellos dirán que no. Por lo tanto yo rechazo su aparente fe, porque la fe purifica el corazón, y da la victoria sobre el mundo; y esto reconozco, y ustedes se han despojado del cuerpo de pecado, por la circuncisión hecha sin manos; y mientras éramos siervos de pecado, éramos libres de justicia, pero gracias a Dios, quien nos ha liberado del pecado, para servir a Dios en justicia, en la novedad del espíritu, y no en la antigüedad de la letra [la Biblia y la ley].

Y aunque somos acusados de no reconocer la magistratura; tenemos justicia por causa de la conciencia; porque esa luz que está en la conciencia, ama la igualdad, y la rectitud, y la justicia, y aleja de todo lo impío, y de la inmundicia; que cada alma esté sujeta al poder superior, porque todo el poder es de Dios, y nuestras almas están sujetas a los poderes de Dios; porque aquel que resiste eso, resiste la ordenanza de Dios; pero el que vive en embriaguez, en orgullo, en codicia, homicidio, lujuria e inmundicia, sus almas no están sujetas al poder superior, sino lo resisten, y esa naturaleza negamos, y justificamos aquello que la corta; debemos dar honor y establecerlo; y honrar a todos los hombres en el Señor; pero con respecto a hacer acepción de personas lo negamos, porque aquel que hace acepción de personas comete pecado y es un transgresor de la ley. Porque respetar a un hombre orgulloso porque tiene un anillo de oro en su dedo, y ropas finas, ese respeto negamos, porque las escrituras lo niegan; y establecer un gran hombre que tiene la abundancia de tierras, uniendo campo con campo, y tierra con tierra, y respetar eso más que al pobre, esto es un ojo impío; porque Dios clama ayes en contra de ellos, porque Dios ha hecho a todos de un molde, y una sangre, para morar sobre la faz de la tierra, y él no hace acepción de personas; y quienes están en la fe del Señor Jesucristo, no hacen acepción de personas, porque es sólo una, y hace a todos uno, una simiente, un alma, un corazón, una mente, en un Dios, padre de todos, sobre todo, bendito para siempre; y de esto damos testimonio (alabado sea el Señor) que se ha cumplido, que todos los hombres de Dios testificaron, una buena conciencia, y por lo tanto tenemos una nube de testigos que está registrada en las escrituras.

Y en cuanto a las costumbres y modas del mundo, inclinarse y hacer reverencia con gorro y rodilla, que los hombres y las mujeres han hecho los unos a los otros, que vivían sin temor del Señor, nosotros lo negamos; pero honramos a todos los hombres en el Señor con nuestras almas, y con nuestros corazones, y quienes buscan estas cosas externamente, tienen un principio carnal, porque estas cosas pueden ser hechas y son practicadas, y tener el corazón lleno de envidia; por lo tanto, todas estas modas negamos. Y tocando el buen día y las buenas noches, que son costumbres del mundo, pronunciados sin el temor del Señor, nosotros los negamos; pero deseamos bien a todos los hombres, y el buen día, para que puedan ser llevados hacia él, y para que puedan ver el día feliz; pero las modas vanas y las costumbres que la naturaleza carnal y pagana sostiene, y cuando se cruzan en sus caminos y costumbres, se enardece y enloquece, nosotros las negamos; y esa naturaleza que sostiene todas estas cosas, nosotros la negamos.

Porque el Dios de poder, luz y gloria, ha levantado una luz en su pueblo, y ha unido sus corazones a sí mismo, y les ha descubierto la vanidad de todas las cosas, en la que han vivido, y les mostró su camino y verdad, donde ellos debían caminar y glorificarlo, y servirle en santidad y novedad de vida; y con alimento eterno, el pan de vida, él nos alimenta, por lo cual llegamos a ser maravillas para el mundo, ya que él ha levantado su semilla para su alabanza y gloria, y está añadiendo diariamente a su iglesia, y el hombre fuerte se inclina, y los guardianes de la casa tiemblan, y los poderes de la tierra se estremecen, y la gloria del Señor se levanta, y se ha levantado, que estremece la tierra de manera terrible, que los ídolos de oro y plata son quitados, y sólo Dios amó, quien es Señor del cielo y la tierra; y las obras del Señor son extrañas y maravillosas, como siempre lo fueron, como las escrituras testifican. Cuando Daniel oyó la voz, cayó en el suelo y tembló, y su fortaleza desapareció. Y Pablo, cuando él oyó la voz, él cayó al suelo, y tembló; y Habacuc, cuando él oyó la voz, sus labios temblaron, su vientre se sacudió, la putrefacción entró en sus huesos, para que él pudiera descansar en el día de la angustia. Y David cuando oyó la voz de Dios en el santo templo, y sus oraciones estaban delante de él, la tierra tembló, y la carne de David tembló. Y obren su salvación con temor y temblor. Ahora, estas obras son extrañas para ellos, donde el hombre fuerte guarda la casa, y quienes están en la tierra; pero aquellos que se están levantando de la tierra, testifican que el poder de la tierra es sacudido; y aquellos que son levantados de la tierra, testifican estas cosas, y tienen una nube de testigos para dar testimonio de ellos, pasando por la misma puerta, al mismo reposo; y por lo tanto testificamos las escrituras, y el poder de Cristo, y que ellas se han cumplido, y se están cumpliendo; alabado, alabado sea el Señor Dios Todopoderoso para siempre. Nosotros testificamos el día feliz del Señor ha llegado, el día bueno y feliz, y buenas nuevas a las almas, el día de Cristo; alabanzas, alabanzas sean a él para siempre. Todos ustedes hijos de Dios, alaben al Señor para siempre, canten alabanzas al Señor para siempre. Este es el día de salvación, y el evangelio eterno, buenas nuevas han llegado a nuestras almas, perdón de pecados por Jesucristo, quien ha llegado a quitar el pecado, y a destruir las obras del diablo; por lo tanto nosotros testificamos las escrituras cumplidas sólo por Dios, por lo tanto [nosotros] negamos a todos los ministros de la letra.

(Lo siguiente fue omitido de la carta original: 1) una discusión de honrar a los hombres al dirigirse a ellos en plural en vez de tú y usted, lo cual los libros de gramática en esos días enseñaban, y por lo tanto es irrelevante para el uso actual del lenguaje; y 2) la condena de la práctica generalizada de cantar los salmos de David, como si estuvieran experimentando las mismas condiciones que David, lo cual es irrelevante hoy en día debido a un gran número de himnos que se han compuesto desde entonces y que están en uso.)

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